Joao

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Guimaraes Rosa
La tercera orilla del río
y otros cuentos.

Libros de Regalo 30

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La tercera orilla del río
y otros cuentos
Joao Guimaraes Rosa
Edición digital gratuita de

Libros de Regalo 30
Escríbenos a: aquiles.julian@gmail.com intercoach.dr@gmail.com Primera edición: Septiembre 2008 Santo Domingo, República Dominicana

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3 Contenido El centenario de Joao Guimaraes Rosa / presentación Los hermanos Dagobé Un joven muy blanco Lunas de miel La tercera orilla del río Biografía / reproducidas de Wikipedia 4 5 9 14 20 25 Cómo encontrar los Libros de Regalo ya publicados en la Internet ¿Quiéres leer o descargar los Libros de Regalo ya publicados? Están disponibles en el website www. familiares.com Simplemente escribe IDEACCION en la ventana SEARCH y accederás a todos los libros publicados.scribd. Luego clickea sobre DOWNLOAD y. Recuerda regalarlo a amigos. selecciona y clickea sobre el ícono PDF y descargarás el libro en tu PC. ¡Tienes muchos regalos que puedes hacer a un click de costo! . cuando se abra. colegas y conocidos. Selecciona el que desees y ábrelo.

mientras él los atendía al recorrer las llanuras desérticas del sertón. Florduardo Pinto Rosa. Pese a su miopía. Allí. Guimaraes nació en Cordisburgo. durante la pubertad. algo de ruso. japonés. Allí. cumbre mayor de la novelística brasileña en el siglo 20. hasta las mismas fronteras con Mato Grosso. griego. en el sertón bebió historias que luego hilvanó en cuentos magistrales y en su monumental novela Gran Sertón: Veredas. Aquiles Julián . Bahía y el Amazonas. ejerciendo la profesión en Itaguara. La fecha: 27 de junio del 1908. árabe. desbordante. tupi. peluquero y contador de historias se lo llevaba de cacería a los lugares donde gauchos y vaqueros en las noches vacías y perdidas de la selva recordaban sus vidas y afanes. hebreo. latín. quedó atrapado en la fascinaciónde la naturaleza soberbia. leyendo en sueco. Aprendió de manera autodidacta francés. Luego. moribundos… Todos contándoles sus contratiempos. comerciante de avez. holandés y alemán y llegó a hablar español. Quizás esta pasión naturalista le llevó a matricularse en la Escuela de Medicina de Minas Gerais en la cual se recibió. danés y algunas variantes del chino. cazador de pumas. sánscrito. finés. juez de paz. lituano. el excepcional narrador brasileño. marginados. otro pequeño pueblecito de Minas Gerais. húngaro. un remoto pueblo del estado de Minas Gerais. italiano. Su padre. campesinos. mismo estado de Murilo Rubiao del cual publicamos El bloqueo y otros cuentos (Libros de Regalo 25). vivencias y penas. atendía pacientes de toda laya: terratenientes. Guimaraes Rosa fue un lector voraz y de una autodisciplina excepcional. con su mujer y sus dos hijas. checo. polaco. insectos y serpientes vivas o muertas. y se hizo coleccionista de aves. esperanto. funcionarios de octava categoría.4 El centenario de Joao Guimaraes Rosa Este año 2008 es el año del centenario de Joao Guimaraes Rosa.

el cabeza. Demonios. de vez en cuando. avanzó hacía él. estimado por todos. palomitas de maíz. la mandíbula de piraña y la nariz muy torcida y su inventario de maldades. así a-la-costumbre. Ahora. Raramente. Estábase en el velatorio de Damastor Dagobé. pero el tranquilo del muchacho. el más viejo de los cuatro hermanos. mostrar todavía acatamiento. y compungíase. a los tres vivos. fierabrás y maestro. convenía. sin mujer en el lar. que administraba un pistolón. poseyendo –en lo encendido de las velas. . sin más pariente. dejaba de ofrecer peligro. en su estar entre algunas flores– sólo aquella mueca sin querer. más o menos. Pero todo tenía un aire espantoso. por los oscuros o en el foco de las lamparitas y lamparones. sin sabida razón. uno hablaba más fuerte y súbito se moderaba. gente que no gustaba. He aquí que un mequetrefe pacífico y honesto. se le debía. El Dagobé. había llovido un poco. de los grupos de personas. al estilo de allá. absolutamente facinerosos. Hasta entonces vivió Téllez. la noche cerrada. fue quien había enviado a Damastor Dagobé al destierro de los muertos. bajo. le pegó un tiro entre los dos pechos. Todos preferían permanecer cerca del difunto. despertando de su descuido. los Dagobés. bajo la jefatura despótica del recién finado. Sonaba un voceo sencillo. llamado Liojorge. cuando le vio. La casa no era pequeña. con puñal y punta. Debajo de las vistas de los tres de luto. por encima del corazón.5 Los hermanos Dagobé E norme desgracia. igual a lo igual la ceremonia. en no-tales condiciones. sin embargo. pero mal cabían en ella los que iban a hacer guardia. a pesar de todo. todos temían. Entonces. En fin. Se servían. que metió en la obligación de la mala fama a los jóvenes –“los nenes”. Éste había sido el gran peor. Vivían en estrecha desunión. aguardiente quemado. café. durante que muerto. Allá afuera. según su rudo decir. le había amenazado con cortarle las orejas.

6 Después de lo que mucho sucedió. Nunca uno de los tres se distanciaba de los otros. en un vano de ventana. Más después. criminal de legítima defensa. en el escapar de la noche. en los rincones.” Doricón. a cada podido momento. En lugar. El Liojorge. con él terminaban. ¿lo que era que se acautelaban? Y a ellos se llegaba. qué tales: a nadie engañaban.. el más viejo ahora. solitario en casa. de los que guardan la lumbre en el puchero. tan diligente. en el banco. Y era bien extraño. cuanto mandón y cruel. Aquello iba a ser cuando los tigres. se apresuraron a organizar velatorio y entierro. poco y a poco. algún compareciente. podían suspenderse las armas. resignado ya a lo pésimo. corpulento como él. ponía una devoción sentimental. pasaba palabras. en el falso fiar. ¿Podía entenderse aquello? Ellos. y los jefes de todo. los Dagobés sobrevivos. secreteaba. ¿se .. Después del cementerio. de las tantas perturbaciones. tan sórdidamente avaro. pronunciaba: “¡Dios lo tenga en su gloria!” Y el de en medio. tal su no rapidez. solo en su morada. sin embargo. se sabía que había dejado buena cuantía de dinero. en mirar al cuerpo en la mesa: “Mi buen hermano. mientras honraban al fallecido. sostenida. no iban a dejar una paga en paz: se veía que ya tenían sus intenciones. traía noticias. Siempre. Sangre por sangre. el mismo maxilar avanzado y los ojitos venenosos. lo que todavía no estaban haciendo. o más. Se sabía ya de que. Si así. ¡Lo asombrable! Íbanse y veníanse. vez tras vez. en un susurruido. Derval. sin ocio de lengua y labios. el benjamín. unas horas.. por mano de quien el Dagobé Damastor hizo desde aquí el viaje. brutos sólo de indicios. se mostraba ya solemne sucesor de Damastor. Sólo querían ir por partes.. sin compañeros. sí. casi riéndose. Bebían. pero matreros también. era sólo respecto al rapaz Liojorge. entre leonino y mular. agarraban al Liojorge. en billetes. Tanto más que aquel pobre Liojorge permanecía aún en la aldea. hacían los debidos honores. pero por una noche. nada de apresurados. Saboreaban ya el sangrar. sutilmente tornaban a juntarse. se espantaban de que los hermanos no hubiesen realizado la venganza. y: lo que trataban en el proponer. sin ánimo de ningún movimiento.” En efecto. Por eso mismo era por lo que no conseguían disimular el cierto experto contento. con especial compostura. aquellos Dagobés. hermoso hombre. con los que llegaban o estaban: “Perdone la molestias. siempre alguien. miraba hacia lo alto. Por lo que. en el menudo confabuleo. principalmente. más confioso. se movía social. el finado. Sabían el hasta-qué-punto. Dismundo. entre los velantes. pero con alguna alegría. Siendo lo que se comentaba. más compadre. serenos y hasta sin jaleo.

