La revolución norteamericana del siglo XXI

Daniel Campos

Diez años que cambiaron EEUU y el mundo

La revolución norteamericana del siglo XXI
Diez años que cambiaron a EEUU y al mundo

Indice
Introducción Capítulo I Capítulo II Capítulo III Capítulo IV Capítulo V Capítulo VI Capítulo VII 11 S Ley Patriota Irak Pilgrims Katrina Beltway No Dream

Capítulo VIII Año Cero

La revolución norteamericana del siglo XXI
Diez años que cambiaron a EEUU y al mundo

Introducción
16 de mayo del 2009 Desde el 11 de setiembre del 2001 se sucedieron en EE.UU, en el término de diez años, los acontecimientos políticos, económicos y sociales más importantes quizá, de toda su historia. A partir de esa fecha la administración Bush intentó imponer a la nación y al mundo entero el llamado Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC), una ofensiva política y militar sobre Irak y el Medio Oriente, y a la vez, un régimen político antidemocrático al interior de EEUU, basado en la Ley Patriota, con el objetivo de cercenar las libertades democráticas del pueblo norteamericano. Este régimen antidemocrático estuvo al servicio de avanzar sobre las conquistas sociales, políticas y económicas del conjunto del movimiento de masas norteamericano, de la clase trabajadora, de las minorías oprimidas, de los inmigrantes, para consolidar el dominio de la oligarquía que domina EE.UU y el mundo. Este intento fue de una gravedad sin precedentes, mas grave aún que el macartismo en los ‘50 o el asesinato de Kennedy en los ’60, el plan Nixon en los ’70, o la escalada de Reagan en los ’80. Pero al atacar simultáneamente al Medio Oriente y a las masas de EEUU, el régimen de Bush provocó la reacción de las masas y desató, como los brujos, fuerzas que apenas después pudo controlar. La respuesta del movimiento de masas norteamericano y mundial al PNAC, llevó al final de Bush y su régimen, a la derrota militar en Irak del ejército norteamericano, y cambió por completo la situación política de EEUU y mundial. León Trotsky señalaba en 1932 “el crecimiento inevitable de la hegemonía mundial de los EE.UU, desarrollara ulteriormente profundas contradicciones en la economía y en la política de la gran república americana. Al imponer la dictadura del dólar sobre el mundo entero, la clase dominante de los EE.UU. introducirá las contradicciones del mundo entero en los fundamentos de su propia dominación. “. Desde el 11S a hoy se han sucedido al decir de Trostky “al interior de la gran republica americana” la Ley Patriota, la invasión a Irak, el ataque a Afganistán, la sanción de la HR 4437, el surgimiento de los minutemen, la resolución 6061, el movimiento contra la guerra, Katrina, la movilización latina del 1 de mayo del 2006, la derrota militar en Irak, la crisis de Bush, la crisis de la vivienda, la caída Wall Street, la asunción del primer presidente afroamericano en la historia del país y el surgimiento del Tea Party, entre otros hechos de trascendencia mundial.

Los hechos que han conmovido y conmueven a este país desde el 2001 impactan profundamente en la situación mundial. El régimen de la Ley Patriota, impuesto por la administración Bush- Cheney fue duramente golpeado por la derrota en Irak y la movilización del pueblo norteamericano, lo cual ha abierto una nueva etapa política en este país, en la que se preparan y maduran las condiciones para un cambio político de dimensiones históricas. La oligarquía de Pilgrim’s Society, el gobierno de Obama, el Pentágono, y los octogenarios que conducen los destinos de EE.UU ya han comprendido el significado de estos acontecimientos. Lo que intentaremos desarrollar aquí es un análisis de estos sucesos y su significado para aportar a su comprensión de los trabajadores y el pueblo, los jóvenes y los sectores que aun no han comprendido lo que esta ocurriendo en los EE.UU. La situación política su dinámica y perspectivas son importantes no solo para la comprensión intelectual sino, y aun mas importante, para el accionar y la intervención de quienes podemos y debemos aportar en el desarrollo de los dramáticos acontecimientos que sacuden a los EE.UU y al mundo entero.

La revolución norteamericana del siglo XXI
Diez años que cambiaron a EEUU y al mundo

