You are on page 1of 5

LEMA PASTORAL 2011-12

www.reflejosdeluz.net

NAVEGAR ES VIVIR
Jesús, el agua de la Vida

Se ofrece para ti como tesoro inigualable (Mateo


13.44: «Además, el reino de los cielos es
semejante a un tesoro escondido en un campo,
el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y
gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y
compra aquel campo».), como pastor amante
(Juan 10.11: «Yo soy el buen pastor; el buen
pastor su vida da por las ovejas».) y también
como rey todopoderoso (Juan 18.36: «Respondió
Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían
para que yo no fuera entregado a los judíos; pero
mi reino no es de aquí».), pero Jesús también
se te ofrece como agua viva que se debe
beber. Pero ¿qué significa creer en Jesús como
agua que da vida?

Jesús dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y


beba» (Juan 7.37). También prometió: «El que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá
sed jamás; sino que el agua que yo le daré
será en él una fuente de agua que salte para
vida eterna» (Juan 4.14). En otra parte, el Señor
relacionó beber con creer en Él y venir a Él: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene,
nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás» (Juan 6.35). En otras
palabras, creer en Jesús y beber el agua que salta para vida eterna son la misma cosa.

Creer en Jesús cuando se nos ofrece como agua que da vida, no significa simplemente
creer que esta agua da vida. El agua da vida cuando la bebemos. Jesucristo te da vida
cuando confías en Él. Confiar en Cristo como agua significa, por tanto, beber el agua. Es
decir, significa recibir a Jesucristo y toda la gracia que da vida de Dios, que viene a ti en Él:
«el que me recibe a mí, recibe al que me envió» (Mateo 10.40). Creer en Jesús incluye
beber a Cristo Jesús como el agua de la vida que apaga la sed del alma; es decir, significa
saborear y sentirse satisfecho con todo lo que Dios representa para ti en Jesucristo. ¿Ya
has bebido de esta agua de vida?

Por esta razón queremos navegar desde ese agua que Jesús nos ofrece, solo desde ahí
tiene sentido nuestra vida.

La navegación en comunidad siempre es mejor, más bonita, más plena. Queremos, por
ello, navegar con nuestros hermanos, los lejanos y los cercanos.

Queremos montarnos en la barca que nos lleve por rutas de amor, donación, entrega,
generosidad, paz y disponibilidad.
¿POR QUÉ ESTE LEMA?
Los símbolos son un buen elemento pastoral para trabajar algunos aspectos importantes de nuestra
fe y nuestra vida.
En esta ocasión, la barca, el timón, el ancla, el mar, los peces, las cañas de pescar, el cielo, los
tripulantes, el capitán… nos van a servir para darnos cuenta de que lo más importante que tenemos
en la vida es la fe en Cristo Jesús.

Con él, pretendemos trabajar, sobre todo lo siguiente:

- La importancia de poner a JESÚS en el centro de nuestra vida.


- Valorar a los compañeros de viaje que están a nuestro lado.
- Descubrir a Jesús en los demás, en los cercanos y en los lejanos.
- Navegar por diferentes pasajes del Evangelio y que sean los que van formando nuestra ruta
de navegación.

¿CÓMO VAMOS A TRABAJARLO?


A lo largo de todo el curso el lema estará presente de diferentes maneras:

 Posters con el Logo.


 Canción sobre el lema.
 Reflexiones alusivas a cada uno de los valores.
 Dinámicas para trabajar con niños, alumnos y profesores.
 Videos sobre el lema.
 Presentaciones en Power Point
 Dibujos e imágenes sobre los instrumentos y otros símbolos relacionados con el tema..
 Recursos colgados en Reflejos de Luz.
 Cuentos relacionados con la navegación, con el mundo y los valores.
 Video Forum sobre algunas películas.
 Itinerario a realizar a lo largo del año: en el que se hará un recorrido a lo largo de la
liturgia y las campañas propuestas. Para cada momento concreto se colgarán en Reflejos
de Luz diferentes recursos que puedan ser útiles para nuestra tarea pastoral.
 Buenos días. Diferentes para cada uno de los niveles.
 Eucaristías. Con los principales acontecimientos litúrgicos.
 Dias internacionales. Haremos hincapié en los días internacionales de la paz, la tolerancia,
la erradicación de la pobreza, los derechos del niño, la semana vocacional, las fiestas
específicamente agustinianas,…

Nuestro agradecimiento desde aquí a Patxi por los estupendos dibujos que nos brinda en internet
para hacer más visible el mensaje del Evangelio.

