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conocer y vivir la biblia

Pedro I. FraIle

La formación del Nuevo Testamento
En estos tiempos en que libros de ficción atraen la atención de personas inquietas, aunque no siempre con criterios bien formados, no está de más que volvamos a recordar lo que ya sabemos desde hace tiempo. Cuando afrontamos los evangelios sabemos que no estamos ante «crónicas» de la época; tampoco ante escritos «asépticos» encargados a un escritor profesional que no le interesa de lo que escribe. Lo primero y principal es Jesús. Fue tanta, tan grande, tan intensa y extensa, tan novedosa y fresca, tan rompedora sin dañar y atractiva sin avasallar, la figura de Jesús, que los que lo conocieron no se quedaron indiferentes. La literatura evangélica, los evangelios, no nacen de tramas extrañas, ni de grupos ocultos que quieren dominar al mundo. Es la experiencia de una persona como nunca la había habido antes ni la habrá después. Para los creyentes se trataba y se trata del mismo Hijo de Dios; para los contrarios, de alguien desestabilizador y peligroso que debía ser rápidamente eliminado. Los evangelistas no transmiten nuevas teorías, ni se interesan por competir entre ellos a ver quién tiene más éxito editorial. Es la fuerza de las comunidades pospascuales, la vida que salía por sus poros, las ganas de vivir y comunicar que nacían en cada encuentro, la que provoca y origina los evangelios. Como textos literarios que son, no se pueden sustraer a la crítica literaria: ¿qué género literario usan?, ¿a quiénes se dirigen los autores?, ¿qué fuentes utilizan para su composición?, etc. Pero como textos teológicos que son, no buscan que el lector se quede indiferente, sino que se quede impactado. ¿Quién fue Jesús y quién es Jesús para mí? ¿En qué cambia mi vida si yo creo en Jesús?

Las palabras que Jesús pronuncia forman parte de un proyecto: reúne a unos discípulos y les envía a anunciar la llegada del Reino de Dios.

ForMaciÓn De loS evanGelioS: eTaPaS
La formación del evangelio la podemos resumir en tres grandes etapas : 1) Jesús de Nazaret. Jesús predica a la gente en general, a sus discípulos en particular. Éstos recuerdan sus «palabras», sus «dichos», sus «enseñanzas», sus «parábolas». Debemos dar gran importancia a la tradición oral, fundamental en los pueblos antiguos, pero de una forma especial en el Oriente. Es la forma de conservar y de transmitir un saber de padres a hijos, de maestros a discípulos. Jesús no predica dichos sueltos, como si de un sabio enigmático se tratara. Las palabras forman parte de un proyecto: reúne a unos discípulos, elige a unos apóstoles, les envía a anunciar la llegada del Reino de Dios. Tampoco es Jesús un profeta de buenas intenciones, de hermosas pero irrealizables promesas. Los signos acompañan a Jesús: realiza curaciones,

expulsa del Templo a los mercaderes, entra solemnemente en Jerusalén, acude a casa de pecadores. La vida de Jesús no es la de un personaje mítico donde narración y leyenda se entremezclan: se recuerda su muerte trágica, la comunidad guarda celosamente el recuerdo de la geografía de la pasión, proclama la certeza de la resurrección. 2) Las primeras comunidades (c. 35-70 d.C.). Podemos pensar que en esta primera etapa coexiste con la tradición oral que se transmite y se enriquece en las celebraciones, en las catequesis, en los anuncios, los textos escritos que poco a poco van tomando forma parcial, fragmentaria. Al principio son colecciones de dichos, de milagros y de parábolas. Aún no podemos hablar de la obra maestra que surgirá de la mano del evangelista, del redactor, verdadero historiador y teólogo. Hoy se admite con seguridad que el primer relato seguido fue el de la pasión. Podemos decir que los evangelios nacen en torno a tres centros: la predicación, la liturgia, la enseñanza. Es el «primer anuncio», el kerygma que hace nacer nuevas comunidades, frescas, jóvenes… Son las primeras celebraciones que aún no tienen textos propios y que tienen que vivir en parte de prestado de la liturgia judía, pero poniendo en el centro la novedad de la muerte y resurrección de Jesús. Son las primeras catequesis que se tienen que ir articulando para explicar a los nuevos cristianos, a los nuevos bautizados, quién es Jesús y cuál es la novedad de la vida a la que ellos se han incorporado. Debemos pensar, por tanto, en unos primeros años de intensa actividad narrativa, muy creativa en lo literario y en lo teológico. ¿Cómo si no celebrar la acción definitiva de Dios en la persona de Cristo? ¿Cómo cantar el nuevo designio de Dios?

