EL SUBDESARROLLO DE HONDURAS EN EL CONTEXTO DE AMERICA LATINA

(Una aproximación teórica)

Por César Lazo

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Breve Introducción El presente trabajo tiene como objetivo hacer un análisis del subdesarrollo en América Latina y de Honduras a partir de perspectiva dialéctica (materialismo histórico) con el fin de contribuir a la conformación de una visión histórica del pasado y el presente tomando en cuenta las causales externas e internas del subdesarrollo o atraso dependiente del continente mestizo y en particular de nuestro país Honduras. Para poder introducirnos al tema que tratamos de analizar primero planteamos el marco teórico desde el enfoque de las dos concepciones: La teoría de la modernización y la del materialismo histórico. A partir de esta última enfocamos los orígenes del subdesarrollo en América Latina y sus consecuencias, haciendo el recorrido en el contexto histórico desde la colonización española, pasando por el enclave comercial ingles, los enclaves Norteamericanos y la política neoliberal de nuestro tiempo impulsada por el poder financiero mundial y aceptada por los lacayos internos de nuestros países. Concluimos con las propuestas de desarrollo desde la conceptualización desarrollista planteada por los técnicos de la CEPAL y el neoliberalismo que hoy nos aplasta y con una propuesta para desarrollar a Honduras. I. Marco Teórico Son dos las concepciones que nos ofrecen las herramientas teóricas y conceptuales sobre el tema del subdesarrollo latinoamericano. Estas concepciones son: 1. La teoría de la modernización desde una visión funcionalista de la sociedad y el cambio social, cuyas raíces se hunden en las aguas de la tradición sociológica clásica.

3 2. El enfoque de la dependencia que acusa la influencia

del materialismo histórico. Teoría de la modernización y el subdesarrollo: La teoría de la modernización surgió en las décadas de los 50 y los 60 a raíz de la declinación de los viejos imperios con la descolonización del Caribe Británico y con las reformulaciones de autonomías y aun independencias por parte de los Países Bajos, así como la declinación del colonialismo Francés y por vía de la compra de la minúscula presencia danés. Un grupo de cientistas norteamericanos, entre ellos, Talcott Parsons y Bert Hoselitz, se interesaron en el tema del llamado Tercer Mundo, nombre con el que se designa a los países atrasados y dependientes o subdesarrollados de América latina, Asia y África. La atención de los políticos hacia estos países estaba determinada por el surgimiento del bloque socialistas de la Europa del Este. Era necesario demostrar que estos Estados subdesarrollados y las antiguas colonias podían alcanzar el desarrollo bajo el modelo del sistema capitalista y no del modelo socialista encabezado por la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas URSS, que surgía como una alternativa de desarrollo independiente. Estos teóricos de la modernización piensan que el desarrollo es primario y fundamentalmente un proceso cultural y de adopción de valores, actitudes e instituciones racionales y modernas. Para ellos, el desarrollo es igual a modernización. Piensan que las sociedades se modernizan en que consiguen institucionalizar las formas de conducta que resultan de la adopción de valores, actitudes e instituciones que predominan en las sociedades modernas, por las cuales se entienden las sociedades altamente industrializadas del denominado mundo occidental. Los países subdesarrollados son aquellos donde existe una ausencia de estos valores, actitudes e instituciones racionales.

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“Para los teóricos de la modernización, el desarrollo no es otra cosa que el paso de la sociedad tradicional a la sociedad moderna. El modelo de la sociedad moderna se construye mediante el aislamiento típico social de las normas valores y actitudes predominantes en la sociedad altamente industrializadas de Europa Occidental y en los Estados Unidos.” En otras palabras la modernización de los países dependerá de que se siga la misma ruta que siguieron las potencias industriales. Según los teóricos de la modernización los rasgos de una sociedad subdesarrollada donde predomina el tradicionalismo, son: i. Los individuos están orientados al pasado y carecen de habilidad cultural de ajustarse a una nueva situación. ii. Las relaciones económicas, políticas y legales se definen a través del sistema del parentesco, que es un punto de referencia o más bien un mecanismo para toda práctica social. iii. Los miembros de la sociedad tradicional son supersticiosos y tienen una forma fatalista de mirar la realidad. La sociedad moderna tiene los siguientes rasgos: i. Los individuos conservan ciertas tradiciones pero son capaces de abandonarlas si éstas son un obstáculo para el progreso. ii. La posición del individuo en la sociedad esta determinada por la abnegación al trabajo y por una alta motivación por el éxito. iii. Los miembros de una sociedad moderna tienen una capacidad innovadora y futurista. Tienen una un fuerte espíritu empresarial y una manera racional y científica de visualizar el mundo. Estas teorías han sido el enfoque predominante de los teóricos norteamericanos para estudiar el atraso y dependencia (subdesarrollo) de América Latina y aplicada en

