1- Funchal 2 - Monte 3 - Câmara de Lobos 4 - Cabo Girão 5 - Ribeira Brava 6 - Ponta do Sol 7 - Calheta 8- Jardim do Mar 9 - Prazeres 10 - Paúl

do Mar 11 - Fajã da Ovelha 12 - Ponta do Pargo 13 - Porto Moniz 14 - São Vicente 15 - Encumeada 16 - Curral das Freiras 17 - Pico do Arieiro 18 - Pico Ruivo 19 - Ribeiro Frio 20 - Santana 21 - Porto da Cruz 22 - Santo da Serra 23 - Camacha 24 - Airport 25 - Machico 26 - Caniçal 27 - São Lorenço
Funchal: la capital europea más pulcra y pintoresca La ciudad de Funchal de hoy día difiere mucho de la de antaño, conocida por sus piratas y sus campos de hinojo. Ahora se ha convertido en una ciudad moderna, cosmopolita y rejuvenecida, famosa por unos lujosos restaurantes, unos novísimos hoteles de cuatro y cinco estrellas y un clima excelente durante todo el año, además de por su mayor exportación, el afamado futbolista Cristiano Ronaldo. En pocas palabras, hoy se la conoce por su estilo y por su esencia.

La ciudad en sí está asentada en una gran cuenca natural, de cara al Atlántico y rodeada de escarpadas montañas. Está situada al sur de la isla de Madeira, en la costa más soleada y en medio de plataneras y maravillosos jardines, donde se cultivan flores durante todo el año al cobijo de unas montañas de color esmeralda. Es una ciudad, pues, exuberante, verde y tranquila, pero si ahondamos un poco en su superficie encontraremos una vida nocturna vibrante, con variadas ofertas y múltiples facetas. Funchal ha sido durante años uno de los puertos de escala más importantes para cruceros, por lo que posee un dique a tal efecto en medio de la ciudad. De hecho, el atraque en el Puerto de Funchal está catalogado como uno de los más espectaculares de todo el mundo, a la par que el de Río de Janeiro. Hoy es ya tradición que casi todos los viajes inaugurales de los trasatlánticos europeos se realicen aquí y es normal ver más de cuatro buques en cualquier época del año. Una vez en tierra, las cafeterías, los restaurantes y toda la historia que rodea a esta singular capital están a pocos metros caminando. Además, los turistas que visitan Funchal pueden disfrutar de múltiples actividades como el surf y el buceo en sus aguas cristalinas, los paseos en barco, nadar con los delfines, embarcarse para avistar ballenas, las largas excursiones a pie por la costa y por los bosques y montañas impregnados de la fragancia de los eucaliptos, hacer parapente, disfrutar de los espectaculares campos de golf o simplemente tomar un aperitivo en los numerosos cafés al aire libre y en los locales ajardinados. La principal ciudad de Madeira tiene una vida nocturna menos evidente que otras islas vecinas de similares características, como Gran Canaria o Tenerife, de modo que probablemente se perciba como una pequeña ciudad tranquila y sosegada, apta solamente para los que buscan la paz del cuerpo y de la mente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque como podrán comprobar los noctámbulos los jueves, viernes y sábados por la noche, Funchal cobra vida después de las doce de la noche. Para salir se puede elegir entre dos opciones: ir a bares y discotecas que abren hasta las 4 de la mañana o ir a las que abren de 4 a 7 de la mañana. Tanto los oriundos de la isla como los turistas que sean avispados cenarán a su hora pero, en lugar de salir directamente, irán a casa a relajarse por unas horas antes de prepararse de nuevo para estar de marcha toda la noche. Funchal sigue sin perder su conocido encanto, ya que tanto los turistas de día que vienen a relajarse como los nocturnos que buscan la fiesta están extremadamente bien coordinados entre sí. Además, la ciudad no solo satisface las demandas de los turistas de más edad, que buscan tranquilos y largos paseos diarios, unos paisajes impresionantes o cenar al fresco; también es el retiro preferido de muchos jóvenes modernos y acomodados de Europa, entre los que hay muchos portugueses peninsulares que van a la isla los fines de semana para disfrutar de las fiestas hasta altas horas de la madrugada o de la diversión de sus discotecas, ya que no pasa lo que en otras ciudades europeas: aquí la criminalidad es tan baja que puede uno permitirse estar de día o de noche en cualquier sitio sin ver las típicas pandillas de bebedores empedernidos que no crean sino problemas en muchas zonas. Funchal es una ciudad de lo más segura, que la nueva ola de turistas “amantes de la diversión” disfruta y respeta a la par. De los muchos festivales que se celebran quizá el más conocido sea el de Fuegos Artificiales de Año Nuevo, que ha entrado en el Libro Guinness de los Récords por ser el mayor del mundo. El

