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EDUARDO BRIGNARDELLO LARA (1945 – 1986)

Eduardo Guido Brignardello Lara, nació en el seno de una familia obrera del puerto de Valparaíso el 13 de agosto de 1945. Hijo de Domingo y Adriana, vivió su primera infancia en las calles del barrio puerto donde su familia paterna se había establecido desde principios del siglo XX, a la llegada de su abuelo Doménico Brignardello Baffico oriundo de Né, un pequeño pueblo al interior de Genova.

Siendo un niño la familia se destruye, sus padres se separan y queda al cuidado de su abuelo italiano en la población El Retiro de la ciudad de Quilpué. Su madre trabajaba en labores domésticas en la casa de una pudiente familia italiana dedicada al rubro industrial y se mantiene en largas temporadas alejada de Eduardo quien crece entre los niños del barrio y el cuidado de sus tías y abuelo.

EDUARDO BRIGNARDELLO LARA (1945 – 1986) Eduardo Guido Brignardello Lara, nació en el seno de una

La infancia es sencilla. Su abuelo es panadero y el resto de la familia aporta desde sus respectivas labores productivas especialmente como jornaleros en empleos precarios. Eduardo tiene 9 años cuando fallece su abuelo y lo recordaría cariñosamente durante su vida a partir del misterio de su cultura extranjera a la que nunca se vio involucrado, empujado tal vez por el resentimiento producto de la extraña conjunción de conocer las dos caras de la moneda; el inmigrante pobre enraizado en la cultura que lo cobija, y

aquel que forma parte del bando de los patrones, poderoso y que se atribuye la representación de su cultura y construye para una minoría privilegiada colegios, clubes, restaurantes y un prestigio patrimonial que excluye a una gran parte con los que comparte una misma nacionalidad.

Su vida infantil estuvo fuertemente marcada por su participación en el Club Deportivo El Bosque de Quilpué. Guardaría en su vida, como gran tesoro, haber participado en el equipo de 1ª infantil Campeón del Campeonato de 1956. Comentaría años más tarde que esa temporada le tocó enfrentar a Elías Figueroa quien jugaba por el equipo de Alto Florida y a quien admiró toda su vida. Siempre fue un entusiasta del fútbol y un hincha de Santiago Wanderers a quien disfrutó como niño cuando este fue campeón en los años 1958 y 1960.

aquel que forma parte del bando de los patrones, poderoso y que se atribuye la representación

Su educación se realizó en la escuela 98

del

sector

de

El

Retiro y solo

alcanzó el Sexto de Preparatoria, pues la situación económica de la familia lo empujó a iniciarse muy temprano en el mundo del trabajo, primero en

labores

precarias e informales, y cuando

cumplió 15

años,

ingresó a

la

fábrica de los patrones de su madre CODARTE, una empresa de impresión

gráfica

de

gran

prestigio

en

el

país

y

que

se

especializó en

tarjetas, álbumes y todo tipo e impresos en color.

En dicha fábrica, junto con aprender el oficio de obrero gráfico, conoció a la que sería su esposa, Patricia Valdivia con la que contrajo matrimonio en 1967 en la pequeña Iglesia de El Retiro y con la cual formó una familia de donde nacieron Andrés(1968); Álvaro(1969); Yasmina(1977) y Sebastián

(1979).

Eduardo y Patricia compraron un pequeño lote en la calle Rubén Darío de la población La Unidad en Forestal Alto y durante más de 15 años Eduardo fue construyendo poco a poco su casa. El trabajo por turnos en la empresa sumado a su permanente labor de autoconstructor, hacían que la mayor parte de su vida la dedicara al trabajo. La conciencia de su rol de productor, sumado a los importantes cambios sociales de la década de los sesenta, empujaron a Eduardo a asumir un compromiso político el que fue entusiastamente aplaudido por la familia de Patricia, la que provenía de una larga tradición de izquierda encabezada por el patriarca Carlos Valdivia, su suegro, quien desde muy pequeño había abrazado las banderas comunistas como parte de las filas de obreros viñamarinos que trabajaron junto a Ramón Sepúlveda leal y Luis Emilio Recabarren cuando estos vivieron en la Viña del Mar y encabezaron, durante casi 5 años, la comisión política del PC que durante aquellos años tuvo como sede la ciudad jardín.

Eduardo y Patricia compraron un pequeño lote en la calle Rubén Darío de la población La

Es así que durante el año 1969 Eduardo ingresa formalmente al Partido Comunista en el barrio de Forestal donde participó en el desarrollo y constitución de las organizaciones comunitarias de base de las nacientes poblaciones y la organización territorial de la campaña presidencial de Salvador Allende.

La llegada

al

poder

de Salvador Allende sorprendió a Eduardo como

Presidente de la Junta de Vecinos y en medio de la gran tarea de resolver

los

crecientes

problemas

sociales

que

había

acarreado

el

rápido

poblamiento del

sector.

