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UNA POÉTICA DEL SUFRIMIENTO:

RAÚL GÓMEZ JATTIN A TRAVÉS DE KARL JASPERS


Unidad académica: Escuela De Teología, Filosofía Y Humanidades
Facultad: Facultad De Filosofía
Autor: Enevis Manuel Martínez Pereira

UNA POÉTICA DEL SUFRIMIENTO:


RAÚL GÓMEZ JATTIN A TRAVÉS DE KARL JASPERS

ENEVIS MANUEL MARTÍNEZ PEREIRA

UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA


ESCUELA DE TEOLOGÍA, FILOSOFÍA Y HUMANIDADES
FACULTAD DE FILOSOFÍA
MEDELLÍN
2006

1
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.5/co/deed.es
2

UNA POÉTICA DEL SUFRIMIENTO:


RAÚL GÓMEZ JATTIN A TRAVÉS DE KARL JASPERS

ENEVIS MANUEL MARTÍNEZ PEREIRA

Trabajo de grado para optar al título de Filósofo

Asesor
VÍCTOR AUGUSTO ARTEAGA VILLA
Licenciado en Filosofía y Letras

UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA


ESCUELA DE TEOLOGÍA FILOSOFIA Y HUMANIDADES
FACULTAD DE FILOSOFÍA
MEDELLÍN
2006
3

Nota de aceptación

________________

________________

________________

________________

Presidente del jurado

_________________
Jurado

________________
Jurado

Medellín, 6 de febrero de 2006


4

DEDICATORIA

Dedico este ejercicio filosófico


a Juan Manuel Román Guarín,
compañero y amigo del amor a la Filosofía,
quien se encontró con el Dios de las aguas
en la madrugada de su juventud.
Por supuesto a Raúl Gómez Jattin;
y a los que encuentran en la Poesía
un bálsamo para sus fracturas existenciales.
A todas las gentes de mi Macondo canicular.
5

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a Víctor Arteaga Villa,


Licenciado en Filosofía y Letras,
asesor y sobre todo amigo;
a Wilmer Hernández Ariza,
Psiquiatra, el compañero incondicional.
A Fabiola Pereira, a Gina Martínez
y a todas las mujeres de mi harén,
en especial a María Teresa Pereira,
la mujer del temple.
6

CONTENIDO

RESUMEN ..............................................................................................................7
INTRODUCCIÓN..................................................................................................8
1. AUTORRETRATO ...................................................................................15
1.1 EL DOLOR..........................................................................................21
1.2 LA LOCURA.......................................................................................50
1.3 LA SITUACIÓN LÍMITE..............................................................53
2. LA TRAGEDIA DE RAÚL......................................................................58
2.1 ¿UNA POÉTICA EXISTENCIAL? ............................................62
3. CONCLUSIONES ...................................................................................65
BIBLIOGRAFÍA...................................................................................................69
7

RESUMEN

La pasión por la palabra puede ser otro nombre de este ejercicio


filosófico, teniendo en cuenta que es una lectura de las
situaciones límite experimentadas por cualquier ser humano -
estudiadas y propuestas desde la filosofía de la existencia del
alemán Karl Jaspers, como el origen aún más profundo de la
magna ciencia- sobre la poética de Raúl Gómez Jattin, poeta
colombiano. La palabra conceptual, puede leerse a través del
cristal dolórico de la palabra poética, valorando la grandiosidad
de las dos concepciones y la vecindad que mantienen, aunque
aparentemente se edifiquen sobre bases diferentes. La pasión
por la palabra no es más que la admiración y contemplación del
Mito y del Logos griego como cimientos de nuestra forma de
pensar y concebir el mundo, Dios y la existencia del yo.

Desde la filosofía de la existencia de Jaspers, podemos postular


que la obra de Gómez Jattin es una poética del sufrimiento; en
última instancia, y a partir de la valoración de la poesía, puede
catalogarse como un sufrimiento estético.
8

INTRODUCCIÓN
“...En estas intuiciones está oculta la filosofía...”
(Jaspers)
La vida del poeta colombiano Raúl Gómez Jattin, a su muerte, ha
suscitado diversas reacciones, especialmente en algunos poetas
nacionales que catalogan su obra como una voz libre que no se
enfiló en ningún ismo literario sino, que se defiende en la nitidez
y particularidad de su timbre poético. La irreverencia del poeta,
su pansexualismo, su ironía, su locura clínica y artística, su
indigencia, sus dolores existenciales, hicieron más que especial la
vida del poeta cordobés; a raíz de ella, las valoraciones a su
obra, que es el reflejo más genuino de su experiencia vital, han
sido sensacionalistas algunas, otras anecdótico-biográficas,
algunas de carácter clínico, como las que encontramos en la obra
de Heriberto Fiorillo, quien hace una biografía del poeta, tal vez,
la más completa hasta ahora. Otras valoraciones no escapan del
amarillismo, sin embargo son menciones que se han hecho a la
vida y obra de nuestro poeta.

En esta oportunidad, se valora la poética de Gómez Jattin, desde


una perspectiva filosófica. Al parecer resulta un tanto
desproporcionada, puesto que la Filosofía y la Poesía están
comprendidas en dos ámbitos distintos, manteniendo así una
tensión; la primera está sostenida por la racionalidad, la segunda
corresponde al país de la mimética como nos lo dice el viejo
Aristóteles en su PERI POIETIKÉ. Mas, en la reflexión existencial,
filósofos como Heidegger, nos plantean que la Poesía se origina
en el habla, más aún, es la forma más genuina del habla, porque
es en ella donde se oculta la esencia de la verdad del ente; a
través del lenguaje poético, los hombres construimos el mundo
personal que traemos a la mano. En su conferencia “Hölderlin y
la esencia de la poesía” el filósofo alemán nos plantea que la
poesía entendida no como género literario, sino como lenguaje
poético, -a la manera griega del verbo POIEO- es quien funda el
ser, razón que nos lleva a contemplar más que una tensión, una
familiaridad, guardando proporciones. A este lenguaje poético,
9

Heidegger lo llamará Dichtung, diferenciándole del lenguaje


común, Spracher.

Por otra parte, la Poesía, está vinculada, además con la filosofía,


con los orígenes mismos del hombre; para Jaspers, otro filósofo
alemán, contemporáneo de Heidegger, la Poesía, junto a la
Religión y al Arte, integran el grupo de las intuiciones
originarias, “como lenguaje de la verdad, son originariamente un
todo de vasto alcance, una inseparable unidad que configura y
realiza la vida del hombre...” 1 en las que está condensada
inagotablemente la verdad del hombre, una verdad que a su vez
existe en él y para él, y, que en el “ir de camino” (que para
Jaspers es la Filosofía 2) se busca incesantemente, pero que se
halla en la forma originaria de la poesía, siendo ésta una forma
de lenguaje, es decir, de expresión y manifestación del ser, en
último término, de comunicación de la verdad, que es para el
filósofo alemán el fin último de la filosofía. En ellas se oculta la
Filosofía, porque de ellas partirá el saber metódico que
conocemos hoy como Filosofía. No en vano, el médico y filósofo
Jaspers, nos dice sencilla y apoteósicamente, en su obra
“Esencia y formas de lo trágico” que “En la forma de la poesía
irrumpe la primera filosofía...”

Por tanto, leer y valorar desde la filosofía una obra lírica, resulta
ser un acto de reivindicación con la Poesía como intuición
originaria, desde la que parte la conceptualización del mundo,
del hombre y de Dios, sin agotarse en su carácter de saber
primio simbólico. Mientras la filosofía encuentra nuevas formas
de decir el mundo desde su lenguaje conceptual, la poesía
asociada con la religión y el arte, lo dicen en la dimensión más
genuina, lo cantan en la metáfora infinitamente. Entre ellas es

1
JASPERS, Karl. Esencia y formas de lo trágico. Buenos Aires: Sur, 1960. p.11.

2
JASPERS, Karl. La filosofía desde el punto de vista de la existencia. México, Buenos Aires:
Fondo de Cultura Económica, 1953. p. 11
10

más lo que las une, que lo que las separa. La poesía entendida
como MITHÓS griego, es decir, como palabra poética está
inseparablemente unida a la Religión. Esto nos lleva a hacer
memoria del Olimpo, el palacio simbólico de los Dioses,
emanados de la concepción mítico-poética; no era posible
desmembrar el Mito de la Religión, y mucho menos del Arte,
porque como saber primero, se manifestaba en la forma tripartita
de la gran Metáfora, (y metáfora no quiere decir que carezca de
fundamento). Un ejemplo de ésta forma de decir
metafóricamente el mundo y traerlo al existir, es la concepción
del pueblo judío, donde Dios es el Sujeto por excelencia, que de
la nada trae a la existencia un mundo con su Palabra, es decir,
es el Poeta Sumo; en ésta gran Metáfora narrada en el libro del
Génesis de la Biblia, Dios es un nombrador, poetizador, y
constructor de un mundo que no existía sino a partir de su
Voluntad. Luego, la Metáfora está asociada con lo religioso y con
el arte, en la forma de art-icular el cosmos (se resalta art para
designar el doble sentido de ésta palabra, es decir, el arte y
cómo ese arte es capaz de configurar el mundo por medio de la
Palabra que sale de Dios). El Arte, con ellas entremezclado,
reflejado por ejemplo, en la edificación del Partenón, o del pórtico
de las Cariátides, y en las mismas figuras de los Dioses
esculpidas por Fidias y otros. El Arte, reflejado en la estructura
de los versos de la épica, en la escenografía, el prosopón y la
pericoresis de la tragedia, y reflejado en la misma lírica.
Mencionar el Mito, es invocar su aparente antagónico, el LOGOS,
como palabra que demuestra, que da razón por medio del
concepto. Mientras que el Mito es palabra simbólica, el Logos es
palabra conceptual; ambos tienen sus grados de complejidad y
ambos guarecen su verdad, una simbólica y otra conceptual. El
Logos aparece, no como una reacción violenta contra el mito,
sino, como una nueva forma de comprender el cosmos
inicialmente, tal vez una aparente superación que en fin es una
novedad que no agota, como lo hemos consignado, la forma
originaria y siempre actual del saber que se halla en el Mito. Si
analizamos en la historiografía mítica, encontraremos que los
11

Dioses griegos se hicieron tan cotidianos, demasiado cercanos e


inmanentes, que perdieron su nota esencial, ser eternos y
divinos, circunstancia que llevó al abandono de los dioses por
parte de los hombres quienes perdieron toda credibilidad en los
que alguna vez fueron lo Trascendente, en quien encontraban los
mortales su plenitud. En ese momento histórico los Dioses no
están, entonces es cuando irrumpe el Logos, reiteramos, no
como intempestiva contra el Mito, sino, como la novedad que de
alguna manera devuelve a los hombres en forma de Filosofía una
intuición del ser metafísico por excelencia, a saber, el Motor
inmóvil aristotélico, por ejemplo. Siendo así, no hay pluralidad en
las esencias metafísicas, (Dioses), sin embargo, desde el Mito,
hay un punto de partida.

Pero, la filosofía integra innumerables tópicos o problemas sobre


los cuales discurren los filósofos. Esta valoración a la obra de
Raúl Gómez Jattin, es a partir de la reflexión existencial que hace
el filósofo alemán Karl Jaspers, de las situaciones limite en las
que entra el hombre, y de las que no puede salir sin antes no
tomar conciencia de la propia existencia en el aparente sinsentido
de las mismas. Este es el fundamento de este trabajo, leer la
obra de Gómez Jattin desde la filosofía existencialista de las
situaciones límite analizadas por Karl Jaspers.

Karl Jaspers es el escogido para fundamentar esta valoración,


porque su concepción del origen y fin de la filosofía se propone
como íntimamente conectada con la concepción de la obra del
poeta colombiano, respecto a la manera cómo aborda el filósofo
las situaciones últimas de la existencia humana, tal como las
patentizó en su vida el poeta, y cómo en el ir de camino que es la
Filosofía misma para Jaspers, se va descubriendo el ser de lo
abarcador y sobre todo el sentido de la existencia empírica, es
decir, de la propia existencia del hombre. Para el filósofo, el
origen de la filosofía está en las anteriormente citadas intuiciones
originarias, por una parte; por otra parte, el origen va a estar
además en el asombro, la duda y la crítica, en las situaciones
12

límite, es decir, que la filosofía parte de la experiencia existencial


del hombre concreto. Con esto no se pretende afirmar que el
poeta sea un filósofo, de ninguna manera, antes bien, la
supremacía de la Poesía se deja releer desde un tópico filosófico,
o mejor, existencial, a partir del sufrimiento del poeta, pero no se
agota en la reflexión filosófica, dado que en ella, la verdad que
busca la filosofía habita inagotablemente, una verdad que como
el ser jasperiano, es de lo abarcador. Es el ser de lo abarcador,
que no se deja consumar en las existencias empíricas, de las
cuales el hombre es el único que toma conciencia de la suya en
situación constante de ser, sin ser el Ser; la única existencia
empírica que se diferencia de las otras, por la Libertad. El
hombre es libre, su destino de ser libre, está asociado con la
búsqueda de la verdad en el “ir de camino” que confluye en la
comunicación de la misma, y cuando hablamos de comunicación,
estamos refiriéndonos a la manifestación palábrica del ser, en
este caso, la poesía es la forma genuina de decir esta verdad, y
Raúl Gómez Jattin dice su verdad, la comunica desde la poesía,
para dar a conocer su ser de dolor.

