You are on page 1of 6

La 117 en Campaña

Compartir: Facebook Twitter

La semana pasada escribí una


nota sobre la biografía política de
Martha Meier Miró Quesada, la
directora de facto de un periódico,
El Comercio, que encabeza los
intentos de aplastamiento
mediático del candidato
presidencial Ollanta Humala para
favorecer el triunfo de la candidatura fujimorista.
¿Qué llevó, me pregunté, a que el diario que
investigó el caso de las firmas falsas, cabeza de un
grupo de medios donde está el Canal N, que el año
dos mil fue tan importante en romper el bloqueo
informativo de la prensa dirigida por el SIN, se haya
convertido en uno de los más importantes elementos
de maniobra para lograr el retorno de la dictadura
que enfrentó hace once años?
La respuesta, expliqué, es compleja, pero una parte
importante puede resumirse en un número y dos
palabras: la candidata 117. Ese fue el número con el
que Martha Meier candidateó al Congreso el año dos
mil, como parte de la lista de Fujimori y Montesinos.
Fue llevada ahí por Martha Chávez, por quien
declaró respeto y admiración; igual que hacia Alberto
Fujimori y su gobierno, en aquel período de
monstruosos abusos, tóxicos envilecimientos y
superlativos latrocinios.
Dos días después, Meier me respondió en su
columna sabatina con una segunda colección de
citas mías del 2006, tanto de artículos firmados
como de versiones de entrevistas. Su argumento: la
comparación entre mis ataques a la candidatura de
Ollanta Humala en 2006 y mi apoyo en segunda
vuelta a esa candidatura el 2011.
No hubo una palabra, una sílaba, un fonema para
siquiera balbucear una explicación sobre cómo
concilian los principios de la candidata 117 de
aquella lista formada en el SIN, con la libertad de
prensa, la democracia y la dirección del todavía
principal periódico en el país (digo la dirección
porque el que la ejerce formalmente se ha ganado la
chapa de graffiti: pintado en la pared).
Aparte de esa acumulación de citas mías contra
Humala el 2006, ¿qué otras estocadas, amagos,
fintas o mal de ojo tiene el artículo de Meier?
Menciona con un airecillo de revelación bamba que
IDL-Reporteros, la publicación de periodismo de
investigación que dirijo, es “prensa financiada entre
otros por el especulador internacional George
Soros”.
IDL-Reporteros es financiada en gran parte –luego
de un proceso competitivo anual– por el programa
de medios de la Open Society Foundation, una de
las fundaciones más importantes de la Historia en la
promoción de la libertad y los valores democráticos.
Los fondos de esta Fundación provienen sobre todo
de George Soros.
NO le gusta a la Meier que IDL-Reporteros reciba
fondos de cooperación internacional de la Open
Society Foundation. ¿Le parecería mejor, quizá, que
percibiéramos ingresos de, por ejemplo, los avisos
de la sección Relax de su periódico como sucede
con ella y otros accionistas?
En otra parte, Meier escribe que yo me he
“convertido, tras la primera vuelta, en un simpático
porrista del humalismo”. Aun si eso fuera cierto, que
no lo es, ¿no está mejor que ser la antipática
guaripolera de Martha Chávez?
Aparte de eso, no hay otro argumento que contestar
que no sea esa redundancia de citas, sorda a
razones, ciega al entendimiento pero de persistente
cacareo, que podría resumirse en una pregunta,
¿por qué cambió, defendiendo ahora a quien atacó
con tanta fuerza hace cinco años?
El hecho es que en el fondo no he, no hemos
cambiado. Yo no y Martha Meier tampoco.
Fui uno de los que luchó el año dos mil por derrocar
al fujimorato y conquistar la democracia. Después de
la victoria, con las duramente aprendidas lecciones
de aquel período oscuro me propuse, como otros
compatriotas, hacer todo lo posible por librar al país,
