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1.- Breves antecedentes del movimiento obrero en Europa.

Causas de la
migración a Argentina.

A raíz de la expansión del industrialismo nacido en Inglaterra hacia fines


del siglo XVIII, que generó graves consecuencias sociales para los niveles más
bajos de la sociedad, quienes soportaban la intensa concentración urbana
alrededor de los focos industriales, condiciones pésimas de seguridad e higiene
en el trabajo, jornadas laborales de hasta 16 horas, empleo generalizado de
mujeres y niños, entre otros; surge la necesidad de unión de los trabajadores
para la defensa de sus intereses comunes alentados por las ideologías del
socialismo utópico, el marxismo y la doctrina social de la Iglesia.
Ante el hacinamiento urbano y la baja calidad de vida en Europa, parte
del proletariado europeo, principalmente españoles e italianos, vieron en
Argentina la posibilidad de mejorar su standard de vida, generando una gran
ola de inmigración hacia mitad del siglo XIX que trajo consigo las ideas obreras
que comenzaban a desarrollarse en Europa, básicamente las ideas socialistas
y anarquistas.
La República Argentina, ya en la Constitución Nacional de 1853,
promovía la inmigración con el fin de poblar su gran extensión rural. Sin
embargo, hacia 1885, la mayor cantidad de latifundios de la pampa húmeda ya
estaban en manos de lugartenientes provenientes de la oligarquía dominante
en el país, por lo que los obreros inmigrantes se agruparon en las ciudades
dedicándose a tareas remuneradas.
La inmigración europea fue promovida por el régimen oligárquico,
ofreciendo facilidades para la incorporación al país pero sin garantizar la
posesión de tierras. La Ley de Inmigración y Colonización de 1876, promulgada
bajo la presidencia de Avellaneda, formulaba el concepto de inmigrante en su
artículo 12: “reputase inmigrante, a todo extranjero jornalero, artesano,
industrial, agricultor o profesor, que siendo menor de sesenta años, y
acreditando su moralidad y sus aptitudes llegase como pasajero de segunda o
tercera clase en una nave de inmigrantes con la intención de establecerse en la
República Argentina”.
Disponía también la creación del Departamento General de Inmigración,
dependiente del Ministerio del Interior, otorgándole al Poder Ejecutivo la

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facultad de nombrar agentes en aquellos puntos de Europa o de América que
considere convenientes para fomentar la inmigración para la República
Argentina, los que tendrían como función "desarrollar una continua
propaganda, proporcionar gratuitamente informes a los interesados, certificar
sobre la conducta y actitud industrial del inmigrante, intervenir en los contratos
de transporte y, en algunos casos, pagar sus pasajes".
Asimismo, hacia 1880, bajo el Gobierno de Julio A. Roca, Argentina
inició su etapa de desarrollo económico de la mano del denominado “modelo
agroexportador”, incorporándose al mercado mundial como proveedor de
materias primas y receptor de inversiones, iniciando así un proceso de
industrialización a través de la extensión de red de ferrocarriles y la creación de
frigoríficos y molinos harineros. La demanda de mano de obra fue cubierta por
los inmigrantes europeos que se aglutinaban en las ciudades, generando así
problemas de vivienda, falta de higiene y la consecuente proliferación de
enfermedades.
Este modelo agroexportador generó profundos cambios en la sociedad
argentina, afianzando al sector oligárquico de neto corte liberal en el poder.
Pero, por otro lado, generó un alto nivel de desocupación en los sectores
proletarios y pésimas condiciones tanto laborales como sociales, lo que derivó
en la formación de los primeros gremios agrupados por oficios.

2.- Comienzos del movimiento obrero en Argentina. Ideologías


socialistas, anarquistas, sindicalistas y comunistas

Como consecuencia de la falta de tierras, los inmigrantes se focalizaron


en el trabajo industrial remunerado y, debido a la promoción argentina para
fomentar la inmigración, seguía ingresando mano de obra europea al país. Ante
el creciente desempleo, la mano de obra activa comenzó a ser explotada
trabajando por bajos salarios, jornadas que se extendían hasta 14 horas diarias
sin descansos, trabajo de mujeres y niños con salarios inferiores, accidentes
laborales y, obviamente, no existía la indemnización por despido.
Como consecuencia de ello, los obreros comenzaron a agruparse en
gremios por ramas de actividad, siendo la primera organización obrera del país
la Sociedad Tipográfica Bonaerense creada en 1857. El primer sindicato fue