Para nuestro poeta, la Poesía va a ser una compañera


incondicional, a través de ella, encuentra la forma de nombrar su
sufrimiento existencial y así, lo convierte en un sufrimiento que
podemos llamar estético, porque es un padecer pero que se re-
crea en la forma de la poesía; en uno de sus versos nos abre
dolorosamente su ser para decirnos sobre la poesía: “...La poesía
es la única compañera/ acostúmbrate a sus cuchillos/ que es la
única. “ 3 Podemos considerar luego de leer la obra de Raúl
Gómez Jattin que éste va a tomar una conciencia plena de lo que
es la poesía concebida desde el POIEO griego, para ser el poeta
irreverente tuvo que llegar a la comprensión de que todo sujeto
poético, creador, no tiene que estar avasallado o subordinado por
ninguna forma de poder, por eso es que el poeta va a ser un
hombre trasgresor de la norma, razón por la cual tuvo varios

3
MONSIVÁIS, Carlos. Raúl Gómez Jattin. Amanecer en el Valle del Sinú. Antología poética.
Bogotá: Fondo de Cultura Económica, 2004. p. 99
13

problemas con la sociedad de su tiempo. Al respecto de esta


conciencia del Poieo, Jattin nos dice en sus anotaciones
biográficas recogidas, compiladas y editadas por Fiorillo, que “la
poesía es eso que nos asombra y nos nombra, que nos taladra
las sienes como un balazo...” 4 La primera actitud que genera el
saber filosófico, es el asombro, de allí parte la filosofía
nombrando el mundo, un mundo que la poesía nos canta en la
forma del símbolo. Jattin comprende que la poesía en su forma
del verbo griego, poieo, nos nombra, es decir, nos trae al tiempo
a la existencia. A su vez, el nombrar es un decir con la palabra,
por tanto, somos un diálogo permanente, un fluir de
comunicación en donde se manifiesta el ser mismo; pero a su vez
es una experiencia dolorosa, taladrar las sienes es ahuecar el
pensamiento, las entrañas existenciales, aquí es donde nos
encontramos con la doble dimensión de la poética de Jattin:
palabra poética con la que da razón de su ser y palabra dolorosa,
que es la vía desde la que podemos leer las situaciones límite
analizadas por la filosofía jasperiana.

Esta valoración, es suscitada en cierta forma por la admiración


que produce la poética de Gómez Jattin, cavilar en su trasfondo
que se puede hallar relacionado con el trasfondo existencial
desde Jaspers. A la luz del verso libre de Raúl, esta valoración es
respuesta a una apología que hace el poeta sobre su ser y su
obra, la encontramos en la antología que hace Carlos Monsiváis,
fuente de investigación de éste trabajo:

Me defiendo
Antes de devorarle su entraña pensativa
Antes de ofenderlo de gesto y de palabra
Antes de derribarlo
Valorad al loco
Su indiscutible propensión a la poesía
Su árbol que le crece por la boca
Con raíces enredadas en el cielo
4
FIORILLO, Heriberto. Arde Raúl. Barranquilla: La Cueva, 2003. p. 63
14

El nos representa ante el mundo


5
Con su sensibilidad dolorosa como un parto

5
MONSIVÁIS, Op.Cit; p.65
15

1. AUTORRETRATO

Retrato
Si quieres saber de Raúl
Que habita estas prisiones
Lee estos duros versos
Nacidos de la desolación.
Poemas amargos
Poemas simples y soñados
Crecidos como crece la hierba
Entre el pavimento de las calles. 6

Toda biografía que elaboremos sobre Raúl Gómez Jattin, será


avasallada por el gravamen de su poesía. Es en su obra dónde
mejor le encontramos, desgarrado desde su propio ser
diciéndonos su dolor que en último término, es el dolor humano,
el de cualquier persona. En este poema, el autor se retrata en el
esplendor de su locura y abandono por las calles de Cartagena.
Vemos retratada su vida de dolor, su raída forma de vivir como
un mendigo en las aceras de la Ciudad heroica que podemos
parafrasear como en las aceras de la vida misma. Así crece Raúl
como poeta, en la infertilidad de la comprensión de sus
contemporáneos, en su auto aniquilación vertiginosa, dentro de
su locura explorando salidas borrascosas e infructuosas.

Es en su poética donde mejor encontramos al amigo difícil; difícil,


porque será complicado quererlo, luego de ser extremadamente
cariñoso pasa al trato violento. Era un amigo peligroso que
mantenía a los suyos al filo de la angustia, como haciéndolos
partícipes de su propia angustia. Sus amigos más cercanos en la
obra de José Antonio de Ory, “Ángeles clandestinos” editado por
Norma, recientemente, nos presentan un amigo difícil, capaz de

6
Ibid, p.149.
16

meterlos en problemas muy serios con la fuerza pública y otras


instituciones.

Asumió el arte como la única opción que se tiene ante la muerte,


así lo afirma en el libro de Fiorillo, citado anteriormente; es en la
muerte, donde el hombre no es acompañado siquiera por el
amor, sin embargo, hasta allá penetra la poesía. La poesía como
el arte por excelencia para él. Muere en Cartagena de Indias. Un
accidente que se cree fue suicidio o más accidente que suicidio o
viceversa; son versiones que sólo la mirada de bronce de la India
Catalina podrá aclararnos. El 22 de mayo del año 1997, entra el
poeta de Cereté, el mendigo de comprensión, el libre, el loco en
la inmortalidad. Pero antes, opta por el Arte, desde niño quiere
ser un hombre de arte y lo logra; su papá, Joaquín Pablo Gómez,
ilustre cartagenero, abogado, conoció al maestro de la ironía por
intermedio del primer Raúl Gómez, hermano del hombre de
litigio, quien le diseñaba las carátulas de los libros al poeta bizco.
El Tuerto López, como le conocemos a Luis Carlos López, será
leído por el señor Joaquín P. Gómez y trasmitido de memoria a
sus hijos, Rubén y Raúl. Lola Jattin Safar, exótica mujer de
origen libanés, es la madre de estos dos niños. Es un hogar
organizado, armonioso, en donde se respira el saber prodigado
por el padre al igual que la literatura, y del amor exacerbado de
la madre, quien concibe su casa como su reino. Ambos
progenitores venían de matrimonios fracasados, pero hallaron
empatía y de Cartagena se pasaron a vivir a Lorica, pero, el
señalamiento del pueblo a los concubinos, hizo que se marchasen
a Cereté, el pueblo donde nuestro poeta crecerá y tendrá los
primeros contactos con la literatura, la filosofía y la mitología,
entre otros temas. Por falta de hospitales en Cereté, los niños
Gómez Jattin, nacerán en Cartagena, pero serán criados en el
canicular terruño cordobés. Este origen provincial de Raúl, nos
remitirá a la vida de su adorado Wall Wiltman. Nuestro poeta
nacerá después de su hermano Rubén, el 31 de mayo de 1945,
año memorable, por el fin de la segunda guerra mundial, el
17

primer Nóbel a un autor latinoamericano, Lucila Godoy, bajo el


seudónimo de Gabriela Mistral, entre otros sucesos importantes.

El señor Gómez amaba las letras, y a sus hijos les inculcó esta
filiación. Cuenta Raúl en los datos biográficos recopilados por
Heriberto Fiorillo en su obra “Arde Raúl” que antes de salir a
jugar con los niños vecinos, y después de terminar las tareas de
la escuela, los niños tenían que dar razón de las lecturas que les
ponía el padre, y era nuestro poeta quien mejor daba
justificación. En esa misma obra dice Raúl Gómez, que él empezó
a leer el primer tomo de “Las mil y una noches” a los seis años,
y de inmediato pensó en ser escritor, posteriormente leyendo el
segundo tomo de la misma obra, debajo de la cama, es
sorprendido por su papá y éste piensa lo mismo y se lo sugiere.
En la biblioteca personal de Joaquín Pablo, había libros de
Shakespeare, Balzac, de los novelistas rusos y otros volúmenes
de antropología, filosofía y mitología donde halla la verdad para
su alma, y como es natural libros de ciencias políticas. Desde su
infancia, la vida del poeta va a estar atravesada por la literatura.
Para Raúl, su papá era el único hombre culto de Cereté, si
exagera o no, es asunto del poeta. Lola Jattin va a prodigar más
amor sobre su hijo menor, el pechichón como son conocidos los
hijos menores o últimos en las familias del norte de país; el asma
de Raúl va a hacer que la mamá exacerbe sus cuidados con él.
Para curarlo de esta enfermedad es enviado a Pamplona,
Santander, pero antes empeora, era casi irremediable; al cumplir
edad para estudiar la secundaria, es enviado a Cartagena donde
la abuela que el llama en uno de sus poemas, la abuela oriental,
mamá de Lola, una señora venida del Líbano, amargada, con un
castellano a medias, quien odiará al nieto enviado porque no es
un árabe puro como los hijos del primer matrimonio de Lola. Lo
maltrataba física y verbalmente, los castigos a los que somete a
Raúl son descritos por él indignos para un niño de su edad, por
tanto la odiará también. El preadolescente y posteriormente
adolescente, conocerá el mundo de la ciudad solo, en los cines,
bebederos y burdeles de esta ciudad. Pero Jattin es un hombre
18

con un corazón grande, perdona a su abuela, y así lo hace


constar en un poema dedicado a Catalina Safar “A esa abuela
ensoñada/ venida de Constantinopla/ a esa mujer malvada/ que
me esquilmaba el pan... yo la odié en mi niñez/ pero vuelve
ahora con algo de hermosura/ en esta noche aciaga/ por algo se
dice que con el tiempo uno perdona casi todo...” (Abuela
Oriental. Poema del trabajo “Retratos”)

Raúl Gómez retornará a Cereté, por petición de su papá a dar


clases en un colegio del pueblo, para que se ganara unos pesos
ya que la situación económica familiar no era óptima; se sintió
feliz, sobre todo porque en esas clases hablaba de los Dioses
griegos, y de asuntos y pasajes de la historia que le fascinaban.
Posteriormente viajó a Bogotá para estudiar Derecho en la
Universidad Externado de Colombia, sugerido por su papá, a raíz
de esto, Lola puso todas sus esperanzas en el joven Raúl. En el
ambiente universitario tiene su primer contacto con el teatro,
fundará el grupo de teatro de la Universidad, y dejará más de
media docena de obras dramáticas inéditas. Va a encontrar
inconvenientes porque en ese momento el teatro se dejó
permear por la revolución, la izquierda, lo hippie, convirtiéndose
en un teatro panfletario, contra el que Raúl levantará su voz,
sosteniendo que el Arte no debe dejarse influir ni mezclar con la
política, eso para él resulta ser un atropello al Arte. La primera
frustración del poeta que generará los atisbos de su locura
clínica, originadas por la depresión será por el teatro, a raíz de
que éste en su época era panfletario, las obras que montaba eran
netamente dramáticas, y no eran tan aplaudidas como las obras
donde se inmiscuían asuntos políticos. Llega a montar Los
Acarnienses de Aristófanes, el padre de la comedia griega luego
del auge de la Tragedia. Luego de casi nueve años con el teatro,
por esta gran frustración abandona no sólo el arte sino Bogotá,
internándose en “Mozambique,” una finca del papá en Cereté. Allí
va a leer la poesía universal. Este encierro le depara los
primeros problemas con su mamá. Lola no comprendió por qué
su hijo en lugar de estar litigando perdía el tiempo leyendo solo y
19

encerrado en esa casa de la finca, sin salir a nada, así la pasó


mucho tiempo. Anota al respecto Raúl en sus datos biográficos
“a pesar de toda la paciencia y los contratiempos que tuvo en la
vida, tener un hijo poeta fue mucho para la pobre Lola Jattin...”
A partir de esta primera frustración en el mundo del arte del
teatro, vendrán las primeras locuras, y los primeros textos
poéticos consolidados. Posteriormente a la muerte de Joaquín
Pablo, la familia se disgrega, y Lola, viuda, no encuentra un
apoyo en el cual comprender la actitud extraña del hijo que tanto
adoró y en quien fijó sus esperanzas. Lola tal vez se sintió
decepcionada. Al respecto de esta posible decepción de la
madre, el poeta canta tristemente:

Desencuentros
Ah desdichados padres
Cuánto desengaño trajo a su noble vejez
el hijo menor
el más inteligente
En vez de abogado respetable
marihuano conocido
En vez de esposo amante
un solterón precavido
En vez de hijos
unos menesterosos poemas

¿qué pecado tremendo está purgando


ese honrado par de viejos? ¿Innombrable?

Lo cierto es que el padre le habló en su niñez de


libertad
De que Honoré de Balzac era un hombre notable
De la Canción de la vida profunda
Sin darse cuenta de lo que estaba cometiendo 7

7
Ibid, p.24
20

Raúl por sus crisis esquizofrénicas, divagará por clínicas y


hospitales mentales del país, en ciudades como Cartagena,
Bogotá, Medellín, Bello, y también asistirá a un tratamiento para
la desintoxicación de alucinógenos y la cura definitiva a su locura
en el Hospital Mental de la Habana, en Cuba. Al regresar de la
Isla, recuperado, se radicará en Cartagena, donde luego, perderá
toda la voluntad de continuar su proceso de rehabilitación,
cayendo de nuevo en el consumo de drogas, en la indigencia por
las calles de la ciudad; su refugio será el pórtico de la Escuela
Superior de Bellas Artes frente al parque de San Diego, que él
bautizó, “el parque de Raúl” en un poema que escribió en
cualquier momento de su indigencia y estancia en esta parte del
centro de Cartagena y que hoy puede leerse en una pequeña
placa de mármol presidiendo el parque, frente al pórtico de la
Escuela de Bellas Artes. Y como lo hemos consignado, su muerte
se produjo en esta ciudad, cerca al monumento a la India
Catalina, la madrugada del 22 de mayo de 1997, en un accidente
de tránsito, donde un auto sin determinarse cuál, impacta contra
su humanidad y le deja mal herido por varias horas, muriendo
posteriormente. Si fue suicidio o accidente, no sabemos, las
especulaciones son diversas. Sin embargo, su muerte trajo
tranquilidad a sus amigos y a la ciudadanía que frecuentaba el
centro de la ciudad y a los transeúntes y estudiantes de la
Escuela de Bellas Artes, que tenían que soportar todos los abusos
de Raúl, abusos depravados de tirar

bebidas calientes a cualquier persona, de mendigar una moneda


y de aguantar insultos y golpes de parte de él.
21

1.1 EL DOLOR
“Todo es que morir sea lento y sin dolor,
tan lento y con tan poco dolor que parezca que vivimos” 8

ANUNCIOS
Caigo de mí
Hacia mí
¿Dolor? No
¿Angustia? No
¿Qué pues?
Vacío que me espera
Anuncios de la muerte 9

Dolor y Sufrimiento. Son realidades intrínsecas a la existencia


humana, tienen una variedad de sinónimos que indiferentemente
se utilizan para denominar algún padecimiento del ente
antropológico. En este poema, Gómez Jattin los utiliza para
expresar profundamente en tan cortos versos los oráculos que le
dicta la muerte, no sabemos si la suya propia o la muerte como
la gran Diosa del destino de todo hombre. Aún más, los pone en
boca de la muerte (Anuncios de la muerte) para precisar más su
angustia. En casi toda la obra de Gómez Jattin, encontraremos
acepciones, reiterativas al padecimiento de tipo moral, es decir,
no un padecer meramente físico. Aunque en su cuerpo se
manifestó magistralmente la tortura, la angustia, el dolor, el
abandono, la muerte lenta. Vale la pena que determinemos cuál
es la realidad en la que convergen todas estas acepciones o
conceptos con los que Raúl Gómez Jattin nos dice su dolor. Pero
antes de llegar a este territorio tan importante, hagamos un
breve recorrido por cada una de estas dos realidades. Por
ejemplo, el Diccionario filosófico de Comte – Sponville, André, en

8
HERNÁNDEZ ARIZA, Wilmer. Textos Inéditos. 1999
9
MONSIVÁIS, Op. Cit; p.147.
22

la edición de Paidós, nos presenta una definición del concepto


Dolor:

Dolor: es uno de los afectos fundamentales.


