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El modelo y los containers de Rossi

Según los últimos números publicados por el INDEC, el balance comercial caída durante este año. En abril, el superávit (US$641 millones desestacionalizado) se parece a los registros de mediados de 2001. Una tarde, hemos vuelto al punto de partida, a pesar de que los precios de primas que exportamos se triplicaron desde entonces. continuó su mensuales, década más las materias

Es el resultado de un modelo que persigue a los exportadores, que estimula el consumo más que la inversión y que provoca una inflación anual del 20% en dólares. En efecto, el balance comercial de manufacturas, un termómetro más puro de la competitividad del país, registró un déficit de más de US$18.000 millones en los últimos 12 meses. Ni en la época de Martínez de Hoz llegamos a esa brecha. El gobierno prefiere negar la realidad e insistir en que “el modelo es competitivo”. Es más fácil echarle la culpa a Brasil por las trabas a nuestras exportaciones mientras nosotros dificultamos el ingreso de sus importaciones en productos tan relevantes como los huevos de pascua, garotos y havaianas. Del mismo modo que es más sencillo intervenir el INDEC que reconocer la alta inflación y el agotamiento del modelo. Ya lo decía el adversario del principal sector exportador, defensor a ultranza de la infame 125 y flamante candidato a gobernador de Santa Fe, Agustín Rossi, en su discurso de cierre de la sesión de Diputados del 13 de abril del año pasado: “el superávit de la balanza comercial del año pasado es producto del hecho de habernos sentado arriba de todos los containers que venían como importación, para proteger la industria nacional y tener superávit comercial.”

Más que echarle la culpa a Brasil, sugiero que estudiemos qué hicieron los brasileros en esta última década para que les haya ido tan bien. Cada vez nos exportan más de lo que nosotros les exportamos. Salvo en casos de recesión (´95, ´00 y ´09) o de megadevaluación del peso (´02), nuestro saldo comercial se viene deteriorando de forma sistemática, pasando de un superávit de US$10.000 millones en el ´95 a un déficit de casi US$6.000 millones hoy. Durante la segunda parte de la convertibilidad teníamos un superávit promedio de US$6.000 millones por año. Hoy, a pesar de que la moneda de Brasil se ha duplicado en términos reales contra el peso, nos venden US$6.000 millones más de lo que nos compran. Algo bien habrán hecho, no? Inflación baja, créditos de largo plazo para la inversión, fomento a las exportaciones, una política comercial y exterior en serio, resistir a la tentación populista, son algunos de los ejemplos que se me ocurren. Son, casualmente, las cosas que proponemos en la plataforma de la Coalición Cívica. Políticas de desarrollo nacional y social en serio, que quiebren de una vez por todas la alternancia de experimentos neoliberales salvajes y populistas truchos.