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TERCERA PARTE

CRITICA A LA PROPUESTA DE REFORMA DEL USPA DENOMINADA PLUS O REGLAMENTO DE INTENSIDADES DE USO DEL SUELO
Fot F. Bedregal

27.-LOS PARÁMETROS DE USO DE SUELO
De un análisis comparativo entre el USPA y el Sistema de Intensidades de Uso de Suelo, la primera consideración que surge es, que de al menos siete tipos de parámetros de edificación en el USPA,, AML, AMC, AME, FML, AMF, RME se han reducido a cuatro, que en realidad son solo tres, el Área de Ocupación AMC, el Área Máxima a Edificar AME que se heredó del USPA y el ALUA, el Área Libre de Uso Activo.
Como luego veremos ésta reducción no ha significado una mayor libertad de acción al proyectista, sino que se lo viene condicionando más.

120 100 80 60 40 20 0 1 3 5 7 9 ALUA Area Libre de Uso Activo % AMC Area Máxima a Cubrirse (de ocupación) %

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A mayor intensidad de uso mayor porcentaje de ALUA

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28.-EL LOTE BÁSICO
El nuevo patrón de lote básico para la aplicación de los parámetros ha subido de 300 m2 (del USPA) a 527 m2., (del PLUS) situación que no parece reflejar nada que estuviera pasando en la realidad, Ésta situación tiene dos explicaciones, primero, que, para la aplicación del PLUS, sería necesario que existan terrenos más grandes, ya que, como luego se verá, la reducción del área de construcción o área de ocupación se restringe de tal manera , que si tomamos lotes reales o los del USPA de 300 o menos, estos no podrán ser edificables acusándose su incoherencia. El otro tema es que la concentración del suelo parece ser una necesidad que ronda intuitivamente la cabeza de los técnicos municipales, no expresado en forma explícita en el nuevo proyecto, simplemente como un nuevo parámetro, como un número cabalístico, como una superficie deseable, el problema no ha sido planteado, por lo tanto es un número arbitrario, no expresa lo que pasa en los solares de la ciudad de La Paz, donde en lugar de una concentración del suelo, éste se encuentra en un proceso de mayor fragmentación urbana. El PLUS no dice nada respecto a lo que pasa en la tipología de la partición y fragmentación del suelo, ni cómo revertir el fenómeno. La última versión, con que contamos, no dice nada respecto a la asignación de intensidades en los diferentes barrios, es de suponer que las intensidades 7, 8 y 9 se

han pensado para atender la demanda de las zonas centrales de la ciudad, como lo demostraremos más abajo, la concentración del suelo en una sociedad de libre mercado sólo se puede lograr si es posible acceder a mayores ventajas edilicias (utilidades), porque el reglamento no puede obligar a transferir, el reglamento no puede afectar ni limitar vitalmente el derecho propietario, no puede afectar a la Constitución Política ni al Código Civil que son prioritarios. Lo que no está dicho, pero se puede suponer es que el lote básico es el lote mínimo obligatorio, como en el USPA, y que si no se cuenta con la superficie indicada no es posible lograr una autorización de construcción, que es una forma de impedir el desarrollo del hábitat en la ciudad, y por lo tanto afecta el derecho propietario. En la ciudad existen algunas características en el fraccionamiento del suelo, existen según las zonas, patrones, tipologías de las antiguas urbanizaciones, o particiones originales, algunos rangos de tamaño de lote, que
Construcciones en altura y en pendiente foto F. Bedregal

es importante considerar a tiempo de analizar el tejido urbano. Por ello también la normatividad debe ser muy específica, para cada barrio, incluso para cada calle, ya que una visión tipológica debería considerar varios factores: tamaño del lote, inclinación del lote, ancho de vía, características de la forma del lote tipo de edificación, etc, etc. Sin embargo, el mayor fraccionamiento del suelo sigue siendo una tendencia natural, que sólo se puede combatir con políticas realistas, es cierto que por ésta tendencia los lotes se hacen cada vez mayores en número y menores en superficie y más impracticables y que el municipio debe evitar incluso por la vía de la restricción ésta tendencia; políticas realistas significa, legislar las construcciones en fracciones de lote, dentro de determinados parámetros, mayor agilidad y mejor reglamentación a la propiedad horizontal o al fraccionamiento de las casas construidas por la vía de acciones y derechos, en tanto no sean divididas y otras, porque son fenómenos reales socioeconómicamente condicionados.

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TIPOLOGÍA Y EQUIDAD EN LA NORMA Y EN LAS A.M.E.s
La norma debe estar pensada para todos; los que están dentro de la tipología del fraccionamiento histórico y aquellos que no. Es decir la aplicación debe ser en lo posible justa y equitativa, no discrecional, y cuando las características de la realidad no alcanzan a la normatividad su aplicación debe ser porcentual, si lo que deseamos es concentrar el suelo, el lote tipo tiene aplicación igual a 1(100%), los que se concentran deben tener un premio se aplica 1,5 (por decir algo) y los que están por debajo de la norma se aplican en proporción al tamaño de su lote, porcentualmente, es más, si lo que se busca es la concentración, hay que estimularla con la norma y si también se busca evitar la fragmentación, esta puede tener niveles incluso mayores de castigo, De tal modo que en el tiempo, dos propietarios puedan unir sus lotes para lograr mejores condiciones de constructividad. Pero lo más increíble del caso es que las áreas que tienen mayor restricción en la ocupación del suelo son las de mayor intensidad y las que en consecuencia tienen mayor A.M.E. las intensidades 7,8 y 9 que admiten 420, 620 y 840 % de edificación. Cuando sabemos que la concentración del suelo en las áreas centrales es sumamente difícil por su costo. En un terreno de 800 m2 que se tipifique en intensidad 9 su A.M.C. (Área máxima de ocupación) será de 280 m2 y su A.M.E. de 840 % o sea