Capítulo I
11 S

Capítulo I

11 S

El 11 de setiembre del 2001, el mundo entero observó, entre la incredulidad y el asombro, como eran atacadas las emblemáticas Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) de Nueva York. Las imágenes mostraron como dos aviones eran estrellados contra las torres gemelas del WTC, mientras un tercer avión, el Virginia, se dirigía al Pentágono, y un cuarto el vuelo 93 de United Airlines se estrellaba en un campo abierto, en Shanksville, Pensilvania. Los acontecimientos son de tal importancia política e histórica que conviene retrotraernos a ese momento para repasar lo que ocurría esa mañana en Nueva York. A las 8 hs el vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767 con 92 personas a bordo, despegaba del Aeropuerto Internacional Logan en Boston hacia Los Ángeles y apenas cuatro minutos después, desde el avión le comunican a la compañía que está siendo secuestrado. Catorce minutos después, despega una segunda nave del mismo aeropuerto con similar destino, el vuelo 175 de United Airlines con 65 personas a bordo. Un tercer avión, el vuelo 77 de American Airlines con 64 personas a bordo, despega siete minutos después del Aeropuerto Internacional Dulles en Washington DC hacia Los Ángeles. Un cuarto avión despega del Aeropuerto Internacional de Newark hacia San Francisco a las 8.41, es el vuelo 93 de United Airlines con 44 personas a bordo. Pero cinco minutos después, una noticia paraliza al mundo, todas las cadenas de TV cortan abruptamente sus transmisiones y pasan a transmitir en cadena las imágenes de un hecho inaudito que acaba de suceder: el primer avión, el vuelo 11 de American se incrusta por completo en la Torre Norte del WTC. Cuando las pantallas en el mundo entero proyectan esas imágenes y con los ojos de millones fijos en ellas, aparece el segundo avión que había partido de Boston, el vuelo 175 de United. Ante la mirada atónita de millones en el mundo entero, la nave embiste la Torre Sur del WTC. El acontecimiento es transmitido en directo al mundo entero por las diversas cámaras de televisión que enfocaban a las Torres Gemelas y mostraban la densa humareda que emergía de la Torre Norte. Unos minutos después el Jefe de Empleados de la Casa Blanca avisa al presidente George W. Bush que embistieron la segunda torre y que Estados Unidos se encuentra bajo ataque. Bush, que en ese momento se encontraba reunido con niños de una escuela primaria de Sarasota en el Estado de Florida, parte de inmediato hacia el aeropuerto. Mientras tanto, la Fuerza Aérea prohíbe todos los despegues que se dirijan hacia o pasen sobre el espacio de Nueva York y

veinte minutos después se cierran todos los túneles y puentes de la isla de Manhattan y la Fuerza Aérea prohíbe el despegue de todos los aviones civiles. Se estremece el mundo Apenas minutos después llega otra noticia estremecedora, otro avión ha impactado, pero esta vez sobre el Pentágono, el ministerio de Defensa del país mas poderoso del mundo. Por eso a las 9.45, una hora después del ataque a la primera torre del WTC, la Fuerza Aérea por orden presidencial establece que todos los aviones que están en vuelo deben aterrizar inmediatamente en el aeropuerto más cercano, mientras tanto el Congreso como la Casa Blanca, son evacuados. Para ese momento, y desde que el primer avión impactó contra la torre norte del WTC, el mundo entero está ya en medio de una conmoción. El estupor se expande desde el bajo Manhattan a todo Nueva York, de la gran manzana a todo EE.UU, y de allí se hace global. Millones de ojos se posan sobres las imágenes y contienen la respiración mientras observan un espectáculo dantesco, monumental, difícil de creer, sino fuera porque las imágenes se suceden simultáneamente en todas las cadenas de TV, atravesando los diferentes husos horarios, costumbres e idiomas. Quien lo presenció, recuerda perfectamente que hacía y donde estaba, porque observaba un momento histórico, solo comparable a la llegada del hombre a la Luna, el asesinato de Kennedy, la caída del Muro de Berlín o el anuncio de Gorbachov de disolución de la Unión Soviética. Era imposible, para cualquier ciudadano estadounidense o para cualquier habitante del planeta comprender que ocurría, ni sacar conclusiones de ningún tipo, en esos momentos. Cabía hacer solo una cosa: observar ese espectáculo increíble, espeluznante, de miles de personas atrapadas en los edificios de las Torres Gemelas y de muchas de ellas arrojándose por las ventanas mientras arden los edificios. En Nueva York en ese instante, la conmoción es total, los bomberos entran a las torres, crean un centro de mando en el hall y comienzan a subir las escaleras al rescate de personas heridas o atrapadas. Quienes merodeaban la zona, miles de personas, se agolpan en medio de los gritos y sirenas. Dos horas después del impacto de los aviones se produce un hecho increíble, impactante. Las torres se desploman. Verticalmente, ante el asombro mundial, las torres caen en cuestión de segundos, transformando esa zona de Manhattan en un gigantesco escenario de ruinas humeantes y escombros. En segundos, se derrumba la Torre Sur del WTC, en forma vertical, dejando una intensa polvareda de escombros que invade lentamente las calles, las avenidas y los edificios de toda la zona. Media hora después, se desmorona la Torre Norte. Nace Ground Zero, la gran cicatriz moderna Minutos más tarde el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York es evacuado. Con la caída de las torres nace Ground Zero, la gran cicatriz de la historia moderna norteamericana, donde hay ahora solo escombros, cadáveres y polvareda. Ubicado donde antes se erigía el orgulloso World Trade Center, ese lugar se convierte a partir de esos dramáticos momentos en un sitio de permanente desfile y peregrinaje de familiares, curiosos y periodistas, con fotos y pertenencias de desaparecidos, buscando a la policía y los bomberos para saber algo de sus seres queridos, en medio de los escombros humeantes. En Ground Zero se concentran los ojos del mundo entero, durante las largas horas de ese martes 11 de setiembre del 2001. Los problemas de comunicación por radio con los comandantes provocan la pérdida de contacto con muchos de los bomberos que tras entrar a los edificios no pudieron escuchar las órdenes de evacuación.