afianzaba que no había querido matar a hermano de ciudadano cristiano ninguno. Sólo hizo no decir. El difunto hedía un poco. De recelo. Y en suceso de hasta escalofríos –lo tanto cuanto se sabía– que. ¿no bastaba? Lo que nadie creía: tomó la orden de palabra el Doricón. allí no había autoridad. inútil huir. sin armas. Sólo una primera idea. decía el Dismundo. a veces. estaba dispuesto a presentarse. en el lugar. no sin embargo. sin valor. lo que ya había. con un gesto destemplado. inútil todo. meado de miedo. que sí. lo que de nada serviría: fuese adonde fuese. sin medio. la sustancia de este recado. El plazo de un velatorio. por valor de prueba. a los dueños del muerto iba a proporcionar información. ya estaba sentenciado. aquel Liojorge se había enlocado. pronto lo agarraban los tres. sólo apretó el gatillo en el postrer instante. torna a brotar sangre del matado.. a dar fe de venir. Arre. para declarar su fuerte falta de culpa. caso de que mostrasen lealtad. Uno ve lo inesperado. Con que. que viniese –dijo– después de cerrado el ataúd. por destinos de desastre. osado labrador. ¿Tendría el valor? Que viniese: saltar de la sartén a las brasas. en sí. por deber de librarse. Severo. Y que. Eran horas precarias. enorme el Doricón. Ya mañana. Y era que. a la espera. verse en las moradas: por allá. personalmente. aquellos tres pestañeares. Que había matado con respeto. ¡Ya era alma para sufragios! Y. Subió en seriedad. es muy dilatado. Habló indiferentemente. despacio el día. El pálido pasmo. se le dilataban los fríos ojos. o poner urgencia en la maldad? ¡La extravagante proposición! La cual era: que el Liojorge se ofrecía a ayudar a cargar el ataúd. La tramada situación. Que el rapaz Liojorge. ¿Querrían conciliar las paces. desarmado. . sólo: “¡Güeno’stá!”. Y despertó despacio. alguien que de allá viniendo volviendo. cierto esparcido susto por lo menos. no tenía la expedición de aprovecharse para escapar. Debía de estar en el agacharse. no es que. la casa honraba. presente el matador. estos. Entonces. allí delante de. Tiempos. Inútil resistir. Otros embajadores llegaban. Había caído otra lluvia. ¿Sí y sí? La gente iba a ver. El Derval: “¡Haiga paz!”. los circunstantes tomaban más aguardiente quemado. Mal había acabado de oír.. La gente espiaba a los Dagobés. ¿Si caso que ya se vio? De miedo.7 enlocaba? Por cierto. ¿Habían oído bien? Un loco –y las tres fieras locas. hospedoso. Con los soturnos pesos en los corazones. Se suspendió el indagar.

de ancha tapa. Hubo de agarrar para cargar: tres hombres a cada lado. pero. Se dirigió a los tres: “Ave María purísima!” él. el ataúd. sin jaculatorias. Y el Liojorge. todos. ¿Rezaba? No sabría parte de sí. el demonio de modo humano– sólo habló el casi: “¡Hum. Los tres Dagobés. Damastor. todos vienen a dormir” –era. Y entraban en el cementerio. Había que abrir de par en par los ojos. con hambre de preguntar. terminado lo interminable. En efecto. Supuesto esto se cuchicheaba. El valiente. Ah!” Qué cosa. viene él. Sin verse. por el lado izquierdo –le indicaron–. El Liojorge aquél. Alto. muchos. “Aquí.. despojado de todo atinar. ¿Y entonces? Derval. sin escapatoria. se cerró el ataúd. Depositado hondo. en el barro.” y otras concisas palabras. Miraban con odio los Dagobés –sería odio al Liojorge–. En aquel intercalamiento. Surtió así. No era animosamente. Y. Sería así con el alma entregada. La fuerte circunspectancia. Caras y ropas se empapaban. Como un criado. Y los perversos Dagobés. los prudentes en la retaguardia. El importante entierro. sólo la presencia fatal. La lluviecita ya se ablandaba. su tranquilidad de esclavo. una pequeña multitud. En el tentempié. se adivinaba. Toda la calle embarrada. Tenía que hacer bien su parte: tener las orejas gachas. en el expirar de un credo. Tierra encima: pala y pala. con las vacilaciones naturales. Los entrometidos más adelante. Se hizo el airado ayuntamiento. El Liojorge –¡tan aterrorizado!– su prudencia en el ir. Se proseguía. ahora. La ninguna despedida: al una-vez Dagobé. se entendían. preparando el huye-huye. El ataúd parecía tan pesado. Capaces de cualquier sopetón. muy de paso. al frente. ya se sabía: bajado el cajón a la fosa. ¿Y ahora? . ¿No se iba a pasar por la iglesia? No.. ladeado. más atrás. el letrero–. caía una lluviecita. en el portón. en el lugar no había cura. una humildad mortal. de odio en torno. el mozo Liojorge. por medio de tensas cuerdas.8 Sin escena. El Liojorge agarró el asa. Y lo encuadraban los Dagobés. llegaba. Rumor general. aquel son. Dismundo y Doricón –el cual. al lado del hoyo. a quemarropa lo mataban. en cuchicheo o silencio. armados. en aquello. Se caminaba. sin retorno. Al frente de todo.. ni siendo para afrentar. con firmeza.. el lugurmullo “Ya que ya. asustaba a la gente. Entonces fue saliendo el cortejo. en forma. El ataúd. Se cataba el suelo con la mirada. Y. ramo de gente. ya estaban con la mirada apuntada.

. Si no es que sonreían. soterradas o ahogadas. ¿sólo ahora veía al otro. . Sucede que mi añorado hermano era un condenado diablo. completó: “. sí: el hombre se estiró de hombros. en la comarca del Cerro Frío. matorrales volteados por las raíces. haciendas revueltas sin resto – rodar de piedra y lodo. también. riachos lejos transportados. ya fugaz. bajo y mal-son. Se torcía el silencio. Los dos. pereció la mucha criatura y crías. mató gente sin cuenta. en radio de una legua. los caminos de otrora. en un terremoto que sacudió los altos. tan al revés. ¿Se llevó la mano al cinturón? No. Después de los cataclismos se confirmó que el terreno. revolvió valles. subiendo las aguas de río y riachos sesenta palmos del plan. A todos agradecían. Se sacudían de los pies el barro.. siquiera conociendo más. recójase. La gente era la que así preveía. oyóse: –Mozo. y la tierra se abaló. pasaron hechos de pavoroso suceder. cayó otro sí aterrador temporal. se limpiaban las caras del que les había saltado. rompió y allanó casas. Doricón.... seguido de estruendos. exploraban al Doricón. había cambiado de aspecto: sólo escombros de cerros. apresurados. grutas muy abiertas. súbitamente. Pero se volvió hacia los presentes. en Minas Gerais.. solevantados nuevos cerros y rocas. Aun lejano el astroso derredor. de él delante de la nariz? Tuvo un mirar arduo. en medio de aquello? Le miró cortamente.Nosotros nos vamos a vivir a un pueblo grande. la falsa noción del gesto. tapaban el estado del suelo. referidos en periódicos de la época y registrados en las Efemérides. dijo.. Y otra lluvia empezaba. Sus otros dos hermanos. Sólo dijo. Dicho que un fenómeno luminoso se proyectó en el espacio. con asombrosa y jamás vista inundación.” El entierro había terminado.. Dismundo y Derval. Súbito. Un joven muy blanco En la noche del 11 de noviembre de 1872.9 El rapaz Liojorge esperaba. Otros vagaban al abandono. se escurrió dentro de sí. váyase usted. ¿Veía sólo siete palmos de tierra. Dijo aquello.