espectacular Carnaval y el colorido Festival de las Flores, donde lo llenan todo los ritmos de samba y los desfiles con sus vistosos disfraces, son para no perdérselos. Cada noche de sábado durante el mes de junio, además, se celebra el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales del Festival Atlántico, algo que impresiona por su majestuosidad. La Navidad es una fantástica época de ensueño, llena de unas festivas luces que decoran toda la ciudad y el cielo nocturno, convirtiendo al centro de la ciudad en un país de las maravillas con lucecitas tintineantes que se alinean por las calles montañosas y que miran a Funchal como trémulas estrellas. Finalmente, pero no menos importante, ¡no se olvide del famoso Festival del Vino! Estas gentes saben cómo celebrar de verdad y lo compartirán todo con usted. La historia de Funchal se remonta a cinco siglos atrás, cuando colonos portugueses se asentaron en la costa de una soleada y brillante bahía donde el hinojo (funcho en portugués) crecía en abundancia, por lo que se le dio ese nombre a la nueva ciudad. Con los años fue creciendo la población gracias al comercio internacional que atraía la atención de toda Europa. Hoy en día Funchal es una ciudad muy moderna que cuenta con unos 104.000 habitantes. Es una de las ciudades más seguras y limpias de Europa y un lugar orgulloso de sí mismo y, de hecho, es la ciudad líder en reciclaje de todo Portugal. El alcalde, D. Miguel Albuquerque, es muy respetado en la isla y es una muestra de que Funchal es una ciudad que mira hacia delante, que puede ser tanto hermosa como divertida, sin llegar a ser sucia o insegura. Las calles perfectamente adoquinadas del centro, junto con las modernas zonas de compras, las cafeterías, los bares, restaurantes y por supuesto los turistas, hacen de Funchal una ciudad interesante a la par que apasionante. La tormenta – recuperación Madeira es una isla tranquila con un clima benigno que no está sujeta por lo general a condiciones climáticas severas. Sin embargo, el 20 de febrero de 2010, una gran depresión atlántica, como la que no se veía desde principios del siglo XIX, dejó enormes precipitaciones durante semanas en las montañas. Las zonas turísticas y los hoteles no sufrieron ningún daño, pero el diluvio hizo que los ríos se desbordaran, causando inundaciones y daños que se limitaron a la proximidad de los mismos. Siendo parte de una sociedad moderna, con un alcalde y unos concejales a la altura de las circunstancias, la isla se fue recuperando rápidamente y, aunque aún se perciban algunas heridas, Madeira ha surgido más fuerte y más preparada para acoger a sus visitantes que nunca. Se ha construido con todo el acierto una nueva avenida con los fragmentos que fueron recogidos. Monte Este pequeño pueblo, encaramado en las colinas que dominan Funchal, a 6 km del centro de la capital, fue un antiguo sanatorio de la alta sociedad europea. Uno de sus mayores encantos, perdido hace tiempo, fue el ferrocarril que conectaba el pueblo con la

