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Exposición: Política (Aristóteles; 384 a. C. al 322 a.

C)

Libro Tercero, “Del Estado y del Ciudadano” cap. I-V VIII

Libro Sexto, “De la democracia y de la oligarquía” cap. IV

Joaquín Monroy

1. Definición de ciudadano

Para quien examina los régimen políticos, qué es cada uno y cómo son sus cualidades, la primera
cuestión que debe examinar sobre la ciudad es: ¿qué es la ciudad? El régimen político es cierta
ordenación de los habitantes en la ciudad. La ciudad es una cierta multitud de ciudadanos, de
modo que hemos de examinar quién se debe llamar ciudadano y qué es el ciudadano.

El ciudadano no lo es por habitar en un lugar determinado, ni tampoco los que participan en


ciertos derechos. Son en cierto modo pero no en sentido absoluto. Un ciudadano sin más por
ningún otro rasgo se define mejor que por participara en las funciones judiciales y en el gobierno;
quienes participan del poder, los que participan en ella son ciudadanos. El ciudadano será distinto
en cada régimen. El ciudadano que se define es sobre todo el de una democracia.

Resulta claro quién es el ciudadano: a quien tiene la posibilidad de participar en la función


deliberativa o judicial, él es ciudadano de esa ciudad; el conjunto de ciudadanos suficiente para
vivir con autarquía.

3. Definición de Ciudad-Estado

Que la resistencia de acatar una orden de la ciudad se debe a que algunos regímenes existen por la
fuerza y no por ser convenientes a la comunidad. La identidad de las acciones con la ciudad define
su régimen democrático. La ciudad es una cierta comunidad, y es una comunidad de ciudadanos
en un régimen. Si el régimen se altera se hace diferente.

4. La virtud del buen ciudadano y la virtud del hombre de bien

Aunque sean desiguales los ciudadanos, su tarea es la seguridad de la comunidad, y la comunidad


es el régimen. La virtud del ciudadano está forzosamente. Es imposible que la ciudad se componga
enteramente de hombres buenos, pero cada uno debe realizar bien y de esto depende la virtud.

Se elogia al ser capaz de mandar y de obedecer, y la virtud de un ciudadano digno parece que es el
ser capaz de mandar y de obedecer bien. Por eso se dice que no puede mandar quien no ha
obedecido. Esa es la virtud del ciudadano; conocer el gobierno de los hombres libres bajo sus dos
aspectos a la vez.

5. La ciudadanía de los artesanos

Realmente, ¿es ciudadano sólo el que puede participar del poder o también hay qué considerar
ciudadanos a los trabajadores? La ciudad más perfecta no hará ciudadano al trabajador.

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7. Clasificación de los regímenes. Regímenes rectos y regímenes desviados

Régimen y gobierno significan lo mismo, y gobierno es el elemento soberano de los ciudadanos,


necesariamente será soberano o uno solo, o pocos, o la mayoría. Son gobiernos rectos cuando la
mayoría gobierna al interés común. Los que ejercen el mando atendiendo al interés particular del
uno o de la minoría o de la masa son desviaciones.

Monarquía: porque mira al interés común.

Aristocracia: porque gobiernan los mejores o porque se propone lo mejor para la ciudad.

República: Atendiendo el interés común.

Los gobiernos de uno y de pocos se caracterizan por su excelencia, pero un número mayor es ya
difícil que alcance la perfección en toda clase de virtud, excepto la virtud guerrera.

Tiranía, que atiende al interés del monarca, la oligarquía, que atiende el interés de los ricos y la
democracia que atiende el interés de los pobres son formas desviadas de régimen porque no
atienden al interés común.

Bibliografía

Aristóteles, (2004), Política, Biblioteca clásica Gredos, Madrid, P. 490