Confesio nes

No falta quien desprecie los libros y prefiera aprender directamente de la vida;

aunque así no se suele pasar del prólogo de la existencia.
F. G. Soler
Capitulo 1.

Perdida
Hace ya unos cuantos años que vengo diciéndome a mi misma que seria una soberana tontería perder tiempo en mi adolescencia, tenia mi lista de hechos importantes que debía cumplir al pie de la letra, yo sabia perfectamente el porque me torturaba de ese modo… no vengo exactamente de un linaje espectacular, es mas, ni siquiera provengo de un linaje, mi familia o a la que hago pasar como una, claramente no es la mas exitosa ni brillante, se caracteriza por ser un gran cúmulo de defectos que se reúnen para criticar el color de tu blusa. ¿Desea agua señorita?- me ofreció una chica, que vestía un conjunto de poliéster azul marino, era claro que trabajaba en la estación. Oh, no, muchas gracias, ya tengo mi cantimplora aquícontesté. Entonces ella observó que a mi lado, habían tres puestos vacíos, le dio un vistazo a su reloj y luego tomó asiento en el puesto inmediato al mío. Yo me encontraba en la sala de espera de una estación de transporte, necesitaba ir a mi casa, las cosas ya habían empeorado lo suficiente como para seguir huyendo y necesitaba pensar con claridad que haría esta vez. Hoy saldrán un poco tarde, pero no te preocupes, en algún momento tendrán que hacerlo…- comento la chica, realmente era evidente que quería sacarme conversación, no soy de esas personas que están constantemente hablando, muchas veces prefiero el silencio y sólo… Pensar. No se preocupe- dije mientras sonreía – siempre los he preferido a ustedes y en realidad no tengo prisa. Se que no soy la apropiada, y tal vez considere este comentario como un atrevimiento pero… ¿Le ocurre algo?- Entonces un tamboriteo interrumpió mis pensamientos, se trataba de mi corazón, latía a mil por segundo, rápidamente intente cambiar la expresión de mi rostro, que seguramente reflejaba inseguridad, tristeza y asombro.

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¿A que se refiere?- pregunté, ¿acaso lo sabía? ¿Se lo habría contado? No… Sólo es mi imaginación. Quiero decir, desde que llego se le ha pasado mirando fijamente la pantalla de su celular. Parece una… Loca- En ese momento, todos mis sentidos se libraron de esa espesa neblina que los estuvo rodeando, poco a poco fui reaccionando, y la pantalla de mi teléfono se hizo cada vez mas visible, me di cuenta de que la tenia justo en la punta de mi nariz… se podía leer un mensaje que decía:

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“Paula, lo lamento mucho Pero ya es muy tarde, la enterraremos el viernes, de verdad estamos todos muy dolidos…”
Y entonces recordé el motivo por el cual me encontraba en esa estación, a esa hora y porque estaba tan apurada. Sentí una perfectamente redonda lágrima rodando por mi mejilla y se posaba en mis labios, recogí torpemente mi equipaje, me incorpore de mi asiento y corrí hasta la puerta de salida, le grité mientras tropezaba con una valija, un “Gracias, y lo siento!” a la chica del conjunto azul. No te preocupes, espero haberte sido de ayuda- contestó, pero lo que realmente acaparaba mi atención en estos momentos era como llegar a mi casa, yo residía en un bonito departamento situado en la capital de Venezuela, Caracas, ahora me encontraba muy lejos, ya que tuve que visitar a mi padre debido a las vacaciones de la escuela.

Capitulo 2.

El florero
En estos momentos corría hacia la casa de Col, mi mejor amigo de la infancia, justo ayer me dijo que partía hacia la capital, tenía otras opciones, claramente, pero yo esperaba con muchas ansias a que el pudiera llevarme más rápido. -¡Col!- Grité – Colin, por favor, es urgente! necesito tu ayuda! acepto la oferta que me propusiste ayer!- gritaba mientras golpeaba con furia la puerta. Entonces la enorme puerta de caoba se abrió de par en par, dejando al descubierto una hermosa recepción adornada con jazmines y muebles de terciopelo, fui recibida por un hombre alto, de tez morena y con cabello castaño oscuro rizado, pero en sus ojos veía a aquel niño inocente que alguna vez jugó conmigo a las escondidas. -Uy, sí que está graande- pensé - Siento molestarte tan temprano, pero necesito tu ayuda- Entonces él se apartó de la puerta, la cual mostraba al fondo un enorme espejo con bordes de coral, en el cual pude observarme; ahí estaba yo, reflejada en ese enorme y brillante espejo, arrodillada justo frente a su puerta, hecha una maraña de sudor y lagrimas, mi cabello totalmente despeinado debido al ajetreo y el viento, mi cara estaba enrojecida y pedía a gritos un vaso con agua. -Tranquila, cálmate, ¿que sucede?- Preguntó mientras intentaba incorporarme torpemente- Pareces una loca… -Como si eso fuera nuevo para mí- ¿Quieres entrar?, estás muy sudada, ¿Ahora que diablos te pasa?- Está bien… Los modales no son su fuerte, y habla mucho… Pero aún así sigue siendo mi amigo… Creo. Colin- dije calmadamente- ¿Recuerdas que ayer estuvimos hablando largo rato por teléfono y me mencionaste que irías a Caracas el día de hoy?, bueno, lamento si soy abusiva en pedirte esto pero… ¿podrías llevarme contigo?- En ese preciso instante recordé la invitación que me había hecho para ir a la casa de sus padres que estaba situada en la playa (Realmente

cerca de Caracas), pero al fin y al cabo, nadie guardaría resentimiento por eso… o si? Hmmm… Alguien ha cambiado de opinión repentinamente; me suena a remordimiento o seguro es porque soy irresistible ¿Verdad? – Supe en ese momento que no lo había olvidado. Pues, no había notado lo caliente que eres y bueno… La verdad, es que… surgió… un inconveniente, y necesito estar en mi casa lo antes posible - Uups, dije para mi misma, había hablado demasiado, y ahora el creería que lo trato como mi chofer… y no se equivocaba del todo. Está bien, pasa, estaré listo en unos minutos – Y al instante abrió la enorme puerta y me hizo pasar. – Toma asiento – Me dijo, mientras señalaba a un gigantesco sofá de terciopelo azul que hacía juego con unas preciosas cortinas de tul con tonalidades de beige y crema, entonces se marchó. Mi mirada recorrió toda la habitación, detallando las paredes de un color blanco perfectamente pulido y transparente, adornado con cuadros, repisas con floreros que contenían claveles, amapolas y jazmines. También su olor, el olor de esa habitación era embriagador, estaba en todos lados, en el aire, en los muebles, en cada cosa que rozaba, ese delicioso aroma de canela y lavanda me mareaba pero a la vez me mantenía despierta- Veo que Colito no le fue tan mal como yo creía- Pensé, me sentía como una cucaracha en medio de una dulcería.

