VII JORNADAS DE CULTURA CLÁSICA.COM Centro cultural La Alcazaba. Mérida. 6 de mayo de 2011.

Los dioses del Olimpo en el Museo del Prado
Francisca Morillo y María Rosa Ruiz de Elvira. Grupo Tempe. GUIÓN
1. Introducción: • • • El entorno Neoclásico. El Salón del Prado El Museo del Prado Los fondos mitológicos (Cristina de Suecia, Musas, Rubens y encargos reales: Buen Retiro y Torre de la Parada)

2. Los dioses del Olimpo 3. Aplicación didáctica

1. Introducción
• El entorno Neoclásico Dado que vamos a asistir a la representación de una obra de Plauto, como en una composición en anillo, vamos a comenzar la tarde citando a Plauto. En el verso 55 de Curculio dice qui e nuce nucleum esse uolt, frangit nucem “el que quiere comer el núcleo de la nuez, rompe la nuez”, así nosotras para aceder al núcleo que son los dioses del Olimpo vamos a comenzar comentando la envoltura que es el entorno que los rodea, en este caso el Museo del Prado. El Museo del Prado está situado en El Salón del Prado. El conde de

Aranda, Presidente del Consejo de Castilla y Capitán General de los Ejércitos bajo el reinado de Carlos III, pretendía convertir el Prado del monasterio de

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los Jerónimos, entonces a las afueras de Madrid, en un "Salón" europeo, es decir, un amplio paseo (hay que recordar que en Segovia hay un paseo peatonal, fuera de la muralla, que se llama también el "Salón"). El objetivo era que estuviese cercano al casco urbano para que permitiera el esparcimiento a los ciudadanos. Encargó, por tanto, el proyecto al ingeniero José de Hermosilla, que diseñó, entre 1766-1781, un paseo con planta de hipódromo –actual Paseo del Prado-, estrecho y alargado, con un paseo peatonal central y dos vías laterales de circulación de carruajes. Se llamó el Salón del Prado. Las Fuentes Los extremos de este "salón" acababan en curvas o ábsides en los que había dos grandes fuentes circulares dedicadas a Neptuno, dios del agua, y a Cibeles, diosa de la tierra, que se orientaban mirando a otra fuente en el centro del paseo dedicada a Apolo, que, por su identificación con el Sol, representaba el fuego y el aire, y que centralizaba todo el desarrollo elíptico lineal del conjunto. La Fuente de Neptuno, en la intención de Carlos III, simbolizaba la Marina, reformada por él, y por consiguiente las colonias, cuyo nexo de unión con España era el océano. La Fuente de Apolo simbolizaba la protección de Carlos III a las artes y las ciencias. La Fuente de Cibeles representaba la protección a la agricultura. ¿Por qué se eligieron? Por destacar la protección del monarca y porque el arquitecto, Ventura Rodríguez, tenía una formación enteramente clásica. Esa formación tanto de él como de Hermosilla se plasmó en la concepción del conjunto. La Fuente de Neptuno estaba mirando a la de Cibeles, más bien cerca de la Plaza de la Lealtad, pero en 1891 fue trasladada al centro de la plaza, en una posición más elevada, y se orientó mirando hacia la Carrera de San Jerónimo. Fue realizada por el escultor Juan Pascual de Mena. La de Apolo está en el paseo peatonal, entre Cibeles y Neptuno y mirando hacia la vía central. La de Cibeles estaba situada primitivamente en el extremo opuesto de Neptuno en el eje del Salón del Prado, junto al Palacio de Buenavista, y mirando hacia la de Neptuno, pero, igualmente en 1891, fue trasladada al centro de la plaza, en una posición más elevada y mirando hacia la calle de Alcalá, hacia Sol. La diosa y el carro fueron esculpidos por Francisco Gutiérrez,

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y los leones por Roberto Michel. Los niños de la parte trasera son un añadido del siglo XIX. • Museo del Prado Para completar el conjunto, el rey Carlos III, que sentía una enorme afición por la botánica, ya en 1774 promovió el traslado del Jardín Botánico, situado en principio junto al actual Palacio de la Moncloa, Salón del Prado. Diseñaron el emplazamiento actual, bajo el impulso de Carlos III, los arquitectos Francisco Sabatini, Antonio Berete y Juan de Villanueva, así como el botánico Casimiro Gómez Ortega (autor de la inscripción latina que hay sobre la verja de la Puerta del Rey, pues en esa época todo científico y arquitecto que destacara sabía latín). Después, hacia 1785, el arquitecto Juan de Villanueva, por encargo del Conde de Floridablanca, mano derecha del rey Carlos III por esa época, elaboró el proyecto para un edificio que estaría entre la Fuente de Neptuno y el Jardín Botánico, y se llamaría el Gabinete de Historia Natural. El edificio, hoy Museo del Prado, está concebido conforme a un eje longitudinal paralelo al paseo. Villanueva lo concibió como un edificio alargado siguiendo el eje de una luminosa galería rematada en los extremos por dos cubos y en su centro una edificación basilical. El cubo norte se organizó en torno a una rotonda, ceñido por columnas jónicas y bóvedas semiesféricas de casetones en su planta principal, y una cripta en la parte baja. El cubo sur tholos, y atrio central como las domus. Tiene tres fachadas mirando a tres sitios diferentes porque este edificio estaba destinado, en principio, a albergar tres instituciones diferentes: la central que mira al paseo o Puerta de Velázquez estaba destinada al Salón de Juntas para reuniones de científicos (el hemiciclo central es una fachada con columnas de estilo dórico); la que está el extremo norte o Puerta de Goya era el acceso al Museo de Historia Natural (es una entrada con escalinata que conduce al piso de arriba, ya que entonces –hasta 1885- la planta baja de la actual puerta de Goya no existía, es decir era un sótano del edificio; esta fachada tenía columnas de estilo jónico); y la que está en el extremo sur frente al Jardín Botánico o Puerta de Murillo daba entrada a la Academia de Ciencias (fachada con columnas de estilo corintio). se organizó en torno a un patio central. Modelos arquitectónicos clásicos: templo circular,