La

falta

de

agua

potable,

luz eléctrica

alcantarillado

tenían

un

gran

impacto

sanitario

entre

las

familias

pobladoras.

La urbanización iniciada en

el

gobierno de Eduardo Frei

Montalva continuaba en el gobierno de Allende extendiéndose a las nuevas poblaciones que surgían en lo barrios y en el sector del barrio "La Unidad" se hacía gala de su nombre con acciones de trabajo voluntario y apoyo del gobierno en materiales y maquinarias.

La crisis política golpea a los pobladores a través de la escasez de alimentos. Eduardo como presidente de la junta de vecinos, organiza junto a los compañeros militantes de los partidos de la Unidad Popular la JAP (Junta de Abastecimiento y Precios) del barrio donde se abastecía y distribuía la alimentación a las familias a través de un orden basado en las necesidades surgidas a partir del grupo familiar, la presencia de niños y los artículos de primera necesidad tanto alimenticios como del hogar.

Montalva continuaba en el gobierno de Allende extendiéndose a las nuevas poblaciones que surgían en lo

Su vida laboral continúa en CODARTE y se sumerge además en las relaciones y contactos con el sindicalismo gráfico de la región. Eduardo es parte del movimiento de obreros de imprenta con una larga tradición política que se destacaba en el mundo popular por su alta conciencia de clases y capacidad de difusión de ideas socialistas.

Eduardo vive en plenitud la vida social y familiar de los años del gobierno de Allende, junto a la maduración política desarrolla una vocación de luchador social que canaliza en el barrio y en la fábrica. Su familia participa en la dinámica de los procesos políticos como defensores del proyecto socialista y paga los costos cuando el sueño de un país más justo se viene al suelo por el golpe militar de 1973.

La mañana del 11 de septiembre, Eduardo no puede ir a su trabajo debido a que las fuerzas navales y militares cortan los accesos al centro de la ciudad y obligan a los trabajadores a regresar a sus casas. Mientras escucha las noticias, comprende lo que se avecina y convoca a una reunión política en su casa donde se analiza la situación. Junto a un grupo de compañeros observan desde el cerro, con lentes larga vista, las operaciones militares que se producen en Viña del Mar y cuando es impactado por las noticias del bombardeo y la muerte de Allende decide convocar a una reunión de la Junta de vecinos, en la sede del sector, donde da a a conocer las informaciones y deciden las formas de organizarse. Aquella noche no había conciencia aún de la magnitud de la tragedia y cuando se dirige a los vecinos hace pausas y pide silencio cada vez que un helicóptero se acerca con un potente foco en una actitud intimidatoria hacia los barrios populares.

La mañana del 11 de septiembre, Eduardo no puede ir a su trabajo debido a que

Días después es detenido por efectivos navales quienes lo conducen vendado al Fuerte Miller del cuerpo de Infantería de Marina ubicado en el sector de Las Salinas donde es torturado y fichado como activista comunista. Dos días después volverá a su casa, pero la situación volvería a repetirse semanas después cuando nuevamente es detenido por el SIM (Servicio de Inteligencia Naval) estando esta vez una semana en poder de sus captores.

A partir de 1974, integra en clandestinidad la resistencia a la dictadura en Valparaíso y Viña del Mar. Establece redes con militantes del mundo gráfico provenientes de diversas empresas de la zona y organizan un frente de trabajadores que se expresa básicamente en la recomposición de las redes destruidas por los embates de la represión. Participa en el sindicato de la fábrica CODARTE donde empieza a ser hostigado por los directivos y

acusado abiertamente de comunista. Al mismo tiempo instala en su casa

una pequeña maquina impresora del

tipo linotipia donde

realiza públicamente pequeños trabajos de impresión de tarjetas para la venta y trabajos políticos clandestinos para las distintas estructuras de la resistencia.

A partir de 1977 pasa a formar parte de una estructura regional encargado de la propaganda del Partido Comunista. Es reclutado para imprimir de manera clandestina ejemplares de las distintas declaraciones públicas comunistas así como trabajar en la rearticulación de los distintos frentes de masa que tímidamente van surgiendo en distintos sectores de la población.

La relación de Eduardo con los diversos movimientos de resistencia lo hace ponerse en contacto con jóvenes militantes del MIR del barrio que acuden a él para que en la pequeña imprenta de su hogar pudiera imprimir volantes para una actividad de liberación que organizaba una célula mirista en el barrio de Forestal. La actividad es detectada por los servicios de inteligencia, los jóvenes son detenidos, se les encuentra un arma y los panfletos y denuncian en medio de las torturas a Eduardo como el impresor de dicho material.

acusado abiertamente de comunista. Al mismo tiempo instala en su casa una pequeña maquina impresora del

Eduardo es detenido por la policía de investigaciones, trasladado a la prefectura donde es torturado y luego pasado a la fiscalía militar acusado de ser parte de una célula comunista que organizaba actos terroristas en la zona. Fue enviado a cárcel pública donde vive tristes días de soledad, pues hacía poco tiempo antes se había producido la amnistía general declarada por la dictadura y habían salido la casi totalidad de presos políticos detenidos en las postrimerías de 1973.

