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anales de psicología © Copyright 2004: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. Murcia (España).

2004, vol. 20, nº 1 (junio), 103-126 ISSN edición impresa: 0212-9728. ISSN edición web (www.um.es/analesps): 1695-2294

La atención y su papel en la experiencia consciente


José María Colmenero Jiménez*
Universidad de Jaén (España)

Resumen: En el presente artículo se abordan los resulta- Title: The role of attention in visual awareness
dos de los trabajos más relevantes en torno a la relación e Abstract: The main purpose of this article is to review the
implicación de la atención en la experiencia visual cons- most relevant results about relations between attention and
ciente. Más concretamente, junto a los trabajos más clási- visual awareness. More specifically, we examine classic and
cos se presentan los datos de investigaciones y paradigmas more recent work related with actual theories about the at-
recientes surgidos en el ámbito de las teorías sobre la natu- tentional mechanism. We also review the main results
raleza de la atención. Asimismo, se revisan los principales about the relevance of conscious processing and the work
resultados en torno a la relevancia del procesamiento no centred on the neural correlates of visual awareness. Most
consciente, los trabajos interesados por determinar el tipo prominent models about the role of attention and con-
de aportación de los estudios sobre los correlatos neurales sciousness are also considered. In sum, all this sort of evi-
de la conciencia y los más prometedores modelos elabora- dence clearly shows that attentional networks are specifi-
dos con el fin de integrar de manera comprehensiva los di- cally implicated in different levels of consciousness.
ferentes resultados que relacionan la atención con la con- Key words: Visual attention; awareness; conscious and un-
ciencia. El análisis de este conjunto de aproximaciones ilus- conscious processing; neural correlates of consciousness.
tra claramente que la intervención atencional determina la
experiencia de distintos niveles de conciencia o percatación
del estímulo visual.
Palabras clave: Atención visual; percatación consciente;
procesamiento consciente y no consciente; correlatos de la
conciencia.

1. Introducción 1988)1. La actuación de la atención también se


traduce en cambios de la actividad fisiológica
A lo largo del tiempo, la atención se ha conce- (en la resistencia de la piel a la conducción eléc-
bido de muy diversas formas: como un meca- trica, de la tasa cardiaca, del tamaño pupilar…),
nismo que permite seleccionar información de la actividad electroencefalográfica (amplitud
(Broadbent, 1958), como un conjunto de recur- y latencia de los distintos componentes de los
sos cognitivos o esfuerzo (Kahneman, 1973; ERP), así como del comportamiento motor (e.g.
Wickens, 1984), como un sistema implicado en orientación de los receptores hacia un estímulo)
nuestra capacidad para mantener la actividad y cognitivo (e.g. aumento de la precisión y rapi-
mental (Parasuraman, 1984)… En general, la dez de juicios perceptivos; LaBerge, 1995).
intervención de la atención se pone de mani- Asimismo, y en directa relación con el tema de
fiesto de diversas formas. Así, produce cambios este trabajo, la atención está asociada con la
facilitatorios e inhibitorios de la actividad neu- experiencia subjetiva de “caer en la cuenta” o
ronal en las áreas de procesamiento de la in- “percatarse”, es decir, la conciencia del estímu-
formación (Chelazzi, Miller, Duncan y Desi- lo.
mone, 1993; McAdams y Maunsell, 1999a, b; Sin lugar a dudas, la naturaleza de la con-
Moran y Desimone, 1985; Reynolds, Pasternak ciencia es uno de los mayores y más importan-
y Desimone, 2000; Spitzer, Desimone y Moran, tes problemas de los que se ocupa la psicología
debido, entre otras razones, al hecho de tratar-

* Dirección para correspondencia [Correspondence


address]: José María Colmenero Jiménez. Facultad de 1 Esta influencia se observa incluso en las áreas primarias
Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad de procesamiento como, por ejemplo, V1 en el caso de la
de Jaén. Paraje Las Lagunillas s/n 23071. Jaén (Espa- visión (para una revisión véase Kanwisher y Wojciulik,
ña). E-mail: jjimenez@ujaen.es 2000).

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se de una característica subjetiva de la experien- su mayor grado de “claridad” (Tudela, 1992),


cia. Uno de los más claros exponentes de ello enfatizando la reducida capacidad de ésta, pues
es el denominado problema de los qualia, es de- en un determinado momento sólo podemos ser
cir, la dificultad para determinar la naturaleza conscientes de muy pocos aspectos de la reali-
de la experiencia fenomenológica, lo cual nos dad. W. James (1890) también enfatizó la rela-
impide saber de qué modo experimenta cada ción entre conciencia y atención, pues conside-
sujeto un determinado aspecto visual (o de raba que ésta consiste en “una preparación de
cualquier otra modalidad sensorial) y/o el gra- los centros ideacionales que tiene como conse-
do de similitud de tales experiencias entre los cuencia la vivencia consciente de los objetos
diferentes individuos. A ello se suma el hecho esperados”. Así, James entiende que las capaci-
de que la noción de conciencia se ha asociado dades selectivas de la atención son responsables
con multitud de términos como, por ejemplo, de nuestra capacidad para lograr una imagen
“conciencia fenomenológica” (experiencia sub- coherente e inteligible del mundo a pesar de la
jetiva relacionada con cada una de las modali- gran cantidad de estímulos que llegan a nues-
dades sensoriales), “acceso consciente” a los es- tros receptores en cada momento.
tados mentales o los contenidos de memoria, El interés por la conciencia, la atención y,
monitorización de las acciones propias, auto- en general, todo lo que puede considerarse
conciencia, etc. (Block, 1991). Por lo tanto, da- “mental” prácticamente desapareció durante la
da la multiplicidad de aspectos asociados a la época conductista. Desde esta perspectiva teó-
noción de conciencia, es conveniente precisar rica, el término “atención” se utilizaba sólo pa-
que aquí nos vamos a centrar en la conciencia sen- ra hacer referencia a un determinado tipo de
sorial (o fenomenológica) visual (del inglés, patrones conductuales como, por ejemplo, el
“consciousness” o “visual awareness”), es de- reflejo de orientación. No obstante, durante es-
cir, la percatación consciente de los diferentes ta época también se realizaron numerosos es-
aspectos de un estímulo a través de la modali- tudios sobre la atención bastante alejados de las
dad visual. premisas conceptuales y metodológicas del
conductismo. Así, en su revisión sobre aten-
2. Evolución de las ideas en torno al ción, Dallenbach (1928) afirma que “durante el
vínculo entre atención y concien- período 1925-1928 se publican más trabajos
sobre atención que en cualquier otro período
cia en la historia de este tópico (p. 493: cit. en Para-
suraman y Davies, 1984). Por su parte, en el
La idea de que existe una estrecha relación en- capítulo sobre atención del libro de Psicología
tre la atención y la conciencia tiene una larga Experimental de Woodworth (1938) se abor-
tradición. Así, ya en el siglo XIV Jean Buridan dan tópicos como “la amplitud de la aprehen-
asocia la claridad de conciencia a la atención, sión”, “cambios y fluctuaciones de la atención”,
usando términos como “perfección” y “distin- “distracción” y “realización de dos cosas al
tividad” cuando hay presentes varios estímulos. mismo tiempo”. A ello hay que unir los traba-
De manera similar, Wolff (1740) consideró que jos sobre reacciones automáticas y atención-
el efecto principal de la atención es el de la cla- automatización realizados por Solomon en la
ridad cognitiva. Los primeros psicólogos expe- década de 1890 y por Ford en la de 1920, así
rimentales también defendieron la relación en- como los estudios sobre bloqueo e interferen-
tre atención y conciencia. Así, Wundt (1874) cia de Bills y Stroop en la de 1930 (cit. en Para-
definía la atención como “la actividad interna suraman y Davies, 1984).
que determina el grado de presencia de las Las nociones actuales sobre la naturaleza y
ideas en la conciencia“. Por su parte, Titchener funciones de la atención y su relación con la
(1908) defendía que la atención es responsable conciencia tienen su precedente más directo en
de que los contenidos de la conciencia alcancen los resultados de los estudios experimentales