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Entonces, la lógica hizo efecto en mí, todo aquello que me rodeaba, era delicado, dulce, elegante y muy… Femenino. Femenino… Femenino, femenino, femenino… Femenino!! En mi cabeza rebotaron montones de hipótesis a la vez,- Es probable que haya sido su madre… Sí… el muy tonto vive con su madre, no, recuerda Paula, ella vive en la playa… quizás aquí hubo una reunión, tal vez ahora tiene gustos muy… sofisticados, o… es… ¿gay?- Pero sólo una pregunta merecía ser respondida, y yo era lo suficientemente cobarde como para hacérmela,-¿Tendría acaso… una novia?, ¿Casado?, ¿Con hijos? No, no, pero, ¿por qué habría de inquietarme eso?, si es como mi hermano. Luego, un estruendoso ruido me despertó de mi cuestionario, y tras ese sonido hubo un quejido, me volví para ver que sucedía y ahí estaba, una joven de piel clara, pecosa, con cabello rojo, de rostro perfilado y de ojos grises, pequeña y estilizada, de movimientos lentos y delicados, se encontraba envuelta en tan sólo una toalla de baño y arrodillada frente a una mesa rustica hecha de madera de roble, sostenía en sus manos lo que eran los restos de un porrón de porcelana.

- Claro! Es dueño de la mansión Playboy… ¿Cómo no lo pensé antes? Lo siento, pensé que estaba sola – dijo volviendo la mirada ¡Agh! Que torpe… tengo dedos de mantequilla – asintió mientras sacaba una sonrisa, me agaché para tratar de ayudarla y observé que de sus manos brotaba una roja y espumosa sangre, causada por la presión que hacia contra un trozo del porrón, abrí los ojos desmesuradamente y atribuí un sonoro “Ah!” a mis reacciones. ¿Qué diablos haces?, te estás lastimando – me levanté rápidamente y corrí hacia el baño de huéspedes en busca de algo que sirviera como venda y un poco de alcohol. Abrí la cajuela del espejo de baño y encontré únicamente espuma para afeitar y pastillas analgésicas.- Ah! Colin es una maricaEntonces tomé un poco de papel sanitario y regresé, envolví su mano, tomé mi cinta de cabello y la amarré a su palma para que el papel se mantuviera firme. ¿Acaso estás loca?, ¿Qué no te diste cuenta que te lastimabas?En ese momento una de las puertas principales se abrió, era Colin y se dirigía hacia nosotras dando grandes pasos. Entonces noté que una lágrima humedecía su ojo derecho, mordió su labio inferior para tratar de contenerla y lo logró. ¿Qué sucede? – Preguntó curiosamente Colin – Oí un ruido pero estaba en la ducha así que no pude salir a tiempo, lo siento mucho. No te preocupes, sólo tropecé y rompí el viejo florero de tu madre, sé que era un lindo recuerdo, pero ya sabes lo cruel y malvada que soy – respondí, la verdad no se porque me culpé, pero en el rostro de la chica se veía desesperación, como si tratara de decirme algo. ¿Y toda esa sangre?, ¿Qué te sucedió en la mano?, ya veo que se han estado conociendo – dijo entre una risa nerviosa – que raro, ¿no te has vestido aún? – dijo dirigiéndose a ella, con una mirada molesta, se notaba nervioso. Cuando traté de ayudarla… accidentalmente rompí mi mano, pero no importa, ya estoy bien, sanará pronto. – mintió con una sonora, pero a la vez muy dulce. Entonces, me di cuenta que él la abrazaba tiernamente mientras le susurraba algo al

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oído, me incorporé del suelo y fui a la cocina por un poco de agua, no quería estar allí estorbándolos. ¡Vamos Paula, ven aquí!- Gritó Colin desde la cocina –Carol me comentó que aún no se han presentado. Cerré el refrigerador a de un golpe y me dirigí hacia la sala dando pequeños pasos sin despegar del todo mis pies del suelo, al estilo pingüino pensé y me reí para mi misma, trataba de que fuera evidente el disgusto que sentía al estar ahí molestándoles. De repente sentí un vacío en el estomago al verla enganchada en su cuello, con las manos entrelazadas en su nuca, aunque yo estaba feliz de que él tuviera una pareja en ese momento, tenia la necesidad de abofetear a esa pequeña intrusa.

Capitulo 3.