6.720 m2 más 100 % de ALUA sobre el lote de 800 m2 son 7.520 m2, para alcanzar eso será necesario edificar 27 pisos o sea 72 m. de altura. El ALUA será equivalente a 3 pisos. O su capacidad máxima sera unos 72 departamentos de 90 m2 cada uno. ¿Parece ser desproporcionado verdad?. Si bien esta relación libre/edificado, seria lo deseable en una ciudad en construcción, digamos la ciudad de El Alto, en La Paz esto resulta casi una afrenta, imposible de cumplir, habría que pensar si es rentable, porque como hemos dicho en ésta ciudad la principal dificultad es la carencia de suelo, el suelo es un bien de costo altísimo, a partir de ésta norma lo que se produce es una inminente subida del producto final, la incidencia del costo del suelo sobre el producto final: la vivienda. Si sólo es posible utilizar el 30% del suelo, significa que el costo de la tierra se ha multiplicado por 3. Si en éste rubro (suelo) el incremento es de un 300 %l, con seguridad producirá una elevación del costo final al menos de 100 %; a este incremento, desde luego habrá que agregar el costo tecnológico de levantar torres sumamente esbeltas, habida cuenta de que prácticamente los zócalos están prohibidos. Y éstos de todos modos dan mayor estabilidad a una torre, incluso si están en terrenos planos. Si comparamos ésta norma con la del USPA, veremos que antes en esos mismos 800 m2 con H5B era posible ocupar 70 % de zócalo en dos plantas y hasta 50 % de torre, con un tope de 11

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Fotografia de edificios en altura avenida Arze del autor

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pisos, en m2 son 1.120 m2 de zócalo y 350 % de AME en torre significa 2.800 m2, total a construir 3.920 m2, o sea sólo el 52 % de lo que ahora permitiría el PLUS, los 2800 de torre divididos en el 400 (50%) son 7 pisos, en 400 m2 es posible tener hasta 4 deptos. de 100, en total 28 departamentos de 100 m2. (Calculando desde luego con la letra grande y no con la “chica”) Veamos otro caso, intermedio, digamos de intensidad 5, que tenga los 400 que lo habilitan, su área de ocupación del suelo será equivalente al 40 % o sea 160 m2, en ésta área caben dos departamentos mínimos casi garzoniers, su A.M.C. es del 230 % o sea 920 m2 más 60 % adicional para el uso ALUA, son 240 m2 más, haciendo un total de 1.160 m2, que tendrán que estar dispuestos en 7 pisos, es decir que necesitará ascensores. Su producto real será 11.5 departamentos de 80 m2 y una sup. de 3 departamentos para ALUA. Como se puede ver el A.M.C. de un porcentaje de 71 % ha bajado a sólo 41% e inversamente el área libre a subido, la explicación es la necesidad de dejar áreas potencialmente verdes o de uso activo y que éstas puedan estar dispuestas para compensar la falta de ellas en la ciudad, sin embargo, hay que analizar el asunto en todos sus consecuencias y complejidades. En primer lugar no existe ninguna razón explicable, que responda a una lógica, que se base ni en la tipológica ni en la topológica, es simplemente discrecional, es decir un invento

injustificado de los técnicos ediles o de sus consultores, lo que si podemos decir que en una ciudad como La Paz, donde el recurso suelo edificable es escaso, la norma no puede exigir al propietario de un solar pequeño o grande, que deje la mayor parte de ese lote en forma libre, eso es enfrentar la vocación natural de la ciudad que es la de habitar, se dirá que éstas relaciones de porcentaje son los adecuados, probablemente sí, si tuviéramos una media de 1000 m2 por lote, pero en nuestra ciudad los lotes de 1000 m2 son excepcionales, casi inexistentes. Habría que calcular en manzanos tomados al azar, cuantos lotes de una determinada “intensidad”, son aplicables a la nueva norma y cuantos no. Es necesario preguntarnos aquí porque la norma tiene que inducir a que en determinadas zonas se tenga que construir en altura; lotes chicos casas chicas, lotes grandes edificios multifamiliares u otras funciones. Que pasa con un lote chico cuyo propietario desee realizar una construcción equivalente a su tamaño y proporción urbana, digamos una casa con tres departamentos, ¿será lógico exigirle - por su ubicación en determinada “intensidad de uso”- que respete el concepto de ALUA, creo que no, éste concepto del ALUA debería ser pensado y re-dimencionado específicamente para edificios multifamiliares de determinada importancia, caso contrario podemos interpretar el ALUA como el instrumento para incentivar las construcciones en altura, o una suerte de expropiación disfrazada.

Los lotes libres solo serán contados como A.L.U.A. en un 30 %, el resto, el 70 % tendrá que ser área edificada que además no tiene función definida. Cómo deberá proyectar el arquitecto un espacio sino conoce su función, sera altura simple, doble altura, cubículos? Si éstos solares son de apenas 200 o 300 m2., estaríamos hablando de un área edificable de 80 o 120 m2 respectivamente, Y éstos no alcanzan ser el lote base. En el caso de que su superficie fuera admisible, se estaría induciendo a la construcción de unidades mínimas o sea interiores ínfimos y exteriores máximos, y que pasa si el terreno es aún menor?, digamos 150, o 100 m2, el área edificable sería inhabitable, todo en aras de una supuesta concepción ecológica de la ciudad. En estos casos no deben aplicarse los parámetros de multifamiliares, ésta norma es demasiado mecánica y rígida.