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realizados en el marco del Procesamiento de la tienen lugar, mientras que otras presentan las
Información. Así, modelos estructurales como características opuestas.
el de Broadbent (1958) postulaban que el redu- Durante los años 80 tiene lugar un aumento
cido número de aspectos de los que podemos considerable del interés por el tema de la con-
ser conscientes en cada momento se debe a la ciencia (para una revisión véase Dehaene y
limitación de capacidad de los sistemas centra- Naccache, 2001; Froufe, 1997; Kihlstrom,
les de procesamiento. Esta limitación justifica- 1996; Merikle, Smilek y Eastwood, 2001). Uno
ría la existencia de mecanismos atencionales de de los resultados más importantes de los obte-
carácter selectivo que, consecuentemente, de- nidos por los muchos estudios realizados en es-
terminan qué información se hace consciente y te ámbito durante este período es que la infor-
cuál no. Así, en los típicos procedimientos de mación puede ser procesada hasta el nivel de su
escucha dicótica empleados por autores como significado (supuestamente el más complejo) de
Broadbent (1952; 1954) o Cherry (1953), cuan- manera no consciente. Asimismo, se demostró
do los sujetos repetían verbalmente la informa- que la información procesada no consciente-
ción presentada por uno de los oídos (“ensom- mente puede influir en las experiencias, pensa-
brecimiento”, del inglés shadowing) decían no ser mientos y acciones del sujeto completamente al
conscientes de la información proporcionada margen de la conciencia fenoménica y el con-
por el oído ignorado2. Por su parte, los deno- trol voluntario. Este tipo de resultado se halló
minados modelos de recursos (e.g. Kahneman, en muy diversas situaciones como, por ejem-
1973; Norman y Bobrow, 1975) condujeron plo, durante el ensombrecimiento de informa-
hasta la cuestión del control del procesamiento ción en tareas de escucha dicótica (Corteen y
y la disyuntiva entre procesamiento automático Wood, 1972; Vila y Tudela, 1981), con infor-
(no consciente) y controlado o consciente (véa- mación parafoveal (Lambert, Beard y Thomp-
se, por ejemplo, Hasher y Zacks, 1979; Schnei- son, 1988; Lambert y Voot, 1993; Underwood,
der y Shiffrin, 1977; Shiffrin, 1988; Shiffrin y 1976), en procedimientos de priming (Kemp-
Schneider, 1977). Así, por ejemplo, Posner y Wheeler y Hill, 1988), en condiciones de aten-
Snyder (1975) establecieron que un proceso ción selectiva y en procedimientos de enmasca-
puede ocurrir automáticamente si tiene lugar a) ramiento (Allport, 1977; Colheart, 1980; Mar-
sin intencionalidad, b) sin consciencia y c) sin cel, 1980; 1983). Esta conclusión también se
producir interferencia con una actividad mental veía apoyada por efectos como la defensa percep-
concurrente, mientras que los procesos contro- tiva, consistente en una especial dificultad para
lados a) tienen lugar con intencionalidad, b) percatarse conscientemente del contenido
con consciencia y c) originan interferencia con emocional negativo de los estímulos (Bootzin y
una actividad mental concurrente. Por tanto, de Natsoulas, 1965; Hardly y Legge, 1968; para
acuerdo con esta distinción, determinadas pau- una revisión véase Dixon, 1971; 1981) o la am-
tas de conducta requieren de la atención, carac- nésia posthipnótica (una incapacidad para recordar
terizándose por la sensación de esfuerzo y con- determinados sucesos y experiencias previas al
trol deliberado, así como por la percatación trance hipnótico; Kihlstrom, 1984).
consciente de la secuencia de operaciones cog- La neuropsicología también aportó datos
nitivas realizadas y/o del modo en que éstas interesantes sobre la atención, el procesamiento
y la conciencia. Así, diversos trabajos parecían
demostrar que las disociaciones halladas en pa-
2 La versión visual de esta tarea, en la que se presentan si- cientes amnésicos entre pruebas directas de
multáneamente estímulos distintos a cada ojo, ha produci- memoria (e.g. recuerdo) y pruebas indirectas
do resultados equivalentes. Así, en esta situación se produ- (e.g. priming) reflejan la existencia de un sistema
cen periodos de alternancia perceptiva debidos a la rivali-
dad binocular, es decir, la información procedente de cada de memoria explícita, subyacente a la capacidad
ojo es anulada intermitentemente por la información pro- para recuperar la información de manera cons-
cedente del otro (Blake, 1998). ciente, y un sistema de memoria implícita, base de

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la influencia no consciente que ejerce la expe- ta de evaluar (presencia, significado, etc.). En


riencia previa sobre la conducta actual (Schac- definitiva, pues, cabe la posibilidad de que en
ter, 1987). La visión ciega (del inglés “blind- algunas ocasiones el sujeto haya sido consciente
sight”), debida a la lesión de parte o la totalidad de la información de la que dice no haberse
de la corteza visual primaria (V1), constituye percatado.
otra prueba de la disociación entre procesa- Teniendo en cuenta esta serie de proble-
miento y consciencia. Así, aunque esta lesión mas, diversos autores (e.g. Eriksen, 1960;
impide al sujeto percatarse conscientemente de Holender, 1986) propusieron el empleo de me-
la información visual que proyecta al área le- didas objetivas de conciencia, es decir, aquellas ba-
sionada, numerosos estudios han constatado sadas en procedimientos de elección forzada en
que la identidad y otros muchos más aspectos los cuales el sujeto no es capaz de discriminar
de la información “no vista” son procesados3. con una probabilidad superior a la esperada por
Por tanto, todos estos estudios indican que azar entre dos estados distintos de un estímulo
es posible procesar distintos aspectos de la in- (e.g. presencia/ausencia). Marcel (1983) fue de
formación de manera no consciente. Sin em- los primeros autores en emplear este tipo de
bargo, es preciso notar que esta conclusión de- medidas para evaluar la conciencia del estímu-
riva de los resultados de estudios basados en el lo. Así, en uno de sus experimentos presentaba
empleo de medidas subjetivas de conciencia, es decir, cada estímulo seguido por una “máscara” tras
el informe verbal del sujeto acerca de si ha sido un intervalo temporal calculado específicamen-
o no consciente del estímulo o de alguna de sus te para cada sujeto con el fin de asegurar que
propiedades. En general, el principal inconve- ésta le impedía determinar la presen-
niente de este tipo de medidas es que pueden cia/ausencia del primer estímulo5. La aparición
estar influidas por factores distintos a los estric- de efectos de priming semántico producidos
tamente relacionados con la conciencia (Erik- por el primer estímulo (e.g. médico) en la res-
sen, 1960)4. Asimismo, este tipo de medidas no puesta a un estímulo subsiguiente (e.g. enferme-
permiten conocer si la presencia/ausencia de ra) demostraba que el significado del primero
consciencia afecta por igual a todas las caracte- de ellos se había procesado de forma no cons-
rísticas del estímulo cuyo procesamiento se tra- ciente6. Por su parte, Cheesman y Merikle
(1984; véase también Cheesman y Merikle,
1985) diferenciaron entre umbral objetivo de con-
3 Weiskrantz, Warrington, Sanders y Marshall (1974) pro-
pusieron que estas capacidades perceptivas “residuales” es-
tán relacionadas con la actividad del 10% de las fibras ópti- 5 Algunos autores entienden que el enmascaramiento vi-
cas procedentes de los colículos superiores que finalizan en
V1 (Perry y Cowey, 1984; cit. en Milner y Goodale, 1995). sual se debe a que la máscara impide atender al estímulo en
Así, la menor resolución visual de esta vía podría explicar el algún momento entre la codificación de su identidad y su
hallazgo de que la capacidad de algunos de estos pacientes experiencia fenoménica (Marcel, 1983; Turvey, 1973). Es
para discriminar no conscientemente la forma de los obje- decir, la máscara capturaría la atención del sujeto y reduci-
tos mejora cuando aumenta su tamaño y/o duración de ría la activación generada por el estímulo enmascarado
presentación al área ciega. Por su parte, Cowey y Stoerig (Merikle y Joordens, 1997). De acuerdo con esta propuesta,
(1989) consideran que las neuronas de V4 y MT, que reci- los resultados de estudios de registros unicelulares en pri-
ben información de los núcleos geniculados laterales, tam- mates muestran que una máscara de patrón presentada 20
bién estarían a la base del procesamiento no consciente ob- mseg. después del estímulo objetivo reduce la respuesta de
servado en este trastorno. las neuronas de la corteza temporal (Kovács, Vogels y Or-
gan, 1995; Rolls, Toveé y Panzeri, 1999). Alternativamente,
4 Así, como indica Merikle (1984), cabe la posibilidad de otros autores consideran que el estímulo objetivo no se
que los informes de los sujetos simplemente reflejen un hace consciente porque éste es sustituido por la máscara.
sesgo debido a ideas preconcebidas sobre la situación ex- 6 Numerosos estudios posteriores han empleado paradig-
perimental (por ejemplo, “si el estímulo se presenta muy
brevemente no debería ser consciente del mismo”). Tam- mas de enmascaramiento visual similares al utilizado por
bién es posible que el sujeto afirme no haber sido cons- Marcel (para revisiones recientes véase Merikle y Daneman,
ciente de la información sólo por el hecho de que cuando 2000; Merikle et al., 2001) hallando resultados equivalen-
se le pregunta por ello ya la ha olvidado. tes.