En camino
Cerraba la cajuela del auto con rabia cuando oí el ronquido del motor encenderse, abrí la puerta trasera y entré en el vehiculo de un golpe, era un Volkswagen New Beetle del 99, no era el auto mas lujoso que halla visto, sin embargo, era acogedor, Colin dio retroceso en el aparcamiento del estacionamiento, y entonces nos encaminamos a nuestro destino. Carol era una persona que por lo visto, acostumbraba a usar la retórica muy a menudo, por supuesto era lista, hermosa y pelirroja para mi mala suerte, Pero Colin es tan atento que tuvo la maravillosa idea de traerla consigo, no entiendo por que, pero comenzaba a odiarla. Veía los árboles correr uno tras otro en fila a través de la ventana, y pensé que no podía divertirme más cuando recordé el motivo de mi inesperada visita. Sé que ella ya había muerto, pero en el fondo creía que si lograba llegar a tiempo… viviría, no podía soportar la idea de que su vida se hubiese acabado, porque si moría… todos falleceríamos con ella. No se que pensarán ustedes, pero realmente estoy muy hambrienta, ¡Podría comerme un caballo!- Llevábamos ya unas cuantas horas andando cuando Carol interrumpió mis pensamientos con su apetito y su cantarina voz que empezaba a ser insoportable. De acuerdo, pero tendremos que detenernos en una estación gasolinera, porque ya estamos a medio camino, y no hay rastro de civilización – Afirmó Colin pensativo. Anduvimos probablemente una media hora más, no podía ver el reloj de mi muñeca, los números se me hacían borrosos debido a que la humedad de mis lagrimas empañaba mis ojos y en ese momento, para mi… las agujas daban vuelta atrás.

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Capitulo 4.

Honestidad
Un combo 5, con jugo de naranja y papas grandes… ¡Extra grandes! ¡Muuuuuy grandes!- Rugió Carol a la cajera, que la miraba como un fenómeno. ¿Tu que pedirás Paula?- Dijo Colin mientras salivaba mirando fijamente a los letreros de postres. Hmm… No lo sé, tal vez una ensalada y papas, en realidad no tengo mucha hambre- dije tratando de no desviar mis pensamientos que se centraban en la imagen de Carol jugando y saltando alrededor de nosotros como si se tratara de un parque de diversiones. Entonces Colin ordenó ambos pedidos, sacó de su billetera una pequeña tarjeta dorada – Uuuhh, es rico, pensé- y en un santiamén tenia tres bandejas que llevar a la mesa.

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Nos sentamos en una pequeña mesa redonda, apartada de los demás comensales, justo al lado de una enorme pared de vidrio, donde nos reflejábamos todos, Colin, con su perfecto cabello rizado, ojos color ámbar y su hermosa piel morena, Carol, con su rojo cabello ensortijado y su pálido rostro, y yo, con mi cabello castaño claro, largo liso y en algunas partes en ondas, mi cara detestablemente redonda… Mejor me callo o empezaré a describir mis defectos físicos, bueno, tengo unos bonitos ojos marrones y de mi cuerpo… bueno… no me quejo. ¿Cómo puede comer tanto? Ella… es tan pequeña y su boca… tan… grande, bueno, apuesto a que no te molesta jaja – Le susurré en un hilo de voz a Colin, mientras veía a Carol devorar con entusiasmo una enorme hamburguesa del tamaño de mi cara.

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Deberás acostumbrarte, cuando tiene hambre es capaz de comer tierra - Me contestó entre risitas, yo apenas había tocado mi comida, sentía ese vacío en el estomago y ese nudo en mi garganta… que se hacía cada vez más intenso al ver como acariciaba su cabello y limpiaba los restos de salsa en su mejilla. ¿Te comerás eso? – dijo Carol indicando la caja de papas con una sonrisa risueña tallada en su rostro. ¿Huh?, Oh, no, adelante trágatelas – le dije sin volver la mirada de la ensalada de tomate y lechugas con que fingía tragar. – ¿Me disculpan? Necesito ir al baño.

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Me levanté de mi asiento con rumbo al baño, necesitaba escapar de ahí y enfocar mis pensamientos en otra dirección, entré en un baño carente de letrero, denigrante y gris, un poco sucio también, pero ya que estaba vacío, me senté en una esquina de la larga hilera de lavabos, para estar un segundo a solas conmigo misma, saqué del bolsillo de la chaqueta mi Ipod, me coloqué los audífonos con la intención de escuchar música un rato y así desprenderme de los problemas que me agobiaban. De repente uno de mis audífonos salió de mi oreja, giré mi cabeza y justo en frente de mí tenía a un hombre alto, corpulento y con barba, vestía una chaqueta azul y unos vaqueros agujereados, sostenía en sus manos un extremo del cable. – ¿Qué dem…- Tapó mi boca con una de sus enormes y rústicas manos y con la otra me levantaba para darme la vuelta y así rodear mi cuello con su brazo, me arrastró salvajemente hasta una de las cabinas de retretes, pero para poder empujarme dentro, tuvo que apartar su mano de mi boca, en ese instante aproveché para gritar con todas mis fuerzas… era mi única y última oportunidad. ¡¡¡COOLIINN!!! – solté un grito desesperado que probablemente el hombre esperaba - ¡¡¡COLIN, AYUDAME, AUXILIO!!! - , entonces sólo sentí los nudillos de aquel hombre chocar contra mi mandíbula salvajemente hasta hacerme escupirle unas cuantas gotas de sangre, era una persona realmente muy fuerte, me levantó del suelo sin mucho esfuerzo y me empujó contra una de las paredes de la cabina. Luego de unos cuantos segundos de forcejeo tratando de mantener mis pantaloncillos en su lugar Colin irrumpió en la puerta con mucha fuerza, corrió hacia donde estábamos, tomó a aquel hombre por su chaqueta y lo abalanzó contra el suelo.

Y así comenzó la lucha entre mi mejor amigo y aquel desconocido, golpes, patadas, y empujones, yo suplicaba que se detuvieran entre sollozos. Continuaron con la riña hasta que un guardia de seguridad se presentó con un revolver. De acuerdo, ¡ya es suficiente! – gritó furioso el oficial mientras apuntaba nerviosamente a la cabeza de Colin. –Tú y tú, colóquense de espaldas a la pared - Me congelé, jamás había visto un arma y eso para cualquiera simbolizaba problemas, lo único que se me cruzaba por la mente era como proteger a Colin, aunque mi situación actual era de la típica chica que llora cuando los demás la defienden, tenia la pequeña esperanza de transformarme en supergirl. De mis ojos brotaban incontrolables lágrimas mientras el oficial palpaba la ropa de mi amigo, apuntando con el revolver a su espalda, él sólo me veía y me susurraba: ¿estás bien? O tranquila, no pasa nada. Está bien chico, tú puedes salir – dijo el oficial dirigiéndose a Colin, mientras sostenía la identificación del otro sujeto. – Este es un convicto que ha estado rondando la zona durante meses, llamaremos a un oficial para que les interrogue, les pido que esperen unos minutos mientras llega, y lamento mucho lo sucedido, esto afectará la clientela de la estación…- dijo dirigiéndose a nosotros- ¡Diablos! El jefe me cortará la cabeza– susurró para si.