RELACION AME, AMC Y LOTE BASICO PLUS INTENSIDAD DEUSO DE SUELOS
9000 8000 7000 6000 5000 4000 3000 2000 1000 0
om ed io 2 4 6 8

AM lote básico L

AM Area C M aa áxim Cubrirse (de ocupación) AM Area E M a a Edificar áxim

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Aquí existe una relación de aumento constante entre el área real de ocupación AMC y el área máxima a edificarse AME, por otra parte el tema del tamaño del lote no incide fundamentalmente de las decisiones de construcción por tanto, lo que define es la intensidad de la zona.

pr

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Esto quiere decir que el nuevo reglamento es contradictorio, puesto que aunque obliga a dejar la mayor parte del terreno sin construcción, entre el área de ocupación real y el área de edificación existe un abismo que va desde una relación de 1,75 hasta 24, lo que quiere decir que la esbeltez de los edificios es irracional ya que el USPA solo tenia rangos entre 2 y 4. o sea que con la nueva norma se pretende incentivar la construcción en altura, para compensar la restricción que se da en suelos

29.- DE LA LÓGICA DE LA NORMATIVA Y SU CUMPLIMIENTO
Digamos hipotéticamente que ésta norma fuera cumplida, la compensación de ello sería inevitablemente la construcción en altura, donde antes se podían construir 6 departamentos en dos pisos, hoy se tendrá que construir un departamento por piso, lo que significará un incremento de al menos un 30 % en costo de estructura, y un 10 % más en la instalación de ascensores. La norma no puede restringir el uso del suelo en tales extremos, porque no se trata de una ciudad en construcción, sino de una ciudad existente y vital, donde la vieja norma ha ido generando jurisprudencia y relaciones de intersubjetividad sobre lo posible, la norma no puede ser frágil, ni caprichosa, debe ser razonable, entendible, aceptable por las ventajas que produce, aquí la desventaja sobre el principal uso es fatal, lo que significa que se hará impopular y producirá necesariamente la trasgresión, el fracaso y el castigo, que es la falta de éxito, como en gran medida existe en las laderas, allí donde se construye sin arquitectos, sin norma y sin ley, es un acto de enfrentamiento a la reglamentación, se construye sobre el 100 % y los pisos que se puede, sin que el Municipio tenga capacidad de enfrentar. Una reglamentación de ésta naturaleza generalizará esta actitud, y de lo que se trata es de que la nueva normativa, sea aceptada y aceptable, las utopías pueden hacerse con lo público, no con lo privado, sobre todo por que el municipio sólo puede restringir en determinados aspectos que se justifiquen por lo que se ha venido a denominar “urbanidad”, retiros, aires, iluminación que benefician a la salud del propietario y del conjunto social, es decir en aspectos muy tangenciales, y no por que así lo quisiésemos, sino porque el interés privado es simplemente así.

1000 800 600 400 200 0
H2 H3 H4 P H5 A H5 V pr om P ed io

USPA DEL 93 AML Area Mínima de Lote USPA DEL 93 AMC Area máxima a cubrirse USPA DEL 93 AME Area Máxima de Edificacion

RELACION AME, AMC LOTE BASICO USPA 93
En este gráfico podemos ver que el USPA tenía una relación casi lineal entre AME y AMC, en virtud de que el tamaño del lote era en cierta medida importante a tiempo de tomar una decisión en la construcción, incluso en el H5A vemos que el AMC llega a ser mayor que el AME, en todo caso el tamaño del lote no pasa desapercibido en la relación de los parámetros.

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denominarla normalista, ¿donde están los arquitectos municipales? Probablemente no tengan posibilidad de opinar, por Por otro lado si entramos ha analizar el tema desde el punto de vista del ejercicio profesional del que no tienen peso jerárquico en arquitecto que es un intermediario entre el interés privado y los interés estéticos de la el actual municipio, pero estos ciudad,,entre la necesidad de espacio y la forma material, entre la demanda y la norma, aspectos no los podrán resolver entendiendo la norma no como un código, sino como el interés colectivo, ya que el interés privado siempre borda los límites de lo posible, el efecto es absolutamente el inverso a lo que se los juristas, politólogos, y menos los psicoanalistas que fungen de pregona, cuanto menor es la posibilidad de construir en un determinado predio, menor será la posibilidad de aporte del profesional, que se verá obligado ha realizar una caja donde se inscriban técnicos hoy. todas las posibilidades, sino más de lo que la norma lo establece, donde está entonces la norma Por otra parte éste tema tiene que facilita y rompe las restricciones sobre el diseño arquitectónico?. claramente una incidencia sobre la densidad poblacional que en Pero hay más, el USPA establece que hay actividades principales y otras compatibles, como la lugar de controlar se la estimula, educación, talleres, pequeñas fábricas, tintorerías y todo lo que en su conjunto se denomina no como una decisión ex profesa áreas de equipamiento, privado pero de atención pública, ¿será posible que todas las funciones que hacen a las actividades humanas tengan que insertarse en cajas que sólo cubren el 40 % del para evitar que determinadas zonas sigan creciendo área de los lotes de ésta ciudad?, el funcionalismo, corriente arquitectónica que viene con la modernidad a fines del siglo XIX y principios del XX, decía que la forma debe seguir a la función, demográficamente sin control, para que otras lo hagan. pero si la norma rigidiza la forma, la función deberá seguir a la forma, ¿estaremos avanzando o retrocediendo en el tiempo?. O sea aquí se inicia una nueva corriente: la función sigue a la Eso sería una política conciente, norma!. Tendremos que hacer una arquitectura formalista y anti-funcionalista, o debemos pero nuevamente el tema del uso del suelo debe responder a determinadas acciones y definiciones de un plan que está por encima de la norma, por lo tanto ésta es sólo un instrumento, en éste caso la decisión de ensanchar a un 61 % el área libre es totalmente discrecional, no tiene ninguna justificación técnica, demográfica, etc, etc., por que además es abstracta en su ubicación en el espacio y el tiempo.

