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CARE BRASIL

Presentación: el por qué de este informe
Desde hace más de 50 años CARE trabaja en Latinoamérica y el Caribe en programas que combaten la pobreza y la inequidad. En estos años hemos publicado varios informes acerca de nuestros programas en los países en los que trabajamos, la mayoría centrados en las actividades de los proyectos y en los montos invertidos para el desarrollo. Sin embargo, este informe va más allá de las actividades y de la inversión de CARE; su intención es analizar la medida en que los proyectos y programas implementados lograron —o no— tener un impacto real en la pobreza y en la inequidad. Sabemos que aun con las mejores intenciones y con recursos substanciales, no necesariamente se obtienen cambios positivos en las vidas de los grupos más excluidos y marginados. Es solo a partir de un análisis más profundo y minucioso que lograremos detectar los impactos obtenidos y aprender, a partir de éste, de los aciertos y los retos, para mejorar nuestras acciones con vista a una mejor contribución al desarrollo y a la inclusión social. Este informe pretende rendir cuentas a gobiernos y sociedades civiles en Latinoamérica y el Caribe, a través de las evidencias de los impactos a los que CARE ha contribuido en la región. En décadas anteriores se otorgaba legitimidad a organizaciones no gubernamentales (ONG), simplemente por su razón de ser. Hoy en día es indispensable ir mucho más allá. Creemos firmemente en la importancia de la transparencia acerca de nuestros logros, así como de nuestras limitaciones. Pensamos que esta apertura nos proporcionará mayor relevancia y legitimidad. En el primer capítulo de este informe presentamos la estrategia de CARE en Latinoamérica y el Caribe; en el segundo, la metodología utilizada para la identificación de impactos; y en el tercero, los resultados del análisis. El cuarto capítulo pone énfasis en nuestras acciones en respuesta a emergencias y en la reducción de riesgo de desastres. En el quinto capítulo compartimos los resultados de una encuesta externa acerca del trabajo de CARE en la región. Finalmente, en el último capítulo reflexionamos acerca de lo que hemos aprendido en estos cinco años, y sobre los aspectos que requerirían nuestra atención y compromiso en años futuros. Es nuestro deseo que este análisis fomente el diálogo con gobiernos, otras ONG, comunidades, universidades, empresas privadas y otras instancias. Es nuestro afán obtener, de todos ustedes, recomendaciones acerca de cómo profundizar en estrategias para generar impactos para una mayor inclusión y equidad social.

Es nuestro deseo que este análisis fomente el diálogo con gobiernos, otras ONG, comunidades, universidades, empresas privadas y otras instancias.

También queremos contribuir con este informe al debate sobre cómo medir el impacto de iniciativas promovidas con el apoyo de las ONG, a fin de impulsar una mayor rendición de cuentas. Los cambios en la reducción de la pobreza y la injusticia social a los que aspiramos solo serán posibles con una mayor apertura, responsabilidad y diálogo entre todos los actores sociales.
Sofía Sprechmann Directora Adjunta CARE Latinoamérica y el Caribe

LATINOAMÉR Y EL CARIBE OAMÉRICA Y LATINOAMÉR Y EL CARIBE OAMÉRICA Y Y EL CARIBE• Y EL CARIBE OAMÉRICA Y ATINOAMÉRIC Y EL CARIBE
Cuba
Con el apoyo de CARE Canadá apoyamos el desarrollo de una estrateg ia nacional para la diversificación agrícola. Atendimos a más de 40.00 mujeres y 20.000 hombres 0 para la prevención del VIH Apoyamos al 20% de los . centros del país que dan asesoramiento para la pru eba voluntaria del VIH.

Ecuador

Perú

ducción Contribuimos a la re de en la razón del 49% en la mortalidad materna . El Ayacucho región de será modelo desarrollado o a r el gobiern usado po escala nacional.

RICA Y EL CA E•LATINOAM Y EL CARIBE• RICA Y EL CA E•LATINOAM Y EL CARIBE• •LATINOAMÉ E•LATINOAM Y EL CARIBE• Los as ram E: rogCAR p CA Y ELeaCgAuRoss d l n plo E•LATINOAM jem e
300.000 Apoyamos a más de rremoto del te sobrevivientes con agua devastador en Haití to, kits y amien potable y sane e, educación en higien es para colchones y materialparto, cocinar, kits para eloyo lonas, así como ap psicosocial.

Haití

Guatemala
Contribuimos a una mejora significativa al acceso a servicios de salud preventivos y curativos para 88.225 personas.

El Salvador
Contribuimos a la reducción de la violencia intrafamiliar en 2.400 personas, así como la reducción del abuso de niñas, niños y adolescentes.

Honduras
Trabajamos para retirar o prevenir a 4.600 niñas, niños y adolescentes del trabajo infantil explotador.

Con base en un modelo exitoso de CARE, la municipalidad de Duque de Caxias de Río de Janeiro, con una población de 870.000 personas, adoptó una polític para la educación para el a medioambiente.

Brasil

Nicaragua
Contribuimos a que 18.065 personas que no tenían servicios de agua potable y saneamiento accedieran a éstos.

edio, el Apoyamos, en proms anuales ingreso aumento de o de fuente agrícola .757 agropecuaria, de 45(o de personas en 239% 6 por día US$0,40 a US$1,3 nas más per cápita) en las zo pobres del país.

Bolivia

CARE EL SALVADOR

indice
1. 2. 3.
La estrategia de CARE en Latinoamérica y el Caribe La metodología del análisis de impacto En miras a los Objetivos de Desarrollo del Milenio: la contribución desde CARE Erradicar la pobreza extrema y el hambre Lograr la enseñanza primaria universal Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer Reducir la mortalidad infantil Mejorar la salud materna Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

08 12 16
17 23 28 32 35 38 44 48

4. 5. 6. 7. 8.

Respuesta a emergencias y reducción de riesgo de desastres La respuesta de CARE al terremoto en Haití

52 58 62 66 67
56

Una mirada desde los socios y aliados: opiniones sobre los programas de CARE

Lo que hemos aprendido en estos cinco años

Datos y contactos

El equipo que elaboró este informe

CARE

PERÚ

gia ate en str RE a e CA L e ica d amér e no l Carib ati e L y

1:

esde su establecimiento en 1946, CARE ha trabajado para mejorar las vidas de las personas más pobres y excluidas en todas las regiones del mundo. En el año 2009 CARE implementó programas en 72 países, con el apoyo de los doce países miembros de la confederación de CARE Internacional —Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Holanda, Japón, Noruega, Reino Unido y Tailandia—. El año pasado estos programas llegaron a casi 60 millones de personas en África, Asia, Europa del Este, el Medio Oriente y Latinoamérica y el Caribe. En Latinoamérica y el Caribe en el año 2009 CARE apoyó aproximadamente 100 proyectos, con un presupuesto total de $84 millones para programas en Brasil, Bolivia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Perú. El financiamiento de los programas que CARE lleva a cabo proviene de una variedad de fuentes, tales como agencias multilaterales y bilaterales, donantes privados y corporativos, fundaciones, y entidades gubernamentales de los países anfitriones. Cabe resaltar que en dos de los países en los que trabajamos en la región —Brasil y Perú— están en marcha procesos para que estas oficinas sean ONG nacionales y miembros plenos de la confederación de CARE Internacional. Los temas que aborda CARE en la región son varios: microcrédito, agricultura y gestión de recursos naturales, nutrición, salud, VIH y SIDA, educación, agua y saneamiento, y democracia y gobernabilidad, apuntando a facilitar procesos para reducir las barreras que impiden el acceso a servicios esenciales para el desarrollo sustentable y equitativo. Para tal efecto, una de las acciones privilegiadas por los programas de CARE es el fortalecimiento de las capacidades a todo nivel. En los últimos años ha habido cambios importantes en la estrategia de CARE en Latinoamérica y el Caribe; queremos resaltar aquí los seis más relevantes.

