You are on page 1of 13

CIENCIAS SOCIALES

Acta Científica Venezolana, 52: 83–95, 2001

LA PRODUCCION DE CONOCIMIENTOS EN CIENCIAS


SOCIALES
Orlando Albornoz
Escuela de Educación, Facultad de Humanidades y Educación
Universidad Central de Venezuela
oalborno@reacciun.ve

Recibido: 04/02/01; Aceptado: 26/02/01


RESUMEN: La producción de conocimientos en ciencias sociales es ad hoc, por supuesto. Los científicos de esta área no producimos
patentes, sino políticas públicas, así como que nuestra producción es esencialmente de índole académica. En este caso aparece en
publicaciones (libros, artículos de revistas especializadas, artículos en revistas no especializadas y sobre todo en artículos de prensa, un
renglón escasamente apreciado en la comunidad académica, sobre cuyo valor intelectual el propio Weber advertía, en su oportunidad)
o en trabajos académicos como las tesis, de maestría y de doctorado. En este caso hablamos de acumulación más que de producción.
Este trabajo analiza estas cuestiones en el contexto de la sociedad venezolana. Palabras clave: Producción de conocimiento, ciencias
sociales, educación superior, América Latina, Venezuela.

THE PRODUCTION OF KNOWLEDGE IN SOCIAL SCIENCES


ABSTRACT: The production of knowledge is quite ad hoc, in social sciences, as elsewhere. The scientist working in this area produces
knowledge which is transformed into public policies but which is not credited as patents. Social sciences is a by–product of academia and
takes the format of publications (books, articles in specialized and non specialized journals and in newspapers, which are not appreciated
at all by the academic community in spite that among other people Weber himself use to call the attention they certainly deserve) or in
theses at the level of magister or doctorate. In this case we speak more about accumulation than of production. In this paper we analyze
these question in the context of Venezuelan society. Key Words: Knowledge production, social sciences, higher education, Latin America,
Venezuela.

INTRODUCCION nuestras ideas pueden ser “clonadas”, sin protección algu-


na. Mucho más con los perversos mecanismos que per-
Dada la naturaleza de lo social como objeto de análisis, miten las nuevas tecnologías. La patente -que se entiende
quienes hacemos ciencia social, pudiéramos parafrasear como un acuerdo bilateral entre un gobierno y la perso-
la repetida y socorrida frase escrita por Simón Rodríguez: na a quien se concede el derecho exclusivo para producir
o inventamos o erramos, por otra que dijese, no inventa- una invención dentro de un periodo dado- tiene su equi-
mos pero si erramos. En efecto, los que hacen ciencia no valente en literatura y arte en el concepto de la propiedad
social -que también forman parte de nuestro objeto de es- intelectual. Sin embargo, lo que producimos los científi-
tudio, las ciencias sociales- transfieren sus abstracciones cos sociales es conocimiento que una vez publicado, en el
a la posible aplicación de sus conocimientos a través de la mejor de los casos, pasa a ser propiedad común. El úni-
producción de bienes de uso y consumo diario. Esto es, in- co control que tenemos es la noción de plagio -esto es, de
ventan no sólo ideas, sino que a través de los mecanismos usar las ideas de otros sin reconocimiento del origen; pero
de aplicación de las mismas, éstas son transformadas en en sociedades como la venezolana esta última noción no
objetos tangibles. Por ello el mercado ideó la noción de es acreditada como digna de observancia y libremente se
patente, para proteger el valor añadido a esas ideas, en plagian las ideas, teóricas y metodológicas.a
el proceso de producción de los bienes. Pero el impacto a En este caso la cuestión se reduce al minimalismo en materia de la
de las ciencias sociales es menos tangible. Ciertamente, originalidad de las ideas. El plagio es parte natural de procesos acadé-
de una u otra manera acceden a los lugares de poder en micos burocratizados, que en la medida en que la comunidad académica
donde se toman las decisiones, pero es más común que es de bajo perfil y la evaluación de la originalidad limitada pues acontece
que las instituciones generan y reproducen un stock de ideas cerrado y
se trate de una producción académica que al quedar iné-
estandarizado, caso en el cual la repetición de las ideas legitima una for-
dita, esto es, sin publicar, son ideas que carecen de valor ma común de plagio y ausencia de originalidad. Muchos documentos se
de impacto y tienen solamente el valor burocrático, que se repiten en distintas publicaciones y en algunos casos las propias revistas
traduce en la obtención de una credencial o de un ascen- publican una y otra vez materiales ya publicados en otras revistas o en
libros. Esto es, la producción y la productividad se anulan a sí mismas
so académico. Es valido señalar que en ciencias sociales, al omitir la exigencia de originalidad. Sobre esta materia debe verse un
ya que producimos conocimiento que no genera patentes, trabajo excelente que revela la extensión del fenómeno en si del robo de
ideas, por J. Seeley Brown, A. Collins y P. Daguid, “Stolen knowledge”,
 Quien tiene ciencia y arte, Educational Technology, March 1989, 10-15. En otras oportunidades he
Tiene también religión. aludido a la extendida práctica de lo que llamo corrupción académica,
Quien no tiene estos dos, entendiendo por ello este tráfico de ideas que resultan en actividades ilí-
Que tenga religión. citas e ilegítimas, sobre lo cual no existe criterio de sanción, en nuestra
Goethe, “Zhame Xenien” vida académica e intelectual.
84 Albornoz

De hecho lo que se denomina fraude académico no es tra conciencia pero dejan incólumes los mecanismos so-
un tema de conversación en Venezuela. Al no existir eva- ciales que deseamos transformar.d Por ello un prolegóme-
luación externa de los materiales que se publican, por- no de cualquier análisis acerca de la producción y produc-
que no hay ni critica ni academia en el sentido competi- tividad en ciencias sociales en Venezuela, como quizás
tivo del término, estos pasan por simplemente publicados, en la Región, debe comenzar por aceptar esta premisa,
sin análisis posterior. El fraude y la estafa académica son la ciencia social ha sido vista como una vocación hacia la
así indetectables y en todo caso carecen de importancia. praxis, esto es, como un instrumento de interpretación del
La reputación de un académico descansa generalmente mundo, para transformarlo, para usar la recurrente expre-
en su vinculación y acceso a las fuentes de poder, institu- sión de Marx.e En efecto, la postura opuesta a la de Weber
cional y abierto, más que en su tasa de producción y de es, la de Karl Marx, quien proponía el compromiso político
productividad y en el mejor de los casos es cuestión de del científico, tesis llevada al extremo por Vladimir Illich Le-
número, de cantidad, no de calidad.b nin, para quien la ciencia no era sino un instrumento para
Los científicos sociales operamos de otra manera. la actividad política.f
Nuestras ideas pueden ser aplicadas sólo a través de po- La academia contemporánea ha movido su eje, de la
der generar políticas públicas, pues no inventamos bienes producción de egresados de sus aulas, por el de la pro-
tangibles, sino que descubrimos asociaciones cuya ca- ducción de ideas, esto es, de nuevas ideas, tanto en el
pacidad predictiva es relativamente débil, como débil es terreno estrictamente de pensamiento y reflexión acadé-
nuestra capacidad para influir en quienes toman las deci- mica como en el área de la aplicación de las mismas.
siones, esto es, los políticos, cuya racionalidad obedece a Es una tendencia internacional, ciertamente. Los sistemas
otros factores, a menudo ajenos a la más elemental racio- más avanzados de la educación superior contemporánea,
nalidad y apoyados en un alto grado de emotividad. Estas se plantean mantener un flujo permanente y constante de
cuestiones fueron tratadas hace años por el eminente so- producción de conocimiento, para poder mantener así su
ciólogo alemán Max Weber (1864-1920), en sus ensayos competitividad internacional. El Informe Dearing, en el ca-
considerados esenciales en el tema, Politik als Beruf -La so británico, por ejemplo, mantiene en forma taxativa y
política como vocación, 1918- y Wissenschaft als Beruf axiomática un principio emblemático de los sistemas de
-La ciencia como vocación, 1918.c En este caso la ciencia educación superior dirigidos a una interpretación dinámi-
asume una cierta neutralidad, buscando apoyar asertos y ca del mundo. En efecto, se expresa en este Informe que
afirmaciones en datos y argumentaciones que sean “ve- “. . . para ser una nación exitosa en un mundo competitivo”
rificables”. En el caso venezolano y siguiendo la línea de el sistema británico tiene que poseer un nivel de calidad
pensamiento del pensador alemán cabría decir que nues- de categoría competitiva en el ámbito mundial. Esto es,
tra vocación ha sido la de identificar la ciencia social con la los objetivos británicos señalan que este país debe:
vocación política, no con la científica. Los furiosos ensayos
de José Rafael Pocaterra o de Carlos Irazabal, la sibilina d Los ensayos de Weber aludidos fueron discutidos previamente en
justificación de la dictadura gomecista, en Vallenilla Lanz, conferencias en 1918, ambas en la Universidad de Munich. Weber, por
contienen una tradición que mantenemos vigente hoy en supuesto, expresaba ideas contra todo autoritarismo y defendía el pen-
día, en el año 2001, aquella del activista, la de quien por samiento social demócrata. Véase la traducción al inglés, con edición e
encima de todo otro precepto quiere transformar, cambiar, Introducción por H. H. Gerth y C. Wright Mills, From Max Weber, Essays
in Sociology, Oxford University Press, 1946. Es oportuno comentar que
radicalizar, construir el nuevo mundo y el hombre nuevo, los principios de los políticos son los de intervenir y de dirigir el comporta-
dejando de lado que la praxis social nos apunta que la so- miento de los sistemas sociales, pero estos son “tercos”, por naturaleza.
ciedad es relativamente autónoma a los deseos humanos Esto es, a mayor intento de control de los mismos menor eficiencia social.
Ciertamente, los intentos de control en espacios reducidos y relativamen-
y que estas posturas comprometidas salvaguardan nues-
te aislados, como Cuba y Singapore, por ejemplo, pueden ser exitosos,
pero en sistemas complejos esta posibilidad de control disminuye, como
b En el mundo académico norteamericano, por lo contrario, estas co- sería el caso de Brasil o el propio venezolano.
e Para un análisis profundo acerca de las ideas de Weber y de Marx
sas son tomadas muy en serio. Véase, por ejemplo, un libro importan-
te sobre el tema, por Lesley Grayson, Scientific deception: an overview véase el libro Max Weber and Karl Marx, por el profesor de Heidelberg
and guide to the literature of misconduct and raud in scientific research, Karl Löwith, editado y con una Introducción por Tom Bottomore y William
British Library, London, 1996. En Venezuela, mas bien, es común el des- Outhwaite (London, England: George Allen & Unwin, 1982).
conocer los títulos y credenciales académicas, hasta el punto de que la f Esta es la tesis “revolucionaria” que se propone actualmente en