capital. Por desgracia, el acero debió destinarse a luchar contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial y hubo que desmantelar las vías y poner fuera de servicio el tren. Aún pueden verse sus vestigios, sobre todo en la falda de las colinas, donde aún existe la estación original. La fiesta más típica y, sin duda, la mayor, es la Asunción de la Virgen, que tiene lugar el 15 de agosto. Es impresionantes la cantidad de gente que viene a honrar a la Virgen de Monte. Si está en la isla durante esas fechas, puede visitar el pueblo y verlo con sus propios ojos. El Emperador Carlos I de Austria, de la Casa Habsburgo – Lorena, tras abdicar durante la Primera Guerra Mundial se exilió en la isla y se hospedó en la histórica “Quinta do Monte”, pero solo 6 meses después de llegar falleció a causa de una neumonía. El antiguo monarca fue enterrado en la famosa iglesia de “Nossa Senhora do Monte”, en lo alto de una gran escalinata. Câmara de Lobos Fue este tradicional pueblo de pescadores situado a 5 km de Funchal el que inspiró a Winston Churchill para pintar sus encantadores paisajes. Le dieron este nombre los exploradores João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira por la gran cantidad de lobos marinos que existía en aquella época. Câmara de Lobos, además de su hermosa bahía, tiene varios puntos de interés, como el Pico da Torre, el Curral das Freiras, la Boca dos Namorados, la Boca da Corrida y el Cabo Girão. Viniendo desde Funchal, cuando llegue a esta localidad que recientemente tiene el título de “ciudad”, se encontrará con una asombrosa bahía, cuya belleza puede admirarse en su totalidad solo desde el Pico da Torre. Si sigue con dirección al distrito del Estreito de Câmara de Lobos, verá cómo las plataneras dejan paso a los viñedos y, un poco más arriba, a los cerezos. Una vez en el Estreito de Câmara de Lobos debe visitar la iglesia madre y seguir hacia el distrito de Jardim da Serra, donde hay dos opciones: ir a Boca dos Namorados para disfrutar de los increíbles paisajes del Curral das Freiras o pasar por Boca da Corrida y detenerse finalmente en la Quinta do Jardim da Serra. No será fácil perderse el Cabo Girão, el segundo acantilado más alto del mundo, que le ofrece unas vistas panorámicas inolvidables por su grandeza. Absolutamente asombroso... Câmara de Lobos también es donde se inventó la “poncha”, una mezcla de zumo de limón, miel y aguardiente, que puede probar en las numerosas tabernas locales. Cabo Girão Siguiendo la carretera que sale de Funchal, pasa por Câmara de Lobos y continua montañas arriba, llegará a Cabo Girão. Se trata del segundo acantilado más alto de todo el mundo. Permanecer sobre el enrejado de hierro del mirador es una aventura bastante sobrecogedora.

Las vistas son increíbles y sin duda mucho más agradables una vez se retira del borde del acantilado. ¡Nuevo aspecto del Cabo Girão de Madeira, muy pronto! Cabo Girão pronto tendrá un nuevo look, que incluirá mejores accesos en carretera, tiendas, cafeterías, un puesto turístico y más aún: una pasarela de vidrio en el mirador. Este espacio se ensanchará con una pasarela transparente, similar a la que posee el Gran Cañón del Colorado, con el fin de darle a los visitantes una experiencia inolvidable y unas vistas asombrosas del acantilado. Se espera que se termine en 2011. Ribeira brava Ribeira Brava es un pequeño pueblo situado en la costa suroeste de la isla, hoy en día mucho más accesible gracias a la construcción de una autopista de dos carriles que parte de Funchal. Posee muchas cafeterías y tiendas y es un lugar muy aconsejable para hacer turismo y para disfrutar de todo lo que le puede ofrecer. El pueblo ha realizado un enorme esfuerzo en los últimos años para orientarse hacia el turismo, por lo que sus nuevas instalaciones han mantenido a los locales en su lugar de origen y han permitido que numerosos turistas vengan a disfrutar de sus largas horas de sol en esta atractiva costa. Ribeira Brava fue uno de los primeros distritos de la isla y se habitó desde el comienzo de su historia. Se piensa que su nombre proviene del embravecido río que se encontraba en esta zona y que, cuando las lluvias son muy fuertes, aún se puede ver. El concejo de Ribeira Brava incluye los distritos de Ribeira Brava, Campanário, Tabua y Serra de Água. Ponta do Sol Ponta do Sol es, como su propio nombre indica, una región donde encontrará sol durante todo el año, más que en cualquier otro lado de la isla. Presume de sus asombrosos paisajes y consta de tres distritos: Ponta do Sol, Canhas y Madalena do Mar. Los puntos más interesantes son sus extensos bosques y la alta meseta de Paúl da Serra. Además, el concejo de Ponta do Sol ofrece unas condiciones para el baño excelentes, aunque no encontrará arena... sino una playa de callaos. Las playas más importantes son Madalena do Mar, Anjos, Lugar de Baixo y Ponta do Sol. Podemos decir que los puntos más destacables de la zona son sus aguas cálidas y tranquilas y sus excepcionales zonas para tomar el sol.