Es lo contrario del placer, y sin embargo, algo
totalmente distinto a su ausencia. El cuerpo
nos dice suficientemente en qué consiste,
mejor que alguna otra definición. ¿Se sufre
también con el alma? Sin duda, y la
experiencia también en esto sustituye a su
definición. El dolor es más que una sensación
penosa, desagradable, es una sensación que no
se puede olvidar, se impone de modo absoluto
que impide todo bienestar, toda relajación,
todo descanso, y en definitiva que sólo se
puede soportar cuando es un dolor vivo en el
horror o en el heroísmo. ¿Hay que distinguirlo
del sufrimiento? Algunos se han atrevido. Por
ejemplo, Michel Schneider en su hermoso libro
sobre Schumann: ^^el sufrimiento tiene un
sentido, el dolor ninguno. El dolor es más físico
o metafísico, el sufrimiento moral, o psíquico...
tenemos tal o cual sufrimiento, pero el dolor se
apodera de nosotros... Existe un trabajo
posible sobre el sufrimiento, una elaboración:
el duelo no hay trabajo del dolor.^^ Así
Schumann sería el músico del dolor, como
Schubert, tal ves, el del sufrimiento. Si fuera
así, el sufrimiento me resultaría más simpático,
pero no basta para convencerme. Yo no he
conocido dolores y sufrimientos indistintos
entre sí10.

En estas palabras el diccionario, nos vuelve a reafirmar la


infranqueable vecindad de estas dos realidades. Comúnmente
10
COMTE SPONVILLE, André. Diccionario Filosófico. Madrid: Piadós, 2000. p. 172
23

escuchamos y hasta usamos indistintamente estos dos


conceptos, por ejemplo, “me duele la cabeza” designando una
molestia física, una sensación que socava la tranquilidad. O “me
duele el alma” para expresar un padecimiento de orden espiritual
o moral, o psíquico. Otras como “sufro la ausencia de mi hija, su
muerte...”, o “ella sufre una enfermedad terminal.” Sufrir como
actitud frente a la muerte de la hija, sufrir un dolor infringido por
una enfermedad en el cuerpo. Ambas experiencias ocurren en el
ser humano explicitando una dificultad, una incomodidad, un
sentimiento de finitud.

La experiencia del dolor nos remite directamente a un


padecimiento físico, que aunque toca y se comunica con la
psiqué, es decir, con más precisión, con los sentimientos del
hombre que padece, no deja de ser una molestia que tiene la
posibilidad de ser eliminada gracias a las intervenciones de
medicamentos u otras formas de alivio que existen gracias a la
ciencia farmacológica contra el dolor. Toda la vida del hombre es
una batalla contra la supresión del dolor, al dolor tememos como
a un abominable compañero que devora y nos roba la felicidad
que tanto nos cuesta construir en nuestra existencia. El
sufrimiento nos instala en el país de las sensaciones ontológicas,
es decir, en la supremacía de la existencia del Dasein -
Heidegger- o en la conciencia en general de la existencia
empírica -Jaspers-. Dolor y sufrimiento son tan humanos como el
hombre mismo, están dados en la estructura del ser-en-el-
mundo; nuestra reflexión sobre el dolor no tiene ningún sentido,
ningún alcance, no logra ser una valoración filosófica sobre el
mismo en la vida del poeta Gómez Jattin, sino consideramos que
son más que meros conceptos, si no logran traspasar la frontera
de estas hojas, y el silencio de los anaqueles donde van a
reposar. Nadie puede hablar del sufrimiento mientras no lo
experimente, y esto sí que interpela a cada hombre concreto,
porque, ¿quién no sufre? Reiteremos entonces, el sufrimiento y el
dolor son tan humanos como el hombre mismo, y ha de sonar
redundante, porque sólo lo humano padece un dolor o
24

sufrimiento que puede comunicar. Pero es aún más profundo el


sufrimiento, porque sumido el hombre en su mar de sinsentido,
se cerciora de su estructura existencial. Más profundo, porque
tiene el hombre la capacidad y herramienta fundamental de dar
razón de ese sentimiento fundamental, a través del lenguaje, el
hombre puede decir su sufrimiento, y desde él (el sufrimiento)
descubrirse tal y como es, un ente concreto, finito,
indeterminado; indeterminado, porque son múltiples las
posibilidades de ser que tiene y en esa conciencia de
posibilidades se palpa vulnerable, se experimenta inerme. La
conciencia del existenciario ser-en-el-mundo, hace que el hombre
se identifique como un ser en el tiempo, es decir, determinado,
finito, y desde esta noción, empieza la angustia, el padecimiento,
luego la náusea (Sartre) porque toda lucha es inoficiosa dado que
está justificada en la realidad irrebasable e inminente de la
muerte. Desde la conciencia del ser temporal cotidiano, surge el
sufrimiento, como sentimiento fundamental que va a acompañar
la vida entera del hombre; el gran sentimiento generado por el
fin de la existencia es el sentimiento primero, inevitable,
necesario para Schopenhauer, por ejemplo, porque le va a dar a
la existencia del individuo sentido. Luego, a lo largo de la vida
vendrán otros sufrimientos que van a acrisolar y mantener al
hombre en un constante cerciorarse de su existencia.

Recordemos que no estamos haciendo una valoración Filosófica


del Sufrimiento y/o el dolor como meros conceptos, sino como
realidades intrínsecas a la existencia del hombre concreto Raúl
Gómez Jattin que bien puede ser cualquiera de nosotros. Raúl
lleva sus manos al centro de su sufrimiento, y al palparse
sufriente, no encuentra más que la poesía para decir su
padecimiento, escoge la poesía como vehículo fundamental,
original. Este escoger no es una decisión de momentos, porque
desde muy temprano en su vida, el poeta Gómez Jattin está en
un contacto con el Arte, con la lectura de clásicos, gracias a la
erudición de su papá que no escatima tiempo para cultivar en sus
hijos el amor por la literatura. Es extraño que en un pueblo poco
25

mencionado hubiese un hombre que alternaba su profesión de


abogado con la lectura de clásicos y excelentes literatos
universales, y esta exquisitez de su padre la resalta Raúl Gómez
Jattin.

Dolor y/o sufrimiento. Consideramos en esta reflexión el


sufrimiento y/o el dolor del poeta Gómez Jattin vertido
crudamente en sus poemas, iluminados por la reflexión filosófica
del las situaciones límite del hombre planteadas por el médico
psiquiatra y filósofo Karl Jaspers. Para identificarnos con la
propuesta del filósofo, tenemos que empezar a delimitar cuál
sentimiento o experiencia patiens vamos a utilizar a fin de lograr
una empatía y una identidad con el discurso jasperiano que
consideramos. Posteriormente nos detendremos en esta
consideración. Según la definición que nos plantea Comte –
Sponvile en su diccionario filosófico, el dolor no dice nada
mientras que el sufrimiento si tiene sentido, y a esto apunta más
o menos la comprensión de las situaciones límite en Jaspers. Y no
es que Karl Jaspers no de importancia al dolor físico, porque nos
va a decir de la enfermedad que no sólo pone en cuestión la vida
del homo patiens, sino que hace descender al hombre viviendo
por debajo de su propio ser. Dolor y Sufrimiento son dos
realidades equiparables, en la cotidianidad, pero en el marco
filosófico existencial jasperiano, se distinguen. Para Jaspers, el
Sufrimiento humano es un existenciario vital, escarnecido, que
desbarata toda la existencia empírica del hombre sus ingeniosas
o pobres arquitecturas de felicidad.

Schopenhauer ubica el Dolor como una constante de la existencia


del hombre, será pues, el pan de cada día de la vida del hombre.
Toda la vida humana es en definitiva un dolor extendido sobre la
misma desde la misma, es imposible superarlo, y lo que es peor
aún, suprimirlo, exterminarlo, por la simple razón de que si no
fuese por el dolor, el vivir, el existir del hombre sería vana lucha,
sería nada. El dolor es originado por las necesidades del hombre,
el ser humano tiene un elenco de necesidades que piden ser
26

saciadas, enseguida surge el deseo por satisfacerlas nuevamente.


Por ejemplo, la del hambre, deseo comer porque tengo un
hambre voraz, me alimento y pronto tendré hambre de nuevo, no
quedo satisfecho totalmente; surge el dolor como insatisfacción
de la vida del hombre, pero igual, si no tuviera necesidad de
comer, ni de ninguna otra cosa elemental o compleja, no sería un
hombre, sería tal vez nada, luego, en ambos polos de la
necesidad humana está latiendo el dolor como el motor que
impulsa la existencia del hombre. Experimentar el dolor, esta
clase de dolor, para Schopenhauer, es el sufrir que nos plantea
Jaspers, porque en el primero las necesidades ni sólo se dan en
el orden de lo contingente, sino en el orden ontológico también.
La única manera como el hombre puede salir del aburrimiento
que le depara la vida al ser insatisfecha cada necesidad, es el
Arte, entre los que destaca la Pintura, la Escultura, la Poesía,
pero el arte por excelencia para Schopenhauer es la Música, la
única que lo suspende de la arrolladora Voluntad del mundo y
del tedio que produce la insatisfacción de sus necesidades. El
pesimismo schopenhaueriano junto al de Sartre y otros como
Camus, es el que va a contrarrestar el italiano Nicola Abbagnano,
en sus obras “La estructura de la existencia” e “Introducción al
existencialismo”. Para el italiano, la existencia del hombre es
filosofar. Filosofar es la existencia del hombre, en la medida en
que el hombre se haga conciente de su propia existencia de su
determinación, de su finitud, de su precariedad, va a existir, es
decir, dejará de satisfacer cíclicamente un conjunto de
necesidades cotidianas para sentirse existente, que es más que
comer, dormir, etc. Para Abbagnano, filosofar ya no va a ser la
producción de conceptos, pensamiento abstracto, si éstos no
nacen de la esencia del hombre, es decir, de su existencia como
indeterminación, el discurso será soso y sin fundamento. Algo
parecido a lo que nos dice Jaspers en su obra filosofía de la
existencia, al anotar que la reflexión filosófica interesa a todo
hombre porque es la indagación y la pregunta por el ser mismo
del hombre, distinto al discurso científico que no a todos los
hombres interesa. En eso la filosofía de la existencia tiene una
27

validez y una autonomía sólida que la sustenta ante cualquier


atisbo de catalogarle como mera teoría. La Filosofía es y tiene
que ser un discurso del ser del hombre concreto y que dicho
discurso nacido del mismo hombre existente en el tiempo y en el
mundo natural y en el mundo que él mismo construye, no es
letra o palabra vacía. Si no reflexionamos el sufrimiento desde la
propia experiencia personal, estamos perdiendo el tiempo
valorando la obra de Jattin desde la filosofía jasperiana, porque la
filosofía es el discurso como construcción del lenguaje desde el
que el hombre va a evocar su existencia. La finitud en
Abbagnano, va a estar marcada por la trascendencia, no es
comprendida con fatalidad, como en los filósofos pesimistas, la
finitud, delimita la existencia del hombre en la medida que le
recuerda su contingencia, pero con la necesidad de la
trascendencia, la experiencia de la trascendencia le viene dada al
hombre cuando toma conciencia de su finitud. No necesariamente
la trascendencia ha de ser hacia el ser superior, es decir, un Dios,
sino, hacia el otro hombre que al igual que yo, es conciente de su
limitud y en el acto de la trascendencia nos encontramos en lo
que puede llamarse un encuentro solidario. Desde esta
comprensión de la finitud como un paso a la trascendencia, los
sufrimientos del hombre se comparten con el otro en este acto de
salir de sí mismo, concibiendo la finitud.

1.1.1 Sufrimiento como sentimiento Heidegger, empleará un


término sinónimo del dolor y/o del sufrimiento. Para llegar a este
elemento constitutivo del Dasein, tenemos que hacer un
recorrido lógico. Desde su analítica existencial, el filósofo va a
detectar la estructura de la hecceidad del hombre, es decir, el
aquí, o en sus palabras, el ser-ahí del hombre arrojado al mundo,
con un agravante, que no pidió la existencia, ésta le fue dada en
un existenciario de arrojo, es decir de ser-en-el-mundo. La
estructura de la hecceidad del Dasein es pues, la situación como
está el hombre en el mundo. Esta estructura de la hecceidad está
constituida por tres elementos fundamentales, a saber:
28