Cuando las torres se derrumbaron, cientos de bomberos resultaron muertos o atrapados, en el interior de ellos, los datos posteriores indicarán que trescientos cuarenta y tres bomberos y del personal de emergencias perdieron la vida, y muchos otros resultaron heridos.Casi dos horas después, el presidente Bush declara "alerta Máxima" en todo el mundo tras aterrizar en la base aérea Barksdale en Louisiana y se dirige a la nación a través de los medios de comunicación desde esa misma base aérea. A las 13.37 Bush deja en Air Force One, la base Barksdale. Alrededor de las 15 la Marina envía destructores misilisticos a Nueva York, mientras Bush aterriza en la base aérea Offutt en Nebraska. Pero una hora y media después, mientras Bush deja Nebraska para ser llevado a la ., Casa Blanca ocurre uno de los hechos más increíbles y extraños de toda la jornada: se derrumba el edificio 7 de 47 pisos del WTC sin haber sido tocado por ningún avión. A las 19.00 el Presidente Bush llega a la Casa Blanca y a las 20.30 habla a la nación desde el Despacho Oval, con un claro discurso que plantea que EE.UU se encuentra bajo ataque terrorista. En esos momentos comienzan a conocerse los testimonios de las llamadas que desde celulares hicieron las victimas despidiéndose de sus seres queridos antes de estrellarse. Los bomberos, las dotaciones de policía, y las distintas fuerzas de seguridad desplegadas en la zona de desastre empiezan a cobrar popularidad por su valiente accionar en pos de rescatar a las victimas. Al caer la noche en Nueva York y el resto del país, la situación es de parálisis, horror e incertidumbre. Casi no hay tránsito en las calles, despobladas. Hace rato la gente abandonó los trabajos, las escuelas se cerraron, las oficinas quedaron vacías. La mayoría de la población se refugia en sus casas, a ver TV. A esas horas todo el mundo habla por teléfono con sus parientes, amigos y afectos para asegurarse si están bien, para intercambiar impresiones y emociones sobre lo ocurrido. Las llamadas internacionales a EE.UU colapsan, gente de todo el mundo quiere comunicarse con sus conocidos y familiares, quieren saber como están, si algo les ha sucedido, como van las cosas. Son a partir de estos llamados telefónicos, como se van generando los primeros cambios de impresiones en la población, una primera evaluación de lo sucedido. El movimiento de masas en el mundo y sobre todo, en EUA, quiere encontrarle explicaciones a los sucesos. Se generan enormes cadenas de solidaridad, nacional e internacional. Es un primer comentario mundial en voz baja, para sacar las primeras conclusiones, una especie de murmullo, que millones hacen para saber que pasa y tratar de entender que sucede, comenzando por lo que esta más cerca, a mano, los afectos. Este murmullo mundial se desarrolla, sin que quienes lo protagonizan sepan que el mundo esta cambiando. Para siempre. Las consecuencias políticas y sociales del 11- S El dato final de los atentados indica que fallecieron 2.973 personas, 246 en los cuatro aviones estrellados, 2.602 personas dentro de las torres gemelas, 125 dentro del edificio del Pentágono y 24 personas más, entre la lista de desaparecidos. Según la Comisión del 11-S, que se constituyó después para investigar los sucesos, aproximadamente 16.000 personas se encontraban en los alrededores y las cercanías de las zonas de impacto del complejo del World Trade Center en el momento de los ataques. Expresando el sentimiento mundial el periódico francés Le Monde publica un titular para la historia: “Sommes tous Américains” (“Somos Todos Americanos”). Y es que el 11- S lo cambia todo. No solo cambian los hábitos, la vida cotidiana y costumbres del pueblo americano, no solo cambia para siempre la vida de las más de 3000 victimas fatales y sus familias. Lo que