30.- NORMA, FORMA Y FUNCIÓN

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Será posible y fácil construir semejantes torres en superficies tan mínimas, desde el punto de vista estructural deberá realizarse prodigios, que siempre tienen un costo adicional, la resistencia del suelo de los lotes trabajará a sus tensiones máximas admisibles, que obligará a realizar estructuras de cimentación especiales como radieres.
Estos edificios estarían fuera dela norma USPA, a la izquierda la Biblioteca Municipal, Mario del Carpio Arquitecto,del libroIV centenario de La Paz, a la derecha Palacio Judicial Aan Sanchez, foto del autor

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Fotografia del Gobierno Municipal, parque Central Urbano

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31- HACIA UNA PROPUESTA
De todos los parámetros el único que debería existir es el AME, que se aplica de acuerdo al tamaño del lote, es decir el Área Máxima de Edificación, que es un porcentaje, no digo si los que se plantean están bien o no, simplemente que debe existir un tope de construcción, esto se determina en el plan general que considere las densidades admisibles cruzando las variables del crecimiento, si el propietario considera necesario o le es conveniente utilizar el 35 % del área para determinados tamaños de departamentos o garzoniers, lo hará, sabiendo desde luego que esa decisión deberá suponer elevarse en muchos pisos, y deberá incorporar ascensores etc.. Si el propietario por las múltiples funciones que se insertan en la ciudad prefiere ocupar el 100 % del terreno, lo podrá hacer, sus posibilidades de subir en pisos se agotará en pocos niveles y desde luego no podrá ventilar su construcción sino sólo hacia la calle, éste tipo de galpones probablemente sea una alternativa arquitectónica para determinadas funciones. Por otro lado si el propietario desea realizar departamentos en menos pisos simplemente deberá observar determinados retiros que si deben estar normados y construir sobre una superficie que le permita tener aire, y sol adecuados en bloques de mediana altura, sin necesidad de ascensores, sus posibilidades de construir se agotarán en unos cuantos pisos dada la superficie. En los tres casos los volúmenes observan una proporción en relación a su superficie, por lo tanto serán equivalentes. El efecto visual será armónico. Aquí podemos confiar que la forma va seguir a la función, que la forma por determinadas condiciones de relaciones costo/beneficio van encontrar sus óptimos, y que por lo tanto encontrarán armonía entre las partes, y en la diversidad, pues de lo que se trata es que nadie porque tiene más posibilidades financieras desarmonice el sector generando luego una lógica de ruptura, sino que todos tengan condiciones similares a la proporción de tierra disponible, desde luego. Aunque aquí puede caber una diferencia no contradictoria, sobre las posibilidades de los mayores terrenos, que por su casi inexistencia deberían ser más valiosos y considerando el capitulo que se refiere a la necesidad de concentración de la tierra como condición para adquirir mejores condiciones de AME, como inducción a las inmobiliarias a provocar a través del mercado la concentración previa Aquí si estaríamos hablando de liberar a la arquitectura de la norma, el arquitecto si podrá ejercer en función de las necesidades particulares del comitente, proponiendo alternativas diferentes sin necesidad de entrar a uniformar soluciones, uniformidad propia de la mentalidad burocrática, del menor esfuerzo mental. Y en la que desde luego está el deseo de ejercer poder, ese del que nace la corrupción y es que en estas rigideces esta ausente el problema real, la vida es de colores, no gris, por eso existe una carrera, llamada arquitectura, si todas las construcciones pudieran ser prefiguradas por una norma, no seria necesaria la carrera..

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Lo que no quiere decir que no se plantearan soluciones similares de acuerdo a la vocación de la zona y sobre todo de acuerdo a las mejores posibilidades de la relación costo beneficio, pero sin que exista una instancia de intermediación entre el municipio y la forma, la forma no es tan independiente como puede parecer, ésta está condicionada por las funciones, por un lado y las dimensiones por otro. Aquí también de acuerdo a la inversión se podrán “mejorar” las posibilidades de densificación. En zonas donde existen determinadas tipologías y éstas marcan un determinado tipo de terreno y son incompatibles con las demandas de densificación ejemplo Alto Obrajes, donde los lotes son muy pequeños, la decisión municipal es la creación de lotes mayores, la intermediación entre la decisión privada y la municipal se encuentra en la lógica mercantil, y no por decreto, la norma no puede ser restrictiva, debe ser posibilitante y no puede ser para la ciudad ideal, sino para la ciudad real

32.- SOBRE LA IMAGEN URBANA DE LA TIPOLOGÍA NACIENTE Y EL A.L.U.A.
Y cual será la imagen que nace de ésta tipología, en primer lugar no habrá continuidad sino pequeñas torres a distancias más o menos prudentes, esto tiene algún antecedente?, tal vez sí, la norma USPA, al no propiciar la concentración del suelo como condición para acceder a las construcciones en altura, permitía que lotes mínimos pudieran por su ubicación tener edificios muy altos, que generalmente rompían la continuidad urbana, un negocio que degrada la condición de habitabilidad, pero que finalmente se da como respuesta a una ausencia de terreno, en el caso que nos ocupa, se re-produce esta tipología, pero dios, dejando un 65 % del suelo libre. (!) Y quién se hará cargo de la administración y mantenimiento del ALUA, que el propietario deja no solo para su propio consumo, sino para consumo público. Será legítimo que el propietario tenga que renunciar a su terreno para aprobar un proyecto? Pues si se trata de hacer una Reforma Urbana, llamemos a las cosas por su nombre, si esa es la política, hay que justificar porqué y nuevamente, ello supone un plan, la normativa no puede cargar semejante peso y responsabilidad. Es posible que si sea necesario racionalizar el uso de la tierra urbana y que deba realizarse una reforma profunda, que tenga incluso que ver con la propiedad y las costumbres, esto desde luego amerita un análisis mucho más profundo y de mayores alcances, ya que si se trata de realizar de modificar la estructura de la propiedad urbana habrá que saber por que? Y conocer las ventajas de la nueva estructura que se propone, por lo que sabemos de los países latinoamericanos sólo en Cuba ha conseguido modificar esta estructura, habida cuenta de que la Concentración del suelo urbano en una clase impedía la solución del problema de la vivienda. Pero además, es necesario ganar las elecciones municipales con ése discurso, para hacerlo legítimo.