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creado en 1878, la Unión Tipográfica Bonaerense, quien declara la primera
huelga en el año 1879 contra la reducción de los salarios. Esta huelga logra
que se acepte lo exigido aumentando los salarios, reduciendo la jornada a 12
horas diarias y excluyendo del trabajo a mujeres y niños menores de 12 años.
Durante la década del ´80 los trabajadores fueron agrupándose cada vez
más en sindicatos, surgiendo de ello el Sindicato de Comercio (1881), La
Sociedad Obrera de Albañiles (1882), La Fraternidad (1887), entre otros. Lo
que caracterizó a estos sindicatos fue lo efímero de su supervivencia, ya que
se creaban en torno a un conflicto y una vez solucionado, se diluían. La
excepción a esta regla fue La Fraternidad que buscó un esquema organizativo
estable que consolidara una entidad permanente.
Con el crecimiento del sindicalismo se hicieron varios intentos para
formar una central obrera y en 1891 se creó la Federación de Trabajadores de
la Región Argentina (F.T.R.A.) como primera central del país. Ya en 1901 se
creó la Federación Obrera Argentina (F.O.A.) que en 1904 cambió su nombre
por el de Federación Obrera Regional Argentina (FO.R.A.) encabezada por
extranjeros con ideologías anarquistas.
Varias ideologías europeas confluyeron para sustentar estas
agremiaciones, entre ellas encontramos:
A.- Anarquismo: Fue una de las principales corrientes con influencia en
el movimiento obrero y se difundió entre trabajadores orientados a la
resistencia a través de la propaganda realizada por destacados anarquistas
europeos como Malatesta y Gori. Los anarquistas editaban sus periódicos no
solo en los idiomas de las colectividades inmigrantes, sino principalmente en
castellano, teniendo una influencia importante en las masas proletarias
argentinas.
Este movimiento Tuvo características fundamentales:
a) El empleo de la acción colectiva, que implicaba la intervención del
sindicato u organizaciones obreras.
b) La acción directa con la huelga general como método de lucha a
través de los sindicatos que eran el medio para derribar a la burguesía.
c) Plena oposición a los partidos políticos.
d) Intentar dar un contenido ideológico al movimiento obrero definiendo a
sus principios filosóficos como los del “comunismo anárquico”.

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B.- Socialismo: La ideología que disputaba el predominio obrero al
anarquismo era el socialismo que tuvo su primer intento en el Vorwartz fundado
en 1882 por alemanes con el propósito de difundir las ideas de la democracia
socialista alemana en la Argentina. Su influencia en el movimiento obrero surge
con el Partido Socialista fundado por Juan B. Justo influenciado por el
socialismo alemán que pregonaba la lucha política a través del parlamento de
donde nacía su crítica a la huelga general a la que consideraba sangrienta y
destructiva.
Estas ideas que eran opuestas al anarquismo, reconocían la eficacia
de los derechos políticos y el voto para fortalecer al proletariado no apoyando a
ningún tipo de huelgas. El Partido Socialista también luchaba por la
nacionalización de los extranjeros que tenían en sus manos la producción y la
riqueza del suelo.
A fines de abril de 1894, tres de los cuatro grupos socialista más activos,
Les Egaux, Fascio dei Lavoratori y la Agrupación Socialista, se reunieron para
confederarse y formar el Partido Socialista Obrero Internacional (PSOI). El Club
Vorwärts también fue invitado, pero rehusó integrarse argumentando que
mientras los inmigrantes no pudieran votar carecía de sentido formar un partido
para actuar en la vida política de la Argentina.
El nuevo partido publicitó un programa de acción que, básicamente,
contenía los siguientes objetivos: legislación directa del pueblo suprimiendo la
Presidencia y el Senado, naturalización de extranjeros, justicia gratuita,
abolición de la pena de muerte, educación laica y gratuita hasta los 14 años,
jornada de trabajo de 8 horas, prohibición del trabajo nocturno, responsabilidad
patronal en los accidentes de trabajo, descanso de un día semanal, salario
mínimo vital, entre otras postulaciones.
El Partido Socialista buscó organizarse como el primer partido moderno
de la Argentina, presentándose a sí mismo como la antítesis de lo que
denominaba la "política criolla", encarnada en los conservadores y radicales de
la UCR. Incluyó por primera vez la cuestión de la justicia social en la política
argentina, llevando a la fundación del derecho del trabajo argentino. Impulsó la
nacionalización de los inmigrantes con el fin de que adquirieran el derecho a
votar.

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El PS y sus afiliados otorgaron prioridad a la organización y dirección de
los sindicatos, vinculando estrechamente la acción política y sindical. A
principios de siglo XX, las confrontaciones entre socialistas y anarquistas sobre
el mejor modo de organizar a los trabajadores, dificultaron la actuación unitaria
de los sindicatos, y llevó a la aparición de una tercera corriente sindical,
desprendida del PS, que adoptó las ideas del sindicalismo revolucionario.
C.- SINDICALISMO: Fue la tercera corriente ideológica introducida por
socialistas disidentes y afirmaba que el arma principal de la lucha proletaria era
el sindicato y no el partido político. En Europa el sindicalismo surgió como
reacción contra las reformas a los partidos socialistas, dándole al sindicato un
papel revolucionario en la lucha obrera contra el capitalismo, exaltando a la
huelga como el medio más eficaz de lucha.
Sin embargo el sindicalismo del principio de siglo tendía hacia el
anarquismo en un país en donde el sistema parlamentario no era muy fuerte,
orientando su accionar a la acción directa y violenta.
D.- COMUNISMO: El Partido Comunista en la década del ’20 repudiaba
la prédica socialista de reconocer legalmente a los gremios ya que consideraba
que darle a un sindicato la personería jurídica bajo la garantía del Estado era
una forma de impedir las huelgas.
El Partido Comunista se enemistó también con los anarquistas
manifestando su oposición a cualquier dictadura del proletariado, aunque su
crítica más grande fue hacia el sindicalismo que gozaba de mayor influencia. El
comunismo afirmaba que el sindicalismo no reconocía el carácter político de la
lucha de clase o por mejoras económicas y criticaba también la neutralidad
política del sindicalismo que alejaba al movimiento obrero de las políticas
revolucionarias lo que daba ventajas al gobierno y a los capitalistas de
enfrentar a la clase obrera.