fundamentalmente cambia, para siempre y definitivamente tras el 11 S, es la situación política mundial, por el impacto profundo que los atentados tienen sobre todos los procesos políticos y sociales que se desarrollan a partir de allí, en el mundo entero. Los cambios políticos que se vienen en el mundo serán directamente proporcionales a la magnitud de los atentados, en la misma escala. Los próximos diez años de la política mundial, de las guerras y las finanzas, estarán afectadas y signadas por el significado del 11- S, lo cual hace necesario analizar las consecuencias, políticas y sociales del atentado que conmovió a EE.UU y al mundo. Tras el 11-S, una ola de repudio y horror ante la masacre de miles de victimas inocentes recorrió el mundo. El gobierno de los EE.UU en la voz de su presidente George Bush y el vicepresidente Dick Cheney, informaron que los atentados fueron resultado de una conspiración de Osama Ben Laden y su organización Al-Qaeda. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas describió a los atentados como "horrendos ataques terroristas”. Todos los gobiernos del mundo, instituciones, organizaciones de derechos humanos, partidos políticos, parlamentarios, medios de comunicación, personalidades, artistas, se pronunciaron repudiando los atentados, a la vez que la ola mundial de rechazo se extendía a medida que llegaban los datos acerca de la magnitud del desastre. En 72 horas ya se conocían los autores de los atentados, el FBI, trabajando junto el Departamento de Justicia identificó a 19 secuestradores fallecidos, los únicos pasajeros de origen árabe en los vuelos y publicó fotos de los 19 secuestradores, junto con la información sobre las posibles nacionalidades y sus apodos. La investigación que impulsó el Gobierno de los Estados Unidos, incluyó una operación del FBI, llamada PENTTBOM, la mayor investigación de la historia con más de 7000 agentes involucrados. Mientras las investigaciones determinaban que al-Qaeda y Osama Bin Laden tenían la responsabilidad de los atentados, con idéntica conclusión llegaron los estudios encargados por el gobierno británico. El 16 de septiembre de 2001, Bin Laden negaba cualquier participación en los atentados leyendo un comunicado que fue emitido por el canal de satélite qatarí Al Jazeera, tras lo cual imágenes de Osama Bin Laden fueron emitidas en numerosas cadenas estadounidenses, en las cuales declaró: "Insisto que no llevé a cabo este acto, que parece haber sido ejecutado por individuos con sus propios motivos." En noviembre de 2001, las fuerzas de los Estados Unidos anuncian que encontraron una cinta de video casera de una casa destruida en Jalalabad, Afganistán, en donde Osama Bin Laden habla con un colaborador llamado Khaled al-Harbi y en varias secciones de la cinta, Bin Laden reconoce en sus diálogos haber planeado los ataques. El ejército de EE.UU sindica como autor intelectual de los atentados del 11- S a Khaled Sheikh Mohammed, quien será capturado en Pakistán en marzo de 2003. Según las Fuerzas Armadas Khalid Sheikh Mohammed era miembro de la organización Al Qaeda de Osama Bin Laden. Khaled vivió en Kuwait y conducía las operaciones de propaganda de Al Qaeda desde 1999 y es acusado también de estar vinculado a otros atentados terroristas como las bombas de 1993 en el World Trade Center, la Operación Bojinka, entre otros ataques. Un clima de horror e incertidumbre Tras los atentados, el horror de las situaciones vividas en Nueva York provocan un clima de incertidumbre, pánico y paranoia en todo el país. El 20 de setiembre en medio de ese clima el Presidente habla ante la nación en la sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, explicando los sucesos, la actuación de su gobierno en los nueve días transcurridos y sus