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el marco conceptual de los organismos de financiamiento como el FMI. El enfoque de la dependencia: Fue en los años 60 que surgió este enfoque teórico formulado por un grupo de sociólogos y economistas (sobresalen Theotonio Dos Santos, Fernando E. Cardoso y Andre Gunder Frank) que sintetizan las concepciones sobre el subdesarrollo elaboradas por los técnicos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) fundada en 1948 por las Naciones Unidas y las aportaciones de la tradición marxista sobre la teoría del imperialismo y el subdesarrollo. La CEPAL a través de varios documentos formuló un análisis crítico de las relaciones imperantes en el comercio internacional cuyo punto de partida era la idea de que en la economía mundial existían dos polos, el centro, o sean los países altamente industrializados, y la periferia, o sea los países subdesarrollados. La CEPAL hizo una demostración teórica que nos mostró que durantes el período entre 1850 a 1930 los países hoy subdesarrollados habían alimentado las economías de los países hoy desarrollados a través de la llamada economía primaria exportadora o desarrollo hacia fuera, y que la división internacional del trabajo, que los teóricos apologistas del neocolonialismo presentaba como natural, había sido altamente rentable para las metrópolis cuya industria de manufactura crecía a expensas del deterioro de los recursos minerales, bosques y suelos de los países que conformaban la periferia. Estos países eran sometidos a constantes crisis porque en el mercado internacional sus productos agrícolas (postres) y minerales se vendían a precios que fluctuaban con una tendencia permanente hacia abajo, mientras ellos se miraban obligados a comprar a precios altos que se mantenían o subían, la manufactura de la gran potencia. Esta relación desigualitaria de precios a nivel del mercado internacional fue captada a través del concepto de deterioro de los términos de

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intercambio. Para superar los efectos negativos sobre las economías periféricas la CEPAL sugirió un desarrollo hacia adentro a través del proceso de industrialización por sustitución de importaciones, que en algunos países ya sea había iniciado desde la década del 20 del Siglo XX. Los teóricos de la dependencia hicieron uso de los planteamientos de la CEPAL pero al mismo tiempo señalaron críticamente los efectos del denominado “desarrollo hacia adentro” que de acuerdo a los resultados provoco mayor dependencia de los países subdesarrollados del capital financiero internacional. La segunda fuente para la elaboración del enfoque de la dependencia es los estudios teóricos marxistas leninistas, y los aportes de teóricos como Paúl Baran y Rosa Luxemburgo. Enfoque de desarrollo en América Latina: Hasta hoy dos concepciones económicas han dominado el panorama de América Latina en cuanto a políticas y soluciones: el desarrollismo y el neoliberalismo monetarista.  El desarrollismo tuvo un impacto significativo en el juego de las ideas, en las realizaciones, fue el momento en la época de oro de la CEPAL, del BID, del Pacto Andino que dejo productos muy buenos, el crecimiento económico. La tesis del centro periferia del Profesor Prebish, tuvieron auge en ese momento y realmente plantearon caminos viables; pero, no solucionaron el problema de la desigualdad, de la marginalidad, del desempleo creciente, y de la pobreza que nos ha dejado como herencia o nos sigue dejando como herencia el sistema capitalista dependiente.

Si bien es cierto que los planteamientos desarrollistas pusieron a la defensiva a los centros intelectuales de los países desarrollados, estos reaccionaron con la receta monetarista neoliberal y un neoliberalismo prosaico por llamarlo así, de recetas, ni siquiera como

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el de la escuela Austriaca, un monetarismo simplista, pero que nos mantiene subjuzgados, sometidos a una crisis que se agudiza y que afecta todo el andamiaje social de Latinoamérica. La deuda externa es la peor de las crisis para la América mestiza.

La unidad latinoamericana sin perder la autonomía nacional es el primer paso generar cambios continentales profundos que incidan en la vida social, la economía y la cultura.

II. Orígenes del Subdesarrollo: El subdesarrollo o atraso dependiente no es una simple cuestión de ausencia de un proceso cultural de valores, actitudes e instituciones racionales y modernas, ni tampoco una situación de “retraso” con respecto a los países industrializados como opinan los teóricos funcionalistas de la modernización. El subdesarrollo de América Latina tiene raíces más profundas, arraigadas a través de un proceso que data “Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo.” “Para quienes conciben la historia como una

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competencia, el atraso y la miseria de América Latina no es otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial el oro se transfigura en chatarra y los alimentos se convierten en veneno.” (Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina, 1996, siglo veintiuno editores)

