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CONSEJO DE DEFENSA NACIONAL

INSTITUTO DE ALTOS ESTUDIOS ESTRATÉGICOS


DIRECCIÓN ACADEMICA POST GRADO HISTORIA MILITAR
Asunción - Paraguay

El Imperio Bizantino - Los Árabes,


a. Bizancio.
1) Consiguió sobrevivir al siglo V. En el siglo VI Justiniano reorganizó el Imperio de Oriente que per
perduró
duró
hasta el siglo XV. Causas de su permanencia:
— restos de la cultura helenística;
— economías ricas para mantener el Imperio;
— Ejército y Marina fuertes y bien organizados;
— gobierno centralizado y con poder;
— buena infraestructura administrativa.
2) Aportes culturales de Bizancio.
— hombres de letras no originales, pero transmitieron
transmitieron a la posteridad el saber de Grecia y Oriente;
— impidió la caída del comercio y la industria;
— preservó y sistematizó el Derecho Romano (Código
(Código de Justiniano);
— la Iglesia Cismática Griega no tuvo ingerencias en la vida política, pero sí fue un factor pol político
ítico
indirecto importante por su contribución a crear la unidad del Imperio.
b. Las Guerras Bizantinas.
1) Antecedentes.
Entre los siglos V y X la debilidad militar de Europa fue impresionante. No obstante en este pro
prolongado
longado
período no apareció un invasor decidido a conquistarla. En gran parte esto se debió a la pre presencia
sencia del
Imperio Bizantino y sus estratégicas áreas de influencia. Europa sólo debió soportar, más que oponerse, a
las tribus bárbaras que provenían del Asia. Bizancio, solo y sin ayud
ayuda,
a, se opuso durante ese lapso a eslavos,
búlgaros, avaros, rusos, turcos, persas, etcétera.
etcétera. Luropa encontró en el Este defensas muy competentes y
capaces, los cuales dieron tiempo a los países occidentales del continente a afirmarse y orga
organizarse
nizarse después
de la caída del Imperio Romano de Occidente. Cuando Bizancio cae finalmente, los paí países
ses de Europa ya
están en condiciones de relevarles en la defensa contra el tradicional asalto bárbaro del Este.
Desde el año 527, ascensión de Justiniano al trono,
tro hastaa el 1071, fecha de la invasión turca y derro
derrota
ta
del romano DIOGENES en MANZI-KERT
MANZI KERT (batalla que quebró definitivamente la estructura del Imperio
Bizantino), el poder militar imperial no sufrió ninguna derrota grave ni tampoco tuvo un largo período sin
lucha.
La potencia bélica bizantina se basó en el ingenio y en el intelecto, en el desarrollo de una estrategia y
táctica muy adecuada y en un comando superior muy bien preparado.
La vieja Roma fue conquistadora, es decir ofensiva,
ofensiva, en base a un poder militar formado por tácticas
cas de
infantería; su prolongación en Oriente, Bizancio,
Bizancio, confió su permanente actitud defensiva a su caballería.
La milicia bizantina era más griega que romana,
romana, pero confiaba más en las fuerzas cerebrales que en las
musculares. La herencia cia helénica se advierte bien en los generales que no dudan en emplear la traición,
ardides y estratagemas extremas para alcanzar
al sus fines.
El estudio de la guerra fue importante en Bizancio.
Bizancio. Puede afirmarse que los libros de textos mili
militares
tares
fueron verdaderas
rdaderas armas de guerra. Escritos por emperadores y generales para la conducción de proba probables
bles
operaciones, no pasaron por alto detalle alguno, moral o material; además, es interesante destacar los
estudios sobre los probables enemigos, sus características
carac as nacionales, sus organizaciones y tácticas, y no
omitieron consideraciones climáticas sobre la mejor época para operar contra cada uno de ellos teniendo en
cuenta sus hábitos particulares.