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Visión de CARE
Buscamos un mundo de esperanza, tolerancia y justicia social, en donde la pobreza se haya superado y las personas vivan con dignidad y seguridad. CARE Internacional será una fuerza global y un socio de elección dentro de un movimiento mundial dedicado a erradicar la pobreza. Seremos reconocidos en todas partes por nuestro compromiso inquebrantable en favor de la dignidad de las personas.

En primer lugar, hemos dado un vuelco para concentrar nuestros esfuerzos en las causas estructurales de la pobreza, en vez de enfocarnos en sus consecuencias. Esto ha significando situar al centro de nuestra gestión temas tales como la discriminación, la distribución inequitativa del poder, las políticas públicas inadecuadas y estrategias de desarrollo económico excluyentes. Con nuestros programas hemos abordado estos temas complejos. En segundo lugar, analizamos los roles que jugamos en los países en los que trabajamos, para seleccionar aquellos que nos permitan hacer una contribución más significativa a la reducción de la pobreza y la inequidad. Aun cuando hay diferencias importantes en los roles de CARE según el país, —estos no son los mismos en Brasil, Guatemala o Haití— existen algunos puntos en común. Dichos puntos son: CARE LAC I 09

• Innovar e influir para llevar soluciones exitosas a escala. Uno de los roles más importantes para una ONG como CARE es desarrollar o promover estrategias innovadoras para la reducción de la pobreza. Estas estrategias han sido desarrolladas conjuntamente con otros actores, nunca en aislamiento, buscando generar evidencias del impacto que producen en la pobreza. Con base en estas evidencias abogamos para el cambio y/o aplicación de políticas públicas a nivel local, nacional e internacional. También promovemos el que las estrategias innovadoras y exitosas sean llevadas a escala —principalmente por el Estado—para que así beneficien a un mayor número de personas. • Apoyar las demandas de los grupos más excluidos de la población. Asegurar que las demandas y los intereses de los sectores más marginados sean tomados en cuenta por gobiernos y por el sector privado, es otro de los roles que priorizamos. Para tal efecto, una de las estrategias fundamentales es la solidaridad y el apoyo a movimientos sociales que representan a estas poblaciones. • Influir en los sectores más privilegiados de la población. Sin un cambio en las actitudes y acciones de los sectores más privilegiados de la población, tanto en países desarrollados como en los en vía de desarrollo, es difícil concebir un mundo mejor. Influir en estos sectores es uno de los roles que jugamos en los países de Latinoamérica y el Caribe, así como en los países desarrollados.

Buscamos contribuir con la realización de los derechos humanos en la forma establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales.

Cabe recalcar que para todos estos roles trabajamos con una amplia gama de socios y aliados. Hace una década muchos de nuestros proyectos los implementábamos de manera directa. Hoy en día esa forma de trabajo para CARE es la excepción. Somos parte de una amplia gama de redes y alianzas con quienes compartimos la misma visión y objetivos. En tercer lugar, hemos incorporado un enfoque de derechos humanos a nuestros programas. Buscamos contribuir con la realización de los derechos humanos en la forma establecida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales. El enfoque no solo ha significado un cambio en las acciones de CARE, sino en el propio análisis del problema. Entonces, abogamos para que aquellos que tienen deberes en torno a la realización de los derechos humanos cumplan con sus responsabilidades. Por otra parte, fortalecemos a las poblaciones más excluidas a elevar y negociar sus demandas. En nuestros programas promovemos los principios derivados de los derechos humanos, tales como la no discriminación y la igualdad, la participación y la inclusión, así como la responsabilidad y la obligación de rendir cuentas. Un cuarto punto que cabe resaltar acerca de la estrategia de CARE de los últimos cinco años es que hemos priorizado en nuestros programas y proyectos a las mujeres y las niñas. A partir de la incorporación del enfoque de derechos humanos y de una firme convicción en el principio de igualdad, promovemos en nuestros programas oportunidades para mujeres y niñas, así como acciones para que puedan tomar las riendas de sus propias vidas. Sin embargo, y concientes 10 I CARE LAC

CARE HAITÍ

de esto no es suficiente, también apoyamos medidas para compensar las desventajas históricas y sociales que arrastran las mujeres y las niñas. Por ejemplo, una mujer que a través de un programa de microcrédito accede a recursos para mejorar sus ingresos, puede encontrarse que su iniciativa genera fricciones, miedo o violencia doméstica. Es por eso que apoyamos acciones en varios niveles, trabajando tanto con hombres como con mujeres para promover una mayor igualdad. Queremos resaltar un último punto acerca de nuestra estrategia en la región, que es, precisamente, la rendición de cuentas y la medición de impactos significativos. Este informe constituye un ejemplo de este cambio, y un esfuerzo para compartir ampliamente nuestras contribuciones, así como los retos que hemos enfrentado. Sabemos que aún tenemos mucho que aprender y avanzar acerca de cómo medir nuestro impacto y asegurar mecanismos para rendir cuentas sobre ellos. Es nuestro compromiso, a partir de esta publicación, hacerlo más sistemática y cíclicamente.

El CARE que queremos ser en Latinoamérica y el Caribe
• Un CARE que pone la dignidad y la equidad en el centro de su trabajo. • Un CARE que entiende mejor el contexto en el que trabaja y define su relevancia respecto a este contexto, a partir del diálogo con otros. • Un CARE que explícitamente aborda las causas estructurales de la pobreza. • Un CARE que aprende y trabaja intensamente con otros, y rinde cuentas acerca de sus programas.

CARE LAC I 11

CARE

PERÚ

gía olo sis tod áli me l an La de cto pa im de

2:

l análisis sobre el impacto de los programas de CARE Latinoamérica y el Caribe se efectuó considerando un período de cinco años, comprendido entre julio de 2005 y junio de 2010. Utilizamos tres métodos para poder realizarlo: a) un análisis cuantitativo y cualitativo sobre las contribuciones de CARE a la reducción de la pobreza y la injusticia social, en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); b) un análisis cualitativo sobre los impactos en las causas estructurales de la pobreza; y c) una encuesta externa sobre las opiniones de los socios y aliados acerca del trabajo de CARE y su capacidad de contribuir a generar impactos significativos. A continuación, explicaremos con más detalle cada uno de estos métodos. El análisis sobre las contribuciones de CARE a los Objetivos de Desarrollo del Milenio Para el análisis de las contribuciones de CARE en la región utilizamos como marco de referencia los ODM, que se han convertido en la agenda principal del desarrollo para Naciones Unidas, así como para la mayoría de los gobiernos de la región y para muchas otras organizaciones. Siendo los ODM una referencia para la acción conjunta, optamos por analizar y resumir nuestras contribuciones a impactos en relación a éstos. Sin embargo, al igual que muchos otros, creemos que los ODM tienen limitaciones. Omiten algunos elementos que consideramos claves, especialmente en relación a la equidad, la igualdad de género, la gobernabilidad y al cambio climático. Como podrá observarse en los capítulos siguientes que presentan los resultados del análisis de impacto, hemos ampliado nuestra reflexión para incluir en ella temas que van más allá de los ODM, temas que pensamos son fundamentales en la lucha en contra de la pobreza y la inequidad. Los pasos específicos que seguimos para analizar las contribuciones de CARE fueron los siguientes: primero, listamos todos los proyectos concluidos entre el 2005 y 2010 o aquellos programas de larga duración que tuvieron una sólida evaluación intermedia. Segundo, revisamos todas las evaluaciones externas efectuadas a estos proyectos en el período de referencia, así como evaluaciones internas o informes finales que contuvieron evidencias de impactos generados, debidamente sustentados. Es importante señalar que algunos de estos proyectos comenzaron antes del 2005, pero los tomamos en cuenta si su evaluación final fue efectuada en el período de análisis. Cabe notar que algunos proyectos fueron financiados por más de un donante, por lo tanto los impactos logrados son atribuibles a todos estos, en conjunto. Un total de 461 iniciativas de programas de CARE finalizaron en el lapso incluido en este informe. Sin embargo, no todos tuvieron una evaluación externa, interna o un informe final suficientemente sólido en cuanto a la posibilidad de evidenciar impactos, sino solamente 334 proyectos (el 72%). En el capítulo final de este informe hacemos una reflexión acerca de los aspectos que debemos mejorar de nuestro trabajo, y sin duda este es un punto que merece atención: es fundamental que documentemos nuestras acciones sólidamente y que establezcamos los mecanismos para compartir las contribuciones derivadas de éstas. Es más, estamos concientes de que muchos de los proyectos para los cuales no contamos con una evaluación tuvieron logros importantes; sin embargo, no los presentamos en este informe para asegurar un mínimo de rigurosidad en la forma en que mostramos nuestra contribución.