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Todo el edificio se construyó muy lentamente y sufrió los destrozos, antes de que estuviese enteramente terminado, de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Parece que la idea del museo fue obra de José Bonaparte, pero fue bajo Fernando VII cuando se destinó finalmente a pinacoteca, y se inauguró en 1819. Este rey aparece representado en el friso de la puerta de Velázquez como protector de las Ciencias, Artes y Técnica al lado de los dioses Minerva, Apolo, Mercurio y Neptuno. En su día fue museo de pintura y escultura y sería Alfonso XIII en 1920 quien en un Real Decreto lo llamara Museo Nacional del Prado. Tuvo ampliaciones por la parte posterior debido a la insuficiencia de espacio ya desde el siglo XIX. En 1951, por no poder extenderse, se recurrió a incorporar edificios como el Casón del Buen Retiro (1971) y el Palacio de Villahermosa (1985-1989). La última ampliación del Museo se encomendó a Rafael Moneo y se completó en 2007. Esta se dirige hacia el claustro de los Jerónimos (Cubo de Moneo) y tiene conexión subterránea con el edificio Villanueva: en la parte nueva la conexión es un vestíbulo y en el edificio Villanueva otro que es en realidad la parte central del edificio frente a la puerta de Velázquez, especie de patio rectangular con un ábside, donde ocupan un lugar de honor las ocho Musas (dan nombre al propio recinto: Museo), de la colección de la reina Cristina de Suecia. • Fondos mitológicos Aunque el edificio albergaba pintura y escultura, durante mucho tiempo la Escultura -en piedra, bronce y madera-, estuvo como elemento decorativo interclada en distintos lugares como adorno hasta que se le dio carta de naturaleza y se le destinaron salas. Procede esta de • • Colecciones reales (excavaciones, importaciones, compras y donaciones) Adquisiciones del Museo de la Trinidad (antiguo convento situado en la calle de Atocha, convertido en museo en 1835 para albergar las colecciones de los conventos clausurados por la desamortización de Mendizábal y las colecciones del infante Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza que apoyó a los carlistas).

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Adquisiciones del Museo del Prado

Lo que es arte clásico en concreto (originales y copias) procede de la colección de Felipe II y de la reina Cristina de Suecia fundamentalmente. Esta fue comprada por Isabel de Farnesio, la esposa de Felipe V, en 1724, para el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso y hoy es el núcleo fundamental de la escultura clásica que atesora el Museo del Prado. La reina Cristina, que había abdicado el 4 de junio de 1654, tenía su residencia en Roma, en donde reunía esculturas de excavaciones y las restauraba, algunas en el taller de Bernini. Esta colección fue comprada a Baldassare Odescalchi. Pintura. (212 cuadros de tema mitológico según el libro de Pilar González Serrano). Procede de 1. Encargos reales (Carlos I y su hermana, María de Hungría, y Felipe II: Tiziano) 2. Felipe IV: dos conjuntos, Buen Retiro y Torre de la Parada. El Buen Retiro es un palacio mal hecho del que solo se conserva el Casón del Buen Retiro y el Museo del Ejército. El salón de reinos tenía cuadros mitológicos de Zurbarán que representaban los trabajos de Hércules, tomado como símbolo de la monarquía española. La Torre de la Parada fue un palacete levantado por Carlos I en el monte del Pardo y ampliado por Felipe II en 1549. Felipe IV la transformó y amplió en 1636 para que sirviera como apeadero de caza. Se encargó a Rubens y su taller una serie de cuadros mitológicos (sesenta y tres), siguiendo el relato de las Metamorfosis de Ovidio. 3. Encargos a Velázquez 4. Compras: Velázquez (dos viajes a Italia) Testamentarías de Rubens Almonedas (Carlos I de Inglaterra) 5. Otros fondos de la Colección Real en el siglo XVII con Felipe V y su esposa Isabel de Farnesio. 6. Otros fondos de colecciones reales: compras, legados.

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3.