LECCIONES DE E. VILLANUEVA EN SU LIBRO URBANISTICA

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33.- LA CONCENTRACIÓN DEL SUELO

La tendencia general del suelo en La Paz es la de su fraccionamiento, el fraccionamiento en primera instancia constituye la partición de los lotes, en la medida de lo física y reglamentariamente posible, la siguiente fase es el fraccionamiento por acciones y derechos la expresión más palpable de ello lo constituyen los edificios multifamiliares, que nacen ya fraccionados y esa es la tendencia actual ; la imagen habitacional de la vivienda de una generación atrás era la casa propia, el solar individual o familiar, el mundo contemporáneo, ha dado ya otra imagen, la del departamento, por las propias dificultades concretas en La Paz, la ausencia de terrenos accesibles, los beneficios y costos de la tipología multifamiliar y el problema social de la vivienda la hacen predominante. El USPA no ha calibrado suficientemente el tema y si bien existe el parámetro AML, Área Mínimo de Lote, (que desaparece en la nuevo y último proyecto de normas) existen topes desde 100 hasta 500 m2, según el tipo de “H”., sin embargo el tema del tamaño del lote en el USPA no altera las posibilidades de construcción, la aplicación es siempre mecánica, por ello lo mismo es tener 500 o 1500 m2, los lotes demasiado grandes para los efectos de aprobación de planos son innecesarios, y hasta inconvenientes, el efecto es que éstos se siguen fraccionando hasta el límite previsto por la norma, el tamaño de los lotes tiene que ver con las tipologías, y éstas también responden a estímulos de orden económico, lo que queda en claro es que la norma nunca ha pensado en la necesidad de revertir el proceso de fraccionamiento de los lotes de la ciudad, y de estimular el proceso de concentración del suelo. Un lote vale si está dentro del limite de metros que admite la norma, si es mayor a ello su valor por m2 empieza a declinar, la concentración no es favorable, es preferible dividirlo y tener varios lotes que estén en el límite de lo aceptable. Tanto por fines de aprobación de planos, como de financiamiento.

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Zona central de la ciudad, foto y efectos delautor del libro

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34.- LA RELACIÓN TIPOLOGÍA/DENSIDAD
El tamaño de los lotes tiene que ver con aspectos arquitectónicos urbanísticos, el respeto de una determinada tipología edificatoria, es decir de un rango específico de lotes, sea por su tamaño y forma, re-produce de la imagen urbana anterior, allí donde existían casonas republicanas, éstas son sustituidas por edificios racionalistas que a partir de las normas pueden alcanzar volúmenes más o menos similares a las anteriores, desde luego que donde existían 4 pisos de 4 metros de altura cada piso, hoy se harán 6 o 7 pisos de sólo 2.5 metros de altura, las dimensiones de los nuevas cajas, serán algo mayores, aunque desde luego la tecnología será diferente, y la densidad también, las nuevas construcciones están encerradas en una tipología, previamente definida por la normativa, -no sabemos porque-; este fenómeno podemos denominar como sustitución paulatina de un patrón de asentamiento, la tecnología tiene que ver también con la estética, ésta no es ajena ni la época, ni a las formas y hábitos de vida. Es posible incluso por las admisiones del USPA que la sustitución permita un mayor crecimiento vertical, pero siempre dentro del fraccionamiento cada vez mayor de los lotes, pequeños edificios, que ya no pueden cumplir con las condiciones optimas de habitabilidad. Muchas de ellas están pareadas para poder cumplir con la norma. éste tema de las construcciones en lotes pequeños es un error, la ausencia de políticas destinadas a la concentración del suelo como condición previa al crecimiento vertical es un atentado contra el futuro de la ciudad. Porque obliga a la regeneración del tejido con densidades más altas y sin las ventajas de las nuevas tecnologías. Por que además no se pueden ampliar francamente las vías.

Edificio del Ministerio de Industria y Comercio, Art. Luis Iturralde L. Foto y efectos Art. Bedregal

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Si el fraccionamiento es una regla y se consagra en los multifamiliares, su inverso, la concentración también debe ser otra regla o política que esté en el horizonte de la normativa, que permita la concentración. Las construcciones en altura son un problemas cuando se dan sobre el tejido anterior, una construcción de 8 o 10 pisos en un sector de tipología de 4 o 5 resulta odioso y genera una carrera edilicia, los vecinos sienten que ésta les quita el sol, genera un crecimiento demográfico, produce una descompensación en la presión de agua, electricidad y servicios áreas de parqueo, etc, etc. Pero si las construcciones verticales pasaran previamente por la concentración del suelo, si al menos se construyera sobre el predio de 3 o 4 lotes tipo, el ensombrecimiento no se dará necesariamente sobre la propiedad de otros, probablemente se dé en gran parte sobre su propio lote. Eso quiere decir reglamentar la fusión de lotes y proponer para quienes lo consigan una nuevo patrón, tipologías más libres de 5 o 5 pisos como en la urbanización de”Los Pinos”