3.- Conformación de Federaciones Obreras. Primeras huelgas.


Reacción del gobierno.
Tras la gran crisis económica argentina de 1890, las huelgas
organizadas por los sindicatos de oficio se multiplicaron y los obreros tomaron
conciencia de la necesidad de una coordinación sindical más abarcativa y con
conciencia de clase. De esta manera, hacia junio de 1890 se forma la

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Federación de Trabajadores de la Región Argentina que duró apenas dos años
debido a las constantes divergencias internas entre socialistas y anarquistas.
Como consecuencia de un desarrollo fabril creciente, que fue
concentrando la mano de obra en grandes fábricas, facilitando la concentración
de los trabajadores, y debido en gran medida al descontento creciente en
relación a las condiciones de trabajo, hacia 1901 nace la Federación Obrera
Argentina (FOA).
En 1902 fueron a huelga estibadores de Buenos Aires y similares
conflictos se plantearon en otras zonas del país. La detención de un grupo de
huelguistas produjo un movimiento de solidaridad que motivo que otros gremios
se unieran a estas huelgas. Como tal situación amenazaba con paralizar las
exportaciones, el gobierno intento reprimir a los huelguistas con tropas y
peones del estado, frente a lo cual la FOA declaró la huelga general. La
magnitud del movimiento provocó entonces la alarma del gobierno que declaró
el estado de sitio, procedió a allanar locales sindicales y detener a sus
dirigentes, y la clausurar la prensa revolucionaria.
En estas circunstancias, el Congreso votó en noviembre de 1902 la Ley
de Residencia (ley 4.144) mediante la cual se planeaba “ordenar la salida de
todo extranjero cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el
orden público” e “impedir la entrada al territorio de la República a todo
extranjero cuyos antecedentes autoricen a incluirlo entre aquellos a que se
refieren los artículos anteriores”.
Los socialistas se oponían a las medidas de la huelga general por
considerarlas obstáculos para una negociación con el gobierno y se produjo
una escisión en la FOA resultando de ésta la Unión General de Trabajadores
(UGT) dominada por los socialistas y quedando la FOA en manos de los
anarquistas que, en 1904, pasó a ser la Federación Obrera Regional Argentina
(FORA).
En 1904, a raíz de un cambio en el sistema electoral, resultó electo
como diputado nacional por el barrio de La Boca, el candidato del Partido
Socialista, Alfredo Palacios, que será quien impulse la sanción de leyes
laborales en Argentina que canalizaban los reclamos de los centrales obreras
ante el silencio del Gobierno.
Joaquín V. González, ministro del Interior del Gobierno de Roca,

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comprendió que el Estado debía modificar su actitud ante los sectores
populares y se convirtió en intermediario entre Roca y la oposición. González
presentó en 1904 un proyecto de ley de trabajo cuyo objetivo respondía a la
necesidad de hallar respuestas, frenar el conflicto social y lograr la integración
plena de los trabajadores al sistema. El proyecto de Ley Nacional de Trabajo y
la presencia de González hizo que el Estado se viera obligado a ampliar su
actuación para lograr la paz y la armonía social, pero el mismo fue recibido con
indiferencia en el Congreso y nunca fue tratado íntegramente y solo alguna de
sus partes se convirtieron en leyes. El Poder Ejecutivo comenzó a dar sus
primeros pasos como mediador del conflicto social, orientando su política en la
búsqueda de formas de dominación más legales, organizadas y eficaces. Así
se convirtió en un Estado mediador siendo sus principales características:
represión política a través de la policía y la creación del Departamento General
de Trabajo que tenía como objetivo principal resolver los conflictos sociales
entre obreros y empresas.
Pese a la Ley de Residencia aún vigente, las huelgas continuaron y la
represión estuvo presente. Hacia 1907 se dio una situación curiosa: la huelga
de los inquilinos. Frente a un aumento desmedido de los alquileres, los
inquilinos de varias ciudades decidieron no pagar y hacer marchas, que en su
mayoría contaban con la asistencia de mujeres y niños. Obviamente estas
marchas fueron reprimidas y los inquilinos desalojados.
El momento más crítico llegó en 1909, tras la represión organizada, al
mando del Cnel. Ramón Falcón en un acto de la FORA, donde murieron doce
obreros. Este evento histórico es conocido con el nombre de “Semana Roja”.
El Partido Socialista, quien había tratado de calmar la situación, también
se enardeció y pidió que se hiciera una protesta multitudinaria contra la Ley de
Residencia, pero el cuerpo gremial rechazó esto y dijo que el único medio de
protesta contra la ley era la huelga general. La FORA y la UGT llaman a huelga
general por tiempo indeterminado resultado de lo cual fue la paralización del
país por una semana. Los incidentes prosiguieron cuando se realiza el entierro
de los obreros, al cual asistieron aproximadamente 300.000 personas, las
cuales fueron reprimidas duramente por la policía.
El arresto de anarquistas comenzó apenas se promulgó la Ley de
Residencia comenzando las primeras deportaciones el 30 de noviembre,