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Colin se acercó y cuidadosamente me tomó con ambos brazos por la espalda, propinándome un gran abrazo. - ¿Estás bien?, me asusté muchísimo - me susurró en el oído derecho, yo recosté mi cabeza en su hombro y unas cuantas lágrimas empaparon su camisa – Lamento mucho no haber llegado a tiempo – dijo abrazándome más fuerte,- Te quiero- . Entonces una risa burlona me sacó de mi fantasía, era Carol y Colin presionaba mi hombro indicándome que ya nos íbamos, todo había sido producto de mi imaginación- Diablos, estoy cada día más demente.

Capitulo 5.

Compartidos
-Ya es muy tarde - Dije mirando al cielo. - Ella tiene razón, deberíamos parar en un hotel y descansar un ratoafirmó Carol dirigiéndose a Colin, usando como siempre el máximo nivel de elocuencia, besó su mejilla mientras no paraba de acariciar su pierna- Va a violarlo - pensé - Está bien, oí acerca de un hotel muy hermoso cerca de aquí, tardaremos como mucho una hora en llegar-. Respondió Colin. Entonces todo se hizo borroso y caí tirada en el asiento del auto. Estaba realmente cansada. Desperté a la mitad de la noche debido a una pesadilla, la cual no recuerdo, salí de mi cama sorprendida, me había quedado dormida a tal punto que tendrían que cargarme hasta la habitación, no estaba muy conciente de que hora era, así que no me inmuté en salir y buscar la habitación de mis acompañantes, abrí la puerta de la que colgaba una llavecita en un pequeño llavero rojo con la insignia y el nombre del hotel. - Ca… Clav… ¿Clavel? Af!- a giré cuidadosamente, abrí la puertecilla que dirigía a un enorme pasillo con un gran balcón de madera pintada y cuidadosamente tallada, donde se podía observar la carretera y la sombra de lo que parecían ser montañas con árboles. De puntitas recorrí el pasillo dirigiéndome hacia la recepción en donde parecía haber alguien, entonces algo llamó mi atención, en un pasillo contiguo a mi habitación podía verse una luz, me volví y fui hacia ese pasillo para averiguar de donde provenía tal luz a tan altas horas de la noche.

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Soy una chismosa – Me dije entre risitas y me aventuré sigilosamente por el camino que conducía hacia la ventana que proyectaba aquella luz, rápidamente me asomé por una de las rendijas de hierro forjado del portal, y vi… a mis acompañantes, hacían algo en que probablemente, nadie quiere ser observado, si supieran que yo estaba presente, seguramente hubieran querido que me marchara, entonces, con mis ojos empapados, lo hice, corrí hacia mi habitación.

Lave mi cara y mis dientes, me hice una cola en el cabello y me propuse a aclarar mis pensamientos en un papel que había en la habitación, probablemente proporcionado por el hotel, lo que sabía era que nadie lo extrañaría. Luego de desahogarme entre letras y lágrimas pude al final, entre caligrafías deformes, escribir lo siguiente:

Soy realmente egoísta, todo ahora es mi culpa, ya nada tiene sentido, es maravilloso que ella exista en su vida pero… jamás había tenido el valor de verlo a él como algo más que un simple amigo, supongo que esas palabras nunca las pude repetir frente a él… nunca las pude pronunciar… “Te amo…”
Luego de leerlo detenidamente y darme cuenta de lo estúpida que era y de lo que en realidad estaba pasando, tome una de mis valijas que se encontraba a la vista al lado de un viejo closet de alguna madera devorada por las termitas, tal vez Carol las subió mientras Colin me cargaba, pensé, la abrí por una de las cremalleras y saque de ella una pequeña cajita que contenía cerillos, tomé el papel y me dirigí al baño, era costumbre mía escribir mis pensamientos y luego quemarlos para que me den fuerza al decir las cosas, me situé frente al lavabo, entonces prendí un cerillo, tomé por una esquina al papel y comencé a quemarlo. No llevaba cinco segundos de haberse encendido cuando las alarmas anti-incendio se encendieron y comenzó a brotar agua de un dispositivo ubicado en el techo. Wow, maravilloso… He inventado la lluvia- dije irónicamente mientras me recostaba desganadamente de la pared para

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sentarme en el suelo. En ese instante un golpeteo en la puerta hizo que me incorporara – ¿Hay alguien allí?, buenas, ¡Que alguien conteste por favor, o tumbaremos la puerta!- entonces corrí hasta la puerta y la abrí rápidamente, estaba completamente empapada y las gotas de agua corrían por mi cara. Señorita, ¿está usted bien?, la alarma de incendio indica que se activó en esta habitación, y por lo que veo, tengo razón- dijo un hombre que claramente prestaba trabajo en ese lugar como vigilante, mirando la habitación y las gotas de agua que corrían por mi rostro. Si, estoy bien, es sólo que… no podía dormir y prendí un cigarrillo – mentí Uh, veo que alguien no leyó el letrero de “No fumar”, pues, entonces la trasladaremos a otra habitación, porque aquí todo está empapado y las señoritas de servicio vienen en la mañana.- dijo esbozando una sonrisa amable, entonces recogí mis cosas mojadas y me dispuse a seguirlo. Cuando salimos de la habitación esperaba a que diera vuelta a la izquierda, sin embargo, no lo hizo, dio vuelta a la derecha conduciéndome por un pasillo, el pasillo por el que yo había estado hacía unos minutos. Abrió la puerta de una habitación que quedaba justo al lado de la de mis acompañantes, y la luz seguía encendida, el guardia me dedicó una mirada pícara mientras me daba paso a mi nueva habitación. Esa noche, lloré hasta que amaneció.

