£I Camino deI Chamàn

Una Ieyenda de transformación
Autores:
CIaudia Miranda
£duardo Londner
Editado por:
Fundación Latinoamericana de Terapias Naturales
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© Copyright 2010 - Claudia Miranda y Eduardo Londner
Este libro y el CD que lo acompaña no pueden ser reproducidos total ni parcialmente por
ningún medio sin permiso expreso del autor. Todos los derechos reservados.
Las Esencias Chamánicas desarrolladas por Daniel Mapel (USA) son incluidas en este li-
bro a fn de informar de sus cualidades, y la marca Wild Earth y/o Animal Essences como
así también las descripciones de las esencias son propiedad de Daniel Mapel.
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Los elementos y conceptos aquí vertidos no pretenden diagnosticar, prescribir, tratar ni
curar patologías físicas ni mentales, sino establecer un estado interior de armonía y cui-
dado consciente de las emociones, pensamientos y la salud física. Ante cualquier duda
sobre problemáticas físicas y/o mentales, consulte con el facultativo adecuado.
4 lEl Camino del Chamán
Introducción
El Chamán Urbano
El chamán es una persona que nuclea los conocimientos más útles
en los niveles cultural, tradicional, espiritual, histórico, medicinal, cien-
tfco y social de una comunidad, y los actva con sabiduría, ayudando a
las personas de su pueblo a desarrollarse y evolucionar para cumplir su
misión de vida y conectarse con el Gran Espíritu. Para esto, tene la ca-
pacidad de viajar entre diferentes reinos de realidad, y un majestuoso
poder interior, a la vez de un uso impecable de la palabra.
Cuando nos referimos a los chamanes solemos imaginar a perso-
nas de tribus o sectas, y en el mejor de los casos las ubicamos en un
pasado lejano, pues como humanidad hemos adquirido conocimientos
más sofstcados. Esto es porque el hombre moderno se desconectó de
la corriente de la vida espiritual, cofando en la tecnología y la ciencia
como fuentes únicas de conocimiento y soluciones a sus necesidades.
Nuestra vida, después de un millón de años sobre la terra, se ha
vuelto vertginosa. Y a pesar de las comodidades que la vida urbana
y la alta tecnología nos proponen, surgen sentmientos contradiccio-
nes, vacío existencial, una fuerte tristeza por estar aislados a pesar
de medios de comunicación muy efcaces, y confictos que no pueden
solucionarse desde el exterior. Luego de la euforia, nos volvemos a
tener que encontrar con aquella persona que más queremos y menos
conocemos, la que nos observa confundida desde el espejo. El camino
del chamán tene dos etapas:
La primera es un viaje de retorno desde la mente al corazón, des-
de la realidad puramente objetva, que puede convertrse mediante el
sueño colectvo en algo superfcial y mecánico, al mundo más interno y
rico de los sentmientos y emociones, de la vinculación invisible.
La segunda es el encuentro con el Gran Espíritu, ese gran sol cen-
tral del cual todos somos pequeños rayos. Esta segunda etapa nos re-
El Camino del Chamánl 5
conecta con todos los demás, con la naturaleza y con el cosmos, pero
también con todos los reinos de realidades no ordinarias.
Pero el chamán, o hermano sagrado como preferimos llamarlo,
no debería ser un miembro especial de la comunidad, un sabio al que
acudir en momentos de conficto y duda. Para equilibrar la evolución
espiritual con el nivel cientfco y tecnológico de la actualidad, cada per-
sona debería desarrollar su chamán interno, algo que, aunque oculto,
siempre estuvo disponible para quien se atreviera a cultvarlo. Es este
desarrollo de nuestro chamán interno en forma individual, consciente
y responsable, lo que fnalmente puede conectarnos a todos. El mesías
que estabas esperando sos vos mismo.
Desde el propio instante en que nuestras células comienzan a unir-
se y multplicarse para crearnos estamos recibiendo, a través de nues-
tra cadena de ADN, toda la información que necesitaremos a lo largo
de nuestras vidas, lo que posteriormente se transformará en sabiduría
lista para ser desarrollada. Ya venimos con lo que hace falta.
Desde niños, antes de la socialización y los límites culturales, ha-
cemos uso de ese poder, y mediante nuestra mirada inocente y lúdica
desenterramos y fjamos esa información llena de tesoros que guarda-
mos adentro como un procesador, sin que sea evidente para nuestros
mayores, ni para nosotros mismos.
