Dante Alighieri

Divina Comedia
INFIERNO
CANTO I
A mitad del camino de la vida,
en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta había extraviado.

1
2
3

¡Cuán dura cosa es decir cuál era
esta salvaje selva, áspera y fuerte
que me vuelve el temor al pensamiento!

6

Es tan amarga casi cual la muerte;
mas por tratar del bien que allí encontré,
de otras cosas diré que me ocurrieron.

9

Yo no sé repetir cómo entré en ella
pues tan dormido me hallaba en el punto
que abandoné la senda verdadera.

12

Mas cuando hube llegado al pie de un monte,
allí donde aquel valle terminaba
que el corazón habíame aterrado,

13
15

hacia lo alto miré, y vi que su cima
ya vestían los rayos del planeta
que lleva recto por cualquier camino.

18

Entonces se calmó aquel miedo un poco,
que en el lago del alma había entrado
la noche que pasé con tanta angustia.

21

Y como quien con aliento anhelante,
ya salido del piélago a la orilla,
se vuelve y mira al agua peligrosa,

24

tal mi ánimo, huyendo todavía,
se volvió por mirar de nuevo el sitio
que a los que viven traspasar no deja.

27

Repuesto un poco el cuerpo fatigado,

seguí el camino por la yerma loma,
siempre afirmando el pie de más abajo.

30

Y vi, casi al principio de la cuesta,
una onza ligera y muy veloz,
que de una piel con pintas se cubría;

32
33

y de delante no se me apartaba,
mas de tal modo me cortaba el paso,
que muchas veces quise dar la vuelta.

36

Entonces comenzaba un nuevo día,
y el sol se alzaba al par que las estrellas
que junto a él el gran amor divino

39

sus bellezas movió por vez primera;
así es que no auguraba nada malo
de aquella fiera de la piel manchada

40
42

la hora del día y la dulce estación;
mas no tal que terror no produjese
la imagen de un león que luego vi.

45

Me pareció que contra mí venía,
con la cabeza erguida y hambre fiera,
y hasta temerle parecia el aire.

48

Y una loba que todo el apetito
parecía cargar en su flaqueza,
que ha hecho vivir a muchos en desgracia.

49
51

Tantos pesares ésta me produjo,
con el pavor que verla me causaba
que perdí la esperanza de la cumbre.

54

Y como aquel que alegre se hace rico
y llega luego un tiempo en que se arruina,
y en todo pensamiento sufre y llora:

57

tal la bestia me hacía sin dar tregua,
pues, viniendo hacia mí muy lentamente,
me empujaba hacia allí donde el sol calla.
Mientras que yo bajaba por la cuesta,
se me mostró delante de los ojos
alguien que, en su silencio, creí mudo.

63

Cuando vi a aquel en ese gran desierto
«Apiádate de mi -yo le grité-,
seas quien seas, sombra a hombre vivo.»

66

60

Me dijo: «Hombre no soy, mas hombre fui,
y a mis padres dio cuna Lombardía
pues Mantua fue la patria de los dos.
Nací sub julio César, aunque tarde,
y viví en Roma bajo el buen Augusto:
tiempos de falsos dioses mentirosos.

69
70
72

Poeta fui, y canté de aquel justo
hijo de Anquises que vino de Troya,
cuando Ilión la soberbia fue abrasada.

73
75

¿Por qué retornas a tan grande pena,
y no subes al monte deleitoso
que es principio y razón de toda dicha?»

78

« ¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente
de quien mana tal río de elocuencia?
-respondí yo con frente avergonzada-.

81

Oh luz y honor de todos los poetas,
válgame el gran amor y el gran trabajo
que me han hecho estudiar tu gran volumen.

84

Eres tú mi modelo y mi maestro;
el único eres tú de quien tomé
el bello estilo que me ha dado honra.

87

Mira la bestia por la cual me he vuelto:
sabio famoso, de ella ponme a salvo,
pues hace que me tiemblen pulso y venas.»

90

«Es menester que sigas otra ruta
-me repuso después que vio mi llanto-,
si quieres irte del lugar salvaje;

93

pues esta bestia, que gritar te hace,
no deja a nadie andar por su camino,
mas tanto se lo impide que los mata;

96

y es su instinto tan cruel y tan malvado,
que nunca sacia su ansia codiciosa
y después de comer más hambre aún tiene.

99

Con muchos animales se amanceba,
y serán muchos más hasta que venga
el Lebrel que la hará morir con duelo.

101
102

Éste no comerá tierra ni peltre,
sino virtud, amor, sabiduría,
y su cuna estará entre Fieltro y Fieltro.

105

Ha de salvar a aquella humilde Italia
por quien murió Camila, la doncella,
Turno, Euríalo y Niso con heridas.

108

Éste la arrojará de pueblo en pueblo,
hasta que dé con ella en el abismo,
del que la hizo salir el Envidioso.

111

Por lo que, por tu bien, pienso y decido
que vengas tras de mí, y seré tu guía,
y he de llevarte por lugar eterno,

114

donde oirás el aullar desesperado,
verás, dolientes, las antiguas sombras,
gritando todas la segunda muerte;

117

y podrás ver a aquellas que contenta
el fuego, pues confían en llegar
a bienaventuras cualquier día;

120

y si ascender deseas junto a éstas,
más digna que la mía allí hay un alma:
te dejaré con ella cuando marche;

123

que aquel Emperador que arriba reina,
puesto que yo a sus leyes fui rebelde,
no quiere que por mí a su reino subas.

126

En toda parte impera y allí rige;
allí está su ciudad y su alto trono.
iCuán feliz es quien él allí destina!»

129

Yo contesté: «Poeta, te requiero
por aquel Dios que tú no conociste,
para huir de éste o de otro mal más grande,

132

que me lleves allí donde me has dicho,
y pueda ver la puerta de San Pedro
y aquellos infelices de que me hablas.»
Entonces se echó a andar, y yo tras él.
CANTO II
El día se marchaba, el aire oscuro
a los seres que habitan en la tierra

135

quitaba sus fatigas; y yo sólo

3

me disponía a sostener la guerra,
contra el camino y contra el sufrimiento
que sin errar evocará mi mente.

6

¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme!
¡Memoria que escribiste lo que vi,
aquí se advertirá tu gran nobleza!

9

Yo comencé: «Poeta que me guías,
mira si mi virtud es suficiente
antes de comenzar tan ardua empresa.

12

Tú nos contaste que el padre de Silvio,
sin estar aún corrupto, al inmortal
reino llegó, y lo hizo en cuerpo y alma.

13
15

Pero si el adversario del pecado
le hizo el favor, pensando el gran efecto
que de aquello saldría, el qué y el cuál,

18

no le parece indigno al hombre sabio;
pues fue de la alma Roma y de su imperio
escogido por padre en el Empíreo.

21

La cual y el cual, a decir la verdad,
como el lugar sagrado fue elegida,
que habita el sucesor del mayor Pedro.

24

En el viaje por el cual le alabas
escuchó cosas que fueron motivo
de su triunfo y del manto de los papas.

27

Alli fue luego el Vaso de Elección,
para llevar conforto a aquella fe
que de la salvación es el principio.

28
30

Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga?
Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas:
y ni yo ni los otros me creen digno.

33

Pues temo, si me entrego a ese viaje,
que ese camino sea una locura;
eres sabio; ya entiendes lo que callo.»

36

Y cual quien ya no quiere lo que quiso
cambiando el parecer por otro nuevo,
y deja a un lado aquello que ha empezado,

39

así hice yo en aquella cuesta oscura:
porque, al pensarlo, abandoné la empresa
que tan aprisa había comenzado.

42

«Si he comprendido bien lo que me has dicho
-respondió del magnánimo la sombra
la cobardía te ha atacado el alma;

45

la cual estorba al hombre muchas veces,
y de empresas honradas le desvía,
cual reses que ven cosas en la sombra.

48

A fin de que te libres de este miedo,
te diré por qué vine y qué entendí
desde el punto en que lástima te tuve.

51

Me hallaba entre las almas suspendidas
y me llamó una dama santa y bella,
de forma que a sus órdenes me puse.

52
53
54

Brillaban sus pupilas más que estrellas;
y a hablarme comenzó, clara y suave,
angélica voz, en este modo:

57

“Alma cortés de Mantua, de la cual
aún en el mundo dura la memoria,
y ha de durar a lo largo del tiempo:

60

mi amigo, pero no de la ventura,
tal obstáculo encuentra en su camino
por la montaña, que asustado vuelve:

63

y temo que se encuentre tan perdido
que tarde me haya dispuesto al socorro,
según lo que escuché de él en el cielo.

66

Ve pues, y con palabras elocuentes,
y cuanto en su remedio necesite,
ayúdale, y consuélame con ello.

69

Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar;
vengo del sitio al que volver deseo;
amor me mueve, amor me lleva a hablarte.

70

Cuando vuelva a presencia de mi Dueño
le hablaré bien de ti frecuentemente.”
Entonces se calló y yo le repuse:

73

72

75

“Oh dama de virtud por quien supera
tan sólo el hombre cuanto se contiene
con bajo el cielo de esfera más pequeña,

78

de tal modo me agrada lo que mandas,
que obedecer, si fuera ya, es ya tarde;
no tienes más que abrirme tu deseo.

81

Mas dime la razón que no te impide
descender aquí abajo y a este centro,
desde el lugar al que volver ansías.”

84

“ Lo que quieres saber tan por entero,
te diré brevemente --me repuso
por qué razón no temo haber bajado.

87

Temer se debe sólo a aquellas cosas
que pueden causar algún tipo de daño;
mas a las otras no, pues mal no hacen.

90

Dios con su gracia me ha hecho de tal modo
que la miseria vuestra no me toca,
ni llama de este incendio me consume.

93

Una dama gentil hay en el cielo
que compadece a aquel a quien te envío,
mitigando allí arriba el duro juicio.

94

Ésta llamó a Lucía a su presencia;
y dijo: «necesita tu devoto
ahora de ti, y yo a ti te lo encomiendo».

97

96

99

Lucía, que aborrece el sufrimiento,
se alzó y vino hasta el sitio en que yo estaba,
sentada al par de la antigua Raquel.

101
102

Dijo: “Beatriz, de Dios vera alabanza,
cómo no ayudas a quien te amó tanto,
y por ti se apartó de los vulgares?

105

¿Es que no escuchas su llanto doliente?
¿no ves la muerte que ahora le amenaza
en el torrente al que el mar no supera?”

108

No hubo en el mundo nadie tan ligero,
buscando el bien o huyendo del peligro,
como yo al escuchar esas palabras.

111

“Acá bajé desde mi dulce escaño,

confiando en tu discurso virtuoso
que te honra a ti y aquellos que lo oyeron.”

114

Después de que dijera estas palabras
volvió llorando los lucientes ojos,
haciéndome venir aún más aprisa;

117

y vine a ti como ella lo quería;
te aparté de delante de la fiera,
que alcanzar te impedía el monte bello.

120

¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas?
¿por qué tal cobardía hay en tu pecho?
¿por qué no tienes audacia ni arrojo?

123

Si en la corte del cielo te apadrinan
tres mujeres tan bienaventuradas,
y mis palabras tanto bien prometen.»

126

Cual florecillas, que el nocturno hielo
abate y cierra, luego se levantan,
y se abren cuando el sol las ilumina,

129

así hice yo con mi valor cansado;
y tanto se encendió mi corazón,
que comencé como alguien valeroso:

132

«!Ah, cuán piadosa aquella que me ayuda!
y tú, cortés, que pronto obedeciste
a quien dijo palabras verdaderas.

135

El corazón me has puesto tan ansioso
de echar a andar con eso que me has dicho
que he vuelto ya al propósito primero.

138

Vamos, que mi deseo es como el tuyo.
Sé mi guía, mi jefe, y mi maestro.»
Asi le dije, y luego que echó a andar,
entré por el camino arduo y silvestre.

141

CANTO III
POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,
POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,
POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.

3

LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.
HÍZOME LA DIVINA POTESTAD,
EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.

6

ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA
SINO LO ETERNO Y DURO ETERNAMENTE.
DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA. 9
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: «Maestro, es grave su sentido.»

12

Y, cual persona cauta, él me repuso:
«Debes aquí dejar todo recelo;
debes dar muerte aquí a tu cobardía.

15

Hemos llegado al sitio que te he dicho
en que verás las gentes doloridas,
que perdieron el bien del intelecto.»

18

Luego tomó mi mano con la suya
con gesto alegre, que me confortó,
y en las cosas secretas me introdujo.

21

Allí suspiros, llantos y altos ayes
resonaban al aiire sin estrellas,
y yo me eché a llorar al escucharlo.

24

Diversas lenguas, hórridas blasfemias,
palabras de dolor, acentos de ira,
roncos gritos al son de manotazos,

27

un tumulto formaban, el cual gira
siempre en el aiire eternamente oscuro,
como arena al soplar el torbellino.

30

Con el terror ciñendo mi cabeza
dije: «Maestro, qué es lo que yo escucho,
y quién son éstos que el dolor abate?»

33

Y él me repuso: «Esta mísera suerte
tienen las tristes almas de esas gentes
que vivieron sin gloria y sin infamia.

36

Están mezcladas con el coro infame
de ángeles que no se rebelaron,
no por lealtad a Dios, sino a ellos mismos.

39

Los echa el cielo, porque menos bello
no sea, y el infierno los rechaza,
pues podrían dar gloria a los caídos.»

42

que. y qué designio les hace tan ansiosos de cruzar como discierno entre la luz escasa. que parecía indigno de reposo. 63 Los desgraciados. 60 Al punto comprendí. compasión y justicia les desdeña. que nunca vivieron. 66 Éstos de sangre el rostro les bañaban. y estuve cierto. . sino mira y pasa. que envidiosos están de cualquier suerte. te suplico 72 que me digas quién son. vi gentes en la orilla de un gran río y yo dije: «Maestro. 69 Y luego que a mirar me puse a otros.Y yo: «Maestro. ¿qué les pesa tanto y provoca lamentos tan amargos?» Respondió: «Brevemente he de decirlo.» 75 Y él repuso: «La cosa he de contarte cuando hayamos parado nuestros pasos en la triste ribera de Aqueronte. vi y conocí la sombra del que hizo por cobardía aquella gran renuncia. que ésta era la secta de los reos a Dios y a sus contrarios displacientes. iban desnudos y azuzados siempre de moscones y avispas que allí había.» 78 Con los ojos ya bajos de vergüenza. 57 Y tras haber reconocido a alguno. de ellos no hablemos. repugnantes gusanos a sus pies la recogían. mezclada con llanto. 45 No tienen éstos de muerte esperanza. 54 Y venía detrás tan larga fila de gente.» 51 Y entonces pude ver un estandarte. y su vida obcecada es tan rastrera. que corría girando tan ligero. que creído nunca hubiera que hubiese a tantos la muerte deshecho. 48 Ya no tiene memoria el mundo de ellos.

se calmaron. llamándolos a todos recogía. el sitio. almas pravas! 83 84 No esperéis nunca contemplar el cielo. y más no me preguntes. 111 Como en otoño se vuelan las hojas unas tras otras. 81 Y he aquí que viene en bote hacia nosotros un viejo cano de cabello antiguo. hasta que la rama ve ya en la tierra todos sus despojos. vengo a llevaros hasta la otra orilla.temiendo molestarle con preguntas dejé de hablar hasta llegar al río. gritando: «¡Ay de vosotras. cambiaron el color y rechinaban. 108 Carón. llorando fuerte en la orilla malvada que aguarda a todos los que a Dios no temen. alma viva. 93 Y el guía a él: «Caronte. 99 Mas las almas desnudas y contritas. 102 Blasfemaban de Dios y de sus padres. al hielo. y de su nacimiento. demonio. cuyos ojos rodeaban las llamas. no por aquí. . al fuego. 105 Luego se recogieron todas juntas. con ojos de fuego. 114 de este modo de Adán las malas siembras se arrojan de la orilla de una en una. el tiempo y la simiente que los sembrara. aparta de éstos otros ya difuntos. da con el remo si alguno se atrasa. del hombre.» Pero viendo que yo no me marchaba. 87 Y tú que aquí te encuentras. más leve leño tendrá que llevarte». cuando escucharon las palabras crudas.» 96 Las peludas mejillas del barquero del lívido pantano. no te irrites: así se quiere allí donde se puede lo que se quiere. a la eterna tiniebla. 90 dijo: «Por otra via y otros puertos a la playa has de ir.

» 129 Y dicho esto. y así el temor se transforma en deseo. de modo que. 117 Así se fueron por el agua oscura. y aún antes de que hubieran descendido ya un nuevo grupo se había formado. 9 Oscuro y hondo era y nebuloso. 12 «Descendamos ahora al ciego mundo --dijo el poeta todo amortecido-: yo iré primero y tú vendrás detrás.» 15 . 6 En verdad que me hallaba justo al borde del valle del abismo doloroso. no distinguía allí cosa ninguna. aun mirando fijo al fondo. pues quería saber en dónde estaba. 3 la vista recobrada volví en torno ya puesto en pie. la región oscura tembló con fuerza tal. por lo cual si Carón de ti se enoja. que atronaba con ayes infinitos. 135 CANTO IV Rompió el profundo sueño de mi mente un gran trueno. mirando fijamente. 126 Aquí no cruza nunca un alma justa. 120 «Hijo mío -cortés dijo el maestro los que en ira de Dios hallan la muerte llegan aquí de todos los países: 123 y están ansiosos de cruzar el río.a la señal. me caí como el hombre que se duerme. que del espanto la frente de sudor aún se me baña. cual pájaro al reclamo. de modo que cual hombre que a la fuerza despierta. pues la justicia santa les empuja. me repuse. comprenderás qué cosa significa. venciéndome todos los sentidos. 132 La tierra lagrimosa lanzó un viento que hizo brillar un relámpago rojo y.

45 «Dime. donde la fe en que crees principio tiene. 51 respondió: «Yo era nuevo en este estado. y a Dios debidamente no adoraron: a éstos tales yo mismo pertenezco. antes de seguir. de niños y de hombres. . que por sus méritos o los de otro. no basta. 36 Al cristianismo fueron anteriores. perdidos somos. 27 Lo causaba la pena sin tormento que sufría una grande muchedumbre de mujeres. que comprendió mi hablar cubierto. 30 El buen Maestro a mí: «¿No me preguntas qué espíritus son estos que estás viendo? Quiero que sepas. maestro.Y al darme cuenta yo de su color. puesto que gentes de mucho valor vi que en el limbo estaba suspendidos. dime. se hiciera luego santo?» Y éste. 21 Vamos. 24 Allí. 33 que no pecaron: y aunque tengan méritos. que al aire eterno le hacían temblar. no por otra culpa. dije: « ¿Cómo he de ir si tú te asustas. y tú a mis dudas sueles dar consuelo?» 18 Y me dijo: «La angustia de las gentes que están aquí en el rostro me ha pintado la lástima que tú piensas que es miedo. 39 Por tal defecto. y es nuestra condena vivir sin esperanza en el deseo. mi señor -yo comencé por querer estar cierto de aquella fe que vence la ignorancia-: 48 ¿salió alguno de aquí.» Así me dijo. pues están sin el bautismo. llanto no había.» 42 Sentí en el corazón una gran pena. y así me hizo entrar al primer cerco que el abismo ciñe. mas suspiros sólo. según lo que escuchar yo pude. que larga ruta nos espera.

vi cuatro grandes sombras que venían: ni triste. y con Raquel. de almas apiñadas 66 No estábamos aún muy alejados del sitio en que dormí. que como el jefe va delante de ellos: 87 Es Homero. ni feliz era su rostro. digo.» 63 No dejamos de andar porque él hablase. 57 del patriarca Abraham. 60 y de otros muchos. del rey David. y las de Abel. el obediente. mas aún por la selva caminábamos. mas no tanto que en parte yo no viese cuán digna gente estaba en aquel sitio. por la que tanto hizo. cuando vi un fuego.» 78 Entre tanto una voz pude escuchar: «Honremos al altísimo poeta. . que al fúnebre hemisferio derrotaba. vuelve su sombra. 72 «Oh tú que honoras toda ciencia y arte. que tal grandeza tienen. su hijo. 69 Aún nos encontrábamos distantes. éstos ¿quién son. 54 Sacó la sombra del padre primero. 84 El buen maestro comenzó a decirme: «Fíjate en ése con la espada en mano. el mayor de los poetas. y de Noé. a Israel con sus hijos y su padre. del legista Moisés. el satírico Horacio luego viene. y les hizo santos. que marchado había. ni un esptritu humano se salvaba.cuando vi aquí bajar a un poderoso. coronado con signos de victoria. la selva.» 81 Cuando estuvo la voz quieta y callada. y debes de saber que antes de eso. que de todos los otros les separa?» 75 Y respondió: «Su honrosa nombradía. que allí en tu mundo sigue resonando gracia adquiere del cielo y recompensa.

96 Después de haber hablado un rato entre ellos. 108 Lo cruzamos igual que tierra firme. y entre ellos conocí a Héctor y a Eneas. 117 Erguido allí sobre el esmalte verde. y último. en tanto. 111 Gente había con ojos graves. 105 Al pie llegamos de un castillo noble. 121 123 124 126 . Lucano.» 93 Así reunida vi a la escuela bella de aquel señor del altísimo canto. que de placer me colma haberlas visto. lentos. las magnas sombras fuéronme mostradas. crucé por siete puertas con los sabios: hasta llegar a un prado fresco y verde. que se sentaba con su hija Lavinia. y al rey Latino vi por la otra parte. 99 Y todavía aún más honor me hicieron porque me condujeron en su hilera. con gran autoridad en su semblante: hablaban poco. con voces suaves. siete veces cercado de altos muros. me hacen honor. tal como era el hablarlas allí mismo. y con esto hacen bien. en un claro lugar alto y abierto. 114 Nos apartamos a uno de los lados. 90 Y aunque a todos igual que a mí les cuadra el nombre que sonó en aquella voz. tal que ver se podían todos ellos. 102 Así anduvimos hasta aquella luz. Vi a Pantasilea y a Camila. hablando cosas que callar es bueno. siendo yo el sexto entre tan grandes sabios. guardado entorno por un bello arroyo. Ovidio. y armado a César. con gesto favorable me miraron: y mi maestro.tercero. que sobre el resto cual águila vuela. sonreía. con ojos grifaños. 120 A Electra vi con muchos compañeros.

127 128 129 y al levantar un poco más la vista. 2 3 Allí el horrible Minos rechinaba. 4 6 Digo que cuando un alma mal nacida llega delante. que el mundo pone en duda. A la entrada examina los pecados. Tolomeo. y a Averroes que hizo el «Comentario». y tanto más dolor. que al llanto mueve. Hipócrates. a Cornelia. 131 132 Todos le miran. aquel que destronó a Tarquino. porque así me encadena el largo tema. 147 El grupo de los seis se partió en dos: por otra senda me llevó mi guía. todos le dan honra: y a Sócrates. Tulio. están más cerca de él que los restantes. y via Orfeo. a Julia. todo lo confiesa. juzga y ordena según se relíe. a Lucrecia. a Marcia. Livio y al moralista Séneca. digo. Anaxágoras. Heráclito y Zenón. que dicho y hecho no se corresponden. sentado en filosófica familia. vi al maestro de todos los que saben. 150 CANTO V Así bajé del círculo primero al segundo que menos lugar ciñe. Galeno y Avicena. 138 y al que las plantas observó con tino. 139 141 al geómetra Euclides. y a Saladino vi. Tales y Diógenes. y aquel conocedor de los pecados 9 . de la quietud al aire tembloroso y llegué a un sitio en donde nada luce. 135 Demócrito.Vi a Bruto. Dioscórides. que estaba solo. Empédocles. que al lado de Platón. 144 No puedo detallar de todos ellos.

en su rapiña lleva a los espíritus. y ninguna esperanza les conforta. que la razón someten al deseo. hablan y escuchan. si los vientos contrarios le combaten. y llego entonces allí donde un gran llanto me golpea.» Y mi guta: «¿Por qué le gritas tanto? 21 No le entorpezcas su fatal camino.ve el lugar del infierno que merece: tantas veces se ciñe con la cola. cuantos grados él quiere que sea echada. 30 La borrasca infernal. 15 «Oh tú que vienes al doloso albergue -me dijo Minos en cuanto me vio. que mugía cual mar en la tormenta. dejando el acto de tan alto oficio-. van esperando cada uno su juicio. volviendo y golpeando les acosa.» 24 Ahora comienzan las dolientes notas a hacérseme sentir. 18 mira cómo entras y de quién te fías: no te engañe la anchura de la entrada. 27 Llegué a un lugar de todas luces mudo. 33 Cuando llegan delante de la ruina. no de descanso. 12 Siempre delante de él se encuentran muchos. 39 Y cual los estorninos forman de alas en invierno bandada larga y prieta. acá y allí les lleva. el lamento. abajo. allí los gritos. así se quiso allí donde se puede lo que se quiere. allí blasfeman del poder divino. después las arrojan. así aquel viento a los malos espiritus: 42 arriba. que nunca cesa. el llanto. y más no me preguntes. 45 Y cual las grullas cantando sus lays . mas de menor pena. 36 Comprendí que a tal clase de martirio los lujuriosos eran condenados.

quién son esas gentes que el aire negro así castiga?» 51 «La primera de la que las noticias quieres saber --me dijo aquel entoncesfue emperatriz sobre muchos idiomas. al dulce nido con el ala alzada. traicionando el recuerdo de Siqueo. si no os lo impiden. que Amor de nuestra vida les privara. 48 a las sombras llevadas por el viento. para ocultar el asco al que era dada: 57 Semíramis es ella.» 60 73 75 Y él a mí: «Los verás cuando ya estén más cerca de nosotros. y ve al gran Aquiles que por Amor al cabo combatiera. por la que tanta víctima el tiempo se llevó. ellos vendrán. 72 Yo comencé: «Poeta.» 78 Tan pronto como el viento allí los trajo alcé la voz: «Oh almas afanadas. de quien dicen que sucediera a Nino y fue su esposa: mandó en la tierra que el sultán gobierna.» Y a más de mil sombras me señaló. muy gustoso hablaría a esos dos que vienen juntos y parecen al viento tan ligeros. 67 69 Y después de escuchar a mi maestro nombrar a antiguas damas y caudillos. 61 63 A Elena ve. enamorada. y me nombró. así las vi venir lanzando ayes. .» 81 Tal palomas llamadas del deseo. que la lascivia licitó en sus leyes. la que sigue es Cleopatra lujuriosa. a Tristán. les tuve pena. 54 Se inclinó tanto al vicio de lujuria. si les ruegas en nombre de su amor. 64 65 66 ve a Paris. a dedo. con nosotros. Y yo dije: «Maestro.largas hileras hacen en el aire. 58 Se mató aquella otra. hablad. y casi me desmayo.

a éste prendió de la bella persona que me quitaron. 103 104 105 El Amor nos condujo a morir juntos. 96 La tierra en que nací está situada en la Marina donde el Po desciende y con sus afluentes se reúne.» 114 Después me volví a ellos y les dije. prendió por éste en mí pasión tan fuerte que. cuánto dulce pensar. que el poeta me dijo al fin: «tQué piensas?» 111 Al responderle comencé: «Qué pena. 89 90 si el Rey del Mundo fuese nuestro amigo rogaríamos de él tu salvación. que a todo amado a amar le obliga. a éstos condujo a paso tan dañoso. como ahora. 107 108 Cuando escuché a las almas doloridas bajé el rostro y tan bajo lo tenía. aún me ofende el modo. 84 ambos dejaron el grupo de Dido y en el aire malsano se acercaron. y a aquel que nos mató Caína espera. 99 Amor. como ves. aún no me abandona. 117 dime. 102 Amor. 93 De lo que oír o lo que hablar os guste. cuánto deseo. y comencé: «Francesca. nosotros oiremos y hablaremos mientras que el viento. que al noble corazón se agarra.» Estas palabras ellos nos dijeron. ya que te apiada nuestro mal perverso. en la edad de los dulces suspiros ¿cómo o por qué el Amor os concedió que conocieses tan turbios deseos?» 120 .van por el viento del querer llevadas. calle. tus pesares llorar me hacen triste y compasivo. tan fuerte fue mi grito afectuoso: 85 87 «Oh criatura graciosa y compasiva que nos visitas por el aire perso a nosotras que el mundo ensangrentamos.

la boca me besó. el de la lluvia eterna. todo él temblando. 6 Era el tercer recinto. hiede la tierra cuando esto recibe. y caí como un cuerpo muerto cae. 3 nuevas condenas. tal que de piedad desfallecí como si me muriese. pero tan sólo nos venció un pasaje. que todo en la tristeza me sumieron. Galeotto fue el libro y quien lo hizo. fría y densa: de regla y calidad no cambia nunca. 123 Mas si saber la primera raíz de nuestro amor deseas de tal modo.Y repuso: «Ningún dolor más grande que el de acordarse del tiempo dichoso en la desgracia. y agua sucia y nieve descienden por el aire tenebroso. fiera monstruosa y cruel. y tu guía lo sabe. 9 Grueso granizo. 141 CANTO VI Cuando cobré el sentido que perdí antes por la piedad de los cuñados. hablaré como aquel que llora y habla: 126 Leíamos un día por deleite. 132 Al leer que la risa deseada era besada por tan gran amante. y el rostro emblanquecía. cómo hería el amor a Lanzarote. 128 129 Muchas veces los ojos suspendieron la lectura. no seguimos leyendo ya ese día. lloraba el otro. maldecida. éste.» 133 135 138 Y mientras un espiritu así hablaba. solos los dos y sin recelo alguno. 12 Cerbero. 13 . nuevos condenados veía en cualquier sitio en que anduviera y me volviese y a donde mirase. que de mí nunca ha de apartarse.

la barba unta y negra. que tan repleta de envidia está que ya rebosa el saco. . y ancho su vientre. 30 de igual manera las bocas impuras del demonio Cerbero. 15 Rojos los ojos. que quisieran verse sordas. desgarra y desuella. antes que yo deshecho. 45 Dime quién eres pues que en tan penoso lugar te han puesto. 36 En el suelo yacían todas ellas. y así creo que no te he visto nunca.reconóceme si puedes: tú fuiste. cogió tierra mi guía y a puñadas la tiró dentro del bramante tubo. y uñosas sus manos: clava a las almas. que ya sólo se afana en devorarla. de un lado hacen al otro su refugio. 39 «Oh tú que a estos infiernos te han traído -me dijo. 33 Íbamos sobre sombras que atería la densa lluvia. salvo una que se alzó a sentarse al punto que pudo vernos pasar por delante. la boca abrió y nos mostró los colmillos. 21 Al advertirnos Cerbero. poniendo las plantas en sus fantasmas que parecen cuerpos. no había un miembro que tuviese quieto. los míseros profanos se revuelven.» 42 «La angustia que tú sientes -yo le dijetal vez te haya sacado de mi mente. 27 Cual hace el perro que ladrando rabia. hecho. que así atruena las almas. el gusano.caninamente ladra con tres fauces sobre la gente que aquí es sumergida. y mordiendo comida se apacigua. 24 Extendiendo las palmas de las manos. 18 Los hace aullar la lluvia como a perros.» 48 Y él a mfí «Tu ciudad. que si hay más grandes no serán tan tristes. y a tan grandes males.

» 63 73 75 Puso aquí fin al lagrimoso dicho. 51 Los ciudadanos Ciacco me llamasteis. alma triste. pero dime. tan honrados. como estás viendo. si sabes. los podrás ver si sigues más abajo. y que me hagas merced de más palabras. en la lluvia me arrastro. por más que de esto se avergüence y llore. soberbia y envidia las tres antorchas que arden en los pechos. y los otros que en bien obrar pensaron. 52 54 Mas yo. no me encuentro sola. teniendo al otro bajo grandes pesos. si el infierno los amarga. qué han de hacerse 60 de la ciudad partida los vecinos. 72 Hay dos justos.» 61 Y él a mí: «Tras de largas disensiones ha de haber sangre. Jacobo Rusticucci. tu tormento tanto me pesa que a llorar me invita. si alguno es justo. son avaricia. que éstas se hallan en pena semejante por semejante culpa». y más no dijo. pues me aprieta el deseo. luego de tres soles. 69 Alta tendrá largo tiempo la frente. con la fuerza de Aquel que tanto alaban.en sí me tuvo en la vida serena. culpas varias al fondo los arrojan. y el bando salvaje echará al otro con grandes ofensas. Y yo le dije: «Aún quiero que me informes. 78 Farinatta y Tegghiaio. Arrigo y Mosca.» 84 Y aquél: « Están entre las negras almas. 81 dime en qué sitio están y hazme saber. o el cielo los endulza. y dime la razón por la que tanta guerra la ha asolado. 64 66 después será preciso que éste caiga y el otro ascienda. mas nadie les escucha. 57 Yo le repuse: «Ciacco. 87 . por la dañosa culpa de la gula.

Pero cuando hayas vuelto al dulce mundo. te pido que a otras mentes me recuerdes.» 99 Así pasamos por la sucia mezcla de sombras y de lluvia a paso lento. que por mucho que pudiese no impedirá que bajes esta roca. me miró un poco. y oirán aquello que atruena por siempre. y venga la enemiga autoridad. serán menores o tan dolorosos?» 105 Y él contestó: «Recurre a lo que sabes: pues cuanto más perfecta es una cosa más siente el bien. retomarán su carne y su apariencia.» 90 Entonces desvió los ojos fijos. 108 Y por más que esta gente maldecida la verdadera perfección no encuentre. estos tormentos crecerán luego de la gran sentencia. y agachó la cara. y al llegar a aquel sitio en que se baja encontramos a Pluto: el enemigo. más que ahora. esperan serlo. Papé Satán aleppe!» dijo Pluto con voz enronquecida. hablando de otras cosas que no cuento.» Luego volvióse a aquel hocico hinchado. entonces. y aquel sabio gentil que todo sabe. 93 Y el guía dijo: «Ya no se levanta hasta que suene la angélica trompa. tratando sobre la vida futura. 114 115 CANTO VII «¡Papé Satán. y el dolor de igual modo. 96 Cada cual volverá a su triste tumba. 102 Y yo dije: «Maestro. me quiso confortar: «No te detenga el miedo.» 111 En redondo seguimos nuestra ruta. 1 3 6 . más no te digo y más no te respondo. y a la par que los otros cayó ciego.

se destroza con la otra que se encuentra.» 39 Y él a mí. 27 Entre ellos se golpean. siempre gritando el verso vergonzoso. así viene a chocarse aquí la gente. 33 Al llegar luego todos se volvían para otra justa. y yo. quiero que me expliques quienes son éstos.» 12 Cual las velas hinchadas por el viento revueltas caen cuando se rompe el mástil. consúmete tú mismo con tu rabia. tal cayó a tierra la fiera cruel. ¿por qué tiras?» 30 Así giraban por el foso tétrico de cada lado a la parte contraria. ¿quién amontona nuevas penas y males cuales vi.y dijo: «Cállate maldito lobo. 18 ¡Ah justicia de Dios!. 15 Así bajamos por la cuarta fosa. y por qué nuestra culpa así nos triza? 21 Como la ola que sobre Caribdis. y después cada uno volvíase hacia atrás. al llegar a los dos puntos del círculo . gritando «¿Por qué agarras?. con chillidos. que ningún gasto hicieron con mesura. 22 24 Vi aquí más gente que en las otras partes. entrando más en el doliente valle que traga todo el mal del universo. a la mitad del círculo. 9 No sin razón por el infierno vamos: se quiso en lo alto allá donde Miguel tomó venganza del soberbio estupro. 42 Bastante claro ládranlo sus voces. y desde un lado al otro. que estaba casi conmovido. «Fueron todos tan escasos de la razón en la vida primera. y si fueron clérigos todos los tonsurados de la izquierda. haciendo rodar pesos con el pecho. 36 dije: «Maestro.

dime ¿quién es esta Fortuna a la que te refieres que el bien del mundo tiene entre sus garras?» 69 Y él me repuso: «Oh locas criaturas.donde culpa contraria los separa. a ninguna de estas almas fatigadas podría dar reposo. 81 . mondos. y éstos.» 66 «Maestro --dije yo-. por los que así se enzarzan los humanos. 54 Se han de chocar los dos eternamente. ya puedes ver el corto aliento.» 48 Y yo: «Maestro. 75 distribuyendo igualmente la luz. el bello mundo les ha quitado y puesto en esta lucha: no empleo mas palabras en contarlo.» 51 Y él repuso: «Es en vano lo que piensas: la vida torpe que los ha ensuciado. 45 Clérigos fueron los que en la cabeza no tienen pelo. 63 que todo el oro que hay bajo la luna. éstos han de surgir de sus sepulcros con el puño cerrado. papas. entre tales sujetos debiera yo conocer bien a algunos. que inmundos fueron de tan grandes males. 60 Hijo. aunque el seso del hombre no Lo entienda. y existió ya. de los bienes fiados a Fortuna. cardenales. 71 72 Aquel cuyo saber trasciendo todo. que están bajo el poder de la avaricia. 57 mal dar y mal tener. de igual modo en las glorias mundanales dispuso una ministra que cambiase 78 los bienes vanos cada cierto tiempo de gente en gente y de una a la otra sangre. a cualquier conocer los hace oscuros. qué grande es la ignorancia que os ofende. quiero que tú mis palabras incorpores. los cielos hizo y les dio quien los mueve tal que unas partes a otras se ilulninan.

feliz con las primeras criaturas mueve su esfera y alegre se goza. y. y sin razón la vejan y maldicen.por Lo que imperan unos y otros caen. 90 Esta es aquella a la que ultrajan tanto. juzga y dispone cual las otras deidades en el suyo. 106 108 Y yo. siguiendo sus ondas tan oscuras. 111 No sólo con las manos se pegaban. 105 Hasta un pantano va. y en su reino provee. con airado rostro. aquellos que debieran alabarla. y aún hay algunos que el triunfo consiguen. caen las estrellas que salían cuando eché a andar. este arroyuelo triste. que por mirar estaba atento. por extraño camino descendimos. trozo a trozo arrancando con los dientes. 102 Aquel agua era negra más que persa. necesidad la obliga a ser ligera. llamado Estigia. siguiendo los dictámenes de aquella que está oculta en la yerba tal serpiente. 93 Mas ella en su alegría nada escucha. mas con los pies. 114 Y el buen maestro: «Hijo.» 97 99 Del círculo pasamos a otra orilla sobre una fuente que hierve y rebosa por un canal que en ella da comienzo. gente enfangada vi en aquel pantano toda desnuda. 96 Ahora bajemos a mayor castigo. y también quiero que por cierto tengas 117 . 84 Vuestro saber no puede conocerla. y han prohibido entretenerse. cuando baja al pie de la maligna cuesta gris. el pecho y la cabeza. mira ahora las almas de esos que venció la cólera. 87 No tienen tregua nunca sus mudanzas.

que apenas nuestros ojos la veían. como yo vi una nave pequeñita 15 por el agua venir hacia nosotros. 19 21 . 1 3 porque vimos allí dos lucecitas. gritando: «Al fin llegaste. que mucho antes de llegar hasta el pie de la alta torre. si no lo oculta el humo del pantano. 6 Y yo le dije al mar de todo seso: «Esto ¿qué significa? y ¿qué responde el otro foco. 126 Así dimos la vuelta al sucio pozo. y luego se contiene. y al agua hacen hervir la superficie. se encaminó a su cima nuestra vista. mirando a quien del fango se atraganta: y al fin llegamos al pie de una torre. en vano estás gritando díjole mi señor en este punto-. Flegias. llevando dentro acidïoso humo: 123 tristes estamos en el negro cieno. y enteras no les salen las palabras.» 18 «Flegias. alma alevosa.» Cual es aquel que gran engaño escucha que le hayan hecho. como dice tu vista a donde mire. entre la escarpa seca y lo de enmedio. al gobierno de un solo galeote.» Se atraviesa este himno en su gaznate. 129 CANTO VIII Digo. y quién es quien lo hace?» 9 Y él respondió: «Por estas ondas sucias ya podrás divisar lo que se espera. tan sólo nos tendrás cruzando el lodo. 120 Desde el limo exclamaban: «Triste hicimos el aire dulce que del sol se alegra.» 12 Cuerda no lanzó nunca una saeta que tan ligera fuese por el aire. y otra que tan de lejos daba señas.que bajo el agua hay gente que suspira. para seguir.

puedes quedarte. 27 Cuando estuvimos ambos en el leño. pero ¿quién eres tú que estás tan sucio?» Dijo: «Ya ves que soy uno que llora.» 57 Al poco vi la gran carnicería que de él hacían las fangosas gentes. y luego me hizo entrar detrás de él.así hizo Flegias consumido en ira. antes que de este lago nos marchemos.» 36 Yo le dije: «Con lutos y con llanto. pues aunque estés tan sucio te conozco. 48 Cuantos por reyes tiénense allá arriba. y no hay bondad que su memoria honre: por ello está su sombra aquí furiosa. 60 . hendiendo se marchó la antigua proa el agua más que suele con los otros.» 42 Al cuello luego los brazos me echó. besóme el rostro y dijo: «!Oh desdeñoso. 30 Mientras que el muerto cauce recorríamos uno.» 39 Entonces tendió al leño las dos manos.» 54 Y él me repuso: «Aún antes que la orilla de ti se deje ver. bendita la que estuvo de ti encinta! 45 Aquel fue un orgulloso para el mundo. serás saciado: de tal deseo conviene que goces.»` 51 Y yo: «Maestro. diciendo: «Vete con los otros perros. espíritu maldito. no me quedo. 24 Subió mi guía entonces a la barca. mucho desearía el verle zambullirse en este caldo. . mas el maestro lo evitó prudente. aquí estarán cual puercos en el cieno. y sólo entonces pareció cargada. dejando de ellos un desprecio horrible. a Dios por ello alabo y doy las gracias. lleno de fango vino y dijo: «¿Quién eres tú que vienes a destiempo?» 33 Y le dije: « Si vengo.

66 Exclamó el buen maestro: «Ahora. hijo.» 93 Piensa. lector. y miré atentamente hacia adelante.«¡A por Felipe Argenti!». rojas nos las muestra. llegamos a una parte en que el barquero «Salid -gritó con fuerza. Mas el oído golpeóme un llanto.» Y él me dijo: «El fuego eterno que dentro arde. rojas cual si salido de una fragua 70 72 hubieran. sus mezquitas en el valle distingo claramente. como estás viendo en este bajo infierno. de graves habitantes y mesnadas. y el florentino espiritu altanero contra sí mismo volvía los dientes. de hierro aquellos muros parecían. pues que tú te quedas. y de él más no cuento. 61 63 Lo dejamos allí.» 81 Yo vi a más de un millar sobre la puerta de llovidos del cielo.» 75 Así llegamos a los hondos fosos que ciñen esa tierra sin consuelo. que le enseñaste tan oscura zona. 96 .aquí es la entrada. el miedo que me entró al escuchar palabras tan malditas. si sabe.» 68 69 Y yo dije: «Maestro. que pensé que ya nunca volvería. 90 que vuelva solo por la loca senda. 87 Contuvieron un poco el gran desprecio y dijeron: « Ven solo y que se marche quien tan osado entró por este reino. se acerca la ciudad llamada Dite. se gritaban. que con rabia decían: «¿Quién es este que sin muerte 84 va por el reino de la gente muerta?» Y mi sabio maestro hizo una seña de quererles hablar secretamente. 78 No sin dar antes un rodeo grande. pruebe.

juntos volvamos hacia atrás los pasos. 111 No pude oír qué fue lo que les dijo: mas no habló mucho tiempo con aquéllos. pues venceré la prueba. y tu ánimo flaco conforta y alimenta de esperanza. y quedó afuera. que no te dejaré en el bajo mundo. quien la ciudad al fin nos hará franca. 117 Gacha la vista y privado su rostro de osadía ninguna. pasando por los cercos sin escolta. pues hacia adentro todos se marcharon. 1 . 123 No es nada nueva esta insolencia suya. y allí me abandonó el dulce padre. que hasta el momento se halla sin cerrojos. y se vino hacia mí con pasos lentos.porque nuestro paso nadie puede parar: tal nos lo otorga.«Guía querido. tú que más de siete veces me has confortado y hecho libre de los grandes peligros que he encontrado.» 102 Y aquel señor que allí me condujera «No temas -dijo. 105 Mas espérame aquí. 114 Cerráronle las puertas los demonios en la cara a mi guía. que ante menos secreta puerta usaron.» 108 Así se fue. 129 CANTO IX El color que sacó a mi cara el miedo cuando vi que mi guía se tornaba. 99 no me dejies -le dije. no te asustes. por mucho que se empeñen en prohibirlo. y suspiraba: « ¡Quién las dolientes casa me ha cerrado!» 120 Y él me dijo: «Tú. y si seguir mas lejos nos impiden. y yo me quedé en duda pues en mi mente el no y el sí luchaban. 126 Sobre ella contemplaste el triste escrito: y ya baja el camino desde aquélla. porque yo me irrite.así perdido.

y el lugar de los cielos más lejano.» 9 Y me di cuenta de que me ocultaba lo del principio con lo que siguió. 39 . que a sus cuerpos las almas reclamaba. 23 24 De mí recién desnuda era mi sombrío. a traer un alma del pozo de Judas. 12 pero no menos miedo me causaron. 15 « ¿En este fondo de la triste hoya bajó algún otro.. 21 Verdad es que otra vez estuve aquí.sucede que otro alguno haga el camino por el que yo ando. cuando ella me hizo entrar tras de aquel muro.» 33 Dijo algo más. puedes ir sin miedo.lo quitó de la suya con presteza. Es la promesa. ¡Cuánto tarda en llegar quien esperamos. 3 Atento se paró como escuchando. porque pensaba que su frase trunca tal vez peor sentido contuviese.si no. bien sé el camino. pues palabras distintas fueron éstas. porque mi vista se había fijado en la alta torre de cima ardorosa. 27 Aquel es el más bajo. el más sombrío. 6 «Deberemos vencer en esta lucha -comenzó él. 30 Este pantano que gran peste exhala en torno ciñe la ciudad doliente. donde entrar no podemos ya sin ira. por la cruel Eritone conjurado. pues no podía atravesar la vista el aire negro y la neblina densa. pero no lo recuerdo. 36 donde al punto de pronto aparecieron tres sanguinosas furias infernales que cuerpo y porte de mujer tenían.. desde el purgatorio donde es pena la falta de esperanza?» 18 Esta pregunta le hice y: «Raramente -él respondió.

y se azotaban. 69 las ramas troncha. hacia allí donde el humo es más acerbo.» 57 Asf dijo el Maestro. 51 «Ah. que me estreché al poeta. y en persona me volvió. observad la doctrina que se esconde bajo el velo de versos enigmáticos.mira: 45 Meguera es esa del izquierdo lado. 66 hecho de forma semejante a un viento que. impetuoso a causa de contrarios ardores. 63 Mas ya venía por las turbias olas el estruendo de un son de espanto lleno. sin fiarse de mis manos. que con las suyas aún no me tapase. gritando tan alto. sin descanso. 48 Con las uñas el pecho se rasgaban. si viniera Gorgona y la mirases nunca podrías regresar arriba.» Y más no dijo. y hace escapar a fieras y a pastores.» 75 . esa que llora al derecho es Aleto. hiere el bosque y.» 52 54 «Date la vuelta y cierra bien los ojos. 72 Me destapó los ojos: «Lleva el nervio de la vista por esa espuma antigua. delante polvoroso va soberbio. abate y lejos lleva.se ceñían con serpientes verdes. 60 Vosotros que tenéis la mente sana. por lo que retemblaron ambas márgenes. temeroso. que venga Medusa a hacerle piedra -las tres decían mientras me mirabanmalo fue el no vengarnos de Teseo. Tesfone está en medio. su pelo eran culebras y cerastas con que peinaban sus horribles sienes: 42 Y él que bien conocía a las esclavas de la reina del llanto sempiterno Las Feroces Erinias -dijo.

Como las ranas ante la enemiga bicha. 111 Como en Arlés donde se estanca el Ródano.» 99 Luego tomó el camino cenagoso. que a su paso cruzaba Estigia con los pies enjutos. si bien recordáis. 108 al estar dentro miro en torno mío. 90 «¡Oh. y que más veces acreció el castigo? 96 ¿De qué sirve al destino dar de coces? Vuestro Cerbero. y con una varita la abrió sin encontrar impedimento. y veo en todas partes un gran campo. que de mirar estaba ansioso todas las cosas que el castillo encierra. ¿Cómo es que aún conserváis esta arrogancia? 93 ¿Y por que os resistis a aquel deseo cuyo fin nunca pueda detenerse. 112 . 102 y no el de aquellos que tiene delante. aún hocico y mentón lleva pelados. y me volví al maestro que hizo un signo de que estuviera quieto y me inclinase. despreciados! -gritóles él desde el umbral horrible-. 105 Dentro. 78 más de un millar de almas destruidas vi que huían ante uno. 81 Del rostro se apartaba el aire espeso de vez en cuando con la mano izquierda. mas con cara de a quien otro cuidado apremia y muerde. A la ciudad los pasos dirigimos. y yo. sin decirnos palabra. seguros ya tras sus palabras santas. hasta que todas se juntan en tierra. sin guerra alguna. y sólo esa molestia le cansaba. penetramos. en el agua se sumergen todas. arrojados del cielo. 87 ¡Cuán lleno de desdén me parecía! Llegó a la puerta. lleno de pena y reo de tormentos. 84 Bien noté que del cielo era enviado.

háblame y satisface mis deseos: 6 a la gente que yace en los supulcros ¿la podré ver?. qué gentes son esas que.» Y luego de volverse a la derecha. y yo fui tras de sus pasos. y salían de allí tales lamentos. y llenas están las tumbas más de lo que piensas. se hacen oír con dolientes suspiros?» 126 Y dijo: «Están aquí los heresiarcas. 117 pues llamaradas hay entre las fosas. que parecían de almas condenadas. que en los infernales circulos me conduces a tu gusto. 120 Sus lápidas estaban removidas. 3 «Oh virtud suma.» 9 Y él repuso: «Cerrados serán todos cuando aquí vuelvan desde Josafat con los cuerpos que allá arriba dejaron. que Italia cierra y sus límites baña.o como el Pola cerca del Carnaro. 129 El igual con su igual está enterrado. de toda secta. 130 132 CANTO X Siguió entonces por una oculta senda entre aquella muralla y los martirios mi Maestro. y tanto ardían que en ninguna fragua. sepultadas dentro de esas tumbas. salvo que de manera aún más amarga. 12 Su cementerio en esta parte tienen con Epicuro todos sus secuaces 14 . 114 todo el sitio ondulado hacen las tumbas. cruzamos entre fosas y altos muros. y los túmulos arden más o menos. el hierro necesita tanto fuego. de igual manera allí por todas partes. 123 Y yo: « Maestro. sus secuaces. y nadie vigila. pues ya están levantadas todas las losas.

y así dos veces tuve que expulsarles. no te oculta nada mi corazón. sino que se lo dije. 30 Pero él me dijo: « Vuélvete. y como con desdén. me preguntó: «¿Quién fueron tus mayores?» 42 Yo.» 21 «Oh toscano que en la ciudad del fuego caminas vivo. y también el deseo que me callas. 36 Y las valientes manos de mi guía me empujaron a él entre las tumbas. 45 «Con fiereza me fueron adversarios a mí y a mi partido y mis mayores.» 27 Este son escapó súbitamente desde una de las arcas. ¿qué haces? mira allí a Farinatta que se ha alzado.» 18 Y yo: «Buen guía. harto dañoso. y temiendo. diciendo: «Sé medido en tus palabras.» 48 « Si les echaste -dije.» 39 Como al pie de su tumba yo estuviese.regresaron de todas partes. te plazca detenerte en este sitio. le verás de cintura para arriba. hablando tan humilde. una y otra vez. mas los vuestros tal arte no aprendieron. si no es por hablar poco. me arrimé un poco más a mi maestro. y tú me tienes a ello predispuesto. dicen. y él levantó las cejas levemente. tal vez. no lo oculté.que el alma. que de obedecer estaba ansioso.» 51 . me miró un poco. y aquél se erguía con el pecho y frente cual si al infierno mismo despreciase. 22 24 porque tu acento demuestra que eres natural de la noble patria aquella a la que fui. 15 Pero aquella pregunta que me hiciste pronto será aquí mismo satisfecha. con el cuerpo muere.» 33 Fijado en él había ya mi vista.

obliga a tal decreto en nuestros templos. dime. tú has de saber lo que tal arte pesa. ni inclinó su cuerpo. ni movió el cuello. no alteró su rostro. cual si propósito tuviese de encontrar conmigo a otro. y cuando fue apagada su sospecha. ¿Es que entonces ya no vive? ¿La dulce luz no hiere ya sus ojos?» 69 Y al advertir que una cierta demora antes de responderle yo mostraba. 79 81 Y así regreses a ese dulce mundo.Surgió entonces al borde de su foso otra sombra. 78 Pero antes que cincuenta veces arda la faz de la señora que aquí reina. 66 Súbitamente alzado gritó: «¿Cómo has dicho?. fue indiferente. ¿por qué no está contigo?» 60 Y yo dije: «No vengo por mí mismo. el que allá aguarda por aquí me lleva a quien Guido. hasta la barba: creo que estaba puesta de rodillas. tal vez. ¿Fue?.mal supieran. ¿y mi hijo?. a su lado. me tortura.» 86 87 . eso. continuando lo de antes. «Que aquel arte -me dijo. ¿por qué ese pueblo es tan impío contra los míos en todas sus leyes?» 84 Y yo dije: «El estrago y la matanza que teñirse de rojo al Arbia hizo. por eso fue tan clara mi respuesta.» 63 Sus palabras y el modo de su pena su nombre ya me habian revelado. a cuyo ruego yo me detuve. 72 Mas el otro gran hombre. 53 54 Miró a mi alrededor. más que este lecho. 57 llorando dijo: «Si por esta ciega cárcel vas tú por nobleza de ingenio. cayó de espaldas sin volver a alzarse. 75 Y así.

111 y si antes mudo estuve en la respuesta. gracias a lo que esplende el Sumo Guía. por lo que escucho. . 117 Díjome: «Aquí con más de mil me encuentro. cuando todos en destruir Florencia consentían. caminando. las cosas -dijo.que se encuentran lejos. como quien tiene mala luz. hazle saber que fue porque pensaba ya en esa duda que me habéis resuelto.» 93 «Ah. y de los otros callo. lo que nos trae el tiempo de antemano. y el Cardenal. ni ciertamente sin razón me movi con esos otros: 90 mas estuve yo solo. repensando esas palabras que creí enemigas. y si otros no nos cuentan.» 114 Y ya me reclamaba mi maestro.» 108 Arrepentido entonces de mi falta. que repose vuestra descendencia -yo le rogué-. 105 Y comprender podrás que muerto quede nuestro conocimiento en aquel punto que se cierre la puerta del futuro. o son. mas usáis de otro modo en lo de ahora. y yo rogué al espíritu que rápido me refiriese quién con él estaba.» 119 120 Entonces se ocultó. dentro se halla el segundo Federico.» 97 99 «Vemos. este nudo desatadme que ha enmarañado aquí mi pensamiento. y yo hacia el antiguo poeta volví el paso. 123 Él echó a andar y luego. 96 Parece que sabéis. defendiéndola a rostro descubierto. 102 Cuando están cerca. vano es del todo nuestro intelecto.Me respondió moviendo la cabeza: «No estuve solo álli. dije: «Diréis ahora a aquel yacente que su hijo aún se encuentra con los vivos. nada sabemos del estado humano.

» 8 9 «Conviene que bajemos lentamente. 24 . y yo: «Compensación -díjele. y ese fin o con fuerza o con fraude a otros contrista. mas porque luego baste que los mires. tiene por fin la injuria. pues que el tiempo en balde no pase. al abrigo detrás nos colocamos 6 de un gran sepulcro. oye cómo y por qué se les encierra: 21 Toda maldad. para que nuestro olfato se acostumbre al triste aliento. fuimos hacia el centro por un sendero que conduce a un valle. 16 18 Todos llenos están de condenados. 15 Dentro. cuyo hedor hasta allí desagradaba. 126 « Conserva en la memoria lo que oíste contrario a ti -me aconsejó aquel sabioy atiende ahora -y levantó su dedo-: 129 cuando delante estés del dulce rayo de aquella cuyos ojos lo ven todo de ella sabrás de tu vida el viaje. donde vi un escrito «Aquí el papa Anastasio está encerrado que Fotino apartó del buen camino. como los que has visto. 135 CANTO XI Por el extremo de un acantilado. de estos pedregales -luego empezó a decir.encuentra. 131 132 Luego volvió los pies a mano izquierda: dejando el muro. que en circulo formaban peñas rotas. 3 y allí. que el odio causa al cielo.me dijo: «¿Por qué estás tan abatido?» Y yo le satisfice la pregunta.tres son los círculos que van bajando.» 12 Así el Maestro. y luego no moleste. hijo mío. llegamos a un gentío aún más doliente. por el exceso tan horrible de la peste que sale del abismo.» Y él: «Ya ves que en eso pienso.

mas como se hace fuerza a tres personas. atormenta el recinto primero en varios grupos. quien hace falsedad. 45 Puede hacer fuerza contra la deidad. 33 Muerte por fuerza y dolientes heridas al prójimo se dan. como ya claramente he de explicarte. y en el segundo círculo se esconden 57 hipocresía. digo a ellos mismos y a sus cosas. juega y derrocha aquello que posee. 48 y el recinto menor lleva la marca del signo de Cahors y de Sodoma. más lo odia Dios. incendios y robos dañosos. se puede hacer a quien de uno se fía.mas siendo el fraude un vicio sólo humano. 60 . y a sí. latrocinio y simonía. o a aquel que la confianza no ha mostrado. blasfemando. 36 y así a homicidas y a los que mal hieren. y llora allí donde debió alegrarse. 39 Puede el hombre tener violenta mano contra él mismo y sus cosas. y a sus haberes ruinas. que cualquier conciencia muerde. despreciando el amor de la natura. barateros y otros tales. y del que habla de Dios con menosprecio. adulación. por ello son al fondo los fraudulentos aún más castigados. negándola en su alma. rufianes. 30 a Dios. 50 51 El fraude. ladrones e incendiarios. 27 De los violentos es el primer círculo. y al prójimo se puede forzar. 54 Se diría que de esta forma matan el vínculo de amor que hace natura. y es preciso que en el segundo recinto lo purgue 42 el que se priva a sí de vuestro mundo. en tres recintos está dividido.

allí donde que usura ofende a Dios dijiste. y que azota la lluvia. y lo que crea. donde asienta Dite. 63 y al Círculo menor. y a la mente preguntas quién son esos que allí fuera reciben su castigo. y que chocan con voces tan acerbas. dudar me gusta.» 90 «Oh sol que curas la vista turbada. y bastante bien distingue este lugar y el pueblo que lo ocupa: 69 pero ahora dime: aquellos de la ciénaga. y a menos crudeza la divina venganza les somete. inclinaciones que no quiere el cielo. malicia y la loca bestialidad? ¿y cómo incontinencia menos ofende y menos se castiga? 84 Y si miras atento esta sentencia.De la otra forma aquel amor se olvida de la naturaleza. si a Dios enojaron? y si no. tú me contentas tanto resolviendo. 72 ¿por qué no dentro de la ciudad roja son castigados. muy clara procede tu razón. que no sólo el saber. 93 Un poco más atrás vuélvete ahora -díjele--.» 66 Y yo: «Maestro. la Filosofía .» 96 «A quien la entiende. donde está el centro del universo. de donde se genera la confianza. 87 comprenderás por qué de estos felones están aparte. que lleva el viento. el que traiciona por siempre es llevado. ¿por qué están en tal suplicio?» 75 Y entonces él: «¿Por qué se aleja tanto -dijo. 80 81 incontinencia. y quítame el enredo. ¿o es que tu mente mira hacia otra parte? 78 ¿Ya no te acuerdas de aquellas palabras que reflejan en tu ÉTICA las tres.tu ingenio de lo que acostumbra?.

y allí en el borde de la abierta sima. y pone en lo otro su esperanza. cuanto pueda. por terremoto o sin tener cimientos. a la natura y a sus frutos. 6 que de lo alto del monte. Mas sígueme. cuando nos vio. 109 111 114 CANTO XII Era el lugar por el que descendimos alpestre y. tal que vuestro arte es como de Dios nieto. 102 que el arte vuestro a aquélla. y el barranco a otro sitio se despeña. que allí en el mundo la muerte te trajo? 17 18 . del que bajan al llano. debemos ganarnos el sustento con trabajo. no sólo en un pasaje cómo natura su carrera toma 99 del divino intelecto y de su arte. sin mucho que lo busques. sigue como al maestro su discípulo. 108 Y al seguir el avaro otro camino.hace notar. a sí mismo se mordía. y si tu FÍSICA miras despacio. 9 de aquel barranco igual era el descenso. tan hendida está la roca que ningún paso ofrece a quien la sube. encontrarás. 105 Con estas dos premisas. cualquier mirada hubiéralo esquivado. desprecia. el oprobio de Creta estaba echado 12 que concebido fue en la falsa vaca. 3 Como son esas ruinas que al costado de acá de Trento azota el río Adigio. que Piscis ya remonta el horizonte y todo el Carro yace sobre el Coro. porque avanzar me place. si recuerdas el principio del Génesis. tal como aquel que en ira se consume. por aquel que lo habitaba. por éste. 15 Mi sabio entonces le gritó: «Por suerte piensas que viene aquí el duque de Atenas.

si bien juzgo.Aparta. ciega codicia.» 27 Descendimos así por el derrumbe de las piedras. y tan mal en la eterna nos sumerges! 51 Vi una amplia fosa que torcía en arco. oh loca furia. bestia. 30 Iba pensando y díjome: «Tú piensas tal vez en esta ruina. porque éste no viene siguiendo los consejos de tu hermana. y que abrazaba toda la llanura. 43 45 Mas mira el valle. que a veces se movían bajo mis pies con esta nueva carga. y fue entonces cuando esta vieja roca se partió por aquí y por otros lados. 33 Has de saber que en la otra ocasión que descendí a lo hondo del infierno. por el que alguno cree que el mundo 42 muchas veces en caos vuelve a trocarse. 24 así yo vi que hacía el Minotauro. sino por contemplar vuestros pesares. esta roca no estaba aún desgarrada. que así nos mueves en la corta vida.» 47 48 ¡Oh tú. y aquel prudente gritó: «Corre al paso. de que viniese Aquel que la gran presa quitó a Dite del círculo primero. 36 pero sí un poco antes. 54 . pues que se aproxima aquel río sangriento. que vigila la ira bestial que ahora he derrotado. bueno es que bajes mientras se enfurece.» 21 Y como el toro se deslaza cuando ha recibido ya el golpe de muerte. mas de aquí a allí salta. 39 tembló el infecto valle de tal modo que pensé que sintiese el universo amor. y huir no puede. según lo que mi guía había dicho. en el cual hierve aquel que con violencia al otro daña.

el que habló tan airado. de la mejilla retiró la barba. «¿No os dais cuenta que el de detrás remueve lo que pisa? 81 No lo suelen hacer los pies que han muerto. 71 72 Van a millares rodeando el foso. como cazar solían en el mundo. y el otro es Folo.Y por su pie corrían los centauros. dijo a sus compañeros.» 75 Nos acercamos a las raudas fieras: Quirón cogió una flecha. más que su culpa permite. se detuvieron. contra sí mismo tomó la venganza. o si no disparo. llegándole al pecho. 78 Cuando hubo descubierto la gran boca. flechando a aquellas almas que abandonan la sangre. que fue el ayo de Aquiles. 84 respondió: «Está bien vivo. y dijo: «Aquel es Neso. en hilera y armados de saetas. que murió por la bella Deyanira. y ésta nueva tarea me ha encargado: él no es ladrón ni yo alma condenada.» 63 «La respuesta -le dijo mi maestrodaremos a Quirón cuando esté cerca: tu voluntad fue siempre impetuosa. 60 Y uno gritó de lejos: «¿A qué pena venís vosotros bajando la cuesta? Decidlo desde allí. 87 Alguien cesó de cantar Aleluya. 56 57 Viéndonos descender. 67 69 Y aquel del medio que al pecho se mira. no complacencia. y con la punta. y de la fila tres se separaron con los arcos y flechas preparadas. donde sus dos naturas se entremezclan. 90 Mas por esta virtud por la cual muevo . y a él tan sólo debo enseñarle el tenebroso valle: necesidad le trae.» Y mi buen guía.» 66 Después me tocó. el gran Quirón.

es Opizzo de Este.» Me volví hacia el poeta y él me dijo: «Ahora éste es el primero. que hasta la garganta parecían. salir del hervidero. . danos alguno que nos acompañe. está Alejandro. es Azolino. 107 108 Y aquella frente de tan negro pelo.los pasos por camino tan salvaje. 117 Díjonos de una sombra ya apartada: «En la casa de Dios aquél hirió el corazón que al Támesis chorrea. donde mucho gritaban los que hervían. y hazles pasar si otro grupo se encuentran. y yo reconocí a bastantes de ellos.» 114 Al poco rato se fijó el Centauro en unas gentes.» 99 Y nos marchamos con tan fiel escolta por la ribera del bullir rojizo. y el gran centauro dijo: « Son tiranos que vivieron de sangre y de rapiña: 105 lloran aquí sus daños despiadados. y el feroz Dionisio que a Sicilia causó tiempos penosos. 102 Gente vi sumergida hasta las cejas. 126 «Así como tú ves que de esta parte el hervidero siempre va bajando. y yo el segundo. pues no es alma que viaje por el aire. y por allí pasamos aquel foso. que de veras 110 111 fue muerto por su hijastro allá en el mundo.» 119 120 Luego vi gentes que sacaban fuera del río la cabeza. 93 que nos muestre por dónde se vadea. y hasta el pecho. y dijo a Neso: «Vuelve y dales guía. 123 Asi iba descendiendo poco a poco aquella sangre que los pies cocía. y aquel otro rubio. y que a éste lleve encima de su grupa.» 96 Quirón se volvió atrás a la derecha.

sino oscura. 9 Hacen allí su nido las arpías. a Rinier de Corneto. 10 12 Alas muy grandes. cuando entramos nosotros por un bosque al que ningún sendero señalaba. cuello y rostro humanos y garras tienen. 132 La diving justicia aquí castiga a aquel Atila azote de la tierra y a Pirro y Sexto. por lo que me detuve muy asustado. 3 No era verde su fronda.» Volvióse luego y franqueó aquel vado. así verás cosas que si te digo no creerías. y no vela a nadie que los diese. que arrancan los hervores. sabrás que este recinto es el segundo -me comenzó a decir. mas mira atentamente.» 21 Yo escuchaba por todas partes ayes. hasta que al fin llega hasta el sitio en donde están gimiendo los tiranos. y para siempre ordeña 134 135 las lágrimas. que de Estrófane echaron al Troyano con triste anuncio de futuras cuitas. ni sus ramas derechas. y el vientre con plumas. tan ásperos matojos no conocen las fieras que aborrecen entre Corneto y Cécina los campos.-dijo el centauro. 23 24 . a Rinier Pazzo qué en los caminos tanta guerra hicieron. mas con púas venenosas. sin frutas. en árboles tan raros se lamentan. 6 Tan tupidos.y estarás hasta 18 que puedas ver el horrible arenal.quiero que conozcas 129 que por la otra más y más aumenta su fondo. 15 Y el buen Maestro: «Antes de adentrarte. mas torcidas. 137 138 CANTO XIII Neso no había aún vuelto al otro lado.

Yo creí que él creyó que yo creía que tanta voz salía del follaje. 42 así del roto esqueje salen juntas sangre y palabras: y dejé la rama caer y me quedé como quien teme. 45 «Si él hubiese creído de antemano -le respondió mi sabio-. de forma tan suave. de gente que a nosotros se ocultaba. y chirría el vapor que sale de ella. aunque fuéramos almas de serpientes. y no os moleste si en hablaros un poco me entretengo: 57 Yo soy aquel que tuvo las dos llaves que el corazón de Federico abrían y cerraban. una astilla verde que encendida por un lado. gotea por el otro. más piadosa debiera ser tu mano. al que volver él puede. 58 60 . aquello que en mis rimas ha leído. ánima herida. y corté una ramita a un gran endrino. que a casi todos les negó el secreto.» 39 Como.» 30 Entonces extendí un poco la mano. y de este modo algún aumento renueve tu fama alli en el mundo.» 54 Y el tronco: «Son tan dulces tus lisonjas que no puedo callar. tus pensamientos también romperias. y su tronco gritó: «¿Por qué me hieres? 33 Y haciéndose después de sangre oscuro volvió a decir: «Por qué así me desgarras? ¿es que no tienes compasión alguna? 36 Hombres fuimos. 48 no hubiera puesto sobre ti la mano: mas me ha llevado la increible cosa a inducirle a hacer algo que me pesa: 51 mas dile quién has sido. 27 Y por ello me dijo: «Si tronchases cualquier manojo de una de estas plantas. y ahora matorrales.

69 mi ánimo. con tanta aflicción. que fue de honor tan digno. 96 Cae a la selva en parte no elegida. mas donde la fortuna la dispara. y después: «Ya que se calla. si es que puedes. al sentirse despreciado. 64 .» 78 Paró un poco.» 84 Y así volvió a empezar: «Para que te haga de buena gana aquello que pediste. 72 Por las raras raíces de este leño. os juro que jamás rompí la fe a mi señor. aún te plazca 87 decirnos cómo el alma se encadena en estos troncos. 75 Y si uno de los dos regresa al mundo.» 90 Sopló entonces el tronco fuememente trocándose aquel viento en estas voces: «Brevemente yo quiero responderos. encarcelado espíritu.tanta fidelidad puse en servirle que mis noches y días perdí en ello. 93 cuando un alma feroz ha abandonado el cuerpo que ella misma ha desunido Minos la manda a la séptima fosa. yo no podría. pues.» 81 Yo respondí: «Pregúntale tú entonces lo que tú pienses que pueda gustarme. 63 La meretriz que jamás del palacio del César quita la mirada impúdica. y tanto encendieron a Augusto esos incendios que el gozo y el honor trocóse en lutos. no pierdas tiempo -dijome el poetahabla y pregúntale si más deseas. 66 encendió a todos en mi contra. creyendo con morir huir del desprecio. si alguna se despega de estos miembros. dinos. culpable me hizo contra mí inocente. muerte común y vicio de las cortes. rehabilite el recuerdo que se duele aún de ese golpe que asesta la envidia.

y me llevó al arbusto que lloraba. 111 Igual que aquel que venir desde el puesto escucha al jabalí y a la jauría y oye a las bestias y un ruido de frondas. de él mismo y de un arbusto formó un nudo. no fueron tan raudas 120 en la batalla de Toppo tus piernas. y en la triste selva serán los cuerpos suspendidos. corriendo y ladrando cual lebreles soltados de traílla. ¿qué te ha valido de mí hacer refugio? ¿qué culpa tengo de tu mala vida?» 135 . 123 La selva estaba llena detrás de ellos de negros canes. 99 surge en retoño y en planta silvestre: y al converse sus hojas las Arpías. 114 Y miro a dos que vienen por la izquierda. dolor le causan y al dolor ventana. desnudos y arañados. 105 A rastras los traeremos. que más lento parecía.» Y cuando ya el aliento le faltaba. vendremos. sin que vistan a ninguna. 129 Cogióme entonces de la mano el guía. acude. muerte!» Y el otro. por nuestros despojos. vanamente. 126 El diente echaron al que estaba oculto y lo despedazaron trozo a trozo.» 108 Aún pendientes estábamos del tronco creyendo que quisiera más contarnos. del endrino en que sufre cada sombra. que en la huida. pues no es justo tener lo que se tira. cuando de un ruido fuimos sorprendidos. luego llevaron los miembros dolientes.como un grano de espelta allí germina. por los sangrantes rotos. 115 117 Y el de delante: «¡Acude. 131 132 Decía: «Oh Giácomo de Sant' Andrea. 102 Como las otras. gritaba: «Lano. de la selva rompían toda mata.

6 Por bien manifestar las nuevas cosas. que mis frondas así me ha desunido. cuánto debes ser temida de todo aquel que lea cuanto a mis ojos fuera manifiesto! 18 De almas desnudas vi muchos rebaños. que por tantas puntas con sangre exhalas tu habla dolorosa?» 138 Y él a nosotros: «Oh almas que llegadas sois a mirar el vergonzoso estrago. como para ésta lo es el triste foso. y de no ser porque en el puente de Arno aún permanece de él algún vestigio. 15 ¡Oh venganza divina. . 3 Al límite llegamos que divide el segundo recinto del tercero. y se la devolví a quien ya callaba. Yo fui de la ciudad que en el Bautista cambió el primer patrón: el cual.Cuando el maestro se paró a su lado. por esto 143 144 con sus artes por siempre la hará triste. 147 esas gentes que la reedificaron sobre las ruinas que Atila dejó. reuní la rota fronda. habrían trabajado vanamente. he de decir que a un páramo llegamos. justo al borde los pasos detuvimos. 12 Era el sitio una arena espesa y seca. y vi de la justicia horrible modo. hecha de igual manera que esa otra que oprimiera Catón con su pisada.» 149 150 CANTO XIV Y como el gran amor del lugar patrio me conmovió. 141 recogedlas al pie del triste arbusto. que de su seno cualquier planta ahuyenta. 9 La dolorosa selva es su guirnalda. dijo: «¿Quién fuiste. Yo de mi casa hice mi cadalso.

39 Nunca reposo hallaba el movimiento de las míseras manos. Aunque Jove cansara a su artesano de quien. y encendía la arena. 27 Por todo el arenal. 42 Yo comencé: «Maestro. que se había dado cuenta que preguntaba por él a mi guía. muy lentamente. 45 ¿Quién es el grande que no se preocupa del fuego y yace despectivo y fiero. 36 así bajaba aquel ardor eterno. menos las que yacían en tormento. repeliendo aquí o allá de sí las nuevas llamas. o a los demás cansase uno tras otro. tal soy muerto. cual si la lluvia no le madurase?» Y él mismo. salvo a los demonios que al entrar por la puerta nos salieron. tal la yesca bajo eslabón. fiero. y otras andaban incesantemente.todas llorando llenas de miseria. 33 por lo cual ordenó pisar el suelo a sus soldados. gritó: « Como fui vivo. pero más se quejaban de sus males. 24 Eran las más las que iban dando vueltas. puesto que ese fuego se apagaba mejor si estaba aislado. de Mongibelo en esa negra fragua. 31 46 48 51 52 54 . y el tormento doblaba. como nieve en los Alpes si no hay viento. 30 Como Alejandro en la caliente zona de la India vio llamas que caían hasta la tierra sobre sus ejércitos. tú que vences todas las cosas. encogidas algunas se sentaban. llueven copos de fuego dilatados. tomó el fulgor agudo con que me golpeó el último día. y en diversas posturas colocadas: 21 unas gentes yacían boca arriba.

y no le implora. cuyo rojo color aún me horripila: 77 78 como del Bulicán sale el arroyo que reparten después las pecadoras. serás más afligido: ningún martirio. 79 81 El fondo de éste y ambas dos paredes eran de piedra. desde que atravesamos esa puerta cuyos umbrales a nadie se niegan. sus despechos son en su pecho galardón bastante.clamando: “Buen Vulcano. 72 Sígueme ahora y cuida que tus pies no pisen esta arena tan ardiente. mas camina pegado siempre al bosque. y por ello pensé que ése era el paso. t al corrta a través de aquella arena. 87 ninguna cosa has visto más notable como el presente río que las llamas apaga antes que lleguen a tocarle. mas como yo le dije. ayuda” 57 tal como él hizo en la lucha de Flegra. del que acrecido me había el deseo. y me asaeteara con sus fuerzas. por lo cual yo le rogué que acrecentase el pasto. aparte de tu rabia. igual que las orillas.» 60 Mi guía entonces contestó con fuerza tanta. 93 . «Éste fue de los siete que asediaron a Tebas. desdén. no podría vengarse alegremente.» 90 Esto dijo mi guía. mientras no se calme 63 tu soberbia.» 75 En silencio llegamos donde corre fuera ya de la selva un arroyuelo. 84 «Entre todo lo que yo te he enseñado. y me parece 69 que aún le tenga. que nunca le hube así escuchado: «Oh Capaneo. ayuda.» 66 Después se volvió a mí con mejor tono. tuvo a Dios. a tu furor dolor será adecuado.

¿como puede encontrarse en este margen?» 123 Respondió: «Sabes que es redondo el sitio. que hacia Damiata vuelve las espaldas y al igual que a un espejo a Roma mira. cuando lloraba. salvo el oro. se hace luego de cobre hasta las ingles. al juntarse. 96 Hubo allí una montaña que alegraban aguas y frondas. 126 aún la vuelta completa no hemos dado. 100 102 Se alza un gran viejo dentro de aquel monte. se llamaba Ida: cual cosa vieja se halla ahora desierta. se hallan rotas por una raja que gotea lágrimas. que horadan. salvo el pie diestro que es barro cocido: y más en éste que en el otro apoya. mandaba dar gritos.que se llama Creta.«Hay en medio del mar un devastado país -me dijo. 108 y del hierro mejor de aquí hasta abajo. 113 114 su curso en este valle se derrama: forma Aqueronte. por lo que si aparecen cosas nuevas.» 119 120 Yo contesté: «Si el presente riachuelo tiene así en nuestro mundo su principio. corre después por esta estrecha espita 117 al fondo donde más no se desciende: forma Cocito. no debes contemplarlas con asombro. y cuál sea ese pantano ya lo verás. y no te lo describo. aquella gruta. por mejor guardarlo.» 129 . 99 La excelsa Rea la escogió por cuna para su hijo y. bajo su rey fue el mundo virtuoso. 111 Sus partes. y aunque hayas caminado un largo trecho hacia la izquierda descendiendo al fondo. y plata pura son brazos y pecho. 103 105 Está hecha su cabeza de oro fino. Estigia y Flagetonte.

ven caminando detrás: dan paso las orillas. 21 Examinado así por tal familia.» 141 CANTO XV Caminamos por uno de los bordes. allí donde a lavarse van las almas. 135 Fuera de aquí podrás ver el Leteo. 3 Tal los flamencos entre Gante y Brujas. pues no queman. de uno fui conocido. 6 y como junto al Brenta los paduanos por defender sus villas y castillos. 15 cuando encontramos un tropel de almas que andaban junto al dique. fuese el que fuese quien los construyera. mas el bullir del agua roja debía resolverte la primera. que agarró 16 . y para vernos fruncían las cejas como hace el sastre viejo con la aguja.» 138 Dijo después: «Ya es tiempo de apartarse del bosque.Y yo insistí «Maestro. sólo que ni tan altos ni tan gruesos. ¿dónde se hallan Flegetonte y Leteo?. y sobre ellas se extingue cualquier fuego. aunque hacia atrás yo me diera la vuelta. 7 9 de igual manera estaban hechos éstos. y todas ellas nos miraban cual suele por la noche 18 mirarse el uno al otro en luna nueva.» 131 132 «Me agradan ciertamente tus preguntas -dijo-. y tan denso es el humo del arroyo. que del fuego protege agua y orillas. temiendo el viento que en invierno sopla. cuando la culpa purgada se borra. a fin de que huya el mar hacen sus diques. antes que Chiarentana el calor sienta. y el otro dices que lo hace esta lluvia. a uno no nombras. 12 Ya estábamos tan lejos de la selva que no podría ver dónde me hallaba.

antes de que mi edad fuese perfecta. si de la vida hermosa bien me acuerdo. viendo que el cielo te es tan favorable. lo haré si place a aquel con el que ando.mi túnica y gritó: «¡Qué maravilla!» 24 y yo. no impidiera. 27 su reconocimiento a mi memoria. con vos me pare. y me lleva al hogar por esta ruta. 45 Él comenzó: «¿Qué fortuna o destino antes de postrer día aquí te trae? ¿y quién es éste que muestra el camino?» 48 Y yo: «Allá arriba.» 33 Y yo le dije: «Os lo pido gustoso. dado te habría ayuda en la tarea. señor Brunetto?» 30 «Hijo.» 36 «Hijo -repuso-. y si queréis que yo.me perdí por un valle. al verme cogido por su mano fijé la vista en su quemado rostro. aquel de este rebaño que se para. 60 . éste se apareció cuando a él volvía. aun abrasado.» 54 Y él me repuso: «Si sigues tu estrella glorioso puerto alcanzarás sin falta. no te disguste -me repusosi Brunetto Latino deja un rato a su grupo y contigo se detiene. 57 y si no hubiese muerto tan temprano. 51 Lo dejé atrás ayer por la mañana.» 42 Yo no osaba bajarme del camino y andar con él. después cien años yace. en la vida serena -le respondí. e inclinando la mía hacia su cara respondí: «¿Estáis aquí. mas gacha la cabeza tenía como el hombre reverente. para que. 39 Camina pues: yo marcharé a tu lado. sin defenderse cuando el fuego quema. y alcanzaré más tarde a mi mesnada. que va llorando sus eternos males.

que entre ásperos serbales no debe madurar el dulce higo. y cuánto os lo agradezco. 69 Tanto honor tu fortuna te reserva. junto a otro texto. y aún tiene en él del monte y del peñasco. si hasta ella llego.» 78 «Si pudiera cumplirse mi deseo aún no estaríais vos -le repliquéde la humana natura separado. 62 63 si obras bien ha de hacerse tu contrario: y es con razón. con estar tranquila mi conciencia. a la mujer que sabe. para hacerlo glosar. si alguna surge aún entre su estiércol. y no toquen la planta. la paterna imagen vuestra. querida y buena. 93 No es nuevo a mis oídos tal augurio: mas la Fortuna hace girar su rueda como gusta. y el labrador su azada. mas lejos pon del chivo el pasto. mientras viva. 87 Lo que narráis de mi carrera escribo. conviene que en mi lengua se proclame. envidiosa y soberbia: líbrate siempre tú de sus costumbres.» 96 . gente es avara. cuando hecho fue el nido de tan gran malicia. 71 72 Las bestias fiesolanas se apacienten de ellas mismas. sea cual sea. a la Fortuna. 75 en que reviva la simiente santa de los romanos que quedaron. me doy. que la una parte y la otra tendrán hambre de ti. cuando en el mundo hora tras hora 84 me enseñabais que el hombre se hace eterno. 66 Vieja fama en el mundo llama ciegos. 89 90 Sólo quiero que os sea manifiesto que. 81 que en mi mente está fija y aún me apena.Mas aquel pueblo ingrato y malicioso que desciende de Fiesole de antiguo.

y entre éstos parecía de los que ganan. corriendo. 122 123 CANTO XVI Ya estaba donde el resonar se oía del agua que caía al otro círculo. de una turba que pasaba bajo la lluvia de la áspera pena. 109 110 111 podrás a quien el Siervo de los Siervos hizo mudar del Arno al Bachiglión. en el que vivo aún. en suma. y más no digo. 113 114 De otros diría. que todos fueron clérigos y literatos grandes y famosos. y ver con éste. dijo después: «Bien oye el precavido. como el que hace la abeja en la colmena. y parecía de aquellos que el verde lienzo corren en Verona por el campo. que a tantos como son el tiempo es corto. y pregunto quién son sus compañeros de más alta fama. donde dejó los nervios mal usados. de los demás será mejor que calle.Entonces mi maestro la mejilla derecha volvió atrás. pues ya veo surgir del arenal un nuevo humo. 3 cuando tres sombras juntas se salieron. 108 Prisciano va con esa turba mísera. si de tal tiña tuvieses deseo.» 119 120 Luego se fue. no de los que pierden.» 99 Pero yo no dejé de hablar por eso con ser Brunetto. 105 Sabe. y me miró. mas charla y camino no pueden alargarse. y Francesco D'Accorso. 102 Y él me dijo: «Saber de alguno es bueno. 117 Gente viene con la que estar no debo: mi “Tesoro” te dejo encomendado. 6 Hacia nosotros gritando venían: «Detente quien parece por el traje . al mundo sucios de un igual pecado.