Concejo de Calheta ¡Simplemente encantadora! Bendecida con una belleza natural única, la región de Calheta incluye ocho distritos, que se encuentran en un área de 116 km2. Tanto si pasea por el mar, hace senderismo en las escarpadas montañas o desciende a los valles, sin duda disfrutará de las muchas maravillas de la naturaleza. El cielo se extiende antes usted como un lienzo de diferentes tonos azulados y la belleza del mar cristalino le cautivará, invitándole a tomar un baño cuando apriete el calor. Con el fin de ofrecerle más datos sobre la historia de la zona, le presentamos algunos hechos destacables relacionados con los distritos del concejo de Calheta, el mayor del Archipiélago de Madeira. Más información aquí Calheta Calheta, una de las localidades más antiguas de la isla, fue una de las primeras en ser exploradas por los primeros colonizadores. Se fundó el 1 de junio de 1502 merced a un Real Decreto del rey portugués Don Manuel el Virtuoso, aunque la Asamblea Municipal de la región estipuló que el aniversario de la ciudad debería celebrarse el 24 de junio, coincidiendo con el día de San Juan. Además de su atractiva ubicación rodeada de rocas y casi acariciando el océano, Calheta (“Pequeña Cala”), posee un ingenio de azúcar construido en 1901 y que aún produce y vende miel de caña y “aguardente”. Calheta es también famosa por la variedad de peces que puede ver en sus costas. Recientemente, se ha añadido un nuevo motivo para visitar este bello lugar junto al mar: el Centro de Arte de la Casa das Mudas, donde se presentan exposiciones itinerantes de gran calidad. Se trata de un ambicioso proyecto arquitectónico diseñado en completa armonía con los alrededores que lo acogen. Arco da Calheta Fundada en 1572, la localidad de Arco da Calheta está situada entre las montañas y su nombre hace mención a las colinas circundantes y a su proximidad del distrito de Calheta. Tras el descubrimiento de la isla, fue uno de los primeros en ser dedicados al cultivo masivo, dando origen a extensas haciendas con casas señoriales, capillas y plantíos. Los días 7 y 8 de septiembre son lo más animados, ya que se celebra la procesión anual y la feria en honor al santo patrón, São Braz. Estreito da Calheta En el siglo XV el asentamiento original fue muy pequeño, de ahí el nombre “estreito” (“estrecho”), aunque se ha convertido en una villa importante.

En la segunda mitad del siglo XVI se instauró como distrito y posee una iglesia parroquial construida en la misma época con una hermosa imagen de la patrona “Nuestra Señora de la Gracia”. Los habitantes han construido en mitad de los viñedos y las plataneras, dos actividades agrícolas muy presentes en la región. Jardim do Mar Jardim do Mar fue parte de Prazeres y Paúl do Mar, logrando su independencia en el siglo XVIII. Su nombre proviene de la parte entre laderas escarpadas sin vegetación y el maravilloso y frondoso complejo junto al mar que una vez estuvo cubierto por un manto de flores. Rodeado por el mar y arropado por las montañas, este distrito preserva la tranquilidad de antaño, como atestiguan las viejas callejuelas y las casas de piso bajo con diferentes tipos de chimeneas. Jardim do Mar se ha convertido en el punto de encuentro para la comunidad internacional de surfistas. Gracias a su situación geográfica, el Archipiélago de Madeira es un lugar privilegiado que recibe las mareas del Atlántico Norte y posee todo tipo de olas, desde point breaks a reef breaks. Prazeres El nombre de este distrito proviene de la pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de los Gozos. Bendecida por la Madre Naturaleza con una belleza sin par, esta villa es, sin duda, uno de los lugares más pintorescos de Madeira. También cuenta con un zoológico municipal, un herbario y una casa de té. Merece la pena visitarla. El distrito está situado en una enorme terraza, desde donde podrá disfrutar de unas asombrosas vistas del océano y las zonas circundantes. No pase sin más, deténgase y disfrute de unos momentos de solaz contemplando estos bellísimos paisajes. Paúl do Mar Paúl do Mar es uno de los centros pesqueros más importantes del archipiélago. El océano ha otorgado a este distrito una increíble variedad de peces, hasta tal punto que ya es una referencia en la gastronomía en todo el mundo. Hasta finales de la década de los 60, solo se podía acceder al pueblo en barco y durante los siguientes 30 años la única carretera que existió era muy lenta y peligrosa. Por fortuna, la nueva no causó ningún daño al ambiente romántico del pueblo, por lo que doquiera que vaya podrá encontrar paz, tranquilidad y autenticidad. Al salir de Paúl do Mar a través de uno de sus tres túneles, sentirá que está dejando atrás un paraíso que no olvidará nunca.