planes de respuesta. Para ese momento, el índice de aprobación del presidente George W. Bush alcanza el 86%, mientras que el alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, que había hecho de la lucha contra la inseguridad el eje de su política, era aclamado tanto en Nueva York como en todo el país por su reacción ante la catástrofe. El mismo 11-S y los días posteriores se sucedieron la publicación de todo tipo de informes y noticias sin confirmar y contradictorias, que explicaban de distinta manera lo que había sucedido con los atentados. Por ejemplo, durante el transcurso del mismo 11- S, circuló insistentemente un rumor de que había estallado un coche bomba en el Departamento de Estado en Washington D.C, noticia que fue falsa y llegó a ser publicada por varios periódicos. Otros informes afirmaban que el vuelo 1989, un avión Delta 767, había sido también secuestrado, noticia que resultó ser también falsa. Se generalizó un clima de inseguridad, cierta paranoia y miedo, que dominan la situación, alimentados desde la alta cúspide del estado, por el gobierno, los dirigentes políticos y los medios de comunicación. En cada medio de transporte se colocaron carteles y altavoces que repiten la consigna "If you see something, say something" ("si ve algo, diga algo”). Una semana después del 11-S comenzaron una serie de confusos episodios de contaminación con ántrax, una bacteria mortal, en los cuales, durante el curso de varias semanas, llegaron por correo cartas con ántrax a periodistas, políticos y empleados civiles en Nueva York, Nueva Jersey, Washington DC y Florida. Por todos lados, se denuncia la existencia de otros posibles atentados. Por todos lados se denuncian paquetes sospechados de tener bombas o explosivos. Los vuelos aéreos son suspendidos, la paranoia y psicosis se traslada ahora las terminales de ómnibus y tren. La población recibe por televisión imágenes del horror, de personas que se arrojan desde las torres incendiadas, cercadas por el fuego, que optan por suicidarse antes de morir presas de las llamas. Y la TV transmite todo el tiempo estas imágenes, junto a testimonios desgarradores de sobrevivientes, familiares y amigos de las victimas. La “guerra contra el terrorismo” Independientemente de cual sea la interpretación de que sucedió realmente y produjo los atentados terroristas del 11- S, es importante precisar que resultados produjo y cuales fueron los procesos políticos que se desataron a partir del mismo, que son grandes y muy importantes. Sin poder comprender estos cambios es difícil entender todo lo que ocurre en adelante en EE.UU y el mundo. Tras los atentados, si una frase, una consigna, un “slogan “cruzó la realidad de los EE.UU y del mundo fue el de la “lucha contra el terrorismo”. El gobierno de los EE.UU, la ONU, los presidentes del G7, la diplomacia, y todas las instituciones y organizaciones , impulsaron una campaña con la consigna de “lucha contra el terrorismo”. Basaron esta campaña en el repudio mundial a los atentados, fundamentalmente del propio movimiento de masas norteamericano. Impulsaron una campaña con la consigna de “lucha contra el terrorismo”, slogan que pasó a dominar los titulares de los periódicos del mundo, de los medios de comunicación, y casi todo lo que pudiese ser leído y escuchado. La predica de la “lucha contra el terrorismo”, expresada a partir mismo del 11S, tendrá concretas expresiones. Al interior de los EE.UU, la administración Bush impulso medidas y cambios, una contraofensiva política global, de profundos alcances, expresados en una batería de resoluciones, leyes, decretos y actos de gobierno, que fueron apoyados casi unánimemente por el parlamento norteamericano y todos los gobiernos del mundo. Este conjunto de medidas

tuvieron como objetivo, desde el primer momento, convertirse en una reforma institucional antidemocrática, de alcances inéditos para la historia norteamericana. Los atentados habían cambiado el panorama político completamente, se desarrollaron cambios de enorme magnitud que sirvieron de sustento para dicha política reaccionaria de Bush. Antes de los atentados, la situación del gobierno Bush era difícil, la economía norteamericana se enfrentaba a una recesión, y el apoyo popular era pobre, dado que Bush había llegado al poder mediante el fraude, manipulando el colegio electoral del estado de Florida, cuyo gobernador era Jed Bush, hermano de George. Así fue como obteniendo menos votos que su rival demócrata, Al Gore, y por el antidemocrático sistema electoral norteamericano, Bush había ganado la presidencia siendo minoría. Pero los atentados del 11-S cambiaron esto completamente. Ahora la población respaldaba masivamente al gobierno en su labor antiterrorista, y a todo político conservador y derechista como Rudolph Giuliani u otros que denunciaban y se postulaban para derrotar al “terrorismo” prometiendo mayor seguridad a la población. Bush lanzo su cruzada antiterrorista con el objetivo concentrado en Osama Bin Laden y Al-Qaeda, sindicados como autores materiales de los hechos. El “Eje del Mal” Tras el 11-S, numerosos gobiernos aprobaron leyes antiterroristas o endurecieron las ya existentes el Reino Unido, India, Australia, Francia, Alemania, Indonesia, China, Canadá, Rusia, Pakistán, Jordania, Mauricio, Uganda y Zimbabue. También fueron congeladas las cuentas bancarias asociadas a Al-Qaeda. La otra cara de los ataques a las libertades democráticas del pueblo americano, serán los ataques a países de Medio Oriente. Aproximadamente un mes después de los ataques, EE. UU invadió Afganistán con la colaboración de una coalición internacional y un importante apoyo del gobierno pakistaní, que le cedió bases para la guerra. Cuatro meses después del 11-S, el 29 de enero de 2002 George W. Bush en su discurso sobre el estado de la Unión, utiliza por primera vez la expresión “eje del mal” para describir a los regímenes que en su consideración apoyan al terrorismo. El concepto de “eje del mal”, es otra parte del mosaico ideológico que van construyendo el gobierno de los EE.UU, los restantes gobiernos del G7 y otras naciones y gobiernos capitalistas, para dar sustento a la estrategia de ataque y contraofensiva contra los pueblos del mundo y el propio pueblo americano. Así es como van a combinarse los slogans de “Guerra global contra el terror”, seguida de una visión de un enemigo concreto, el denominado “Eje del mal”. Para Bush, los países mencionados el 29 de enero como componentes del “ eje del mal” son Irak, Irán y Corea del Norte, a los cuales posteriormente se agregaron Libia, Siria y Cuba. La expresión “Eje del mal” deriva de una mezcla de dos denominaciones: una, la denominación de “fuerzas del Eje” nombre que recibían las tropas nazis y fascistas en la Segunda Guerra Mundial y, la otra, la designación por Reagan de la Unión Soviética como “imperio del mal”. Así lo explicaba el presidente de EE.UU en su discurso sobre el Estado de la Unión: “Nuestro objetivo es prevenir que regímenes que apoyan al terror amenacen a Estados Unidos o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva. Algunos de estos regímenes han estado bastante callados desde el 11 de septiembre. Pero conocemos su verdadera naturaleza. Corea del Norte es un régimen que se está armando con misiles y armas de destrucción masiva mientras mata de hambre a sus ciudadanos.”