24 y con la cara vuelta. 27 «Si el horror de este suelo movedizo vuelve nuestras plegarias despreciables -uno empezó.» 18 Ellos. hacen un corro de sí aquellos tres. 30 nuestra fama a tu ánimo suplique que nos digas quién eres. 41 42 y yo. 12 A sus gritos mi guía se detuvo. reemprendieron su antiguo verso. Jacopo Rusticucci.» 9 ¡Ah. 33 Éste. 39 El otro. y cuando ya llegaron. antes de que se enzarcen entre ellos.y la faz negra y quemada. 36 pues nieto fue de la bella Gualdrada. y fiera esposa más que otra cosa alguna me condena. te diría que te apresures tú mejor que ellos. que los vivos pies tan seguro en el infierno arrastras. pues hay que ser cortés con esta gente. de quien me ves pisar las huellas. se llamó Guido Guerra. 21 cual desnudos y untados campeones. y me dijo: « Espera. es Tegghiaio Aldobrandi. viejas y nuevas. fue de un grado mayor de lo que piensas. cuántas llagas vi en aquellos miembros.» 44 45 .ser uno de la patria depravada. que en el suplicio voy con ellos. de la llama ardidas! me siento aún dolorido al recordarlo. 15 Y si no fuese por el crudo fuego que este sitio asaetea. que tras mí la arena pisa. aunque desnudo y sin pellejo vaya. volvió el rostro hacia mí. y en su vida mucho obró con su espada y con su juicio. al detenernos. cuya voz en el mundo debiera agradecerse. cada uno me miraba de modo que al contrario iba el cuello del pie continuamente. acechando a su presa y su ventaja.

orgullo y desmesura han generado. 54 desde el momento en que mi guía dijo palabras. 78 «Si en otras ocasiones no te cuesta satisfacer a otros -me dijeron-. por las cuales yo pensaba que. 60 Dejo la hiel y voy al dulce fruto que mi guía veraz me ha prometido. mas pena en mi interior me causa vuestro estado. me hubiera ido detrás de ellos al punto. con sus palabras mucho nos aflige. pero antes tengo que llegar al centro. 81 . se acercaba tal gente. y de ello te lamentas. 69 que Giuglielmo Borsiere.tus miembros. y resplandezca luego tu memoria. y es tanta que no puedo desprenderla. y desde siempre vuestras obras y nombres tan honrados. Florencia. 51 Luego empecé: «No desprecio. las ganancias súbitas. con afecto he escuchado y retenido. y de ese modo venció el miedo al deseo que tenía. el cual se duele desde hace poco en nuestro mismo grupo. se miraron como ante las verdades. 48 mas me hubiera abrasado. o si del todo han sido ya expulsados.» 63 «Muy largamente el alma te conduzcan todavía -me dijo aquél.» 70 72 73 75 Así grité levantando la cara. y no creo que al guía le importase.» «Las nuevas gentes. que esto oyeron por respuesta.Si hubiera estado a cubierto del fuego. en ti. 66 di si el valor y cortesía aún se hallan en nuestra patria tal como solían. como sois. dichoso tú que dices lo que quieres. pues de abrazarles yo me hallaba ansioso. 57 De vuestra tierra soy. y los tres.

que apenas se escuchaban las palabras.Pero si sales de este mundo ciego y vuelves a mirar los bellos astros. 111 Entonces se volvió hacia la derecha y. la arrojó al fondo de la escarpadura. huyendo. se la entregué recogida en un rollo. de la roca cayendo en la cascada en donde mil debieran recibirle. 105 Yo llevaba una cuerda a la cintura con la que alguna vez hube pensado cazar la onza de la piel pintada. 114 «Alguna novedad ha de venirnos -pensaba para mí. 93 Como aquel río sigue su carrera primero desde el Veso hacia el levante. 96 que Acquaqueta se llama abajo. y en Forlí ya ese nombre no conserva. 84 háblale de nosotros a la gente.» Rompieron luego el círculo y. que el maestro así busca con los ojos. 106 108 Luego de haberme toda desceñido. alejándose un trecho de la orilla. como mi guía lo había mandado. que el oído ofendía al poco tiempo.» 117 iCuán cautos deberían ser los hombres . y no avanzamos mucho cuando el agua sonaba tan de cerca. 90 Yo iba detrás.del nuevo signo. 99 resuena allí sobre San Benedetto. oímos resonar el agua roja. cuando decir “estuve allí” te plazca. 102 así en lo hondo de un despeñadero. antes de que en un hondo lecho se desplome. a la vertiente izquierda de Apenino. alas sus raudas piernas parecían. 87 Un amén no podría haberse dicho antes de que ellos se hubiesen perdido. por lo que el guía quiso que partiésemos.

9 Su cara era la cara de un buen hombre. y le ordenó que se acercase al borde donde acababa el camino de piedra.verás sobradamente lo que espero. yo te juro. que el cuerpo extiende y los pies se recoge. que asustaría el alma más valiente. 135 CANTO XVII «Mira la bestia con la cola aguda. y de serpiente todo lo restante. tan benigno tenía lo de afuera. 15 Con más color debajo y superpuesto no hacen tapices tártaros ni turcos. 12 Garras peludas tiene en las axilas. rompe muros y armas. que pasa montes.junto a aquellos que no sólo las obras. 128 129 que vi por aquel oire oscuro y denso venir nadando arriba una figura. porque sin tener culpa se avergüence: 126 pero callar no puedo. y en la espalda y el pecho y ambos flancos pintados tiene ruedas y lazadas. de esta Comedia.» 123 La verdad que parece una mentira debe el hombre callarse mientras pueda. mas a la orilla no trajo la cola. mas por dentro el pensar también conocen! 120 «Pronto -dijo. ni fue tal tela hilada por Aracne. 6 Y aquella sucia imagen del engaño se acercó. y en lo que estás pensando: pronto conviene que tú lo descubras. y por las notas. 132 tal como vuelve aquel que va al fondo a desprender el ancla que se agarra a escollos y otras cosas que el mar cela. 18 . mira aquella que apesta todo el mundo.» 1 3 Así mi guía comenzó a decirme. y sacó el busto y la cabeza. lector. así no estén de larga gracia llenas.

que a guisa de escorpión la punta armaba. a los que el fuego doloroso azota. para evitar las llamas y la arena. cerrando arriba la horca venenosa. de aquí y de allí con la mano evitaban tan pronto el fuego como el suelo ardiente: 48 como los perros hacen en verano. que sus fuertes espaldas nos otorgue. mordidos de pulgas o de moscas o de tábanos. se hallaba así la fiera detestable al horde pétreo.Como a veces hay lanchas en la orilla. 39 Allí sé breve en tus razonamientos: mientras que vuelvas hablaré con ésta.» 42 Así pues por el borde de la cima de aquel séptimo circulo yo solo anduve. un poco más lejos. 24 Al aire toda su cola movía. o allá entre los glotones alemanes 21 el castor se dispone a hacer su caza.» 30 Y descendimos al lado derecho. pero me acuerdo 54 . gente sentada al borde del abismo. 27 El guía dijo: «Es preciso torcer nuestro camino un poco. con el pie. que parte están en agua y parte en seco. 51 Y después de mirar el rostro a algunos. 33 Y cuando ya estuvimos a su lado. hasta llegar a los penados. sobre la arena vi. que la arena ciñe. 45 Ojos afuera estallaba su pena. caminando diez pasos por su borde. a nadie conocí. ve y contempla su castigo. junto a aquella malvada bestia que está allí tendida. 36 Aquí el maestro: «Porque toda entera de este recinto la experiencia lleves -me dijo-. con el hocico.

75 Y yo. algo azulado vi en una amarilla. 63 Y uno que de una cerda azul preñada señalado tenía el blanco saco.» 84 Como está aquel que tiene los temblores de la cuartana. pero me avergoncé con su advertencia. temiendo importunar tardando a quien de no tardar me había advertido. sabe que mi vecino Vitaliano aquí se sentará a mi lado izquierdo. atrás dejé las almas lastimadas. porque su cola no vaya a dañarte. y tiembla entero viendo ya el relente. que ante el buen amo el siervo se hace fuerte. 78 A mi guía encontré. siguiendo de mi vista el curso. como el buey que el belfo lame. y una oca blanca más que la manteca. que ya subido sobre la grupa de la fiera estaba. 57 Y como yo anduviéralos mirando. y me dijo: «Sé fuerte y arrojado. dijo: «¿Qué andas haciendo en esta fosa? 64 66 Vete de aquí.que en el cuello tenía una bolsa con un cierto color y ciertos signos. que parecían complacer su vista. otra advertí como la roja sangre. 60 Luego. con las uñas pálidas. quiero estar en medio. 68 69 de Padua soy entre estos florentinos: y las orejas me atruenan sin tasa gritando: “¡Venga el noble caballero 72 que llenará la bolsa con tres chivos!”» Aquí torció la boca y se sacaba la lengua. 87 me puse yo escuchando sus palabras. y puesto que estás vivo. que de un león tenía cara y porte. 90 Encima me senté de la espaldaza: . 81 Ahora bajamos por tal escalera: sube delante.

quise decir, mas la voz no me vino
como creí: «No dejes de abrazarme.»

93

Mas aquel que otras veces me ayudara
en otras dudas, luego que monté,
me sujetó y sostuvo con sus brazos.

96

Y le dijo: «Gerión, muévete ahora:
las vueltas largas, y el bajar sea lento:
piensa en qué nueva carga estás llevando.»

99

Como la navecilla deja el puerto
detrás, detrás, así ésta se alejaba;
y luego que ya a gusto se sentía,

102

en donde el pecho, ponía la cola,
y tiesa, como anguila, la agitaba,
y con los brazos recogía el aíire.

105

No creo que más grande fuese el miedo
cuando Faetón abandonó las riendas,
por lo que el cielo ardió, como aún parece;

107
108

ni cuando la cintura el pobre Ícaro
sin alas se notó, ya derretidas,
gritando el padre: «¡Mal camino llevas!»;

111

que el mío fue, cuando noté que estaba
rodeado de aire, y apagada
cualquier visión que no fuese la fiera;

114

ella nadando va lenta, muy lenta;
gira y desciende, pero yo no noto
sino el viento en el rostro y por debajo.

117

Oía a mi derecha la cascada
que hacía por encima un ruido horrible,
y abajo miro y la cabeza asomo.

120

Entonces temí aún más el precipicio,
pues fuego pude ver y escuchar llantos;
por lo que me encogí temblando entero.

123

Y vi después, que aún no lo había visto,
al bajar y girar los grandes males,
que se acercaban de diversos lados.

126

Como el halcón que asaz tiempo ha volado,
y que sin ver ni señuelo ni pájaro

hace decir al halconero: «¡Ah, baja!»,

129

lento desciende tras su grácil vuelo,
en cien vueltas, y a lo lejos se pone
de su maestro, airado y desdeñoso,

132

de tal modo Gerión se posó al fondo,
al mismo pie de la cortada roca,
y descargadas nuestras dos personas,
se disparó como de cuerda tensa.

135

CANTO XVIII
Hay un lugar llamado Malasbolsas
en el infierno, pétreo y ferrugiento,
igual que el muro que le ciñe entorno.

1
3

Justo en el medio del campo maligno
se abre un pozo bastante largo y hondo,
del cual a tiempo contaré las partes.

6

Es redondo el espacio que se forma
entre el pozo y el pie del duro abismo,
y en diez valles su fondo se divide.

9

Como donde, por guarda de los muros,
más y más fosos ciñen los castillos,
el sitio en donde estoy tiene el aspecto;

12

tal imagen los valles aquí tienen.
Y como del umbral de tales fuertes
a la orilla contraria hay puentecillos,

15

así del borde de la roca, escollos
conducen, dividiendo foso y márgenes,
hasta el pozo que les corta y les une.

18

En este sitio, ya de las espaldas
de Gerión nos bajamos; y el poeta
tomó a la izquierda, y yo me fui tras él.

21

A la derecha vi nuevos pesares,
nuevos castigos y verdugos nuevos,
que la bolsa primera abarrotaban.

24

Allí estaban desnudos los malvados;
una mitad iba dando la espalda,
otra de frente, con pasos más grandes;

27

tal como en Roma la gran muchedumbre,
del año jubilar, alli en el puente
precisa de cruzar en doble vía,

30

que por un lado todos van de cara
hacia el castillo y a San Pedro marchan;
y de otro lado marchan hacia el monte.

33

De aquí, de allí, sobre la oscura roca,
vi demonios cornudos con flagelos,
que azotaban cruelmente sus espaldas.

36

¡Ay, cómo hacían levantar las piernas
a los primeros golpes!, pues ninguno
el segundo esperaba ni el tercero.

39

Mientras andaba, en uno mi mirada
vino a caer; y al punto yo me dije:
«De haberle visto ya no estoy ayuno.»

42

Y así paré mi paso para verlo:
y mi guía conmigo se detuvo,
y consintió en que atrás retrocediera.

45

Y el condenado creía ocultarse
bajando el rostro; mas sirvió de poco,
pues yo le dije: «Oh tú que el rostro agachas,

48

si los rasgos que llevas no son falsos,
Venedico eres tú Caccianemico;
mas ¿qué te trae a salsas tan picantes?»

50
51

Y repuso: «Lo digo de mal grado;
pero me fuerzan tus claras palabras,
que me hacen recordar el mundo antiguo.

54

Fui yo mismo quien a Ghisolabella
indujo a hacer el gusto del marqués,
como relaten la sucia noticia.

57

Y boloñés no lloró aquí tan sólo,
mas tan repleto está este sitio de ellos,
que ahora tantas lenguas no se escuchan

60

que digan "Sipa" entre Savena y Reno;
y si fe o testimonio de esto quieres,
trae a tu mente nuestro seno avaro.»
Hablando así le golpeó un demonio

28

61
63

con su zurriago, y dijo: « Lárgate
rufián, que aquí no hay hembras que se vendan.»

66

Yo me reuní al momento con mi escolta;
luego, con pocos pasos, alcanzamos
un escollo saliente de la escarpa.

69

Con mucha ligereza lo subimos
y, vueltos a derecha por su dorso,
de aquel círculo eterno nos marchamos.

72

Cuando estuvimos ya donde se ahueca
debajo, por dar paso a los penados,
el guía dijo: « Espera, y haz que pongan

75

la vista en ti esos otros malnacidos,
a los que aún no les viste el semblante,
porque en nuestro sentido caminaban.»

78

Desde el puente mirábamos el grupo
que al otro lado hacia nosotros iba,
y que de igual manera azota el látigo.

81

Y sin yo preguntarle el buen Maestro
«Mira aquel que tan grande se aproxima,
que no le causa lágrimas el daño.

84

¡Qué soberano aspecto aún conserva!
Es Jasón, que por ánimo y astucia
dejó privada del carnero a Cólquida.

86
87

Éste pasó por la isla de Lemmos,
luego que osadas hembras despiadadas
muerte dieran a todos sus varones:

90

con tretas y palabras halagüeñas
a Isifile engañó, la muchachita
que antes había a todas engañado.

93

Allí la dejó encinta, abandonada;
tal culpa le condena a tal martirio;
también se hace venganza de Medea.

96

Con él están los que en tal modo engañan:
y del valle primero esto te baste
conocer, y de los que en él castiga.»

99

Nos hallábamos ya donde el sendero
con el margen segundo se entrecruza,

que a otro arco le sirve como apoyo.

102

Aquí escuchamos gentes que ocupaban
la otra bolsa y soplaban por el morro,
pegándose a sí mismas con las manos.

105

Las orillas estaban engrumadas
por el vapor que abajo se hace espeso,
y ofendía a la vista y al olfato.

108

Tan oscuro es el fondo, que no deja
ver nada si no subes hasta el dorso
del arco, en que la roca es más saliente.

111

Allí subimos; y de allá, en el foso
vi gente zambullida en el estiércol,
cual de humanas letrinas recogido.

114

Y mientras yo miraba hacia allá abajo,
vi una cabeza tan de mierda llena,
que no sabía si era laico o fraile.

117

Él me gritó: « ¿Por qué te satisface
mirarme más a mí que a otros tan sucios?»
Le dije yo: « Porque, si bien recuerdo,

120

con los cabellos secos ya te he visto,
y eres Alesio Interminei de Lucca:
por eso más que a todos te miraba.»

122
123

Y él dijo, golpeándose la chola:
«Aquí me han sumergido las lisonjas,
de las que nunca se cansó mi lengua.»

126

Luego de esto, mi guía: «Haz que penetre
-dijo- tu vista un poco más delante,
tal que tus ojos vean bien el rostro

129

de aquella sucia y desgreñada esclava,
que allí se rasca con uñas mierdosas,
y ahora se tumba y ahora en pie se pone:
es Thais, la prostituta, que repuso
a su amante, al decirle "¿Tengo prendas
bastantes para ti?": “aún más, excelsas”.
Y sea aquí saciada nuestra vista.»
CANTO XIX

124

130
132

135

¡Oh Simón Mago! Oh mfseros secuaces
que las cosas de Dios, que de los buenos
esposas deben ser, como rapaces

1
3

por el oro y la plata adulteráis!
sonar debe la trompa por vosotros,
puesto que estáis en la tercera bolsa.

6

Ya estábamos en la siguiente tumba,
subidos en la parte del escollo
que cae justo en el medio de aquel foso.

9

¡Suma sabiduría! ¡Qué arte muestras
en el cielo, en la tierra y el mal mundo,
cuán justamente tu virtud repartes!

12

Yo vi, por las orillas y en el fondo,
llena la piedra livida de hoyos,
todos redondos y de igual tamaño.

15

No los vi menos amplios ni mayores
que esos que hay en mi bello San Juan,
y son el sitio para los bautismos;

17
18

uno de los que no hace aún mucho tiempo
yo rompí porque en él uno se ahogaba:
sea esto seña que a todos convenza.

21

A todos les salían por la boca
de un pecador los pies, y de las piernas
hasta el muslo, y el resto estaba dentro.

24

Ambas plantas a todos les ardían;
y tan fuerte agitaban las coyundas,
que habrían destrozado soga y cuerdas.

27

Cual suele el llamear en cosas grasas
moverse por la extrema superficie,
así era allí del talón a la punta.

30

«Quién es, maestro, aquel que se enfurece
pataleando más que sus consortes
-dije- y a quien más roja llama quema?»

33

Y él me dijo: «Si quieres que te lleve
allí por la pendiente que desciende,
él te hablará de sí y de sus pecados.»

36

Y yo: «Lo que tú quieras será bueno,

19

eres tú mi señor y no me aparto
de tu querer: y lo que callo sabes.»

39

Caminábamos pues el cuarto margen:
volvimos y bajamos a la izquierda
al fondo estrecho y agujereado.

42

Entonces el maestro de su lado
no me apartó, hasta vernos junto al hoyo
de aquel que se dolía con las zancas.

45

«Oh tú que tienes lo de arriba abajo,
alma triste clavada cual madero,
-le dije yo-, contéstame si puedes.»

48

Yo estaba como el fraile que confiesa
al pérfido asesino, que, ya hincado,
por retrasar su muerte le reclama.

49
51

Y él me gritó: «¿Ya estás aquí plantado?,
¿ya estás aquí plantado, Bonifacio?
En pocos años me mintió lo escrito.

54

¿Ya te cansaste de aquellas riquezas
por las que hacer engaño no temiste,
y atormentar después a tu Señora?»

57

Me quedé como aquellos que se encuentran,
por no entender lo que alguien les responde,
confundidos, y contestar no saben.

60

Dijo entonces Virgilio: «Dile pronto:
“No soy aquel, no soy aquel que piensas.”»
Yo respondí como me fue indicado.

63

Torció los pies entonces el espíritu,
luego gimiendo y con voces llorosas,
me dijo: «¿Entonces, para qué me buscas?

66

si te interesa tanto el conocerme,
que has recorrido así toda la roca,
sabe que fui investido del gran manto,

69

y en verdad fui retoño de la Osa,
y tan ansioso de engordar oseznos,
que allí el caudal, aquí yo, me he embolsado.

72

Y bajo mi cabeza están los otros
que a mí, por simonía, precedieron,

52

y que lo estrecho de la piedra aplasta.

75

Allí habré yo de hundirme también cuando
venga aquel que creía que tú fueses,
al hacerte la súbita pregunta.

78

Pero mis pies se abrasan ya más tiempo
y más estoy yo puesto boca abajo,
del que estarán plantados sus pies rojos,

81

pues vendrá luego de él, aún más manchado,
desde el poniente, un pastor sin entrañas,
tal que conviene que a los dos recubra.

84

Nuevo Jasón será, como nos muestra
MACABEOS, y como a aquel fue blando
su rey, así ha de hacer quien Francia rige.»

87

No sé si fui yo loco en demasía,
pues que le respondí con tales versos:
«Ah, dime ahora, qué tesoros quiso

90

Nuestro Señor antes de que a San Pedro
le pusiese las llaves a su cargo?
Únicamente dijo: “Ven conmigo”;

93

ni Pedro ni los otros de Matías
oro ni plata, cuando sortearon
el puesto que perdió el alma traidora.

94
96

Quédate ahí, que estás bien castigado,
y guarda las riquezas mal cogidas,
que atrevido te hicieron contra Carlos.

99

Y si no fuera porque me lo veda
el respeto a las llaves soberanas
que fueron tuyas en la alegre vida,

102

usaría palabras aún más duras;
porque vuestra avaricia daña al mundo,
hundiendo al bueno y ensalzando al malo.

105

Pastores, os citó el evangelista,
cuando aquella que asienta sobre el agua
él vio prostituida con los reyes:
aquella que nació con siete testas,
y tuvo autoridad con sus diez cuernos,
mientras que su virtud plació al marido.

106
108

111

Os habéis hecho un Dios de oro y de plata:
y qué os separa ya de los idólatras,
sino que a ciento honráis y ellos a uno?
Constantino, ¡de cuánto mal fue madre,
no que te convirtieses, mas la dote
que por ti enriqueció al primer patriarca!»

114
115
117

Y mientras yo cantaba tales notas,
mordido por la ira o la conciencia,
con fuerza las dos piernas sacudía.

120

Yo creo que a mi guía le gustaba,
pues con rostro contento había escuchado
mis palabras sinceramente dichas.

123

Entonces me cogió con los dos brazos;
y luego de subirme hasta su pecho,
volvió a ascender la senda que bajamos.

126

No se cansó llevándome agarrado,
hasta ponerme en la cima del puente
que del cuarto hasta el quinto margen cruza.

129

Con suavidad aquí dejó la carga,
suave, en el escollo áspero y pino
que a las cabras sería mala trocha.
Desde ese sitio descubrí otro valle.

132

CANTO XX
De nueva pena he de escribir los versos
y dar materia al vigésimo canto
de la primer canción, que es de los reos.

3

Estaba yo dispuesto totalmente
a mirar en el fondo descubierto,
que me bañaba de angustioso llanto;

6

por el redondo valle vi a unas gentes
venir, calladas y llorando, al paso
con que en el mundo van las procesiones.

9

Cuando bajé mi vista aún más a ellas,
vi que estaban torcidas por completo
desde el mentón al principio del pecho;

12

porque vuelto a la espalda estaba el rostro,

que el llanto de los ojos les bañaba las nalgas por la raja. lector. apoyado en una roca del duro escollo. 24 Lloraba yo. 39 Mira a Tiresias. 27 vive aquí la piedad cuando está muerta: ¿Quién es más criminal de lo que es ése que al designio divino se adelanta? 29 30 Alza tu rostro y mira a quien la tierra a la vista de Tebas se tragó. que a todos los agarra. mira hacia atrás y marcha reculando. y de allí le gritaban: “Dónde caes 16 31 33 Anfiareo?. 18 Si Dios te deja. que en los montes de Luni. ¿por qué la guerra dejas?” Y no dejó de rodar por el valle hasta Minos. pues no podían ver hacia delante. 45 Aronte es quien al vientre se le acerca. donde al mirar los astros 40 46 48 . tuvo entre blancos mármoles la cueva como mansión. 42 y después. tal que dijo el guía: «¿Es que eres tú de aquellos insensatos?. que cultiva el carrarés que vive allí debajo. 36 Mira cómo hizo pecho de su espalda: pues mucho quiso ver hacia adelante. que sus viriles plumas recobrase. ni creo esto que pase. 15 Por la fuerza tal vez de perlesía alguno habrá en tal forma retorcido. que mudó de aspecto al hacerse mujer siendo varón cambiándose los miembros uno a uno. 21 cuando vi ya de cerca nuestra imagen tan torcida. piensa por ti mismo si podría tener el rostro seco. golpear debía antes las unidas serpientes. con la vara. coger fruto de tu lectura.y tenían que andar hacia detrás. mas no lo vi.

y la ciudad de Baco esclavizada. en la ribera que en el sur le cerca. donde cae al Po. y luego se afincó donde naci. vio tierra en la mitad de aquel pantano. arnés hermoso y fuerte. 63 Por mil fuentes. 78 Tras no mucho correr. 54 fue Manto. 75 Tan pronto como el agua aprisa corre. para escapar de los humanos. ella gran tiempo anduvo por el mundo. con sus siervas quedóse a hacer sus artes. y el de Brescia. encuentra un valle. que corrió por muchas tierras. y aún más. que Benago se llama. 84 Allí. por lo que un poco quiero que me escuches: 55 57 Después de que su padre hubiera muerto. 51 Y aquella que las tetas se recubre. y en el estio se vuelve insalubre. si ese camino hiciese. el Apenino ente Garda y Camónica se baña. nada la vista le impedía. en el cual se dilata y empantana. en que el trentino pastor y el de Verona. y todo el cuerpo cubre con su pelo. y vivió. 67 69 70 72 En ese sitio se desborda todo lo que el Benago contener no puede. y dejó allí su vano cuerpo. frontera a bergamescos y brescianos. 87 . 81 Pasando por allí la virgen fiera.y el mar. que tú no ves. 60 En el norte de Italia se halla un lago. al pie del Alpe que ciñe Alemania sobre el Tirol. por el agua estancada en dicho lago. no ya Benago. bendijera. Se halla Pesquiera. y entre verdes praderas se hace un río. 66 En su medio hay un sitio. con trenzas desatadas. sin cultivo y desnuda de habitantes. mas Mencio se llama hasta Governo.

95 96 Esto te advierto por si acaso oyeras que se fundó de otro modo mi patria. que haber tomado el cuero y el bramante ahora querría. fue.Los hombres luego que vivían cerca. tus razonamientos me son tan ciertos y tan bien los creo.» 105 Entonces dijo: «Aquel que desde el rostro la barba ofrece por la espalda oscura. 120 Y a las tristes que el huso abandonaron. Miguel Escoto fue. pues el pantano aquel lo rodeaba. 111 Se llamaba Euripilo. 102 Mas dime. se acogieron al sitio. y así canta algún pasaje de mi gran tragedia: tú bien lo sabes pues la sabes toda. que a la verdad mentira alguna oculte. 116 117 Mira a Guido Bonatti. por ser magas y hechiceras con hierbas y figuras. pues sólo en eso mi mente se ocupa. de Pinamonte engaño recibiese. las agujas y ruecas. mira a Asdente. que era fuerte. 93 Sus moradores fueron abundantes. quien en verdad de los mágicos fraudes supo el juego. 121 123 . si ves alguna digna de noticia. que apagados carbones son los otros. 90 Fundaron la ciudad sobre sus huesos. que había apenas en las cunas augur. y con Calcante dio la orden de cortar en Aulide las amarras.» 99 Y yo: «Maestro. 114 Aquel otro en los flancos tan escaso. Mantua. antes que la torpeza de Casoldi. la llamaron. sin otro augurio. mas tarde se acuerda. cuando Grecia falta de varones 106 108 tanto. de la gente que camina. y por quien escogió primero el sitio.

que llega ya al confín de los dos hemisferios. 6 Como en los arsenales de Venecia bulle pez pegajosa en el invierno al reparar sus leños averiados. y mientras caminábamos. que la orilla impregnaba en todos lados.Mas ahora ven. el poeta. atento!» a él me atrajo del sitio en que yo estaba.» Así me hablaba. 9 que navegar no pueden. 27 y. todas hincharse y explotarse luego. y al llegar hasta la cima 3 nos paramos a ver la otra hondonada de Malasbolsas y otros llantos vanos. subimos. quién repara mesanas y trinquetas. sin fuego. 15 asi. y quién embrea los costados a aquel que hizo más rutas. diciendo: «¡Atento. 126 129 CANTO XXI Así de puente en puente. 12 quién remacha la popa y quién la proa. bullía abajo una espesa resina. mas no veía en ella más que burbujas que el hervor alzaba. y a quien de pronto le acobarda el miedo. y la vi tenebrosamente oscura. por divinas artes. 21 Mientras allá miraba fijamente. Caín con las zarzas. y a las ondas bajo Sevilla. que no fue estorbo alguna vez en esa selva oscura. y la luna ayer noche estaba llena: bien lo recordarás. 18 La veía. 24 Me volvi entonces como aquel que tarda en ver aquello de que huir conviene. conversando de lo que mi Comedia no se ocupa. y a la vez quién hace un nuevo leño. y un diablo negro vi tras de nosotros. hacen otros los remos y otros cuerdas. por mirar. . no demora la marcha.

con los tridentes. mas los demonios que albergaba el puente gritaron: «¡No está aquí la Santa Faz. a escondidas hurtes. debes temer. sus abiertas alas! 33 En su hombro. si no quieres nuestros garfios. que voy a por otro 38 39 a esa tierra que tiene un buen surtido: salvo Bonturo todos son venales.» 41 42 Abajo lo tiró. que bien conozco esto. y otras veces me he visto en tales líos. os mando a un regidor de Santa Zita! Ponedlo abajo. y se salía de nuevo.» 51 Con más de cien arpones le pinchaban. y por el escollo se volvió. cargaba un pecador por ambas ancas. agarrando los pies por los tendones. le fue preciso un ánimo templado. no te aparezcas sobre la resina. 36 «¡Oh Malasgarras --dijo desde el puente-. y nunca fue un mastín soltado persiguiendo a un ladrón con tanta prisa. 57 Y el buen Maestro: «Para que no sepan que estás agua -me dijo. si puedes. qué fiera tenía su apariencia. para que no flote. 60 y por ninguna ofensa que me hagan. del “ita” allí hacen “no” por el dinero. 45 Aquél se hundió. dicen: «Cubierto bailar aquí debes. 30 ¡Ah. tal que. que era anguloso y soberbio. 66 . y cuando ya alcanzó la sexta fosa.» 54 No de otro modo al pinche el cocinero hace meter la carne en la caldera.ve a esconderte tras una roca que sirva de abrigo.que por la roca corriendo venía. 48 y no se nada aquí como en el Serquio! así que.» 63 Después pasó del puente a la otra parte. y parecían cuán amenazantes sus pies ligeros.

y vino hasta él diciendo: «¿De qué sirve?» 78 «Es que crees.» 87 Y el guía a mí: «Oh tú que allí te encuentras tras las rocas del puente agazapado. que me habrías visto venir -le dijo mi maestroseguro ya de todas vuestras armas. tal que temí que el pacto no guardaran. 93 así yo vi temer a los infantes yéndose. pínchale fuerte. puedes venir conmigo ya seguro. 99 Inclinaban los garfios: «¿Que le pinche -decíanse.» 90 Por lo que yo avancé hasta él deprisa. 81 sin el querer divino y diestro hado? Déjame andar.» 84 Su orgullo entonces fue tan abatido que el tridente dejó caer al suelo. al verse ya entre tantos enemigos.» 102 . mas él gritó: «¡Que ninguno se atreva! 72 Antes de que me pinchen los tridentes. y en contra de él volvieron los arpones. 69 del puentecillo aquéllos se arrojaron. y los diablos se echaron adelante. 94 96 Yo me arrimé con toda mi persona a mi guía. y uno salió de entre los otros quietos. y los ojos no apartaba de sus caras que no eran nada buenas. Malacola. pensad bien si debéis arponearme. de Caprona.queréis. que de pronto se para y limosnea. tras rendirse. que se adelante alguno para oírme.» 75 «¡Que vaya Malacola!» -se gritaron. en el trasero?» Y respondían: «Sí. que en el cielo se quiere que el camino salvaje enseñe a otros.Con la ferocidad y con la saña que los perros atacan al mendigo. y a los otros les dijo: «No tocarlo.

que es la ruta. que aquí se hundió el camino. Arrancapelos. por esta escarpa: hay otro escollo cerca.y tú. pues no la necesito. pues que yace todo despedazado el arco sexto. y su entrecejo males amenaza?» 132 Y él me dijo: «No quiero que te asustes. ¿no ves cómo sus dientes les rechinan. éstos a salvo lleguen al escollo que todo entero va sobre la fosa. déjalos que rechinen a su gusto. jabalí Colmilludo. qué es esto que estoy viendo! -dije. y Barbatiesa guíe la decena. -él comenzó a decir. a manera de seña. 129 Si eres tan avisado como sueles.» Luego nos dijo: « Más andar por este escollo no se puede. cinco horas más que en esta hora. mil y doscientos y sesenta y seis años hizo. Malchucho.vayamos solos sin escolta. pues hacen eso por los condenados. para. Hacia allá mando a alguno de los míos para ver si se escapa alguno de esos.» 135 Dieron la vuelta por la orilla izquierda. y dijo: «Para. que no han de molestaros.» 126 «¡Ay maestro. volvióse raudamente. si sabes ir. Ayer. y si queréis seguir más adelante podéis andar aquí. Patasfrías.Pero el demonio aquel que había hablado con mi guía. 123 Mirad en torno de la pez hirviente. 138 . mas primero la lengua se mordieron hacia su jefe. ¡Adelante Aligacho. 105 106 108 111 112 114 117 118 120 Vayan detrás Salido y Ponzoñoso. el Tartaja y el loco del Berrugas. y él hizo una trompeta de su culo. Arañaperros. id con ellos.

con santos en la iglesia. bajo el hervor volvieron a meterse. como se acercaba Barbatiesa. 30 Yo vi. y el corazón se me acongoja. que a su lado estaba. moverse caballeros ni pendones. 24 Y como al borde del agua de un charco hay renacuajos con el morro fuera. mas en la taberna con borrachos. 32 33 Y Arañaperros. le agarró por el pelo empegotado y le sacó cual si fuese una nutria.CANTO XXII Caballeros he visto alzar el campo. de este modo enseñaban la espalda algunos de ellos. con cosas propias y también ajenas. ¡fiera compaña!. mas. hacer torneos y correr las justas. 9 mas nunca con tan rara cornamusa. 19 21 por aliviar su pena. 5 6 ora con trompas. escondiéndose en menos que hace el rayo. 27 se encontraban así los pecadores. ¡Oh aretinos! y he visto las mesnadas. 36 . que uno esperaba. con el tronco y las ancas escondidas. así como sucede que una rana se queda y otra salta. 18 Cual los delfines hacen sus señales con el arco del lomo al marinero. 3 en vuestra tierra he visto exploradores. ni nave al ver una estrella o la tierra. 12 Caminábamos con los diez demonios. con tambores. 15 Mas a la pez volvía la mirada. y hogueras en castillos. comenzar el combate. o la revista. y ora con campanas. por ver lo que la bolsa contenía y a la gente que adentro estaba ardiendo. y alguna vez huir para salvarse. que le preparan a que el leño salve.

pues lo aprendí cuando fueron nombrados.» 60 Y volviendo la cara a mi maestro «Pregunta -dijo. y atento estuve cuando se llamaban. dijo. tal jabalí. llegado a manos de sus enemigos. si es que puedes.Ya de todos el nombre conocía. 57 Cayó el ratón entre malvados gatos. que me había engendrado de un bellaco. 72 . 63 El guía entonces: «De los otros reos. tal que se llevó un trozo desgarrado. puedes ya clavarle los garfios en la espalda y desollarlo» gritaban todos juntos los malditos. un colmillo a cada lado. saber quién es aquel desventurado. di ahora si de algún latino sabes que esté bajo la pez. y cogióle el brazo con el gancho.» 45 Y junto a él se aproximó mi guía. 51 Después fui de la corte de Teobaldo: allí me puse a hacer baratertas.» 52 54 Y Colmilludo a cuya boca asoman.aún. Berrugas. y dijo: « Estaros quietos un momento. y él repuso: «Fui nacido en el reino de Navarra. y en este caldo estoy rindiendo cuentas. destructor de si mismo y de sus cosas. 39 «Ahora. preguntó de dónde era. 42 Y yo: «Maestro. le hizo sentir cómo uno descosía. intenta. 48 Criado de un señor me hizo mi madre.» Y él: «Hace poco 66 a uno dejé que fue de allí vecino. ¡Si estuviese con él aún recubierto no temería tridentes ni garras!» 69 Y el Salido: «Esperamos ya bastante». si más deseas de él saber. mas le agarró en sus brazos Barbatiesa. antes que esos lo destrocen».

no chico. 102 por uno que soy yo. mas el decurión miró a su alrededor con mala cara. y yo. como acostumbramos hacer cuando del fondo sale alguno. mas eximio baratero. siguiendo en este mismo sitio. por salir a flote?» Y aquél repuso: «Fue el fraile Gomita. consiguiendo que todos lo alabasen. dijo: « Hazte a un lado. a aquel que aún contemplaba sus heridas le preguntó mi guía sin tardanza: 78 «¿Y quién es ése a quien enhoramala dejaste. y fue en otros menesteres.» 96 «Si queréis conocerles o escucharles -volvió a empezar el preso temerosoharé venir toscanos o lombardos. haré venir siete cuando les silbe. pájaro malvado.» 108 Mas él. 75 Cuando estuvieron algo más calmados. 87 Trata con él maese Miguel Zanque de Logodoro. y hablan Cerdeña sin que sus lenguas nunca se fatiguen.» 105 Malchucho en ese instante alzó el hocico.» 93 Y vuelto hacia el Tartaja el gran preboste. 90 ¡Ay de mí! ved que aquél rechina el diente: más te diría pero tengo miedo que a rascarme la tiña se aparezcan. que muchos trucos conocía 88 . 99 pero quietos estén los Malasgarras para que éstos no teman su venganza. y soltóles de plano. 81 el de Gallura. que apresó a los rivales de su amo. cuyos ojos herirle amenazaban. y dijo: «Ved qué malicia pensó para escaparse. has dicho. moviendo la cabeza.También quiso agarrarle Ponzoñoso piernas abajo. 84 Cogió el dinero. como dice. vaso de mil fraudes.

135 y al desaparecer el baratero.» 126 Mas de poco valió. deseando que aquél huyese para armar camorra. yo no iré tras de ti con buen galope. y. volvió las garras a su camarada. al contrario de los otros. cuando el halcón se acerca. y éste. que se marchó gritando: «Ya te tengo. y en un punto dio un salto y se escapó de su preboste. oirás un nuevo juego: todos al otro lado se volvieron. volando atrás. sujetándole bien. más aquel que fue causa del desastre. pero era muy difícil remontarse. 144 Barbatiesa. . enfadado cual los otros. y el primero aquel que era más contrario.» 117 Oh tú que lees. pues tenían las alas pegajosas. 120 Aprovechó su tiempo el de Navarra. cuando busco a los míos más tristeza?» 111 No se aguantó Aligacho. y ambos cayeron en la mitad de aquel pantano hirviente. se remonta. y aquél alzó volando arriba el pecho. 132 Airado Patasfrías por la broma. 138 Fue el otro gavilán bien amaestrado. culpables se sintieron.respondió: «¿Malicioso soy acaso. roto y cansado. se sumerge. 141 Los separó el calor a toda prisa. fijó la planta en tierra. 123 Y por esto. a cuatro hizo volar a la otra parte. le dijo: «Si te tiras. pues que al miedoso no alcanzaron las alas: se hundió éste. deja la orilla y corre tras la roca. lo cogió. 129 No de otro modo el ánade de golpe. ya veremos si tú nos aventajas. tal que con él se enzarzó sobre el foso. 114 mas batiré sobre la pez las alas.

todos con grafios y muy prestamente. si escondite 21 no encuentras enseguida. Por un lado y por otro descendieron: echaron garfios a los atrapados. con igual acto y con la misma cara. Vuelto había a la fábula de Esopo mi pensamiento la presente riña.» 24 Y él: «Si yo fuese de azogado vidrio. tu imagen exterior no copiaría tan pronto en mí. 147 150 CANTO XXIII Callados. lo mismo que los frailes franciscanos. que un único consejo hago de entrambos. que cocidos estaban en la costra. así nació de aquel otro después. me amedrentan los Malasgarras: vienen tras nosotros: tanto los imagino que los siento. cual la de dentro veo. y asi enredados los abandonamos. ellos vendrán detrás con más crueldad que el can lleva una liebre con los dientes. se parecen las dos si se compara el principio y el fin atentamente. 3 4 6 porque igual que «enseguida» y «al instante». cual de un pensamiento el otro sale. 30 . 15 Si sobre el mal la ira se acrecienta. solos y sin compañía caminábamos uno tras del otro. donde él habló del ratón y la rana.» 18 Ya sentía erizados los cabellos por el miedo y atrás atento estaba cuando dije: «Maestro. 27 tras mi pensar el tuyo ahora venía. supongo que estarán muy resentidos. 9 Y. 12 Yo así pensaba: «Si estos por nosotros quedan burlados con daño y con befa. que mi primer espanto redoblaba.

» 33 Este consejo apenas proferido. 42 Y desde lo alto de la dura margen. 36 De súbito mi guía me cogió cual la madre que al ruido se despierta y ve cerca de sí la llama ardiente. y no cual compañero. para poder bajar a la otra bolsa. mas por dentro de plomo. como a su hijo. 66 ¡Oh eternamente fatigoso manto! 58 . hechas del tamaño que se hacen en Cluní para los monjes: 63 por fuera son de oro y deslumbrantes. huiremos de la caza imaginada. de él cuidado. 48 cual mi maestro por aquel barranco. más que de ella. pero no temíamos. sosteniéndome encima de su pecho. teniendo. 45 No corre por la aceña agua tan rauda. los vi venir con las alas extendidas. 51 Y llegaron sus pies al lecho apenas del fondo. y tan pesadas que Federico de paja las puso. llorando fatigados y abatidos. cuando más a los palos se aproxima. para capturarnos. 60 Tenían capas con capuchas bajas hasta los ojos. aunque tan sólo vista una camisa. cuando aquéllos a la cima sobre nosotros. no muy de lejos. poder salir de allí no les permite. 57 Allí encontramos a gente pintada que alrededor marchaba a lentos pasos. de espaldas resbaló por la pendiente. 39 que coge al hijo y huye y no se para. 54 pues la alta providencia que los quiere hacer ministros de la quinta fosa. que cierra la otra bolsa por un lado.Si hacia el lado derecho hay una cuesta. para mover la rueda del molino.

me remiraron sin decir palabra. venían tan despacio. 84 Cuando estuvieron cerca. dinos quién eres sin tener reparo. 78 Tal vez tendrás de mí lo que buscabas. 102 Frailes gozosos fuimos. luego a sí se volvieron y decían: 87 «Ése parece vivo en la garganta. mueve entorno. de detrás nos gritó: « Parad los pasos. y luego anda conforme con sus pasos. que al colegio de los tristes hipócritas viniste. de ir conmigo. los que corréis por entre el aire oscuro.» 93 «He nacido y crecido -les repuseen la gran villa sobre el Arno bello. y los ojos. escuchando el triste lloro. que tanto os destila el dolor. que con nuevos compañeros a cada paso estábamos. y. si están muertos ¿por qué privilegio van descubiertos de la gran estola?» 90 Dijéronme: «Oh Toscano. mas la carga pesaba y el sendero.» Y el guía se volvió y me dijo: «Espera. torvamente.» 75 Uno entonces que oyó mi hablar toscano.Nosotros aún seguimos por la izquierda a su lado. 95 96 ¿Quién sois vosotros. que los pesos hacen así chirriar a sus balanzas. andando. y con el cuerpo estoy que siempre tuve. y cuál es vuestra pena que reluce?» 99 «Estas doradas capas -uno dijoson de plomo. y vi a dos que una gran ansia mostraban. yo Catalano y éste Loderingo 103 . en el rostro. 69 mas cansados aquéllos por el peso. tan gruesas.» 81 Me detuve. boloñeses. 72 Por lo que dije al guía: «Ve si encuentras a quien de nombre o de hechos se conozca. que así veo por el rostro.

124 123 126 Después dirigió al fraile estas palabras: «No os desagrade. sin obligar a los ángeles negros. y que sienta es necesario el peso del que pasa por encima. hay un peñasco.» 108 Yo comencé: «Oh hermanos. vuestros males » No dije más.» 141 . 120 y en tal modo se encuentra aquí su suegro en este foso. decirnos si existe alguna trocha a la derecha.» 138 El guía inclinó un poco la cabeza: dijo después: « Contaba mal el caso quien a los pecadores allí ensarta. por entero se agitaba. y fuimos tales que en torno del Gardingo aún puede verse. 114 me dijo: «El condenado que tú miras.llamados. 135 salvo aquí que está roto y no lo salva. y elegidos en tu tierra. 105 como suele nombrarse a un imparcial por conservar la paz. 111 Al verme.» 132 Repuso entonces: «Antes que lo esperes. que de la gran roca sale. soplándose en la barba con suspiros. en el eterno exilio tan vilmente. y el fraile Catalán que lo advirtió. 115 117 Desnudo está y clavado en el camino como ves. dijo a los fariseos que era justo ajusticiar a un hombre por el pueblo. si podéis. porque vi por el suelo a uno crucificado con tres palos. y los de aquel concilio que a los judíos fue mala semilla. a que nos saquen de este triste foso. y que cruza los terribles valles. Subir podréis arriba por la ruina que yace al lado y el fondo recubre.» 121 Vi que Virgilio entonces se asombraba por quien se hallaba allí crucificado. 129 por la cual ambos dos salir podamos.

mas poco dura el temple de su pluma.» Rápidamente el guía se marchó. al llegar al derruido puente. tal mezquino que no sabe qué hacerse. 144 147 CANTO XXIV En ese tiempo en el que el año es joven y el sol sus crines bajo Acuario templa. y yo me separé de los cargados. toma su cayado. mirando antes la ruina bien. mas pronto al mal siguió la medicina. el guía se volvió a mí con el rostro dulce que vi al principio al pie del monte. y el muslo se golpea. 18 pues. y entre otros que es mentiroso y padre del embuste.Y el fraile: « Ya en Bolonia oí contar muchos vicios del diablo. 1 . detrás siguiendo las queridas plantas. 15 De igual manera me asustó el maestro cuando vi que su frente se turbaba. igual. y las noches se igualan con los días. se levanta y contempla la campiña toda blanca. con el rostro turbado por la ira. otra roca examinaba. 6 el campesino falto de forraje. 12 viendo que al monte ya le cambió el rostro en pocas horas. encaramándome a la cima 27 de un peñasco. 9 vuelve a casa. que parece que todo lo prevea. y aquí y allá se duele. tras de haber tomado una resolución. y se acercó a empinarme. y cobra la esperanza. 3 cuando la escarcha en tierra se asemeja a aquella imagen de su blanca hermana. sale de nuevo. 21 abrió los brazos. y a pacer fuera saca las ovejas. 24 Y como el que trabaja y que calcula.

cual humo en aire o en agua la espuma. que era escarpado y rocoso y estrecho. 54 Hay que subir una escala aún más larga. Estoy fuerte y animoso. no sé de él. donde la última piedra se destaca. si con el cuerpo grave no lo impide. podíamos subir de piedra en piedra. 48 el que la vida sin ella malgasta tal vestigio en la tierra de sí deja. 36 Mas como hacia la boca Malasbolsas del pozo más profundo toda pende. la situación de cada valle hace 39 que se eleve un costado y otro baje. . 63 Hablando andaba para hacerme el fuerte.» 60 Por el derrumbe empezamos a andar. pero antes ve si puede sostenerte. ni entre colchas. 33 Y si no fuese que en aquel recinto más corto era el camino que en los otros.» 55 57 Alcé entonces. cuando una voz salió del otro foso.» 30 No era un camino para alguien con capa.diciendo: «Agárrate luego de aquélla. que sin fuerzas busqué un asiento en cuanto que llegamos. y mucho más pendiente que el de antes. pero yo vencido fuera. él leve. pues que andando en plumas no se consigue fama. « Vamos -dije-. 45 «Ahora es preciso que te despereces -dijo el maestro-. haber huido de éstos no es bastante: si me entiendes. procura que te sirva. 51 Así que arriba: vence la pereza con ánimo que vence cualquier lucha. yo sujeto. pues apenas. y así llegamos a la punta extrema. mostrándome provisto de un ánimo mayor del que tenía. 42 Tan ordeñado del pulmón estaba mi aliento en la subida.

no he de darte más que hacerlo. ni tan malas.que incomprensibles voces profería. por lo oscuro. 99 Ni la O tan pronto. se escribe. por más que sobre el lomo ya estuviese del arco que cruzaba: mas el que hablaba parecía airado. y callando. miro así al fondo y nada reconozco. 69 Miraba al fondo. hasta el fondo no llegaban. 102 . como escucho a alguno que no entiendo. 96 De pronto a uno que se hallaba cerca. pues que demanda justa se ha de cumplir con obras. 75 «Otra respuesta -dijo. mas mis ojos vivos. y cancros con anfisibenas. 85 87 ni tantas pestilencias. se lanzó una serpiente y le mordió donde el cuello se anuda con los hombros. mostró jamás con la Etiopía entera. de especies tan distintas. ni con aquel que está sobre el mar Rojo. cual se encendió y ardió. 81 y yo vi dentro terrible maleza de serpientes. ni la I. encima montadas.» 78 Desde lo alto del puente descendimos donde se cruza con la octava orilla. les hincaban la cola y la cabeza en los riñones. sin refugio esperar o heliotropía: 93 esposados con sierpes a la espalda. luego me fue la bolsa manifiesta. que si quelidras. por lo que yo: «Maestro alcanza el otro 72 recinto. y descendamos por el muro. que la sangre aún me hiela el recordarlo. 66 No le entendí. 84 Más no se ufane Libia con su arena. yáculos y faras produce. pues. 90 Entre el montón tristísimo corrían gentes desnudas y aterrorizadas. y todo en cenizas se convirtió cayendo todo entero.

no se escondía. porque fuerza diabólica lo tira. que hombre le vi de maldad y de sangre. que cuando fui arrancado en la otra vida. cuán severa. no ha mucho tiempo.» 129 Y el pecador. 135 Yo no puedo ocultar lo que preguntas: aquí estoy porque fui en la sacristía ladrón de los hermosos ornamentos.» 125 126 Y yo a mi guía: «Dile que no huya. 105 Así los grandes sabios aseguran que muere el Fénix y después renace. o de otra opilación que liga el ánimo. que oyó. que tales golpes das en tu venganza! 120 El guía preguntó luego quién era: y él respondió: «Lloví de la Toscana. 138 . y Pistoya me fue buena cuadra. y de triste vergüenza enrojeció.y luego estando así deshecho en tierra amontonóse el polvo por si solo. ¡Oh divina potencia. 111 Y como aquel que cae sin saber cómo. 114 que levantado mira alrededor. y en aquel mismo se tornó de súbito. y suspira al mirar: 117 igual el pecador al levantarse. y nardo y mirra son su último nido. no de hombre. como al mulo que fui: soy Vanni Fucci bestia. mas volvió contra mí el ánimo y rostro. cuando a los cinco siglos ya se acerca: 107 108 no pace en vida cebada ni hierba. y pregunta qué culpa aquí le arroja. sólo de incienso lágrimas y amomo. en este fiero abismo. 132 y dijo: «Más me duele que me halles en la miseria en la que me estás viendo. 123 Vida de bestia me plació. muy conturbado por la gran angustia que le ha ocurrido.

tras la nuca. 141 abre el oído y este anuncio escucha: Pistoya de los negros enflaquece: luego en Florencia cambian gente y modos. con las alas abiertas. y vi venir a un centauro rabioso. pues superas en mal a tus mayores! 10 12 En todas las regiones del infierno no vi a Dios tan soberbio algún espíritu. Dios. ¡Esto te digo para hacerte daño!» 148 150 CANTO XXV El ladrón al final de sus palabras. llamando: «¿Dónde. así que más no dures. mas porque no disfrutes al mirarme. Pistoya. cual si dijese: «No quiero que sigas». 143 144 De Val de Magra Marte manda un rayo rodeado de turbios nubarrones.» 2 3 Desde entonces me agradan las serpientes. por qué niegas incinerarte. 21 Encima de los hombros. 147 sobre el campo Piceno habrá un combate. 15 Aquel huyó sin decir más palabra. 6 y otra a los brazos. que no pudo con ella ni moverse. hasta donde comienzan nuestras formas. dónde está el soberbio?» 18 No creo que Maremma tantas tenga. gritando: «Toma. si del lugar oscuro tal vez sales. de modo que herirá a todos los blancos. y de repente rasgará la niebla. pues una le envolvió entonces el cuello. alzó las manos con un par de higas. un dragón .y acusaron a otro hombre falsamente. ni el que cayó de la muralla en Tebas. y le sujetó ciñéndose a sí misma por delante. 9 ¡Ah Pistoya. te las dedico. cuantas bichas tenía por la grupa. y en agria tempestad impetuosa.

y la trabó detrás de los riñones. pues yo lo vi. 54 Los delanteros lanzóle a los muslos y le metió la cola entre los dos.» 33 Mientras que así me hablaba. y entera se le enrosca. y éste quema cuanto toca. 57 Hiedra tan arraigada no fue nunca a un árbol. hizo un lago de sangre muchas veces. 42 diciendo: «Cianfa. 60 . ¿dónde te has metido?» Y yo. y después le mordió las dos mejillas. como suele ocurrir en ocasiones. y entonces nos volvimos hacia ellos. pero ocurrió. los de delante prendieron sus brazos. 25 27 No va con sus hermanos por la senda. 39 Yo no les conocí. por el hurto que fraudulento hizo del rebaño que fue de su vecino. se le tira. como aquella horrible fiera por otros miembros enroscó los suyos. se marchó. del mentón puse el dedo a la nariz. que tal vez ciento le dio. bajo el muro del monte Aventino. no será nada raro. lector. 24 Mi maestro me dijo: « Aquel es Caco. y apenas me lo creo. 48 A ellos tenía alzada la mirada. que tuvo el uno que llamar al otro. y a nuestros pies llegaron tres espíritus. que. 35 36 hasta que nos gritaron: «¿Quiénes sois?»: por lo cual dimos fin a nuestra charla. para que el guía se fijase. 30 hasta acabar sus obras tan inicuas bajo la herculea maza. mas no sintió el deceno. y una serpiente con seis pies a uno. 45 Si ahora fueras. lento en creerte lo que diré. 51 Los pies de en medio cogiéronle el vientre. sin que ni yo ni el guía lo advirtiésemos.tenía.

el humo confundiendo. con los pies quietos. 90 Él a la sierpe. y se fue con paso lento. yendo a las barrigas de los restantes. y mezclan así sus colores. como si fiebre o sueño le asaltase. tal grano de pimienta negra y livida. ay. vientre y tronco en miembros nunca vistos se tornaron. mas nada dijo. 78 Como el lagarto bajo el gran azote de la canícula. 63 como se extiende a causa del ardor. que aún no es negro y ya deja de ser blanco. bostezaba. los muslos con las piernas. 72 Cuatro miembros hiciéronse dos brazos. 66 Los otros dos miraban. tal si cera ardiente fueran.Se juntan luego. cada cual gritando: «¡Agnel. una sierpe airada. él por la llaga. 81 tal parecía. 84 y en aquel sitio que primero toma nuestro alimento. no parecían ya lo que antes eran. cómo estás cambiando! ¡mira que ya no sois ni dos ni uno! 69 Las dos cabezas eran ya una sola. y ella a él miraba. luego al suelo cayó a sus pies tendida. 75 Ya no existian las antiguas formas: dos y ninguna la perversa imagen parecía. por el papel. parece un rayo si cruza el camino. y espere a oír aquello que describo. donde se perdían. ese color oscuro. 95 96 . 93 Calle Lucano ahora donde habla del mísero Sabello y de Nasidio. 87 El herido miró. y mezcladas se vieron dos figuras en una cara. al cambiar de seto. antes. a uno le golpea. la otra por la boca humeaban.

123 El que era en pie lo trajo hacia las sienes. que eran cortos.Calle Ovidio de Cadmo y de Aretusa. y escondió en la cabeza las orejas. como del caracol hacen los cuernos. y engrosó los dos labios. que estaba unida y presta 115 . y pelo hace crecer por una parte y por la otra depila. y los pies de la fiera. 105 Las piernas con los muslos a sí mismos tal se unieron. duro. de modo que ambas formas a cambiar dispusieran sus materias. que si aquél en serpiente. 129 El que yacía. en fuente a ésta convirtió. no le envidio. y el misero del suyo hizo dos patas. que a poco la juntura de ninguna manera se veía. poetizando. 97 99 que frente a frente dos naturalezas no trasmutó. y su pellejo se hacía blando y el de aquélla. y de mucha materia que allí había. 126 lo que no fue detrás y se retuvo de aquel sobrante. el miembro hicieron que se oculta el hombre. y el herido juntaba las dos hormas. a la nariz dio forma. 120 cayó el uno y el otro levantóse. que en dos partió su cola la serpiente. bajo la cual cambiaban sus hocicos. 114 Luego los pies de atrás. salió la oreja del carrillo liso. tanto alargar como acortarse aquéllos. el morro adelantaba. sin desviarse la mirada impía. cual conviene. 132 Y la lengua. 111 Vi los brazos entrar por las axilas. 108 Tomó la cola hendida la figura que perdía aquel otro. torcidos juntos. 102 Se respondieron juntos de tal modo. 117 Mientras el humo al uno y otro empaña de color nuevo.

7 9 No fuera prematuro. Gaville. hablando escupe. 150 CANTO XXVI ¡Goza. Florencia. lo que Prato. y cesó ya el humo. se cerró. de donde me vino vergüenza. te aborrece. y aquí me excuse la novedad. de aquí a no mucho tiempo. y en el infierno se expande tu nombre! 3 Cinco nobles hallé entre los ladrones de tus vecinos. el pie no se valía. y por los peldaños que en la bajada nos sirvieron antes. ya que eres tan grande. 15 Y siguiendo el camino solitario. no pudieron huir. subió mi guía y tiraba de mí. y para ti no mucha honra. se partió. y encogido el ánimo. reptando. lo que ser debe! que más me pesará. y dijo al otro: «Quiero que ande Buso como hice yo. 135 El alma que era en fiera convertida.para hablar antes. si oscura fue la pluma. en pos de ella. y la otra partida. Puccio Sciancato -de los tres compañeros era el único que no cambió de aquellos que vinieronera el otro a quien tú. aunque mi vista fuese algo confusa. sin las manos. cuanto envejezco. su camino. 6 Mas si el soñar al alba es verdadero.» 141 Así yo vi la séptima zahúrda mutar y trasmutar. no ya otras. tan a escondidas 147 que no les viese bien. lloras. 138 Luego volvióle las espaldas nuevas. y la otra. si ya fuese: ¡Ojalá fuera ya. por los picos y rocas del escollo. se echó a correr silbando por el valle. 18 . 12 Nos marchamos de allí. 144 Y sucedió que. conocerás. que por mar y por tierra bate alas.

me ha dado el bien. al escucharte estoy más cierto. 24 Cuantas el campesino que descansa en la colina. y decírtelo quería: 51 ¿quién viene en aquel fuego dividido. 42 Yo estaba tan absorto sobre el puente. 21 porque sin guía de virtud no corra. y erguidos los caballos a los cielos. o mejor cosa. que parece surgido de la pira donde Eteocles fue puesto con su hermano?» 54 . cuando aquel que alumbra el mundo. ni alguna cosa ver salvo la llama. yo mismo no lo enturbie. vio de Elías el carro al remontarse. 30 toda resplandecía en llamaradas la bolsa octava. que si una roca no hubiese agarrado. todas se ocultan en donde se queman. 34 36 que con los ojos seguir no podia. y el ingenio refreno más que nunca. si buena estrella. como una nubecilla que subiese. sin empujarme hubiérame caído. tal que. 39 tal se mueven aquéllas por la boca del foso. tal como advirtiera desde el sitio en que el fondo se veía. y me duele ahora. 27 cuando a las moscas siguen los mosquitos.» 48 «Maestro -le repuse-. el recuerdo a lo que vi dirijo. 45 Y viéndome mi guía tan atento dijo: « Dentro del fuego están las almas. y encierra un pecador cada centella. en el lugar tal vez que ara y vendimia. cuando. 33 Y como aquel que se vengó con osos. luciérnagas contempla allá en el valle. oculto menos tiene el rostro. mas ninguna enseña el hurto.Entonces me dolió. pero ya he notado que así fuese.

que sustrajó- . tal vez. por él perdido. muerta. y yo te lo concedo. 72 Déjame hablar a mí. 66 que no me impidas que aguardar yo pueda a que la llama cornuda aquí llegue. cual si fuese una lengua la que hablara. y dijo: «Cuando 90 me separé de Circe. si os merecí. 81 cuando altos versos escribí en el mundo. fuera sacó la voz.» 69 Y él me repuso: «Es digno lo que pides de mucha loa. ya que serán esquivos por ser griegos. 87 luego la punta aquí y acá moviendo. y te suplico. pero procura reprimir tu lengua. si os merecí.pídote. bien fuera poco o mucho.Me respondió: «Allí dentro se tortura a Ulises y a Diomedes.» 75 Cuando la llama hubo llegado a donde lugar y tiempo pareció a mi guía. 60 Se llora la traición por la que. tal como aquella que el viento fatiga.» 84 El mayor cuerno de la antigua llama empezó a retorcerse murmurando. y por el Paladión se halla el castigo. halló la muerte. mientras que estaba vivo. mas que alguno me diga dónde. maestro. y valga mil mi súplica. no os alejéis. a tus palabras. y así juntos en la venganza van como en la ira. pues que comprendo lo que quieres.» 63 «Si pueden dentro de aquellas antorchas hablar -le dije. que abrió la puerta que fue gentil semilla a los romanos. yo le escuché decir de esta manera: 78 «¡Oh vosotros que sois dos en un fuego. aún Daidamia se duele por Aquiles. mira cómo a ellos lleva mi deseo. 56 57 y dentro de su llama se lamenta del caballo el ardid.

inclinándose siempre hacia la izquierda.» 111 «Oh hermanos -dije-. Del otro polo todas las estrellas 124 126 . que debiera alegrar a Penélope. negaros no queráis a la experiencia. 99 mas me arrojé al profundo mar abierto. que tras de cien mil peligros a occidente habéis llegado. y Marruecos. que no hubiera podido detenerlos. 105 Viejos y tardos ya nos encontrábamos. y la pequeña tripulación que nunca me dejaba. siguiendo al sol. 100 102 Un litoral y el otro vi hasta España. 117 Considerar cuál es vuestra progenie: hechos no estáis a vivir como brutos. y las otras que aquel mar baña en torno. ni el amor debido. y la otra mano se quedaba Ceuta. alas locas hicimos de los remos. con un leño tan sólo. y el vicio y la virtud de los humanos.me más de un año allí junto a Gaeta. y la isla de los sardos. 96 vencer pudieron el ardor interno que tuve yo de conocer el mundo. 93 ni la filial dulzura. antes de que así Eneas la llamase. del mundo inhabitado. 123 y vuelta nuestra proa a la mañana. al arribar a aquella boca estrecha donde Hércules plantara sus columnas. mas para conseguir virtud y ciencia. 108 para que el hombre más allá no fuera: a mano diestra ya dejé Sevilla. ahora que ya es tan breve la vigilia 114 de los pocos sentidos que aún nos quedan. ni el cariño del viejo padre.» 120 A mis hombres les hice tan ansiosos del camino con esta breve arenga.

vio ya la noche. que detrás de ella venía. y el nuestro tan bajo que del suelo marino no surgía. porque salía de ella un son confuso. por no existir hueco ni vía para salir del fuego. 141 CANTO XXVII Quieta estaba la llama ya y derecha para no decir más. 132 cuando vimos una montaña. diciendo: “Vete ya. de dolor parecía traspasado. con la voz del afligido. a quien yo dirijo la voz y que has hablado cual lombardo. 21 . en su lenguaje las palabras amargas se tornaban. bajó la proa -como Aquél lo quisohasta que el mar cerró sobre nosotros. a la cuarta la popa alzó a lo alto. y pareció tan alta cual nunca hubiera visto monte alguno. 138 Le hizo girar tres veces en las aguas. con el movimiento que la lengua le diera con su paso. con el llanto de aquel que con su lima 7 9 lo templó. 129 Cinco veces ardiendo y apagada era la luz debajo de la luna. oscura por la distancia. 3 cuando otra. más no te incito”. hizo volver los ojos a su punta. y se alejaba con la licencia del dulce poeta. y eso fue justo. 15 Mas luego al encontrar ya su camino por el extremo. 12 así. aunque estuviese forjado de bronce. 18 escuchamos: «Oh tú. mas se volvió llanto: pues de la nueva tierra un torbellino nació. desde que al alto paso penetramos. y le golpeó la proa al leño. 135 Nos alegramos. que. 6 Como mugía el toro siciliano que primero mugió.

36 tu Romaña no está. sus colmillos.aunque he llegado acaso un poco tarde. diciéndome: «Habla tú. 49 y aquella cuyo flanco el Savio baña. clavan. al que a Cervia recubre con sus alas. que tenía la respuesta pronta. no estuvo nunca.» 30 Inclinado y atento aún me encontraba. cuando al costado me tocó mi guía. que de verano a invierno el bando muda. mas palpable ninguna dejé ahora. 39 Rávena está como está ha muchos años: le los Polenta el águila allí anida. tu nombre así en el mundo tenga fama. bajo las garras verdes permanece. no te pese el quedarte a hablar conmigo: ¡Mira que no me pesa a mí. como entre llano y monte se sitúa. pues yo naci en los montes entre Urbino y el yugo del que el Tiber se desata. 52 Ahora quién eres. El mastín viejo y joven de Verruchio. pido que me cuentes: no seas más duro que lo fueron otros. La tierra que sufrió la larga prueba hizo de francos un montón sangriento. que éste es latino. comencé a hablarle sin demora alguna: «Oh alma que te escondes allá abajo. 40 42 43 45 46 48 Las villas del Santerno y del Camone manda el leoncito que campea en blanco.» 33 Yo. que mala guardia dieron a Montaña. sin guerra en el afán de sus tiranos.» 51 54 57 . que ardo! 24 Si tú también en este mundo ciego has oído de aquella dulce tierra latina. en que yo fui culpable. vive entre estado libre y tiranía. dime 27 si tiene la Romaña paz o guerra. donde solían.

y en la toma de Acre nadie estuvo ni comerciando en tierras del Sultán. 94 . las ocultas sendas todas las supe. 81 lo que antes me plació. si bien escucho. 75 las acechanzas. de allí. 69 si a las primeras culpas.Después que el fuego crepitó un momento a su modo. dejaría esta llama de agitarse. y tal llevé su arte. movió la aguda punta de aquí. tornado no me hubiese. haciendo guerra cerca de Letrán. 93 Pero. y hubiera mi deseo realizado. ¡ah miserable!. te contestó: 66 Guerrero fui. 85 87 88 90 ni el sumo oficio ni las sacras órdenes en sí guardó. el gran Preste. 63 pero. que mal haya. 78 Cuando vi que llegaba a aquella parte de mi vida. creyendo. y no con sarracenos ni judíos. que su enemigo todo era cristiano. como a Silvestre Constantino. quiero que escuches: 72 Mientras que forma fui de carne y huesos que mi madre me dio. y me hubiera salvado. en la que cualquiera debe arriar las velas y lanzar amarras. y el cómo y el porqué. así ceñido. me pesó entonces. fueron mis obras no leoninas sino de vulpeja. 84 El príncipe de nuevos fariseos. y después lanzó este soplo: 60 «Si creyera que diese mi respuesta a persona que al mundo regresara. como jamás desde este fondo nadie vivo volvió. y arrepentido me volví y confeso. ni en mí el cordón aquel que suele hacer delgado a quien lo ciñe. que iba su fama hasta el confín del mundo. y después fui cordelero. hacer enmienda. sin temer a la infamia.

» 129 Cuando hubo terminado su relato. mas uno de los negros querubines le dijo: “No lo lleves: no me enfades. 117 que a quien no se arrepiente no se absuelve.allí en Sirati a curarle de lepra. y yo callaba. de antemano te absuelvo. como sabes. ni se puede querer y arrepentirse. 126 dijo: “Este es reo de rabiosa llama”. que mi predecesor no tuvo aprecio. puesto que dio un consejo fraudulento. y ocho veces al duro lomo se ciñó la cola. 112 114 Ha de venirse con mis condenados. así vestido. y le agarro del pelo desde entonces. 99 Luego volvió a decir: «Tu alma no tema.” 120 ¡Oh miserable. andando me lamento. pues la contradicción no lo consiente.” 110 111 Luego cuando morí. por lo cual donde ves estoy perdido y. cómo me aterraba al agarrarme diciéndome: “¿Acaso no pensabas que lógico yo fuese?” 123 A Minos me condujo. pues callar peor me parecia. . le dije: “Padre. y después de morderse enfurecido. vino Francisco.» 105 Los graves argumentos me punzaron y. ya que tú me lavas 108 de aquel pecado en el que caigo ahora. porque son dos las llaves. así como doctor me llamó éste 96 para curarle la soberbia fiebre: pidióme mi consejo. enséñame la forma de abatir a Penestrino. 102 El cielo puedo abrir y cerrar puedo. larga promesa de cumplir escaso hará que triunfes en el alto solio. pues sus palabras ebrias parecían. se retiró la llama dolorida.

que duela o fondo pierde. discordiando. 12 y quien sufrió los daños de los golpes por oponerse a Roberto Guiscardo. vanamente imitaría de la novena bolsa el modo inmundo. donde se castiga a los que. yo y mi guía. de la barbilla abierto al bajo vientre. y nunca se equivoca. por cima del escollo al otro arco que cubre el foso. 21 Una cuba. aunque contase mochas veces? 3 En verdad toda lengua fuera escasa porque nuestro lenguaje y nuestra mente no tienen juicio para abarcar tanto. 27 Mientras que en verlo todo me ocupaba. y la otra cuyos huesos aún se encuentran 15 en Caperano. donde fue traidor todo el pullés. como a uno yo vi. 7 16 18 y cuál cortado y cuál roto su miembro mostrase. 132 135 CANTO XXVIII Aun si en prosa lo hiciese. el triste saco que hace mierda de todo lo que engulle. me miró y con la mano se abrió el pecho diciendo: «¡Mira cómo me desgarro! 30 .torciendo y debatiendo el cuerno agudo. vela la asadura. y la de Tegliacozzo. ¿quién podría de tanta sangre y plagas como vi hablar. A otro lado pasamos. que venció desarmado el viejo Alardo. 24 por las piernas las tripas le colgaban. adquieren pena. cual Livio escribe. no se vacía. 6 Aunque reuniesen a todo aquel gentío que allí sobre la tierra infortunada de Apulia. foe de su sangre doliente 9 por los troyanos y la larga guerra que tan grande despojo hizo de anillos.

porque nuestras heridas se nos cierran antes que otros delante de él se pongan. olvidando el martirio. con que son castigadas tus acciones?» 45 «Ni le alcanza aún la muerte. . di a Fray Dolcín que se abastezca. rodeado por la nieve. por darle conocimiento pleno.le atormenta. 36 Hay detrás un demonio que nos abre. 48 yo. cuando lo oyeron. que husmeas en la roca. mas. cada cual de esta fila sometiendo. no deje la victoria al de Novara. 54 « Pues bien. tú que tal vez verás el sol en breve. maravillado. 39 cuando la vuelta damos al camino. ni el castigo -respondió mi maestro. que. con la garganta perforada. cortada la nariz hasta las cejas. y así son desgarrados. debo conducirlo por el infierno abajo vuelta a vuelta: y esto es tan cierto como que te hablo. 31 32 33 Todos los otros que tú ves aquí. que estoy muerto. 42 Mas ¿quién eres. sembradores de escándalo y de cisma vivos fueron. 63 Otro.» 59 60 Después de alzar un pie para girarse. que una oreja tenía solamente. estas palabras díjome Mahoma. tan crudamente. 66 con los otros quedó. que no sería fácil de otro modo. luego al marcharse lo fijó en la tierra. rota la cara del cuello al copete. al tajo de la espada.» 51 Mas de cien hubo que. 56 57 tanto. si es que no quiere aquí seguirme pronto. en el foso a mirarme se pararon llenos de asombro. tal vez por retrasar ir a la pena.imira qué tan maltrecho está Mahoma! Delante de mí Alí llorando marcha.

84 Aquel traidor que ve con sólo uno. luego hará tal. 96 éste. si mucha semejanza no me engaña. que al viento de Focara no necesitarán preces ni votos. con la lengua cortada en la garganta. por traición de tirano fementido. con una y otra mano mochas. Curión que en el hablar fue tan osado! 102 Y uno.» 99 ¡Oh cuán acobardado parecía. 87 ha de hacerles venir a una entrevista. si quieres que yo lleve tus noticias. 97 . 72 acuérdate de Pier de Medicina. quién es el de visita tan amarga.» 93 Puso entonces la mano en la mejilla de un compañero. 76 75 78 arrojados serán de su bajel. gritando: «Es éste. diciendo a César que el que está ya listo siempre con daño el esperar soporta. que. si no es vana aquí la profecía. no de piratas. y abrióle la boca.» 90 Y yo le dije: «Muéstrame y declara. pero ya no habla. a maese Guido y a maese Angiolello. sembraba la duda. y manda en el país que uno a mi lado quisiera estar ayuno de haber visto.y antes que los demás. abrió el gaznate. y agarrotados cerca de Cattolica. 73 Y haz saber a los dos grandes de Fano. que de Vercelli a Marcabó desciende. que alzaba al aire oscuro los muñones. 69 y dijo: «Oh tú a quien culpa no condena y a quien yo he visto en la tierra latina. exiliado. si es que vuelves a ver el dulce llano. no de gente argólica. 81 Entre la isla de Chipre y de Mallorca no vio nunca Neptuno tal engaño. que era por fuera rojo por completo.

109 111 Mas yo quedé para mirar el grupo.» Y él. y parece que aún vea. mira si alguna hay grande como es ésta.tal que la sangre le ensuciaba el rostro. y vi una cosa que me diera miedo. aquel que diera al joven rey malos consejos. inspirando vas viendo a los muertos. 114 si no me asegurase la conciencia. esa amiga que al hombre fortifica en la confianza de sentirse pura. partido llevo mi cerebro. 134 135 Yo hice al padre y al hijo enemistarse: Aquitael no hizo más de Absalón y de David con perversas punzadas: 137 138 Y como gente unida así he partido. 141 .» 106 108 Y yo le dije: «Y muerte de tu raza. que dijo: “Lo empezado fin requiere”. de su principio que está en este tronco. 117 Yo vi de cierto. 126 Cuando llegado hubo al pie del puente. se fue como persona triste y loca. y nos miraba. y «¡Ay de mí!» decía. 105 gritó: «Te acordarás también del Mosca. sin más pruebas. ¡ay triste!. dolor a dolor acumulado. contarla solamente. para decir de cerca sus palabras. 132 Y para que de mí noticia lleves sabrás que soy Bertrand de Born. alzó el brazo con toda la cabeza. un busto sin cabeza andar lo mismo que iban los otros del rebaño triste. 123 De sí se hacía a sí mismo lucerna. 120 la testa trunca agarraba del pelo. cual un farol llevándola en la mano. y había dos en uno y uno en dos: cómo es posible sabe Quien tal manda. que fue mala simiente a los toscanos. 129 que fueron: «Mira mi pena tan cruda tú que.

y sin hablarme .Y en mí se cumple la contrapartida. y aún nos falta por ver lo que no has visto. tanto habian mis ojos embriagado. 24 que yo le he visto al pie del puentecillo señalarte.» 21 Dijo el maestro entonces: «No entretengas de aquí adelante en ello el pensamiento: piensa otra cosa. y él allá se quede. y yo detrás de él.» 29 30 «Oh guía mío.» 12 «Si tú hubieras sabido -le repusela razón por la cual miraba. 9 Y bajo nuestros pies ya está la luna: Del tiempo concedido queda poco. que quedarse llorando deseaban. y llamarlo escuché Geri del Bello. la violenta muerte que aún no le ha vengado -yo repuseninguno que comparta su vergüenza. 27 Tan distraído tú estabas entonces con el que tuvo Altaforte a su mando. 33 hácele desdeñoso. piensa. que millas veintidós el valle abarca. si enumerarlas crees posible. 3 mas Virgilio me dijo: «¿En qué te fijas? ¿Por qué tu vista se detiene ahora tras de las tristes sombras mutiladas? 6 Tú no lo hiciste así en las otras bolsas. acaso me hubieses permitido detenerme. mi guía. con dedo amenazante. que se fue porque tú no le atendías.» 15 Ya se marchaba. creo que un alma de mi sangre llora la culpa que tan caro allí se paga.» CANTO XXIX La mucha gente y las diversas plagas. respondiendo a su pregunta y añadiéndole: «Dentro de la cueva. 18 donde los ojos tan atento puse.