Las causales del subdesarrollo en América Latina tienen un carácter exógeno y endógeno. Con relación a las causales exógenas se inicia, como lo apunta Galeano, con la colonización europea y dicha colonización en América Latina, salvo el caso de Portugal en Brasil, fue desitegradora de las sociedades anteriores a la conquista y las posteriores.  España no permitió a sus colonias interrelacionarse; creó una compleja red de divisiones territoriales, todas vinculadas con la metrópoli y desvinculadas entre sí. Los dos virreinatos, de la época de los Austria, fueron asentados precisamente sobre las ruinas de los dos Imperios indígenas “precolombinos”, tuvieron una vida paralela, lo mismo los otros virreinatos menores establecidos al final de la colonia durante el esplendor de la ilustración borbónica. Otro tanto debe decirse de las Gobernaciones, Presidencias y Capitanías Generales, cada una aislada de sus similares y conectadas todas con el imperio a través de la Casa de Contratación de Sevilla.

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 Las otras potencias colonizadoras, Francia e Inglaterra y en menor escala los países Bajos y Dinamarca, además de los intentos alemanes en el Siglo XVI, lo fueron por accidente y dentro de una perspectiva geopolítica y militar frente al imperio español y sin la menor voluntad de integración. Su colonización tuvo siempre la mentalidad del “enclave” y la vinculación fundamental de la metrópoli.  A principios del Siglo XIX, Inglaterra es aliada de España, en razón de la política expansionista de Napoleón Bonaparte. Lo anterior evito que Inglaterra interviniera directa y públicamente, a riesgo de tener un conflicto con su aliada; sin embargo, tuvo una participación indiscutible en el proceso independentista de América Latina. La política inglesa estaba clara: Aseguró el libre comercio de su mercadería, producto de su ya iniciada revolución industrial. Cabe recordar la Revolución de Mayo iniciada en el Río de la Plata partir del 25 de mayo de 1810, y sucedió que diez días después la Junta Revolucionaria redujo los aranceles de importación; esto sólo pudo beneficiar a Inglaterra, porque en aquel momento eran los únicos con la capacidad de oferta industrial.  Inglaterra para poder distanciar aún más a América Latina de Europa, recurrió a un procedimiento más sutil: El Primer Ministro ingles sugirió secretamente al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica lo que en 1823 se conocería como la Doctrina de Monroe, en razón del nombre del presidente que la anunció, la misma puede concretarse en los que Camilo Barcia Trilles ha llamado el “tríptico” de la doctrina: a. No futura colonización de América Latina. b. El sistema político del nuevo mundo no es sólo distinto, sino incompatible con el de Europa. c. No-intervención de Europa en América Latina. La Doctrina de Monroe no es Norte Americana, es inglesa; con ello Inglaterra aseguraba que Europa no intervendría ni colonizaría nuevamente a la América Latina; a los británicos no les afectaba porque su interés no era colonizar el Nuevo

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Mundo, sino convertir las nuevas naciones en un gran mercado. Para ello sólo tenía que firmar tratados bilaterales con los gobernantes de cada parcela. Pero si bien no colonizo usando la intervención militar, logró alianzas con las oligarquías urbanas y portuarias latinoamericanas otras veces contó con figuras claves en los procesos revolucionarios locales, como lo fue el Almirante Cochran, héroe de la independencia Chilena, quien según el escritor argentino Arturo Jauretche, se encuentra enterrado en la catedral de San Pablo, de Londres, en el área de tumbas destinadas a los “Servidores del Imperio”; otras veces no hizo asco de la guerra y promovió y apoyó guerras intestinas para quitar y poner gobiernos, según su interés. También actuó como arbitro para par resolver conflictos entre Estados; conflictos que ellos (ingleses) muchas veces provocaron de acuerdo a sus cálculos políticos y económicos. La CEPAL afirma que América Hispánica se convirtió en la “periferia” del imperio Británico. Desde la segunda década del Siglo XIX, Inglaterra nos iría imponiendo: 1) Su propia concepción de la división internacional del trabajo; 2) La condición de mercados de la producción inglesa, lo que se hizo en deterioro de las avanzadas artesanías de los territorios del corazón de América (Argentina, Perú, Bolivia, Etc.); 3) Nos convirtió en zona de colocación de sus capitales excedentarios, ya sea por vía de sus préstamos o de sus inversiones directas en servicios públicos. 2) Estados unidos sustituyó paulatinamente al neocolonialismo Ingles empezando por expandir su territorio al Sur del Río Bravo quitándole, por la vía de las armas, Tejas y California a los mejicanos e interviene por la fuerza en otros países independientes (Nicaragua, Santo Domingo), pero, habrá además una penetración cultural a través de los ideales de la educación y del contenido de algunas ciencias, como la sociología y la economía. También nos penetra