35.- NORMA FORMA Y TECNOLOGÍA
La norma debería estar en relación directa y geométrica con la concentración previa del suelo. Siempre desde la lógica del mercado, que es el supuesto epistemológico de una planificación real en nuestro medio, las construcciones en altura tienen que tener diferentes tipos de retiros, frontales, laterales, no es lo mismo un retiro digamos de 3 metros entre construcciones de 3 o 4 plantas, que entre construcciones de 15 o 20 pisos, el tamaño de los edificios, la posibilidad tecnológica de realizarlas suponen nuevas escalas, nuevos conceptos y hábitos, incluso nuevos conceptos estéticos, que no son posibles dentro de lotes que responden a otras épocas, y a otras tecnologías, incluso a otras formas de organización familiar y social de vida. Cuando queremos meter el contenido en envases chicos tenemos que afectar a algo y a alguien, las cosas tienen la dimensión y el tamaño de su posibilidad, si la norma no capta éstos temas que son complejos y contradictorios, va ha producir la reproducción de una ciudad nueva en un recorte antiguo. La norma tiene que ser posibilitante, no jurídicamente “justa”, por que la ciudad es un espacio vivo, no un tribunal, debe estimular la inversión, de acuerdo a la posibilidad, mejor aún la gran inversión, pero ésta debe ser inteligentemente orientada, para que ésta sea inversión y no especulación, para esto si puede ser útil la normatividad, el famoso ALUA (Áreas Libres de Uso activo) que parece ser un importante aporte del proyecto

del nuevo USPA, sólo será posible si el inversor encuentra que la inversión le

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su construcción, ¿de que economía de escala estamos hablando?, ¿De que ciudad? En una ciudad como La paz, ¿donde se vive más tiempo, en el interior o en el exterior?, ¿Será conveniente sacrificar uno en desmedro del otro?

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La UMSA, tiene una previa gran concentración de suelo loque le permite tener una gran calidad de espacio y de calidad de vida

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36.- LA PROPUESTA URBANA DE LA MODERNIDAD Y SUS VERSIONES CRIOLLAS
El movimiento moderno tuvo una propuesta espacial, para las ciudades, la llamada tesis de la modernidad que se traduce en la Carta de Atenas, en la que la ciudad sufre la segregación y fragmentación en funciones específicas, la zonificación en las grandes funciones habitar, trabajar, circular y recrearse. De los trabajos más paradigmáticos, estará la Cite Radieuse de LeCorbusier en1935, se trata de un gran espacio, una ciudad para 3 millones de habitantes, una utopía propia de la era maquinista, tratado con autopistas y super-manzanos, en la que la calle como la conocemos desaparece, las viviendas o multifamiliares que asumen la forma de unidades habitacionales están emplazadas en un espacio libre, distanciadas unas de otras dando lugar a grandes áreas de uso común. Al respecto E. Villanueva dice en su “urbanismo”: “El urbanista Walter Gropius ha probado que, la relación entre la altura del edificio y la distancia de uno a otro , las construcciones “en linea” altas son más convenientes que las bajas. Otro urbanista Puigi Piccicato ha confirmado esto ello nos muestra que ha tomado la misma paridad citada, los edificios de ocho pisos tienen más índice de utilización que los de tres pisos, en efecto para unas condiciones de aereación y asoleamiento los primeros dan una densidad de 608 habitantes por Hectárea, los segundos solamente 446. Cuando los edificios son altos el amplio esparcimiento entre ellos da margen para establecer en esos lugares jardines y campos de deporte (football, tenis etc,), atinados a los que ocupan los departamentos”. Desde luego este concepto fue aplicado a ciudades construidas y realizadas previo diseño arquitectónico, tales como Chandigard o Brasilia, y también en barrios nuevos en las viejas ciudades europeas, P y A. Smithson desarrollaron el tema con . las New towns, en nuestro medio probablemente el único espacio realmente moderno es la urbanización de Los Pinos del Arq.Gustavo Medeiros. Y mas atrás Villanueva insiste y dice “persiguiendo éste mismo objetivo el Arq. Vienés Richard Neutra imaginó hace algún tiempo un loteamineto

GRÁFICO DEL LIBRO DE e. VILLANUEVA
denominado “finger Park”, consiste en un verdadero parque alrededor del cual son dispuestos una serie de “culde-sac” en el interiores hallan los centros de comunidad. Una disposición así permite un doble acceso a los lotes , uno por el exterior y otro por la parte interior , además el área de las calles queda reducida al 14 % de la superficie total”. En tanto que el rascacielos tiene más bien una matriz de ascendencia norteamericana, el rascacielos se implanta más bien en la vieja matriz urbana, donde las calles siguen teniendo la forma conocida, generando precisamente una hiperconcentración, síntesis formal de la acumulación del capital financiero. Con las nuevas corrientes filosóficas como el estructuralismo renace la ciudad como tipología, y el concepto moderno es rebatido en función de la recuperación de la memoria urbana. El nuevo plan PLUS nos habla de una nueva tipología que se llama “torre en medio de un jardín”, desde luego que ambas figuras están vinculadas, al menos desde el punto de vista figurativo, la primera como se ha dicho se realiza en grandes espacios, son supermanzanas, las últimas son una modernidad de alasitas, son simple impostura, sabemos que los terrenos en

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Si la figura del multifamiliar tuvo éxito en La Paz se debe a que a partir de ésta tecnología de edificios en altura era posible la multiplicación de un recurso escaso en La Paz: el suelo, dando cabida así a muchos usuarios, sin embargo ahora recién el municipio, se da cuenta de los efectos perversos e ésta tipología y desea ahora restringirlos, lo cual es desde luego un objetivo legítimo, sin embargo no creemos que reduciendo el AMC o por la vía de la imposición del ALUA, se pueda lograr ni controlar aquello. Esto requiere políticas mucho más definidas. Requiere de un conocimiento mayor de la ciudad que tenemos, conocer las densidades y definir topes en función de la capacidad instalada de la infraestructura: agua, luz, transporte y capacidad de tráfico de las calles. Es decir habitabilidad. La solución de la modernidad en La Paz, tiene su propia versión, no se da como un espacio urbano típicamente moderno. En nuestra ciudad hay una superposición tipológica, pero la mancha global debe ser medida y evaluada para poder tomar decisiones sobre ella. Desde en punto de vista estético, el multifamiliar instalado en un trazado urbano irregular en el que ni el viejo damero, es uniforme, sino que está sometido a las condiciones topográficas y que tiene consecuencias desastrosas: las viejas casas son sustituidas sin solución de continuidad por nuevas que exhiben un sabor de modernidad por su tecnología, por su piel, por la dureza de sus líneas, tratando de mantener cierta restricción, rompiendo todo lo que fue la arquitectura de la República. La modernidad plena es coherente, “Los Pinos” es coherente todo en ello está con un mismo patrón de asentamiento y su estética le acompaña, si deseamos ir por ese camino debemos encontrar la manera de estimular la concentración previa del recurso suelo, aún como islotes modernos dentro del trazado general, pueden tener validez, tal el caso del complejo de edificios “multicentro”, pero hechos totalmente aislados, por lo general no tienen resultados adecuados.