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Capitulo 6

Bajo la lluvia
Desperté al mediodía, cansada, triste y hambrienta, me levanté sin muchas ganas, entré en la ducha y me quedé allí por largo rato, luego salí para vestirme, me coloque un top de cachemir con unos pantalones de mezclilla azul oscuro y unas sandalias doradas, me sequé el cabello hasta que quedó completamente liso, ya estaba lista. Bajé las escaleras, sin mucho ánimo, hacia la recepción para preguntar acerca del desayuno, me dijeron que me dirigiera al jardín, el sitio donde se sirven los desayunos. Llegué al jardín, no hacía el mejor tiempo del mundo, el cielo estaba nublado y gris, los vi a ambos, me sorprendía que emanaran tanta energía después de no dormir durante la noche, especialmente Carol, que hoy resplandecía con gracia, no había ni un atisbo de cansancio, ¡Vampiros! Pensé para mi misma entre risitas. ¡Paula!, ven, vamos siéntate- Indicó Carol con una deliciosa voz de satisfacción, creo que yo también empezaba a irritarle debido al tono de sarcasmo que venía empleando últimamenteMe dijeron que tu habitación se había incendiado anoche, y que se activó la alarma contra incendio, espero que tus cosas no se hallan mojado mucho- dijo entre risitas, lanzándome una mirada perversa mientras recostaba su mejilla en el hombro de Colin. Ah, si, eso… pues, fue un incidente, no te preocupes, y veo que esta mañana estás muy… energética y nada somnolienta, a pesar que no debes haber dormido mucho el día de ayer, supongo que debes estar acostumbrada…¿no?- dije con un tono de voz cargado de controversia, para poder defenderme de tan malvado ataque. Si, tienes razón, pero estando al lado de mi Colin, todo se hace soportable, ¿verdad cielo? –Contestó con el toque justo de cinismo y malicia.

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Hmm… veo que amanecimos tensos esta mañana- dijo entre risitas, y antes de agregar alguna estupidez se incorporó- Iré por el desayuno- y se marchó corriendo.

Desde el instante en el que se marchó, hubo una guerra de miradas y gestos entre las dos, nos acribillábamos con una lluvia de miradas irónicas y despreocupadas, en otros momentos ella lo miraba y le lanzaba besos con intención de provocarme, y yo le respondía con un gesto indiferente. Entonces, todo se puso en blanco, y sólo una pregunta vino a mi cabeza: ¿Por qué ella hacía todo esto?, ¿acaso sabía de mis sentimientos hacia Colin?, ¿Acaso yo era tan evidente?, en ese momento mi cara palideció, ella no podía saberlo, no era sano, yo era la intrusa que entorpecía su relación, yo fui la que llegó de repente a meterme en sus vidas, no era justo para nadie. En el momento que recobré el poder de mis pensamientos, Colin ya había traído el desayuno, frente a mi, había una hermosa vajilla de marfil blanca, decorada en los bordes con pétalos de cerezo muy al estilo oriental, contenía en ella un par de tortillas a la francesa, las cuales, si puedo agregar, se veían bastante apetitosas, tocino recién salido de la sartén, tanto así, que aún zarandeaban en el plato, y un minúsculo crepe con queso Mozzarela fresco, también había café, su fragancia me llevaba a recordar una ascienda caficultora en la que viví de pequeña, la taza humeante y aquella comida, todo me forzaba a salivar, y para el final, un delicioso jugo de naranja fresco. El aroma de la comida hacía que mi estomago convulsionara ferozmente. Pero esa mañana, no probé ni un solo bocado. Subí a grandes zancadas por las escaleras, abrí la puerta de mi habitación y saqué mis valijas a toda prisa, bajé al estacionamiento tropezándome con todo lo que veía debido al peso, ahí estaba Colin, recostado frente a la ventanilla del auto, se incorporó para ayudarme con las maletas. Yo veía su cuerpo escultural mientras cerraba la cajuela de un empujón. -No entiendo que les pasa a ustedes dos esta mañana, despertaron con un humor de dragón hoy – Dijo mientras se recostaba sobre la puerta del conductor. Bueno, yo no fui la que decidió enredarse con Miss Barbie -. Le dije en un tono de voz sarcástico y furioso – Por cierto, ¿donde está? Al parecer le sentó mal la comida, espera, ¿Miss Barbie?, que ¿no te agrada? – dijo con un tono de voz y una expresión de asombro.

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A nadie le agradaría – susurré para mí – Quiero decir, de las millones de mujeres que hay en el mundo, ¿Por qué la elegiste precisamente a ella? No entiendo, ¿Qué tiene de malo ella?, pienso que es la mejor persona del mundo, antes tenia la estúpida ilusión de estar con…- Y entonces se detuvo, mi corazón se puso a mil, tenía el presentimiento de que se refería a mi. ¿Con quien?, ¡vamos dime! – dije arrojándole una mirada desesperada. En ese instante, unas gotitas cayeron en mi cabeza, después por mi nariz y rodaban por mi cara, luego se hicieron mas intensas hasta cubrir todo el suelo con una salada agua que salpicaba desde el concreto. Con nadie en especial, sólo fue una tonta ilusión que tenia cuando niño – Respondió mirándome fijamente a los ojos, mientras su hermoso cuerpo se cubría de agua y dejaba al descubierto, a través de una fina camisa de georgette blanca, sus cuadrados pectorales. ¿Sólo una ilusión?, no entiendo porque nunca fuiste capaz de confesárselo, ¡seguramente ella sentía lo mismo por ti! – Exclamé acercándome unos cuantos centímetros a su rostro, mi corazón latía con fuerza, sentí que escaparía de mi pecho, mientras la lluvia empapaba mi cabello y mi ropa. No, en ese entonces ella estaba centralizada en otra cosa, hubiese sido muy egoísta de mi parte decírselo y arruinar su vida – me susurró acercando su rostro al mío en respuesta a mi reacción, se me erizó la piel hasta el último rincón de mi cuerpo, mi corazón cabalgaba con fuerza, creía que moriría esta vez. ¿Arruinar su vida?, bah, que tontería – respondí en un murmullo, al instante cerré mis ojos casi automáticamente y acerqué mis labios a su barbilla, tomando su mano adherí mi pecho contra el suyo, y podía sentir como su corazón palpitaba velozmente al igual que el mío, su candente respiración hacía que mi rostro recuperara su cálida apariencia después de haber sufrido tan agonizante frío a causa de la lluvia. Entonces, el diabólico chillido de un celular nos paralizó, haciendo que él rápidamente se apartara de mí para atender la llamada, era Carol, como cosa rara. ¿Col?, estoy en la habitación, me siento un poco mareada y no creo que pueda viajar, de verdad creo que me desmayaré en