Los dioses del Olimpo
Vamos a pasar revista a la colección de representaciones de dioses e

iremos leyendo textos en los que los artistas se han inspirado, teniendo en cuenta que cada uno interpreta o recrea el mito, a veces por gusto, a veces condicionado por las circunstancias de la época que vivió o , a veces, por la imposición de los mecenas. La inspiración para artistas del Renacimiento y Barroco está sobre todo en Ovidio y poetas alejandrinos, también en Catulo para las bodas de Tetis y Peleo, en filósofos como Filóstrato el Viejo, s. II-III, (también Filóstrato el Joven), que en sus Imágenes describen cuadros como ejercicio de retórica y de observación, retóricos como Calístrato, s. IV d.C. que comenta cuadros en Descripciones para alabar obras de envergadura y que añade elementos exóticos y Luciano de Samósata, s. II d. C.: en un libro llamado Imágenes (εἰκῶνες) hablaba de Pantea y de bellas y hermosas estatuas para compararlas con su hermosura. Destacamos sobre todo las descripciones de Filóstrato el Viejo a partir de las que un pintor francés del s. XVI, Antoine Caron, hizo grabados y cuya descripción de animales, paisajes, figuras, personificaciones de ríos, y fuentes han sido la base de un buen número de cuadros mitológicos. Aunque el número total de dioses era muy superior, reunidos bajo la denominación de “dioses olímpicos” fueron siempre doce, como consta expresamente en muchos textos, “Doce divinidades, con Júpiter en el centro, están sentados con augusta majestad en altos sitiales…” OVIDIO, Metamorfosis VI 72-73 si bien, como sucede con frecuencia en agrupaciones numéricas de la Antigüedad –piénsese, por ejemplo, en las numerosas variantes de la lista de los Siete Sabios de Grecia o el catálogo de los Argonautas-, las diferentes listas de los dioses olímpicos discrepan en la identidad de sus integrantes y en el orden de presentación.

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Así en Ilíada XX 31-40 se mencionan doce alineados en el bando troyano o aqueo: donde aparecen mencionados (el Crónida, Hera, Palas
Atenea, Posidón, Hermes, Hefesto, Ares, Febo, Ártemis, Leto, Janto y Afrodita) y se

dice que Posidón se opone a Apolo, Atenea a Ares y luego a Afrodita en ayuda de Ares, Hera a Ártemis, Hermes a Leto, Janto a Hefesto. Faltan Deméter, Hades y Zeus. En cambio están Leto y Janto. De hecho, en este recorrido por el Museo, excluimos a Dioniso-Baco/ Baco-Líber porque solo aparece mencionado en algunas listas y no está presente en la mayoría, y a Hestia/Vesta porque no tiene representaciones, que sepamos, en el Museo del Prado, por lo que nos vamos a reducir a doce, aunque sean trece los dioses llamados habitualmente “inmortales, dichosos o dueños de moradas olímpicas”. El orden que utilizamos es alfabético a partir del nombre griego: Afrodita / Venus, Apolo, Ares / Marte, Ártemis / Diana, Atenea / Minerva, Deméter / Ceres, Hades-Plutón, Hefesto / Vulcano, Hera / Juno, Hermes / Mercurio, Hestia / Vesta, Posidón / Neptuno, Zeus / Júpiter. En las hojas entregadas, hemos puesto en las tablas de las páginas 5, 6, 7 y 8 una lista de los cuadros referidos a los 12 dioses que hay en el Museo del Prado. Consta ahí la obra, el autor, la época y la sala que ocupan hoy día. Cuando no aparece sala, o están en préstamo en alguna exposición o no están expuestos o están emplazados en algunos lugares (el llamado Prado disperso). Nosotras vamos a comentar una o dos obras de cada dios. Los dioses del Olimpo se reúnen cuando los convoca Zeus, o en ocasiones especiales, como las bodas de Cadmo y Harmonía, de Tetis y Peleo (Píndaro, Píticas III 86-95), de Cupido y Psique y de Hércules y Hebe. Todos los dioses eran invocados en apoyo de las decisiones políticas de los hombres, como en la parodia de Aristófanes, Tesmoforias cuando las mujeres, reunidas en la fiesta, solicitan la ayuda de los olímpicos y mencionan a algunos antes de comenzar el debate. El conjunto ya recibe ofrendas en época micénica, igual que, mucho después, en altares de Olimpia y de Atenas. Este último, del que hay restos en el ágora, aparece mencionado –su edificación- en Tucídides VI 54, 6-7. También en Roma en el pórtico que bordeaba la vía que iba del Foro al

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Capitolio estaban las doce estatuas de los dioses consentes o “consejeros”, según el texto de Varrón, Sobre la agricultura I 4,4. Las imágenes que presentamos se corresponden con las pinturas del museo donde hay dioses reunidos: las Bodas de Tetis y Peleo, El Olimpo con la batalla de los Gigantes y el Banquete de Aqueloo.

AFRODITA/VENUS
• NACIMIENTO DE VENUS, Cornelis de Vos

(Pintado para la Torre de la Parada)

Crono segó los genitales a su padre Urano “fueron llevados por el mar durante mucho tiempo; a ambos lados, blanca espuma surgía del inmortal miembro y en medio de aquélla una muchacha se formó… salió del mar la bella y venerable diosa… (y bajo sus pies ligeros crecía la hierba)”. HESÍODO, Teogonía 190-195 • VENUS Y ADONIS, Tiziano (Sala 42)

(Tres más con el mismo tema: Veronés, Carracci y un anónimo del s. XVII)