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culturalmente, en forma débil al principio, a través del cine, la novela y la televisión. La influencia Norteamericana acentúa aún más la segunda ruptura (la primera se dio con la conquista) que se produjo con el proceso independentista de 1810. La penetración económica de Estados Unidos se ve acompañada por la pretensión de dominación cultural de orientación “protestante” y luego fundamentalista que niega lo poco que ha quedado de la cultura indígena y las bases de la cultura mestiza. 3) El inicio del neocolonialismo Norte Americano fue a través de las concesiones o contratas para explotar recursos naturales claves para el desarrollo de los Estados Nacionales. Fue así como desarrollo la dominación de “enclave” lo cual estanca el desarrollo de las fuerzas productivas de los países hoy subdesarrollados; las fuerzas productivas se ven limitadas por la existencia de relaciones de producción precapitalistas (latifundio y minifundio) y el sometimiento de la población como mano de obra barata en las minas y plantaciones agrícolas propiedad de los monopolios norteamericanos. Las transnacionales que operaban en estos países también intervenían políticamente y en sus oficinas se fraguaban levantamientos armados y golpes de Estado. La historia de América Latina se convierte en un rosario de guerras intestinas que mantiene dividida y ocupadas sus incipientes Estados mientras las transnacionales saqueaban sus riquezas naturales. Como siempre la leche de la vaca es aprovechada por el vecino que se nutre mientras los indios sirven de carne de cañón siguiendo a los caudillos con ambiciones de poder. Cuando es conveniente para los intereses del imperio se hace uso de la ocupación militar como en los tiempos de la colonia. 4) Actualmente la desintegración como mecanismo de mantener el atraso y la dependencia se hace a través de las medidas neoliberales que impulsa el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, BID y AID; dichas medidas van

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encaminadas a convertir a esta América mestiza en un gran mercado sin aranceles de ningún tipo para los productos que producen las transnacionales. De ahí los ajustes estructurales de la economía que producen devaluación, inflación y mayor exclusión de los sectores asalariados y de las capas medias de la sociedad, abriendo una brecha entre ricos y pobres y más grande la brecha entre los países industrializados y los países subdesarrollados. El proyecto del gobierno de Estados Unidos de crear un Área de Libre Comercio Para las Américas ALCA, es la repetición de un mecanismo de sometimiento que viene desde la colonia pasando por el neocolonialismo Británico y cuyo objetivo es: apropiarse para siempre de los recursos naturales y convertirnos en un gran mercado. ¿Qué es el ALCA? Simón Bolívar nos llamó la atención sobre la diversidad de intereses que se juegan y de los efectos negativos que resultan para un pueblo sin fortalezas cuando hace una alianza con una potencia. “Formando una vez el pacto con el fuerte, – dijo el Libertador – ya es eterna la obligación del débil. Todo bien considerado, tendremos tutores en la juventud, amos en la madurez”. Es obvio que existen evidencias que le siguen dando la razón al Libertador americanista, porque los pueblos latinoamericanos no logran superar la marginalidad, utilizados como simples instrumentos de un progreso que no es el propio. Quizá por tal razón los latinoamericanos miramos con recelo cualquier propuesta de quienes se arrogan el derecho de dictar las pautas sobre toda actividad que se tiene que realizar en el mundo occidental, y que justifica sus acciones guerrerista de trasfondo geopolítico, con el triste argumento de que está en peligro un sistema democrático, que lejos esta de darle bienestar al continente mestizo, que por siglos ha sufrido el saqueo y la expoliación de sus recursos y su población condenada a vivir en una pauperización creciente y vergonzosa. Sucedió en Miami, durante el año 1994, en el encuentro de Presidentes de la gran porción irredento del continente,

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cuando el gobierno Norte Americano lanzó la propuesta de construir un gran mercado libre americano. Un mercado libre ¿para quién? Los gobernantes no nos han dado una respuesta y ni siquiera se han tomado la molestia en preguntarnos si estamos de acuerdo en que el país se involucre ¿para qué?, no tiene caso preguntar a los ciudadanos en un asunto que ya está decidido desde los salones de la Casa Blanca y por tal razón aceptaron de inmediato conformar los diversos grupos / comisiones de trabajo, y cada dos años se han venido reuniendo los ministros o los presidentes para darle seguimiento al plan de gran mercado libre para la América. Empero, el ALCA es más que un acuerdo comercial, en verdad es una necesidad de la economía norteamericana que desde hace algunos años viene sufriendo los efectos del fenómeno de recesión y la crisis que poco a poco desmorona el sistema capitalista mundial; por tal razón necesitan buscar una alternativa como comportamiento en el proceso de acumulación del capital. Es fácil deducir que el ALCA no permitirá el desarrollo latinoamericano y que ha nosotros los hondureños en particular, sólo nos convertirá en consumidores de los productos del Norte, acrecentando la pobreza y haciendo más fuertes los lazos de la dependencia, que hoy no nos deja ver la luz de la solvencia económica requerida para darle sostenibilidad a cualquier proceso de desarrollo. El General Collin Powell lo ha dicho bien claro: “Nuestro objetivo con el Área de Libre Comercio de las Américas ALCA es garantizar para las empresas norteamericanas, el control de un territorio que va del polo Ártico hasta la Antártica, el libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, de nuestros productos, servicios, tecnología y capital por todo el hemisferio”. Los peligros que conlleva el ALCA esta determinado por los niveles de atraso de nuestros países, agobiados por un déficit fiscal, una balanza de pago desequilibrada negativamente, una moneda devaluada por no tener un sustento real, ya que la economía es sostenida por los empréstitos que nos atan más y más a la dependencia.