Allí conocemos distntos mundos, y nos resulta natural entrar y
salir de ellos, lo practcamos en nuestros juegos. Muchas veces lo con-
tamos: “mamá, anoche viajé a una ciudad donde sólo había elefantes,
donde la mamá elefanta llevaba en la trompa un ramo de fores dora-
do con la que cuidaba a todos los cachorros…“, o “má, pá, anoche los vi
durmiendo abrazados cuando pase volando por su habitación: estaba
yendo a jugar con una estrella”. Son claros viajes a realidades no ordi-
narias que nosotros rotulamos como “imaginación”.
Los hijos y los nietos tenen a veces recuerdos en los que se in-
vierte la línea temporal: “cuando eras chica yo te cuidaba a vos”.
Todas estas manifestaciones son califcadas como creatvas. Y
esta es la palabra clave para entrar en la primera habitación en el cas-
tllo del chamán: creatvidad. Esto es ni más ni menos que la capacidad
de engendrar sueños, viajar a otros estados de conciencia, y resolver
6 lEl Camino del Chamán
enigmas en un nivel mental diferente. Son estos primeros viajes los
que nos preparan para iniciar el Gran Viaje.
Todos tenemos esas capacidades, y la única diferencia entre los
chamanes y vos es un poco (o un mucho) de práctca disciplinada.
Tendrás ciertas guías, que al principio son compañeros de camino que
hayan recorrido esos escalones, pero que inevitablemente derivarán
en tus propios guías de los reinos invisibles. No hay maestros en el
camino del chamán más allá de las plantas, animales, fenómenos de la
naturaleza, seres de la geografa, situaciones y seres invisibles de luz.
La palabra fundamental para el aprendizaje que nos lleva a ser hom-
bres de conocimiento es respeto, pero nunca obediencia.
La única obediencia que reconoce nuestra evolución es seguir el
camino indicado por nuestra voz interior, el llamado del alma. Nues-
tra humildad genuina radica en reconocer que aunque podemos es-
tar avanzando por el sendero correcto, siempre estamos caminando y
aprendiendo. Le declaramos una guerra sin cuartel en nuestro ser a los
roles fjos, que además de falsos son aburridos.
Lo primero que necesitamos para reclamar, despertar y recuperar al
chamán interno, es aceptar la diversidad de mundos visibles e invisibles.
Aceptar con naturalidad a los seres de luz y sombra que viven en ellos y
abrazar el temor para asumir esas realidades como parte de la vida.
En otras culturas más conectadas con la naturaleza, las personas se
reúnen alrededor del fuego a contarse historias. Cada historia trae sabi-
duría y luz a la comunidad para ser incorporada a la vida de todos.
Te invitamos, entonces, alrededor de un fuego imaginario, a reco-
rrer la leyenda que queremos contarte, una de tus historias posibles.
ClaudiaMirandayEduardoLondner
Buenos Aires, Argentna
10 de Octubre del 2010
El Camino del Chamánl 7
La Leyenda de la mujer chamán
Es un día salvajemente lluvioso en la gran ciudad. Cuesta un poco
respirar con el humo de los vehículos, al que se le suman las manos
agitando cigarrillos, en un ritmo lleno de frenétca locura. Suspirás, vas
con apuro, como todos los que te rodean, y mientras ahogás un insulto
al insensible colectvero que te salpicó al pasar por un charco a toda
velocidad, agarrás fuerte la cartera, casi instntvamente.
- Con todo lo que está pasando… –pensás murmurando.
La temible sombra que te puso en alerta resulta ser una delgada
anciana, con sus dimensiones deformadas por el bamboleo del para-
guas. Se te escapa una media sonrisa, pero cambia el semáforo y otra
vez explotan los bocinazos, insultos, autos que se abalanzan y frenan
amenazadores: y sin embargo la anciana no es arrastrada por el ritmo
de la ciudad.
Mientras tu mente la juzga pensando “si vas tan lento no creo
que vayas a vivir mucho”, reparás en un leve dolor de cabeza que te ha
acompañado los dos últmos meses.
- Tendría que tomar algo –decís automátcamente.
El dolor se intensifca un poco cuando recordás que van a cerrar
la ofcina adonde llevás tu trámite, un trabajo de cuatro días que si no
presentás a tempo se va a ir por la borda. Cuando apurás el paso sen-
ts pinchazos en el interior de tu cerebro que te obligan a detenerte.