El sentimiento de situación original. El hombre también es sus


sentimientos. Es indiscutible que somos afectados y sensibles a
realidades que no podemos enmarcar dentro del espacio y del
tiempo, es decir, no podemos comprenderlas por la razón, no son
susceptibles de conocimiento científico, escapan a toda
justificación epistemológica. Pero nos afectan y percibimos su
alcance en la complejidad de nuestros sentimientos. Por el hecho
de que sean sentimientos, no quiere decir que no se pueda
hablar de ellos, o no puedan conocerse, la ignorancia frente a
ellos muestra nítidamente la incapacidad y el corto alcance
explicativo de la razón humana, dándole paso a la comprensión
de éstos desde la capacidad reveladora de los mismos, o sea,
desde la fenomenología de la conciencia del Dasein, donde
también están coexistiendo los sentimientos. Por tanto, sí
podemos dar razón desde la realidad de la fenomenología de los
sentimientos humanos cuando el discurso racional nos deja a
medio camino para aprehenderlos. El sentimiento nos conduce a
las zonas más íntimas de lo que somos como existentes, sólo
ellos pueden darnos “razón” de lo que estamos experimentando
más allá de la mensurabilidad de la razón; recordemos aquí a
nuestro amado Silva, cuando en uno de sus nocturnos, nos
presenta las imágenes de su dolor existencial al cantar: “...A mi
lado/ junto a mí ceñida toda/ muda y pálida/ como si un
presentimiento de amarguras infinitas/ hasta el fondo más
secreto de tus fibras te agitara...” “... sentí frío/ y era el frío que
tenían en la alcoba/ tus mejillas y tus sienes y tus manos
adoradas/ entre las blancuras níveas de las mortuorias sábanas/
era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte, era el frío de la
nada...” Hasta el fondo de las fibras del espíritu agitadas por la
realidad de la muerte de la amada hermana. Sentir el frío de la
muerte es experimentar la sensación inexplicable desde la razón
de un sentimiento infinito, la pérdida y la eterna ausencia de la
hermana, tan adorada como sus mejillas y sus sienes y sus
manos yertas. Desde la estructura del sentimiento, se posibilita
palpar nuestro arrojo al mundo y los otros sentimientos que de
ahí nacen, por ejemplo, el coraje para construir esa existencia
29

que se nos da pero que no sabremos nunca porqué. Heidegger


nos aclara que desde su analítica existencial el sentimiento no
puede ser entendido a la manera de lo sentimentaloide, sino
como un fenómeno que dice el Dasein en su constitución
cotidiana, mundana, es decir, que está aquí en el mundo, con
otros, curándose del mundo y de los otros, construyendo su
propio mundo, porque se reconoce como arrojado, sin nada más
que con su Dasein, y tiene que iniciar una ardua tarea que es
construir su existir desde su mundo. Es compromiso del hombre
concreto construir su mundo, porque su existencia le viene dada
sin él pedirla, solamente está arrojado a un mundo que no le
pertenece, que es totalmente extraño a él, que él no edificó;
estar en el mundo le dice al hombre que es finito, precario, por
eso la necesidad de la construcción de su propia realidad
existencial, su mundo. Recordemos que para Heidegger, el
mundo no son las cosas, ni la naturaleza, ni el cosmos, el mundo
heideggeriano es la propia construcción que hace el hombre de
su entorno, es decir, el nombrar las cosas, sacándolas del caos,
ese conjunto de cosas o de entes nombrados son el mundo del
Dasein. Bien, el sentimiento de situación original como elemento
intrínseco de la estructura de la hecceidad, es la conciencia que
tiene el Dasein de su condición fundamental, el estar en el
mundo, es decir, de “ser el punto en el que se entrecruzan, se
implican, se revelan y esclarecen el mundo, yo mismo y todos los
demás.” 11 Este Dasein está constituido por un “sentimiento de
situación original”, es decir, la misma existencia del hombre, su
situación original es ser-ahí en-el-mundo. Este sentimiento
totalmente incognoscible desde la razón humana, pero sí
percibido desde la ontología del hombre, va a fundar todos los
otros sentimientos. Entre ellos dos especiales, desde los que el
Dasein va a experimentar que existe más que vive: la Angustia y
el Miedo. La angustia como modo del sufrimiento. Desde que el
hombre es conciente de su ser-ahí en-el-mundo, comienza una
carrera personal e intransferible de construcción de su propia

11
WEALHENS, A de. La Filosofía de Martín Heidegger. Madrid: Consejo Superior de
Investigaciones Filosóficas “Luis Vives”, 1952. p.85
30

existencia; palpa su finitud, que en palabras de Abbagnano,


resulta más esperanzadora, la finitud es la que posibilita en el
hombre la trascendencia, es reconocer el límite y sobrepasarlo,
es decir, trascender, no sólo en el orden divino, sino en el orden
del reconocimiento de la finitud y precariedad como necesidad de
la interacción con otro hombre. En Heidegger ese hombre finito
que se auto construye empieza a experimentar sufrimientos ante
la incertidumbre que depara ser un pro-yecto, o sea, un ente en
construcción donde las posibilidades son tantas como se puedan
pensar y contemplar; hay por tanto una meta, un fin,
lastimosamente ese fin no es el más hermoso, está demarcado,
claramente definido por la Muerte. Al respecto, en primera
persona, es decir, el hombre concreto, nos canta Raúl Gómez en
su poema Mariposa: “...Vuelo hacia la muerte.” Todo esfuerzo
por construir la propia historia, el propio mundo, el propio
Dasein, culmina con la techumbre de la nada: soy un ser para la
muerte, entonces, me angustio ante ese final, sufro. El miedo,
parecido a la angustia por la muerte, es una experiencia similar,
temo porque hay un existente intra mundano o extramundano,
que amenaza con acelerar mi destino final; el miedo viene
provocado por otro Dasein. Soy un ser precario, temo por esto,
porque puedo en cualquier momento ser aniquilado por otro
Dasein, o por un ente externo a mí. El miedo está al lado de la
angustia en la base de la conciencia de finitud del Dasein que
genera ser-ahí en- el-mundo.

1.1.2 Karl Jaspers “... el sufrimiento sólo puede presentarse


como inevitable...” (Karl Jaspers)
Detrás de cada sufrimiento está la muerte, nos dice el filósofo
Jaspers en su obra Filosofía; como clínico, o sea, como psiquiatra
va a partir de su experiencia médica para elaborar sus
reflexiones filosóficas desde la conciencia del hombre, desde sus
sentimientos, reveladores de lo que el ser humano es en lo
insondable de su ser. Conoce, ha estudiado la estructura
31

comportamental del hombre, sus sentimientos, y cómo estos


repercuten en el actuar del mismo. Por eso es que su propuesta
existencialista va encaminada a sostener que en las situaciones
límite, el hombre puede decir que de verdad existe. Es decir, que
experimentando un cúmulo de sentimientos, la mayoría difíciles y
límites, el hombre va a encontrarse de frente con su precariedad,
con su materialidad y su finitud, pero también, con lo maravilloso
que tiene su existencia, hasta en casos percibir una Presencia
que pude traducirse en términos de Otro que le abarca y en el
que de alguna u otra manera se está referenciado. Para Jaspers
el dolor en el hombre va a significar algo más que un sentimiento
producido por su inicial captación de existente finito y destinado
a la muerte; el dolor existencial es generado por los sentimientos
que producen en el hombre situaciones que aunque ajenas a él
como la muerte de un ser querido o pertinentes a él, le
involucran en su autodescubrirse como existente; por lo general
el sentimiento que producen estas situaciones límite es la
resignación porque son inmodificables, tiene que entrar en ellas,
o mejor, tiene que experimentarlas, sino, el hombre no existe, es
decir, no crece, sólo vive como viven otras especies orgánicas, no
deja de ser una existencia empírica. Jaspers identifica el dolor
como un padecimiento físico que tiene que soportarse una y otra
vez, pero que es, en fin de cuentas, remediable, a diferencia del
sufrimiento que no acepta ser eliminado, porque es un
sentimiento existo-vital. El dolor se supera y no nos brinda la
posibilidad de entrar en una Situación Límite, no nos
proporcionará crecimiento existencial, no tocará nuestra médula
existencial. Más aún si los sufrimientos no se asumen como
inmodificables, como definitivos, sino como evitables, que se
pueden soslayar, entonces no hemos entrado a experimentar la
Situación Límite que es la que va a devastar la existencia, la va a
estremecer hasta sus cimientos para decirnos que estamos más
que vivos: existiendo. Es claro hasta el momento que en Jaspers
se da una claridad de las realidades dolor y sufrimiento.
Sustentemos esto con citas textuales: “Los muchos sufrimientos
que en ciertas situaciones, se adelantan al primer plano, y que
32

otras veces son dominados con energía, pero que jamás pueden
ser ignorados son inabarcables.”12 Si son inabarcables es que
escapan a la trasgresión que pueda hacer el hombre de ellos,
tienen que vivirse. “Los dolores físicos que tiene que soportarse
una y otra vez; las enfermedades;... el hambre” 13 desdoblan y
diezman la existencia empírica y tienen que padecerse, pero se
superan, son posiblemente eliminados, mas los sufrimientos no,
aunque el hombre quiera o no tiene que experimentarlos porque
de ellos obtendrá el sentido de su existencia, desde ellos va a
palpar que está existiendo. Para los sufrimientos sencillamente
no existen medicamentos.

Anteriormente, dejamos de lado, la convergencia del


padecimiento de Raúl Gómez Jattin, respecto al análisis de las
situaciones límite propuestas por Jaspers. La realidad o mejor el
sentimiento en el que convergen todos los posibles sinónimos de
Dolor en Raúl Gómez Jattin es el Sufrimiento. Jaspers es muy
contundente al sostener que el sufrimiento es una situación límite
que junto a otras situaciones límite, van a posibilitar que la
existencia empírica libre, el hombre, palpe su verdadera
existencia. Sufrimiento, es la palabra a la que le tememos tanto y
en definitiva es el sentimiento que se erige sólido en la raíz
misma de nuestra existencia concreta. Raúl sufre. Pero ¿qué
sufre Raúl? Más adelante responderemos esta cuestión.

Hemos adelantado en alusiones anteriores que la poética de


Gómez Jattin es una poética del dolor. Y no cabe duda, aunque
no escribe propiamente toda su obra referida al sentimiento
doloroso, los tópicos que asume en ella, como el amor, su
provincia, sus amigos, sus aventuras sexuales, su conocimiento
de Grecia antigua, en sus dioses y filósofos, están atravesados

12
JASPERS, Karl. Filosofía. San Juan de Puerto Rico: Universidad de Puerto Rico, 1959. p.101-
102.

13
Ibid, p.102
33

por la cercanía de la muerte, por la angustia de vivir sin ser


comprendido como artista, por la mujer-madre que se ausenta
en el momento más vulnerable, por sus amores no
correspondidos, por la locura, por las drogas alucinógenas.

1.1.3 Los dolores del poeta Un primer malestar sentimental


que devendrá en sufrimiento, es el que produce Catalina Safar.
Gómez Jattin no va a comprender el odio que le prodiga su
abuela oriental, como anotábamos anteriormente, él también la
odiará pero luego, le perdonará y lo cantará en uno de sus
poemas. No cabe duda que esta situación genera en el niño, -
cualquiera que sea- ciertas inconformidades que se traen desde
la infancia y que luego son reflejadas en la edad adulta, con
síntomas psicóticos complejos.

Abuela oriental
A esa abuela ensoñada
Venida de Constantinopla.
A esa mujer que me esquilmaba el pan.
A ese monstruo mitológico
Con un vientre crecido
Como una calabaza gigante.
Yo la odié en mi niñez.

Sin embargo vuelve


En esta noche aciaga
Con algo de hermosura.
Por algo se dice que con el tiempo uno perdona
todo.
Vuelve con sus cicatrices en el alma
De fugada de un harén
Con sus “mierda” en árabe y español
Con su soledad en esos dos idiomas
Y ese vago destello en su espalda
34

14
De alta espiga de Siria

El pensamiento de Gómez Jattin era tan alto como su anatomía,


tan alto, tan arrollador como el timbre potente de su voz. Es en
lo que más convergen sus amigos quienes le entregaron a José
Antonio de Ory testimonios sobre la vida del poeta, que luego el
español, va a compilar como una memoria oral del poeta, con el
título “Ángeles clandestinos”. Ver a Raúl o estar frente a él era
impresionante, no sólo por la magna estatura, sino por lo que su
voz de trueno decía. Como buen lector, apasionado de los griegos
antiguos, de los clásicos de la literatura universal, de los
paradigmáticos poetas, como los simbolistas franceses (ama a
Rimbaud), como su amado Walt Wittman, entre otros, no podía
decir estupideces; toda su vida, como dice él en alguna
entrevista que le hicieran, se la ofreció al arte y a la poesía desde
muy niño. Su papá le recitaba de memoria a la encarnación de la
ironía poética cartagenera: Luis Carlos López, el del inmortal “A
mi Ciudad nativa”. Su formación intelectual lo llevó a ser un
soberbio; en la obra de De Ory, la mayoría de amigos del poeta,
coinciden en que él pensaba que como era el director de teatro, y
además fundador del grupo de teatro de la Universidad
Externado de Colombia, se le tenía que hacer reverencia. En las
tertulias o conversaciones o visitas que hacía a sus allegados, se
tornaba incansable, sólo hablaba él y sólo a él se le debía
escuchar y prestar atención, toda actividad del grupo quedaba
paralizada porque Raúl era ese niño grande que necesitaba ser
atendido.

Gómez Jattin fue vulnerable a la crítica, que por cierto, desde el


gremio del teatro bogotano de su época de estudiante fue
mordaz. En ese momento, como lo hemos dicho en alguna parte,
se estaba viviendo toda la realidad de las ideologías
contestatarias, las guerrillas, las utopías del comunismo, del

14
MONSIVÁIS, Op. Cit; p.29
35

maoísmo, etc; el teatro se dejó permear por este fenómeno,


tornándose panfletario, cosa que a Raúl le disgusta demasiado y
decide continuar haciendo teatro de corte dramático. No quiere
abandonar la esencia del teatro, la esencia poética que tiene
todo arte como nos dirá Heidegger en su “Origen de la obra de
arte”; poética en el sentido de que la esencia de la obra de arte,
sea cual fuere la expresión, es el desvelamiento de la verdad del
ente, pero sólo es posible desocultar al ente poniéndolo de
manifiesto, comunicándolo y no precisamente en el habla, como
vehículo de comunicación e interpretación del mundo, sino como
“Dichtung” es decir, como lenguaje poético. Raúl Gómez Jattin,
retorna siempre a la esencia de las cosas, a la del teatro: el arte
por el arte, a la esencia de su vida de dolor, por medio de la
poesía o mejor, a través del Lenguaje Poético. Para él la poesía
es el alma oculta de las cosas, o sea, que comprende el
trasfondo inconmensurable que tiene el lenguaje poético desde
su raigambre griega. Gracias a la poesía podemos decir no sólo
el mundo sino construirlo, hacerlo parte de nosotros mismos,
humanizarlo en último término; gracias a la poesía, nos damos el
lujo de existir en un diálogo continuo con el otro que no somos,
pero que nos circunda, puedo por medio de ella expresar,
manifestar, decir mi ser, porque el ser tiene la necesidad de
expresarse, sino, se ausenta, permanece en el mutismo de la
nada.