para siempre, del péndulo perverso entre
democracia y dictadura.
Los primeros peligros graves para la democracia se
dieron el 2006. Ya no hubo que elegir el bien mayor
sino el mal menor. Pensé entonces y pienso ahora
que ese mal menor, el 2006, era Alan García.
En perspectiva, creo que para Ollanta Humala fue
una gran cosa no haber ganado esa elección. Pudo
aprender, madurar y cambiar. Y lo hizo en esos
cinco años.
¿Ha sido lo suficiente? Espero que sí. ¿Hubiera sido
mejor esperar otros cinco años? Nunca lo sabremos,
porque esa pregunta solo hubiera tenido sentido si
Humala hubiera enfrentado en segunda vuelta a un
candidato demócrata.
Pero sucede que el Ollanta Humala de hoy, que no
solo está explícitamente identificado con la
democracia sino que ha jurado respetarla y
defenderla, se enfrenta ahora a la campaña de la
mafia fujimorista y montesinista por reconquistar el
poder.
ESA es la realidad. Con las típicas armas del miedo,
la propaganda, la desinformación y la pura mentira,
el gobierno mafioso de Fujimori y Montesinos
amenaza con retornar. La única posibilidad de
evitarlo es la victoria de Ollanta Humala, no exenta
de riesgos, pero infinitamente preferible a la
alternativa fujimorista.
No he cambiado un ápice en la decisión de defender
el único sistema, la democracia, que permitirá
avanzar hacia la Patria fuerte, justa y libre que
soñaron sus fundadores.
Frente a la candidatura de la mafia está la de Ollanta
Humala, que ha jurado defender la democracia.
¿Hubiera preferido que estuviera Pericles de
Atenas? Sin duda. Pero el hecho es que quien hoy
enfrenta a la mafia es Ollanta Humala, que ofrece
ser un leal aliado de la democracia.
Así que el enemigo político de ayer es el aliado de
hoy. Cuando venza, habrá que permanecer
vigilantes y fiscalizadores del nuevo gobierno. Y
trabajar para que el 2016 tengamos solo alternativas
democráticas al momento de elegir.
Meier y otros como ella, tampoco han cambiado.
Hacen lo que pueden por el retorno del fujimorismo y
el montesinismo. En el proceso, trata de vestir con
kimono naranja a los medios de prensa que controla.
Miren lo que ella y sus colaboradores, han logrado
en poco tiempo:
- En Canal N: despedir a fines de abril a la
productora general Patricia Montero y a José Jara,
productor del noticiero “De 6 a 9”.
- En Canal 4, Laura Puertas ha sido presionada para
renunciar, aunque todavía se mantiene. Pero en la
filial de Huancayo, José Alberto Soriano renunció
luego que le censuraran una nota. Su productora le
dijo que el canal había tomado “la determinación (…)
de no difundir notas que atenten contra la
candidatura de Keiko Fujimori”.
- En Perú.21, en el mes de abril renunciaron los
periodistas Óscar Miranda, Daniel Yovera y Emilio
Camacho, en protesta por la línea abiertamente
fujimorista de su director Fritz Dubois. También lo
hizo el dibujante Miguel Det.
- En el canal 4, luego de la súbita contratación de
Jaime Bayly, sin consultar a los socios minoritarios
de La República, el representante de esta, Gustavo
Mohme, propuso mediante una carta que presentó al
comité editorial el martes 17, contratar al gran Mario
Vargas Llosa para que dirija un programa. El premio
Nóbel aceptó y dijo, además, que no iba a cobrar.
Pero, ante la propuesta, el grupo El Comercio se
hizo el muerto y no contestó. Ni el comité editorial ni
el directorio del Canal respondieron. Las cosas
cambiarán en el futuro, pero hay vergüenzas que
permanecerán indelebles.
Nuestro karma es que la democracia peruana vive
en una suerte de Transilvania política: Drácula
nunca se va del todo; y cuando pensamos haber
ganado al fin la paz, el lobo aúlla, se mueve la tapa
del ataúd, gruñe Igor, la base naval se desvela, se
agita la Diroes. (Gustavo Gorriti)