Fajã da Ovelha Como ocurre con muchos distritos de la isla, este pueblo se desarrolló a partir de una gran concentración de habitantes alrededor de una pequeña capilla. Los estrechos y escarpados caminos y callejuelas que zigzaguean toda la villa con sus típicas casas y hermosos jardines harán las delicias de los visitantes curiosos. Parte del pueblo se asienta en una roca que, según la tradición, está protegida por san Amaro, para que Fajã da Ovelha no caiga sobre el pueblo de Paúl do Mar, en la costa. Ponta do Pargo El nombre de Ponta do Pargo proviene de su ubicación en el extremo oeste de la costa (Ponta) y de la gran cantidad esta especie de pez, el “pargo”. Dado su orografía llana, es una zona muy famosa de Madeira. Tranquilo y pintoresco, este distrito conserva su encanto casi todo el año, pero se llena de vida sobre todo cuando tienen lugar las festividades religiosas. Otro evento que la transforma es la Festa do Pêro (Fiesta de la Manzana). Porto Moniz El nombre de Porto Moniz se cree que esté relacionado con Francisco Moniz, que contrajo matrimonio con una de las nietas del descubridor de la isla, Gonçalves Zarco. Este pueblo es el punto más al noroeste de Madeira y también el más espectacular. Si planea un viaje fuera de Funchal, debería pasar todo el día recorriendo la isla para aprovechar mejor el tiempo. Probablemente la ruta de paisajes más hermosos sea la que atraviesa la costa norte desde Santana hasta el pueblo de Porto Moniz, con sus bellas piscinas naturales, sin duda el mayor atractivo que posee. Rodeadas de extrañas formaciones de roca volcánica, estas piscinas poco profundas cuentan en marea alta con aguas cristalinas y son el lugar de baño favorito para los habitantes de la zona. Porto Moniz presume de una avenida de reciente construcción que conecta las piscinas con el muelle, muchas zonas verdes, bares, bastantes miradores y el Centro de Ciência Viva, donde se muestran exposiciones temporales nacionales e internacionales relacionadas con la ciencia, con cibercafé y auditorio para 150 personas. Porto Moniz posee también la fama de ser una importante región vinícola y de pesquerías, además de poseer una significativa feria de ganado que normalmente se celebra en verano. Hay algunos restaurantes muy buenos que sirven comida típica basada en los productos del mar y otras especialidades locales. Al dejar atrás Porto Moniz siguiendo la carretera que sube hasta Paúl da Serra en una meseta a 1600

metros, podrá disfrutar de unas espectaculares vistas panorámicas para terminar de colmar su día de descubrimientos. São Vicente Aunque está considerada como villa costera, São Vicente ha ido creciendo con el tiempo tierra adentro, hacia zonas más protegidas. Al final del pueblo, junto al mar reposa una gran roca, en la que se construyó la capilla de São Vicente. El concejo de São Vicente consta de los distritos de S. Vicente, Ponta Delgada y Boaventura. Si viaja por esta zona, podrá ver el patrimonio cultural que dejaron todos los que coadyuvaron a que crecieran estos tres distritos. La mayoría de las antiguas casas señoriales datan del siglo XVIII, una época de desahogo económico gracias a las fortunas hechas con los vinos. Estas gigantescas casas fueron muy ostentosas y constaban de dos niveles: en la primera planta se encontraba la prensa de vino, los aperos de labranza y el granero. La segunda era la parte noble y se accedía a través de una escalera exterior. Antes de que se construyera la primera red viaria, la ruta hacia el norte y el sur era muy precaria y peligrosa. Hasta que no aparecieron los primeros coches y se hicieron más carreteras, la costa norteña estaba muy aislada y era casi inaccesible para cualquiera. Según el escritor Raúl Brandão, la dureza del viaje a São Vicente se compensaba con los impresionantes paisajes. Sin embargo, fue Marquez de Jacome Correa quien mejor lo entendió y describió. Encumeada resulta ser un valle que se encuentra en un estado similar al “estado en el que lo vieron los primeros navegantes, que quedaron maravillados de su virginidad y soledad”. Horácio Bento de Gouveia escribió que “la región del norte de Madeira posee una belleza salvaje que no deja impasible a nadie y en la que dominan aspectos que recuerdan a los de las eras primigenias. Es la zona más fría de la isla y la más propicia para que emigren los que desean pasar el verano en la costa o en el campo”. Y como contrapartida ante un viaje tan largo, podrán ver la impresionante vegetación, las cascadas que inspiraron al naturalista James Yate Johnson a llamar a este lugar “El Valle de las Cascadas”, los cultivos, los naranjeros, los viñedos, las casas de piedra y la pequeña capilla excavada en la roca. Recientemente se abrió al público la fascinante atracción de las “Cuevas de São Vicente”, que son en realidad tubos de lava creados cuando los volcanes de la isla aún estaban activos y que se extienden cientos de metros. Haga clic aquí para más información.