Pero lo que nos interesa en este apartado es detectar los


sufrimientos del poeta. A lo largo de esta valoración, hemos
acentuado en algunos apartes, el origen de la angustia del
hombre, generada en la captación primera de su finitud, su
precariedad, y más en la contemporaneidad, que es el ocaso y la
ausencia de los Dioses, a quienes estuvo supeditada toda
trascendencia y convergencia del sentido de la existencia
humana. Nuestro poeta, como ser-ahí, igual a cualquiera de
nosotros, experimenta estas angustias. Pero su angustia
principal va a ser originada por su propia historia, es decir, lo
que le toca vivir.
36

Ya tenemos un primer indicio, su espíritu vulnerable a toda


crítica, más, de toda contradicción a sus propuestas estéticas.
Una de sus obras teatrales no tuvo el encanto que las otras en
una versión del festival de teatro de Manizales, situación que le
desquebrajó su genio artístico, y lo llevó a un colapso
psiquiátrico. Retornó a Cereté, a esconderse prácticamente, en
la casa “Mozambique”, una finca de su papá, donde como un
anacoreta, leyó la poesía universal sin descanso. En esa soledad,
Gómez Jattin, va a acrisolar su virtud poética, y tomará
conciencia que lo suyo no es el teatro, sino la poesía, y comienza
a hacer poesía; podemos postular que él comprende que la
poesía es más abarcadora, porque bajo la magia y clave de su
forma, el hombre habita este mundo, como lo canta Hörderlin en
uno de sus poemas analizados por Heidegger en la conferencia
“Hölderlin y la esencia de la poesía.” Este momento es uno en los
que se acentuará la locura clínica en Raúl y su locura artística.
Lola Jattin Safar, la mamá, no entenderá esta actitud del hijo
que en lugar de estar litigando, se encierra a perder tiempo
leyendo y escribiendo. Jattin nos dirá: “a pesar de sus tantos
problemas, tener un hijo poeta era mucho para la pobre Lola...”
Estas batallas perdidas en el arte eran un fuerte golpe para la
vida toda de Raúl. Aquí, entonces podemos ubicar otro de sus
sufrimientos, un dolor por la no acogida en el medio del arte.
Con la poesía le va a pasar lo mismo. Como director y
dramaturgo no era el mejor para la crítica, pero él sabia y estaba
convencido de que lo que estaba proponiendo tenía un valor
artístico. Como poeta, no era muy conocido, posiblemente esto
también le generaba depresiones constantes, porque un hombre
que le apostó su vida, su existencia al arte y a la literatura, no
era acogido, escuchado, y más si se tenía autoconvencimiento de
que era un genio. Los primeros poemas publicados con el
nombre de “POEMAS” fueron gracias a su gran amigo Luis Ponce,
quien lo vio en Bogotá tan afectado luego del festival de teatro
de Manizales, que le prometió publicar algo de su trabajo
literario. Fue un tiraje mensurable que repartió entre sus
37

allegados y amigos, ese día estaba plenamente feliz. Raúl, o


mejor, su obra se conoció ampliamente luego de su trágica
muerte. Porque se leyó su indigencia, su paso por la calle, como
un despreciable marihuanero, bazuquero y maricón al lado de
unos versos y de una escena en las tablas del teatro, con su
muerte oscura, con la de un hombre incomprendido y como un
poeta maldito. La muerte aquí nos señala su importancia a la
hora de dar sentido pleno a la existencia del hombre; si
mirásemos la muerte a la cara, nuestra muerte concreta se
tornaría menos nublada y menos trágica, antes serviría como
acicate para aprovechar esta finita y frágil existencia a fin de ser
felices. “¿qué es necesario verle los ojos a la muerte/ para
aprender a morir a solas?” (Poema Necesidad inexorable )

Lola Jattin. Es un dolor que se engarza desde su madrugada


existencial. Lola fue una buena mamá, pero luego de la locura
se alejaron. Al parecer, según poemas de Raúl Gómez, fue una
mujer muy dada a los buenos placeres alimenticios y a rituales
de belleza, “...Mas allá incluso de mi primer recuerdo/ está Lola
–mi madre- frente a un escaparate/ empolvándose el rostro y
arreglándose el pelo./ Tiene ya treinta años de ser hermosa y
fuerte...” se intuye también, que Lola era una mujer convencida
de su belleza y como buena oriental, se aderezaba exóticamente
y hará alarde de esto. Lola dolió mucho en Raúl del Cristo. En su
poema “El Dios que adora” aparece ella en esta forma:
“...porque mi madre me abandonó cuando precisamente/ más la
necesitaba.” Su verso sencillo nos evoca la dureza maternal que
trasciende tanto en él hasta el punto de decir esta verdad de su
existencia poéticamente. Continuemos citando el dolor que causa
Lola en Raúl, en éste poema que hace parte de la antología que
realizó Carlos Monsiváis:

Un fuego ebrio de las montañas del Líbano


Yo te sé de memoria. Dama enlutada.
Señora de mi noche. Verdugo de mi día.
En ti están las fuentes de mi melancolía,
38

Y del fervor de estos versos.


En ti circula un fuego ebrio de las montañas del
Líbano.
En mí vapores densos de tu delirio nublan mi
mediocre
Razón española.
Madre yo te perdono el haberme traído al
mundo.
Aunque el mundo no me reconcilie contigo.

Resaltemos estos dos últimos versos. El haberlo concebido y


parido es un hecho doloroso, es decir, que Raúl desde que era
nada era dolor sumo. Es una forma sencilla de entender la
claridad de la verdad que nos desoculta este verso, sumo
sufrimiento, iba a ser en este mundo, luego, para qué venir a él.
Pero es posible que desde el sufrimiento, nuestro poeta va a
dotar de sentido su existencia que es todo dolor y la va a amar
así, y la va a cantar desde la poesía así, en clave de sufrimiento.
En Gómez Jattin el sufrimiento no va a ser un sentimiento del
tipo sentimentaloide, cursi, barato, es una situación límite,
esencial; anteriormente dijimos que para Heidegger, el
sentimiento de situación fundamental del Dasein es la primera
manifestación reveladora de la conciencia existencial finita del
mismo, al lado de éste, el sufrimiento se yergue como un
existenciario necesario y estructuralmente intrínseco al hombre.
Raúl del Cristo, lo concibe como la clave poética de su existir.

Una madre que desparrama su ser y cuidados hacia el niño


asmático, en quien depositó la esperanza de ser un buen
abogado y enorgullecerse de él, hasta que el hijo entra en la
demencia, en el dolor, en el sufrimiento, en la locura; no podía
comprenderlo y el niño Raúl Gómez, que para ella nunca va a
crecer, se sentirá solo, sin madre. Entre el poeta y su mamá,
pudo haber permanecido un amor enfermizo, un “Edipo” que
ninguno de los dos pudo superar; haber perdido a su mamá en la
hora cero, fue un dolor innombrable para Gómez Jattin. En el
39

siguiente poema, él abre su corazón atormentado, para cantarle


a este dolor que siente por la madre; diferente al anterior poema
que entraña más dolor, mas, éste es sumamente escarnecido
porque se muestra sereno en medio de su situación límite de
sufrimiento:

Lola Jattin
Más allá de la noche que titila en la infancia
Más allá incluso de mi primer recuerdo
Está Lola –mi madre- frente a un escaparate
Empolvándose el rostro y arreglándose el pelo
Tiene ya treinta años de ser hermosa y fuerte
Y está enamorada de Joaquín Pablo –mi viejo-
No sabe que en su vientre me oculto para
cuando
Necesite su fuerte vida la fuerza de la mía
Mas allá de estas lágrimas que corren por mi
cara
de su dolor inmenso como una puñalada
está Lola –la muerta- aún vibrante y viva
sentada en un balcón mirando los luceros
cuando la brisa de la ciénaga le desarregla
el pelo y ella se lo vuelve a peinar
con algo de pereza y placer concertados
Más allá de éste instante que pasó y que no
vuelve
estoy oculto yo en el fluir de un tiempo
que me lleva muy lejos y que ahora presiento
Más allá de este verso que me mata en secreto
está la vejez –la muerte- el tiempo inacabable
cuando los recuerdos: el de mi madre y el mío
sean sólo un recuerdo solo: este verso 15

15
Ibid, p.141
40

Raúl va a padecer como todo hombre, como cualquiera de


nosotros la angustia ante la muerte, pero en él va a tener una
voz especial, la de la poesía que desgarra aún más, puesto que
ésta es una creación del espíritu del poeta que canta el
sufrimiento de ese espíritu: “Álvaro, yo también tengo un río de
enfermedad/ y muerte/ en mi geografía y en mi soledad...”
(refiriéndose a Álvaro Mutis) la enfermedad es su locura,
producida por las ausencias afectivo familiares y sentimentales,
que resuenan en su alma como un dragón incontenible.

“Mi imaginación poética empezó a nacer dolorosamente...” esto


lo afirma Raúl Gómez, cuando se remite a su estadía en
“Mozambique” recordemos que en esta finca, el poeta va a tener
un contacto pleno y directo con la poesía universal, y va a hacer
un poco la catarsis de su primera locura, generada por el fracaso
rotundo en el teatro y por la muerte de su viejo adorable. Su
dolor, o mejor, sufrimiento, va a tener un carácter constante en
la vida y en la obra del autor, no como simples elementos
decorativos para hacer más llamativa y vendible su poesía, no,
de ninguna manera, al contrario Gómez Jattin va a ser un
hombre convencido de su talento artístico literario, y va desde
niño a apostarle su vida a la poesía, y va a tomarla como su
forma de vida, realidad que le implica ser un señalado por
nosotros la sociedad normal, sobria, elocuente. Las gentes del
pueblo lo van a mirar como a un despreciable que pierde el
tiempo: “Cereté, donde amé y sufrí es una parte de mí. Sus
gentes me persiguieron. Me vieron como un animal raro que
llevaba una vida improductiva leyendo y ensuciando papeles...”
en otra parte nos dice: “pueblerinos... altanera multitud que
quiso imponerme una verdad no hecha a mi ser ni medida.” La
elocuencia de Raúl no sólo va a estar presente en sus poemas,
sino, en su propia vida, el optó por ser un librepensador y lo
hizo, aunque esto le llevó a esa autodestrucción paulatina en la
calle como cualquier pordiosero. La coherencia de optar por la
poesía y vivirla literalmente, como lo dice Hölderlin en uno de
sus poemas: “pleno de méritos, pero es poéticamente como el
41

hombre habita esta tierra” le trajo muchos problemas de orden


público y personales que lastimaron su sensibilidad.

“El loco”, también sufrirá su locura; en alguna de sus menciones


al respecto nos dice que le tocó la más aburrida y complicada, y
ella le meterá en más de un problema con la sociedad, lo que
causará incomodidades sentimentales en él entendidas como una
falta de comprensión de las gentes de su tiempo. Como dolor, la
locura, dirá Raúl, es un responso por la automatización de la
vida, queriendo decir, que el sufrimiento no es infundado,
corresponde al dolor humano existencial que padece en carne
propia y que a su vez le sirve para no ser un miembro más de la
fila de los autómatas consumistas de su sociedad y por qué no
de las nuestras hoy.

El poeta va a cantar su dolor existencial, generado como lo


hemos anotado hasta aquí, por las primeras ausencias de la
madre y los maltratos y marginación que la abuela oriental le
prodiga por no ser un árabe puro. A su vez, el fracaso en el
teatro, que generó una soledad vivida en la finca “Mozambique”;
Luego el dolor por la muerte de su papá, Joaquín Pablo Gómez
que llevará la familia a la dispersión total; la espalda que Lola, su
mamá va a darle cuando él más la necesita, en el momento de la
susceptibilidad por la ausencia del padre, la locura y la soledad.
Estos dolores posiblemente según diagnósticos clínicos,
generaron con la peligrosa reacción de los antisicóticos con
alucinógenos, una locura que fue la que lo llevó a deambular por
la calle y ser un mendigo más en la ciudad. El consumo de
marihuana, bazuco, otras sustancias estupefacientes, fueron una
forma de entretener el espíritu, ponerlo a flipar, escapando de la
gran verdad y de la devastadora fuerza de sus sufrimientos. Pero
como sabemos, en las drogas no encuentra el individuo y en
concreto, nuestro poeta, más nada que autodestrucción física y
anulación social, que a su vez engrosará sus dolores, siendo que
él desea ser admitido, aplaudido, mas, con su actitud agresiva
generada por la locura, sólo conseguía que se le esquivase en
42

todo lugar y a todo instante. En un poema nos canta Raúl alguna


alusión al ser del poeta: “por qué te va a entristecer el no ser
poeta/ terrible sufrimiento el serlo/ sagrado –es verdad-/ pero
terrible.../ ...Ser poeta es más que un destino literario.” Como
podemos darnos cuenta, en su poesía encontramos toda la
verdad de su vida y de sus sufrimientos cantados poéticamente;
en este poema, Raúl canta su compromiso vital e intrínseco con
la poesía, más que como un género literario que sirva para
elogios y adulaciones al poeta, es una forma de vida. Ser poeta
es doloroso en sí mismo, cuando se vive la vida desde la poesía,
el hombre vive lo sagrado de sus fueros, es decir, que hace parte
de su existencia este, que podemos llamar oficio, que en Gómez
Jattin, más que un menester, es la forma más genuina para vivir
y comprender el sentido de su sufrimiento, que en último
término, es el sentido de su propia existencia.

Lamento por un poeta malogrado


No sobrevoló lo cotidiano
Enredado con la vida de los otros
marchitó una vocación de alta poesía
Que Dios extraño es tu consejero
bravo guerrero
que te hizo despreciar un destino elevado
Tremendo fracaso de la imaginación
es tu leyenda terrenal
¡ Ay pobre corazón de alas doradas ¡
Una escarcha de ceniza vengativa
cubre tu palidez de héroe
que ha vivido demasiado
y que no tiene traidor que lo asesine 16

Se hace difícil desmembrar este poema, porque sus conectores


no son más que un mismo sentimiento, el del sufrimiento del
poeta malogrado, que por no aceptar una vida como la de

16
Ibid, p.8
43

cualquier individuo, escoge la ruta de la poesía para amar desde


ella su vida y la Vida, aunque amar desde la poesía la vida,
duela. Nos canta también, que éste poeta es un héroe, pálido,
desaliñado por los golpes de la vida de poeta, y que lo peor es
que no hay quien acabe con este sufrimiento, es decir, no hay
asesino posible. La figura del héroe, nos remite a la épica clásica,
donde éste es el que por su espada, se corona de gloria, es
entronizado en los pedestales construidos para los que ganan la
guerra; pero, el héroe del que nos habla Jattin en este hermoso
poema, es el héroe trágico.