El poder militar bizantino se basó;
— en el sistema de mercenarios hasta MAURICIO (más o menos 580);
— en el sistema de milicias nacionales entre MAURICIO y la derrota de MANZI-KERT (1071). Se
quiso imponer el servicio militar;
— se volvió al sistema de mercenarios hasta el fin del Imperio.

2) Belisario.
El IMPERIO de Oriente escapó a la acción bárbara sobornándola con dinero y concediéndole las
ventajas de accionar sobre Italia. Pasado este momento crítico, bajo los Emperadores Zeno y Justiniano,
reconstituyeron el poder militar y Bizancio, en el 530 (Justiniano), está en condiciones de emprender la
reconquista de Italia, España y África del Norte.
El Comandante en Jefe será Belisario, el que, luego de veinte años de lucha, convertirá su nombre en
leyenda.
Dos aspectos se destacan en Belisario: siempre operó con gran pobreza de recursos si los comparamos
con el adversario, consiguiendo sus éxitos con el uso constante de tácticas defensivas. Además tuvo una
especial habilidad para inducir al enemigo a atacar.
Los Árabes.
El imperio mahometano, nació en la Península Arábiga. Desde allí comenzó la expansión hasta crear
una gran hegemonía territorial.
La creación del Imperio tiene relación directa con Mahoma, el gran dirigente religioso que nació en la
MECA en el 570.
Dedicado al comercio desde joven, tuvo oportunidad de tomar contacto con otros pueblos y ampliar sus
conocimientos religiosos. Casado con una mujer acaudalada, dispuso de tiempo para dedicarse a la
meditación y a los problemas que suscitaban la religión y la moral humana. Concluyó con el politeísmo de la
época, creyendo en la existencia de un ser supremo, un solo Dios, cuyo nombre era Alá.
A los 40 años, es decir en el 610, tuvo una crisis religiosa y creyó que se le ordenaba predicar entre los
árabes el sendero de la VIRTUD. Comenzó a predicar en la MECA sin éxito, por lo cual se dirigió a
MEDINA. Este acontecimiento, conocido con el nombre de Hégira o Huida, ocurrió en el año 622.
En Medina consiguió numerosos seguidores y volvió con un ejército a la Meca. En el año 63£ casi
todos los árabes eran adeptos al nuevo credo.
1) La expansión.
A la muerte del profeta (632), se eligió un sucesor que tomó el nombre de CALIFA (sucesor del
profeta). A partir de entonces, los árabes inician un proceso imperialista, empleando la Guerra Santa.
Menos de un siglo después de la muerte de Mahoma (730), dominaban ARABIA - PALESTINA –
SIRIA - MESOPOTAMIA - NORTE DE LA INDIA - EGIPTO y NORTE DE AFRICA; ocuparon
algunas islas mediterráneas y en el 711 invadieron ESPAÑA. Llegaron a Francia pero fueron
rechazados en 732, por Carlos Martel en Poitiers.
2) Organización del Imperio Islámico.
—El califa es la autoridad suprema, civil y militar.
—No tenía poderes legislativos.
—El territorio se organizó en provincias.
Córdoba
—Tres califatos: El Cairo
Bagdad
—A pesar de las diferencias existentes entre los pueblos que formaban el Imperio, la religión, la
cultura, y el idioma obraron como aglutinantes.
3) Desarrollo económico.
—Fueron grandes comerciantes; tal vez más que los fenicios. Promovieron la agricultura.
—El comercio podía desarrollarse libremente.
—La industria fue estimulada.
. sedas
. telas
. alfombras
. joyería<
. perfumes.

4) La cultura islámica.
Los árabes, con gran sentido práctico, reunieron en manuales, conocimientos útiles acerca de
diversos temas.
Introdujeron el uso del compás, el astrólabo y la pólvora. Fueron grandes matemáticos (números
arábigos); perfeccionaron así el álgebra, la aritmética y se distinguieron como astrónomos.

5) La decadencia.