E

CARE LAC I 13

Otro aspecto a tener en cuenta es que no todas las evaluaciones que revisamos contenían información de impacto. Varias relataban las actividades y los resultados directos de estas acciones, pero omitían lo relacionado con los impactos en cuanto a la reducción de la pobreza1 o la inequidad en sus diferentes manifestaciones. También este es un punto en el cual profundizaremos en los capítulos que siguen. Un reto que enfrentamos al momento del análisis fue la diversidad de indicadores que usaron los proyectos para medir sus impactos, en función de lo que los equipos de CARE y sus socios involucrados en los diseños de proyectos habían acordado con los donantes. Por ejemplo, para medir el aumento en los ingresos de los hogares los proyectos usaron una variedad de indicadores que no son agregables unos con otros. Es por esto que incluimos en este informe la información más consistente, y no toda la encontrada. Además de los impactos cuantitativos se revisaron las contribuciones de CARE con relación a cambios en políticas públicas, y la implementación de dichas políticas. Así, identificamos que se logró influir en un total de 126 políticas públicas a nivel municipal o nacional, para que respondieran de mejor manera a las demandas y derechos de las poblaciones más excluidas. El informe incluye no todos, sino algunos ejemplos de estos cambios en políticas públicas, sobre todo los casos en los que tenemos evidencia de su sostenibilidad. Entonces, y teniendo todos estos aspectos en cuenta, decidimos presentar en este informe los principales logros documentados y sustentados adecuadamente, y, ciertamente, no todos. Sabemos que tenemos mucho por avanzar en lo que a medición de impacto se refiere. Número y porcentaje de iniciativas realizadas para el informe de impacto.

El análisis cualitativo sobre impactos en las causas estructurales de la pobreza Para este informe utilizamos la metodología del cambio más significativo (CMS), así como la información cualitativa de las evaluaciones, para analizar ejemplos en los cuales CARE influyó en las causas estructurales de la pobreza.
1 Entendemos a la pobreza como concepto multidimensional y no solo sujeto a un punto de vista económico.

14 I CARE LAC

El CMS2 es una metodología cualitativa que consiste en recoger los testimonios de cambios ocurridos en un periodo determinado, a raíz de la intervención de un proyecto. La metodología es útil para conocer qué ha cambiado y las razones para el cambio, para comprender el impacto de las actividades del proyecto en las personas; para explorar lo que las personas piensan sobre dicho cambio: ¿es positivo o negativo?; para identificar qué cambios son vistos como significativos y cuáles no, y para saber cómo se pueden mejorar las actividades de un proyecto. De esta manera, identificamos un total de 65 ejemplos en los cuales abordamos las causas estructurales mediante nuestros programas, causas como la discriminación por sexo, raza y clase social; las políticas públicas —en algunos contextos—que no responden a los derechos de las poblaciones excluidas; la débil participación ciudadana y la apatía de sectores de la población; así como el modelo económico extractivo y poco sustentable y sus múltiples consecuencias como lo es el cambio climático. Los cambios más significativos fueron sustentados con entrevistas a representantes de las comunidades con quienes trabajamos, funcionarios/as de gobiernos, integrantes de ONG, participantes en movimientos sociales y otros actores. Para cada uno de los cambios se efectuó al menos una entrevista. Este informe no presenta todos estos cambios, sino aquellos que mejor ilustran los aportes de CARE. Reconocemos que estos cambios se limitan a la vivencia de las personas entrevistadas y que no siempre representan el total de los actores con quienes trabajamos. Sin embargo, estos relatos son importantes para sustentar impactos desde la mirada de los actores y sus experiencias. La encuesta externa Aun cuando muchas de las evaluaciones de los proyectos de CARE fueron externas, nos pareció que para este informe era fundamental efectuar una encuesta con socios y aliados, así como con otros actores, para saber cómo perciben nuestra contribución en la región. La encuesta fue efectuada en línea para asegurar la confidencialidad de las respuestas, y fue contestada por 200 personas. ¡Nos pareció un buen augurio que fuera un número redondo! En el capítulo 5 de este informe compartimos los resultados de esta encuesta, la cual fue contestada por representantes de organizaciones comunitarias y multilaterales, ONG internacionales y nacionales, funcionarios/as de de gobiernos nacionales y municipales, participantes en movimientos sociales, donantes, académicos/as de universidades y otros centros de investigación, así como representantes de empresas privadas de todos los países de la región en los cuales trabajamos. Existen, sin duda, distintas formas, instrumentos y herramientas de las cuales una organización como CARE puede servirse para rendir cuentas sobre sus acciones. Al describir la metodología empleada queremos transmitir nuestra intención de realizar un análisis de los impactos logrados lo suficientemente sólido. También queremos, a partir de esta experiencia, motivar el diálogo sobre cuáles son las metodologías más adecuadas para una mejor medición de nuestras contribuciones. Hacia el futuro es fundamental lograr un mayor acuerdo entre diversos actores acerca de cómo evaluar sus aportes para la lucha en contra de la pobreza y la inequidad. Tal acuerdo promoverá una mayor transparencia.
2 Ver http://www.mande.co.uk/docs/MSCGuide.pdf

CARE LAC I 15

CARE

a lo iras r rollo En m esa e D ribución s d ont tivo la c ARE je : Ob nio de C des e Mil del
HAIT Í

3:s

Erradicar la pobreza extrema y el hambre
En esta sección presentamos las contribuciones de CARE al ODM 1 erradicar la pobreza y el hambre. En la primera parte mostramos los impactos relativos a la pobreza económica y la desigualdad, es decir, respecto a ingresos, equidad y empleo. En la segunda, analizamos nuestros aportes hacia la reducción del hambre.

Reducción de la pobreza extrema y de la desigualdad
Los indicadores en relación a este objetivo incluyen, entre otros, el porcentaje de población con ingresos inferiores a US$1 por día3; la proporción del ingreso y consumo que corresponde a la quinta parte más pobre de la población; y el porcentaje de la población empleada cuyos ingresos son inferiores a US$1 por día.

Aun cuando es necesario tener algunas medidas de comparación que, además, puedan ser colectadas mundialmente, es necesario mencionar las críticas respecto a estos indicadores, puesto que el concepto de disponer de menos de US$1 por día excluye a las personas pobres que obtienen un poco más de este monto diario, pero que aun así viven en condiciones de extrema vulnerabilidad y exclusión. Es por eso que en nuestro trabajo también utilizamos cifras que manejan los gobiernos para medir la pobreza económica (pobreza extrema y pobreza total). Por otro lado, los indicadores vinculan la riqueza al consumo y no toman en cuenta los efectos de la producción en las personas y en el medioambiente.

En Perú CARE trabajó en un programa con 58.570 hogares en las zonas de la sierra más pobres y excluidas del país, contribuyendo a reducir el % de la población que vive con US$1 por día de 84% a 63%.