denominación de doctor es de uso común, atribuible a cualquier perso- Venezuela, con la noción de invedecor (Investigar-Educar-Comunicar-
na que no demuestre lo contrario. A finales del año 2000 se habló en Organizar), una estrategia social para el control político falsamente apo-
la prensa de cómo el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia había yada en su metodología por el procedimiento de investigación-acción.
obtenido un título de doctor, al parecer en forma fraudulenta, sin que ello La referencia en el IV Encuentro Nacional de Investigación-Acción, “In-
causara averiguación alguna. Sin embargo, los problemas de la ética de vedecor y la construcción de las redes sociales”, 5-8 de diciembre de
la ciencia son comunes en la academia norteamericana, valga añadirlo. 2000, Maracay, Venezuela. Según esta tesis las redes sociales organi-
Un libro de interés es por Patrick Tierney Darkness in El Dorado: How zadas habrán eventualmente de sustituir al Estado como tal. El eslogan
Scientist and Journalist Devastated the Amazon, un libro dedicado a los es simple, desmontar el Estado, todo el poder a las redes, a semejanza
efectos perversos de las investigaciones científicas entre los Yanomami, de todo proyecto totalitario, evidentemente. Interesante comentar como
un grupo indígena que se halla ubicado en la frontera de Venezuela con los opositores al proyecto de Chávez, en educación, quieren igualmen-
Brasil. te “desmontar al Estado”, para colocarlo al servicio de sus intereses,
c Weber, usaba el término Wissenschaft como “disciplinas intelectua- en este caso aquellos de organizaciones como la Iglesia Católica, ideas
les”, más que como ciencia, solamente, ya que el mismo abarcaba según contenidas en un Proyecto de Ley Orgánica de Educación que circula en
Weber a las humanidades y a las ciencias sociales. el país (diciembre 13, 2000).
Producción de conocimiento 85
“. . . estar en el liderazgo de las prácticas en el sociales han sido vistos tradicionalmente como parientes
ámbito mundial en la enseñanza-aprendizaje. . . y pobres por las ciencias duras y las humanidades:
encabezar o al menos igualar lo mejor en el ám-
bito mundial en investigación científica, haciendo “. . . En América Latina esto ha sido aún peor
estos hallazgos accesibles a la nación para su en una época de auge neoliberal, en que todo co-
desarrollo y beneficio”31 . nocimiento que no tenga uso práctico inmediato
queda devaluado”.
En el caso de las ciencias sociales la presión para producir
nuevo conocimiento y su consecuente aplicación es más Si podemos hablar en Venezuela de un “auge neoliberal”,
amplio que en otras disciplinas. Esto se debe a la propia a partir de la desaparición del socialismo en los países
naturaleza de las ciencias sociales, entendiendo por éstas que entonces estaban tras la Cortina de Hierro, en 1989,
aquellas disciplinas que genéricamente hablando se ocu- es bastante cierto afirmar que entre 1960 y 1980 las cien-
pan del hombre y de su comportamiento, incluyendo a los cias sociales se movieron alrededor de la hegemonía del
mismos productores de conocimiento y de saber, en es- pensamiento marxista y todo lo que fuese ajeno a ello que-
te caso saber tácito y explícito. Sin embargo, las mismas daba no solamente devaluado, sino perseguido, práctica-
están sujetas a influencias ideológicas sumamente mar- mente. Muchas carreras académicas se hicieron y otras se
cadas, más que en otras disciplinas, en este caso de las deshicieron en el fuego fatuo del marxismo ortodoxo y las
ciencias naturales. En este sentido es relativamente sen- investigaciones empíricas en ciencias sociales quedaron
cillo señalar la evolución histórica de las ciencias sociales relegadas, ya que en esos años se impuso una exagera-
en Venezuela. En la primera mitad del Siglo XX lo que se da visión historicista de las ciencias sociales, momentos
hacía en esta materia era lo que genéricamente podemos en los cuales, incluso, se llegó a hablar de una arqueolo-
denominar pensamiento social. Ya en la segunda mitad gía marxista, una exageración de mal gusto, simplemente.
del Siglo apareció un conjunto de instituciones académi- En cualquier caso fue una época en la cual se dividió a
cas que hicieron posible una visión más científica de la las ciencias sociales en ciencia burguesa y ciencia mar-
realidad social. xista, una división más real de lo que se suele suponer,
Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla. El pensa- pues ambas perspectivas obedecen a una división de la
miento académico ha estado sometido al marxismo or- sociedad que se estudia. Estoy refiriéndome a la noción
todoxo de aquellos manuales del soviético Konstantinov de ciencia burguesa vs ciencia marxista, la primera de
y sobre todo del escrito por la chilena Marta Harnecker, las cuales reclama para sí la conceptualización de obje-
uno de los libros más vendidos en idioma castellano así tiva mientras que la segunda se presenta como una inter-
como de los pensadores franceses como Althusser, Fou- pretación destinada a cambiar y transformar, más que a
cault y Poulantzas y así en otros momentos bajo el predo- comprender, solamente.i
minio del funcionalismo puro, apoyado en el pensamiento Es poco lo que pueda decirse para significar el elevado
anglosajón. En el caso venezolano el marxismo fue una contenido ideológico de esas dos décadas. El marxismo
lápida pesada.g Por esa vía se llegó a veces a extremos y su extensión el marxismo-leninismo no tenía nada de
irracionales5 , en algunas oportunidades bajo el formato de “imaginario”, en el sentido que le proporcionó a esa ex-
conductas represivas, contra los infieles.h El auge del pen- presión el sociólogo francés Raymond Aron6 . Era un mar-
samiento marxista tuvo su epicentro en aquella postura, xismo real, dogmático y sectario, una versión tropical del
interesante, de apoyo a la Revolución Cubana, de 1958, estalinismo más radical. Incluso si no fuese un apoyo ex-
y la oposición al imperialismo norteamericano. Entonces cesivamente cómodo casi diría que lo que imperaba en-
todo aquello que tuviera vinculación con el pensamiento tonces era un “marxismo salvaje”.j Eran años en los cua-
sajón era eliminado automáticamente, considerado “prag- les el marxismo no se apoyaba en las portentosas ideas
matista” y peor aún “positivista”. Ello lleva a las ciencias de Marx, sino en la bastardización de las mismas, en libros
sociales en el país a un retroceso importante, porque se tales como el Manual de Economía Política, de la Aca-
subordinaron a expresiones de fundamentalista que tuvie- demia de Ciencias de la URSS, publicado en Grijalbo en
ron a su vez expresiones extremas. Tal como en otro senti- México, en 1956 y el libro mucho más ortodoxo por M. M.
do expresa López Segrera, al comentar que los científicos Rosenthal y G. M. Straks, Categorías del materialismo
g Cuando digo que fue, me refiero al predominio del marxismo ortodo- dialéctico, publicado por la misma editorial, en México, en
xo en la academia venezolana, en las áreas de ciencias sociales, pero 1959. Ambos libros, obras emblemáticas del pensamiento
ciertamente el marxismo retorna, en el régimen bajo el liderazgo de Chá- marxista dogmático, traían en sus páginas interpretacio-
vez, porque en parte es uno de los elementos de su doctrina, si bien la
misma mezcla muchas ideas y técnicamente hablando no pudiera de-
nes históricas y epistemológicas que hoy en día causan
cirse que Chávez es marxista, no obstante que muchos de quienes le una cierta sonrisa, pero que entonces eran parte de la
acompañan en el gobierno aún creen la viabilidad práctica de esta doc-
trina. i Esta es una distinción que renace en los años de la V República,
h En las diversas escuelas de las ciencias sociales de las universi- esto es, el gobierno presidido por el Presidente Hugo Chávez, que cier-
dades autónomas el guión era cambiado prácticamente cada día, y a tamente tienen una base ideológica inspirada en el marxismo tradicional.
veces del marxismo ortodoxo a las posturas de los líderes chinos o de j Obviamente me apoyo en la expresión usada constantemente por el