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aunque algunos pudieron cruzar al Uruguay y otros terminaron con su
actividad. Se paralizó así la actividad anarquista y la de los sindicatos por
medio de arrestos en masa. La extinción de la huelga se realizó a costo de
arrestos masivos prohibiéndose las reuniones.
Hacia 1909, la UGT socialista se disuelve conformando la Confederación
Obrera Regional Argentina (CORA) propulsora del sindicalismo revolucionario
que propugnaba la desvinculación de los sindicatos de las corrientes y partidos
políticos.
Pero pocos meses después, Ramón Falcón es asesinado por un
anarquista ruso generando la declaración de estado de sitio por parte del
Gobierno de Figueroa Alcorta. El mismo gobierno, hacia 1910, sancionó la Ley
de Defensa Social que reglamentaba la admisión de extranjeros en la
República Argentina. Se prohibía el ingreso de extranjeros que hubieran sufrido
condenas, y la propaganda anarquista. Se estableció que para realizar actos se
debía solicitar permiso a la autoridad y los que no lo hiciesen podrían ser
encarcelados hasta un año.
Pero las huelgas no se limitaron al ámbito urbano. Las pésimas
condiciones contractuales de arrendamiento de tierras por parte de los
inmigrantes en su mayoría, provocó el estallido de la protesta de los pequeños
productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912,
hecho conocido con el nombre de “Grito de Alcorta”. El conflicto se extendió
rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Para nuclear estos
intereses en común surgió la Federación Agraria Argentina (FAA).
En un hecho histórico, en 1912 el gobierno conservador de Roque
Saenz Peña acepta promover la sanción de la ley del voto secreto, universal y
obligatorio, generando un vuelco en las elecciones de 1916 en las cuales
resultó electo el radical Hipólito Yrigoyen que representa fundamentalmente a
los sectores medios de la sociedad. A través de este nuevo procedimiento,
acceden al Congreso 20 diputados socialistas, aunque la mayoría quedaba en
manos del poder conservador.
Yrigoyen extendió su política reformista al plano sindical e intentó una
legislación social más avanzada, que fue bloqueada permanentemente por el
Senado. Contempló los reclamos de sindicatos negociadores, en su mayoría
socialistas, como la Federación Obrera Ferroviaria y la Federación de Obreros

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Marítimos, que integraban un sector de la F.O.R.A. Su política sindical fue
distinta con los gremios que privilegiaron la huelga a la negociación, como los
frigoríficos y municipales, controlados por anarquistas.

Semana Trajica y Patagonia Rebelde:

Al analizar el periodo de la historia del sindicalismo en cuestión (hasta 1943)


advertimos dos hechos, que marcan un antes y un después en lo que fue la
relación Trabajadores – Estado, en cuanto a la actitud de este último respecto a
las manifestaciones de obreros organizados. Es por ello que creemos se deben
exponer los acontecimientos sucedidos que pasaron a la historia como : “La
semana Trágica” ; y “La Patagonia Rebelde”.-
Para ello debemos situarnos en tiempo y espacio, tal es así que estos
acontecimientos sucedieron durante la primer presidencia de Hipólito Yrigoyen,
quien en 1916 había sido erigido presidente bajo la flamante Ley Saenz Peña
de 1912, momento en el que el radicalismo presenta la fórmula presidencial:
Hipólito Yrigoyen - Pelagio Luna. Accediendo por primera vez los sectores
medios de la sociedad a la presidencia de la Nación, en oposición a la
conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Las ideas conciliadoras de
Yrigoyen, y el no haber obtenido mayoría a nivel parlamentario dificultaron su
relación con los sectores de poder y el accionar de gobierno. Asimismo los
acontecimientos que se sucedían a nivel internacional, impactaban
directamente en nuestro país. El estallido de la Primera Guerra Mundial, y la
férrea posición de neutralidad argentina frente a la guerra, fue una de las
decisiones más importantes; a pesar de la fuerte presión inglesa para que
cortara relaciones con Alemania, Yrigoyen mantuvo su postura de no
intervención. Posteriormente, tanto la Revolución Bolchevique de 1917, como
el fin de la Primera Guerra Mundial en 1918 dieron lugar en el mundo a la
acentuación de los conflictos sociales. Las masas de trabajadores, alentadas
por el ejemplo de la revolución rusa y víctimas de la crisis económica propia de
la primera posguerra, se decidieron a luchar contra las injusticias por ellos
sufridas. Y así sucedieron los acontecimientos que se desarrollan a
continuación:

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4.- La Semana Trágica de Enero de 1919

Los sucesos del 7 de Enero de 1919:

Desde hacía un mes se encontraban en huelga los obreros de los


Talleres Metalúrgicos Pedro Vasena, cuyos depósitos estaban ubicados en la
calle Pepirí y Santo Domingo, cerca del Riachuelo, y la planta industrial en
Cochabamba y Rioja. Esta empresa era una de las más importantes del país,
parte principal del paquete accionario estaba en manos del capital británico que
se había asociado con Pedro Vasena a principios de la segunda década de
este siglo y empleaba unas dos mil quinientas personas.
Los huelguistas exigían la reducción de la jornada de trabajo de 11 a 8
horas, aumentos escalonados de jornales, la vigencia del descanso dominical y
la reposición de los delegados obreros echados por la empresa al iniciarse el
conflicto.
El día 7 de enero de 1919, a las 16hs., marchaban hacia los depósitos
de la empresa varias chatas en busca de materias primas para la planta
industrializadora. Las maquinas funcionaban con una pequeña parte de obreros
no adheridos a la huelga y rompehuelgas contratados para la empresa por la
Asociación del Trabajo. Las chatas conducidas por rompehuelgas eran
acompañadas por la policía. Cuando estas se acercaron a la Av. Alcorta y
Pepiri, un grupo de obreros huelguistas, acompañados de mujeres y niños
intentaron pacíficamente detener a los “cruminos”. Estos no se detuvieron,
entonces los obreros comenzaron a tirarles piedras y maderas. En defensa de
aquellos acudió la policía que custodiaba las chatas y cargó contra hombres,
mujeres y niños. Varios policías dispararon sus fusiles. Dos horas después
había terminado la refriega: en el suelo había cuatro obreros muertos, uno de
ellos con un sablazo en la cabeza, y más de treinta heridos, algunos de los
cuales posteriormente fallecieron.
El hecho indignó a los obreros metalúrgicos: y así fue que la Comisión
Administradora de la Sociedad de Resistencia Metalúrgica, lanza una huelga
general en todo el gremio.

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Los sucesos del día 7 pasaron casi inadvertidos para la gran prensa, y tampoco
el gobierno les dio inicialmente gran importancia. Sin embargo, este asesinato
de obreros actuaría como el factor detonante que desataría las fuerzas
revolucionarias de una clase obrera socialmente sumergida y marginada de los
asuntos políticos del país. Daría lugar a la huelga general obrera más
importante hasta esa fecha, una huelga que superó los marcos tradicionales de
la acción reivindicativa y que por ello dio lugar a violentos enfrentamientos. Fue
una huelga de gran significación política, y pasó a la historia como: La Semana
Trágica.

Día 8 de Enero de 1919:

El día 8 se vio claramente que la mayoría de los obreros estaban


dispuestos a ir a la huelga general en solidaridad con sus compañeros
metalúrgicos: se sucedían reuniones en las empresas y talleres convocadas
por las organizaciones sindicales adheridas a una u otra de las centrales
obreras: la Federación Obrera Regional Argentina del IXº Congreso y la
Federación Obrera Regional Argentina del Vº Congreso.
Durante toda la noche de los días 7 y 8, miles de obreros habían concurrido a
los locales de la sociedad de Resistencia Metalúrgica y del Partido Socialista,
donde se velaba a los obreros caídos. La huelga general ya era un hecho.

Día 9 de Enero de 1919. Paro General

Desde muy temprano, grupos de huelguistas se lanzaron a las calles, los


barrios y a las puertas de las principales empresas, para garantizar el paro. En
distintas zonas de la Capital y Avellaneda, los piquetes de huelguistas
promovieron actos, así fue que muchos obreros que inicialmente pensaban
trabajar, se adhirieron a la huelga. También el paro afectó a los empleados de
comercio, quienes se adhirieron.
Las formas violentas de lucha obrera se manifestaron desde la mañana del 9:
en distintas zonas de la ciudad se voltearon tranvías, y se echaron abajo cables
de electricidad. Los obreros tranviarios y del subterráneo pararon a las 12
horas. La capital quedo prácticamente paralizada. Asimismo fue bloqueada la