Centro Volcánico y Cuevas de São Vicente El Centro Volcánico está situado en São Vicente, una encantadora villa de la costa norte de Madeira, situada al final de un valle donde comenzó en su día a formarse la isla. Este centro se encarga de transmitir la cultura y educar de una forma muy entretenida al ofrecer a sus visitantes demostraciones audiovisuales de las erupciones volcánicas que se produjeron cuando nació la isla. Aquí también podrá visitar las famosas cuevas volcánicas de São Vicente (que ya existían y que ahora están incluidas en el mismo Centro) y pasear por los hermosos jardines repletos de flora autóctona. Las cuevas están compuestas de una serie de tubos de lava, resultado de las erupciones de hace 400 mil años y este complejo de “túneles volcánicos” posee una longitud de unos 1000 metros, siendo hasta el momento el mayor conocido en la Isla de Madeira. La visita dura una media hora y el recorrido es de unos 700 metros, un paseo realmente asombroso a través de las entrañas de la tierra, durante el que podrá admirar las estalactitas y las acumulaciones de lava (conocidas como “domos de lava”) y los “bloques erráticos” (piedras transportadas por la lava que se atascan en los tubos debido a sus dimensiones). Encumeada Una nueva carretera atraviesa el paso de Encumeada, a 1004 metros de altitud. Saliendo de la costa sur en Ribeira Brava, el camino sube hasta Serra de Água (la primera estación eléctrica de la isla) y da a la parte superior del valle, donde tendrá increíbles vistas de las costas sur y norte. Muchos días puede observarse un fascinante despliegue de nubes provenientes del norte y que van descenciendo hacia las laderas del sur. No pase la oportunidad de disfrutar de un agradable sendero por una levada. Puede, asimismo, pasar la noche en la Pousada dos Vinháticos. Curral das Freiras El Curral das Freiras (“Valle de las Monjas”) es un pequeño pueblo ubicado casi perpendicularmente entre unas montañas en el corazón de la isla. Se cree que la enorme caldera en la que está asentado el pueblo fue formada por la erosión. Esta es la teoría más reciente, aunque muchos creen que se debió a la actividad volcánica. En 1566 las monjas del convento de Santa Clara huyeron de los piratas que atacaban Funchal y encontraron refugio aquí, trayendo con ellas sus tesoros. El pueblo está bastante aislado y sus habitantes viven principalmente de lo que cultivan. Las castañas de la zona son deliciosas y se utilizan en la dieta diaria. El Curral das Freiras fue propiedad de una pareja que vendió sus tierras al capitán donatario de Funchal, João Gonçalves da Câmara, quien la dio en herencia a sus hijas cuando entraron en el

convento de Santa Clara (que también él mandó a construir). Hoy en día, el “Valle de las Monjas” tiene una gran festividad anual, la Fiesta de la Castaña, que nació un año en el que la parroquia local tuvo un excedente de este fruto. Entonces se usaban en muchos platos, desde sopas a tartas, pasando por púdines y licores. Actualmente la fiesta es una gran atracción con mucha comida, música, bailes y, por supuesto, vino. Pico do Arieiro El Pico do Arieiro posee una altitud de 1818 metros, por lo que es el tercero más alto de la isla y, por fortuna, es accesible en coche. Las vistas son espectaculares y con buenas condiciones climatológicas, se puede ver incluso Porto Santo, la isla vecina, situada a 30 millas náuticas al norte. Puede llegar hasta Pico Ruivo, el más alto de Madeira, por un camino en buenas condiciones aunque supone una caminata de dos a tres horas. También podrá subir a todos los picos más importantes desde Pico do Arieiro. Durante las nevadas invernales, los isleños llegan a cientos para disfrutar de la nieve y bajar a Funchal con un muñeco de nieve en el capó del coche. Pivo Ruivo Se puede acceder a Pico Ruivo tanto desde Pico do Arieiro como desde el pueblo de Santana. Con una altitud de 1861 metros, es el punto más alto de la isla. Durante los meses de verano está abierto el refugio estatal situado bajo la cumbre. Puede llamar a la Oficina de Turismo de Funchal para pedir información sobre su disponibilidad. En invierno, los picos están cubiertos de nieve y caminar a esta altitud puede ser bastante peligroso debido a los cambios bruscos del clima, así que ¡tenga cuidado! Sin embargo, si alguien quiere realizar el extenuante camino, será recompensado con creces por las impresionantes vistas de toda la isla. Ribeiro Frio Cerca de Santo da Serra, en las estribaciones al norte de la isla, encontrará un punto de partida muy conocido por los senderistas de las levadas: Ribeiro Frio (Río Frío), que aún conserva su vegetación original, en la era en la que la isla estaba cubierta en su totalidad de bosques de laurisilva, una reliquia de los tiempos prehistóricos. Merece la pena visitar el criadero de truchas estatal del pueblo y después de ver esta piscifactoría, ¡colme su visita en el restaurante local, probando una trucha recién hecha o una salchicha de chouriço a la parrilla en su mesa! … ¡Si se queda con hambre!