—Los grandes días de la cultura musulmana van del siglo VII al X.
—Á partir de esta fecha adquirieron la supremacía aquellas ideas que se atenían rigurosamente a la
letra del Corán. Finalizó la libertad de pensamiento y la renovación cultural.
—Los árabes gobernaron hasta el siglo XI. —Los turcos aducidos tomaron en esta época el mando.
—En el siglo XII se produce la irrupción de los mongoles (GENGIS KHAN), que ocuparon SIRIA y
MESOPOTAMIA.
—El siglo XIII y el XIV, otra tribu turca, los otomanos, que tomaron CONSTANTINOPLA en 1453.
5. La Caballería Medieval.
a. La Caballería durante la Temprana Edad Media.
Los árabes organizaron sus tropas sobre la base de la caballería y fuerzas camelleras, con las que
actuaron en el Norte de África y en Asia Occidental.
Utilizaron una organización y táctica primitiva, y su armamento y armaduras eran rudimentarias.
Luchaban en dos o tres líneas consecutivas, organizándose por tribus separadas. Primero combatían
sus campeones entre sí y luego se realizaban las cargas en masa con una caballería ligera de gran
movilidad.
También empleaban tropas a pie, pero en general estaban mal armadas y desempeñaban tareas
secundarias.
Su cualidad fundamental era una elevada moral de combate, con fuerte influencia religiosa, gran
movilidad en sus acciones y una extraordinaria resistencia física, desarrollada por la dura vida del
desierto. De su fracaso ante los bizantinos, extrajeron alguna experiencia y modificaron en parte sus
fuerzas, pero llegaron a tener una caballería pesada.
En cambio, el Ejército Bizantino basó siempre su potencia en ese tipo de caballería. Sus soldados
usaban larga cota de malla, escudo de tamaño mediano y casco empenachado. También los caballos
estaban protegidos, por bardas de acero. Se empleaba una amplia y cómoda silla y estribos de hierro.
Combatían con espadas de hoja ancha, daga, arco, lanza larga y a veces hacha.
Es interesante destacar que usaban uniforme, cuando ningún otro ejército occidental lo hizo antes del
siglo XVI.
El caballero debía tener adecuada solvencia económica para poder mantener su caballo y los
servidores que requería.
Empleaban la infantería, armada con arcos y jabalina, para defender desfiladeros y terreno montañoso,
fortalezas y ciudades importantes. Disponían también de un cuerpo de ingenieros y un servicio de
sanidad, con médicos y camilleros.
En general, formaban para combatir con infantería en el centro (cuando disponían de ella) y caballería
en las alas y de reserva. Definían la batalla mediante sucesivas cargas. Durante el siglo VII en Europa
occidental, adquiere importancia la caballería de los francos, quienes en principio combatieron a pie y
luego adoptaron sucesivamente el caballo y la armadura.
De ellos se conoce la primera carga de caballería, ejecutada por Clotario II contra los sajones en el año
626.
Además, la perfeccionaron para poder defenderse de las frecuentes invasiones vikingas, pueblo
esencialmente marino y que basaba su poder en una extraordinaria capacidad para el combate a pie, ya que
no podían transportar caballos en sus naves. Fueron guerreros extremadamente fuertes y feroces, e incluso
sus mujeres combatían con gran eficacia.
Carlos Martel, duque de los francos, y posteriormente su nieto Carlomagno introducen importantes
reformas en el Ejército y en el Estado.
Carlomagno, coronado Emperador por el Papa en el año 800, organiza su Ejército con vistas a la
conquista de un vasto imperio. Basa su poderío en la gran potencia de su caballería pesada, que resulta
indispensable para participar en campañas tan prolongadas y combatir contra enemigos tan diversos,
como los arqueros montados avaros o los lanceros pesados lombardos.
Carlomagno eran un guerrero conductor de condiciones innatas, estudioso de la historia y consumado
conocedor de los hombres. En general, concebía sus batallas mediante escaramuzas con infantería
(esencialmente arqueros) y luego las definía con cargas de caballería en masa.
