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ALMERÍA

LA ENTREVISTA por Violeta Jiménez / Foto de Curro Vallejo
Es escritor, dibujante, guionista de comics, asiduo a talleres literarios... Nadie diría que el editor de la novedosa Lagartos Ediciones estudió Química, ni siquiera él mismo. Asegura estar tan ligado a la cultura que no diferencia entre ésta y su vida

Santiago Girón
«Prefiero vivir en el engaño de la ficción que hacerlo en la certidumbre de la ciencia»
necesitaba encontrar un motivo para quedarme. Entonces conocí a Cristina y luego adoptamos a dos niñas de La India, así que ya tengo tres motivos para quedarme. Ya no puedo irme. P.— Estaba abocado a ser fantasioso. ¿Qué ventajas da eso en la vida real? R.— No tengo ni idea. No sé por qué coño veo todo como si fuera una película o una novela. Mañana mismo podría convertir en un cuento esta entrevista. P.— ¿Todas las situaciones son susceptibles de convertirse en ficción? R.— Estamos viviendo en una ficción. Yo lo que intento es hacerla lo menos aburrida posible, porque la vida tiene que ser una película entretenida. Creo a pies juntillas en el Realismo Mágico, porque a nuestro alrededor están pasando siempre cosas sorprendentes y sólo hay que poner atención, preguntarte cosas. Si haces eso siempre descubres algo digno de ser narrado. P.— Y recurre mucho al sentido del humor. ¿Para qué «La cultura por la cultura no sirve sirve eso en la literatura? R.— El humor es para nada. Tiene que cambiar la un mecanismo que sociedad, agitarla, hacerla mejor. te permite tomar Es un despertador de conciencias» una distancia crítica respecto de lo que estás narrando, para no involucrarte demasiado y no socos agitadores culturales, aunque brescribir, para reírte de ti mismo. están totalmente solos. No se puede ser un nihilista de esP.— ¿Aquí se lee? tos tipo emo, constantemente penR.— Creo que sí, pero es curioso sando en lo malo. lo que se lee. El último éxito literaP.— Algunos piensan que para rio de ventas que ha habido en esta ciudad ha sido Enigmas y leyendas ser artista es requisito indispensade Almería, de Alberto Cerezuela. ble ser un desgraciado. ¿Qué opiEs un libro que podría estar en la na? biblioteca de Iker Jiménez, pero esR.— Ése es el rollo de los maldite señor, con dos cojones, ha venditos, pero me parece una gilipollez. do más de 1.500 ejemplares, mienHay gente que escribe y ahí no hay tras que Antonio Orejudo no sé ninguna tragedia. Yo los libros de cuántos habrá vendido de su novela los malditos los tengo todos guarsobre Almería, siendo un escritor dados en un cajón [Risas]. que va a alcanzar fama internacioP.— Con usted se han querellado nal. por su humor gráfico. ¿La gente no P.— ¿Y qué fue lo que hizo que tiene sentido del humor? se quedara en esta provincia? R.— Los que no tienen sentido R.— El amor, mis dos hijas, la videl humor son los políticos, que son da. La gente busca el amor. Mi prilas personas que más se juegan en mera mujer murió muy joven y yo su imagen. Hasta las modelos puepensé en irme. Yo no sé vivir solo, den salir borrachas y drogadas, peALMERÍA.— Santiago Girón lleva siempre consigo una libreta y un bolígrafo. Cree firmemente que cualquier cosa que le ocurra es digna de convertirse en historia, y no es de extrañar. Una vida azarosa como la suya, marcada íntimamente por la cultura, da para muchos relatos. Ha vivido momentos intensos, tanto a la baja como a la alza, aunque él prefiere verlo todo desde la distancia crítica del humor. Los literatos malditos le dan mal rollo y por eso tiene las obras de éstos guardadas en un cajón. Por si las moscas. PREGUNTA.— Como hombre dedicado por entero a la cultura, ¿qué opina de la vida cultural almeriense? R.— Almería es un desierto en muchos aspectos y en el cultural también. Lo que se hace a nivel oficial no me parece interesante. Luego hay algunos francotiradores, como Miguel Ángel Muñoz y Antonio García. Y editoriales como El Gaviero, que me parecen unos auténti-

Plantar palmeras en el desierto
Nació en Los Guindos (Jaén), en 1963. Vivió una infancia salvaje, durante la cual extinguió a la tribu india de los Sioux en su imaginación. Su padre era minero y siempre le contaba historias maravillosas. Con cinco años se trasladó a La Carolina y allí empezó a dibujar y a leer. A los 18 se marchó a Granada para estudiar Química. Allí se hizo amigo de todos los personajes esperpénticos de la ciudad y cada vez tuvo más claro que lo suyo no era la ciencia. Después conoció a su primera mujer, con quien vivió en Ceuta y más tarde en Almería. Cuando ella murió pensó en marcharse, pero pronto encontró un motivo para quedarse, Cristina, su actual mujer, y sus dos niñas. Guionista de comics, escritor, dibujante, editor de Lagartos Ediciones... Ahora ya no usa su fantasía para matar a los Sioux, sino para construir oasis de cultura en el desierto.

ro ellos no. P.— ¿Qué expectativas tiene puestas en Lagartos Ediciones? R.— Espero divertirme, pero también que sirva como elemento de agitación cultural, como mínimo en mi entorno local, provincial… Que sea como plantar otra palmerita en este desierto de Almería. P.— ¿La función de la cultura debe ser agitar? R.— Sí. Si el hecho cultural no es capaz de cambiar la sociedad y hacerla mejor, ¿qué sentido tiene? Es como un despertador de conciencias. La cultura por la cultura no

sirve de nada. Parece que la mitología clásica no sirve para nada, pero todas las historias que existen las contó un solo tipo, que fue Homero, y son La Iliada y La Odisea. A partir de Homero todo el contenido está hecho y sólo cambiamos la forma. P.— ¿Cree que la forma es más importante que el contenido? R.— Sí. La forma es importantísima porque nos hace percibir el contenido de forma diferente, aunque sea el mismo. P.— En su vida cultural busca la diversión. ¿Y en la personal?

R.— Lo mismo. No diferencio una cosa de la otra. La cultura forma parte de mi vida más íntima. P.— ¿Qué le aportó estudiar Ciencias? R.— No tengo ningún interés en la Química. Sólo me sirvió para conocer a gente y para despertar en mí una tendencia a racionalizar, en contraposición a mi forma natural de pensar, que es fantasiosa. Pero yo prefiero vivir en un engaño que con la certidumbre de la ciencia.
Esta entrevista se realizó en las inmediaciones de la Biblioteca Villaespesa.