Santana Santana, que se caracteriza por sus pequeñas casas triangulares con tejado de paja, es un hermoso pueblo de la costa norte. Las casitas, que han servido a los lugareños durante siglos como establos y viviendas, están construidas de piedra natural y techadas con paja. Esta región vive esencialmente de la agricultura, de la artesanía y de la tradición. Los paisajes montañosos están dominados por el verdor característico del bosque de laurisilva, clasificado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, algo que ha animado a los habitantes a esforzarse más aún por conservar y mantener su belleza. Con tantas cosas que ver, es normal que la mayoría de los turistas hagan un círculo en sus mapas donde está Santana, ya que es un lugar de visita obligatoria. Pues más aún: ¡se ha añadido otra atracción a la región, el Parque Temático de Madeira! Abierto en octubre de 2004, este Parque puede visitarse durante todo el año y está dividido en varios núcleos, incluyendo atracciones para grandes y pequeños, turistas e isleños, todas relacionadas con la historia, las tradiciones y la cultura de las gentes de Madeira. Cada mes de julio se lleva a cabo un gran festival de música y bailes tradicionales en el pueblo que atrae a muchas personas, tanto de la isla como de fuera. El evento, conocido como “24 horas a bailar”, (“24 Horas Bailando”) consta de actuaciones de grupos folclóricos de Madeira y otras regiones o países invitados a participar. Muy cerca de Santana se encuentra Queimadas, el punto de inicio de uno de los senderos por las levadas más espectaculares de Madeira que llega hasta “Caldeirão Verde” (La Caldera Verde). Porto da Cruz Porto da Cruz es uno de los distritos que pertenecen al Concejo de Machico. Su nombre proviene de la cruz que fue plantada por los exploradores en la bahía, en su día usada como puerto. Cuando llegue probablemente piense que no haya mucho que ver. La vida parece haberse detenido o tomado un ritmo muy lento en este lugar. Sin embargo, los atractivos de este pequeño distrito están ocultos y solo tiene que indagar un poco para encontrarlos. Uno de ellos es el antiguo ingenio azucarero, que aún está en funcionamiento como cuando comenzó a producir azúcar en 1927. Posee una alta torre de 26 metros y cuando está encendida se puede ver el humo saliendo. Tampoco debe perderse el lugar conocido como Penha d'Águia, una impresionante roca que separa Porto da Cruz de Faial. Subir puede ser todo un reto, ya que la carretera es muy inclinada, pero el canto de los pájaros le ayudarán a lograr su objetivo y una vez allí se dará cuenta de que ha merecido la pena. Las vistas desde Penha d'Águia son absolutamente increíbles. Porto da Cruz es también famoso por su vino, el “vinho seco americano” (hecho a partir de un tipo de uva llamada americana), un producto local que se convierte en el tema principal de la festividad de septiembre, la Festa do Vinho.