Precisamente para satisfacer en mejor medida las necesidades de su caballería, se inicia la cría de
caballos de raza.
Como estadista, Carlomagno inició la feudalización de su reino, proceso éste que va a determinar el
feudalismo con características muy importantes para el desarrollo de la caballería y que será tratado en el
punto siguiente.
b. La Caballería como Institución
1) Origen y esencia de la Institución.
Los orígenes de la caballería se hallan envueltos en la leyenda que atribuyen su creación al Rey
Arturo de Bretaña, fundador de la ."Tabla Redonda", y a Carlomagno con sus legendarios doce pares
o paladines.
Los estudios modernos se remontan a tiempos más lejanos a la época de los germanos. Este
pueblo, con sus costumbres, espíritu bélico y ambición de gloria, junto a la civilización romana y
bajo la influencia del cristianismo, dio nacimiento a la caballería como institución.
El feudalismo constituye una estructura social descentralizada, en la que las facultades de gobierno
son ejercidas por señores sobre las personas que dependen económicamente de ellos. Los vínculos
entre los señores y los vasallos se asentaban sobre la base del honor y la lealtad recíproca. El derecho
de gobernar era un privilegio de todo aquel que tenía un feudo y debía ser ejercido con justicia.
Los vasallos debían prestar servicio militar durante ciertos días del año. De este aspecto, el
servicio militar a caballo constituyó un factor fundamental del régimen feudal.
El desarrollo del feudalismo durante el siglo XI contribuyó a robustecer la naciente institución de
la caballería.
Se introdujeron fórmulas y ritos solemnes para el ingreso de sus pretendientes. Se crearon
jerarquías dentro de ella y se adoptó él uso del blasón.
También influyeron de un modo decisivo en su desarrollo las cruzadas, adquiriendo entonces un
matiz religioso de elevado idealismo.
En síntesis: la caballería como institución se caracterizó por:
—Surgir como bastión de la fe, la defensa del débil y del oprimido.
—Su base y razón de ser fue el sentido de lo sagrado que tenía el hombre de la Edad Media. Su
espada estaba al servicio de causas justas.
—El verdadero espíritu caballeresco debía manifestarse en una actitud noble, formas corteses y
adoración por la dama elegida.
—Gracias al ideal caballeresco, el oficio de las armas se transformó en una noble misión.
—Proyectar a través de los años su elevado concepto del honor; hidalguía y fe en la causa justa
que se defendiese.
—Al principio el ingreso a la caballería estuvo abierto a todo hombre libre; en la práctica a los
nobles que pudieran costearse el caballo y equipo.
—La entrega de las armas se efectuaba en solemnes ceremonias y en presencia de pares.
—La preparación era un verdadero noviciado y el aprendizaje de las armas, un proceso lento.
2) La educación y los ritos.
La educación del futuro caballero comenzaba en la más tierna infancia.
A la edad de siete años, era retirado de manos de las mujeres para dar principio a una educación
varonil y robusta normalmente en el castillo del señor feudal de su padre. Allí, al salir de la infancia,
venía a ser "paje" o "doncel", lo cual involucraba cierta servidumbre al señor; pero ésta se
consideraba ennoblecida por la elevada alcurnia de aquellos a quien se tributaba.
A los 14 años el doncel pasaba a la categoría "escudero"; recibiendo solamente una espada y
calzando la espuela de plata. En este nuevo estado se agregaba al servicio personal de algún caballero
a quien debía acompañar en sus viajes, en la caza y en las actividades guerreras. De él aprendía el
manejo de las armas y los usos de la caballería, tomándolo como modelo de hidalguía, coraje y
destreza para la guerra. A ello unía la elección de la dama a quien había de dedicar sus proezas.
El escudero podía usar las mismas armas ofensivas que el caballero y vestir la misma armadura,
pero sin casco ni cuja para la lanza y llevando botines de becerro en lugar de botas.