También es importante mencionar que el trabajo de CARE es, sobre todo, con sectores que pertenecen al 20% más pobre de la población en Latinoamérica y el Caribe. Por eso creemos que estamos contribuyendo a reducciones en inequidades, con nuestros esfuerzos por combatir la pobreza. Entonces, en los programas que apuntan a reducir la pobreza económica e incrementar los ingresos, hemos utilizado indicadores que van más allá de los incluidos en este ODM. Sin embargo, consideramos que tenemos aun mucho que mejorar en la medición del impacto de estos programas; en un futuro queremos poner mucho más énfasis en temas críticos como la medición de la inequidad de los ingresos y otros. En el capítulo 6, en donde sintetizamos aprendizajes, hemos hecho una reflexión al respecto. Pasando a los impactos, en 8 países de la región hemos implementado en los últimos cinco años iniciativas que tuvieron como fin reducir la pobreza económica —Brasil, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Perú—, impactando en las vidas de 885.145 personas en zonas de extrema pobreza, sobre todo en ámbitos rurales y peri-urbanos. Los programas de desarrollo económico han impulsado la elaboración y comercialización de productos agrícolas y agroindustriales, pecuarios, forestales, artesanales y textiles. Hemos puesto especial atención en impulsar actividades económicas de bajo impacto ambiental, como son la producción de productos orgánicos y la generación de nuevas tecnologías, que
3 El indicador oficial de Naciones Unidas es de US$1 por día y la medida oficial es de US$1,25 por día. Se recomienda utilizar líneas nacionales de pobreza.

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En Honduras 17.000 hogares mejoraron su acceso a mercados de 33% a 46%.

promuevan un uso adecuado de los recursos naturales, por ejemplo los biodigestores. Además de fortalecer las capacidades técnicas y de gestión de los productores/as para mejorar la productividad y competitividad, hemos fomentado su vínculo con nuevos y mejores mercados, como en Honduras y Nicaragua, en donde apoyamos la producción y exportación de café orgánico. También hemos promovido modelos sostenibles de acceso a asistencia técnica a nivel comunitario dado que en muchos países de la región los gobiernos han retirado estos servicios en la última década. Adicionalmente, nuestro énfasis en los programas de desarrollo económico se ha centrado en el fortalecimiento de las organizaciones de pequeños productores/as, para robustecer la solidaridad entre ellos y sus capacidades de negociación con otros. También hemos promovido alianzas con sectores empresariales con responsabilidad social corporativa. La gráfica muestra los impactos más importantes para 94.283 hogares, que equivalen aproximadamente a 471.415 personas en algunos de los países en los que hemos implementado actividades de desarrollo económico. Puede observarse el aumento del promedio de ingresos anuales por hogar que se obtuvo en el período de análisis en las zonas más marginales de la sierra en Bolivia y Perú, en el noroeste de Haití y en zonas de altos índices de pobreza en Honduras. En total los programas de CARE en estos cuatro países han contribuido a un aumento promedio de 112% de los ingresos anuales de fuente agrícola o agropecuaria de 94.283 hogares, lo que equivale a un aumento promedio anual de US$ 1.130 a US$ 2.398 por hogar (o de US$ 0,62 per capita a US$ 1,31 per cápita por día), con lo cual se podría esperar que una mayoría han cruzado la línea de pobreza.

En Guatemala en los departamentos de Sololá y Quiché apoyamos el enlace de la Asociación Adiska con la empresa La Fragua, la principal proveedora de hortalizas en las cadenas de tiendas más grande del país.

• Perú aparece dos veces en este cuadro porque los datos corresponden a diferentes períodos de tiempo.

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Uno de los factores que explican estos impactos en cuanto al incremento de ingresos, fueron los cambios en prácticas de los productores/as. Citamos aquí algunos ejemplos:

• En Bolivia 56.580 productores/as emprendieron nuevas prácticas de producción agrícola o pecuaria, con enfoque de cadenas productivas (textiles, queso, maní, durazno, ají, etc.). Otras 1.585 personas fortalecieron sus capacidades para actividades productivas no agropecuarias, tales como artesanía, corte y confección y gastronomía.

• En Guatemala 10.240 productores/as utilizaron tres o más prácticas de agricultura sostenible.

Aniel Dorestan, Haití

• En Nicaragua 400 productores/as produjeron y comercializaron café orgánico. • En Perú 48.367 productores/as de la sierra, de 8 regiones con mayores índices de pobreza, fortalecieron sus capacidades de manejo agrícola y agropecuario para la mejora de su productividad, la comercialización y para el fortalecimiento de las cadenas productivas en las que participan. Uno de los grandes impedimentos para superar la pobreza económica de amplios sectores de la población es el acceso a créditos acordes con sus características y capacidades, por lo cual estos grupos generalmente quedan excluidos de los sistemas formales de crédito. La experiencia de mayor impacto de CARE ha sido la de EDYFICAR, en Perú, una entidad financiera establecida por CARE en 1998 para proveer servicios financieros a personas de bajos ingresos. En el 2007 el Banco Interamericano de Desarrollo situó a EDYFICAR como la novena institución en microfinanzas de Latinoamérica. Para el 2009 su cartera ascendió a US$194 millones, dando servicios a personas en 13 regiones de Perú. También en ese año el Banco de Crédito del Perú — el más importante banco del país— llegó a un acuerdo con CARE para adquirir el paquete accionario mayoritario de EDYFICAR. Desde entonces opera bajo el modelo de servicios financieros destinados a los segmentos de la población con menores ingresos. En Brasil CARE ha desarrollado bancos comunales que dan servicios a 8.000 personas, en los estados de Bahía y Piauí. El modelo promovido junto con socios ha demostrado impactos importantes en la pobreza, y su éxito ha conllevado a su adopción por parte de gobiernos municipales. Otra línea importante de trabajo, ha sido el apoyo a gobiernos municipales para los procesos de desarrollo económico local. Las inversiones de estros gobiernos con medidas tales como la inversión en infraestructura productiva, el desarrollo de ferias y eventos de promoción y comercialización de productos locales, así como el vínculo con nuevos mercados, son claves para el impulso del desarrollo económico. Algunos ejemplos del apoyo a gobiernos municipales son:

EDYFICAR, una entidad microfinanciera establecida por CARE Perú, proveyó en 2008 acceso al crédito 182.310 personas de sectores con bajos ingresos. El monto total prestado ascendió a US$194 millones.

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Con esta nueva semilla he podido producir mucho más. Invertí mi ingreso para la cría de animales. Guardaré las semillas para la próxima temporada agrícola

• En ciudades fronterizas de Bolivia hemos fortalecido la inclusión de sectores tradicionalmente excluidos en las agendas de desarrollo económico municipal, apoyando el establecimiento de 5 comités de vigilancia para que 34 organizaciones productivas participen activamente en planes de desarrollo municipal, a fin de incorporar sus demandas. Un total de 40 funcionarios municipales mejoraron su capacidad para apoyar un proceso inclusivo. • En Ecuador apoyamos la elaboración de presupuestos participativos en zonas de la frontera con Perú y Colombia, y en la Amazonía ecuatoriana, en pos del desarrollo económico. • En Perú trabajamos con 80 gobiernos locales para la formulación de planes de desarrollo concertados, y para la elaboración de presupuestos participativos, en beneficio del fortalecimiento de las cadenas productivas que mejoran los ingresos de los hogares. Más allá del nivel local, también hemos promovido la adopción de los modelos desarrollados en las políticas públicas a nivel nacional, con el fin de apoyar el fortalecimiento de la gestión pública para los programas de desarrollo productivo promovidos por los gobiernos, como en el caso de Perú, para una mejor inclusión de las familias viviendo en pobreza.