El joven Adonis, amante de Afrodita (Venus), nace de la corteza de un árbol, el árbol de la mirra en que se ha convertido su madre después de engendrarlo. Afrodita y Perséfone se enamoran de él y Zeus decide que él pase un tercio del año con cada una de ellas y la última parte del año donde él desee. Adonis decide ir con Afrodita. Lo mata un jabalí y de la sangre que cae al suelo, nacen unas flores de primavera llamadas anémonas. Afrodita retiene y aconseja a Adonis por si de algo pudieran servir los consejos, y dice: 'Sé valiente con los animales que huyen; contra los audaces no carece la audacia de peligro. Abstente, joven, de ser temerario a costa mía y no provoques a las fieras a las que la naturaleza ha dado armas, no sea que tu gloria me vaya a costar cara. Ni tu edad ni tu belleza ni lo que ha impresionado a Venus impresiona a los leones, ni a los súidos

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portadores de rígidas cerdas, ni a los ojos ni a los impulsos de las fieras. Los impetuosos jabalíes tienen un rayo en sus corvos colmillos, poseen los azafranados leones acometividad y cólera salvaje, y son raza que yo detesto'. OVIDIO, Met. 542-552 “Tales fueron las advertencias de Venus, y emprende viaje por el aire, pero el valor de Adonis se alza en contra de sus consejos. Sucedió que los perros, siguiendo un seguro rastro, hicieron salir de su escondite a un jabalí, que cuando se disponía a salir de la espesura fue alcanzado por el joven hijo de Cíniras en disparo sesgado…” OVIDIO, Met. 708-712. [Se sacude el venablo, persigue a Adonis, aturdido y en busca de refugio, le hunde los colmillos en la ingle y lo derriba moribundo en la arena].

APOLO
• APOLO PERSIGUIENDO A DAFNE, Cornelis de Vos

(Pintado para la Torre de la Parada)

Apolo, herido por la flecha del amor como castigo por haberse burlado de Cupido, persigue a Dafne, que lo rechaza. Esta pide ayuda a su padre, el río Peneo, que la convierte en laurel, para que no la alcance el dios. El laurel será luego el árbol preferido de Apolo, con el que se coronará a los ganadores en competiciones poéticas y estará perpetuamente adornado, pues es de hoja perenne, por gracia del dios. “Apenas acabó su plegaria cuando un pesado entorpecimiento se apodera de sus miembros; sus suaves formas van siendo envueltas por una delgada corteza, sus cabellos crecen transformándose en hojas, en ramas sus brazos; sus pies un momento antes tan veloces quedan inmovilizados en raíces fijas; una arbórea copa posee el lugar de su cabeza; su esplendente belleza es lo único que de ella queda…” OVIDIO, Met. I 548-552

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Y le dice así: “Está bien, puesto que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás mi árbol, siempre te tendrán mi cabellera, mi cítara y mi aljaba; tú acompañarás a los caudillos… en el triunfo, … y del mismo modo que mi cabellera permanece siempre juvenil con su cabellera intacta, lleva tú también perpetuamente el ornamento de las hojas”. OVIDIO, Met. I 557-565 Aparece así el laurel en • EL PARNASO (Poussin)

“Virtamos una libación en honor de las Musas, hijas de Mnemósine, y del hijo de Leto, jefe de las Musas”. Lírica griega arcaica, lírica popular fr. 20 “De las Musas y del flechador Apolo proceden los cantores y los citaristas que hay sobre la tierra”. HESÍODO, Teogonía 95

ARES/MARTE

Palace)

VENUS Y MARTE (del círculo de Antonio Canova)

(Copia de un original encargado por Jorge IV en 1815 y que está en Buckingham

“Ares de riendas de oro en despierta vigilia le observaba y al ver cómo Hefesto, el artífice insigne, de camino salía, marchó en derechura a sus casas anhelante de amor por la hermosa Citera. La diosa regresaba de ver a su padre, el Cronión poderoso, y no bien se sentó cuando Ares entró en la morada”. HOMERO, Odisea 286-291

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EL DIOS MARTE (Velázquez)

“Ares más que poderoso, abrumadora carga del carro de guerra, el de áureo yelmo, de intrépido corazón, portador de escudo, salvador de ciudades, revestido de bronce, brazo poderoso, infatigable, ardida lanza, valladar del Olimpo, padre de la Victoria, que concluye con bien la guerra, auxiliador de la Justicia, dictador para tus adversarios, guía de los varones más justos”. Himnos homéricos, a Ares VIII 1-5 No tiene que ver este texto con lo que ha pintado Velázquez: ha desmitificado al dios, bajándolo a la tierra. Dios de la guerra, cansado de batallas, aburrido de pelear, sin preocuparse de defender. ¿Alude Velázquez al agotamiento de los ejércitos españoles tras siglo y medio de guerra?

ÁRTEMIS/DIANA

LA CAZA DE DIANA (Rubens)

(Quizá con la colaboración de Paul de Vos, por la extraordinaria jauría de perros)

“A Ártemis celebramos, a la que goza con el arco y con la caza de la liebre, y con el coro numeroso, y con los juegos en las montañas. Para empezar diremos cómo, sentada sobre las rodillas de su padre, le dijo en un tono infantil: `Dame, papá, una eterna virginidad, y muchos nombres para que Febo no me aventaje. Dame también flechas y un arco. Permíteme llevar antorchas y ceñirme una túnica con cenefa hasta la rodilla, para matar a bestias salvajes. Dame también un coro de sesenta Oceánides, todas de nueve años, todas aún sin ceñidor. Dame veinte ninfas por criadas, para que cuiden bien de mis sandalias y, cuando haya terminado de disparar mis flechas contra linces y ciervos, de mis veloces perros. Dame todos los montes y una sola ciudad, la que tú quieras. Raro será que Ártemis baje a una ciudad. Viviré en las montañas…” CALÍMACO, Himnos, a Ártemis III 1-35