‘PLANO PARCIAL DE LA URBANIZACION DE LOS PINOS
La Paz son reducidos y que no es posible lograr en lotes pequeños éste concepto de modernidad, lo que se ha producido en nuestro medio es la solución americana, las torres tipo rascacielos que se insertan en el trazado urbano tradicional, desde luego que con efectos de concentración irracionales, saturando los servicios y ensombreciendo las vías, indeseable densificación que debe tener un tope y un límite. Para poder controlar éste fenómeno es necesario conocer y tener como instrumento de regulación, la densidad demográfica, ya que no es posible considerar la mancha urbana solamente como lotes particulares, y que todos los lotes estén sometidos a una misma normatividad de construcción, la densificación de determinadas zonas o vías de intensidad no puede crecer indefinidamente, existe una saturación urbana en determinadas zonas, al margen de que algunos lotes tengan aún chalets o casas unifamiliares, su saturación viene de los lotes vecinos construidos con torres de veinte o treinta pisos, por lo tanto es necesario ver el conjunto del fenómeno y no como partes aisladas. El fenómeno urbano está compuesto de átomos, pero es un fenómeno social, y solo se explica como un sistema, como una totalidad.

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VII BIENAL DE ARQUITECTOS

37.- SOBRE EL ALUA DEL PLUS
El discurso del USPA PLUS es utópico, nos cuenta la historia de una ciudad feliz con plazas hechas y mantenidas por privados para cobijar a los ancianos que disfrutan del sol del ALUA para curar las heridas de la vida, niños y jóvenes se congregan en sus áreas deportivas de uso “semi-público” equipadas por filántropos empresarios que cansados de ganar dinero con los suculentos y satánicos negocios inmobiliarios deciden al fin darle un uso social al capital. Una visión tan infantil del hecho urbano nos muestra que es posible hacer una norma de uso de suelo desconociendo en absoluto no solo la topografía natural del suelo sino ignorando también la topografía social de su economía urbana. La industria de la construcción es parte del fenómeno urbano su objetivo es evidentemente la plusvalía del producto que se pone en juego: la multiplicación artificial de un escaso recurso urbano: el suelo; capaces de proporcionar áreas de asentamiento habitacional cobrando por el servicio prestado con utilidades.. Las nuevas condiciones que la Honorable Alcaldía Municipal pretende imponer, nos obliga a pensar que existe un deliberado afán de poner fin con el sector de la construcción, es como si se hubieran calculado matemáticamente los rendimientos y ganancias económicos y se los hubiera castigado en forma de ALUA, sin embargo no se han visto los efectos que se desencadenan, que no son los deseado por los nuevos utopistas criollos, ni las muy buenas intenciones que los mueve, de mejoramiento de la calidad de vida urbana, ya que no es tan fácil modificar el comportamiento de una clase, ésta no es el producto de una asociación voluntariosa sino que responde a leyes sociales y económicas, por lo tanto su conducta está vinculada a relaciones económicas obligatorias. Carlos Marx decía que las clases sociales eran grupos que se diferencias entre sí por el lugar que ocupaban en el sistema de producción social, históricamente determinados por los medios de producción y por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y por lo tanto de la proporción en que perciben parte de la riqueza social de que disponen. Por lo tanto modificar su comportamiento no es competencia de una norma de uso de suelos, el efecto no será entonces el previsto y descrito más arriba de crear una utópica realidad, sino

simplemente que los costos de tan generosas normas destinadas a crear un área libre, asoleamiento y esparcimiento social y urbano será trasferido en su costo al consumidor final del producto, esto quiere decir que el precio final será pagado por el cliente, cabe hacer aquí algunas observaciones de orden económico y político. Una condición para ejercer el poder urbano es disponer de la suficiente lucidez para discernir lo deseable de lo posible y conocer los límites de lo político, ya que ésta actividad no es sino el campo de lo superestructural de un régimen socioeconómico, en éste caso de tipo capitalista neoliberal y obrar en consecuencia, en Bolivia sufrimos más por el atraso del mismo que por su existencia, aunque no podemos desconocer que desde la esfera de la normatividad y de sus reglas es posible modificar las condiciones particulares de su funcionamiento, siempre desde los supuestos de una lógica predominante, ya lo habíamos dicho en otro acápite, desde el mundo de la normatividad es posible inducir el comportamiento de la economía, a través de la planificación, entendiendo que ella se da en el mundo del mercado, es posible estimular el crecimiento de unas zonas o en su defecto reducirlo, densificarlas o de-densificarlas, lo que no es posible es alterar el funcionamiento la lógica del capital. Esto quiere decir que para actuar desde el mundo de lo político hay que tener en cuenta los intereses que se afectan y sus consecuencias sociales. El sector de la construcción transferirá de todos modos los costos de las nuevas “ventajas urbanas” al consumidor final, incrementando los costos finales, habida cuenta que los insumos intermedios se han modificado y se han incrementado con el AMC. Por lo tanto el efecto real que se produce al reducirse el área de ocupación, que es igual a la elevación del costo de la tierra, insumo parcial pero fundamental en el negocio de la construcción, el incremento del precio de la vivienda en altura, y en general en todas las tipologías de vivienda, los costos de la tierra, que no serán regidos por el mercado, sino que el municipio que obliga una tributación equivalente a dos tercios del uso real. Si la industria de la construcción existe y ha sido hasta ahora un sector viable, no digamos ya sólo por la cantidad de mano de obra que insume en su funcionamiento, sino más allá, porque éste se constituye en un intermediario en las múltiples relaciones de la cadena económica, entre la clase media que demanda un producto de uso general, un bien de uso y de cambio propio de la actividad urbana, tanto que por mucha antipatía que le tengan los mentores de la utopía urbana del PLUS, deberíamos finalmente aceptar que en las actuales