Vietnam. Aún aquellos con la mayor vocación acomodaticia a menudo re- Presidente venezolano Hugo Chávez, de “neoliberalismo salvaje”, para
nunciaban a estar en línea con ese guión, habida cuenta de los cambios acentuar los defectos de políticas económicas apoyadas exclusivamente
a veces cotidianos de los mismos. en el mercado, en forma “salvaje”.
86 Albornoz

pesada loza que durante años fue el monopolio del pen- imaginario, sino una realidad imaginada en el voluntaris-
samiento social, en las universidades autónomas, porque mo en el cual devino aquella fantasía del predominio del
en las universidades privadas reinaba, por lo contrario, un sistema socialista.l Era la época en la cual en el libro sobre
anti-marxismo y un anti-comunismo virulento y más secta- Categorías. . . se elevaba la noción de ley a la de dogma.
rio que el otro, si ello fuese posible.k Fueron los tiempos Pareciera entenderse que hay una diferencia entre “leyes
en los cuales cada clase de cada profesor de cualquier objetivas” y tendencias, esta última noción la que halla-
área de lo social comenzaba sus clases con las expresio- mos más apropiada, los científicos sociales. Es decir, no
nes propias de los dogmáticos, “Como decía Marx. . . ” o hay “leyes” sino tendencias. Pero, en efecto, se lee en es-
bien se glorificaba a la URSS, como la primera potencia de te libro que “La burguesía reaccionaria está interesada en
la humanidad, destinada a “enterrar el capitalismo”, para negar la objetividad de las leyes por una serie de motivos:
usar reiterada expresión de Kruschev, dicha en su célebre en primer lugar, porque es reacia a la concepción cientí-
discurso ante las Naciones Unidas, el mismo líder político fica y materialista del mundo y necesita del apoyo de la
que en su momento descubriría ante el mundo el trágico religión, como uno de los pilares ideológicos más impor-
carácter de la dictadura de Stalin y las maldades sin fin tantes. En segundo lugar, porque la negación de las leyes
de aquella siniestra visión política social del Archipiéla- objetivas ayuda a la burguesía a ”justificar“ la arbitrarie-
go Gulag, 1918-1956, que iba a describir en forma genial dad y el aventurerismo, que son rasgos característicos de
Alexander Solzhenitsyn, sobre todo en su libro Un día en su política en la época de la descomposición del capitalis-
la vida de Iván Denisovich y el propio Boris Pasternak, mo. Y, en tercer término, la negación del carácter objetivo
en su Doctor Zhivago. de las leyes le sirve para negar que el desarrollo de la
Era la época en la cual se creía que, tal como se podía sociedad discurre objetivamente y, ante todo, le sirve pa-
leer en el Manual citado, que “Al tiempo que al capitalismo ra negar el carácter inevitable, con sujeción a leyes, de la
es inherente la competencia entre los países y el sojuzga- desaparición del capitalismo y de su sustitución por el so-
miento de unos países por otros, el socialismo se carac- cialismo”.m Hoy en día es fácil sonreír ante la ingenuidad
teriza por la amistosa colaboración económica y cultural de aquellas posturas “epistemológicas”, pero entonces do-
entre los países que forman el campo socialista, para el minaba en la academia venezolana, en ciencias sociales,
auge económico general de estos países y el florecimiento un espíritu dogmático que creía en forma axiomática en
de su cultura. El nuevo mercado mundial democrático del estas cuestiones. Quien dudara del carácter objetivo de
campo socialista se extiende cada vez más, y ello consti- las supuestas leyes sociales o cuestionara la inmediata
tuye uno de los más importantes factores que contribuyen sustitución del capitalismo por el socialismo era práctica-
a la prosperidad de la economía del socialismo”. Eran los mente castigado y a menudo perseguido por la intoleran-
años de la década los años sesenta, cuando se creía, en cia del autoritarismo ideológico marxista de entonces. En
efecto, que “. . . el sistema de la economía socialista re- esos años -importante señalarlo- el fundamentalismo mar-
vela cada año más palmariamente su superioridad sobre xista impidió y obstaculizó al infinito la lectura y manejo de
el sistema económico capitalista” y por ello “La grandio- la literatura producida en el país, porque los manuales ela-
sa perspectiva del desarrollo progresivo de la humanidad
l A título personal me permito hacer memoria de la reunión de la ISA
es la sociedad comunista sin clases. . . la Unión Soviética
cuenta con todo lo necesario para la edificación de la so- en Washington, en donde por primera vez escuché a Konstatinov, quien
en un “discurso” completamente distinto al de su libro se permitió hacer
ciedad comunista”. Era, ciertamente, no sólo un marxismo cuestionamientos interesantes al marxismo prevalente en la época, las
mismas críticas, por cierto, que le había escuchado a Tom Bottomore, en
k Si ello fuese menester es apropiado aclarar en esta oportunidad que, nuestro seminario sobre marxismo, en The LSE. El entonces célebre lí-
como científico social, me considero formado dentro de una tradición his- der ideológico soviético discutió en esa oportunidad con Talcott Parsons,
tórica intelectual en donde cabe con holgura Marx y los pensadores mar- en un fascinante intercambio de ideas, de aquellos dos gigantes del pen-
xistas, así como los neomarxistas y aquellos del positivismo y los neopo- samiento. Me cabe decir que según entiendo, el soviético tenía menos
sitivistas y cualquier otra postura teórica o doctrinaria. Es una necedad reputación en su país que en el exterior. Algunos sociólogos jóvenes de
llamarse “marxista”, como lo es llamarse “weberiano” o “parsoniano” o entonces, como Pierre Bourdieu y un servidor, proseguimos aquella dis-
lo contrario, “anti-marxista”, “anti-weberiano” o “anti-parsoniano”. Siem- cusión, prácticamente hasta el día de hoy. Cabe señalar que si en aquel
pre he creído que si alguien dice ser creyente de una doctrina o postura momento el líder soviético se permitió críticas interesantes al sistema so-
teórica de la ciencia la menoscaba, por definición, ya que ser científico, cial de la URSS debo acotar que Parsons no fue nunca un defensor pro
sea de la física o de la sociología, significa formar parte de un tronco domo sua del sistema capitalista. De hecho no todo pensamiento social
teórico común, que es a su vez la suma de una tradición. Lo más anti- sajón ni era “funcionalista” ni era ajeno a criticar las injusticias del ca-
pático, entonces, del marxismo ortodoxo que predominó en estos años pitalismo, como sistema social. Las críticas más duras y severas a este
de las décadas de los sesenta y setenta, apartando su efecto político sistema, probablemente, hayan sido elaboradas por pensadores nortea-
e ideológico represivo y perverso, al menos en las universidades públi- mericanos y británicos, seguidores de la tradición liberal libertaria de la
cas venezolana, es haber creado una adoración a un pensamiento, con sociedad sajona, no solamente en el caso del socialismo fabiano, sino de
exclusión de otros, creando a su vez un vacío teórico una vez supera- la influencia ejercida en USA por los pensadores europeos desplazados
da esa creencia en forma cuasi religiosa del formidable pensamiento de por el nazismo y por el propio estalinismo. Sobre el pensamiento de Par-
Marx. Este, útil hoy en día como en el Siglo XIX, pero inútil si se le quie- sons véase, en castellano, su Autobiografía intelectual, elaboración de
re transformar en un instrumento ciego de fe, por las razones obvias de una teoría del sistema social (Bogotá, Colombia: Ediciones Tercer Mun-
que el mismo responde a coordenadas históricas ya desaparecidas. Es do, 1978). Es oportuno acotar, por ejemplo, en este orden de ideas, las
la misma objeción que tengo, por cierto, al uso del pensamiento de Bo- críticas de Weber al capitalismo, sobre todo su noción de desperdicio,
lívar, para construir una doctrina aplicable a realidades completamente concepto acuñado en la oportunidad de su conferencia sobre la estruc-
distintas, las actuales, vis à vis aquellas que enfrentó el líder político y tura social alemana, en la Universidad de Chicago.
militar venezolano en el Siglo XIX. m Op cit. p. 164.
Producción de conocimiento 87
borados por el catecismo marxista suplían las respuestas de decisión (poder político) y no de aquellos que tenemos
a todas las interrogantes, un efecto perverso que podemos solamente resultados (saber, reflexión, argumentos, todos
observar hoy en día en la enseñanza de las ciencias so- bien imprecisos, porque nuestro objeto es inasible desde
ciales en el país, una comunidad académica dependiente el punto de vista de precios y predicción). Por ello sí bien
que descarta a priori la literatura y producción nacional. quien hace ciencia dura puede aspirar a que su conoci-
De pronto, sin embargo, súbitamente, en 1989, se des- miento se traslade a saber aplicado a través de las so-
plomó aquella fantasía, cruel y trágica, del socialismo real. luciones de índole tecnológica, el saber social puede ali-
Curiosamente se silenciaron estos temas, como si nada mentar políticas públicas, nuestro equivalente a patentes,
hubiese pasado. Los marxistas de entonces se volvieron solamente cuando podemos influir en la toma de decisio-
social demócratas o se mantuvieron el margen, pero aten- nes. Efectivamente, si miramos el problema desde el án-
tos, eso sí, a los vaivenes ideológicos de la ciencia vista gulo de los productos es evidente de suyo que lo que se
como teología, dispuestos como entonces a cambiar de produce en ciencia y tecnología dura no es cuestionado
chaqueta e incorporarse a los nuevos “paradigmas” ideo- por la población, como ocurre en el caso de la industria
lógicos. Pero esto no tiene nada que ver con ciencia social, farmacéutica y la medicina. Estas invenciones se tradu-
sino, en todo caso, como parte de un complejo proceso cen en productos indiscutibles. Sin embargo, lo que pro-
mediante el cual el que hacer científico social no puede ducimos en ciencias sociales, nuestros descubrimientos,
escaparse de esos vaivenes y más bien tiene que sobre- pueden traducirse sólo en políticas públicas, que tienen la
vivirlo, de una u otra manera. propiedad de ser susceptibles de la opinión y criterios por
parte de la población. Por otro lado, para traducir descu-
brimiento en política pública hemos de tratar de intervenir
¿QUE ES PRODUCIR CIENCIA SOCIAL? ¿CUANTO SE en las decisiones de quienes controlan el poder político,
PRODUCE EN VENEZUELA EN CIENCIAS SOCIALES? el poder de aplicar descubrimientos en políticas, casos en
los cuales muchas veces no podemos ni siquiera discutir
Venezuela tiene un sistema de educación superior re- ni menos combatir los efectos negativos de políticas públi-
lativamente mayor a sus capacidades y a sus propias ne- cas tomada en forma intuitiva y a menudo equivocadas, ni
cesidades académicas. Esto es, tanto las necesidades del influir en los casos de efectos que son con frecuencia un
mercado laboral, como las de aquellos que enseñan e in- resultados aleatorios.
vestigan en sus instituciones, son menores al volumen del Cabe dejar establecido en este documento que en tér-
sistema. Esto ha redundado en una disminución de la ca- minos generales la noción de ciencia se aplica a quien
lidad, genéricamente hablando, no obstante que se han trabaja las ciencias duras, no para aquellos que hacemos
preservado las lagunas de excelencia que el país exhibe, ciencia social. Las primeras producen invenciones las se-
con evidente orgullo. En todo caso, habida cuenta del ta- gundas descubrimientos, como ha quedado establecido.
maño del sistema en si, la producción de conocimientos es Aún las revistas populares, como Science y Newsweek,
relativamente pequeña. Eso no es un problema único de en sus ediciones de finales del año 2000, han señalado
nuestro país, sino una tendencia latinoamericana. México, los avances científicos del año y en ningún caso aluden
por ejemplo, es un caso análogo al de Venezuela, con ci- a los descubrimientos generados en las ciencias sociales.
fras comparables, tanto en cuanto al tamaño del sistema Las invenciones son aceptadas por la sociedad en gene-
como de sus niveles de producción y de productividad. ral, los descubrimientos son recibidos con indiferencia y
Naturalmente, producir ciencia -en este caso ciencia en todos los casos bajo el espectro de la controversia,
social- no es sencillo ni fácil. Es un proceso laborioso y porque éstos pueden recibir más de una lectura, puesto
delicado, pues estudiamos un objeto que es, al mismo que generalmente son susceptibles de interpretaciones, a
tiempo, sujeto. Nuestra materia prima, para hacer inves- menudo contrapuestas. Todos aceptan que los espectacu-
tigaciones empíricas, es un sujeto que posee opinión y lares descubrimientos que posibilitaron descifrar el código
cuyos criterios varían según las mismas circunstancias en genético son ciencia, pero no todos estarían dispuestos a
la cual opera el investigador. No obstante los diversos es- aceptar un postulado relativo a los descubrimientos igual-
fuerzos por elaborar metodologías que omitan el esfuerzo mente espectaculares de los patrones de consumo en el
riguroso del trabajo de campo, tal como lo entendemos nivel del hogar o del porque del comportamiento de las mi-
quienes hacemos ciencia social empírica, cuantitativa, no norías étnicas y su rendimiento escolar. Los últimos serán
es posible arribar a conclusiones científicas sin ese pe- siempre controversiales, no obstante las evidencias em-
noso trabajo de campo a través del cual se hurgan datos píricas que los sustenten. No puedo menos de recordar
que pertenecen a quien los suministra. Ciertamente, hacer en esta oportunidad el portentoso estudio elaborado por
ciencia social empírica es algo más que hacer encuestas, Gunnar Myrdal, Asian Drama, An Inquiry Into the Poverty
aquellas en donde las respuestas son estrictamente opi- of Nations (1968), que entonces descubrió las enormes di-
niones y generalmente dicotómicas, si y no, blanco y ne- ficultades que tendrán algunos países asiáticos para su re-
gro. Este argumento nos conduce al delicado problema de cuperación económica y social, aislando el factor religión y
dilucidar cómo los hallazgos de las ciencias sociales no como este es una obra citada muy rara vez, en la literatura
son necesariamente convertibles en ciencia aplicada, por- científica. Esto es, fue una obra considerada controversial
que esta esfera pertenece a quienes tienen la capacidad y, probablemente, políticamente incorrecta.
88 Albornoz