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ciencia (el definido estadísticamente; 50% de procesamiento y consciencia y, por otra, al ma-
aciertos en una tarea de elección forzada) y um- yor grado de desarrollo alcanzado por las teorí-
bral subjetivo (basado en el informe subjetivo del as sobre la naturaleza y función de la atención.
sujeto sobre si es consciente o no del estímulo). En este sentido, destacan especialmente las
Para estos autores, la presentación de un estí- propuestas teóricas desarrolladas por el equipo
mulo por encima del umbral objetivo permite de M. I. Posner durante las dos últimas déca-
obtener un porcentaje de respuestas correctas das. Así, de acuerdo con Posner y Raichle
(presencia/ausencia) superior al esperado por (1994), la atención consiste en un sistema de
azar sin que el sujeto sea consciente subjetiva- áreas neurales que realizan operaciones de pro-
mente del estímulo, hecho que tendría lugar só- cesamiento de información específicas y que se
lo cuando se sobrepasa el umbral subjetivo (no organizan en tres redes distintas pero íntima-
obstante, véase Dagenbach, Carr y Wilhelm- mente relacionadas:
sem, 1989; Greenwald, Klinger y Liu, 1989; (a) La red atencional posterior o de orientación es-
Kemp-Wheeler y Hill, 1988; cit. en Styles, tá formada anatómicamente por parte de la
1997). corteza parietal, por varias áreas talámicas (el
En cualquier caso, actualmente muchos au- núcleo pulvinar y núcleos reticulares) y parte de
tores defienden que los informes subjetivos de los colículos superiores del cerebro medio. Esta
los sujetos son la medida crucial para evaluar la red es la implicada en dirigir la atención a dife-
existencia de conciencia (véase, por ejemplo, rentes localizaciones y objetos, en la búsqueda
Chalmers, 1996; Merikle, 1992; Merikle et al., visual y en la selección de la escala adecuada
2001; Weiskranz, 1997). La razón principal de (global vs. local) para examinar el estímulo vi-
ello es que, en general, los resultados acerca del sual (Posner y Rothbart, 1992). Este sistema
procesamiento no consciente y sus efectos so- atencional suele compararse con un foco de luz
bre el procesamiento consciente coinciden tan- (del inglés "spotlight") de aproximadamente un
to cuando se consideran medidas objetivas de 1º de ángulo visual (Eriksen y Eriksen, 1974)
conciencia como cuando éstas son de carácter que facilita el procesamiento de la información
subjetivo. A este respecto, Merikle et al. (2001) que cae bajo el mismo y reduce los efectos de
mantienen que las medidas objetivas de con- la que no está bajo su influencia. La actuación
ciencia sólo constituyen un criterio más estricto de este foco atencional se basaría en una serie
para determinar las condiciones mínimas para de operaciones básicas de procesamiento de in-
que un estímulo se procese de forma no cons- formación: “desenganche”, movimiento, fija-
ciente (no obstante, véase Merikle y Daneman, ción y “filtraje” de la información irrelevante
2000; para una discusión acerca de la pertinen- (para una revisión véase Posner y Raichle,
cia de cada uno de estos tipos de medida véase 1994).
Merikle y Reingold, 1998; Reingold y Merikle, (b) La red atencional anterior o ejecutiva está
1990). formada anatómicamente por áreas de la corte-
za prefrontal media, incluyendo la parte ante-
3. Perspectivas actuales en torno al rior del giro cingular, el área motora suplemen-
papel de la atención en la expe- taria superior y partes de los ganglios basales
(Posner y Petersen, 1990; para una revisión
riencia consciente véase Duncan y Owen, 2000; Posner, 1996).
Como en el caso de la red de orientación, cada
Durante los últimos años se ha producido un una de estas áreas realiza funciones de proce-
notable avance en la comprensión de las rela- samiento diferentes: la corteza anterior del cín-
ciones entre atención y conciencia debido, fun- gulo se ha relacionado principalmente con la
damentalmente a dos factores principales: de resolución del conflicto atencional, la realiza-
una parte, la mejora de la metodología emplea- ción coordinada de dos tareas, la detección de
da para evaluar las relaciones entre atención, errores y la atención al lenguaje, mientras que la

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corteza prefrontal se ha vinculado con la me- (c) La red atencional de vigilancia está formada
moria operativa y el cambio de tarea. La red por las proyecciones norepinefrinérgicas a la
atencional anterior se ha asociado directamente corteza cerebral procedentes del locus coeru-
con la conciencia (Posner y Rothbart, 1992) y leus. Esta red atencional puede potenciar la ac-
con los procesos de control (Posner y Dehae- tuación de la red de orientación, facilitando la
ne, 1994), como demuestran los dramáticos capacidad del organismo para detectar y res-
problemas de los sujetos afectados por lesiones ponder rápidamente ante un estímulo objetivo.
del lóbulo frontal. Así, estos pacientes, frecuen- Por su parte, cuando la red de vigilancia actúa
temente descritos como personas distraídas e sobre la red ejecutiva inhibe su funcionamien-
incapaces de focalizar la atención y/o mantener to, produciendo un bloqueo de la información
la concentración (e.g. Rylander, 1939; Shallice, interna y una sensación de “vacío de concien-
1988; cit. en Styles, 1997), tienen serios proble- cia” (Posner y Petersen, 1990; Posner y Raich-
mas para realizar tareas que implican la planifi- le, 1994).
cación y coordinación de sus habilidades com- Por tanto, de acuerdo con el marco teórico
ponentes (Duncan, 1986) o dos tareas simultá- de Posner, las diferentes redes atencionales pa-
neamente. Muy influido por los postulados del recen estar implicadas en aspectos distintos de
modelo de Norman y Shallice (1986), Posner la experiencia consciente. Así, la orientación
considera que la red atencional anterior o eje- atencional a una determinada localización pare-
cutiva determina nuestra capacidad para efec- ce necesaria para el reconocimiento consciente
tuar acciones complejas dirigidas a metas y re- del objeto situado en dicha posición. En esta
ordenar los diferentes procesos que componen línea, y de acuerdo con la teoría de integración de
una tarea con el fin de lograr objetivos distintos características de A. Treisman (1986; Treisman y
según el caso (Posner y Raichle, 1994)7. Asi- Gelade, 1980), cuando la atención se orienta a
mismo, esta red atencional sería responsable de una determinada localización espacial actúa
nuestra capacidad para detectar estímulos obje- como una especie de “pegamento” que integra
tivo, lo cual implica ser conscientes de su iden- las diferentes características de los objetos (co-
tidad, aspecto necesario para poder emplearlos lor, forma, tamaño, dirección del movimiento,
en una tarea específica. De acuerdo con esta orientación, etc.), procesadas de manera auto-
propuesta, muchos autores (e.g. Allport, 1977; mática e independiente, en una representación
Colheart, 1980; Posner y Raichle, 1994) han en- temporal del objeto denominada fichero de ob-
fatizado que la conciencia de un estímulo es lo jeto (del inglés “object file”). Esta representación
que nos permite informar de su presencia y estaría a la base del reconocimiento perceptivo,
emplearlo intencionadamente para realizar una que se produciría cuando una de estas repre-
acción particular. En esta misma línea, Chal- sentaciones se corresponde con alguno de los
mers (1996) afirma que la conducta intencional elementos almacenados a largo plazo. Estos
depende de la detección consciente de un estí- planteamientos están apoyados por diversos ti-
mulo. De manera similar, Umiltà (1988) man- pos de hallazgos. Uno de los más ilustrativos
tiene que “el control voluntario del procesa- son las conjunciones ilusorias (Treisman y Schmidt,
miento depende de la experiencia fenoménica 1982), es decir, uniones incorrectas de las ca-
de ser consciente” (cit. en Styles, 1997). racterísticas de dos objetos diferentes debido a
una imposibilidad para atender a la localización
en que éstos aparecen debido, por ejemplo, a
7 Según Norman y Shallice (1986), el control atencional es que se presentan muy rápidamente (e.g. percibir
necesario cuando las tareas a) implican planificación y toma un círculo azul y un cuadrado rojo cuando
de decisiones, b) tienen componentes conflictivos que realmente se presentan un círculo rojo y un
pueden producir errores (del inglés “trouble shooting”), c)
no están bien aprendidas o contienen secuencias de accio- cuadrado azul). Otra prueba de la importancia
nes novedosas, d) son percibidas como peligrosas o difíci- de la orientación atencional en el procesamien-
les o e) requieren suprimir respuestas habituales. to es los patrones de resultados hallados en la