59 60 pues. donde la ministra del alto Sir. los males de Maremma y de Cerdeña. 42 lamentos saeteáronme diversos. como suele venir de miembros muertos. del modo que imagino. 66 Cuál sobre el vientre y cuál sobre la espalda. 63 se engendró de la estirpe de la hormiga. yacía uno del otro. como era viendo por el valle oscuro languidecer las almas a montones. perecieron los animales. hasta el gusanillo. 51 Descendimos por la última ribera del largo escollo. por el triste sendero caminaban. mirando y escuchando a los enfermos. con él por esto he sido más piadoso. y tal hedor desprendía. que herrados de piedad dardos tenían. sin hablar. cuando se llenó el aire de ponzoña. y como a gatas.se ha marchado. y la antigua gente. si con los hospitales de Valdiquiana entre junio y septiembre. según que los poeta aseguran. a la siniestra mano. . y entonces pude ver más claramente 54 allí hacia el fondo. todo hasta el fondo. infafble justicia. tal era aquí. 45 Como el dolor. marchábamos.» 36 Conversamos así hasta el primer sitio que desde el risco el otro valle muestra. si hubiese allí más luz. 39 Cuando estuvimos ya en el postrer claustro de Malasbolsas. 48 en una fosa juntos estuvieran. y me tapé por ello los oídos. 57 Yo no creo que ver mayor tristeza en Egina pudiera el pueblo enfermo. 69 Muy lentamente. castiga al falseador que aquí condena. y que sus profesos a nuestra vista aparecer podían.

así te duren las uñas eternamente para esta tarea. como al cocer se apoyan teja y teja. como escamas de meros el cuchillo. 78 como éstos se mordían con las uñas a ellos mismos a causa de la saña del gran picor. 73 75 Y nunca vi moviendo la almohaza a muchacho esperado por su amo. mas que perviva bajo muchos soles. ¿y quién tú. que no tiene remedio. 72 Vi sentados a dos que se apoyaban. que preguntas por nosotros?» 93 Y el guía dijo: «Soy uno que baja con este vivo aquí. 99 El buen maestro a mí se volvió entonces. diciendo: «Diles todo lo que quieras».que levantar sus cuerpos no podían. o de otro pez que las tenga más grandes. 105 decidme quiénes sois y de qué gente: vuestra asquerosa y fastidiosa pena el confesarlo espanto no os produzca.» 90 «Latinos somos quienes tan gastados aquí nos ves -llorando uno repuso-.» 96 Entonces se rompió el común apoyo. pues que él así quería: 102 «Así vuestra memoria no se borre de las humanas mentes en el mundo.» 108 . de la cabeza al pie llenos de pústulas. 84 «Oh tú que con los dedos te desuellas -se dirigió mi guía a uno de aquéllosy que a veces tenazas de ellos haces. ni a aquel que con desgana está aún en vela. de grada en grada. 87 dime si algún latino hay entre éstos que están aquí. y temblando los dos a mí vinieron con otros que lo oyeron de pasada. 81 y arrancaban la sarna con las uñas. y yo empecé. y enseñarle el infierno yo pretendo.

que por naturaleza fui una mona.» 120 Y yo dije al maestro: «tHa habido nunca gente tan vana como la sienesa? cierto. y sólo porque no le hice Dédalo.» 136 138 CANTO XXX Cuando Juno por causa de Semele odio tenia a la estirpe tebana. me echó Minos. que nunca se equivoca. 109 111 Verdad es que le dije bromeando: “Yo sabré alzarme en vuelo por el aire” y aquél. que falseé metales con la alquimia. 129 y quita la pandilla en que ha gastado Caccia d'Ascian la viña y el gran bosque. en el huerto en que tal simiento crece. y debes recordar. si bien te miro. 117 Mas en la última bolsa de las diez.púsome en el fuego. 132 Mas por que sepas quién es quien te sigue contra el sienés. pero no me condena aquella muerte. en mí la vista fija. y el Abbagliato ha perdido su juicio. me hizo arder así como lo hizo su hijo. ni la francesa llega a tanto. por la alquimia que yo en el mundo usaba. que el uso dispendioso del clavo descubrió antes que ninguno.«Yo fui de Arezzo.» 123 Como el otro leproso me escuchara. que mi semblante habrá de responderte: 135 verás que soy la sombra de Capoccio. como lo demostró en tantos momentos. y Albero el de Siena -repuso uno. 114 quiso que le enseñase el arte. que supo hacer tan moderados gastos. 4 3 . repuso a mis palabras: «Quita a Stricca. que era curioso a insensato. 1 Atamante volvióse tan demente. 125 126 y a Niccolò.

y luego con sus garras despiadadas. que mordiendo corrían. ni a las bestias hiriendo. junto a la orilla 18 del mar. 12 Y cuando la fortuna echó por tierra la soberbia de Troya tan altiva. 30 Y el aretino. vi. 9 agarró al que Learco se llamaba. mísera y cautiva. no te importe el decirme quién es antes que escape. luego de ver a Polixena muerta. le hizo arañar el suelo con el vientre. y en el nudo del cuello le mordió. y a Polidoro allí. me dijo: « El loco aquel es Gianni Schichi. que quedó temblando. le volteó y le dio contra una piedra. tanto el dolor su mente trastornaba.así el otro no te hinque los dientes en la espalda.» 36 Y él me repuso: «El alma antigua es ésa de la perversa Mirra.que. 6 gritó: «¡Tendamos redes. y ella se ahogó cargada con el otro.» 32 33 «Oh -le dije. desnudas. 27 Una cogió a Capocchio. ni a los hombres. que rabioso a los otros así ataca. 21 Mas ni de Tebas furias ni troyanas se vieron nunca en nadie tan crueles. que del padre lejos del recto amor. pudo advertir con tanta pena. y al empujarle. del modo que el cerdo cuando deja la pocilga. 38 39 El pecar con aquél consiguió ésta falsificándose en forma de otra. . desgarrada ladró tal como un perro. y atrapemos a la leona al pasar y a los leoncitos!». tal que el rey junto al reino fue abatido. 13 15 Hécuba triste. viendo a su mujer con los dos hijos que en cada mano a uno conducía. se hizo querida. 24 cuanto en dos almas pálidas.

y no es en vano. porque su imagen aún más me reseca que el mal con que mi rostro se descarna. y hacen sus cauces fríos y apacibles. que uno al mentón. 54 le obliga a que los labios tenga abiertos. por lo que el cuerpo quemado dejé. y una gota de agua. 48 Vi a uno que un laúd parecería si le hubieran cortado por las ingles del sitio donde el hombre se bifurca. ansío. 57 «Ah vosotros que andáis sin pena alguna. por verlos. donde hice falsa la aleación sigilada del Bautista. 72 Está Romena allí. no casado la cara con el vientre. la volví por mirar a otros malditos. tal como a causa de la sed el hético. y yo no sé por qué. sobre los cuales puse yo la vista.igual que osó aquel otro que se marcha. no cambiase. falsificar en sí a Buoso Donati.» 44 45 Y cuando ya se fueron los rabiosos. 69 La rígida justicia que me hiere se sirve del lugar en que pequé para que ponga en fuga más suspiros. 66 siempre tengo delante. en el mundo bajo -él nos dijo-. mirad y estad atentos 60 a la miseria de maese Adamo: mientras viví yo tuve cuanto quise. que deforma los miembros con humores retenidos. ¡ay triste!. Fuente Branda. testando y dando norma al testamente. 75 Pero si viese aquí el ánima triste de Guido o de Alejandro o de su hermano. y el otro lleva arriba. 61 63 Los arroyuelos que en las verdes lomas de Casentino bajan hasta el Arno. 51 La grave hidropesía. 42 por ganarse a la reina de las yeguas. 77 78 .

y más. en el camino ya me habría puesto. cual las manos en invierno. aunque once millas abarque esta fosa. y no menos de media de través. cuando falsificabas. y maese Adamo le pegó en la cara con su brazo que no era menos duro.» 111 Y el hidrópico dijo: «Eso es bien cierto. griego de Troya: por una fiebre aguda tanto hieden.» 114 . 84 buscándole entre aquella gente infame. 105 diciéndole: «Aunque no pueda moverme. 87 Por aquellos me encuentro en tal familia: pues me indujeron a acuñar florines con tres quilates de oro solamente. le dio en la dura panza con el puño. porque pesados son mis miembros. mas tan veraz testimonio no diste al requerirte la verdad en Troya. tan veloz no lo tuviste: pero sí.» 98 99 Y uno de aquéllos.al llover yo en este abismo ni eternamente creo que se muevan. 97 96 Una es la falsa que acusó a José. apretados yaciendo a tu derecha?» 93 «Aquí los encontré. suelto para tal menester tengo mi brazo. lleno de fastidio tal vez de ser nombrados con desprecio. 102 Ésta sonó cual si fuese un tambor.» 90 Y yo dije: «¿Quién son los dos mezquinos que humean. ¿mas de qué sirve a mis miembros ligados? 81 Si acaso fuese al menos tan ligero que anduviese en un siglo una pulgada.Una ya dentro está. y no se han movido -me repuso.» 108 Y aquél le respondió: « Al encaminarte al fuego. si las rabiosas sombras que van en torno no se engañan. otro el falso Sinón.

sin poder hablar. y no pensaba hacerlo.«Si yo hablé en falso.y aquí estoy por un yerro. como acostumbra. 144 Y piensa que estaré siempre a tu lado. que todavía gira en mi memoria.» 120 «Y te castigue a ti la sed que agrieta -dijo el griego.» CANTO XXXI La misma lengua me mordió primero. el cuño falseaste -dijo Sinón. 126 te duele la cabeza y tienes fiebre. y escusábame sin embargo.» 128 129 Yo me estaba muy quieto para oírles cuando el maestro dijo: «¡Vamos.» 117 «Acuérdate. tal como es. hacia él me volví con tal vergüenza. mira! no comprendo qué te hace tanta gracia. perjuro. y que el mundo lo sepa y lo castigue. deseando escusarme. 138 así yo estaba.» 123 Y el monedero dilo: «Así se abra la boca por tu mal. te invitarían muy pocas palabras.la lengua. 135 Como ocurre a quien sueña su desgracia. si es que otra vez te lleva la fortuna donde haya gente en pleitos semejantes: pues el querer oír eso es vil deseo. 147 . que ha sido la tuya. así es que ya descarga tu tristeza. y a lamer el espejo de Narciso.» 132 Al oír que me hablaba con enojo. que si sed tengo y me hincha el humor. que soñando aún desea que sea un sueño. el agua inmunda que al vientre le hace valla ante tus ojos. haciéndome teñir las dos mejillas. y tú por más que algún otro demonio. como si no lo fuese. del caballo -repuso aquel de la barriga hinchada-. 141 «Falta mayor menor vergüenza lava -dijo el maestro-.

muchas torres muy altas creí ver. y en el pozo al que cerca esta ribera están metidos. 15 Tras la derrota dolorosa. y poco penetraba con la vista. y que hacia él su camino siguiendo. 39 . y dijo: «Antes que hayamos avanzado. 4 6 Dimos la espalda a aquel mísero valle por la ribera que en torno le ciñe.» 31 33 Como al irse la niebla disipando. así que marcha un poco más aprisa. te sucede que en el imaginar estás errado. 30 sabe que no son torres. pero escuché sonar un alto cuerno. cuánto el seso de lejos se confunde. mas gigantes. 36 así horadando el aura espesa y negra. la vista reconoce poco a poco lo que esconde el vapor que arrastra el aire.» 27 Y con cariño cogióme la mano. di. me dirigió la vista sólo a un punto. se iba el error y el miedo me crecía. para que menos raro te parezca. 16 18 A poco de volver allí mi rostro.y después me aplicó la medicina: 3 así escuché que solía la lanza de Aquiles y su padre ser causante primero de dolor. más y más acercándonos al borde. 12 tanto que habría a los truenos callado. cuando Carlomagno perdió la santa gesta. 9 No era allí ni de día ni de noche. Orlando no tocó con tanta furia. y yo: «Maestro. del ombligo abajo. 24 Bien lo verás. y sin ninguna charla lo cruzamos. después de alivio. ¿qué muro es éste?» 21 Y él a mí: «Como cruzas las tinieblas demasiado a lo lejos. si llegas a su vera.

51 Y si ella de elefantes y ballenas no se arrepiente. la espalda. alma turbada. 67 69 Y mi guía hacia él: « ¡Alma insensata. y desfoga con él cuanta ira o pasión así te agita! 72 Mirate al cuello.» 75 . el hombre no podría defenderse. 57 Su cara parecía larga y gruesa como la Piña de San Pedro. muy bien hizo. quien atento mira. más justa y más discreta ha de tenerla. el pecho y gran parte del vientre. 54 pues donde el argumento de la mente al mal querer se junta y a la fuerza. y los brazos cayendo a los costados. mira cómo tu enorme pecho aprieta. les mostraba tanto de arriba. y en esta proporción los otros huesos. 47 Cuando dejó de hacer Naturaleza aquellos animales.pues como sobre la redonda cerca Monterregión de torres se corona. a quien más dulces salmos no convienen. así aquel margen que el pozo circunda 41 42 con la mitad del cuerpo torreaban los horribles gigantes. pues treinta grandes palmos les veía de abajo al sitio en que se anuda el manto. en Roma. 44 45 Y yo miraba ya de alguno el rostro. 66 «Raphel may amech zabi almi». que les ocultaba del medio abajo. que alcanzar su cabellera 63 tres frisones en vano pretendiesen. a gritar empezó la fiera boca. y hallarás la soga que amarrado lo tiene. que amenaza aún desde el cielo Júpiter tronando. porque tales ayudas quitó a Marte. coge tu cuerno. 59 60 y así la orilla.

pero tenía atados delante el otro. 84 Para ceñirlo quién fuera el maestro. 111 Seguimos caminando hacia adelante . que del desmesurado Briareo puedan tener mis ojos experiencia.y esto ha merecido. ya más no mueve. y por lo descubierto le daba vueltas hasta cinco veces.» 105 No hubo nunca tan fuerte terremoto.» 98 99 Y él me repuso: «A Anteo ya verás cerca de aquí. está muy lejos. 90 «Este soberbio quiso demostrar contra el supremo Jove su potencia -dijo mi guía. por cuya mala idea sólo un lenguaje no existe en el mundo. 91 93 Se llama Efialte. y no hablemos vanamente.» 81 Seguimos el viaje caminando a la izquierda. y está amarrado y puesto de igual modo. 100 102 Aquel que quieres ver. otro encontramos más feroz y grande. si es posible. decir no sé. 87 una cadena que le rodeaba del cuello a abajo. como Efialte fue pronto en revolverse. que moviese una torre con tal fuerza. que habla y está libre. y su intentona hizo al dar miedo a los dioses los gigantes: los brazos que movió. salvo que aún más feroz el rostro tiene.» 96 Y le dije: «Quisiera. 108 Más que nunca temí la muerte entonces. Este es Nembrot. y el miedo solamente bastaría aunque no hubiese visto las cadenas. que nos pondrá en el fondo del infierno.Después me dijo: «A sí mismo se acusa. cual para otros el suyo: nadie entiende. 78 Dejémosle. atrás el brazo diestro. porque así es para él cualquier lenguaje. y a un tiro de ballesta.

y fue en tal hora que hubiera preferido otro camino. que se venga toda abajo. inclínate. que yo te coja». pues que está vivo y larga vida espera. 114 «Oh tú que en el afortunado valle que heredero a Escipión de gloria hizo. nos condujo. y él deprisa tendió la mano.» 129 Así dijo el maestro. 124 125 126 Aún puede darte fama allá en el mundo. 136 142 144 CANTO XXXII Si rimas broncas y ásperas tuviese. éste te puede dar lo que deseas. sin cabeza. hay quien ha pensado 120 que vencieran los hijos de la Tierra. cuando va una nube sobre ella. y que si hubieses ido a la alta lucha de tus hermanos. 138 tal parecióme Anteo al observarle y ver que se inclinaba. cuando se sintió cogido. 115 117 mil leones cazaste por botín. y agarró a mi guía. sin por ello despreciarnos. y no tuerzas el semblante. donde al Cocito encierra la friura. y se alzó como el mástil en la nave. al escapar Aníbal con los suyos. si la Gracia a destiempo no le llama. como merecerfa el agujero sobre el que apoyan las restantes rocas 1 3 . bájanos. con la que a Hércules diera el fuerte abrazo. 141 Mas levemente al fondo que se traga a Lucifer con Judas.y llegamos a Anteo: cinco alas salían de la fosa. 135 Cual parece al mirar la Garisenda donde se inclina. 132 Virgilio. y así inclinado no hizo más demora. luego hizo tal que un haz éramos ambos. 123 A Ticio y a Tifeo no nos mandes. me dijo: «Ven aquí.

encima le cayese. que el sitio ocupas del que hablar es duro. ni bajo el frío cielo allá el Tanais. el Danubio en el invierno. 10 12 15 16 18 oí decirme: «Mira dónde pisas: anda sin dar patadas a la triste cabeza de mi hermano desdichado. 6 que no es empresa de tomar a juego de todo el orbe describir el fondo. 24 A su corriente no hace tan espeso velo. ni de lengua que diga «mama» o «papa». castañeteando el diente cual cigüeñas. hasta el sitio en que aparece la vergüenza. mas como no tengo. tiene el rostro. no sin miedo a contarlo me dispongo. 28 29 30 Y tal como croando está la rana. y yo miraba aún la alta muralla. porque si el Pietrapana o el Tambernic. ¡Oh sobre todas mal creada plebe. en Austria. 34 36 39 . cuando sueña con frecuencia espigar la campesina.» 21 Por lo cual me volví. y del hecho el decir no sea diverso. de los pies del gigante aún más abajo. y vi por delante y a mis plantas un lago que. Hacia abajo sus rostros se volvían: el frío con la boca. y no de agua. fuera del agua el morro. mejor serla ser cabras u ovejas! Cuando estuvimos ya en el negro pozo. 9 Mas a mi verso ayuden las mujeres que a Anfión a cerrar Tebas ayudaron. en el hielo había sombras. 33 lívidas. ni «crac» hubiese hecho por el golpe. 27 como era allí. del hielo. y con los ojos el triste corazón testimoniaban. de vidrio.exprimiría el jugo de mi tema más plenamente.

a mis pies.» 68 69 Luego yo vi mil rostros por el frío amoratados. 40 42 «Decidme. el valle en que el Bisenzo se derrama fue de Alberto. 48 Leño con leño grapa nunca une tan fuerte. los dos se golpearon iracundos. 60 no aquel a quien rompiera pecho y sombra. y no encontrarás sombra más digna de estar puesta en este hielo. encerrándolos. hasta los labios. que sin orejas se encontraba por la friura. chorrearon 45 sus ojos. que me tapa 61 63 con la cabeza y no me deja ver. si el azar o el destino o Dios lo quiso. dijo: «¿Por qué nos miras de ese modo? 54 Si saber quieres quién son estos dos. como dos chivos. y de estos hijos.¿Quiénes sois?» Y el cuello irguieron. que mezclados tenían sus cabellos. 70 72 75 . un solo golpe. y fue llamado Sassol Mascheroni: si eres toscano bien sabrás quién fue. los que así apretáis los pechos -les dije. que antes eran sólo blandos por dentro.Después de haber ya visto un poco en torno. y terror me viene. y yo en la eterna lobreguez temblaba. con el rostro gacho. a dos tan estrechados. por la mano de Arturo. 65 66 Y porque en más sermones no me metas. Y mientras que hacia el centro caminábamos. 57 De igual cuerpo salieron. no Focaccia. y ató el hielo las lágrimas entre ellos. y no éste. sabe que fui Camincion dei Pazzi. miré. y siempre me vendrá de aquellos hielos. 51 Y uno. y espero que Carlino me haga bueno. y al alzar la cabeza. y en Caína podrás buscar. su padre. en el que toda gravedad se aúna. por lo que.

» 84 El guía se detuvo y dije a aquel que blasfemaba aún muy duramente: « ¿Quién eres tú que así reprendes a otros?» 87 «Y tú ¿quién eres que por la Antenora vas golpeando -respondió. oh malvado traidor: que en tu deshonra. y acaso te convenga -fue mi respuesta-. mucho fuera?» 90 «Yo estoy vivo. de tal forma que.» 111 «Vete -repuso. .no sé. o quedarte sin pelo aquí debajo. y dije: «Deberás decir tu nombre. y luego me darás.» 99 Por lo que dijo: «Aunque me descabelles.» 102 Ya enroscados tenía sus cabellos. que halagar sabes mal en esta gruta.los rostros. si es que quieres fama. he de llevar de ti veraces nuevas.» 93 Y él a mí: «Lo contrario desearía. 105 cuando otro le gritó: «¿Qué tienes. prisa. no te diré quién soy. pero no calles. aunque mil veces golpees mi cabeza. espera un poco pues quiero que me saque éste de dudas. y ya más de un mechón le había arrancado. márchate ya de aquí y no me molestes. sino que ladras? ¿quién te da tormento?» 108 «Ahora -le dije yo. si quieres. 78 Llorando me gritó: «¿Por qué me pisas? Si a aumentar tú no vienes la venganza de Monteaperti. mas paseando entre cabezas.» 96 Entonces le cogí por el cogote. ¿por qué me molestas?» 81 Y yo: «Maestro mío. si de aquí salieras. aun vivo. que yo ponga tu nombre entre los otros. golpeé con el pie el rostro de una. mientras ladraba con la vista gacha. ni he de decirlo.y di lo que te plazca.no quiero oírte. Bocca? ¿No te basta sonar con las quijadas.

que aquél el cráneo y las restantes cosas.de ese trato. 135 que si tú con razón te quejas de él. donde frescos están los pecadores. 119 120 Gianni de Soldanier creo que está allá con Ganelón y Teobaldelo. tienes al lado a aquel de Beccaría. 126 y como el pan con hambre se devora. 3 Luego empezó: «Tú quieres que renueve el amargo dolor que me atenaza sólo al pensarlo. sabiendo quiénes sois.» 138 CANTO XXXIII De la feroz comida alzó la boca el pecador. y su pecado.a aquel de Duera. así el de arriba le mordía al otro donde se juntan nuca con cerebro. que muestras por tan brutal signo un odio tal por quien así devoras.” 115 117 Si fuera preguntado “¿y esos otros?”. 9 . antes que de ello hable. cuando vi a dos helados en un hoyo. 131 132 «Oh tú. dime el porqué -le dije. que abrió Faenza mientras que dormía. 6 Mas si han de ser simiente mis palabras que dé frutos de infamia a este traidor que muerdo. limpiándola en los pelos de la cabeza que detrás roía. y una cabeza de otra era sombrero. aún en el mundo pueda yo vengarte. si no se seca aquella con la que hablo. 114 Él llora aquí el dinero del francés: “Yo vi -podrás decir. 129 No de otra forma Tideo roía la sien a Menalipo por despecho.de quien tuvo la lengua tan ligera. al par verás que lloro y hablo. del cual segó Florencia la garganta.» 121 122 123 Nos habíamos de éstos alejado.

y con colmillos agudos vi morderles los costados. el arzobispo. 36 Cuando me desperté antes de la aurora. 32 33 Tras de corta carrera vi rendidos a los hijos y al padre. llorar sentí en el sueño a mis hijitos que estaban junto a mí. pidiendo pan. a la caza del lobo y los lobeznos en el monte que a Pisa oculta Lucca. escucharás: sabrás si me ha ofendido. ¿de qué llorar sueles? 42 Se despertaron. y llegó la hora en que solían darnos la comida. por qué soy tal vecino he de contarte. y que conviene que a otros aún encierre. 27 Éste me apareció señor y dueño. 45 Y oí clavar la entrada desde abajo . mas de Florencia de verdad me pareces al oírte. sabios y amaestrados. y fiándome de él fui puesto preso y luego muerto. 29 30 Con perros flacos. lo cruel que fue mi muerte. 21 Un pequeño agujero de «la Muda» que por mí ya se llama «La del Hambre». 18 mas lo que haber oído no pudiste. cuando un mal sueño tuve que me rasgó los velos del futuro. 39 Muy cruel serás si no te dueles de esto. 13 14 15 Que a causa de sus malos pensamientos. no hay que relatarlo. 22 24 enseñado me había por su hueco muchas lunas. pensando lo que en mi alma se anunciaba: y si no lloras.Ignoro yo quién seas y en qué forma has llegado hasta aquí. quiero decir. los Gualandis. 12 Debes saber que fui el conde Ugolino y este ha sido Ruggieri. Lanfrancos y Sismondis al frente se encontraban bien dispuestos. y por su sueño cada cual dudaba.

y yo miraba la cara a mis hijitos sin moverme. y yo me daba 72 ya ciego.» 75 Cuando esto dijo. ¿por qué no me ayudas?» 68 69 Allí murió: y como me estás viendo. Dos días les llamé aunque estaban muertos: después más que el dolor pudo el ayuno. y mirara en cuatro rostros mi apariencia misma. padre. 78 ¡Ah Pisa. 82 . 60 diciendo: « Padre. y Anselmuccio dijo: «Cómo nos miras. 57 ambas manos de pena me mordía. 81 muévanse la Gorgona y la Capraia. bruscamente levantaron. vi morir a los tres uno por uno al quinto y sexto día. y los huesos tan fuerte como un perro. con torcidos ojos volvió a morder la mísera cabeza. diciendo: «Padre. pues tardos al castigo tus vecinos. 48 Yo no lloraba.» 63 Por más no entristecerlos me calmaba. lloraban ellos. tan de piedra era. y al pensar que lo hacía yo por ganas de comer. 54 Como un pequeño rayo penetrase en la penosa cárcel. menos nos doliera si comes de nosotros. ¿por qué no te abriste? 66 Cuando hubieron pasado cuatro días. dura tierra. pues vestiste estas míseras carnes. y hagan presas allí en la hoz del Arno. las despoja. a andar a tientas sobre ellos. ese día y al otro nada hablamos: Ay. vituperio de las gentes del hermoso país donde el «sí» suena!.de la espantosa torre. hasta que un nuevo sol salía a mundo. ¿qué te pasa?» 50 51 Pero yo no lloré ni le repuse en todo el día ni al llegar la noche. Gaddo se me arrojó a los pies tendido.

no debiste a los hijos dar tormento. y la pena que encuentra el ojo lleno. 99 Y sucedió que. ¿quién lo hace?. aun como encallecido por el gran frío cualquier sentimiento hubiera abandonado ya mi rostro. y no cabeza abajo sino arriba. y así como viseras cristalinas. un poco antes que el llanto se congele. que el último lugar os ha tocado. 87 Inocentes hacía la edad nueva.» 114 Y le dije: «Si quieres que te ayude. y si no te libro. llenan bajo las cejas todo el vaso. 96 pues hacen muro las primeras lágrimas.» 108 Y un triste de esos de la fría costra gritó: «Ah vosotras. 91 93 El llanto mismo el lloro no permite. dime quién eres.» 118 120 .» 117 Me respondió: «Yo soy fray Alberigo. 102 me parecía ya sentir un viento. y a otra gente envolvía la helada con crudeza. por lo que yo: «Maestro. soy aquel de la fruta del mal huerto. nueva Tebas.» 89 90 A otro lado pasamos. viendo la causa que este soplo envía. 111 del rostro levantar mis duros velos. que el dolor que me oprime expulsar pueda. a Uguiccion y al Brigada y a los otros que el canto ya ha nombrado. vuelve hacia atras. 84 pues si al conde Ugolino se acusaba por la traición que hizo a tus castillos. la angustia acrecentando. merezca yo ir al fondo de este hielo. ¿No están extintos todos los vapores?» 105 Y él me repuso: «En breve será cuando a esto darán tus ojos la respuesta. almas tan crueles. que por el higo el dátil he cambiado.para anegar en ti a toda persona.

146 147 Mas extiende por fin aquí la mano. y aún en la tierra vivo con el cuerpo. donde la pez rebulle pegajosa. ¿por qué no sois del mundo desterrados? 153 Porque con la peor alma de Romaña hallé a uno de vosotros. abre mis ojos. 132 Ella cae en cisterna semejante. que muchas veces caen aquí las almas antes de que sus dedos mueva Atropos. no tengo ciencia alguna. 144 cuando éste le dejó al diablo un sitio en su cuerpo.entonces? Y él repuso: «De cómo esté mi cuerpo en el mundo. 129 como yo hiciera. de toda lacra llenos!.» 141 «Al pozo -él respondió. 125 126 y para que de grado tú me quites las lágrimas vidriadosas de mi rostro.de Malasgarras.que tú me engañas. 135 Tú lo debes saber. 149 150 ¡Ah genoveses. 123 Tal ventaja tiene esta Tolomea.» 136 138 «Creo -le dije yo. el cuerpo le es quitado por un demonio que después la rige. y cortesia fue el villano serle. aún no había caído Miguel Zanque. Branca Doria no ha muerto todavía. y el de un pariente suyo que la traición junto con él hiciera. 154 156 . si ahora has venido: que es Branca Doria. y es posible que arriba esté aún el cuerpo de la sombra que aquí detrás inverna. sabe que luego que el alma traiciona. hombres tan distantes de todo bien.«Oh. y come y bebe y duerme y paños viste. hasta que el tiempo suyo todo acabe. por sus obras su espiritu bañando en el Cocito.» Y no los abrí. y ya han pasado muchos años desde que fuera aquí encerrado. ¿ya estás muerto --díjele yo.

30 que los gigantes con sus brazos hacen: mira pues cuánto debe ser el todo que a semejante parte corresponde.» 1 3 Como cuando una espesa niebla baja. 33 Si igual de bello fue como ahora es feo. cual me puse. «Mira a Dite -diciendo-. con la cabeza aquella o con las plantas. porque cualquier hablar poco sería. mas vivo no quedé: piensa por ti. girando lejos vemos un molino. pues no hallé otra gruta. y mira el sitio donde tendrás que armarte de valor. pues. busqué abrigo tras de mi guía. donde todas las sombras se cubrían. tal arco. 15 Cuando avanzamos ya lo suficiente. mira. si algún ingenio tienes. o se oscurece ya nuestro hemisferio. traspareciendo como paja en vidrio: 11 12 Unas yacen. por aquel viento. . luego. 27 El monarca del doloroso reino. y contra su hacedor alzó los ojos.CANTO XXXIV «Vexilla regis prodeunt inferni contra nosotros. privado de ambas cosas. que a mi maestro le plació mostrarme la criatura que tuvo hermosa cara. el rostro a los pies vuelve. 24 Yo no morí. 18 se me puso delante y me detuvo. y con terror lo pongo en verso. 6 una máquina tal creí ver entonces. delante -dijo el maestro. lector. y más con un gigante me comparo.» 20 21 De cómo me quedé helado y atónito.a ver si los distingues. 9 Ya estaba. otra. no lo inquieras. y están erguidas otras. que no lo escribo. del hielo aquel sacaba el pecho afuera.

54 En cada boca hería con los dientes a un pecador. que tres vientos de aquello se movían: 51 por éstos congelábase el Cocito. 45 Bajo las tres salía un gran par de alas. con la cabeza dentro y piernas fuera. 42 entre amarilla y blanca la derecha parecia. y.es Judas Iscariote. 56 57 Al de delante. a aquella unidas por encima del uno y otro hombro. y por tres barbas corría el llanto y baba sanguinosa. con seis ojos lloraba. y uníanse en el sitio de la cresta. que era toda roja: 37 39 las otras eran dos. y ya es la hora de partir. el morder no era nada comparado a la espalda. 63 De los que la cabeza afuera tienen. al estar ya las alas bien abiertas. al cuello le abracé. de aspecto membrudo. que a zarpazos toda la piel habíale arrancado. sino de murciélago su aspecto. 36 ¡Qué asombro tan enorme me produjo cuando vi su cabeza con tres caras! Una delante. 60 «Aquella alma que allí más pena sufre -dijo el maestro. como una agramadera. y de tal forma aleteaban.con razón de él nos viene cualquier luto. tal como convenía a tanto pájaro: velas de barco no vi nunca iguales.» 69 Como él lo quiso. porque todo ya hemos visto. Mas retorna la noche. 72 . y la izquierda era tal los que vienen de allí donde el Nilo discurre. quien de las negras fauces cuelga es Bruto: -¡mirale retorcerse! ¡y nada dice!- 66 Casio es el otro. tal que a los tres atormentaba a un tiempo. y escogió el tiempo y el lugar preciso. 48 No eran plumosas.

93 «Ponte de pie -me dijo mi maestro-: la ruta es larga y el camino es malo. tal que al infierno yo creí volver. 90 y si desconcertado me vi entonces. y al pelo se agarró como quien sube. mas caverna que poca luz y mal suelo tenía. Cuando nos encontramos donde el muslo se ensancha y hace gruesas las caderas. pues no entiende cuál es el trago que pasado había. 87 Yo alcé los ojos. el guía. y junto a éste me dejó sentado.se sujetó de los peludos flancos: y descendió después de pelo en pelo. 81 «Cógete bien.» 84 Luego salió por el hueco de un risco. y pensé mirar a Lucifer igual que lo dejamos. maestro -dije cuando estuve en pie-. ¿y cómo éste se encuentra tan boca abajo.» 96 No era el lugar donde nos encontrábamos pasillo de palacio. en que agarré el pelo del gusano que perfora 108 . y le vi con las piernas para arriba. por sacarme de error háblame un poco: 102 ¿Dónde está el hielo?. con fatiga y con angustia. y puso junto a mí su pie prudente. y en tan poco tiempo. el vulgo es quien lo piensa. entre pelambre hirsuta y costra helada. ya que por esta escala -dijo el maestro exhausto y jadeante es preciso escapar de tantos males. de noche a día el sol ha caminado?» 105 Y él me repuso: « Piensas todavía que estás allí en el centro. y el sol ya cae al medio de la tercia. 99 «Antes que del abismo yo me aparte. 75 76 78 la cabeza volvió hacia los zancajos.

en cuya cima consumido 113 114 fue el hombre que nació y vivió sin culpa. por el cual salimos a contemplar de nuevo las estrellas. cuando yo me volví. del mar hizo su velo. y puede que por huir dejara este vacío eso que allí se ve. que el sonido denota. 120 Del cielo se arrojó por esta parte. 138 139 PURGATORIO CANTO I 130 . cruzaste el punto en que converge el peso de ambas partes: 111 y has alcanzado ya el otro hemisferio que es contrario de aquel que la gran seca recubre. 135 subimos. tienes los pies sobre la breve esfera que a la Judea forma la otra cara. y no la vista. cuando allí es de noche: y aquél. 132 Mi guía y yo por esa oculta senda fuimos para volver al claro mundo. 117 Aquí es mañana. 129 de un arroyuelo que hasta allí desciende por el hueco de un risco. 121 123 y al hemisferio nuestro vino. aún se encuentra plantado igual que antes. por miedo a él. y sin preocupación de descansar.» 126 Un lugar hay de Belcebú alejado tanto cuanto la cárcava se alarga. hasta que nos dejó mirar el cielo un agujero. al que perfora su curso retorcido y sin pendiente. y la tierra que aquí antes se extendía. y arriba se alza.el mundo: allí estuviste en la bajada. que fue escalera con su pelo. él primero y yo después.

santas musas. pues que vuestro soy. que se expandía en el sereno aspecto del aire. semejante a sus cabellos. y vi en el otro polo cuatro estrellas que sólo vieron las primeras gentes. que del perdón desesperaron. por donde el Carro desapareciera. que vista y pecho contristado había. 30 vi junto a mí a un anciano solitario. Larga la barba y blancos mechones llevaba. ya que de su visión estás privado! 27 Cuando por fin dejé de contemplarlos dirigiéndome un poco al otro polo. digno al verle de tanta reverencia. 18 El astro bello que al amor invita hacía sonreir todo el oriente.Por surcar mejor agua alza las velas ahora la navecilla de mi ingenio. puro hasta la prima esfera. 6 Mas renazca la muerta poesía. oh. Los rayos de las cuatro luces santas 19 31 33 34 36 . que al pecho en dos mechones le caían. y Calíope un poco se levante. 21 Me volví a la derecha atentamente. 23 24 Parecía que el cielo se gozara con sus luces: ¡Oh viudo septentrión. 11 12 Dulce color de un oriental zafiro. que un mar tan cruel detrás de sí abandona. . 15 reapareció a mi vista deleitoso. en cuanto que salí del aire muerto. y los Peces velados lo escoltaban. 3 y cantaré de aquel segundo reino donde el humano espíritu se purga y de subir al cielo se hace digno. que más no debe a un padre su criatura. 9 mi canto acompañando con las voces que a las urracas míseras tal golpe dieron.

como te he dicho. acompañando a éste. 72 Lo sabes. allí dejaste . y ahora pretendo las almas mostrarle que están purgando bajo tu mandato. fui enviado para salvarle. que le quedaba ya muy poco tiempo. que es tan preciada.llenaban tanto su rostro de luz. pues por ella no fue amarga en Utica tu muerte. 66 Es largo de contar cómo lo traje. a mis grutas?» 48 Entonces mi maestro me empujó. condenados. y con palabras. bajó del Alto virtud que me ayuda a conducirlo a que te escuche y vea. 60 Y a él. 63 Le he mostrado la gente condenada. mas estuvo tan cerca en su locura. señales y manos piernas y rostro me hizo reverentes. 69 Dignate agradecer que haya venido: busca la libertad. y no había otra ruta más que esta por la cual le estoy llevando. 54 Mas como tu deseo es que te explique más ampliamente nuestra condición. 42 ¿Quién os condujo. que le veía como al Sol de frente. le ayudara. no puede ser el mío el ocultarlo. al salir de esa noche tan profunda. cual sabe quien a cambio da la vida. 57 Éste no ha visto aún la última noche. 51 Después le respondió: «Por mí no vengo. o quién os alumbraba. Bajó del cielo una mujer rogando que. 39 ¿Quién sois vosotros que del ciego río habéis huido la prisión eterna? -dijo moviendo sus honradas plumas. que ennegrece los valles del infierno? 45 ¿Se han quebrado las leyes del abismo? ¿o el designio del cielo se ha mudado y venís.

si quieres que te nombre allí debajo. y que se limpie toda la inmundicia. 75 No hemos quebrado las eternas leyes. acercándome a mi guía. dirigiéndole entonces la mirada. y me levanté sin hablar. 93 Puedes marchar. 98 99 En todo el derredor de aquella islita.» 84 «Tan placentera Marcia fue a mis ojos mientras que estuve allí -dijo él entoncesque cuanto me pidió le concedía. 81 Deja que andemos por tus siete reinos. pues no soportaría sus embates. oh santo pecho: en nombre de su amor. crecen los juncos sobre el blanco limo: 102 ninguna planta que tuviera fronda o que dura se hiciera. 105 Luego no regreséis por este sitio. por la ley que cuando me sacaron fue dispuesta. vaya hasta el primero de los ministros ya del Paraíso. allí donde las olas la combaten. 88 90 Mas si te manda una mujer del cielo. como has dicho. que surge ahora.» 108 Él desapareció. 87 Ahora que vive tras el río amargo. que sigue suplicando que la tengas por tuya. no puede ya moverme. 111 . viviría. pues éste vive y Minos no me ata. 95 96 porque no es conveniente que cubierto de niebla alguna. le mostraré nuestro agradecimiento. del monte la subida más sencilla. lisonjas no precisas: basta en su nombre pedir lo que quieras. soy de la zona de los castos ojos 78 de tu Marcia. senos benigno.la veste que radiante será un día. mas haz que éste se ciña con un delgado junco y lave el rostro. el sol os mostrará.

9 A la orilla del mar nos encontrábamos. del Ganges se salía con aquellas balanzas. 126 volví hacia él mi rostro enlagrimado. 123 ambas manos abiertas en la hierba suavemente puso mi maestro: y yo. poco se evapora. súbitamente. donde yo estaba. que a él opuesta gira. 3 y la noche. que conserve experiencias del regreso. que esta llanura va declinando hasta su último margen. 129 Llegamos luego a la desierta playa. 135 CANTO II Ya había el sol llegado al horizonte que cubre con su cerco meridiano Jerusalén en su más alto punto. y a lo lejos divisé el tremolar de la marina. a la sombra. de la bella Aurora mientras crecía se tornaba de oro. 120 Cuando llegamos ya donde el rocío resiste al sol. hijo: volvamos hacia atrás. que nadie ha visto navegar sus aguas. volvió a nacer otra de donde la arrancó. . por estar en un sitio donde. que le caen cuando ha triunfado. y aquí me descubrió completamente aquel color que me escondió el infierno. 6 tal que la blanca y sonrosada cara.» 114 Vencía el alba ya a la madrugada que escapaba delante. 132 Me ciñó como el otro había dicho: ¡oh maravilla! pues cuando él cortó la humilde planta. 117 Por la llanura sola caminábamos como quien vuelve a la perdida senda. que de su intento me di cuenta.Él comenzó: «Sigue mis pasos. y hasta encontrarla piensa que anda en vano.

que va en corazón y en cuerpo se queda. 33 Mira cómo las alza hacia los cielos moviendo el aire con eternas plumas. 42 A popa estaba el celestial barquero. 30 Ve que desdeña los humanos medios. verás a muchos de estos oficiales. 45 «In exitu Israel de Aegipto» cantaban todos juntos a una voz. cual si la beatitud llevara escrita. Mira el ángel de Dios: junta las manos. y cuando supo quién era el piloto. que al suyo ningún vuelo se parece. 18 Y separando de ella unos instantes los ojos.» 36 Después al acercarse más y más el pájaro divino. cuando vi que eran alas lo primero. 21 Apareció después a cada lado un no sabía qué blanco. una luz que en el mar tan rauda iba. y no quiere más remo ni más velas entre orillas remotas. por el denso vapor Marte enrojece sobre el lecho del mar por el poniente. y así aún la viera. y debajo poco a poco otra cosa también blanca. dobla las rodillas. 12 Y entonces. y llegó a la orilla con una barca tan ligera y ágil. cual del alba sorprendido. 46 . que cual mortal cabello no se mudan. 24 Nada el maestro aún había dicho. la vi de nuevo más luciente y grande.agua. me incliné. a mi guía preguntando. y dentro había más de cien espíritus.como aquel que pensara su camino. 27 me gritó: « Dobla. que parecía no cortar el. 15 tal se me apareció. era más claro: y pues de cerca no lo soportaban 39 los ojos. que sus alas.

81 Creo que enrojecí. maravillado. 69 Y como al mensajero que el olivo trae. por camino tan áspero y tan fuerte. de que vivía. que había echado con sus flechas de la mitad del cielo a Capricornio. con tan grande afecto. y todos se lanzaron a la playa: y él se marchó tan veloz como vino.» 66 Las almas que se dieron cuenta entonces por mi respiración. que ahora el subir parece un simple juego. salvo la apariencia! tres veces por detrás pasé mis brazos. que me movió a que hiciese yo lo mismo. y tantas otras los volví a mi pecho. y yo me fui detrás para seguirla. y de apretarse esquivos no se muestran. va la gente para oír noticias.» 60 Y respondió Virgilio: « Estáis pensando que este sitio nosotros conocemos. empalidecieron. 48 Después les hizo el signo de la cruz. 57 cuando la nueva gente alzó la cara a nosotros. casi olvidando el ir a hacerse bellas. mostradnos el camino que va al monte. 51 La turba que quedó. 75 Y yo vi que una de ellas se acercaba para abrazarme. 76 78 ¡Ah vanas sombras. maravilladas. mas peregrinos somos de igual forma. 72 así a mi vista se agolparon todas aquellas almas apesadumbradas. 54 De todas partes asaeteaba al día el sol. y sonrió la sombra y se alejaba. 84 .y todo lo que sigue de aquel salmo. diciendo: «Si sabéis. 63 Llegamos poco antes que vosotros. muy sorprendida pareció del lugar. mirando en torno como aquel que contempla cosas nuevas.

99 Por lo que yo. 108 con ellos té suplico que consueles mi alma que.como te amaba en el cuerpo mortal. que mis deseos aquietaban.» 111 El amor que en la mente me razona entonces comenzó tan dulcemente. tan complacidas parecían. 102 El vuelo a aquella desembocadura dirigió. y el viejo venerable nos gritó: «¿Qué sucede. para hablarme. que estaba en la marina donde el agua del Tíber sal se hace. sin oponerse. 117 Todos pendientes y fijos estábamos de sus notas.tantas horas te han quitado?» 93 Y él a mí: «No me hicieron injusticia. me ha negado el pasaje muchas veces. benignamente fui por él llevado. libre te amo: por eso me detengo. y tú ¿qué haces?» 90 «Por volver otra vez. pues que siempre se congregan allí los que a Aqueronte no descienden. allí se detuviera.Suavemente me dijo que parase. viajo. si aquel que lleva cuándo y a quien quiere. 96 de justa voluntad sale la suya: mas desde hace tres meses ha traído a quien quisiera entrar. supe entonces quién era. 94 112 114 Mi maestro y yo y aquellas gentes que estaban junto a él.» 105 Y yo: «Si no te quitan nuevas leyes la memoria o el uso de los cantos de amor. 87 «Así -me respondió. viniendo con mi cuerpo a este lugar. que en nada más pensaban. mas ¿por qué -le dije. adonde estoy. que en mis adentros oigo aún la dulzura. se encuentra muy angustiada. Cassella mío. lentas almas? 119 120 . y le rogué que.

15 El sol. como quien va y no sabe dónde acabe: no fue nuestra partida menos presta. 21 y: «¿Por qué desconfías? -mi consuelo volviéndose hacia mí empezó a decirme- . se rompia delante de mi cuerpo. 10 12 reanudó su discurso. las palomas rodean el sustento.» 123 Como cuando al coger avena o mijo. quietas y sin mostrar su usado orgullo. hacia el monte en que aguija la justicia. empecinado antes. 132 CANTO III Por más que aquella huida repentina por la llanura a todos dispersara.¿qué negligencia. 3 a mi fiel compañero me arrimé: ¿pues cómo habría yo sin él corrido? ¿Quién por el monte hubiérame llevado? 6 Le creí descontento de sí mismo: ¡Oh qué digna y qué pura concïencia con qué amargor te muerde un leve fallo! 9 Cuando sus pies dejaron de ir aprisa. cuando vi sólo ante mí la tierra oscurecida. que a cualquier acto quítale el decoro. 18 Me volví hacia los lados temeroso de estar abandonado. que atrás en rojo flameaba. pues un mayor cuidado las asalta. mi pensamiento. 129 yo vi a aquella mesnada recién hecha dejar el canto y escapar al monte. pues sus rayos en mí se detenían. qué esperar es éste? corred al monte a echar las impurezas que no os permiten contemplar a Dios. y dirigí mis ojos hacia el monte que al cielo más se eleva de las aguas. 126 si algo sucede que las amedrenta. deseoso. súbitamente dejan la comida.

dijo mi maestropueda subir aquel que va sin alas?» 54 Y mientras meditaba con la vista baja. es escalera. el más roto barranco. 51 «¿Ahora quién sabe en donde la pendiente -deteniéndose. Dios ha dispuesto cuerpos semejantes. 57 a mano izquierda apareció una turba de almas que venía hacia nosotros. que eternamente ahora les enluta: 34 40 42 de Aristóteles hablo y de Platón y aun de otros más». sino en Nápoles se encuentra. 45 Llegamos entretanto al pie del monte. abierta y fácil. y yo miraba arriba del peñasco. 39 y tú has visto sin frutos desearlo a tales que aquietaran su deseo. 49 58 60 . pues. 33 Loco es quien piense que nuestra razón pueda seguir por la infinita senda que sigue una sustancia en tres personas. mas tan lentos que no lo parecía. y más no dijo y quedóse turbado. no en Brindis.¿no crees que te acompaño y que te guío? 24 Es ya la tarde donde sepultado está aquel cuerpo en el que sombra hacía. 36 Os baste con el quía. y aquí inclinó la frente. no debes extrañarte. sobre la suerte del camino. humana prole. frías y calientes. comparado con éste. 48 Entre Rurbia y Lerice el más desierto. si hubierais podido verlo todo. ocioso fuese el parto de María. tan escarpadas estaban las rocas. 25 27 Por lo cual si ante mí nada se ensombra. igual que el cielo no detiene el camino de los rayos. de modo que no quiere revelarnos. que en vano habrfa piernas bien dispuestas. 30 Por sufrir penas.

no sabiendo por qué. almas elegidas -Virgilio dijo. 69 cuando a las duras peñas se arrimaron de la alta sima. cual caminante que dudoso mira. 87 Al ver los de delante interrumpida la luz en tierra a mi derecho flanco desde mí hasta la roca haciendo sombra. y todos esos que detrás venían. si no puedes tenerlo por ti mismo.» 66 Tan lejos aún estaba aquella gente. y con el rostro sereno me dijo: «Vamos pues. vista y morro en tierra. simples y calmas.«Alza -dije. de dos.» 63 Entonces miró. por lo que el sol ha interceptado en tierra.» 78 Cual salen del redil las ovejillas de una. con recatado andar y rostro honesto. como un buen lanzador alcanzaria. 93 «Sin que lo preguntéis yo os comunico que este cuerpo que veis es cuerpo humano. acercándose a ella si se para. 72 «Felices muertos. y afirma la esperanza. que vienen lentos. según bien creo. dulce hijo. quietos y apretados. 81 y lo que la primera hacen las otras. 75 decidnos dónde baja la montaña.maestro.por la paz aquella que todos esperáis. pues más disgusta perder el tiempo a quien su precio sabe. 84 así vi que venía la cabeza de aquella grey afortunada entonces. para poder subir. la mirada: hay aquí quien podrá darnos consejo. luego de haber mil pasos caminado. y el porqué no saben. lo mismo hicieron. y hacia atrás se echaron. de tres y temerosas están las otras. 96 . 90 se detuvieron.

y por pesadas piedras custodiados. haciéndonos señales con la mano. él dijo: «Mira» y mostróme una llaga sobre el pecho. 123 Si el pastor de Cosenza.y seguid un poco». pero creedme que no sin que lo quieran en el cielo estas paredes escalar pretende. 102 Y uno de aquéllos empezó: «Quien quiera que seas. donde él los trasladó sin luz alguna. fuera del reino. la verdad. 133 114 . nunca se pierde. mas un tajo una ceja le partía. 124 125 126 los huesos de mi cuerpo aún estarían al pie del puente junto a Benevento. 115 117 Después de ser mi cuerpo atravesado por dos golpes mortales. si es que cuentan de otro modo. vuelve el rostro mientras andas: recuerda si me viste en la otra vida. madre del honor de Aragón y de Sicilia. casi junto al Verde.» 103 105 Volví la vista a él muy fijamente rubio era y bello y de gentil aspecto. que acoge a quien la implora.No os debéis asombrar. la página divina comprendiera. cuando regreses. 132 Mas por su maldición. y esas dignas gentes: «Volved -dijeron. 112 le digas a mi hermosa hija. que a mi caza entonces fue enviado por Clemente.» 99 Así el maestro. 111 Luego sonriendo dijo: «Soy Manfredo: la emperatriz Constanza fue mi abuela. y te suplico que. 108 Cuando con humildad hube negado haberle visto nunca. 129 Mas los baña la lluvia y mueve el viento. me volví llorando a quien perdona de buen grado. 120 Abominables mis pecados fueron mas tan gran brazo tiene la bondad infinita.

12 Puede experimentar de veras esto. cuando llegamos donde. 143 144 CANTO IV Cuando algún sufrimiento o alegría de alguna facultad nuestra se adueña. 24 . fuera debe de estar de esta montaña. a mi buena Constanza revelando cómo me has visto. y esta prohibición: que aquí. y la otra libre. 141 Piensa pues lo dichoso que me harías. a una. 6 Por eso. los dos solos al partir de nosotros aquel grupo. el infinito amor. por los de allá. cuando se oye o se ve algo que atraiga al alma fuertemente a ello. 138 treinta veces el tiempo que viviera en esa presunción. con la Iglesia. aquellas almas gritaron: «Aquí está lo que buscáis. 9 porque es una potencia la que escucha. mientras florezca la esperanza. toda en ella se centra nuestra alma. sin darme cuenta.» 18 Mayor portillo muchas veces cierra con un manojo apenas de zarzales el campesino al madurar la uva. y otra la que retiene al alma entera: una está casi presa. yo detrás de mi guía.sin que pueda volver. 21 de lo que era la senda que subimos. 135 Verdad es que quien muere contumaz. 3 y no atiende a ninguna otra potencia y es esto contra aquel error que opina que un alma sobre otra alma arda en nosotros. si tal decreto no se acorta con buenas oraciones. pues bien cincuenta grados ya subido 15 había el sol. mucho se avanza. el tiempo pasa y nada el hombre advierte. aunque al fin arrepentido. escuchando a aquel alma y admirando.

» 45 «Hijo --me contestó-. hacia el sol. si no te paras. donde estaba el camino que subimos. 30 Por un girón subimos de la roca. que me daba esperanza y me alumbraba.» 39 La cima. hasta que llegue alguna escolta sabia. detrás de aquel llevado. 51 Nos sentamos los dos vueltos a oriente. pero volar aquí es preciso. luego arriba.¿qué camino haremos?» 36 Y él me dijo: «No tuerzas ningún paso.Se va a Sanleo. se sube a Bismantova hasta la cumbre a pie. a un sitio descubierto «Maestro --dije. que entre nosotros y Aquilón nacía. un repliegue más alto señalando que por allí giraba todo el monte. que siempre de mirar es agradable. 52 54 La vista dirigí primero abajo. 42 Estaba muy cansado y exclamé: «Oh dulce padre. 25 27 digo con leves alas y con plumas del deseo. y el suelo nos pedía pies y manos. 60 . a Noli se desciende. de tan alta. era invisible y aún más pina la cuesta que la raya que une el medio cuadrante con el centro. únicamente sígueme hacia el monte. cuyas paredes casi se juntaban. que me esforcé trepando tras de él hasta que puse pies en la cornisa. 33 Cuando ya al borde superior llegamos de la alta base. vuélvete y advierte que solo quedaré. 48 Tanto me espolearon sus palabras. y me admiraba que nos hería por el lado izquierdo.sube hasta allí». 57 Bien comprendió el poeta que yo estaba por el carro solar estupefacto.

» 75 «Cierto maestro -dije. 90 Y así cuando le sientas tan suave. . 66 Cómo pueda ocurrir. pues sube el monte más de lo que subir pueden mis ojos. como lo discierno. 72 podrás ver cómo en ésta va por uno. menos daña. pensarlo puedes si atentamente observas que Sión en la tierra se opone a esta montaña. y esto lo sé cierto.Por lo cual me explicó: «Si los Gemelos fuesen en compañía de ese espejo que lleva la luz arriba y abajo. que siempre pesa al comenzar abajo. y cuando más se sube. que se llama Ecuador en algún arte. cuánto habremos de andar.que hasta ahora no i claro. y el camino que mal supiera recorrer Faetonte. que te haga caminar ya tan ligero como nave que empuja la corriente. 84 Mas sabría gustoso.» 87 Y él me dijo: «Este monte es de tal modo. Más no respondo.» 96 Y después de decir estas palabras. 61 63 verías al Zodiaco enrojecido girar aún más cercano de las Osas. si quisieras. dista tanto respecto al Septentrión. si no saliera del camino usado. si lo ves claro con la inteligencia. y entre sol y entre invierno se halla siempre. allí donde mi ingenio me faltaba. cuanto en Judea lo contemplaban en la parte cálida. 80 81 por la causa que dices. 78 que la mitad del cielo que alto gira. y por aquella por el otro lado. 69 un horizonte mismo tienen ambas y hemisferios diversos. 93 habrás llegado al fin de este sendero: reposar allí espera tu fatiga.

106 108 «Oh mi dulce señor -dije.contempla al que más negligente no verías si la pereza fuese hermana suya. 132 si es que antes no me ayuda la oración de un corazón surgida que esté en gracia: .no me duelo 123 ya de ti.oímos una voz cercana: «¡Acaso necesites sentarte mucho antes!» 99 Los dos al escucharle nos volvimos. que antes ninguno habíamos notado. 105 Y uno. no me impidió acercarme a él. Después: «Belacqua -dije. cuanto en vida.» 111 Entonces se volvió. mirando atento. pues no me dejaría ir al castigo el ángel del Señor que está en la puerta. 129 Es necesario que antes gire el cielo sobre mí tantas veces. hermano. 102 Allí fuimos. y vimos a la izquierda un gran peñasco. el ir a arriba. levantando su rostro de los muslos: «¡Sube tú. con el rostro inclinado puesto entre ellas. o la antigua costumbre te domina?» 126 Y él: «De qué sirve. y cuando 117 estuve al lado. y había allí personas que estaban a la sombra de la piedra como se pone el hombre por vagancia. ¿por qué te sientas aquf precisamente? ¿escolta esperas. pero di. y el cansancio que aún el aliento un poco me cortaba. que fatigado parecía. pues que dejé para el final el llanto. puesto que eres tan valiente!» 114 Supe quién era entonces. alzó la vista apenas diciendo: « ¿Has entendido cómo el sol lleva su carro por el hombro izquierdo?» 120 Sus gestos perezosos y sus breves palabras me causaron leve risa. se sentaba abrazando sus rodillas.

» 135 Y ya delante de mí iba el poeta. 21 Mientras tanto a través de la ladera una gente venía hacia nosotros. que no iluminan los rayos a la izquierda del de abajo. 24 Cuando notaron que ocasión no daba de atravesar los rayos con mi cuerpo. mira que toca el sol el meridiano. se extravía. cuando detrás de mí.» 18 ¿Qué podía decir si no: « Ya voy»? Díjelo. 14 15 pues aquel en quien bulle un pensamiento sobre otro pensamiento. y en la orilla cubre el pie de la noche ya Marruecos. cantando el «Miserere». más cubriéndome el color que digno de perdón al hombre vuelve.que el andar retardas? ¿qué te importa lo que esos cuchichean? 12 Deja hablar a la gente y ven conmigo: sé como aquella torre que no tiembla nunca su cima aunque los vientos soplen. porque el fuego del uno ablanda al otro. 3 una gritó: «iMirad. y seguía los pasos de mi guía. y a la luz que interceptaba. corrieron hacia mí y me preguntaron: «Haznos saber de vuestra condición» 30 . en forma de emisarios. 9 «¿Tú ánimo por qué se enreda tanto -dijo el maestro. verso a verso. 27 y dos de ellos. y los vi que miraban asombrados. sólo a mí.» 138 139 CANTO V De esa sombra me había separado. por un gran «Oh» cambiaron su cantiga. su dedo alzando.porque la otra en el cielo no se escucha. y cual vivo parece comportarse!» 6 Volví los ojos al oír aquello. diciendo: «Vamos ven.

la luz del cielo entonces nos dio juicio 54 y. Por lo que yo que hablé antes que los otros.» 45 «Oh alma que caminas con aquellos miembros con que naciste. ni las nubes de agosto en el ocaso. para que de él allí noticias lleves: ¡Ah!. que acaso os aproveche. ¿por qué sigues? ¡Ah!. como un tropel sin freno hacia nosotros. perdonando. y junto a los demás dieron la vuelta. si es que tu voluntad no es impedida. arrepentidos. como yo creo.» 55 57 Y yo: «Por más que mire vuestros rostros no os reconozco: mas si deseáis algo que pueda hacer. fuera salimos de la vida en paz con Dios. 33 Si al contemplar su sombra se pararon. y el deseo de verle nos aflige. baste la respuesta: hacedle honor.» 36 Tan rápidos vapores encendidos no vi rasgar el cielo en plena noche. y te quieren rogar --dijo el poeta-: mas sigue andando. 48 Mira si a alguno de nosotros viste. a ser dichoso. 42 «Mucha es la gente que a nosotros viene. de mundo en mundo buscar se me hace. y hasta el último instante pecadores. por esa paz que. ¿por qué no paras? 51 Todos muertos violentamente fuimos. 60 decidmelo y lo haré.aquieta el paso. detrás de los pasos de mi guía. y caminando escucha. 39 como aquellos a lo alto se volvieron. -se acercaban gritando. 64 66 .Y mi maestro: «Bien podéis marcharos y a aquellos que os mandaron referirles que el cuerpo de éste es carne verdadera.» 63 Y uno repuso: «Todos nos fiamos de tus bondades sin que nos lo jures. buenos espíritus.

sobre el Ermo. Te diré la verdad y tú a los vivos: un ángel me cogió. 72 Allí nací. pues me odiaba más de lo que el derecho lo permite. y que por mi bien se suplique. y allí al caer mi carne quedó sola.te ruego. aun estaría donde se respira. y las graves ofensas purgar pueda. y el del Infierno 94 96 97 99 102 .» 84 Luego otro dijo: «¡Ay. y mi palabra terminó con el nombre de María. cuando fui sorprendido en Oriaco. Giovanna y los demás no me recuerdan. huyendo a pie y ensangrentando el llano. mas los profundos huecos por los que huyó la sangre en que vivía. y vi mi sangre en tierra hacer un lago. que si ves esa comarca que está entre la Romaña y la de Carlos.» 89 90 Y le dije: «¿qué fuerza o qué aventura de Campaldino te llevó tan lejos que tu sepulcro nunca se ha encontrado?» 93 «Oh -me repuso-. con piedad bondadosa ayuda al mío! 79 85 87 Yo nací en Montefeltro. Donde su nombre ya no necesita. y sigo a estos con la frente gacha. Allí perdí la vista. 77 78 Pero si hacia la Mira hubiese huido. soy Bonconte. 81 Corrí al pantano. 69 que de tus ruegos me hagas cortesía en Fano. al pie del Casentino un agua corre que se llama Arquiano. donde cieno y cañas estorbaron mi paso y me caí. así el deseo se cumpla que te trae a esta montaña. 75 donde estar confiaba más seguro: que lo mandó el de Este. llegué con una herida en la garganta. en tierras de Antenor me fueron hechos. nace en los Apeninos.

» 135 136 CANTO VI Cuando se acaba el juego de la zara. cuando cayó el día. llevándote lo eterno. y vino a los barrancos toda la que la tierra no absorbía. 123 Mi cuerpo helado. porque una lagrimilla me lo quita? mas yo tendré el gobierno de lo otro. que males busca con su sabiduría. cuando al mundo regresado hayas. y humo y viento movió con el poder de que es dotado. el perdedor se queda algo mohino y triste aprende. el del Cielo. 112 114 El valle entonces. repitiendo lances.» 108 «Bien sabes que en el aire se recoge el húmedo vapor que se hace agua. en donde desemboca halló al soberbio Arquiano: y éste al Arno lo arrastró.» 129 «Ay. soy Pía. se cubrió desde el monte a Protomagno de niebla.gritaba: «Oh tú. me volteó en la orilla y en el fondo. y me cubrió y ciñó con sus botines. 120 y como se juntara en torrenteras. con el otro se va toda la gente. me hizo Siena. 116 117 y el aire denso convirtióse en agua. con su gema me había desposado. ¿por qué quieres 105 privarme de él. cayó la lluvia. luego de poner su anillo. 111 Llegó aquel mal querer. y todo el cielo se nubló. deshaciendo de mi pecho 126 la cruz que hiciera del dolor vencido. tan veloz en el rfo principal cayó. en cuanto sube donde encuentra el frío. y descansado de la larga ruta -siguió un tercer espíritu al segundo- 132 recuerdame. Maremma me deshizo: bien lo sabe aquel que. 3 . que nada pudo retenerla.

14 15 Suplicaba.cuál va delante. cuál a su lado quiere darle coba. la de Brabante si con peor rebaño andar no quiere. de aquí y de allá volviéndoles el rostro. cuál detrás le agarra. a quien tiende la mano. 39 y allí donde hice tal afirmación. Federico Novello. mientras que aún está aquí. en algún texto que aplaque la oración leyes del cielo. y en esperar ninguno se equivoca. 17 18 Vi al conde Orso y su alma separada de su cuerpo por odio y por envidia. oh luz. y que provea. 12 Estaba el Aretino. . como decia. quien del brazo fiero de Ghin de Tacco halló la muerte. y así de aquel gentío se ve libre. por rezar. porque su salvación les llegue antes. no se enmendaba. 36 pues la cima del juicio no se allana porque el fuego de amor cumpla en un punto lo que satisfacer aquí se espera. y prometiendo me soltaba de ellos. 22 24 Cuando ya me libré de todas esas sombras que suplicaban otras súplicas. 21 28 30 y esta gente por ello sólo ruega: ¿es que vanas son pues sus esperanzas. 27 yo comencé: « Parece que me niegas expresamente. tendiéndome las manos. la culpa. 6 él no se para y los escucha a todos. y el otro que se ahogó yendo de caza. 9 Tal entre aquella turba me encontraba. y no por culpa alguna. al fin le suelta. o es que no he comprendido bien tu texto?» 33 Y él me dijo: «Es sencilla mi escritura. si con la mente clara bien se mira. 19 Pier de la Broccia digo. y el de Pisa que hiciera parecer fuerte a Marzucco.

57 Pero mira aquel alma que allá inmóvil. sólo mirando a guisa de león cuando reposa. soy de tu misma tierra!». 45 No sé si entiendes: de Beatriz te hablo. nave sin timonel en la borrasca. 72 vino hacia él del sitio en que se hallaba diciendo: «¡Oh mantuano. que ya no estoy cansado como antes. soy Sordello. y se abrazaron. burdel.» y la sombra. arriba la verás. 54 Antes de estar arriba. 66 Mas Virgilio acercóse a él. volverás a ver aquel que oculta la ladera. y mi guía comenzaba «Mantua. pidiendo que nos mostrase la mejor subida. toda en ella absorta.el tiempo que podamos. mas nos dejaba andar. y ya veo que el monte arroja sombra. albergue de dolores. sobre la cima de este monte. 75 ¡Ah esclava Italia. completamente sola..pues la oración de Dios estaba lejos. qué noble y lenta en el mover los ojos! 63 Ella no nos decía una palabra. pero a su ruego nada respondió. nos contempla: el camino más corto ha de mostrarnos. vayamos más aprisa. dichosa y sonriendo.. 42 No te fijes en dudas tan profundas sino tan sólo en lo que diga aquella que entre mente y la verdad alumbre. no soberana de provincias! 76 78 .» 51 « Caminaremos mientras dure el día -él me repuso. de modo que sus rayos ya no rompes. mas no es la cosa como la imaginas.» 48 Y yo: «Señor. 69 mas de nuestro país y nuestra vida nos preguntó. 60 Nos acercamos: ¡oh ánima lombarda qué altiva y desdeñosa aparecías.

por no ser corregida por la espuela. Justiniano. y después mira en el centro. indolente. llamando noche y día: « Oh mi César. y se muerden unos a otros. si alguna parte en ti de paz disfruta. Filipeschos. si aquello que Dios manda comprendieseis. tedesco Alberto. y consentir al César en su trono. esos ya tristes. al poner en las riendas vuestras manos. que el jardín del imperio esté desierto. Monaldos. ah. y debiste apretarle los ijares. comenzó a festejar a su paisano. sólo al oír el nombre de su tierra. cruel. ¡Oh tú.Aquel alma gentil tan prestamente. por la codicia de eso distraídos. 92 93 esa fiera mirad cuán indomable. 84 Busca. que la dejas al verla tan salvaje y tan indómita. si nadie hay en la silla? Menor fuera sin ése la vergüenza. 88 94 96 97 99 caiga de las estrellas justo juicio sobre tu sangre. mísera. los que un foso y un muro mismo encierran. 81 y en ti ahora sin guerras no se hallan tus vivos. y sea nuevo y claro. y estos con recelos! 106 108 ¡Ven. y cura sus desmanes. por qué no me acompañas?» 114 . en torno de tus costas tus playas. ven y vé la tirania de tus nobles. 105 Ven y vé a Capuletos y Montescos. verás a Santaflora tan oscura! 111 Ven y contempla tu Roma llorando viuda y sola. tal que tu sucesor le tenga miedo! 102 Pues habéis consentido tú y tu padre. 87 ¿De qué vale que el freno te pusiera. 90 Ah gentes que debíais ser devotas.

que inventaron las viejas leyes tan civilizadas del bien vivir. disparan tarde el arco. y cambiado de habitantes? 147 Y si te acuerdas bien y lo ves claro. tú con paz. pues que haces tan sutiles decretos. 125 126 Puedes estar contenta. ven y tendrás vergüenza de tu fama. mi Florencia.¡Verás lo mucho que se quieren todos! y si a piedad ninguna te movemos. 129 La justicia en su pecho muchos guardan. hábitos y oficios. te verás semejante a aquella enferma que no encuentra reposo sobre plumas. que a noviembre los que hiciste en octubre nunca llegan. prudentes. 150 . 144 Hasta donde recuerdo. y tú prudente! De si digo verdad. mas tu pueblo la tiene en plena boca. y un Marcelo se vuelve cualquier ruin que entra en un bando. 138 Las Atenas y Espartas. ¿cuántas veces leyes. y. para hacer un bien que se escapa del todo a nuestra mente? 123 Pues llenas de tiranos las ciudades están de Italia toda. hicieron débil prueba 141 comparadas contigo. ¿es que has vuelto los ojos a otra parte? 117 118 120 ¿o te estás preparando. pues se las sabe solventar tu pueblo. mas tu pueblo solícito responde sin ser llamado. y grita: «iYo lo acepto!» 135 ¡Alégrate. Y si me es permitido. por esta digresión que no te alcanza. has mudado. 132 Muchos rechazan cargos oficiales. oh sumo Jove que por nosotros en cruz te pusieron. ah. están las muestras. monedas. en el abismo de tus designios. mas dando vueltas calma sus dolores. porque motivos tienes: tú rica.

18 qué mérito o qué gracia a mí te muestra? Si de escuchar soy digno tus palabras.» Así repuso entonces mi maestro. y por culpa ninguna. pues que fue tarde por mí conocido. enviado del cielo. Octavio dio a mis huesos sepultura. que cree y que no. Sordello se apartó y dijo: «¿Quién sois?» 3 «Antes de que llegaran a este monte las almas dignas de subir a Dios. del pueblo natal.. diciendo «Es. aquí he llegado -respondióy. 24 Perdí.. 12 aquel así. oh prez eterna. 6 Yo soy Virgilio. y se volvió hacia él humildemente. 36 . después bajó los ojos. 30 Allí estoy con los niños inocentes del diente de la muerte antes mordidos que de la humana culpa fueran libres. mas por no hacer.» 21 «Por los recintos todos de aquel reino doliente. y le abrazó donde el menor se agarra. perdí los cielos. y los lamentos no suenan como ayes... 33 Con aquellos estoy que las tres santas virtudes no vistieron. por el cual mostró cuánto podia nuestra lengua. con él vengo. mas sin vicio supieron y siguieron las restantes. salvo el no tener fe. 13 15 «Gloria de los latinos. el ver el alto sol que tú deseas. no por hacer. son suspiros.. dime si acaso vienes del infierno. o no es. 9 Como queda quien ve súbitamente algo maravilloso frente a él. 25 27 No entristecen martirios aquel sitio sino tinieblas sólo.CANTO VII Los saludos corteses y dichosos por tres y cuatro veces reiterados.».

será bueno pensar en un refugio. y te dará placer el conocerlas. 57 Con ellas bien podrías descender y caminar en torno de la cuestra. 48 «¿Cómo es eso? -repuso. pues podrá ser gozosa la demora». sino las sombras de la noche. un indicio danos. 39 40 42 Pero contempla cómo cae el día. 61 63 De allí poco alejados estuvimos. te acompaño cual gu(a mientras pueda.» Respondió: «Un lugar fijo no me han puesto. «llévanos -dijo. 72 . cuando noté que el monte estaba hendido. quitan los deseos. que. 66 «Allí -dijo la sombra-. si lo permites.» 60 Entonces mi señor. y me es licito andar por todos lados. y subir por la noche no se puede. 45 A la derecha hay almas retiradas. del modo como un valle aquí los hiende. casi admirado. a ellas te conduzco. mientras que al día encierra el horizonte.donde nos contaste. marcharemos donde la cuesta hace de sí un regazo.Mas si sabes y puedes. un tortuoso camino nos condujo hasta la parte del valle de laderas menos altas.» 69 Entre llano y pendiente. ni siquiera esta raya pasarías después de que anochezca: 54 no porque haya otra cosa que te impida subir. se lo impediría alguno. o es que él mismo no pudiera? 51 Y el buen Sordello en tierra pasó el dedo diciendo: «¿Ves?.¿quien quisiese subir de noche. con que poder llegar más pronto a donde el purgatorio da comienzo. de impotencia. y esperaremos allí el nuevo día.

albayalde. mas con la suavidad de mil olores. sus colores serían derrotados. 82 84 «Antes que el poco sol vuelva a su nido -comenzó nuestro guta el Mantuanono pretendáis que entre esos os conduzca. grana y plata fina. murió escapando y desflorando el lirio: 103 104 105 ¡Ved allí cómo el pecho se golpea! Mirad al otro que ha hecho a su mano de su mejilla. y así tarde el remedio de otros llega. con su imperio. que pudo. que no vimos por fuera de aquel valle.Oro. vi a unas almas que cantaban. y desde la infancia fue mejor que el barbudo Wenceslao. 93 Rodolfo fue. 108 Del mal de Francia son el padre y suegro: 109 . indigo. 81 Salve Regina. 90 Quien más alto se sienta y que parece desatender aquello que debiera. rigió la tierra donde el agua nace que al Albia el Molda. el Albia al mar se lleva. 91 97 99 Otocar se llamó. lecho. 78 No pintó solamente alll natura. 87 Mejor desde esta loma las acciones y los rostros veréis de cada uno. indistinto. uno creaba. 102 Y aquel chatito que charla muy junto con aquel de un aspecto tan benigno. 96 Aquel que le consuela con la vista. su hijo que lujuria y ocio pace. y no mueve la boca con los otros. fresca esmeralda al punto en que se quiebra. 75 por las hierbas y flores de aquel valle. como el mayor derrota al más pequeño. sobre hierba y flores sentadas. incógnito. que mezclados con ellos allá abajo. sanar las plagas que han matado a Italia. leño lúcido y sereno. suspirando.

con quien canta. cuanto. mas el lote mejor ninguno tiene. si escucha lejos una esquila. 112 113 114 y si rey después de él hubiera sido el jovencito sentado detrás. 129 132 133 135 CANTO VIII Era la hora en que quiere el deseo enternecer el pecho al navegante. es Guillermo el marqués. por quien a Alejandría y sus batallas lloran el Canavés y Monferrato.saben su villa sucia y enviciada. También esto concierne al narigudo y no menos que a Pedro. 130 Aquel que está más bajo echado en tierra. para que la pidamos. y esto quiere quien la otorga. de quien Pulla y Provenza se lamentan. 127 Mirad al rey de la vida sencilla sentado aparte. iría la virtud de vaso en vaso. de toda las virtudes ciñó cuerda. Constanza del marido se envanece. que parece llorar el día muerto. cuando de sus amigos se despide. tienen el trono Jaime y Federico. Enrique de Inglaterra: el vástago mejor tiene en sus ramas. 9 . 3 y que de amor el nuevo peregrino sufre. 118 120 123 124 126 Tan inferior la planta es a su grano. Raras veces renace por las ramas la probidad humana. más que Beatriz y Margarita. 6 cuando yo comencé a dejar de oír. mirando arriba. y a mirar hacia un alma que se alzaba pidiendo con la mano que la oyeran. 111 Aquel tan corpulento que acompasa su canto con aquel tan narigudo. de esto viene el dolor que les lancea. 116 117 No es lo mismo los otros herederos.

» 39 Y yo. que le hizo a mi mente enajenarse.» 45 . A la verdad aguza bien los ojos. que el velo ahora es tan sutil. me volví alrededor y me estreché a las fieles espaldas. dirigiendo los ojos hacia oriente. 42 «Ahora bajemos -añadió Sordelloentre las grandes sombras para hablarles. y bajó el otro por el lado opuesto.» Con tanta devoción Te lucis ante le salió de la boca en dulces notas. 30 Uno se puso encima de nosotros. tal que en medio las gentes se quedaron. 33 Bien distinguía su cabeza rubia. 12 13 15 18 19 21 Yo aquel gentil ejército veía callado luego contemplar el suelo. que no sabía por qué sitio. 36 «Vinieron del regazo de María -dijo Sordello. pues el veros muy grato habrá de serles. y las verdes plumas por detrás las batfan y aventaban.Juntó y alzó las palmas. lector. y las otras después dulces y pías seguir tras ella. 26 27 Verdes como las hojas más tempranas sus ropas eran. mas su rostro la vista me turbaba. completando el himno. cual facultad que a demasiado aspira.a vigilar el valle. 24 y vi salir de lo alto y descender dos ángeles con dos ardientes gladios truncos y de la punta desprovistos. que es fácil traspasarlo ciertamente. todo helado. puestos los ojos en la extrema esfera. por la serpiente que vendrá muy pronto. como esperando pálido y humilde. de igual modo que si dijese a Dios: «Sólo en ti pienso.

las quisiera.» 60 Y cuando fue escuchada mi respuesta. que conviene que. y mostraba señalado 64 73 75 78 79 81 . que no se entienden.» Así dijo. pareciendo conocerme. mas no tal que sus ojos y los míos lo que antes se ocultaba no advirtiesen. 47 48 Tiempo era ya que el aire oscureciera. 71 72 No creo que su madre ya me ame luego que se cambió las blancas tocas.» 66 Y vuelto a mí: « Por esa rara gracia que debes al que de ese modo esconde sus primeros porqués. aunque la otra. en donde se responde a la inocencia. gentil juez Nino. y yo me fui hacia él: cuánto me complació. como lo haría el gallo de Gallura. aún. andando así. si la vista o el tacto no lo encienden.vine por los tristes reinos esta mañana. Sordello y él se echaron hacia atrás como gente de súbito turbada.Sólo tres pasos creo que había dado y abajo estuve. Tan bella sepultura no alzaría la sierpe del emblema de Milán. el otro a alguien sentado allí y gritó: «¡Mira. Conrado! ven a ver lo que Dios por gracia quiere. cuando vi que no estabas con los reos. 51 Hacia mí vino. y vi a uno que miraba hacia mí. en mi primera vida. pretendo. 69 cuando hayas vuelto a atravesar las ondas di a mi Giovanna que en mi nombre implore. ¡pobre!. Por ella fácilmente se comprende cuánto en mujer el fuego de amor dura. 63 Volvióse uno a Virgilio. 54 Ningún bello saludo nos callamos luego me preguntó: « ¿Cuándo llegaste al pie del monte por lejanas aguas?» 57 «Oh -dije.

84 Yo alzaba ansioso al cielo la mirada.si noticia verdadera de Val de Magra o de parte vecina conoces.» 90 Y él respondió: « Las cuatro estrellas claras que esta mañana vimos. cuanta hasta el sumo esmalte necesites. dímela. acaso aquella que le dio a Eva el alimento amargo. adonde son más tardas las estrellas. han bajado y éstas en su lugar han ascendido» 93 Mientras hablaba cogióle Sordello diciendo: «Ved allá a nuestro adversario». en lo alto?» Y yo le dije: «Aquellas tres antorchas por las que el polo todo hasta aquí arde. 109 111 « Así la luz que a lo alto te conduce encuentre en tu servicio tanta cera. volviendo la cabeza. y regresaron a su lugar los ángeles a un tiempo. 99 Entre flores y hierba iba el reptil. 105 Al escuchar hendir las verdes alas. y por eso no lo cuento. 87 Y mi guía: « ¿Qué miras. y para que mirase alzó su dedo. 119 . hijo. sino su descendiente. pero bien vi moverse a uno y a otro. no el antiguo. 96 De aquella parte donde se abre el valle había una serpiente. mientras la lucha no dejó ni un momento de mirarme. como la rueda más cercana al eje.su aspecto por aquel amor honesto que en el pecho se enciende con mesura. 114 -comenzó. 102 Yo no lo vi. que allí fui grande. escapó la serpiente. 117 Me llamaba Corrado Malaspina. 108 La sombra que acercado al juez se había cuando este la llamó. qué hicieron los azores celestiales. y sus espaldas lamiendo como bestia que se limpia.

