ENTORNO PROTECTOR

En este mes celebramos el día del niño; la mayoría de los niños que nos rodean son niños queridos, cuidados, respetados, que en su día recibirán regalos y honores. Los ámbitos reconocidos socialmente para el desarrollo de la niñez son el hogar, la escuela, la comunidad. Sin embargo hay niños en nuestro país que viven y crecen sin hogar, sin escuela y excluidos de la comunidad, expuestos a la violencia, la explotación y el abuso, sometidos a prácticas dañinas para su salud física, mental, moral y espiritual. UNICEF promueve y apoya la creación de un entorno protector para esos niños y niñas. Se trata de proteger a los niños contra los flagelos que limitan o entorpecen el normal desarrollo de sus capacidades; con la colaboración de los gobiernos, las asociaciones nacionales e internacionales, sociedad civil y sector privado. Uno de los flagelos a los que hace refencia es el trabajo infantil. Según la OIT (Organización internacional del trabajo), el trabajo infantil y sus peores formas dañan la salud de los niños, ponen en peligro su educación y conducen a una mayor explotación y abusos. UNICEF no pone reparos en que los niños trabajen en sus casas, en las granjas o negocios familiares, siempre que ello no ponga en peligro su salud y bienestar, ni impida que vayan a la escuela y tengan tiempo para jugar. Las peores formas de trabajo infantil, donde se les esclaviza, se les recluta a la fuerza, se les prostituye, se les somete a la trata, se les obliga a cometer actividades ilegales o se les pone en riesgo, también suceden en nuestro país. Las formas mas comunes de trabajo y las mas toleradas socialmente tienen que ver con los niños que aportan al sustento familiar. En estos casos los niños desarrollan estrategias de sobrevivencia, como son la mendicidad, prestación de servicios callejeros, o ayudan a sus padres en la recolección y clasificación de residuos, se hacen cargo de la casa y los hermanos menores mientras los padres trabajan, ejerciendo como cabeza de familia la mayor parte del día. En estos casos, el trabajo infantil es tanto causa como consecuencia de la pobreza, y desperdicia el capital humano de un país. Impidiendo o entorpeciendo la educación de los menores. Las familias juegan un rol fundamental en brindar un ambiente protector donde los niños y las niñas puedan desarrollarse integralmente. Pero en ocasiones la familia no puede brindar ese apoyo tan necesario por encontrarse en medio de una crisis desestabilizante, o por carecer de los medios para hacerlo, o por ignorancia o desinterés. En esos casos la comunidad juega un rol muy importante. Las organizaciones que estén abiertas a recibir a los niños que sufren tendrán recorrido una parte importante del camino hacia su corazón, y constituirán parte fundamental de su arraigo y pertenencia. Dice la revista INFANCIA EN EL MUNDO, en su artículo “Los derechos espirituales y religiosos de los niños” lo siguiente; “Existe una particular responsabilidad para aquellos que trabajan en ámbitos religiosos, a fin de asegurar que un niño o adolescente tenga oportunidades para confiar en los otros, sentirse seguro, experimentar aventuras, sentirse valorizado, ser escuchado y tener esperanza en el futuro”. La recuperación de la dignidad, el sentido de la vida, la esperanza, son elementos que tienen que ver profundamente con la conversión. Una persona, grande o chica, que recupera su valor personal, cuando lo único que escucho en su vida es descalificación,

en tanto iglesia. creación de ambientes protectores para la infancia. con nuevas posibilidades que le permiten reconstruir su vida. e incluso lo capacita para ayudar a otros en el proceso. nos desafía a nosotros. a repensar nuestra postura frente a la niñez toda. Adriana D’Agata . El compromiso de UNICEF.se reconoce querido.