La Biblioteca de Nag Hammadi

El Apocalipsis de Pablo

por George W. MacRae y William R. Murdock Traducido [...] El camino. Y él le habló, diciendo: "Por qué camino he de ir a Jerusalén?" El niño respondió, diciendo: "Diga su nombre, para que pueda mostrar el camino". El niño sabía quién era Pablo. Quiso conversar con él a través de sus palabras a fin de que pudiera encontrar una excusa para hablar con él. El niño habló, diciendo: "Yo sé quién es usted, Pablo. Tú eres el que fue bendecido de su madre` s vientre. Porque he venido para que usted pueda ir a Jerusalén para su compañeros apóstoles. Y para ello razón por la que fueron llamados. Y yo soy el Espíritu que le acompaña. Deje que su mente despierta, Pablo, con [...]. Por todo [...] que [...] entre los principados y las autoridades de estos y arcángeles y poderes y toda la raza de los demonios, [...] el que revela los cuerpos a un alma la semilla. " Y después de que el discurso que trajo a su fin, habló, diciéndome: "Deje que su mente despierta, Pablo, y ver que esta montaña sobre la que estás es la montaña de Jericó, para que usted pueda conocer las cosas ocultas en los que son visibles. Ahora bien, es a los doce apóstoles que se vaya, pues son espíritus elegidos, y que le dará la bienvenida. " Alzó los ojos y los vio saludarlo. Entonces el Espíritu Santo que hablaba con él le llamó a lo alto hasta el tercer cielo, y pasó más allá del cuarto cielo. El Espíritu Santo le habló, diciendo: "Mira y ve tu semejanza sobre la tierra." Y miró hacia abajo y vio a los que estaban sobre la tierra. Miró y vio a los que estaban en el [...]. Luego miró hacia abajo y vio a los doce apóstoles a su derecha ya su izquierda en la creación y el Espíritu que iba delante de ellos. Pero yo vi en el cuarto cielo de acuerdo a la clase - Vi a los ángeles parecen dioses, los ángeles traer un alma de la tierra de los muertos. Lo pusieron en la puerta del cuarto cielo. Y a los ángeles estaban azotando. El alma habló, diciendo: "¿Qué pecado fue lo que me comprometí en el mundo?" La Línea de coleccionista que habita en el cuarto cielo respondió, diciendo: "No tenía razón para cometer todas esas iniquidades que hay en el mundo de los muertos". El alma respondió diciendo: "Traiga testigos! Deja que te muestra en qué cuerpo cometí iniquidades. ¿Desea traer un libro para leer?" Y los tres testigos vinieron. El primero habló, diciendo: "No era yo en el cuerpo de la segunda hora [...]? que se levantaron contra ti hasta que cayó en la ira y la rabia y la envidia." Y el segundo habló, diciendo: "No era yo en el mundo? Y entré en la quinta

hora, y te he visto y deseado usted. Y he aquí, entonces, ahora le cobran a los asesinatos que cometió." El tercero habló, diciendo: "¿No vienen a ti en la duodécima hora del día cuando el sol estaba a punto de set? Yo te di la oscuridad hasta que debe cumplir sus pecados." Cuando el alma oír estas cosas, que miraba hacia abajo en el dolor. Y entonces miró hacia arriba. Fue echado por tierra. El alma que había sido arrojado fue a un cuerpo que había sido preparado para ello. Y he aquí, sus testigos fueron terminados. Luego miré hacia arriba y vio al Espíritu que me decía: "Pablo, vamos! Continúe hacia mí!". Luego, cuando me fui, la puerta se abrió, y me fui hasta el quinto cielo. Y vi a mis compañeros apóstoles va conmigo, mientras que el Espíritu nos acompaña. Y vi un gran ángel en el quinto cielo la celebración de una barra de hierro en la mano. Había otros tres ángeles con él, y yo miraba a la cara. Pero eran rivales entre sí, con látigos en sus manos, incitando a las almas a la sentencia. Pero me fui con el Espíritu y la puerta se abrió para mí. Luego fuimos hasta el sexto cielo. Y vi a mis compañeros apóstoles va conmigo, y el Espíritu Santo me conducía ante ellos. Y yo miraba a lo alto y vio una gran luz que brilla en el sexto cielo. Hablé, diciendo a la cifra de colector que estaba en el sexto cielo, "Abierto a mí y al Espíritu Santo que está delante de mí." Él me abrió. Luego fuimos hasta el séptimo cielo, y vi una luz al hombre [...] de edad y cuyo vestido era blanco. Su trono, que se encuentra en el séptimo cielo, era más brillante que el sol por siete veces. El anciano habló, diciéndome: "¿A dónde vas, Pablo? O bendito y el que fue apartado de su madre` s del vientre. " Pero miré en el Espíritu, y él asentía con la cabeza, que me decía: "Habla con él!". Y me respondió, diciendo al anciano, "me voy al lugar de donde salí." Y el viejo me respondió, "¿De dónde eres?" Pero me respondió, diciendo: "Voy a bajar al mundo de los muertos para llevar cautiva la cautividad que fue llevado cautivo en la cautividad de Babilonia." El viejo me respondió diciendo: "¿Cómo va a ser capaz de alejarse de mí? Mira y ve a los principados y las autoridades." El Espíritu habló, diciendo: "Dale la señal de que usted tiene, y que se abrirá para usted." Y entonces le dio la señal. Volvió la cara hacia abajo a su creación y para aquellos que son sus propias autoridades. Y entonces el cielo se abrió y <seventh> subimos a la Ogdóada. Y vi a los doce apóstoles. Me saludó, y nos fuimos hasta el noveno cielo. Saludé a todos los que estaban en el noveno cielo, y nos fuimos hasta el décimo cielo. Y saludé a mis compañeros de espíritus. El Apocalipsis de Pablo
Selección hecha de James M. Robinson, ed., La Biblioteca de Nag Hammadi, edición revisada. HarperCollins, San Francisco, 1990. | Biblioteca de Nag Hammadi | Biblioteca de la Sociedad Gnóstica | Archivo de la Gnosis |

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