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tarea de búsqueda visual, en la cual el sujeto debe blemas con los estímulos contralaterales (ano-
determinar en cada ensayo si un estímulo obje- sagnosia). Además, la extinción suele observarse
tivo está o no presente entre un conjunto de después del neglect en el transcurso de la recupe-
elementos distractores. En esta tarea se suelen ración del sujeto (para una revisión véase Bi-
definir dos condiciones de búsqueda funda- siach y Vallar, 1988)8.
mentales: cuando el estímulo objetivo difiere de Posner, Walker, Friedrich y Rafal (1984;
los demás en una sola característica, el T.R. pa- 1987) fueron de los primeros autores en atri-
ra determinar su presencia/ausencia es inde- buir estos problemas neurológicos a una difi-
pendiente de la cantidad de elementos distrac- cultad para retirar la atención del campo ipsila-
tores presentes. En este caso, la detección del teral a la lesión. Esta propuesta se basó en
estímulo se basa únicamente en el procesa- hallazgo de que estos sujetos presentan pro-
miento preatencional (automático y en paralelo) blemas específicos para detectar un estímulo
de las características de todos los estímulos. objetivo cuando aparece en el campo visual
Así, el estímulo objetivo “salta a la vista” (del contralateral a la lesión tras una señal inválida
inglés “pop-out”), siendo detectado rápida y (es decir, cuando el sujeto orienta su atención
eficazmente sin tener que atender a los restan- al campo visual ipsilateral pero el estímulo apa-
tes estímulos. Alternativamente, cuando el es- rece en el campo visual opuesto). En estas
tímulo objetivo se diferencia de los demás por condiciones, el T.R. de estos pacientes es entre
una conjunción de características, el T.R. es dos y tres veces mayor que el de los sujetos
una función directa del número de estímulos normales9. Sin embargo, a pesar de que los su-
presentes. En este caso es necesario atender se- jetos no son conscientes de la información vi-
rialmente a cada objeto porque cada una de sus sual aparecida en el hemicampo contralateral a
características simples procesadas automática- la lesión, ésta es procesada hasta el nivel de su
mente no se combinan hasta que la atención se significado, lo cual sugiere que la alteración
dirige a cada localización (para una revisión atencional de estos pacientes impide que la in-
véase Wolfe, 1998). formación contralateral se haga consciente. Los
Los problemas de extinción y neglect que se resultados de McGlinchey-Berroth, Milberg,
producen tras lesiones unilaterales de la corteza Verfaellie, Alexander y Kilduff (1993) son un
parietal también se han considerado una prueba claro ejemplo de este tipo de observación (véa-
de la implicación de la red atencional de orien- se también Berti y Rizzolatti, 1992; Ladavas,
tación en la conciencia (para revisiones recien- Paladini y Cubelli, 1993; Volpe, Ledoux y Gaz-
tes véase Driver y Vuilleumier, 2001; Köhler y
Moscovitch, 1997; Schacter, Buckner y Kouts-
taal, 1998; Schacter y Curran, 2000; no obstan- 8 La extinción y el neglect se han atribuido a problemas
te, véase Cohen, Farah, Romero y Servan- atencionales debido a dos razones fundamentales: en pri-
mer lugar, porque el sujeto no tiene problemas para detec-
Schreidber, 1994; Rorden, Mattlingley, Karnath tar estímulos presentados aisladamente al campo visual
y Driver, 1997; cit. en Driver, 1998). Así, en el contralesional, lo que indica que no existen alteraciones de
caso de la extinción, el sujeto tiene problemas carácter sensorial. En segundo lugar, la extinción y el ne-
para detectar la presencia de un estímulo en el glect se reducen cuando se pide al sujeto que ignore el
hemicampo visual contralateral al hemisferio de campo visual ipsilateral a la lesión y que atienda sólo al
campo contralateral (Diller y Riley, 1993; Di Pellegrino y
la lesión sólo en condiciones de confrontación, es de Renzi, 1995; Karnath, 1988), lo cual sugiere que los
decir, cuando se presenta simultáneamente otro problemas con los estímulos contralaterales surgen sólo
objeto en el campo visual opuesto (Rapcsak, cuando éstos compiten por la atención con los estímulos
Watson y Heilman, 1987). El neglect también ipsilaterales.
9 Este enlentecimiento también se observa en ambos cam-
produce este tipo de problema, pero sus conse-
pos visuales cuando el sujeto ha de orientar encubier-
cuencias en la vida cotidiana del sujeto son más tamente la atención desde la señal hacia el objetivo en di-
acusadas que las de la extinción a pesar de que rección opuesta a la de la lesión (Kinsbourne, 1977; Lada-
estos sujetos no son conscientes de sus pro- vas, 1987; Posner, Inhoff, Friedrich y Cohen, 1987).

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


110 José María Colmenero Jiménez

zaniga, 1979). Estos autores utilizaron dos ta- mente iguales. Sin embargo, cuando se le pre-
reas para medir el grado de procesamiento del guntó en qué casa preferiría vivir elegía la casa
estímulo contralateral a la lesión. En la primera, de la derecha, aunque no sabía por qué. Por su
cada ensayo estaba formado por un dibujo de parte, Cohen, Ivry, Rafal y Kohn (1995) encon-
un objeto a la izquierda y otro a la derecha del traron que los distractores contralaterales al
punto de fijación. A continuación aparecían en hemisferio de la lesión en la tarea de flancos
el centro dos dibujos, uno por encima y otro (Eriksen y Eriksen, 1974) producían niveles de
por debajo del punto de fijación, para que el interferencia similares a los que originaban los
paciente indicara cuál de ellos era el mismo que presentados al campo ipsilateral (véase también
había aparecido antes. Los autores hallaron que Audet, Bub y Lecours, 1991). De acuerdo con
la ejecución no era superior a lo esperado por los resultados de diversos estudios de neuroi-
azar cuando el estímulo coincidía con el que magen, la influencia en el comportamiento de
apareció previamente en el campo visual con- la información procesada no conscientemente
tralateral a la lesión, lo cual sugería que el suje- se debe a que ésta produce activación de las
to no lo había identificado conscientemente. La áreas corticales implicadas en la respuesta aso-
segunda tarea era idéntica a la primera excepto ciada con la misma. Así, por ejemplo, en un pa-
en que se sustituyeron los dibujos centrales de radigma de priming Dehaene, Naccache, Le
la presentación de prueba por un estímulo que Clec, Koechlin, Mueller, Dehaene-Lambert,
podía ser una palabra o una no palabra. En este van de Moorteley Le Behin (1998; véase tam-
caso, el dibujo presentado en el campo contra- bién Eimer y Schlaghecken, 1998; Neuman y
lateral a la lesión producía un efecto de priming Klotz, 1994; cit. en Dehaene y Naccache, 2001)
cuando estaba relacionado semánticamente con hallaron que el estímulo prime relacionado con
la palabra central, lo cual indicaba que éste el estímulo objetivo producía un incremento de
había sido procesado semánticamente a pesar actividad de las áreas motoras relacionadas con
de que el sujeto no lo había identificado cons- la respuesta concreta que tal estímulo tenía
cientemente Los datos de trabajos con ERP asociada en la tarea (número par: tecla derecha;
también apoyan estas conclusiones. Así, por número impar: tecla izquierda).
ejemplo, Vallar, Sandroni, Rusconi y Barbieri Durante los últimos años se han desarrolla-
(1991) han hallado que la información visual do una amplia serie de procedimientos experi-
contralateral a la lesión produce ERP en las mentales que, cómo en el caso de las alteracio-
áreas occipitales a pesar de que el sujeto no es nes neurológicas, demuestran que los sujetos
consciente de esta información ni de que ésta no son conscientes del estímulo cuando no
influye en su conducta manifiesta (véase tam- orientan la atención hacia su localización. Ta-
bién Rees, Krieman y Koch, 2000; Spinelli, reas de atención selectiva como la de Stroop
Burr y Morine, 1994; Viggiano, Spinelli y Me- (1935) o la tarea de flancos de Eriksen y Erik-
cacci, 1995; para una revisión de este tipo de sen (1974) son procedimientos muy usuales pa-
resultados véase Deouell, 2002; Deouell, ra examinar cómo afecta la ausencia de aten-
Hämaäläine y Bentin, 2000; Driver, 1998). ción al procesamiento consciente. Así, en este
Los resultados de otros trabajos han de- tipo de tareas el sujeto dice no haber sido
mostrado que la información procesada no consciente de la información ignorada (aunque
conscientemente en el neglect influye en el sí es procesada). Sin embargo, este tipo de ta-
comportamiento del sujeto. Por ejemplo, reas no permiten descartar la posibilidad de que
Marshall y Halligan (1988) mostraron a una pa- el sujeto haya atendido en algún momento a la
ciente con neglect del campo visual izquierdo un información irrelevante, algo factible si tene-
cuadro con dos casas, una a la derecha y la otra mos en cuenta que en estas condiciones la in-
a la izquierda. La casa de la izquierda estaba in- formación (tanto la atendida como la ignorada)
cendiada, aunque la paciente no era consciente se presenta durante intervalos temporales rela-
de ello y decía que las dos casas eran exacta- tivamente prolongados y en buenas condicio-

