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Francisca Hernández Hernández

Universidad Complutense de Madrid

Dos museologías. Las tradiciones anglosajona y mediterránea: diferencias y contactos
Javier Gómez Martínez Ediciones Trea, Gijón, 2006, 341 páginas

Francisca Hernández es profesora de Museología y Patrimonio Cultural de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado numerosos artículos sobre estos temas a lo largo de su trayectoria, y ha participado en numerosos cursos y congresos sobre la materia.

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Correo electrónico: francisc@ghis.ucm.es

Tratar de exponer en un libro «tradiciones museológicas», tan diferentes y al mismo tiempo tan complementarias, como son la anglosajona y la mediterránea o francófona es, sin duda alguna, una tarea difícil que supone, en principio, un gran esfuerzo por parte del autor, a quien hemos de reconocerle el valor de su intento y el empeño puesto en ello. El punto de partida del trabajo ya nos está indicando cuál va a ser el camino a seguir para demostrar, de manera reiterativa, la tesis ya prefijada de antemano por el autor: la importancia del British Museum como decano de los museos públicos en su vertiente científica, antes que artística, y el silenciamiento al que éste se ha visto sometido, presuntamente, por la primacía que se ha dado al Museo del Louvre. Convencido de ello, el autor no duda en afirmar que la museología que se ha impartido en las universidades y se ha publicado en los libros adolece de una falta de perspectiva histórica porque explica la historia del museo de manera lineal, con inicio y final en Francia, sin referencia alguna al mundo anglosajón y norteamericano. Semejante afirmación nos parece demasiado unidireccional y cae en el mismo defecto que se pretende criticar. Que el horizonte de la Ilustración está en la base de ambas tradiciones es tan evidente como que su posterior desarrollo se viera limitado por los diferentes contextos socio-políticos y religiosos de Francia y de Inglaterra, que harán posible la aparición

de características peculiares, singularizándolos en su forma de concebir el museo. Pretender fundamentar la tradición anglosajona en la importancia que ésta da a las colecciones, preferentemente científicas, con una dimensión utilitaria y práctica, sin explicar cuáles fueron las razones últimas que llevaron a los museos británicos a decidirse por los aspectos científicos y no por los artísticos, puede conducirnos a conclusiones falseadas. No hemos de olvidar que la monarquía británica se quedó sin colecciones artísticas porque fueron vendidas por toda Europa. De hecho, ya en el siglo XVII, Carlos I de Inglaterra realizó la que puede definirse como la mayor venta de obras de arte que, tras su muerte, fueron liquidadas y subastadas entre los diferentes países europeos por decisión del propio Parlamento británico, que no dudó en dispersar todas las colecciones del rey. Por el contrario, Francia y la tradición mediterránea se centrarán en las colecciones artísticas reales y principescas, al tiempo que adquieren otras nuevas integrándolas en sus respectivos museos, no sólo para el deleite y el prestigio, sino también para exponerlas al público. Pero veamos de qué se está hablando en realidad. El título del libro se refiere a dos museologías con dos tradiciones distintas: la anglosajona y la mediterránea. Sin embargo, a lo largo de todo el libro no se exponen cuáles son las características de esas dos museologías, ni se nos definen sus líneas de pensamiento básicas, de

