NOTAS SOBRE EL VALOR PATRIMONIAL DEL AZUD DE LA MARQUESA (CULLERA) Y LA AMENAZA QUE SUPONE EL PROYECTO DE DEMOLICIÓN Y RECONSTRUCCIÓN IMPULSADO

POR EL MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y MEDIO RURAL Y MARINO
Luis Pablo MARTÍNEZ SANMARTÍN <luispablo.martinez@gmail.com> Marzo de 2011

1. HECHOS Al calor de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) impulsa un «Proyecto de reconstrucción del Azud de la Marquesa» en término municipal de Cullera (clave FP. 257.239/211). El proyecto, cofinanciado con fondos FEDER 2007-2013, y cuya ejecución ha sido ya licitada y adjudicada (B.O.E. nº 218 de 8 de septiembre de 2010 y nº 42 de 18 de febrero de 2011), supondrá la demolición de un verdadero monumento del patrimonio hidráulico valenciano y la radical alteración de su entorno, rompiendo la unidad estructural y funcional que históricamente ha tenido el Azud con el molino de la Marquesa. El objetivo declarado del proyecto es «asegurar el cumplimiento de las funciones actuales del azud mediante su reconstrucción y la restauración del entorno fluvial, estableciendo una zona lúdica y facilitando el tránsito piscícola mediante un paso lateral para peces», de acuerdo con la resolución aprobatoria de 13 de mayo de 2010 de la Presidencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar; pero la obra constituye, de hecho, un corolario de la decisión de implantar la toma de aguas del trasvase Júcar-Vinalopó en el Azud de la Marquesa, aunque no se encuentre incluida en la relación de obras a ejecutar por el proyecto «Conexión del Curso Bajo del Río Júcar con el Tramo V. Nueva Conducción Júcar- Vinalopó». El informe de viabilidad firmado por José López Garaulet, ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), director de las obras, aprobado con condiciones por el Secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu Rocamora, el 26 de marzo de 2010, describe de la siguiente manera las funciones del Azud de la Marquesa: “La función de este azud en la desembocadura del río Júcar es doble, por un lado impide o disminuye la intrusión salina en el río, contribuyendo al mantenimiento del ecosistema fluvial y por otro posibilita los riegos entre dicho azud y el situado inmediatamente aguas arriba, el azud de Cullera». La calidad de la agua a bombear para el trasvase se ve comprometida por el hecho de que el Azud de la Marquesa ha dejado de ser una barrera eficaz contra la intrusión de agua marina «pues prácticamente su estructura interna es inexistente, ya que a pesar de haber sido reparado en repetidas ocasiones sólo ha sido posible actuar superficialmente sobre el mismo», como reza el mencionado informe. La mejora de la calidad del agua a trasvasar exige dotar de estanqueidad al azud: y el proyecto opta por la demolición del azud histórico y la construcción de uno de nueva planta, al no reconocer los valores patrimoniales de orden cultural residentes en la presa histórica y en su entorno, ni analizar en profundidad su valor ambiental, como se justifica a continuación. Notas sobre el valor patrimonial del Azud de la Marquesa Página 1

2. VALORES PATRIMONIALES DEL AZUD DE LA MARQUESA El Azud de la Marquesa posee valores patrimoniales incuestionables de orden cultural y natural y de relevancia singular. A continuación se apuntan algunos de ellos, apoyados en imágenes y referencias documentales y bibliográficas ilustrativas y acreditativas:

Valor ambiental El Azud de la Marquesa, en su estado actual, rebosa de vida. Cardúmenes de peces de todos los tamaños se agolpan al pie del azud, donde precipita el agua que rebosa por la corona. El azud sostiene una rica y variada avifauna. La biodiversidad y relevancia del Azud y su entorno como ecosistema no parece haber sido suficientemente estudiada y sopesada al diseñar un proyecto que comporta una traumática intervención sobre el medio físico. El reportaje fotográfico anexo, efectuado por el que suscribe en dos breves incursiones en la zona, permite documentar la dependencia del Azud de poblaciones de garceta común (Egretta Garzetta, figs. 16 y 17), polla de agua (Gallinula chloropus, figs. 19 y 20) y, al parecer, avetorillo común (Ixobrychus minutus, fig. 18, aunque podría tratarse también de una garcilla cangrejera, Ardeola ralloides; en ambos casos se trata de un ejemplar inmaduro).

Valor paisajístico El Azud de la Marquesa constituye un rincón de gran pintoresquismo, que configura una unidad paisajística de gran carácter junto con el Molino de la Marquesa, el serpenteante curso bajo del Júcar y la montaña de Cullera, a la que se encuentra muy próximo; un paraje que forma parte de la geografía tradicional de la localidad y la comarca desde tiempos medievales, con un enorme potencial de aprovechamiento cultural y ambiental en beneficio de la población local y los turistas visitantes.