La lluvia se vuelve más agresiva. Y una vocesita grave, calma, surge en
medio del dolor:
- Yo ya viví mucho, pero tú...tenes que empezar a moverse más
lento si quieres llegar a algún lado.
Al principio no podés creer que ese pensamiento haya surgido de
tu dolor de cabeza. Tampoco reconocés la voz.
- En serio, no llegas nunca porque siempre estás corriendo.
Parece una burla, pero allí está. Sin paraguas, totalmente erguida,
8 lEl Camino del Chamán
y riéndose mientras la lluvia la empapa, la anciana que hace un instan-
te era víctma de un torrente de insultos por parte de los conductores,
te está hablando a vos.
- ¿Y usted qué sabe? – alcanzás a retrucar desde una ira que
sube hacia tu garganta como si fuera una erupción.
- Nadie sabe realmente nada, pero, ¿qué pasaría si le inyectaras
vida a tus pasos? ¿Si dejaras de caminar como un cadáver apurado, para
empezar a sentr tus pisadas, la lluvia, el viento que acaricia tu cara?
- Esto es lo único que me faltaba –hablás para vos misma pero
la mirás de reojo – una vieja loca.
La vieja echa a reír a carcajadas. Te sorprende un poco su vita-
lidad, debe tener más de ochenta años y su risa parece íntegra, se
superpone a todos los sonidos de la calle. Y su frmeza, sin embargo,
no es agresiva.
- Loca puede ser, pero también soy tu guía – te dice secándose
las lágrimas que le provocan tanta risa.
- Yo me las arreglo bien. – le decís un poco impaciente, querien-
do sacártela de encima.
- Ya veo… - la anciana suaviza un poco el tono mirando tu cabeza
con ojos burlones.
Sabés a qué se refere.
Ver nota *1
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El tempo se detuvo, y ya no hay autos, bocinas, lluvia, insultos
ni humo. Estás en una pradera de un verde intenso, con pastos que
crecen a diferentes alturas, y comunidades de antguos y poderosos
árboles. Podés sentr la presencia de animales que aún no se dejan
ver. Sentada a lo lejos, en un amplio claro circundado por un arroyo,
la anciana te espera. Te hace una seña para que te acerques a ella y
compartas su espacio.
Esta oportunidad de dar el primer paso puede cambiar tu vida,
El Camino del Chamánl 9
porque es el primer paso que te adentra en un sendero lleno de apren-
dizaje, un viaje que se desarrolla en dos dimensiones: hacia adentro, en
dirección a lo más profundo de tu corazón, y hacia afuera, con un destno
que aún no podés imaginar, un insondable misterio. De todas formas, si
recorriste bien el camino, te darás cuenta cuando hayas llegado.
Al llegar adonde espera la anciana, te sentás frente a ella sin que
necesite decírtelo. Su mirada es frme y dulce a la vez, llena de sabiduría
y de vida. Su cuerpo está muy erguido, pese a su avanzada edad. Cuando
la anciana se incorpora de un salto, pensás casi sin querer que uno puede
tener muchos años sin ser viejo, sin tener dolores.
Prestás atención al lugar que las rodea a ambas. Aunque no tene
límites fsicos, es como si tuviera un claro centro y una campana de
energía las protegiera. Sentada en el centro de esta especie de círculo
imaginario, te sents más fuerte y relajada que normalmente.
La anciana, como entendiendo tu sensación, comienza a explicarte:
“Estás sentada en un espacio de poder. Cada lugar guarda las
energías que pasan por él, y si te dedicas a cultvar con energías amo-
rosas un lugar que elijas, se irá transformando, volviéndose cada vez
más poderoso. En cada uno de los lugares que frecuentas comienza a
evaluar dónde te sientes más cómoda o incómoda. Llegarás a adqui-
rir una gran sensibilidad con la práctca. Luego que lo hayas elegido,
nómbralo sagrado, y trátalo como tal. Puedes limpiarlo especialmente
con tus manos, puedes incorporarle pensamientos amorosos, lo que
descubras que aumenta su magnetsmo. Ese lugar te servirá para prac-
tcar, y es tu círculo de poder”.