LOS DISCÍPULOS / APÓSTOLES
- Predican - Celebran - Enseñan Plazas, calles Eucaristía Bautizados Kerygma; Credos Recuerdos, himnos Hechos, palabras

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Con todo, anteriores a los evangelios son las cartas paulinas. Lógico si lo situamos en su contexto histórico. Pablo no puede escribir grandes tratados teológicos, sino que tiene que responder a las cuestiones que les preocupan a las comunidades que él va fundando: casos de moral, casos de celebraciones eucarísticas, casos en que le preguntan por la suerte de los difuntos, otras veces le cuestionan su autoridad como apóstol etc. 3. Redacción de los evangelios (70-100 d.C.). Han pasado los tiempos en que se leía el evangelio como el resto de la Sagrada Escritura, desmenuzando el texto en pequeñas piezas literarias: una parábola, un milagro, una disputa de Jesús etc. Se les preguntaba para que ellas nos dieran toda la información de que fuera posible. Nos daban muchos datos, pero se perdía el horizonte de la obra en su conjunto. Parecía que los evangelistas no hubieran sido sino buenos «zurcidores» de retales ajenos. Con el paso de los años y de los estudios, hoy se tiene por asentado que nada más lejos que hacer de los evangelistas unos buenos tejedores de tramas que otros habían diseñado. Los evangelistas son historiadores y son teólogos. Son historiadores porque les interesa enmarcar en la vida, en la geografía,

en las costumbres, la persona de Jesús. Son conscientes de que no hablan de una persona de «leyenda», ni de un «mito» al estilo greco-romano. Les interesa subrayar que Jesús es judío, que vivió en Nazaret, el nombre de su madre, el nombre de los discípulos. Su historia no sólo es «creíble», sino que es comprobable con las técnicas modernas de investigación. Pero a su vez los evangelistas son teólogos. No son informadores asépticos de un cuadro que ni les va ni les viene. Nada más lejos para una mentalidad antigua. Los evangelistas son autores humanos que escriben con el testimonio de primera mano de los discípulos y de los apóstoles que convivieron con Jesús. No narran lo que se les ocurre, sino que forman parte de una comunidad creyente (de origen judío en el caso de Mateo; de origen pagano-romano en el caso de Marcos); en esa comunidad escriben y a esa comunidad sirven. Las cuestiones que a veces se reflejan en los evangelios son los problemas que les inquieta a la comunidad: Marcos escribe para una comunidad perseguida en Roma; Lucas para una comunidad que vive en medio de ciudades griegas de ambiente religioso plural y pagano. No nos tiene que sorprender que a veces se hable de «escuela teológica», o de «comunidades» que están en el trasfondo del

Sobre estas líneas: la resurrección de Lázaro: miniatura de un tetraevangelio, 1179-1180 d.C. Biblioteca Nacional de París. En la página de la izquierda: Jesús y los discípulos de Emaús. Bajorrelieve románico en el claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Y la curación del ciego. Pintura mural de la iglesia de Ravanica, en Moravia; del siglo XIV d.C. Jesús no es un profeta de buenas intenciones: realiza curaciones, acude a casa de pecadores...

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Podemos decir que los evangelios nacen en torno a tres centros: la predicación, la liturgia y la enseñanza. Es el «primer anuncio».

texto. Tal es el caso de Juan, donde hay que hablar de «comunidades joánicas», o de san Pablo, donde debemos hablar de «comunidades paulinas». A pesar de los distintos intentos de cambiar la fecha de composición de los evangelios, podemos dar como fechas aceptables para la crítica moderna.
MARCOS MATEO LUCAS JUAN 70 80 - 90 80 - 90 95 - 100