pronunciando advertencias y desorbitadas sandeces –queriendo dar por cierto y verdad la portentosa aparición que había visto en las márgenes del río de Peixe. sin embargo. sin el total de harapos con qué componerse. aún.10 Por lo que. Más. Tampoco podía entender. Mucho se asemejaba a esos extranjeros que uno no encuentra ni jamás vio. y todavía más en ese postiempo de calamidad. entendía a veces. no dudó en dispensarle alojamiento. pues. pues el joven. acechaba las costumbres de las cosas y personas. en el después. había pasado por desgracia extraordinaria: perdida la completa memoria de sí. con los sustos y golpes. Ese joven. ciertamente llevado por el hambre: el joven. tampoco se sabía de qué generación fuese –el hijo de ningún hombre. Así es el modo como todavía hoy se cuenta. en el lugar del Condado: giraba ahora por aquí y allí. de Hilario Cordeiro. el negro José Kakende. en el término de una semana. de idea perturbada. o mejor. y él mismo. al revés. y diariamente. Sólo a uno no agradó el joven. un cuitado de esos fugitivos. cuidando adecuarle ropa y botinas. sino de un blanco leve. hallada no se sabe dónde. no adivinado. el hecho de venir al patio de la Hacienda del Casco. por lo últimamente. pero cambiado incierto. Lo que era menester de benemerencia. menudamente. confesor. Desde que allá llegó. entonces. cuando en buena hora lo conocieron. y darle de comer. a causa de haber sufrido los grandes pavores. en la víspera de las catástrofes. por su causa. Tan blanco. Hilario Cordeiro. quizá. delirante disparatado. comparecían los varios moradores. Sucedió súbitamente. por el pasar del tiempo. por eso envuelto en paño. muy temprano. pero no blancuzco. lo que asaz observaba. en el cual sus mismos parientes habían sufrido muertes y allanamientos totales. fue visto. lo que mejor se vio. día de San Félix. su persona. ni que sí. de . especie de manta de cubrir caballos. no se le podía dar otro nombre. es decir. y era joven de distinguida presencia. no respondía ni que no. resguardado. puede que niños. Sólo aquella intención de sueños. siendo hombre cordial para los pobres. Tonto. constituía en sí otra raza. ¿sería el futuro igual materia que el pasado? Nada oyendo. Puesto que una gracia debía tener. pasmo. pues narrado por hijos o nietos de los que eran muchachos. además del uso del habla. y así en bochorno. semidorado de luz: pareciendo tener debajo del cutis una segunda claridad. con sede casi dentro de la calle del Arraial del Oratorio. Sorprendente. esclavo medio liberto de un músico desquiciado. para él. el aire de cierto cansancio. temeroso y bueno. hasta. digno. los gestos. lo que era cosa de compadecer y lamentar. no lo era. apareciendo y escondiéndose por detrás del cercado para las vacas. Le quisieron. en otros tiempos. ya lo malquiso de ab initio – tachándolo de vago y malhechor furtivo. a ver qué les parecía. pero en lastimeras condiciones.

en viéndolo el joven. con redoma de vidrio sobrepuesta. con alto y disparatado hablar. de nombre Viviana. de improviso se le enfrentó con la señal de la cruz: y él no mostró desagrado por la materia. en un primor confuso. pero. lo miró sin medida y entregadamente –¡cuentan que sus ojos tenían color de rosa!– y fue en dirección a él. padre de la más bella joven. que sólo fue plantada después del remate de los hechos. azulada. El ciego. nostalgia enterada. Sonriendo más con la cara. a la puerta de la iglesia se encontraba un ciego. a salvo del entendimiento.. en carta de puño y firma para testimonio del hecho raro. aumentaba su presencia. para imponer su visión de la orilla del río: ". tenemos los semblantes duros y el aspecto de mala y constante fatiga. entre fuego. a guisa de averiguar en qué rara casta de moneda consistía. nadie llegó a un acuerdo con respecto a . referida a otro lugar. a almas cristianas debería causar meditación el contraste de tanto padecer el calor del astro rey aquel que ni de las bellezas de la luz podía gozar. En la cual igualmente hace mención al negro José Kakende. y. sino especie de carozo de fruto de árbol. de la Catedral de Mariana.el arrastre del viento y grandeza de nube. dándole rápida partícula. lo que le advirtió su lazarillo: que no era cosa de comerse. otro tiempo. mediante ruedas. y se comportó. y en ella. o con los ojos. Entonces el ciego la guardó con airados celos y por varios meses. todavía por narrar aquí: y dio una azulada planta de flores. el cual. aparato volante. Estaba en las altas atmósferas. antes de conferir con él bondadosamente. como si fuese su verdadero padre. chato y redondo. comunes. y que.11 degradación en África y de los hierros de El rey: el llamado Duarte Días. puesto que nunca se le vieron los dientes. Nicolau. sobre prepotencias: en aquel corazón no caía nunca una lluviecita. Pues. estando el ciego bajo sol. se movía una artimaña amarilla oscura. además de maligno injusto. "Comparados con él. al canónigo Lessa Cadaval. nosotros todos. limosnero. llamaradas y rumores. entremezcladas de modo imposible. los colores. que en la misma ocasión se le acercó. y convenciéndose pronto que ninguna.. posado. con el mismo risueño José Kakende. sentimental. Llevaron al joven a misa. y de quien se sabía era hombre de carácter fuerte." Y. de adentro descendieron los Arcángeles. no. Triste. no mostró creer ni descreer. que se diga. en un exceso de desvelo. en resplandor. y que por lo tanto se purificaba en mayor alegría –corazón de perro con dueño. sacada de la faltriquera. Pero. aquella semilla. El padre Bayao. como si consiguiera en sí más nostalgias que las demás personas. palpando la dádiva en la mano. la llevó presto a la boca. vino Hilario Cordeiro llevando al joven a la casa. Su sonrisa a veces se detenía. Cánticos y música del coro escuchaba serio." Trazos estos consignados por el propio sacerdote. y escurrido de sudor. No se le dio atención.

con vagar. acompañado del negro José Kakende y vio a la joven muy bonita. parientes suyos. Siendo que Hilario Cordeiro pronto contestó al postulado. el caso de la joven Viviana. justo. y el argumento por casi nada terminaría en seria desavenencia. capital y bienes. desaparecidos en el Condado. basándose en que: por la blancura del cutis y demás delicadezas. mejor razón iba a tener Hilario Cordeiro de su celo. lo mismo de día como de noche –acechador de estrellas. era de admirarse que la belleza de la figura no le sirviera para transformar. paseaba por todo el lugar y más allá. siendo de admirarse cuánto se entusiasmó. que a eso había asistido. en la casa. notable en la política y proveedor de la Hermandad. Y. desmerada y resequida. Duarte Días. Muchas veces. para imponer la sorpresa de una exigencia y crear problema: quería llevar consigo al joven. le gustaba la diversión de prender fuegos. siempre. ni los insectos sabían buscarla. herramientas y máquinas. más adelante. Él andaba muy en la luna. No obstante que tenía grandes dotes. le puso la palma en la mano. Sólo de extraña memoria pues. terminada de pasar aquella escena. para lo que fuese funcionar ingenios. sin embargo. en el realizar. pues. prorrumpió en pleiteantes gritos: "¡Tienen . la joven Viviana la más hermosa. parecía quebrantado por un hechizo. en el terremoto. sea en salud y paz. todavía. porfiando y excediéndose. Pero. según la costumbre. cuidadoso y despierto. sin producir otras semillas o brotes. algún oficio. pero que no se divertía como las otras: y él se le acercó mucho. sea en el asaz prosperar de los negocios. hasta el reconocimiento de alguna noticia. Eso fue cuando él allá compareció. por desconocidos en el siglo. Duarte Días con unos compañeros y servidores. el mirar para arriba. debería ser uno de los Rezendes. pues que todo pasó a serle dicha. Y no que el joven le proporcionase auxilio en la sujeción a servicios o. en el atrio. albas y finas. gentil y espantoso. En eso sobrevino. vivo. del Cerro. Pero Duarte Días. de eso sólo volvió en sí ante el parecer de Quincas Mendaña. delicadamente. el día de San Juan. practicando aquella libertad vaporosa y el espíritu de soledad. el padre. y que. en su interior. de hombre de palacio. en eso ni siquiera podía hacerse cargo de sí –con las manos no callosas. siendo así. con poco. surgía. con las muchas fogatas de la fiesta. le competía tenerlo en custodia. a que se prestaba haciendo muchos inventos y desbaratando casos. Pues.12 ellos. según el decir de la gente. la propia y vagarosa tristeza. siempre mal contado.

