Tratado o Pacto Por.

Ángel Ortiz Guzmán

El desarrollo natural de las nuevas relaciones entre naciones a nivel internacional ha provocado, entre otras muchas razones, la clara e inequívoca obsolescencia de la Ley 600 y la “Ley de Relaciones Federales” como marco para las relaciones entre el Pueblo de Puerto Rico y el Pueblo de los Estados Unidos de América. Es hora de su sustitución. El alegado “pacto” de 1952 no solamente es colonial y anacrónico sino que mantiene al Pueblo de Puerto Rico en una clara condición de subordinación y de espalda a las nuevas realidades internacionales, lo cual es sencillamente inaceptable. Los que creemos en una verdadera relación de soberanía y asociación como formula de descolonización para Puerto Rico debemos explicar dicha opción de forma clara, evitando llevar a nuestro pueblo un mensaje de confusión e inexactitudes. Para ello, en primer lugar, propongo descartar de nuestro discurso político el concepto de “pacto” de asociación y sustituirlo por el de “Tratado de Asociación”. La razón de este cambio es que los tratados han tenido una función fundamental en la historia de las relaciones internacionales. Los tratados constituyen una de las fuentes del derecho internacional y son utilizados como instrumento para desarrollar la cooperación pacifica y las relaciones de amistad entre las naciones. Se preguntará el lector, que es un tratado. Sencillo, se entiende por “tratado” un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados soberanos y regido por el Derecho Internacional. Los tratados se rigen por la “Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados” adoptada en la ciudad de Viena el 23 de mayo de 1969. Los Estados Unidos son uno de los Estados partes en dicha convención. El valor jurídico de los tratados se encuentra en el principio de derecho conocido como “Pacta sunt servanda” mediante el cual todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe.

Los proponentes de cualquier relación de asociación futura entre Puerto Rico y los Estados Unidos, tienen que tomar en consideración el proceso de desarrollo progresivo y codificación de las normas internacionales que regulan el régimen de los tratados y convenios internacionales y que culminó en la adopción de la Convención de Viena antes mencionada, texto que contiene las principales normas sobre el Derecho de los Tratados celebrados entre Estados soberanos. En nuestro caso, establecer un tratado de asociación es importante por varias razones. Primero, la adopción del contenido del tratado se efectúa mediante el consentimiento de ambos Estados participantes, es decir, por Puerto Rico y los Estados Unidos. Lo que contenga el tratado de asociación tiene que ser el reflejo de los acuerdos alcanzados entre Puerto Rico y de los Estados Unidos. Segundo, como norma general, un tratado puede ser enmendado por acuerdo entre las partes. No podría, como en la actualidad, ser enmendado unilateralmente por el Congreso de los Estados Unidos. Tercero, la terminación de un tratado no podrá tener lugar sino como resultado de la aplicación de las disposiciones del propio tratado. En palabras más sencillas, la terminación de un tratado o el retiro de él puede tener lugar conforme a las disposiciones del tratado mismo o por el consentimiento de ambas partes. Cuarto, tiene que haber acuerdo unánime para dar por terminado un tratado bilateral. Este es el verdadero pacto bilateral no uno en el cual uno de los socios decide como y cuando se realizan los cambios a la relación entre Puerto Rico y los Estados Unidos. En el caso de controversias relativas a la aplicación o interpretación del tratado de asociación entre Puerto Rico y los Estados Unidos, cualquiera de las dos partes puede someter la controversia, a diferencia de la actualidad, ante la Corte Internacional de Justicia. En la actualidad, son los tribunales federales quienes interpretan esas diferencias. Por último, como norma general, el texto original de los tratados es registrado, archivado e inscrito en la Secretaría de las Naciones Unidas. De ahí, que tanto la existencia como su validez, queda satisfecha por un ente neutral con pleno reconocimiento internacional como lo es la Organización de

Naciones Unidas. Pregúntese el lector, en donde se encuentra el pacto de Puerto Rico y los Estados Unidos de 1952, en que libro está para poder leerlo. Acabemos con los mitos y pongamos en blanco y negro las reglas de juego entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Hablemos con honestidad. Cuentas claras conservan amistades.