Hecho su aprendizaje y habiendo cumplido fielmente sus deberes, el escudero alcanzaba la
dignidad de caballero generalmente al cumplir los 21 años.
La ceremonia de armarse caballero fue muy sencilla hasta mediados del siglo XII, consistiendo
esencialmente en la entrega de las armas y sus espuelas de oro al aspirante por un caballero que podía
ser un poderoso barón, su señor feudal y a veces el mismo rey, quien además, en presencia de la
multitud y de sus pares, le daba la pescozada (palmada en la nuca o bofetón en la mejilla).
Posteriormente sustituido por el "espaldarazo", tres golpes con el plano de la hoja de la espada sobre
los hombros y la nuca) simbolizaba la "última injuria que podía recibir el caballero sin tomar
venganza en ello" y lo exhortaba a que sea esforzado y leal.
Este sencillo ceremonial se complicó cuando el ideal religioso exaltado por las cruzadas se fundió
con el ideal caballeresco. La caballería se convirtió entonces en una especie de sacerdocio,
sacralizándose la entrega de las armas en base a un ritual.
3) Cristianización de la caballería.
La extensión del cristianismo sobre el mundo guerrero de esta época, se consiguió con bastante
facilidad.
Los germanos, los sajones y los francos, fieles a los dioses Odin y Wotan, ya estaban persuadidos
que la muerte honrosa del guerrero le abría por sí sola las puertas del Paraíso; el Walhala. Uno de los
grandes triunfos de la Iglesia fue el de haber hecho aparecer la imagen del Paraíso más allá de la
victoria por las armas, a todos aquellos que iban a combatir por un mundo mejor para hacer reinar el
orden y la paz cristiana, sin poder impedir la guerra, aunque la aprueba para la defensa del bien y del
derecho, ha cristianizado al soldado.
Como había hecho con otros elementos de la sociedad, depura a la caballería de su parte material
y la convierte en su apoyo y arma, dándole por misión consolidar la paz y propagar una moral llena
de dignidad.
Así surge el sentimiento que a partir del año 1095 impulsa a los ejércitos cristianos hacia la gran
empresa de las Cruzadas, que se prolongará durante dos siglos, iniciándolas sin planes detallados
pero con una intensa fe.
Por las características de la guerra emprendida, los Cruzados formularon una estrategia adecuada
a sus necesidades. Trataron de apoyar sus conquistas mediante castillos convenientemente ubicados
y defendidos.
Cuando debían luchar en campo abierto, basaron su fuerza de choque en la caballería pesada con
sus cargas en masa, si bien como ocurre en casi toda la Edad Media este concepto de masa debe
entenderse como el de grupos de caballeros que atacaban en conjunto, no siempre adecuadamente
coordinados. Los cruzados hicieron más complicada su armadura para una mejor protección, aunque
perdieron velocidad, y emplearon lanzas más largas que en otras épocas. El caballo utilizado era
criado especialmente ("destrier" o destrero) y cuidadosamente adiestrado. También se lo protegía
para el combate.
Los sarracenos, en cambio, emplearon una caballería más liviana, con caballos más veloces y
manejables, desarrollando tácticas muy móviles. Eran expertos en el hostigamiento durante las
marchas para desmembrar las fuerzas enemigas y batirlas por partes.
También empleaban retiradas simuladas con ataque posterior. Este procedimiento provocó tantos
inconvenientes a las columnas de los cruzados, que éstos debieron imponer importantes fuerzas de
seguridad (especialmente de infantería) en la vanguardia, retaguardia y flancos para proteger a la
caballería, hasta su empleo oportuno.
Del sustento espiritual de las Cruzadas han de nacer las Ordenes Religiosas Militares, creando
comunidades de monjes soldados, cuyos fines eran de asistencia y defensa de los peregrinos como así
también de propagación de la fe cristiana. En síntesis, formaron el ejército permanente de Jerusalén.