Mas la gritería de Duarte Días sólo tuvo término cuando el padre Bayao y otro de los mayores le recusaron tan despropositadas furias e insensatez. armatoste y entes. José Kakende conversó . de la fecha en adelante. Duarte Días declaró: suplicaba que lo dejasen llevar al joven para su casa. y le había infamado a la hija. para alboroto de todos. según tradiciones distintas. donde las ruinas de un ladrillar. Que así lo quería. consonante al aseverar sobremaravillado de los coevos. Duarte Días pensó que iría a volverse riquísimo. virtuoso y bondadoso. También la joven Viviana. lo tomó de la mano. ruidos. tampoco por intereses menores. También el joven allá estaba. el Kakende sólo sabía repetir aquellas viejas y divagadas visiones –de nube. Dudaban de los aires y montes. despertó en sí un al fin de alegría. Duarte Días vino a morir de pena. de la solidez de la tierra. plácido. ruedas. Se dice que había salido en la víspera. el joven. con radiantes sonrisas. Ahora no se comprendía el desbarajuste de actitud tan contraria: la de un hombre que. y uno. Pero. claro como el ojo del sol. llamas. Duarte Días –lo que no se entiende– iba a producir. de buena concordia. otros lances de estupefacción. Pero. aún. para manifestar el amor. y necesitaba. pero la hija. acampando por los altos. helos aquí. Entonces. sino por haberle cobrado. conservó su alegría. tenidas alas. él fue a la Hacienda del Casco. José Kakende contaba. Por arte de tal prodigio. 5 de agosto. que. redondos. con el negro José Kakende. y cambiado estuvo de verdad. y Vigilia de la Transformación. con contriciones de escrúpulo. alterado. mucho. a partir de esa hora. que le había ayudado a prender. Se veía otro y nada desairoso –uno lo miraba y pensaba en un repentino claro de luna. y aún soltero. para nunca. en secreto. en uno de sus desapareceres. inciertos. ¡fuerte estima de afecto! Decía y desgobernaba las palabras. se había ido el joven. para todo el resto de su vida. nueve fogatas. requiriendo hablar con Hilario Cordeiro. de voz común otra vez de él se supo: el joven. mientras de sus ojos corrían gruesas lágrimas. una vena de diamantes o una gran olla de monedas. no por ambicioso o impostor. Con la primera luz del sol. Afirmaba que el joven era hombre. en el día de la veneranda Santa Brígida. lo fue conduciendo por el campo –después se supo que por tierras del propio Duarte. con formación. era un tiempo de truenos secos. en hombre sucinto. Ella. Sólo que. en contra. solamente.13 que casarse! ¡Ahora tienen que casarse!" –con instancia. De tal modo que. El joven oía. Y ahí indicó que mandarse cavar: con eso se encontró. no disponía más que de los arrebatados medios y modales de la violencia. debiendo tomarla por esposa y arrostrar el estado de casado. Todos singularmente deploraron. de ahí un don. y. y más. sin hacerle caso. lo serenaba. la joven Viviana. admirablemente. en el día de la misa de Dedicación a la Virgen de las Nieves. allí.

el cual -Baldualdo. Yo con él. Defensa y cautela no fallecen. en la juventud: desmanes. me ponía a observar. ¿a mí qué me importaba? De eso digo: mi propio José Satisfecho. Yo pongo la mesa y pago el gasto. En ese día. débil. Pues. Bueno. para el empacho. mano en el rifle. con carta. ¿declinaba yo hacia los nones? En los primeros de noviembre. a mano. ya detenido. Me moví de la hamaca. en esta hacienda Santa Cruz de la Onza. ni los perros habían ladrado. Cuestión de edad. La carta que traía para mí. Del almuerzo. todo aquello en que me metí. y otros. por debajo me informaba. Y. a caballo. De flojera por el calor. Con calma. un recadero. de él. me estaba explicando: que el tipo ése había arribado tan a socapa... es decir -de pobre no me ensucio y de rico no me empuerco. con grande y muerta clientela.. nada por nada. Hilario Cordeiro. el nombre. sabía de la fama de ese Baldualdo -que valía un batallón. Aquí es una rinconada. la vida en serio. bien provisto.. decían experimentar saudade y media muerte. atrás del ingenio. ya había sido también un "Ze Sipío". En aquella víspera. aconteció. de la banda de afuera de la puerta. mi hijo. Soy casi de paz.. después. era de verídico y . mi capataz. sin ser necio ni sonso del todo. agravios.14 mucho con el ciego. mía. no mostré pasmo. . me hervía un té. al cuarto. de lo mismo. rifle a bandolera. y otros. de hospitalidades.. me remitía a la hamaca. vine a ver quién.. Me miró presto. me repreguntó mi nombre por entero. comía demasiado. Conmigo. Don Fifino. notició: que había llegado cierto sujeto. y que. desórdenes. digestiones y salud: hígado. Entonces. mismamente. de brava se enfurecía. yo andaba medio flojo. En las eras de los tiroteos contra el Mayor Lidelfonso y sus soldados.. medido respeto. Aquel hombre que había llegado. José Satisfecho. Prestezas y prisas no me agravian. Don Fifino. De fastidio y aburrimiento. sólo al pensar en él. mi santa y medio pasada mujer. Soy mosquito en hocico de ocelote: no moví las cejas. Él cintilaba ausente. para que se me entienda. entre nosotros. que. después. Lunas de Miel A lo mejor. Por ahora. Soy acomodado labrador. siempre llega la novedad. con armas. tampoco hizo rechinar la tranquera. Descuento hacia atrás. que sólo se notó. entonces. . tanto como puedo. Sólo la vida tiene de esas rústicas variedades. mi hijo. Y nada más. Misía María Andreza.

todavía no eran matrimonio." -bromeé. desde mucho . Aprecio. Seguro que de noche llegarían. Pude presumir de su padre.. No hablaron. en resumen: "Para un joven y una joven. Los que iban a venir. me dicen. Releí las tres y tres veces el nombre que la firmaba: don Seotaciano. ahora se acordaba de éste.. señor mío. limpiando el revólver. Para cosa sintreguas: lo que... aquí. hace tanto tiempo de eso. Sensato. Pero tengo que secundar. El muy jefe. Ella era de las lindas. La joven se retiró a la recámara. Repensé en todas mis armas. Si él rayó. de su distante sede los hechos importantes maniobrando.. Gallardo.. Temperar el venir de las cosas. . gata y zaragata.. yo ni supe hija de qué padre. Tenía rifle largo. ¿un joven. . era lo que se necesitaba.15 alto mensaje.. me quedo. los esperados. hombres de posibilidades.. Declara. en noblezas y formas. con buena . mucho amor. uno o dos cuartos arreglaría -toallas." Don Seotaciano. Me gustó más. sagaces. yo tajo. mi vieja. desprevenido. Sensato. sincero y honrado. ellos habían viajado solitos. de ésos del Muño. a ellos dos. ay.. ése. Me entendí con José Satisfecho y con Don Fifino. Dando órdenes conformes. El joven. pero justo el pan de bueno. valeroso.. El joven -¡hombre!. flores en floreros.. Misia María Andreza. buena compañera. bienestar... Sólo en paz... quiso ranchearse en la casa del ingenio. guapo. . mi correcta mujer. entre nosotros. Joven. No. la lejana juventud! . Novios.. Sólo medio asustadita. Sin nadie. y quiero.. mandante. Prevenido para valer por cuatro. Y -¡me gustó esto! Es lo que deletreo: "Estimado amigo mío y compadre. decente: -"Si le place. como se debe de. ciertos hombres. Vi rápido.." La tomé de la mano medio afectuoso. sonrisas desahogadas... Ah. un deporte de fuerte. Quedito. Aquel Baldualdo. Pero aquéllos aquí a la mano. Aquel día era sábado. bajito." -me dijo. hombre de gran esfera. Misia María Andreza. ejercitados. aquí. Y. con Dios. tigroso león como la pantera. doncella con recato. y unos cuantos. mi mujer. En la terraza caminé unos pasos. Él ya era mi compañero -por arte de los ángeles de la guardia. en fugas particulares. Cenaron. porque: a horas competentes. Lo demás se verá más tarde" ¡Esas sandeces de amor! -sonreí. confiante de lealtad.. tranquilo. a la inviolable de la casa. Con hartos frijoles y arroz y cargas de pólvora. dijo apenas... sabiendo de memoria su deber. vamos a tocar rabeles."Ah.. Y con un asunto. Pero. ¡Ay. .. Salí de los suspensos para los preparativos. Sólo poco después llegó otro sujeto que. plomo y bala. una joven? Misia María Andreza.. me miraba. en este sitio. reteniendo las atenciones. de las rozas: siempre quedarían todavía otros en el hoy por hoy. . Mi compadre mayor.de los buenos. mi hijo: que me trajesen del retiro del Medio. moviendo el copete: "El lentisco de mata virgen no se endereza. le pido fuerte resguardo.. de hecho a la media noche llegaron. por unos días. con estopín corto y brazo largo. acomodar a los huéspedes. seguro había de haber: -perro. para el trabajo.