“Irán anda enérgicamente tras estas armas y exporta terror, mientras que unos pocos que no han sido elegidos reprimen el deseo de libertad del pueblo iraní. Irak sigue haciendo alarde de su hostilidad hacia Estados Unidos y apoyando el terror. El régimen iraquí ha conspirado para desarrollar ántrax, gas nervioso y armas nucleares desde hace más de una década. Éste es un régimen que ya ha utilizado gas venenoso para asesinar a miles de sus propios ciudadanos, dejando cuerpos de madres apiñados sobre sus hijos muertos. Éste es un régimen que aceptó las inspecciones internacionales y luego expulsó a los inspectores. Éste es un régimen que tiene algo que ocultar al mundo civilizado. Estados como éstos, y sus aliados terroristas, constituyen un eje del mal que se arma para amenazar la paz del mundo. (1) Con este discurso, el gobierno de Bush completa el círculo de construcción ideológica, que servirá de plataforma programática para justificar toda su política. Por un lado, las consignas y “slogans” destinados al combate del “Eje del mal”, combinado con la lucha contra el “terrorismo mundial”. Por el otro, a partir de allí prevenir la seguridad para la administración Bush es enfrentar como uno de los principales flagelos que afrontan la humanidad, a Al Quaeda, los países árabes, los inmigrantes, los movimientos de liberación nacional árabes, los lideres políticos que no acaten a pies juntillas las ordenes de Washington Y luego los ciudadanos de EE.UU que no acuerden con estas definiciones políticas, se las verán con Bush y su régimen. Una etapa oscura de la nación americana comienza. Sus definiciones y desenlaces son vitales para comprender que ocurrirá con el mundo en los próximos años. El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano Quien pasa a gobernar los EE.UU y consolida su estrategia a partir del 11-S es el grupo llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano ( PNAC, Project for the New American Century). Este grupo ideológico y político fundado en Washington en 1997 para promocionar "el liderazgo mundial de Estados Unidos". Su presidente es William Kristol, editor del Weekly Standard y colaborador de la cadena Fox, también vinculado al Proyecto de Nueva Ciudadanía (New Citizenship Project), vinculada a asociaciones como la Sarah Scaife Foundation, la John M. Olin Foundation y la Bradley Foundation. Los miembros anteriores y actuales de la PNAC son en su mayoría importantes miembros del Partido Republicano y de la Administración del presidente George W. Bush, como Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Richard Perle, Richard Armitage, Dick Cheney, Lewis Libby, William J. Bennett, Zalmay Khalilzad, y Ellen Bork, la mujer de Robert Bork. Gran parte de sus ideas y sus miembros están asociados con el movimiento neoconservador. El PNAC propone la dominación suprema, militar y económica, de la Tierra, el espacio y el ciberespacio por parte de Estados Unidos, así como el establecimiento de la intervención en los problemas mundiales (Pax Americana). El nombre de PNAC procede de la expresión "el nuevo siglo americano", basándose en la idea de que el siglo XX ha sido "el siglo americano", y que esta situación debe prolongarse durante el siglo XXI. La estrategia de este grupo comienza a tomar un neto predominio en la política norteamericana a partir del 11- S, tanto en el gobierno Bush como en todas las instituciones de gobierno, el Parlamento, los altos mandos de las Fuerza Armadas, el Pentágono, los partidos políticos, tanto el demócrata como el republicano, todo el andamiaje institucional y político norteamericano estará a partir del 11- S dominado por la política y la ideología de este grupo.
(1) George W. Bush. Discurso sobre el estado de la Unión. 29 de enero de 2002