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planta de la empresa Vasena. En el interior de esta se encontraban varios
miembros del directorio, miembros de la Asociación del Trabajo y delegados de
la FORA del IXº, que negociaban con la patronal las condiciones para un
acuerdo. Los propietarios y los otros capitalistas eran protegidos por matones a
sueldo, contratados por la Asociación del Trabajo. Esta policía privada (así era
designada por el periodismo) había ocupado posiciones estratégicas en los
techos, ventanas y puertas del local.
Desde el barrio de Nueva Pompeya comenzó a marchar el cortejo fúnebre, que
reunió a decenas de miles de personas. Entre los participantes se encontraban
mujeres y niños, además de una barrera de autodefensa de obreros armados
con revólveres y carabinas. Al llegar la columna a la esquina de Yatay y
Corrientes, una parte de la manifestación penetro en el convento del Sagrado
Corazón de Jesús gritando consignas anticlericales y ateas. Dentro del
convento estaban apostados policías y bomberos armados que ametrallaron a
los incursotes y mataron a varios.
Nunca la capital había vivido en carne propia una manifestación obrera tan
numerosa.
A las 17 horas, el cortejo llega al cementerio, y aquí es donde se produjo la
gran masacre. Mientras hablaba un delegado de la FORA del IXº, la policía y
los bomberos armados, balearon impunemente a la multitud. El entierro terminó
en una gran masacre. El diario La Prensa registró doce muertos, entre de los
cuales dos eran mujeres; en cambio La Vanguardia ( un periódico obrero )
elevó la suma a mas de cincuenta.
Grupos de personas que se alejaban del cementerio comenzaron a atacar a
cuanto policía veían en las esquinas; decenas de tiroteos se produjeron en
distintos barrios, y en Retiro y Palermo fueron baleados algunos trenes. Por
otra parte, al conocer los sitiadores de la empresa Vasena los sucesos del
cementerio, cundió la furia y el odio. Los huelguistas comenzaron a disparar
sobre los sitiados y se inició un violento tiroteo. La policía, que discretamente
vigilaba a los huelguistas, atacó con máuseres y una ametralladora a los
sitiadores de la empresa. Pero estos resistieron esta operación de liberación de
los sitiados: a las 19hs. Tuvo que intervenir el ejercito. Un destacamento del
Regimiento 3º de Infantería avanzó sobre los obreros y logró desalojarlos.

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La intervención del ejército había sido prevista por el presidente Hipólito
Yrigoyen para el caso de que la violencia superase a la policía: ese mismo día
había nombrado al Gral. Luis J. Dellepiane como comandante militar de la
Capital Federal. El enfrentamiento entre los huelguistas y la empresa Vasena
no solo había desembocado en una huelga general, sino que esta a su vez
involucraba ahora también a las fuerzas armadas, que tan celosamente el
gobierno trataba de marginar de las cuestiones civiles.
Al llegar la noche se dieron lugar nuevos episodios de violencia. Pequeños
grupos de huelguistas armados atacaban a las patrullas policiales, y con la
misma velocidad con que aparecían en una esquina desaparecían entre los
conventillos y casas particulares. El barrio de la boca fue el principal lugar de
estas pequeñas batallas que se prolongaron hasta altas horas de la noche y
causaron pánico entre los policías, que no sabían cuando ni donde iban a ser
baleados.
El gobierno no suministró datos sobre los caídos el día 9. La prensa oficial
registra más de cuarenta muertos y varios centenares de heridos, pero la
prensa obrera hace ascender los caídos a más de cien personas y
cuatrocientos heridos. En uno y otro caso, era un fenómeno no conocido
todavía en el país por su magnitud, pese a que en 1904 y 1909 se habían
producido enfrentamientos entre obreros y policías con muchos muertos por
parte de los primeros. En las jornadas del día 9 no hubo bajas en las fuerzas
militares y policiales.-

5- Patagonia Rebelde:

Al analizar los acontecimientos debemos debemos situarnos en lo que era La


Patagonia en 1920, tierra argentina trabajada por peones chilenos y explotada
por un grupo de latifundistas y comerciantes. Pocas familias se repartían el
territorio del sur argentino, y entre ellos algunos de los más destacados eran
los Braun, que en la época en que se van a hincar las huelgas de Santa Cruz,
llegaron a disponer de 1.376.160 hectáreas, cifra astronómica que difícilmente
haya sido superada en el mundo. Y para darnos cuenta del valor que se le
daba al trabajador , basta con citar a la Sociedad Obrera de Río Gallegos, en

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su manifiesto de Noviembre de 1920 “La cotización del hombre no alcanza para
sus explotadores a la cotización del mulo, del carnero y del caballo”.
Ya para entonces se sentían los primeros indicios de malestar en el sur de la
Patagonia, que en 1921 y 1922 tendrían un trágico desenlace. Osvaldo Bayer,
investigador de estos hechos, destaca que los grandes stocks de lana,
acumulados al terminar la guerra por falta de compradores, fueron el
desencadenante de los sucesos de la Patagonia. Una gran crisis se abatió
sobre los estancieros, los comerciantes y, sobre todo, los peones, que vivían y
trabajaban en condiciones inhumanas.
Durante esta época la posición del gobierno nacional, fue contradictoria,
mientras apoya la designación como Juez letrado del territorio patagónico de
Santa Cruz y Tierra del Fuego, al Dr. Ismael P. Viñas, y este inicia juicio por
defraudación al fisco contra uno de los mas poderosos establecimientos
ganaderos, así como también denuncia por posesión indebida de los bienes de
Donald Munro, fallecido a principios de siglo y cuyos campos, al no existir
herederos, debían pasar al dominio del Consejo Nacional de Reeducación y no
en manos de The San Julian Sheep Farming Company. Así también, Yrigoyen,
había reimplantado las aduanas en el sur, para controlar importaciones y
exportaciones y la orden de recensurar los campos, lo cual significó que la
extensión de muchas estancias se redujera considerablemente. Mientras que
por otro lado mantiene al frente del gobierno de Santa Cruz, a un ultra
conservador, Edelmiro Correa Falcón , quien era al mismo tiempo secretario de
la Sociedad Rural de Santa Cruz, la federación de los dueños de la tierra, ya
que Santa Cruz pertenecía al gobierno Nacional y no era una provincia.