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condiciones económicas, que rigen de especialización y división social del trabajo, cumplen un rol imprescindible dentro de la economía urbana, genera un bien preciado, multiplica a partir de la tecnología del hormigón armado el precioso suelo artificial, que ha convertido a ésta ciudad, -escasa en suelos-, en una metrópoli contemporánea, en ésta como en cualquier otra ciudad del mundo, la centralidad urbana, la densidad, lo cosmopolita tiene un costo muy alto y es un hecho económico que evidentemente produce grandes réditos económicos y por lo tanto no debe ser vista como un mal, en el sentido religioso o moralista, los hechos económicos son objetivos, y no pueden ser juzgados desde la visión jurídica o ética del bien y el mal, son como son y tienen o encuentran un equilibrio en la oferta y la demanda. Tampoco es posible normar la ciudad con el específico fin de ensañarse con un determinado sector, porque esto si se puede interpretar como una absurda pretensión de modificar el comportamiento del modelo económico. Ignorar que como gran parte de las actividades privadas de nuestra endémica burguesía urbana, estas no operan, como puede suponerse, con su propio capital, sino que lo alquilan, es decir que financieramente dependen de la banca, que sus costos de producción están signadas por los fluctuantes costos del capital financiero, es desconocer el ABC de la economía urbana y que en consecuencia el sector no podrá operar si las condiciones del fraccionamiento del suelo se mueven discrecionalmente. Ya que el suelo es el otro insumo que interviene en la composición de los costos de producción del hábitat en altura. Si éstos a diferencia del mercado son modificados a capricho como lo pretenden los legisladores del suelo el comportamiento del mercado será también discrecional e imprevisible El efecto de la reducción del AME en la propuesta del PLUS, triplica el costo de la tierra, al otorgar un máximo de uso de 30 y 40 % sobre el total del lote, será como si las tasas de interés de la banca subieran en la misma proporción, con el riesgo evidente de que la oferta suba a niveles inalcanzables por una clase media que en momentos de crisis no cuenta con las disponibilidad financiera para su realización en el mercado, produciendo una parálisis de la construcción, situación que no sólo afecta a las empresas inmobiliarias, sino también a los arquitectos, a los trabajadores de la construcción y la propia HAM, produciendo efectos nocivos en la cadena de los beneficiarios indirectos, proveedores etc, etc. Estaríamos viviendo la subversión de lo (público) político contra un sector específico actividad económica capitalista, un ensañamiento premeditado e irresponsable, ya que no se trata de un hecho específico que afecte solamente a las llamadas

intensidades de uso, como un hecho de planificación urbana, sino a todas, no estamos hablando solo de las intensidades 8 o 9 cuyas condiciones son afectadas a fin de estimular digamos ventajas comparativas para evitar una peligrosa densificación o para regular el tráfico urbano, sino que se afecta el conjunto del sistema urbano, es decir las intensidades 6,5 e incluso 4, poniendo en riesgo el sistema de inversión e la construcción. paralizando peligrosamente el comportamiento económico, todas las intensidades son castigadas sistemáticamente desconociendo una vez más las características sociales y topográficas. Por otro lado otro de los posibles efectos de una medida de ésta naturaleza cuando desde lo político se obra en forma subjetiva el resultado pude ser el desacato, las laderas de nuestra ciudad son un abierta subversión al orden del USPA, con todas las consecuencias de orden económico, cuando el desacato es mayoritario es socialmente avalado, se justifican o enmascaran en la irracionalidad de las normas, por actitudes de una falsa moralidad. como lo es la corrupción y la impunidad. Puede ser espectacular demoler los pisos en exceso de una de una inmobiliaria bajo la mirada especulativa de la prensa, que luego se pierde en tribunales, pero no es posible entrar con la misma topadora a los miles y miles de desacatos urbanos que se cuelgan por las laderas. En el hipotético caso de que una millonaria inmobiliaria estuviera dispuesta a construir una torre de 50 o 60 pisos, no podría hacerlo, lo lógico sería que debería cumplir determinadas condiciones de suelo para lograrlo, pero dado el reglamento urbano de La Paz, esta construcción sería imposible de realizar, esto indica que la lógica del capital esta siendo afectada, la ciudad con sus densidades y sus concentraciones y desarrollos verticales es propio del sistema, es la expresión más acabada y manifiesta de la concentración del capital, en cualquier parte del mundo, ésta se manifiesta en la proporción de lo visible en las superficies que se exhiben con aluminio acero y cristal, en el desenvolvimiento de las grandes masas de hormigón y tecnología como exhibición mundana y obscena de su existencia. Y esto debe ser entendido como la naturaleza misma del sistema, no de otra manera puede entenderse el atentado a las torres mellizas del Trade World Center el 11 de septiembre de 2001, su valor es más que el simple costo de la tierra y la obra civil, es un valor que deviene de la fuerza de su representación arquitectónica, del imaginario urbano que se levanta sobre el horizonte de la historia, la ciudad tiene esa magia que no puede ser controlada medida y normalizada en términos cuantitativos.

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