.16 distancia. . bien hecha. Las cosas bien hechas. Sólo vivo en lo supradicho. joven. sosiego y provecho. Primero. en olores. La linda Joven. a los surtos. tres hombres. tranquila. Ave. La gente de allá es lumbre.. mujer. no lo que haya revelado. Después. el tiempo creciendo. que no se veían ni se notaban. en cocinar se esmeraba. de pocas palabras: caminábamos de la zanja al vallado. garantizaba protección.. por tres rifles. allá dentro. un par de jinetes: el sacristán atrás del cura. dos hombres más. . Allí. Ese otro se llamaba el Bibiano. uno en pos de otro. No tenía caso. pero a escondidas. Se apeó. me adormecí bien. por otros tres -para que mi compadre Serejerio no se sintiese despreciado. a las esperas. no meditaba. posesiones y rocíos. de esta banda. en oros y copas. Día de las fuertes llegadas.. en el oratorio rezaba. Siquiera. de mi compadre Verísimo. según aviso dado. Don Fifino. La joven y el Joven. Jefe bravo. las buenas amistades. Para seguridad. ¿Por qué no? Gente mía ya galopaba en esa noche y madrugada. José Satisfecho y el Joven novio. Yo no quería saber. . me cuidaba.. me adormecí. en el puente del arroyo el Baldualdo. con otros y otros hombres... mi conservada mujer. espingarda a la espalda? Armado con esmero. conforme. Yo juzgo a los otros por mí. a pesares de. tan sutilmente. las estrellas. Se almorzó con hambre. Ah. todavía otros. ni pensé: los enamoramientos son mis otras mocedades. Amanecí antes del sol. mientras tanto nada. Así. como sólo un gran capitán concibe." El no. Bueno. juntos. Por bien encaminar. Misia María Andreza. llegaban. bendijo todo. Misia María Andreza. Nomás me dije. para el incierto lunes -medio redondo. Tanta cosa en este mundo. el Bibiano en la parte del cerro. era un valiente de espingarda: me tomó la bendición. ¿El cura. Admiro esas exactitudes del campo. Con tino y consideración el respeto es granjeado: con honor. más gente. dichosos se contemplaban. se despertó antes de los gallos. Bueno. otra vez. Y uno a la Laguna de los Caballos. que te quita de ruido!. solamente para prevenir: podía ser hija de conocido.. propietario de mi sueño. A ella dije: -"Que no me conste quién es esta joven. Ese día. aprestado para el casorio que se iba a tener: bodas en la . parado. rifle corto. los de la Hacienda Congoña y los de la Laguna de los Caballos. que don Seotaciano enviaba. Conmigo. Un enviado a la Hacienda Congoña. mía ¿por mí también rezaba? Yo -exagerado. ¡Aquél es tu amigo. de domingo. De ese modo. Dios loado. Proveía. sinceros cariños le daba. por ahora. se pasó el día. por lo menos. En esas horas le era fiel a don Seotaciano. en orden... Misia María Andreza.. La gente moviéndose.. pariente mío o amigo.buen dicho. todo en paz. Nosotros acá afuera. Día y tanto.. en armas. sin que ellos supiesen -también por orden de don Seotaciano.. vino el anochecer. medidas. Todo en todo. . adornado. justo ante mí. Ahí. Misia María Andreza. mi hijo. Entonces. mientras nada. mi mujer. prestados... Ésos no se reían.

Y la cena -las sobras del almuerzo. por toda parte. pero al lado. ¡Esas delicias de amor! Suspiré apenas pensando.. La hora -de . El cura dijo bellas palabras. Íban los dos. Y. rellenos como de costumbre. el jefe. Los dulces. duro y rico. trincheras. una hermosura.. . Sabida. La gente debía quedarse en vela. Alguno de mis hombres tocaban guitarras. amigo de don Seotaciano. Terminado el casorio se salió del altar a la mesa. centinelas. Esas cosas y escalofríos.. Yo cerco un campo. vestir mejor ropa -para esos momentos.... el brazo en el brazo. los del mando. Ah. Todos. . .se decía. Pasos callados.. yo... ¡Vean cómo son las pasiones! Todo bueno. que con todo y lechón y pavo.. silbé.. allá. consonante. La gente. Cerca de mí. yo sin hastío ni empacho. A esa altura yo ya sabía: la novia de cuál familia. Bueno. La rueda de hombres buenos. La novia.. Yo -en nombre mío y de don Seotaciano.. para cualquier cosa. Misia María Andreza bien vestida. En la sala. La vejez de la lana es la suciedad. y Misia María Andreza.. y el Novio. Ahí. Yo estaba ya medio sanguinolento: medio aturdido. Buena gente para llevar a cabo empresas dificultosas. y en él soplo: destorcidas claridades. Hasta el cura dijo que se quedaba: para confesar a quién o quién en la hora.. la pistola. sencillamente. me parece que hasta con colores. Comimos nosotros todos y el cura. alerta el oído. El novio de armas al cinto.. ¡Aquí.. en sencillo banquete. en persona. Amor es sólo amor. compadres Verísimo y Serejerio. muy virtuoso. don Seotaciano bajaría a la escena -al frente de cien de sus hombres: ¡a proteger la retaguardia!" De glorias. El Joven y la Joven se enaltecían. Soy hombre para bandas de música. Buen cura. Hombres comiendo parados. risueños de guerra. sobre la mesa el brevario. Sólo que.. se esperaba por el mayor Dioclecio y sus matones. era pariente de don Seotaciano. mi hermano Juan Norberto llega. mujer mía. llegaba para ayudarme. Traía mayor novedad: -"Si el Mayor atacase con matones. bastante bueno.con alegría. Me encogí de hombros. como se debe. Otro: -"¿Y quién es el que apaga la vela?" Ahí. esta vieja hacienda Santa Cruz de la Onza. viéndome. Aquel Joven novio. Aquellas lámparas y lamparillas. suaves.. más don Fifino. retintín de carabinas. Todos y todas. "¡Pero tan cierto!" . Tuve que movermepara prepararme. mi Ze Sipío. mi mujer. También la novia en su vestido blanco. Punto era que. ¡Y era noche de las mayores! Vinieron mis compadres Serejerio y Verísimo. fuerte. la noticia. Ahora. Yo. -yo pensé. demonios. todavía en la ceremonia."¡Esas cosas quiero verlas a la noche!" -otro. de su hacienda Las Arapongas.. se me dice no más patrullas. Misia María Andreza. de hecho... Yo bajaba de los valles a los cerros. ¿Se bailaba? . sentado. En estos bancos y sillas. se pasó de sala a sala. Airosos.17 casa. Yo. gentil. Hija del Mayor Juan Dioclecio. con gusto dispuso el altar. de lejos. que viniera el enemigo! -esos Dioclecios. Se cantó a coro. . con picas para cualquier hojalata.. mi hermano Juan Norberto. con velo y azahares. Miré a mi saludable Misia María Andreza -contemplada. el plato en la mano. vinos..