La triste y cruda realidad que se vivía en el sur de la Patagonia durante


aquellos años, junto con la gran cantidad de inmigrantes que habitaban en
aquellas tierras y que iluminados por las ideas dominantes en sus países de
origen, en su mayoría Españoles, Alemanes, Rusos, Polacos, Italianos, etc.
Hizo que estos comenzaran a agruparse, a tener conciencia de la fuerza que
en la unión encontraban los trabajadores, y principalmente a tomar la huelga
como principal arma contra las opresiones de quienes detentaban la tierra y los
medios. Las ideas anarquistas y anarco-sindicalistas eran las predominantes

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en las sociedades obreras de aquella época, pero lo que principalmente los
unía, eran sus necesidades, siendo algunas de sus demandas:
• que en cada pieza de cuatro metros por cuatro no dormirán más de tres
hombres, debiendo hacerlo en cama o catres, con colchón, aboliendo los
camarotes. Las piezas serán bien ventiladas y desinfectadas cada ocho
días. En cada pieza habrá un lavatorio y agua abundante donde se
puedan higienizar los trabajadores después de la tarea.
• La luz será por cuenta del patrón debiendo entregarse a cada trabajador
un paquete de velas mensualmente. En cada sala de reunión debe
haber una estufa, una lámpara y bancos por cuenta del patrón.
• El sábado a la tarde será única y exclusivamente para lavarse la ropa los
peones y en caso de excepción será otro día de la semana
• La comida se compondrá de tres platos cada una
• El colchón y la cama serán por cuenta del patrón y la ropa por cuenta del
obrero
• En caso de fuerte ventarrón o lluvia no se trabajara a la intemperie
exceptuando casos de urgencia reconocida por ambas partes
• Cada puesto o estancia debe tener un botiquín de auxilio con
instrucciones en castellano
• El patrón queda obligado a devolver al punto donde lo trajo al trabajador
que despida o no necesite.
• Un sueldo mínimo de cien pesos en moneda nacional y comida
• Que se reconozca a la Sociedad Obrera de Río Gallegos como una
entidad representativa de los obreros, y la designación en cada una de
las estancias de un delegado que sirva de intermediario.
Todas estas necesidades entre otras, que a la vista explicitan las carencias que
Vivian los trabajadores, quienes se alimentaban solo de carne de capón, o que
eran empleados solo los trabajadores solteros, reducción de jornada, o el
hecho de que tengan que pagar velas para tener luz o que cobren en una
moneda que se puede utilizar solo en el almacén del patrón.
Y así fue que se sucedieron las manifestaciones y huelgas, siendo estas con
diferentes resultados, entre la posición negociadora del Juez Viñas y la
defensora de los espacios de poder del Gobernador Correa Falcón, que a

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fuerza de sablazos y de la aplicación de la ley de extranjería reinante en el
país, trataba de expulsar a los revoltosos extranjeros.
Activados por dirigentes anarquistas de Río Gallegos, los peones rurales
empezaron a manifestarse en el invierno de 1920. En septiembre de 1920 la
Sociedad proyectó un mitin para el 1° de octubre a fin de recordar la vida y la
obra de Francisco Ferrer, ejecutado en Barcelona en 1909, apasionado
propulsor de la educación. La policía prohibió el acto cuando ya estaban
hechos los preparativos y, entonces, como acto de protesta, se declaró una
huelga general por 48 horas; fue detenido el secretario de la Sociedad y
clausurado el local de la misma, hasta que el juez letrado Viñas revocó la
decisión y dio autorización para celebrar los actos proyectados, con lo cual se
dio por terminada la huelga el 2 de octubre. A fines de ese año, y comienzos de
1921 se generalizó la huelga en el territorio de Santa Cruz, y algunos grupos
ocuparon estancias y tomaron rehenes, aunque sin cometer hechos
irreparables. Las denuncias de la Sociedad Rural local y las exageradas
informaciones publicadas por la prensa de Buenos Aires movieron a Yrigoyen a
enviar al coronel Héctor B. Varela con efectivos del 10° de Caballería a poner
orden en la zona. El coronel Varela logró que las partes en conflicto llegaran a
un avenimiento, que reconocía la mayor parte de los pedidos de los
huelguistas.
El 15 de febrero se convoca a una reunión entre partes donde se plantea la
necesidad de que los obreros entreguen las armas y los rehenes tomados, y
que sometieran a la justicia los hechos ilegales. Sólo después de esta instancia
se discutirían los reclamos de los obreros. Se organizó una asamblea que
decidió, entregarse al ejercito. En el grupo minoritario se encontraban quienes
habían realizado actos vandálicos, comandados por El Toscano y El 68, los
cuales decidieron huir hacia la zona cordillerana. Varela decidió sumariar a los
policías que habían cooperado en el apaleamiento de huelguistas. Los
trabajadores de Santa Cruz habían triunfado.
Pero la solución pacifica del conflicto dejo insatisfechos a grupos como la
Sociedad Rural, los estancieros y los ganaderos, quienes creían irrisorio que no
se hubiese castigado a los obreros por haber realizado la huelga, y que
además se les otorgara una compensación por los días no trabajados durante
el paro.