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ATENEA/MINERVA
• CADMO Y MINERVA (J. Jordaens)

(Torre de la Parada)

Cadmo contempla al enemigo vencido cuando una voz le anuncia que también será convertido en serpiente: “(durante largo rato quedó él horrorizado; había perdido a la vez el color y la serenidad, y su cabellera estaba erizada de espanto). “Pero he aquí que la protectora del héroe, Palas, que ha descendido desde los altos cielos, aparece junto a él y le ordena labrar la tierra y enterrar en ella los dientes viperinos, gérmenes de un futuro pueblo. Obedece él y, después de abrir un surco por la presión de un arado, esparce por el suelo, conforme se le ha ordenado, los dientes que son semilla de mortales. Entonces, cosa increíble, empezaron los terrones a moverse, y de entre los surcos apareció primero la punta de la lanza, en seguida los cascos en que cabecean los penachos de colores, en seguida emergen los hombros, los pechos y los brazos cargados de armas, y va creciendo la mies de hombres con sus escudos… Alarmado ante el nuevo enemigo se disponía Cadmo a tomar las armas. `No las tomes y no te mezcles en una guerra civil´…”. Ellos se aniquilarán entre sí. “Arrojó al suelo, por consejo de la Tritónide, sus armas, y dio y pidió paz entre los hermanos”. OVIDIO, Metamorfosis III 99-128 El cuadro refleja el momento posterior al consejo de la diosa. • LAS HILANDERAS, FÁBULA DE ARACNE (Velázquez)

Oh loca Aracne, así te veía yo ya medio araña, triste sobre los despojos de la obra que por tu mal hiciste. DANTE, La divina comedia “La Meónide (Aracne) dibuja a Europa engañada por la apariencia de toro: se hubiera creído que era un verdadero toro, un mar verdadero. Europa parecía dirigir su mirada a la tierra que había dejado y llamar a sus compañeras y temer el contacto del agua que saltaba junto a ella y encoger

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los pies asustados”. También a Leda bajo un cisne, al Sátiro, a Anfitrión, de oro para Dánae, fuego, pastor… A Neptuno transformado en novillo… “No podría Palas, no podría la Envidia poner reparos a aquella obra; a la varonil doncella rubia le dolió aquel éxito, y rompió aquellas ropas bordadas que eran cargos contra los dioses; y, conforme tenía en la mano una lanzadera procedente del monte Citoro, golpeó tres o cuatro veces en la frente a Aracne…” OVIDIO, Met.VI 103-133

DEMÉTER/CERES
• CERES Y DOS NINFAS (Rubens y Frans Snyders)

(Estaba en el Alcázar de Madrid)

“Fue Ceres la primera que hendió los terrones con el ganchudo arado, la primera que dio al mundo cosechas y alimentos maduros, la primera que dio leyes; todo es don de Ceres”. OVIDIO, Met. V 341-343 La diosa con su ramo de espigas declara su protección a la agricultura y los bienes que proporciona a los mortales. Al parecer estos cuadros de desnudos fueron guardados por Carlos III en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y traídos al museo por Fernando VII.

HADES-PLUTÓN/PLUTÓN
• RAPTO DE PROSÉRPINA (Rubens)

“Casi al mismo tiempo fue vista, amada y raptada por Dis; hasta ese extremo es impaciente el amor. Aterrorizada la diosa y con desmayado semblante grita llamando a su madre y a sus acompañantes, pero más veces a su madre, y habiéndose desgarrado el vestido desde el borde

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superior, los manojos de flores se le cayeron al quedar suelta la túnica; y, tan extraordinaria era la sencillez de sus pocos años, incluso esta pérdida causó dolor a la doncella." (El raptor conduce su carro y anima a sus caballos llamando a cada uno por su nombre, y a lo largo de sus cuellos y melenas va dando tirones a sus riendas, matizadas de negruzco robín; y se desliza por lagos profundos…)” OVIDIO, Met. 395-405 No aparecen mencionadas las diosas del cuadro. Solo en Fastos IV 417-445 se dice “acompañada de las amigas”

ORFEO Y EURÍDICE (Rubens)

(Pintado para la Torre de la Parada)

“Se atrevió a descender a la Estige por la puerta del Ténaro y, atravesando multitudes ingrávidas y espectros que habían recibido sepultura, se presentó ante Perséfone y ante el soberano que gobierna el repulsivo reino de las sombras…” OVIDIO, Met.X 13-16 Virgilio nos relata en el libro VI las distintas partes del mundo subterráneo hasta llegar al palacio de Plutón y Prosérpina que aparece aquí con las tenebrosas columnas.