121 La fama con que se honra vuestra casa. derecha va y desprecia el mal camino. adormecido me tumbé en la hierba donde los cinco estábamos sentados. y he de purgarlo. 6 la noche. 133 sin que esta opinión tuya tan cortés claven en tu cabeza con mayores clavos que las palabras de los otros. 124 126 Y yo os juro que. 120 «Oh -yo le dije. 129 Uso y natura así la privilegian. tal que sin verlas todos las conocen. de los pasos con que asciende. 15 . que el sol no ha de ocupar siete veces el lecho que el Carnero cubre y abarca con sus cuatro patas. 9 cuando yo. celebra a los señores y a sus tierras. acaso recordando el primer llanto. que aunque el malvado jefe tuerza el mundo. pero no hay un sitio en toda Europa que las desconozca. dos llevaba en el sitio en donde estábamos. que de Adán algo conservo. 12 Cuando a sus tristes layes da comienzo la golondrina al tiempo de alborada.a mis deudos amé.» 123 135 138 CANTO IX Del anciano Titón la concubina emblanquecía en el balcón de oriente. así vuelva yo arriba. fuera ya de los brazos de su amigo. y el tercero inclinaba ya las alas. vuestra estirpe honorable no desdora el precio de la bolsa y de la espada.por vuestras comarcas no estuve nunca.» 130 131 132 y él: «Marcha pues. si el transcurrir dispuesto no se para. 3 en su frente las gemas relucían puestas en forma del frío animal que con la cola a la gente golpea.

48 Acabas de llegar al Purgatorio: ve la pendiente que en redor le cierra. 24 ¡Acaso caza ésta por costumbre aquí –pensé-. 39 cual yo me sorprendí. y acaso de otro sitio desdeña arrebatar ninguna presa! 27 Luego me pareció que. cuando del rostro el sueño se me fue. tras dar vueltas. al alba que precede al día. 18 creí ver. arrebatado al sumo consistorio. 33 No de otro modo se inquietara Aquiles. no mengües. que el sueño tuvo que romperse. donde después los griegos lo sacaron. como hace el hombre al que el espanto hiela. mas alarga tu entereza. 36 cuando su madre de Quirón a Squira en sus brazos dormido le condujo. 30 Allí me pareció que ambos ardíamos. terrible como el rayo descendía. 51 Antes. y el incendio soñado me quemaba tanto. 44 45 «No tengas miedo -mi señor me dijo-. . que a buen puerto hemos llegado. y más de la carne separada. allí donde a los suyos dejara abandonados Ganimedes. y ve la entrada en donde se interrumpe. menos del pensar presa. y yo la cara al mar tenía vuelta. 40 42 Sólo estaba a mi lado mi consuelo. y me puse pálido.y nuestra mente. volviendo en torno los despiertos ojos y no sabiendo dónde se encontraba. con las alas abiertas y dispuesta 21 a descender. en un sueño. y el sol estaba ya dos horas alto. casi divina se hace a sus visiones. suspendida un águila en el cielo. y que arriba hasta el fuego me llevaba. cálmate. de áureas plumas.

le vi sentado en la grada más alta. así le haré más fácil el camino.¿y vuestra escolta? No os vaya a ser dañosa la venida. 54 vino una dama. vino hacia arriba y yo tras de tus pasos. deja que tome a éste que ahora duerme.cuando tu alma durmiendo se encontraba. de colores varios. y un portero que aún nada había dicho. y dijo: «Soy Lucía. 78 Y como yo aún los ojos más abriera.» 87 «Una mujer del cielo. 69 Lector. que esto sabe. no te maravilles. como una brecha que un muro partiera. con tal rostro que no pude mirarlo. después que la verdad ha descubierto. 75 vi una puerta. y tres gradas por debajo para alcanzarla. y las otras formas. 81 y una espada tenía entre las manos.» 57 Sordello se quedó. 84 «Decidme desde allí: ¿Qué deseáis -él comenzó a decir.nos ha dicho . sobre las flores que aquel sitio adornan. y como sin preocupaciones me vio mi guía. 72 Nos acercamos hasta el mismo sitio que antes me había parecido roto. y yo tras él hacia lo alto. 60 Te dejó aquí. mas me mostraron antes sus bellos ojos esa entrada. -le respondió el maestro. que en vano a ella dirigí mi vista. que los rayos así nos reflejaba. y aún con más arte si los refuerzo. Te cogió y cuando el día clareaba. observarás cómo realzo mis argumentos. por la escarpadura anduvo.» 63 Como un hombre que sale de sus dudas y que cambia en sosiego sus temores. 66 cambié yo. y luego ella y tu sueño a una se marcharon.

105 Por los tres escalones. con la punta de la espada. me pareció tan llameante pórfido. 111 Siete P. antes de abrir. mas antes di tres golpes en mi pecho. requiera más ingenio y arte.» 90 «Y ella bien ha guiado vuestros pasos -cortésmente el portero nos repuso-: venid pues y subid los escalones. porque es aquella que el nudo desata. y el primer peldaño era de mármol blanco y tan pulido. cual la sangre que escapa de las venas. y no da vueltas en la cerradura -dijo él. agrietado a lo largo y a lo ancho. 99 El tercero que encima descansaba.» 112 114 La ceniza o la tierra seca eran del color mismo de sus vestiduras. y de debajo se sacó dos llaves. pero la otra. que piedra de diamante parecía. sus plantas. al umbral sentado. y pedí que me abrieran compasivos. que en él me espejeé tal como era. el guía me llevó. con la blanca y después con la amarilla algo que me alegró le hizo a la puerta. 115 117 Era de plata una y la otra de oro. 120 «Cuando cualquiera de estas llaves falla. en mi frente escribió: «Lavar procura estas manchas -me dijo.» 108 A los pies santos me arrojé devoto.cuando entres. 123 Más rica es una. que está la puerta. de buen grado. 93 Allí subimos. diciendo: «Pide humildemente que abran el cerrojo. 102 Encima de éste colocaba el ángel de Dios. id por allí. 94 96 Era el segundo oscuro más que el perso hecho de piedra áspera y reseca. 126 .esta entrada no se abre.antes.

» 129 Después empujó la puerta sagrada. tanto que antes el resto de la luna volvió a su lecho para cobijarse. 140 141 Tal imagen al punto me venía de lo que oía. y quedó arruinada. que ahora no. y si la vista hubiese vuelto a ella. 144 CANTO X Y al cruzar el umbral de aquella puerta que el mal amor del alma hace tan rara.» 132 Y al girar en sus goznes las esquinas de aquellas sacras puertas. pues que finge derecho el mal camino.y que nos acerquemos aquí y allá del lado que se aparta. ¿con qué excusara falta semejante? 6 Ascendimos por una piedra hendida. 138 Yo me volví con el sonar primero. 9 «Aquí es preciso usar de la destreza -dijo mi guía. 15 que aquel desfiladero abandonásemos. mientras la gente en tierra se prosterne. y Te Deum Laudamus parecía escucharse en la voz y en dulces sones.Me las dio Pedro.» 12 Y esto nos hizo retardar el paso. que se movía de uno y de otro lado como la ola que huye y se aleja. cuando al bueno de Metelo la arrebataron. como la que suele cuando cantar con órgano se escucha. 135 no rechinó ni se mostró tan dura Tarpeya. que de fuertes y sonoros metales están hechas. y díjome que errase antes en el abrirla que en cerrarla. diciéndonos: «Entrad. se entiende el texto. 3 resonando sentí que la cerraban. pero os advierto que vuelve afuera aquel que atrás mirase. que ahora sí. 16 .

mas al estar ya libres y a lo abierto. cruzando ante Virgilio. que en el lado donde se tiene el corazón me puso. 39 Jurado habria que él decía: «¡Ave!» porque representada estaba aquella que tiene llave del amor supremo. nos paramos en un sitio más solo que un camino en el desierto. a la naturaleza vencerían. al pie del alto farallón que asciende. que no ya a Policleto. esa cornisa igual me parecía. 32 33 El ángel que a la tierra trajo anuncio de aquella paz llorada tantos años. que no daba derecho de subida. 21 Desde el borde que cae sobre el vacío. 51 otra historia en la roca figurada. 42 e impresas en su gesto estas palabras “Ecce ancilla Dei”. y los dos sobre la ruta inciertos. y me acerqué. 36 tan verdadero se nos presentaba aquí esculpido en gesto tan suave. del modo con que en cera se imprime una figura. 18 cansado yo. 48 Por lo que yo volví la vista. 27 Nuestros pies no se habían aún movido cuando noté que la pared aquella. que imagen muda no nos parecía. 30 era de mármol blanco y adornado con relieves. . que abrió los cielos tras veto tan largo. por el derecho y el izquierdo lado. donde el monte hacia atrás se replegaba. tres veces mediría el cuerpo humano. y vi tras de María. por aquella parte donde se hallaba quien me dirigía. 45 «En un lugar tan sólo no te fijes -dijo el dulce maestro. 24 y hasta donde alcanzaba con los ojos.

55 57 Delante había gente. y ella: « Señor mío -como alguien del dolor impacientado-. 63 Ante el bendito vaso daba brincos el humilde salmista arremangado. y ella: « El bien que otro haga ¿qué te importa si el tuyo has olvidado?» 90 . de dolor traspasada y de sollozos. que mis dos sentidos uno decía: «No». y las águilas áureas sobre ellos se movían con el viento.» 84 Y él que le contestaba: «Aguarda ahora a mi regreso». y toda ella en siete coros. 81 La pobrecilla entre todos aquellos parecía decir: «Dame venganza. más y menos que rey en ese instante. 69 Moví los pies del sitio en donde estaba. de mi hijo muerto. 73 75 hablo de aquel emperador Trajano. que detrás de Micol resplandecía. a quien Gregorio hizo por sus virtudes victorioso.» 60 Y al igual con el humo del incienso representado. para ver otra historia más de cerca. figurada en la azotea.para verla mejor ante mis ojos. que me aflige. señor. y otro: «Sí canta. 54 Allí en el mismo mármol esculpido estaban carro y bueyes con el arca que hace temible el no mandado oficio. 87 ¿y si no vuelves?» y él: «Quien en mi puesto esté. 78 Había en torno a él gran muchedumbre de caballeros. la nariz y el ojo entre el no y entre el sí tuvieron pugna. Micol se asombraba como mujer despreciativa y triste. 66 Frente a él. y de una viuda que cogióle el freno. de un gran palacio. lo hará». 72 Aquí estaba historiada la alta gloria del principe romano.

» 114 Y aquel: «La condición abrumadora de su martirio a tierra les inclina. 123 ¿no comprendéis que somos los gusanos de quien saldrá la mariposa angélica que a la justicia sin reparos vuela? 126 . nuevo a nosotros pues que aquí no se halla. mas con lentos pasos -murmuraba el poeta. y aun mis ojos dudaron al principio.Por lo cual él: «Consuélate.» 120 Oh soberbios cristianos. 93 94 96 Mientras yo me gozaba contemplando los simulacros de humildad tan grande. en volverse hacia él no fueron lentos. personas no parecen. lo que veo venir aquí. es preciso que cumpla mi deber antes de irme: la piedad y justicia me retienen. y no sé qué es: turbada está mi vista. 99 «Por acá vienen. que en mirar se complacían por ver lá novedad que deseaban.muchas gentes: éstas podrán llevamos más arriba. 105 Mas no quiero lector desanimarte de tus buenos propósitos si escuchas cómo desea Dios cobrar las deudas. 117 Mas mira fijamente. infelices. y que en el peor caso. la fe ponéis en pasos que atrás vuelven. 108 No atiendas a la forma del martirio: piensa en lo que vendrá. 110 111 Yo comencé: «Maestro. que enfermos de la vista de la mente. más gratos aún de ver por su artesano.» Aquel que nunca ha visto cosas nuevas fue quien produjo aquel hablar visible. no irá más lejos de la gran sentencia. y desentraña quiénes vienen debajo de esas peñas: podrás verlos a todos doblegados.» 102 Mis ojos.

15 Y al igual que nosotros las ofensas perdonamos a todos. que nosotros a ella no alcanzarnos. 132 que sin ser de verdad causan angustia verdadera en aquellos que las miran. si no viene. amado Dueño.» 138 CANTO XI «Oh padre nuestro. con todo nuestro esfuerzo. no se hace por nosotros. así los vi al mirarles más atento. que estás en los cielos. mas líbranos de aquel que así la hostiga.¿de qué se ensorberbecen vuestras almas. si cual insectos sois defectuosos. sin el cual por este áspero desierto quien más quiere avanzar más retrocede. a ti los sacrificios. 21 Esta última plegaria. gusanos que no llegan a formarse? 129 Como por sustentar suelo o tejado. y aún aquel más paciente parecía decir llorando: «Ya no lo resisto. según el peso que portando estaban. 18 Nuestra virtud que cae tan prontamente no ponga a prueba el antiguo enemigo. . perdónanos. sino por más grande amor que a tus primeras obras tienes. cantando osanna. 1 2 3 alabados tu nombre y tu potencia sean de cualquier hombre. 135 Cierto que más o menos contraídas. 6 De tu reino la paz venga a nosotros. por ménsulas a veces hay figuras cuyas rodillas llegan hasta el pecho. no circunscrito. como es justo darle gracias a tu dulce vapor. 9 Como por gusto suyo hacen los ángeles. ni hace falta. benigno. hagan así gustosos los humanos. 12 El maná cotidiano danos hoy. sin que mires el mérito.

de un gran toscano hijo: Giuglielrno Aldobrandeschi fue mi padre. miraría por ver si lo conozco. tal que podáis mover las alas. pero 47 48 dijeron: «Por la orilla a la derecha veniros. de quién vinieran no lo supe. tal que puros y ligeros puedan ganar las estrelladas ruedas. enseñadnos aquel menos pendiente.mas por aquellos que detrás quedaron. y. 27 angustiadas en formas desiguales y en la primera cornisa cansadas. contra su voluntad. 36 «Ah.» 45 Las palabras que respondieron a éstas que había dicho aquel que yo seguía. purgando las calígines del mundo. 42 pues a quien me acompaña. y tengo por esto que llevar el rostro gacho. no sé si conocéis el nombre suyo. 30 Si allí bien piden siempre por nosotros. que os conduzcan según vuestros deseos: 39 mostradnos por qué parte a la escalera más rápido se va.» 24 Para ellas y nosotros buen camino pidiendo andaban esas sombras. 57 Latino fui. 51 Y si no fuese un estorbo la piedra que mi cerviz soberbia doma. bajo un peso igual al que a veces se sueña. para hacer que este peso compadezca. si hay más caminos. la justicia y la Piedad os libren pronto. y hallaremos algún paso que lo pueda subir un hombre vivo. 58 60 . ¿aquí qué hacer y qué pedir podrían los que en Dios han echado sus raíces? 33 Debemos ayudarles a lavarse las manchas. por la carga de la carne de Adán con que se viste. 54 a aquel que vive aún y no se nombra. subir le cuesta.

90 ¡Oh. y en parte. si no le sigue un tiempo decadente! 93 Creisteis que en pintura Cimabue tuviese el campo. 78 «Oh -yo le dije-. se volvió bajo el peso que llevaba. todos los hombres despreciaba y por ello morí. pudiendo pecar. suyo es todo el honor. 87 De tal soberbia pago aquí la pena. y honra de aquel arte que se llama en París iluminar?» 81 «Hermano --dijo--.ríen más las cartas que ahora ilumina Franco. y es de Giotto ahora. hasta que Dios se satisfaga: Pues no lo hice de vivo. el de Bolonia. 66 Soy Omberto. 83 84 No hubiera sido yo tan generoso mientras vivía. no aquel que había hablado.¿No eres Oderisi. 73 94 96 . que ignorando a nuestra madre 63 común. volvíme a Dios. vana gloria del poder humano! ¡qué poco dura el verde de la cumbre. honra de Gubbio. y en Campagnático todos los niños. arrogancia tanta me dieron. y no sólo la soberbia me dañó a mí-. pues andaba inclinado junto a ellos. sábenlo en Siena.La sangre antigua y las gloriosas obras de mis mayores. que a todos mis parientes ha arrastrado consigo a la desgracia. y aun no estaría aquí de no haber sido que. por el gran deseo de superar a todos que albergaba.» 72 Incliné al escucharle la cabeza. y la fama de aquel ha oscurecido. con los ojos fijados con gran pena. lo hago muerto. 75 y me llamó al mirarme y conocerme. 69 Y aquí es preciso que este peso lleve por ella. mío. y uno de ellos.

y el mismo la marchita que la hace brotar verde de la tierra. 133 . 123 Anduvo así y aún anda. que soberbia fue en aquel tiempo tal como ahora es puta. si viejo apartas de ti la carne.Igual un Guido al otro le arrebata la gloria de la lengua.» 126 Y yo: «Si aquel espíritu que deja arrepentirse al fin de su existencia. y de él en Siena apenas cuchichean. y nació acaso el que arroje del nido a uno y a otro. sin descanso.» 117 Y yo le dije: «Tu verdad me empuja a la humildad. y muda el nombre como cambia el rumbo. en Toscana entera era famoso. y abate mi soberbia. ahora del otro. 109 111 en donde era señor cuando abatieron la rabia florentina. como si murieras antes de abandonar el sonajero. 114 Color de hierba es vuestra nombradía. antes que pase un tiempo semejante al que ha vivido. más que un guiño en el más tardo giro de los cielos. ¿Cómo le consintieron que viniese?» 132 «Cuando vivía más glorioso –dijo-. 105 cuando pasen mil años? Pues es corto ese espacio en lo eterno. ahora de un lado. 108 Aquel que va delante tan despacio de mí. queda abajo y no sube sin la ayuda 129 de una buena oración. pero quién es aquel de quien hablabas?» 120 «Es -respondió-. desde su muerte: tal moneda paga aquel que en vida a demasiado aspira.Provenzano Salviati: y está aquí porque tuvo pretensiones de llevar Siena entera entre sus manos. que viene y va. 102 ¿Qué fama has de tener. 99 No es el ruido mundano más que un soplo de viento.

sobre las tumbas en tierra excavadas está escrito quién era cuando vivo. pues para caminar seguro es bueno ver el lugar donde las plantas pones». 24 Veía a aquél que noble fue creado más que criatura alguna.» 140 141 CANTO XII A la par. cual para andar conviene el cuerpo todo. que es menester que con alas y remos empuje su navío cada uno». 9 Me puse a andar. pero dentro de poco. Esta acción le sacó de esos confines. de tal modo actuó que tembló entero. mientras lo consintió mi pedagogo. tus vecinos harán de modo que glosarlo puedas. 6 enderecé. 21 con mayor semejanza. y ambos dos de ligereza hacíamos alarde. en la prisión de Carlos condenado. como bueyes en la yunta. 138 Más no diré y oscuro sé que hablo. y seguía con gusto los pasos del maestro. 3 Mas cuando dijo: «Déjale y avanza. 25 27 . que tan sólo espolea a los piadosos. con el alma cargada caminaba. 12 y él dijo: «vuelve al suelo la mirada. 18 y de nuevo se llora muchas veces por el aguijoneo del recuerdo.en la plaza de Siena libremente vencida su vergüenza. mas los pensamientos se me quedaron sencillos y humildes. 15 Como. se plantó 135 y allí para salvar a cierto amigo. de los cielos como un rayo caer. pues tal era el artificio. por una parte. lleno de figuras vi aquel camino que en el monte avanza. para dejar memoria de ellos.

28 Veía a Marte. aún armados en tomo de su padre. así pude mirarte ya medio araña. ¡oh Ilión. tras morir Holofernes. 56 57 Mostraba cómo huyeron derrotados. 43 Oh Roboán. los asirios. cuán abatida y despreciable mostrábate el relieve que veíal 61 63 . 53 54 Mostraba el crudo ejemplo y la ruina que hizo Tamiris cuando dijo a Ciro: «tuviste sed de sangre y te doy sangre». que no sentiste lluvia ni rocío! 40 Oh loca Aracne. sin que le eche nadie. con qué dolientes ojos te veía grabada en el sendero. 31 Veía al pie. triste entre los restos de la obra que por tu mal hiciste. 50 51 Mostraba cómo se lanzaron sobre Senaquerib sus hijos en el templo. no parece que asuste aquí tu efigie. muerto. a Nemrot. de la gran obra ya casi enloquecido. entre tus muertos siete y siete hijos! 37 ¡Oh Saúl. por su hielo mortal grave a la tierra.Veía a Briareo. mirando a los Gigantes desmembrados. mas lleno de espanto le lleva un carro. allí lo abandonaron. 30 33 34 36 ¡Oh Niobe. de celeste flecha herido. cómo con la propia espada en Gelboé ya muerto aparecías. contemplando los que en Senar con él fueron soberbios. y también de su muerte los despojos. 59 60 Veía a Troya en ruinas y en cenizas. 46 39 42 45 48 Mostraba aún el duro pavimento como Alcmeón a su madre hizo caro aquel adorno tan desventurado. a Palas y a Timbreo. y cómo. que yacía en otra.

hijos de Eva. allí batió las alas por mi frente. a la derecha.¿Qué pincel o buril allí trazara las sombras y los rasgos. con el rostro cual suele aparecer tremolando la estrella matutina. y prometió ya la marcha segura. ¿cómo un poco de viento os echa a tierra?» 96 A la roca cortada nos condujo. cercanos los peldaños están y ya se sube fácilmente. vivos como vivos: no vio mejor que yo quien vio de veras. 69 ¡Ah. caminad soberbios y altaneros. así que en esa materia no me hablaba oscuramente. dijo: «Venid. piensa que ya este día nunca vuelve. 75 cuando el que atento siempre caminaba delante. 78 Mira un ángel allí que se apresura por venir a nosotros. 87 El bello ser. se acercaba. y su camino el sol más recorrido de lo que mi alma absorta calculaba. 100 . 93 Muy pocos a esta invitación alcanzan: oh humanos que nacisteis a altos vuelos. y no inclinéis el rostro para poder mirar el mal camino! 72 Mas al monte la vuelta habíamos dado. 90 Abrió los brazos. 99 Como al subir al monte. 79 81 De reverencia adorna rostro y porte. ya no hay más tiempo para ir tan absorto. para que guste arriba conducirnos. al ir mirando el suelo. que admirarse harían a cualquier sutil ingenio? 66 Muertos tal muertos. dijo: «Alza la cabeza. ve que vuelve la esclava sexta del diario oficio. de blanco. y después las alas.» 84 Acostumbrado estaba a sus mandatos de no perder el tiempo. cuanto pisaba.

de lo que en la llanura parecía. 105 tal se suaviza aquella ladera que cae a plomo del otro repecho. 123 tan vencidos los pies de tus deseos estarán. 117 Por lo que yo: «Maestro ¿qué pesada carga me han levantado. CANTO XIII 135 . 132 extendiendo los dedos de la diestra. que ninguna fatiga casi tengo caminando?» 120 Él respondió: «Cuando las P que quedan aún en tu rostro a punto de borrarse.» 126 Entonces hice como los que llevan en la cabeza un algo que no saben. de un modo inefable cantaban unas voces. 102 del subir se interrumpe la fatiga por escalones que se construyeron cuando sumario y pesas eran ciertos. apagadas. 129 y por lo cual se ayudan con la mano. que busca y halla y cumple así el oficio que no pudiera hacerlo con la vista. estén. 108 Al dirigirnos por ese camino Beati pauperes spiritu. sino con gozo arriba han de llevarte. mas rozando la piedra a un lado y otro. que no sólo sin fatiga. y sospechan por gestos de los otros. 114 Por los santos peldaños ya subíarnos y bastante más leve me encontraba. como una de ellas. que en mi frente el de la llave habíame grabado: y viendo esto sonrió mi guía. 110 111 Ah qué distintos eran estos pasos de aquellos del infierno: aquí con cantos se entra y allí con feroces lamentos. sólo encontré seis letras.en donde está la iglesia que domina la bien guiada sobre el Rubaconte.

pues las ganas acuciaban. 33 Yo dije: «Oh padre ¿qué voces son éstas?» Y escuché al preguntarlo una tercera diciendo: «Amad a quien el mal os hizo. y sobre él luces: si otra razón lo contrario no manda. igual que la primera.» 21 Cuanto por una milla aquí se cuenta. y tras nosotros lo iba repitiendo. y se volvió después hacia la izquierda. 6 No había sombras ni señales de ellas: liso el camino y lisa la muralla.» 36 .cual requiere este paraje. donde por vez segunda se recoge el monte. llévanos -decía. que invitaban cortésmente a la mesa del amor. del lívido color de los roquedos. 28 30 Y aún antes de perderse por completo al alejarse. 1 3 Allí del núsmo modo una cornisa. tanto en aquella parte caminamos al poco. 27 La voz primera que pasó volando “Vinum non habent” dijo claramente. gente esperarnos --me decía el poeta-. otra: «Soy Orestes» pasó gritando igual sin detenerse. de su diestra hizo centro al movimiento. que subiendo purifica. serán siempre tus rayos nuestro guía. 24 y sentimos volar hacia nosotros espíritus sin verlos. 18 Tú calientas el mundo.mucho temo que se retrase nuestra decisión. sólo que el giro se completa antes. lo rodea.Llegarnos al final de la escalera.» 12 Luego en el sol clavó los ojos fijos. 15 «Oh dulce luz en quien confiado entro por el nuevo camino. para preguntar. 9 «Si.

60 Así los ciegos faltos de sustento. del modo que al gavilán que nunca se está quieto. apoyada a lo largo de la roca. 57 De cilicio cubiertos parecían y uno aguantaba con la espalda al otro. y el muro a todas ellas aguantaba. 48 Y al haber avanzado un poco más. a quien no le moviese a compasión lo que después yo vi. mas dirige la caridad las cuerdas del flagelo. 51 No creo que ahora existe por la tierra hombre tan duro.Y el buen maestro «Azota esta cornisa la culpa de la envidia. 66 Y como el sol no llega hasta los ciegos. oí gritar: «María. mas por la vista que no menos pide. grave dolor me vino por los ojos. 69 pues un alambre a todos les cosía y horadaba los párpados. y verás gente que está sentada enfrente de nosotros. 63 por despertar piedad más prontamente. 54 pues cuando estuve tan cercano de ellos que sus gestos veía claramente. piden limosna en días de indulgencia. según creo. parecía que ultrajaba . 72 Al andar. y la cabeza inclina uno sobre otro. 39 Su freno quiere ser la voz contraria: y podrás escucharla. antes que el paso del perdón alcances. 42 Mas con fijeza mira. miré delante y sombras vi con mantos del color de la piedra no distintos. lo mismo aquí a las sombras de las que hablo no quería llegar la luz del cielo. por nosotros ruega» y «Miguel» y «Pedro» y «Santos todos». no sólo por el son de las palabras.» 45 Abrí entonces los ojos más que antes.

» 78 Virgilio caminaba por la parte de la cornisa en que caer se puede.y con estos otros enmiendo aquí la mala vida.» 93 «Oh hermano todos somos ciudadanos de una Ciudad auténtica. que por su horrible cosedura lloraban y mojaban sus mejillas. él me dijo: «Habla breve y claramente. si eres -le dije ~ me respondiste. 84 Me volví a ellas y: «Oh. que acaso útil le sea el conocerla.a aquellos que sin venne yo veía. 90 decidme. aun mudo. alzaba la barbilla como un ciego.» 95 96 Esto creí escuchar como respuesta un poco más allá de donde estaba. 99 Entre otras vi a una sombra que en su aspecto esperaba. por lo que procuré seguir oyendo. haz que conozca tu nombre o tu patria. pues será grato y amable.de ver la luz suprema que vuestro desear sólo procura. tal que claramente por ella baje de la mente el río. y fui con las desgracias de los otros 79 106 108 . 81 por la otra parte estaban las devotas sombras. 87 así pronto la gracia os vuelva limpia vuestra conciencia. 75 Él sabía que. 102 «Alma que por subir te estás domando.» 105 «Yo fui Sienesa -repuso-. pidiendo a Aquél que nos conceda el verle. pues ninguna baranda la rodea. si hay un alma latina entre vosotros. tú dices que viviese en Italia peregrina. por lo cual me volví al sabio maestro. gentes confiadas -yo comencé-. aunque Sapia me llamaron. y no esperando mi pregunta. No fui sabia. y si alguno dice “¿Cómo?”. deseaba hablarle.

» 138 Y ella me dijo: «¿Quién te ha conducido entre nosotros. que ya parece pesarme esa carga. 115 117 Vencidos y obligados a los pasos amargos de la fuga. 114 Mis paisanos estaban junto a Colle cerca del campo de sus enemigos.de que Dios te ama. 111 Y para que no creas que te miento. como te digo. que nuestra condición vas preguntando.» 144 «Tan rara cosa de escuchar es ésta. 135 Mucho es mayor el miedo que suspende mi alma del tormento de allí abajo. como yo creo.. espíritu elegido. quien se apiadó de mí caritativo. que es signo --dije. pues escasamente he pecado de haber tenido envidia. ya descendiendo el arco de mis años. loca. que volver esperas?» Y yo: «Este que está aquí sin decir nada. 128 129 ¿Tú quién eres. mas poco tiempo. y respirando hablas?» 132 «Los ojos ---dije acaso aquí me cierren. y por la penitencia no estaría cumplida ya mi deuda. 141 Vivo estoy. gocé de una alegría incomparable. 123 La paz quise con Dios ya en el extremo de mi vivir. con los ojos libres. 147 . por lo cual puedes pedirrne. al yo saberlo. con tus plegarias puedes ayudarme.aún más feliz que con las dichas mías. oye si fui. y yo pedía a Dios lo que El quería. si es preciso que allí mueva por ti mis pies mortales. 126 si no me hubiese Piero Pettinaio recordado en sus santas oraciones. 120 tanto que arriba alcé atrevido el rostro gritando a Dios: «De ahora no te temo» como hace el mirlo con poca bonanza.

Están entre los necios que ahora esperan en Talamón. decir quién soy sería hablar en balde. mas sé que no está sólo. cual hace el hombre con cosas horribles?» 27 y la sombra de aquello preguntada . 17 18 junto a él este cuerpo me fue dado. por lo que más quieras. Pero más perderán los almirantes. para hablar alzaron. al cielo marchas. que si pisas la tierra de Toscana.» 21 «Si he penetrado bien lo que me has dicho con mi intelecto -me repuso entonces el que dijo primero. para que hable. y no le sacian cien millas de curso. cuanto pide una cosa inusitada.» 15 Y yo: «Se extiende en medio de Toscana un riachuelo que nace en Falterona. y recíbelo bien.hablas del Arno. interrógale tú que estás más cerca.» 24 Y el otro le repuso: «¿Por qué esconde éste cuál es el nombre de aquel río.Y te suplico. apoyado uno en el otro. pues nos causas con tu gracia tan grande maravilla. y abre los ojos y los cierra a gusto?» 3 «No sé quién es. y allí más esperanzas perderán que en la busca de la Diana. luego los rostros.» 6 Así dos. por caridad consuélanos y dinos 12 quién eres y de dónde. 7 9 Y dijo uno: «Oh alma que ligada al cuerpo todavía. conversaban de mí a mano derecha. que a mis parientes mi fama devuelvas. 150 151 153 154 CANTO XIV «¿Quién es éste que sube nuestro monte antes de que la muerte alas le diera. pues mi nombre es aún poco conocido.

52 No callaré por más que éste me oiga. 36 es la virtud enemiga de todos y la huyen cual la bicha. 31 33 hasta el lugar aquel donde devuelve lo que el sol ha secado en la marina. esa maldita y desgraciada fosa. que en pocos sitios le superan. 42 Entre cerdos. en la bajada. que en mil años 54 60 63 . 50 51 Bajando luego en más profundos cauces. Sangriento sale de la triste selva. pero tienen más rabia que fiereza. 30 porque desde su cuna. y desdeñosa de ellos tuerce el morro. cual si hechizados por Circe estuvieran. halla que lobos se hicieron los perros. o por desgracia del sitio. luego los mata como antigua fiera. halla vulpejas llenas de artimañas. que no temen las trampas que las cacen. 55 56 57 Yo veo a tu sobrino que se vuelve cazador de los lobos en la orilla del fiero río. su pobre curso primero endereza. y los espanta a todos. mas justo es que perezca de tal valle el nombre. tan preñado está. de donde toman su caudal los ríos. o por mal uso que los mueve: 39 tanto han cambiado su naturaleza los habitantes del mísero valle. y cuanto más se acrece. y en tal modo la deja. 46 48 Va descendiendo. y será al otro útil. 58 Vende su carne todavía viva. 45 Chuchos encuentra luego. la vida a muchos. y él la honra se quita.así le replicó: «No sé. más dignos de bellotas que de ningún otro alimento humano. en que el macizo del que es trunco el Peloro. si recuerda lo que un veraz espíritu me ha dicho.

¿por qué te vuelcas en bienes que no admiten compañía? 87 Este es Rinieri. romañoles! 97 98 99 ¿Cuando renacerá un Fabbro en Bolonia? ¿cuando en Faenza un Bernardín de Fosco. serían arrancadas. 78 Mas porque quiere Dios que en ti se muestre tanto su gracia. 96 ¿Dónde están Lizio. 69 así yo vi turbar y entristecerse a la otra alma.» 66 Como al anuncio de penosos males se turba el rostro del que está escuchando de cualquier parte que venga el peligro. prez y mayor honra de la casa de Cálboli. que vuelta estaba oyendo. y así sabrás que fui Guido del Duca. 81 Tan quemada de envidia fue mi sangre. que muy tarde. Pier Traversaro y Guido de Carpigna? ¡Bastardos os hicisteis. rama gentil aun de simiente humilde? 100 101 102 . aun labrando.no tomará a su estado floreciente. cubierto de livor me hubieras visto. del bien pedido a la verdad y al gozo. que si dichoso hubiese visto a alguno. y Arrigo Mainardi. e híceles suplicante mi pregunta. 84 De mi simiente recojo tal grano. no seré tacaño. ¡Oh humano corazón. 75 por lo que el alma que me habló primero volvió a decir: «Que condescienda quieres y haga por ti lo que por mí tú no haces. entre el monte y el Po y el mar y el Reno. me dieron ganas de saber sus nombres. 92 93 pues están estos límites tan llenos de plantas venenosas. 90 Y no sólo su sangre se ha privado. cuando hubo comprendido las palabras. 72 A una al oírla y a la otra al mirarla. y ninguno de sus virtudes es el heredero.

104 105 Federico Tignoso y sus amigos. toscano. los afanes de amor y cortesía. Oh Ugolino dei Fantolín. a Ugolin d’Azzo que vivió en Romagna. corrompido. oscurecerlo pueda. e hizo mal Castrocaro. 138 . que pareció un tronar que al rayo sigue. cuando se hubo marchado tu familia. ya sin hijos. 135 Apenas tregua tuvo nuestro oído.» 126 Sabíamos que aquellas caras almas nos oían andar. que deseo más que hablarte. que tales condes en prohijar se empeña. con Guido da Prata. 111 ¿Por qué no te esfumaste. y huyó como hace un trueno que se escapa. si es que lloro cuando recuerdo. si bien ya nunca puro ha de quedar de aquellos el recuerdo. así la mente nuestra conversación me ha obnubilado. cuando al fin pierdan su demonio. seguro está tu nombre y no se espera a nadie que. 106 107 108 a damas y a galanes. callando. 129 Nada más avanzar.No te asombres. oh Brettinoro. 112 118 120 121 123 Y ahora vete. las hazañas. a los de Traversara y Anartagi (sin descendientes unos y los otros). toscano. ya los dos solos. si la nube de súbito se parte. llorar. y otra escuchamos con tan grande estrépito. se oyó una voz venir en contra nuestra: 132 «Que me mate el primero que me encuentre». donde ya tan malvadas son las gentes. igual que un rayo que en el aire hiende. y mucha gente por no ser perversa? 114 Bien hizo Bagnacaval. hacían confiarnos del camino. 116 117 Bien harán los Pagan. y así. y peor Conio.

y poco vale el freno y el reclamo. que al igual que un chiquillo juega siempre 2 3 tanto ya parecía que hacia el véspero aún le faltaba al sol de su camino: allí la tarde. y os atrapa. pues giramos el monte de tal forma. y es tan diferente del caer de la piedra en igual caso. haciéndome visera que del exceso de luz nos protege. 9 cuando sentí en mi frente pesadumbre de un resplandor mucho mayor que el de antes. ascendiendo de un modo parecido 18 al que ha bajado. y así os castiga quien todo conoce. y me dijo: «Aquel debe ser el freno que contenga en sus límites al hombre. 147 El cielo os llama y gira en torno vuestro. 139 141 Quieto ya el aire estaba en todas partes. que al ocaso derechos caminábamos. y no adelante. un paso di hacia atrás. y me asombró tan extraño suceso. y poneis en la tierra la mirada. 15 Como cuando del agua o del espejo el rayo salta a la parte contraria. 144 Pero mordéis el cebo. . mostrando sus bellezas inmortales.«Yo soy Aglauro. 11 12 por lo que alcé las manos por encima de las cejas. que tornóse en piedra». y por juntarme entonces al poeta. como experiencia y arte lo demuestran.» 150 CANTO XV Cuanto hay entre el final de la hora tercia y el principio de día en esa esfera. y el anzuelo del antiguo adversario. aquí era medianoche. 21 así creí que la luz reflejada por delante de mí me golpease. 6 En plena cara heríannos los rayos.

y “Goza tú que vences” 38 39 Mi maestro y yo solos caminábamos hacia la altura.que si no hubiera preguntado. y más amor aún arde en ese claustro. tal temor no tendría vuestro pecho. cuanto más allí se dice "nuestro". tanto del bien disfruta cada uno. 54 pues. 24 «¿Quién es. por más que hago. la vista resguardar. 30 Dentro de poco el mirar estas cosas no será grave. y parece venir hacia nosotros?» 27 «Si celestial familia aún te deslumbra -respondió-. 60 . 48 Porque si vuestro anhelo se dirige a lo que compartido disminuye. y aún más dudas me asaltan en la mente. dejando el sitio aquel y cantar “Beati misericordes” escuchamos. y yo al andar pensaba sacar de su palabra algún provecho. mas será gozoso cuanto natura dispuso que sientas. dulce padre.» 57 «Estoy de estar contento más ayuno -dije. 51 Mas si el amor de la esfera suprema los deseos volviera hacia lo alto.no te asombres: mensajero es que viene a invitar a que subamos. de quien no puedo. hace la envidia que suspire el fuelle.» 36 Subíamos.y en apartarse fue rauda mi vista.» 33 Cuando cerca del ángel estuvimos «Entrad aquí -nos dijo dulcementedonde hay una escalera menos dura. así que no te admires si es reprendido por que más no llore. 42 y a él me dirigí y le pregunté: «¿Qué ha querido decir el de Romaña. con bienes que no admiten compañía?» 44 45 Y él contestó: «De su mayor defecto conoce el daño.

93 Después me vino otra.¿Cómo puede algún bien. sobre ella crece la eterna virtud. 78 Procura pues que pronto se te extingan.» 81 Cuando decir quería: «Me aplacaste». como han sido ya dos. al amor tal se apresura corno a un lúcido cuerpo viene el rayo. aún más ricos hacer de él. que si pocos lo tuvieran?» 63 Y aquel me contestó: «Como no pones la mente más que en cosas terrenales. y unos y otros son como los espejos. y me hizo callar la vista ansiosa.» Y como ella se callara. y ver muchas personas en un templo. me vi llegado al círculo de arriba. con dulce gesto maternal: «Oh hijo. 72 Y así cuanta más gente ama allá arriba. se me borró lo que veía antes. hay allí más amor. 69 Tanto se da cuanto encuentra de ardor. que un gran despecho hacia otros nos provoca 85 94 96 . verás a Beatriz que plenamente este o cualquier deseo ha de quitarte. 75 Y si lo que te digo no te sacia. ¿por qué has obrado esto con nosotros? 90 Tu padre y yo angustiados estuvimos buscándote. sacas tinieblas de luz verdadera. las cinco heridas que cicatrizan al estar contrito. y más se ama. 66 Ese bien inefable e infinito que arriba está. y al aumentarse así la caridad. distribuido en muchos poseedores. 87 y una mujer decía en los umbrales. 84 Allí me pareció en una visión estática de súbito estar puesto. con el agua que en sus mejillas el dolor destila.

aun los más pequeños. cerrados no tendría tus pensamientos. verdaderas. que me contemplaba como a aquel que del sueño se despierta. si a aquellos que nos aman condenarnos?» 105 Luego vi gente ardiendo en fuego de ira.» 126 Y él dijo: «Si cien máscaras tuvieses sobre el rostro. dando tumbos. por cuyo nombre dioses contendieron. en guerra tanta. con ese aspecto que a piedad nos mueve. si me escuchas te contaré -le dije lo que he visto.» Y el Señor. por la muerte que le apesadumbraba. 117 Mi guía entonces. 132 No pregunté “qué tienes”. fuera de ella. 129 Es lo que viste para que no excuses al agua de la paz abrir el pecho. como hiciera . y donde toda ciencia resplandece. que de la eterna fuente se derrama. 120 y has caminado más de media legua con los ojos cerrados.diciendo: «Si eres sir de la ciudad. cuando las piernas me fueron tan flojas. Pisistrato. 106 108 y al joven inclinarse. dijo: «¿Qué tienes que te tambaleas. mas sus ojos alzaba siempre al cielo. que perdonase a sus perseguidores. supe que mis errores no eran falsos. 114 Cuando volvió mi alma hacia las cosas que son. 99 véngate de esos brazos atrevidos que a mi hija abrazaron. gritando: «Martiriza. 102 le respondía con templado rostro: «¿Qué haremos a quien males nos desea. 111 pidiendo al alto Sir. a pedradas matando a un jovencito. que benigno parecía. martiriza». hacia la tierra. a guisa de quien turban sueño o vino?» 123 «Oh dulce padre mío.

141 Y vimos poco a poco una humareda venir hacia nosotros. Y él a mí: «Bien lo pensaste. sabia y fiel. sin ver nada. escuchando a Virgilio aconsejarme: «Ten cuidado y de mí no te separes». 3 tan denso velo no tendió en mi rostro como aquel humo que nos envolvió. 135 mas pregunté para animar tus pasos tal conviene avivar al perezoso. lo que oigo ¿son espíritus?» le dije. y nunca sentí tan áspero pelo. 144 145 CANTO XVI Negror de infierno y de noche privada de estrella alguna. era. cual la noche. como empezaban todos a un tiempo y en el mismo modo. cuando desanimado el cuerpo yace. la escolta mía vino hacia mí ofreciéndome su hombro. mirando hasta donde alcanzaba nuestra vista contra la luz radiante y vespertina. 15 Oía voces como que implorasen la paz y la clemencia del Cordero de Dios que borra todos los pecados. que tardo emplea al despertar su tiempo. o tal vez muera.» 138 Por el ocaso andábamos. 18 Agnus Deí. bajo un pobre cielo. 6 No podía siquiera abrir los ojos por lo que. 12 andaba por el aire amargo y sucio. pues.» 24 .quien mira. y en completa concordia parecían. hasta el sumo de nubes tenebroso. de la iracundia van soltando el nudo. ni un sitio había para resguardarnos: el aire puro nos quitó y la vista. con los ojos. 9 Como el ciego que va tras de su guía para que no se pierda ni tropiece en obstáculo alguno. 21 «Maestro.

» 36 Entonces comencé: «Con este rostro que destruye la muerte. dímelo. y si vernos el humo no nos deja. nos mantendrá cercanos el oírnos. y de maldad cubierto y agravado. 60 . y tengo que aclararla.» 45 «Yo fui lombardo y Marco me llamaban. como tú dices. 39 Y si Dios en su gracia me ha tomado. y de nosotros hablas como si aún midieses el tiempo por calendas?» 27 Esto por una voz fue preguntado. y he llegado hasta aquí desde el infierno. criatura -le dije que te limpias para volver hermosa a quien te hizo. con la cual las relaciono. «Contéstale --me dijo mi maestroy si hay subida por aquí pregunta.«¿Quién eres tú que cortas nuestro humo. tanto que quiere que su corte vea de modo inusitado en estos tiempos. voy arriba. que me dan certeza de lo otro. 54 Era antes simple y ahora se ha hecho doble con tus palabras. del mundo supe.te prometo que haré lo que me pides.» 28 30 «Oh.» 33 «Cuanto me es permitido he de seguirte. maravillas oirás si me acompañas. y tus palabras sean nuestra escolta. 48 Para subir camina siempre recto» Me respondió y dijo luego: «Te pido que por mí implores cuando estés arriba. 42 no me ocultes quién fuiste antes de muerto. y dime si el camino es éste. mas me estalla dentro una duda.» 51 «Por mi fe -yo le dije. y amé esa virtud a la que nadie tiende ya su arco. 57 El mundo por completo está desierto de cualquiera virtud.

87 sale sencilla el alma y nada sabe. en que el cielo nada puede. una luz para el bien o el mal os dieron. 96 Hay leyes. si el mundo os descamina. que si se cansa en el primer combate contra el cielo. 73 75 Y libre voluntad. tal que la vea y que la enserle a otros. y ella cría vuestra mente. cual la muchacha que llorando y riendo juguetea. 93 Y es necesario el freno de las leyes. luego lo vence si bien se sustenta. 69 Destruido sería así en vosotros el libre arbitrio. si no tuerce su amor freno ni guía. no digo todos. mas aunque lo diga. igual que si moviese todas las cosas él obligatoriamente. y es necesario un rey. obra de un gozoso artista. salvo que. pero ¿quién las administra? . 66 Cualquier causa achacáis los que estáis vivos al cielo. y al mal dar luto. aun antes de existir. y luego dijo: «Herrnano. 72 El cielo inicia vuestros movimientos. 79 78 81 Y por esto. la causa que buscáis está en vosotros: y verdaderamente he de explicártelo: 84 De la mano de Aquél que la acaricia. y no sería justo dar la alegría al bien. y tú de él has venido. aquí se engaña y corre detrás de él. 90 Primero saborea el bien pequeño. 76 A mayor fuerza y a mejor natura libres estáis sujetos. que al menos vea de la ciudad auténtica la torre.» 63 Un gran suspiro que acabó en un ¡ay! lanzó primero. el mundo es ciego. que a la tierra o al cielo lo atribuyen.mas la razón te pido que me digas. gustosa vuelve a aquello que la alegra.

y Guido de Castel. dices. que hizo bueno el mundo. 114 En la tierra que riegan Po y Adige. 106 108 Uno a otro apagó.» 129 «Oh Marco mío –dije. que sabe que su guía sólo tiende a aquel bien del que ella come. les mostraban. de acercarse a los buenos o de hablarlos. 111 porque juntos no temen uno al otro: Si no me crees. el buen Gherardo. y no vuestra natura corrompida. mas no tiene partida la pezuña. 105 Solía Roma.Nadie. pues distingue las hierbas la simiente. 101 102 Bien puedes ver que la mala conducta es la razón que al mundo ha condenado. 132 Más qué Gherardo es ése que. a la francesa. por confundir en ella dos poderes ella y su carga en el fango se ensucian. y está la espada junto al báculo. recuerda las espigas. por vergüenza. la humana y la divina. 115 117 Ahora puede cruzar sin miedo alguno cualquiera que dejase. tener dos soles que una y otra senda. pace de aquel. por sabio. quedó de aquella raza extinta . 124 125 126 Puedes decir que la Iglesia de Roma. pues su pastor acaso rumie. mejor llamado el sencillo lombardo. 120 Tres viejos hay aún con quien reprende a la nueva la antigua edad.bien hablaste. y ahora discierno por qué de la herencia los hijos de Leví privados fueron. y una y otro unidos forzosamente. y tardo Dios les parece en que con él les llame: 123 Corrado de Palazzo. marchan mal las cosas. valor y cortesía se encontraban. 99 y la gente. antes de entrar en liza Federico. y no busca otra cosa.

Quedad con Dios.» De este modo se fue y no quiso oírme. y no veías sino como los topos por la piel. si es que en los Alpes te sorprendió la niebla. que nada le llegaba del exterior que recibir pudiese. 15 ¿si no son los sentidos. que el hombre nada advierte. 18 De la impiedad de aquella que se hizo el ave que en cantar más nos deleita. lector. pues más no os acompaño 140 141 Ved el albor. si de Gaya.pues. 9 Mis pasos a los fieles del maestro emparejando. a mi imaginación vino la huella. la esfera del sol por ellos entra débilmente. 137 138 Por ningún otro nombre le conozco. del buen Gherardo nunca hayas oído. -me respondió. por sí o por el Querer que aquí la empuja. 12 Oh fantasía que le sacas tantas veces de sí. que estaba ya en su ocaso. 144 CANTO XVII Acuérdate. que irradia por el humo ya clareando. no lo saco. 19 21 24 . quién te mueve? Una luz que en cielo se conforma. 3 cómo. y entonces tanto se encerró mi mente en si misma. su hija. 6 y tu imaginación será ligera en alcanzar a ver cómo de nuevo contemplé el sol. debo retirarme (allí está el ángel) antes que me vea. fuera de tal nube salí a los rayos muertos ya en lo bajo. aunque suenen en torno mil trompetas. cuando los húmedos y espesos vapores se dispersan ya. hablando toscano.corno reproche del siglo salvaje?» 135 «Me engañan tus palabras o me tientan.

27 alrededor estaba el gran Asuero.» 39 Como se rompe el sueño de repente cuando hiere en los ojos la luz nueva.Luego llovió en mi fantasía uno crucificado. 60 A tal invitación el paso unamos. mucho mayor de la que se acostumbra. . Ester su esposa. viendo un deseo. 30 Y como se rompiera aquella imagen por ella misma. tan íntegro en sus obras y palabras. 42 así mi imaginar cayó por tierra en cuanto que una luz hirió en mis ojos. igual que una burbuja a la que falta el agua que la hizo. 54 «Es un divino espíritu que muestra el camino de arriba sin pedirlo. cuando una voz me dijo: «Aquí se sube». fiero y desdeñoso en su apariencia. me faltaban así mis facultades. que otros males. y así se moría. los tuyos. madre. que aún antes de morir roto se agita. 45 Yo me volví para mirar qué fuese. que no cejara hasta no contemplarlo. 57 Nos hace igual que un hombre hace consigo. 51 Mas como al sol que ciega nuestra vista y por sobrado vela su figura. que quien se hace rogar. ¡Y me has perdido! soy la que lamento antes. y dijo: «Oh reina. 33 surgió de mi visión una muchacha llorando. Mardoqueo el justo. que me apartó de otro cualquier intento. y él a sí mismo con su luz esconde. su negativa con maldad prepara. ¿por qué airada te quisiste matar? Ahora estás muerta 25 34 36 por no querer perder a tu Lavinia. 47 48 y tan prestas las ganas se me hicieron para mirar quién era el que me hablaba.

75 Ya donde más no subía llegamos la escalera.» 84 Y él me dijo: «El amor del bien. por si oía alguna cosa en este nuevo círculo. valor mío!» -decía para mí. 67 69 70 72 «¡Oh.» 63 Así dijo mi guía. ¿qué pecado se purga en este círculo? Si quedos están los pies. luego al maestro me volví y le dije: 81 «Mi dulce padre. 66 sentí cerca de mí que un ala el rostro me abanicaba y escuché: «Beati pacifici. vuelve hacia mí la mente. porque sentía la fuerza de las piernas flaqueartne. 93 El natural no se equivoca nunca. y allí nos detuvimos. por qué me abandonas. y en el segundo él mismo se controla.» 90 Ni el Creador ni la criatura. nunca sin amor estuvieron -él me dijoo natural o de ánimo. mas puede el otro equivocar su objeto. porque el vigor o poco o mucho sea. dime. como la nave que ha llegado al puerto. y yo con él nos dirigimos hacia la escalera. 78 Puse atención un poco. aquí se arregla el remo perezoso. aquí se repara. no lo estén las palabras. y cuando estuve en el primer peldaño. que están sin mala ira. y sacarás algún buen fruto de nuestra dernora.procuremos subir antes que venga la noche y hasta el alba no se pueda. ya sabes. 85 .» Estaban ya tan altos los postreros rayos de los que va detrás la noche. 96 Mientras que se dirige al bien primero. que en torno aparecían las estrellas. 87 Y para que lo entiendas aún más claro. escaso de sus deberes.

a nadie del Principio. la gracia. 99 mas cuando al mal se tuerce. y por lograrlo combatimos todos. 105 Ahora bien. tras justo arrepentirse.no puede ser razón de mal deleite. 129 Si lento es ese amor en dirigirse o en conquistar a Aquel. que se ama el mal del prójimo. 133 135 . 109 111 Resta. del propio odio las cosas están libres. ni por sí mismo. y lo ansiamos. como nunca de la dicha de su sujeto amor la vista aparta. contra el Autor se vuelven sus acciones. honor y fama teme perder porque otro le supere. y ahora quiero que conozcas. le atormenta. 132 Hay otro bien que hace infeliz al hombre. suprimido su vecino. de la venganza se hace deseoso. 120 y hay quien por las injurias se enfurece. si bien divido. el que corre hacia el bien corruptamente. 124 126 Todos confusamente un bien seguimos donde se aquiete el ánimo. 117 quién que el poder. aguarda elevarse. 102 Entenderás por ello que el amor es semilla de todas las virtudes y de todos los actos condenables. y necesita urdir el mal ajeno. la buena esencia. 123 Este triforme amor aquí debajo se llora. o con cuidado más o menos al bien de lo que debe. y por esto sólo quiere que derriben a aquel de su grandeza. 108 y como dividido no se entiende. y se entristece y quiere lo contrario. que es el fruto y raíz de todo bien. odiar a aquel ninguno puede hacerlo. y que dicho amor de vuestro fango nace en tres maneras: 114 Quién. esta cornisa. no es la felicidad.

mi visión se aviva tanto en tu luz. que se dio cuenta del medroso deseo que ocultaba sin hablar. e impulsa al alma a que se vuelva a ésta. me expliques ese Amor al que reduces cualquiera bien obrar o su contrario. que ya distingo claro lo que tu ciencia abarca o me describe: 12 Y así te pido. sobre nosotros se purga en tres círculos. me lo callo. y el error verás de los ciegos que en guía se convierten. 30 presa el alma se entrega así al deseo. vuelta hacia ella. 3 y yo. caro y dulce padre.» 15 «Dirige -dijo. que a amar presta fue creada. 24 y si. se mueve a cualquier cosa que le place. 6 Mas el padre veraz. Amor se llama ese doblegarniento. mas cómo tripartito se organiza. 9 Y yo: «Maestro.El amor que a este bien se ha abandonado. tan pronto del placer es puesta en acto. 16 . 21 La percepción. 137 138 CANTO XVIII Había terminado sus razones mi alto doctor. como el fuego a lo alto se dirige. 27 Y. 18 El alma. de seres verdaderos saca la imagen que despliega dentro. a quien nueva sed atormentaba. mas por dentro me decía: «mi preguntar acaso le molesta». mirando atentamente si en mis ojos mostraba mi contento.a mí las claras luces del intelecto. que por gozar de nuevo entra en vosotros. para que tú lo encuentres. porque su forma a subir fue creada donde más se conserva en su materia. se doblega. me alentó a que preguntase. callaba.

no es mérito si va torcida o recta. mas no todo sello es bueno aunque la cera sea buena. y está a ella unida. y el umbral guarda del consentimiento.» 39 «Con tus palabras y mi ingenio atento -le respondí. cual la vida en las plantas por sus frondas 54 Mas de dónde nos vengan las primeras nociones a la mente. pero esto de otras dudas me ha llenado. aguarda entonces a Beatriz. según que buen o mal amor tome o desdeñe. y no reposa hasta que goza de la cosa amada. 33 Ahora comprenderás cuánto está oculta esta verdad a la gente que dice que todo amor sea loable cosa.ya sé qué es el amor. pues que de fe es materia. si quieres más. . 46 48 Cualquiera fortna sustancial. como en la abeja el arte de hacer miel. 42 pues si el amor se ofrece desde fuera. y del primer apetecer las causas. y este deseo no merece desprecio ni alabanza. se dieron cuenta de esta libertad. y el alma no procede de otro modo. » 44 45 «Cuanto ve la razón puedo decirte -dijo-.impulso espiritual. 36 porque acaso parece su materia que es siempre buena. 66 Los que al fondo llegaron razonando. innata os es la virtud que aconseja. ni se demuestra más que por efectos. 60 Mas porque a éste aún otros se añaden. 51 la cual no es perceptible sino obrando. una específica virtud contiene. lo ignorarnos. que aparte de la materia está. 57 que en vosotros están. 63 Este es pues el principio del que parte en vosotros el mérito.

» 75 La luna. pues corriendo aquella magna turba se movía. quienes venían del buen querer y justo amor llevados.» 100 101 102 «Raudo. 69 Aun suponiendo que obligadamente surja el amor que dentro se os encienda. 83 84 y yo. y dos gritaban llorando delante: 99 «Corrió María apresurada al monte. 87 mas fue esta soñolencia interrumpida súbitamente por gentes que a espaldas nuestras. que la razón abierta y llana tenía ya después de mis preguntas. y procurar debieras recordarlo por si ella te habla de esto. divagaba cual hombre adormilado. cuando a Baco imploraban los tebanos. como un caldero ardiendo por completo. que el tiempo no se pierda por poco amor -gritaban los demás-. 90 Como el Ismeno y el Asopo vieron furia y turbas de noche en sus orillas.y al mundo le dejaron sus morales. 81 Y la sombra gentil. que el arte de obrar bien torne la gracia. y para sojuzgar Lérida César. casi a media noche tarda. 76 91 93 así por aquel círculo avanzaban. 78 corriendo por el cielo los caminos que el sol inflama cuando los de Roma lo ven caer entre Corsos y Sardos.» 105 . 96 Enseguida llegaron. tocó en Marsella y luego corrió a España. 72 A esta noble virtud Beatriz la llama libre albedrío. la potestad tenéis de refrenarlo. raudo. hacia nosotros caminaban. por quien a Piétola más que a la propia Mantua se celebra me había liberado de mi peso. más raras las estrellas nos hacía. por lo que pude ver.

129 Y aquel que en todo trance me ayudaba dijo: «Vuélvete aquí y mira esos dos que vienen dando muerdos a la acidia. 108 éste que vive.«Oh gente a quien fervor agudo ahora compensa neglilgencia o dilaciones que por tibieza en bien obrar pusisteis. 121 porque a su hijo. se me introdujo un nuevo pensanmiento.y hallaréis el paso. tú perdona si la justicia te es descortesía. de que el Jordán su descendencia viese. que ya verse no podían. en cuanto luzca el sol quiere ir arriba.» 124 126 Ignoro si calló o si más nos dijo.» 132 120 123 Detrás todos decían: «Antes muerto estuvo el pueblo a quien el mar se abriera. 114 De movernos estamos tan ansiosos que parar no podemos. y triste se hallará de haber mandado. mal del cuerpo entero. tan lejos se encontraba de nosotros. a una vida sin gloria se ofrecieron. y uno de estos espíritus: «Seguidnos detrás --nos dijo-. 133 Y aquellos que la suerte no sufrieron del vástago de Anquises hasta el fin. decidnos pues dónde hay una abertura. 135 138 141 . y peor de la mente. 118 Y hay alguno con un pie ya en la fosa. que pronto llorará aquel monasterio. esto escuché y me agrada el recordarlo. y cierto no os engaño. 117 Yo fui abad de San Zeno de Verona bajo el imperio del buen Barbarroja. ha puesto en vez de su pastor legal. del cual doliente aún Milán se acuerda. y malnacido.» 111 Estas palabras díjolas mi guía.» 136 Luego cuando esas sombras tan lejanas estaban.

y quien se me habitúa. y su semblante desmayado. a cantar comenzó. 26 27 «Oh. 7 . bizca en los ojos. 30 Cogió a la otra. cuando yo vi una dama santa y presta al lado de mí para confundirla. y bien derecha la ponía al poco. y en los pies torcida. 21 Yo aparté a Ulises de su incierta ruta con mi cantar. surgir por vía oscura poco tiempo- 4 3 6 me llegó en sueños una tartamuda. ¿quién es ésta?» -fieramente decía. como quiere el amor. descolorida y con las manos mancas.la dulce sirena. tal que con pena habría de ella apartado mi mente. raramente me deja: ¡Así lo atraigo!» 24 Aún no se había cerrado su boca. Virgilio. así mi vista le volvía suelta 12 la lengua. 9 Yo la miraba. tan grande es el placer que da el oírme. coloreaba. 144 145 CANTO XIX Cuando el calor diurno no consigue hacer ya tibio el frío de la luna. que por divagación cerré los ojos. rasgándole el traje. y le abrió por delante. 18 «Yo soy -cantaba. y él llegaba en la honesta fijándose tan sólo. que en la mar enloquece a los marinos. por la tierra vencido y por Saturno. 15 Después de haberse en el hablar soltado. Virgilio. 1 -que es cuando los geomantes la Fortuna Mayor ven en oriente antes del alba. y tanto de uno en otro divagaba.---. y mostrándole el vientre. y como el sol conforta los fríos miembros que la noche oprime. y en sueño convertí mi pensamiento.del que nacieron otros y diversos.

» 36 Me levanté. apenas sobrepasados fuimos por el ángel. aquí se cruza» dicho de un modo suave y benigno. pues tendrán dueña el alma del consuelo. hallaremos la entrada para que entres. Qui lugent afirmando ser dichosos. 42 Cuando escuché «Venid. 51 «¿Qué tienes que a la tierra sólo miras?» mi guía comenzó a decirme. cuanto se parte la roca por dar paso a aquel que sube. y luego vuelve al grito. que no se escucha en esta mortal marca. 48 Movió luego las plumas dando aire. y así. arriba nos condujo quien hablaba entre dos caras del duro macizo.» 63 Cual primero el halcón sus patas mira. levanta. y cómo de ella el hombre se libera. que hace de sí un medio arco de puente. que de cisne parecían. que a ella me inclina.» 57 «Has visto --dijo. 54 Y yo: «Me hace marchar con tantas dudas esa nueva visión. 45 Con alas.aquella antigua bruja por quien se llora encima de nosotros. y camina más aprisa. y se apresura por afán de la presa que le llama. ven. 33 Miré. vuelve la vista al reclamo que mueve el rey eterno con las grandes ruedas. anduve hasta llegar donde se cruza. y estaban ya colmados de pleno día el monte y sus recintos. así hice yo. 64 66 69 . con sol nuevo a la espalda caminábamos.me despertó el hedor que desprendía. 39 Siguiéndole. 60 Bástete así. y el buen maestro: «¡Al menos tres voces te he dado! ---dijo-. llevaba la cabeza tal quien de pensanúentos va cargado. y no puedo apartar del pensamiento.

Cuando en el quinto círculo hube entrado,
vi por aquel a gentes que lloraban,
tumbados en la tierra boca abajo.
Adhaesit pavimento anima mea'
oí decir con tan altos suspiros,
que apenas se entendían las palabras.

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73
75

«Oh elegidos de Dios, cuyos sufrires
justicia y esperanza hacen más blandos,
hacia la alta subida dirigirnos.»

78

«Si venís de yacer aquí librados,
y queréis pronto hallar vuestro camino,
llevad siempre por fuera la derecha.»

81

Así rogó el poeta, y contestado
fue así poco delante de nosotros; y yo
descubrí en el hablar a un escondido;

84

y a los de mi sefíor volví los ojos:
él asintió con ceño placentero,
a aquello que mi vista le pedía.

87

Luego que pude hacer lo que gustaba,
me puse sobre aquella criatura,
cuyas palabras mi atención movieron,

90

«Alma ---diciendo-- en cuyo llanto eso
que no puede volver a Dios madura,
deja un poco por mí el mayor cuidado.

93

¿Quién fuisteis, y por qué vuelta la espalda
tenéis arriba.P ¿Quieres que te pida
algo de allí de donde vengo vivo?»

96

Y él me dijo: «El porqué nuestras espaldas
vuelve el cielo hacia sí, sabrás; mas antes
scías quod ego fui succesor Petri

99

Entre Siestri y Chiavani va corriendo
un río hermoso, y en su nombre tiene
el título mi estirpe más preciado.

102

Cómo pesa el gran manto a quien lo guarda
del fango, provee un mes y poco más;
plumas parecen todas otras cargas.

105

Mi conversión tardía fue, ¡Ay de mí!;
pero cuando elegido fui romano
pastor, vi que la vida era mentira.

108

Vi que allí el corazón no se aquietaba,
ni subir más podía en esa vida;
por lo cual me encendí de amor por ésta.

111

Hasta aquel punto, mísera, apartada
de Dios estuvo mi alma avariciosa;
y, como ves, aquí estoy castigado.

114

Lo que hace la avaricia, se declara
en la purga del alma convertida;
no hay en el monte más amarga pena.

117

Y como nuestros ojos no pusimos
en alto, fijos sólo en lo terreno,
la justicia en la tierra aquí los clava.

120

Y como la avaricia a cualquier bien
apagó nuestro amor, y nuestras obras
se perdieron, nos tiene la Justicia

123

de pies y manos presos y amarrados:
y cuanto le complazca al justo Sir
inmóviles, tumbados estaremos».

126

Me había arrodillado y quise hablarle;
mas cuanto comencé, y él se dio cuenta,
de mi respeto, sólo al escucharle,

129

«¿Por qué te inclinas ---dijo- de ese modo?»
y le dije: «Por vuestra dignidad
estar de pie me impide mi conciencia.»

132

«¡Endereza las piernas y levanta,
hermano! -respondió--, no te equivoques:
de un poder mismo todos somos siervos.

135

Y si aquel santo evangélico texto
que dice necque nubent, entendiste,
comprenderás por qué hablo de este modo

137
138

Ahora vete, no quiero que te pares
más, pues turbas mi llanto con tu estancia,
con el cual se madura lo que has dicho.

141

Tan sólo una sobrina, Alagia, tengo,

142

buena de suyo, si es que nuestra casa
no la haya hecho a su ejemplo malvada;
y ésta tan sólo de allí me ha quedado.»

144

CANTO XX
Contra un mejor querer otro no lucha;
y contra mi placer, por complacerle,
saqué del agua la esponja aún sedienta.

3

Eché a andar y mi guía echó a andar por los
lugares libres, siguiendo la roca,
cual pegados de un muro a las almenas;

6

pues la gente que vierte gota a gota
por los ojos el mal que el mundo llena,
al borde se acercaba demasiado.

9

¡Maldita seas tú, oh antigua loba,
que más que el resto de las bestias matas,
a causa de tus hambres desmedidas!

12

¡Oh, cielo, que se cree que cuando gira
puede cambiar las leyes de aquí abajo!,
¿cuándo vendrá quien a ésta le haga huir?

15

A paso lento y corto caminábamos,
atento yo a las sombras, que sentía
llorar piadosamente y lamentarse

18

y por ventura oí. «¡Dulce María!»
clamar así en el llanto ante nosotros,
como hace una mujer que esté pariendo;
y que seguía- «Fuiste tú tan pobre
cuanto se puede ver por el cobijo
donte tu santa carga depusiste.»

19
21

24

Oí seguidamente: «Oh buen Fabricio,
antes virtud quisiste en la pobreza,
que gran riqueza poseer vicioso.»

25
27

Estas palabras tanto me placían,
que avancé un poco más por conocer
a aquel que parecía proferirlas.

30

Aquel hablaba aún del generoso
trato de Nicolás con las doncellas
para guardar su juventud honesta.

33

«Oh espíritu que tanto bien proclamas,
dime quién fuiste --dije y por qué sólo
repites estas dignas alabanzas.

36

No quedarán tus palabras sin premio,
si vuelvo a completar la corta senda,
de aquella vida que al término vuela.»

39

Y aquél: «Te lo diré, no porque espere
consuelo en ello, sino porque tanta
gracia en ti luce aun antes de estar muerto.

42

Yo fui raíz de aquella mala planta
que la tierra cristiana ha ensombrecido,
tal que buen fruto rara vez se coge.
Mas si Duay y Gante, Lila y Brujas
pudieran, su venganza encontrarían;
yo la suplico a aquel que todo juzga.
Hugo Capeto fui llamado abajo;
de mí nacieron Felipes y Luises
por quien Francia regida fue de nuevo.

43
45
46
48

51

De un carnicero de París fui hijo:
al extinguirse ya los viejos reyes,
salvo el que en paños grises envolvieron,

52
54

me encontré entre las manos con las riendas
del gobierno, y con tanto poderío
adquirido, y con tantos partidarios,

57

que a la corona viuda promovida
fue la cabeza de mi hijo, el cual
hizo nacer los consagrados huesos.

60

Mientras que la gran dote de Provenza
no quitó la vergüenza de mi estirpe,
valía poco, pero mal no hacía.

61

Allí empezó con fuerza y con mentira
su rapiña; mas luego, por enmienda,
Ponthieu tomó, Gascuña y Normandía.

64

Carlos a Italia vino y, por enmienda,
víctima hizo a Corradino; y luego
a Tomás, por enmienda, empujó al cielo.

63

66
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69

Un tiempo veo, no muy lejos de ese,
en que saldrá de Francia aún otro Carlos,
para que sepan más de él y los suyos.

71
72

Sale sin armas, con la lanza sólo
con la que judas contendió, y la clava
en Florencia, y el vientre le desgarra.

74
75

Tierras no, mas pecados y deshonra,
para él adquirirá, tanto más graves,
cuanto más leve el daño le parezca.

78

A otro, que sale preso de una nave,
a su hija vender regateando
veo cual los corsarios las esclavas.
¡Oh avaricia! ¿qué más hacer puedes,
si de mi sangre así te has adueñado,
que no se cuida de su propia carne?
Por remediar lo hecho y lo futuro,
veo en Anagi entrar la flor de lis,
y en su vicario hacer cautivo a Cristo.
Le veo nuevamente escarnecido;
hiel y vinagre renovar le veo,
y entre vivos ladrones darle muerte.
Veo al nuevo Pilatos tan cruel,
que no le sacia esto, y sin decreto
lleva las velas avaras al Templo.
¿Cuándo podré alegrarme, Señor mío,
mirando la venganza que, escondida,
hace dulce el secreto de tu ira?
Lo que decía de la única esposa
del Espíritu Santo, y que te hizo
volverte a mí para que te explicara,
la letanía es de nuestras preces
mientras el día dura; y cuando marcha
es un contrario son el que entonarnos.

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102

A Pigmalión recordarnos entonces,
a quien traidor, ladrón y parricida
hizo su desmedido afán de oro;

103

y del avaro Midas la miseria,

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105

que siguió a su pedir desmesurado,
que será bueno reírla por siempre;

108

al loco Acán después nos referimos,
cómo robó el botín, tal que la ira
de Josué parece que aún le muerda.

109

A Safira acusamos y al marido;
de Eliodoro las coces alabamos;
y gira en todo el monte por su infamia.

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114

Polinestor que mató a Polidoro;
y para terminar se grita: "Craso
di, ¿cómo sabe el oro, pues lo sabes?"

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117

Así habla en alto el uno, en bajo el otro;
según la fuerza que nos espolea
a andar a paso lento o más ligero:

120

Mas proclamando la virtud diurna
no era el único; sólo que aquí cerca
la voz no levantaba ningún otro.»

123

Nos habíamos ya ido de su lado,
procurando avanzar en el camino
lo que nuestros recursos permitían,

126

cuando escuché, como si algo se hundiera,
temblar el monte, y me asaltó tal frío
como le asalta a aquel que va a la muerte.

129

111

De cierto no tembló tan fuerte Delos,
antes de que Latona hiciera el nido,
para alumbrar del cielo los dos ojos.

132

Luego un clamor se oyó por todas partes
tal, que el maestro se volvió hacia mí
«Mientras te guíe --dijo- no te asustes.»

135

Gloria in excelsis todos deo
decían, por lo que escuché, de cerca,
y pude comprender lo que gritaban.
Suspendidos e inmóviles estábamos,
igual que los pastores al oírlo,
hasta que terminó el temblor y el canto.
Luego seguimos nuestra santa ruta,
viendo yacer las sombras por la tierra,

130

136
138

141

vueltas de nuevo al llanto acostumbrado.

144

Con tanta guerra nunca la ignorancia
de conocer me hizo deseoso,
si es que no se equivoca mi memoria,

147

cuanta creí tener, pensando, entonces;
ni a preguntar osaba por la prisa,
ni comprendía nada por mí mismo:
y marchaba asustado y pensativo.

150

CANTO XXI
Esa sed natural que no se aplaca
sino con aquel agua que la joven
samaritana pidió como gracia,

3

me apenaba, y punzábarne la prisa
por la difícil senda tras mi guía
doliéndome con la justa venganza.

5
6

Y he aquí que, como escribe Lucas
que a dos en el camino vino Cristo,
salido de la boca del sepulcro,

9

apareció una sombra detrás de nosotros,
al pie mirando la turba yacente;
y antes de percatamos de él, nos dijo:

10
12

«Oh hermanos míos, Dios os de la paz».
Nos volvimos de súbito, y Virgilio
le devolvió el saludo que se debe.

15

Dijo después: «En la corte beata,
en paz te ponga aquel veraz concilio,
que en el exilio eterno me relega.»

17
18

«¡Cómo! -nos dijo, caminando aprisa-:
¿si sombras sois que aquí Dios no destina,
quién os ha hecho subir por su escalera?»

21

Y mi doctor: «Si miras las señales
que éste lleva, y que un ángel ha marcado
verás que puede irse con los buenos.

24

Mas como la que hila día y noche
no le había acabado aún la husada
que Cloto impone y a todos apresta,

27

su alma, que es hermana de las nuestras,
subiendo no podía venir sola,
porque no puede ver como nosotros.

30

Y me sacaron de la gran garganta
infernal, para guiarle, y guiarele
hasta donde mi escuela pueda hacerlo.

33

Mas, si lo sabes, dime, ¿por qué tales
sacudidas dio el monte, y por qué a una
parecieron gritar hasta su base.?»

36

Así dio, preguntando, en todo el blanco
de mi deseo, y con las esperanzas
aquella sed sentí más satisfecha.

39

Y aquel dijo: «No hay cosa que sin orden
pase en la santidad de la montaña,
o que suceda fuera de costumbre.

42

De toda alteración esto está libre:
uno que el cielo dio y que en él recibe
puede ser la razón, y no otra causa.

44
45

Porque la lluvia, el granizo, la nieve,
el rocío y la escarcha más arriba
no caen de la escalera de tres gradas;

48

nubes espesas no hay ni enrarecidas,
ni rayos, ni la hija de Taumente,
que abajo cambia a menudo de sitio;

50
51

no sigue el viento seco más arriba
que la más alta de las escaleras,
donde se sienta el vicario de Pedro.

54

Acaso tiemble abajo, poco o mucho,
mas por mucho que el viento allá se esconda,
no sé cómo, aquí arriba nunca tiembla.

57

Tiembla cuando algún alma ya limpiada
se siente, y se levanta o se encamina
para subir; y tal grito la sigue.

60

Da prueba ese deseo de estar limpia,
que, libre ya para mudar de sitio,
toma al alma y la empuja con deseo.

63

Antes lo quiso, y lo impidió el talento

pues contra ese deseo, la Justicia,
como fue en el pecar, pone al castigo.

66

Y yo que en estas penas he yacido
más de quinientos años, sólo ahora
anhelo libremente un mejor solio:

69

por eso el terremoto y los piadosos
espíritus oisteis, alabando
a aquel Señor, que pronto los reclame.»

72

Así nos dijo; y tal como disfruta
más del beber quien tiene sed más grande,
no podría explicar mi gran contento.

75

Y el sabio guía: «Ya comprendo ahora
la red que os prende y cómo deslazarla,
y por qué hay regocijos y temblores.

78

Ahora quién fuiste plázcate contarme,
y por qué tantos siglos has yacido
aquí, muéstramelo con tus palabras.»

81

«En la edad que el buen Tito, con la ayuda
del sumo rey, vengó los agujeros
de aquella sangre por Judas vendida,

82
84

con el nombre que más dura y más honra
vivía yo» -repuso aquel espírituya bastante famoso, mas sin fe.

87

Tan grande fue lo dulce de mi canto,
que, tolosano, a Roma me trajeron,
y merecí con mirto honrar mis sienes.

90

Por Estacio aún la gente me conoce:
canté de Tebas y del gran Aquiles;
mas quedó en el camino la segunda.

93

Semilla de mi ardor fueron las ascuas,
que me quemaron, de la llama santa
en que han sido encendidos más de miles;

96

de la Eneida te hablo, la cual madre
me fue, y me fue nodriza en la poesía:
sin ella no valdría ni un adarme.

99

Y por haber vivido cuando allí
vivió Virgilio, un sol consentiría

85

105 que risa y llanto siguen tan de cerca la pasión que genera a cada uno.» 129 Para abrazar los pies ya se inclinaba a mi doctor.» 102 Se volvió a mí Virgilio a estas palabras con rostro que. y «No tengas ningún miedo de hablar --me dice-. que al querer menos sigue en los sinceros. y sólo vino de las palabras que le prodigaste. y se calló la sombra. oh antiguo espíritu. porque somos los dos sombras. es el mismo Virgilio. mas la virtud no puede cuanto quiere. háblale y revela lo que con tanto afán ha preguntado» 120 Por lo que yo: «Quizás te maravilles de por qué me reí.» CANTO XXII 135 . dijo: «Calla». no lo hagas.más del debido aún antes de marcharme. la otra me pide que hable. olvídala por falsa. pero aún quedarás más admirado.¿por qué hace un rato tu semblante me ha mostrado un relámpago de risa?» 114 Ahora estaba cogido por dos partes una me hace callar. 123 Este que arriba guía mi mirada. y yo suspiro y me comprende 117 mi maestro. 108 Así que sonreí como al secreto. y trato como sólidas las sombras. más él le dijo: «Hermano.» 132 Y él alzando: «Ahora puedes comprender la cantidad de amor en que me enciendes. 111 y: «así tanto trabajo en bien acabe -dijo. callando. y me miró los ojos que revelan más el alma. cuando olvido que somos cosas vanas. 126 Si de otra causa pareció mi risa. en quien las fuerzas tomaste de cantar dioses y héroes.

9 cuando Virgilio comenzó: «El Amor prendido en la virtud. 3 y a los que tienen ansias de justicia llamó beatos. junto a tanto saber que por estudios poseías?» 24 A Estacio estas palabras le causaron primero una sonrisa. 36 Y si el rumbo no hubiese enderezado. porque la causa cierta está escondida. siempre a otro prende con tal de que su llama manifieste. 33 Sabe pues que alejado de avaricia fui demasiado. 10 12 desde el punto en que vino con nosotros Juvenal hasta el limbo del infierno. 27 En verdad muchas veces pasan cosas que dan materia falsa a nuestras dudas. 6 Y yo más leve que en los otros pasos caminaba. acaso pues me viste en aquel círculo.Ya el ángel se quedó tras de nosotros. aquel que al sexto círculo nos trajo. pero sus palabras hasta el sitiunt. 18 Pero dime. y esta escalera me parece corta. luego dijo: «Me prueba tu cariño lo que dices. y cuánto te admiraba me dijera. y como amigo explícame la causa: 21 cómo pudo encontrar dentro de ti un sitio la avaricia. una señal quitando de mi frente. y perdona como amigo si excesiva confianza alarga el freno. . 14 15 yo fui contigo tan benevolente como nunca con alguien que no has visto. 30 Tu pregunta me muestra que pensabas que en la otra vida hubiera sido avaro. tal que sin pena alguna seguía a los espíritus veloces. no más. y esta desmesura miles de lunas castigada ha sido. lo proclamaron.

y diametral se opone a algún pecado. enderezaron detrás del pescador luego tus velas?» 63 Y aquél a éste: «Tú me dirigiste a beber en las grutas del Parnaso. mas hace tras de sí a la gente sabia. qué luminarias. y luego junto a Dios me iluminaste. nueva progenie de los cielos baja. 66 Hiciste como aquél que va de noche con una luz detrás. por purgarme justo de lo contrario me encontraba. 51 por lo cual si con esa gente estuve que llora la avaricia. y de esa falta me arrepentí cual de las otras. no parece que fueses todavía fiel a la fe sin la que el bien no basta. 39 40 42 Supe entonces que mucho abrir las alas puede gastar las manos. disipando la sombra. que a él no le sirve.» 54 «Cuando contaste las peleas crueles de la doble tristeza de Yocasta -dijo el cantor de bucólicos versos- 56 57 por aquello que te inspirara Clío. ni en vida. el afán de los mortales?» en los tristes torneos diera vueltas. ni al extremo se arrepiente? 47 48 Y sabrás que la culpa que replica. por ti cristiano: mas para ver mejor lo que dibujo. maldita hambre de oro. 69 cuando dijiste: «El siglo se renueva. casi irritado con el ser del hombre. 45 ¿Cuántos renacerán todos pelados por ignorancia. pues quien peca en esto.al comprender allí donde escribías. juntamente con él su verdor seca. 60 Si esto es así. y el primer tiempo y la justicia vuelven.» 72 Por ti poeta fui. «¿Por dónde no conduces tú. ¿qué sol. 73 .

aquel Terencia antiguo. tuve mi bautismo. y yo. en el primer recinto de la cárcel. y con sus rectas vidas me hicieron despreciar toda otra secta. y esa tibieza en el recinto cuarto me recluyó por más de cuatro siglos. Deífile y Argía y así como lo fue de triste. Cecilio. Plauto. a Ismene. sin mis lágrimas ellos no lloraban. pero por miedo fui un cristiano oculto. y bastantes otros -le respondió. dime. 88 90 mostrándome pagano mucho tiempo. 97 99 100 102 105 También están Simónides y Eurípides. 83 84 y mientras que en mi mano hacerlo estuvo les ayudaba. Varrón.» Esos y Persio. 106 108 Allí se ven aquellas gentes tuyas. si lo sabes: y si están condenados y en qué círculo. que en la persecución de Domiciano. 75 Preñado estaba el mundo todo entero de la fe verdadera. Agatón y muchos otros griegos que de laureles se coronan.se encuentran con el Griego a quien las musas más amamantaron. y hablarnos muchas veces de aquel monte donde nuestras nodrizas se hallan siempre. 93 Tú pues. Antifonte. que sembraron los mensajeros del eterno reino. 87 Y antes de poetizar sobre los griegos y sobre Tebas.para darle color la mano extiendo. mientras que de subir nos ocupamos. 96 dónde está. y tomé por costumbre el visitarles. 111 . que ya este velo has levantado que me escondía cuanto bien he dicho. 81 Tan santos luego fueron pareciendo. 78 y tus palabras que antes he citado con las prédicas nuevas concordaban. Antígona.

conquistó la ciencia. y solitario yo detrás. 132 y así corno el abeto se adelgaza de rama en rama. 120 cuando mi guía: «Creo que hacia el borde volver el hombro diestro nos conviene. con manzanas de olor bueno y suave. pienso. 129 Mas pronto rompió las dulces razones un árbol puesto en medio del camino. 117 y habían cuatro siervas ya del día atrás quedado. 142 144 147 . que se extendía por las hojas altas. y Daniel. 138 Al árbol se acercaron los poetas. escuchando sus palabras. aquel abajo hacía. 135 Del lado en que el camino se cortaba. a Tetis y la hija de Tiresias. de nuevo atentos a mirar en torno. y a Deidamia con todos sus hermanos. esa que ahora intercede por vosotros. caía de la roca un licor claro. que despreciaba el alimento. 126 Ellos iban delante. lo subiera.» 141 «Más pensaba María en que las bodas -siguió. para que nadie. que en poetizar me daban su intelecto. y al timón la quinta enderezaba a lo alto el carro ardiente.» 113 114 Ya se callaban ambos dos poetas. ya libres de subir y de paredes. y una voz desde dentro de la fronda gritó: «Muy caro cuesta este alimento. y emprendimos la ruta más tranquilos pues lo aprobaba aquel alma tan digna.Vemos a aquella que mostró Langía. dando la vuelta al monte cual solemos.fueran honradas. Las antiguas romanas sólo agua bebían. que en su boca. » 123 Así fue nuestro guía la costumbre.

