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La Ciudad desde lo fantasma.

Por. Ehécatl Cabrera Franco Fantasmas. La aglomeración de muertos en un territorio específico es uno de los posibles orígenes de la ciudad, una profunda1 causa de proximidad y encuentro entre personas antes dispersas. Normalmente dicho argumento se utiliza para explicar la centralidad como uno de los orígenes históricos de la urbe, sin embargo evoco a los fantasmas fundadores de la ciudad para cuestionar la naturaleza científica de los estudios urbanos. ¿Fueron las ciudades fundadas a partir de un simple depósito de muertos? ¿el desarrollo de la ciudad se reduce al desarrollo material caracterizado por la modernidad? ¿en cual de las múltiples clasificaciones sintéticas metemos a los fantasmas para explicar su relación con la urbe? Por un lado los espacialistas abordan la relación fantasma-ciudad desde la dimensión funcional del espacio destino de restos humanos y/o el espacio de culto religioso, mientras que los estudios sociales analizan ciertas dimensiones políticas y culturales cuantificables. Dimensiones que requieren de un soporte físico, un espacio específico. Así, desde la relación fantasma-ciudad ponemos de manifiesto el enfoque material de los estudios urbanos y la dicotomía entre disciplinas espaciales y sociales que simplifican el estudio de la ciudad a la relación contiente-contenido. Ciudad. La intención de llamar a los fantasmas a esta reflexión no es para señalarlos como aquellos actores relegados de los estudios urbanos y mucho menos con el fin de simplificar la noción de ciudad a un fenómeno específico, los llamo debido al carácter hiper-personal de este ejercicio que demanda la utilización de una herramienta conceptual conectada de forma íntima a mi subjetividad. Fantasma y muerte, memoria, ocultamiento, relaciones de poder... son algunas intensidades asociadas personalmente a la figura del fantasma desde donde me sitúo para re-pensar la ciudad. En la época en que el espacio físico cede su valor estratégico frente al tiempo y los grandes relatos se desmoronan, la ciudad es menos abarcable por las disciplinas y la representación de la que echan mano parece insuficiente. Sin descalificar la enorme tradición de estudios urbanos de la que parto, creo necesario entrar en lo pequeño, en la ciudad desde lo íntimo, surgida en la experiencia individual, la ciudad como rizoma2, sin estructura o esquema generativo, habitada por fantasmas e individuos, no representable en mapas o modelos, producida a cada instante, a diversas escalas, un espacio-tiempo de relaciones, encuentros, conflictos, memoria, muerte, poder... A pesar de conocer las críticas enfocadas al relativismo de mi posición, creo pertinente situarme desde la contemporaneidad para complejizar la noción de ciudad, re-pensarla desde sitios no sintéticos, ponerla en crisis desde categorías paradójicas... despertar a los fantasmas urbanos y dialogar con ellos.

1 Se refiere causa profunda en un sentido multidimensional: simbólico-espiritual 2 Deleuze, G., y Guattari, F. (2003). Rizoma. Valencia: Pre- textos.