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


La atención y su papel en la experiencia consciente 111

nes de visibilidad. Por ello, uno de los mejores cruz ligeramente hacia un lado. Estos resulta-
procedimientos para estudiar el papel de la dos se pueden atribuir a que los sujetos no
atención en la percatación consciente consiste atienden al estímulo crítico, ya que cuando se
en presentar el estímulo objetivo seguido de les pide que atiendan tanto a la cruz como al
otro (máscara) para manipular el grado de aten- estímulo crítico (atención dividida) o sólo al es-
ción que se le presta al primero (recuérdense tímulo crítico (atención focalizada) no tienen
los estudios de Marcel, 1980 descritos ante- ningún problema para detectar su presencia10.
riormente). Así, cuando el intervalo entre el es- El efecto de inatención es notablemente
tímulo objetivo y la máscara es muy corto, el robusto, incluso en situaciones en las que el ob-
enmascaramiento es periférico y se produce jetivo es de gran magnitud y cruza la escena
siempre que exista solapamiento físico entre completa (ceguera del cambio, del inglés “change
ambos. Sin embargo, este último requisito pa- blindness”; Simons, 2000a; Simons y Levin,
rece estar relacionado con el hecho de que los 1998; para una revisión véase Simons, 2000b;
sujetos normalmente saben dónde van a apare- Simons y Levin, 1997). Así, por ejemplo, Si-
cer el estímulo objetivo y la máscara, lo cual les mons y Chabris (1999) presentaron una breve
permite atender a dicha localización. Por ello, película en la que los sujetos tenían que contar
cuando ambos estímulos pueden aparecer alea- el número de veces que uno de dos equipos de
toriamente en una de tres posiciones y, por tan- baloncesto se pasaba el balón. Súbitamente un
to, el sujeto no puede atender de antemano a la actor disfrazado de gorila atravesaba la escena
misma, el enmascaramiento se produce incluso durante 5 segundos. Los autores hallaron que el
cuando estímulo objetivo y máscara no se sola- 73% de los sujetos decían no haber visto al go-
pan físicamente (Enns y DiLollo, 1997; véase rila. De manera similar, Simons y Levin (1998)
también Ramachandran y Cobb, 1995; Shelley- encontraron que la mitad de los sujetos de su
Tremblay y Mack, 1999). estudio eran incapaces de percatarse del cam-
El efecto de ceguera por inatención también bio de identidad de un viandante (el experi-
demuestra la relación existente entre la orienta- mentador) que se les acercaba para preguntarle
ción atencional y la percatación consciente por unas direcciones cuando inmediatamente
(Mack, Tang, Tuma, Kahn y Rock, 1992; Rock, después se atravesaban dos sujetos portando
Linnet, Grant y Mack, 1992; para una revisión una puerta o mientras el sujeto experimental
véase Mack y Rock, 1998a). En este procedi- preparaba la cámara fotográfica para hacerle la
miento se presenta a los sujetos un punto de fi- foto que el viandante le había pedido (Levin,
jación centrado en la pantalla durante 1500 Simons, Angelone y Chabris, en prensa: cit. en
mseg. seguido de una cruz durante 200 mseg., Simons, Chabris y Schnur, 2002). La ceguera
después de la cual aparece una máscara durante del cambio también se produce en condiciones
500 mseg. La tarea de los sujetos consiste en de laboratorio y cuando el sujeto trata activa-
determinar cuál de los dos brazos de la cruz es mente de localizar el cambio introducido (véa-
más largo. Sin embargo, tras los primeros ensa- se, por ejemplo, Grimes, 1996; Henderson y
yos también se presenta junto a la cruz un es- Hollingworth, 1999; McConkie y Currie, 1996;
tímulo (estímulo crítico). En este caso, el sujeto O´Regan, Deubel, Clark y Rensik, 2000; Ren-
debe decir si mientras examinaba la longitud de sik, O´Regan y Clark, 2000; Simons, 1996; cit.
los brazos de la cruz apareció algún estímulo en Simons, Chabris y Schnur, 2000). No obs-
que no lo había hecho durante los ensayos pre-
vios. En estas condiciones, la mayoría de los
10 El fenómeno del estímulo entre la multitud (del inglés,
sujetos dicen no haber visto el estímulo crítico,
tanto cuando se reduce el tamaño de los brazos “stimulus crowding”), es decir, la dificultad de los sujetos
para percatarse de la presencia de un estímulo objetivo en-
de la cruz para que el estímulo crítico esté fuera tre muchos distractores ha sido considerado por algunos
del área abarcada por ésta como cuando el es- autores (e.g. He, Cavanaugh e Intrilligator, 1996) como una
tímulo crítico se presenta justo en el centro y la forma de ceguera por inatención.

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112 José María Colmenero Jiménez

tante, los mecanismos implicados en la detec- RVSP, del inglés “rapid visual serial presenta-
ción del cambio en este contexto parecen dis- tion”). La tarea de los sujetos consiste en indi-
tintos a los que actúan en situaciones incidenta- car al final de cada serie y sin premura de tiem-
les de la vida real (Simons y Mitroff, 2001). po si apareció el estímulo objetivo, que se pre-
Asimismo, la ejecución de los sujetos en ambos senta en el 50% de los ensayos. Sin embargo,
tipos de situaciones aporta información dife- en otros ensayos se presenta un estímulo de un
rente. Más concretamente, mientras que aque- color diferente al de los demás y se pide a los
llos casos en los que el sujeto busca activamen- sujetos que determinen si el estímulo objetivo
te el cambio permiten determinar su eficacia en apareció tras él (condición de doble respuesta).
esta tarea, la detección del cambio en situacio- En este caso, la ejecución no es superior a lo
nes incidentales puede servir como un índice esperado por azar cuando el intervalo entre el
del grado en que se preserva la información estímulo de color y el estímulo objetivo es infe-
ocurrida antes del cambio. Así, aunque la expli- rior a los 300-400 mseg, mientras que la ejecu-
cación más frecuente de la ceguera del cambio ción en los ensayos de control está en torno al
es que la información presentada en segundo 90% de aciertos. Por tanto, estos resultados in-
lugar enmascara a la primera (Enns y Di Lollo, dican que el procesamiento del segundo estí-
2000; Rensik, O´Regan y Clark, 1997), también mulo es más susceptible al decaimiento o a la
es posible interpretar este efecto como una sustitución (y por tanto, a no ser consciente)
prueba de que en cada momento se adquiere cuando el sujeto atiende al estímulo de color.
muy poca información sobre el ambiente visual Así, si se instruye al sujeto para que ignore la
(O´Regan, 1992; Rensik, 2000; Stroud, 1955)11. aparición de dicho estímulo, el parpadeo aten-
Aunque esta propuesta es acorde con los resul- cional no se produce (Raymond et al., 1992).
tados de ciertos estudios (e.g. los realizados en Asimismo, el segundo objetivo ha de ser en-
el ámbito de la integración de información vi- mascarado por el siguiente estímulo en la serie
sual a través de sacádicos; Irwin, 1991), las para que dicho efecto se produzca (Brehaut,
conclusiones de otros trabajos (e.g. Angelone, Enns y Di Lollo, 1999; Kawahara, Di Lollo y
Levin y Simons, 2001; Levin et al., en prensa; Enns, 2001). Recientemente, Fell, Klaver, Elger
cit. en Simons et al., 2002) parecen demostrar y Fernández (2002) han propuesto que el par-
que la representación de la información previa padeo atencional se debe a que el componente
al cambio es detallada. Sin embargo, si no se P3 evocado por el primer objetivo suprime la
insta al sujeto para que la compare con la que respuesta neuronal en la frecuencia gamma (en-
tiene lugar después del cambio, no se percata tre los 20 y los 60 Hz) asociada con el segundo
de que éste se ha producido. estímulo objetivo12. De acuerdo con Fell et al.,
El parpadeo atencional (del inglés, “attentional (2002), esta propuesta es la que mejor explica el
blink”; Raymond, Shapiro y Arnell, 1992; Sha- hecho aparentemente paradójico de que si el
piro, 1994) es otra modalidad de ceguera por segundo objetivo aparece inmediatamente des-
inatención que también prueba la implicación pués del primero (o entre 0 y 300 mseg de de-
atencional en la consciencia. Este efecto, pues- mora), se detecta perfectamente.
to de manifiesto inicialmente por Broadbent y Por tanto, todo este conjunto de datos po-
Broadbent (1987), aparece cuando se presentan nen de manifiesto que “sin el concurso de la
varios estimulos visuales (letras, palabras o di- atención somos funcionalmente ciegos” (Mack,
bujos) de manera rápida y serial (a una tasa Pappas, Silverman y Gay, 2002). Sin embargo, y
aproximada de 10 estímulos por segundo; como en el caso de los procedimientos más
tradicionales o en casos como el neglect, la in-
11 A la base de esta afirmación subyace la idea de que el
sistema visual parece asumir que el ambiente externo es 12 Diversos autores (e.g. Tiitinen, May y Näätänen, 1997;
muy poco cambiante. Por ello, una representación detalla- Tiitinen, Sinkkonen, May y Näätänen, 1994) han relaciona-
da del mismo sería innecesaria. do este componente con el mantenimiento de la atención.

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La atención y su papel en la experiencia consciente 113