En Perú CARE y sus socios lograron influir en decidores del Ministerio de Agricultura demostrando que pequeños productores/ as con menos de 3 hectáreas de terreno sí podrían estar articulados a mercados exigentes y por lo tanto no debían ser excluidos del programa de compensaciones que el Gobierno establecía después de subscribir el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. El Ministerio no había contemplado dar estas compensaciones a los pequeños productores/as.

Reducción del hambre
Presentamos aquí los impactos de los programas de CARE en relación a la reducción del hambre. La mayor parte de nuestro trabajo respecto a esta meta se concentró en Bolivia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras y Perú. Usamos principalmente seis estrategias para la reducción de la desnutrición:

• Influir en las políticas públicas y en la inversión pública a nivel municipal y nacional para reducir la desnutrición crónica infantil. • Fortalecer las capacidades de miembros de comunidades para la producción de alimentos, el cuidado de niñas y niños, y la promoción de buenas prácticas de alimentación y nutrición. • Promover la educación sanitaria y el acceso al agua y saneamiento. Esta estrategia se presenta con más detalle en la sección acerca del ODM7. Aun cuando aparece en relación a ese ODM, es clave para reducir la desnutrición infantil. • Fomentar la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes. • Apoyar los servicios y acciones de promoción de salud a nivel local, para una mejor atención a niñas y niños con desnutrición. • Proveer raciones alimenticias a niños menores de cinco años en condiciones de riesgo de desnutrición. En los últimos cinco años logramos impactos significativos al contribuir a reducir la desnutrición crónica infantil de 25% a 19%, en una población de 2.226.371 niñas y niños menores de cinco años en Bolivia, Honduras y Perú. Esto significa que 132.885 niñas y niños menores de cinco años superaron la desnutrición crónica.

20 I CARE LAC

La contribución para reducir la desnutrición crónica infantil fue particularmente significativa en Perú, por el rol que jugaron CARE y sus aliados en el desarrollo e implementación de estrategias nacionales y regionales. Contribuciones de CARE a la reducción de la desnutrición crónica en niñas y niños menores de 5 años en Bolivia, Honduras y Perú.

%

desnutridos ANTES

%

Población de desnutridos niños y niñas de DESPUÉS los programas

# de niños y niñas ya no desnutridos

Bolivia (0 a 2 años) Bolivia (3 a 5 años) Honduras (2 a 5 años) Perú (0 a 2 años) Perú (0 a 5 años, política pública)

46 51 61 42 24

28 42 50 33 18

14.104 4.603 12.750 34.000 2.160.914

2.539 414 1.403 3.196 125.333

TOTAL

25

19

2.226.371

132.885

• Perú aparece dos veces para mostrar los datos de la acción directa y de la incidencia y asistencia técnica de CARE y sus socios.

Influencia en políticas nacionales para combatir la desnutrición crónica infantil: el caso de Perú
En el 2006 CARE Perú apoyó, junto con otras organizaciones, la formación de la Iniciativa Contra la Desnutrición Infantil en Perú. La Iniciativa logró que 10 candidatos a la Presidencia del Perú del proceso electoral de 2006 firmaran un acta, en la cual se comprometían a poner la desnutrición crónica infantil como prioridad de su gobierno en caso de ganar las elecciones, y lograr una reducción de 5 puntos porcentuales durante los 5 años de gobierno, cerrando la brecha urbano-rural. A mediados de agosto, el Primer Ministro ratificó este compromiso en su primera presentación ante el Congreso de la República. En los cuatro años de su mandato, el Gobierno del Perú desarrolló intervenciones integrales para abordar la desnutrición crónica infantil. Las encuestas demográficas reportan una disminución de 23% a 18% entre 2005 y 2009 en este indicador para todo el país. CARE Perú jugó un papel importante para este logro, y junto con sus aliados en la Iniciativa, apoyó la creación e implementación de la Estrategia Nacional Crecer, en especial en Apurimac, Ayacucho y Huancavelica, regiones que tienen aproximadamente 170.000 niñas y niños menores de 5 años de edad. La estrategia incluye diagnósticos locales de desnutrición, sistemas de monitoreo y planes e inversión pública a favor de la nutrición. Para las elecciones locales y nacionales de 2010 y 2011, la Iniciativa está trabajando a fin de asegurar que el próximo gobierno mantenga la lucha en contra de la desnutrición como prioridad nacional.

Milo Stanojevich, Director de CARE Perú

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Apoyamos la movilización de grupos y organizaciones de la sociedad civil para incidir en la desnutrición crónica infantil. Es con acciones de este tipo que lograremos una contribución más significativa en Perú

En Bolivia, en una población de 14.104 niñas y niños menores de 3 años, la desnutrición aguda bajó de 14% a 11%.

En países como Bolivia y Honduras CARE también logró influir en políticas públicas. Destacamos los siguientes ejemplos: • En Bolivia CARE apoyó la implementación del programa nacional de Desnutrición Cero, formando a 1.350 voluntarios para la salud, y a 469 funcionarios de clínicas del Ministerio de Salud en monitoreo de la desnutrición de niñas y niños menores de 5 años. Adicionalmente, contribuyó a la instalación de Unidades de Nutrición en municipios con alta inseguridad alimentaria. • En Honduras CARE contribuyó a la creación de una red de voluntarios que trabajan con las Unidades de Salud del Ministerio. Esta red fue reconocida por el gobierno como “el brazo derecho de las Unidades de Salud”. En el trabajo más directo con poblaciones afectadas por la desnutrición implementamos varias estrategias a nivel de las comunidades. Una de estas estrategias fue la capacitación de promotores y comités en las comunidades, para monitorear la seguridad alimentaria en sus localidades. En Guatemala se establecieron 211 comités con el fin de monitorear la desnutrición en sus comunidades. El fomento de huertos familiares para la alimentación de las familias en las áreas más afectadas por la desnutrición también figuró como una de las actividades prioritarias de CARE. En Ecuador apoyamos en zonas amazónicas del país una forma tradicional de organizar el huerto familiar, el Aja Shuar, con el fin de no solo promover una adecuada nutrición de las familias, sino de apoyar el rescate de culturas ancestrales y la conservación del medioambiente.

En Honduras en una población de 4.857 niñas y niños el porcentaje que recibió lactancia exclusiva hasta los 6 meses y una alimentación complementaria adecuada desde los 6 meses aumentó de 40% a 54%. En Perú la lactancia materna exclusiva aumentó de 25% a 72% para una población de aproximadamente 8.500 niñas y niños.

En Perú contribuimos a fortalecer las capacidades de 1.358 promotores de salud en 8 regiones del país, y conformar consejos de coordinación local y sistemas de vigilancia comunal para la participación y observación de los procesos y acciones de seguridad alimentaria. El fomento de la lactancia exclusiva hasta los seis meses y una alimentación complementaria adecuada después de esa edad, también fue una de las estrategias utilizadas por CARE en su trabajo a nivel comunitario. Por medio del trabajo a nivel comunitario para la reducción de la desnutrición se logró promover ampliamente la participación de las mujeres. Su movilización en pos de la nutrición de sus hijas e hijos, observada en las evaluaciones de los programas de CARE en Bolivia, Haití, Honduras y Perú en donde participaron en la elaboración de planes municipales para reducir la desnutrición, fue fundamental para lograr los impactos. Aun cuando esta es una estrategia que en la actualidad CARE ha descontinuado, en el período que abarca el informe dotamos raciones alimenticias para los casos más críticos de desnutrición crónica y aguda. En Bolivia entregamos un total de 148.385 raciones a niñas y niños menores de 5 años y movilizamos a las comunidades para identificar condiciones de desnutrición infantil, mejorar prácticas como forma de prevención y tomar acciones articuladas con el sistema de salud. En Guatemala 23.891 hogares recibieron raciones. 22 I CARE LAC