Cronológicamente, lo que consideramos como literatura griega


clásica, tiene su comienzo en la poesía épica que le es remitida al
viejo Homero, en su orden, la poesía lírica que integra a su vez
los versos monódicos, elegíacos, yámbicos y corales.
Posteriormente, irrumpe el Drama Ático con la tragedia griega
abanderada por los viejos, Esquilo, Sófocles, y Eurípides. El
héroe del poema de Raúl, corresponde al héroe trágico, es decir,
al hombre que está sometido a los designios caprichos y
voluntades arbitrarias de los Dioses: “que Dios extraño es tu
consejero/ bravo guerrero...” pero es un héroe trágico poético,
es decir, que la tragedia de la vida personal deviene en la forma
de la poesía. Con la tragedia griega, el sufrimiento humano,
toma el carácter poético; cuando leemos las hermosas piezas de
la tragedia griega, vislumbramos la mensurabilidad y la
impotencia del hombre frente a las fuerzas de los dioses,
cantadas en la bella forma de la lírica, como una lírica trágica.
Consideramos que la vida del poeta de Cereté es una tragedia
por lo que ya conocemos sobre él, su adición a los
estupefacientes, su locura, su irreverencia, entre otras
situaciones. Pero si miramos el trasfondo del carácter de la
tragedia que nos regalaron los tragediógrafos antes
mencionados, en Gómez Jattin, podemos contemplar una
tragedia al estilo griego, siendo que su vida que en último
término es un sufrimiento, una incomprensión, es cantada en la
forma poética de su poesía, es su vida misma la que se canta
44

poéticamente, y que guardando proporciones de contextos, él es


el personaje de su propia tragedia, su vida misma es su tragedia,
el personaje es él mismo, su sufrimiento es cantado
poéticamente, el escenario es la ciudad, la intemperie, la
intemperie que ama: “...amo la lluvia y su intemperie que me
lava el alma...” por eso en esta valoración que se hace de la
poética de Gómez Jattin desde la filosofía jasperiana de las
situaciones límite, podemos afirmar que en el poeta colombiano,
hay un sufrimiento estético, porque éste es cantado en la forma
de la lírica, hay sufrimiento estético, porque su vida que es una
tragedia como la de tantos literatos y hombres comunes y
corrientes, tiene la marca indeleble de la tragedia, de la
fatalidad.

Anteriormente anotábamos, que además de Lola Jattin, el pueblo


señalará a Raúl, por su actividad literaria; esto produce también
un sentimiento que podemos reflexionar dentro de éste apartado
del dolor del poeta. Jaime Jaramillo Escobar, es un poeta del
grupo de los nadaístas, quien envía una carta a Gómez Jattin
ovacionando su poesía, éste le responde con un poema bellísimo,
cargado de un sentimiento de soledad y orfandad más que
físicas:

Respuesta a una carta


Cuando llegó tu carta rumorosa como el viento
había lanzado todos los libros a la calle
y como no estaba el mío me tiré yo mismo a la
intemperie

Y vagabundié entre el sonrojo agresivo y triste


de esos pobres hombres que me vieron crecer
como una bestia tierna que escribía y soñaba
De esos habitantes de un paisaje que adoro
incómodos y apesadumbrados de tener un
poeta
45

Y mendigué un alegre dinero regalando mis


versos
y les ofrecí mi vida erizada en angustia...

Ante la belleza de éste texto, cualquier palabra que adicionemos,


queda eclipsada. Pero podemos atrevernos a decir que la
problemática del poeta de Cereté, es compleja. Su decisión de
ser poeta no va a ser bien acogida, aunque no le interese a él
cumplir la moral doble que propone la sociedad, no ignora su
ser-con-otros, con los que comparte no sólo la dignidad humana,
sino, el paisaje que tanto adora. Una bestia... mendigar
regalando los versos... ofrecer la vida erizada en angustia... Este
ofrecimiento, a la manera de sacrificio trágico, no de redención,
exhibirá el ser del poeta, su humanidad en su grandeza, porque
los héroes trágicos tiene la particularidad de ser grandes en el
fracaso. El hombre poeta, no es mezquino, no sólo soporta la
ignorancia de sus gentes, sino que les comparte su ser,
poéticamente, crispado en angustia, estremecedora imagen que
deja absorto al lector. La intemperie a la que se refiere Gómez
Jattin aquí, no es como anotamos anteriormente, física, es una
intemperie del alma; desde que decide ser poeta y encarnar esta
forma de vida, nuestro poeta va a concebirse como un re-
creador de la realidad, de su experiencia del mundo y de su ser
propios; comprenderá que todo creador, no tiene que estar
subordinado a nadie ni a nada, luego, tiene que estar fuera de la
maloca, primero porque no cabe dado que es una “bestia” y
segundo, su forma de re-crear la vida su vida, es diferente a la
del resto de sus congéneres. La intemperie va a ser una
constante en Raúl, no sólo en su vida de andariego, sino en su
vida íntima; la intemperie del alma es la intemperie que el
sufrimiento procura en la vida del hombre y en especial en la de
nuestro Gómez Jattin. En otro verso nos canta a la intemperie,
refiriéndose a la lluvia cuya intemperie le lava el alma, quiere
decir, que el re-creador, es bañado y perfumado por la lluvia
porque su casa es la sensibilidad de la poesía, allí habita él.
46

En el amor Raúl Gómez va a ser totalmente excéntrico. Por su


tendencia a la poesía, como el cantar el mundo diciéndolo
metafóricamente, lo caracterizó un amor a ese mundo
materializado en su paisaje canicular del valle del río Sinú;
aventuras sexuales que lo hacen “gran culeador del universo” se
considera pansexual, es decir, sexo con todo lo posible. Desde
nuestra moral mediada por la tradición, esta actitud es
aberrante, dado que un hombre sólo ha de copular con su
especie, y específicamente copula con su género contrario para
preservar y mantener la especie. Pero podría ser que la
excentricidad sexual de Jattin, obedece a su amor profundo a la
naturaleza, a su ser librepensador que no escatima ninguna
forma de expresar el afecto y la conexión con la vida
manifestada en el paisaje, en los animales, en otros hombres y
mujeres: “...la gran religión es la metafísica del sexo./ La
arbitrariedad perfecta de su amor que la origina./ La gran
metafísica es el Amor creador de Amistad y Arte./ Eso no me
preparó para someter a la mujer/ sino para andar con un
amigo.” Demasiado trasgresor desde el amor, porque va a
cantar experiencias no oídas con tanta precisión y sencillez
literaria: “...Hasta que termina uno por dárselo a otro varón/ Por
amor. Uno que lo tiene más chiquito que el palomo.” Sin
embargo, hasta el amor en nuestro poeta, va a estar atravesado
por el sufrimiento, por la falta de correspondencia de las gentes
a quienes quiso embellecer con su afecto particular. Por ejemplo,
en el poema Serenata, el posible receptor de su amor, es
desterrado a París, para que no se vuelva maricón como el poeta
del pueblo, aquí algunos versos de este extenso poema:

Serenata
Asómate amor mío
que el cielo ha encendido un fandango
en su comba lejana y no hace frío...
...¿Me oyes? ¿no deseas que nuestro amor
47

realice bajo los astros otra jornada? Como


dioses...
...Así te supliqué y no me respondiste Después
supe
que días antes te habían mandado de vacaciones
a París
para que te olvidaras de mí El poeta del
pueblo...

Gómez Jattin, tal vez quiso como cualquiera de nosotros


establecer una relación sentimental con alguien, su gusto
preferencial era por los hombres, pero no tuvo la oportunidad de
establecer esta clase de vínculos con alguno; esto genera en el
poeta de Cereté una frustración que se traduce en una realidad
de sufrimiento, por eso no en vano anotamos que hasta en el
amor, nuestro poeta va a padecer la intemperie de un amor que
le corresponda.
Miremos otros versos al respecto, en el poema “Príapo en la
hamaca” que encontramos en la ya citada antología de
Monsiváis.

Cuando te conocí venía de estar muerto


Muerto y amortajado en mis propios recuerdos
Venía de esconderme en una grave locura
que tomaba mi vida y se la ofrecía al viento
para que él la llevara a un lugar ciego...
Libre de la desdicha de ser amargo y solo

Cuando te conocí, hasta el sol era enemigo...

Llevaba tantas noches sin tomar una mano


que era de dolor y hielo el hueso de las mías

Hoy estás allí en la intimidad de mi hamaca


tendiendo como un fauno priápico y soñoliento
el cuerpo de tu virilidad entregada
48

No te amo demasiado pero te necesito más que


al poema.

En éste otro poema, el autor nos muestra su pasión por el sexo


con hombres, acompañado de la frustración:

Un probable Constantino Cavafis a los 19


Esta noche asistirá a tres ceremonias peligrosas
El amor entre hombres
Fumar marihuana
Y escribir poemas

Mañana se levantará pasado el mediodía


Tendrá rotos los labios
Rojos los ojos
y otro papel enemigo

Le dolerán los labios de haber besado tanto


Y le arderán los ojos como colillas encendidas
Y este poema tampoco expresará su llanto

El último libro editado del poeta titulado “El esplendor de la


mariposa” es una selección de poemas cortos, donde se percibe
una angustia agudizada; se percibe que se está atravesando por
una situación límite, la del dolor, la de la cercanía de la muerte,
por tanto, vuela hacia ella como esa mariposa acabada de salir
de su crisálida. Raúl es la mariposa que se incuba como gusano
en la crisálida de su sufrimiento, que rompe poéticamente
cuando comprende con mayor nitidez que su destino es ser
poeta y cantar el sufrimiento. La poesía lo hace libre, lo libera de
la estrechez de un mundo limitado, que sólo promete cosas
limitadas, lo lleva más lejos, lo lleva a flipar en su propia
existencia. Es en este poemario, donde encontramos un Raúl
poeta, que perfectamente puede ser leído desde la filosofía
49

existencial de Jaspers, que como hemos mencionado en varias


oportunidades, ubica el origen de la filosofía en las situaciones
límite, y el fin de la misma en la comunicación de la verdad, en sí
la filosofía es el “ir de camino” del hombre en la temporalidad,
construyendo y realizando su vida, y Raúl Gómez Jattin, va de
camino buscando su verdad y al encontrarla la comunica, la
canta.

En el poema Mariposa, por ejemplo, nos ratificará Raúl, su


conciencia de dolor, como un prisionero:

Mariposa
Estoy prisionero
en una cárcel de salud
y me encuentro no marchito
Me encuentro alegre
como una mariposa
acabada de nacer
“¡ Oh, quien fuera hipsipila
que dejó la crisálida ¡
Vuelo hacia la muerte.

Volar hacia la muerte, es emprender un camino, que puede


asociarse al camino de la filosofía; volar hacia la muerte puede
comprenderse también como el final de todas las ufanías y
batallas del hombre, la muerte. Sin ella, la existencia no tendrá
sentido, sería eterna y no habría asidero de sufrir, ni
necesidades, por tanto, las situaciones límite, e incluso la
angustia ante la muerte como una de ellas, exacerbarán en
nuestro poeta las ganas de dotar de sentido la vida y desde allí
amarla; Gómez Jattin, dotó de sentido su vida de dolor por
medio de la poesía y desde ella encuentra el destino de la
misma: ser una existencia poética desde su singular tragedia
humana y estética.
50

1.2 LA LOCURA

Dentro del apartado del dolor, donde anotábamos los orígenes


del sufrimiento de nuestro Gómez Jattin, hicimos una corta
alusión a la locura; pero es necesario que apuntemos estos
rasgos generales sobre su locura, para que entendamos que gran
parte de los síntomas que diagnostican en él la locura, son los
mismos dolores del alma que lo aquejan, claro que está reforzada
con el consumo de drogas. En su mensurable anotación
biográfica recogida por Fiorillo en “Arde Raúl”, el poeta de Cereté
va a enfatizar que su locura tiene dos dimensiones, es decir, su
locura va a tener dos caras: primero, la locura psíquica, él será
un paciente psiquiátrico y frecuentará clínicas de reposo o
mentales de algunas ciudades; segundo, su locura por libertad.
Raúl va a ser un trasgresor de toda norma y las instituciones no
tienen sobre él poder: “me volví loco por ser libre, y creo que lo
conseguí. La locura fue un responso por la automatización de la
vida...”

Gracias Señor
Por hacerme débil
Loco
Infantil.
Gracias por estas cárceles
Que me liberan,
Por el dolor que conmigo empezó
Y no cesa.
Gracias por toda mi fragilidad tan flexible
Como tu arco
Señor amor.

El poeta con su lenguaje poético, nombra el mundo, lo hace parte


de sí, le da notas de su humanidad; el poeta es un creador, y por
tanto, no puede estar subordinado a nadie ni a nada. Pensemos
en el texto bíblico, Dios está solo y en silencio, no hay nada en la
51

existencia. Con su Palabra, Dios va a nombrar cosas y éstas


aparecen tras el influjo de la Palabra del Creador. Él es el poeta
Sumo, y los poetas, como Raúl Gómez Jattin, serán los poetas,
que a semejanza del Gran Poeta, tienen la particularidad de
compartir el ser originarios, siendo así, no ha de haber
subordinación alguna. Esta es la locura artística de Gómez Jattin,
ser creador, es no estar subordinado, es ser libre y esa libertad lo
hará sin proponérselo, el trasgresor de toda norma concebida en
lo contractual de un proceso de ordenamiento social, a saber, la
sociedad en la que vivió. Es el artista, luego, sus acciones, su
nombrar el mundo, su pensamiento, desbordan toda las
prevenciones y pactos que hemos contratado los que vivimos en
sociedad.