La traducción de conocimiento a producto, entonces, es país, formuladas por investigadores ubicados en un esca-
la tarea más compleja que pueda imaginarse y el científico so número de instituciones, en universidades autónomas
no tiene nada que decir en este terreno. En otras palabras, y en centros metropolitanos. De hecho del total citado de
transformar saber en valor es un mecanismo cuyas carac- 334 investigadores clasificados en el SPI el 82 por cien-
terísticas escapan a la voluntad y posibilidades de quienes to de los mismos labora en una de las siguientes cuatro
producen el saber. En la práctica social, incluso, a menu- universidades autónomas: Universidad Central de Vene-
do los hallazgos de las ciencias, en este caso sociales, van zuela (116), Universidad de Los Andes (47), Universidad
contra corriente con las tendencias ideológicas y políticas del Zulia (36) y Universidad Simón Bolívar (75). Ninguna
de quienes tienen el poder, caso en el cual dichos hallaz- institución privada tiene lugar alguno en esta actividad, ex-
gos no tendrán eco, no se verán reflejadas en el ámbito cepto en forma marginal, específicamente en la Universi-
del poder4;13 . dad Católica Andrés Bello, la única institución privada con
Los científicos sociales abonan a su terreno una elevada vocación por la investigación, en ciencias sociales, si bien
dosis de lo que discretamente podemos llamar un ideolo- su figuración en el mapa nacional es imperceptible.
gical bias. Quizá los científicos sociales no enloquecen Naturalmente, en la sociedad del conocimiento las ins-
como algunos de los matemáticos que arriban a la locura tituciones de educación superior desempeñan un papel
concentrándose en el concepto del infinito, esa noción de distinto al tradicional, pues en vez solamente de entrenar
infinito e infinitud que inútilmente han buscado los mate- profesionales están en la obligación de producir conoci-
máticos equivalen en ciencias sociales a la desfragmenta- miento. Esto obliga a redefinir el propio concepto de la
ción intelectual en busca de la revolución, esto es, la trans- academia, como tal, puesto que se redefine a su vez el
formación total de los sistemas sociales, teorema que va concepto de la relación entre empleo y trabajo, la natura-
precisamente en contra de todos los axiomas de las cien- leza del proceso de producción de conocimiento, el valor
cias sociales, según los cuales los sistemas sociales cam- de los productos y, sobre todo, la noción de tiempo. El día
bian en forma iterativa y no en forma total. Desconociendo de la universidad tradicional, tipos de institución aún co-
de ese modo un axioma técnico, los sistemas sociales no munes en el país, laboran sobre la base de un día menor
son manejables, porque el comportamiento de sus unida- a 24 horas, días medidos por lapsos, cuya unidad es la
des tiende a la dispersión y no a lo centrífugo2;3;15 .n duración de la hora de aula, menor a los 60 minutos de la
El volumen de los productores de ciencia, en Venezuela, hora. La nueva noción de tiempo es de un día superior a
es relativamente bajo. Los datos del Sistema de Promo- 24 horas, gracias a las extensiones temporales que permi-
ción al Investigador SPI, un programa de promoción a la ten al investigador, en este caso, laborar más de 24 horas.
investigación científica, que tiene ya una década en ope- Esto es, la nueva economía demanda una nueva organi-
ración, revelan el tamaño modesto de la comunidad cientí- zación laboral, para poder generar y producir conocimien-
fica del país, apenas unos 1.618 miembros (resultados de to. En este sentido, probablemente, la producción de este
la convocatoria del año 2000) del total de cerca de 40.196 bien en el sistema educativo venezolano de nivel superior
(35.181 en el sector público del sistema, 5.015 en el sec- es relativamente baja, simplemente porque las institucio-
tor privado) personas dedicadas a la docencia e investiga- nes actuales fueron diseñadas para producir docencia y
ción en instituciones de educación superior. De estos 334 no para generar productos a través de la investigación. An-
se hallan en la categoría de ciencias sociales, esto es, el te la improbabilidad de cambiar a las instituciones la solu-
20 por ciento del total de los miembros de la comunidad ción para aumentar los niveles de producción tendrían que
científica del país, que corresponde al 4 por ciento del to- consistir en hacerle un by pass a las actuales institucio-
tal referido. Esta es una cifra relativamente irrelevante, de nes y crear un aparato paralelo diseñado para las nuevas
acuerdo con el cálculo del valor agregado que pueda tener funciones de la sociedad del conocimiento7 .
el producto de la ciencia social según sea calificada por el Si bien no es la oportunidad para hacer este análisis,
indicador empleador en esta oportunidad. Porque el SPI cabe señalar que habida cuenta que la sociedad venezo-
responde a un legítimo análisis cuantitativo, sin entrar a lana no es una sociedad del conocimiento, es una socie-
evaluar internamente la calidad de los productos, porque dad orientada hacia el poder, las demandas de consumo
en Venezuela ésto requeriría una opinión pública acadé- no se hallan apoyadas en aquellos mecanismos derivados
mica, inexistente, así como estudios de cientometría, que de la producción del mismo, sino en los procedimientos
no se hacen en Venezuela, en donde se trabaja con el sis- para adquirir poder, que conduce a los privilegios. El apa-
tema de juicios de pares, que tiene un enorme ingrediente rato productivo del país está asociado a una industria ex-
de subjetividad. En ese caso, probablemente, se detecta- tractiva de carácter internacional, que consume poca cien-
rían repeticiones, inconsistencias y debilidades, teóricas y cia social. La producción-consumo de este tipo de saber
metodológicas, que harían llevar el peso citado del 4 por está reducido al ámbito académico, cuyos patrones tanto
ciento a una cifra menor. Cabe señalar observaciones ob- de producción como sobre todo de consumo son relati-
vias, en cuanto al que hacer en ciencias sociales en el vamente bajos, añadiendo que, según mis estimaciones
n Por supuesto, no descarto que la típica obsesión del científico se
el consumo es aún menor a los valores de producción y
productividad, por escasos que estos sean.ñ Todos los in-
produzca por igual en el campo de las matemáticas o de la sociología.
La vida de un eminente matemático, Kurt Gödel es emblemática, en este
sentido. ñ Puedo añadir, en este caso, que en nuestro país los libros acadé-
Producción de conocimiento 89
dicios nos llevan a pensar que la sociedad venezolana, citadas. Se unen el realismo mágico, mito y realidad, sin
en tanto no es una knowledge-based society, sustituye duda, en una sola idea10 .p
el consumo de ciencia social por el de materiales de opi- Frente a la necesidad de refabricar la realidad, de atri-
nión. Tendríamos que profundizar en esta línea de argu- buir la noción de contexto a fin de poder abordar esa rea-
mentación. La sociedad venezolana es sumamente dada lidad en un sentido metateórico, el mito se alza como una
a producir opinión, laborando en materia de ideas sobre barrera que obstaculiza la capacidad de percepción de
la base de una sociedad oral y de informaciones de pren- la misma. Ciertamente, nuestra Región -y, en este caso
sa y de televisión, esto es, en donde priva la opinión y nuestro país se debate entre la noción del mito y aque-
no el fundamento del argumento37 .o Incluso los estímulos lla de la realidad27 .q La tarea del científico social, según
a la investigación han degenerado en una producción sin entiendo, es la de refabricar la realidad16 . Interesante se-
cadena, esto es, que se produce solamente por razones ñalar que el control de calidad en el país en materia de la
burocráticas y no buscando una cadena de producción- información relativa a los hechos es curioso, por decir lo
distribución-consumo, porque las dos últimas son casi in- menos. La mitología cubre todo el espectro de lo que en
existentes. Ciertamente, no se trata de negar el papel del abstracto podemos denominar el discurso público en la so-
conocimiento en una sociedad como la venezolana, con ciedad venezolana. Un ejemplo relevante es afirmar que el
amplios segmentos de modernización, sino el de destacar líder neogranadino Francisco de Paula Santander dispuso
como los contornos de nuestra sociedad no se apoyan en el asesinato del Mariscal Antonio José de Sucre. Más allá
el conocimiento como tal38 . Desde el punto de vista episte- de ser una calumnia interesada es una falsificación de los
mológico, sociológico y económico sería improbable poder hechos30 .r
sustentar que hemos arribado a una sociedad del conoci-
miento, en el país. Vivimos más bien en una situación que
Allport hubiese denominado una sociedad del rumor, oral, VENEZUELA EN EL MAPA LATINOAMERICANO DE LAS
impresionista, que estima poco los hechos y el análisis CIENCIAS SOCIALES
de los mismos. La charlatanería y el mito se unen en es-
te tipo de sociedad para impedir y obstaculizar una cierta Cabe señalar que Venezuela no parece haber contri-
racionalidad intelectual. Lo que ocurre es una especie de buido en forma importante al patrimonio científico social
closing of the Venezuelan mind, en la línea del pensa- de la Región, al menos según puede juzgarse a través
miento de Bloom, pues esos mitos y expresiones impiden de las contribuciones compiladas por Ruy Mauro Mari-
una adecuada comprensión de la realidad. A ello se añade ni y Theotonio Dos Santos y editada por Francisco Ló-
una excesiva politización del discurso público de las cien- pez Segrera36 . El mismo parece haber sido generado más
cias sociales, con modalidades fácilmente ideologizables bien en los países del cono Sur -Argentina y Chile-, con
como la investigación-acción, que estrechan el mercado Brasil, así como en México. Para formular un juicio sobre
de ideas y disminuyen el consumo de las mismas, por- este tema me es necesario citar los autores incluidos en
que el consumo de teorías y metodologías aumenta con este volumen: Francisco López Segrera, Theotonio Dos
la variabilidad de los productos a los cuales tiene acceso Santos, Ruy Mauro Marini, José Carlos Mariategui, Caio
el consumidor, en este caso quien consume bienes produ- Prado Junior, Ernesto Che Guevara, René Zavaleta Mer-
cidos en el área de las ciencias sociales. Del mismo modo cado, Guillermo Ot’Donnell, Florestán Fernández, Juan
si el sistema académico opera con limitaciones expresas p Tiene este excepcional libro un Prólogo interesante, por Saul Bellow,
a través de individuos y grupos de presión, en ausencia de el Premio Nobel Norteamericano (1976) cuyo propio libro Herzog es una
una comunidad académica nacional, el consumo de ideas obra maestra sobre el académico norteamericano, novela publicada en
queda reducido por falta de información de aquello que se paper back en 1996 (Viking Penguin, New York). Moses Herzog, el perso-
naje de dicha novela, tiene muy poco que ver con el prototipo de nuestro
produce en los centros de producción de ciencia y de pen-
académico, aquel un irritable atormentado por la vida intelectual, entre
samiento social y por interés de proteger a los grupos que nosotros más bien un digno empleado en una perversa burocracia, en
operan en forma cerrada y con esas formas ideologizadas donde las mortificaciones intelectuales no son necesariamente equiva-
lentes a las sanciones y gratificaciones del empleo académico per se.
micos suelen alcanzar la cifra de 500 copias, muy pocas de las cuales Interesante mencionar, que Bellow escribió una novela inspirada en la
se ponen a la venta, pues están destinadas a ser obsequiadas, como un vida del propio Bloom, Ravelstein. No hallo en la literatura en castellano
bien sin valor. Las revistas de las ciencias sociales mantienen este volu- obras referidas a la vida académica, de mi conocimiento.
men de 500 copias. Ello en un mercado potencial de cerca de un millón q Nehemkis emplea como epígrafe una frase de J. William Fulbright