Lograr la enseñanza primaria universal
En esta sección presentamos los impactos de CARE en relación al ODM 2, es decir, al logro de la enseñanza primaria universal. Cabe mencionar aquí que los análisis, desde varios ámbitos, han coincidido en señalar que los indicadores para este ODM abarcan el acceso y permanencia escolar, pero no consideran la calidad educativa. Además de medir la tasa de matriculación en primaria y la proporción de alumnos que completan esta enseñanza, es fundamental medir los niveles de aprendizaje y de competencia de los alumnos. Bien sabemos que son muchas las niñas y los niños que completan la escuela primaria sin los conocimientos y aptitudes necesarios para sus futuros. Sabemos también que las capacidades de gestión educativa son aun limitadas para generar currículos innovadores en el aula, capaces de considerar elementos de equidad e interculturalidad, y de responder a contextos específicos de las poblaciones de estudiantes. Pruebas escolares en materias tales como matemáticas y lenguaje, proveen —más que todos los años de escolarización— información muy valiosa acerca de la calidad educativa, y por consiguiente, expresan la medida en que las niñas y los niños podrán enfrentar los retos del futuro. El hecho de que exista una enorme heterogeneidad en la región en cuanto a la formación proporcionada por las escuelas, justifica aun más la necesidad de enfocarse en la calidad educativa, dado que la sola asistencia a éstas no nos provee de información suficiente. Cabe también mencionar que son varios los países de la región que, a través de sus Ministerios de Educación, miden indicadores más pertinentes que los contenidos en este ODM 2. En relación al aspecto de equidad de género en la educación hemos incluido el análisis en el ODM 3, dado que este incluye un indicador acerca de la proporción de niñas y niños en la enseñanza primaria. Entonces, en esta parte del informe nos hemos centrado en indicadores de calidad educativa. En sus programas de educación, CARE se ha centrado en tres líneas principales: • Incorporar metodologías innovadoras en el aula. • Apoyar estrategias para la educación intercultural bilingüe. • Promover mejoras educativas que prevengan y eliminen el trabajo infantil y adolescente. En los programas siempre trabajamos en tres niveles: en las comunidades con niñas, niños y madres y padres de familia; en las escuelas con el personal docente y directivo; a nivel de políticas públicas con funcionarios/as de del sector educativo a nivel local y nacional.

Incorporar metodologías innovadoras en el aula
Mediante esta línea de trabajo, los programas de CARE han apuntado a buscar formas alternativas e innovadoras para mejorar la calidad de los procesos de aprendizaje en la educación formal o alternativa. Para tal efecto la estrategia se ha centrado en promover las capacidades de los docentes o autoridades educativas en el manejo del proceso educativo; en fomentar y fortalecer experiencias y propuestas de educación intercultural en escuelas públicas y privadas; facilitar una gestión mejorada de los centros educativos; fomentar la inclusión de gobiernos infantiles a nivel de las escuelas; facilitar la vinculación entre docentes y estudiantes en acciones lúdicas para generar espacios de mayor confianza y relacionamiento con las realidades locales; así como en fomentar la sensibilización y una mayor participación e involucramiento de la comunidad educativa —madres y padres, educadores, autoridades locales— para así garantizar la mejor calidad del aprendizaje de niñas, niñas y adolescentes. CARE LAC I 23

En cuanto a los impactos, estas estrategias han contribuido a una mayor permanencia y capacidades mejoradas de los alumnos. CARE y sus socios trabajaron en los últimos cinco años de manera directa con un total de 44.491 niños, niñas y adolescentes en Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Perú, para desarrollar modelos innovadores que involucran a toda la comunidad educativa y para mejorar la calidad de la educación. Adicionalmente, se ha logrado contribuir a la promoción de 10.763 niñas, niños y adolescentes a grados superiores de prebásico a primaria, de primaria a secundaria, y de secundaria a la universidad. Como ejemplos de los impactos obtenidos presentamos aquí resultados del Ecuador. El gráfico muestra los promedios de los resultados de pruebas estándar en las escuelas en donde se aplicó un modelo innovador, en áreas rurales de la provincia de Loja, así como los promedios nacionales. Cabe resaltar que en la zona del programa el porcentaje de población considerada pobre es mayor al promedio nacional.

En Perú un proyecto de CARE trabajó con 6.788 niñas y niños de primaria, y redujo la repitencia y la extraedad en 40%, y la deserción escolar en 14%.

Más allá de las mejoras logradas en las escuelas con modelos innovadores apoyados por CARE y sus socios, es importante señalar que a partir de éstos hemos participado en procesos para influir en políticas públicas, usando las experiencias exitosas para el beneficio de un mayor número de niñas, niños y adolescentes. En estas experiencias de incidencia política, ha sido muy importante la participación de las organizaciones indígenas, campesinas y comunales, así como de otras organizaciones de la sociedad civil en los diferentes procesos seguidos, los cuales están permitiendo que la formulación e implementación de estas políticas educativas sean acordes a su propia realidad e identidad, y que respondan a sus necesidades de aprendizaje. CARE Ecuador ha participado en redes y alianzas de la sociedad civil para apoyar la implementación del Plan Decenal de Educación del Educador. Uno de los aportes más importantes ha sido promover la construcción de una agenda desde la ciudadanía, para la implementación de dicho plan. Esta agenda fue desarrollada por el Contrato Social para la Educación, una alianza en la cual CARE participa. Hemos aprendido que para el éxito de una política educativa es fundamental el involucramiento de toda la comunidad educativa: niñas, niños, adolescentes, padres, educadores, así como autoridades locales y nacionales. 24 I CARE LAC

El mejoramiento de la enseñanza alternativa también ha sido parte de los esfuerzos de CARE en los últimos cinco años. Se han promovido metodologías innovadoras de aprendizaje tales como niños tutores, círculos de lectura, y educación para madres adolescentes en un total de 320 establecimientos educativos de la región. Nuevamente, en estos programas, el mayor aporte de CARE — más allá de la implementación de proyectos específicos— fue la utilización de los aprendizajes. A partir de estos pudimos influir en políticas públicas y llegar a un mayor número de niñas, niños y adolescentes, como en el caso de Brasil. En relación a los logros en el mejoramiento de las capacidades de los docentes, CARE ha apoyado la formación de 4.861 docentes en Bolivia, Ecuador, Honduras y Perú en lo relacionado con metodologías innovadoras de enseñanza en materias como matemáticas y lenguaje, así como para el manejo de elementos didácticos y para mejorar las relaciones entre docentes y estudiantes.

Las experiencias de las acciones llevadas a cabo en la formación de docentes, se utilizaron para influir en políticas públicas en varios países. En Haití, con base en estrategias exitosas propuestas por CARE y sus socios, se logró que los inspectores asumieran mayor responsabilidad en el control de la calidad de la educación, en sus visitas a centros educativos en dos regiones del país: Artibonite y Noroeste. Por otro lado, las asociaciones de padres y madres de familia aumentaron significativamente su participación en las escuelas, en pos de la calidad de la formación de sus hijos e hijas.

CARE Brasil promovió la inclusión de “círculos de lectura” en la política de la Secretaría Municipal de la región metropolitana de Río de Janeiro. Partiendo de las mejoras en las aptitudes de lectura de los alumnos de 10 escuelas localizadas en favelas, el modelo se ha ampliado a un total de 130 escuelas.

Apoyar estrategias para la educación intercultural bilingüe
El apoyo de CARE a la educación intercultural bilingüe ha tenido impactos importantes en Ecuador, Guatemala y Perú. Por ejemplo, en Ecuador, a raíz de un estudio facilitado por CARE en convenio con el Ministerio de Educación y la Dirección Nacional de Educación Bilingüe, se aprobó una metodología para la asignación de recursos para la educación bilingüe.

Testimonio de un participante en el proyecto de formación docente, Bolivia.

He experimentado el potencial de transformación de la educación y esto solo se logra con un mayor acercamiento entre los alumnos y el docente. Esta ha sido una experiencia de transmitir afecto.