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Es lógico, que un país agro exportador, con una baja productividad y con poco acceso a la tecnología posmodernista, expone su soberanía monetaria y su capacidad para definir políticas cambiarias, propias e independientes, al contraer acuerdos que conlleven a la “total liberalización del capital, de la tecnología y de los productos norteamericanos”, cuya medida inmediata será la dolarización económica condicionada y el control de los recursos por las transnacionales. Los resultados pueden resumirse así: Un Estado nacional jugando un rol secundario y sin control sobre el territorio, desaparecimiento de la pequeña y mediana empresa y toda la industria y la agricultura nacional, abolición de las conquistas sociales de los trabajadores del campo y la ciudad, saqueo sin control de nuestros recursos naturales y toda posibilidad de independencia. Algunos ilusos piensan que el ALCA será la solución a la pobreza en que se debate el continente, pero se olvidan de que cualquier proyecto económico, político o social que ponga en peligro nuestra soberanía es contra nuestros intereses y la seguridad nacional. Por eso no debemos olvidar lo que decía el mexicano Justo Sierra “... el gigante que crece a nuestro lado y que cada vez se aproxima más a nosotros... tiende a absorbernos y disolvernos si nos encuentra débiles”. Las causas endógenas: Podemos enumerar las siguientes: 1. Creación de Estados y Estaditos:  Con las indiscutibles limitaciones originadas en la coexistencia de grupos étnicos diferentes, de lenguas distintas, de regiones distintas, aquellos valores originarios introducidos en el proceso fundacional de América Latina, fueron paulatinamente configurando la expresión de una nueva nación, de contenido esencialmente cristiano. Pero ese proceso histórico no pudo culminar, constituyéndose en Estado nacional, ni siquiera bajo la forma federal. Hubo allí en el momento de su independencia una gran frustración: no pudo ser una “nacionalidad” es decir, una “nación” identificada

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con su propio Estado en su lugar la independencia termino configurando numerosos Estados.  Salvo el caso el caso de Brasil, que transitó a la independencia por la larga vía del Imperio, le permitió conservar su unidad, el proceso independentista latinoamericano fue por el procedimiento de la desintegración y no al contrario. El intento del imperio de Iturbide en México y el ideal Bolivariano de la Gran Colombia, termina el uno con el espectáculo de la explosión de Estaditos en Centro América y el otro, en el triple fraccionamiento de lo que había sido el virreinato de la Nueva Granada. Este proceso desintegrador se consumo políticamente en la segunda mitad del Siglo XX con la descolonización del Caribe Británico.  Un repaso de los mini Estados caribeños nos muestra la complejidad y la fuerza del proceso desintegrador cuyos resultados son evidentes actualmente. 2. La estructura económica de América Latina nació subordinada al mercado externo. De esta manera se da la centralización de la economía en manos del sector exportador (transnacionales), que concentra desde los tiempos coloniales, la renta y el poder en detrimento del desarrollo de los Estados Nacionales y de sus habitantes. Esta subordinación dio como resultado, desde la etapa de la minería hasta la producción agrícola, que cada región empezara a identificarse con sus productos, porque producían lo que Europa esperaba que los estados agrícolas les tenían que vender a precios más bajos que la mercadería que se importaba desde las parcelas de la nueva América. Desde un principio nuestra América enfrenta permanentemente un desequilibrio, en lo que hoy conocemos como balanza de pago, lo cual la arrastra por inercia hacia los prestamistas que hasta hoy la siguen endeudando. La deuda externa ha sido una traba