Una bUena noTicia en cUaTro evanGelioS
Testimonios de creyentes Todos hemos soñado alguna vez con tener fotos de Jesús y una grabación de sus palabras; parece que, entonces, podríamos conocerlo de verdad. Pero no tenemos más que textos compuestos por sus discípulos. Por otra parte una imagen, una foto, unas palabras sin explicación, sin contexto, no pasan de ser referencias frías e impermeables que no comunican nada; sin embargo, cuando alguien me las explica, las llena de vida. Con su testimonio aquellas imágenes o palabras se hacen significativas. Los evangelios no son las «fotos» de Jesús; sino que sus discípulos, los que lo conocieron, nos dicen quién era, cómo fueron descubriendo poco a poco su misterio, cómo cambió su vida. El testimonio de los discípulos es un testimonio desde dentro. Las palabras y los hechos de Jesús están interpretados por unos testigos auténticos. Cuatro mosaicos Si tuviéramos cuatro mosaicos con un mismo motivo (dibujos geométricos) no diríamos: «vamos a deshacerlos y hacer uno solo con los motivos más bonitos de cada uno». Evidentemente, nos quedaríamos sin mosaicos. Lo mismo pasa con los evangelios. Es la tentación del concordismo o de hacer unos «evangelios concordados». No podemos seleccionar lo que nos parezca mejor de cada evangelio y hacer uno solo; destrozaríamos los cuatro evangelios. ¿Por qué? Porque cada evangelio es una obra literaria completa; cada evangelista ha trazado su plan; nace de las preguntas de una comunidad concreta, con sus problemas y aspiraciones y a ella se dirige. Porque cada evangelista nos presenta a Jesús con trazos distintos. El Jesús que nos presenta san Marcos, muy humano, cercano a la gente, ocultando su misterio, es distinto del Jesús que nos presenta san Juan, hablando en largos discursos, explicando quién es él. Debemos superar esa antigua tentación para dejarnos sorprender por la riqueza de las visiones acerca de Jesús. Es más; el misterio de Jesús es tan grande, que cuatro pintores se han acercado

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a él, los cuatro evangelistas, pero cada vez que contemplamos sus cuadros descubrimos detalles nuevos. A Dios no se le puede «abarcar», «encerrar» en unos estereotipos. A Jesús tampoco se le puede «encasillar» de forma definitiva.

loS evanGelioS «SinÓPTicoS»
¿Qué significa «sinópticos»? De los cuatro evangelios, tres (Mateo, Marcos y Lucas) presentan un proyecto y unos rasgos muy parecidos. Se les llama sinópticos (sin-opsis, ver en conjunto, en una sola vez) y se pueden estudiar en tres columnas paralelas, comparando semejanzas y diferencias. Son muy semejantes en el contenido y en el orden: Respecto al orden de los acontecimientos, los tres tienen una estructura común. MATEO
1. Preparación del ministerio 2. Ministerio en Galilea 3. Viaje a Jerusalén 3,1 — 4,11 4,12 — 18,35 19,1 — 20,34

importantes diferencias tanto en lo que se refiere a los relatos como a las palabras de Jesús. En cuanto a los relatos: Mc no tiene relatos de la infancia; Jesús es presentado ya adulto. Tienen textos propios de cada evangelista que no se encuentran en los demás: el episodio de Pedro caminando sobre las aguas es de Mateo; el joven que huye de noche en Getsemaní es sólo de Marcos, mientras que el juicio de Jesús ante Herodes es propio de Lucas. A veces en un mismo episodio, las divergencias son notables. En la curación del ciego de Jericó, según Mt - Mc fue al salir y según Lc al llegar; en Mt son dos ciegos mientras que en Mc - Lc son uno; Mt y MARCOS
1,1-13 1,14 — 9,50 10,1-52

LUCAS
3,1 — 4,13 4,14 — 9,50 9,51 — 19,28

Los tres se atienen en lo fundamental al mismo orden, aunque Lucas actúa con cierta libertad: omite los viajes intermedios de Jesús a Cesarea de Filipo y a Fenicia, y destaca de manera especial el viaje a Jerusalén. También coinciden en el contenido, contando los mismos hechos o recogiendo las mismas palabras (estadísticamente hay 330 versos comunes a Mc, Mt y Lc; otros 178 son comunes a Mc y Mt; 100 son comunes a Mc y Lc; y 230 son comunes a Mt y Lc). Pero entre los tres hay

Lc no dan el nombre y Mc dice que se llamaba Bartimeo. En cuanto a las palabras de Jesús: Lucas pone en labios de Jesús dos importantes parábolas como las del hijo pródigo y el buen samaritano que no aparecen en los otros dos evangelistas. Igualmente, la parábola del juicio final es de Mateo. También afectan las diferencias en el contenido de estas palabras cuando aparecen en dos evangelistas. Así las distintas bienaventuranzas en Mateo (nueve, Mt 5,3-11) y Lucas (cua-