La investigación sobre el 11 S El 27 de noviembre del 2002 se constituyó la Comisión Nacional sobre los ataques terroristas (National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States), también conocida como la Comisión del 11-S. Fue conformada con el propósito de " preparar un recuento completo de las circunstancias que rodearon a los Atentados del 11 de septiembre de 2001", incluyendo el estado de preparación para los ataques y la inmediata respuesta a ellos. Presidida por el ex gobernador de Nueva Jersey Thomas Kean, la comisión estaba conformada por cinco demócratas y cinco republicanos y fue creada por el Congreso con un proyecto de ley del presidente Bush. El informe final de la Comisión resultó extenso y estuvo basado en amplias entrevistas y testimonios. Su conclusión principal fue que las fallas de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) y de la Oficina Federal de Investigación (FBI) permitieron que ocurrieran los ataques terroristas y que si estas agencias hubieran actuado más sensata y agresivamente, los ataques podían haber sido potencialmente prevenidos. Publicó su informe el 22 de julio de 2004, concluyendo que los atentados estuvieron concebidos y llevados a cabo por miembros de al-Qaeda. En el informe de la Comisión señala que quienes perpetraron el 11-S gastaron finalmente entre $400.000 y $500.000 USD para planificar y conducir su ataque, pero que los orígenes específicos del dinero usado para ejecutar los ataques permanece desconocido. Tras la publicación del informe final, la comisión cesó sus funciones el 21 de agosto de 2004, lo cual fue la última investigación oficial llevada a cabo por el gobierno federal sobre los eventos del 11- S, con la excepción del informe del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología sobre el colapso del edificio World Trade Center 7. Sin embargo, la investigación llevada a cabo por la Comisión del 11- S presenta muchas contradicciones y puntos oscuros, que fueron revelándose en la medida en que la versión oficial del gobierno norteamericano fue empezando a ser conocida. Las contradicciones son tantas y algunas tan importantes, que las respuestas a estos puntos oscuros han provocado un movimiento mundial por la verdad para encontrarle explicaciones a los sucesos que, como analizaremos en adelante, provocaron un importante cambio en la situación política mundial. Han sido muchas personas, organismos, asociaciones que se han declarado en contra de las explicaciones oficiales sobre el 11 S, y existe gran insatisfacción no solo respecto a las investigaciones de la Comisión del 11 S, sino también del FBI y a medida que pasa el tiempo estas contradicciones, puntos oscuros se agigantan cada vez más. Numerosos grupos "por la verdad" rechazan esta versión oficial, y reclaman una investigación imparcial, como el Movimiento por la Verdad, por ejemplo y otros similares, como los llamados Arquitectos e Ingenieros por la verdad del 11S ( Architects and Engineers for 9/11 Truth ), Quienes cuestionan las explicaciones oficiales han reunido gran cantidad de estudios técnicos para demostrar que los rascacielos de poderosas estructuras de acero no se derrumbaron por causa de los choques de los aviones de pasajeros, de los incendios con kerosene y de la gravedad, sino debido a demoliciones controladas. Estas organizaciones insisten que los tres edificios se derrumbaron según los parámetros de las demoliciones controladas más o menos a la velocidad de la caída libre.

Son entidades que cuestionan la veracidad de las explicaciones de la Comisión del 11-S, muchas de las cuales están obteniendo apoyo, como lo demuestra, por ejemplo, lo que ocurrió con uno de los asesores del gobierno de Obama. Cuando se supo que Van Jones, consejero en temas ambientales del presidente estadounidense, apoyaba a muchas de las asociaciones que cuestionan las explicaciones oficiales sobre el 11- S, debió renunciar a pedido del recientemente electo presidente Obama, y por exigencia de varios diputados y senadores. Ground Zero continúa abierta El día 1 de mayo del 2011, el presidente de los EE.UU Barak Obama anunció en un corto mensaje televisivo que tropas de élite asesinaron a Osama Bin Laden. Algunos de los párrafos más sobresalientes de su discurso fueron los siguientes: “Buenas noches. Esta noche puedo informar a los americanos y al mundo que Estados Unidos ha dirigido una operación que ha matado a Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda, y el terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes.” “Hace ya casi diez años que un espléndido día de septiembre fue oscurecido por el peor ataque a los americanos de nuestra historia…Rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron cometidos por Al Qaeda, una organización liderada por Osama bin Laden, que abiertamente declaró la guerra a Estados Unidos y que estaba decidida a matar inocentes en nuestro país y en el resto del mundo. Y por eso fuimos a la guerra contra Al Qaeda….” “Finalmente, permítanme decir a las familias que perdieron a sus seres queridos el 11-S que nunca olvidaremos su pérdida ni cejaremos en nuestro cometido de hacer lo que sea necesario para prevenir otro ataque en nuestro territorio. Y esta noche, permitámonos volver al sentimiento de unidad que prevaleció el 11-S. Sé que, a veces, se ha desgastado. Pero lo ocurrido hoy es el testimonio de la grandeza de nuestro país y la determinación de los americanos.” Tras la declaración del presidente Obama, el ex presidente George Bush declaró que "este memorable logro marca una victoria para Estados Unidos, para las personas que buscan la paz en todo el mundo y para todos aquellos que perdieron a seres queridos el 11 de septiembre de 2001". Desde aquel discurso del 29 de enero del 2002 de George Bush, en que por primera vez habló del “Eje del Mal” y lanzó la “Guerra contra el terrorismo”, hasta este discurso de Obama hecho el 1 de mayo del 2011 pasaron 9 años y 3 meses. En estos 9 años ha cambiado tanto el mundo y los EE.UU que aunque los dos discursos son de presidentes sucesores, contemporáneos y con similares análisis y conclusiones sobre el 11-S, ambos discursos poseen objetivos absolutamente opuestos. Si a partir del discurso de Bush de enero del 2002, se abrió todo un período político mundial caracterizado por el intento de imponer al mundo el PNAC, el discurso de Obama parece destinado a cerrar ese período. Dicho en forma alegórica, si la gran cicatriz moderna de Ground Zero, fue la base de toda política norteamericana de la última década, Obama busca con el anuncio de la muerte de Bin Laden cerrar esa cicatriz, para dar una vuelta de hoja sobre el 11-S. Pero la cicatriz de Ground Zero es demasiado grande e importante como para poder ser cerrada fácilmente. El solar de 64.000 metros cuadrados que dejó tras de sí aquella mañana de destrucción en el sur de Manhattan, se conserva prácticamente igual. A pesar de los magníficos proyectos anunciados por los gobernadores y alcaldes, ninguno se ha concretado y la cicatriz continúa, literalmente, abierta.