En “Arde Raúl” encontramos un capítulo especial que trata este


tema, testimonios de los psiquiatras que lo atendieron, y las
posibles causas de su esquizofrenia, sin embargo, se retoma en
éste apartado, los más reiterativos. La locura de Raúl en
diagnóstico psiquiátrico, respondía a un trastorno que llama la
Psiquiatría, bipolar, es decir, hay unos momentos en que el
paciente está sobrio, facultado para ejercer sus capacidades
mentales óptimamente, y hay otros momentos en que se disocia.
Su diagnóstico, corresponde también, dicen otros psiquiatras, a
un complejo de Edipo que no pudo elaborar, la relación con su
madre era patológica, como lo señalábamos anteriormente. Y
otros diagnósticos que no es competencia de esta tesis describir,
ya que no es un tratado de psiquiatría. Pero, la mayoría de los
psiquiatras que lo trataron, coinciden en que el consumo de las
drogas alucinógenas, se debió a esa necesidad de acallar esos
dolores interiores del alma que experimentaba lejos de su familia
y a raíz de la muerte de Joaquín Pablo, el padre, con lo que la
familia se desintegró. El exceso de mimos de la madre en la
infancia, y el desinterés posteriormente por la vida y el destino
del poeta, hacen mella honda en los sentimientos del poeta. La
locura para Raúl va a ser una forma de la creación artística. “la
locura me permitió ser un artista, e ir a clínicas psiquiátricas...”
52

en otra parte dice “la locura fue mi refugio poético, aunque a mí


me tocó una algo aburrida y complicada...” Estaba conciente de
sus estados de disociación, pero, encontró en la locura una forma
de creación de su poesía. Posteriormente, después de su viaje a
Cuba, al Hospital psiquiátrico de la Habana donde tuvo un
proceso de desintoxicación de alucinógenos y como decía él para
curarse de la locura, llega a Cartagena como un hombre
renovado, prometedor de un cambio rotundo de esa vida
pordiosera que llevó hasta antes de Cuba; luego, pues, del viaje,
aseguró en alguna entrevista que le hiciesen en esa Ciudad
colombiana, que no fue la locura la que generaba su poesía, era
su genialidad como poeta. Jaspers en su texto de ensayos sobre
algunos genios, pacientes psiquiátricos, entre otros, analiza al
poeta alemán Hölderlin, quien tuvo una vida parecida a la de
nuestro poeta respecto a su esquizofrenia y producción poética,
el filósofo va a considerar que en estos pacientes genios, la
locura sólo es una exacerbación de la genialidad que producirá un
estímulo profundo en la creación: “El hecho de la esquizofrenia,
su padecimiento, se observa que coincide con las alteraciones
simultáneas en la forma de vivir, trabajar, junto con los cambios
de estilo que se operan en sus obras, de algunos grandes artistas
aquejados de la psicosis, hace muy verosímil la posibilidad de
que la dolencia constituya una condición determinante de sus
peculiarísimas producciones.” (“Genio y Locura” Karl Jaspers; Ed
Aguilar). Esta dolencia del alma por diversos hechos que tocaron
en lo más íntimo de los sentimientos y de la psiqué al hombre,
brotan como un dolor desde el ánima, que será la traducción
literal de ese padecimiento en la manifestación psicótica.
Jaspers, en esa misma obra trae un ejemplo sencillo y muy
utilizado, con el que quiere ampliar esta explicación de la
intensidad de los sufrimientos humanos y como ellos en los
genios se convierten en palabra poética y en obra de arte, y
también como a través de ellos, el ser humano, comprenderá el
sentido de su vida: “del mismo modo que el molusco enfermo
engendra una perla, la esquizofrenia puede engendrar grandes
obras de arte.” P. 190 de Genio y Locura.
53

1.3 LA SITUACIÓN LÍMITE

Para Jaspers, situación denota la posición de una realidad o cosa


ante un sujeto. Esto no nos es incomprensible. Estar situado es
estar de algún modo o forma o posición en determinado lugar, ya
sea espacial, temporal o psíquicamente. No es sólo una realidad
natural, sino más bien, física y psíquica a la vez. Como realidad
concreta, representa para la existencia empírica del hombre
ventaja o prejuicio, oportunidad o impedimento; es decir, que
estar en determinada situación alegre, triste, insatisfecho,
sufriente, hace que se encuentre provisto de ellas para asumirlas
y desde ellas experimentar su existencia. Sucede que como
existencia empírica, el hombre siempre está en situación, nunca
deja de estar situado en el mundo, en una o en otra o en
cualquier situación. Es impensable un hombre sin situación, le es
inherente a su ser en el mundo. Es ser-en-sí-mismo, o sea, está
en situación de ser.

Hay situaciones que pueden ser modificadas hasta ignoradas por


el hombre, pero nunca puede éste estar sin situación. Las puede
suprimir, cambiar, mas nunca podrá derogar el estar en
situación. Estas situaciones suceden, si no se aprovechan no
vuelven jamás. La vida del hombre es una sucesión de
situaciones.

Por el contrario hay situaciones que se dan con la existencia


empírica del hombre las cuáles no puede transgredir, sin las
cuales no logrará saborear lo compleja que es la existencia
desde ellas, son las que hemos mencionado anteriormente como
las situaciones límite. Pero, ¿cuáles son éstas?
- estar siempre en situación.
- La Lucha.
- La Culpa.
- El Sufrimiento
- La muerte.
54

En estas situaciones la existencia se nos plantea como un caos,


todo se nos muestra adverso, queremos salir de ellas o
transformarlas, cambiarlas, porque tendemos a ser felices como
tendemos al ser. Quisiéramos eludirlas, pasarlas por alto para no
experimentar lo escabrosas y fatales que pueden ser. La vida se
nos muestra sin sentido, pero es inmersos en ellas, donde
encontramos la templanza y el sentido de nuestra existencia.
Ante ellas chocamos como con un muro insensible. Todo nos
parece cruel y todo carece se sentido. Son como unas noches
huérfanas de luna a la deriva sobre la piel del Mar.

Si no podemos transformarlas, ¿qué hacer?. Resignarnos, entrar


en ellas y asumirlas, experimentarlas sin más. No hay poder
racional que las capte o comprenda, para él sólo aparecen como
absurdos, no son inteligibles por vía de la razón, a lo sumo, sólo
podemos esclarecerlas sin lograr en ningún momento explicarlas
o deducirlas. Llegamos al fondo más íntimo de nosotros cuando
las palpamos; llegamos a ser nosotros mismos entrando en ellas
pero con los ojos bien abiertos, es decir, con actitud despierta,
porque aunque no las podemos cambiar, ni explicar, ni salirnos
de ellas, podemos mantener la certeza de que pasarán y dejarán
en nosotros un hombre más acrisolado. Pertenecen a la
existencia, mientras que las otras situaciones cambiables o
soslayables hacen parte de la conciencia inmanente; son las
situaciones límite al lado del asombro griego que despertó la
inquietud por la Sabiduría, la duda (cartesiana) y la crítica
(kantiana), el origen más profundo de la filosofía. Es decir, que
quien experimenta en su existencia las situaciones límite puede
darse por bien servido de que ha podido palpar su propia
existencia desde sus cimientos. Es el sufrimiento una de esas
situaciones límite. Nuestro poeta de Cereté lo padeció
exacerbadamente en su vida, a imagen de los simbolistas
franceses como Baudelaire, y su amado Rimbaud.
55

Hemos llegado al punto más central de nuestra lectura-


valoración-reflexión: captar el sufrimiento de nuestro poeta no
como un simple sentimiento de angustia, sino, como una
situación límite que se le presentó como a cualquiera de
nosotros, pero que en él no hubo soportes físicos o espirituales
que le sirvieran de apoyo, tal vez no tuvo la suficiente templanza
para enfrentarlo, se dio al dolor de ser un ser sufriente
existencialmente hablando, autodestruyéndose en la indigencia
física y moral. Sin embargo, la única forma que logró dilucidar
para enfrentarlo, fue la más poderosa, la más genuina forma de
la discursividad del hombre: el lenguaje poético: “... Descifro mi
dolor con la poesía...”

Desde la Filosofía Jasperiana de las situaciones límite, el


Sufrimiento de Raúl Gómez Jattin queda justificado como una
situación que no pudo ni logró transgredir, pero desde la que
pudo encontrar la forma más pura de comunicarla a fin de
descargar un poco del gravamen del sufrir en ella, una forma de
hacer la catarsis que es en último término, el fin misterioso que
tiene la poesía. Desde él pudo encontrarle sentido a su vida, a su
mundo de imágenes de la realidad, entregándonos los ecos del
mismo, hecho verso, hecho lenguaje poético.

La situación de Raúl Gómez Jattin, está descrita por él en su bello


poema “ De lo que soy”, en él, canta cómo está ubicado en el
mundo, en su existencia, es decir, nos dice su situación concreta:

De lo que soy
En este cuerpo
En el cual la vida ya anochece
Vivo yo.
Vientre blando y cabeza calva.
Pocos dientes y yo adentro
Como un condenado.
Estoy adentro y estoy enamorado
Y estoy viejo.
56

Descifro mi dolor con la poesía


Y el resultado es especialmente doloroso
Voces que anuncia: ahí vienen tus angustias
Voces quebradas: pasaron ya tus días.

La poesía es la única
Acostúmbrate a sus cuchillos
Que es la única.

La situación de Raúl va a ser un estar en el dolor, que sólo por


medio de la poesía va a poder darle nombre y decirlo al mundo.
Descifrar el dolor con la poesía es comunicar la verdad que se
busca y se halla, que es para Jaspers el fin de la Filosofía, la
comunicación de esa verdad; si el origen va a estar en la
experiencia personal de las situaciones límite, como hemos
anotado, el fin de la Filosofía estará en la comunicación de la
gran verdad que busca el filósofo, la gran verdad de Raúl es su
sufrimiento. Entre la búsqueda de la verdad el filósofo, va de
camino, “ir de camino” así concibe Jaspers la filosofía, como un
ir de camino en búsqueda de esa verdad que luego de
encontrada se comunica, como el gran fin al que tiende la
filosofía. La situación límite en el poeta se presenta como eso,
como una situación totalmente límite, desde la que el poeta va a
construir su poesía para decir su verdad al mundo, es a través de
este sufrimiento como Raúl Gómez encuentra el sentido a su
vida: “no olvidé el dolor. Lo transformé y me siento muy
contento de ser quien soy a pesar de la muerte, las soledades, y
locuras atravesadas.”

Jaspers comprende que el sufrimiento como situación límite, lleva


al hombre a conocer y palpar su existencia en sí mismo; el
individuo cobra conciencia de su existencia, de sí mismo, en
virtud de su sufrimiento... Pero en Jaspers no se da una
comprensión pesimista del sufrimiento, cuando afirma que a
pesar de que es más fácil que el hombre capte su existencia
57

concreta en el sufrimiento, más que en la dicha, tiene que


aventurarse y osar ser feliz. Raúl dice: “confieso también que no
fui un hombre amargado, sino, simplemente un estoico... me
limite a contarles a otros mi dolor de haber estado vivo y del
placer de estarlo, mirando el río Sinú, el Mar y la murallas de
Cartagena..”
58

2. LA TRAGEDIA DE RAÚL

“...Si el sufrimiento no fuera un instrumento de conocimiento,


el suicidio sería obligatorio.” ( E. Ciorán)

Todo fin de la tragedia griega, apuntaba a educar a los


espectadores –el pueblo- en lo moral y en lo religioso
eminentemente. La vida del hombre, en la Tragedia Griega,
encuentra la forma poética de cantar y dramatizar detrás del
prosopón de cada personaje, las tragedias humanas. Si tiene un
fin pedagógico, la Tragedia encarna un saber que Jaspers en su
obra “Esencia y formas de lo trágico” llama saber trágico. Dicho
saber integra las llamadas intuiciones originarias: arte, poesía y
religión; desde el género de la tragedia, los dolores humanos,
toman un carácter estético que sobrepasan toda interpretación
lamentable. El grupo de estas intuiciones, mantienen
inagotablemente oculta a la filosofía, porque de ellas va a partir
como saber metódico nuestra ciencia milenaria. Luego, desde
que la Tragedia canta las tragedias de los hombres poéticamente
y sobre todo con Esquilo, el padecimiento humano, desde lo
estético se convierte en un saber filosófico; en esto radica el que
hagamos lectura de las situaciones límite planteadas y analizadas
por Jaspers, a través del cristal dolórico del poeta de Cereté. La
relación de la filosofía con la poesía como anotábamos en el inicio
de ésta reflexión, es intrínseca, porque es en el mito, donde la
filosofía encuentra tierra favorable para su desarrollo, no lo
incuba, pero sí va a servirle de referencia para plantear una
nueva forma de comprender la esencia del mundo, a través de la
palabra no ya poética, sino, conceptual. Por tanto, leer el análisis
existencial que hace Jaspers de las situaciones límite que vive el
hombre poniendo de pretexto la obra de Raúl Gómez Jattin, no
ha resultado ser una idea o una pretensión desfasada y forzada,
teniendo en cuenta además que el filósofo alemán, también
59

estudia y desarrolla el tema de la poesía y en un sentido amplio


del arte como tal en alguna de sus obras.

Continuemos con la Tragedia. Nos dice Karl Jaspers que la


conciencia trágica logra en la poesía la corporeidad de su pensar.
Gracias al decir poético de los sinsabores y fatalidades humanos,
no sólo éstos toman el carácter estético, sino la misma existencia
del hombre. Como género literario, la tragedia no sólo busca
centrar su atención en el dolor y fracaso de los personajes, sino,
en llevar a sus espectadores a una comprensión de grandeza
paradójica: lo trágico es la grandeza del hombre en el fracaso. El
triunfo está en el mismo fracaso. Si hacemos un paralelo con la
tragedia del poeta nuestro, nos damos cuenta que el dolor, el
sufrimiento, por ser estéticos, son en el aparente fracaso de su
autodestrucción, la grandeza de su persona.

La tragedia de Raúl Gómez Jattin, es conocida por muchos como


la del poeta loco que gastó su vida en las tiesas tablas de un
escenario que le fue hostil. El poeta que estuvo en la calle como
cualquier mendicante de un pan, de unas monedas, de unas
granadillas, de una prenda de vestir, de una sonrisa. Su
agresividad en las crisis de locura, hizo que la comunidad lo
marginase, porque ¿quién quiere ser golpeado bruscamente por
un loco a quien no se le ha hecho nada? La tragedia de Gómez
Jattin, que nos hemos encargado de recrear en ésta reflexión,
bien podemos justificarla como una tragedia estética que encarna
un saber que él mismo conoció dolorosamente pero le hizo
comprender la paradoja de ser un creador destronado,
secularizado, solo y abandonado por los que lo quisieron. Un
saber, en el que encontró la justificación para darle sentido a su
vida desde su sufrimiento poético. En la obra que hemos citado
del filósofo alemán, lo trágico, se muestra en :
La lucha
El triunfo
El sucumbir
Y, la culpa
60

Para Jaspers, la lucha, el fracaso, la culpa, el sufrimiento son


situaciones límite, quiere decir que la tragedia o el héroe trágico,
es un hombre que vive y experimenta el rigor y el aparente
sinsentido que trae consigo la tragedia. En una palabra, la
tragedia es la situación límite del hombre, que se hace estética
como lo hemos dicho enfáticamente, en la forma como se
construye y se canta: la poesía. La tragedia del poeta de Cereté,
es su paso por la situación límite del sufrimiento, desde el cual,
va a considerar su vida como una poesía, como catarsis del
mismo. Así concibe Nietzsche el ultrahombre, como un sujeto
estético, que por su creación (estética) se mantiene danzando
ante el abismo. La culpa, como otra forma de lo trágico es la
manera cómo purga causas anteriores el sujeto que las detenta,
que es el héroe trágico, como Antígona de Esquilo y Sófocles. La
culpa para Jaspers es otra situación límite y como tal, en ella está
el origen de la filosofía porque pone al hombre frente a su ser
desnudo en la asimilación vergonzosa y dolorosa de sus culpas;
la culpa en su más vasto sentido es la existencia como tal. Así lo
dice Jaspers, para él como buen protestante, la idea de la culpa
será importante, y hay que purgarla y a través de ella, encontrar
el sentido de la vida, pero no desde la redención cristiana, sino
desde el fracaso mismo de la tragedia, que es un fracaso
estético.

