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1) Existen al menos cinco tipos de fines, que podemos llamar necesidades básicas. Brevemente, estas son las fisiológicas, de seguridad, amor, estima y
autorrealización. Además, estamos mo tivados por el deseo de alcanzar y mantener las diversas condiciones sobre las que se asientan dichas satisfacciones
básicas y por ciertos deseos más intelectuales.

(2) Estos objetivos básicos están relacionados entre sí, ordenándose en una jerarquía de pr eeminencia. Esto implica que el fin más importante en cada
momento monopolizará la conciencia y tenderá a concentrar las diversas capacidades del organismo para su obtención. Las neces idades menos
preeminentes serán minimizadas, incluso olvidadas o negadas . Pero cuando una necesidad queda aceptablemente satisfecha, la necesidad superior en la
jerarquía emerge, y tiende a dominar la vida consciente y a servir como centro del comportamiento, puesto que las necesidades ya satisfechas no son
motivadores activos. Por tanto, el hombre es un animal con perpetuos deseos.

Abraham Maslow. "A Theory of Human Motivation", Psychological Review 1945.

Un orden social adecuado es aquel que permite que sus integrantes vayan alcanzando una satisfacción creciente de sus necesidades y de sus aspiraciones.
Hoy, como ayer, el ser humano tiene necesidades que atender, y ha de descubrir y elaborar los recursos -económicos, institucionales, etc. - con los que
hacerlo.

Siguiendo la ya clásica clasificación jerárquica expuesta por el psicólogo norteamericano Abraham Maslow en 1945, las necesidades del ser humano se
escalonan desde las más básicas a las más sublimes.

1. En el primer estadio nos encontramos con las más básicas, las fisiológicas: alimento, vestido, salud o cobijo.
2. Cubiertas éstas, la siguiente inquietud pasa a ser la seguridad: garantizar tanto la continuidad de los aprovisionamientos básicos, como la
protección frente a cualquier daño o contratiempo.
3. En el tercer estrato de la pirámide se encuentran la búsqueda de la aceptación social, el amor familiar y romántico. Aquí surgen necesidades de
identificarse y compartir las aficiones de un grupo social y de ser aceptado como miembro sin tener en cuenta la propia aport ación.
4. Una vez integrado en grupos sociales (familia, a migos), el individuo empieza a sentir la necesidad de obtener prestigio, éxito, el reconocimiento
propio y el de los demás.
5. Los individuos que tienen cubiertos todos estos escalones llegan a la culminación y desean sentir que están dando de sí todo lo que pueden,
desean crear, realizarse.

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Fuente: elaboración propia a partir de la pirámide Abraham Maslow y necesidades de capital

No es difícil encontrar la relación directa que existe entre nivel es ascendentes de la pirámide de Maslow y creciente conformación de patrimonio. Salvo en
el primer nivel, el de necesidades fisiológicas y de supervivencia, que podrían sustentarse mediante renta sin ahorro, confor me alcanzamos escalas más
elevadas, demand amos más rentas excedentarias o patrimonio (para seguros, para educación, para ocio, para proyectos personales...). Recordamo s de
nuevo una parte de la frase de Antal E. Fekete citada en el capítulo anterior: "Ʀ existe una necesidad inexorable, superada ú nicamente por la necesidad de
alimento y cobijo, que lleva al hombre a convertir la renta en patrimonioƦ". Sencillo: tanto sociedades como personas necesit an acumular capital para
crecer.

Los socialismos reales -sean de inspiración marxista o nacional -fascista- ponen al individuo al servicio del sistema e ignoran deliberadamente la satisfacción
de las necesidades humanas más allá del primer nivel de la pirámide.

Como afirma el psicoanalista francés René Kaës: "Todos los totalitarismos tienen en común el hecho de (...) reducir al sujeto singular a la condición de
elemento aislado, anónimo, objeto parcial sometido a un conjunto (social o ideológico), al cual se otorga la función de domin ación omnipotente".

La perversidad del propio sistema genera tal nivel de inseguridad y terror que alcanzar el segundo nivel resulta imposible. Al no permitir la libertad de
asociación, primar la delación (inclusive dentro del hogar), desconfiar del logro individual y sacrificar cualquier aspiració n particular en beneficio de l plan del
líder, los socialismos totalitarios son incompatibles con la satisfacción del resto de necesidades. La gran tragedia de esta situación es que, como muestran
los casos actuales de hambrunas en Corea del Norte y Zimbawe o los draconianos racionami entos en Cuba, la incapacidad de satisfacer necesidades
alcanza incluso a las de naturaleza más básica.

Afortunadamente en las sociedades desarrolladas actuales -satisfechas ya las necesidades fisiológicas básicas del primer escalón -, la flaqueza ante el c anto
de sirena totalitario está notablemente debilitada.