ORIGEN DE LA BIOETICA

El término "bioética" tuvo un doble nacimiento: por un lado se la entendió como una disciplina global cuyo énfasis residía en la ecología y por otro se la interpretó como una materia referida exclusivamente a la medicina. El doble nacimiento del término "Bioética": Potter y Hellegers La Bioética nació en Estados Unidos, y el primero en nombrar este término fue el oncólogo Van Rensselaer Potter, quien en la década del 70 detectó el peligro que corría la supervivencia de todo el ecosistema por la ruptura entre dos ámbitos del saber: el científico y el humanístico. La bioética según Potter La supervivencia era el problema humano predominante que hizo que Potter pusiera atención sobre la nueva área llamada bioética. Su objetivo era identificar y promover un óptimo cambio ambiental y una óptima adaptación humana en ese ambiente, para mantener y mejorar el mundo civilizado. El mérito de Potter reside en que él creó la palabra bioética y fue el primer partidario de establecer la bioética como disciplina. Según él, la bioética estaba avanzando como una nueva disciplina que combinaba el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de valores humanos. Eligió bío para representar el conocimiento biológico, la ciencia de los sistemas vivos, y ethics para representar el conocimiento de los sistemas de valores humanos. Así, la bioética sería un puente entre la ciencia y las humanidades -que en ese momento estaban separadas- y tendría por tarea enseñar cómo usar el conocimiento en el campo científico-biológico. La bioética según Hellegers Asimismo, en la Universidad de Georgetown, la palabra bioética fue utilizada por el obstetra holandés André Hellegers. Este autor superó la introducción del término en el mundo académico, en las ciencias biomédicas, en el Gobierno y en los medios, ya que él estableció y dirigió el primer instituto que se dedicaba a la bioética: el Joseph and Rose Kennedy InstitutefortheStudy of Human Reproduction and Bioethics. Este segundo uso de la palabra no conservó el significado que Potter le había dado, ya que, si bien Hellegers creyó, como Potter, que la bioética sería una disciplina única que combinaría la ciencia y la ética, esa ciencia a la que hacía referencia era puntualmente la medicina. El término bioética, según él, hacía referencia a los dilemas médicos concretos tales como: los derechos y los deberes de los pacientes y los profesionales de la salud, los derechos y deberes de los investigadores y la formación de una política pública de principios generales para el cuidado clínico y la investigación biomédica. Pero ¿qué acontecimientos intervinieron en este nacimiento de la moderna bioética? Hoy está claro que un factor determinante fue el surgimiento de una serie de "paradojas" creadas por el propio avance de la medicina y la tendencia a extender las prestaciones sanitarias quienes fueron los temas de la experimentación en humanos, trasplantes de órganos, eutanasia, entre otros. En resumen, la bioética surge como un intento de establecer un puente entre ciencia experimental y humanidades fue utilizado por primera vez por el oncólogo Van Rensselaer Potter hace más de treinta años Con este término aludía Potter a los problemas que el raro desarrollo de la tecnología plantea a un mundo en plena crisis de valore; urgía así a superar la actual ruptura entre la Ciencia y la Tecnología de una parte y las Humanidades de otra. La bioética, en el sentido propio del término, surgió en Estados Unidos. Potter detectó en sus escritos el peligro que corría la supervivencia de todo el ecosistema por la ruptura entre los dos ámbitos del saber: el científico y el humanístico. El único camino de solución posible ante la catástrofe inminente fue establecer un puente entre las dos culturas, la científica y la humanísticamoral. Ésta fisura hunde sus raíces en la asimetría existente entre el enorme desarrollo tecnológico actual que otorga al hombre el poder de manipular la intimidad del ser humano y alterar el medio, y la ausencia de un aumento correlativo en su sentido de responsabilidad por el que habría de obligarse a sí mismo a orientar este nuevo poder en beneficio del propio hombre y de su entorno natural