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Jornadas del Instituto Luis Ordaz 2006

Estereotipos mediáticos: Del punto a la red
Mónica Bardi Adriana Libonati

El motivo de esta presentación es acercar nuevamente la cuestión sobre los Medios de comunicación emergentes y consolidados en el siglo XX. Los que, en palabras de Walter Benjamín: “han hechos cambios profundos en la humanidad y por ende en la formación humana. Desde allí sabemos que la comunicación audiovisual es un complejísimo entramado de lenguajes expresivos tanto implícitos como explícitos, que están confeccionados con una multiplicidad variable de códigos, que se amalgaman en proporciones también variables. Vivimos en un mundo de imágenes y sonidos transmitidos ininterrumpidamente por los Medios que irradian conocimientos, informaciones, modos de conducta y respuestas a los hechos de la vida. A través de ellos, todos nosotros asimilamos esos métodos comunicativos como algo cotidiano y “natural” homologándolos de esta manera, a la palabra directa de persona a persona. La comunicación mediática modifica la naturaleza de la producción, reproducción y reelaboración de las imágenes y por eso, y en última instancia, de las ideas. Esto ocurre porque la lectura de la realidad conseguida desde la subjetividad, seamos o no conscientes de ello, está hoy mediada por la misma comunicación. Siempre hay algo que habla y muestra desde diferentes lugares, géneros y formatos de una realidad creada por los mismos medios.

A pesar de la complejidad de los análisis de las audioimágenes, éstas circulan planetaria y vigorosamente tanto en países centrales como periféricos sin mayores problemas de comprensión. Casi todos los receptores creen y/o suponen que captan aquello que se les dice y muestra. Esta ilusión de optimización receptiva es la obstaculización máxima a la alfabetización tecnosemántica de las imágenes audiovisuales. El ejemplo paradigmático de esto es el éxito mundial Los Simpson. Para que esta ilusión se mantenga dentro de una población con marcadas diferencias económicas, culturales y socio generacionales, es necesario que los códigos semánticos de articulación no se presenten como demasiado complejos. Porque es necesario transiten sin tropiezos de significación - para cumplir con su tarea primordial de instalar en los imaginarios los temas, sub-temas, cifras y protagonistas de la llamada realidad - por unidades poblacionales diferentes mundializadas. Recordemos en ese sentido las palabras de Renato Ortiz : En las sociedades contemporáneas la conducta (...) solo puede entenderse si la situamos en el horizonte de la mundialización. Camisetas, zapatillas, pantalones vaqueros, ídolos de rock, surf, son referencias desterritorializadas que forman parte de un léxico y de una memoria popular juvenil de carácter internacional. (Mundialización y cultura) Una de las formas más utilizadas para conseguir los objetivos precedentes es la incorporación de estereotipos, que cristalizan determinados sentidos sociales e ideológicos y que son, la cara visible del sistema comunicacional mediático e interpersonal. Funcionan como síntesis y caracterización; siendo los encargados de implementar las modas y desusos de los productos culturales y sus representaciones. Esta construcción constante de personajes y modelos, tanto positivos como negativos, y en los que, determinados tópicos pueden pasar de una valoración a otra en poco tiempo; se caracteriza por ser una presencia aparentemente efímera, que en la diacronía se muestra persistentemente durable.

Hay una selección de imágenes - en su sentido extenso - que se registran con una clara intención axiológica sobre: actitudes, consumos, costumbres, tradiciones, que pueden elevar o estigmatizar, tanto a individuos como a grupos, productos, géneros o naciones. Todos hemos incorporado la idea de familia tipo, con un padre que trae el dinero a la casa y una madre que cocina, lava y plancha. Aunque hoy, entendemos a la familia con otras cualidades y diversificaciones, es este que evocamos, el modelo familiar más generalizado y el que se sigue usando en los Medios. Ejemplos de esta construcción pueblan aún la pantalla televisiva. Dos procedimientos fundamentales para la incorporación de los estereotipos, son los conocidos mecanismos de identificación y proyección. Tanto el uno como el otro, resultan estructurantes de las personalidades y las conductas. Sabemos que los Medios necesitan control y consenso para su desarrollo. Esto quiere decir que debe conseguir mantener a los espectadores en una alternancia continua de ambos procesos. Para esto, recurren a mecanismos probados a lo largo de los siglos en las representaciones del bien y el mal o sus personificaciones de héroes y villanos, que han sido los encargados desde tiempos remotos de las más efectivas formas de consolidar adhesiones o rechazos. La identificación y la proyección ( amigo- enemigo) necesitan lapsos que impliquen distancias y que van otorgando diferentes efectos: lloro, me enojo, me río, me asusto, sospecho. Las posibilidades mediáticas han mantenido la estructura pero ampliado sus variantes, hoy para posibilitarlos existen también: lo sano y lo enfermo, lo pacífico y lo violento, lo inocuo y lo nocivo. Un tercer procedimiento es la personificación; generalmente clasificada como figura retórica. Se incluye porque es la que implica la apropiación del objeto por el espectador, y para esto acordamos con García Canclini, al considerar al sujeto como consumidor. La personificación nos remite a la asimilación cultural, porque en nuestros días el mundo de la cultura es el mundo de los objetos .Lejos quedaron las épocas en que descifrar el objeto simbólico era lugar de placer , hoy, es la posesión del objeto, la fruición por su posesión, lo que produce un goce instantáneo y fugaz, pero ya no placer.