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cualquier momento, ¿puedes venir a buscarme? – pude oír que Carol chillaba a través del auricular. De acuerdo, no te muevas de donde estás – dijo Col mientras colgaba el teléfono. Se detuvo por un instante frente a mí, me dedicó una mirada cargada de un sentimiento que no pude comprender, tal vez sería confusión, y se marchó dando grandes zancadas a través del estacionamiento.

Me sentía como una perdedora, ahí bajo la lluvia, con un intento de beso frustrado, un amor imposible, la muerta a la que necesitaba revivir y con todos los problemas que ya podía ver desencadenarse.

Capitulo 7

Caricias
Decidimos quedarnos un día más en aquél hotel, debido a que la “princesita” tuvo un desmayo repentino y vómitos constantes, en cierta forma me sentía mal por envidiarla, tenía que ser honesta conmigo misma, la envidiaba, y detestaba la idea de querer poseer lo que no me pertenece. Esa noche, todos dormimos temprano, hacía un bonito clima para dormir, llovía a cantaros y el sonido del agua caer me arrullaba en mi cálida cama, pronto caí en un profundo sueño. Hasta que una terrible pesadilla interrumpió mi descanso, me vi forzada a levantarme de la cama y pasear un rato para así distraerme unos minutos y volver a conciliar el sueño. Cuando salí de mi habitación me encontré con la sorpresa de alguien mas despierto. Era un hombre alto, aunque por la oscuridad no pude distinguir bien su apariencia, se encontraba de espaldas a mí, observando a través del balcón con sus manos sostenidas sobre la baranda, me acerqué para poder distinguirlo mejor, a cada centímetro que avanzaba iba detallando un alto cuerpo escultural y un cabello que se veía negro en la oscuridad, era Colin. Hola Colin, ¿Cómo estás? – Dije en un murmullo – ¿Donde está Carol? - pregunté extrañada, por lo general, el no solía estar sin ella. Dormida – dijo sin volverse, mirando fijamente hacia las montañas.

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Escucha, sient…- y antes de que pudiera terminar la oración, Colin me interrumpió. Lo de esta tarde… ¿Qué te proponías lograr con eso?- indicó mientras me miraba fijamente a los ojos a tan sólo unos pocos centímetros de mi rostro, en ese instante sentí la necesidad de robarle un beso, pero me contuve, mordí mi labio inferior, y me propuse a contestarle. La verdad, fue un impulso Colin, yo no quería… yo no podía… lo siento – mi lengua se trabó y mi mente se puso en blanco, en mi vida jamás le había dedicado un “te quiero” a Colin, pronto lágrimas brotaron de mis ojos, me sentía toda una llorona. De repente, Colin posó su mano en mi barbilla, con intención de nivelarla con su rostro, mi corazón advertía que iba a estallar en cualquier instante, sus ojos se cerraron muy despacio, aferró mi cintura, con el brazo que tenía libre, a la suya, entonces la mano que sostenía mi barbilla recorrió mi mejilla hasta llegar a mi cabello, lo agarró con todos sus dedos y empujó mi rostro hacia el suyo.

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Sentía que me derretía como mantequilla entre sus brazos, inconcientemente mis manos recorrieron su torso hasta llegar a su pecho, entrelacé mis brazos alrededor de su nuca y fuimos a mi habitación, ahí estuvimos… al menos hasta las tres de la mañana, hasta que se marchó.

Capitulo 8

Despedida
Salté de mi cama rápidamente, le di un vistazo a mi alrededor, y unas cuantas lágrimas rodaron por mi cara, todo había sido un sueño, yo sabía perfectamente que él no haría una cosa semejante teniendo a alguien a su lado. Tomé una larga ducha de agua fría, bajé al jardín para desayunar, y por más que busqué con la mirada en todas las mesas, y estuve atenta a las personas que se incorporaban… Ellos jamás llegaron. Pensé en la posibilidad de que se hubieran quedado dormidos, así que subí a su habitación, pero algo me hizo detenerme antes de girar la perilla, gritos, estaban discutiendo. - ¡Oh!, ¡Por supuesto! ¡Entonces ahora yo tengo la culpa de todo lo nocivo que ocurre en esta relación! ¡Vamos Carol!, ¡No te hagas la víctima! ¿¿Sabes que?? ¡mejor olvídalo!, es ella o yo. ¡Por Dios, Carol! ¿te estás dando cuenta de lo que estás diciendo? ¡Por supuesto que sí!, y si ella no se va en estos momentos, ¡Lo haré yo!

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Solté la manilla de la puerta y corrí hacia mi habitación, saqué toda mi ropa apresuradamente y la metí en mis valijas, tomé mi billetera y

me aseguré de tener suficiente dinero para un taxi hasta la Capital, me marché a grandes zancadas de la habitación, no pude despedirme, sabía que Colin no me dejaría ir. No podía quedarme con ellos, estaba arruinando su relación por culpa de mi egoísmo, además, sabía que Colin no me correspondería, él la amaba a ella. Entré en la recepción velozmente, le pedí a la chica que atendía, el favor de llamar un taxi de alguna línea cercana, ella accedió gustosa, al cabo de unos minutos el dichoso vehiculo se encontraba afuera, era un Volvo, no muy costoso, tal vez del 99.