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fundamental para el desarrollo de América Latina y es uno de los mayores problemas que afronta en la actualidad. Los exportadores siempre se han llevado las ganancias para el extranjero y lo que queda se reparte entre el reducido número de caporales criollos que siempre han amasado fortuna usufructuando la mano de obra barata de la población. El resultado evidente de esta subordinación es un mercado interno comprimido por los efectos de la falta de capacidad adquisitiva de la población y la ausencia de capital nacional para la reinversión. 3. Formación del latifundio y la falta de desarrollo de las fuerzas productivas nacionales. Hace cuatro siglos se fundaron las 16 ciudades mayor pobladas de Latinoamérica, las cuales desde un inicio se convirtieron en los centros de poder; desde estos centros urbanos, algunos portuarios, se controlaba bastos territorios a su alrededor, convirtiéndolos en latifundios concentrados en un grupo reducido de propietarios, que además de terratenientes controlaban todas las actividades económicas de cada región. Estas relaciones de producción que se prolongan hasta nuestros días son trabas que no permitieron el impulso de una agricultura que sirviera de base al desarrollo de cada país. La falta de capital consecuencia de la concentración de la economía en pocas manos y la permanencia de relaciones de propiedad sobre recursos estratégicos como la tierra, se ha convertido en trabas para el desarrollo integral de los países de Latinoamérica. Estas bases precapitalistas que persisten en regiones extensas del continente, ha limitado el crecimiento y perfeccionamiento de los medios de trabajo, en lo que se refiere a la apropiación de tecnologías aplicadas al desarrollo de la agricultura como base de sustentación del desarrollo social y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales subyacentes.

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Consecuentemente, América Latina, no ha podido desarrollar su propia tecnología y persisten grandes masas de desempleados o subempleados, que en su mayoría es fuerza de trabajo no calificada, analfabeta. La educación nunca ha respondido a un proceso culturizador de acumulación de conocimiento y desarrollo de la ciencia y la tecnología.

III. El Subdesarrollo: Caso de Honduras Antecedentes: Honduras como una porción de América Latina sufre las consecuencias del atraso heredado por las condiciones estructurales que se fueron construyendo a partir de la colonia, consecuencia del proceso desintegrador que nos pesa hasta nuestros días. Cuando nos independizamos de España la economía colonial todavía no se recuperaba de una crisis consecuencia directa de la decadencia de la minería cuyas vetas se agotaban, la mano de obra escaseaba, y los precios del mercurio tan necesario en el proceso se elevaba; por otro lado, la ganadería otra actividad económica importante, estaba siendo afectada por la sequía y enfermedades que diezmaban los hatos ganaderos. La agricultura que se practicaba era de subsistencia y la fuerza laboral era una

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gran masa analfabeta vinculada a medios de trabajos rudimentarios y hasta primitivos. De ahí que en los primeros 50 años de Honduras independiente se mantuviera una economía desintegrada con una tendencia al autoconsumo, con un mercado local casi inexistente y una pobre economía de exportación limitada a unos cuantos productos: añil, grana, zarzaparrilla y cueros. También se comerciaba ganado vacuno, en poca escala, con El Salvador y Guatemala. Desde esta base estructural resulto difícil la conformación de un Estado Nacional pero más difícil ha sido desarrollar una estructura de poder que genere cambios para cimentar el desarrollo de la nación, si es que realmente hemos logrado construir una nación con los elementos culturales de sustentación y de identificación común. Causas externas del Subdesarrollo en Honduras: a. Economía de enclave: Sin apuntar lo relacionado con las condiciones creadas en el período colonial, la post colonial, la crisis de la federación, hasta la reforma liberal, se puede decir que Honduras desde el primer intento de modernizar su base estructural surge ligada a una economía de “enclave” que alimenta económicamente a la metrópoli a costa del atraso de su propia base económica y claro, con los consecuentes efectos sobre la vida nacional. La visión de los reformadores descansó siempre en la inversión extranjera como única salida viable, por eso nos es casual que la Constitución de 1880 señalaba: “Ningún extranjero es mas privilegiado que otros. Todos gozan de los derechos civiles del hondureño. En consecuencia pueden comprar, vender, comprar, ejercer industrias y profesiones; poseer toda clase de propiedades, y disponer de ellas en la forma prescrita por la ley” “Se otorga toda clase de concesiones y privilegios para la minería. Se exonera de