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Las tropas regresaron a Buenos Aires en mayo de 1921.
Apenas abandonaron las tropas el sur patagónico, fortalecido el movimiento
obrero por los acontecimientos y su desenlace, comenzó la reacción patronal
en los puertos del sur y en las estancias del interior. La policía fue reforzada
por "guardias blancos" armados, surgidos al calor de la prédica de Manuel
Carlés desde la Liga Patriótica, que obraba con perfecta autonomía de las
autoridades nacionales. Los empleadores no cumplieron su parte del trato. Una
manifestación obrera en Río Gallegos fue atacada de improviso dejando un
muerto y cuatro heridos como saldo. Los puertos de Deseado, Santa Cruz, San
Julián y Río Gallegos quedaron paralizados en agosto por una huelga general.
En conocimiento de esos hechos, algunos peones de las estancias propiciaron
una huelga revolucionaria en todo el territorio. La represión en los puertos, las
deportaciones de obreros a Buenos Aires, el encarcelamiento de militantes
crearon un clima de intranquilidad y de protesta y al fin se planeó una huelga
general. Se inició el paro en las estancias, se tomaron rehenes, cundió el
pánico en el territorio y se reclamó ayuda al gobierno para hacer frente al
peligro que representaban las nuevas tácticas empleadas por ciertos obreros,
los denominados “el Consejo Rojo”. Y así fue que nuevamente se envia al
coronel Varela, que a su vez, creyendo haber sido traicionado por los
huelguistas, se lanzó a una represión indiscriminada. Decenas de huelguistas
fueron fusilados, muchos fueron reintegrados por la fuerza a las estancias y
algunos debieron escapar rumbo a Chile. Siendo esta expedición militar a
diferencia de la anterior, sangrienta y ruin. Verdaderos héroes de la Patagonia
fueron fusilados, entre ellos Jose Font, alias Facón Grande, quien no
pertenecía a la peonada, pero que fue una pieza clave en la organización
obrera, y quien en un principio hizo retroceder a la tropa de Varela , para luego
ser llamado a parlamentar, y finalmente fusilado arteramente. Así fue como se
manejó Varela en ese tiempo, fue una verdadera masacre, llena de
fusilamientos, sin que se oponga resistencia. Asimismo Antonio Soto, otro de
los organizadores del movimiento obrero, logro escapar, cuando la mayoría de
los trabajadores, en asamblea soberana, decide deponer la lucha y entregarse
ante la exigencia del coronel Varela, decisión que de todos modos fue la
sentencia de muerte para los trabajadores. La posibilidad que estos
trabajadores rurales, puedan volver a rebelarse era demasiado, el miedo de

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Varela, fue su condena a muerte, sin darse cuenta el teniente coronel que las
voces que llegaban desde el sur ya no podrían callarse con plomo, la
organización obrera era una realidad. Y aunque los grandes latifundistas lo
vivaran como un gran camarada, el fusilador de cientos de obreros
patagónicos, en pos de beneficiarlos, estaba firmando su propia sentencia de
muerte.
En Buenos Aires los sucesos de la Patagonia tuvieron repercusión en el
Congreso pero no se investigaron a fondo. El gobierno no tenía interés en
destapar un asunto en el que podía enjuiciarse su responsabilidad y la del
ejército; los socialistas cumplieron formalmente con un pedido de informes.
Sólo los anarquistas clamaron por los masacrados de la Patagonia y juraron
venganza contra Varela encontrará su muerte 1923 a manos de Kurt Gustav
Wilckens, en Palermo, frente a los regimientos 1 y 2 de Infantería. Cuando sus
compañeros de ideas quisieron acompañarlo, él les respondió: “No, para una
persona, una sola persona”. Después de su acción, Wilckens fue detenido,
llevado a la cárcel y, allí, asesinado por un pariente de Varela que se hizo
pasar por guardia penitenciario –con aprobación de las autoridades –, que lo
mató mientras dormía en su celda.
En la tumba de Varela, hasta hace poco había sólo una placa que decía: “Los
británicos en el territorio de Santa Cruz a la memoria del teniente coronel
Varela, ejemplo de honor y disciplina en el cumplimiento del deber”. Está todo
dicho.

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