HEFESTO/VULCANO

VULCANO FORJANDO LOS RAYOS DE JÚPITER. Sala central (Pintado para la Torre de la Parada)

“Junta a la costa siciliana y la eolia Lípari se levanta una isla escarpada de peñascos humeantes, bajo la cual truenan una gruta y antros semejantes a los del Etna comidos por las fraguas de los Cíclopes y los fuertes golpes dados sobre los yunques dejan oír sus gemidos y rechinan en las cavernas las masas de metal de los Cálibes y el fuego alienta en los

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hornos; es la mansión de Vulcano y la tierra se llama Vulcania. En ese momento el ignipotente descendió hasta allí desde las alturas del cielo. En una enorme cueva trabajaban el hierro los Cíclopes, Brontes y Estéropes y Piracmón con sus miembros desnudos. Pulida una parte, sus manos habían dado ya la primera forma a uno de los rayos que el padre lanza con frecuencia contra las tierras desde todos los puntos del cielo, la otra parte estaba aún sin terminar”. VIRGILIO, Eneida VIII 416-428 “Tras hablar así, la dejó allí y Hefesto fue hacia los fuelles. Volvió a colocarlos al fuego y los puso a trabajar. Colocó bajo el fuego inflexible bronce y estaño, valioso oro y plata, y a continuación puso un gran yunque en el cepo y mientras con una mano asía el potente martillo con la otra sujetaba las tenazas. Fabricó en primerísimo lugar un alto y compacto escudo primoroso por doquier, en su contorno puso una reluciente orla de tres capas, chispeante, a la que ajustó un áureo talabarte. El propio escudo estaba compuesto de cinco láminas y en él fue creando muchos primores con su hábil destreza. Después de fabricar el alto y compacto escudo, le hizo una coraza que lucía más que el resplandor del fuego y también un ponderoso casco ajustado a sus sienes, bello y primoroso, que encima tenía un áureo crestón, y también unas grebas de plegable estaño”. HOMERO, Ilíada XVIII 468-482 y 609-613 En la escena se ven sombras, fuego y un cíclope trabajando también en la fragua y restos de armaduras por el suelo.

LA FRAGUA DE VULCANO (Velázquez). Sala 11

Aunque hay otras versiones en las que es la propia Hera la que produce la cojera de Hefesto, en Apolodoro se dice que “Zeus lo expulsó del cielo por haber prestado ayuda a Hera cuando estaba encadenada. En efecto, Zeus la había suspendido del Olimpo por haber enviado una tempestad contra Heracles mientras navegaba tras la toma de Troya. Hefesto fue a caer en Lemnos fracturándose las piernas pero Tetis lo salvó”. APOLODORO, Biblioteca I 3,5

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“Se tiene a este dios (el Sol) por el primero que vio el adulterio de Venus con Marte. Se escandalizó de la fechoría, y reveló al marido el secreto ultraje a su lecho y el lugar del ultraje. En el acto elabora éste unas tenues cadenas, unas redes y unos lazos…” OVIDIO, Met. IV 170-175

HERA/JUNO
• VÍA LÁCTEA (Rubens)

“Entre los círculos visibles se encuentra este que –dicen- se llama Galaxias. En efecto, porque no les era posible a los hijos de Zeus participar del honor del cielo si alguno de ellos no mamaba del pecho de Hera, por eso, -dicen- Hermes tomó a Heracles cuando nació y lo puso al pecho de Hera. Heracles mamaba de su pecho. Y Hera, una vez que se dio cuenta, lo arrojó de sí de una sacudida, y de esta manera, por la leche derramada por la abundancia, se creo la Vía Láctea”. ERATÓSTENES, Catasterismos, 44. “Se muestra también en el cielo una especie de círculo, de color blanco, del que algunos han dicho que es lácteo. En efecto, Eratóstenes dice en su Hermes que Juno le dio, sin saberlo, leche a un recién nacido; pero después de que se dio cuenta de que era el hijo de Maya lo apartó de sí. Por eso el resplandor de la leche derramada aparece entre los astros. Otros han dicho que Hércules fue puesto al pecho de Juno mientras esta dormía, y que, al despertarse, hizo lo que hemos dicho más arriba”. HIGINO, La astronomía, II 43

JUICIO DE PARIS (Rubens). Sala central

“Se dice que, en la boda de Tetis y Peleo, Júpiter convocó a todos los dioses excepto a Eris, esto es, Discordia, quien, al presentarse más tarde y no ser admitida al banquete, lanzó desde la puerta a los asistentes una manzana y dijo que se la llevara la más hermosa. Comenzaron a reclamar

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para sí este título Juno, Venus y Minerva, entre las que se produjo una gran disputa. Júpiter mandó a Mercurio que las condujera a Alejandro Paris en el monte Ida y que ordenara a éste actuar como juez”. HIGINO, Fábulas 92, 1-2 LUCIANO, Diálogo de los dioses XX representa la escena de la pintura: las diosas, voluptuosas, muestran sus encantos a Paris.

HERMES/MERCURIO

MERCURIO Y ARGOS (Rubens)

(Pintado para la Torre de la Parada)

“De cien ojos tenía Argos rodeada la cabeza… Mas el soberano de los celestes llamando a su hijo le ordena dar muerte a Argos. Poco tiempo le cuesta ponerse alas en los pies, coger la varita productora del sueño, y cubrirse la cabellera, y tan pronto como tiene esto preparado, se deja caer en tierra. Al llegar se despoja del sombrero y se quita las alas; solo la varita queda en su poder. Con ella conduce unas cabras y va tocando el caramillo que ha construido. Atraído el guardián de Juno por el arte de aquellos sonidos desconocidos…” le invita a sentarse, se sientan y conversan y con la música se adormece “E inmediatamente, mientras él cabecea, lo hiere con su espada curva en donde la cabeza confina con el cuello, lo arroja ensangrentado desde la roca y tiñe de sangre el escarpado peñasco”. OVIDIO, Met. I 625, 668-677, 716-719 En el cuadro de Rubens es adormecido por medio de una flauta. • Mercurio y Argos (Velázquez)