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derechos de exportación a la plata, oro, cobre y otros minerales; puede introducirse todo lo necesario para la explotación sin ningún impuesto; puede hacerse uso de maderas y aguas de terrenos ejidales y nacionales” (Juan Arancibia C. Honduras: ¿un Estado Nacional?, Editorial Guaymuras, 1994) El capital extranjero llega en forma de “enclave” a Honduras, primero la minería y posteriormente la plantación bananera hasta incursionar en sectores y actividades económicas, determinantes para desarrollar y sustentar una sociedad capitalista, como es la industria y la banca. Entre 1882 y 1915 se otorgaron 276 concesiones a las trasnacionales que ocupan el país sin necesidad de recurrir a las armas. En este lapso se organizaron compañías norteamericanas, británicas y nacionales. En las norteamericanas participaban hondureños, por ejemplo, Marco Aurelio Soto (siendo presidente) y Enrique Gutiérrez (ministro del gobierno de Soto) eran propietarios de la mina el Rosario y socios de la empresa extranjera; Abelardo Zelaya (ministro de Soto) y Luis Bográn también se asociaron con capitalistas de New York y Chicago y formaron varias compañías. El capital hondureño era minoritario por tal razón la Rosario Mining Company acaparó las concesiones de mayor plusvalía y llego a exportar el 90% del total del mineral que salió del territorio. El 50% de las exportaciones estaban representadas por la minería en las ultimas dos décadas del Siglo XIX y de este 50% el 45% multiplicaba el capital de la Rosario Mining Company. Los inversionistas extranjeros en las actividades mineras sacaban jugosas ganancias y a nosotros solo nos quedaban los enfermos de silicosis. Los minerales de Honduras siguieron aportando al desarrollo de la economiza norteamericana mientras la población Honduras se seguía debatiéndose en la pobreza y se mantenía divididas en varias regiones, por falta de vías de comunicación.

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Después llegaron los sicilianos los Vaccaro y los D´Antoni y desplazan a los pequeños y medianos productores de banano que operaban en El Porvenir, La Ceiba y Balfate y posteriormente Samuel Zemurray incursiona en los territorios del costa atlántica Oeste y funda la Cuyamel Fruti y por ultimo hace una inversión directa la United Fruit y fundó la Tela Rail Road Company en 1913, y la Truxillo Railroad Company en 1912, esta ultima obtuvo la concesión para construir un ferrocarril desde Trujillo a Juticalpa, contrata que fue incumplida y abandona operaciones en la zona Sico, Colon, en 1937. El gobierno entrego las mejores tierras a la United Fruit a través de un contrata que implicaba para la Tela Rail Road C. usufructo de 6000 hectáreas por cada 12 kilómetros de ferrocarril de línea férrea principal o troncal y para la Truxillo Railroad C. 10.000 hectáreas por cada 20.000 kilómetros. En 1923, por ejemplo, Honduras exportó 28 millones de racimos de banano y de estos 20 millones correspondían a la United Fruit. Las ganancias se quedaron en los bancos de Estados Unidos, nuestro país solo se quedo con los enfermos y los muertos a causa de la malaria, el “veneno” y las mordidas de las víboras. El impacto de las concesiones bananeras impacto gravemente en el país ya que su economía estaba ligada a la producción del banano (monocultivo) que de una otra manera retiene la ampliación del mercado interno, porque las compañías manejaban sus propias tiendas donde se vendía mercadería importada. Las compañías bananeras eran oponentes a todo asomo de cambio económico, político y social porque controlaban toda actividad productiva de exportación, financiamiento y comercialización. Por eso hasta promovieron las guerras intestinas y constantes golpes de Estado. La inestabilidad política no le permitió al país sentar las bases del desarrollo.

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Neocolonialismo modernizante: Actualmente la metrópoli dan las directrices directas a los administradores locales del subdesarrollo a través de las embajadas, y por otro lado, los organismos internacionales de financiamiento (Banco Mundial, FMI, BID y AID) se ocupan del negocio del sometimiento a través de los prestamos atados que acrecienta la deuda externa y que nos ata más y más al carro de la dependencia. Ellos son los vigilantes del imperio que evalúan y monitorean las condiciones de atraso y las prerrogativas otorgadas para variar un poco. Por eso Honduras se mantiene en permanente crisis, sumergida en un proceso inflacionario galopante y entre devaluación y devaluación se aleja más y más de las posibilidades de salir del subdesarrollo. La crisis se acentuó a partir de la década del ochenta cuando nos ocuparon militarmente y nos embarcaron en una economía de guerra que nos endeudo más quitando los espacios posibles de un desarrollo autónomo sin intervención extranjera. Fue durante esta década que los organismos internacionales tomaron control de nuestra economía y fortalecieron las inversiones de las transnacionales en medio de la crisis, para lograr con éxito nos obligaron a tomar medidas neoliberales como la devaluación que apuntala el capital externo. Causas internas del subdesarrollo: • Poco desarrollo de las fuerzas productivas • Se han mantenido (auspiciado desde afuera) las relaciones de producción que mantienen recursos estratégicos, como la tierra, en pocas manos incluida las transnacionales. • No existe un grupo clasista capaz de dirigir cambios profundos que conmuevan el cimiento de la sociedad; es decir no existe una burguesía nacional con una