En Perú CARE apoyó a las autoridades regionales de educación en el desarrollo de un currículo regional para la educación intercultural bilingüe en la región de Puno, a través de un proceso de levantamiento de las demandas sociales para la educación en las 13 provincias de la región, altamente participativo. La aplicación de este currículo, que las autoridades regionales y la sociedad civil en Puno sienten que es suyo y no un producto de un proyecto de una ONG, va a impactar en los próximos años en la educación de más de 400.000 niñas, niños y adolescentes en esta región.

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El currículo tiene como objetivo una educación para el desarrollo humano y colectivo; una educación para la intraculturalidad e interculturalidad; una educación descolonizadora y liberadora; y una educación productiva y empresarial. Promueve las cuatro normas de la filosofía andina de Allin Kawsay (Buen Vivir), Allin Munay (Querer Bien), Allin Yachay (Aprender Bien) y Allin Ruray (Hacer Bien).

Testimonio de una maestra primer grado, participante de una iniciativa educativa en Honduras.

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Yo lo viví con Sarita, una alumna. Estaba desmotivada. Cuando vine aquí no sabía lo que era el trabajo infantil. Cuando veía a un niño callado pensaba que tenía pereza. Ahora sé que ha trabajado. El cambio que hemos logrado tiene que ver con la forma de trabajar. Acuérdese que antes uno decía a los niños: siéntese, cállese. Ahora no; nosotros ya tenemos otra opinión sobre lo que los niños necesitan y tenemos otra forma de tratarlos y relacionarnos con ellos.

Promover mejoras educativas que prevengan y eliminen el trabajo infantil y adolescente
Las iniciativas promovidas por CARE en este ámbito, han apuntado a generar impacto en la prevención y eliminación del trabajo infantil en sectores productivos tales como la minería, la manufactura y la agricultura. También han apoyado una mayor permanencia y promoción de estudiantes trabajadores, en unidades educativas con programas especialmente diseñados para el contexto y necesidades de estas poblaciones. El análisis muestra que hemos trabajado en los últimos cinco años en Ecuador, Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua con 370 unidades educativas, para apoyar a una población de 15.740 niñas, niños y adolescentes trabajadores o con alta propensión a integrarse a actividades laborales entre los 6 a los 17 años de edad.

CARE BRASIL

Algunos impactos en la erradicación y prevención del trabajo infantil y adolescente de programas de CARE y sus socios El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras y Nicaragua: número de niños/as y adolescentes retirados del trabajo en varios sectores. Bolivia: número de niños/as que asisten a centros educativos con currículo contextualizado a regiones con alta prevalencia de trabajo infantil y adolescente minero. Honduras: número de niños/as trabajadores que permanecen en centros educativos.

4.905 6.250 2.312

NÚMERO

Respecto al trabajo infantil y adolescente, una de las contribuciones más importantes de CARE en estos cinco años fue influir en políticas públicas para desarrollar modelos educativos innovadores que integren la problemática del trabajo infantil. Tal vez el ejemplo más importante fue el de CARE Centroamérica, en donde trabajamos no solo en los países en los que tenemos una presencia importante —El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua—sino también en El programa de CARE Costa Rica y República Dominicana. Con el aval de los Ministerios Guatemala trabajó de Educación de estos países, se validaron 14 modelos educativos con 3.355 niñas y para prevenir y/o eliminar el trabajo infantil. Varios de estos modelos niños de segundo fueron adoptados al evidenciarse su impacto positivo, por ejemplo: y tercer grado. • La incorporación del modelo “Salas de Nivelación” y “Atención Integral para la Niñez Trabajadora” en programas del Ministerio de Educación de El Salvador, para 134 escuelas. • La adopción del modelo “Niño Tutor” en programas de la Secretaría de Educación de Honduras, en 6 de los 18 departamentos del país. • La incorporación del modelo “Espacios para Crecer” en programas de la Secretaría de Estado de Educación de República Dominicana, para 100 escuelas en áreas de población con riesgo de abandonar la escuela e incorporarse al trabajo explotador.

Logró aumentar el porcentaje de estudiantes con habilidades suficientes en matemática y tecnología de 52% a 68%, incorporando la matemática Maya.

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Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
Muchas han sido las críticas a la limitada visión acerca de la igualdad de género y la autonomía de la mujer, que los indicadores del ODM 3 reflejan. Estos indicadores se centran en medir la proporción de niñas en enseñanza primaria, secundaria y superior; la proporción de mujeres con empleos remunerados en el sector no agrícola; y la proporción de escaños ocupados por mujeres en los parlamentos. Organizaciones y movimientos de mujeres en todo el mundo coinciden en que este ángulo es muy estrecho si se quiere definir la igualdad de género y la autonomía de la mujer en la sociedad. En nuestro trabajo en CARE, hemos priorizado la igualdad entre mujeres y hombres y el empoderamiento4 de las mujeres. Coincidimos con la opinión de las organizaciones de mujeres respecto a la crítica que formulan acerca de este ODM. Creemos que la igualdad entre mujeres y hombres no debe limitarse a un solo objetivo, sino que tiene que ser transversal a todos ellos —ingresos, nutrición, educación, medio ambiente y participación—. Es fundamental medir todos los indicadores segregados por género, para evaluar el progreso hacia los ODM, y no solo aquellos que están incluidos en el ODM 3. Este es un aspecto que también queremos mejorar en los programas de CARE. Cabe también mencionar que ninguno de los objetivos incluye un indicador acerca del empoderamiento de las mujeres. Hay varios temas claves que deben ser abordados para lograr la igualdad de género y el desarrollo, y que no aparecen en ninguno de los ODM. Nos referimos a aspectos fundamentales como lo es la eliminación de todas las formas de discriminación, exclusión y violencia en contra de las mujeres, así como la división sexual del trabajo. Estamos convencidos de que la igualdad entre mujeres y hombres es a la vez un fin y un factor indispensable para el desarrollo y la justicia social. Tomando en cuenta todas estas críticas, presentamos en esta sección nuestras contribuciones en relación a: • Temas que forman parte del ODM 3 y también de otros, aun cuando no se haya considerado para todos una perspectiva desde la igualdad de género, y • Temas que no forman parte de los ODM y que consideramos primordiales para promover la igualdad entre hombres y mujeres. Al final de esta sección hacemos referencia al programa regional de CARE para promover la equidad de género. Se trata de un programa aún nuevo, y que por tanto, todavía no ha generado los impactos a los que aspiramos. Sin embargo, lo mencionamos aquí con el propósito de compartir los cambios que estamos viviendo en la organización, acerca de nuestro trabajo en pos de la igualdad, así como para comprometernos desde ya con mayores contribuciones en beneficio de la autonomía de la mujer.

4 Este concepto lo entendemos desde la perspectiva de la necesidad de cambiar las relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres.