“Por el momento te presto el mío, mientras compartmos algunos
pasos. No soy una maestra, porque los maestros en realidad no exis-
ten. Este arroyo que pasa a mi lado es un maestro verdadero, los árbo-
les con su sabiduría y su conexión con la terra nos brindan invaluables
lecciones, el sol y la luna nos enseñan sobre el cosmos. Incluso los
animales y los propios acontecimientos son nuestros maestros. Pero
las personas somos simplemente hermanos que compartmos, gracias
a la voluntad del Gran Espíritu, unos pocos pasos de vida. Y por eso soy
tu humilde guía en este sendero que has aceptado recorrer”.
Ver nota *2
10 lEl Camino del Chamán
A esta altura, tus dudas iniciales se han disipado. Y ya sea que
estés en un dulce sueño, en una experiencia de imaginación o hayas
perdido la razón, lo que está pasando parece gustarte, sobre todo por
lo instructvo. Siempre puede uno despertarse si se pone feo, pensás,
tratando de evitar la mirada de la anciana. Ella te mira y te cuenta:
“Para entrar en el camino de los hermanos sagrados, uno vive un
momento en que parece que el mundo se nos viene encima, tal vez
una experiencia intensa y poderosa, y una vez que la atraviesas sabes
que jamás volverás a ser quién eras. Esto se llama “iniciación externa”,
y a mucha gente le sucede en los primeros quince o veinte años. La
mayoría la olvidamos, o cuando pasa mucho tempo le restamos im-
portancia. ¿Recuerdas alguna experiencia que puso en juego todas tus
seguridades, que tal vez fue aterradora pero al salir sentste que tenías
fuerzas renovadas, que tu comprensión había aumentado?”
Mientras pensás, la anciana entra en un sueño. Totalmente dor-
mida e inmóvil, recorre su propia historia buscando el instante de su
iniciación externa, esa entrada a un mundo en que las cosas signifcan
mucho más que lo evidente. Cubierta por un grueso poncho de lana,
entra en terrenos más y más profundos de su mente, mientras se pre-
para a revivir esa experiencia que la impulsó en este camino, hace ya
tanto tempo. Vos tenés tempo de hacer lo mismo, mientras el atar-
decer, ese puente entre los reinos del día y de la noche, comienza a
acariciarte lentamente con una despreocupada brisa. Te dejás caer y,
protegida por un manto de nubes, comenzás tu viaje al mundo inter-
no, en el que recordás con todo detalle tu primera iniciación.
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El Camino del Chamánl 11
Qué es el Camino del Chamán
Cuando somos niños nos atrevemos a explorar, a inventar realida-
des alternatvas, a caminar senderos de fantasía junto a aliados invisi-
bles. Así jugamos en un marco de seguridad interior que nos permite
regresar con nuevas habilidades y cualidades, riquezas invaluables que
traemos del reino de lo invisible al mundo fsico. Alguien me contó
que en su infancia tenía un “amigo piedra” que le brindaba confanza
frente a situaciones desconocidas. A veces lo ponía a conversar frente
a otras piedras para explicarles cosas, y el “amigo piedra” disertaba
literalmente frente a los demás. Con el tempo esta confanza interna
le permitó alcanzar niveles de maestría en el arte de comunicarse con
grupos grandes de gente. Napoleón Hill, escritor del famoso libro “La
Ley del Éxito”, proponía crear un consejo de ayudantes invisibles, per-
sonalidades a quienes uno admirara y pedirles consejo para encontrar
la acción adecuada y el mejor camino para lograr el éxito.
En nuestra cultura, estas iniciatvas son cercenadas a determina-
da edad por considerarlas inadecuadas para la persona adulta, olvi-
dando que el adulto convivirá con el niño que fue y con el anciano
que será durante toda su existencia. La separación es creada por una
percepción fragmentada, sub-producto de una socialización demasia-
do rígida, y da por resultado un sentdo ilusorio de separación y el
retroceso o desconexión de los reinos invisibles.
En casi todas las culturas, sin embargo, existeron personas que
no sólo mantuvieron ese contacto inicial con otras realidades, sino
que adicionalmente lo cultvaron, avanzando en el conocimiento de
las reglas que gobiernan las realidades no ordinarias y los métodos
para actuar y lograr el mayor benefcio de su acción en las mismas,
sin perder la integración con el gran espíritu que une todas las cosas.