En realidad, la realidad de Ground Zero se mantiene en medio de una situación escandalosa oculta para la población norteamericana y mundial. Los habitantes de Nueva York asisten hace ocho años abrumada a los enfrentamientos entre políticos, burócratas, arquitectos, familiares de las víctimas y un sinfín de protagonistas de un proyecto que iba a costar 10.000 millones U$S y ya supera 15.000 millones U$S, sin que se hayan hecho avances decisivos sobre el área. En una encuesta reciente, el 63% de los neoyorquinos consideraba que, ocho años después de los ataques, los trabajos de reconstrucción de Ground Zero iban "muy mal" y el 60% vaticinó que no se cumplirán los plazos previstos para la inauguración de las dos piezas más simbólicas, el monumento a las víctimas, que debería abrirse en 2011 y la Torre de la Libertad, en 2013. Además de su peso simbólico y económico, Ground Zero le iba a dar un nuevo impulso cultural a la ciudad. Pero los problemas presupuestarios y políticos han eliminado del proyecto original -en el que se citaban arquitectos de la talla de Santiago Calatrava o Daniel Libeskind- un centro cultural diseñado por Frank Gehry, un Museo del Dibujo y hasta un espacio abierto al pensamiento global, que fulminado por la oposición de los familiares de las víctimas. La crisis de Ground Zero, no es casualidad. A pesar de la política de Obama de intentar dar la vuelta de página sobre el asunto, de la oligarquía norteamericana y los banqueros y grandes empresarios de transformar al área en un Shopping o un Mall, la herida continúa política y físicamente abierta. Ground Zero es difícil de cerrar, porque es la muestra de los hechos acaecidos el 11 S, la gran cicatriz de la historia moderna. Ground Zero está abierta, porque lo está la lucha por la verdad, que a partir del 11-S, pasará a ser una de las has banderas mas importantes del pueblo norteamericano en la lucha por la defensa de las libertades democráticas mas elementales. Desentrañar toda la verdad sobre que ocurrió el 11 S, es hoy una tarea democrática de importancia mundial, a la misma altura de desentrañar el asesinato de Kennedy, el de Martin Luther King, la verdad sobre Pearl Harbor o la investigación sobre los crímenes del macartismo. Es cierto que debemos desconfiar plenamente de la versión que el gobierno de Bush dio sobre el 11-S, y será necesaria una gran lucha para conocer toda la verdad, porque los actores y protagonistas fundamentales de toda esta historia están vivos y muchos de ellos son poderosos funcionarios aún actuando en la realidad política norteamericana y mundial. Pero sobre todo, será necesario un gran esfuerzo colectivo saber la verdad del 11-S, porque fue el punto de partida de una política mundial basada en tres puntos: la invasión a Irak, los cambios en el régimen político de los EE.UU. y el ataque a las libertades democráticas del pueblo norteamericano. Independientemente de quien estuvieron delante del escenario y protagonizando los acontecimientos, es también importante saber quienes estuvieron detrás, en bambalinas, orquestando los sucesos y los cambios políticos posteriores. A partir de lo que ocurrió aquella mañana en el sur de Manhatan, el 11 de setiembre del año 2001, nada es igual en el mundo. Ahí está Groun Zero, la cicatriz abierta, para testimoniarlo. Y a partir del siguiente capítulo iremos desentrañando cada uno de los acontecimientos que hacen que Ground Zero permanezca allí, abierta. Porque más allá de pretenciosos anuncios de la muerte de Bin Laden o de proyectos de construcción, Ground Zero continúa abierta, a la espera de justicia.