Junto con su detención recibe el despido

de

su

trabajo por

razones de

ausentismo laboral y se le engaña con las remuneraciones de la

indemnización por causales políticas lo que lo deja con una pérdida en sus

derechos

de

más

de

18 años

de

trabajo

en

la

fábrica

a

la

que había

ingresado a los 15 años.

Junto con su detención recibe el despido de su trabajo por razones de ausentismo laboral y

Luego de ser liberado, nace su hija Yasmina quien alegra su vida enmarcada por una fuerte cesantía. Inicia un peregrinaje por diversas imprentas de la región perseguido por sus antecedentes y por la implementación de políticas neoliberales, no logra establecerse en un empleo por mucho tiempo enfrentando junto a Patricia su mujer diversas estrategias de sobrevivencia económica en venta de ropa, tejiendo en lana con una pequeña máquina industrial y apoyado por alguna institución de solidaridad como FASIC que permitió acceso a mercadería y alimentación.

Para 1979 nació el menor de sus hijos, Sebastián y empezó un pequeño momento de estabilidad emocional solamente roto por problemas de salud provocado por el rompimiento de úlceras estomacales para los cual fue operado a inicios de 1980 problema asociado a los maltratos sufridos en sus tres detenciones por los militares.

A partir de su salida del hospital, encuentra trabajo en una imprenta de calle Serrano en Valparaíso donde se mantiene varios años hasta la crisis de la recesión económica en 1983. Para esos años ya se había contactado nuevamente con la estructura del Partido Comunista y formaba parte de la incipiente unidad del llamado "Frente Cero" equipo militar del partido y que empezó a reclutar compañeros para un par de años más tarde organizar en la región el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Las acciones de este equipo se desarrollan para la habilitación de las condiciones de la lucha enmarcada en las nuevas líneas políticas del PC sustentadas en la Política de rebelión Popular de Masas donde a través de una presión popular de desobediencia y organización, apoyada por acciones militares de sabotaje y ataque frontal a la institucionalidad represiva de la dictadura.

A partir de su salida del hospital, encuentra trabajo en una imprenta de calle Serrano en

Fue en 1983 cuando se funda en el país el Frente Patriótico Manuel Rodríguez que Eduardo se integra de lleno a una vida clandestina desarrollando variadas acciones militares de sabotaje contra el régimen de Pinochet. Voladuras de torres de alta tensión, atentados contra cuarteles militares y de la policía secreta, toma de radioemisoras para acciones de propaganda armada, formación militar para cuadros juveniles fueron parte de la dinámica en la que entró hasta pasada la mitad de la década de los 80 cuando en pleno apogeo de lucha antidictatorial el destino le tendría preparado una mala jornada.

La noche del 12 de junio de 1986 y en circunstancias aún no aclaradas, fue muerto Eduardo Brignardello Lara por efectivos de la Armada en el sector de Villa Dulce en Viña del Mar. Según informaciones Oficiales fue sorprendido por efectivos que montaban guardia en las torres de alta tensión tratando de depositar una carga explosiva junto a tres personas, todas presumiblemente miembros de un grupo subversivo. Murió junto a otro miembro de su unidad de combate, Manuel Genaro Núñez, el otro miembro del grupo pudo escapar y dar aviso a la familia y al movimiento.

La noche del 12 de junio de 1986 y en circunstancias aún no aclaradas, fue muerto

Su muerte produjo una ola de detenciones en los barrios pobres y populares de Viña del Mar. Su cuerpo fue enterrado en un multitudinario funeral en el cementerio de Santa Inés de Viña del Mar y fue acompañado por decenas de personas que indignadas pedían justicia y ofrecían honor al sacrificio de Eduardo. Las banderas rojas de la lucha por la libertad flameaban aquel mediodía y los gritos de combate hablaban de una multitud desbordada por sus deseos de democracia y futuro.

La noche del 12 de junio de 1986 y en circunstancias aún no aclaradas, fue muerto

La vida de Eduardo Brignardello estuvo condicionada por las condiciones materiales de existencia a los que estaban sujetos millones de seres humanos en todo el planeta. Su única esperanza era un mundo mejor, un mundo nuevo. Aquel mediodía mientras su cuerpo era depositado en la tierra, las voces que rodeaban su féretro entonaban el himno de los trabajadores del mundo y coreaban su letra:

"

...

el

día que el triunfo alcancemos ni esclavos ni hambrientos habrá, la

tierra será el paraíso de toda la Humanidad.

Que

la

tierra de

todos su

frutos y la dicha en nuestro hogar. El trabajo es el sostén que a todos en la

abundancia hará gozar. Agrupémonos todos en la lucha final y se alcen los

pueblos con valor

...

Por la Internacional

...

¡¡¡