9 Y en esto se escuchó llorar y un canto labia mea domine. 24 No creo que a pellejo tan extremo seco. y tan flacos que del hueso la piel tomaba forma. ni cuando fue su ayuno más severo. de pálidos semblantes. 11 12 «Oh dulce padre. 28 . Miel y langostas fueron las viandas que en el yermo nutrieron al Bautista.» 150 153 CANTO XXIII Mientras los ojos por la verde fronda fijaba de igual modo que quien suele del pajarillo en pos perder la vida. en tal modo. se asombraba de ánimas turba tácita y devota. cual si pariera gozo y pesadumbre.» 15 Como los pensativos peregrinos. y néctar con la sed cualquier arroyo. que se vuelven a ellos sin pararse. al encontrar extraños en su ruta. hizo con hambre gustar las bellotas. 18 así tras de nosotros. pues el tiempo que nos dieron más útilmente aprovechar se debe. que en tal forma hablaban. 21 Todos de ojos hundidos y apagados. al llegar y pasamos. yo comencé.» 6 Volví el rostro y el paso sin tardarme. que me hicieron andar sin pena alguna. más aprisa. 26 27 Y pensando decíame: «¡Aquí viene la gente que perdió Jerusalén. ven pronto. y él: «Sombras que caminan de sus deudas el nudo desatando. junto a los sabios.La edad primera. 3 el más que padre me decía: «Hijo. ¿qué es lo que ahora escucho?». hubiese llegado Erisitone. bella como el oro. por lo cual es tan grande y tan glorioso como en el Evangelio se demuestra.

57 Pero dime. y conocí la cara de Forese.«Del querer eterno baja un efecto en el agua y en el árbol que dejasteis atrás. pero en la voz se me hizo manifiesto lo que el aspecto había deformado. ¡no te quedes aquí sin que me hables!» 54 «Tu cara. por Dios que así os deshoja. pues la razón aún no conocía de su piel escarnada y su flaqueza.» 48 «Ah. 51 dime en verdad de ti. con no menos dolor ahora la lloro -le respondí.cuando María devoró a su hijo! 30 Parecían sus órbitas anillos sin gemas: y quien lee en la cara "omo" bien podría encontrar aquí la eme. 39 cuando de lo más hondo de su rostro fija su vista me volvió una sombra. no pidas que hable. por seguir a la gula sin medida. no sabiendo cómo? 36 Maravillado estaba de tal hambre.» 60 Y él a mí. el anhelo produciendo.la piel. 32 33 ¿Quién pensaría que el olor de un fruto tal hiciese. que así enflaquece. o el de una fuente. luego fuerte exclamó: "¿Qué gracia es ésta?" 42 Nunca el rostro le hubiese conocido.al mirarla tan cambiada. y de quién son esas dos ánimas que allí te dan escolta. ni por la falta de carne que tenga. mal podrá hablar quien otra cosa quiere. que lloré cuando moriste. 63 Toda esta gente que llorando canta. 45 Esta chispa encendió de aquel tan otro rostro del todo mi conocimiento. santa se vuelve aquí con sed y hambre 66 . pues estoy atónito. no te fijes en la seca roña que me destiñe -rogaba.

78 Si antes se terminó el que tú pudieras pecar aún más. 99 en que será en el púlpito vedado el que las descaradas florentinas vayan mostrando en público las tetas. de que llegase la hora del buen dolor que a Dios volver nos hace. cinco años aún no han transcurrido. 94 96 Dulce hermano ¿qué quieres que te diga? Ya presiento unos tiempos venideros de que esta hora ya no está lejana. 81 ¿cómo es que estás arriba ya tan pronto? Yo pensaba encontrarte allí debajo. 90 Tanto más cara a Dios y más dilecta es mi viudita. mitiga nuestra pena: pena digo y debiera decir gozo.» 74 75 Yo contesté: «Forese. 69 Y ni un solo momento en este espacio dando vueltas. 87 Con devotas plegarias y suspiros me trajo de la playa en que se espera. 93 puesto que la Barbagia de Sicilia es más púdica ya con sus mujeres que la Barbagia en donde la he dejado. y me ha librado de los otros círculos.» 84 Y él respondió: «Tan pronto me ha logrado que beba el dulce ajenjo del martirio mi Nela con su llanto sin fatiga. cuanto en su bien obrar está más sola. donde el tiempo con tiempo se repara. cuando nos redimió la sangre suya. desde el día que el mundo por mejor vida trocaste.De comer y beber nos da el deseo el olor de la fruta y del rocío que se extiende por sobre la verdura. 72 que aquel deseo al árbol nos conduce donde Cristo gozoso dijo 'Eli'. 102 . a la que tanto amaba.

111 Ahora ya no te escondas más.» 114 Por lo que yo le dije: «Si recuerdas lo que fui para ti. oh hermano. aún será triste el recordar presente. mas hablando a prisa íbamos cual nao que empuja un viento favorable.» 132 CANTO XXIV Ni hablar a andar. ni andar a aquel más lento hacía. que no sólo yo. mira el lugar donde la luz no pasa. 126 Dice que habrá de hacerme compañía hasta que esté donde Beatriz se encuentra. ya para aullar sus bocas abrirían. 3 . y aquél la sombra por quien se ha conmovido cada cuesta de vuestro reino del que ya se marcha. allí es preciso que sin él me quede. el otro día. 117 De aquella vida me sustrajo aquel que va delante. subiendo y rodeando la montaña. cuando redonda se mostró la hermana de ese 120 --señalé el sol. y para mi fuiste.¿Qué bárbara hubo nunca o musulmanas que precisaran para andar cubiertas disciplina en el alma o de las otras? 105 Mas si supieran esas sinvergüenzas lo que veloz el cielo les depara. que os endereza a los que el mundo tuerce. sufrirán antes de que crezca el bozo a los que ahora con nanas consuelan. más toda esta gente. 108 pues si el vaticinar aquí no engaña. 123 De allí con sus auxilios me ha traído. Y aquél por la profunda noche llevóme de los muertos ciertos con esta carne cierta que le sigue. 129 Virgilio es quien tal cosa me ha contado -y se lo señalé-.

donde él sentía la plaga de la justicia que así le roía. y dime si estoy viendo a alguien notable entre esta gente que así me contempla. 26 27 Vi por el hambre en vano usar los dientes a Ubaldín de la Pila y Bonifacio.que tal deseo muestras 19 31 33 36 37 39 .» 10 12 «Mi hermana. que apacentara a muchos con su torre. y aquí purga con ayunos el vino y las anguilas de Bolsena. 29 30 Vi a Maese Marqués. y luego: «Aquí podemos a cualquiera nombrar pues tan mudado nuestro semblante está por la abstinencia. y esa cara a su lado. y no sé que «Gentucca» sentía yo. admiración ponían en las cuencas de los ojos. 21 tuvo la santa iglesia entre sus brazos: nació en Tours. continuando mis palabras dije: «Y asciende acaso más despacio de lo que en otro momento lo haría. que entre hermosa y entre buena no sé qué fuera más.y las sombras. que de mí más curioso parecía. y no vi ningún gesto de tristeza. sabiendo que vivía. Bonagiunta de Lucca. más muertas pareciendo.» 24 Uno por uno a muchos me nombró. alegre triunfa en el Olimpo ya de su corona. cosida más que otras. y que nunca veíase saciado. 6 Y yo. 18 Ese -y le señaló.es Bonagiunta. Él murmuraba. si es que sabes. Mas como hace el que mira y luego aprecia más a uno que otro. hice al luqués. y al nombrarles contentos parecían. «Alma –dije. 9 Mas dime de Piccarda.» 15 Dijo primero. que ocasión tuvo de beber en Forlí sin sequedades.

69 Y como el hombre de correr cansado deja andar a los otros.» 54 «¡Ah hermano. una mujer --él comenzó. aún sin velo. diciendo: «¿Cuándo te veré de nuevo?» 75 «No sé -repuse-. y a los dos satisfaz con tus palabras. . cuánto viviré.de hablar conmigo. la realidad en claro ha de ponerlo.que hará que mi ciudad te plazca aunque otros muchos la desprecien. anoto. 72 dejó que le pasara la grey santa y conmigo detrás vino Forese. lo que no sucedía con las nuestras.el nudo que al Notario. 66 así toda la gente que allí estaba. volviendo el rostro apresuró su paso. mas no será mi vuelta tan temprano. a veces en el aire hacen bandadas. y luego aprisa vuelan en hilera.» 51 Y yo le dije: «Soy uno que cuando Amor me inspira. y de esa forma voy expresando aquello que me dicta. 60 y quien se ponga a verlo de otro modo no encontrará ninguna diferencia. y pasea hasta que calma el resollar del pecho. 63 Cual las aves que invernan junto al Nilo. ya comprendo ---dijo. 45 Tú marcharás con esta profecía: si en mi murmullo alguna duda tienes. hazlo claramente. a Guiton y a mí separa del dulce estilo nuevo que te escucho! 57 Bien veo ahora cómo vuestras plumas detrás de quien os dicta van pegadas. 48 Pero dime si veo a quien compuso aquellas nuevas rimas que empezaban: «Mujeres que el Amor bien conocéis.» 42 «Hay nacida.» Y se calló bastante satisfecho. por su flaqueza y su deseo raudas.

111 Luego se fueron ya desengañadas.» 93 Como al galope sale algunas veces un jinete del grupo que cabalga. 90 Ahora quédate aquí. 99 Y cuando estuvo ya tan adelante. 96 con pasos aún mayores nos dejó. siempre más. se despoja.que antes no esté a la orilla mi deseo.y claro habrá de serte esto que más no puedo declararte. arrastrado a la cola de un caballo hacia aquel valle donde no se purga. que mis ojos seguían tras de él. y parece dispuesto a triste ruina. y a quien piden no responde. y ya perdí bastante caminando contigo paso a paso. que tanto llanto y súplicas desdeña.» 81 Y él: «Ánimo. por ganar honra en los primeros golpes. 87 No mucho han de rodar aquellas ruedas -y miró al cielo. de día en día. como en vano anhelantes chiquitines 108 que piden. mas por hacer sus ganas más agudas. 114 . del bien. pues veo al más culpable. que es caro el tiempo en este reino. y nos aproximamos al gran árbol. no mucho más lejos por haber sólo entonces hecho el giro 105 Vi gentes bajo aquel alzar las manos y gritar no sé qué hacia la espesura. como mi mente tras de sus palabras. y deja el cuerpo vilmente deshecho. les muestra su deseo puesto en alto. y me quedé con esos dos que fueron en el mundo tan grandes mariscales. 78 porque el lugar donde a vivir fui puesto. 102 vi las ramas cargadas y frondosas de otro manzano. 82 84 La bestia a cada paso va más rauda. hasta que ella le golpea.

más de mil pasos nos llevaron lejos. apretados seguimos caminando por la cuesta. borrachos. los tres mirando sin decir palabra. quien marcha hacia la paz. y así Virgilio. que Gedeón no quiso de su ayuda. oyendo fuimos culpas de la gula seguidas del castigo miserable. 132 «Solos así los tres ¿qué vais pensando?». por lo que me volví hacia mis doctores. y jamás pude ver en ningún horno vidrio o metal tan rojo y tan luciente. dijo una voz de pronto. de hierba y flores toda perfumada. 120 Decía: «Recordad a los malditos nacidos de las nubes. por aquí pasa. que. que hizo oler a ambrosía el aura toda. 150 . por beber tan flojos. y a los hebreos. 147 yo así sentía un viento por en medio de la frente. del albor anunciadora. y sentí un mover de plumas. 135 Alcé mi rostro para ver quién era. como el hombre a quien guía lo que escucha. 144 Y como. aquí debéis de dar la vuelta. con dos pechos lucharon con Teseo. sopla y aroma la brisa de mayo.» 117 Entre las frondas no sé quién hablaba. distanciados. 129 Ya en la senda desierta.» 121 123 124 126 Así arrimados a uno de los bordes. y me agité como un caballo joven y espantado. cuando a Madián bajó de las colinas.«Seguid andando y no os aproximéis: un leño hay más arriba que mordido fue por Eva y es éste su retoño.» 139 141 Me deslumbró la vista con su aspecto. Estacio y yo. 138 como a quien vi diciendo: «Si os complace subir.

sino dijo mi padre: «Suelta el arco del decir. 9 Y como el cigoñino el ala extiende por ganas de volar.Sentí decir: «Dichosos los que alumbra tanto la gracia. y dije: «Cómo puede adelgazarse allí donde comer no es necesario. estando tú delante. sigue su camino.» 18 Ya entonces confiado abrí la boca. que hasta el hierro tienes tenso. puesto que el sol había ya dejado la noche al Escorpión. el día al Toro: 3 y así como hace aquél que no se para. pues su estrechez separa a los que suben. apeteciendo siempre cuanto es justo. aquí está Estacio. claro verás lo que parece oscuro.de esto no te extrañarías. haciendo al fin el gesto que hacen aquellos que al hablar se aprestan. por la necesidad aguijonado. y yo le llamo y pido que sea el curador de tus heridas. subiendo la escalera uno tras otro.» 21 «Si recordaras cómo Meleagro se extinguió al extinguirse el ascua aquella -me dijo. como sea. 12 tal mis ganas ardientes y apagadas de preguntar. también tu imagen dentro del espejo. 15 Por ello no dejó de andar aprisa. y no se atreve a abandonar el nido.» 30 «Si la visión eterna le descubro -repuso Estacio-. 22 24 y si pensaras cómo.» 151 153 CANTO XXV Dilación no admitía la subida. 27 Mas para que el deseo se te aquiete. que el amor del gusto en su pecho no alienta demasiado. mas. . 6 así fuimos por el desfiladero. si te mueves. y las repliega.

a obrar comienza coagulando primero. y organiza esas potencias de las que es semilla. 63 y así con su doctrina separaba del alma la posible inteligencia. 57 Aquí se extiende. y uno más sabio que tú. 68 69 . y forma da a los miembros. 37 36 39 toma en el corazón a cualquier miembro la virtud de dar forma. como aquella que a hacerse aquellos vase por las venas.» 33 Y después comenzó: «Si mis palabras.el no poder negarme me disculpe. como un hongo marino. tan pronto se termina de articularle al feto su cerebro. y se queda cual alimento que en la mesa sobra. 54 sigue obrando después. 42 Digerida. a hacer la otra. en la mente guardas y recibes. 66 A la verdad que viene abre tu pecho. y se despliega la virtud que salió del corazón del generante. y sabrás que. hijo. 45 Allí se mezclan una y otra juntas. y avivando lo que hizo consistente su materia. se mueve y siente. por no encontrarle un órgano adecuado. se equivocaba en este punto. y allí destila en vaso natural sobre otra sangre. desciende. una a sufrir dispuesta. darán luz a aquel "cómo" que dijiste. sólo diferente que una en camino está y otra ha llegado. donde es bello más callar que decir. hijo. 60 Mas cómo el animal se vuelve hablante no puedes ver aún. pues que procede de un lugar perfecto. 34 La sangre pura que no es absorbida por las venas sedientas. 48 y una vez que ha llegado. 51 Alma ya hecha la virtud activa cual de una planta.

99 Y como aquí recibe su aparencia. 79 Ya enmudecidas sus otras potencias. con diversos colores se engalana. 72 que lo que encuentra activo aquí reúne en su sustancia. la virtud formativa irradia en torno del mismo modo que en los miembros vivos: 88 90 y como el aire. y luego aquí organiza cualquier sentido. 105 . 82 Sin detenerse. y suspiros y lágrimas hacemos que has podido sentir por la montaña. inteligencia. a la llama semejante que sigue al fuego al sitio donde vaya. y virtualmente lo divino y lo humano se lo lleva. y en esa misma forma que le imprime virtualmente el alma allí parada. y hace un alma sola. la nueva forma al espíritu sigue. que vive y siente y a sí misma mira. se suelta de la carne. 96 Y después. voluntad. incluso el de la vista. 93 así el aire cercano se dispone. en la que inspira nuevo espíritu. 78 Cuando más lino Laquesis no tiene. y de antemano sabe su camino. por otro rayo que en él se refleja. 102 Por esta causa hablamos y reímos. 75 Y por que no te extrañen mis palabras mira el calor del sol que se hace vino. cuanto está muy húmedo. lleno de virtudes.complacido el Primer Motor se vuelve a esa obra de arte. 81 84 86 87 En cuanto ese lugar la circunscribe. sombra se llama. por sí misma cae maravillosamente en una u otra orilla. junto al humor que nace de las vidas. memoria en acto quedan mucho más agudas.

así que a ellas miraba y a mis pasos. 121 123 126 127 129 Y al terminar gritaban: «En el bosque Diana se quedó y arrojó a Elice porque probó de Venus el veneno. Una vez que aquel himno terminaron gritaron alto: «Virum no cognosco». y es la causa que te admira. 135 Y de esta forma creo que les baste en todo el tiempo que el fuego les quema: Con tal afán conviene y en tal forma que la postrera herida cicatrice.Según que nos afligen los deseos y los otros afectos. y por el borde sopla un viento a lo alto que las rechaza y las aleja de él.» 108 Y ya llegado al último tormento habíamos. y yo temía el fuego o la caída. repartiendo la vista por momentos. 138 CANTO XXVI Mientras que por la orilla uno tras otro marchábamos y el buen maestro a veces . cual la virtud y el matrimonio imponen. 109 111 Aquí dispara el muro llamaradas. y vi almas caminando por las llamas. y de esposas y de maridos castos proclamaban. y vuelto a la derecha. 120 Summae Deus Clamentiae en el seno del gran ardor oí cantar entonces. toma forma la sombra. pues errar se podría por muy poco. 114 y por esto debíainos andar por el lado de afuera de uno en uno. y el himno repetían en voz baja. 117 «Por este sitio -guía iba diciendoa los ojos un freno hay que ponerles.» 131 132 Luego a cantar volvían. y estábamos atentos a otras cosas. que no menos ardor dio de volverme.

30 Apresurarse vi por todas partes y besarse a las almas unas a otras sin pararse. radiando. si no estuviese atento a otra novedad que entonces vino. antes de dar siquiera el primer paso. no porque tardo seas. 33 así por medio de su hilera oscura una a la otra se hocican las hormigas. respóndeme. lo cual. 18 No sólo a mí aproveche tu respuesta. en vocear se cansan todas ellas: 39 . con cuidado siempre de no salir de donde ardiesen. felices de tal fiesta. 6 y hacía con mi sombra más rojiza la llama parecer. 24 27 que por medio de aquel sendero ardiente vino gente mirando hacia los otros. suspenso. que en este fuego ardo. 3 sobre el hombro derecho el sol me hería. y yo me hubiera ya explicado. se cercioraron de ello. 9 Esta fue la ocasión que les dio pie a que hablaran de mí-. mas tal vez reverente.«Mira --decía. todo el occidente el celeste cambiaba en blanco aspecto. y así empezaron «Este cuerpo ficticio no parece». 12 luego vueltos a mí cuanto podían. tras los otros. por saber de su suerte o su camino. pues mayor sed tenemos todos de ella que de agua fría la India o la Etiopía. andando.como te he advertido». de tal manera que no hubieses aún entrado en las redes de la muerte. 21 Dinos cómo es que formas de ti un muro al sol. 15 «Oh tú que vas. 36 En cuanto dejan la acogida amiga. que ya. me llevó a observarlo. y al darse cuenta vi que. miraban muchas sombras.» 24 Así me hablaba uno.

y mira y enmudece. 51 Yo que dos veces viera su deseo. una mujer me obtuvo la merced. 63 decidme. para mejor morir sapiencia adquieres! 75 . 72 «¡Dichoso tú que de nuestras regiones -volvió a decir aquel que habló primero-. que de las altas almas pronto sale.la nueva gente: «Sodoma y Gomorra». 54 no han quedado ni verdes ni maduros allí mis miembros. vuelven llorando a sus primeros cantos y a gritar eso que más les atañe. como hace poco esos otros habíanme rogado. 57 Subo para no estar ya nunca ciego. y así os albergue el cielo que lleno está de amor y más se espacia. los otros: «En la vaca entra Pasifae. y parte a las arenas. rudo y salvaje. 60 Mas vuestro anhelo mayor satisfecho sea pronto.» 66 No de otro modo estúpido se turba el montañés. de venir con el cuerpo a vuestro mundo. y quién es esa turba que se marchó detrás a vuestra espalda. «Oh almas ya seguras --comencéde conseguir la paz tras de algún tiempo. cuando va a la ciudad . o del hielo o del sol haciendo ascos. más ya de su estupor recuperadas. mas aquí los traigo con su sangre y sus articulaciones. deseosos de oír en sus semblantes. 48 y acercáronse a mí. 69 que en su apariencia todas esas sombras. 45 una gente se va y otra se viene. a fin de que escribirlo pueda. para que el toro corra a su lujuria.» 40 42 Después como las grullas que hacia el Rif vuelan en parte. quiénes seáis.

al menos. 96 cuando escuché nombrarse él mismo al padre mío y de todos. 81 Hermafrodita fue nuestro pecado. y aquí peno por bien antes del fin arrepentirme. por nosotros se oye cuando partimos el nombre de aquella que en el leño bestial bestia se hizo. reprobándose a sí. pecó de aquello por lo que en el triunfo César oyó que "reina" lo llamaban: 78 por eso vanse gritando "Sodoma". 84 en nuestro oprobio.La gente que no viene con nosotros. por lo que escucho. como has oído. y tan palpables. contemplándole anduve un largo rato. 87 Ya sabes nuestros actos. siguiendo el apetito como bestias. sin aproximarme. mas. tus ganas: Soy Guido Guinizzelli. por el fuego. el mejor que rimas de amor usaron dulces y donosas. que no puede borrarlas el Leteo. con su vergüenza el fuego acrecentando. 99 y pensativo. me ofrecí enteramente a su servicio con juramentos que a otros aseguran. 108 Mas si en verdad juraron tus palabras. 90 Apagaré de mí.» 111 Y yo le dije: «Vuestros dulces versos. nuestras culpas: y si de nombre quieres conocemos. y pues que no observamos ley humana.rme y hablarme tanto aprecio. sin oír ni hablar. decirlo no sabría. pues no hay tiempo. dirne por qué razones me demuestras al mira. 105 y él me dijo: «Tú dejas tales huellas en mí. pero sin tanto ímpetu. 102 Luego ya de mirarle satisfecho. así hice yo.» 92 93 Igual que en la tristeza de Licurgo hicieron los dos hijos a su madre. 94 .

135 Yo me acerqué a quien antes me indicara.que.» 114 «Oh hermano --dijo. que lícito te sea ir hasta el claustro del colegio del cual abad es Cristo. 138 Y comenzó a decirrne cortésmente: «Tan m'abelfis vostre cortes deman. 129 de un padre nuestro dile aquella parte. que plor e vau cantan. denan. se perdió en el fuego. y dije que a su nombre mi deseo un sitio placentero disponía. 124 126 Ahora si tienes tanto privilegio. hasta que la verdad se ha impuesto a todos. 117 En los versos de amor o en narraciones a todos superó. 120 A las voces se vuelven.» Luego se hundió en el fuego que le salva. 123 Así hicieron antaño con Guittone. no a lo cierto. mientras duren los modernos usos. donde poder pecar ya no es lo nuestro. qu'ieu non me puesc ni voil a vos cobrire. consiros vei la passada folor. ése que te indico -y señaló un espíritu delantefue el mejor artesano de su lengua. a vei jausen lo joi que'esper.» 132 Luego tal vez por dar cabida a otro que cerca estaba. harán preciada aun su misma tinta. y su opinión conforman de este modo antes de oír a la razón o al arte. como en el agua el pez que se va al fondo. que nos es necesaria en este mundo. sovenha vos a temps de ma dolor. 141 Ieu sui Arnaut.-. 144 Ara voz prec. CANTO XXVII 139 147 . de voz en voz corriendo su alabanza. per aquella valor que vos guida al som de l'escalina. y deja a los tontos que creen que el Lemosín le aventajaba.

30 Dejón. Fuera del fuego sobre el borde estaba y cantaba: «¡Beati mundi cordi!» con voz mucho más viva que la nuestra. cayendo el Ebro bajo la alta Libra. y Virgilio me dijo entonces: «Hijo. 18 Hacia mí se volvió mi buena escolta. humanos cuerpos que quemar he visto. vuélvete y ven aquí. 33 Al ver que estaba inmóvil y reacio. si no muerde almas santas. puede aquí haber tormento. mas no muerte. el fuego: entrad en él y escuchad bien el canto de ese lado. cuando el ángel de Dios alegre vino. depón ahora cualquier miedo. igual que aquel que meten en la fosa. ¿ahora qué haría ya de Dios más cerca? 23 24 Cree ciertamente que si en lo profundo de esta llama aun mil años estuvieras. no te podría ni quitar un pelo. vete a hacer la prueba. y se marchaba el día. seguro entra.» 12 Nos dijo así cuanto estuvimos cerca. el sol estaba. 21 ¡Acuérdate. 27 Y si tal vez creyeras que te engaño vete hacia ella.» 36 . acuérdate! Y si yo sobre Gerión a salvo te conduje. al ver el fuego. dijo un poco turbado: «Mira. hijo: entre Beatriz y tú se alza este muro. inmóvil. al escucharle. con tus manos al borde del vestido. 3 4 6 7 9 Luego: «Más no se avanza. y a nona se caldea el agua al Ganges.» Y en contra yo de mi conciencia.Igual que vibran los primeros rayos donde esparció la sangre su Creador. por lo que yo me puse. 15 Por protegerme alcé las manos juntas en vivo imaginando.

y me sonreía. me volví al sabio guía oyendo el nombre que en nú memoria siempre se renueva. benedictis patris mei!' se escuchó dentro de una luz que había. y dijo: «¡Cómo! ¿quieres quedarte aquí?». 57 '¡ Venite. que en el largo camino estuvo en medio. 51 Y por reconfortarme el dulce padre. 37 39 así. y antes de morir la vio.» 63 Iba recto el camino entre la roca hacia donde los rayos yo cortaba delante. por detrás los tres sentimos. 66 Y poco trecho habíamos subido cuando ponerse el sol. 72 de un escalón cada uno hizo su lecho. 45 Luego delante de mí entró en el fuego. pues tanto era el ardor desmesurado. mientras que el occidente no se adumbre. que me venció y que no pude mirarla. al estar dentro. llegamos fuera. pues el Sol ya estaba bajo. al extinguirse mi sombra. adonde se subía. y adquiriese la noche su dominio. atendiendo sólo a ella. . cuando el moral se convirtió en bermejo. 69 Y antes que en todas sus inmensas partes tomara el horizonte un mismo aspecto. 58 60 «El sol se va --siguió. 48 En el vidrio fundido. 42 Y él movió la cabeza. acelerad el paso. no os detengáis. mi obstinación más ablandada. me hablaba de Beatriz mientras andaba: «Ya me parece que sus ojos veo.y la tarde viene. pidiendo a Estacio que tras mi viniese. como a un niño a quien vence una manzana. me hubiera echado para refrescarme.» 54 Nos guiaba una voz que al otro lado cantaba y.Corno al nombre de Tisbe abrió los ojos Píramo.

el sol hirviendo.que la natura del monte impedía el poder subir más y nuestro anhelo. aquí y allí guardados de alta gruta. el sueño que a menudo. que es tanto más preciado al peregrino. 87 Poco podía ver de lo de afuera.» 108 Y ya en el esplendor de la alborada. 84 así los tres estábamos entonces. 102 Por gustarme al espejo me engalano. antes que el hecho. 96 joven y hermosa aparecióme en sueños una mujer que andaba por el campo que recogía flores. guardando que las fieras no lo ataquen. 75 Como quedan rumiando mansamente esas cabras. las estrellas vi mayores y más claras que acostumbran. a ella el mirar. y pemocta junto al rebaño quieto. y todo el día está sentada. 90 De este modo rumiando y contemplándolas. 105 Ella de ver sus bellos ojos goza como yo de adornarme con las manos. guardadas del pastor que en el cayado se apoya y es de aquellas el vigía. en el fuego de amor siempre encendida. indómitas y hambrientas antes de haber pastado. 81 y como el rabadán se alberga al raso. 93 A la hora. en sus picachos. de lo poco. 78 tácitas en la sombra. yo como cabra y ellos cual pastores. sabe su noticia. mas. a mí el hacer complace. que desde el oriente irradiaba en el monte Citerea. creo. Mas mi hermana Raquel nunca se aleja del suyo. y cantaba: 97 99 «Sepan los que preguntan por mi nombre que soy Lía. me tomó el sueño. y que voy moviendo en torno las manos para hacerme una guirnalda. .

111 huían las tinieblas. puedes sentarte. 129 Te he conducido con arte y destreza. 120 Tantas ansias vinieron sobre el ansia de estar arriba ya. libre.» 141 142 CANTO XXVIII Deseoso de ver por dentro y fuera la divina floresta espesa y viva. 114 «El dulce fruto que por tantas ramas buscando va el afán de los mortales. estas palabras dijo. y llegarnos al peldaño sumo.cuando al regreso duerme menos lejos. tu voluntad ahora es ya tu guía: fuera estás de camino estrecho o pino. 3 . 123 Cuando debajo toda la escalera quedó. hoy logrará saciar toda tu hambre. los arbustos y las flores que la tierra produce por sí sola. ya no entiendo. las hierbas. o puedes ir tras ellas. y con ellas mi sueño. que a cada paso plumas para volar crecer sentía. 138 No esperes mis palabras. por lo cual me levanté. el fuego eterno has visto hijo. y fuera error no obrar lo que él te diga: y por esto te mitro y te corono. 135 Hasta que alegres lleguen esos ojos que llorando me hicieron ir a ti. 126 «El fuego temporal. que a los ojos ternplaba el día nuevo. ni consejos ya. sano y recto es tu albedrío.» 117 Volviéndose hacia mí Virgilio. ismo. y has llegado a un sitio en que yo. viendo ya a los maestros levantados. en mi clavó Virgilio su mirada. por mí m. 132 Mira el sol que en tu frente resplandece. y nunca hubo regalo que me diera un placer igual a éste.

andando. 25 27 Toda el agua que fuera aquí más límpida. como aparece algo súbitamente que nos quita cualquier otro pensar. a ésta que nada oculta comparada. 15 mas con toda alegría en la hora prima.sin esperar ya más. arrastrar impurezas pareciera. 12 mas no de su estar firme tan lejanos. 24 y vi que un río el avanzar vedaba. 30 por más que ésta discurra oscurecida bajo perpetuas sombras. 6 Un aura dulce que jamás mudanza tenía en sí. cuando Eolo al Siroco desencierra. por ver al otro lado del arroyo aquella variedad de frescos mayos. dejé su margen. por el campo a paso lento por el suelo aromado en todas partes. la esperaban cantando entre las hojas. me hería por la frente con no más golpe que un suave viento. 33 Me detuve y crucé con la mirada. que hacia la izquierda con menudas ondas doblegaba la hierba a sus orillas. 40 . que no podía ver por dónde entrara. maravillados. 36 y allí me apareció. que no dejan nunca paso a la luz del sol ni luna. 18 como de rama en rama se acrecienta en la pineda junto al mar de Classe. que por sus copas unas avecillas dejaran todas de ejercer su arte. 39 una mujer que sola caminaba. 9 con el cual tremolando los frondajes todos se doblegaban hacia el lado en que el monte la sombra proyectaba. que bordón a sus rimas ofrecían. 20 21 Lentos pasos habíanme llevado ya tan adentro de la antigua selva.

traspasada. para que pueda escuchar lo que cantas. que amorosos rayos te encienden. pues tanto se acercó. 72 no soportó más odio de Leandro cuando nadaba entre Sesto y Abido. cuando perdió la dulce primavera. y un pie pone delante de otro apenas. por su hijo. «Sois nuevos y tal vez porque sonrío en el sitio elegido --dijo ella- 64 73 75 . fuera de su costumbre. 42 «Oh. perdida por su madre. 63 Tanta luz yo no creo que esplendiera Venus bajo sus cejas.» 49 51 Como se vuelve con las plantas firmes en tierra y juntas. más color disponiendo con sus manos.cantando y escogiendo entre las flores de que pintado estaba su camino. si creer debo al semblante que dar suele del pecho testimonio. de alzar sus ojos hízome regalo. que el dulce canto llegaba a mí. 45 tengas a bien adelantarte ahora -díjele. que esa elevada tierra sin semillas. 60 Cuando llegó donde la hierba estaba bañada de las ondas del riachuelo. 66 Ella reía en pie en la orilla opuesta. hermosa dama. entendiendo sus palabras. 69 Me apartaban tres pasos del arroyo. 48 Tú me recuerdas dónde y cómo estaba Proserpina.lo bastante hacia la orilla. la mujer que baila. 57 y así mis ruegos fueron complacidos. 54 volvió sobre las rojas y amarillas florecillas a mí. pues no me daba paso. no de otro modo que una virgen su honesto rostro inclina. y el Helesponto que Jerjes cruzó aún freno a toda la soberbia humana. que aquel de mí.

» 87 Y ella: «Te explicaré cómo deriva de su causa este hecho que te asombra. pues presta a resolver tus dudas he venido. subió tanto hacia el cielo esta montaña. concibe y cría de diversa virtud diversas plantas. el aire vivo tal movimiento repercute y hace. 92 93 Pero aquí poco estuvo por su falta. 80 81 Y tú que estás delante y me rogaste. que cuanto pueden van tras del calor. por su falta en gemidos y en afanes cambió la honesta risa. el agua. que puede disipar vuestro intelecto.como nido de la natura humana. por su cielo y por sí. mas luz el salmo Delestasti otorga. que resuene la selva en su espesura. 111 y según la otra tierra sea digna. dime si quieres más oír. 108 tanto puede la planta golpeada. 105 en esta altura libre. y ella luego la esparce dando vueltas. si el círculo no es roto en algún punto. 97 99 al hombre no le hiciese guerra alguna. despejando la niebla que te ofende. 112 114 . donde se cierra. 78 asombrados os tiene alguna duda. 96 Y para que el turbar que abajo forman los vapores del agua y de la tierra. el dulce juego. hizo bueno y al bien al hombre en este lugar que le otorgó de paz eterna. y libre está de él. que su virtud impregna el aura toda. 90 El sumo bien que sólo en Él se goza. de otra cosa distinta que he escuchado. me hacen pensar en una cosa nueva. 102 Mas como dando vueltas por entero con la primera esfera el aire gira. 84 «El son de la floresta -dije .

en el Parnaso este lugar soñaban.Luego no te parezca maravilla. 138 Tal vez los que de antiguo poetizaron sobre la Edad de oro y sus delicias. 129 Aquí Leteo. 130 147 . este es el néctar del que todos hablan. cuando alguna planta crezca allí sin semilla manifiesta. oído esto. aquí la primavera y fruto eterno. 135 un corolario te daré por gracia. por el otro de todo el bien la otorga. luego a la bella dama torné el rostro. Y aunque bastante pueda estar saciada tu sed para que más no te descubra. 120 El agua que aquí ves no es de venero que restaure el vapor que el hielo funde. repleto está de todas las simientes. como un río que adquiere o pierde cauce. si te da más que prometo. y tiene frutos que allí no se encuentran. y no hace efecto si en un sitio y en otro no es bebida: 132 este supera a todos los sabores. 126 Por este lado con el don desciende de quitar la memoria del pecado. que tanto del querer de Dios recibe. CANTO XXIX Cantando cual mujer enamorada. cuando vierte en dos partes separada.» 144 Me dirigí yo entonces hacia atrás y a mis poetas vi que sonrientes escucharon las últimas razones. 141 Fue aquí inocente la humana raíz. no creo que te sea menos caro mi decir. igual del otro lado Eünoé se llama. 117 Y sabrás que este campo en que te hallas. 121 123 mas surge de fontana estable y cierta.

y con gran celo yo a Eva reprochaba de su audacia. 37 . diciendo: «Hermano mío. 33 cual un fuego encendido. y el dulce son cual canto se entendía. y yo al compás de ella. 18 Pero como éste igual que viene. siguiendo lentamente el lento paso. 27 bajo el cual si sumisa hubiera estado. vigilias y hambres. más y más lucía.' 3 Y cual las ninfas que marchaban solas por las sombras selváticas. 24 pues donde obedecían cielo y tierra. pasa. ante nosotros el aire se volvió bajo el ramaje. buscando cuál evitar el sol. cuando las dos orillas dieron vuelta. durando. decía para mí.» 15 Y se vio un resplandor súbitamente por todas partes de la gran floresta. tan sólo una mujer. caminando por la ribera. y deseando aún más deleite. no consintió vivir con velo alguno. y aquel. recién creada. cuando a mí la mujer se dirigió. 9 Y ciento ya no había entre nosotros. y me quedé mirando hacia levante. 30 Mientras yo caminaba tan absorto entre tantas primicias del eterno placer.al terminar de hablar continuó: ‘Beati quorum tacta sunt peccata. cuál recibirlo. si fríos por vosotras sufrí. aún antes y más tiempo. «¿Qué cosa es ésta. 6 se dirigió hacia el río. que acaso yo pensé fuera un relámpago. escucha y mira. habría yo gozado esas delicias inefables. 36 Oh sacrosantas vírgenes.?» 21 Resonaba una dulce melodía por el aire esplendente. 12 Tampoco fue muy largo así el camino.

pero cuando ya estaba tan cercano que el objeto que engaña los sentidos ya no perdía forma en la distancia. que una recién casada las venciera. como si fueran trazos de pinceles. 43 45 48 la virtud que prepara el intelecto. siete árboles áureos falseaba en la mente el largo trecho del espacio que había entre nosotros. para verles mejor detuve el paso. y Hosanna era el cantar de aquellas voces. 42 Más adelante. y tanta albura aquí nunca la vimos. de blanco vestidas. 39 El manar de Helicona necesito. y lo que viene por detrás no miras?» 63 Y tras los candelabros vi unas gentes venir despacio. si se miraba en ella cual espejo. el izquierdo costado devolviéndome. 57 Volví la vista a aquellas maravillas que tan lentas venían a nosotros. que sólo el río de ellos me apartaba. 75 . que repuso con ojos llenos de estupor no menos. me hizo ver que eran siete candelabros. 66 Brillaba el agua a nuestro lado izquierdo. y que Urania me inspire con su coro poner en verso cosas tan abstrusas. 72 y vi las llamas que iban por delante dejando tras de sí el aire pintado. 48 51 Por encima el conjunto flameaba más claro que la luna en la serena medianoche en el medio de su mes. 69 Cuando estuve en un sitio de mi orilla. 53 54 Yo me volví de admiración colmado al bueno de Virgilio. 60 La mujer me gritó: «¿Por qué contemplas con tanto ardor las vivas luminarias.razón me urge que a favor os mueva.

90 como luz a otra luz sigue en el cielo. tales eran aquí. se vieron libres de esos elegidos. 108 Hacia arriba tendía las dos alas entre la franja que había en el centro y las tres y otras tres.» 87 Después de que las flores y la hierba. de verde fronda todos coronados. mas sin tocarlas. y diez pasos separaban. 78 Los pendones de atrás eran más grandes que mi vista. 96 A describir su forma no dedico lector. de todos los colores con que hace el arco el Sol y Delia el cinto. con fuego. si vivo estuviese. 111 . a los de los extremos 81 Bajo tan bello cielo como cuento. con viento.de modo que en lo alto se veían siete franjas. que de un grifo venía conducido. con ojos en las plumas. pues que me urge otra tarea. con nubes. sobre dos ruedas. y eternamente benditas sean las bellezas tuyas. 83 84 Cantaban: «Entre todas Benedicta las nacidas de Adán. que te lo pinta como él los vio venir desde la fría zona. salvo en las plumas. veinticuatro ancianos avanzaban por parejas. un carro triunfal. 102 y como lo verás en sus escritos. 92 93 Seis alas cada uno poseía. 105 En el espacio entre los cuatro había. Juan se aparta de aquel y está conmigo. los de Argos tales serían. cuatro animales por detrás venían. en mi opinión. 99 pero léete a Ezequiel. que desde el otro lado contemplaba. coronados de lirios. y no podría aquí alargarme. más rimas.

lentas. mas con lirios no adornaban en torno sus cabezas. raudas. que en el fuego sería confundida. cual purísima nieve la tercera. y de todos detrás un viejo solo. tal que me amedrentó desde mi orilla. mas el del sol mezquino le sería. de oro tenía todo lo de pájaro. No sólo Roma en carro tan hermoso no honrase al Africano. a quien natura hiciera para sus animales más queridos. por petición de la tierra devota. ni aun a Augusto. 148 138 141 . 129 Otras cuatro a la izquierda solazaban. iluminado. mas igual su ademán grave y honesto. 123 otra cual si los huesos y la carne hubieran sido de esmeraldas hechos. 147 sino con rosas y bermejas flores. cuando fue Jove arcanarnente justo. con el ritmo de una de ellas que tenía tres ojos. extraviado. una de rojo.Subían tanto que no se veían. 142 144 Y estaban estos siete como el grupo primero ataviados. 130 132 Detrás de todo el nudo que he descrito vi dos viejos de trajes desiguales. 136 contrario afán el otro demostraba con una espada aguda y reluciente. 114 115 117 aquel del sol que ardiera. y a su acento caminaban las otras. 126 y tan pronto guiaba la de blanco. 135 Uno se parecía a los discípulos de Hipócrates. 139 Luego vi cuatro de apariencia humilde. de púrpura vestidas. 120 Tres mujeres en círculo danzaban en el lado derecho. tan pronto la de rojo. y blanco lo demás con manchas rojas. que venía durmiendo.

y después los otros. date ilia plenis' 19 21 Yo he visto cuando comenzaba el día rosada toda la región de oriente. 9 y uno de ellos. ni otra niebla que el velo de la culpa. del cielo mensajero. 1 3 y que a todos hacía sabedores de su deber. 6 inmóvil se quedó: la gente santa que entre el grito y aquel primero vino. 17 18 '¡Benedictus qui venis!' entonaban. cayendo dentro y fuera: coronada. que no sabe de ocaso ni de orto. tirando flores por todos los lados '¡Manibus. 30 . 153 CANTO XXX Y cuando el septentrión del primer cielo. bellamente sereno el demás cielo.se juraría. como a su paz se dirigió hacia el carro. 13 15 sobre el divino carro de tal forma cien se alzaron. ministros y enviados del Eterno. aleluyando en voces revestidas. y se pararon junto a las enseñas. en la tibiedad de los vapores. como hace aquí el de abajo al que gira el timón llegando a puerto. y las dignas gentes parecieron tener su andar vedado. aun vistas no muy lejos. tal que. cantando gritó tres veces. ad vocem tanti senis. oh. que ardían por encima de los ojos. el ojo le miraba un largo rato: 27 lo mismo dentro de un turbión de flores que de manos angélicas salía. 'Veni sponsa de Libano’. 10 12 Cual los salvados al último bando prestamente alzarán de su caverna. 24 y aún la cara del sol nacer en sombras. un trueno se escuchó. 150 Y cuando el carro tuve ya delante.

pues deberás llorar por otra espada. no llores todavía. volver la vista a mí de allá del río. Virgilio. que por necesidad aquí se escribe. 60 por encima del carro. Virgilio. 53 54 «Dante. temblando. 63 vi a la mujer que antes contemplara oculta bajo el angélico halago. Y el espíritu mío. a quien me dieran por salvarme. 39 Nada más que en mi vista golpeó la alta virtud que ya me traspasara antes de haber dejado de ser niño. 45 por decir a Virgilio: «Ni un adarme de sangre me ha quedado que no tiemble: conozco el signo de la antigua llama. herido. 66 . hacia la izquierda. porque Virgilio se haya ido tú no llores. de olivo.» 48 Mas Virgilio privado nos había de sí.» 55 57 Cual almirante que en popa y en proa pasa revista a sus subordinados en otras naves y al deber les llama. sentió del viejo amor el poderío. 51 todo lo que perdió la madre antigua. 33 34 36 antes de conocerla con los ojos.sobre un velo blanquísimo. que ya tanto tiempo había pasado que sin verla no estaba de estupor. no se volvieran negras por el llanto. 42 me volví hacia la izquierda como corre confiado el chiquillo hacia su madre cuando está triste o cuando tiene miedo. al volverme escuchando el nombre mío. dulcísimo padre. por oculta virtud de ella emanada. contemplé una mujer de manto verde vestida del color de ardiente llama. ya limpias. no sirvió a mis mejillas que.

83 84 Como la nieve entre los vivos troncos en el dorso de Italia se congela. a las sustancias pías dirigió sus palabras de este modo: 101 102 «Veláis vosotros el eterno día. licuada. soy yo. puesto que amargo siente el sabor de la piedad acerba. se hizo vapor y agua. así me pareció.Aunque el velo cayendo por el rostro. pues me abatió la cara tal vergüenza. 81 Ella calló. mas me volvía a la yerba al reflejarme. no me dejase verla claramente. ceñido por la fronda de Minerva. 78 Tan severa cree el niño que es su madre. 96 el hielo que en mi pecho se apretaba. más que si dicho hubiese: «Mujer. 87 luego. 90 mis suspiros y lágrimas cesaron antes de aquel cantar de los que cantan tras de las notas del girar eterno. 68 69 con regio gesto todavía altivo continuó lo mismo que quien habla y al final lo más cálido reserva: 72 «¡Mírame bien!. speravi'. cuando la tierra sin sombra respira. y los ángeles cantaron de súbito: 'in te. azotada por vientos boreales. Domine. parada encima del costado dicho del carro. . y es como el fuego que funde una vela. soy Beatriz. en sí misma rezuma. 99 Ella. pero del ‘pedes meos’ no siguieron. y con angustia se salió por la boca y por los ojos. ¿cómo pudiste llegar a la cima? ¿no sabías que el hombre aquí es dichoso?» 75 Los ojos incliné a la clara fuente. por qué lo avergüenzas». 93 mas luego que entendí que el dulce canto se apiadaba de mí. sí.

112 114 115 117 Mas tanto más maligno y más silvestre. que cualquier virtud maravilloso efecto en él hiciera. 111 mas por largueza de gracia divina. y a aquel que le ha traído hasta aquí arriba. 129 y por errada senda volvió el paso. 120 Le sostuve algún tiempo con mi rostro: mostrándole mis ojos juveniles. cuanto más vigorosa tierra sea. 126 Cuando de carne a espíritu subí. imágenes de un bien siguiendo falsas. que no pueden mirarlos nuestros ojos. 141 . 138 Fui por ello a la entrada de los muertos. junto a mí le llevaba al buen camino. 123 Tan pronto como estuve en los umbrales de mi segunda edad y cambié de vida. fui para él menos querida y grata. 132 No me valió impetrar inspiración. e igual medida culpa y duelo tengan. y virtud y belleza me crecieron. con la cual en un sueño o de otros modos lo llamase: ¡tan poco le importaron! 135 Tanto cayó que todas las razones para su salvación no le bastaban. ese fue tal en su vida temprana potencialmente. que en tan altos vapores hace lluvia. salvo enseñarle el pueblo condenado. 108 No sólo por efecto de las ruedas que a cada ser a algún final dirigen según les acompañen sus estrellas. de mí se separó y se entregó a otra.sin que os roben ni el sueño ni la noche ningún paso del siglo en su camino. que ninguna promesa entera cumplen. inculto y mal sembrado se hace el campo. 105 así pues más cuidado en mi respuesta pondré para que entienda aquel que llora.

le dirigí mis súplicas llorando. si el Leteo pasase y tal banquete fuese gustado sin ninguna paga del arrepentimiento que se llora. que fue preciso ver para entenderlo. pues las memorias tristes en ti aún no están borradas por el agua.» 12 La confusión y el miedo entremezclados como un «sí» me arrancaron de la boca. que cosa no hay de aspiración más digna. 9 Esperó un poco. lágrimas y suspiros despidiendo. qué cadenas hallaste tales que del avanzar perdiste de tal forma la esperanza? 27 ¿Y cuál ventaja o qué facilidades en el semblante de los otros viste. Una alta ley de Dios se habría roto. y me dijo: «¿En qué piensas? respóndeme. 18 así estallé abrumado de tal carga.» 6 Estaba mi valor tan confundido. y sin fuerzas la flecha al blanco llega. por demasiado tensos cuerda y arco. que aun de filo tan duras parecieron. 24 ¿qué fosos se cruzaron. 3 volvió a decir sin pausa prosiguiendodi si es esto verdad.» 144 CANTO XXXI «Oh tú que estás de allá del sacro río. y se murió mi voz por el camino. para que de ese modo los rondaras?» 29 30 . 15 Cual quebrada ballesta se dispara. y se apagaba antes que de sus órganos saliera. pues de tan seria acusación debieras confesarte. que mi voz se movía. 21 «Por entre mis deseos --dijo ellaque al amor por el bien te conducían. -dirigiéndome en punta sus palabras.

formada a duras penas por los labios.Luego de suspirar amargamente. y ya otras veces seas fuerte. igual se sabría tu culpa: ¡es tal el juez que la conoce! 39 Mas cuando sale de la propia boca confesar el pecado. en nuestra corte hace volver contra el filo la piedra. conociendo su falta arrepentidos. 33 Llorando dije: «Lo que yo veía con su falso placer me extraviaba tan pronto se escondió vuestro semblante. mudos están con ojos gachos. apenas tuve voz que respondiera. ni mocitas. cuanto en los miembros donde me encerraron. en tierra ahora esparcidos. que ante los ojos de los bien plumados la red se extiende en vano o la saeta. 57 No te debían abatir las alas. pues yo no era de tal modo. bien debiste alzar la vista tras de mí. 51 y si el placer supremo te faltaba al estar muerta. esperando más golpes. 45 deja ya la raíz del llanto y oye: y escucharás cómo a un lugar contrario debió llevarte mi enterrada carne. 42 Sin embargo.» Cual los chiquillos por vergüenza. ni cualquier novedad de breve uso. y ella dijo: «Cuando 61 63 66 . escuchando a las sirenas. para que te avergüences ahora de tu error. escuchando.» 36 Y dijo: «Si callaras o negases lo que confiesas. así yo estaba. ¿qué cosa mortal te podría arrastrar en su deseo? 54 A las primeras flechas de las cosas falaces. 60 El avecilla dos o tres aguarda. 48 Arte o natura nunca te mostraron mayor placer.

pues cuando dijo «barba» en vez de «rostro» de sus palabras conocí el veneno. 96 Al acercarme a la dichosa orilla. alza la barba y aún más dolor tendrás si me contemplas. 102 Me sacó luego. y hundióme la cabeza con su abrazo para que yo gustase de aquel agua. y lo que pasara lo sabe aquella que la culpa tuvo. 75 y pude ver al levantar la cara que las criaturas que llegaron antes en su aspersión habían ya cesado. con el viento norte o con aquel de la tierra de Jarba. 87 Y tal reconocer mordióme el pecho. como esquife ligera sobre el agua. que había visto sola. y mojado me puso en medio de la danza de las cuatro 104 . a Beatriz vieron vuelta hacia la fiera que era una sola en dos naturalezas. vencer a la que fue cuando aquí estaba. y vencido caí. que recordar no puedo. al recobrarme.te duela el escuchar. y tirando de mí detrás venía. 78 y mis ojos.» 68 69 Con menos resistencia se desgaja robusta encina. 89 90 Y vi a aquella mujer. 80 81 Bajo su velo y desde el otro margen a sí misma vencerse parecía. aún poco seguros. 91 93 Hasta el cuello en el río me había puesto. 84 Me picó tanto el arrepentimiento con sus ortigas. 98 99 Abrió sus brazos la mujer hermosa. puesta encima «¡cógete a mí. cógete a mí!» diciendo. 72 como el mentón alcé con su mandato. ni escribirlo. «Asperges me» escuché tan dulcemente. que enemigas me hizo esas cosas que más había amado.

130 132 «¡Torna. lector. tus santos ojos -decía su canción. las tres se adelantaron. saciando de sí. 105 «Somos ninfas aquí.» 117 Mil deseos ardientes más que llamas mis ojos empujaron a sus ojos relucientes. Beatriz. y luego hasta el pecho del grifo me llevaron. cuyos brazos me cubrieron. 114 Me dijeron: «No ahorres tus miradas.» 111 Así empezaron a cantar. 129 demostrando que de otro rango eran en su actitud. mi maravilla al ver estarse quieta aquella cosa. mas a su luz gozosa han de aguzarte las tres de allí. 122 123 Imagina. torna. danzando con su angélica cantiga. la doble fiera dentro se copiaba.» 138 Oh resplandor de viva luz eterna. con una o con la otra de sus formas. donde estaba Beatriz vuelta a nosotros. y en el ídolo suyo transmutarse. aún puestos en el grifo. ¿quién que bajo las sombras del Parnaso . en el cielo estrellas.a tu devoto que para verte ha dado tantos pasos! 135 Por gracia haznos la gracia que desvele a él tu boca. 126 Mientras que llena de estupor y alegre mi alma ese alimento degustaba que. que miran más profundo. ante las esmeraldas te hemos puesto desde donde el Amor lanzó sus flechas. y que vea de este modo la segunda belleza que le ocultas. 120 Lo mismo que hace el sol en el espejo.hermosas. 108 Te hemos de conducir ante sus ojos. antes de que Beatriz bajara al mundo. como sus siervas fuimos destinadas. aún de sí da ganas.

9 y la disposición que hay en los ojos que el sol ha deslumbrado con sus rayos. y la bendita carga llevó el grifo sin que moviese una pluma siquiera. llevando el sol y las antorchas en el rostro. si tratara de describirte cual te apareciste donde el cielo te copia armonizando. 27 La hermosa dama que cruzar me hizo. Estacio y yo. desfiló del todo antes que el carro torciera su lanza. 6 cuando a la fuerza me hicieron girar aquellas diosas hacia el lado izquierdo. que mis demás sentidos se apagaron. 24 A las ruedas volvieron las mujeres. seguíamos la rueda que al dar la vuelta hizo un menor arco. sin vista me dejó por algún tiempo. 18 Cual bajo los escudos por salvarse con su estandarte el escuadrón se gira. hasta poder del todo dar la vuelta. 12 Cuando pude volver a ver lo poco (digo «lo poco» con respecto al mucho de la luz cuya fuerza me cegara). 141 no estuviera ofuscado.palideciera o bebiera en su fuente. pues las oí decir: «¡Miras muy fijo!». 2 3 Y topaban en todas partes muros para no distraerse -¡así la santa sonrisa con la antigua red prendía!-. 15 vi que se retiraba a la derecha el glorioso ejército. cuando en el aire abierto te mostraste? 144 145 CANTO XXXII Mi vista estaba tan atenta y fija por quitarme la sed de aquel decenio. 21 esa milicia del celeste reino que iba delante. 30 .

grifo. ni pude oír la melodía entera. y un árbol rodearon. 57 menos que rosa y más que violeta color tomando. cuando baja la hermosa luz. 58 Yo no entendí. 36 Yo escuché murmurar: «Adán» a todos.» 48 Y volviendo al timón del que tiraba. junto a la planta viuda lo condujo. 51 Y como nuestras plantas. se hizo nuevo el árbol. despojado de flores y follajes en sus ramas. que en tal forma se extendía cuanto más sube. mezclada con aquella que irradia tras de los celestes Peces. 31 33 Anduvimos acaso lo que vuela una flecha tres veces disparada.» 45 Así en tomo al robusto árbol gritaron todos ellos. los cien ojos a quien tanto costó su vigilancia. porque nada picoteas del árbol dulce al gusto. y arrimado dejó el leño a su leño.Así cruzando la desierta selva. antes que el sol sus corceles dirija hacia otra estrella. porque mal se separa de aquí el vientre. admirada. como un pintor que pinte con modelo. porque aquí no usa el himno que cantaron esas gentes. 60 63 65 66 . 54 túrgidas se hacen. cuando del carro descendió Beatriz. y el animal biforme: «Así de la virtud se guarda el germen. oyendo de Siringa. 42 «Bendito seas. 39 Su copa. 61 Si pudiera contar cómo durmieron. que antes tan sólo tuvo la enramada. ritmaba el paso un angélico canto. y después renuevan su color una a una. fuera por los indios aun con sus grandes bosques. culpa de quien creyera a la serpiente.

como dejada en guardia de aquel carro que vi ligado a la biforme fiera. bajo la fronda nueva. y lo que veas .» 90 Y si fueron más largas sus palabras.cómo me adormecí dibujaría. 78 y se encontraron sin la compañía tanto de Elías como de Moisés. sentada sobre las raíces. y al maestro la túnica cambiada. 96 En torno suyo un círculo formaban las siete ninfas. y digo que una luz me rasgó el velo del dormir. 81 así me recobré. porque estaba ante mis ojos la que otra cualquier cosa me impedía. y esponsales perpetuos en el cielo.» 72 Como por ver las flores del manzano que hace ansiar a los ángeles su fruto. en pro del mundo que mal vive. levanta. detrás del grifo los demás se marchan con más dulce canción y más profunda. 87 Mira la compañía que la cerca. habitarás conmigo para siempre esa Roma donde Cristo es romano. y una voz: «¿Qué haces?. piadosa conductora fue de mis pasos antes junto al río. Juan y jacob fueron llevados y vencidos. con las siete antorchas que de Austro y de Aquilón están seguras 99 «Silvano aquí tú serás poco tiempo. y vi sobre mí aquella que. 93 Sola sobre la tierra se sentaba. no lo sé. 69 Por eso paso a cuando desperté. 102 Por eso. Respondió: «Véla allí.?». mas otro sea quien el sueño finja. dije con miedo. pon la vista en el carro. tornóles la palabra que sueños aún más grandes ha quebrado. 75 Pedro. 84 Y «¿dónde está Beatriz.

sus feos pecados reprobando. y también se recubrieron las ruedas y el timón. 123 Y luego por el sitio que viniera. 112 114 e hirió en el carro con toda su saña. y se marchó contento. la corteza. a babor o a estribor de olas vencida.escríbelo cuando hayas retornado. arrancó el fondo. y yo que a pie juntillas me encontraba sumiso a sus mandatos. mente y ojos donde ella quiso puse. tal voz salió del cielo que decía «¡Oh navecilla mía. 141 . 132 y cual retira el aguijón la avispa. mi dama la hizo huir de tal manera. árbol abajo.» 105 Así Beatríz. vi descender al águila en el arca del carro y la cubría con sus plumas. y él se escoró como nave en tormenta. de las plumas. 120 mas. 108 De un modo tan veloz no bajó nunca de espesa nube el rayo. ofrecidas tal vez con intención benigna y santa. rompiendo. en menos tiempo que un suspiro la boca tiene abierta. 138 se recubrió. 135 Aquello que quedó. cuando llueve de aquel confín del cielo más remoto. 111 cual vi calar al pájaro de Júpiter. así volviendo la cola maligna. que parecía ayuna de buen pasto. cuanto huesos sin carne permitían. 126 y cual sale de un pecho que se queja. qué mal cargas!» 129 Luego creí que la tierra se abriera entre ambas ruedas. 117 Y luego vi que dentro se arrojaba de aquel carro triunfal una vulpeja. y salió un dragón que por cima del carro hincó la cola. las florecillas y las nuevas hojas. como de grama la tierra.

piadosa y suspirando.Al edificio santo. llorando comenzaron las mujeres. y a la mujer y al sabio que quedaba. las otras en la frente un cuerno sólo: nunca fue visto un monstruo semejante. así mudado le salieron cabezas. Así marchaba. respondió. y en cada esquina una. sentada una ramera desceñida. 1 2 3 y Beatriz. vi un gigante de pie. ya las cuatro. puesta en pie. cual castillo sobre un monte. et non videbitis me mis queridas hermanas. con el cual a menudo se besaba. 153 Mas al volver los ojos licenciosos y errantes hacia mí. y me hizo andar tras de ella con un gesto. el feroz amante la azotó de los pies a la cabeza. alternando ya las tres. 150 y como si estuviera protegiéndola. modicum. et iterum .» Luego se puso al frente de las siete. 155 156 Crudo de ira y de recelos lleno. 159 160 CANTO XXXIII ‘Deus venerunt Gentes’. tres salieron en el timón. y lo llevó a la selva. 147 Segura. desató al monstruo. mirando en torno. puesto a su lado. colorada como el fuego: 9 «Modicum. sobre él apareció. 144 Las primeras cornudas como bueyes. su salmodia. 6 Mas cuando las doncellas la dejaron lugar para que hablase. et vos videbitis me. y no creo que hubiera 10 12 15 . lo escuchaba de forma que no mucho más se mudara ante la cruz María. hasta que de mis ojos se perdieron la ramera y la fiera inusitada.

Toma nota. lleva así mis palabras a quien vive 49 51 . y con tranquilo gesto: «Ven deprisa para que. y lo relato. que han de explicar enigma tan oscuro sin daño de rebaños ni cosechas. en que un quinientos enviado de Dios. dije: «Señora lo que necesito vos sabéis. balbuceando. cuando me hirió los ojos con sus ojos. las estrellas cercanas a ese tiempo. no comprendas. como debía. conigo. monstruo y presa hecho. ya que vienes conmigo. 45 Tal vez estas palabras tan oscuras. 39 Que ciertamente veo. 47 48 Mas Náyades serán pronto los hechos. a preguntarme?» 24 Como aquellos que tanta reverencia muestran si están hablando a sus mayores. y lo mismo que las digo. cual de Esfinge o de Temis. que la voz no les sale de los dientes.dado apenas diez pasos en el suelo. pues a su modo el intelecto ofuscan.» 30 Y dijo: «De temor y de vergüenza quiero que en adelante te despojes. 33 Sabe que el vaso que rompió la sierpe fue y ya no es. ¿por qué no te atreves. junto a ella. 27 a mí me sucedió y. a la ramera matará y al gigante con quien peca. de impedimento y trabas ya seguro. estés para escucharme bien dispuesto. y que no me hables como aquel que sueña. si quisiera hablar. en que un cinco.» 18 19 21 Y al ir. 35 36 No estará sin alguno que la herede mucho tiempo aquel águila que plumas dejó en el carro. díjome: «Hermano. mas crean los culpables que el castigo de Dios no teme sopas. y qué es bueno para ello. 42 en que un diez.

y que veas cómo puede seguir a mis palabras su doctrina.» 90 .aquella escuela que has seguido. 54 Y ten cuidado. y empedrada. al hacer prohibido el árbol. dentro de ti las lleves por lo mismo que las palmas se traen en los bordones. cuanto se separa el cielo más lejano de la tierra. por vos ya mi cerebro está sellado. 67 69 solamente por estas circunstancias la justicia de Dios conocerías. 72 Mas como veo que tu inteligencia se ha hecho de piedra. que más la pierde cuanto más se obstinad» 84 «Por que conozcas -dijo. 87 y veas cuánto dista vuestra senda de la divina. si no escritas. y no olvides que has visto cómo el árbol ha sido despojado por dos veces. moralmerite. y el placer como a Píramo la mora. si no aprecia por qué extraña razón se eleva tanto. en penas y en deseos el primer ser más de cinco mil años anheló a quien en sí purgó el mordisco. sí pintadas. y te ciega la luz de mis palabras. donde no cambia la figura impresa. 81 ¿Pero por qué tan fuera de mi alcance vuestra palabra deseada vuela. y tanto se dilata por su cima. 60 Por morder de él. oscura. 62 63 Tu ingenio está dormido. 57 Cualquiera que le robe o que le expolie. pues santo sólo para su uso lo ha creado.» 78 Y yo: «Como la cera de los sellos. 66 Y si no hubieran sido agua del Elsa los vanos pensamientos por tu mente. 75 quiero que. cuando lo relates.el vivir que es carrera hacia la muerte. con blasfemias ofende a Dios.

¿qué agua es ésta que mana en este sitio de un principio. 119 120 la hermosa dama: «Esta y otras cosas le dije. lentos separarse. que muchas veces privan de memoria. 104 105 cuando se detuvieron. cambia. los ojos de su mente oscurecieron. junto a un lugar sombrío. como aquellos que van a la vanguardia de una tropa. y. que allá y aquí. si encuentran novedades o vestigios.» 102 Fulgiendo más y con más lentos pasos el sol atravesaba el mediodía. casi amigos. cuanto lo necesite tu ruda mente para comprenderlas.» 91 93 «Si acordarte no puedes de esas cosas acuérdate -repuso sonrienteque hoy bebiste las aguas del Leteo. 112 114 «Oh luz. 96 Y si del humo el fuego se deduce. 126 .Por lo que yo le dije: «No recuerdo que alguna vez de vos yo me alejase. como lo miran. 108 las mujeres. oh gloria de la estirpe humana.» 123 Y Beatriz: «Acaso otros cuidados. concluye esta olvidanza claramente que era culpable tu querer errado. y respondió. 111 Delante de él al Éufrates y al Tigris creí ver brotando de una misma fuente. y que a sí de sí se aleja?» 117 A tal pregunta me dijeron: «Pide que te explique Matelda». ni me remuerde nada la conciencia. como hace quien de culpa se libera. y de seguro que las aguas del Leteo escondidas no le tienen. 99 Estarán desde ahora ya desnudas mis palabras. cual bajo fronda verde y negras ramas se ve en los Alpes sobre sus riachuelos.

138 mas como están completos ya los pliegos que al cántico segundo destinaba. que no se excusa. en parte cantaría de aquel dulce beber que nunca sacia. y vi unas cosas que no puede ni sabe repetir quien de allí baja. En el cielo que más su luz recibe estuve.» 129 Como un alma gentil. como exiges al dar tu amado lauro! 13 15 .» 135 Si tuviese lector. al llegarme junto a ella. más largo espacio para escribir. que no puede seguirle la memoria.Pero allí va fluyendo el Eunoé: condúcele hasta él. puro y dispuesto a alzarme a las estrellas. 3 4 6 porque mientras se acerca a su deseo. 132 de igual forma. tan pronto una señal se lo sugiere. y resplandece en unas partes más y en otras menos. sino su gusto al gusto de otro pliega. en la última tarea hazme de tu poder vaso tan lleno. y dijo a Estacio con femenina gracia: «Ve con él. 9 En verdad cuanto yo del santo reino atesorar he podido en mi mente será materia ahora de mi canto. no me deja seguir del arte el freno. reaviva su virtud amortecida. y como sueles. 12 ¡Oh buen Apolo. 141 De aquel agua santísima volví transformado como una planta nueva con un nuevo follaje renovada. nuestro intelecto tanto profundiza. echó a andar la mujer. 144 PARAÍSO CANTO I La gloria de quien mueve todo el mundo el universo llena.

cual peregrino que tomar desea. y el otro negro. y habla por mi boca igual que cuando a Marsias de la vaina de sus núembros aún vivos arrancaste. culpa y vergüenza del querer humano. 46 48 Y así como un segundo rayo suele del primero salir volviendo arriba. 21 ¡Oh divina virtud!. y la mundana cera sella y calienta más al modo suyo. triunfando como césar o poeta. 25 27 Tan raras veces. 30 que debiera ser causa de alegría en el délfico dios feliz la fronda penea. y coronarme con las hojas que merecer me harán tú y mi argumento. 16 18 Entra en mi pecho. padre. y casi todo allí era blanco el hemisferio aquel. 37 39 con mejor curso y con mejor estrella sale a la par. 40 Allí mañana y noche aquí había hecho tal hueco.Una cima hasta ahora del Parnaso me fue bastante. cuando alguno a aquélla aspira. 43 42 45 cuando Beatriz hacia el costado izquierdo vi que volvía y que hacia el sol miraba: nunca con tal fijeza lo hizo un águila. eso se logra. pero ya de ambas ha menester la carrera que falta. si me ayudaras tanto que las imágenes del cielo en mi mente grabadas manifieste. 51 . 36 La lámpara del mundo a los mortales por muchos huecos viene. 24 me verás junto al árbol que prefieres llegar. 32 33 Gran llama enciende una chispa pequeña: quizá después de mí con voz más digna se ruegue a fin que Cirra le responda. pero de ése que con tres cruces une cuatro círculos.

mas no tan poco que alrededor no viera sus destellos. al mirarla. 63 En las eternas ruedas por completo fija estaba Beatriz: y yo mis ojos fijaba en ella. pues con tu luz me alzaste. y miré fijo al sol cual nunca hacemos. lo sabes tú. 73 75 Cuando la rueda que tú haces eterna al desearte. 81 La novedad del son y el gran destello de su causa. 78 tanta parte del cielo vi encenderse por la llama del sol. y Quien lo puede con otro sol el cielo engalanara. así pues baste este ejemplo a quien tal experiencia dé la gracia. 54 Allí están permitidas muchas cosas que no lo son aquí. infuso por los ojos en mi imaginación. 60 y de súbito fue como si un día se juntara a otro día. 66 Por dentro me volví. 87 y comenzó: «Tú mismo te entorpeces . un anhelo me inflamaron nunca sentido tan agudamente. al verme cual yo mismo. 84 Y entonces ella. para aquietarme el ánimo turbado. que lluvia o río nunca hicieron un lago tan extenso. produjo el mío. 72 Si estaba sólo con lo que primero de mí creaste. lejos de la altura. como Glauco al probar la hierba que consorte en el mar de los otros dioses le hizo.este acto suyo. mi atención llamó con el canto que afinas y repartes. sin que yo preguntase. 69 Trashumanarse referir per verba no se puede. cual un hierro candente el fuego deja. pues ese sitio para la especie humana fue creado. abrió la boca. 57 Mucho no lo aguanté. amor que el cielo riges.

123 ahora hacia allí. de su principio más o menos cerca. y éste es la meta a la cual esa norma se dispone. en el cual gira aquel que va más raudo. 90 Ya no estás en la tierra. nos lleva la virtud de aquella cuerda 106 . me dirigió la vista con el gesto que a un hijo enfermo dirige su madre. y esto es causa de que sea a Dios el universo semejante. 111 y a puertos diferentes se dirigen por el gran mar del ser. 119 120 La Providencia. 108 Al orden que te he dicho tiende toda naturaleza. 117 y no sólo a los seres que carecen de razón lanza flechas este arco.» 97 99 Y ella. con su luz pone en calma siempre al cielo. de diversos modos. mas un rayo que cae desde su altura no corre como tú volviendo a ella. como a un sitio ordenado. 105 Aquí las nobles almas ven la huella del eterno saber. como piensas. 96 y dije: «Ya contento requïevi de un asombro tan grande.» 93 Si fui de aquella duda desvestido. mas me asombro cómo estos leves cuerpos atravieso. y ata en una las partes de la tierra.con una falsa idea. también a aquellas que quieren y piensan. y mueve los mortales corazones. y a cada una les fue dado un instinto que las guía. que ha dispuesto todo. y no comprendes lo que podrías ver si la desechas. con sus breves palabras sonrientes. tras suspirar piadosamente. 102 y dijo: «Existe un orden entre todas las cosas. envuelto me encontré por una nueva. 114 Éste conduce al fuego hacia la luna.

que desvían falsos placeres. si seguís tras mi estela antes de que otra vez se calme el agua. Minerva sopla. 132 y cual fuego que cae desde una nube. seguís mi leño que cantando navega hacia otras playas. los que.» Volvió su rostro entonces hacia el cielo. 1 2 3 volved a contemplar vuestras riberas: no os echéis al océano que acaso si me perdéis. como en el fuego el aquietarse en tierra. 15 Los gloriosos que a Colcos arribaron no se asombraron como haréis vosotros. a salvo de impedimento. hacia otra parte. pocos.que en feliz blanco su disparo clava. así impulsada. 135 Más no debe admirarte. 129 así de este camino se separa a veces la criatura. viendo a Jasón convertido en boyero. estaríais perdidos. os alzasteis al angélico pan tempranamente del cual aquí se vive sin saciarse. la abate por tierra. 12 podéis hacer entrar vuestro navío en alto mar. si bien juzgo. pues la materia es sorda a responderle. 9 Vosotros. 18 . cual la forma no se pliega a menudo a la idea del artista. así el primer impulso. porque puede torcer. 6 No fue surcada el agua que atravieso. abajo te sentaras. y condúceme Apolo y nueve musas la Osa me señalan. que un río que bajara de la cumbre del monte a la llanura. 136 138 141 CANTO II Oh vosotros que en una barquichuela deseosos de oír. 126 Cierto es que. tu subida. Asombroso sería en ti si.

42 Podremos ver allí lo que creemos. nos llevaba tan veloces cual puede verse el cielo. 27 vuelta hacia mí tan dulce como hermosa. como el agua recibe los rayos de la luz quedando unida. y yo hacia ella miraba. espesa.la opinión de los mortales donde no abre la llave del sentido.que al primer astro nos condujo. cual la verdad primera en que cree el hombre. entonces ella que conocía todos mis cuidados. sólida y pulida. «Señora. no demostrado. como un diamante al cual el sol hiriese. 48 Mas decidme: ¿qué son las manchas negras de este cuerpo. y acaso en tanto en cuanto un dardo es puesto y vuela disparándose del arco. tan devoto cual me sea posible. y «Si no acierta -me dijo. «Dirige a Dios la mente agradecida -dijo. cual si penetra un cuerpo en otro ocurre. y es inconcebible cómo una dimensión abarque a otra. os agradezco que del mundo mortal me hayáis sacado.» 30 Pareció que una nube nos cubriera. 21 Beatriz arriba. 54 punzarte no debieran ya las flechas . 36 Si yo era cuerpo. 37 39 más debiera encendernos el deseo de ver aquella esencia en que se observa cómo nuestra natura y Dios se unieron. brillante.La innata sed perpetua que tenía de aquel reino deiforme. 33 Dentro de sí la perla sempiterna nos recibió. mas por sí evidente. 45 Yo respondí. que a algunos en la tierra hacen contar patrañas de Caín?» 51 Rió ligeramente. 24 me vi llegado a donde una admirable cosa atrajo mi vista.

del asombro.» Y yo: «Lo que aparece diferente.» 60 Y ella: «En verdad verás que lo que piensas se apoya en el error. en desiguales formas repartido. verás tu parecer equivocado. igual tendría de éste el volumen hojas diferentes. 64 66 67 69 70 72 73 75 78 Si fuera lo primero. que. en tu opinión destruyes. y si lo otro rompo. Aún más. Deben ser fruto las distintas fuerzas de principios formales diferentes. 63 La esfera octava os muestra muchas luces. 57 Mas dime lo que opinas por ti mismo. si bien escuchas el argumento que diré en su contra. debe tener un límite del cual no le deje pasar más su contrario. por ello lo otro examinemos. salvo uno. o tan ayuno fuera de su materia en la otra parte este planeta. se vería al eclipsarse el sol y atravesarla la luz como a los cuerpos poco densos. 85 y de allí el otro rayo se refleja como el color regresa del cristal que por el lado opuesto esconde plomo. pues sabes la torpeza con que va la razón tras los sentidos. 87 90 91 . 79 81 Y no sucede así. Si lo raro y lo denso hicieran esto. o. un poder semejante habría en todas. tal como comparte grueso y delgado un cuerpo. cuerpos densos y raros lo producen. 88 Dirás que se aparece más oscuro el rayo más aquí que en otras partes. las cuales en el cómo y en el cuánto pueden verse de aspectos diferentes. si fuera causa de la sombra la menor densidad. 84 Si no traspasa el trozo poco denso.

118 120 Así van estos órganos del mundo como ya puedes ver.porque de más atrás viene el reflejo. 123 Observa atento ahora cómo paso de aquí hacia la verdad que deseabas. 108 al quedar de igual forma tu intelecto. y otro. 96 Coloca tres espejos. si alguna vez lo pruebas. El siguiente. que en ti relumbrará cuando la veas. 93 De esta objeción pudiera liberarte la experiencia. de una luz tan vivaz quiero llenarle. más lejano. cual del herrero el arte del martillo. parte el ser en esencias diferentes. 99 Vuelto hacia ellos. haz que tras tu espalda te pongan una luz que los alumbre y vuelva a ti de todos reflejada. 112 114 115 117 Los círculos restantes de otras formas la distinción que tienen dentro de ellos disponen a sus fines y simientes. que tiene tantas luces. 111 Dentro del cielo de la paz divina un cuerpo gira en cuyo poderío se halla el ser de las cosas que contiene. notarás que de la misma forma resplandece. que entre los dos encuentre tu mirada. de grado en grado. que dan abajo lo que arriba toman. deben venir de los motores santos. 126 Los giros e influencias de los cielos. para que sepas luego seguir solo. 128 129 . contenidas en él. 102 Aunque el tamaño de las más distantes pueda ser más pequeño. que es la fuente en que manan vuestras artes. 105 Ahora. mas de él distintas. como a los golpes de los rayos se desnuda la tierra de la nieve y del color y del frío de antes. dos que disten de ti lo mismo.

al contemplarla. 3 y yo por confesarme corregido y convencido. 144 Esto produce aquellas diferencias de la luz. el dulce rostro. igual que vuestra vida.y el cielo al que embellecen tantas luces. 1 . no tan profundas que el fondo se oculte. y sobre su unidad va dando vueltas. mezclada con los cuerpos la virtud brilla cual la alegría en las pupilas. cuanto convenía. 6 mas vino una visión que. tan fuertemente a ella fui ligado. y en él se anuda. 12 se vuelven de los rostros los reflejos tan débiles. 130 132 133 135 así la inteligencia en las estrellas despliega su bondad multiplicada. 9 Como en vidrios diáfanos y tersos. o en las límpidas aguas remansadas. Y como el alma llena vuestro polvo por diferentes miembros. no lo raro ni lo denso: y es el formal principio que produce. 15 vi así rostros dispuestos para hablarme. que aquella confesión puse en olvido. conforme a su bondad. para hablar claramente alcé la vista. que perla en blanca frente no más clara los ojos la verían. de la mente profunda que lo mueve toma la imagen y la imprime en ellas. 141 Por la feliz natura de que brota. conformados al ejercicio de potencias varias. 138 Cada virtud se liga a su manera con el precioso cuerpo al que da el ser. probando y refutando. lo turbio o claro. de la verdad habíame mostrado.» 145 147 148 CANTO III El sol primero que me ardió en el pecho.

creyendo que eran rostros reflejados. puestas aquí pues rompieron sus votos. como el de quien quiere que se parezca a sí toda su corte. y si hace algún esfuerzo tu memoria. puesta aquí con estos otros santos santa soy en la esfera que es más lenta.por lo que yo sufrí el contrario engaño de quien ardió en amor de fuente y hombre. al momento y con ojos risueños: 42 «Puerta ninguna cierra nuestro amor a un justo anhelo. 30 Mas háblales y créete lo que escuches.» Y ella. 21 y nada vi. que sólo se inflaman con el placer del Espíritu Santo. . y miré otra vez delante. 45 Fui virgen religiosa en vuestro mundo. 48 mas reconocerás que soy Piccarda. 24 «No te asombre -me dijo-. ardía en su mirada. no gustada. nunca se comprende. 39 feliz me harías si me revelaras cuál es tu nombre y cuál es vuestra suerte.» 33 Y a la que parecía más dispuesta para hablar. que. 27 mas vuelves a lo vano. no ha de ocultarme a ti el ser aún más bella. 17 18 En cuanto me hube dado cuenta de ellos. fijo en la luz de aquella dulce guía que.que sonría de tu infantil creencia. que sientes de los eternos rayos la dulzura que. y comencé casi como aquel a quien turba un gran deseo: 34 36 «Oh bien creado espíritu. como sueles: lo que ves son sustancias verdaderas. sonriendo. 51 Nuestros afectos. me volví. para ver de quién eran me volví. porque la cierta luz que las aplaca no deja que sus pies se aparten de ella. pues tus plantas en la verdad aún no has asentado.