de personas. que tiene un eco contemporáneo, pues el intelectual norteamericano ex-


o Los artículos de prensa no son deleznables, como fuente de infor- presó en marzo de 1964, en el Senado de su país, que “Latin America is
mación y como instrumento de expresión intelectual. Incluso, podría de- one of the areas of the world in which American policy is weakened by a
cirse, sin temor a duda, que buena parte del pensamiento cotidiano es growing divergency betwen old myths and new realities”.
elaborado en la prensa diaria venezolana, en la forma de los artículos de r Con el revival que se hace actualmente de las ideas de los próceres

opinión. En este sentido es de recordar que Max Weber, en su condición de la Independencia se manejan en forma intencionada los hechos de
de secretario-tesorero de la Sociedad Alemana de Sociología, en 1910, aquella época. En el caso del asesinato de Sucre estos hechos están
elaboró una propuesta de investigación, sobre el tema, “Sociología de debidamente documentados y en el juicio de Berruecos no hay ninguna
la prensa”. El ensayo de Weber fue publicado en una colección de en- asociación con Santander. Quedó claramente establecido que el autor
sayos de Weber en 1988). La traducción al castellano por el sociólogo intelectual fue el neogranadino José María Obando, y el autor material
colombiano Carlos Mosquera, de la Universidad Pedagógica Nacional, el Ttte. Coronel venezolano Apolinar Morillo, fusilado en 1842, por su
en Bogotá, y publicado en la Revista Colombiana de Educación, NÆ 38- participación en este crimen. Si existió un segundo autor intelectual, este
39, 1999. fue el igualmente venezolano Juan José Flores.
90 Albornoz