formación no atendida en todas estas situacio- guera por inatención a pesar de ser incapaces
nes experimentales es procesada semántica- de identificarlas en una prueba de reconoci-
mente aunque el sujeto no sea consciente de la miento de elección forzada. Por su parte, Sha-
misma13. Así, por ejemplo, Mack y Rock piro, Driver, Ward y Sorensen (1997) midieron
(1998a) manipularon la relevancia del estímulo el tiempo de respuesta de los sujetos ante una
crítico (un nombre común, un nombre propio palabra en función de su relación semántica
cualquiera o el nombre propio del sujeto) en el con la palabra presentada en condiciones de
procedimiento de ceguera por inatención. Los parpadeo atencional y hallaron que los sujetos
autores replicaron el efecto original con nom- respondían más rápidamente cuando ambas es-
bres comunes y otros nombres propios distin- taban relacionadas semánticamente que cuando
tos al del sujeto, pero no cuando se presentaba no lo estaban. Los resultados de estudios con
su propio nombre14. Asimismo, Mack et al., ERP (e.g. Luck, Vogel y Shapiro, 1996) han
(2002) han hallado que un icono con aspecto demostrado que estos efectos de priming se
de cara feliz también captura la atención en es- deben a que el estímulo objetivo enmascarado
te procedimiento, lo cual es acorde con el por el segundo produce activación de las áreas
hallazgo de que los pacientes con neglect son ca- corticales implicadas en el procesamiento se-
paces de percatarse de las caras de las personas mántico de la información (véase también Rol-
cuando proyectan a su campo visual contralate- ke, Heil, Streb y Henninghausen, 2001).
ral (Veulleumier, 2000). Por su parte, Shapiro,
Caldwell y Sorensen (1997) observaron una re- 4. Relevancia de la conciencia
ducción significativa del efecto de parpadeo
atencional cuando el segundo de los estímulos De acuerdo con los resultados revisados hasta
era el nombre propio del sujeto. Asimismo, se el momento parece claro que la atención está
ha comprobado que los estímulos no atendidos directamente implicada en la experiencia cons-
en estos dos procedimientos pueden producir ciente. Asimismo, también parece claramente
efectos de priming, lo cual demuestra que han demostrado que la información se procesa se-
sido procesados hasta un nivel semántico. Así, mánticamente incluso de forma no consciente.
por ejemplo, Mack y Rock (1998b) pidieron a De acuerdo con este último resultado, podría
los sujetos que realizaran la tarea de ceguera pensarse que el papel de la conciencia en la
por inatención y que después completaran cognición es bastante limitado. Sin embargo,
fragmentos de palabras con la primera que se existen diversas pruebas de su relevancia, lo
les ocurriera. Los autores hallaron que una cual permite descartar que la conciencia sea só-
buena parte de los sujetos completaban dichos lo un mero epifenómeno.
fragmentos con palabras que acababan de ac- Por una parte, diversos estudios han de-
tuar como estímulo objetivo en la tarea de ce- mostrado que el procesamiento no consciente
determina qué información se procesará de
13 forma consciente y el modo en que ello tendrá
No obstante, algunos autores (e.g. Humphreys, 2000)
han enfatizado que también existen diferencias entre los lugar (Merikle et al., 2001). Así, por ejemplo,
efectos de inatención en sujetos normales y casos neurop- McCormick (1997) utilizó una tarea de orienta-
sicológicos como el neglect y la extinción. Así, por ejem- ción atencional en la que sólo había un 15% de
plo, mientras que en éstos los factores de agrupamiento ensayos válidos y en la cual la señal podía pre-
perceptivo parecen influir notablemente en la capacidad del
sujeto para detectar el estímulo contralateral a la lesión (e.g.
sentarse de manera consciente o no (condición
Gilchrist, Humphreys y Riddoch, 1996; Mattingley, Davis y de enmascaramiento). El autor halló que cuan-
Driver, 1997; Ward, Goodrich y Driver, 1996), ello no pa- do los sujetos eran conscientes de la señal res-
rece ocurrir en el caso de los procedimientos de ceguera pondían más rápidamente en los ensayos invá-
por inatención (véase Mack y Rock, 1998a).
lidos, pues esperaban el estímulo objetivo en la
14 Moray (1959) obtuvo resultados muy similares en la
posición opuesta a la de la señal. Sin embargo,
modalidad auditiva empleando la tarea de escucha dicótica. cuando la señal era enmascarada, este efecto de

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114 José María Colmenero Jiménez

la expectativa desaparecía, siendo las respuestas el tipo de palabra presentada y, consecuente-


de los sujetos más rápidas en los ensayos váli- mente, reducir la interferencia. Sin embargo,
dos que en los inválidos, tal y como ocurre cuando las palabras previas eran enmascaradas
normalmente en estas condiciones15. Por su este efecto desaparecía (ver también Cheesman
parte, Moore y Egeth (1997) presentaron en los y Merikle, 1985; Marcel, 1980; Neely, 1977).
primeros ensayos de la tarea de ceguera por in- Otros resultados demuestran que el com-
atención dos líneas horizontales que diferían li- portamiento voluntario e intencional sólo pue-
geramente en longitud tras un fondo de puntos de tener lugar si la información se procesa de
blancos y negros dispuestos aleatoriamente. La manera consciente. Así, empleando la lógica de
tarea de los sujetos consistía en determinar cuál la disociación de procesos, Debner y Jacoby
de las dos líneas era más larga. En el ensayo crí- (1994) hallaron que los sujetos no eran capaces
tico las dos líneas tenían igual longitud pero los de llevar a cabo la instrucción de completar un
puntos del fondo se organizaron con forma de fragmento de palabra con cualquiera otra dis-
puntas de flecha hacia dentro (>) o hacia fuera tinta a la que se había presentado previamente
(<) al final de cada línea. Los resultados mos- si ésta era enmascarada. Los casos de “blind-
traron que esta disposición de fondo era proce- sight”, mutismo acinético (consistente en la
sada no conscientemente pues, a pesar de que pérdida casi completa de la conducta espontá-
los sujetos no se percataron de la configuración nea debido a trastornos severos del giro cingu-
de puntos del fondo, la línea con las flechas lar) y las disociaciones entre memoria explícita
hacia fuera era considerada más larga que la lí- e implícita en los pacientes amnésicos también
nea en que éstas apuntaban hacia dentro (ilu- constituyen una clara prueba de la necesidad de
sión de Müller-Lyer)16. que la información se haga consciente para po-
Por su parte, Dehaene y Naccache (2001) derla emplear intencionalmente, pues en todos
defienden que cierto tipo de operaciones cogni- estos casos, la información procesada fuera de
tivas como, por ejemplo, los procesos inhibito- la conciencia no permite generar un compor-
rios, no pueden realizarse si la información no tamiento intencional a no ser que se incite al
se hace consciente. Éste es el caso de la tarea sujeto para que lo haga. Asimismo, la concien-
Stroop, donde el sujeto debe nombrar el color cia también parece necesaria para poder acce-
de la palabra e inhibir su tendencia habitual de der a información no consciente (información
leerla. Los resultados de Merikle, Joordens y almacenada a largo plazo, léxico, rutinas de
Stolz (1995; véase también Merikle y Joordens, comportamiento), siendo la atención el sistema
1997) constituyen una clara prueba de ello. Es- que controla el acceso de este tipo de informa-
tos autores emplearon un procedimiento de ción a la conciencia (Baars, 1997).
priming en el cual cada estímulo tipo Stroop
iba precedido por otro nombre de color que 5. Atención y experiencia consciente
podía ser congruente o incongruente. En estas en el marco del estudio de los co-
condiciones, los autores manipularon la pro-
porción de ensayos congruentes e incongruen-
rrelatos neurales de la conciencia
tes y hallaron que cuando la proporción de és-
tos era mayor que la de congruentes el efecto Durante los últimos años se han realizado una
Stroop disminuía, pues los sujetos desarrolla- gran cantidad de trabajos cuyos resultados
ban una expectativa que les permitía anticipar muestran que la actividad de determinadas
áreas neurales está estrechamente relacionada
15 Danziger, Kingstone y Rafal (1998) han hallado resulta-
con la experiencia consciente de aspectos espe-
dos similares manipulando el campo visual de presentación
cíficos del estímulo visual. Inicialmente, estos
(ipsi o contralesional) en pacientes con neglect. resultados podrían ser una prueba de que la
16 Mattingley, Bradshaw y Bradshaw (1995) han hallado re-
experiencia consciente está causada por la acti-
sultados similares en casos de neglect.
vidad de áreas neurales específicas. Así, tras-

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La atención y su papel en la experiencia consciente 115