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En los últimos años hemos hecho un progreso considerable Yo he aprendido para asegurar que los programas de CARE, en todos los a decir sí y a decir sectores en los cuales trabajamos —educación, salud, no. Antes las desarrollo económico, agua y saneamiento, gobernabilidad mujeres no tenían y respuesta a emergencias—, pongan énfasis en promover derecho a opinar. una distribución equitativa del poder entre mujeres y hombres. Sabemos que este enfoque es importante pero Eso a cambiado no suficiente, y es por eso que hemos trabajado también Participante en diálogo grupal, Perú. en otros temas, como se verá en la siguiente sección. Sin embargo, incluir una mirada desde la igualdad de género ha sido una estrategia transversal de todo nuestro trabajo. Esta perspectiva fue incluida desde el diseño de los programas, en donde efectuamos un análisis riguroso acerca de la discriminación que sufren las mujeres en diversos contextos. Algunos ejemplos de nuestro trabajo en temas específicos desde una mirada de equidad de género, son los siguientes:

• En Bolivia el programa de educación fomentó la formación en los derechos de las niñas y de las mujeres, en escuelas nocturnas de La Paz y El Alto. También promovió la inclusión de la educación sexual en el currículo, así como otros temas que —al no ser abordados— contribuyen a la marginalización de las y los jóvenes. En Ecuador, Honduras y Guatemala, nuestros programas promovieron ampliamente la educación de las niñas, así como su participación en gobiernos estudiantiles. En Perú contribuimos a que 2.862 maestras y maestros, funcionarios de gobiernos municipales y autoridades comunales, promovieran la importancia de la educación de las niñas. Apoyamos a reducir la deserción y la repetición para una población de 29.922 niñas. • En Nicaragua, en un programa de agua y saneamiento que abasteció a casi 9.000 personas con este servicio —mediante el cual se fortalecieron comités para la gestión del agua—, el 43% de estos comités estuvo liderado por mujeres. Varios testimonios de las mujeres que participaron en estos comités, demuestran que a partir de su involucramiento en la gestión del agua potable aumentó su capacidad de liderazgo en otros ámbitos de sus vidas. • En Perú apoyamos la participación ciudadana en la salud, a partir de la capacitación de mujeres en Puno, para vigilar la calidad de los servicios prestados por los hospitales y centros de salud. En Nicaragua promovimos la planificación familiar y la información sobre salud reproductiva para 6.515 mujeres. • En Ecuador apoyamos asociaciones de recicladores en la ciudad de Cuenca para un aumento de sus ingresos, pero también para reforzar sus organizaciones y la autoestima de las mujeres. En Honduras contribuimos a la participación activa de mujeres en empresas campesinas. En Perú trabajamos con 13.298 mujeres productoras de la sierra rural, logrando un aumento de 217% en sus ingresos. • En Ecuador el programa de democracia y gobernabilidad fortaleció las capacidades de liderazgo y participación ciudadana en 10 municipios, usando un enfoque de equidad de género e interculturalidad.

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Contribuciones de CARE a los ODM desde una perspectiva de género

CARE PERÚ

Hemos aprendido que para promover una distribución equitativa del poder entre mujeres y hombres es fundamental analizar la dimensión política de la discriminación a todo nivel —hogares, comunidades, países—. Esto significa que, como organización, debemos tener respuestas claras y consecuentes cuando observemos abusos de poder. También implica promover una mayor participación y democratización en nuestra propia organización.

Contribuciones más allá de los ODM para promover la equidad de género
Además de los temas antes mencionados, que forman parte de los ODM, hemos trabajado algunos que consideramos fundamentales en la lucha para la igualdad de género, como lo son la violencia en contra de las mujeres y la división sexual del trabajo.

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Miriam Edelmira Santamaría, estudiante, El Salvador

En Perú trabajamos con trabajadoras sexuales, un grupo altamente vulnerable al VIH así como a la explotación. Promovimos el uso consistente del preservativo, así como el fortalecimiento de asociaciones de trabajadoras sexuales. Comprobamos, a partir de un extenso estudio, que uno de los factores fuertemente identificado con el uso del preservativo fue el de pertenecer a una asociación de trabajadoras sexuales, lo cual hizo más evidente la importancia de fortalecer estos grupos. Trabajar con hombres es una estrategia fundamental en pos de una mayor igualdad. En Perú hemos promovido entornos saludables para el desarrollo de una masculinidad responsable, fundamentalmente con adolescentes en Huancavelica. El proceso de formación de los líderes adolescentes ha propiciado transformaciones en el modo de pensar y en el comportamiento de muchos jóvenes. Estas transformaciones se expresan en una mayor equidad de género en la distribución de roles en torno al cuidado de la casa; en relaciones de mayor cooperación, respeto y horizontalidad entre chicos y chicas; en la disminución de la violencia entre varones y contra las mujeres; y en una reducción del consumo de alcohol. Los líderes formados desarrollaron una capacidad reflexiva que les permitirá ser más críticos respecto a las expresiones de la masculinidad hegemónica (machismo), y a la violencia en sus diversas formas.

En los últimos dos años hemos puesto especial énfasis en el tema de la división sexual del trabajo. Aun cuando es demasiado temprano para reportar impactos, en la actualidad estamos implementando un programa en apoyo a cinco iniciativas de los movimientos de mujeres que desarrollan acciones concretas para generar corresponsabilidad desde la familia, la comunidad y el Estado en relación con el trabajo reproductivo no remunerado y el cuidado de personas dependientes, en países como Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Perú. Creemos que este tema está en la médula misma de la inequidad y —si no es abordado – el progreso hacia una mayor igualdad entre mujeres y hombres será lento y escaso. Nuestro rol en este programa es apoyar algunas iniciativas lideradas por el movimiento de mujeres y organizaciones de la sociedad civil. Queremos evitar fragmentar nuestro trabajo en pos de la igualdad en sectores que pierden de vista a los temas más estratégicos como los son la división sexual del trabajo y la discriminación de las mujeres. CARE LAC I 31

En El Salvador CARE trabajó con el Ministerio de Educación, organizaciones de mujeres y asociaciones de madres y padres de familia, para asegurar que las escuelas sean más seguras para las niñas y las adolescentes. Cada mes el Ministerio reporta un promedio de ocho casos de violencia, acoso sexual o abuso de estudiantes — mayoritariamente mujeres— en escuelas públicas. La mayoría de estos casos no son denunciados y los perpetradores permanecen impunes. CARE apoyó a 80 comunidades con altos índices de violencia, en el diseño y organización de iniciativas de prevención de la violencia; y en la toma de acciones para resolver conflictos y monitorear la seguridad y la calidad de las escuelas para las niñas y las adolescentes. Este programa —que trabajó directamente con 2.400 niñas, niños y adolescentes— apoyó las políticas del gobierno para prevenir el abuso y la discriminación en las escuelas.

Ahora sabemos cómo hacer frente a una situación de acoso y abuso sexual en las escuelas. Conocemos nuestros derechos, sabemos a quién acudir.

Reducir la mortalidad infantil
En Nicaragua contribuimos a reducir para una población de 60.150 niñas y niños la mortalidad en menores de cinco años de 46 a 31 por cada 1.000 nacidos vivos.
La meta para este ODM es reducir en dos terceras partes la mortalidad de niñas y niños menores de 5 años, hasta el 2015. En Latinoamérica y el Caribe se estima que 23 niñas y niños de cada 1.000 nacidos vivos, mueren antes de cumplir 5 años5. En los últimos cinco años CARE trabajó en programas para reducir la mortalidad de niñas y niños menores de cinco años de edad, en Bolivia, Ecuador, Haití, Honduras, Nicaragua y Perú. A nivel de la comunidad, estos programas llegaron directamente a 113.492 niñas y niños. Los modelos empleados, como explicaremos más adelante, fueron utilizados para promover mejoras en políticas públicas. Dada la complejidad que suponen las mediciones de la mortalidad infantil, fue solo uno de los programas de CARE en la región, el de Nicaragua, el que midió este indicador. El programa logró impactos significativos en la reducción de la mortalidad de niñas y niños menores de cinco años. La evaluación también mostró que el porcentaje de mujeres que pueden mencionar al menos tres signos de alerta en los recién nacidos aumentó de 43% a 57%. Disponemos de información a partir de nuestros programas, sobre dos de las enfermedades que contribuyen a la mortalidad infantil en la región: neumonía y diarrea.

La prevalencia de la diarrea en menores de 5 años bajó para una población de 1.796 niñas y niños en Honduras, de 18% a 11%. Para 34.000 menores de 3 años en Perú, bajó de 35% a 16%.

5 Informe del PNUD sobre el avance en el cumplimiento de los ODM (2010) http://mdgs.un.org/unsd/mdg/Resources/Static/Data/2010%20Stat%20Annex.pdf

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