Por último sobre lo trágico nos dice Jaspers, que se logra superar
en la contemplación que se haga de él, no en la contemplación de
la revelación o promesas futuras; contemplarlo, porque es un
saber que integra poesía, religión (dioses, semidioses, etc.) y
arte, por eso se contempla, y que es la contemplación sino el
primer paso para acunar la reflexión filosófica, es decir, que lo
trágico encarna como lo hemos dicho, un saber que es más
abarcador que el saber racional, y que deviene en lo estético.
Por eso la poesía va a ser la compañera armada de cuchillos para
el poeta Jattin, porque será la forma como comprenderá su
61

tragedia personal y desde ella atisbar y cerciorarse de su


existencia poéticamente.

La tragedia de nuestro poeta, su abandono, y otras formas de


fatalidad, pueden asimilarse con la tragedia que viven hoy
muchos pueblos del mundo, olvidados, avasallados por el imperio
de las tecnologías, diezmados por el hambre, por la falta de
educación. Un deterioro al que asistimos todos los seres
humanos del planeta y en el que no vemos atisbos de soluciones.
Sólo en nuestra patria somos tocados por los duros contrastes de
la guerra entre los hijos del pueblo, con los hijos del pueblo.
Somos tocados por la manipulación febril de los que tiene el
poder monopolizado en las instituciones más insignes y dignas de
reverencia social. El país de Raúl Gómez Jattin estaba reflejado
en su tragedia personal, traslúcido y gimiente como un clamor
que aún desde sus versos dolorosos no se extingue. Valorar una
obra poética desde la filosofía, sin que nos toque la realidad real
que padecemos como sociedad y como comunidad planetaria, no
sobrepasa los límites mudos de éstas páginas ni de los anaqueles
donde reposarán en silencio. Reflexionar sobre la tragedia de
Raúl Gómez Jattin, es repensar nuestro propio ser que
amenazado por las formas nihilistas que nos propone el ritmo
mundial de vida, ha de sostenerse en sus cimientos humanos
para optar siempre por lo humano, a fin de que lo que prevalezca
sobre toda hegemonía de lo superfluo e imperial, sea el hombre,
lo que somos, con nuestros dolores, tragedias cotidianas y
carnavales.
62

2.1 ¿UNA POÉTICA EXISTENCIAL?


“...En la forma de la poesía irrumpe la primera filosofía.”
(Karl Jaspers)

Leemos la poética de Raúl Gómez Jattin, desde la filosofía


existencial de las situaciones límite que experimenta cada ser
humano, analizadas y propuestas por el filósofo alemán, Karl
Jaspers, como el origen aún más profundo de la filosofía. El
título o mejor, la implicación filosófico-existencial nos remite a
catalogar, aunque suene positivo, la obra de Gómez Jattin dentro
de la realidad existencial, comprendida ésta última como
reflexión filosófica, que no es más que el mismo análisis que en
la incertidumbre de las dificultades últimas, hace cualquier
individuo sobre su propio sentido existencial. No se pretende
afirmar que el poeta sea un filósofo, sino, que su poética se
puede mirar desde la óptica de la filosofía existencial. Podemos
postular que su poética analizada como una poética del
sufrimiento, es desde éste, una lírica existencial. Como género
literario, la poesía se diferencia de los demás géneros porque es
el único donde el autor desenvuelve su ser personal para
presentarse directamente al lector, con sus anécdotas, anhelos,
dolores, ufanías, nostalgias, incertidumbres o cualquier manera
de comprender el mundo y el destino de su propia vida; en la
novela, por ejemplo, el lector entabla un diálogo con un narrador
que no es el autor directamente, por tanto, desde la poesía habla
el hombre que escribe, que desnuda sus sentimientos y los erige
en la forma de la poesía. Es entonces cuando decimos que si un
hombre habla de sus experiencias vitales sean cualesquiera que
sean, está comunicando estados de su ser personal, de su ser
existencial, por tanto, tenemos que la poesía concebida desde el
género literario, es una forma existencial de la literatura, es el
autor que como cualquier individuo se manifiesta ante el destino
de su propia existencia a través de la palabra poética, que a su
vez es la forma más genuina de decir el mundo y la existencia
concreta.
63

Cuando nos acercamos a la obra de Raúl Gómez Jattin,


percibimos que está, como su vida, atravesada por un
sentimiento doloroso. La mayoría de los textos, sin exceptuar los
dedicados al amor, van a permanecer absortos en la angustia o
en un sufrimiento por la no correspondencia del sentimiento
prodigado por el poeta. Los textos que nos hablan de su terruño
canicular, el valle del Sinú, están atravesados por la nostalgia. En
general podemos hablar de una poética del sufrimiento, y si la
denotamos como tal, tenemos otra justificación para sostener
que la poética de Raúl es una poética existencial, considerándola
desde la eminente reflexión jasperiana de las situaciones límite.

“La infelicidad es el estado poético por excelencia” Ciorán en su


obra El ocaso del pensamiento, nos regala este corto aforismo,
antecedido y seguido de otros similares respecto al sufrimiento y
a la soledad. De esta forma experimentó Raúl Gómez Jattin su
sufrimiento; hizo de su dolor, como lo llama él en sus poemas y
en sus anotaciones biográficas, poesía, para encontrar lo que el
maestro Aristóteles en su PERI POIETIKÉ afirma, la catarsis del
alma. Y en el poeta de Cereté, la poesía va a ser una forma de
catarsis del dolor y del sinsentido que experimenta en su vida,
pero la convierte además, en una forma estética de vivir ese
dolor del alma para mantenerse inagotablemente asistido a la
catarsis que no es suficiente, porque su vida, acabó, como lo
sabemos, en la física y cruel indigencia. Su poética remitida
siempre a su dolor personal, será la amiga a la que ha de
acostumbrarse el poeta para poder tasar su existencia
desconsolada.

El yo poético y el yo real, en Gómez Jattin se integran de una


manera especial, como en cualquier poeta. Por ejemplo, el eterno
enamorado de la bella Elvira, no hace más que mostrarnos en
muchos de sus versos el amor por su hermana, el lamento
perpetuo por la muerte de ésta, su estado anímico último.
“¡Poeta, di paso los furtivos besos!/ ¡las sombras¡/ ¡los
64

recuerdos¡/ La luna no vertía allí ni un solo rayo...” nos


rememora la pasión por Elvira. En el poeta de Cereté,
encontramos que la fusión de estos “yo” se homogeniza de tal
forma que el hombre no va a respirar sino es desde el pulmón de
la poesía, y desde ella, va a comunicar su mundo de dolores y
desaciertos, de infortunios y de amores pansexuales y
humanamente no correspondidos. Él mismo nos advierte que
para saber o conocerle, tenemos que leer sus versos duros: “si
quieres saber de Raúl/ que habita estas prisiones/ lee estos duros
versos...” La poesía se convierte en su carta de presentación, en
su vida misma; no obstante, nuestro poeta dimensiona la
profundidad de su dolor existencial cuando la poesía se convierte
en el instrumento para descifrar el padecimiento, “...descifro mi
dolor con la poesía...” El yo real y el yo poético no guardan sino
las distancias de la materia, pero en sí mismos, confluyen por la
vía de la poesía como la manifestación del ser del poeta que es
un ser doloroso.

La poética de Raúl Gómez, es mensurable, pero muy densa, el


gravamen de dolor existencial, hacen de ella, una fuente
perpetua de innumerables valoraciones y sobre todo de
perpetuas formas de interpretación del sentido existencial del
hombre.
65

3. CONCLUSIONES

Hacer una valoración filosófica sobre una obra poética resulta ser
un encuentro con el fondo mismo de la filosofía. Toda filosofía,
forma de conocer y comprender el mundo y decirlo en la forma
compleja del concepto, viene dada en el fundamento de lo mítico.
Los mitos narraron poéticamente la configuración del mundo,
pero ésta ruta fue abandonada por los primeros filósofos o
fisiólogos que le apostaron a un saber demostrativo, ya no
mágico., aprovechando el silencio de las deidades griegas.
Aunque el logos, manifestado en la razón, tenga la posibilidad de
dar una razón verosímil, no agota la sabiduría que encarna el
mito. Por tanto, leer la poesía desde la filosofía y más desde la
filosofía existencial, porque se puede hacer desde la
hermenéutica, es una forma de conciliar una con la otra, en el ser
del existente, es decir, en el hombre. El mito sirvió a los
primeros filósofos o filósofos de la Physis, para fundar la Filosofía
desde la base ontológica y metafísica de una esencia
trascendente, es decir, la pluralidad de las esencias divinas,
consideradas por el mito como las máximas existencias
originadoras del cosmos, al hacerse tan inmanentes y cercanas,
cotidianas por su interacción y cópula con humanos perdieron
toda nota de Eternidad y Trascendencia que va a tener el Ser
conceptual y el carácter de Uno que tiene el ser del Logos. Por
tanto, cuando los Dioses dejaron de ser eternos y trascendentes,
se perdió toda credibilidad en ellos, fueron abandonados, este
estado de orfandad es el que acunó la reflexión de la filosofía;
tenemos que entender con claridad que cuando afirmamos que
en el mito hay un primer paso para filosofar, estamos
reconociendo la magnitud del paradigma mítico y que no es
superado, sino que es otra manera de comprender la realidad.
Platón, por ejemplo, mientras expulsa a los poetas de su
República ideal, se vale de muchos mitos para exponer su
doctrina filosófica; este sólo ejemplo, nos lleva a considerar que
66

tan vinculados están los dos paradigmas, aunque cada uno tenga
vías completamente distintas.

Afirmábamos a lo largo de ésta reflexión, que la poética de Raúl


Gómez Jattin, es eminentemente una poesía del sufrimiento, y la
leíamos desde la analítica existencial del psiquiatra y filósofo Karl
Jaspers, descubriendo no sólo la cercanía de la filosofía con la
poesía, sino, la profundidad existencial y vital que el poeta nos
canta en sus obras. Sobre la vida y obra del poeta, se han hecho
variedad de valoraciones, pero ésta, buscó ante todo, resaltar la
dimensión existencial que tiene su poesía, sin afirmar que es un
filósofo, porque como lo hemos dicho, la poética de Gómez Jattin,
nos sirvió para leer con una nota de novedad las situaciones
límite analizadas por el filósofo alemán. La palabra es acción que
mueve no sólo el mundo, sino a los hombres; el mito de
occidente que nos plantea el origen del cosmos y del hombre
sobre el planeta, es el relato del Génesis de la Biblia hebrea, Dios
con su poder palábrico, dice el mundo, nombrando las cosas y
éstas existen. La poesía es pues, palabra que desde la raíz griega
nos dice de creación, nombrar, dar a luz, entre otras definiciones.
La poesía valorada desde ésta exploración filosófica, es leída bajo
la clave de la reflexión existencial que hace como ya sabemos
Jaspers sobre las situaciones limite que vive cada hombre, y
desde ella podemos resaltar la tensión necesaria que existe entre
la filosofía y la poesía.

La situaciones límite permiten que uno como existente, se


encuentre en una calle sin salida, pero es desde ellas, como se
llegará a contemplar la dimensión última de la propia existencia
concreta. Tienen el espíritu de lo trágico dichas situaciones, pero
en el aparente fracaso se encuentra la grandeza del hombre,
porque es un cerciorarse de la vida, de la existencia; en las
situaciones límite como manifestación o forma de lo trágico, hay
un cúmulo de saber, porque le enseñan al hombre que es sólo en
la dificultad o en la explicitación del sinsentido, como se palpa
existencialmente –valga la redundancia- la existencia.
67

Por otra parte, el habitar poético del hombre, viene dado en la


manera como éste nombra el mundo, y le asigna identidad y lo
asume para sí; todos los hombres habitamos así esta tierra, y
esta conciencia mueve en el interior de cada hombre las fibras
más secretas del ser; somos un diálogo, una metáfora, cargada
de vida, una prolongación del mito que se construye y se realiza
todos los días en el desarrollo de cada una de nuestras
existencias. Somos, desde el paradigma mítico, relato de Dios.

El sufrimiento es un sentimiento, una situación en la que el


hombre que lo encarna –y todos sufrimos- encuentra
súbitamente que la existencia no tiene asidero y por tanto,
sentido, entonces se acrecienta la intensidad de la angustia,
provocando una tensión que nos lleva a las playas de nuestro
propio ser sin que a veces nos demos cuenta; somos entonces,
un sufrimiento constante, pero éste comprendido en su
dimensión poética, ha de rescatarnos y por él hacer la catarsis
del mismo; desde él tomar conciencia que es estructural a
nuestra hecceidad, y que por él, nos viene dado el deseo que es
eminentemente humano.

Raúl Gómez Jattin nos canta su dolor desde sus versos


desgarrados, y desde la poesía va a encontrar el sentido y
catarsis a su vida aunque ésta aparezca confundida y con una
nota de fatalidad. Su sufrimiento, lo acerca a la matriz de los
poetas malditos franceses; y al cantarlo desde la poesía, lo hace
estético, por eso, es que en ésta valoración la poética de Gómez
Jattin, es una poética existencial, que no pierde su dimensión
estética en la poética; desde esta exploración o ejercicio
filosófico, poner como pretexto en el buen sentido del término, la
obra poética de Gómez Jattin, para leer las situaciones límite
analizadas y propuestas por Jaspers como origen de la filosofía,
que en última expresión es el origen de toda comprensión
existente, ontológica y concreta del hombre, resulta ser una
68

novedad para acercarse al sistema filosófico que nos plantea el


médico Jaspers.

El dolor nos acerca a nuestras propias fronteras existenciales,


fracturando, demoliendo y macerando el ser para encontrarlo
pleno en sí mismo; en el fracaso, el hombre encuentra su
grandeza, porque es desde él fracaso que el hombre va a
comprenderse tal y como es, un ser finito, pero con una nota de
trascendencia que apenas puede atisbar desde sus propias y
aparentes miserias.
69

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