tornos como el “blindsight” parecen sugerir 1999; para una revisión de los estudios que han
que la actividad de V1 es la base de la percata- empleado esta metodología véase Crick y
ción consciente. Sin embargo, numerosos estu- Koch, 1998; Rees, 2001; Rees et al., 2002; Rees
dios psicofísicos y electrofisiológicos en anima- y Lavie, 2001). Además, este patrón de resulta-
les y de neuroimagen en humanos han hallado dos era prácticamente idéntico al observado
una escasa correlación entre la actividad de V1 cuando se presentaba a los sujetos ambos tipos
y la percatación consciente (para una revisión de estímulos de forma alterna (por separado a
véase Rees et al., 2002; no obstante, véase Po- cada ojo). Por su parte, Ffytche, Howard,
lonsky, Blank, Braun y Heeger, 2000). Así, la Brammer, David, Woodruff y Williams (1998)
actividad de V1 no siempre se traduce en per- han hallado que el área fusiforme también se
cepción consciente (estímulos no percibidos activa cuando los sujetos experimentan alucina-
conscientemente, como enrejados de frecuen- ciones visuales en las que aparecen caras, mien-
cia espacial muy elevada, producen actividad en tras que el hecho de imaginar una cara también
V1 -post-efectos dependientes de su orienta- produce activación de esta área (O´Craven y
ción- aunque el sujeto no sea consciente de Kanwisher, en prensa), aunque de menor mag-
ello; He et al., 1996). De manera similar, la re- nitud que cuando se presenta un estímulo vi-
ducción de la actividad de V1, como ocurre du- sual. Resultados similares se han hallado con
rante el parpadeo (Gawne y Martín, 2000) no respecto a la activación del área MT/MST
se traduce en cambios en la experiencia cons- (V5), relacionada sistemáticamente con la expe-
ciente. Asimismo, durante el sueño REM hay riencia del movimiento. Así, este área se activa
experiencia visual a pesar de que la actividad de cuando el sujeto experimenta movimiento ante
V1 en este estado es más reducida (Braun, Bal- patrones visuales estáticos (Zeki, Watson y
kin, Wesensten, Gwadry, Carson, Varga, Bald- Frackowiak, 1993) o post-efectos de movi-
win, Belenky y Herscovitch, 1998). Además, miento (Tootell, Reppas, Dale, Look, Sereno,
como ya hemos discutido, en los casos de ex- Malach, Brady y Rosen, 1995).
tinción y neglect no hay experiencia consciente De acuerdo con los resultados de algunos
pero sí hay actividad en V1. Por tanto, la acti- estudios, la actividad de estas áreas de la vía
vidad de V1 parece necesaria pero no suficiente ventral podría tener un papel causal en la cons-
para la conciencia. ciencia visual. Así, por ejemplo, Salzman, Brit-
Sin embargo, la correlación entre la activi- ten y Newsome (1990) hallaron que los juicios
dad de diversas áreas de la vía ventral y la con- de los primates acerca de la dirección del mo-
ciencia del aspecto estimular que dichas áreas vimiento de un patrón aleatorio de puntos se
procesan selectivamente parece mayor que la veía sesgada cuando se estimulaban mediante
hallada en el caso de V1 (para una revisión véa- microelectrodos neuronas del área V5 selecti-
se Kanwisher, 2001). Así, por ejemplo, en con- vas a una dirección de movimiento opuesta a la
diciones de rivalidad binocular, Tong, Naka- del estímulo presentado. Asimismo, la estimu-
yama, Vaughan y Kanwisher (1998) hallaron lación mediante electrodos del área fusiforme
que el área fusiforme, especializada en el pro- en humanos hace que el sujeto tenga la expe-
cesamiento de caras (Kanwisher, McDermott y riencia visual de una cara (Puce, Allison y
Chun, 1997; McCarthy, Puce, Gore y Allison, McCarthy, 1999)17. Por su parte, los casos de
1997) se activaba cuando el sujeto experimen- acinetopsia, acromatopsia y prosopagnosia
taba conscientemente este estímulo. Contra- (trastornos que afectan respectivamente a la
riamente, cuando el sujeto veía una casa (el
otro de los estímulos empleados), la actividad
17 Lógicamente, este tipo de trabajos sólo se puede llevar a
se observaba en el área parahipocampal, espe-
cabo en situaciones excepcionales como, por ejemplo,
cializada en el procesamiento de imágenes de cuando el sujeto va a ser sometido a algún tipo de inter-
lugares, incluyendo casas (Epstein y Kanwisher, vención quirúrgica como las encaminadas a paliar focos
1998; Epstein, Harris, Stanley y Kanwisher, epilépticos.

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


116 José María Colmenero Jiménez

capacidad para percibir el movimiento, los co- paradigma de fusión binocular sugieren que el
lores y las caras) también parecen apoyar el pa- factor crucial para que se experimente cons-
pel causal de diversas áreas de procesamiento ciencia es el nivel de activación de una deter-
de la vía ventral (MT, V4 y área fusiforme res- minada área neural (e.g. el área fusiforme en el
pectivamente) en la experiencia consciente de caso de la experiencia visual de una cara o el
aspectos específicos del estímulo visual. No área parahipocampal en el caso de la visión de
obstante, también hemos discutido cómo la la imagen de un lugar). Sin embargo, el hecho
existencia de actividad en áreas particulares de de que en este procedimiento el sujeto no pue-
la vía ventral no asegura la experiencia cons- da dirigir la atención con antelación a ninguno
ciente del estímulo. Éste es el caso, por ejem- de los estímulos presentados (debido a la pre-
plo, del neglect, donde la vía ventral está intacta sentación aleatoria, breve e imprevisible de los
(como demuestran los resultados de estudios mismos) sugiere la posibilidad de que el man-
neurofisiológicos) pero el sujeto no es cons- tenimiento de la activación y, por tanto, la ex-
ciente de los estímulos contralaterales al periencia consciente del aspecto estimular pro-
hemisferio dañado. Por tanto, este conjunto de cesado por cada área neural, también pueda
estudios indica que la actividad de las áreas de deberse a factores ajenos a la atención. En esta
la vía ventral es necesaria pero no suficiente pa- línea, Ffytche (2002) defiende que el aumento
ra la experiencia consciente. Entonces, ¿qué del nivel de actividad neural de una determina-
más se necesita para que ésta se produzca? da área de procesamiento y, por tanto, el que se
llegue a experimentar conscientemente el as-
6. Atención, mantenimiento de la pecto del estímulo visual procesado por la
activación y experiencia cons- misma, podría deberse a la intervención de un
conjunto adicional de unidades neurales en esa
ciente misma región neural (véase también Leopold y
Logothetis, 1996; Logothetis y Schall, 1989;
En la línea de los datos que venimos exponien- Sheinberg y Logothetis, 1997). De acuerdo con
do, este factor adicional parece ser la atención, esta idea, el incremento de actividad neural ob-
que tendría la función de mantener el efecto servado en una determinada área cerebral con
del estímulo (la actividad de las áreas corticales respecto a cuando no se experimenta conscien-
encargadas específicamente de su procesamien- temente el atributo estimular se debería a que
to) tras la desaparición del mismo18. Más con- en estas condiciones se activarían tanto grupos
cretamente, este mantenimiento, necesario para de células que correlacionan con dicha expe-
que los distintos aspectos del estímulo se pue- riencia como otros grupos que no correlacio-
dan experimentar conscientemente, tendría lu- nan con la misma. Estos grupos de células no
gar en virtud de la capacidad de la atención pa- tienen por qué ser cualitativamente distintas si-
ra potenciar e inhibir la actividad de las áreas no que, por ejemplo, pueden ser la base de un
neurales de procesamiento (Baars, 1988; De- tipo distinto de procesamiento o de un proce-
haene y Naccache, 2001; Farah, 1994; Palmer, samiento adicional (Ffytche, 2002).
1999; Umiltà, 2000). Los resultados de trabajos Por tanto, de acuerdo con estos argumen-
recientes de neuroimagen apoyan la importan- tos, la ausencia de conciencia del estímulo tras
cia del nivel de activación de las áreas neurales la lesión de V1 en los casos de “blindsight”
para que el aspecto estimular procesado por és- puede atribuirse a que dicha lesión impide que
tas se perciba conscientemente. Así, los datos el nivel de actividad del estímulo se mantenga.
hallados por Moutoussis y Zeki (2002) en un De manera similar, cuando la atención no pue-
de intervenir debido a algún trastorno neural
18 Como demuestran los estudios de enmascaramiento, la (e.g. neglect; Driver y Mattingley, 1998; Driver y
actividad de un estímulo tras su desaparición es bastante Vuilleumier, 2001), porque se orienta a otra lo-
efímera. calización u objeto (ceguera por inatención) o

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


La atención y su papel en la experiencia consciente 117

debido a la presentación de una máscara, el ni- potencialmente relevante. Más concretamente,


vel de activación de la representación del estí- esta capacidad, así como la de poder orientar
mulo tampoco se mantiene. Esta propuesta es rápidamente los sistemas sensoriales hacia los
acorde con los hallazgos de Dehaene et al. estímulos (especialmente los que son intensos
(2001), quienes han encontrado que la actividad y/u ocurren súbitamente) depende de los me-
producida en las distintas áreas corticales de la canismos implicados en la orientación atencio-
vía ventral por un estímulo enmascarado es al- nal exógena (de manera automática y no cons-
rededor de 10 veces menor que la producida ciente) y tiene un enorme valor adaptativo, lo
por un estímulo no enmascarado. En esta mis- cual podría justificar su dependencia de estruc-
ma línea, diversos trabajos han hallado que la turas subcorticales y su pronta maduración en
detección del cambio en un paradigma de ce- el cerebro. Por su parte, la conciencia de la
guera del cambio produce mayor actividad de identidad o contenido del estímulo (su signifi-
las áreas parietales y prefrontales (estrechamen- cado) dependería de la intervención de la red
te asociadas con la atención) que cuando el ejecutiva19. Los resultados de Fuentes, Carmo-
cambio no se detecta (Beck, Rees, Frith y La- na, Agís y Catena (1994) ilustran claramente es-
vie, 2001). Estos resultados, acordes con los ta propuesta. Estos autores emplearon un pa-
hallados en condiciones de rivalidad binocular radigma de priming semántico en una tarea de
(Lumer, Friston y Rees, 1998; Lumer y Rees, decisión léxica en el que utilizaron presentacio-
1999) o de inversión perceptiva con figuras nes previas formadas por dos palabras, una en
ambiguas (Kleinschmidt, Buchel, Zeki y Frac- la fóvea (atendida) y otra en la parafovea (igno-
kowiak, 1998), han llevado a muchos autores a rada). Los autores hallaron que ambas palabras
defender el papel causal de la atención en la producían priming semántico en la respuesta al
conciencia. Así, por ejemplo, Rees et al., (2002) objetivo, aunque la palabra foveal producía un
afirman que la actividad de las áreas parietal y efecto mayor. Sin embargo, cuando los sujetos
prefrontal es la contribución adicional que ne- debían realizar esta tarea junto con una tarea de
cesitan las áreas de la vía ventral para que su ensombrecimiento, que requiere de la red aten-
actividad se traduzca en experiencia consciente cional ejecutiva (Petersen, Fox, Posner, Mintun
(véase también Saharaie et al., 1997). En una lí- y Raichle, 1988), el efecto de priming producido
nea similar, Kanwisher (2001) hipotetiza que la por las palabras foveales disminuyó hasta equi-
actuación de la atención permite la consciencia pararse con el producido por las palabras para-
perceptiva por ser la responsable de la integra- foveales, cuya magnitud no se vio afectada. Es-
ción de las características perceptivas procesa- te mismo patrón de resultados se observó
das en paralelo por cada área neural y, conse- cuando se impidió la actuación de la atención
cuentemente, la que posibilita que éstas se pon- presentando máscaras tras los estímulos que
gan en correspondencia con información pre- formaban la presentación previa (Fuentes et al.,
viamente almacenada sobre objetos específicos. 1994; Experimento 2). Por tanto, estos resulta-
De acuerdo con estos planteamientos, y en dos indican claramente que cuando la red aten-
el marco específico de la teoría atencional de cional ejecutiva puede intervenir, el sujeto es
Posner, diversos estudios sugieren que la con- consciente tanto de la presencia de la palabra
ciencia de la presencia del estímulo se debe a la foveal (suficiente para producir efectos de pri-
actuación de la red atencional de orientación. ming) como de su identidad. Sin embargo,
Es decir, la actuación de esta red atencional es-
taría a la base de la capacidad para percatarnos
19 La implicación de las distintas redes atencionales en ni-
de la presencia de los estímulos (aunque no se
identifiquen conscientemente), la cual resulta veles de conciencia diferentes puede explicar resultados
aparentemente contradictorios como los de McCormick
enormemente importante porque nos permite (1997) o los obtenidos en casos de “blindsight” en los que
disponer de un ambiente rico en el cual tendría la atención parece actuar dirigida por información no cons-
lugar la selección y detección de información ciente (Kentridge et al., 1999; cit. en Taylor, 2002).