» 57 Y dije: «En vuestros rostros admirables un no sé qué divino resplandece que vuestra imagen primera transmuta: 60 por ello en recordar no estuve pronto. pues quebramos nuestros votos. como verás. 84 Y en su querer se encuentra nuestra paz: y es el mar al que todo se dirige lo que él crea o lo que hace la natura. aquello que tenemos.» 87 Vi claramente entonces cómo el cielo es todo paraíso. etsi la gracia del sumo bien no llueva de igual modo. 75 lo cual. y luego me repuso tan alegre. hermano. nuestra voluntad la caridad. 81 y así el estar en uno u otro grado en este reino. cual si de amor ardiera al primer fuego: 69 «Aquieta. que en parte fueron vanos.gozan del orden que él nos ha dispuesto. y ya te reconozco fácilmente. 77 78 Esencial es al bienaventurado con el querer divino conformarse. a todo el reino place como al Rey que nos forma en sus deseos. es imposible. 89 90 . pero ahora me ayuda lo que has dicho. 72 Si estar más elevadas deseásemos. 61 63 Mas dime: los que estáis aquí gozosos ¿deseáis un lugar que esté más alto y ver más y ser más de Dios amigos?» 66 Sonrió un poco con las otras sombras. 54 Y nos ha sido dado este destino que tan bajo parece. este deseo sería contrario a lo que quiere quien aquí nos puso. para que se hagan unos los quereres. si estar en caridad aquí es necesse y consideras su naturaleza. haciendo que queramos sin más ansiar.

» 118 120 Así me dijo. que uno pedimos y otro agradecemos.a una mujer por cuya regla se visten velo y hábito en el mundo. nunca el velo del alma le quitaron. 123 Mi vista que siguió detrás de ella cuanto le fue posible. se dirigió al objeto más querido. 108 Y aquel otro esplendor que se te muestra a mi derecha y a quien ilumina toda la luz que brilla en nuestra esfera. 93 hice yo así con gestos y palabras. Dios sabe cómo fue mi vida luego. luego del dulce claustro me raptaron. refugiándome en sus hábitos. también lo digo. 117 Esta es la luz de aquella gran Constanza que engendró del segundo al ya tercero y último de los vientos de Suabia. y prometí seguir por su camino. 111 lo que dije de mí. 114 Mas cuando fue devuelta luego al mundo contra su voluntad y buena usanza. jovencita me escapé. 97 99 para que hasta el morir se vele y duerma con esposo que acepta cualquier voto que a su placer la caridad conforma. al mal. acostumbrados. 102 Del mundo. 126 . 105 Hombres no al bien. por seguirla. 96 «Perfecta vida y méritos encumbran -me dijo-. ya perdida. y luego: «Ave María» cantó y cantando se desvaneció como en el agua honda algo pesado. para saber cuál fuese aquel tejido que hasta el fin no labró su lanzadera. fue monja.Mas como cuando sacia un alimento y aún tenemos más ganas de algún otro. y de igual forma le quitaron de la frente la sombra de las tocas.

28 no tienen su acomodo en otro cielo que estas almas que ahora se mostraron. 129 CANTO IV Entre dos platos. era así más intensa que si hablase. y preocupado tú mismo no los dejas que se muestren. Samuel.y por entero se volvió a Beatriz. 13 15 Y dijo: «Bien conozco que te atraen uno y otro deseo. y aquel de los dos Juanes que tú prefieras. 24 Estas son las cuestiones que en tu velle igualmente te pesan. por hambre moriría un hombre libre sin probar bocado. y también María. y así estaría un perro entre dos gamos: 6 No me reprocho. de igual modo suspenso entre dos dudas. siguiendo la doctrina de Platón. que al principio no pude soportarlo. pues. pero ella fulgió tanto ante mis ojos. por igual temiendo. pero antes la que tiene mas hiel he de explicarte. y por esto fui tardo en preguntarle. ¿por qué causa del mérito recorta la medida?" 21 También te causa dudas el que el alma parece que se vuelva a las estrellas. 9 Callé. porque era necesario. 3 así un cordero en medio de la gula de fieros lobos. 25 El serafín que a Dios más se aproxima. si me callaba. 12 Hizo Beatriz lo mismo que Daniel cuando aplacó a Nabucodonosor la ira que le hizo cruel injustamente. la violencia de otros. y mi pregunta. ni me alabo. Moisés. pero pintado mi deseo en la cara tenía. 18 Te dices: "Si perdura el buen deseo. igualmente ricos y distantes. 27 30 .

argumento es de fe. 42 Por esto condesciende la Escritura a vuestra facultad. quizá a alguna verdad el arco acierte. 33 mas todos hacen bello el primer círculo. 64 El que nuestra justicia injusta sea a los ojos mortales. 45 y nuestra Iglesia con figura humana a Gabriel y a Miguel os representa. 48 Lo que el Timeo dice de las almas no es similar a lo que aquí se muestra. 54 y acaso lo que piensa es diferente del modo que lo dice. y de igual modo al que sanó a Tobías. 50 51 Él dice que a su estrella vuelve el alma. mal comprendido. 36 Si aquí los viste no es porque esta esfera les corresponda. pues sólo aprende lo que luego es digno de intelecto. porque su malicia no podría apartarte de mi lado. pues desde allí supone que ha bajado cuando natura su forma le diera. este principio a casi todo el mundo. 67 66 69 . y ser pudiera que su intención no sea desdeñable. 60 Torció. Mercurio y Marte fueron invocados. y así Jove. mas parece que diga lo que siente.ni más o menos años lo disfrutan. mas como indicando que en la celeste ocupan lo más bajo. no de herética perfidia. mas piensa de otro modo. y gozan de manera diferente sintiendo el Soplo Eterno más o menos. 57 Si él entiende que vuelve a estas esferas de su influjo el desprecio o la alabanza. 63 Menos veneno encierra la otra duda que te conmueve. y pies y manos le otorga a Dios. 39 Así se debe hablar a vuestro ingenio. a través de los sentidos.

huyendo de un peligro. que. 96 y después escuchaste de Piccarda que Constanza guardó el amor del velo. al ser libres. tal que por ti mismo no salvarías. o mucho o poco. si como debes la comprendes. mas voluntad tan sólida es extraña. la violencia. 103 105 . no están por ello estas almas sin culpa: 75 pues. 87 Y por esta razón. 81 Si su deseo firme hubiera sido. 93 Yo te he enseñado como cosa cierta que no puede mentir un alma santa. 99 Muchas veces. mas hace como el fuego.Mas como puede vuestra inteligencia penetrar fácilmente esta verdad. la voluntad no cede. de mal grado se hacen cosas que hacerse no debieran. 90 Mas ahora se atraviesa ante tus ojos otro obstáculo. ha acontecido que. que al lugar santo regresar pudieron. pues. 77 78 Si se doblega. 72 Aun cuando aquel que la violencia sufre a quien la fuerza nada le concede. o con su mano a Mucio hizo severo. aunque sea mil veces. como fue el de Lorenzo en su parrilla. y así hicieron éstos. y por piedad se hizo despiadado. he de darte gusto. 102 como Almeón. al suplicar su padre que lo hiciera. si le tuerce. 83 84 a su camino habrían regresado del que sacados fueron. hermano. se rompe el argumento que te habría estorbado aún muchas veces. y así parece que me contradice. mató a su propia madre. como deseas. pues cerca está de la verdad primera. sin querer. sin cansarte antes. sigue la fuerza.

que no pesaran poco en la balanza. al pie de la verdad.» 114 Fluyó así el santo río que salía de la fuente en que toda verdad mana. frustra sería los deseos. y las dos te dijimos la verdad. cima a cima. y puede hacerlo. y yo de la otra. reverente. si no. casi perdido con la vista en tierra.» 138 Y Beatriz me miró. y a lo más alto.En este punto quiero que conozcas que la fuerza al querer se mezcla. haciendo que no tengan disculpa las ofensas. cuyas palabras --dije así me inundan. 123 Bien veo que jamás se satisface sino con la verdad nuestro intelecto. cuando Piccarda dijo aquello de la primera hablaba. vencida. 141 . mas responda por mí Quien ve y Quien puede. sin la cual no hay ninguna certidumbre. oh diosa. 111 Así. 117 «Oh amada del primer Amante. 129 Por ello nacen dudas. señora. 135 Quiero saber si pueden repararse los votos truncos con acciones buenas. que. cual retoños. 126 Cual fiera en su cubil. así mis dos deseos se aplacaron. reposa en ella en cuanto que la alcanza. que más y más me avivan. y enardecen. llenos sus ojos de amorosas centellas tan divinas. 120 no son mis facultades tan profundas que a devolverte don por don bastasen. mi fuerza dio la espalda. nos lleva de este modo. aún por otra verdad que me es oscura. 108 La Voluntad absoluta no consiente el daño. mas consiente cuando teme que en más penas caerá si lo rehúsa. 132 Esto me invita y esto me da fuerzas a preguntar.

que allí se refleja. 9 y si otra cosa vuestro amor seduce. amor por siempre enciende. que. como comprende. con latrocinios quieres dar limosna. 30 ¿Así pues qué reparo se hallaría? Si piensas que usas bien lo que ofreciste. 24 Ahora verás. 5 6 Bien veo de qué forma resplandece la sempiterna luz en tu intelecto. fueron y son dotados solamente. 36 . 3 no debes asombrarte. 21 tal fue la libertad del albedrío. que antes te dije. 12 Quieres saber si con otras ofrendas. el gran valor del voto. halla reparo quien rompe su voto. y él más lo estima. y como el que el discurso no interrumpe. así en pos de aquel bien mueve los pasos. si tú deduces de esto.» 15 Así Beatriz principio dio a este canto. y el que más conforme está con su bondad. mas puesto que la Iglesia los dispensa y esto a lo que te digo contradice. prosiguió así sus santas enseñanzas: 18 «El don mayor que Dios en su largueza hizo al crearnos. de aquella luz tan sólo es un vestigio. si se hace cuando consiente Dios lo que consientes: 27 porque al cerrar el pacto Dios y el hombre se hace holocausto de aquel gran tesoro. 33 Ya lo más importante te he explicado. del cual. pues procede de un ver perfecto. y lo hace un acto suyo.CANTO V «Si te deslumbro en el fuego de amor más que del modo que veis en la tierra. tal que en el juicio su alma esté segura. tal que venzo la fuerza de tus ojos. a los que dio la inteligencia. una vez vista. mal conocido. que.

si la cosa dejada en la cogida como el cuatro en el seis no se contiene. y tan necio podrás llamar al jefe de los griegos. 57 y sabrás que los cambios nada valen. 42 Dos cosas intervienen en la esencia de este gran sacrificio: una es la cosa que se ofrece. satisfacer no puede otra ninguna 63 No bromeen con el voto los mortales. pues el seco alimento que comiste. 51 La otra. sed fieles. que hacer peor cumpliéndolo. 66 quien hubiera mejor dicho "Mal hice". y con ella las necios y los sabios que han escuchado de tal sacrificio. 54 Mas la carga no debe transmutarse libremente. que te mostré como materia. como ya sabes. para su digestión requiere ayuda. 72 . y la otra el pacto mismo.en la mesa es preciso que aún te sientes. 69 por quien lloró Ifigenia su belleza. mas no hacerlos ciegamente. aunque la ofrenda se pudiera cambiar. 43 45 Esta segunda nunca se cancela si no es cumplida. como Jefté ofreciendo lo primero. y con respecto a ella antes te hablé con toda precisión: 48 por ello los hebreos precisaron el seguir ofreciendo. bien puede ser de un modo que no hay yerro si por otra materia se permuta. y precisa de la vuelta de la llave amarilla y de la blanca. pues no hay ciencia si lo que has aprendido no retienes. 39 Abre tu mente a lo que te revelo y guárdalo bien dentro. 60 Y por ello a las cosas tan pesadas que la balanza inclinan por sí mismas.

102 así yo vi que mil y aún más fulgores venían a nosotros. para que no se burlen los judíos! 81 ¡No hagáis como el cordero que abandona la leche de su madre. cristianos. más firmes al moveros: no seáis como pluma a cualquier soplo. 90 y así como la flecha da en el blanco antes de que la cuerda quede inmóvil. y no ovejas insensatas.Sed. si lo que aquí comienza 79 . lector. 105 Y así como venían a nosotros se veía el placer que las colmaba en el claro fulgor que desprendían. ¡yo qué no haría que de mil maneras soy por naturaleza transmutable! 99 Igual que en la tranquila y pura balsa a lo que se les echa van los peces y piensan que es aquello su alimento. y escuchamos: «ved quién acrecerá nuestros amores». así corrimos al segundo reino. y por simpleza. al encontrarse en la luz de aquel cielo. consigo mismo a su placer combate!» 84 Así me habló Beatriz tal como escribo. que se volvió el planeta aún más luciente. 75 Tenéis el viejo y nuevo Testamento. 96 Y si la estrella se mudó riendo. y esto es bastante ya para salvaros. ¡sed hombres. y el pastor de la Iglesia que os conduce. 87 Su callar y el mudar de su semblante a mi espíritu ansioso silenciaron. y no penséis que os lave cualquier agua. 93 Allí vi tan alegre a mi señora. luego se dirigió toda anhelante a aquella parte en que el mundo más brilla. 108 Piensa. 78 Si otras cosas os grita la codicia. que ya nuevas preguntas preparaba.

117 de la luz que se extiende en todo el cielo nos encendemos. se ocultó en su propio fulgor la santa imagen. si quieres de nosotros saber. y así me respondió. antes de que dejase la milicia. ni por qué te encuentras alma digna. 138 CANTOVI «Después que Constantino volvió el águila contra el curso del cielo. 3 más de cien y cien años se detuvo en el confín de Europa aquel divino pájaro.no siguiese. 135 al aumentar su gozo. 111 y verás por ti mismo qué deseo tenía de saber quién eran éstas. toda encerrada del modo en que el siguiente canto canta. y que la desprendes por los ojos. que ella antes siguió tras el esposo de Lavinia. y entonces ella se hizo más luminosa que al principio. en qué forma sentirías de saber más un anhelo angustioso. sáciate a gusto.» 129 Esto dije mirando a aquella lumbre que primero me habló. 114 «Oh bien nacido a quien el ver los tronos del triunfo eternal fue concedido. 126 mas no quien eres. por lo cual. cuando disipa el calor los vapores más templados. en el grado de la esfera que a los hombres ocultan otros rayos. y Beatriz: «Habla sin miedo. cuando las vi delante de mis ojos. y cree todas las cosas que te diga. porque cuando te ríes resplandecen.» 120 De este modo una de esas almas pías me dijo. 132 Y como el sol que se oculta a sí mismo por la excesiva luz. 6 . junto al monte en que naciera.» 121 123 «Bien puedo ver que anidas en tu propia luz.

33 Mira cuánta virtud digno le hizo de reverencia. 18 Yo le creí. y claramente veo lo que había en su fe. 9 César fui. quien gozó tanto del favor del cielo. 24 y a Belisario encomendé las tropas. 42 . 30 para que veas con cuánta injusticia se mueve contra el signo sacrosanto quien de él se apropia o quien a él se opone. por gracia a Dios le plugo el inspirarme la gran tarea y me entregué de lleno. 15 mas aquel santo Agapito. como tu ves en la contradicción lo falso y cierto. que fue señal de que en él reposara. 27 Ahora ya he contestado a tu primera pregunta: mas me obliga a que te añada su condición algunas otras cosas.a la sombra de las sagradas plumas gobernó el mundo allí de mano en mano. hasta el día que por él combatieron tres y tres 39 Y sabes lo que obró en siete reinados. 36 Sabes que en Alba tuvo su morada más de trescientos años. lo excesivo y superfluo de las leyes. del mal de las Sabinas a Lucrecia. 21 Y en cuanto que eché andar ya con la Iglesia. ya desde la hora en que murió Palante por su reino. a la fe verdadera me encaminó con sus palabras santas. 12 Y antes de que a esta obra me entregara. una naturaleza en Cristo sólo creía. y esta fe me era bastante. que fue sumo pastor. venciendo en torno a los pueblos vecinos. inspirado del Espíritu. y así cambiando vino hasta las mías. soy el mismo Justiniano que quitó.

Luego marchó con sus tropas a España. y tal golpe en Farsalia dio. triunfaron Escipión y Pompeyo. Bajo aquél. 49 51 52 54 57 58 60 61 63 65 66 A Antandro y al Simoes. que hasta el Nilo se dolió del daño. 45 donde Torcuato y Quincio. atravesaron. vio otra vez. el Era y lo vio el Sena y los ríos que al Ródano engrandecen. contra Pirro. y a ese monte a cuyo pie naciste. en el infierno ladran Bruto y Casio. fue tan aprisa que ni pluma ni lengua alcanzarían. y las otras repúblicas y príncipes. Lo que obró luego al marcharse de Rávena y cruzó el Rubicón. y el lugar que a Héctor sepulta. cercano el tiempo en el que el cielo quiso ordenar el mundo a su manera. 67 De allí fue como un rayo contra Juba. le fue amargo. y partió para mal de Tolomeo. a quien dio nombre su pelo descuidado.Y lo que obró llevado contra Breno por los magnos romanos. Fabios. escapando de aquél. 48 Luego humilló el orgullo de los árabes que tras Aníbal las alpestres rocas de las que bajas tú. 73 69 72 75 Aún lo llora la triste de Cleopatra. siendo aún jóvenes. con la culebra se dio la muerte atroz e inesperada. y se dolieron Módena y Perugia. 79 78 . que. Luego. y desde allí se volvió al occidente donde escuchó la trompa pompeyana. luego a Durazzo. lo vio el Isara. 76 Con él llegó a la orilla del mar Rojo. 70 Por lo que obró en las manos del siguiente. Po. patria suya. Decios ganaron fama que con gusto incienso. Y lo que obró desde el Varo hasta el Rin. César por gusto de Roma lo obtuvo.

Mas lo que el signo del que estoy hablando.con él en tanta paz al mundo puso. con sus alas. 106 ¡Muchas veces los hijos han llorado por las culpas del padre. 94 96 Ahora puedes juzgar a esos que antes me escuchaste acusar. más apagados 108 111 114 . urdan tretas bajo otro signo. y es difícil saber quién más se engaña. que son causa de todas vuestras penas. si en manos del tercer César la vemos con vista clara y con afecto puro. 81 82 84 se vuelve en apariencia oscuro y poco. Carlomagno la socorrió. venciendo. 87 pues la viva justicia que me inspira. por el reino mortal al que subyuga. y otro se lo apropia. y sus pecados. 90 Y asómbrate de lo que digo ahora: corrió después con Tito a hacer venganza de la venganza del pecado antiguo. Urdan los gibelinos. que mal sigue a éste aquel que de él aparta la justicia. la gloria de vengar su santa cólera. desviándose así. hizo primeramente y luego haría. que las puertas de Jano se cerraron. y no se crea que Dios cambie su emblema por las lises! 109 Esta pequeña estrella se engalana de los buenos espíritus activos para que fama y honra les alcance. 99 Uno al signo común los amarillos lirios opone. en las manos del que digo. 93 100 102 105 y que este nuevo Carlos no lo abata con sus güelfos. 91 Y al morder los lombardos a la Santa Iglesia con sus dientes. y cuando a esto dirigen sus deseos. mas tema de sus garras que a leones más fuertes han vencido. le concedió.

y las cuatro reinaron. 117 Mas comparar los méritos y el premio de nuestra dicha también forma parte. pues camina erradamente el que se duele del bien de los otros. 120 Tal nos endulza la viva justicia el afecto. escuché que cantaba esa sustancia. y esto lo hizo Romeo.del verdadero amor los rayos sienten. superilunstrans claritate tua felices ignes borum malacth!» 3 De este modo. 138 tras de lo cual partió. y como velocísimas centellas las ocultó la súbita distancia. y por ello no se puede ya a la malicia nunca desviarlo. 6 y reemprendió su danza con las otras. viejo y mendigo. y si el mundo supiera su coraje mendigando su vida hogaza a hogaza mucho lo alaba. 9 . no viéndolos mayores ni menores. Raimundo Berenguer. 133 141 CANTO VII «Ossanna. y más lo alabaría. de quien fue su gran obra mal agradecida. quien devolvió siete y cinco por diez. tal los diversos grados de esta vida dulce armonía en estas ruedas forman. sanctus Deus sabaoth. un hombre humilde y peregrino 135 Y luego las calumnias le movieron a pedirle las cuentas a este justo. sobre la cual doble luz se enduaba. 123 Diversas voces cantan dulces notas. 132 Cuatro hijas tuvo. 126 Y dentro de esta perla en la que estamos luce la luz de Romeo. 128 129 Pero sus enemigos provenzales no ríen. volviéndose a sus notas.

42 y así ninguna fue tan injuriosa. dile -decía. iluminándome su risa. como el sueño la frente me inclinaba. aplicóse más justa que ninguna. cómo justa venganza justamente ha sido castigada. a la que se juntara esa natura. 36 mas desterrada fue del Paraíso estando sola. si a la persona que sufrió atendemos. 24 Por no poner a la virtud que quiere un freno por su bien. 14 15 Poco tiempo Beatriz consintió esto. añadió a su persona. hasta que al Verbo descender le plugo. 28 30 y la naturaleza extraviada de su creador. cual fue creada fue sincera y buena.a mi señora que mi sed sacie con su dulce estilo. medida con la naturaleza que asumiera. y escúchame. 27 por lo cual los humanos muchos siglos en el error yacieron como enfermos. 45 Mas tuvo un acto efectos diferentes: . el no nacido. se condenó a sí mismo y su progenie. estás pensando. 21 mas yo desataré pronto tu mente. que aun en el fuego me haría dichoso: 18 «Según mi parecer siempre infalible. porque lo que te diga te hará el regalo de una gran certeza.» 12 Mas el respeto que de mí se adueña tan sólo con la B o con el IZ.Dudoso estaba y me decía: «¡Dile! Dile. y empezó. pues torció el camino de la verdad y de su propia vida. 39 Y así la pena de la cruz. sólo por obra de su amor eterno 33 Ahora atiende a lo que ahora se razona: a su hacedor unida esta natura.

de redimirnos esta forma sólo. hermano. 48 Ya no te debe parecer extraño. 54 Te dices: "Bien comprendo lo que escucho. que el santo amor que toda cosa irradia. porque su impronta nunca se borra en donde pone el sello. privada debe ser de su nobleza. al escuchar que una justa venganza castigó luego un justo tribunal. 64 66 Lo que sin mediación de ella destila luego no tiene fin. 81 y a aquella dignidad ya nunca vuelve si no llena el vacío de la culpa 76 ." 57 Sepultado está. destella las eternas bellezas desplegando. mas porque Dios quisiera. que ardientemente desatar esperas. y si uno falta. pues más se le asemejan.plació una muerte a Dios y a los judíos. 51 Mas ahora veo oprimida tu mente de un pensamiento en otro por un nudo. se me esconde. 67 69 Lo que sin mediación llueve de ella del todo es libre porque no depende de la influencia de las nuevas cosas. que de sí aparta cualquier rencor. es más brillante en la más parecida. diré por qué este modo fue el más digno. por lo que con su luz poco se adorna. 63 La divina bondad. 60 Y en verdad. hizo temblar la tierra y abrió el cielo. 78 Sólo el pecado es el que la encadena del sumo bien haciéndola distinta. ardiendo en sí. 72 Más le placen. este decreto a los ojos de aquellos cuyo ingenio en la llama de amor no ha madurado. 75 Tiene ventaja en todos estos dones la humana criatura. como en este punto mucho se considera y poco se comprende.

102 A Dios. 108 la divina bondad que el mundo sella.con justas penas contra el mal deleite. 93 Ahora clava la vista en el abismo del eterno saber. con uno digo. por ningún camino que por estos dos vados no atraviese: 90 o que Dios solo generosamente perdonara. ni hubo ni lo habrá: 112 114 pues fue más generoso al darse él mismo. 105 Mas pues la obra es tanto más querida por quien la hace. de proceder por todos sus caminos gustó para volvernos a lo alto. Dios. convenía con sus medios al hombre devolver la vida entera. o con los dos acaso. de estas dignidades. 87 sin poder recobrarla. como del paraíso. que si hubiera sólo perdonado. pues. si el Divino Hijo no se hubiese humillado al encarnarse. si lo piensas bien sutilmente. pues no puede ir abajo luego con humildad obedeciendo. o el hombre por sí mismo diese satisfacción de su locura. 111 Y entre la última noche y el primero de los días. 120 . fue apartada. a mis palabras cuanto puedas atentamente fijo. 117 y ningún otro modo le bastaba a la justicia. 84 Vuestra naturaleza. 96 No podría en sus límites el hombre satisfacer. y es esta la razón que incapacita a reparar al hombre por sí mismo. 99 cuanto desobediente quiso alzarse. un hecho tan sublime por uno y otro. cuanto más nos muestra el pecho bondadoso del que sale. para hacer digno al hombre de elevarse. al pecar tota en su simiente.

fueron hechos tal como son. . 6 mas a Dione honraban y a Cupido. vuelvo para aclararte sólo un punto para que puedas. si otra vez piensas cómo la humana carne fue creada al ser creados los primeros padres. y este puro país en el que estamos. el aire y sus combinaciones que se corrompen y que duran poco. entenderlo. 126 y creadas han sido sin embargo. por lo que. en su entera existencia. y veo el agua. 130 132 pero los elementos que has nombrado y aquellas cosas que proceden de ellos de creada potencia toman forma. y la enamora de sí. 135 Creada fue la materia que tienen. 123 Tú dices: "Veo el fuego. hermano.Ahora para calmar cualquier deseo. Y deducir aún puedes de este punto vuestra resurrección. la tierra. si es verdad lo que me has dicho de corrupción debieran verse libres. 141 pero sin mediación la vuestra exhala la suprema bondad. como yo." 129 Los ángeles. tal que por siempre la desea. 2 3 y por esto no honraban sólo a ella con sacrificios y votivos ruegos en su antiguo extravío los antiguos. 138 Las luces santas sacan con su rayo de su virtualidad y con sus giros el alma de las plantas y los brutos. creada fue la potencia formante en los astros que en torno suyo giran.» 142 144 147 CANTO VIII Solía creer el mundo erradamente que la bella Cipriña el amor loco desde el tercer epiciclo irradiaba.

que las ansias de escucharlo otra vez nunca he perdido. 27 y en los primeros que se aparecieron tal hosanna se oía.» Luego de haber mis ojos reverentes puesto en mi dama. 15 Y cual la chispa se observa en la llama. volviéronse a la luz que una tan grande promesa había hecho. si una se para y otra el canto sigue. pero me confirmó que en ella estaba el ver aún más hermosa a mi señora. y: «Quiénes sois» 31 33 36 37 39 42 . acordes. es el pararnos. de la cual tú en el mundo ya cantaste: «Los que moveis pensando el tercer áeio».por madre a una. y tal amor nos colma. dejando aquella danza que empezaba en los altos serafines. por complacerte. le pusieron el nombre a aquella estrella que al sol recrea de nuca o de frente. 9 y por la que he citado en el comienzo. Girarnos con los príncipes celestes con un mismo girar y una sed misma. y una voz se distingue entre las voces. y en el seno de Dido lo creían. a su visión interna. tan raudos. al otro como hijo. pienso. 30 Entonces uno se acercó a nosotros y dijo: «Estamos todos preparados para darte placer y recrearte. 18 en esa luz vi yo otras luminarias dar vuelta más o menos velozmente. que no menos dulce. ya visibles. 12 Hasta ella ascendí sin darme cuenta. y que ella les hubiera satisfecho mostrando su aquiescencia. 21 De fría nube vientos no descienden. ya invisibles. que ni lentos ni torpes pareciesen 24 a quien hubiese esas luces divinas visto venir.

57 Aquella orilla izquierda que al mezclarse bañan el río Ródano y el Sorga. pues proveer debieran ciertamente. que se anubla entre Peloro y Pachino. hubieras visto de mi cariño más que sólo hojas. 70 71 72 si el mal gobierno." 73 Y si mi hermano hubiese esto previsto. aún hubiera esperado sus monarcas. donde el Verde y el Tronto desembocan. 69 75 76 78 81 . y si más hubiera sido. por Baria.dijo mi voz de gran afecto llena. 54 Mucho me amaste. muerte. a fin de que a su barca cargada. en el golfo que el ímpetu del Euro más recibe. por señor a su hora me esperaba. al dirigirle mi pregunta! 48 Dijo. 58 60 Y aquel cuerno de Ausonia limitado por Catona. que atormenta siempre a los pueblos sujetos no forzase a gritar a Palermo: "Muerte. de Carlos y Rodolfo en mí nacidos. no los habría. 61 Ya lucía en mi frente la corona de aquella tierra que el Danubio riega cuando abandona la margen tedesca. así transformada: «Poco tiempo del mundo fui. 45 ¡Y cuánto y cómo vi que se crecía con esta dicha nueva que aumentaba su dicha. de Cataluña la pobreza avara evitaría que daño le hiciese. 51 Mi contento no deja que me veas porque brillando alrededor me oculta como animal en su seda encerrado. 67 no por Tifeo sino del azufre. muchos males que habrá. y tuviste motivos. por Gaeta. 64 63 66 Y la hermosa Trinacria. pues si hubiese vivido. aún otra carga no se agregue. él u otros.

¿no sería para el hombre peor si no viviese en sociedad?» «Sí -respondí. 96 El bien que todo el reino que tú asciendes alegra y mueve. pues me han causado dudas tus palabras. y él a mi «Si puedo mostrarte una verdad. señor mío.» 93 Esto le dije. mas su conservación a un tiempo mismo: 102 por lo que todo aquello que dispara este arco a su fin previsto llega. ponme en claro ahora. cómo dulce semilla da amargura. donde se inicia y cesa todo bien 87 la ves del mismo modo que la veo. 105 Si así no fuese. y también me causa gozo pues contemplando a Dios la has advertido. a tu pregunta el rostro le darás y no la espalda. pues ya sé que es imposible que a lo que es necesario Dios faltase. 99 Y no sólo provistas las naturas son en la mente que por sí es perfecta. el cielo que recorres tendría de este modo efectos tales que no serían arte.» 114 Y él: «Dime. si los ingenios que las estrellas mueven no son torpes. y torpe aquel que las creó imperfectas. me es más grata.y la causa no preguntó. me ha causado.» 84 «Puesto que creo que la alta alegría que tu hablar. 108 y esto no puede ser.» 117 . con su providencia hace que influyan estos grandes cuerpos. 90 Gusto me diste. precisaría capitanes no preocupados de amasar dinero. 97 109 111 ¿Quieres que esta verdad te aclare un poco?» Y yo: «No. cual se clava la flecha en su diana. sino ruinas.Y su carácter que de largo a parco bajó.

138 Si la naturaleza encuentra un hado adverso. mas no distingue de uno al otro albergue. que tu Carlos las dudas me aclaró.«¿Y puede ser así. 135 Ahora tienes delante lo de atrás: mas por que sepas que de ti me gozo.» 120 Fue hasta aquí de este modo deduciendo. si no se tienen diversamente oficios diferentes? No. da malos frutos. mas dijo: «Calla y deja andar los años». obra con tino.» 145 147 CANTO IX Después. y otro Melchisedec. que es el sello de la cera mortal. Bella Clemencia. como todas las simientes fuera de su región. y de un vil padre nació Quirino. y así pues vuestra ruta se extravía. si el divino poder no la venciese. 132 La natura engendrada haría siempre su camino al igual que la engendrante. siguiendo a éste habría gente buena. 124 126 La circular natura. sólo que un justo 1 3 4 . y el otro aquel que. y luego concluyó: «Luego diversas serán de vuestros hechos las raíces: 123 por lo que uno es Solón y el otro es Jerjes. contó los fraudes que debiera sufrir su descendencia. y hacéis rey del que gusta de sermones. volando en el aire. 129 Por eso ya en el vientre se apartaron Esaú de Jacob. 144 Mas vosotros hacéis un religioso de quien nació para ceñir espada. nada pues os diré. si bien lo escribió vuestro maestro. quiero añadirte aún un corolario. a Marte atribuido. perdió al hijo. 141 Y si el mundo de abajo se atuviera al fundamento que natura pone.

y aquí brillo pues me venció la lumbre de esta estrella. hacia la vanidad volviendo el rostro! 12 Y entonces otro de los esplendores vino a mí. y esto tal vez el vulgo no lo entienda. 37 39 se quintuplicará este mismo año: mira si excelso debe hacerse el hombre. 33 Mas alegre a mí misma me perdono la causa de mi suerte. desde el cual descendió una mala antorcha que infligió un gran estrago a la comarca. 42 . 18 «Dale compensación pronto a mis ansias. 9 ¡Ah criaturas impías. igual que antes. santo espíritu y muéstrame -le dijeque lo que pienso pueda en ti copiarse. 28 29 30 De una misma raíz nacimos ambos: Cunizza fui llamada. 25 26 27 un monte se levanta.» 21 Y aquella luz a quien no conocía. desde el profundo seno en que cantaba. tal que otra vida a la vida suceda. 6 Y ya el alma de aquel santo lucero se había vuelto al sol que le llenaba como aquel bien que colma cualquier cosa. asintieron dando consentimiento a mi deseo. no muy alto.duelo vendrá detrás de vuestros males. y no me duelo. y que quería complacerme el brillo que esparcía me mostraba 13 15 Los ojos de Beatriz. que el corazón torcéis de un bien tan grande. 36 De la resplandeciente y cara joya de este cielo que tengo más cercana quedó gran fama. necias almas. dijo como quien goza el bien haciendo: 24 «En esa parte de la depravada Italia que se encuentra entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piave. y antes de extinguirse. que estaban fijos sobre mí.

porque son al deber gentes rebeldes. y me hizo un gesto de volverse a otra cosa. como la risa aquí. 70 «Dios lo ve todo. 49 Llorará también Feltre la traición de su impío pastor. y dones tales al vivir del país se corresponden. 73 Por lo tanto tu voz. 51 61 63 66 El otro gozo a quien ya conocía como preciada cosa. y tan enorme será. y tu mirar se enela -le dije santo espíritu. 52 54 Muy grande debería ser la cuba que llenase la sangre ferraresa. al par que aumenta la tristeza. 69 72 75 78 . 43 mas pronto ocurrirá que Padua cambie el agua del pantano de Vincenza. que alegra el cielo con el cantar de aquellos fuegos píos que con seis alas hacen su casulla. alguien aún señorea con orgullo.Y esto no piensa la turba presente que el Tagliamento y Adigio rodean: ni aun siendo golpeada se arrepiente. 57 la que dará tan cortés sacerdote por mostrar su partido. 59 60 Hay espejos arriba que vosotros llamáis Tronos. ante mis ojos era cual un rubí que el sol hiriese.» Aquí dejó de hablar. que en Malta no hubo semejante. y la sombra crece abajo. pues se puso una vez más en la rueda en la que estaba. 67 Arriba aumenta el resplandor gozando. 46 45 48 y donde el Silo y el Cagnano se unen. y mis dichos certifican. y no puede para ti estar oculto algún deseo. y ya se hace la red para atraparle. cansando a quien pesara onza por onza. y Dios por medio de ellos nos alumbra.

y se comprende el bien que hace que influya abajo lo de arriba. 90 Casi en un orto mismo y un ocaso están Bugía y mi ciudad natal. 96 que más no ardiera la hija de Belo. 108 Y a fin de que colmados tus deseos lleves que en esta esfera te han surgido. y a este cielo. debiera referirte aún otras cosas. yo ahora ilumino. 87 Ribereño fui yo de aquellas costas entre el Ebro y el Magra. a Siqueo y a Creusa dando enojos. que ya hace meridiano donde antes horizonte. 100 101 102 Pero aquí no se llora. 105 Aquí se admira el arte que se adorna de tanto afecto. no la culpa. como él me iluminó. 111 Quieres saber quién hay en esa hoguera que aquí cerca de mí lanza destellos como el rayo de sol en aguas limpias. que enrojeció su puerto con su sangre. ni Alcides cuando encerró en su corazón a Iole. 97 ni aquella Rodopea que engañada fue por Demofoonte. que yo. que aquí no se recuerda. que divide en corto trecho Génova y Toscana. mas se ríe. 81 82 84 entre enemigas playas contra el curso del sol tanto se extiende. hasta que mi edad lo permitía.¿por qué no satisface mis deseos? No esperaría yo a que preguntaras si me intuara yo cual tú te enmías. 114 Sabrás que en su interior se regocija 99 . sino el poder que ordenó y que provino.» «El mayor valle en que el agua se vierte -sus palabras entonces me dijeronfuera del mar que a la tierra enguirnalda. 93 Era llamado Folco por la gente que sabía mi nombre.

en su más sumo grado resplandece. del adulterio habrán de verse libres. fue subida.Raab. 123 pues ella el primer triunfo de Josué favoreció en la Tierra Prometida. 116 117 A nuestro cielo. 124 Tu ciudad. y en compañía de este coro. que es retoño del primero que a su creador volviera las espaldas. hacia aquel sitio donde dos movimientos se entrecruzan. y nada más las Decretales se estudian. allí donde Gabriel abrió las alas. de la alta victoria obtenida con una y otra palma. pues al pastor en lobo han convertido. aún antes que alma alguna por el triunfo de Cristo. en que la sombra acaba de vuestro mundo. que poco tiene el Papa en la memoria. 136 Mas pronto el Vaticano y otros sitios elegidos de Roma. 120 Convenía ponerla por trofeo en algún cielo. cementerios de la milicia que a Pedro siguiera. 135 126 129 De esto el Papa y la curia se preocupa. contemplando al Hijo la Potencia primera e inefable cuanto en espacio o mente se concibe con tanto orden creó. 127 crea y propaga las malditas flores que han descarriado a ovejas y a corderos. hacia las altas ruedas con la mía tu vista. y a Nazaret no van sus pensamientos. lector. Alza. que estar no puede sin gustar de ello aquel que vuelve a verlo. 1 3 6 7 9 .» 139 138 141 CANTO X Con el Amor que eternamente mana del uno al otro. cuya envidia ha causado tantos males. cual sus márgenes indican. 130 132 Por esto el Evangelio y los Doctores se olvida.

y yo estaba con él. tras la idea. tan raudamente que el tiempo no medía sus acciones. que la virtud del cielo imprime al mundo y es la medida. 18 y si más o si menos se alejara girando. ingenio y arte invoque no diría lo nunca imaginado. giraba por las espirales que le traen cada día más temprano. 21 Quédate ahora. como aquel que nota.y allí comienza a disfrutar del Arte de aquel maestro que tanto lo ama en sí. meditando en aquello que sugiero. sobre tu banco. 15 Pues no siendo inclinado su camino. se rompería el orden de los mundos. por luz era visible! 42 Aunque costumbre. con su luz. la que en el sol donde yo entraba no por color. lector. mas puede ser creído y desear verlo. 13 25 27 28 30 31 33 34 36 Era Beatriz aquella que guiaba de un bien a otro mejor. de la perpendicular. satisfaciendo al mundo que los llama. 24 Te lo he mostrado: come tú ahora de ello. si quieres disfrutar y no cansarte. mas del subir no me di cuenta. de dónde le ha venido. que a ella reclama todos mis cuidados esa materia de que soy escriba. 45 . vano sería el influir del cielo y casi muerta aquí cualquier potencia. a aquella parte arriba mencionada junto. del tiempo. 11 12 Mira cómo de allí se aparta el círculo oblicuo que conduce los planetas. que nunca de él quita la vista. De la naturaleza el gran ministro. 39 ¡Cuán luminosa debería ser por sí.

puesto que a éste sensible te ha traído a gusto suyo. 72 y de éstas era el canto de las luces. 49 51 Y comenzó Beatriz: «Dale las gracias al angélico sol. en voz más dulce que en rostro lucientes: 66 ceñida así la hija de Latona vemos a veces. bellas y ricas se hallan muchas joyas que no pueden sacarse de aquel reino. 75 Luego. no hay por qué extrañarse. cantando así. 60 No se enfadó. quien no tiende sus plumas a lo alto. cual astros cerca de los polos fijos. como de un mudo espera las noticias. 48 Tal se mostraba la cuarta familia del Alto Padre. que a Beatriz. y tanto todo en él mi amor se puso.Y si son bajas nuestras fantasías a tanta altura. que más que el Sol no hay ojos que hayan visto. cuando el aire es denso. que el esplendor de sus risueños ojos mi mente unida dividió en más cosas. 57 como yo al escuchar esas palabras. 81 y escuché dentro de una de ellas: «Cuando 67 . y retiene los restos de su halo. más calladas se detienen para escuchar la nueva melodía. 78 pareciendo mujeres que no rompen su danza. los rojos soles a nuestro alrededor tres vueltas dieron. 69 En la corte celeste que he dejado. que siempre la sacia.» 53 54 Nunca hubo un corazón tan entregado a devoción y a someterse a Dios prestamente con toda gratitud. eclipsó en el olvido. mostrando cómo espira y cómo engendra. 63 Muchos fulgores vivos y triunfantes vi en torno nuestro como una corona. mas se rió en tal forma.

108 La quinta luz. En la luz pequeñita está riendo el abogado de tiempos cristianos 109 115 117 . 90 Quieres saber qué flores engalanan esta guirnalda con que se embellece la hermosa dama que al cielo te empuja. 114 Ve la luz de aquel cirio. 87 quien te negase el vino de su bota para tu sed. que si lo cierto es cierto. 84 tanto ilumina en ti multiplicado. a tanto ver no surgió aún un segundo. en que se enciende un verdadero amor que amando aumenta. que por esa escalera te conduce que nadie baja sin subir de nuevo. de todas la más bella. más libre no sería que el agua de correr hacia los mares. 102 Sale aquel resplandor de la sonrisa de Graziano. ganando el paraíso. 94 96 Este que a mi derecha está más cerca fue mi hermano y maestro. su tesoro ofreció a la Santa Iglesia. y yo soy Tomás de Aquino.el rayo de la gracia. que todo el mundo saber aquí desea sus noticias. él es Alberto de Colonia. en la que tanto saber latió. junto a ella que aun en carne mortal por dentro supo la angélica natura y sus oficios. respira tanto amor. 104 105 Quien cerca de él adorna nuestro coro fue el Pedro que al igual que aquella viuda. 111 dentro está la alta mente. 93 Yo fui cordero del rebaño santo que conduce Domingo por la senda que hace avanzar a quien no se extravía. 98 99 Y si quieres saber de los demás sigue con tu mirada mis palabras dando la vuelta en este santo círculo. que al uno y otro fuero dio su ayuda.

ya de la octava te encuentras sediento. o tras del sacerdocio o del mandar por fuerza o por sofismas. que el alma bien dispuesta de amor llenan. qué mezquinos son esos silogismos que las alas te arrastran por el suelo! Tras de los aforismos o los Iura iban unos.cuyos latines a Agustín sirvieron. que en su contemplación fue más que un hombre.» 138 En fin. silogismo verdades envidiadas. tintineando con tan dulces notas. pensaba que moría: 135 esa es la luz eterna de Sigiero que. es la luz de un espíritu que tarde meditando. de Beda y de Ricardo. y a esta calma vino desde el martirio y el destierro 129 ve más allá las llamas del espíritu de Isidoro. voz a voz dando respuesta tan suave y templada. 123 Viendo todos los bienes dentro goza el alma santa que el mundo falaz de manifiesto pone a quien le escucha: 125 126 el cuerpo del que fue arrojada yace allá abajo en Cieldauro. 3 4 6 . lo mismo que un reloj que llama cuando la esposa del Señor despierta a que cante maitines a su amado. 140 141 que una pieza a la otra empuja y urge. que tan sólo se escucha donde el gozo se eterniza. enseñando en el barrio de la Paja. 131 132 Esa de la cual pasa a mí tu vista. 144 así vi yo la rueda gloriosa moverse. 136 147 CANTO XI ¡Oh cuán vano el afán de los mortales. 120 Ahora si el ojo de la mente llevas de luz en luz tras de mis alabanzas.

36 Todo en fuego seráfico uno ardía. sonriendo. y es necesario distinguir en esto. 25 27 La Providencia que gobierna el mundo de modo que derrota a cualquier mente creada. puesto que a un mismo fin se encaminaron. palabras que le daban aún más lustre: 17 18 «Igual que yo con sus rayos me enciendo. 37 39 De uno hablaré. y en una cosa y otra la guiasen. así. 24 donde antes dije: «Por donde se avanza». 42 Entre Tupino y el agua que baja 43 . 32 33 sintiéndose más fiel y más segura. cual vela en candelero.tras negocios civiles o robando. por su saber el otro fue en la tierra de querúbica luz un resplandor. 9 cuando. o en la vida ociosa. 12 Después que cada uno volvió al punto del círculo en el que antes se encontraba. se detuvo. o envueltos en el gozo de la carne se fatigaban. para entender aquello que te digo. 21 Tú dudas y deseas que te aclare con un lenguaje claro y manifiesto. mirando en esa luz eterna. adivino el porqué de lo que piensas. con Beatriz por el cielo caminaba de forma tan gloriosa recibido. dos príncipes mandó para ayudarla. 30 para que caminase a su deleite la esposa de quien quiso desposarla con su bendita sangre a grandes voces. si bien de ambos se habla alabando a cualquiera de los dos. o donde dije: «No nació un segundo». 15 Y yo escuché dentro de esa lumbrera que antes me había hablado. de todas estas cosas libre. antes que llegue a ver el fondo.

inspiraban muy santos pensamientos. si quiere ser exacto. al oír sus voces. aún jovencito. 45 que el frío y el calor manda a Perugia por la Puerta del Sol. en guerra con su padre incurrió. que al quedar María abajo. 64 65 66 no valió oír que al lado de Amiclates segura la encontró. la convidase. 75 Su concordia y sus rostros tan felices.de la cima escogida por Ubaldo. pues esto es poco. no abre nadie. 69 ni le valió haber sido tan constante y firme. y detrás de tanta paz 79 . y detrás lloran Nocera y Gualdo su pesado yugo. cuando a la tierra por su gran virtud logró hacer que sintiese algún consuelo. luego la amó más fuerte cada día. como hace a veces éste sobre el Ganges. Francisco y la Pobreza estos amantes has de saber que son de los que te hablo. sino Oriente. 58 57 60 y ante toda su corte espiritual et coram patrem a ella quiso unirse. 78 tanto que aquel Bernardo venerable se descalzó. hasta aquél. 51 Y así pues quien a aquel lugar nombrara que no le llama Asís. 72 Pero para no hablarte tan oscuro. 54 No se hallaba del orto muy distante. aquel que fue el terror del mundo entero. nacióle un sol al mundo. 63 Ésta. 47 48 Por donde esta ladera disminuye su pendiente. privada del primer marido. 55 que por tal dama. a la cual las puertas del gozo. mil cien años y más vivió olvidada sin que nadie. amor y maravilla y gestos dulces. fértil ladera pende de alto monte. ella sobre la cruz lloró con Cristo. cual a muerte.

105 en el áspero monte entre Arno y Tiber de Cristo recibió el último sello. 92 93 Después creciendo ya los pobrecillos detrás de aquél. 106 . volvióse al fruto del huerto de Italia. 87 No le inclinó la frente la vergüenza de ser hijo de Pietro Bernardone. 89 90 mas dignamente su dura intención a Inocencio le abrió. en la presencia del Sultán soberbia predicó a Cristo y quienes le siguieron. 111 a sus hermanos. santo deseo de este archimandrita. por mediación de Honorio. 108 Cuando el que a tanto bien le destinara quiso hacerle subir al galardón que él mereció por hacerse pequeño. y les mandó que fielmente la amasen. sediento de martirio. como justa herencia. 98 Honorio II aprobó 99 Y después que. 114 y de su seno el ánima preclara quiso salir y volver a su reino. 96 de segunda corona el Santo Espíritu ciñó. 102 y encontrando a esas gentes demasiado reacias. el buen Silvestre. cuya admirable vida mejor gloriando al cielo se cantara. y de aquél obtuvo el permiso primero de su orden. ni porque pareciera despreciable. recomendó su dama más querida. tras del esposo. así a la esposa place 83 84 De allí se fue aquel padre. para no estar inactivo.corrió. aquel definitivamente la Orden en 1223. y corriendo tardo se creía. aquel maestro con su mujer y su demás familia que el humilde cordón ya se ceñía. 81 ¡Oh secreta riqueza! ¡Oh bien fecundo! Egidio se descalza. que sus miembros llevaron por dos años.

como la luz primera a sus reflejos. Mas su rebaño. si te han bastado mis palabras y si me has escuchado atentamente. uniendo canto a canto y giro a giro. que es difícil que por pastos errados no se pierda. como él manda. sabe que carga buenas mercancías. 138 CANTO XII Tan pronto como la última palabra la bienaventurada llama dijo. de nuevas viandas se encuentra tan ansioso. por lo cual. 120 123 124 126 y cuanto sus ovejas más se apartan y más lejos de aquél vagabundean. más tornan al redil faltas de leche. 132 Ahora. cuando otra rueda giró en su redor. 129 Aún hay algunos que temen el daño y a su pastor se estrechan. 3 y aún su vuelta no había completado. si recuerdas aquello que te he dicho. 12 . a girar comenzó la santa rueda. mas tan pocas que a sus capas les basta poca tela. 117 Ahora piensa en quien fuese aquel colega digno con él de mantener la barca de Pedro en alta mar derechamente. y verás por qué causa yo te dije "Que hace avanzar a quien no se extravía". 118 y este segundo fue nuestro patriarca. 135 en parte habrás tus ganas satisfecho al ver por qué la planta se marchita.y para el cuerpo otra caja no quiso. 9 Como se ven tras la nube ligera dos arcos paralelos y de un mismo color. cuando a su sierva envía Juno. 6 canto que tanto vence a nuestras musas y sirenas en esas dulces trompas. quien le sigue.

que al mundo nunca más anegaría: 18 así de aquellas rosas sempiternas las dos guirnaldas cerca de nosotros giraba. 34 36 39 cuando el Emperador que siempre reina ayudó a su legión en el peligro. luz con luz jubilosa y reposada. 27 del corazón de una de aquellas luces se alzó una voz. 28 29 30 y comenzó: «El amor que me hace bella me obliga a que del otro jefe trate por quien del mío aquí tan bien se ha hablado. socorrió a su esposa con dos caudillos. donde esté el uno. lenta y recelosa. esté el otro: y así pues como a una combatieron. 33 Justo es que. 42 Y. 45 Allí donde se alza y donde abre Céfiro dulce los follajes nuevos. por el pacto que Dios hizo a Noé. no por merecerlo. así luzca su gloria juntamente. respondiendo una a la otra. al modo del hablar de aquella hermosa que agostó Amor cual sol a los vapores. que tan caro costó rearmar. no lejos del batir del oleaje 40 46 48 . La milicia de Cristo. a cuyas palabras y obras reunióse el pueblo descarriado. que como aguja al polo me hizo volverme al sitio en que se hallaba. 21 Cuando la danza y otro gran festejo del cántico y del mutuo centelleo. de los que luego Europa se reviste.que aquel de fuera nace del de dentro. ya se ha dicho. detrás de sus banderas marchaba escasa. 15 haciendo que la gente esté segura. por gracia sólo. como los ojos se abren y se cierran juntamente al placer que les conmueve. 24 a un mismo tiempo y voluntad cesaron.

aun de nombre. un espíritu vino a señalarlo del posesivo de quien era entero. pues el primer amor del que dio prueba fue al consejo primero que dio Cristo. y hablo de él como del labrador que eligió Cristo para que le ayudase con su huerto. 51 está la afortunada Caleruega bajo la protección del gran escudo del león subyugado que subyuga: 54 allí nació el amante infatigable de la cristiana fe. vio en un sueño ese fruto prodigioso que saldría de aquél y su progenie. 72 Bien se mostró de Cristo mensajero. el sol se oculta a todos ciertos días. 60 Al celebrarse ya en la santa fuente los esponsales entre él y la Fe.tras el cual. el atleta santo fiero al contrario y bueno con los suyos. por su larga caminata. 84 en poco tiempo gran doctor se hizo. 55 57 y en cuanto fue creada. que marchita 67 . la hizo profetisa. 69 Fue llamado Domingo. 75 Muchas veces despierto y en silencio lo encontró su nodriza echado en tierra cual diciendo: «He venido para esto. 66 y porque fuese cual era. por vigilar la viña. 62 63 la mujer que por él dio asentimiento. por el cual se afanan hoy detrás del Ostiense y de Tadeo. mas por amor del maná sin mentira. la mutua salvación dándose en dote.» 78 ¡Oh en verdad padre suyo venturoso! ¡Oh madre suya Juana verdadera. fue repleta tanto su mente de activa virtud que. si se interpreta tal como se dice! 80 81 No por el mundo. aún en la madre.

102 De él se hicieron después diversos ríos donde el huerto católico se riega. y ahora es vinagre lo que era antes vino. que el de delante al de detrás empuja." 123 . 93 sino pidió contra la gente errada licencia de luchar por la semilla donde estas veinticuatro plantas brotan. 99 y en el retoño herético su fuerza golpeó. quae sunt pauperum Dei. 108 bien debería serte manifiesta la excelencia de la otra. por aquel que la ocupa y la mancilla. no por ella. no decimas. cuando la cizaña lamente que le cierren el granero 120 Bien sé que quien leyese hoja por hoja nuestro Ebro. 112 114 Su familia que recta caminaba tras de sus huellas. emprendió su apostólica tarea cual torrente que baja de alta cumbre. 87 Y a la sede que fue más bienhechora antes de los humildes. no el primer cargo que libre quedara. con voluntad y con doctrina. que Tomás antes de venir yo te alabó tanto. 103 105 Si fue tal una rueda de la biga con que se defendió la Santa Iglesia y su guerra civil venció en el campo. 88 90 no dispensas de dos o tres por seis. 117 y pronto podrá verse la cosecha de tan mal fruto. 111 Mas la órbita trazada por la parte superior de su rueda. un pasaje aún hallaría donde leyese: "Soy el que fui siempre. y más vivos se encuentran sus arbustos.pronto. con más saña en aquel sitio donde la resistencia era más dura. ha cambiado tanto. si el viñador es perezoso. está olvidada. 96 Después.

6 imagine aquel carro a quien el seno basta de nuestro cielo noche y día y al dar vuelta el timón no se nos marcha.» 142 132 144 CANTO XIII Imagine quien quiera comprender lo que yo vi -y que la imagen retenga mientras lo digo. como firme roca- 1 3 quince estrellas que en zonas diferentes el cielo encienden con tanta viveza que cualquier densidad del aire vencen. que en los altos cargos los errados afanes puse aparte. 12 haciéndose dos signos en el cielo. de donde tales vienen a la regla. y el Donato que puso mano en el arte primera. y luce a mi lado el abad de Calabria Joaquín dotado del espíritu profético. 130 Está con ellos Hugo de San Víctor. 133 134 135 el profeta Natán. 9 imagine la boca de aquel cuerno que al extremo del eje se origina. al que da vueltas la primera esfera. 129 Aquí están Agustín e Iluminado. que con sus doce libros resplandece. 136 137 138 Está Rabano aquí. los primeros descalzos pobrecillos con el cordón amigos del Señor. 126 Yo soy el alma de Buenaventura de Bagnoregio. y conmigo movió a quien me acompaña. que uno la huye y otro la endurece.Pero no de Casal ni de Acquasparta. 139 140 141 A celebrar a paladín tan grande me movió la inflamada cortesía de fray Tomás y su agudo discurso. y Pedro Mangiadore y Pedro Hispano. . y el arzobispo Crisóstomo y Anselmo.

cuanto está del fluir del río Chiana del cielo más veloz el movimiento. 42 cuanto al género humano se permite tener de luz. cuando conté que no tuvo segundo quien en la quinta luz está escondido. 23 24 Allí cantaron no a Pean ni a Baco. y atentas nos miraron esas luces. 25 27 Las vueltas y el cantar se terminaron. que venció la balanza de la culpa. 48 Abre los ojos a lo que respondo. 18 y tendrá casi sombra de la cierta constelación y de la doble danza que giraba en el punto en que me hallaba: 21 pues tan distante está de nuestros usos. alegres de pasar a otro cuidado. 15 y uno poner sus rayos en el otro. a tres personas de naturaleza divina. pasado por la lanza antes y luego tanto satisfizo. y dar vueltas los dos de tal manera que uno fuera detrás y otro delante.como hiciera la hija del rey Minos sintiendo el frío hielo de la muerte. 45 por eso miras a lo que antes dije. 33 dijo: «Cuando trillada está una paja. del todo fue infundido por el Poder que hiciera a uno y a otro. cuando su grano ha sido ya guardado. 39 y en aquel que. 36 Crees que en el pecho del que la costilla se sacó para hacer la hermosa boca y un paladar al mundo tan costoso. y una de ellas con la Humana. 30 Rompió el silencio de concordes númenes luego la luz que la admirable vida del pobrecillo del Señor narrara. y verás lo que crees y lo que digo 37 . a trillar otra un dulce amor me invita.

a nueve subcriaturas. pues la humana natura nunca fue ni será como en esas dos personas. y por ello allá abajo más o menos se traslucen los signos ideales. hasta tal punto. y la Virgen preñada de este modo. 54 que aquella viva luz que se desprende del astro del que no se desaúna. nuestro Sir. 55 57 por su bondad su iluminar transmite.como el centro y el círculo en lo cierto. 84 de tal forma yo apruebo lo que opinas. 72 si perfecta la cera se encontrase. amando. obrando de igual modo que el artista que sabe el arte mas su mano tiembla. 63 y entiendo que son estas contingencias las cosas engendradas. salgan frutos mejores o peores. 87 . 51 Lo que no muere y lo que morirá no es más que un resplandor de aquella idea que hace nacer. como un espejo. conservándose en uno eternamente. toda la perfección aquí se adquiere. mas la natura siempre es imperfecta. 66 No es siempre igual la cera y quien la imprime. la luz del sello toda brillaría. ni del amor que tres hace con ellos. 59 60 De aquí desciende a la última potencia bajando de acto en acto. que produce con simiente o sin ella el cielo móvil. que no hace más que contingencias breves. 67 73 75 78 Y si el ardiente amor la clara vista del supremo poder dispone y sella. e igual el cielo en su virtud suprema. 79 81 Tal fue creada ya la tierra digna de toda perfección animalesca. y nacéis con distinta inteligencia. 69 Por lo que ocurre que de un mismo árbol.

123 . al sí y al no de lo que ignoras: 114 pues es de los idiotas el más torpe. o si de un semicírculo se hacen triángulos que un recto no tuviesen. piensa quién era y la razón que tuvo. 99 no si est dare primum motum esse. la verás sólo a reyes referida. que muchos hay. si lo que dije y esto adviertes. porque no vuelve como se ha marchado.Ahora si no siguiese mis razones. y la pasión ofusca el intelecto. es real prudencia aquel saber sin par donde la flecha de mi hablar clavaba. y que pidió sabiduría a fin de ser un rey capacitado. "¿pues cómo aquél no tuvo par alguno?" me dirían entonces tus palabras. 111 Plomo a tus pies te sea este consejo. si necesse con contingentes hacen un necesse. al pedir cuando "pide" le dijeron. 117 puesto que encuentra que ocurre a menudo que sea falsa la opinión ligera. 120 Más que en vano se aparta de la orilla. y pocos son los buenos. 105 y si al "surgió" la vista clara tiendes. el que sin redes la verdad buscase. 90 Mas porque veas claro lo confuso. 102 Y así. como el hombre cansado. 106 108 Con esta distinción oye mis dichos. 93 No te he hablado de forma que aún ignores que rey fue. el que sin distinguir niega o afirma en el uno o el otro de los casos. y así casan con eso que supones de nuestro Gozo y del padre primero. para que andes despacio. 94 96 no por saber el número en que fuesen arriba los motores.

y si es así. que caminaban sin saber adónde. que uno puede caer y otro subir. la recta imagen de las Escrituras.» 126 139 141 CANTO XIV Del centro al borde. Briso. 138 No crean seor Martino y Doña Berta. 6 por la gran semejanza que nacía de sus palabras con las de Beatriz. y desde el borde al centro se mueve el agua en un redondo vaso. 127 128 129 No se aventure el hombre demasiado en juzgar. decidle cómo. a quien hablar. indagar la raíz de otra certeza. viendo robar a uno y dar a otro. verlos igual en el juicio divino. como aquel que aprecia el trigo sembrado antes de que haya madurado. Meliso. y perecer cuando llegaba a puerto. y engalanarse luego con las rosas. según se le golpea dentro o fuera: 3 de igual manera sucedió en mi mente esto que digo. eternamente. al callarse de pronto el alma gloriosa de Tomás.Y de esto son al mundo claras muestras Parménides. igual que las espadas. le plugo: 9 «Le es necesario a éste. y muchos. que deforman. luego de que seáis de nuevo hechos visibles. cuán rígidas mostrarse. durará en vosotros igual que ahora se halla. ni con la voz ni aun con el pensamiento. después de aquél. 135 y vi derecha ya y veloz la nave correr el mar en todo su camino. 132 que las zarzas he visto en el invierno cuán ásperas. 124 Y Arrio y Sabelio y todos esos necios. 1 13 15 . y no lo dice. 12 Decidle si la luz con que se adorna vuestra sustancia.

tanto nuestro amor ha de esplender en tomo a estos vestidos. y sobrepasa a aquella por su brillo. y esa es tanta. Y escuché dentro de la luz más santa del menor círculo una voz modesta. de forma que es visible su apariencia. tres veces le cantaba cada una de esas almas con una melodía. 39 De nuestro ardor la claridad procede. nunca abarcado y abarcando todo.podréis estar sin que la vista os dañe. por más grande júbilo empujados. es que no ha visto el refrigerio de la eterna lluvia. y es una luz que verlo nos permite. cuanta gracia a su mérito se otorga. 21 de igual manera. quizá cual la del Ángel a María. y crece el rayo que procede de éste. 42 Cuando la carne gloriosa y santa vuelva a vestirnos. justo precio de mérito cualquiera. 45 pues se acrecentará lo que nos dona de luz gratuitamente el bien supremo. 51 Pero como el carbón que da una llama. 54 . a veces los que danzan en la rueda alzan la voz con gestos de alegría. crece el ardor que en ella se ha encendido.» 18 Cual. 27 Que al uno y dos y tres que siempre vive y reina siempre en tres y en dos y en uno. 48 por lo que la visión más se acrecienta. 28 30 33 34 36 responder: «Cuanto más dure la dicha del paraíso. aún serán más gratas. 24 Quien se lamenta de que aquí se muera para vivir arriba. estando completas nuestras personas. por la visión ardemos. a aquel devoto ruego las santas ruedas mostraron más gozo en sus giros y notas admirables.

y que fuesen también eternas llamas. nació un fulgor encima del que estaba.así este resplandor que nos circunda vencerá la apariencia de la carne que aún está recubierta por la tierra. y nos vi trasladados solos mi dama y yo a gloria más alta. ciertos e inciertos ante nuestra vista. 81 Recobraron mis ojos la potencia de levantarse. hícele a Dios un holocausto. por sus padres y seres más queridos. 66 De claridad pareja entorno entonces. 72 me pareció que en círculo dispuestas unas nuevas sustancias contemplaba por fuera de las dos circunferencias. por el ígneo esplendor de aquella estrella. con la palabra común. 90 . 87 De todo corazón. y no podrá cegarnos luz tan grande: porque ha de resistir nuestro organismo a todo aquello que cause deleite. cual si sus cuerpos muertos añoraran: 63 y no sólo por ellos. como a la nueva gracia convenía. igual que un horizonte se ilumina. que entre aquellas visiones que no recuerdo tengo que dejarla. 84 Bien advertí que estaba más arriba. 75 ¡Oh resplandor veraz del Santo Espíritu! ¡qué incandescente apareció de pronto a mis ojos que no lo soportaron! 78 Mas Beatriz tan sonriente y bella se me mostró. 69 Y como a la caída de la noche nuevos fulgores surgen en el cielo. mucho más rojo de lo acostumbrado. por sus madres.» 57 58 60 Tan acordes y prontos parecieron diciendo «Amén» el uno y otro coro.

por protegerse.Y apagado en mi pecho aún no se hallaba del sacrificio el fuego. resuenan dulcemente aun para quien las notas no distingue. 108 De un lado al otro y desde arriba a abajo se movían las luces y brillaban aún más al encontrarse y separarse: 111 así aquí vemos. pues llegaba hasta mi «Resurgi» y «Vinci» como a aquel que no entiende. cuando supe que era mi ofrenda fausta y recibida. con tantas cuerdas afinadas. 112 114 moviéndose en el rayo que atraviesa la sombra a veces que. cortos y más largos. 98 99 así formados hacían los rayos en el profundo Marte el santo signo que del círculo forman los cuadrantes. rectos o torcidos. y a los sabios pone en duda. 120 tal de las luzes que allí aparecieron a aquella cruz un canto se adhería. pero escucha. aun no entendiendo el himno. 127 . 117 Y cual arpa y laúd. 123 Bien me di cuenta que era de altas loas. podrá excusarme de eso que no cuento viendo en aquel albor radiar a Cristo. 93 que con tan grande brillo y tanto fuego un resplandor salía de sus rayos que dije: «¡Oh Helios. lentos o raudos renovar su aspecto los corpusculos. y no encuentro un ejemplo digno de ello. cómo los adornas!» 96 Cual con mayores y menores luces blanquea la Galaxia entre los polos del mundo. que arrebatóme. que aquella Cruz resplandecía a Cristo. dispone el hombre con ingenio y arte. 103 105 mas quien toma su cruz y a Cristo sigue. 102 Aquí vence al ingenio la memoria. 126 Y me sentía tan enamorado.

que si los miro.que hasta ese entonces no hubo cosa alguna que me atrapase en tan dulces cadenas. 138 CANTO XV La buena voluntad donde se licúa siempre el amor que inspira lo que es recto. pues más sincero se hace mientra sube. y atrae la vista que está distraída. por darme aliento para que hablase. 129 Tal vez son muy atrevidas mis palabras. y dura poco: 18 tal desde el brazo que a diestra se extiende hasta el pie de la cruz. mas pasó por la línea radial cual fuego por detrás del alabastro. aquietando las cuerdas que la diestra del cielo pulsa y luego las acalla. 24 . como en la inicua la pasión insana. de ese amor se despoja eternamente. corrió una estrella de la constelación que allí relumbra. por amor de cosas que no duran. sino que en el lugar donde se enciende no se pierde ninguno. 3 silencio impuso a aquella dulce lira. cesan mis deseos. 12 Cual por los cielos puros y tranquilos de cuando en cuando cruza un raudo fuego. 6 ¿Cómo estarán a justas preces sordas esas sustancias que. y que yo aún no me había vuelto a aquéllos. 132 mas el que sepa que los cielos vivos más altos más acrecen la belleza. al posponer el gozo de los ojos. y saber que no miento: que aquí el santo placer no está excluido. 21 no se apartó la gema de su cinta. 135 podrá excusarme de lo que me acuso por excusarme. a una se callaron? 9 Bien está que sin término se duela quien. 13 15 y es como un astro que de sitio mude.

si a la más alta musa damos fe. que pensé que los míos tocarían el fondo de n-ú gloria y paraíso. reconociendo a su hijo en el Elíseo. no me preguntas. 51 has satisfecho. que tan cortés has sido con mi estirpe!» 48 Y siguió: «Un grato y lejano deseo. 57 y por ello quién soy. tomado de leer el gran volumen del cual el blanco y negro no se mudan. 39 Y no es que por su gusto lo escondiera.Fue tan piadosa la sombra de Anquises. gracias a ésa que alas te dio para tan alto vuelo. que algunos otros de este alegre grupo. 42 Y cuando el arco del afecto ardiente se calmó. 33 pues ardía en sus ojos tal sonrisa. como sale del uno. y por qué causa más alegre me ves. luego volví la vista a mi señora. o superinfusa gratia Dei. 25 «O sanguis meus. 60 27 . hijo. al conocerlo. y una y otra dejáronme asombrado. pues su concepto al ingenio mortal se superpone. el uno y trino. 36 Luego gozoso en vista y en palabras. el espíritu dijo aún otras cosas que no las entendí. mas por necesidad. el seis y el cinco. 45 la cosa que escuché primeramente «¡Bendito seas -fue tú. sicut tibi cui bis unquam celi ianüa reclusa?» 28 30 Dijo esa luz llamando mi atención. de tan profundas. 54 Tú crees que a mí llegó tu pensamiento de aquel que es el primero. y se abajaron sus palabras a la diana de nuestro intelecto. en esa luz desde la cual te hablo.

81 y yo. suene tu anhelo. alegre y firme suene tu voluntad. en su calor y luz es tan igual. que me quede saciado de tu nombre. me siento en esta desigualdad. al que ya decretada es mi respuesta!» 69 Me volví hacia Beatriz. que antes que hablara me escuchó. que otro símil sería inoportuno. pues los menores y mayores de esta vida se miran al espejo que muestra el pensamiento antes que pienses. tienen las alas de diversas plumas. 73 75 porque el sol que os prendió y en el que ardisteis. precioso engaste de esta joya pura.Crees bien.» 87 «¡Oh fronda mía. y por ello agradezco sólo de corazón esta acogida. por causas de vosotros conocidas. 97 . que eras mi delicia aguardándote. vivo topacio. y cien años ha girado y más el monte en la primera cornisa. 66 ¡segura ya tu voz. 93 fue mi hijo. 89 90 Luego me dijo: «Aquel de quien se toma tu apellido. 78 Mas querer y razón. y que me llena de un dulce desear. en los mortales. y sonrió con un semblante que hizo crecer las alas del deseo. en vosotros operan de igual modo. pues que gozáis de la unidad primera. mejor se calme. 96 Florencia dentro de su antiguo muro. y fue tu bisabuelo: y es conveniente que tú con tus obras a su larga fatiga des alivio. 84 Te imploro con fervor. yo fui tu raíz!»: comenzó de este modo a responderme. 63 mas por que el sacro amor en que yo veo con perpetua vista. que soy mortal. 72 Dije después: «El juicio y el afecto.

tirando a la rueca del pelo. 126 Entonces por milagro se tendrían una Cianghella. sobria y pudorosa. y a la rueca atendiendo y al huso sus esposas. 112 y vi a los Nerli alegres y a los Vechio de vestir simples pieles. y en el antiguo bautisterio vuestro 127 129 132 133 . a un tan apacible vivir de ciudadano. 105 No había casas faltas de familia. a una tan fiel ciudadanía. A un tan hermoso. ni faldas recamadas. charloteaba con sus familiares de Fiésole. usaba el idioma que divierte a los padres y a las madres. pues la edad y dote ni una ni otra excedían la medida. un Lapo Saltarello. me dio María. ¡Oh afortunadas! estaban seguras del sepulcro. en paz estaba.donde ella toca aún a tercia y nona. 123 otra. como ahora Cornelia o Cincinato. 111 114 115 117 118 120 Una cuidaba atenta de la cuna. y ninguna aún se encontraba abandonada por Francia en el lecho. y volver del espejo a su mujer sin la cara pintada. 106 107 108 Aún no estaba vencido Montemalo por vuestro Uccelatoio. 102 Aún no le daba miedo si nacía la hija al padre. y. 109 Vi andar ceñido a Belincione Berti con piel de oso. 99 No tenía coronas ni pulseras. aún no había enseñado Sardanápalo lo que se puede hacer en una alcoba. o los troyanos. por consuelo. ni cintillos que gustara ver más que a las personas. y a un tan dulce albergue. de Roma. que cayendo lo vencerá al igual que en la subida. a gritos invocada.

si no se agranda día a día. digo en el cielo. y que sus descendientes no conservan. 21 12 .fui cristiano a la par que Cacciaguida. 144 Allí fui yo por esas torpes gentes. el tiempo va en redor con las tijeras. desde el valle del Po vino mi esposa. 3 nunca habrá de admirarme: porque donde el apetito nuestro no se tuerce. vos me eleváis. 18 Por tantos cauces llena la alegría mi mente. yo me glorié. que de ti se gloríen aquí abajo las gentes donde es débil nuestro afecto. 6 Eres un manto que pronto se acorta: tal que. al reírse parecía. 10 por lo cual Beatriz. 9 Con el «vos» que primero sufrió Roma. y soy más que yo mismo. de la cual se origina tu apellido. 141 Marché tras él contra la iniquidad de aquella secta cuyo pueblo usurpa. y vine hasta esta paz desde el martirio. 147 CANTO XVI Oh pequeña nobleza de la sangre. cuyo amor muchas almas envilece. tan de su agrado fueron mis hazañas. por culpa del pastor. 136 138 Luego seguí al emperador Conrado. y de sí misma se recrea pues soportarlo puede sin fatiga. y él me armó caballero en su milicia. 13 15 Yo le dije: «Vos sois el padre mío. que estaba aparte la que tosió. comenzaron de nuevo mis palabras. al primer fallo escrito de Ginebra. vos infundís aliento a mis palabras. ya desligado del mundo falaz. vuestra justicia. 135 Moronto fue mi hermano y Eliseo.

pura se hallaba hasta en los artesanos. de tan aguda vista para el fraude! 57 Si la gente que al mundo más corrompe 58 . de Certaldo y de Fegghine. mi caro antecesor. 24 decidme cómo era en aquel tiempo el redil de san Juan. 48 Mas la ciudadanía.» 26 27 Como se aviva cuando el viento sopla el carbón encendido. mas no con este lenguaje moderno. 30 y haciéndose más bella ante mis ojos.esto: quiénes fueran y cuál su procedencia. de los mayores vuestros y los años que dejaron su huella en vuestra infancia. 39 Mis mayores y yo nacimos donde primero encuentra el último distrito quien corre en vuestros juegcos anuales. 51 ¡Oh cuánto mejor fuera ser vecino de esas gentes que digo. 45 Todos los que podían aquel tiempo entre el Bautista y Marte llevar armas. hasta el parto en que mi santa madre. 34 36 a su León quinientas y cincuenta y treinta veces este fuego vino a inflamarse otra vez bajo sus plantas. así con voz más dulce y más suave. eran el quinto de los que hay ahora. así vi a aquella luz brillar con mi hablar respetuoso. que la gravaba. se vio libre de mí. 42 De mis mayores basta escucha-. y a Galluzzo y a Trespiano tener como confines. 33 me dijo: «Desde el día en que fue dicho "Ave". 54 que tener dentro y aguantar la peste de ese ruin de Aguglión. ahora mezclada de Campi. más conviene callar que declararlo.Habladme pues. y quiénes eran los dignos de los puestos elevados. y del de Signa.

con el de la Sanella. a Simifonte habría regresado. 78 Tienen su muerte todas vuestras cosas. 73 75 oír cómo se pierden las estirpes no te parecerá nuevo ni fuerte. 81 Y cual girando el ciclo de la luna las playas sin cesar cubre y descubre. mas cual benigna madre para el hijo. que ya su fama en el tiempo se esconde. ilustres ciudadanos. y a Soldanieri y Ardinghi y Bostichi.no hubiera sido madrastra del César. cual del vuestro el comer más de la cuenta. a aquel del Arca. y mejor que cinco espadas y más corta una sola muchas veces. así hace la Fortuna con Florencia: 84 por lo cual lo que diga de los grandes florentinos no debe sorprenderte. Creci. los Buondelmonti acaso en Valdigrieve. Filippi. Orrnanni y Alberichi. donde pidiendo su abuelo vivía. y son cortas las vidas. 87 Yo vi a los Ughi y a los Catellini. 64 66 Siempre la confusión de las personas principio fue del mal de las ciudades. 60 quien es ya florentino y cambia y merca. ya en decadencia. 62 63 de los Conti sería aún Montemurlo. junto a la puerta. mas se oculta alguna que dura mucho. 69 y más deprisa cae si ciega el toro que el cordero. y vi tan grandes como los antiguos. como vosotros. 72 Si piensas cómo Luni y Orbisaglia han desaparecido. ya que también se acaban las ciudades. y cómo van Sinagaglia y Chiusi tras de aquéllas. que se carga ahora de nueva felonía tan pesada 88 90 93 94 . los Cerchi habitarían en Acona.

cuando queda vacante vuestra iglesia. Galli y a quien las pesas avergüenzan. 132 . y ciudadanos eran ya buenos Guida e Infangato. 99 Los de la Pressa sabía ya cómo gobernar. Sachetti. 96 los Ravignani estban. 121 123 Diré una cosa cierta e increíble: daba la entrada al recinto una puerta que de los Pera su nombre tomaba. 127 129 de él recibieron mando y privilegio. y ya fueron llamados los Sizzi y Arrigucci a las curules. mas de humilde origen. aunque se ponga hoy junto a la plebe quien la rodea con franja de oro. y los que el nombre del alto Bellinción después tomaron. Giuochi. 103 105 La cepa que dio vida a los Calfucci era ya grande. 126 Los que hoy ostentan esa bella insignia del gran barón con cuya prez y nombre la fiesta de Tomás se reconforta. 100 101 102 Era ya grande la columna oscura. de los cuales descendió el conde Guido. 109 110 111 Así hacían los padres de esos que. engordan acudiendo al consistorio.que hará que vuestra barca se hunda pronto. 108 ¡Cuán altos vi a los que ahora están deshechos por su soberbia! y las bolas de oro con sus gestas Florencia florecían. y a quien muestra el diente o la bolsa. 112 Esa insolente estirpe que se endraga tras los que huyen. y a Ubertino Donati no placía que luego el suegro con ella le uniese. Fifanti y Barucci. se amansa cual cordero. 115 117 iba ascendiendo. 119 120 114 Ya hasta el mercado había el Caponsacco de Fiésole venido. y tenía Galigaio ya en su casa dorados pomo y funda.

si al Ema Dios te hubiese concedido.» 153 CANTO XVII Como acudió a Climene. con todos sus secuaces: ¡Oh Buondelmonti.y que éste salga por tu imagen interna bien sellado: 9 no para acrecentar lo que sabemos al decirlo: mas para acostumbrarte a que hables de tu sed. 150 Con esas gentes yo vi glorioso y justo al pueblo. 135 136 138 era honrada. y aún estaría el Burgo más tranquilo. que no había motivos para el llanto. La casa en que naciera vuestro llanto. y puso fin a vuestra alegre vida. y otros te ayuden». 6 Por lo cual mi señora «Expulsa el fuego de tu deseo -dijo. y el consuelo nos quitaste! 139 Alegres muchos tristes estarían. quien remiso hace al padre aún con el hijo. a consultarle de aquello que escuchara en contra suya. ni fue hecho rojo por las disensiones. tanto que su lirio nunca al revés pusieron en el asta. vi yo a Florencia con tan gran sosiego. hiciera un sacrificio Florencia al terminarse ya su paz. cuando llegaste allí por vez primera. 12 «Cara planta que te alzas de tal modo . 145 141 144 147 Con estas gentes. y otras con aquéllas. y tal lo comprendían Beatriz y aquella luz santa que antes por causa mía se cambió de sitio. 142 Mas convenía que en la piedra rota que el puente guarda.Ya estaban Gualterotti e Importuni. ayuno de estas nuevas vecindades. por el justo rencor que os ha matado. mal de aquellas bodas huiste. 1 3 tal me encontraba.

me viene hasta mi vista el tiempo que te aguarda. cual saben los hombres que no caben dos ángulos obtusos en un triángulo. y pronto lo han de ver los que esto piensan 49 48 . y aunque yo me sienta a los golpes de azar como el tetrágono. en la mirada eterna se dibujan. 42 De allí. 24 mi deseo estaría satisfecho sabiendo la fortuna que me aguarda: pues la flecha prevista daña menos. y como quiso Beatriz. o por el reino difunto bajando.que.» 27 Así le dije a aquella misma luz que antes me había hablado. 45 Como se marchó Hipólito de Atenas por la malvada y pérfida madrastra. 15 igual sabes las cosas contingentes antes de que sucedan. 18 mientras que junto a Virgilio subía por la montaña que cura las almas. viendo el punto en quien todos los tiempos son presentes. igual que la mirada que refleja el barco al que se lleva la corriente. manifiesto y oculto en su sonrisa: «Los hechos contingentes. 46 Esto se quiere y esto ya se busca. lo mismo que viene al oído el dulce son del órgano. mas con palabras claras y preciso latín. 31 33 36 37 39 Mas esto no los hace necesarios. fue mi deseo confesado. 21 dichas me fueron respecto al futuro palabras graves. 30 No con enigmas. me respondió el amor paterno. que no salen de los cuadernos de vuestra materia. donde se enviscaba la gente loca. antes de que muriera el Cordero que quita los pecados. así tendrás que salir de Florencia.