“La vida es como un inmenso mar en donde hay que


aprender a navegar con serenidad y cordura, sin
descuidarse, no sea que una marea alta derribe nuestra
embarcación. A veces navegamos acompañados, otras
tenemos que nadar solos en mar abierto, otras veces
hasta nos toca naufragar en islas desiertas, pero es
grande vivir con fuerza intensa, con la pasión por los
sueños fundamentados en nuestra fe, y con el entusiasmo
por las metas que regala la vida cada día. ¡Navega mar
adentro!”
ESQUEMA PROPUESTO

Tema central Catequesis sobre…

Septiembre (Mc 10, 32-45) Servid amor, servid con amor.


Navegar es vivir… desde el
rumbo del amor. Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos;
ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez
a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos
a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a
los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se
burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días
resucitará.
Jesús, buen pedagogo, devuelve a sus seguidores el sentido auténtico del
seguimiento: el servicio. Servid amor, servid con amor. Reflexionamos sobre
esta “sencilla” pregunta: ¿Sirvo amor, sirvo con amor? ¿A quiénes sirvo y
cómo sirvo? ¿Quiénes quedan excluidos de mi servicio? Si no sirvo amor,
¿qué es lo que sirvo y para qué sirvo?

Octubre (Jn 21, 1-19) Echad las redes y encontraréis.


Navegar es vivir… echando la red
de la esperanza Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla, pero los discípulos no sabían
que era Jesús.
Jesús les dijo: "¿no tenéis pescado?” Le contestaron: “No”.
Él les dijo: “Echad las redes a la derecha de la barca y encontraréis”. La
echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces.
A veces nos empeñamos en trabajar solos, confiando en sólo nuestras
fuerzas. Y así nos va: nuestras redes siguen vacías. Si escucháramos a
Jesús, si fuéramos más dóciles a su palabra y trabajásemos con Él, también
cambiarían las cosas para nosotros. Pero para trabajar con Jesús, hemos que
vivir con Él, en profunda comunión con el mundo y con las personas que hay
en el mundo. No se trata de “pescar”, sino de ofrecer lo que somos a los
demás.

Noviembre (Jn 4, 5-42) Fuente de agua viva


Navegar es vivir… confiando en
nuestro Capitán El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que
yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro
de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
Jesús sacia la sed de paz, de justicia, de fraternidad, de felicidad, la sed de
Dios.
Cuando buscamos otras fuentes de felicidad es porque no nos hemos
encontrado con el Señor.
Si nuestro corazón está intranquilo, acerquémonos a Jesús: nos dará su paz y
la gracia que salta hasta la vida eterna. Solamente el que tiene sed, se alegra
de haber hallado la fuente.
El que no está sediento, pasa de largo sin hacer caso del manantial.
Encontrar a Dios es dar con el manantial de agua viva que hace reverdecer el
desierto de la vida humana.

Diciembre (Jn 1, 14) Y habitará entre nosotros


Navegar es ofrecer felicidad
desde la barca de Jesús Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria
como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio
de El y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: ``El que viene después de
mí, es antes de mí, porque era primero que yo. Pues de su plenitud todos
hemos recibido, y gracia sobre gracia.
Que el nacimiento de ese AMOR encarnado
nos de la fuerza para aceptar la belleza del:
Amor, Paz, Armonía, Alegría, Realización,
Felicidad, Salud y Prosperidad,
en todos los aspectos de nuestra vida.
Manifestándose a través de: nuestros amigos,
familiares y la vida misma.
Enero (Jn 14, 27) Sed sembradores de paz
Navegando con Él… seremos
calma en la tormenta La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe
vuestro corazón ni se acobarde. Habéis escuchado que os he dicho: Me voy y
vuelvo a vosotros. Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque
el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora antes de que suceda, para
que cuando suceda creáis.
Tiene paz quien camina recto, sin torceduras de ningún tipo, con los brazos
extendidos al sol y la solapa de la camisa bien ajustada.
La paz es intangible, no se puede tocar ni se puede palpar. Sólo se siente
profundamente en el alma. Aquel que no la tiene vive atormentado y sin luz en
el camino.
La paz, también, es que no te molesten ni traspasen las fronteras del respeto
en los senderos de la buena convivencia.
La paz es el arma más viable para mantener el equilibrio.