Carlos Portantiero, Luciano Coutinho, Jaime Estay Reino, Sin entrar ni a cuestionar ni a analizar la selección ela-
Héctor Díaz-Polanco, Hermes Tovar Pinzón, Julio César borada por el editor y los coordinadores de esta obra ca-
Jobet, Alberto Guerreiro Ramos, Pablo González Casano- be preguntarnos, obviamente, ¿es que ningún venezolano
va, Rodolfo Stavenhagen, André Gunder Frank, Fernan- ha contribuido al pensamiento social latinoamericano en
do Henrique Cardoso, Vania Bambirra, Tomás A. Vasconi, el Siglo XX? Quizá algún venezolano pudiera mencionar
Ramiro Guerra, Sergio Bagú, Silvio Frondizi, Raúl Prebish, en una lista de quienes han contribuido al pensamiento
Aníbal Pinto, Celso Furtado, Gino Germani, Enzo Falet- social venezolano, personas que me permitiría separar en
to, José Nun, Inés Reca, Sergio Ramos, Carlos M. Vilas, dos grupos. Alguno de los cuales, ciertamente, pudiera ser
Luis Maira, Ignacio Rangel, Enrique Semo, Leonardo Boff, mencionado entre quienes han contribuido con las cien-
Clodovis Boff, Agustín Cueva, Enrique Leff, Jaime Osorio, cias sociales en América Latina y el Caribe. Uno de los
Renato Ortiz, Cristóbal Kay y Josué de Castro. dos grupos citados el de aquellos que han elaborado pen-
El editor del mencionado volumen destaca cuatro axio- samiento en ciencias sociales ubicados fuera de la aca-
mas y/o aportes claves de las ciencias sociales latinoame- demia y otro de aquellos que comenzaron a trabajar en
ricanas y caribeñas en la segunda mitad del Siglo XX. A el área cuando ya se habían creado las unidades acadé-
saber: el axioma del capitalismo colonial, de Sergio Ba- micas de las ciencias sociales en nuestras universidades,
gú; el axioma “centro-periferia” de Raúl Prebish; el axioma ya en la segunda mitad del Siglo XX. En el primer caso,
“sub-imperialismo” de Ruy Mauro Marini y el axioma “de- aparentemente sin duda, aparecen autores como Laurea-
pendencia” de Theotonio Dos Santos. Del mismo modo no Vallenilla Lanz, Carlos Irazabal, Mariano Picón Salas,
López Segrera destaca “. . . otros aportes de relevancia de Arturo Uslar Pietri, Rafael Caldera, Mario Briceño Irragory,
las ciencias sociales de nuestra América”, tales como: los Juan Liscano, Carlos Rangel, Rómulo Betancourt, José Gil
estudios tipológicos de Darcy Ribeiro sobre los pueblos y Fortoul y Angel Bernardo Viso. En el segundo más que in-
el proceso civilizatorio, la sociología del hambre de Josué dividuos pudiéramos mencionar instituciones en donde se
de Castro, la metodología Investigación-Acción Participa- ha construido un rico pensamiento en el área de las cien-
tiva de Orlando Fals Borda, los conceptos de colonialidad cias sociales, tales como el CENDES, institución pionera,
del poder y reoriginalización cultural de Aníbal Quijano, la la Facultad de Ciencias Económica y Sociales de la UCV,
pedagogía del oprimido de Paulo Freire, las visiones críti- el IESA, la única institución privada del país que ha sido
cas de la globalización de Octavio Ianni y Celso Furtado, fuente de generación de conocimiento, los diversos institu-
la crítica a la visión fundamentalista de la integración glo- tos dedicados a las ciencias sociales en las universidades
balizada de Aldo Ferrer, los vislumbres sobre la Teología del país, en ciencia política, criminología, demografía y así
de la Liberación de Gustavo Gutiérrez, así como de Leo- sucesivamente. Es probable que se pudieran mencionar
nardo y Clodovil Boff, la teoría de la marginalidad de Gino las contribuciones emblemáticas de Uslar Pietri (“sembrar
Germani, enriquecida por aportes como el de José Nun, el petróleo”), Maza Zavala y su concepto de la “economía
la visión de la dependencia en Fernando Henrique Cardo- de enclave”, Vallenilla Lanz y su “cesarismo democrático”
so y Enzo Faletto, denominado “enfoque de la dependen- y probablemente de Silva Michelena su noción de “conflic-
cia”, para diferenciarlo de la “teoría de la dependencia” de to y consenso”. Es evidente que alguna contribución han
Marini, Dos Santos, Bambirra y Gunder Frank, los valio- hecho quienes se han ocupado de las ciencias sociales en
sos aportes de Pablo González Casanova sobre el Méxi- el país, en el Siglo XX. Me permitiría señalar que en cada
co marginal y su crítica al “nuevo orden mundial”, su visión una de las disciplinas de las ciencias sociales hay indivi-
de una democracia no excluyente, su preocupación por re- duos que han hecho sólidas contribuciones a las ciencias
conceptualizar nuestras ciencias sociales. Además, la crí- sociales, en el país y con una perspectiva latinoamerica-
tica al neoliberalismo latinoamericano de Atilio Boron, la na. De memoria y sin criterio alguno, sólo para dar una
tesis de una civilización geocultural alternativa emergente idea de la fortaleza de las ciencias sociales en el país, cito
de Xabier Gorostiaga, las tesis sobre transición, democra- en anpología a Miguel Acosta Saignes y Gustavo Martín;
cia y Estado de Francisco Delich, Manuel Antonio Garre- en arqueología a Mario Sanoja Obediente, Iraida Vargas y
tón, Norbert Lechner, y Guillermo Ot’Donnel, las tesis de Betty Méndez; en ciencias políticas Aníbal y Carlos Rome-
las culturas híbridas de Nestor García Canclini, los estu- ro; en sociología Agustín Silva Michelena, Jeanette Abou-
dios de la economía de la coca de Hermes Tovar Pinzón, hamad, Roberto Briceño León, Edgardo Lander, Rigober-
la sociología del Caribe de Gerard Pierre Charles y Suzy to Lanz; en educación Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gus-
Castro, los aportes teóricos sobre la economía de planta- tavo Adolfo Ruiz, Victor Morles; en psicología social José
ciones del Caribe de Ramio Guerra, Eric Williams, Manuel Miguel Salazar y Maritza Montero; en economía a Domin-
Moreno Fraginals y Juan Pérez de la Riva y la sociología go Maza Zavala, Armando Córdova, Héctor Malavé Mata,
centroamericana de Edelberto Torres Rivas.s Francisco Mieres, Asdrúbal Baptista; en estudios interna-
s El editor de estos dos volúmenes, importantísimos, no explica los cri-
cionales a Elsa Cardozo; en Estadística Félix Seijas, en
terios de selección de los autores incluidos, ni el porqué de los excluidos. historia a Manuel Caballero, José Eliseo López, Eduardo
El lector puede formarse su propio criterio, por supuesto. Me permito, a Arcila Farías, Germán Carrera Damas, Luis Castro Leyva,
título ilustrativo, simplemente, destacar una expresión de López Segre- Elías Pino Iturrieta, Guillermo Morón, Ildefonso Leal, Fede-
ra, que puede dar pie a percibir sus criterios de selección, como editor:
“Afortunadamente no tuvimos (en América Latina, se deduce) un Talcott
Parsons, aunque si algunos epígonos ya olvidados”, frase esta que se expresa sin explicación ulterior.
Producción de conocimiento 91
rico Brito Figueroa, Elena Plaza; en lingüística a Esteban ahora se ha caracterizado por su dogmatismo.
Emilio Mosonyi; en estudios de la ciencia a Hebe Vessuri
y así sucesivamente, nombres que menciono mezclando
autores de distintas generaciones y de diversos puntos de CIENCIA SOCIAL Y SOCIEDAD EN VENEZUELA
vista teóricos y metodológicos.t
El Siglo XX queda dividido, entonces, en dos perío- Cuatro cuestiones afectan negativamente la producción
dos: uno el dedicado al gran ensayo y la segunda parte de ciencia social en Venezuela. Una la ausencia de co-
a una apreciación más orientada hacia lo científico per munidad académica como tal, en una sociedad en donde
se17;12 .u Cabe señalar, ciertamente, como en ese largo Si- esta asume el papel de una red de empleos burocráticos
glo se intercalan con propiedad lo ideológico y doctrinario y de escasa vida intelectual; otra la escasa capacidad de
con aquel pensamiento que reclama para sí una cierta do- evaluación del producto científico social, habida cuenta de
sis de objetividad y enfoca el análisis con criterios cientí- la ausencia de crítica. Diría hasta un tercer factor, como
ficos, sean estos apoyados en el pensamiento marxista o consecuencia de la ausencia de comunidad, y es que los
en aquel derivado del positivismo y el empirismo. No deja profesores no recomiendan los autores venezolanos, ha-
ninguna duda, sin embargo, cómo el telón de fondo de las bida cuenta del colonialismo intelectual que padecemos,
ciencias sociales que se han cultivado en el país ha es- pues suelen recomendarse autores extranjeros y menos-
tado en el pensamiento marxista, que tiene en si mismo preciarse a los autores venezolanos. Y la cuarta cuestión
un enorme atractivo, pues proclama como su objetivo la es la ausencia de un mercado consumidor. No deseo dar
revolución, el cambio total, la igualdad de las personas y ejemplos de ninguna índole, pero he hecho seguimiento a
de las sociedades, la solidaridad como principio, incluso algunas obras importantes del pensamiento venezolano y
la noción del hombre nuevo. Por ello las ciencias socia- concluyo que las mismas tiene un impacto mínimo, para
les venezolanas han sido de “izquierda”. Muchas veces, no decir ninguno. Por ejemplo, la obra por Astrid Avenda-
sin embargo, asentadas en pensamientos dogmáticos y ño, Arturo Uslar Pietri, entre la razón y la acción edi-
ortodoxos, alejándose del efectivo criterio de pensamien- tada en Caracas por Oscar Todtmann Editores en 1996
to crítico, que apoya la existencia de las ciencias sociales, o el libro por Elena Plaza, La tragedia de una amarga
desde sus orígenes. Al igual que en otros países de la convicción: historia y política en el pensamiento de
Región, por ejemplo, varias generaciones de estudiantes Laureano Vallenilla Lanz (1870-1936) edición de la Uni-
de ciencias sociales, leyeron como libro emblemático, co- versidad Central de Venezuela, también de 1996, son dos
mo un catecismo aquel libro más que celebre, de Marta obras, publicadas en el mismo año, que no tienen vigen-
Harnecker, Los conceptos elementales del materialis- cia mas allá de los cenáculos íntimos que se hallan en los
mo dialéctico, uno de los libros más vendidos publicados recodos de la academia venezolana.
en castellano. Este libro, con un Prólogo del eminente pen-
sador marxista francés, Louis Althusser, fue emblemático,
dije, porque tiñó todo el pensamiento social en las uni- LA PRODUCCION EN CIENCIA SOCIAL EN VENEZUE-
versidades públicas de la Región, durante esas dos dé- LA VIS À VIS LA PRODUCCION MUNDIAL
cadas citadas entre 1960-1980. Publicado originalmente
en 1969 condujo a silenciar otras expresiones teóricas y Los científicos sociales trabajan en Venezuela en con-
metodológicas. En otras palabras, todo lo que era mar- diciones de insuficiencia de recursos, pero sobre todo en
xismo -al menos esa versión dogmática del pensamiento condiciones de insuficiencia de estima y cooperación co-
de Marx, era aceptada, todo lo demás era “pensamiento lectiva. El trabajo de campo es poco estimado, además de
reaccionario”, “pensamiento positivista” o peor aún “par- que se opera en una cultura que se niega a responder ins-
soniano”. Ello condujo a un síndrome anti-empirista y anti- trumentos o someterse a entrevistas, excepto cuando se
cuantitativo que permanece hasta hoy, al menos en el ca- trata de encuestas electorales o de farándula. Trabajamos
so venezolano. Las distintas ciencias sociales se tornaron con tal género de obstáculos que no debe sorprender que
históricas y la ciencia social era sinónimo de objetivos re- las energías se dediquen al trabajo del ensayo y no la in-
volucionarios. La actual debilidad de las ciencias sociales vestigación. Es decir, se impone entre nosotros en famoso
en el país se debe, entre otras cosas, a ese predominio desk research y no el field work. El primero puede ha-
exagerado de una matriz de pensamiento que entonces y cerse a título individual y personal, el segundo es trabajo
de equipo y este hecho de por si es bastante problemáti-
t Si bien la lista citada es errática cabe apuntar que la ciencia social co, en una sociedad académica tan individualizada como
reina en el país, es la historia, a lo largo del Siglo XX. La de mayor impor- la nuestra. Recién he terminado el trabajo de campo de
tancia, obviamente, es la economía, con la ciencia política en un segundo un vasto proyecto sobre el comportamiento de las élites
lugar de importancia.
u Si bien el ensayo tipifica la forma del quehacer en ciencias sociales en la sociedad venezolana y puedo dar fe de las enormes
en la primera mitad el Siglo XX aún se reivindica este género como el dificultades que enfrenta el investigador, aún uno del gé-
más adecuado para la expresión del científico social. Angel Lombardi, nero denominado investigador consolidado, con el apoyo
por ejemplo, señala en su libro sobre José Gil Fortoul que “He optado institucional del caso y el aval personal del caso.
por el ensayo para expresarme. Los excesos formales ahogan el pensa-
miento y nos distancian de los lectores”, p. 73. Un ejemplo excepcional En la cultura venezolana opera con rigor la sociedad del
de calidad de ensayista es Mario Briceño Irragory. secreto del sociólogo alemán George Simmel34 y de una
92 Albornoz