Subí rápidamente al auto, después de despedirme de la recepcionista, cerré la puerta con fuerza y le indiqué al conductor mi destino, encendió el motor sin más reparos, y nos deslizamos por el asfalto para dirigirnos a la capital. Recosté mi mejilla al tragaluz un tanto aliviada, sentía como la turbulencia del motor hacía vibrar todo el vehiculo, provocando que mi mejilla chocara con mis dientes en un movimiento constante, también veía pasar uno que otro árbol plantado sobre las orillas de la carretera, me preguntaba cómo sobrevivían en semejante clima y con tan poca agua. Entonces una odiosa lágrima brotó de mi ojo derecho, el estúpido recuerdo de Colin brotó como burbujas de champaña recién servida, pasó por mi mente un hermoso cortometraje de Colin y yo cuando éramos tan sólo unos niños, recordé el día en el que su madre nos llevó al parque, ahí decidimos plantar un árbol. No entiendo mami, ¿Cómo es que de éste botoncito sale un árbol tan grandote? – Pregunto Colin a su madre, muy confundido. Bueno Col, imagina que este botoncito es amor. Cuando tú quieres mucho a una persona, le regalas tu cariño, y le haces saber que te importa, el amor crece, y se vuelve un enorme árb… ¿¿Así grandote, grandote?? – interrumpí, sólo fue inocente curiosidad.

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Sí Paula, grandote grandote, un árbol el cual nadie podrá derribar, si tiene una raíz fuerte, y un corazón de acero. Pero, ¿Cómo se logra todo eso? - Indagó Colin nuevamente, tenia una expresión pasmada y atenta. Al igual que un árbol, cuando la semilla se entierra en la profundidad, las raíces estarán muy subterráneas, lo que evitará que una ventisca lo arranque del suelo, lo mismo pasa con el amor, cuando hay cariño enterrado en el corazón y por sobre todas las cosas, las raíces del amor crecen fuertes y profundas, y ningún problema podrá arrancar su pequeño árbol.

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Y en ese preciso instante una voz interrumpió mis recuerdos.

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Señorita, ¿Se encuentra usted bien? – Indicó el conductor, que ahora comenzaba a detallar, era un joven de unos veinte tantos años, cabello oscuro y liso, de aspecto indio y ojos levemente curvados al final, de rasgos asiáticos, era un rostro agradable, di gracias a Dios el hecho de no haberme enviado una persona arisca. ¿Yo? – Contesté de forma estúpida - Eh, lo siento si le he preocupado, es… un problema personal - He sido idiota numerosas veces, pero este día, me lucía con toda naturalidad. Sí, me refiero a usted, y… este será un largo viaje, así que, usted no me conoce, yo no la conozco, y la verdad no me molestaría conocerla – contestó, mirándome fijamente a los ojos a través del retrovisor. ¿Conocerme? – ese comentario me tomó desprevenida. No me refiero a usted, quiero decir… “su historia” - dijo mientras esbozaba una sonrisa burlona para si. En esos momentos me sentía una mentecata, se burlaba de mí a su voluntad, y ese día no tenía armas de defensa, como la argumentación, para poder defenderme de su sarcasmo. No entiendo en qué puede a usted favorecerle eso – me sorprendí contestando de forma realmente seria. Lamento si fui grosero, es sólo que… creí que necesitaría algo de animo, soy psicólogo, en verano trabajo con mi padre en su

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línea de taxis, el ya es muy anciano, y muchas veces los trabajadores faltan, como es el caso de hoy. Oh, lo siento, yo también fui un poco grosera, de acuerdo, creo que puedo confiar en usted, supongo que no tengo nada que perder. Y así comenzó la recopilación de hechos catastróficos de mi vida, con historias tristes, otras muy alegres, moralejas, pleitos, confusión, amor, odio, defectos etc.

Pasó al menos unas tres horas antes de llegar a nuestro destino, cuando el chico detuvo mi conversación indicando que ya habíamos llegado. Valla que se me ha ido el tiempo hablando – dije entre risitas. Si, yo creo… - y entonces se detuvo. Estábamos frente a la puerta de mi casa. – Son 50, fue un placer conocerla. Pero, creí qu… Ahora debo volver con mi padre, se está haciendo muy tarde y no me gustaría manejar de noche - Me interrumpió, con una mirada distante y preocupada. D... de acuerdo. – me bajé del auto inmediatamente, sentía como si me echaran a patadas de una casa en la que no soy bien recibida. Me acerqué a la ventanilla y le entregué el respectivo monto de pago por sus servicios, él, sin decir una palabra lo tomó, sin molestarse en contarlo, ni propinarme una despedida, subió la ventanilla, mientras mi rostro atónito se congelaba en el frío nocturno. Hasta luego – musité para mí, veía tristemente como aquél vehiculo se alejaba entre las callejuelas que rodeaban mi edificio, vislumbré el atardecer, él tenía razón, era muy tarde, pero no encontré la razón por la cual me había tratado de ese modo, simplemente no lo entendía. Ahogué mis frustraciones por un instante mientras veía a mi alrededor, era increíble, estaba de vuelta en casa, esta vez definía cada detalle de este viejo lugar, una hermosa callejuela de baldosas de concreto, pequeños árboles la rodeaban, mientras unas pequeñas gotas de rocío concebían la brillantez de la grama.

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Capitulo 9

Bienvenida a casa
Oscurecía rápidamente mientras observaba el portón de aquel edificio, de negras rendijas, que dejaban al descubierto un hermoso jardín con distintas clases de flores, de todos los colores, eran hermosas, avanzaba, y me detenía simplemente para observar muchos más detalles de mi hogar, desde entonces comenzaba a observar las cosas, a detallar cada espacio, hueco y rincón, sentía que era una completa extraña en un mundo completamente nuevo, enfocaba mi mirada en las sombras que provocaban los viejos, gastados y mohosos ladrillos intercalados entre sí, también en aquél viejo portal por el cual corrí y empujé numerosas veces, hasta ahora, no me había dado cuenta que la ventana de la conserjería tenía una preciosa cortina azul con pequeños patitos amarillos pintados, mientras más lo observaba, más me convencía de que era una verdadera obra de arte. Solté mi equipaje sobre el helado concreto, estaba realmente muy pesado, yo sólo quería quedarme unos instantes más paseando mi mirada sobre aquella obra arquitectónica, calculé que procedía de hace unos 50 años, imaginaba coches antiguos paseándose por el asfalto mientras varias señoras de la alta sociedad discutían acerca de la forma de crear el mejor peinado.