Es la representación, lo que tengo por real. Es decir, la cultura. De ahí tantas derivaciones, y por eso, hay que saber cuales son los signos que se cotizan. Los Estereotipos culturales se convierten en símbolos culturales al participar en la Cultura. Y lo hace, en una forma, por lo menos bifacial, establecida genéricamente; interviniendo ya sea en su faz tranquilizante, como de alarma. Tomemos unos ejemplos de los tópicos cotidianos, ampliamente utilizados dada su familiaridad y arcaísmo. Dentro de los más emblemáticos podemos nombrar a la manzana, un signo que abarca desde su categoría de fruto comestible hasta la de representación simbólica de variados sentidos: erotismo, trasgresión, pecado, soborno, veneno, traición etc. En un ejemplo de este tipo es posible seguir sus sentidos semánticos desde la Biblia hasta el logo de Apple Machintosh. La manzana como símbolo es: la manzana de la discordia, de la tentación, de las Espérides; como código remite al erótico. En una variación adjetiva, al contexto Puede ser tanto la tentación de todos o la sabiduría de uno. Funciona de tal manera como referente emblemático objetual, que cualquier uso que se haga de ella va remitir simultáneamente a lo evidente y a lo histórico. Tomemos entonces otro de los estereotipos culturales extendidos: el árbol. Funciona como el elemento fijador del espacio por excelencia, por algo es un árbol el primer altar, los postes, monolitos, obeliscos, troncos, cetros, falos. Es el modelo explicativo y organizativo de familia y de mundo, desde el árbol genealógico hasta las estructuras arborescentes gramscianas. Puede ser representantes de cualquier institución. Desde su aspecto biológico es considerado el Primer productor, ya que son los árboles los que producen el oxígeno. Se puede considerar metáfora del conocimiento; troncos de las disciplinas. Son los árboles los representantes tanto de los aspectos semánticos, protectores como mistéricos. El árbol como generador inicial de la línea cultural hegemónico biológico se utiliza en los medios , durante el día como lugar de placer bucólico, deportivo, recreativo. Un lugar para la salud y la fantasía infantil. Es el árbol del juego y de la fiesta, con representaciones numerosísimas desde la casita entre las ramas al árbol y sus regalos de navidad.

Durante la noche cambia de signo, se convierte en: lo sombrío, lo amenazante, lo sospechoso,.... el peligro. Los animales, constituyen también signos emblemáticos. Son las primeras representaciones de los humanos, sean estas en formas de pinturas rupestres o imágenes de bulto rudimentarias en el paleolítico o, ya en el neolítico, como representación de pastores y sus medios de vida. Fueron las danzas de ritualización, nacidas del movimiento de los animales., de la misma forma que la imitación de sus trinosy gruñidos, el inicio de los cantos. Sus pieles y dientes se convierten en trofeos y ostentación, y en otro orden de cosas, también como protección, en la forma de amuletos. Son la representación más evidente del encuentro con la otredad. Funcionan desde edades muy tempranas como la más importante representación de la deidad y lo sobrenatural.. Sus particulares condiciones son las primeras comparaciones entre las diferentes características humanas: astuto como un zorro, fuerte como un toro, veloz como un águila. Su importancia emblemática radica fundamentalmente en que las imágenes de los animales representaron diferentes atribuciones en las culturas. Por ejemplo: en las culturas provenientes de la región de la medialuna de las tierras fértiles y sus derivaciones y por lo tanto desde el origen de occidente, el león, es tomado como símbolo de realeza y deidad simultáneamente. Signo inequívoco de la unión entre los poderes divinos y terrenales. Otro estamento similar en el tiempo es la figura del toro. Que representará a las emergencias de las clases mercantiles, todavía totalmente sometidas a los poderes antedichos. La cultura minoica es un ejemplo de esta simbolización. El León vence al Toro. En otros lugares como ser la América precolombina la unión imposible de las características de los animales creo un mundo de imágenes complejas, las serpientes se emplumaron y los felinos asumieron las facciones de los monos. Los animales valorados negativamente serían aquellos que sirven para estigmatizar, por ejemplo: el olor del zorrino, la rapacidad sin esfuerzo de las hienas, las metamorfosis de los batracios.