Amanecí a deshoras. Primeramente. como hombre de bien y jefe en armas. Y. declarar guerras? Sea lo que fuere. de quien se halla en estado armado.. Mi puerta da al oriente. levemente. quejarse. El cura rezó. secreteados. Nadie venía. de lo que mucho me cuido. parecía portarse en términos. Aquí. un patrón vendría a visitarme. estaba bella. cordial con buen apretón de manos. pues. . Se llegó a la razón: que ellos. Todos en sus puestos. feliz.. yo estaba: sensato.. Soy un hombre leal. Nos sentamos. El peón que lo traía era un empleado de los Dioclecios: que hoy. ..... deberían salir.. ¿Si de buena forma se condujese el negocio? Mi deber y gusto era reconciliar. Y él era un hermano de la novia. La gente. desenvuelto. Nadie venía. Soy el amigo de don Seotaciano.. mi casa de hacienda. ésta?! -¿con qué? me reuní con los jefes compañeros para comparar ideas. Bueno. Misía María Andreza. Soy lo que soy -yo. Nos adormecimos. son confiadas antes a la noche." Las cosas que están para la aurora. me sonreía. . Amistoso. más el grueso de los hombres y rifles. rejuvenecida.. valiente. . que con más sueño ya están a cierra ojos. apenas para decirme a mí pues y pues? ¿Amenazar. justo.. Severo.el rebrotar..... Madrugar y gallos cantaban. así. Misia María mi Andreza me miró con un amor. más el sacristán atrás del cura. y unos más. No venía a provocar escándalos. Recibí más naturaleza -fuente seca que brota de nuevo. sentí el merecer más en ese venturoso día.18 encerrar los huelgos. juntos. rescatar y componer. de paso. Lo que a otro mengua a mí me sobra. Y. mis dos compadres. naciendo de los acogimientos. de aquí a media legua y casi nada. sin algaraza. estábamos. surgio la novedad: un recado. ¿Con qué entonces? En esas calmas dilatadas. Dejar. Y: mantantiru-liru-lá. En esa noche ¿nadie venía? ¡Mientras nada! Madrugada. Entramos. medio cuidadoso. Mía. Así. por un rato -esperar en el retiro del Medio. embajador. el martes.. ¡¿Había visto yo.. esas nupcias. recibí al hombre en la puerta de lo que es mío. sin gente en armas. ¿Sería el día? Se esperaba. consonante. Bueno. provisionalmente.. verbigracia. medio alegres. Para no hacer desafueros. La Novia sonreía al Novio. mujer. solito. Lo que los viejos no pueden tener más: secretitos. Aquel día. diciéndole yo -en la otra empuñando el rifle-: "Vamos a dormir abrazados. ni a producir confusiones. en esta fecha. Resolvios turnar la vigilancia. entonces. ¿No venía solito. El Novio se retiró con la Novia. en denodado placer de las armas. sereno. serios. fuego de amor. Yo. Y se esperaba -con luces para mil brujas. Y yo con la mente erradamente. miré para mi Misia María Andreza. No veo otra banda. pues.. rebrotado. Mi conocido. Mano en la mano. tantos. bastantes. se dice -¡pique será! ¿No venía nadie? A lo que es que es. guerrero.Joaquín Norberto.. . a un paso de la muerte. él. Mi hermano Juan.

fingiendo franca risa. mía. Llamé a los Novios.. ¿Qué me dicen? Pues sí. . Y él. él quiso.. Esta vida tiene que ser declarada y firmada. Aquí en esta hacienda Santa Cruz de la Onsa.. Y. consonante. ¡Ni guerra. ¡y voy a ser padrino del primer hijo.... a que se fuesen con él: para la bendición de los papás y una fiesta de tornabodas. ¡Lo más en lo más. Aquella lunas de miel.. . satisfechos. don Fifino. mía. Bueno. Suavemente. no podía.. Ay de. ¡a la mesa! . en el casorio. . el José Satisfecho. se me dice. Encuanto nada. Misia María Andreza. a él. en la regla del bienvivir: -"Soy el padrino de ellos dos. Me aclaré. agradeciéndome se despidieron.... querida Andreza. Abracé a Misia María Andreza. Invité al hombre a comer. Gente tiesa -un par de todo valor. de ambas partes. cerraba la tranquera. un día habría de robarse a una joven así -¡en armas! Sonreí. Bueno.. Yo. tan pocas. bueno. decidido. por amor a la fiesta. contemplábamos a la gente: los caballeros. y a él dijo: -"¿Cómo le va? ¿cómo le va?" -en leal estima y franqueza.. que me miraba. Bueno. en el congraciamiento.. él invitó a los dos. aquí es un recato. con incompletos.. ¿no me iba a entender? Poquita duda. por los hechos. y yo. El hombre sonrió. también consonantes. mi hijo. si no las carabinas! . mi visitante. estaba servido y mis deberes concordados. Se fueron el Baldualdo y el Bibiano. A mí me invitó también. Mi capataz. si les place!" -grueso dije. directo. el entrar en edad. respondiendo por lo derecho: "Sólo enmiendo: ¡abajo de Dios. Vinieron. convenientemente. y más a Misia María.. El hombre de pie para salir. yo.19 Ahora era el desenrrollar de allá y de acá. Se comió y se platicó de diversas materias. al escurrir del caballo. Aquello. en buena ida. Porque los novios aceptaron ir. Pero mandé a mi hijo don Fifino. De la terraza.. Las pasajeras consolaciones: haz de cuenta de amor. todo quitado. teníamos los ojos desanublados. seguro. Todo tan terminado. de repente. entonces me definí: con medios modos y trastejos no se pone ni se quita. medio flojo. Pero. Dio la mano a ella. sólo don Seotaciano!" dije.. regalo no regalado! . representante. Joaquín Norberto respetador. ¿No estaba en lo justo y aprobado? Él sabía lo del casamiento.. ni más lunas de miel. Miré a Misia María Andreza. Y. Y yo. Ah... Don Seotaciano. lo que era mi cestito de cargar agua. nosotros. y semejante hecho pasó. Siempre sería bueno. Nosotros ahora: salir de las desilusiones. así en soplo de gaita..

Temí la furia de nuestra madre. como para que durara unos 20 o 30 años en el agua. pero le obedecí de inmediato. sin prestar demasiada atención. Hice como que me retiraba. que no vuelva!" Nuestro padre se contuvo de responder. sereno. Por aquella época nuestra casa estaba más cerca del río. Nuestra madre maldijo aquella idea ¿justo él. La canoa empezó a alejarse proyectando la sombra alargada de un yacaré. Nuestra madre era la que mandaba y renegaba todo el día con nosotros -mi hermana. Encargó una canoa que tenía que ser especial. el río se extiende amplio. Él simplemente se volvió hacia mí. Tuvo que ser totalmente fabricada. No se llevó ni un atado de ropa ni un poco de comida. pero me quedé escondido en un matorral para ver qué hacía. Y desde que yo mismo puedo acordarme. me lleva con usted. Y así había sido desde muy joven y también de niño. nuestro padre se calzó el sombrero y se despidió de la gente. con una tablita muy pequeña en la popa. de tronco de viña. me dio su bendición y me hizo un gesto para que me fuera. como invitándome a seguirlo unos pasos.20 La tercera orilla del río Nuestro padre era un hombre honrado. Me miró como al pasar. soltó la soga y comenzó a remar. Simplemente un hombre tranquilo. que no era ducho en esos temas. Fue lo que me dijeron varias personas honestas a quienes pedí que me contaran. siempre navegable. Era un asunto serio. se mordió los labios y gritó: "Si se va. La situación me animaba. Indiferente. práctico. de madera sólida y arqueada en seco. Nuestro padre subió entonces a la canoa. en su canoa?". Finalmente le pregunté: "¿Padre. Pero pasó que un día nuestro padre se mandó hacer una canoa. pero ella permaneció impávida. pacífico. No puedo olvidar el día en que la canoa quedó lista. Todo el mundo pensó que nuestra madre iba a poner el grito en el cielo. profundo. nuestro padre no parecía ni más raro ni más triste que cualquiera que los demás conocidos nuestros. No dijo nada más. . y en ese punto. como para que entrara justo el remador. a no más de cuatro leguas. a donde quiera que vaya. hasta no poder verse la otra orilla. Muy ancho. no dejó tampoco ninguna indicación. iba a ponerse a cazar y pescar? Y nuestro padre nada decía. mi hermano y yo-.