76 82 84 87 . 57 Probarás cuán amargamente sabe el pan ajeno y cuán duro es subir y bajar las ajenas escaleras. entre vosotros. de su virtud veremos los fulgores. tanto. será la ruin y necia compañía con la que has de caer en ese valle. impía y loca contra ti ha de volverse. 54 Tú dejarás cualquier cosa que quieras más fuertemente. que de hacer y pedir. al nacer. mas al poco tiempo ella. 71 72 que te dará tan benigna acogida. tendrá las sienes rojas. 51 Se atribuirá la culpa a los vencidos. 60 Y lo que más te pesará en los hombros. 61 63 que ingrata. despreciando la playa y las fatigas. que sus enemigos no podrán evitar el referirlas. que hará notables todas sus acciones. pues nueve años sólo esta rueda gira en torno suya. por esta fuerte estrella. 69 El refugio primero que te albergue será la cortesía del Lombardo que en la escalera tiene el ave santa. 66 De su bestialidad dará la prueba su proceder. y grato habrá de serte haber hecho un partido de ti mismo. mas el castigo testimonio será de la verdad. 81 mas antes que el Gascón engañe a Enrique. 78 En él nadie repara todavía por su temprana edad. no tú. Y sus magnificencias tan famosas serán entonces.donde se vende a Cristo cada día. esto es esa flecha que antes dispara el arco del exilio. 75 Con él verás a aquel que fue signado. antes irá el que entre otros el postrero. como se suele hacer. y.

y dijo cosas que no creyese aun quien las escuchara. como al rayo de sol un áureo espejo. 117 mas si amo la verdad tímidamente. por él será cambiada mucha gente. 96 Mas no quiero que envidies a tu gente. mudando condición rico y mendigo. aprendí muchas cosas. y si el lugar más amado me quitan. cómo aguija contra mí el el tiempo. 114 y en el cielo después. que es más grave a quien más se descuida. temo perder mi fama entre esos hombres que a nuestro tiempo han de llamar antiguo. yo no pierda los otros por mis versos. 123 . que allí encontré. 102 yo comencé lo mismo que el que anhela. y por el monte desde cuya altura me elevaron los ojos de mi dama. para darme un golpe tal. 93 Dijo después: «La explicación es esto de lo que te fue dicho. en la duda. 111 Por el amargo mundo sempiterno. 108 de previsión por ello debo armarme. que un agriado sabor daría a muchos si las cuento. pues sabrás que tu vida se enfutura más allá que el castigo de su infamia. 90 y llevarás escrito sin decirlo en tu memoria de él».Pon la esperanza en él y en sus mercedes. centelleó primero.» 99 Cuando al callar mostró que concluido ya había el alma santa el entramado de la tela en que yo puse la urdimbre. el consejo de personas que ven y quieren rectamente y aman: 105 «Bien veo padre mío. de fuego en fuego. ve las trampas que se esconden detrás de pocos años.» 120 La luz donde reía mi tesoro.

126 No obstante. estuvo libre mi afecto de cualquier otro deseo. 132 Este clamor tuyo hará como el viento. que las más altas cumbres más golpea. 3 y la mujer que a Dios me conducía dijo: «Cambia de idea. y yo en las mías. sino que la memoria no repite. 129 Porque si con tu voz causas molestia al probarte. 138 pues fe no guarda el ánimo que escucha ni observa los ejemplos que escondidas o incógnitas tuvieran las raíces. 15 mientras el gozo eterno. temperando lo amargo con lo dulce. 12 Sólo puedo decir de aquel instante. que. sin una gracia. ni razones que no son evidentes.» 6 Yo entonces me volví al son amoroso de mi consuelo. lo que la supera. que directo irradiaba en Beatriz. desde sus ojos 16 . será brusco lo que digas.después me replicó: «Sólo a una mente. porque estoy cerca de aquel que lo injusto repara.» 141 CANTO XVIII Se recreaba ya en sus reflexiones aquel beato espejo. en el monte y el valle doloroso sólo las almas de notoria fama. aparta toda la mentira y pon de manifiesto lo que has visto. y deja que se rasquen los sarnosos. 135 Por ello se han mostrado a ti en los cielos. y no he de referiros el mucho amor que vi en sus santos ojos: 9 no sólo es que no fíe en mis palabras. y esto no poco honor ha de traerte. alimento nutritivo dejará luego cuando lo digieran. por la propia vergüenza o por la ajena turbada. volviendo a mirarla.

25 27 y él comenzó: «En este quinto grado del árbol de la cima.con su segundo aspecto me alegraba. 24 así en el flamear del fulgor santo al que yo me volví. antes que vinieran al cielo. 45 Después vi a Rinoardo y a Guillermo y al duque Godofredo con la vista por esa cruz. mi deber mostraba. que por él todo el alma es poseída. que en la tierra.» 21 Como se ve en la tierra algunas veces el afecto en la vista. no está en mis ojos sólo el Paraíso. no sé si fue primero el ver que el nombre. tan famosas fueron que harían rica a cualquier musa. que da fruta siempre y que nunca pierde su follaje. y era cuerda del trompo la alegría. 46 48 Yendo a mezclarse luego con los otros. 39 Y al nombre de aquel grande Macabeo vi que otro se movía dando vueltas. nada más dicho. 54 . 42 Así con Carlo Magno y con Oriando siguió dos luces mi mirar atento como a su halcón volando sigue el ojo. 18 Vencido con la luz de su sonrisa. 33 Contempla pues los brazos de la cruz: los que te nombraré aparecerán como el rayo veloz hace en la nube. supe el deseo que tenía aún de hablarme un poco más. ella me dijo: «Vuélvete y escucha. si es tan grande. 51 Me volví entonces hacia la derecha para ver si Beatriz.» 36 Por la cruz vi un fulgor que se movía al nombre de Josué. o por su gesto o sus palabras. 30 hay almas santas. y a Roberto Guiscardo. me mostró el alma que me había hablado qué clase de cantor era en el cielo.

72 Y cual aves que se alzan de la orilla. que en ella habíame acogido. 64 66 tal fue en mis ojos. y ellos contigo a reinos y a ciudades. 78 Al compás de su canto se movían. 82 84 ilústreme tu ayuda. callaban deteniéndose un momento. que a los sabios los haces gloriosos y longevos. por su blancura la templada estrella sexta. 81 ¡Oh pegasea diosa. hacen bandadas largas o redondas. viendo aún más luminoso aquel milagro. una I. y en cuanto se formaban las leía. que a los demás vencía su semblante y al último que tuvo. y al formar luego uno de aquellos signos. cuando me volví. haciéndose una D. 69 Yo vi en aquella jovial antorcha el destellar del amor que allí estaba signando el alfabeto ante nosotros. 63 Y como se transmuta en poco rato en blanca la mujer. tan gozosas. casi alabando ya el haber comido. 90 . una L. el hombre día a día se da cuenta que aumenta su virtud. cuando su rostro de la vergüenza el peso se descarga. 60 así yo me di cuenta que girando junto al cielo mi círculo crecía. 57 Y como por sentir mayor deleite obrando bien. 75 así en las luces las santas criaturas al revolotear iban cantando.Y contemplé sus luces tan serenas. y haz que muestre tal como aparecieron sus figuras: y en breves versos tu poder demuestra! 87 Se me mostraron cinco veces siete unas vocales y otras consonantes.

mucho o poco. como al chocar de los tizones ardientes. 102 pareció que de allí surgían miles de luces que subían. 120 tal que se encolerice nuevamente del comprar y el vender dentro del templo murado con milagros y martirios. «QUI IUDICATIS TERRAM». vi de un águila el cuello y la cabeza representada en el fulgor distinto. 93 Luego en la eme del vocablo quinto ordenadas quedaron. tal como el sol que las prendió dispuso. 105 y en su lugar ya quietas cada una. 96 Y vi otras luces que a la parte alta bajaban de la eme. verbo y nombre fueron los que primero se formaron. 111 Las otras beatitudes. 91 . y tal plata bañada en oro Júpiter lucía. sino que guía.«DILIGITE IUSTITIAM». y se quedaban cantando. cuántas gemas me demostraron que nuestra justicia es efecto del cielo que tú enjoyas! 117 Y yo pido a la mente en que comienza tu virtud y tu obrar. 99 Luego. 114 ¡Oh dulce estrella. 123 ¡O milicia de cielo que ahora miro. que vuelva a ver de dónde sale el humo que te nubla. ruega por los que se hallan en la tierra detrás del mal ejemplo desviados! 126 Antes se hacía con armas la guerra. moviéndose siguieron la figura. el bien que las traía. las postreras. cuáles. que dichosas de enliliarse en la ema parecieron. creo. surgen chispas a millares. donde los necios suelen ver augurios. 108 Quien pinta allí no tiene quien le guíe. y de aquél se origina la virtud que a los nidos da su forma.

15 y dejé tan completa mi memoria en la tierra. que uno sólo me hacéis aparecer vuestros aromas. de igual modo. 21 Y entonces respondí. 9 pues vi y también oí que hablaba el pico. el gran ayuno que largamente en hambre me ha tenido. que formaban las almas agrupadas en su dicha. 27 . y que la voz decía «mío» y «yo» y debía decir «nuestro» y «nosotros». pues ningún alimento hallé en la tierra. 24 aclaradme.» 129 130 132 135 CANTO XIX Apareció ante mí la bella imagen con las alas abiertas. ni concebido por la fantasía. piensa que aún viven Pedro y Pablo. que abajo los malvados aun sin seguir su ejemplo. que en mis ojos pudiera reflejarse. ni escrito. 3 un rubí parecía cada una donde un rayo de sol ardiera tanto. salía un solo son de aquella imagen. 12 Y comenzó: «Por ser justo y piadoso estoy aquí exaltado a aquella gloria que vencer no se deja del deseo. espirando.» 18 Como un solo calor de muchas brasas. de entre muchos amores. 6 Y lo que debo de tratar ahora ni referido nunca fue.y ahora se hace quitando a unos y a otros el pan que a nadie niega el santo Padre. la veneran. Pero tú que borrando sólo escribes. Puedes decir: «Tan fijo está mi amor en quien quiso vivir en el desierto y fue martirizado por un baile. muertos por la viña que ahora tú devastas. «Oh perpetuas flores de la alegría eterna. que al Pescador y a Pablo desconozco.

45 Y esto confirma que el primer soberbio. pero lo esconde el ser profundo. igual que el ojo por el mar. sabéis cuál es la duda que en ayunas me tuvo tanto tiempo. con cantos que conoce el que lo goza. que mueve la cabeza y bate alas ganas mostrando y haciéndose hermoso. 57 Por eso en la justicia sempiterna la vista que recibe vuestro mundo. que tan sólo ha salido de un rayo de la mente de que todas las cosas están llenas. que de toda criatura fue la suma. 60 que. 63 . 48 mostrando que cualquier naturaleza menor. 36 contemplé a aquella imagen. 51 Por lo cual nuestra vista. 42 no podía imprimir su poderío en todo el universo. aunque en la orilla puede ver el fondo. es sólo un corto receptáculo del bien que no se acaba y no se mide. 54 no puede valer tanto por sí misma. por no esperar la luz cayó inmaduro. y no está menos allí.Bien sé que si en el cielo de otro reino la justicia divina hace su espejo veladamente el vuestro no la mira. 30 Sabéis que atentamente me: dispongo a escucharos. se adentra. y dentro de éste guardó lo manifiesto y lo secreto.» 33 Como halcón al que quitan la capucha. que con loas a la divina gracia era formada. 39 Dijo después: «El que volvió el compás hasta el confín del mundo. que no sepa que está mucho más lejos su principio de lo que se le muestra. no lo ve en alta mar. de tal modo que su verbo no fuese aún infinito.

87 Sólo es justo lo que a ella se conforma: ningún creado bien puede atraerla. y como la contempla el ya cebado. por lo que entiende la razón del hombre. de sí. los produce. si sobre él no estuviera la Escritura. que con tanta frecuencia cuestionaste. y fuera es la tiniebla. o sombra de la carne. que es sumo bien. y no hay allí nadie que hable de Cristo ni leyendo ni escribiendo. espiendiendo. 75 Y muere sin la fe y sin el bautismo: ¿Dónde está la justicia al condenarle? ¿y dónde está su culpa si él no cree?" 78 ¿Quién eres tú para querer sentarte a juzgar a mil millas de distancia con tu vista que sólo alcanza un palmo? 81 Cierto que quien conmigo sutiliza. que no entiendes. o su veneno. esa bendita imagen. que las alas movió impulsada por tantos espíritus.» 99 Al aquietarse las lucientes llamas . 72 y todos sus deseos y actos buenos. nunca se mueve. 84 ¡Oh animales terrenos! ¡Mentes zafias! La voluntad primera. 66 Bastante ya te he abierto el escondrijo que te escondía la justicia viva. pero aquella. están sin culpa en vida y en palabras. tal es el juicio eterno a los mortales. su dudar llegaría hasta el asombro. por sí buena.No hay luz. 96 Dando vueltas cantaba. 69 diciendo: "Un hombre nace en la ribera del Indo.» 90 Igual que sobre el nido vuela en círculos tras cebar a sus hijos la cigüeña. si no procede de la calma imperturbable. y yo los ojos levanté. y me decía: «Lo mismo que mis notas. 93 hizo así.

la moneda falseando. 135 Enseñará las obras indecentes de su tío y su hermano. que mucho anotarán en poco espacio. que al de Inglaterra y al de Escocia ciega. de Alberto podrá verse entre las obras. 111 ¿A vuestros reyes qué dirán los persas al contemplar abierto el libro donde escritos se hallan todos sus pecados? 114 La que muy pronto moverá las plumas y que devastará el reino de Praga. que otros que a Cristo no conocen. y con la M el contrario señalado. que una estirpe 137 . 123 Veráse la lujuria y vida muelle de aquel de España y del de la Bohemia.del Espíritu Santo. 120 La insaciable soberbia podrá verse. 117 La pena podrá verse que en el Sena causará. 102 volvió a decir aquél: «No sube a este reino. aún en el signo que a Roma hizo temible en todo el mundo. quien por un jabalí hallará la muerte. Cristo!" y estarán en el juicio menos prope de aquel. 132 en abreviadas letras su escritura para dar a entender cuán poco vale. 107 108 serán por el etíope afrentados cuando los dos colegios se separen. 129 Veráse la avaricia y la vileza de quien guardando está la isla del fuego. quien no creyera en Cristo. que ni supo ni quiso del valor. 105 Mas sabe: muchos gritan "¡Cristo. donde Anquises su larga edad dejara. antes o después de clavarle en el madero. los para siempre ricos y los pobres. 126 Veráse al cojo de Jerusalén su bondad señalada con la I. sin poder aguantarse en sus fronteras.

y así del orificio de la zampoña por donde entra el viento. 24 . luciendo aún más. 12 ¡Oh dulce amor que de risa te envuelves. que del lado de aquéllas no se aparta. si es que no se deja mal conducir! ¡y dichosa Navarra. si se armase del monte que la cerca! 142 Y creer se debiera como muestra de esto. qué ardiente en esos sistros te mostrabas. 18 creí escuchar el murmurar de un río que claro baja de una roca en otra. 21 Y como el son del cuello de la cítara toma forma. que Nicosia y Famagusta se reprueban y duelen de su bestia. 138 El que está en Portugal y el de Noruega allí se encontrarán. y aquel de Rascia que mal ha visto el cuño de Venecia. que aquél solo iluminaba. 141 ¡Dichosa Hungría. 145 144 147 148 CANTO XX Cuando aquel que da luz al mundo entero del hemisferio nuestro así desciende que el día en todas partes se consuma. súbitamente vuelve a hacerse claro. de santos pensamientos inspirados! 15 Cuando las caras y lucientes piedras de las que vi enjoyado el sexto cielo sus angélicos sones terminaron. 9 pues que todas aquellas vivas luces entonaron. 1 3 el cielo. 6 Recordé este fenómeno celeste. cuando calló aquel símbolo del mundo y de sus jefes su bendito pico. con muchas luces. que a una reflejan.tan egregia y dos tronos ensuciaron. mostrando la abundancia de su fuente. cantigas que se han borrado ya de mi memoria.

sin tardanza alguna. por ceder al pastor se tornó griego: 55 57 ahora sabe que el mal que ha derivado de aquel buen proceder. por el cuello del águila el murmullo subió. esos por los que brillan mis pupilas. en lo más alto del arco. fue el gran cantor del Espíritu Santo. conociendo esta vida tan dulce y su contraria. cual si estuviese perforado. 27 Allí se tornó voz. 43 49 51 54 El que sigue. en donde las retuve. con penitencias aplazó su muerte: ahora sabe que el juicio sempiterno no cambia. 31 37 39 42 De los cinco del arco de mis cejas. y por el pico salió en palabras. 30 «La parte en mí que ve y que al sol resiste siendo águila mortal -me dijo entoncesahora debes mirar atentamente. 48 Y aquel que sigue en la circunferencia que te digo. en cuanto efecto fue de su deseo. quien del pico se encuentra más cercano.de igual manera. por el pago que le ha correspondido. no le es dañoso aunque por ello el mundo se destruya. 60 Y aquel que está donde el arco desciende. que el arca trasladó de pueblo en pueblo: ahora sabe ya el mérito del canto. consoló a aquella viuda por su hijo: 45 ahora sabe lo caro que resulta el no seguir a Cristo. aun cuando dignas oraciones de lo de hoy abajo hace mañana. 36 Ese que en medio luce como el iris. como lo esperaba mi corazón. son los más excelentes de entre todos. conmigo y con las leyes. 61 . bajo buena intención que dio mal fruto. 33 pues de los fuegos que hacen mi figura.

él no puede conocerla. 75 tal pareció la imagen del emblema del eterno poder. mas no ves las causas. y en el brillo de su semblante así lo manifiesta. 66 ¿Quién creería en el mundo en que se yerra que el troyano Rifeo en este arco fuese la quinta de las santas luces? 69 Ahora ya sabe más de eso que el mundo no puede ver de la divina gracia. aun creyéndolas. a cuyo gusto todas las cosas adquieren su ser. 90 Haces como ése que sabe de nombre las cosas.» 72 Como la alondra que vuela en el aire cantando. con la vista más ardiente. pero si otros no le explican su sustancia. 78 Y aunque yo con mis dudas casi fuese cristal con el color que le recubre. aquel bendito signo me repuso para que yo saliera de mi asombro: 87 «Ya veo que estas cosas has creído pues yo lo digo. aunque su vista el fondo no discierna. no pude estar callado mucho tiempo. ocultas. y luego calla satisfecha de la última dulzura que la sacia. 93 Regnum caelorum sufre la violencia de ardiente amor y de viva esperanza. mas la vencen pues quiere ser vencida. y te están. 81 mas por la boca: «¿Qué cosas son éstas?» me impulsó a echar la fuerza de su peso: por lo cual vi destellos de alegría. a quien llora aquella tierra que a Federico y Carlos ahora sufre: 63 ahora sabe en qué modo se enamora de un justo rey el cielo. 67 94 96 .fue Guillermo. 84 Y luego. que vencen la divina voluntad: no como el hombre al hombre sobrepuja.

y reprendía a las gentes perversas. así vencida. y esto fue en premio de esperanza viva: 108 de una viva esperanza que dio fuerzas a la súplica a Dios de revivirle. pues. 100 102 No dejaron sus cuerpos. en la que estuvo un poco.y con su amor. y no toleraba la peste de su antiguo paganismo. 99 La primer alma y quinta de las cejas ha causado tu asombro. con fe firme en los pies por clavar o ya clavados. mas cristianos. donde nunca se vuelve al buen querer. 105 Pues una del infierno. que en su segunda muerte. gentiles. de gracia en gracia la vista a la futura redención. 126 Las tres mujeres que viste en la rueda derecha le sirvieron de bautismo. vence. antes del bautizar más de un milenio. 127 129 ¡Oh predestinación. 114 y creyendo encendióse en tanto fuego de verdadero amor. creyó en aquel que podía ayudarla. como piensas. Dios le abrió. aún no sabemos todos los que elige. 123 y él en ella creyó. 111 El alma gloriosa de que hablo. que nadie ha podido ver su vena primera con los ojos. 117 La otra. pues las ves pintando las angélicas regiones. 120 puso todo su amor en la justicia: y así. que a Dios vemos. fue digna de estas alegrías. sed prudentes juzgando: pues nosotros. por gracia que de tan profunda fuente destila. vuelta a la carne. 135 . para poder corregir su deseo. tornó a los huesos. cuán alejada se encuentra tu raíz de aquellos ojos que la causa primera no ven tota! 132 Y vosotros mortales.

para aclarar mi vista tan escasa. y haz de aquélla un espejo a la figura que te ha de aparecer en este espejo. tanto brillaría que tu fuerza mortal. me fue dada suave medicina.» 138 Por la divina imagen de este modo. 144 así. rama sería que el rayo desgaja. mas «Si me riese -dijo. y mi espíritu con ellos. por lo que aún más placer adquiere el canto. 13 15 Fija tu mente en pos de tu mirada. mientras hablaba.y nos es dulce ignorar estas cosas. 12 Al séptimo esplendor hemos subido. igual que el parpadeo se concuerda.» 18 Quien supiese cuál era la delicia de mi vista mirando el santo rostro. 9 si no la templo. de cualquier otro asunto retirado. cuanto más sube. 141 Y como a un buen cantor buen citarista hace seguir el pulso de las cuerdas. 3 No se reía. 21 sabría de qué forma me era grato . 147 CANTO XXI Volví a fijar mis ojos en el rostro de mi dama. que bajo el pecho del León ardiente con él irradia abajo su potencia. que en los escalones del eterno palacio más se acrece. a sus fulgores. yo recuerdo que vi a los dos benditos resplandores. y nuestro bien en este bien se afina. al poner mi atención en otro asunto.te ocurriría como cuando fue Semele en cenizas convertida: 6 pues mi belleza. deseamos. pues lo que Dios desea. llamear al compás de las palabras. como has podido ver.

57 y por qué en esta rueda se ha callado la dulce sinfonía de los cielos. que pensé que la luz toda del cielo allí se difundiera. era tan luminoso. viendo en mi silencio.obedecer a rrú celeste escolta. haz que yo sepa por qué de mí te has puesto tan cercana. y los demás se quedan dando vueltas. el de su rey querido bajo el que estuvo muerta la malicia. 36 después unos se van y ya no vuelven. 24 En el cristal que tiene como nombre. con el ver de quien puede verlo todo. . mas por aquella que hablar me permite. 30 Vi también que bajaba los peldaños tanto fulgor. y yo bien hago y. aunque quiero.» 51 Y yo comencé así. se mueven calentando su plumaje. al romper del día. 43 45 Mas aquella en que espero el cómo y cuándo callar o hablar. que no alcanzaba con la vista. por su natural costumbre. estáse quieta. 32 33 Y como. no pregunto. me dijo: «Aplaca tu ardiente deseo. 27 de color de oro que el rayo refleja contemplé una escalera que subía tanto. «Mis propios méritos de tu respuesta digno no me hacen. 42 Y aquel que más cercano se detuvo. juntos los grajos. rodeando el mundo.» 48 Por lo cual ella. 39 me parecio que igual aconteciese en aquel destellar que junto vino. al llegar y pararse en cierto tramo. si un placer con el otro parangono. otros toman al sitio que dejaron. 54 alma santa que te hallas escondida dentro de tu alegría. que me dije: «Bien conozco el amor que me demuestras.

dando vueltas veloz como una rueda. puesto que a mi visión. que al creado intelecto se le esconde. 93 porque se oculta tanto en el abismo del eterno decreto lo que quieres. 87 De allí viene esta dicha en la que ardo. sacra lámpara. el serafín que más a Dios contempla. en ésta en que me envientro penetrando. tal como el flamear te manifiesta. 96 . como estás viendo. unida a mi intelecto. hizo la luz un eje de su centro. 75 mas no puedo entender tan fácilmente por qué predestinada sola fuiste tú a este encargo entre todas las restantes. tanto me eleva sobre mí. que es ya tan clara. 67 69 Mas la alta caridad. que veo la suma esencia de la cual procede. que un libre amor -le dije basta en esta corte para seguir la eterna providencia. 63 Por la santa escalera he descendido únicamente para recrearte con la voz y la luz que me rodea.» 72 «Bien veo. 90 Pero el alma en el cielo más radiante. que tanto o más amor hierve allá arriba. 83 84 la cual virtud. por eso no se canta aquí –repusoal igual que Beatriz no tiene risa. que nos convierte en siervas de aquel que el mundo gobierna aquí nos destinó.que tan piadosa en las de abajo suena. no podrá responder a tu pregunta.» 78 Aun antes de acabar estas palabras. 66 mayor amor más presta no me hizo. 81 luego dijo el amor que estaba dentro: «Desciende sobre mí la luz divina.» 60 «Mortal tienes la vista y el oído. la claridad de la llama se añade.

105 «Álzanse entre las costas italianas montes no muy lejanos de tu tierra. 106 108 y un alto forman que se llama Catria. tanto que el trueno suena más abajo. después me dijo: «Allí tan firme servidor de Dios me hice.» 102 Tan terminantes fueron sus palabras que dejé aquel asunto.» 111 Por vez tercera dijo de este modo. 123 Cuando ya me quedaba poca vida. cuando vuelvas. a fin que no pretenda a una tan alta meta dirigirse. bajo el cual hay un yermo consagrado para adorar dispuesto únicamente. 125 126 Vino Cefas y vino el Santo Vaso del Espíritu. y. tomando en cualquier sitio la comida. 130 129 132 . así que piensa cómo allí podrá lo que no puede aun quien acoge el cielo. y pronto se pondrá de manifiesto. 127 Los modernos pastores ahora quieren que les alcen la cola y que les lleven. alegre en el pensar contemplativo. 114 que sólo con verduras aliñadas soportaba los fríos y calores. a la fuerza me dieron el capelo. tan gordos son. y Pedro Pecador en la morada de nuestra Reina junto al mar Adriático. mas ahora está vacío. siguiendo. en tierra humea. que aquí luce. flacos y descalzos. 120 Yo fui Pedro Damián en aquel sitio. 117 Dar solía a estos cielos aquel claustro muchos frutos. sujetos a los lados. 99 La mente. que de malo a peor ya se transmite.Y al mundo de los hombres. y solamente humilde pregunté por su persona. contarás esto.

si vuelves la mirada como digo.» 21 Como ella me indicó. puesto que tanto el gritar te conmueve. como el niño que se acoge siempre en aquella en que más se confía. 24 Yo estaba como aquel que se reprime la punta del deseo.Con mantos cubren sus cabalgaduras. y de buen celo viene lo que hacemos? 9 Cómo te habría el canto trastornado. 13 La espada de aquí arriba ni deprisa ni tarde corta. tal que bajo una piel marchan dos bestias: ¡Oh paciencia que tanto soportas! 135 Al decir esto vi de grada en grada muchas llamas bajando y dando vueltas. 6 dijo: «¿No sabes que estás en el cielo? y ¿no sabes que el cielo es todo él santo. y prorrumpieron en clamor tan alto. que verás muchas almas excelentes. y sólo lo parece a quien teme o desea su llegada. que se hacían aún más hermosas con sus mutuos rayos. puedes ver ahora. volví los ojos. y no se atreve . 10 y si hubieses su ruego comprendido. ni yo lo oí. 138 Se detuvieron al lado de ésta. en él conocerías la venganza que podrás ver aún antes de que mueras. 141 CANTO XXII Presa del estupor. 16 12 15 18 Mas dirígete ahora hacia otro lado. y mi sonrisa. como madre que socorre rápido al hijo pálido y ansioso con esa voz que suele confortarlo. tan grande fue aquel trueno. 3 y aquélla. hacia mi guía me volví. y vi cien esferitas. y a cada giro estaban más hermosas. que aquí nada podría asemejarse.

27 y la mayor y la más encendida de aquellas perlas vino hacia adelante. 54 de igual modo acrecientan mi confianza. 49 61 63 . y aquí están mis hermanos que en los claustros detuvieron sus almas sosegadas. y tú. habré de responderte al pensamiento sólo que así guardas. padre.» 60 Y aquél: «Hermano. 45 Los otros fuegos fueron todos hombres contemplativos. no demores el alto fin. y está Romualdo. tu alto deseo ha de cumplirse allí en la última esfera. lo que piensas habrías expresado. 31 37 39 y yo soy quien primero llevó arriba el nombre de quien trajo hasta la tierra esta verdad que tanto nos ensalza. 36 El monte en cuya falda está Cassino estuvo ya en su cima frecuentado por la gente engañada y mal dispuesta. como hace al sol la rosa cuando se abre tanto como permite su potencia. 42 y brilló tanta gracia sobre mí. que retraje a los pueblos circundantes del culto impío que sedujo al mundo. esperando.a preguntar. para dejar satisfechas mis ganas. concédeme si merezco gracia semejante. 51 Y yo a él: «El afecto que al hablarme demuestras y el benévolo semblante que en todos vuestros fuegos veo y noto. 33 Mas para que. porque teme excederse. 57 Te ruego pues. que pueda ver tu imagen descubierta. 48 Está Macario aquí. de ese ardor quemados del que flores y frutos santos nacen. 30 Dentro de ella escuché luego: «Si vieses la caridad que entre nosotras arde. donde se cumplirán todos y el mío.

72 Mas. por lo cual se te borra de la vista.Allí perfectos. después. y hasta aquella conduce esta escalera. y su orden Francisco humildemente. maduros y enteros son los deseos todos. y el mar huyendo. ni tiene polos. admirable de ver. 66 pues no tiene lugar. que allá abajo no basta un buen principio para que den bellotas las encinas. como un turbión.» Así me dijo. que aquí el remedio. 87 Sin el oro y la plata empezó Pedro. y con ayunos yo y con oraciones. voló hacia arriba. Pero la usura tanto no se alza contra el placer de Dios. 90 y si el principio ves de cada uno. 93 En verdad el Jordán retrocediendo. nadie aparta ahora de la tierra los pies. por subirla. todo es de la gente que por Dios lo pierde. cuanto aquel fruto que hace tan loco el pecho de los monjes. sólo en ella cada parte está siempre donde estaba. más fue. 94 96 99 . y el grupo se juntó. y las cogullas de mala harina son talegos llenos. y luego fue a reunirse con su grupo. no de parientes ni otros más indignos. cuando la vio de ángeles colmada. Los muros que eran antes abadías espeluncas se han hecho. podrás ver que del blanco han hecho negro. y se ha quedado mi regla para gasto de papel. al Dios mandarlo. 84 Es tan blanda la carne en los mortales. y miras luego el sitio al que han llegado. 73 75 78 79 81 que aquello que la Iglesia guarda. 69 Hasta allá arriba contempló el patriarca Jacob que ella alcanzaba con su extremo.

lector.Mi dulce dama me impulsó tras ellos por la escalera sólo con un gesto. y mira cuántos mundos debajo de tus pies ya he colocado.que deberías tener los ojos claros y aguzados. 102 y nunca aquí donde se baja y sube por medios naturales. gozoso cuanto pueda. al cual yo reconozco todo. venciendo su virtud a mi natura. ante las legiones se presente que alegres van por el redondo éter. para adquirir la fuerza suficiente en este fuerte paso que la espera. a aquel devoto triunfo por el cual lloro con frecuencia mis pecados y el pecho me golpeo. hubo un vuelo tan raudo que a mis alas se igualase. 108 puesto y quitado en tanto tú no habrías del fuego el dedo. 120 Con devoción mi alma ahora os suspira. vuestra misma region me cupo en suerte. luz preñada de gran poder. cual sea. 117 y luego. 129 tal que tu corazón. vuelve hacia abajo. cuando sentí primero el aire de Toscana. 126 por lo tanto. en cuanto vi aquel signo que al Toro sigue y dentro de él estuve. que mi ingenio debo. antes que tú más te enelles. 111 Oh gloriosas estrellas. 123 «Ya de la salvación están tan cerca -me dijo Beatriz-. 114 nacía y se escondía con vosotras de la vida mortal el padre. 135 y por mejor el parecer apruebo 136 . al otorgarme la merced de entrar en la alta esfera en que girais.» 132 Recorrí con la vista aquellas siete esferas. y este globo vi en tal forma que su vil apariencia me dio risa. 105 Así vuelva.

entre la amada fronda. 145 151 153 CANTO XXIII Igual que el ave. 147 y de todos los siete puede ver cuán grandes son. aquí afronté. se calma en la espera. por ver los objetos deseados y encontrar alimento que les nutra -una dura labor que no disgusta-. y la distancia que existe entre ellos.que lo tiene por menos. y con ardiente afecto al sol espera. 150 La era que nos hace tan feroces. ensimismada. y vi cómo se mueven. y de que viera que el cielo más y más resplandecía. luego volví mis ojos a los ojos bellos. y cuánto son veloces. cerca y en su redor Maya y Dïone. y el que piensa en el otro. 9 así erguida se hallaba mi señora y atenta. mientras con los Gemelos yo giraba. 138 139 141 El rostro de tu hijo. Vi encendida a la hija de Latona sin esa sombra que me dio motivo de que rara o que densa la creyera. dirigiéndose hacia el sitio bajo el que el sol camina más despacio: 12 y viéndola suspensa. me puse como aquel que deseando algo que quiere. 15 Mas poco fue del uno al otro instante de que esperara. 6 al tiempo se adelanta en el follaje. vi con sus montes y sus mares. 18 . la noche que las cosas vela. 142 144 Y se me apareció el templar de Júpiter entre el padre y el hijo: y vi allí claro las variaciones que hacen de lugares. Hiperïón. de cierto es virtuoso. que reposa en el nido entre sus dulces hijos. digo. 3 que. mirando fijo a donde nace el alba.

que te han hecho capaz de sostenerme la sonrisa. 54 .» 37 39 Cual fuego de la nube se desprende por tanto dilatarse que no cabe. hecha más grande salió de sí misma. 45 «Los ojos abre y mira cómo soy. 33 ¡Oh Beatriz. igual que el nuestro a las altas estrellas. y contra su natura cae a tierra. tan digna de gratitud. has contemplado cosas.Y Beatriz dijo: «¡Mira las legiones del tyiunfo de Cristo y todo el fruto que recoge el girar de estas esferas!» 21 Pareció que le ardiera todo el rostro. tanto tiempo deseado. 42 mi mente así. y tanta dicha llenaba sus ojos. y recordar no sabe qué se hizo. 24 Igual que en los serenos plenilunios con las eternas ninfas Trivia ríe que coloran el cielo en todas partes. mi guía dulce y cara! Ella me dijo: «Aquello que te vence es virtud que ninguno la resiste. tan radiante a mi vista. 36 Allí están el poder y la sapiencia que abrieron el camino entre la tierra y el cielo. 26 27 vi sobre innumerables luminarias un sol que a todas ellas encendía. que es mejor que prosiga sin decirlo. que no la soportaba. que nunca ha de borrarse del libro en que el pasado se consigna. 30 y por la viva luz transparecía la luciente sustancia. 51 cuando escuché esta invitación.» 48 Yo estaba como aquel que se resiente de una visión que olvida y que se ingenia en vano a que le vuelva a la memoria. después de aquel manjar.

que a sus consejos estaba pronto.Si ahora sonasen todas esas lenguas que hicieron Polimnía y sus hermanas de su leche dulcísima más llenas. me entregué de nuevo a la batalla de mis pobres ojos. me empujó del todo a la contemplación del mayor fuego. y cuando reflejaron mis dos ojos 88 90 . 84 ¡Oh. 55 57 en mi ayuda. y yo. como el que halla cortado su camino. que no censure si tiembla debajo: 66 no es derrotero de barca pequeña el que surca la proa temeraria. vieron. en la sombra.» 73 74 75 Así Beatriz. que al hermoso jardín no te diriges que se enflorece a los rayos de Cristo? 72 Este es la rosa en que el verbo divino carne se hizo. ni para un timonel que no se exponga. cantando la sonrisa santa y cuánto alumbraba al santo rostro. que puro escapa desgarrando una nube. ni un ápice dirían de la verdad. 81 vi así una muchedumbre de esplendores. 69 «¿Por qué mi rostro te enamora tanto. 60 Y así al representar el Paraíso. sin ver de dónde procedían. debe saltar el sagrado poema. 78 Como a un rayo de sol. benigna virtud que así los colmas. 63 Mas quien considerase el arduo tema y los humanos hombros que lo cargan. te elevaste! 87 El nombre de la flor que siempre invoco mañana y noche. ya un florido prado mis ojos. están aquí los lirios con cuyo olor se sigue el buen sendero. para darme ocasión a que te viesen mis impotentes ojos. desde arriba encendidos por ardientes rayos.

102 «Soy el amor angélico. los brazos por el amor que afuera se le inflama. que más hierve y más se aviva al aliento de Dios y a sus mandatos. cantando tan dulce . reina del cielo. 105 y así lo haré. que su apariencia desde el sitio en que estaba aún no veía: 117 y por ello mis ojos no pudieron seguir tras de esa llama coronada que se elevó a la par que su simiente. 126 Permanecieron luego ante mis ojos Regina caeli. que esparzo la alta alegría que nace del vientre que fue el albergue de nuestro deseo. y las restantes luminarias repetían el nombre de María. 96 Cualquier canción que tenga más dulzura aquí abajo y que más atraiga al alma. luego de mamar. 111 El real manto de todas las esferas del mundo. y hagas santa la esfera soberana en donde habitas.el cuál y el cuánto de la viva estrella que vence arriba como vence abajo. 114 tan encima tenía de nosotros el interno confín. tal que el alto afecto que a María tenían me mostraron. 93 por entre el cielo descendió una llama que en círculo formaba una corona y la ciñó y dio vueltas sobre ella. semeja rota nube que tronase. 99 si al son de aquella lira lo comparo que al hermoso zafiro coronaba del que el más claro cielo se enzafira. 120 Y como el chiquitín hacia la madre alarga.» 108 Así la melodía circular decía. mientras sigas tras de tu hijo. 123 los fulgc>res arriba se extendieron con sus penachos.

» 9 Así Beatriz. 21 y tres veces en torno de Beatriz dio vueltas con un canto tan divino. el cual os nutre de modo que dais siempre saciadas. la primera parece quieta. que de más claridad no hubo ninguno. 24 Y así salta mi pluma y no lo escribo: 19 . 129 ¡Ah. en que el oro desdeñaron. 12 Y cual giran las ruedas de un reloj así que. llameando. 3 si por gracia de Dios éste disfruta de aquello que se cae de vuestra mesa. de su victoria. y las gozosas almas se hicieron una esfera en polos fijos. antes de que la muerte el tiempo agote. diferentemente danzando. a quien lo mira. bajo el alto Hijo de María y de Dios. al igual que los cometas. 6 estar atentos a su gran deseo y refrescarle un poco: pues bebéis de la fuente en que mana lo que él piensa.que el deleite de mí no se partía. y la última que vuela. 15 así aquellas coronas. 135 Allí trïunfa. lentas o veloces. CANTO XXIV 138 139 «Oh compañía electa a la gran cena del bendito Cordero. que mi imaginación no lo repite. cuánta es la abundancia que se encierra en las arcas riquísimas que fueron tan buenas sembradoras aquí abajo! 132 Allí se vive y goza del tesoro conseguido llorando en el destierro babilonio. 18 De aquella que noté más apreciada vi que salía un fuego tan dichoso. con el antiguo y el nuevo concilio el que las llaves de esa gloria guarda. me hacían apreciar sus excelencias.

de esta ingente dicha. es oportuno que la gloríe más. y aquella un presto signo me hizo de que derramase afuera el agua de mi fuente interna. mientras ella le hablaba. 27 «¡Oh Santa hermana mía que nos ruegas devota. preparado a tal cuestionador y a tal examen.pues la imaginativa. haga que bien exprese mis conceptos. padre.» 59 60 Y luego: «Cual la pluma verdadera lo escribió. a tales pliegues. no ya el lenguaje. 36 sobre cuestiones serias o menudas. de tu caro hermano 46 . que él llevó abajo. argumentando. por tu afecto tan ardiente me he separado de esa hermosa esfera. dirigió a mi señora sus palabras. mas sin definirla. 54 luego volví a Beatriz. tiene un color burdo. 39 Si él ama bien. no se te oculta. 51 «Di. y bien cree y bien espera. por lo cual sobre el mar tú caminaste. pues la vista tienes donde se ve cualquier cosa pintada. 57 «La gracia que me otorga el confesarme -le dije con el alto primopilo. a éste examina en torno de esa fe. 48 yo me armaba con todas mis razones. 42 pero como este reino ha hecho vasallos por la fe verdadera. 33 Y ella: «Oh luz sempiterna del gran hombre a quien Nuestro Señor dejó las llaves. que hablaron en la forma que ya he dicho. aquel bendito fuego.» 30 Tras detenerse. hablando de ella.» 45 Tal como el bachiller se arma y no habla hasta que hace el maestro la pregunta. buen cristiano. y hazlo sin rodeos: ¿qué es la fe?» Por lo cual alcé la frente hacia la luz que dijo estas palabras.

que contigo fue guía para Roma,

63

fe es la sustancia de lo que esperamos,
y el argumento de las invisibles;
pienso que ésta es su esencia verdadera.»

64
66

Entonces escuché: «Bien lo has pensado,
si comprendes por qué entre las sustancias,
luego en los argumentos la coloca.»

69

Y respondí: «Las cosas tan profundas
que aquí me han ofrecido su apariencia,
están a los de abajo tan ocultas,

72

que sólo está su ser en la creencia,
sobre la cual se funda la esperanza;
y por ello sustancia la llamamos.

75

Y de esto que creemos es preciso
silogizar, sin más pruebas visibles:
por ello la llamamos argumento.»

78

Escuché entonces: «Si cuanto se adquiere
por la doctrina abajo, así entendierais,
no cabría el ingenio del sofista.»

81

Así me dijo aquel amor ardiente;
luego añadió: «Muy bien has sopesado
el peso y la aleación de esta moneda;

83
84

mas dime si la llevas en la bolsa.»
«Sí -dije , y tan brillante y tan redonda,
que en su cuño no cabe duda alguna.»

87

Luego salió de la luz tan profunda
que allí brillaba: «Esta preciosa gema
que de toda virtud es fundamento,

90

¿de dónde te ha venido?» Y yo: «Es la lluvia
del Espíritu Santo, difundida
sobre viejos y nuevos pergaminos,

93

el silogismo que esto me confirma
con agudeza tal, que frente a ella
cualquier demostración parece obtusa.»

96

Y después escuché: «¿La antigua y nueva
proposición que así te han convencido
por qué las tienes por habla divina?»

99

Y yo: «Me lo confirman esas obras
que las siguieron, a las que natura
ni bate el yunque ni calienta el hierro.»

102

«Dime -me respondió- ¿quién te confirma
que hubiera aquellas obras? Pues el mismo
que lo quiere probar, sin más, lo jura.»

105

Si el mundo al cristianismo se ha inclinado,
-le dije sin milagros, esto es uno
aún cien veces más grande que los otros:

106
108

pues tú empezaste pobre y en ayunas
en el campo a sembrar la planta buena
que fue antes vid y que ahora se ha hecho zarza.»

111

Esto acabado, la alta y santa corte
cantó por las esferas: «Dio Laudamo»
con esas notas que arriba se cantan.

114

Y aquel varón que así de rama en rama,
examinando, me había llevado,
cerca ya de los últimos frondajes,

117

volvió a decir: «La Gracia que enamora
tu mente, ha hecho que abrieras la boca
hasta aquí como abrirse convenía,

120

de tal forma que apruebo lo que has dicho;
mas explicar qué crees debes ahora,
y de dónde te vino la creencia.»

123

«Santo padre, y espíritu que ves
aquello en que creíste, de tal modo,
que al más joven venciste hacia el sepulcro,

126

tú quieres --comencé- que manifieste
aquí la forma de mi fe tan presta,
y también su motivo preguntaste.

129

Y te respondo: creo en un Dios solo
y eterno, que los cielos todos mueve
inmóvil, con amor y con deseo;

132

y a tal creer no tengo sólo prueba
física o metafísica, también
me la da la verdad, que aquí nos llueve

135

por Moisés, por profetas y por salmos,
y por el Evangelio y por vosotros
que con ardiente espíritu escribisteis;

138

y creo en tres personas sempiternas,
y en una esencia que es tan una y trina,
que el "son" y el "es" admite a un mismo tiempo.

141

Con la profunda condición divina
que ahora toco, la mente me ha sellado
la doctrina evangélica a menudo.

144

Aquí comienza todo, esta es la chispa
que en vivaz llama luego se dilata,
y brilla en mí cual en el cielo estrella.»

147

Como el señor que escucha algo agradable,
después abraza al siervo, complacido
por la noticia, cuando aquél se calla;

150

de este modo, cantando, me bendijo,
ciñéndome tres veces al callarme,
la apostólica luz, que me hizo hablar:
¡tanto le complacieron mis palabras!

153

CANTO XXV
Si sucediera que el sacro poema
en quien pusieron mano tierra y cielo,
y me ha hecho enflaquecer por muchos años,

1
3

venciera la crueldad que me ha exiliado
del bello aprisco en el que fui cordero,
de los hostiles lobos enemigo;

6

con otra voz entonces y cabellos,
poeta volveré, y sobre la fuente
de mi bautismo habrán de coronarme;

9

porque en la fe, que hace que conozcan
a Dios las almas, aquí vine, y luego
Pedro mi frente rodeó por ella.

12

Después vino una luz hacia nosotros
de aquella esfera de la que salió
el primer sucesor que dejó Cristo;

15

y mi Señora llena de alegría
me dijo: «Mira, mira ahí al barón

por quien abajo visitan Galicia.»

18

Tal como cuando el palomo se pone
junto al amigo, y uno y otro muestra
su amistad, al girar y al arrullarse;

21

así yo vi que el uno al otro grande
príncipe glorïoso recibía,
loando el pasto que allí se apacienta.

24

Mas concluyendo ya los parabienes,
callados coram me se detuvieron,
tan ígneos que la vista me vencían.

26
27

Entonces dijo Beatriz riendo:
«Oh ínclita alma por quien se escribiera
la generosidad de esta basílica,

30

haz que resuene en lo alto la esperanza:
puedes, pues tantas veces la has mostrado,
cuantas jesús os prefirió a los tres.»

32
33

«Alza el rostro y sosiega, pues quien viene
desde el mundo mortal hasta aquí arriba,
en nuestros rayos debe madurarse.»

36

Este consuelo del fuego segundo
me vino; y yo miré a aquellos dos montes
que me abatieron antes con su peso.

39

«Pues nuestro emperador te ha concedido
que antes de muerto puedas con sus condes
avistarte en la sala más secreta,

42

y viendo la verdad de este palacio,
la esperanza, que abajo os enamora,
a ti y a otros pueda consolaros,

45

dime qué es, y di cómo florece
en tu mente: y de dónde te ha venido.»
Así continuó la luz segunda.

48

Y la piadosa que guió las plumas
de mis alas a vuelo tan cimero,
previno de este modo mi respuesta:

51

«La iglesia militante hijo ninguno
tiene que más espere, como escrito
está en el sol que alumbra nuestro ejército:

52
54

por eso le otorgaron que de Egipto
venga a Jerusalén para que vea,
antes de concluir en su milicia.

56
57

Los otros puntos, que no por saber
le preguntaste, mas para que muestre
lo mucho que te place esta virtud,

60

a él se los dejo, pues que son sencillos
y no se jactará; que él os responda,
y esto merezca la divina gracia.»

63

Como el alumno que al doctor secunda
pronto y con gusto en eso que es experto,
para que se demuestre su valía.

66

«La esperanza -repuse es cierta espera
de la gloria futura, que produce
la gracia con el mérito adquirido.

69

Muchas estrellas me han dado esta luz;
mas quien primero la infundió en mi pecho
fue el supremo cantor del rey supremo.
"Que esperen en ti --dice en su divino
cántico- los que saben de tu nombre":
¿quién que tenga mi fe no lo conoce?

70
72
73
75

Y con su inspiración tú me inspiraste
con tu carta después; y ahora estoy lleno,
y en los otros revierto vuestra lluvia.»

77
78

Dentro del vivo seno, cuando hablaba,
de aquel incendio tremolaba un fuego
raudo y súbito a modo de relámpago.

81

Luego dijo: «El amor en que me inflamo
aún por la virtud que me ha seguido
hasta el fin del combate y el martirio,

84

aún quiere que te hable, pues te gozas
con ella, y me complace que me digas
qué es lo que la esperanza te promete.»

87

Y yo: «Los nuevos y los viejos textos
fijan la meta, y esto me lo indica,
de quien desea ser de Dios amigo.

89
90

Dice Isaías que todos vestidos
en su patria estarán con dobles vestes:
¿y es que esta dulce vida no es su patria?

91

Y tu hermano de forma aún más patente,
al hablar de las blancas vestiduras,
esta revelación nos manifiesta.

94

93

96

Y primero, después de estas palabras,
«Sperent in te» se oyó sobre nosotros;
y replicaron todos los benditos.

98
99

Luego tras esto se encendió una luz
tal que, si en Cáncer tal fulgor hubiese,
sólo un día sería el mes de invierno.

100
101
102

Y como se alza y va y entra en el baile
una cándida virgen, para honrar
a la novicia, y no por vanagloria,

105

así vi yo al encendido esplendor
acercarse a los dos que daban vueltas
al ritmo que su ardiente amor marcaba.

108

Se ajustó allí a su canto y a su rueda;
y atenta los miraba mi señora,
como una esposa inmóvil y callada.

111

«Es éste quien yaciera sobre el pecho
de nuestro pelicano, y éste fue
desde la cruz propuesto al gran oficio.»

113
114

Dijo así mi señora; mas por esto
su vista no dejó de estar atenta
despues como antes de que hubiera hablado.

116
117

Como es aquel que mira y que pretende
ver eclipsarse el sol por un momento,
y que, por ver, no vidente se vuelve

120

con el último fuego hice lo mismo
hasta que se me dijo: «¿Por qué ciegas
para ver una cosa que no existe?

123

Mi cuerpo es tierra en tierra, y lo será
con todos los demás, hasta que el número
al eterno propósito se iguale.

126

Con las dos vestes en el santo claustro

sólo están las dos luces que ascendieron;
y esto habrás de decir en vuestro mundo.»

128
129

Con esta voz el inflamado giro
se detuvo y con él la mezcolanza
que se formaba del sonido triple,

132

como para evitar riesgo o fatiga,
los remos que en el agua golpeaban,
todos se aquietan al sonar de un silbo.

135

¡Qué grande fue mi turbación entonces,
al volverme a Beatriz para mirarla,
y no la pude ver, aunque estuviese
en el mundo feliz, y junto a ella!

138

CANTO XXVI
Mientras yo deslumbrado vacilaba,
de la fúlgida llama deslumbrante
salió una voz a la que me hice atento.

3

«En tanto que retorna a ti la vista
que por mirarme -dijo,--- has consumido,
bueno será que hablando la compenses.

6

Empieza pues; y di a dónde diriges
tu alma, y date cuenta que tu vista
está en ti desmayada y no difunta:

7
9

porque la dama que por la sagrada
región te lleva, en la mirada tiene
la virtud de la mano de Ananías.»

12

«A su gusto -repuse pronto o tarde
venga el remedio, pues que fueron puertas
que ella cruzó con fuego en que ardo siempre

15

El bien que hace la dicha de esta corte,
es Alfa y es O de cuanta escritura
lee en mí el Amor o fuerte o levemente.»

18

Aquella misma voz que los temores
del súbito cegar me hubo quitado,
a que siguiese hablando me animaba;

21

y dijo: «Por aún más angosta criba
te conviene cerner; decirnos debes
quién a tal blanco dirigió tu arco.»

22
24

Y yo: «Por filosóficas razones
y por la autoridad que de ellas baja
tal amor ha debido en mí imprimirse:

27

que el bien en cuanto bien, al conocerse,
nos enciende el amor, tanto más grande
cuanta mayor bondad en sí retiene.

28
30

Y así a una esencia que es tan ventajosa,
que todo bien que esté fuera de ella
no es nada más que un brillo de su rayo,

33

más que a otra es preciso que se mueva
la mente, amando, de los que conocen
la verdad que esta prueba fundamenta.

36

Tal verdad demostró a mi entendimiento
aquel que me enseñó el amor primero
de todas las sustancias sempiternas.

37
39

Lo demostró la voz del Creador
que a Moisés dijo hablando de sí mismo:
«Yo haré que veas el poder supremo.»

42

Y tú lo demostraste, al comenzar
el alto pregón que grita el arcano
de aquí allá abajo más que cualquier otro.

45

Y escuché: «Por la humana inteligencia
y por la autoridad con él concorde,
de tu amor tiende a Dios lo soberano.

48

Mas dime aún si sientes otras cuerdas
que a él te atraigan, de modo que me digas
con cuántos dientes este amor te muerde.»

51

No estaba oculta la santa intención
del Águila de Cristo, y me di cuenta
a qué tema quería conducirme.

54

Por eso repliqué: «Cuantos mordiscos
pueden volver a Dios un corazón,
juntos mi caridad han fomentado:

57

que el que yo exista y el que exista el mundo,
la muerte que Él sufrió y por la que vivo,
y lo que esperan como yo los fieles,

46

58
60

con el conocimiento que antes dije,
me han sacado del mar del falso amor,
y del derecho me han puesto en la orilla.

63

Las frondas que enfrondecen todo el huerto
del eterno hortelano, yo amo tanto,
cuanto es el bien que de Él desciende a ellas.»

66

Cuando callé, un dulcísimo canto
resonó por el cielo, y mi señora
«Santo, santo», decía con los otros.

69

Y como ahuyenta el sueño una luz viva,
pues la vista se acerca al resplandor
que atraviesa membrana tras membrana,

72

y al despertado aturde lo que mira,
pues tan torpe es la súbita vigilia
mientras la estimativa no le ayuda;

75

lo mismo de mis ojos cualquier mota
me quitaron los ojos de Beatriz,
con rayos que mil millas refulgían:

78

y vi después mucho mejor que antes;
y casi estupefacto pregunté
por una cuarta luz tras de nosotros.

81

Y mi señora: «Dentro de ese rayo
goza de su hacedor la primer alma
que hubo creado la primer potencia.»

84

Como la fronda que inclina su copa
del viento atravesada, y la levanta
por la misma virtud que la endereza,

87

hice yo mientras ella estaba hablando,
asombrado, y después me recobré
con las ganas de hablar en las que ardía.

90

«Oh fruto que maduro únicamente
fuiste creado --dije , antiguo padre
de quien cualquier esposa es hija y nuera,

93

con la más grande devoción te pido
que me hables: advierte mi deseo,
que no lo expreso para oírte antes.»

96

Un animal a veces en un saco

cuando en tierra estaba. 129 Es obra natural que el hombre hable. cuatro mil y tres cientas y dos vueltas de sol tuve deseos de este sitio. pero en el cómo la naturaleza os deja que sigáis el gusto propio. mas las otras en él no se reflejan. 105 porque la veo en el veraz espejo que hace de sí reflejo en otras cosas. mejor he comprendido tu deseo que tú cualquiera cosa verdadera. por el placer humano que los muda siguiendo al cielo. hijo mío. 99 y de igual forma el ánima primera escondida en su luz manifestaba cuán gustosa quería complacerme. no el probar del árbol fue en sí misma ocasión de tanto exilio. desde donde ésta a tan larga subida te dispuso. 132 Antes que yo bajase a los infiernos. 120 y le vi que volvía novecientas treinta veces a todas las estrellas de su camino. y el idioma que usé y que inventé. 123 La lengua que yo hablaba se extingió aun antes que a la obra inconsumable la gente de Nembrot se dedicara: 126 que nunca los efectos racionales. duran para siempre. I se llamaba en tierra el bien supremo 134 . y la cierta razón de la gran ira. 110 111 y cuánto fue el deleite de mis ojos. 108 Quieres oír cuánto hace que me puso Dios en el bello Edén. 102 Y dijo: «Sin que lo hayas proferido.se revuelve de modo que sus ansias se advierten al mirar lo que le cubre. 112 114 Ahora. 117 Donde tu dama sacara a Virgilio. mas sólo el que infringiese lo ordenado.

y mi embriaguez por esto me entraba por la vista y el oído. 6 ¡Oh inefable alegría! ¡Oh dulce gozo! ¡Oh de amor y de paz vida completa! ¡Oh sin deseo riqueza segura! 9 Delante de mis ojos encendidas las cuatro antorchas vi. que cae y que otra brota. que allí distribuye cargas y oficios. al Hijo. desde la hora primera a la que sigue a la sexta en que el sol cambia el cuadrante. 3 Lo que vi parecía una sonrisa del universo. de tal modo que el canto me embriagaba. 135 Y Él después se llamó: y así conviene.» 27 .» 138 141 CANTO XXVII «. al Espíritu Santo -empezó. pues a todos éstos verás cambiarlo mientras hablo.Gloria» -todo el Paraíso. 136 En el monte que más del mar se alza. al dichoso coro puesto había silencio en todas partes. 15 La providencia. con vida pura y deshonesta estuve. 22 24 en cloaca mi tumba ha convertido de sangre y podredumbre. 18 cuando escuché: «Si mudo de color no debes asombrarte. empezó a avivarse de repente. que es el humano uso como fronda en la rama. 21 Quien en la tierra mi lugar usurpa. cual cambiaría jove si él y Marte cambiaran su plumaje siendo pájaros. mi lugar. mi lugar que está vacante en la presencia del Hijo de Dios.Al Padre. así el perverso que cayó desde aquí. 12 y su aspecto cambió de tal manera. y la que primero vino. se goza abajo.de quien viene la dicha que me embarga.

41 42 mas por lograr este vivir gozoso Sixto y Urbano y Pío y Calixto tras muchos sufrimientos la vertieron. 33 así cambió el semblante de Beatriz. que tanto me avergüenzan y me irritan. de Lino. que más no había cambiado el semblante: 39 «No fue nutrida la Esposa de Cristo con mi sangre. 51 ni que yo fuera imagen en los sellos. para ser en el logro de oro usada. 54 En traje de pastor lobos rapaces desde aquí pueden verse prado a prado: Oh protección divina. y así creo que el cielo se eclipsara cuando sufrió la suprema potencia. 30 Y cual mujer honrada que está siempre segura de sí misma. que a la tierra vuelves 58 60 62 63 . de privilegios vendidos y falsos. y tú. pronto nos salvará. hijo mío. y culpas de otras. 44 45 No fue nuestra intención que a la derecha de nuestros sucesores. y parte al otro lado. se volvieran escudo en los pendones que combatieran contra bautizados.Del color con que el sol contrario pinta por la mañana y la tarde las nubes. según lo pienso. ruborizan. se sentara parte del pueblo. 48 ni que las llaves que me confiaron. entonces vi cubrirse todo el cielo. que de Roma con Escipión guardar la gloria pudo. a qué vil fin has venido a parar! Pero la providencia. ¿por qué duerme? 57 Cahorsinos y Gascones se apresuran a beber nuestra sangre: ¡oh buen principio. sólo con escucharlas. 36 Luego continuaron sus palabras con una voz cambiada de tal forma. o la de Cleto.

hasta que la distancia. 93 juntas nada serían comparadas al divino placer que me alumbró. más que nunca ardía por dirigir de nuevo a ella mis ojos. 99 Sus partes mas cercanas o distantes son tan iguales. 84 Y hubiera descubierto aún más lugares de aquella terrezuela. y tú no escondas lo que yo no escondo. la insensata ruta de Ulises. que requiebra siempre a mi dama. 87 La mente enamorada. pasado Cádiz. me dio impulso hasta el cielo más veloz al separarme del nido de Leda. abre la boca. 81 viendo.por tu peso mortal. y la mente atrapan ya con la carne viva o ya pintada. al dirigirme a sus ojos rientes. 96 Y el vigor que me dio aquella mirada. les impidió seguir detrás de ellos. y la playa donde fue dulce carga Europa al otro lado. al verme libre de mirar hacia arriba. 90 y si es el cebo el arte o la natura que atrae los ojos.» 66 Cual vapores helados nos envía abajo el aire nuestro. 69 así yo vi que el éter adornado subía despidiendo los vapores triunfantes. que estuvieron con nosotros. 72 Con mis ojos seguia sus semblantes.» 78 Desde el momento en que mire primero vi que había corrido todo el arco que hace del medio al fin el primer clima. 75 Por ello mi señora. al ser ya mucha. dijo: «Baja la vista y mira cuánta vuelta has dado. cuando el cuerno de la cabra del cielo el sol tropieza. pero el sol bajo mis pies distaba más de un signo. que decir no puedo 91 .

117 y cómo el tiempo tenga en este vaso su raíz y en los otros la enramada. 111 El amor y la luz. cual se divide el diez por dos o cinco. y teniendo el habla entera. sin que puedan sacar los ojos fuera de tus ondas! 123 La voluntad florece en los humanos. empezó con sonrisa tan alegre. que detiene el centro y hace girar en torno a lo restante. con la lengua suelta. aún balbuciente. ahora podrás saberlo claramente. verla en la sepultura desearía. 126 La inocencia y la fe sólo en los niños se encuentran repartidas. cual si Dios en su rostro se gozase: 105 «El ser del mundo. tiene aquí su principio como meta. donde prende la influencia y amor que él llueve y gira. guarda ayuno. y solamente a este círculo entiende quien lo ciñe.la que escogió Beatriz para mi entrada. luego escapan antes de que se cubran las mejillas. 108 y este cielo no tiene más comienzo que la mente divina. aún balbuciente. ama y escucha a su madre. 138 . pero los otros se miden con éste. y luego traga. 102 Mas ella que veía mis deseos. a éste rodean como a los otros éste. 135 Así se vuelve negra la piel blanca en el rostro de aquella hermosa hija de quien lleva la noche y trae el día. 132 y tal. 112 114 Su movimiento no mide con otro. concupiscencia que en tu seno los mortales ahogas. 129 Tal. cualquier comida bajo cualquier luna. 120 ¡Oh tú. mas la lluvia constante hace volverse endrinas las ciruelas verdaderas.

que la vista que enfocaba en ella por tan grande agudeza se cerraba. me mostró la verdad quien mi mente emparaísa. y tras las flores vendrán buenos frutos. que la tormenta que tanto se espera. 12 Y al volverme y al golpear los míos lo que en aquellos cielos aparece. 141 142 144 147 CANTO XXVIII Luego que contra la vida presente de los ruines mortales. y así la flota marchará derecha. 21 Acaso tanto cuanto cerca vemos de su halo la luz que lo desprende cuando son más espesos sus vapores. 24 distante de ese punto un círculo ígneo . y así se pierde la humana familia. por la centésima parte olvidada. 16 18 y la estrella que aquí menor parece. cada vez que en sus giros se repara. 6 y atrás se vuelve para ver si el vidrio le dice la verdad. 15 vi un punto que irradiaba tan aguda luz. piensa que no hay quien en la tierra mande. para que de esto no te asombres. 3 cual la llama de un hacha en un espejo ve quien con ella por detrás se alumbra. 9 de igual forma recuerda mi memoria que hice mirando a los hermosos ojos donde hizo Amor su cuerda para herirme. Mas antes de que enero desinvierne.Y tú. y ve que casa con ella cual la música y su texto. donde la popa está pondrá la proa. antes de que la vea o la imagine. si se pusieran una junto a otra. de tal manera rugirán los cielos. luna parecería junto a ella.

y luego: «Atiende si es que quieres saciarte. 42 Ve el círculo que está de él más cercano. y el nono. 36 y una más clara llama desprendía el más cercano de la lumbre pura. no debes extrañarte. 48 mas el mundo sensible nos enseña que las vueltas son tanto más veloces. y por un sexto el quinto. y de un tercero aquél. ¡tan difícil lo ha hecho el no intentarlo!» Dijo así mi señora. cuanto estaba en número del uno más distante.giraba tan veloz. que de Juno el emisario abarcarlo del todo no podría. a lo que digo. que en vano por mí mismo pienso en ello. si debiera terminarse mi desear en este templo angélico que sólo amor y luz lo delimitan. yo creo. 51 Por lo cual. y cada uno más lento se movía. de ella participa. 30 El séptimo seguía tan extenso sobre ellos. que vencería el curso que más raudo el mundo ciñe. cuanto del centro se hallan más lejanas. y sabrás que tan rápido se mueve por el amor ardiente que le impulsa. 39 Al verme preocupado mi señora y sorprendido. pues más. y éste de un cuarto.» 56 57 «Si tus dedos no son para tal nudo suficientes. 54 aún debiera escuchar cómo el ejemplo y su copia no marchan de igual modo. de un quinto el cuarto. satisfecho me habría lo que dices. dijo: «De ese punto depende el cielo y toda la natura. 58 60 . 32 33 Y el octavo. 27 y aquél era por otro rodeado.» 45 «Si estuviera dispuesto --dije el mundo con el orden que veo en estas ruedas.

y no a las apariencias de los seres que en círculo se muestran. 66 Da una bondad mayor mayores bienes. siendo sus partes igual de perfectas. con cada inteligencia. dijo: «Los primeros círculos te muestran Serafines y Querubes. después que mi señora tan claro respondió. en que siempre fueron. 81 y se disuelven y limpian las brumas que le turbaban. 93 Yo escuchaba hosanar de coro en coro al punto fijo que los tiene ubi y siempre los tendrá. y tantas eran. corresponde con aquel que más ama y que más sabe: 72 y si aplicaras pues a la virtud tus medidas. cual los círculos hicieron. 90 Su incendio cada chispa propagaba. 69 Así pues este círculo que arrastra todo el otro universo. y de menor con menos. cada cielo. 95 96 Y aquella que las dudas de mi mente sabía. 75 la proporción perfecta admirarías de más con más. no de otro modo el hierro centellea candente. 98 99 . 87 Y cuando terminaron sus palabras. y como en el cielo brilla una estrella supe la verdad. 63 Las esferas corpóreas son más amplias o estrechas según sea la virtud que se difunde por todas sus partes. y a un bien mayor contiene un mayor cuerpo.y sobre estas cuestiones sutiliza. y sonríe el cielo con las bellezas todas de su corte. 84 así hice yo. que el número de ellas más que el doblar del ajedrez subía.» 78 Como se queda espléndido y sereno el aéreo hemisferio cuando sopla Bóreas con su mejilla más suave.

y acaba en ellos el primer ternario. que genera la gracia y buen deseo: así es como sucede grado a grado. no en el de amar.Tras sus vínculos siguen tan aprisa por parecerse al punto cuanto puedan. 102 Esos amores que en torno se encuentran. todo el último de ángeles dichosos. y en cuanto abrió los ojos en el cielo de sí mismo por esto se reía. 123 Luego en los dos penúltimos festejos Principados y Arcángeles dan vueltas. y después Virtudes. que detrás de aquél viene. 114 El siguiente ternario que florece en esta sempiterna primavera que nocturno carnero no despoja. y tanto pueden cuanto están más altos. los nombra y los distingue. Pero de él se apartó luego Gregorio. 120 En esa jerarquía hay otras diosas: Dominaciones. que hacia Dios son arrastrados y de todo arrastran. y abajo tanto influyen. 129 Y Dionisio con tanto deseo a contemplar se dedicó estos órdenes que como yo. 126 Estos órdenes miran a lo alto. por los tres órdenes de alegría en que se enterna. 112 130 132 135 . 111 y del ver son los méritos medida. 108 De aquí se puede ver cómo se funda la beatitud en el acto de ver. 117 perpetuamente «Hosanna» jubilea en triple melodía. llámanse Tronos del poder divino. 105 y deberás saber que todos gozan cuando se profundiza su mirada en la verdad que aquieta el intelecto. de Potestades es el tercer orden.

lo que quieres oír. que es imposible. se abrió en nuevos amores el eterno. 9 Dijo después: «Diré. porque lo he visto donde convergen todo quando y ubi. no quiero que te admires: porque se lo enseñó quien vio aquí arriba. y otras muchas verdades de este mundo!» 138 CANTO XXIX Cuando uno y otro hijo de Latona. 6 tanto. por debajo de Libra y del Carnero. fuera de toda comprensión y de tiempo. de tal modo que el llegar y el lucir es todo en uno. 30 Concreado fue el orden y dispuesto a las sustancias. son límites los dos de un horizonte. 12 No por acrecentar sus propios bienes. 27 de igual forma irradió el triforme efecto de su Sir a su ser a un tiempo mismo sin que hubiese ninguna diferencia.Y si mostrado fue tanto secreto por un mortal. cambiando de hemisferio. 13 22 24 Y como en vidrio. sin que preguntes. 15 allí en su eternidad. en su esplendor decir "Subsisto". mas porque su luz pudiese. libremente. pues ni después ni antes precedió el discurrir de Dios sobre estas aguas. 3 cuanto hay desde el momento de equilibrio hasta que el uno u otro de aquel cinto. salieron a existir sin fallo alguno. ya puras o juntas. se desata. y del mundo cima 31 . muda estuvo Beatriz mirando fijo el punto que me había derrotado. la risa pintada en su rostro. 18 No es porque antes ocioso estuviera. en ámbar o en cristales el rayo resplandece. 20 21 Forma y materia. como de arco tricorde tres saetas.

como parte de los ángeles turbó el más bajo de los elementos. mas que sepas. y dio comienzo el arte que puedes ver. 63 y no quiero que dudes. la potencia y el acto. 66 Por lo que a este colegio se refiere ya comprendes bastante. se halla esta verdad. 48 Hasta veinte. contando. atadas tal nudo que jamás se desanuda.fueron aquellas hechas acto puro. no se llega tan pronto. 36 Jerónimo escribió que muchos siglos antes fueron los ángeles creados de que el resto del mundo fuera hecho. 69 . 33 a la potencia pura puso abajo. 54 La ocasión de caer fue la maldita soberbia de quien viste que oprimían las pesadumbres todas de este mundo. en medio. 37 39 mas en muchos parajes que escribieron los inspirados. y con tanto deleite. admitiendo existir por la bondad que a tanto conocer hizo capaces: 60 por lo que fue su vista acrecentada por méritos y gracia iluminante. ya sin otra ayuda. 51 La otra quedóse. pues no admite motores que estuviesen sin su perfecto estado mucho tiempo. y tienen voluntad constante y plena. 42 y en parte la razón también lo prueba. que de sus giros nunca se ha apartado. 45 Ya sabes dónde y cuándo estos amores y cómo fueron hechos: ya apagados tres ardores ya están en tu deseo. si entendiste lo que te dije. y si bien juzgas te avendrás a ello. que recibir la gracia es meritorio según como el afecto la recibe. 57 Esos que ves aquí fueron humildes.

pero éstos tienen más vergüenza y culpa. 72 aún te diré. que recuerda y quiere. no apartan de ella la mirada. 84 Vais por distintas rutas los que abajo filosofáis: pues que os empuja tanto el afán de que os tengan como sabios. en la pasión de Cristo. que allí abajo se confunde. y no necesitan recordar con conceptos divididos. 81 y así allá abajo. 75 Estas sustancias. se sueña. porque equivocan los significados. aquí y allá en los púlpitos se gritan: 97 99 102 103 105 . y que en la India y en España hubo eclipse lo mismo que en Judea. 87 Y aún esto es admitido aquí en lo alto con un rigor menor que si se olvida la sagrada escritura o se confunde. y otro que por sí misma se escondió la luz. a quien nada está escondido: 78 Así pues no interceptan su mirada nuevos objetos. creyendo y no creyendo en lo que dicen.Mas como en las escuelas de la tierra se enseña que la angélica natura es tal que entiende. 93 Por la apariencia pruebas dan de ingenio y de imaginación. dice el uno. y se interpuso para ocultar la luz del sol abajo. desde que gozaron de la cara de Dios. No hay en Florencia tantos Lapi y Bindi cuantas fábulas tales en un año. y quien predica dase a esto y se calla el Evangelio. sin dormir. 90 No meditáis en cuánta sangre cuesta sembrarla allá en el mundo. para que pura sepas la verdad. 96 Que se volvió la luna. y cuánto agrada el que con ella humilde se conforma.

verás que en sus millares y millares su número se esconde. de tantas formas ella en sí recibe. la capucha se hincha y más no pide. vuelven del prado pacidas de viento. que no hay palabras ni conceptos mortales que las sigan. sin prueba alguna de su certeza. al igual que al acto que concibe sigue el afecto. y con tal que cause risa. vuelve los ojos a la recta vía. y se abrevien el tiempo y el camino. 108 No dijo a su primer convento Cristo: "Id y patrañas predicad al mundo". 129 Esta naturaleza tanto aumenta en número al subir. 118 120 123 Esto engorda al cebón de San Antonio. 134 135 La luz primera que toda la alumbra. sino les dio cimientos de certeza. 114 Y ahora con bufonadas y con trampas se predica. y a otros muchos más cerdos todavía. 141 Ve pues la excelsitud y la grandeza 136 . 132 y si recuerdas lo que se revela en Danïel. 117 Mas tal pájaro anida en el capuz. que si lo viese el vulgo. allí vería qué indulgencias tendrá confiando en ése: que en la tierra acrecientan la estulticia. que no saben. de modo que luchando por la fe del Evangelio escudo y lanza hicieron. de tal manera que. corren tras de ellas. de amor la dulzura ardiente o tibio en ella es diferente. y que el daño no vean no es excusa. que pagan con monedas no acuñadas. 138 Y así.y así las ovejuelas. 124 126 Mas como es larga ya la digresión. cual son las llamas a las que se une. 111 y ésta sonó en sus bocas solamente.

del eterno poder. 15 Si cuanto de ella he dicho hasta el presente fuese encerrado todo en una loa. cual todo artista que a su extremo llega. se pone de tal forma. poetizando. 144 CANTO XXX Acaso a seis mil millas de distancia hierve aquí la hora sexta. 6 y cuando se adelanta la sirviente clarísima del sol. y este mundo horizontal reclina ya la sombra. 21 Vencido me confieso en este paso más que nunca en un punto de su obra fue superado el trágico o el cómico: 24 pues. 18 La belleza que vi no sobrepasa solamente a nosotros. hasta esta visión. 12 se apagó poco a poco de mi vista. apaga el cielo una por una hasta la más hermosa. 27 Desde el día primero que su rostro en esta vida vi. mas yo creo que sólo su creador la goce entera. como el sol la vista menos firme. 30 mas es forzoso que desista ahora de seguir su belleza. 1 3 cuando el centro del cielo. así el recuerdo de su dulce risa a mí mismo me priva de mi mente. he podido seguirla con mi canto. poco sería a conseguir mi intento. permaneciendo en sí uno como antes. que en el fondo van desapareciendo las estrellas. tan profundo. puesto que tantos espejos hizo en que multiplicarse. por lo cual el amor y el no ver nada me hicieron que a Beatriz volviera el rostro. creyéndolo incluido en lo que incluye. 33 . 9 No de otro modo el triunfo que se goza en torno al punto que antes me cegara.

y cubrióme la cara con tal velo de su fulgor. comprendí que sobre mi virtud estaba alzado. 60 y vi una luz que un río semejaba fulgiendo fuego. como embriagadas del aroma.» 45 Como un súbito rayo que nos ciega los visivos espíritus. 57 y de una vista nueva disfrutaba tal. 69 . 42 Aquí verás a una y otra milicia del paraíso. que con mis ojos no la resistiera. 51 «El amor que este cielo tiene inmóvil siempre recibe en él de igual manera. pleno de dicha. que entre las flores se desparramaban. cual yo la dejo a voz más digna que la de mi trompeta. plena de amor. cual rubíes que el oro circunscribe.Y ella.» 54 Apenas penetraron dentro de mí estas breves palabras. amor del cierto bien. que nada pude ver. 49 61 63 Salían del torrente chispas vivas. y una de igual modo que en el juicio final habrás de verla. y si una entraba otra salía. 66 después. 48 así circumbrillóme una luz viva. por disponer una vela a su llama. entre sus dos orillas pintadas de admirable primavera. e impide que vea el ojo aun cosas muy brillantes. al raudal asombroso se arrojaban de nuevo. 36 con ademán y voz de guía experto «Hemos salido ya -volvió a decirmedel mayor cuerpo al cielo que es luz pura: 39 luz intelectüal. dicha que es más que todas las dulzuras. que se acerca a dar fin a materia tan difícil. que ninguna luz es tan brillante.

96 ¡Oh divino esplendor por quien yo vi el alto triunfo del reino veraz. 90 Después. 87 y en el momento que bebió de aquellas el borde de mis párpados. que para enmejorarnos van fluyendo. 105 De un rayo reflejado en lo más alto . como la gente enmascarada.«El gran deseo que ahora te urge y quema. tanto que al sol sería demasiado cinturón con su gran circunferencia. 93 así en mayores gozos se trocaron las chispas. ayúdame a decir cómo lo vi! 99 Hay arriba una luz que hace visible el Creador a aquellas crïaturas que en su visión tan sólo paz encuentran. 75 Y después: «Son el río y los topacios que entran y salen. de que te diga qué es esto que ves. creí que redonda se hacía su largura. más el defecto está de parte tuya. que aún no tienes visión tan elevada.» De este modo me habló el sol de mis ojos. y las flores. si despierta mucho más tarde de lo que acostumbra. 84 como yo. agachándome a las ondas. sólo de su verdad velados prólogos. 78 No que de suyo estén aún inmaduros. y ver pude las dos cortes del cielo manifiestas. 72 mas de este agua es preciso que bebas antes que tanta sed en ti se sacie.» 81 No hay un chiquillo que corra tan raudo con la vista a la leche. si se quita el semblante no suyo que la esconde. que otra que antes parece. más me complace cuanto más intento. y el prado riente. 102 Y en circular figura se derrama. para hacer mejor espejo mis ojos.

que de él recibe su poder y vida. 141 Y habrá un prefecto en el foro divino entonces tal. mira nuestros escaños tan repletos. vi espejearse en más de mil peldaños cuanto arriba volvió de entre nosotros. del gran Enrique. que se degrada y se extiende y transmina loas al sol que siempre es primavera. 107 108 Y cual loma en el agua de su base se espejea cual viéndose adornada. las leyes naturales nada pueden. antes de que a estas bodas te conviden. 111 superando a la luz en torno suyo. por la corona que está sobre él puesta. comprendiendo todo el cuánto y cómo de aquella alegría. 120 Allí el cerca ni el lejos quita o pone: que donde Dios sin ministros gobierna. 135 vendrá a sentarse el alma. que a guiar a Italia vendrá sin que a ésta encuentre preparada. 123 A lo amarillo de la rosa eterna. 124 . abajo augusta. que poca gente más aquí se espera. ¡cuál la anchura no sería de esta rosa en las hojas más lejanas! 117 Mi vista ni en lo ancho ni en lo alto desfallecía. 126 como a aquel que se calla y quiere hablar me llevó Beatriz y dijo: «¡Mira el gran convento de las vestes blancas! 129 Ve cómo abre su círculo este reino.del Primer Móvil viene su apariencia. cuando de hierba y flores es más rica. 137 138 Esa ciega codicia que os enferma os ha vuelto lo mismo que al chiquillo que muere de hambre y echa a la nodriza. 132 Y en el gran trono en que pones los ojos. que oculto o manifiesto. 114 Y si el último grado luz tan grande abarca.

no seguirá con él la misma ruta. que no es por nieve alguna superado. vista y amor a un punto dirigía. que pueblan gentes antiguas y nuevas. y hará al de Anagni hundirse más abajo. según éste lo merece. de tal modo que nada se lo impide. y será echado donde Simón el mago el premio tiene. 12 Sus caras eran todas llama viva. y de aquí subía donde su amor habita eternamente. 144 Mas Dios lo aguantará por poco tiempo en la santa tarea. 27 ¡Oh llama trina que en sólo una estrella brillando ante sus ojos. 6 cual bandada de abejas que en las flores tan pronto liban y tan pronto vuelven donde extraen el sabor de su trabajo. y tan blanco el resto. 9 bajaba a la gran flor que está adornada de tantas hojas. 24 Este seguro y jubiloso reino. 145 147 148 CANTO XXXI En forma pues de una cándida rosa se me mostraba la milicia santa desposada por Cristo con su sangre. las alegras! ¡Mira esta gran tempestad en que estamos! 30 . 18 El que se interpusiera entre la altura y la flor tanta alada muchedumbre ni el ver nos impedía ni el fulgor: 19 21 pues la divina luz el universo penetra. 15 Al bajar a la flor de grada en grada. hablaban de la paz y del ardor que agitando las alas adquirían. de oro las alas. 1 3 mas la otra que volando ve y celebra la gloria del señor que la enamora y la bondad que tan alta la hizo.