En el siglo XX, la industria mediática los incorpora profusamente, y si atendemos a uno de los mayores propagadores y socializadores de la Cultura como ser los productos destinados al consumo de las audiencias infantiles y adultas, los animales vivos o extinguidos se utilizan para recrear la historia. Para difundir categorías axiológicas, para perpetrar sentidos instalados y directamente para, a partir de la emoción, hacer propaganda política. Ya sea desde la instalación del código medioambiental: Tenemos un solo mundo; a la difusión de prototipos heroicos como en el Rey León, continuación en el poder siempre de la misma clase social, Lassie, fidelidad y altruismo, Aladar, sistemas míticos de explicación de los liderazgos, Valiant, en heroísmo en tiempo de guerra. etc. Hay todavía otra categoría de signos mas extensa y trivial. Revisten significados ambivalentes y resultan tan corrientes que su uso puede pasar desapercibido por los espectadores. Modelos de ellos son: Las puertas que acompañan las entradas y salidas de sujetos y situaciones, pero que en sí mismos también significan ingresos o egresos voluntarios o forzados, transformaciones del espacio, etc. En su forma canónica de ícono establecen localizaciones fundantes o reconocimientos turísticos o de competencia. Por ejemplo; las puertas del Paraíso (Giberti) o las Puertas del Infierno (Rodin) o los arcos de Triunfo, o las entradas de los palacios. La productividad de este signo pareciera ser inabarcable ya que por medio de ellas es posible trasladarse de un tiempo a otro, de un espacio a otro y por distintos niveles de realidad.. En las producciones de aventuras actuales, que ilustran tránsitos entre el espacio real al virtual, hay grandes referencias a este tópico., valgan como ejemplificación los casos de films consagrados: Monsters Inc , Matrix y Stargate. Un apartado especial son los tópicos que atraviesan la historia de nuestra cultura. Destacamos las distintas imágenes del paraíso. Un chiste coloquial las ubica en los rubros de las cinco “A”: Aire, Agua, Amor, Amigos, Arte. En todos sus casos se refiere a la naturaleza domesticada, que desde el neolítico significa esfuerzo y que sin perder esa condición, en nuestros días ha dado en llamarse, consumo.

Su contrapartida son las imágenes del infierno. Hoy son representadas desde el documental o la ficción con los horrores de la guerra, del hambre, la radiación, la naturaleza indómita, la inseguridad, la violencia callejera, etc. Para terminar con esta breve reseña de algunos estereotipos tomemos el agua. Signo que participa de múltiples categorías. Es tanto visual como sonoro y de tal importancia que últimamente su función no solo es ambientadora de bienestares o tormentos, sino que se ha convertido en diegética, significa por si misma. Ejemplo de ello fue la trasmisión en directo del desprendimiento del glaciar Perito Moreno en marzo de 2004. Registrando el evento se encontraban por igual, sistemas reproductores de la imagen como del sonido. Ahora, 2006, la cultura digital replantea las categorías de audiencia, persistencia, alcance, repetición. Desde un análisis de las circulaciones por la web, tanto los grandes Medios con sus poderes monopólicos como los usuarios, se sirven simultáneamente de los estereotipos canonizados en el siglo XX. Pueden mencionarse a modo de ejemplo entre miles, el uso del fotolog - desde el lugar de los jóvenes – donde muchas imágenes fotográficas personales imitan a poses eróticas fijadas por la publicidad. Ya sumergidos en el siglo XXI, los estereotipos instalados por la cultura mediática del siglo XX se convierten el generalizadores de aproximación de unidades heterogéneas. Son los puntos que convierten en redes, los itinerarios.