En la página de la izquierda: arriba, página miniada que introduce los evangelios en la Biblia de Carlos el Calvo, hacia el año 870. Roma, San Pablo extramuros. Representa a Cristo sedente y rodeado de cuatro profetas; en los ángulos están representados los cuatro evangelistas con sus respectivos símbolos. Abajo: «Anunciación», pintada por el Beato Angélico al temple sobre tabla hacia 1432-1434. Museo Diocesano de Cortona (Italia). Sobre estas líneas: «La tempestad calmada», del siglo XV. Códice De Predis. Turín (Italia). Biblioteca Real. Jesús y María Magdalena: «Noli me tangere». Pintado por el Beato Angélico hacia 1450. Fresco de la Celda 1. Museo de San Marcos, Florencia.

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De izquierda a derecha: los cuatro evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Detalles de las ilustraciones tomadas del Códice 77 del siglo XIII, probablemente de origen francés. Biblioteca Marciana de Venecia. Abajo: mapa de Palestina en tiempos de Jesús. En la página de la derecha: el nombre de «Jesús» en arameo. Grafito del siglo I. Jerusalén, Museo de Israel. En tiempos de Jesús en Palestina se hablaban al menos tres lenguas: griega, hebrea y aramea, que era la más difundida.

tro Lc 6,20b), o las distintas versiones del padrenuestro en estos evangelistas: en Lc faltan las peticiones referentes a la voluntad de Dios y a que nos libre del maligno. Preguntas inevitables Ante esta situación surgen una serie de preguntas que no se pueden ignorar tales como: «Proviniendo de una misma persona o grupo homogéneo ¿cómo explicar estas semejanzas y diferencias?»; o también: «¿hubo fuentes comunes que

justifiquen las semejanzas?»; «¿Conocieron Mt y Lc el evangelio de Mc?»; «¿hubo datos que conocieron sólo Mt y Lc desconocidos para Mc?». El problema —que así se llamó— sinóptico es apasionante. Desde antiguo ha habido distintos intentos de solución. Podemos sintentizarlos en las cuatro principales teorías: 1. San Agustín. En su obra De consensu evangelistarum admite el orden canónico (Mt-Mc-Lc-Jn) de forma que Mateo es el más primitivo, Mc lo abrevió y Lc realizó un compendio de ambos. Estamos en la fase precrítica. 2. Evangelio fundamental. Hubo un antiguo escrito apostólico, originariamente en arameo, el Evangelio de los nazarenos, del que dependen, de forma independiente, los tres sinópticos.
Evangelio fundamental Mateo Marcos Lucas

3. Dependencia mutua. El primer evangelio es de Mateo, del que depende Lc; Mc es una síntesis posterior de ambos. Tiene muchos defensores en la actualidad. Sobre todo el mundo anglosajón.
Mateo Marcos Lucas

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dichos de Jesús (Q) que circulaba por las comunidades, y cada uno aportó a su evangelio el material propio (L y M) que habían recogido.
Mc L Q M Lc Mt

Esta teoría explica cómodamente algunos textos en que Mc parece hacer una síntesis de Mt y Lc. La escuela de Tubinga apoyó esta teoría porque apoyaba su visión del cristianismo primitivo según la cual entre la tradición judeocristiana representada por Mt y el paganocristianismo paulino de Lc hubo una solución «católica» de síntesis realizada por Marcos. 4. Dos fuentes. De los muchos intentos que se han propuesto, el que más acuerdo recoge entre los especialistas es el conocido como «teoría de las dos fuentes». Detrás de cada uno de los evangelios está la tradición oral que recogen y ponen por escrito. Marcos fue el primero que escribió y el que hizo el primer evangelio completo, con un esquema. Había un documento que sólo coleccionaba palabras o dichos de Jesús, pero que nunca lo redactaron con forma de relato. Es la fuente Q (Quelle = fuente). Mateo y Lucas tomaron el esquema general de Marcos (Mc), utilizaron la colección de

La primacía de Mc tiene tres argumentos: — El estilo de Mc, mucho más vivo y popular, difícilmente se explica si es una reelaboración secundaria. Es más lógico admitir que Mt y Lc mejoran el estilo de Mc. — Es imposible que Mc haya conocido a Mt o Lc, porque no cabe que haya prescindido de importantes enseñanzas de Jesús que éstos transmiten. — El orden de Mt y Lc coinciden mientras tienen paralelo con Mc. Cuando esto no sucede así, es muy diferente. Según esta hipótesis Q consistiría esencialmente en una fuente de palabras o dichos sin marco narrativo. Los únicos hechos presentes en Q serían las tentaciones de Jesús y la curación del siervo del centurión. Con todo, no ha aparecido ningún manuscrito de la fuente «Q», por lo que los críticos la siguen considerando como «hipótesis de trabajo», no como «documento».