Santo da Serra Siguiendo la carretera desde Funchal a través de Camacha, dará con un pequeño pueblo llamado Santo da Serra, hogar del antiguo Parque Blandy, donde los senderos están alineados con hermosas camelias en flor. Este parque posee una pequeña variedad de animales, como ciervos, caballos, cabras e incluso un canguro. Los fines de semana son un buen momento para visitar el pueblo, ya que sus habitantes montan sus puestos en la carretera principal, donde podrá adquirir a muy buen precio una sorprendente variedad de alimentos y muchas cosas más. Aproximadamente a 1,5 km del centro del pueblo verá el Campo de Golf Santo da Serra, el único campo oficial del Campeonato de la PGA que existe en Madeira. Desde aquí los jugadores gozan de unas increíbles vistas de la isla y del Océano Atlántico. Camacha Camacha es un pequeño y bello pueblo situado en las colinas, a unos kilómetros al este de Funchal. Es famoso por su Festival de la Manzana y por sus activos grupos de bailes folclóricos. A Camacha también se la denomina “el pueblo de los cesteros”, aunque no le hace justicia, ya que es mucho más que eso... ¡es el centro de la industria artesana del mimbre de toda Madeira! En la actualidad confeccionan muebles, sombreros, ornamentos, utensilios de cocina, portabotellas y por supuesto... cestas, de todos los tipos y tamaños. En total, más de 1000 artículos diferentes en exposición, ¡obligatorio para cualquier turista! Muchos también consideran al pueblo de Camacha la “Capital de la Cultura de Madeira”. De hecho, encontrará mucha gente con talento y numerosos eventos culturales, sociales y de entretenimiento. Como ejemplo podemos nombrar a uno de los grupos folclóricos locales, de los más conocidos en folklore portugués en todo el mundo. Aeropuerto Internacional de Madeira Si hubiera aterrizado en Madeira antes del cambio de milenio, hubiera experimentado el “pavor” ante el “pequeño tamaño” de la pista de aterrizaje, pero actualmente puede estar tranquilo mientras el piloto realiza las últimas maniobras de aproximación. El 15 de septiembre de 2000 la Isla de Madeira inauguró una de las mayores construcciones jamás ejecutadas en la región, con una inversión total que ascendió a unos 520 millones de euros. El nuevo Aeropuerto Intercontinental de Madeira, con una pista de 2781 metros de largo, ha dado a la isla una nueva imagen en el nuevo milenio. Este aeropuerto tiene una capacidad para 3,5 millones de pasajeros al año y de él puede aterrizar y despegar todo tipo de aviones de pasajeros.

La extensión de la pista en un kilómetro fue una de las obras más ambiciosas de la isla, sobre todo si se considera que los pilares de la misma miden un total de 120 metros, 60 por encima y 60 por debajo del nivel del mar. Se modificó la antigua pista en 3 grados hacia el norte, para conseguir su actual posición final. Machico Desde el punto de vista histórico, Machico es la ciudad más interesante de la isla, ya que fue donde desembarcaron los descubridores de Madeira. Este peculiar rincón de la isla presume de poseer la iglesia más antigua, la “Capela dos Milagres”, además de dos fuertes que aún son testigos mudos de la defensa de los isleños frente a los numerosos ataques piratas. Machico cuenta con una maravillosa playa y buenas instalaciones para el baño y para tomar el sol. Esta tranquila localidad tiene excelentes casas de huéspedes y restaurantes y es un magnífico punto de partida para muchos bellos senderos por las levadas. Las riberas del río de Machico están cubiertas de follaje y salpicadas de casas albeadas. Además de la iglesia parroquial, hay una pequeña capilla dedicada a São Roque en el muelle, que fue construida en el siglo XVI y que cuenta con una interesante exposición de azulejos azules y blancos, donde se narra la vida del santo. El municipio de Machico vive de la agricultura y de la pesca. Los puertos pesqueros están en Machico y Caniçal, donde las capturas más comunes son el atún y el “gaiado” (un pescado local parecido al bonito que se prepara seco). El Distrito de Porto da Cruz es famoso por el cultivo de la viña y cada año se celebra una fiesta llamada “Fiesta de la Uva”. Caniçal Caniçal es un pequeño pueblo de pescadores con una rica tradición religiosa que cuenta con la parroquia más antigua de la isla. La tercera semana de septiembre, los pescadores salen a la mar en procesión con Nossa Senhora da Piedade, a la vez que se realiza que la famosa “Feria de Nossa Senhora da Piedade”. El sábado de esa semana las coloridas barcas engalanadas navegan alrededor de la bahía de Caniçal, mientras se lleva a cabo el concurso para elegir a la embarcación que tendrá el honor de llevar a la santa patrona. Cuando la barca sale elegida, echa el ancla en el puerto, suben los pescadores a lo alto de la colina, donde se sitúa la capilla y bajan a la patrona hasta su nave. Hay otra procesión el siguiente domingo, cuando retornan la imagen a la capilla.

Además de su playa de arena, esta fiesta es la mayor atracción de Caniçal, toda una celebración que no debe perderse. São Lourenço Ponta de São Lourenço es uno de los últimos lugares vírgenes de Europa. Situado en la parte este de la isla, es un lugar donde la fantástica combinación de formaciones rocosas, el mar y la naturaleza han creado una de las obras maestras de la Madre Naturaleza. Puede escalar las rocas y ver la escasa presencia del hombre en la orografía de la isla. Hay unas vistas excelentes del norte y del sur de la misma y, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, de la Isla de Porto Santo.