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conciencia hondureñista para encabezar la revolución burguesa liberal. Los partidos políticos mayoritarios están dirigidos por los lacayos presta nombres que le han servido a las transnacionales. Cuando se hizo un intento serio de cambio rápidamente los uniformados se plegaron las directrices externas y se dejaron corromper por empresarios y políticos tradicionales. Se abandono el Plan Nacional de Desarrollo impulsado por el reformismo militar (1972 – 1975). Desde entonces ningún gobierno ha planteado un proyecto nacional de país encaminado a superar las causales del atraso y la dependencia. No existen política de producción (públicas o privadas) encaminadas a desarrollar el mercado interno. La anti democracia persiste en el seno de la sociedad hondureño al limitar el proceso democrático a una acción electoral y no en democratizar la vida nacional con cambios estructurales profundos. La corrupción ha minado la sociedad hondureña. El sistema educativo no responde a la realidad porque no esta articulado en un plan de desarrollo nacional, por lo tanto es incapaz de acumular el conocimiento para desarrollar la ciencia y la tecnología. De ahí que se mantenga una masa de analfabetas funcionales y tecnológicos.

V. Propuesta de desarrollo de Honduras. El Plan Nacional de Desarrollo (1973 – 1975) de la administración López Arellano de orientación desarrollista inicialmente y casi populista después de que fue defenestrado por un golpe militar, fue la primera propuesta para encaminar el destino nacional a través de los caminos del desarrollo. Sin embargo, la mayoría de la población no logro apropiarse de su contenido y en particular la empresa privada y los partidos tradicionales (liberal y nacional) hicieron coro junto a las transnacionales que al mirar atacados sus intereses particulares tuvieron una reacción

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mortal contra dicho proceso de autentico corte nacionalista y patriótico. Honduras sigue sufriendo los efectos del subdesarrollo y de ahí que ocupe un lugar retrasado entre los cinco países mas atrasados de esta América irredenta; por eso creemos que es impostergables realizar cambios estructurales contenidos en una propuesta nacional que rompa con: a) Las relaciones de producción que mantienen viejos compartimientos productivos. b) Las estructuras de poder conservadora predominante. c) La Dependencia absoluta del capital externo. Este cambio debe generar: a) Aprovechamiento sostenible de los recursos naturales b) Modernización del Estado optimizándolo. c) Participación de la sociedad en la toma de decisiones con un compromiso de cambio. d) Democratización de la sociedad. e) Solvencia económica, social y política. f) La participación de la sociedad en un proceso cultural y de conformación de nuestra identidad nacional. CONTENIDO DE LA PROPUESTA NACIONAL:  Aumentar la capacidad productiva de los sectores sociales y étnicos del país con el fin de generar empleo, ensanchar el mercado interno, sustentar la seguridad alimentaria, cubrir otras necesidades y tener capacidad de exportar e importar sin provocar una brecha en la balanza de pagos.  Democratizar el capital, consistente en facilitar el acceso ecuánime a los recursos financieros (créditos) y medios productivos, así como al fortalecimiento de pequeñas y medianas unidades de producción.

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 Promover una reforma agroforestal que sirve de impulso de la agroindustria y la industria de la madera con valor agregado para la exportación.  Limitar los techos de posesión del recurso tierra para romper con las relaciones latifundistas e improductivas. La tierra debe convertirse en un recurso de desarrollo municipal.  Crear un fondo de la microempresa urbana para crear nuevas oportunidades de empleo e ingreso que genere poder adquisitivo.  Crear Centros Regionales de Transferencia Tecnológica para poder desarrollar las fuerzas productivas del campo y la ciudad.  Formular políticas de desarrollo ambiental con el fin de explotar los recursos en forma sustentable.  Fortaleceremos la autonomía municipal tanto en lo administrativo como en lo financiero y político.  Impulsar políticas de reformas radicales al sistema educativo vigente para que la educación responda a las necesidades del desarrollo nacional y no a la inversa, y bajo el lema “educación para todos, “educación para el cambio”.  Impulsar un programa de urbanización que incluya dotar de servicios públicos básicos a la población y de vivienda barata; dicho proyecto debe tener una cobertura nacional utilizando recursos locales.  Impulsar un proyecto turístico nacional con el fin generar divisas.  Crear una instancia permanente de participación ciudadana en la discusión de las decisiones que afecten al país.  Modernizar el Estado optimizando su funcionamiento y combatiendo todo atisbo de corrupción.  Tener relaciones internacionales con todos los pueblos y gobiernos, siempre y cuando sea en igualdad de condiciones y respeto mutuo de los

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tratados, y el principio de coexistencia pacifica y autodeterminación de los pueblos.

Bibliografía: Arancibia C., Juan. Honduras: ¿Estado Nacional? Honduras, Editorial Guaymura (1993) Galeano, Eduardo. Las Venas Abiertas de América Latina. España, Editorial Siglo XXI, 1982. CLAT, Documentos. América Latina: Los desafíos del cambio. Argentina, 1995. Becerra, Longino. Evolución Histórica de Honduras, Honduras, 1975