Valor etnológico Mientras los turistas se agolpan en las no muy lejanas playas, el Azud de la Marquesa constituye un enclave propio de la población residente en Cullera y localidades aledañas, que acude a él para refrescarse, tomar el baño, navegar y pescar, entre otros usos tradicionales (figs. 12 a 16), en fascinante coexistencia con la fauna vinculada al Azud (fig. 16). El Azud cumple una destacada función social de orden recreativo. Históricamente el Azud sustentó la actividad y la forma de vida de los molineros del molino de la Marquesa y de los regantes de la Bega, y puso a prueba las habilidades de los conductores de las grandes almadías hechas con los maderos cortados Júcar arriba, en la serranía de Cuenca (los “rais”).

Valor arqueológico El Azud de la Marquesa es el descendiente directo del azud de estacas que, en época musulmana, alimentaba un molino fluvial y la noria que extraía del Júcar las aguas con las que se regaba la huerta andalusí de Cullera: la actual partida de la Bega (Vega en castellano), al pie del castillo, en la ribera izquierda del Júcar, en su tramo final hasta la desembocadura.

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El Llibre del Repartiment recoge la donación a Domingo Pérez de Torre de unas casas en Cullera «que fueron de Saragoçim», junto a la noria, y de cuatro yugadas de tierra «entre la noria y el Rafal Saragoçim», posible mención a un molino (en árabe raḥā). Alfonso el Liberal estableció en 1286 a Guillem Arnau un molino en Cullera «en el azud viejo, en los pilares o fundamentos viejos que allí se encuentran». Se trata sin duda del molino fluvial existente en Cullera en 1380 y 1401, según el relato de sendas visitas de inspección de los azudes del río practicadas por el municipio de Alzira. En 1417 el ingenio es descrito como «un casal de molinos harineros con cuatro muelas y una noria… situado sobre el río Júcar en término de Cullera… confrontado con dicho río Júcar y con camino público que va de dicha villa de Cullera al lugar de Sueca»; mención al Camino Viejo de Sueca, que discurría junto al río, correspondiente con el Camí del Ràfol que pasa junto al Molino de la Marquesa (figs. 24 y 25; con señal indicativa en fig. 24). La lectura del paisaje corrobora las citas documentales, y refrenda que tanto el Azud de la Marquesa como su entorno constituyen un ámbito de gran valor arqueológico, directamente relacionado con la ordenación andalusí de los usos del río y del espacio productivo. Valor histórico El Azud de la Marquesa ha desempeñado un papel clave en la historia de la población. Sostuvo el riego de la huerta andalusí, la Bega, hasta que esta pasó a integrarse en el riego de la Acequia Madre de Cullera, margen izquierda, cuya construcción fue autorizada por Fernando I en 1415, de la que pasó a recibir aportes a través del brazo conocido como Acequia de los Molinos. Asimismo, permitió el funcionamiento del molino más próximo a la población entre los siglos XIII y XV. Su ubicación privilegiada atrajo a burgueses acomodados y linajes nobiliarios. En 1417 el caballero Berenguer Mercader adquirió el molino del ciudadano de Valencia Vicent Navarro por la considerable suma de 21.600 sueldos en moneda valenciana. Entre los siglos XV y XVIII, el complejo molinar formó parte integrante del patrimonio del prestigioso linaje nobiliario de los Vich. El Azud de la Marquesa ha desempeñado asimismo un papel clave en la historia de la comarca. Su proximidad a la desembocadura le confirió un acentuado protagonismo en la reordenación de los usos del Júcar fraguada entre los siglos XIII y XVI. En 1270 Jaime I decretó que todos los azudes entre Alzira y el mar debían mantener abierto un portillo de veinticinco palmos reales de anchura (unos cinco metros) para la navegación fluvial, herencia de la ordenación andalusí de los usos del río. Pero los propietarios de los molinos fluviales y los pobladores y los señores de las localidades del curso bajo del Júcar, que controlaban de facto el río mediante los azudes, acabaron imponiendo sus intereses, consistentes en la derivación de más agua para los ingenios y para la transformación al regadío de los extensos secanos y marjales que dominaban el paisaje. Los aportillados y débiles azudes de estacas fueron sustituidos a partir de mediados del XV por sólidas presas de argamasa y cantería, que pasaron a alimentar acequias de un tamaño desconocido hasta la fecha, provocando una radical transformación del paisaje. El Azud de la Marquesa, citado como «el azud del molino de don Luys Vich, cerca de la villa de Cullera», había sido consolidado y recrecido hacia 1545 de tal manera que forzó el alzamiento de todas las presas aguas arriba, con notable efecto en la misma villa de Alzira, como denunció su síndico ante la Real Audiencia del Reino de Valencia. El Azud de la Marquesa es, pues, un monumento de la colosal empresa (verdadera revolución hidráulica) que permitió la transformación de la comarca en un inmenso arrozal, tan sólo interrumpido por el río y las apretadas fajas de huertas y naranjales que lo rodean.