Febrero (Mt 14, 13) Dadles vosotros de comer


Navegar es vivir… enganchados
a Jesús Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en
despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas
y se compren de comer. Jesús les replicó: No hace falta qué vayan, dadles
vosotros de comer. Ellos replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes
y dos peces.
Jesús se compadece y comparte los cinco panes que tiene; quien compadece
y no comparte, ni compadece ni actúa; queda simplemente en la hipocresía.
Compartir, donar, regalar, dar más que recibir es lo que enseña el Evangelio.
Dando lo poco o lo mucho que se posea, se hallará le recompensa en una
multiplicación siempre efectiva y cierta. Compartir es multiplicar. Si se
compartieran los bienes de esta tierra se realizaría el milagro de alimentar al
mundo entero y habría sobras abundantes. Jesucristo emana el amor y la
misericordia de Dios; misericordioso, compasivo y lleno de bondad acoge y se
acerca a la gente; esta es la raíz de todo su ministerio, que ha de ser siempre
estímulo y ejemplo para el cristiano; la atención por el otro, el gesto de
servicio, el olvido de uno mismo por los hermanos son actitudes evangélicas
que reproducen la misión amorosa del Maestro.

Marzo (Mc 4, 35-41) Jesús nos sostiene


Navegar es vivir… echando el
ancla de la fe Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?¨vr.38c. En seguida, Jesús
reprendió al viento y al mar: ¨Calla enmudece. Y cesó el viento y se hizo una
gran bonanza¨ vr.39. Luego reprendió a los discípulos por el temor que tenían:
¨Y les dijo:¿ Por que estáis así amedrentados? Y los animó a tener fe: ¿
Cómo no tenéis fe?.
¡Jesús no duerme! A veces parece que no se interesa por nuestras
situaciones, por nuestras desgracias. El está atento de todo a nuestro
alrededor. Porque somos sus hijos. Nos ama. Nos cuida. Nos protege. Y si
muchas veces permite las ¨tempestades¨ es para estarnos preparando. Es
para que nuestra fe crezca. El tiene poder para calmar las tempestades por
mas difíciles que sean.

Abril (Jn 8, 12) Yo soy la Luz del mundo.


Navegar es vivir… desde el faro
que nos guía Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina
en la oscuridad, sino que tendrá la luz de vida.

Imagínate vivir continuamente a oscuras sin el mínimo de luz. ¡Nos


terminaríamos acostumbrando! estarás pensando. Lo que está claro es que
cuando estamos a oscuras y viene la luz, sobre todo si estamos en una
situación difícil, nos sentimos aliviados. Igual les sucede a los barcos que
cuando están en plena tormenta ven la luz de un faro que permanentemente
indica donde está el peligro y por donde deben ir para evitar el peligro del
naufragio

.
Mayo (Jn 2, 3-5) Haced lo que Él os diga
Navegar es vivir… rescatando la
generosidad para los demás Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: No les queda vino. Jesús le
contestó: ‘Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora’. Su madre dijo a los
sirvientes: ‘Haced lo que él diga’”.
María es la mujer de comunicación; tiene los ojos abiertos para ver las
necesidades, abre con delicadeza caminos hacia Jesús. María conoce la
novedad que lleva Jesús consigo y quiere que el vino de su amor y alegría
alegren la fiesta cansada de la humanidad. En las palabras de María se
asoma la esperanza de la humanidad; en su confianza total en Jesús todos
somos invitados a acoger la indicación del que nos guía siempre hacia la vida.

Junio (Lc 24, 13-35) Llévate a Jesús de vacaciones


Navegar es… seguir navegando
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a
quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó
el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les
abrieron los ojos y le reconocieron.
¡Quédate conmigo Señor, se echa la noche a mi alma! ¡Quédate, no te quiero
perder! ¡Ilumina mi camino con tu luz! ¡Tú eres el sol de mi vida! ¡Quédate!. A
pesar de que nos creemos fuertes e indestructibles, somos tan necesitados,
tan pobrecitos, tan quebradizos, que el Señor anda presto a estar a nuestro
lado, para que no nos rompamos.

¿EN QUE CITA DEL EVANGELIO NOS APOYAMOS?

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de
Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás,
llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de
sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» Le contestan ellos: «También
nosotros vamos contigo.» Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no
pescaron nada.
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era
Jesús. Díceles Jesús: «¿no tenéis nada que comer?» Le contestaron: «No.» Él les
dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, pues, y ya
no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba
dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Cuando Simón Pedro oyó «es el Señor», se
puso el vestido -pues estaba desnudo- y se lanzó al mar. Los demás discípulos
vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de
tierra, sino unos doscientos codos.
Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan.
Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.» Subió Simón
Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun
siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed.» Ninguno de los
discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor.
Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la
tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los
muertos. (Jn 21, 1-14)

www.reflejosdeluz.net