(Pintado para el salón de los espejos del Alcázar de Madrid)

Para Velázquez es una escena de la vida cotidiana, le quita los cien ojos y lo representa como un ser agotado por su vigilancia y vencido de sueño. La astucia del dios se sugiere por la postura al acecho empuñando la espada, en la otra mano el caramillo con que lo ha adormecido…

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POSIDÓN/NEPTUNO

NEPTUNO Y ANFITRITE (Franken II “el Mozo”)

(Pintado sobre cobre, Palacio de la Quinta del Duque del Arco)

Tonos dorados, a la derecha el cenador, cortejo de náyades, nereidas, delfines, animales del mar… “A continuación aparece entre los astros el delfín. Este delfín logró abrirse paso hasta el lejano escondrijo en que Anfitrite se había ocultado. Y fue también él el que en su muelle lomo llevó, viajando a través del abismo entero, a la amada del dios del mar, desde los confines del mundo”. AVIENO, Aratea 700-706 “El delfín. Se dice que fue colocado en las constelaciones por la siguiente razón: cuando Posidón quiso tomar a Anfitrite por esposa, ella, procurando con celo guardar su virginidad, lo evitó huyendo hacia Atlas. De suerte que, también la mayoría de las nereidas mientras ella estuvo oculta se escondían. Posidón mandó a muchos buscadores, entre ellos, también al delfín. Pero, errante a lo largo de las islas de Atlas, tras toparse con ella la denunció y la condujo ante Posidón, quien se casó con ella y estableció muchos honores en el mar para el delfín: designó que fuera sagrado y colocó en el cielo el conjunto de su figura”. ERATÓSTENES, Catasterismos 32

ZEUS/JÚPITER

JÚPITER TONANTE (escultura)

Majestuoso y supremo, recuerda la escena en la que advierte a los dioses que no intervengan en la lucha de griegos y troyanos:

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“¡Oídme, dioses todos y diosas todas, para que diga lo que mi ánimo

me ordena en el pecho! Que ninguna femenina deidad ni ningún varonil dios intente conculcar mis palabras; todos a una debéis acatarlas, para que yo lleve a cabo cuanto antes estas acciones. Aquel a quien vea que por su voluntad se aleja de los dioses y va a socorrer a los troyanos o a los dánaos, volverá al Olimpo en lamentable estado golpeado por los rayos, o lo cogeré y lo arrojaré al tenebroso Tártaro. Así sabrá en qué medida soy el más poderoso de todos los dioses. Ea, haced la prueba, dioses, y os enteraréis todos. Tan superior soy yo sobre los dioses y sobre los hombres”. HOMERO, Ilíada VIII 5-27

JÚPITER Y LICAÓN (Cossiers)

(Pintado sobre un boceto para la Torre de la Parada)

“[Habla Júpiter] Di la señal de haber llegado un dios y la gente había empezado a pronunciar plegarias. Licaón comenzó por reírse de las piadosas súplicas, y después dijo: `Voy a probar con un experimento paladino si éste es un dios o un mortal. La verdad no dejará lugar a dudas´. Y maquinó darme muerte durante la noche mientras yo estuviera desprevenido y presa del sueño. Tal fue el experimento que decidió hacer para averiguar la verdad. Pero no se contentó con eso. A un rehén enviado por el pueblo de los Molosos le cortó el cuello con la espada, y de aquellos miembros moribundos unos los ablanda con agua hirviendo y otros los tuesta sobre el fuego. Tan pronto como los sirvió a la mesa, yo con mi llama vengadora hice que sobre su dueño se desplomara aquel hogar digno de él. Aterrorizado huyó, y alcanzando la soledad del campo emite alaridos y en vano trata de hablar. La rabia de su alma se acumula en su boca y ejerce sobre el ganado su habitual avidez de matanza; aun ahora sigue gozándose en la sangre. Su ropa se transforma en pelo, en patas sus brazos; se convierte en lobo y conserva trazas de su antigua figura”. OVIDIO, Met. I 209-237 • JÚPITER Y ANTIOPE HIGINO, Fábulas 8.

“Júpiter seducido por la gracia de su belleza la dejó encinta.”

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Habiendo sido repudiada, se dice “a esta mujer sin marido la poseyó Júpiter”. HIGINO, Fábulas 7 “Antíope era hija de Nicteo, con la que Zeus tuvo relaciones amorosas. Cuando se vio encinta, amenazada por su padre fue a refugiarse en Sición junto a Epopeo, quien la desposó”. APOLODORO III, 5, 5 Ovidio dice, a propósito del tapiz que borda Aracne, en las Metamorfosis VI 110: "añadió cómo, oculto bajo la apariencia de Sátiro, llenó Júpiter de prole gemela a la bella Nicteide”