sociedad extremadamente jerarquizada que hace bastan- la recuperación de información. Esto es especialmente in-
te improbable la comunicación, excepto a través del res- teresante en una cultura como la venezolana, una cultura
peto a esas jerarquías, que impiden la flexibilidad corres- oral en la que responder instrumentos es una tarea bas-
pondiente, sin narrar los obstáculos para que las perso- tante improbable y difícil17 .
nas respondan instrumentos que les sean suministrados Sobre este tema de las condiciones de trabajo de los
para respuesta posterior. Sin intentar aquí una biografía científicos sociales en el país existe consenso, al parecer,
del proyecto élite, del tipo que hizo Seymour Martin Lipset que los obstáculos son difíciles de superar. En este ca-
(1964) sobre su libro Union democracy, quisiera referir- so podríamos hablar de obstáculos externos (la cultura
me más bien a los obstáculos para trabajo de campo, en oral de la sociedad venezolana, la excesiva jerarquización
nuestra sociedad. En verdad, aquellos que por nuestra ex- de funciones que a menudo hace impenetrable el acceso
periencia como investigadores hemos trabajado en otras a las fuentes directas y aún a los archivos) así como de
universidades de la Región y en algunas de las universi- obstáculos internos (sobre todo la burocratización aca-
dades del mundo industrializado podemos, efectivamente, démica venezolana). Pérez y Bashirullah han expresado
comparar las condiciones de trabajo académico en ambos sobre este particular que:
ambientes. No cabe duda de que esas condiciones de tra- “Se requieren medidas drásticas para disminuir la buro-
bajo son no solamente distintas, sino que operan en cul- cracia y mejorar la eficiencia pero las autoridades univer-
turas académicas diferentes. La academia venezolana, es sitarias (que son electas) temen arriesgar su popularidad.
mi impresión, se mueve alrededor del poder y no del sa- Algunos países en la región han tenido éxito al recortar el
ber. Las organizaciones académicas venezolanas operan tamaño de la administración, pero esto no ha sido posi-
según el criterio de instituciones jerárquicas, en donde el ble en otros porque los poderosos sindicatos lo impiden,
poder se mueve verticalmente y el saber horizontalmente, así como los rígidos controles de los procedimientos ad-
esto es, cada cual no habla sino con sus pares adminis- ministrativos. Los gerentes académicos tienen la respon-
trativos. Los man of ideas de Coser se convierten en los sabilidad de crear un ambiente más dinámico y eficiente.
man of power de Shils y así cada funcionario no se co- Los gobiernos en la Región deben hacerlos responsables
munica sino con su par, en este caso el Rector habla con por su improductividad en el manejo de la docencia y la
Rector y así sucesivamente cada quien con sus iguales, investigación”29 .w
en forma horizontal.v En efecto, buena parte del síndrome de la improductivi-
Las condiciones de trabajo académico en ciencias so- dad académica venezolana, visible en forma notoria en las
ciales califican más bien como obstáculos, más que como ciencias sociales, se debe a esta excesiva burocratización
facilidades, no obstante el enorme esfuerzo que hacen los de los procedimientos administrativos en las universida-
organismos como el CONICIT y los CDCH de las univer- des, a lo cual añado, obviamente, que nuestra academia
sidades. La visión burocrática que se tiene de la ciencia y opera bajo el principio del modelo docente y niega aquel
el relativo menosprecio hacia los científicos sociales hace de la investigación.
que estos se hallen, a menudo, en condición de minusva-
lía. Un ejemplo interesante es el hecho de que los cien- ¿ADONDE VA LA CIENCIA SOCIAL EN VENEZUELA?
tíficos sociales son a veces desacreditados porque publi-
can, en muchos casos, artículos de prensa, así como que Maurice Blanchot, en su espléndido trabajo El libro que
escriben artículos relativamente extensos y que en la me- vendrá de Monte Avila Editores, 1969, se preguntaba ¿a
dida en que emplean la palabra más que el número sus dónde va la literatura?. Al finalizar este artículo podríamos
expresiones tienden a parecer excesivas, a los lectores preguntarnos, habida cuenta de nuestros argumentos, ¿a
que no son especializados. Cabe comentar que el trabajo dónde va la ciencia social en Venezuela?. Son varios los
de campo y aquel de archivo son sumamente laboriosos, caminos. La senda más cercana es aquella del cultivo bu-
en ciencias sociales, como en las ciencias duras. La cien- rocrático aposentado en la academia, un camino seguro,
cia es un ejercicio intelectual exigente. Hay que respetar cierto, sin riesgos, pero, quizá, también sin imaginación y
obligaciones éticas de toda índole. En el caso de las cien- con el adocenamiento propio de la rutina. Otro menos tran-
cias sociales trabajamos con una materia prima que por sitado es aquel de la ideologización extrema, aquella que
su propia naturaleza tiene un criterio y una opinión, capaz vincule los intereses de la academia con la índole tran-
de manipular las distintas formas que tenemos los cien- sitoria y circunstancial del poder político y financiero. En
tíficos sociales para recuperar información. Es un trabajo este caso se pasa de la rutina a la castración. Un tercer
meticuloso, que toma su tiempo, pues cada fase del pro- camino es el de mantener un espacio conceptualizado al
ceso de investigación está lleno de dificultades. Requiere
w “Drastic measures are required to minimize bureaucracy and improve
paciencia, coraje y se tiene que luchar permanentemente
efficiency but university authorities (which are elected) will not risk their
con las presiones políticas e ideológicas, que entorpecen popularity. A few countries in the region have had some success in cutting
their administration down size, but this has not been possible in others be-
v Me permitiría añadir que en la sociedad venezolana no sólo pode- cause of powerful unions and rigid control by the administrative system.
mos hablar de esta sociedad del secreto, sino del engaño generalizado, University managements have a responsibility to create a more dynamic,
de la mentira como un fenómeno socialmente aceptado. Los mismos fun- efficient research environment. Governments in the region should hold
cionarios públicos, obligados a decir la verdad, se ocultan tras excusas y them responsible for unproductiveness in research and teaching” (Mi tra-
justificaciones, para ocultar la misma. ducción).
Producción de conocimiento 93
margen de la rutina y de la ideologización. Ese ha sido el pensamiento que no cabía en el cajón de la ciencia, re-
camino alterno, que hemos tomado los científicos socia- servado a otros científicos, especialmente de las ciencias
les, en momentos de decadencia intelectual en la acade- duras. Tampoco, para decirlo coloquialmente, son las cien-
mia y de aquellos siniestros pasillos de la ideologización y cias sociales “pura paja”, como se las reconocía, cuando
de la neo-escolástica. Es el camino analizado, por ejem- hace medio Siglo ingresábamos en las aulas de las escue-
plo, por Daniel C. Levy en su obra Building the Third Sec- las de ciencias sociales para estudiar cosas entonces ex-
tor, Latin Americat’s private research centers and nonprofit trañas. Esto es, las ciencias sociales son disciplinas con-
development (University of Pittsburgh, 1966). Es el cami- solidadas en el mundo académico e intelectual venezola-
no vigoroso de la ciencia como rebeldía y desafío, que no no, con una tradición y una producción interesante. Los
acepta servidumbre alguna, ni burocrática ni ideológica, cambios que ocurren en la sociedad y especialmente en
rara avis, con frecuencia. el mundo político no harán otra cosa que estimular el juicio
En todo caso retornamos al inicio, ¿ciencia neutra o y la razón científica social y nada hace prever que vayan a
ciencia comprometida? ¿requiere la ciencia social operar ser silenciadas por formas gubernamentales autoritarias.
en condiciones de libertad democrática, tal como enten- Si bien las ciencias sociales florecen en democracia los
demos tal concepto en el mundo contemporáneo y no es regímenes autoritarios no las han silenciado, como ocurrió
posible hacerla en condiciones de fundamentalismos ideo- en los países del Cono Sur, durante los años de las dicta-
lógicos cuando estos se entronizan en el poder? Por otra duras militares, porque, afortunadamente, siempre queda
parte, ¿cuándo se cierran las oportunidades de libertad?, el third sector señalado por Levy, como una opción y una
¿Acaso ese reduccionismo no es en sí mismo un objeto respuesta interesante a la presión autoritaria.x
propio de la ciencia social, esa ciencia que abarca todo Cabe reseñar, al final de este artículo, que las ciencias
aquello que hace el hombre, antes y después del aho- sociales son ciencias de controversia, nunca ajenas al dia-
ra? ¿quiere proponer la neutralidad indiferencia? ¿es el rio acontecer social y político. No cabe en ciencias socia-
compromiso una manera obvia y evidente de neutralizar la les la neutralidad del laboratorio. Todo lo contrario. Por ello
capacidad crítica y que en esencia es la razón propia de es apropiado terminar con una referencia a Tom Bottomo-
la ciencia social?. Nada es más cómodo que hacer pre- re, uno de los sociólogos contemporáneos de eso que se
guntas sin intentar responderlas. En todo caso la ciencia ha dado en llamar la ciencia social crítica o comprometida,
social ha sido siempre ciencia de crisis y ha visto en es- quien en alguna ocasión expresó que
ta un reto para crecer y fortalecerse, agudizando el juicio
técnico y la razón, precisamente, crítica. En este sentido, “. . . Ningún paradigma puede ser aceptado
entonces, la ciencia social venezolana debe recuperar su que no incluya entre sus postulados básicos al-
capacidad para hacer lo que siempre ha hecho, desde los guna referencia a las cuestiones especificas de
tiempos de Comte, Marx y Weber, al menos en el cam- la teoría sociológica -y de toda la teoría social-
po de la sociología, cual no es otra cosa que responder a con los procesos históricos de la vida social de
través del análisis y de la defensa de las posturas críticas la cual el pensador no puede excluirse, como no
que genera. puede hacerlo cualquier otra persona”11 .y
El epígrafe de Goethe que hemos usado en este docu-
Estas palabras son oportunas, en los momentos en los
mento, nos enfrenta, sin embargo, con el hecho de que
cuales comienza a operar en el país un nuevo fundamen-
la ciencia social no es más que eso, ciencia de un objeto
talismo, una nueva escolástica, la doctrina bolivariana co-
especifico, lo social genérico, cuyo conocimiento/saber es
dificada e interpretada por el líder Presidente Hugo Chá-
adquirido a través de laboriosos y rigurosos proceso teóri-
vez. En vez de una amenaza, esta situación permitirá que
cos y metodológicos. El pensamiento social no es ciencia
las ciencias sociales reivindiquen su carácter y naturale-
social. Esta se refiere a un conocimiento/saber que está
za, propias de origen y evolución, ser ciencias de crisis,
en condiciones de interpretar la realidad, en un momento
ciencias del hombre, nunca ajenas a la controversia y, de
dado, y en este caso explicarlo, con alto margen de incerti-
hecho, al análisis que, a menudo, es considerado incorrec-
dumbre y baja capacidad predictiva. La ciencia, entonces,
to, políticamente hablando. Justamente, Anthony Heath,
no es una estética, sino más bien una ética. Pero en todo
el sociólogo británico, ha expresado recientemente que
caso no es una forma de religión, pues aborda a la reali-
“Social scientist should have the courage to be politically
dad, la que estudia sin dogmas, en forma abierta, sin fun-
incorrect. . . They should tackle questions the government
damentalismos ni escolásticas previamente establecidas.
would rather not ask”. En efecto, ojalá que en el futuro los
Las tendencias del quehacer científico social prosegui-
rán las líneas comentadas en este documento, esto es, se
x Es bastante probable que si se inicia en Venezuela algún mecanismo
elaborará en las universidades autónomas, será produc-
de excesivo control de la investigación y aún de la docencia en ciencias
to del esfuerzo de un grupo relativamente pequeño, que sociales surjan en el país estos espacios que certeramente analiza Levy
no ha logrado crear una comunidad académica como tal, en su libro citado.
y “. . . no paradigm will prove generally acceptable or persuasive that
pero que tiene un perfil profesional e intelectual bien defi-
does not include among its basic statements or suppositions some refe-
nido. Quedan atrás aquellos años en los cuales, en la ex-
rence to the specific nature of the involvement of sociological theory -and
presión de Medina Echeverría, las ciencias sociales eran of all social theory- with the historical process of social life from which the
el famoso “cajón de sastre”, adonde iba a parar todo aquel thinker cannot, any more than other man, extricate himself”.
94 Albornoz