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3. VICIOS DE NULIDAD O ANULABILIDAD EN LA TRAMITACIÓN DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

Vicio de motivación por consideración parcial de los valores patrimoniales de orden cultural residentes en el Azud de la Marquesa y su entorno. Desde la óptica del patrimonio cultural, la tramitación administrativa del expediente de reconstrucción del Azud de la Marquesa ha tenido en cuenta únicamente la vertiente arqueológica del enclave, cuya administración promotora solventa mediante la adopción de simples medidas de seguimiento arqueológico y señalización, ignorando la afección a sus valores de tipo paisajístico, arqueológico, etnológico e histórico antes descritos, a los que podrían sumarse otros, como el arquitectónico, ingenieril o tecnológico vinculados a la evolución del complejo azud/acequia/molino a lo largo de los siglos. Paradójicamente la CHJ ha patrocinado la edición en 2006 de un magnífico catálogo del patrimonio hidráulico de la zona, el libro Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos (vol. 7 de la colección “Regadíos Históricos Valencianos” dirigida por el geógrafo Jorge Hermosilla Pla) en el que figura el Azud de la Marquesa (fig. 6). No cabe duda de que la CHJ no sólo debería de haber sometido el proyecto a procedimiento de evaluación de impacto ambiental por sus múltiples e irreversibles impactos sobre el patrimonio cultural, sino que, en aplicación directa del artículo 46 de la Constitución, debería, con carácter previo a la definición del proyecto, haber instado al Ayuntamiento de Cullera a la inclusión del Azud de la Marquesa en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos municipal con la máxima categoría de tutela jurídica patrimonial aplicable por el municipio, la de Bien Inmueble de Relevancia Local, con la categoría de Monumento de Interés Local, de acuerdo con los artículos 46 y 47 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat Valenciana, del Patrimonio Cultural Valenciano, modificada por leyes de la Generalitat 7/2004, de 19 de octubre y 5/2007, de 9 de febrero.

Vicio de motivación por consideración parcial de los valores de orden patrimonial residentes en el Azud de la Marquesa y exceso de discrecionalidad en la valoración de impactos previsibles sobre la flora y la fauna. La tramitación del proyecto ha prosperado sobre la base de informes técnicos fundamentados en la arbitraria e inmotivada apreciación de que la intervención no comportará impactos sobre la flora y la fauna «por el carácter puntual de las actuaciones y por los esperables efectos positivos que la actuación tendrá sobre el medio natural» (informe de viabilidad firmado por José López Garaulet, ingeniero de la CHJ, director de las obras, aprobado con condiciones por el Secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu Rocamora, el 26 de marzo de 2010), pese a que el ámbito de afección se encuentra dentro del espacio protegido LIC “Curso medio y bajo del Júcar” (ES5232007), y pese a no haberse realizado un análisis previo, sistemático y riguroso del ecosistema sustentado por el Azud histórico de la Marquesa; con el agravante de la proximidad del extraordinario Parque Natural de la Albufera, con el que el ecosistema del Azud puede encontrarse relacionado. Sorprende, pues, que el MARM impulse a través de la CHJ un proyecto que puede comportar efectos irreversibles sobre un ecosistema que, más allá del interés de las especies representadas, destaca por su biodiversidad.

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Vicio de motivación por falta de consideración de alternativas técnicas. El proyecto contempla cuatro alternativas: la nº 0, no hacer nada, y las nº 1, 2 y 3, que implican la demolición y reconstrucción del Azud de la Marquesa; pero no se contempla otra posible alternativa: la restauración del azud histórico, compatible con la preservación de sus valores patrimoniales de orden cultural, y perfectamente ejecutable, de resultar inexcusable la intervención para dotar de estanqueidad a la presa, y de comprobarse la falta de impactos de la obra sobre el ecosistema.