moradores de las costas. iluminados por ellas. De modo que todos pensaron lo que nadie quería decir: que mi padre se había vuelto loco. se abandonaba a otro modo de existir. no se había ido a ninguna parte. para que la ayude en los asuntos del campo. comentaban que nuestro padre nunca bajaba a tierra. Se me ocurrió esta idea la primer noche. como si dijéramos. desde los lugares más apartados de la otra orilla-. Más tarde me llevé una sorpresa: me enteré que nuestra propia madre estaba al tanto de lo que yo hacía. . lo que parecía lo más probable. o bien. Los parientes. hermano de ella. Entonces. pensaron que el alimento que tuviese en la canoa se tendría que terminar. Nuestra madre. dejándose ver o disimulándose. mantuvo la cordura. Las noticias que nos llegaban de algunas personas viajeros. se reunieron para considerar el asunto. lepra. Pero. avergonzada. lejano. Encargó a su propio padre que fuera a la playa del río para convencer y rogar a nuestro padre que dejara de insistir con esta idea tan triste. Nuestro padre cruzaba por el río en su canoa. Nunca dejé de hacerlo. Mandó venir a un tío nuestro. Espié a nuestro padre en esas horas tan arduas para sobrevivir. Yo mismo me las había ingeniado para llevarle cada día un poco de comida que robaba para él. ordenó venir a dos soldados. de modo que él debería desembarcar y viajar hacia otras tierras para no volver nunca más. De pronto me vio pero no remó hacia mí. quizás por vergüenza de estar con alguna enfermedad. de noche y de día. sin dejar que nadie se acercara o llegara a hablarle. ella misma dejaba a mi alcance sobras de comida para que yo las pudiera conseguir. Inventaba la experiencia de permanecer en aquel espacio del río. pan. algunas bananas. quién sabe. para meterle miedo. En los días que siguieron le llevé dulces. sentado en la punta de la canoa que se suspendía en la superficie del río. siempre dentro de la canoa. vecinos y conocidos nuestros. nuestra madre y los parientes. Todos se engañaban. lo más chicos. la deposité en el hueco de una piedra en el barranco.21 Nuestro padre no volvió. Le mostré la comida. para no salir nuca más de allí. Incluso. en realidad. pero se hacía la que no sabía. cruzando el río libre y solitario. Nada de esto sirvió. Nuestra madre no era muy demostrativa. no hizo la menor señal. Lo extraño de aquella verdad nos espantó. sucedía. Lo que nunca había sido. Permanecía sólo. cerca y lejos de su familia. a resguardo de los bichos y de la lluvia y del rocío de la noche. cuando nuestra gente probó hacer fogatas en la orilla del río para. Unos pocos se inclinaron a pensar que cumplía una promesa. o bien que se arrepentiría y volvería para la casa. clamar y llamar a nuestro padre. Hizo traer a un maestro para nosotros. Además. justo en su punto medio. que nuestro padre. que se quedaba siempre sentado en el borde de la canoa.

con la idea de sacarle fotos-. con calor. De día y de noche. Nos tuvimos que acostumbrar a todo esto. ennegrecido por el sol y los pelos. algún conocido encontraba que yo me iba pareciendo a nuestro padre. Si por lo menos. no podía sacarme a nuestro padre de la cabeza. Mi hermana tuvo un . Hablo por mí. No tocaba nunca ninguna de las dos orillas. no pudieron vencerlo. en la canoa. Nuestra madre no quiso fiesta. Ni siquiera armaba un fueguito. la verdad. avanzaba leguas. Nuestro padre desaparecía hacia la otra margen. con sol o aguaceros. Nosotros tampoco volvimos a hablar de él. Es que pensábamos en él cuando comíamos algo rico. Es que a nuestro padre no se lo podía olvidar.22 cuando no hace tanto vinieron unas personas del diario -trayendo una lancha.. para perderse para siempre? Sólo él lo sabía. era como una mentira piadosa. al resguardo de la noche. no remontaba o descendía río abajo.. ¿No se enfermaría? Qué pasaría con la constante fuerza que tenía que hacer con los brazos para mantener la canoa resistiendo corrientes. con el aspecto de un bicho. en las terribles heladas de medio año. Pero yo sabía que ahora él estaba hecho un mendigo. cada vez que alguien elogiaba alguna cosa que hacía. Solamente lo pensábamos. hacia otras márgenes. como si llevara taparrabos. es que nunca nos acostumbramos del todo. algo que no era del todo cierto ni exacto. con las uñas todas crecidas. o aprovechaba alguno ya encendido. en el desamparo de esas noches de mucha lluvia. No quería saber de nosotros ¿es que ya no sentía nada? Sin embargo. nunca más puso un pie en la tierra. y desde allí los espiaba. penetraba de noche en el matorral que conocía como la palma de su mano. Ya nunca cruzó palabra con nadie. Y si hacíamos que lo olvidábamos era solamente para traerlo de golpe a la memoria. ni las islas y las costas del río. Pero. desgreñado. para descansar escondido. desarreglado y escuálido. si la cosa era que ya no nos recordaba ni quería ¿por qué. nunca comía lo suficiente. durante semanas y meses y años. solo. que -lo quisiera o no-. sacando con una latita el agua del temporal. torrencial. yo les decía: "Fue mi padre quien me enseñó a hacerlo así. y cubriéndose apenas con la ropa que le dejábamos. A veces. Mi hermana se casó. Agarraba apenas un poquito de la comida que le dejábamos entre las raíces o en el hueco de la piedra de la barranca. por todo lo que yo lo quería y por el respeto que le tenía. Pero. lejos. barbudo. sin tomar en cuenta que se le iba la vida. fría. Como también cuando. con su sombrero viejo en la cabeza.". como un sobresalto. y. por entre los juntos. entonces. nunca más volvió a raspar un fósforo. para dormir hubiera afirmado su canoa en algún extremo de la isla. pensábamos a nuestro padre. cuando el río crece y su correntada hace remolinos peligrosos con bichos muertos y palos de árboles entrechocándose. Con lo severo que era no podía entenderse cómo es que aguantaba.

como por ejemplo que. Cuando realmente quise saber por qué actuaba así. Le . el río siempre presente. todos creyeron que se venía el fin del mundo y pensaron que Noé se lo había anticipado a nuestro padre. Mi hermana lloró. días más. Sabría si las cosas fueran distintas. y el río crecía. llevada por el río para despeñarse. De pensarlo se me encogía el corazón. pero tanta culpa? Mi padre siempre haciendo ausencia y río-río-río. Padre. ¿Estoy loco? No. O. Los tiempos cambiaban en el devenir rápido de los tiempos. Estaba convencido. Ninguno está loco.. Cargué con lo que la vida me imponía.se la volvió a pronunciar. Nunca se me ocurrió casarme. y quiso mostrar el nieto a su abuelo. días menos. con un pañuelo para hacerle señas. sin dar explicaciones. ¿Y él? Seguramente tenía que estar sufriendo más todavía. Todos lloramos abrazados. su vigor. Cuando estuvo a una distancia en que podía escucharme. esta vida sólo era su demora. reumatismo. Nuestra madre terminó yéndose también a vivir con mi hermana. Soy el culpable de un dolor en mi alma que no conozco. Era un día hermoso y todos fuimos al barranco. pero ese hombre ahora ya había muerto y no había hablado de esto con nadie. De a poco me fui haciendo una idea. no puedo condenarte. hasta dejar que la canoa se volcara o vagara a la deriva. Soy hombre de palabras tristes. yo lo sabía. A nadie se acusaba de loco. mientras su marido los protegía con una sobrilla del sol. como en el comienzo de todo esto caían interminables lluvias. lo llamé varias veces. navegando en la soledad del río. y pregunté sin vueltas. Nuestro padre me necesitaba. Entonces me fui para allá. Todos llamamos y esperamos. por alguno de los saltos terribles de su cascada. Ya me salían algunas canas.23 bebito. También corrían rumores sin sentido. En nuestra casa la palabra loco no se decía. Entonces nuestro padre apareció. Mi hermano lo pensó y decidió irse a la ciudad. Por fin apareció su figura por aquí y por allá. ¿De qué tenía tanta. todos lo están. Al estar haciéndose viejo ¿no perdería. Esperé. mi hermana llevaba el vestido blanco que había usado en su casamiento. Levantó al niño en sus brazos. nunca más -en todos estos años. sin mi tranquilidad. con agitación y muerte. Iba sentado en la popa de la canoa. Él estaba allá. Yo fui el único de todos que quedó. Mi hermana se mudo con su marido muy lejos. Ya sufría el comienzo de mi vejez. me comentaron que se decía que nuestro padre había revelado sus razones al hombre que le había construido la canoa. temores. había envejecido. Ya tenía achaques.