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


118 José María Colmenero Jiménez

cuando la atención ejecutiva debe dedicarse a la suficiente para funcionar temporalmente de


tarea de ensombrecimiento o se impide su ac- manera coordinada y, de esta forma permitir
tuación mediante una máscara, los sujetos son que la información procesada por cada área es-
conscientes de la presencia de la palabra pero té disponible para las demás (espacio global).
no de su identidad. Dehaene y Naccache (2001) consideran que las
áreas que forman parte de este espacio global
7. Atención y conciencia: La teoría pertenecen a cinco categorías principales: a)
del espacio global de trabajo circuitos perceptivos, que analizan el estado ac-
tual del ambiente exterior al sujeto, b) circuitos
En cualquier caso, la experiencia de conciencia motores, que permiten la preparación y ejecu-
plena del estímulo requiere la integración de las ción controlada de la acción, c) circuitos de
distintas características de la información (per- memoria a largo plazo, que pueden informar de
ceptivas, semánticas..; Allport, 1988). Una po- estados pasados del espacio global, d) circuitos
sibilidad lógica a este respecto es que tal inte- de evaluación, que atribuyen al espacio actual
gración se produzca cuando la actividad de las un valor determinado en función de la expe-
áreas implicadas en el procesamiento de cada riencia previa y e) circuitos atencionales, que
uno de estos aspectos del estímulo supere un seleccionan el foco de interés. Asimismo, la
determinado umbral, se mantenga en el tiempo conexión de estos sistemas con los sistemas
y, consecuentemente, los aspectos procesados motores, lingüísticos y emocionales permitiría
por cada una de estas áreas se hagan disponi- describir los contenidos del espacio global de
bles para las demás. Según Kanwisher (2001), forma verbal y/o con contenido emocional20.
este tipo de perspectiva considera que la con- En el modelo de Dehaene y Naccache
ciencia plena del estímulo ocurre en un “lugar” (2001), el mantenimiento temporal de la activi-
distinto a donde se elaboran los diferentes as- dad en las áreas neurales que permite su inte-
pectos que lo forman (las áreas de procesa- gración y formar el espacio global se basa en
miento). Ese lugar ha sido denominado por procesos de reverberación neural. Alternativa-
muchos autores espacio global de trabajo (del in- mente, otros autores (e.g. Crick y Koch, 1990;
glés, “global workspace”; e.g. Baars, 1988, 1997; 1998; Singer, 1994; Singer y Gray, 1995; para
Dehaene, Kerszberg y Changeux, 1998; De- una revisión véase Engel y Singer, 2001) han
haene y Naccache, 2001; Delacour, 1997; propuesto que la coordinación funcional mo-
Newman y Baars, 1993; Young y Pigott, 1999). mentánea de las distintas áreas de procesamien-
Sin embargo, este tipo de perspectiva presenta to podría basarse en la sincronización temporal
diversos problemas, entre los que destaca el de las respuestas neuronales, especialmente en
atribuir la conciencia a una especie de “homún-
culo” encargado de integrar la información co- 20 Para Dehaene y Naccache (2001), las áreas temporales

rrespondiente a los distintos aspectos del estí- y parietales estarían a la base del procesamiento perceptivo
de estímulos localizados en el espacio extrapersonal del su-
mulo (para una discusión a este respecto véase jeto, mientras que las áreas premotora, motora suplementa-
Dennet, 1991; 2001). Una posible solución a ria, cortezas parietales, los ganglios de la base, el cerebelo y
este problema pasa por considerar que este es- los circuitos de producción del habla en el lóbulo frontal
pacio de trabajo global se corresponde con de- inferior permitirían la comunicación de los contenidos que
forman parte de la conciencia. La región hipocampal pro-
terminados estados funcionales del cerebro.
porcionaría la posibilidad de almacenar y recuperar infor-
Así, por ejemplo, Dehaene y Naccache (2001) mación a largo plazo, mientras que las conexiones con la
defienden que la experiencia consciente de la corteza orbitofrontal, corteza cingular, hipotálamo,
información se produce cuando las distintas amígdala, núcleo estriado y los núcleos neuromoduladores
áreas de procesamiento en paralelo reciben la del mesencéfalo podrían estar implicados en valorar la
relevancia de la información con respecto a la experiencia
influencia de la atención. Ello hace que su ac- pasada. Finalmente, las áreas que forman las redes
tividad se mantenga durante un tiempo mínimo atencionales estarían implicadas en la selección de aquellos
contenidos que lograrán acceso a la conciencia.

anales de psicología, 2004, vol. 20, nº 1 (junio)


La atención y su papel en la experiencia consciente 119

la gama de frecuencias altas (gamma). Esta idea ción de la atención han jugado un papel notable
es acorde con el hecho de que estas oscilacio- en la comprensión de esta relación y han favo-
nes de alta frecuencia desaparecen cuando el recido el desarrollo de paradigmas de investiga-
sujeto deja de ser consciente (e.g. en condicio- ción especialmente adecuados para el análisis
nes de anestesia; Schnwender et al., 1994) y se de dicha relación. En este sentido, tanto los re-
reducen notablemente durante el sueño pro- sultados de los estudios de enmascaramiento,
fundo (Llinás y Ribary, 1993; 1994). Sobre la efectos como la ceguera por inatención, cegue-
base de este tipo de observaciones, Engel y ra al cambio y parpadeo atencional, como tras-
Singer (2001) han planteado que ambos aspec- tornos neuropsicológicos como el “neglect”
tos temporales de la respuesta neural podrían ponen claramente de manifiesto la necesidad
constituir un prerrequisito para el surgimiento de la atención para el procesamiento visual
de la experiencia consciente. Esta propuesta re- consciente. Más concretamente, y en el marco
sulta sumamente interesante si tenemos en de las actuales teorías sobre la atención, las dis-
cuenta el hecho de que diversos estudios han tintas redes neurales que forman este mecanis-
demostrado que la atención influye en el grado mo están implicadas en niveles diferentes de
de sincronización de las respuestas neuronales conciencia visual. En cualquier caso, tanto los
(Fries, Reynolds, Rorie y Desimone, 2001; resultados de los procedimientos experimenta-
Steinmetz, Roy, Fitzgerald, Hsiao, Johnson y les anteriormente citados como los procedentes
Niebur, 2000), lo cual constituye otra clara del conjunto de estudios interesados en los co-
prueba de la implicación atencional en la expe- rrelatos neurales de la experiencia consciente
riencia consciente. ponen claramente de manifiesto que ésta tiene
lugar debido al mantenimiento de la actividad
8. Conclusiones registrada en cada área neural responsable del
procesamiento de los distintos aspectos del es-
En el presente trabajo hemos revisado las dis- tímulo visual. En este sentido, diversos mode-
tintas perspectivas interesadas en determinar el los actuales sobre la atención y la conciencia
papel de la atención en la experiencia fenome- (e.g. Dehaene y Naccache, 2001) defienden que
nológica de la conciencia visual de los estímu- este tipo de intervención atencional favorecería
los. Así, hemos tenido oportunidad de com- la formación de un espacio global de trabajo o,
probar el desarrollo del interés por esta relación alternativamente, la sincronización temporal de
a lo largo del tiempo y, especialmente, los las respuestas neurales registradas en cada área
avances más recientes. Como hemos puesto de de procesamiento visual (Crick y Koch, 1990;
manifiesto, la mejora progresiva de los cono- 1998; Singer, 1994; Singer y Gray, 1995).
cimientos existentes sobre la naturaleza y fun-

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