De esta manera obtenían, según sus relatos, visiones, premoniciones,
comunicación con otros tempos, con seres de otras dimensiones y
otros reinos tales como árboles, animales, fenómenos meteorológi-
12 lEl Camino del Chamán
cos, almas errantes, y hasta podían modifcar sus acciones mediante
una amorosa y persuasiva comunicación. Los natvos de América se
referían a ellos como los “Traedores de Lluvia”, que lograban que las
cosechas fueran exitosas al lograr infuir en el clima.
Una sobrevaloración del poder externo y de la objetvación dio
como resultado que estas experiencias, en nuestra civilización actual,
fueran relegadas y consideradas siniestras o por lo menos ridículas, y
tratadas injustamente como falsas. Por otra parte, el intento de per-
sonas con poca apertura de conciencia de utlizar fragmentos de este
profundo conocimiento con fnes egoístas o maliciosos puede asustar a
quienes se interesan genuinamente por este campo de conocimiento.
El camino del chamán es la búsqueda de un aprendiz, alguien que
se encuentra internamente preparado (aunque tal vez aún no lo sabe),
por recorrer los pasos necesarios para convertrse en un “hermano
sagrado”, defnido como chamán, hombre de conocimiento, sabio, u
otras denominaciones que se han dado al mismo grado de evolución:
un alma que entende cómo viajar y funcionar según las reglas de rea-
lidades no ordinarias para obtener sabiduría profunda. Un ser libre
que además entende la interdependencia de todas las cosas, crea su
propia vida utlizando el máximo de su potencial y arroja luz en forma
permanente sobre su entorno, corrigiendo sin juzgar.
El recorrido que tendrá que hacer el aprendiz es un proceso
pragmátco que requiere mucha refexión por parte del caminante, y
aunque tene una estricta disciplina no es rígido. No es tarea fácil, y
por eso la naturaleza cuando está preparado, le envía un guía, alguien
que recorrió su propio camino interno y dominó a sus propios enemi-
gos, para que le brinde consejos y aliento durante el aprendizaje. El
guía debe ser visto más como asistente que como maestro, ya que los
maestros del chamán son todos aquellos con quienes se encuentra,
sean amigos, aliados, plantas, animales, fenómenos naturales, seres
invisibles, y las propias situaciones y confictos por los que debe atra-
vesar. El guía, quizás, es el futuro del mismo aprendiz, la versión ideal,
llamada por algunas corrientes de pensamiento la presencia “Yo Soy”.
El viaje requiere partr de la mente hasta llegar al corazón, y una
vez aprendidas las lecciones que permiten entender profundamente
El Camino del Chamánl 13
las propias emociones, viajar adonde sea preciso para recuperar la
unidad con el gran espíritu, para reclamar y manejar cuotas cada vez
más elevadas de poder interior, sin morir en el intento. Todo esto, f-
nalmente, deberá traducirlo el chamán en benefcio para su pueblo,
para la madre terra, y para sí mismo. Aunque en este punto, el logro
personal o poder externo es sólo un efecto colateral, porque la mayor
recompensa del chamán es la satsfacción de haber “entendido”.
Durante los últmos veinte siglos, el ser humano ha logrado un
impresionante desarrollo tecnológico. Cosas que hace meses parecían
mágicas, hoy son realidades simples y accesibles. El poder externo
se ha llenado de realizaciones. Por otra parte, nuestra evolución es-
piritual ha sido tan limitada, que no saldríamos benefciados si nos
comparáramos con nuestros hermanos que fueron contemporáneos
de Cristo, o de Buddha. Sólo algunos pocos alcanzan el privilegio de
un desarrollo espiritual aceptable, y tanto la comodidad de las ciu-
dades, como la hipnosis de la conciencia de masa (como también los
extremos de riqueza y pobreza económica), han creado una gran ma-
quinaria de seres que viven prisioneros de la ilusión de lo funcional.
Tratando desesperadamente de durar sin alertar a la máquina sobre
nuestras diferencias, nos hemos convertdo, salvo excepciones, en ca-
dáveres andantes y uniformados.
El poder interno necesita ser llamado para lograr el equilibrio,
para que de esta forma, entre otras cosas, los logros que hemos obte-
nido en la realidad cotdiana no se pierdan.
Y el poder interno que puede obtenerse mediante el camino del cha-
mán es una llama individual que, unida a todas las otras llamas, puede
crear un gran sol que ilumine nuestras acciones individuales y colectvas.