ahora venga. deslumbrante y vigoroso que renovó el portugués sirviéndose de los hábitos narrativos de la tradición oral. que por su complejidad. me enfermé." Y. fue comparada con el 'Ulises' de James Joyce. me aparté como un loco del lugar.. Y no puedo dejar de pedir. su variedad de experimentos lingüísticos y técnicas narrativas. porque antes él levantó un brazo para saludarme. ya hizo su parte. Padre vuelva que yo mismo.24 grité entonces lo que pensaba y quería expresarle. a caballo. vivaces o contradictorios. . las expresiones "cambio" y "permanencia". Fue como si hubiera visto un fantasma. el primer gesto después de tantos años!. que el padre parece encarnar en el cuento de Guimaraes. Se puso de pié.. con los pelos de punta corrí. Ya hizo suficiente. un contrasentido o contradicción para caracterizar el curso de un río. Los relatos y las novelas cortas de Guimarães Rosa no desmerecen al lado de su obra monumental. usted ya está viejo. que por lo menos... huí. Fue un escritor extraordinario. porque ya no podía aguantarme. al decirle esto. resultan siempre fascinantes. tuve que alzar todavía más alto la voz: "Padre. un contrasentido o contradicción para caracterizar el curso de un río. Sé que nadie supo más de él. El gran autor brasileño recorrió en su juventud. me pongan también en una canoita de nada. pero sobre todo conoció profundamente al hombre de aquella región para luego caracterizarlo en personajes que. yo. mi corazón latió con fuerza. Sé que ya es tarde y me da miedo perder la vida por los caminos de este mundo. tomaré su lugar. Río. cuando me llegue la hora de la muerte. río abajo. de monólogos ininterrumpidos. (2) Se asocian en esta línea. Y yo no pude. pedir y pedir un perdón.. La obra de Guimarães Rosa es fundamental en el panorama de la literatura brasileña. Espantado. aquellos vastos y remotos espacios que más tarde registraría magistralmente en sus libros. en este momento. Pero entonces. Yo me estremecí de golpe. Manejó el remo del agua asintiendo. oscuros o enternecedores.. ¿Soy hombre después de esta traición? Soy el que no fue. que el padre parece encarnar en el cuento de Guimaraes. las expresiones "cambio" y "permanencia". y enderezó hacia donde yo estaba. de palabras inventadas. Me escuchó. de orillas anchas: y. (1) Los relatos de João Guimarães Rosa (1908-1967) evocan las tierras desoladas y casi incomunicadas del estado de Minas Gerais. Se asocian en esta línea.. Guimarães Rosa obtuvo el reconocimiento internacional con la novela 'Gran sertón: veredas'. río adentro. Así se familiarizó con los dialectos locales. en esa agua que no para. y debido a su profesión de médico. las anécdotas y las supersticiones.. Sufrí el frío del miedo que cala hondo. río afuera. el que permanecerá callado.

del danés. Autodidacto. chapurreo algunas otras. del árabe. leo sueco. inglés. del finlandés. pero luego regresó a Belo Horizonte donde completó su educación. . latín y griego (pero con el diccionario a mano). del tupi. Fue miembro de la Academia Brasileña de Letras. del checo. estudié la gramática del húngaro. del japonés. en São João del Rei. entiendo algunos dialectos alemanes. 1956). Llegó a ser un políglota casi inverosímil. 27 de junio de 1908 Río de Janeiro. 19 de noviembre de 1967) fue un médico. el 27 de junio de 1908. del hebreo. francés. Nació en Cordisburgo." Todavía niño se trasladó a casa de sus abuelos en Belo Horizonte. en el estado brasileño de Minas Gerais. gusto y satisfacción. un poco de ruso. En 1925 se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minas Gerais. Pero todas mal. italiano. y su obra más influyente es Gran Sertón: Veredas (Grande Sertão: Veredas. autor de novelas y relatos breves en que el sertón (sertão) es el marco de la acción. Minas Gerais. del polaco. escritor y diplomático brasileño. empezando por el francés. del sánscrito. español. donde finalizó la enseñanza primaria. con apenas dieciséis años. holandés. esperanto. del lituano. de niño estudió varios idiomas. primero de los seis hijos de Florduardo Pinto Rosa (llamado por él Fulô) y de Francisca Guimarães Rosa (apodada Chiquitinha). alemán. como puede comprobarse en estas declaraciones suyas en una entrevista: "Hablo portugués.25 Biografía Tomada de Wikipedia João Guimarães Rosa (Cordisburgo. cuando todavía no había cumplido los siete años. Y pienso que estudiar el espíritu y el mecanismo de otras lenguas ayuda mucho a una comprensión más profunda del propio idioma. Inició los estudios secundarios en el Colégio Santo Antônio. Principalmente cuando se estudia por diversión.

donde permaneció cerca de dos años. que sirve de referencia e inspiración a su obra. entonces en el municipio de Itaúna (Minas Gerais). el 19 de noviembre. su muerte continúa siendo un misterio inexplicable. Y que compartes con ellas bendiciones. en su segunda candidatura. muchacha de apenas dieciséis anos con la que tuvo dos hijas: Vilma y Agnes. En 1933 se trasladó a Barbacena en calidad de oficial médico del noveno batallón de infantería. y fue destinado al sector del Túnel en Passa-Quatro (Minas Gerais) donde conoció al futuro presidente de Brasil Juscelino Kubitschek. Es una forma sencilla de demostrar que las tienes presentes. el ministerio de relaciones exteriores brasileño. Fue elegido por unanimidad miembro de la Academia Brasileña de Letras en 1963. Al volver de Itaguara. en la Revolución Constitucionalista de 1932. sobre todo por estar previamente anunciada en Gran Sertón: Veredas. en la ciudad de Río de Janeiro. Regala este e-libro. Guimarães Rosa sirvió como médico voluntario de la Fuerza Pública. pasó algunos años de su vida como diplomático en Europa y América Latina. y falleció tres días más tarde. . Es en esta localidad donce tiene contacto por primera vez con el mundo del sertón. Tras aprobar la oposición para Itamaraty. HAZ UN REGALO FACIL DE DAR QUE LLEGA DIRECTO AL CORAZÓN Envía este e-libro a las personas que aprecias. su mente y su corazón de manera positiva.26 El 27 de junio de 1930 contrajo matrimonio con Lígia Cabral Penna. No tomó posesión hasta 1967. por entonces médico jefe del Hospital de Sangre. Poco antes de su boda había completado sus estudios y comenzado a ejercer la profesión en Itaguara. novela calificada por el autor de "autobiografía irracional". Si bien el certificado de defunción atribuyó su fallecimiento a un infarto. Estás impactando su espíritu.

El bloqueo y otros cuentos Murilo Rubiao 26. Música. Luis Pie y Los Vengadores Juan Bosch 22. Maestro Aquiles Julián 4. Pequeños prodigios Aquiles Julián 10. Historias que iluminan el alma Aquiles Julián 18. 30 Historias de Nasrudín Hodja Aquiles Julián 6. La tercera orilla del río y otros cuentos Joao Guimaraes Rosa . Una Carta a García Elbert Hubbard 5. Rashomon y otros cuentos Ryunosuke Akutagawa 27. El ingenio del Mulá Nasrudín Aquiles Julián 15. Cuatro cuentos Juan Bosch 17. Letras sin Dueños (Selección de parábolas) Aquiles Julián 3. Historias para Crecer por Dentro Aquiles Julián 7. García Márquez 16. Cuentos árabes Aquiles Julián 29. Josefina. Los temperamentos Conrado Hock 19. El Go-getter Peter Kyne 11. Una rosa para Emily William Faulkner 20. Ton René del Risco 23. La casa de Matriona Alexander Solzenitsin 24. Algo muy grave va a suceder en este pueblo G. obsequio de INTERCOACH 27 Libros de Regalo 1. El traje del prisionero y otros cuentos Naguib Mahfuz 28. Acres de Diamantes Russell Conwell 8. atiende a los señores y otros textos Guillermo Cabrera Infante 25. Llevar a Gladys de Vuelta a Casa y otros cuentos Aquiles Julián 2. 3 Historias con un país de fondo Armando Almánzar R. Ahora que vuelvo. Historias para cambiar tu vida Aquiles Julián 13. Mujer que llamo Laura Aquiles Julián 12. El abogado y otros cuentos Arkadi Averchenko 21. Semejante a la noche y otros textos Alejo Carpentier 30.Libros de Regalo Colección gratuita enviada por email. 9.

El Circuito Activo de Ventas. Clason Liana Arias Humberto del Pozo López . La esencia del coaching 2. El software del cerebro: Introducción a la PNL 6. CVA 3. Cómo prevenir la osteoporosis Cristina Gutiérrez Cristina Gutiérrez Iniciadores de Negocios 1.28 CIENSALUD 1. El diálogo socrático. Cómo tener siempre tiempo 7. Inteligencia de Salud y Bienestar: 7 pasos 2. El activo más desperdiciado en las empresas 5. Su aplicación en el proceso de venta. Varios autores Aquiles Julián Aquiles Julián Aquiles Julián Varios autores Aquiles Julián George S. El hombre más rico de Babilonia 8. Cómo hacer proyectos y propuestas bien pensados 9. El origen del mal servicio al cliente 4.

29 Colección Libros de Regalo 2008 .

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