Con el paso de los años y de los estudios, hoy se tiene por asentado que nada más lejos que hacer de los evangelistas unos buenos tejedores de tramas que otros habían diseñado. Los evangelistas son historiadores y son teólogos.

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Para Un TrabaJo en coMÚn
1. Descubrir la Biblia:
a) Objetivo: Exponer sin prisa las grandes objeciones que tenemos y que tiene la gente sobre los evangelios: ¿quién los escribió?, ¿son fiables o nos engañan?, ¿a quién hay que hacer caso? b) Propuesta de diálogo: -- ¿Sabemos distinguir entre «novela histórica», «novela de ficción», «libro de citas», «novelas ejemplares», «novela psicológica», «ensayo», «libro de memorias», «biografía» o «autobiografía»; libro de «autoayuda», «crónica», «informe»... Poner ejemplos de cada uno de ellos. - ¿Qué importancia tiene la intencionalidad del autor? ¿Cuáles buscan entretener, cuáles suscitar debate, cuáles ayudar a la salud mental del lector, cuáles buscan polémicas, cuáles buscan ser asépticas, cuáles son simples curiosidades, cuáles buscan provocar un cambio de actitud en el autor. ¿Podemos decir que todas persiguen la misma intención? - ¿Qué fuentes usa el autor? ¿En cuáles de ellas prima la investigación de documentos? ¿En cuáles se usan parcialmente los documentos para conseguir el fin deseado? ¿Cuáles parten de historias populares? ¿Cuáles parten de la memoria personal? ¿Cuáles bucean en la experiencia? ¿Podemos darles el mismo valor de carácter general a todas o debemos situar cada una según las fuentes que emplea y el rigor con las que usa?

2. Texto para orar: Mc 10,46 52
Observa los siguientes elementos: Camino: el término «camino» en Marcos. No es un simple término descriptivo geográfico, sino que tiene una función teológica. La segunda parte del evangelio de Marcos está jalonada por el discipulado. Es importante notar la diferencia: al comienzo del evangelio el ciego está tirado al borde del camino, está fuera de los circuitos de la vida, es un excluido. Después del encuentro, sigue a Jesús por el «camino». Cristiano no es el que «sabe cosas» de Jesús, sino el que se ha puesto en actitud de discípulo. Gritar, saltar, desprenderse. Para ser discípulo no basta la buena voluntad; hay que «buscar a Jesús», «hay que dar un salto», hay que «desprenderse del manto». «Hay que llamar a Jesús, hijo de David», hay que «encontrarse con Jesús» y ser tocado por él. Compasión. Jesús se compadece, indicando que el milagro tiene que ver con la revelación de su ser y su misión: su ser es revelar las entrañas del Padre; su misión es sanar y dar vida. Jesús no actúa «automáticamente» (no curó a todos los enfermos). La persona cuenta. ¿Qué quieres que haga por ti? La sanación surge de un diálogo, de un encuentro, de una búsqueda y de una confianza. La súplica «que pueda ver» sigue siendo el grito de tantas personas que buscan desde su ceguera, sea del tipo que sea.

3. Oración
De pequeño me hablaron de ti y te dejé en el baúl de los recuerdos, de las cosas perdidas, de los saberes prescindibles. Pasados los años, cuando las preguntas importantes las trae la vida y no los libros, cuando quiero no pensar y se me apodera el corazón, has vuelto sin avisar. He leído mucho sobre ti. Algunos dicen que eres un personaje extraño; que las Iglesias te han manipulado, que te usan ladinamente para sus intereses. Yo sólo quiero volver a la verdad primera, a la que me enseñaron mis padres, mis catequistas, mis abuelos… ¿Quién eres, Jesús? Si al ciego del camino le devolviste la vista, renueva en mí tu milagro.

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