El chamán, en este momento de nuestra historia colectva, ya no
puede ser un miembro único y especial del grupo, porque ahora sa-
bemos que la semilla está latendo dentro de cada uno de los seres
vivos. Por eso te invitamos a desarrollar ese conocimiento que ya está
corriendo en tu sangre como un gran río de luz, esperando despertar
para iluminar al mundo.
Vamos a intentar acompañarte humildemente con pistas, ele-
mentos, consejos y ejercicios que derramamos, con amor, a lo largo de
las páginas que siguen.
14 lEl Camino del Chamán
La Canción del Alma
Existe una canción que empieza a sonar con tu primer latdo de
vida, aunque fue murmurada por el Gran Espíritu y aceptada por tu
alma, mucho antes de que iniciaras el viaje por la Madre Tierra. Es una
canción que te defne, te nutre, te da motvo y es además tu meta. Es
una canción tan bonita que no existe otra igual, una bella melodía que
tene un ritmo al cual sólo vos sabés bailar, y cuando lo hacés, te sen-
ts absolutamente conectada con todos los otros sonidos. Esa canción
sólo es buena para vos, y si no está sonando en tu vida, no estás bien
aunque sepas disimular. Esa canción dejará de sonar con tu últmo lat-
do, pero el Gran Espíritu y tu alma la seguirán cantando para siempre.
A eso llamamos la canción del alma.
La creación de espacios sagrados
La progresión natural de purifcar la energía en
tu hogar es que toda su vida se vuelva sagrada,
de modo que todo tenga signifcado y propósito.
- Karen Kingston
Uno de las principales expresiones externas del poder interior es
la creación de espacios sagrados. ¿Cómo se crea un espacio sagrado?
Simplemente se lo nombra y se lo trata como tal. Con el tempo la vi-
bración del mismo se elevará al punto donde será poderoso. Nuestros
nuevos espacios sagrados pueden ser de naturaleza fsica, temporal,
situacional o vincular. Algunos ejemplos son:
Espacios: El lugar donde vas a dormir, o el que elegís para me-
ditar. Lo limpiás con amor, le das un tratamiento especial, no permi-
ts que allí sucedan situaciones violentas o carentes de respeto, dejás
cualquier problema fuera de ellos. Lo adornás con objetos que sim-
bolizan lo que signifca para vos, le das un aroma natural y especial.
El Camino del Chamánl 15
Y fnalmente, cada vez que estás dentro de él, todo lo que no vayas a
hacer allí desaparece, y tu conciencia partcipa de tu espacio sagrado.
Vínculos: Elegís una persona querida, y decretás que tu vínculo
con esa persona es sagrado. Cumplís con tu palabra con esa persona,
la tratás amorosamente, la observás a ella y sus acciones siempre bajo
la luz del amor, sin juzgarla. La acompañás con respeto en su camino
cuando te sea posible, pensás sobre ella sólo pensamientos favora-
bles, y cuando tenés la posibilidad de compartr tempo con ella le das
un trato respetuoso a esos momentos (libres de interrupciones inne-
cesarias, prestándole atención y amorosa escucha).
Reconocer los límites
Además de reclamar y tomar el propio poder, y establecer los lí-
mites de infuencia sintonizados con él en el mundo cotdiano, es im-
portante respetar los espacios de no infuencia. Decidir lo que te toca
sin ataduras, y soltar lo que no te toca, sin condiciones. Esto es muy
importante en las relaciones humanas, ya que algunas veces nos que-
remos convertr en salvadores, justcieros, o simplemente controlado-
res. La propuesta es manifestar en nuestra vida relaciones de respeto
mutuo, donde todas las partes reconocen los alcances y límites en el
ejercicio de poder, y cada uno hace su parte en la mejor forma posible,
para lograr una comunión amorosa.
EjErCiCio:
Refexioná unos minutos sobre momentos o situaciones en que
estás haciendo la parte que le toca a otro, o decidiendo sobre cosas que
están en el reino de infuencia de otro. Puede ser un colega, un amigo,
un familiar, o bien un extraño, y tu intención ser buena.
• ¿Qué te toca a vos y decide otro y qué no te toca decidir y lo
hacés, tal vez invitado por un tercero que te pide que intervengas?
16 lEl Camino del Chamán
• ¿Estás cómodo con esto?
• ¿Cómo podrías reclamar lo que te toca, o excusarte de interve-
nir en lo que no?