Los segundos corrían desesperados y las agujas de mi reloj enloquecieron, llevaba en ese estado poco más de una hora, de repente, un horrible pitido aturdió mi mente, mientras una ráfaga de luz me cegaba, era un coche, y venía en mi dirección, no contaba con algún otro sentido que no fuera el auditivo, ya que, el deslumbrante farol del automóvil me provocó una ceguera momentánea, - Estaba realmente sorprendida, en mi vida había visto un auto conducir a tal velocidad por este sitio, es más, en mi vida había visto pasar más de dos vehículos seguidos a través de esa callejuela, puesto que, no tenía salida, era un conjunto residencial y los estacionamientos se encontraban en la parte posterior - intenté reconocer a que distancia se encontraba el vehículo con mi oído, el pitido era constante y me ayudó a percibirlo, supongo que era el conductor indicando con su resonante corneta que me apartara del camino, iba a hacerlo de inmediato, pero un fuerte golpe me arrolló contra la acera de la esquina, sentí como mi cintura, mi pelvis y mi muslo izquierdo chocaban contra el concreto, estaba realmente frío y resbaloso, mientras que podía escuchar el estruendo del dichoso auto cuando choco con la pared, intenté incorporarme pero sentí que algo se quebró, inevitablemente un grito se escapó de mi garganta, yo aún permanecía con los ojos cerrados, había algo o alguien sobre mí, eso era lo que me había empujado, abrí los ojos lentamente mientras unas lágrimas brotaban de ellos debido al dolor, sí, efectivamente, era una persona, no me dio tiempo de detallarla muy bien, tenía que asegurarme que todo estuviera en su lugar, posé mi mano sobre mis caderas, subí hasta mi cintura mientras presionaba cuidadosamente hasta llegar a mis costillas, esa era la fuente de mi dolor, y noté que desde el impacto, mi respiración se había tornado entrecortada y algo se desgarraba en mi interior. ¿Estás bien? – Reconocí una voz, lo sé, sonaba muy familiar, pero mi mente estaba muy aturdida como para recordar, o concentrarse en otra cosa que no fuera el dolor. No… creo… creo que me rompí algo, ¿Q… quién e… eres? - Él no respondió, y apartando mi mejilla del gélido suelo, intenté incorporarme y así poder vislumbrar su rostro. Quedé totalmente petrificada al reconocer esas facciones. - ¡Tú!, pensé que estabas en Europa. – Dije alterando el color natural de mi rostro. Está bien, no me quieres aquí, entiendo. – dijo entre carcajadas, pero se detuvo observando que su rítmico movimiento por sus risas, ocasionaba que de mi rostro brotaran lágrimas debido al dolor. – Lo siento, tenemos que ir al hospital, tu… ¿Torso? O lo que sea, no estás en buen estado,

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vamos, te ayudaré a levantarte – Indicó mientras entrelazaba sus manos en mi espalda. ¡AAHHH!, ¡Con cuidado Brutus! – Solté un aullido de dolor ante su eminente torpeza. – Y… gracias, por salvar mi vida. No hay de qué… llorona. – Me alzó con sus brazos y al dar la vuelta contemplamos impactados el escenario de un porshe incrustado en la pared, como si hubiese querido atravesarla. Al instante dos patrullas policíacas llegaron al lugar, la puerta del destartalado porshe se abrió y un pequeño hombre moribundo salió del coche, dio, como mucho, tres pasos antes de desplomarse en el suelo helado, sangraba por doquier e intentaba debatirse contra su propio cuerpo para poder caminar, en ese entonces dos oficiales bajaron del auto e intentaron sujetar las manos del hombre, él se resistía pero no tenía suficiente fuerza como para evadirlos, realmente sus heridas eran bastante severas y se movía dificultosamente, unos momentos después llegó una ambulancia repleta de paramédicos, yo aún seguía en los brazos de mi acompañante. Hey! Oye amigo! Ella está herida! Ella… ¿Qué es lo que sientes? No, no yo… estoy bien, sólo fue un empujoncito Antoine – dije sonriente- Ahora, ¿Cómo fue que pudiste quitarme tan aprisa? Ni siquiera te había visto! ¿Dónde estabas?... ¿Podrías bajarme?- Antoine soltó una carcajada al tiempo que me aventaba al suelo y decía. Si no notaste un auto que venía a paso tortuga… no me sorprende que no te fijaras en mí. En realidad la última persona que pensaba encontrar era mi fugitivo amigo de Versalles, Ahora… ¿Quieres explicarme por qué no estás en Francia alardeando acerca de tu maravillosa vida?- En ése momento la ambulancia movilizaba el cuerpo de aquél estropeado hombre, mientras que los oficiales tomaban fotografías por aquí y por allá. La vida… Suele ser muy dura… ¿Sabes?- Dijo Antoine, quizás haciendo alusión al incidente frente a nuestros ojos- Estoy cansado de perseguir mi sueño, y decidí darme un respiro unos días aquí en éste país tercermundista- Alegó mientras levantaba una ceja viendo fijamente como metían la camilla en el carro ambulancia- ha-ha

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Hmmm… ¿Así que viniste a escupir la cara de Latinoamérica?... Interesante. La verdad, es un escupitajo bastante noble jeje, no tengo moral luego de la cachetada que me dio Europa. Pero bueno… dejemos los eufemismos y háblame de ti… ¿No residías en Valencia? Sí… eww… Es una historia bastante larga, ¿Te invito un café? Hace frío aquí y siento que los restos del auto explotarán en cualquier momento. Seguro!... Luego te contaré como fue que terminé robando una pintura de Salvador Dalí.

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