4. Aplicación didáctica

La primera parte pasa por un trabajo/preparación PREVIO EN EL INSTITUTO donde se les da a los alumnos el siguiente material: 1. Cuadro introductorio con los principales dioses, con o sin imágenes. 2. Lectura de textos que informan de cómo han nacido los dioses principales. Son textos breves con preguntas para que los alumnos lo conozcan/aprendan o se les insta a que hagan una búsqueda por su cuenta del origen de los dioses, con o sin imágenes de algunos nacimientos de dioses como Afrodita / Venus, Atenea / Minerva u otros. 3. Presentación de dioses en Power Point con imágenes de cuadros o esculturas de los dioses para apreciar/estudiar los signos de reconocimiento, atributos y su campo de actuación, si se deriva de sus atributos. (por ejemplo en Hermes/ Mercurio, las alas, mensajero… ) Se plantea ahora la

VISITA AL MUSEO (real o virtual)
La visita real tiene la ventaja de que se ve directamente y no se ofrece como algo teórico, pero presenta inconvenientes

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un horario limitado (1 hora y media) y aquí el profesor debe pensar si se dedica a ver cuadros en función de la cercanía para aprovechar más (se pueden ver hasta 15 cuadros) o en función de un esquema establecido / tema (solo dioses, héroes…), lo que reduce el número de cuadros a 8 o 10;

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no pueden ir muchos alumnos juntos, se requiere silencio. La visita virtual en el aula elimina estos inconvenientes: bastará tener

el material adecuado (un cañón para proyectar imágenes en el centro, por ejemplo) y se puede llevar “El Museo del Prado” al aula. ¿Qué pretendemos? Que los alumnos aprendan a captar el alma, la esencia del cuadro (concha, los perros, la fuente personificada, la expresión captada por el artista, los ojos desorbitados de Plutón…). Nos interesa más la historia que relata y el pathos que deja ver el mito. Como en las imágenes descritas por Filóstrato, se induce a los alumnos a que vean la grandeza de los seres –dioses, héroes-, la importancia de sus acciones frente a los hombres corrientes, de qué manera, cómo el escultor, el pintor puede reflejar conflictos humanos y situaciones límites, emociones y sentimientos que caracterizan el tema del cuadro. Filóstrato describía a partir de fuentes literarias o de pinturas, pues tanto el poeta como el pintor son capaces de describir obras de arte y ambos compiten en los mismos temas, siguiendo el dicho horaciano ut pictura poesis (Ars poetica 361). Dice Filóstrato en el prólogo “que el niño se ponga delante del cuadro. A él irán dedicadas mis palabras”. Ver el tema, la historia que se narra, dar vida situando la escena en un relato, que no es un momento pasajero de una viñeta, superar/transcender, en definitiva, la imagen estática que plasma el cuadro. ¿Qué objetivos buscamos? • • • Hacer un ejercicio de expresión oral, estimular la imaginación y educar el gusto por lo estético.

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Señalamos aquí solo dos ejemplos de trabajos en el Museo: Del primer ejemplo hemos dado unas fichas: Se asigna a cada alumno una de ellas para completar. En cada ficha se le informa del mito, se le da un texto relacionado con él y se le orienta en la observación. Debe leer, mirar y rellenar en los dos apartados que ofrece la ficha: 1. Observa el cuadro: reconocimiento de personajes, expresiones, atuendo, paisaje 2. Observa la huella del pintor: composición, colorido, algo de la técnica Cada alumno, en el Museo, ante el cuadro lo comentará a sus compañeros, que tomarán nota: nombre, mito, pintor, descripción del mito y comentario-características deducidas de la ficha. En este ejemplo se valora también la parte técnica. Otra forma de abordar el estudio: Se asigna a cada alumno un cuadro y él hace un trabajo escrito corto donde dará información acerca de los siguientes extremos del mito, autor, momento de la creación, y describirá el cuadro. Este, a diferencia del anterior es enteramente personal: buscarán todo y pondrán la bibliografía: no vale de Internet, Wikipedia. En el MUSEO hará la exposición oral exclusivamente de esta última parte: nos interesa sobre todo que describa y memorice el resultado de su observación y haga ver a sus compañeros el cuadro, si es estático o dinámico si es vertical u horizontal, figuras, la luz, los colores. Como última parte de la actividad está la valoración, la nota que los propios alumnos pondrán a sus compañeros, nunca inferior a 5, por cuanto ha supuesto un trabajo personal y previo. Esta nota sumada a la que ponemos nosotros dará como resultado una nota media para cada alumno. A veces a los mismos alumnos se les ocurre otro tipo de trabajos con los cuadros: por ejemplo, alguno hace una interpretación artística del cuadro, una recreación, otros harán una reflexión sobre el mito o la técnica

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de pintura o comentarán la interpretación que ha hecho el pintor o harán un poema… Esto será voluntario y subirá la nota. Ya hemos señalado que el objetivo de esta actividad es que los alumnos observen la pintura como algo vivo, como una pintura que habla. En la Retórica a Herennio, 4.39.9 traduciendo unas palabras del poeta griego Simónides se afirma que el poema debe ser pintura que habla, la pintura poema que calla. Ya los poetas antiguos hacían descripciones como la del escudo en Homero o los símiles, las comparaciones, que prácticamente permitían ver de manera plástica lo que describían. La asociación de la poesía y la pintura, concebidas ambas como una imitación de la naturaleza, se debe a la similitud de sus valores plásticos, lo que lleva a hablar del valor pictórico de un poema o a representar temas literarios en la pintura. Ya en la misma línea que la Retórica a Herennio, Leonardo de Vinci, pintor, siguiendo a Simónides, poeta, afirmaba que la pintura es poesía muda y la pintura poesía ciega.

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