Escribí tus decisiones en un papel para estudiarlo y dedicate a
ponerlo en práctca.
Los Distractores
Los obstáculos y los poderosos enemigos son fácilmente ident-
fcables. Por lo tanto, aunque la tarea de vencerlos parezca ttánica,
por lo menos sabemos que están ahí. Podemos suponer, aunque no
seamos un caminante experimentado, lo que tendríamos que hacer.
Pero los distractores son pequeños diablillos que te prueban una
y otra vez consumiéndote en pequeños pedazos. Casi ni percibís tu
presencia a menos que estés sumamente alerta. Y cuando llega la hora
en que te consumieron todo el poder, ya es tarde para enfrentarlos, se
han vuelto enormes.
Son pequeños hábitos que nos quitan energía y los hacemos más
por costumbre que por deseo. Detalles que descuidamos, o los juegos
psicológicos en los que nos embarcamos, repitendo la misma coreo-
grafa que no conduce a ningún lugar, una y otra vez.
Cuando se presentan por dentro, en la parte media del mundo inter-
no, pueden ser dudas, distracciones, o bien una certeza irrefexiva, todo
lo que hacemos en forma automátca, sin estar plenamente presentes.
Algunos de los distractores más comunes son:
• El Chisme, tal vez el peor de todos: horas y horas perdidas por
partcipar de la energía del chisme, descuidando nuestro compromiso
con la palabra honesta. Aunque al principio puede resultar entretenido,
este distractor, que es un efectvo pasatempo, va cobrando personalidad
propia, en partcular cuando toma a dos o más personas en forma de co-
munidad, y se va fumando las almas de los que partcipan. Para acecharlo
efcazmente, hay que negarse a hablar de personas que no estén.
El Camino del Chamánl 17
Viajes a
Realidades No Ordinarias
El otro pilar sobre el que se funda el camino del chamán es la
visita regular a realidades no ordinarias, es decir reinos de realidad
diferentes al acuerdo colectvo en el que una mesa es una mesa, un
par de anteojos sirve para ver mejor, etcétera.
Aunque al principio puede resultarte como raro eso de las “reali-
dades no ordinarias”, refexionando en el trabajo para este libro pensa-
mos que todos somos un poco chamanes, al menos una vez por día. Y
es que cuando nos acostamos a dormir ingresamos en forma natural en
uno de los más profundos estados alterados de conciencia: el sueño.
Cuando soñamos, muchas cosas pasan que tenen o no relación con
la vida cotdiana, pero debemos coincidir en que no todos soñamos lo
mismo. Por otra parte, los sueños no cumplen en forma consistente con
las leyes fsicas, y pueden pasar muchas cosas increíbles y fantasiosas en
el mundo de los sueños. La mayoría de la gente sueña de vez en cuando
(o eso dicen), y olvida lo que soñó a las pocas horas de despertar.
Pero con un poco de práctca podemos incorporar mucha infor-
mación del mundo de los sueños a nuestra realidad cotdiana, enrique-
ciéndola con sabiduría, tal como hacían los antguos chamanes.
EjErCiCio:
PriMErViajEChaMániCo
Este es el primer viaje que realiza todo hermano sagrado. Cuando
te vayas a dormir esta noche, dejá un anotador con una lapicera en la
mesa de luz. Antes de dormir, si tenés algún problema o conficto en tu
vida, preguntá cómo podrías solucionarlo, o escribilo en el anotador.
18 lEl Camino del Chamán
Ya está, no necesitás pensar más en tu preocupación (si tenés otras
preocupaciones escribilas y dejalas ir, no te las vas a olvidar porque
están escritas).
Disfrutá de un buen descanso, y si al despertar recordás algún
sueño escribilo apenas te despertás.
El mundo de los sueños, entonces, es un reino para que el her-
mano sagrado cultve su conexión con los estados no comunes de rea-
lidad, y los pasos para incorporarlos a la conciencia son:
1) La primera medida será decretarlos sagrados.
2) Prestarles atención y tomar nota mental, y en lo posible escrita,
de todos los detalles posibles.
3) Incorporar preguntas de la realidad cotdiana o problemátcas
que estés atravesando para recibir ayuda o consejos
4) Comenzar a partcipar en los sueños. Es posible partcipar en
forma consciente de los sueños, y de esa forma producir pro-
fundas modifcaciones en la personalidad.
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EL CAMINO DEL CHAMAN
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