científicos sociales venezolanos continuemos haciendo cia social consolidado, en el país, efectivamente. Existen
las preguntas y formulando los problemas que el poder muchos obstáculos, por otra parte, sin embargo. Se ha
quiere omitir, sobre todo cuando éstos se inspiran en po- producido buena y mucha ciencia social en el país, pode-
siciones fundamentalistas, irreductibles y, sobre todo, su- mos producir más, para hacernos competitivos al menos
puestamente irreversibles23 . dentro de los países de América Latina y el Caribe. Pero,
Al final de este trabajo es menester comentar que el po- hacen falta los estímulos estatales y privados del caso, el
tencial de producción de saber/conocimientos en el área desarrollo de una cultura que acoja amistosamente los es-
de las ciencias sociales en el país es enorme. Centena- fuerzos de quienes recogemos datos e informaciones para
res de profesionales bien calificados, decenas de unida- poder elaborar explicaciones científicas del acontecer de
des académicas con plena posibilidad de incrementar su la estructura social venezolana y, sobre todo, una sociedad
capacidad y desempeñar un papel más adecuado en la democrática que permita la disidencia y la crítica indepen-
era de la sociedad del conocimiento. diente. Una sociedad que acoja lo impensable, como parte
Hay una tradición interesante que sirve de apoyo, de esencial de aquello que debe pensarse y expresarse. Lo
plataforma constructiva, y si bien tendencias excesiva- dijimos anteriormente, entonces, con o sin los fundamen-
mente ideológicas han impedido un enfoque propiamen- talismos que parecen inmediatos en el discurso político y
te científico, la capacidad para hacer ciencia social está social nacional, el potencial existe y los resultados habrán
en posibilidad de despegue, para decirlo en la vieja ter- de ser consistentes con la tradición científica en ciencias
minología de las fases del desarrollo, reiterando que en sociales que hemos analizado y defendido en este trabajo.
este trabajo hemos tratado de presentar un nivel de cien-

REFERENCIAS

1. Academia de Ciencias de la URSS, Manual de economía 14. IV Encuentro Nacional de Investigación-Acción : Invedecor
política, Grijalbo, México, 1956. y la construcción de las redes sociales, 5-8 de diciembre de
2000, Maracay.
2. Aczel, A. D. The mystery of the Aleph, mathematics, the
kabbalah and the human mind, Four Walls, New York, 2000. 15. DePauli, W. Gödel: A Life of Logic, Perseus Books, New
York, 2000.
3. Aczel, A. D. Fermatt’s last theorem: unlocking the secret of
and ancient mathematical problem, Doubleday, New York, 16. Deutsch, D. The fabric of reality, Allen Lane, London, 1997.
1997.
17. Dias, P. The laborious process of scientific production in the
4. Albornoz, O. La búsqueda y rebusca del conocimiento: al- Third World -under the sway of the enterprise of knowledge
gunos elementos de mi experiencia y desmemoria académi- transfer and under the ambiguous quest for indigenisation.
ca como sociólogo. Espacio Abierto: Cuaderno Venezolano Verlag, Frankfurt, 1989.
de Sociología. 9: 163-196, 2000.
18. Faúndez Ledezma, H. Doctores y juristas. El Nacional, 21
5. Albornoz, O. Recursos humanos en educación, Monte Avi- dic. 2000.
la Editores, Caracas, 1981.
19. Gerth, H. H. and Wright Mills, C. From Max Weber: essays
6. Aron, R. Los marxismos imaginarios, de Sartre a Althusser, in sociology, University Press; Oxford, 1946.
Monte Avila Editores, Caracas, 1969.
20. Grayson, L. Scientific deception: an overview and guide to
7. Bandt, J. The concept of labour and competence require- the literature of misconduct and fraud in scientific research,
ments in a service economy. The Service Industries Jour- British Library, London, 1996
nal. January, 1999.
21. Harnecker, M. Los conceptos elementales del materialismo
8. Bellow, S. Herzog, Viking Penguin, New York, 1996. histórico, Siglo XXI, México, 1969.

9. Blanchot, M. El libro que vendrá, Monte Avila Editores, Ca- 22. Hammond, P. Sociologist at work, the craft of social resear-
racas, 1969. ch, Basic Books, New York, 1964.

10. Bloom, A. The closing of the American mind, how higher 23. Heath, A. Social sciencies takes a place at high table. The
education has failed democracy and impoverished the souls Times Higher , Oct. 20, 2000.
of today’s students, Simon and Schusters, New York, 1987.
24. Levy, D.C. Building the third sector, Latin Americas private
11. Bottomore, T. Sociology and socialism : competing para- research centers and nonprofit development, University of
digms in sociology, Brighton, 1984, p. 27-28. Pittsburgh, Pittsburgh 1966.

12. Campos, M. A. Ensayos escogidos, Universidad del Zulia, 25. Lombardi, A. El hombre y la historia, Universidad del Zulia,
Maracaibo, 1997. Maracaibo, 1994.

13. Cooper, J. Turning knowledge into value. Canadian Mana- 26. Löwith, K. Max Weber and Karl Marx, George Allen & Un-
gement Association, october 2000. win, London, 1982.
Producción de conocimiento 95
27. Nehemkis, P. Latin America : myth and reality, Alfred A. 33. Seeley Brown, J., Collins, A. and Daguid, P. Stolen know-
Knopf, New York, 1964. ledge. Educational Technology . March: 10-15, 1989.

28. Parsons, T. Autobiografía intelectual, elaboración de una 34. Simmel, G. Sociología, estudios sobre las formas de socia-
teoría del sistema social, Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, lización, 2 volúmenes, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1939.
1978.
35. Tierney, P. Darkness in El Dorado: How Scientist and Jour-
29. Pérez, J. E. and Bashirullah, A. K. Bureaucracy strangles nalist Devastated the Amazon, New York, W.W. Norton,
Latin American research. Nature, 40: 273, 2000. 2000.

36. UNESCO. El pensamiento social latinoamericano en el siglo


30. Pérez y Soto, J. B. El crimen de Berruecos : asesinato de XX, Unidad Regional de Ciencias Sociales y Humanas para
Antonio José de Sucre, análisis histórico-jurídico, Tipografía América Latina y el Caribe, Caracas, 2 volúmenes, 1999.
Salesiana, Roma, 1924.
37. Weber, M. Gesammelte aufsätze zur soziologie und sozial-
31. The Dearing Report: higher education in the learning so- politik, Verlag, Tubinga, 1988.
ciety, London, 1997.
38. Weert, E. Contours of the emergent knowledge society:
32. Rosenthal, M.M. y Straks, G. M. Categorías del materialis- theoretical debate and implications for higher education re-
mo dialéctico, Grijalbo, México, 1959. search. Higher Education 38: 49-69, 1999.