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en todo caso. según él. demasiado denso en ocasiones. Es en este punto inicial donde se nos debería aclarar sobre qué se nos quiere informar. creemos que nos encontramos ante una obra que puede ayudarnos a comprender mejor el concepto de museo británico. a cambio. quien se vio condicionado por la naturaleza de sus colecciones. Y concluye diciendo que ante la actitud de cada una de las dos partes -«apropiadora y reivindicativa la francesa e indolente y flemática la británica»-. mediterráneas y francófonas. no de la manera lineal acostumbrada. Es evidente que el autor nos presenta una museología historiográfica sirviéndose de las fuentes documentales. apostando de manera clara e insistente por la primacía de las primeras. son mucho más dinámicos y modernos hasta el punto de que han experimentado una gran transformación. no vemos por ningún sitio tal conflicto y sí distintas formas de concebir el museo que. prestar más servicios. habría que resaltar que se detecta una lectura excesivamente uniforme de los textos sin confrontarlos demasiado con otros que apuntarían en la dirección contraria. sino diferente. A pesar de las diferencias de opinión. extraña que no haga ningún tipo de referencia a los museos canadienses que. A esto no tenemos nada que objetar porque cada autor es libre de escoger aquellas fuentes que mejor se adecuen para llevar a cabo su propósito. en segundo lugar. él reivindica o «revive» el «conflicto» entre la nouvelle muséologie y la new museology. más bien. eminentemente científica. pero eso no significa que haya que hablar de descalificaciones mutuas y sí de visiones distintas. corresponderían a dos museologías diferentes que. es una idea que no se puede defender sin más. A lo largo de trece capítulos nos va desgranando las ideas principales que desea exponer y defender. pero que ha de ser bien recibida porque contribuye a profundizar en el campo de la museología desde un ámbito poco tratado como lo es el anglosajón. Por otra parte. en ningún momento ha tratado de formular el autor a lo largo de todo el libro a pesar de recurrir a numerosas fuentes y bibliografía. Y si su personalidad fue definida por la colección fundacional de Hans Sloane.manera que no sabemos si se está hablando de dos museologías distintas o. Ni mejor. el museo no sólo se vio obligado a reducir el número de empleados. el British Museum nació con vocación universalista. Sin embargo. sino en función de unas coordinadas geográficas. Por supuesto. Pero hemos de reconocer que la apertura del primero no tuvo la resonancia que experimentó el segundo a consecuencia del expansionismo imperial napoleónico que impuso en toda Europa el modelo de Museo del Louvre. Creemos que existen diferencias considerables a la hora de definir la nueva museología por parte de británicos y franceses. Como epílogo. de carácter artístico. Medir el «calado estructural de los enunciados de la nueva museología» comparando las reacciones francesas y británicas ante un hecho tan puntual como es el análisis de la caída del número de visitantes. resaltando el carácter social de los anglosajones frente a la dimensión estética de los francófonos. debemos deducir de ello que fueron las propias colecciones las que difundieron y condicionaron la propia personalidad y estructura del museo y no los presupuestos ideológicos. Ante la falta de visitantes. ni peor que la del British Museum. llevando a cabo menos exposiciones y reduciendo sus presupuestos de conservación e investigación. quien abrió sus puertas en 1793. como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre de 2001. bien documentada y con estilo propio que ha de ser bien recibida porque contribuye a profundizar en el campo de la museología desde un ámbito poco tratado como lo es el anglosajón Museo del Louvre. en un intento de democratizar la cultura. El autor nos presenta los dos museos paradigmáticos: el British Museum y el Museo del Louvre. el autor se plantea si se ha dado entre ambas tendencias una cierta rivalidad histórica. fundamentalmente anglosajonas y norteamericanas. hecho que nos conduce a un debate en el que ya conocemos cuál va a ser su conclusión. analizando la génesis y el desarrollo de los museos. Pero es significativo que en junio de 2002 tuviera lugar la convocatoria de la primera huelga de empleados en la historia del Museo Británico. Lo mismo sucedió con el Estamos ante una obra que puede ayudarnos a comprender mejor el concepto de museo británico. y. Un tema en el que insiste el autor es en la polémica sobre el origen de la nueva museología. sino que tuvo que cerrar algunas galerías. cuarenta años antes que el Louvre. Es verdad que el Gobierno británico acordó suprimir el cobro en todos los museos dependientes del Cultural Department. sociales y religiosas que influirán decisivamente en la fisonomía de los mismos. pero es que todos los grandes museos de la época surgieron con la misma vocación. de una misma museología que se traduce en dos concepciones distintas del museo. en principio. y éstas le otorgaron una fisonomía propia. basándose en los franceses. mientras que el Gobierno francés decidió aumentar un 5% el precio de las entradas y. bien documentada y con estilo propio. Nadie pone en duda que el British Museum fue inaugurado en 1753. 253 . Sin embargo. compensando con subvenciones la falta de ingresos.