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3. BIBLIOGRAFÍA “CATÁLOGO de elementos del patrimonio hidráulico de la Ribera Baixa”. En: HERMOSILLA, Jorge, dir. Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos. Valencia: Confederación Hidrográfica del Júcar, 2006, pp. 313-315. FURIÓ, Antoni, y MARTÍNEZ, Luis Pablo, “Assuts i molins sobre el Xúquer en la Baixa Edat Mitjana”. En: IV Congreso de Arqueología Medieval Española “Sociedades en Transición”. Actas: Alicante, 4.-9 de octubre de 1993. Alicante: Generalitat Valenciana, Asociación Española de Arqueología Medieval y Diputación Provincial de Alicante, 1994, t. III, pp. 575-586. FURIÓ, Antoni, y MARTÍNEZ, Luis Pablo, “La evolución histórica del regadío en la Ribera Baixa del Xúquer. El margen izquierdo”. En: HERMOSILLA, Jorge, dir. Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos. Valencia: Confederación Hidrográfica del Júcar, 2006, pp. 206-218. GARCÉS, Enrique. “Los riegos del Júcar en Cullera del año 1690 hasta el año 1990”. En: Historia y constitución de las comunidades de regantes de las Riberas del Júcar (Valencia). Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1992, pp. 369-371. GOMIS, Mª Pilar, y PÉREZ, Josep (colaborador). Inventari de Patrimoni Històric de la Ribera Baixa (Béns Immobles). Sueca: Mancomunitat de la Ribera BAixa, 2002. GINER, Francisco. “Los riegos del Júcar en Cullera en la época foral”. En: Historia y constitución de las comunidades de regantes de las Riberas del Júcar (Valencia). Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1992, pp. 345-368. HERMOSILLA, Jorge, dir. Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos. Valencia: Confederación Hidrográfica del Júcar, 2006. PERIS, Tomàs. Història de la Ribera. De vespres de les Germanies fins a la crisi de l’Antic Règim (segles XVI-XVIII). Alzira: Bromera y Mancomunitat de la Ribera Alta, 4 vols., 2001-2005. PILES, Andrés. Historia de Cullera. Cullera: Ajuntament de Cullera, 1979 (3ª ed.). SANCHIS, Carles. “Aiguamolls, marjals i séquies: la transformació del paisatge medieval de Cullera”. En: II Jornades de Cullera (Cullera, 1, 2 i 3 de desembre de 1995). Benicull de Xúquer: Set i Mig, 1998, pp. 115-136. SANCHIS, Carles. Regadiu i Canvi Ambiental a l’Albufera de València. Valencia: Publicacions de la Universitat de València, Departament de Geografia de la Universitat de València y Centre Valencià d’Estudis del Reg de la Universitat Politènica de València, 2001. SELMA, Sergi. Els molins d’aigua medievals a Sharq al-Andalus. Aproximació a través de la documentació escrita dels segles X-XIII (IV-VII H.). Onda: Ajuntament d’Onda, 1993. SERRANO, José, y ANTEQUERA, Miguel. “Los molinos y otros artefactos hidráulicos en al Ribera del Júcar. Una aproximación desde la Geografía”. En: HERMOSILLA, Jorge, dir. Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos. Valencia: Confederación Hidrográfica del Júcar, 2006, pp. 280-306.

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Figs. 1 (superior) y 2 (inferior): localización del Azud de la Marquesa en la comarca y en término de Cullera.

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Figs. 3 y 4: ubicación del Azud de la Marquesa con relación a la red de acequias y la huerta andalusí de la Bega. Fotografía aérea y plano tomados de Jorge Hermosilla (dir.): Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valenciano (Valencia, Confederación Hidrográfica del Júcar, 2006).

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Fig. 5. Página que el catálogo Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos (edición patrocinada por la Confederación Hidrográfica del Júcar) dedica a los molinos de la Marquesa y de Cardona, histórica y funcionalmente vinculados al Azud de la Marquesa.

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Figs. 6 y 7. Referencias al Azud de la Marquesa y los molinos de la Marquesa y de Cardona en el catálogo Las Riberas del Xúquer: Paisajes y Patrimonio Valencianos (edición patrocinada por la Confederación Hidrográfica del Júcar).

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Figs. 8 y 9. Fichas informativas de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano relativas al Molino de la Marquesa y la Acequia de la Bega (con referencia al Azud).

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Figs. 10 y 11: El Azud de la Marquesa forma una unidad paisajística de gran valor con el Molino de la Marquesa (la edificación con cubierta a dos aguas y chimenea visible en ambas imágenes), la montaña de Cullera y el meandrizante del curso bajo del Júcar.

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Figs. 12 y 13. Pescadores en el Azud de la Marquesa.

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Figs. 14 y 15. Pescadores en el Azud de la Marquesa.

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Fig. 16. Pescadores humanos y animales al acecho.

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Figs. 17 y 18. Avifauna en el Azud de la Marquesa (fotografías tomadas el 6 de agosto de 2010).

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Figs. 19 y 20. Avifauna en el Azud de la Marquesa (fotografías tomadas el 27 de febrero de 2011).

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Figs. 21 y 22. Ictiofauna al pie del Azud de la Marquesa.

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Fig. 23 y 24. Vistas del Molino de la Marquesa.

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