39 ¡lleno de qué estupor no me hallaría! En verdad que entre el gozo y el asombro prefería no oír ni decir nada. ahora en redor. 42 Y como el peregrino que se goza viendo ya el templo al cual un voto hiciera. y su semblante era como el de un padre bondadoso. sin haberse fijado en parte alguna. y de decoro adornados sus gestos. 54 y me volví con ganas redobladas de poder preguntar a mi señora las cosas que a mi mente sorprendían. 57 Una cosa quería y otra vino: creí ver a Beatriz y vi a un anciano vestido cual las gentes glorïosas. en quien se goza. con su risa y la luz de otro encendidos. 31 33 viendo Roma y sus arduos edificios. estupefactos se quedaban cuando superaba Letrán toda obra humana. 60 Por su cara y sus ojos difundía una benigna dicha. y espera referir lo que haya visto. que desde lo humano a lo divino. girando con su hijo. desde el tiempo a lo eterno había llegado. 48 veía rostros que el amor pintaba. 36 yo. 45 yo paseaba por la luz tan viva.Si viniendo los bárbaros de donde todos los días de Hélice se cubre. ahora arriba. llevando por las gradas mi mirada ahora abajo. 50 51 La forma general del Paraíso abarcaba mi vista enteramente. y de Florencia a un pueblo sano y justo. 63 «¿Dónde está ella?» Dije yo de pronto. Y él: «Para que se acabe tu deseo me ha movido Beatriz desde mi Puesto: 66 y si miras el círculo tercero .

y por mi salvación has soportado tu pisada dejar en el infierno. viene por ver el paño de Verónica. tan lejana como la vi. 88 . mas nada me importaba. 84 La libertad me has dado siendo siervo por todas esas vías. 78 «Oh mujer que das fuerza a mi esperanza. 87 En mí conserva tu magnificencia y así mi alma. pues soy Bernardo. de tu poder y tu misericordia la virtud y la gracia reconozco. te sea grata cuando deje el cuerpo. me sonrió mirándome. volverás a verla en el trono que en suerte le ha cabido. en el cual ardo por completo de amor. y aquélla. y esos medios que estaba permitido que siguieras.» 102 Igual que aquel que acaso de Croacia. que al mirarlos tu vista se prepara más a subir por el rayo divino.del sumo grado. 92 93 Y el santo anciano: «A fin de que concluyas perfectamente -dijo. 81 de tantas cosas cuantas aquí he visto..tu camino. dará su gracia. y vi que ella formaba una corona con el reflejo de la luz eterna. luego volvió hacia la fuente incesante. que por ti ha sanado. pues su efigie sin intermedio alguno me llegaba. 73 75 como allí de Beatriz la vista mía. de ella tan devoto. 72 De la región aquella en que más truena el ojo del mortal no dista tanto en lo más hondo de la mar hundido.» 69 Sin responderle levanté los ojos. 99 Y la reina del cielo. al que un ruego y un santo amor me envían. 96 vuelven tus ojos por estos jardines.» 90 Así recé.

111 «Oh hijo de la gracia. no osaría lo mínimo a expresar de su deleite. que era el gozo en las pupilas de los otros santos. 114 pero mira hasta el último los círculos. distintos arte y luz de cada uno. 123 Y como allí donde el timón se espera que mal guió Faetonte. a ella con tanto amor volvió los suyos. el ser gozoso -empezó. 129 y en aquel centro.no es posible que percibas. la celebraban más de un millar de ángeles.» 117 Alcé los ojos. 105 mas va pensando mientras se la enseñan: «Mi señor Jesucristo. y lo restante de igual manera su llama extinguía. más se enciende. ¿de esta manera fue vuestro semblante?».a quien no sacia un hambre tan antigua. y cual de mañana la porción oriental del horizonte. está más encendida que la otra. Dios veraz. 125 126 así aquella pacífica oriflama se encendía en el medio. 138 Cuando Bernardo vio mis ojos fijos y atentos en lo ardiente de su fuego. hasta que veas sentada a la reina de quien el reino es súbdito y devoto. 132 Vi con sus juegos y con sus canciones reír a una belleza. 108 estaba yo mirando la ferviente caridad del que aquí en el bajo mundo. 141 . si no te fijas más que en lo de abajo. cual quien del monte al valle observa. 120 así. 134 135 y aunque si para hablar tan apto fuese cual soy imaginando. y allá y aquí su luz se debilita. de aquella paz gustó con sus visiones. vi al extremo una parte que vencía en claridad a todas las restantes. con abiertas alas.

mientras que al nombrarlas voy la rosa bajando de hoja en hoja. se encuentran los que en Cristo venido fe tuvieron. 24 por la otra parte por donde interrumpen huecos los semicírculos. junto a Beatriz. quien tan bella a sus plantas se prosterna de abrirla y enconarla es la culpable. 11 12 de puesto en puesto pueden contemplarse ir degradando. Rebeca y aquella del cantor bisabuela que expiando su culpa dijo: "Miserere mei".que los míos ansiaron ver de nuevo. según la mirada pusiera su fe en Cristo. son esas la muralla que divide los santos escalones. 30 de igual manera enfrente está el de Juan que. 15 Y del séptimo grado a abajo. y luego el infierno por dos años. desierto y martirio sufrió. 6 En el orden tercero de los puestos. como hasta aquél. CANTO XXXII Absorto en su delicia. 18 porque. 8 9 Judit y Sara. santo siempre. y comenzaron sus palabras santas: 3 «La herida que cerró y sanó María. 21 En esa parte donde está colmada por completo de hojas. Raquel está sentada bajo ésa. 31 33 . libremente hizo de guía aquel contemplativo. como bien puedes ver. 26 27 Y como allí el escaño glorioso de la reina del cielo y los restantes tan gran muralla forman por debajo. se acomodan los que creyeron que Cristo vendría. se suceden las hebreas. separando las hojas de la rosa.

70 . 48 Dudas ahora y en tu duda callas. hasta abajo. 60 El rey por quien reposan estos reinos en tanto amor y en tan grande deleite. hambre o tristeza: 54 y por eterna ley se ha establecido tan justamente todo cuanto miras. 69 Mas según el color de los cabellos. que corresponde como anillo al dedo. a su placer de gracia dota diversamente. si los miras atento y los escuchas. 51 Dentro de la grandeza de este reino no puede haber casualidad alguna. a Agustín y a Francisco y a otros de grada en grada hasta aquí abajo. en ciertos casos: porque son todas almas desatadas antes de que eligieran libremente. mas yo desataré tan fuerte nudo que te atan los sutiles pensamientos. nadie por propios méritos se sienta. 43 45 Bien puedes darte cuenta por sus rostros y también por sus voces infantiles. 57 y así esta gente que vino con prisa a la vida inmortal no sine causa está aquí en excelencias desiguales. 39 Y desde el grado que divide al medio las dos separaciones. en los gemelos movidos por la ira ya en la madre. 63 todas las almas con su hermoso aspecto creando. y bástete el efecto. 66 Y esto claro y expreso se consigna en la Escritura santa. 36 Ahora conoce el sabio obrar divino: pues uno y otro aspecto de la fe llenarán de igual modo estos jardines.y bajo él separando de igual modo mira a Benito. que más no puede osar la voluntad. 42 sino por los de otro. como no existen sed.

85 . y todos parecieron más radiantes. y que fuego parece. ni de Dios me mostró tanto semblante. 76 78 al completarse los primeros tiempos. 93 y aquel amor que allí bajara antes cantando: «Ave María. sin el perfecto bautismo de Cristo. 72 Así es que sin de suyo merecerlo puestos están en grados diferentes. tal inocencia allá abajo se guarda. gratia plena» ante ella sus alas desplegaba. no me colmó de tanta admiración. 81 pero llegado el tiempo de la gracia. 96 Respondió a la divina cancioncilla por todas partes la beata corte.» 87 Yo vi que tanto gozo le llovía. 90 que todo lo que había contemplado. con la fe únicamente de los padres. 75 Era bastante en los primeros siglos ser inocente para estar salvado. 102 ¿quién es el ángel que con tanto gozo a nuestra reina le mira los ojos. 99 «Oh santo padre que por mí consientes estar aquí. distintos sólo en su mirar primero. enamorado?» 105 A la enseñanza recurrí de nuevo de aquel a quien María hermoseaba. dejando el dulce puesto que ocupas disfrutando eterna suerte. 84 Ahora contempla el rostro que al de Cristo más se parece. circuncidarse a más de la inocencia era preciso.de tanta gracia. pues su brillo sólo a ver a Cristo puede disponerte. la altísima luz dignamente conviene que les cubra. para adquirir virtud. llevada por aquellas santas mentes creadas a volar por esa altura.

tal que. 129 a su lado se sienta y junto al otro el guía bajo el cual comió el maná la gente ingrata. como el buen sastre que hace el traje según que sea el paño. más felices por sentarse tan cerca de la Augusta son casi dos raíces de esta rosa: 120 quien cerca de ella está del lado izquierdo es el padre por cuyo osado gusto tanta amargura gustan los humanos. a quien Cristo las dos llaves de esta venusta flor ha confiado. 139 141 y alzaremos los ojos al primer amor. necia y obstinada. de la bella esposa con lanzada y con clavos conquistada. mirándole. 144 . 126 Y aquel que vio los tiempos dolorosos antes de muerto. toda está en él. 137 138 Mas como escapa el tiempo que te aduerme pararemos aquí. 111 porque es aquel que le llevó la palma a María allá abajo. por no ver. que la vista no mueve en sus hosannas. 133 135 y frente al mayor padre de familia.como el sol a la estrella matutina. contemplando a su hija tan dichosa. penetres en su fulgor cuanto posible sea. cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro cuerpo. corrías. que moviera a tu Señora cuando a la ruina. Lucía. y mira los patricios de este imperio justísimo y piadoso. y así es nuestro deseo. 123 Contempla al otro lado al viejo padre de la Iglesia. 108 Y aquél: «Cuanta confianza y gallardía puede existir en ángeles o en almas. 132 Mira a Ana sentada frente a Pedro. 117 Los dos que están arriba. 114 Mas sigue con la vista mientras yo te voy hablando.

que pueda con los ojos elevarse. que de la ínfima laguna del universo. en ti se encuentra todo cuanto hay de bueno en las criaturas. tal virtud. creyendo adelantarte. y abajo. cuyo calor en esta paz eterna hizo que germinaran estas flores. eres tan grande y vales tanto. más alto a la divina salvación. y el corazón no apartes de mis ruegos. con tus alas la gracia orando es preciso que pidas: gracia de aquella que puede ayudarte. que quien desea gracia y no te ruega quiere su desear volar sin alas. 15 Mas tu benignidad no sólo ayuda a quien lo pide. y tú me has de seguir con el afecto. 147 150 CANTO XXXIII «¡Oh Virgen Madre. en ti magnificencia. 6 Dentro del viento tuyo ardió el amor. 3 Tú eres quien hizo a la humana natura tan noble. término fijo de eterno decreto. 12 Mujer. y muchas ocasiones se adelanta al pedirlo generosa. 24 solicita. que su autor no desdeñara convertirse a sí mismo en su creación. en ti bondad. 27 Y yo que nunca ver he deseado . 18 En ti misericordia. alta y humilde más que otra criatura. por gracia. a los mortales.Mas para que al volar no retrocedas. ha visto paso a paso las formas de vivir espirituales.» Y entonces dio comienzo a esta plegaria. 9 Aquí nos eres rostro meridiano de caridad. de la esperanza eres fuente vivaz. 21 Ahora éste. oh Hija de tu hijo.

y el resto no recuerda. mis plegarias te dirijo. fijos en el que hablaba. que casi se ha extinguido mi visión. 57 Como aquel que en el sueño ha visto algo. mas yo estaba ya por mí mismo como aquél quería: 51 pues mi mirada. puse fin al ardor de mi deseo. tal que el sumo placer se le descubra. que conserves sanos. 63 Así la nieve con el sol se funde. tú que puedes lo que deseas. después de lo que ha visto. demostraron cuánto el devoto ruego le placía. más y más penetraba por el rayo de la alta luz que es cierta por sí misma. que a tal vista. 48 Bernardo me animaba. 45 Y yo que al final de todas mis ansias me aproximaba. 60 así estoy yo. 42 luego a la eterna luz se dirigieron. y te pido que te basten. mas destila todavía en mi pecho el dulzor que nace de ella. que tras el sueño la pasión impresa permanece. así al viento en las hojas tan livianas . tal como debía. te pido. 30 para que tú le quites cualquier nube de su mortalidad con tus plegarias. 36 Venza al impulso humano tu custodia: ve que Beatriz con tantos elegidos por mi plegaria te junta las manos!» 39 Los ojos que venera y ama Dios. 54 Fue mi visión mayor en adelante de lo que puede el habla. volviéndose pura. en la que es impensable que penetre tan claramente el ojo de ninguno. sonriendo a que mirara abajo.más de lo que a él deseo. sus impulsos. cede y a tanto exceso la memoria. 33 También reina.

tu victoria mejor será entendida. atado con amor en un volumen. hubiéseme perdido. me hizo más osado sosteniéndola. que una chispa tan sólo de tu gloria legar pueda a los hombres del futuro. que me dio valor para mirar la luz eterna. 75 Creo. 66 ¡Oh suma luz que tanto sobrepasas los conceptos mortales. miraba fijamente. si devuelves algo a mi memoria y resuenas un poco en estos versos. 94 96 Así mi mente. 90 Creo que vi la forma universal de este nudo. que más largo se me hace mi deleite. que si hubiera retirado la vista de él. 72 pues. toda suspendida.se perdía el saber de la Sibila. y siempre de mirar sentía anhelo. 81 ¡Oh gracia tan copiosa. a mi mente di otro poco. pues siento. tanto como la vista consentía! 84 En su profundidad vi que se ahonda. de cómo apareciste. tanto que junté con el valor infinito mi vista. atenta. por la agudeza que sufrí del rayo. inmóvil. recuerdo. 93 Me causa un solo instante más olvido que veinticinco siglos a la hazaña que hizo a Neptuno de Argos asombrarse. lo que en el mundo se desencuaderna: 87 sustancias y accidentes casi atados junto a sus cualidades. 102 . mientras hablo. 99 Quien ve esa luz de tal modo se vuelve. de tal modo que es sólo débil luz esto que digo. 78 Y esto. 69 y haz que mi lengua sea tan potente. que por ver otra cosa es imposible que de ella le dejara separarse.

más cortas. y cuán mezquino a mi concepto! y éste a lo que vi. y otro un fuego que de éste y de ése igualmente viniera. ante mí se transformaba. 107 108 No porque más que un solo aspecto hubiera en la radiante luz que yo veía. 135 estaba yo con esta visión nueva: quería ver el modo en que se unía al círculo la imagen y en qué sitio. en ella todo está. pensando. que las de un niño que aún la leche mama. 111 mas por mi vista que se enriquecía cuando miraba su sola apariencia. al que va la voluntad. 114 En la profunda y clara subsistencia de la alta luz tres círculos veía de una misma medida y tres colores. 123 ¡Oh luz eterna que sola en ti existes. y por ti entendida y entendiente.Pues el bien. y fuera de ella lo que es perfecto allí. es defectuoso. 138 . me pareció que estaba nuestra efigie: y por ello mi vista en él ponía. examinado un poco por mis ojos. y no encuentra. y esto sólo a mi recuerdo. 117 Y reflejo del uno el otro era. 120 ¡Cuán corto es el hablar. que es siempre igual que como era primero. sola te entiendes. 105 Han de ser mis palabras desde ahora. lo es tanto que no basta el decir «poco». cambiando yo. te amas y recreas! 126 El círculo que había aparecido en ti como una luz que se refleja. de igual color pintada. ese principio que precisa. 127 129 en su interior. 132 Cual el geómetra todo entregado al cuadrado del círculo. como el iris del iris.

llegó a la peninsula Itálica. El león representa la soberbia. La acción de la Comedia tiene lugar en la Semana Santa de 1300. El sol. la pluralidad de significados. La onza. que con tanta fuerza abrazó el Dante de sus años últimos. De hecho. el pecado. Se creía que el mundo había sido creado en primavera. o leopardo. mas ya mi voluntad y mi deseo giraban como ruedas que impulsaba Aquel que mueve el sol y las estrellas.C.C. La loba alegoriza la codicia en la mayor amplitud de su significado. en vez de darle una interpretación geográfica. e incluso la turbulencia política. superación moral. Feltre. Eneas fue un principe troyano que huyó de la ciudad destruida llevando a sus dioses tutelares y tras de un largo viaje por el Mediterráneo (en cuyo relato Virgilio imita la Odisea). «error»/«verdad» aquí alegorizado. dando comienzo. es una alegoría de la lujuria. en tiempos de Julio César (100-44 a. pero se tiende a pensar que Dante se refiera. a la restauración del poder civil representada por la figura del emperador. y acabará siete días después. desposó con Lavinia (Infierno. 8 de abril. lo que significaría que el Lebrel procedería de la Italia septentrional. como en otras discutidas alegorías dantescas. La Eneida es una exaltación de la idea imperial. que vendría a acabar con las discordias que asolaban Italia y con la corrupción de la misma Iglesia. donde tras largas guerras con los habitantes de la misma. El lector que lea estas notas se podrá dar cuenta de cuánta verdad encierran las palabras humildes de Dante. poema en que a través de la historia de Eneas se glorificaba a la ciudad de Roma y al emperador Augusto. en el v. Nació. al igual que en primavera tuvo lugar su redención con la muerte de Cristo. Señor de Verona. . en la Romana.). pero también la confusión de su pensamiento. Muchas son las teorías acerca de la identificación de este Lebrel que conseguirá expulsar a la loba. descritos según el modelo de la Ilíada. No debemos tal vez excluir. Notar la antítesis «oscuridad»/«luz» con que se acentúa el contraste «vicio»/«virtud». III). superación del error doctrinal y evocación de la actualidad política son tres constantes de este viaje de ultratumba. pero no fue del todo contemporáneo. según la mayor parte de los intérpretes el Viernes Santo.pero mis alas no eran para ello: si en mi mente no hubiera golpeado un fulgor que sus ansias satisfizo. y murió en el 19 a. e incluso en un futuro papa que restaurara la pureza evangélica y que tuviese una humilde procedencia.C. Virgilio fue conocido en la Edad Media sobre todo como autor de la Eneida. por tanto. Como sabemos. Virgilio nació en el 70 a. La selva oscura es la vida viciosa. amigo y protector de Dante. se interpretaría como «nacido entre paños humildes». en sentido genérico. en el Friuli y Montefeltro. dando así origen a la estirpe fundadora de Roma. «Entre Feltro y Feltro». 105. 141 144 Dante nació en 1265 y se consideraban los treinta y cinco años como la mitad de una vida normal. Se ha pensado también en Cangrande Della Scala. El monte alegoriza la vida virtuosa que tanto esfuerzo requiere para ser alcanzada por el poeta. Faltan fuerzas a la alta fantasía.

El Aqueronte es el primero y más grande de los rios infernales. era hija de Folco Portinari. rey de los rútulos. en el original «il signor mio». estaba según la mitologla encargado de cruzar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia. Se comprende que Dante que vivió toda su vida en la necesidad de tomar partido en una Italia desgarrada. Se trata de Beatriz. principales rivales de los troyanos. mujer de Jacob. que separaba la vida de la muerte. son las tres personas de la Trinidad cristiana. La Virgen María. representa la vida contemplativa. como el resto de ellos. es decir. Turno. Alrededor de 1286 se casó con Simone dei Bardi y murió en 1290 Su dueño. Un fragmento del verso original «Chi fece. dedicándose a cantar a su amada con poemas excelsos. y que fue el comienzo de su conversión. Niso y Euríalo. Caronte. Se trata de los indiferentes. XIV) y desemboca en la Estigia (Infierno. fue elegida como sede de los papas y cabeza del mundo cristiano. nace. ocupa el libro VI de La Eneida. Virgilio se hallaba en el Purgatorio. un viaje al Infiemo. hijo de Erebo y de la Noche.. por ejemplo. bajo el cual se halla la tierra. en la estatua del viejo de Creta (Infíerno. Raquel. o entre güelfos negros y blancos. llamado en la vida Pietro da Morrone. El poder. cuando aún era un niño. asustándole con voces nocturnasque tomaría el nombre de Bonifacio VIII. fue muerto por el propio Eneas. La imaginación medieval daba crédito al rapto celeste que San Pablo narró en su segunda carta a los corintios. permanecieron neutrales. El padre de Silvio es Eneas. de los florentinos que intentaron permanecer ajenos a la lucha entre gibelinos y güelfos. Roma. Dante se apartó de los poetas vulgares. la sabiduría y el amor. noble florentino. el Envidioso por antonomasía. y de los ángeles que en la lucha suscitada por Lucifer. La histórica Beatriz. dando así fin a la epopeya. entre aquellos que se encuentran suspendidos entre el deseo de ver a Dios y su falta de esperanza de lograrlo. por ello está sentada junto a Beatriz. es Dios mismo. pero en el cielo necesitará la guía más digna de lo misma Beatriz. La codicia ha sido directamente enviada por Lucifer. a quien por vez primera se alude en el poema. y se enamoró de ella en 1283. Virgilio será el guía de Dante en el Infiemo y el Purgatorio. por oposición a su hermana Lía. Fue este un eremita con gran fama de santo. Santa Lucía de Siracusa. . amada por Dante en la tierra. El «Vaso de Elección» es San Pablo. y su bajada a los infiemos. que fue elegido papa a los setenta y nueve años de edad y que abdicó seis meses más tarde por considerarse indigno de la tarea.. pero la fantasía popular le adjudicó a partir de esto.Son todos personajes de la segunda parte de la Eneida: Camila fue una doncella guerrera muerta en combate contra los troyanos. a imitación de la que narra de Ulises la Odisea. El poeta la vio por vez primera en 1274. la ciudad fundada por los descendientes de este héroe. ¿Qué pensaría. amigos proverbiales. Por el amor a Beatriz. murieron juntos combatiendo contra los volscos. VII). dando así lugar a la elección del cardenal Caetani -a quien las malas lenguas hacían culpable de haber provocado la renuncia del anciano. il gran rifiutto» sirve de título a un célebre poema de Cavafis. de la que Dante fue un ferviente devoto. a quien Dante atribuyó la curación de una enfer medad de la vista que a ella estaba encomendada por la forma de su suplicio. corno única manera de encontrarla paz? Es posible que se trate del papa Celestino V. condene en el Infierno a los que no se comprometen con causa alguna. Más que la de los indiferentes se trata ahora de los pusilánimes. y que tan fatal había de ser para el poeta. El cielo de esfera más pequeña es el de la luna. En la Comedia representa la gracia iluminante. Beatriz excede a todos los mortales.

Dante nos muestra a los filósofos y científicos. . 121-3 Electra es la hermana de Orestes. como veremos en Purgatorio. Orfeo y Lino son músicos y poetas de la mitología griega. Dante va a ilustrar este pasaje.C. a los que se van a añadir Virgilio. o haber muerto antes del tiempo. dadas sus relaciones con César y Marco Antonio. pero aquí Dante lo transforma en una fiera un tanto grotesca. Cornelia es la hija de Escipión el Africano y madre de los Gracos. rompió por su amor hacia Eneas la fidelidad debida a su antiguo marido Siqueo.. Anoto sucintamente los personajes del engorroso catálogo con que. muerta por Aquiles. que añade así su Comedia a la Lista de los grandes poemas épicos precedentes. El rey Latino y Lavinia son personajes importantes de la Eneida. representaría el amor interesado. no es el único musulmán de que da cuenta este pasaje. príncipes troyanos. el propio Dante. para vengar la violación que su hijo había hecho a Lucrecia. autor de Las Metamorfosis y Las Heroidas. reina de Egipto (69-30 a. bastantes excepciones a esta regla. bajando a los infiemos gloriosamente después de su crucifixión. Cleopatra. cuya muerte no pudo evitar la guerra entre los dos caudillos. Para algunos representa en la Comedia el amor vicioso. donde se encuentran aquellos que no han recibido el bautismo. Julia es la hija de César y mujer de Pompeyo. dando la voz a personajes concretos y humanizándolos. de las Sátiras. comparable a los caballeros cristianos (ll37-ll93).C. según la antigua mitología. Dioscórides observó las cualidades medicinales de las plantas. Jacob sirvió catorce años a su suegro Labán. 124-126 Camila ya apareció en Infierno. Como apunta el maestro Borges. I. Como veremos. junto con Radamante y Eaco (Eneida. pues ésta se desposó finalmente con Eneas. que se dio muerte para huir de la deshonra. reina de Cartago. César es el dictador romano. haber vivido sin conocer la Revelación. Marcia es la mujer de Catón de Utica. de los grandes modelos de Dante: Homero con sus dos grandes poemas Ilíada y Odisea. Lucio Junio Bruto. Se trata. a la manera de la época.Cuando muera Dante no vendrá a montar en la barca de Caronte que le lleve al Infierno. después de haber reinado prudentemente en Creta. sólo en el episodio de Francesca del canto siguiente Dante superará estas frías enumeraciones. Ovidio. 432-3). llevaba sólo cincuenta y dos años cuando vio llegar a Cristo redentor. autor de La Farsalia. autor de La Eneida y. Horacio. II). Semíramis. en efecto. considerado como modelo de caballero musulmán. 139-141 Tulio es Marco Tulio Cicerón. Después de los personajes heroicos. sin embargo. Héctor y Eneas. completando el sexteto. I. bien por haber nacido antes de Cristo. a quien Dante considera el primer emperador.). que expulsó a Tarquino el Soberbio de Roma. sino en otra que le llevará desde la desembocadura del Tiber hasta el Purgatorio (Purgatorio. Se trata del `Comentario' a las obras de Aristóteles. Dido. Pantasilea es la reina de las Amazonas. y Lucano. Representaría el amor apasionado. fue considerado como uno de los jueces infernales. sultán de Egipto. Salah-ed-din. VI. El primer círculo del Infierno es el Limbo. esposa de Tarquino Colatino. empezando por Aristóteles. Minos. Virgiilo murió en el 19 a. y modelo de mujer virtuosa. Al círculo donde se castiga el pecado de la lujuria. fue también considerada como el modelo de virtudes de la matrona de la Roma republicana. Más adelante encontraremos. nombre griego de una reina asiria famoso entre los medievales por su vida licenciosa y violenta. antes de poder desposar a Raquel.

No encontrarán la verdadera perfección. como amante de Polixena. Paris. con quien Francesca había sido casada por motivos políticos alrededor de 1275. es la historia de amor más conocida del ciclo artúrico popularizada por la novela. causante de la guerra de Troya. Toda la historia parece ser un ejemplo vivo de la teoría amorosa del «Dolce stil novo». No es del todo convincente el que Dante aluda a sí mismo y a Guido Cavalcanti. Descubierta. príncipe troyano.Elena. el de los pródigos y los avaros. Cuando el arcángel Miguel derrotó a los demonios rebeldes. que preside el próximo círculo. 2). por supuesto.» A Paolo. capitaneados por los Donati. del grupo de pecadores arrastrados por la pasión amorosa. sin esperanza de salvación. Se trata del dios romano de la riqueza. IV. y ahora una sombra más en el Limbo. que será condenado en la Caína. en que se reunirán las almas que ahora penan con los cuerpos que aún se hallan en la tierra. . Su historia fue celebérrima en la Edad Media. amigo de ser invitado a los festines de sus paisanos. XX. Renunciamos a escoger una entre las numerosísimas explicaciones dadas a las palabras de Pluto. los amantes fueron muertos alrededor de 1285 por el marido burlado. Aquiles. XXXII). hermano del marido de ésta. el feroz Gianciotto Malatesta. donde se hallaban las mitológicas rocas de Scila y el torbellino de Caribdis. e indujo a la reina a que besara al caballero. El pasaje aquí aludido es aquel en que el caballero Gallehault. representaría el amor ambicioso. el de los glotones. y amigo de Dante. hija de Júpiter y Leda. señor de Rávena. Se trata de una de las novelas escritas en francés que tan famosas fueron en toda Europa a partir del siglo XII. lo que provocará el exilio del poeta. Dante lo hace sólo guardián del tercer círculo. o Galeotto. el más célebre griego de la guerra de Troya. sobrino del rey Marcos de Comualles y amante de Iseo. La ciudad partida es. nos los iremos encontrando a lo largo de nuestro viaje por la Comedia. derrotará en 1300 a los negros. Tristán. condujo a uno a la presencia del otro. no es tal vez el que más convendría a su figura heroica. Ciacco. El bando salvaje o de los blancos. hijo de Príamo y raptor de Elena. Cerbero es el perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Infierno. que podemos resumir en una exclamación de rabia ante la presencia de los viajeros. con la ayuda de Bonifacio VIII. hijo de Démeter y de Casón. sin saber su secreto amor. la mujer de éste último. en uno de los pasajes más bellos y conocidos de toda la Comedia. la Florencia dividida en bandos políticos. no por la sensualidad a otras razones. Eco del verso de Guido Guinizzelfi: «Al cor gentil rimpaira sempre amore. debió ser un conocido parásito de la ciudad. y Paolo Malatesta. Hay quien le identifica con el poeta Ciacco dell'Anguilliaia. pero su castigo será más perfecto después del Juicio Final. El perso es un color mezcla de púrpura y negro (Convivixm. su pasión amorosa. cuyo sitio en el Infiemo. una vez atravesada la laguna Estigia. El estrecho de Mesina. Es decir. señor de Rímini. Pues fue un famosísimo poeta en el mundo. como apuntamos antes. la de Lancelot y la reina Ginebra. hija de Guido da Polenta. zona del círculo noveno donde se castiga a los asesinos de consanguíneos (Infierno. Francesca. la propia Francesca narrará a Dante el amor desdichado que les ha condenado. pero en 1302 serán éstos quien logren expulsar a los blancos. Junto con la de Tristán e Iseo. dirigido por la familia Cerchi. Como veremos. en efecto. el primer florentino que Dante encuentra en el Infiemo. En efecto.

1-3 Virgilio. De la cabeza de Medusa. VI). existían gran número de sepulturas de la época romana. Son las Erinias. no han faltado interpretaciones relacionadas con el ocultismo. Su nombre significa «El incendiario» Filipo Argenti dei Adimari fue contemporáneo de Dante. y de la que no existen fuentes literarias. cuando únicamente su distribuidora. Descienden al quinto círculo. Pero es posible que. Estigia era una laguna que separaba el mundo de los vivos del reino de los muertos. que junto con Piritoo intentó rescatar a Proserpina siendo hecho prisionero y posteriormente rescatado por Hércules (Eneida.Porque creen que la Fortuna es la señora de los bienes terrenos. no sólo en el Infierno. que volvió a su poder en 1306 continuando de este modo la obra. Dante habría escrito los siete primeros cantos en Florencia. y allí habrían quedado dentro de un cofrecillo. conjurado por la maga. hijas de Aqueronte y de la noche. servidoras de Proserpina. Las furias han hecho mal en no tomar venganza de los humanos que intentaron entrar vivos en el Infiemo. de tan ambigua. la desesperación. era el ser . incluso después de ser cortada por el héroe. acidiosos. la cuestión. Dante llama así a Lucifer y a la ciudad donde se castiga a los pecadores por malicia. junto al golfo de Carnaro. pero no olvidemos que fueron los Adimari quienes se quedaron con la casa de los Alighieri al partir Dante al exilio. A raíz de ser encadenado por Hércules. La acidia es el vicio que entristece el ánimo sin motivo. carezca de interés. No parece ser una hipótesis demasiado fiable. VI. Los comentaristas no se ponen de acuerdo en qué alma fue a buscar Virgilio al pozo de los traidores. ciudad del norte de Italia. Dada la oscuridad que Dante mismo confiere al pasaje. al que intentó impedir su entrada en el Hades (Eneida. También es una referencia virgiliana. que endurecen el corazón del hombre. al ver a Dante empalidecer de miedo. como Teseo. ya conocemos su virtud de petrificar a aquellos que miraba. En Arlés y en Pola. 130-131 En cada sepulcro se encuentra el jefe de una recta herética y sus seguidores. VI). Dite es un nombre latino de Hades. antes de partir al exilio. incendiando su templo de Delfos. pero no deja de ser atractiva. Dante se vale de esta supuesta bajada de Virgilio a los infiemos. sumergidos en las fangosas aguas de la Estigia. para justificar así la experiencia de Virgilio como guía del viaje. El sobrenombre de «Argenti» se debe a que en alguna ocasión hizo herrar a su caballo con herraduras de plata. Muchas son las interpretaciones a las que se ha prestado la alegoría de la cabeza de Medusa: la herejía. una de las tres Gorgonas muertas por Perseo. que es el de los iracundos. como bien sabemos. Según algunos antiguos comentaristas. el castigo de los herejes en el mundo. el miedo. Los demonios intentaron oponerse a la entrada de Cristo en los infiernos. VI. Mezquitas en oposición a iglesias. o los bienes terrenos. procura disimular su turbación para reconfortar al poeta. cerrándole la puerta que desde entonces quedó sin cerrojos. 23-27 Eritone es una hechicera mencionada por Lucano en Farsalia. dios de los infiemos. no por incontinencia. sometidos a mayor o menor castigo en razón de la gravedad de sus doctrinas. en el fondo. Flegias era un hijo de Marte. soberbios y envidiosos. En efecto. No era permitido estar en el Infierno más que una noche (Eneida. como el mal se opone al bien. que vengó una afrenta hecha por Apolo a su hija Coronide. Según la antigua mitología. Era famoso por su carácter soberbio. 392-93).

antes del verano de 1304. pertenció a los güelfos y era bien conocida su confesión epicúrea. a la teología. debió ser gibelino en el fondo. surgirá la actual Piazza del Popolo. optáramos por la primera. Farinata degli Uberti. Farinata conoce el futuro de Dante. No pasarán cincuenta meses lunares. Esto explica los personajes que escoge Dante para ilustrar este círculo. 97-99 En efecto. sin que sepa Dante lo duro que es para un exiliado intentar el regreso a su patria. según una tradición no comprobada. aunque combatió a Federico II y a Manfredo. que negaba el nacimiento divino de Cristo. Esta es la versión que hemos elegido. de abril de 1300 a junio de 1304. Es posible que Guido no hubiese tenido gran admiración por Virgilio. En efecto. y que. por quien Dante ya preguntó a Ciacco (Infierno. fue expulsado por éstos en 1258. Naturalmente. Murió en 1264. el gran poeta amigo de Dante y jefe de filas del dólce stil novo. La batalla de Monteaperti. Dante hace de él una figura inolvidable y grandiosa en medio de su tormento. es decir.C. pero Cavalcante ignora la suerte de su hijo Guido. Ottaviano degli Ubaldini. podría leerse: «quien allá aguarda por aquí me lleva. una gran fama de epicúreo entre los cronistas de la época y al parecer afirmaba que el hombre nada es después de exhalar el último aliento. pero algún comentarista piensa que a quien Guido desprecia fue a Beatriz. en el otoño de 1300. La versión original dice: «colui ch' attende là. VI). aceptó las doctrinas de Fotino de Tesalónica. tardó en contestarles porque se extrañó de que no conociese que Guido aún vivía. en efecto.) es el jefe de la escuela epicúrea. tal vez. Esto explica las palabras de Farinata en v. El papa Anastasio II (496-98). oponiéndose a la destrucción de la ciudad que proponían otros jefes gibefinos. En el solar de sus torres abatidas por güelfos. en efecto. Como vemos. desterrado en 1302. per qui mi mena / forse cui Guido vostro ebbe a disdegno». Los Uberti fueron excluidos de la paz firmada en 1280 entre las facciones florentinas. símbolo del bando popular. intentó regresar a Florencia por la fuerza inútilmente. o al menos eso afirmaba la propaganda güelfa. obispo de Bolonia a los 26 años. 103. Es decir. Fue notable por su riqueza y su cultura y muy odiado por los güelfos de Florencia. si. Federico II tuvo. .quemados en la hoguera. a la que ya hemos aludido. en cambio. Beatriz. / vuestro Guido. Es decir. Fue uno de los jefes de la facción gibelina y expulsó a los güelfos en 1248. y posteriormente cardenal. Cavalcante dei Cavalcanti. Esta última fue seguida en la Edad Media por muchas sectas y estuvo particularmente extendida entre los gibelinos. y tras el triunfo gibelino de Monteaperti volvió a expulsar a sus rivales en 1260. desdén le tuvo». proclamaba la mortalidad del alma. Dante. padre de Guido Cavalcanti. El de saber si en aquel lugar había paisanos suyos. después del Juicio Final. pues sostuvo ideas cercanas al ateísmo. y excomulgado por Roma. Epicuro (342-270 a. fue uno de los más importantes personajes de la Florencia del siglo XII. la interpretación depende del valor que demos a «cui» Guido murió pocos meses después del supuesto viaje infernal. Fue también amigo de musulmanes. desde 1240 a 1244. tan mal entendida por la posteridad. murió en 1275. el 4 de septiembre de 1260 entre sieneses y gibelinos florentinos contra güelfos que resultaron derrotados por completo.

19: «Comerás el pan con el sudor de tu frente. a intentó violarla. Traducido libremente. La Ética de Aristóteles.. gracias a la ayuda de la princesa Ariadna. pero conservando la idea que Dante quiere expresar. destruida a causa de sus pecados (ver XVIII-XIX) da nombre a la homosexualidad. Los pecados que se castigan en los primeros círculos son aquellos causados por la incontinencia. XXVII. aunque no por ello menos eterno. en efecto. para describir la pendiente entre el sexto y el séptimo círculo. que ya había descrito Virgilio en la Eneida. y la Osa Mayor se encuentra en la dirección del Coro o viento del nordeste. al igual que Minotauro. con su doble naturaleza humana y equina. para lo cual hizo que el arquitecto Dédalo le fabricase una vaca artificial. de un toro del que se había enamorado por instigación de Neptuno.» El verso original es «. y que el amor entre ellos los llevaría a mezclarse y regresar al caos primigenio. Neso se enamoró de Deyanira. los violentos contra Dios y sus designios: blasfemos. a la que ayudaba a vadear un río sobre su grupa. en su primer viaje. o acaso Alejandro. Virgilio creyó que aquel terremoto pudiera ser la vuelta a dicho caos. Se trata del río Flegetonte. 51. según Mateo. Tienen un alcance individual y no colectivo y por ello merecen un castigo más leve. tirano de Fero. representan las fuerzas de la violencia ciega. pudo ver aún intacto este lugar. no por la maldad. Quirón no era hermano del resto de los centauros y fue maestro y educador de Aquiles y otros héroes griegos. Espero que el lector no encuentre demasiadas dificultades para hacerse una idea del mismo. Alejandro de Macedonia.Aquí comienza la descripción de la geografía y la estructura moral del Infiemo dantesco. mujer de Minos. se condenan las diversas formas de traición. En efecto. Dante parece referirse a una región entre Verona y Trento llamada Slavini di Marco. Virgilio sigue aquí la doctrina de Empédocles que sostenía que el cosmos se mantenía por la discordia de los cuatro elementos. que mató al Minotauro encerrado en el laberinto. tirano . Nos hallamos en el amanecer del nuevo abril. La naturaleza actúa imitando a Dios y el hombre siguiendo a la naturaleza. Cahors. Tres son los círculos infernales que restan: el séptimo está dividido a su vez en tres recintos: el primero castiga a los violentos contra el prójimo. La bíblica Sodoma. cuando la constelación de Piscis surge sobre el horizonte. en Tesalia (siglo IV a. por lo cual Hércules lo mató con sus flechas. en efecto. ciudad francesa famosa por los usureros. III. En el noveno. Folo fue uno de los centauros que intentaron violar a las mujeres de los lapitas en las bodas de Piritoo a Hipodamia. que concibió Pasifae. poniendo así fin al tributo humano que los atenienses debían pagar al rey de Creta. El usurero. esposa de Hércules. convene / prender sua vita ed avanzar la gente». Virgilio. tembló la tierra. IV.C).. y el tercero. las palabras de Aristóteles en las que se basa este pasaje se encuentran al comienzo de su Física. La gran presa alude a la posterior bajada de Cristo a los infiernos ya comentada en Infierno. siguiendo las palabras de Génesis. por fin. el segundo. El Minotauro. homosexuales y usureros. a los violentos contra sí mismos. Esta ruina se produjo cuando Cristo murió y. El otro tirano es Dionisio el Viejo. lo que contradice el mandato divino. Como veremos. El Duque de Atenas es Teseo. Destacaba entre los otros por su sabiduría y prudencia. busca su sustento en el préstamo de dinero. el octavo círculo llamado Malasbolsas es donde se castigan las muy diversas formas de fraude. rey de Creta. Los centauros.

de Siracusa (431-367 a. Según la leyenda. II que dió muerte a Polixena. Confines de la Maremma toscana. En este círculo Virgilio aconseja a Dante que escuche las palabras del centauro que le serán de más provecho que las suyas.) Ezzelino III da Romano (ll94-1259). hijas de Taumante y Electra. según cuenta Dante en varias ocasiones. Este juego de palabras parece inspirado en el estilo cancilleresco.C. Atila habría destruido Florencia para reconstruir Fiesole y vengar así al romano Catilina. sobre la tumba de su padre. En venganza de ello. jefe de los hunos. Pier della Vigna. las colocaba en la isla de Estrófade. estaba dedicada en realidad al rey ostrogodo Teodorico (Paraíso. acaso un tal Rocco dei Mozzi. a quien estaba dedicado el templo que luego sería transformado en el Baptisterio de San Juan. El corazón del príncipe fue trasladado a su patria y colo. para vengar la muerte injusta que este último fue había dado a su padre. Atila es. señor de Ferrara. un carácter paródico. «El Azote de Dios». nacido en ll80. Marte no deja de enviar castigos a la ciudad. fue muerto al parecer por su hijo bastardo Azo VII.cado en una copa que sostenía una estatua en la abadía de Westminster. Pero al parecer se confundía a Atila con el ostrogodo Totila. De igual manera lo recogerá T. según el diplomático. señor de Verona. sobrino que dio del rey Eduardo I de Inglaterra. sino como dilapidadores de sus bienes (ver Infierno. Obiao II de Este. Guido de Monforte mató en una iglesia de Viterbo a Enrique. Padua y Vicenza. Las arpías. de donde echaron a los troyanos de Eneas. o diplomático. había estado puesta en la antigüedad bajo el patronato de Marte. Escondida detrás de los árboles. Eneida. y aún más enviaría de no ser porque en el Ponte Vecchio aún quedaban vestigios de una estatua suya rescatada del fondo del río. El hecho ocurrió en 1271 y Guido murió prisionero en Sicilia dieciséis años después. La envidia de los cortesanos fue. en el que fue muy experto el personaje que conoceremos a continuación y debe tener. Sexto hijo de Pompeyo. tenían cuerpo de pájaro y rostro de mujer. Se trata de Ercolano Maconi de Siena miembro de la cofradía de dilapidadores de la que Dante hablará en Infierno. En 1248 perdió la gracia del emperador y fue encarcelado acusado de traición dándose la muerte en 1269. y de Giacomo de Sant Andrea. hija de Hécuba. no como suicidas. El suicida cuya alma se ha transformado en este arbusto es un florentino de difícil localización. Pirro es acaso un hijo de Aquiles de quien habla VirgiLo en Eneida. riquísimo noble de Padua que gastó su fortuna de una manera escandalosa. III. Raniero de Cornetto y Ranier Paso fueron dos nobles de baja condición que se dedicaron al bandidaje en la Toscana. Florencia. muerto en 453. XII). Tasso en su Gerusalemme Liberata. 26). III. naturalmente. llegándose a contar que arrojaba monedas a los peces. por ello. Para este episodio. ensuciando la mesa en que comían. fue durante muchos años tirano en la Marca de Treviso y fue el principal sostenedor de la causa gibelina en el norte de Italia. y no que fuesen los árboles mismos. rompiéndose la cabeza contra el muro. Dante se inspira de nuevo en Virgilio. que asedió la ciudad en 542. . Virgilio en Eneida. la causante de su desgracia junco al emperador. poeta y protonotario de Federico II. por supuesto. XVI. Fue el más íntimo de sus mensajeros reordenando toda la legislación del estado en 1231. Dicha estatua al parecer. que pasaría a ser el nuevo patrono de la ciudad. XXIX que murió en la batalla de Toppo contra los aretinos en 1287. que manchó con su crueldad la memoria respetada de su padre. Aparecen ahora otros dos condenados.

Las puertas del Infiemo. El colocarle a pesar de ello en este . contribuyendo así a dar gloria a la ciudad. sino dos sucesivas etapas de corrupción. en el Oriente. donde según la costumbre se bañaban las prostitutas. III. que es la meta espiritual del hombre. en el canto siguiente encontrará un segundo grupo de hombres dedicados a la polltica. Blasfemando contra Júpiter y el resto de los dioses nos lo presenta Estacio en Tebaida. que supieron conciliar la vida de acción con la especulación intelectual. caminando sin tregua. está formado por gente de Iglesia y de letras. y mira a Roma. Dante unifica aquí dos hechos que cuenta la apócrifa Epístola de Alejandro a Aristóteles: una nieve copiosísima. 382 y ss. dándose una gran batalla entre unos y otros hasta ser precipitados. aparte de su dedicación a la tarea filosófica. por los rayos que Vulcano fabricaba para Júpiter. la plata y el cobre no señalan ninguna época concreta. Bruneto Latino nació en Florencia alrededor de 1210. uno de los siete reyes que lucharon contra Tebas en ayuda de Eteocles. Allí ordenó que cuando el niño llorase. Regresó a Florencia donde debió mantener relaciones cordiales con el joven Dante y murió en 1293. En este pasaje. Estigia y Flegetonte. como veremos. para que no lo devorase como había hecho con el resto de sus hermanos. 897 y ss. Existen. para que Saturno no se diera cuenta de la presencia de quien posteriormente habría de derrotarle. en Tesalia. de donde vino la civilización. Se trata nuevamente del Flagetonte. muchas otras interpretaciones. Como vemos por el pasaje. el río del noveno círculo. los habitantes prorrumpieran en gritos. en Austria. al valle de Flegra. mujer de Saturno. Se trata de Capaneo. Rea o Cibeles. territorio del ducado de Carintia. que los soldados debían pisar para fundirla. homosexuales. y usureros. Se trata de un grupo de pecadores contra la naturaleza. Volveremos a ello en Infierno. la estatua del Viejo debe representar la historia de la humanidad: la estatua vuelve la espalda a Damiata. donde se castiga a los violentos contra Dios en un arenal ardiente sobre el que cae una incesante lluvia de fuego: blasfemos.Nos encontramos ahora. El Brenta es el río que riega Padua. como el lector podrá suponerse. en la isla de Creta. X. entre ellos el de embajador ante Alfonso X de Castilla. XXXI. rodeado de prestigio entre sus contemporáneos. Al parecer. El pie de barro es el poder espiritual y el otro el temporal. Perteneció al partido güelfo y ocupó importantes cargos políticos. que yacen boca arriba. de los que ya conocemos tres: Aqueronte. bajo cuyo reinado tuvo lugar la paradisiaca Edad de Oro. escondió de éste a su hijo Júpiter. El oro señala una época de inocencia primigenia. y una lluvia de fuego. como en aquél. 738 y ss.. Lo cuenta Lucano en Farsalia X. XXVIII). y en los dos siguientes cantos. Es. Las culpas del hombre tras la pérdida de la pureza originaria dan forma a los ríos infemales. en el segundo recinto del círculo séptimo. escribió allí su libro Tresor en francés. Dante no ha caído en la cuenta de que el Flegetonte fuera el río de sangre que ha contemplado en los cantos precedentes: el Leteo nos lo encontraremos en la cima del Purgatorio (Purgatorio. es decir. Alude a Satumo. Dante conservaba por él una enorme admiración y cariño. Exilado en Francia tras la batalla de Monteaperti. 52-57 Los Gigantes habían intentado expugnar la morada de los dioses. Con Bruneto se abre en Florencia la gloriosa sucesión de políticos humanistas. de homosexuales que no siguen las leyes naturales de la procreación. Este primer grupo. Es muy posible el recuerdo de la visión de Nabucodonosor en Daniel. en el que Dante encontrará a Bruneto Latino. Fuente termal cercana a Viterbo. sentados.

debió estar desposado con una mujer de muy mal carácter. se acusaba de sodomía. dado que Dante sólo cita aquí personajes contemporáneos. que se disputarán el apoyo del poeta. mas para otros. o a un Prisciano que enseñó en Bolonia en el siglo XIII. sobre el río Bachiglión. La gente de los alrededores de Florencia ha invadido la antigua ciudad. da cuenta del rígido sistema moral con el que Dante concibe su Comedia. pues en ll70 se había negado a dar un beso de bienvenida al emperador Otón IV. 8) de este noble y virtuoso florentino muerto cerca de 1300. 36-39 Guido VI Guerra fue un nobilísimo capitán de los güelfos florentinos. VI. río de Romagna. XVI). Gualdrada era a su vez. Dante compara la caída del río infemal Flegetonte del séptimo al octavo círculo con la cascada del Montone. pues una hermana suya casó con Alighiero. Güelfos y gibelinos. donde se enriquece súbitamente (ver las palabras de Cacciaguida en Paraíso. «Il Tessoretto» es un poema didáctico escrito en lengua vulgar. El pueblo de Florencia. es una gran enciclopedia de saber medieval. podestá de Arezzo. desnudos y agarrados dando vueltas. de donde fue trasladado por el papa a la sede de Vicenza. con lo que hubieran evitado la derrota de Monteaperti. donde murió en 1296. Prisciano de Cesarea fue un gramático latino que enseñó en Constantinopla a comienzos del siglo VI. también güelfo y contemporáneo de los anteriores. Exiliado tras Monteaperti. escrito en francés. Andrea dei Mozzi fue obispo de Florencia. pero es posible que Dante lo confunda con el hereje Prisciliano.círculo de condenados. mientras que el que llegaba el último era premiado con un gallo y un guante. murió en 1293. aconsejó a los florentinos que no atacasen a los sieneses. después de haber sido nombrado benefactor de la Iglesia por el pontffice Inocencio IV. mujer considerada un modelo de virtudes domésticas. Francesco D'Accorso fue profesor en la universidad de Bolonia y posteriormente en Oxford. la imagen de estos tres nobles florentinos. Era una carrera pedestre típica de las fiestas de las ciudades italianas. Se refiere a las palabras de Ciacco en Infierno. no puede ser más humillante para su dignidad. Tegghiaio Aldobrandi degli Adimari. en efecto. Aparte de sodomita. y tuvo una gran influencia en el Medioevo. que parecía conservar de sus legendarios orígenes fiesolanos la dureza del monte en que esta ciudad está colocada. También Bocaccio habla en el Decamerón (I. no debió ser un hombre de mucho juicio a juzgar por los antiguos comentaristas. que cae desde el Apenino antes de unirse con el Po. famoso por su valor y sus hechos de armas. volvió a Florencia en 1267 y murió en 1272. a las prácticas de los juicios de Dios de la Edad Media En todo caso. lejana parienta de los Alighieri. lo cual parece más probable. Para algunos comentaristas Dante alude a los luchadores grecorromanos. bisabuela de Dante. los Livres du tresor. cuya explicación espera obtener de Beatriz. Jacoppo Rusticucci. donde fue llamado por Eduardo I. y ya muerto en 1267. que justificaría sus prácticas homosexuales. nieto de Gualdrada dei Ravignani. Fue. por tanto. y por tanto acabado de llegar al Infierno. con una gran fama de jurisconsulto. cerca de un gran monasterio benedictino donde debería ser recibido por mil . como a tantas otras. en 1255 fue el general de los güelfos que derrotaron a los gibelinos de Arezzo. elogiado por Dante. El «Lienzo verde» era la bandera con que se premiaba al ganador. hijo de Cacciaguida y fue. a cuya secta.

en la isla de Lemmos. que conducía. güelfos de Florencia. a quien abandonó para casarse con Creusa. Esta cuerda que Dante lleva ceñida y con la que pensó vencer a la onza. En el original «zucca». 202) y otros antiguos. que recibe el nombre de Malasbolsas (en el original «Malebolge»). monstruo con cuerpo de serpiente y rostro humano. Venedico Caccianemico dell' Orso. Tras haber dejado atrás todos los círculos donde se purga la lujuria. Jasón. y tan separado del círculo de los violentos que se precisa de Gerión para pasar de uno al otro. a quien ya veremos en Purgatorio. podestá de Vicenza en 1304. murió en 1310. 107-109 Faetón a Ícaro. es el cordón que se ceñían los miembros de la orden tercera franciscana. para ganar su amistad. Gerión. Lo relata Estacio en Teaida. donde se castigan los diferentes tipos de fraude. parece que favoreció los amores de su hermana Ghisolabella con Azzo VIII de Este. que está dividido en diez bolsas o valles circulares. son dos ejemplos. El primer valle de Malasbolsas es el que castiga a los seductores. 45-63 Se trata de los condenados por el pecado de la avaricia. símbolo de la lujuria. Nada sabemos de este noble luqués. A partir de este canto Dante va a narrar su viaje por el círculo octavo. a quienes describe por medio de sus escudos de armas. concéntricos. sino como descripción genérica en oposición a «Tragedia». como Dante debió hacer. cuyo hijo encargó a Giotto los frescos de la capilla de la Arena. y Virgilio la usa para llamar con ella a Gerión. El lector no se debe extraviar por este pasaje. y el otro al deshacerse sus alas de cera. donde las mujeres habían dado muerte a todos los varones. hija del rey de Corinto. salvo que vivía en 1295. que sirve como afirmación. En efecto. que Hércules mató en uno de sus doce trabajos. es la famosa princesa que desafió a Atenea a medir su arte como tejedoras.«sipa» equivale al verbo «sia». como Dante escribe. de Padua. seguían la regla de San Francisco. tal ordenación del tráfico de pergrinos fue adoptada en Roma en el jubileo de 1300. Jasón había seducido primeramente a Medea. sedujo a la princesa Hipsipila o Isifile. Tal vez Reginaldo Scrovegni. empieza mal y concluye bien. como los primeros. «Comedia» no como título de la obra. los laicos que. Es el círculo noveno. Los diferentes valles están unidos por escollos a manera de puentes. Gerión es un rey famoso por su crueldad. es decir. VI). Giovanni dei Buiamonti. Vitaliano del Bente. el más extenso de todos. paduano. hija del rey de la Cólquide. de caídas trágicas. como bien sabemos. como veremos más adelante. es decir. y convertida en araña por la diosa ganadora (Metamorfosis. es el símbolo del fraude según Virgilio (Eneida. que aún lo esperan en el Infierno. XII. violento noble de Bolonia. Dante ya no necesita este símbolo de la castidad. pero que ahora se encuentra despoblado. consagrados por la tradición. pues. el uno del carro del sol. gracias a la astucia de su hija. Posteriormente Jasón abandonó a la muchacha. levantada en satisfacción de la avaricia de su padre. El poeta nos presenta en primer lugar . y de los Obriachi. que Dante se esfuerza en describimos tan detalladamente. menos al rey Toante. V. ambién florentinos. . VIII. florentino. En dialecto boloñés -ciudad situada entre los ríos Savena y Reno. un miembro de la familia Cianfigliacci.monjes. Aracne. jefe de los Argonautas en busca del vellocino de oro. señor de Ferrara.

XVII. Matías fue elegido tras la muerte de Jesús para completar el número de doce apóstoles que había dejado libre la traición y muerte de Judas (Hechos. pero esta vez armada con los cuernos de los Mandamientos y los siete sacramentos. quiso comprar a Pedro y Juan el don de transmitir el Espíritu Santo. hasta que Lorenzo Valla demostró científicamente que carecía de todo fundamento. Tiresias es el más conocido de los adivinos de la antigüedad. Ovidio cuenta en Metamorfosis (III. El baptisterio de Florencia estaba provisto de unos pozos donde se efectuaba antiguamente el bautismo por inmersión. Por él se llama «simonía» a la compra de cargos eclesiásticos u otras cosas sagradas. La fama de simoniaco de este último fue proverbial en la época. sino a los que. papa desde 1277 a 1280. Se refiere al pasaje de Apocalipsis. uno de los siete reyes que combatieron contra Tebas. 29-30 En el original: «chi a piu scellerato the collui. a fin de asfixiarle. Alude Dante a la supuesta cesión que del dominio de Roma hizo Constantino al papa Silvestre tras su conversión. «¿Quién es más criminal que fuera ése / que del juicio divino se apenara?» Anfiareo. y acaso levantó algunos malévolos comentarios entre sus enemigos. cuando compara al papa con Jasón. cortesana ateniense. y al rey francés con el Antioco de Siria. pero aquí Dante parece confundir dos pasajes distintos de la misma comedia a través de un texto que cita Cicerón. hasta que se vio obligado a combatir de nuevo por la traición de su esposa Erifile (Purgatorio. que consistía en introducir al condenado en un hoyo que se recubría de tierra. Fue entonces cuando la tierra se tragó su carro. como Dante. una vez bautizado. por adivinos. que según Macabeos (IV. y con él comenzó la residencia de los papas en Avignon y tuvo lugar la horrible persecución de los templarios por deseo de Felipe IV el Hermoso. se apenan de sus cuitas. I). provocando la burla de los tebanos (lo cuenta Estacio en Tebaida. había huido anteriormente de la lucha. acusándole de sacrilegio. De nuevo la Iglesia. sumo sacerdote de los hebreos. Era el suplicio llamado «propagginazione». con lo que podríamos traducir. / che al giudicio divin passion porta?». en que San Juan ataca a la Roma pagana y a Dante le sirve para aludir a la Iglesia corrompida de su tiempo. que está esperando a Bonifacio VIII. 19-21 El hecho acaeció siendo Dante prior de Florencia. A sus relaciones con este rey aluden los siguientes versos. sobre todo por su participación en los episodios del ciclo tebano correspondiente a la historia de Edipo. 52-87 Quien habla es Nicolás III Orsini. el mago de Samaria que. y que se tenía como el fundamento real del poder temporal del papa. cuando se llegaba a la altura de la boca se detenían un momento para la confesión del reo. 324-31) que habiendo separado con su vara a dos . 7-26) ofreció a aquél su cargo de sacerdote a cambio de dinero. con el cual confunde a Dante y que no llegará a empujarle más al fondo hasta 1303. VII). pues sus dotes adivinatorias le hablan predicho que moriría en ella. XII). según Hechos de los Apóstoles.Tais. con la imposición de las manos. Hasta el siglo XV esta cesión fue tenida por histórica. Simón es. VIII. dando lugar a las famosas «Vísperas sicilianas». Algunos comentaristas refieren estos versos no a los condenados. siendo a su vez hundido por el francés Clemente V en 1314. Se decía que Nicolás III había conspirado por dinero contra Carlos de Anjou. como ellos hacían. es un personaje de la comedia de Terencio Eunuco. «Perlesía» es parálisis.

Según Virgilio (Eneida. Graffiacana. fue convertido en mujer durante siete años. Sin hacer ningún tipo de rito mágico. fortaleza de Verona contra Bérgamo y Brescia en la orilla sur del lago de Garda. En el original «Malebranche». 48-49 Una antigua talla de Cristo. se veneraba en la iglesia de San Martín de Lucca. Euripilo fue un adivino griego en la época en que todos los varones partieron a la guerra de Troya. Manto fue hija de Tiresias. Santa Zita es la patrona de Lucca. Peschiera. Farfarello y Rubicante. los demonios nunca hablan en serio. cuyas sedes confluían en dicho sitio. Calcabrina. en el lugar sobre el que más tarde sería fundada Mantua.serpientes que copulaban. supuestamente obra de Nicodemo. y junto a dicha ciudad nace el río Mincio. Barbariccia. hip del río Tiber y de la propia Manto. Los nombres originales de estos demonios que envía Malacola (Malacoda) son: Alichino. I) predijo la victoria de César. Se refiere a la bajada de Cristo a los infiemos. . Como veremos. como leemos. al igual que Guido Bonati. Dante estuvo presente en la rendición de los pisanos de la plaza de Caprona en 1289. Verona y Brescia. Dante alude genéricamente a las brujas. El rey Teobaldo de Navarra reinó de 1253 a 1270. ll6-ll8 Miguel Escotto fue astrólogo de Federico II. 94-96 En efecto. Libicocco. su ciudad natal fue fundada por Ocno. Los obispos de Trento. hasta que volvió a encontrar a la misma pareja de serpientes y las volvió a separar. Se trata de un dicho popular. Asdente de Parma era zapatero y adivino. Dante participó en las correrías militares de los florentinos por tierras de Arezzo. y según Lucano (Farsalia. Draghignazzo. como ya hemos visto en otros pasajes. Tras la caída de Tebas. llevó una vida errante hasta aposentarse. X). y ya lo cita Dante con ironía en Cornvivium. Todavía hay quien ve en las manchas de la luna la figura de un hombre cargado con un haz de leña. 95-96 Piamonte dei Bonacolsi arrebató con engaños la señoría de Mantua a Alberto da Casoldi y gobernó la ciudad de 1272 a 1291. especialmente amañando elecciones políticas. Ciriatto. ll3-53. muy perseguidas en su tiempo. En el original «Scarmiglione». Era creencia vulgar de la época que los delfines avisaban a los marineros de la cercanía de una borrasca. como ahora a la compañía de los demonios. cerca de la cual cruza el río Serquio. El pasaje al que alude Virgilio es Eneida. sobre cuya exacta localización no se ponen de acuerdo los comentaristas. Aronte fue un arúspice etrusco llamado a Roma durante la guerra civil. asediada durante ocho días por los güelfos de Florencia y de Lucca. fue considerado como el mayor de los estafadores. Bonturo Dati. En efecto. «In chiesa coi santi e in taverna coi ghiottoni». llamada así en honor suyo. IV-XVI. como era costumbre en la remota antigüedad. Cagnazzo. 6. de donde este condenado era magistrado («anziano»). tras la batalla de Campaldino en 1289. que invita a adaptarse a todo tipo de circunstancias. y junto con Calcante aconsejó el momento propicio para que partiera la flota congregada en Aulide. Hemos de suponer que nos encontramos a las seis de la mañana del nueve de abril. de quien apenas sabemos más que lo que el mismo Dante relata. «Ita» es «sí» en latín. Ciampolo de Navarra. para huir de Creonte. jefe de la facción popular de Lucca a comienzos del siglo XIV. II.

Epilepsia. Farsalia. XXXIII. IX. En Florencia. fueron llamados a ocupar juntos el cargo de podestá en Florencia en 1266 con la misión de pacificar las discordias entre los bandos. Al poco tiempo la facción güelfa se levantó contra los gibelinos. también sardo. 103-108 Los Frailes Gozosos o Caballeros de la Gozosa Virgen María. El desierto de Arabia. ¿Hay una velada alusión a la hipocresía de los cluniacenses? Los comentaristas apuntan que Federico II usaba unas capas de plomo con las que recubría a los traidores de lesa majestad y luego les sometía al fuego. Cuando algún condenado sale a la superficie y ve que no hay demonios cerca avisa a los otros para que salgan. o simplemente por la naturaleza del castigo. Sirvió también de alegoría de la Resurrección. de haber favorecido secretamente a los güelfos. Las . en el momento en que está tirando del roedor aparece un halcón que se lo lleva por los aires. Ver nota a Infierno. A esta Orden pertenecieron los boloñeses Catalano dei Catalani. Se refiere a la pluma con que escribe el copista. fue una Orden militar y religiosa fundada en 1261. destruyendo las casas de los Uberti en el barrio del Gardingo. en efecto. Pintada por sus ropas. casó con una hija de Branca Doria.Fray Gomita de Cerdeña. 137). Tal vez porque en su anterior bajada no se encontraba allí. Todo este pasaje está tomado de Lucano. como veremos por su castigo. siendo castigada por ello gente inocente. El monte del Purgatorio. 121-123 Anás y todos los que participaron en aquella reunión del Sanedrín. pues pronto se derrite. que tras ejercer muchos cargos públicos en diversas ciudades. a los que había puesto en prisión. fue juez de la ciudad sarda de Gallura de 1275 a 1296. Luego ambos abandonaron la ciudad en medio de las sospechas. Vanni Fucci fue hijo bastardo del pistoiés Fucci dei Lauari y fue. Dante parece aludir a una fábula que puede resumirse de este modo: una rana quería ahogar a un ratón fingiendo ayudarle a pasar un río. el cual le mató a traición (Infierno. pues la escarcha copia la nieve. y cometió un robo sacrílego en la sacristía de la catedral de Pistoia. donde se dejó corromper por los enemigos pisanos del Visconti. El mito del Ave Fénix aquí aludido es uno de los más conocidos y divulgados de la antigua mitología a través de la Edad Media. no comprobadas. pues los hipócritas tienen una apariencia por fuera y otra por dentro. pero ningún dato nos dan los documentos ni los cronistas de la época. No es muy seguro que sea este el Vanni Fucci que pronto conoceremos. constituida para evitar las disensiones civiles en la Italia de la época. aconsejó en el Sanedrín la crucifixión de Cristo con estas palabras. vicario de Ugolino Visconti. XXV. Malacola le había asegurado que encontrarían un paso. Miguel Zanque. gibelino. un hombre violento. sumo sacerdote de los judíos. pero que Dante confirma. y de hacer invisible. Hierba y piedra preciosa que según los antiguos tenía el poder de curar las picaduras de serpientes. y Loderingo degli Andalo. La etimologia griega de Hipócrita es «Bajo el oro» (Ypocrisis). pero por poco tiempo. cuando en realidad se encuentra roto. ll5-ll7 Caifás. güelfo. y a la rana con él. 1-3 Entre el 21 de enero y el 21 de febrero el sol entra en la constelación de Acuario y los días comienzan a alargarse. pues se encuentra agarrada a éste. que perteneció al bando de los güelfos negros. y tienen que subir trepando.

143-150 En 1301 los negros de Pistoia fueron expulsados de la ciudad. y es Virgilio quien le da naturaleza de medio hombre y medio animal (Eneida. y el robo del Paladión. el haber inducido a Aquiles a que dejara a su mujer Daidamia en Seiro y les acompañase a la guerra troyana. que consiste en poner el dedo pulgar entre el índice y el corazón. y en 1302 los blancos lo fueron de Florencia (Dante entre ellos. jefe de los luqueses aliados de los negros. ll-12). Los cinco vivieron a finales del slglo XIII. la cuenta Lucano en Farsalia. y sin embargo también. las llamas. y Francesco dei Cavalcanti. en figura de serpiente. XIV). Francesco dei Cavalcanti fue muerto por gente de Gaville. por lo cual la muchacha se dio la muerte. de unos muchachos que se burlaban de él llamándole calvo (2 Reyes. por boca de éste. Es un conocido signo de burla. Prato.. se separaron en dos. 23-24). Como sabernos. con la ayuda de los Cerchi de Florencia. a la que no deja de combatir. Dante cuenta. no se contaba entre los peores enemigos de la ciudad del Amo. V. como vimos en Infierno. que se abalanza contra Agnello. II. por lo cual sus descendientes se caracterizaban por su carácter cruel y pendenciero. 563 y ss. que se trasmuta con Buoso. ahora en la persona de Moroello Malaspina. ascender al cielo arrebatado por un carro de fuego (2 Reyes. su nombre ha quedado en castellano para denominar a los ladrones. para que pareciese que caminaban en dirección contraria. haciendo que los devoraran unos osos salvajes. En efecto. Antiguo nombre de Pistoia. 34-36 El profeta Eliseo. y la de Aretusa en fuente en Metamorfosis. fue el primer patrón de Florencia. Según cuenta Estacio en su Tebaida. dirigiendo así la mano hacia el escarnecido. 10-12 Se pensaba que Pistoia había sido fundada por los supervivientes de la rebelión de Catilina. . Ovidio cuenta la tranformación de Cadmo en serpiente en Metamorfosis. sus vecinos. cambiando las herraduras a las reses. 761-88: uno cayó convertido en cenizas. Capaneo (Infierno. Buoso dei Donati. vio a su maestro. Marte. Cianfa dei Donati. la caída de la ciudad. II. Creencia común de los antiguos. los dos hermanos rivales. al ser quemados en una pira los cuerpos de Eteocles y Polinice. en venganza. y cruelm vengada su muerte en sus habitantes. desearía su ruina. después. estatua de Palas Atenea que veneraban los troyanos. Dante aquí nos recuerda la astucia del caballo de madera. el fin del héroe homérico. Caco robó fraudulentamente un rebaño a Hércules.últimas noticias que de él tenemos son de 1295. el otro se hinchó hasta hacer estallar la coraza. Ulises y Diomedes llevaron a cabo muchas empresas juntos. Se trata de uno de los pasajes más bellos de la Cantiga. como ya sabemos). en que combatió duramente a los blancos de Pistoia. aun en la muerte. XIII. VIII. el profeta Elías. Las muertes de estos dos soldados del ejército de Catón. que se vengó. 144. demostrando así su odio. Pucio dei Caligai. de una manera bastante original. IX. IV. como ellos. 572-671. mordidos por serpientes en la campaña de Libia. separado de los otros debido a sus hurtos. Así lo pensaban al menos los florentinos. 193-305) que Dante transforma en centauro. y cuya pérdida ocasionaría. Hércules le dio la muerte. Cinco son los ladrones florentinos que nos va a presentar Dante en esta bolsa infernal: primeramente Agnello dei Brunelleschi. como así ocurrió. Caco era hijo de Vulcano. pequeña ciudad cercana a Florencia.

Constantino. y no pudiendo tomarla por la fuerza. cuyo emblema es un león azul en campo blanco. y en la que llegó a ser excomulgado se hizo franciscano ya en 1296 y murió dos años después. se encuentra con la montaña del Purgatorio. junto a Roma. No está probada la intervención del conde Guido en semejante hecho. a ser república libre. Bonifacio VIII. enviados por Martín IV. fundidor griego. Entre 1281 y 1282 la ciudad sostuvo el fuerte asedio de los güelfos italianos y franceses. y se interna en la inmensidad del océano Atlántico. que cambiaba de bando entre güelfos gibelinos con mucha frecuencia. cuyo escudo era una garra de León verde sobre campo amarillo. Dante se va a referir en los siguientes versos a las terribles guerras que tuvieron como escenario el sur de Italia las guerras samníticas y la segunda guerra púnica (el botín de anillos hace referencia a la batalla de Cannas) y posteriormente la lucha entre el . 60). y dominaba la pequeña ciudad de Cervia. Faenza a Imola. en memoria de la nodriza de Eneas (Eneida. es el conde Guido de Montefeltro. por mediación de Bonifacio VIII. VII). Tristia. El Mediterráneo. lo hizo mediante el engaño. así llamada. hizo buscar al papa Silvestre que se encontraba refugiado en el monte Siratti. fundador de la Orden a la que perteneció el conde Guido. cuya casa se encontraba junto a la basílica de San Juan de Letrán. cerca de la ciudad napolitana de Gaeta. Malatesta y Malatestino de Verruchio eran los tiranos de Rímini. Silvestre bautizó al emperador y éste quedó curado. padre de Francesca. jefe de los gibelinos de la ciudad. La ciudad de Forlí se encuentra bajo el dominio de los Ordelaffi. siguiendo la facción gibelina. para huir de la persecución.La maga Circe residía en el monte Cirgello. Promesa de perdón a quien se entregara y castigar luego a quien se rindiera confiado en sus palabras. el límite permitido por el propio Hércules. atacado por la lepra. como veremos. el tirano mandó que el primer atormentado fuera el mismo Perilo (Ovidio. San Francisco. Gido nació en torno a 1220 y fue tenido como el más astuto y sagaz hombre de guerra de su tiempo. Casena. 124-141 Ulises se atreve a sobrepasar la barrera del estrecho de Gibraltar. que pasa de ser posesión de los Montefeltro. III). conquistada por los sarracenos en 1291. Perilo. junto a Roma. Su escudo era un águila roja en campo amarillo. más amplio que el mar Jónico. aunque algunos cronistas lo seguran. y aprisionaron y dieron muerte a Montaña di Parcitade. tras cinco meses de navegación y habiendo llegado a las Antípodas. que sosteniendo en 1297 una dura lucha contra la familia Colonna. cuando levantó las columnas con la divisa de NON PLUS ULTRA. La última posesión cristiana en Tierra Santa. En 1300 Rávena estaba regida por Guido da Polenta. para atormentar a los condenados introduciéndolos en él y encendiendo fuego bajo el horrendo aparato de tortura. Quien habla. Referencia a la abdicación de Celestino V (Infierno. que requiere a Dante noticias de su patria. Después de una larga vida guerrera. La Romaña. III. según Virgilio. donde. En 1299 los tiranos de Romaña habían firmado una paz que puso aparentemente fin a sus crueles disensiones. regidas por Maghinardo Pagani da Susinana. Se trata de una leyenda muy difundida en la Edad Media. mandó asediar el castillo que dicha familia tenía en Palestrina. Para probarlo. ofreció a Falaris de Siracusa un toro hueco de bronce.

Hechos fuertes los rebeldes en el monte Zibello se vio obligado a rendirse en 1307. 136 y ss. Se trata de Erardo de Valery. ya contemporáneas a él. Angiolello da Carignano y Guido dal Cassero fueron traicionados por Malatestino Malatesta. Enrique. consejero del rey David. era la puerta del reino de Nápoles: se dice que en esta ocasión los nobles napolitanos traicionaron a Manfredo. dando así lugar a la sangrienta guerra civil contra Pompeyo. dejando el paso franco a Carlos de Anjou. que dirigía la cruzada contra Dolcino. la guerra entre Carlos de Anjou y la dinastía suaba. XV-XVI).. La llanura del norte de Italia.). de quien poco dicen los antiguos comentaristas. que les convocó a una conferencia en Católica. Aquitofel. que aconsejó a Carlos de Anjou fingirse derrotado y luego cayó sobre las tropas de Corradino de Suabia cuando éstas se hallaban desprevenidas. Sembrador de discordias políticas en Bolonia y la Romagna. Dante alude a la batalla de Benevento. Bertrand de Born. hombre de carácter violento e incordiador. conocido por el nombre de «El joven rey» y que murió en ll83. fue un tribuno que aconsejó a César que atravesara el Rubicón. Vercelli está en el Piamonte y Marcabó en la desembocadura del Po. Dolcino da Romagnano. en que Francesco. El puente de Ceperano. y posteriomente quemado por hereje. pariente y discípulo de Mahoma (567-660). y por último. vivió en la segunda mitad del siglo XII y sembró la discordia entre Enrique II de Inglaterra y su hijo primogénito. que dieron lugar a una fuerte rebelión contra la que el papa lanzó una cruzada a comienzos del siglo XIV. fue el jefe de una famosa secta milenarista: los hermanos apostólicos. Alude ahora a los sucesos florentinos que dieron lugar a la guerra ente güelfos y gibelinos. El hecho debió de acaecer sobre 1313. es el fundador de una corriente cismática dentro del propio islamismo. de Novara. a causa de los vientos. lugar en la costa del Adriático. el famoso trovador provenzal. fue asesinado por un miembro de la familia Sachetti. para vengar la ofensa que éste les había hecho al no desposar a una muchacha de la familia (ver Paraíso. señor de Altaforte. entre Rímini y Pésaro. o bien los bizantinos. Alí. Ambas familias permanecieron enemistadas hasta 1342. azuzó a Absalón a que se rebelara contra su padre (II Reyes. Los Lamberti fueron exiliados de Florencia con el resto de los gibelinos en 1258. El cabo de Focara cercano a Católica. Geri del Beelo. Dante cita tres lugares famosos por su condición pantanosa. y por el: propensos a enfermedades como la malaria y el paludismo: Val di Chiana es una región cercana a Arezzo. I. la Maremma es el litoral toscano.normando Roberto Guiscardo y los árabes. Murió en Reggio en 1243. señor de Rímini. o bien a causa de las discordias que sembró en ella. XXIII. según cuenta Lucano en Farsalia. primo carnal del padre de Dante. Mahoma es el fundador del islamismo (560-633) a quien Dante considera más como un cismático del cristianismo que como el fundador de una nueva religión. 280 y ss. era de difícil navegación. XVI. Según los comentaristas. pero los dos nobles de Fano no necesitarán pedir una buena travesía de regreso. sobre el río Liri. firmó la paz con los Sacchetti. . El obispo de Novara. Curión. porque serán asesinados antes. Tito Livio. Mosca dei Lamberti aconsejó a la familia de los Amidei que mataran a Buondelmonte Buondelmonti (1215). hermano de Dante. Bertrand de Born. o bien por haber dado muerte a su vez a otro miembro de dicha familia. en el siglo XI.

por lo que el rey. tomó la figura de otra muchacha para gozar de su padre. hija de Cadmo. rey de Tebas. Este Buoso Donati fue tío del que hemos encontrado en Infierno. fue al parecer hijo secreto. según Ovidio. Guido Alessandro. fue quemado en Florencia en 1281. de quien estaba enamorada. Alude al conocido episodio de Roncesvalles del cantar de Roldán. siendo muchas veces comparada al beso o la mirada de la mujer amada. Albero de Siena. Capoccio fue amigo personal de Dante. Castillo sienés levantado en 1213 contra Florencia. florentino. 512-530). en efecto una pandilla de jóvenes y ricos dilapidadores. Juno. Como veremos. Mirra. II.140. hija del rey Cadmo. Ino se arrojó con la otra. XVI. enloquecido por Juno. en la línea que separa el círculo de Malasbolsas. se trata de Griffolino de Trezzo y de Capoccio de Siena. VII. mató así a su hijo Learco. Aunque Dante nombra a seis debe imaginarse acaso nueve. uno por cada puente de Malasbolsas. se convirtió en perra (Metamorfosis. Stricca y Niccoló dei Salimbeni eran hermanos y fundaron. Las propiedades de la lanza de Peleo y de Aquiles son muy conocidas en la literatura clásica y medieval. Algunos estudiosos modemos le identifican con un Adam inglés. La mujer de Putifar. fue convertida en planta olorosa de Arabia (Metamorfosis. muerto antes de 1280. al que se debe la fechoría más adelante relatada. XXV. El espejo donde Narciso se rniraba es el agua. desposado con Ino.Lo cuenta Ovidio en Metamorfosis. reina de Troya. Bartolomeo dei Faolcacchieri. III. 298 y siguientes). rey de Egina. hecha esclava por los griegos tras la caída de la ciudad enloqueció de dolor tras la muerte de sus hijos Polixena y Polidoro y. Cuatro ejemplos de la vanidad y el amor desenfrenado por el lujo de los sieneses. . en el Casentino. rogó a Zeus que la repoblara convirtiendo en hombre a las hormigas. mandó una peste que asoló toda la isla. Los gigantes están colocados alrededor de las paredes del pozo infernal. patrón de la ciudad. 57-194). huyendo de éste una vez descubierta. rey de Chipre. rey de Orcomene. XIII. Tal vez una fuente cerca de Casentino. El griego Sinón. 253-315). Atamante. causó muchas desgracias a sus habitantes (Metamorfosis. Hécuba. hija de Cinira. Juno. 399-575). que vivía en Bolonia en 1277 y que se dedicó a falsificar florines florentinos en el castillo de Romena. Aghinolfo a Ildebrandino. 6-23) acusó a José de haberla querido forzar. a la que también perteneció Caccia D'Ascian. Gianni Schichi dei Cavalcanti. y era famoso tanto por sus prácticas alquímicas cuanto por sus habilidades como imitador de personas. 37). convenció con sus falsas palabras a los troyanos de que introdujesen en la ciudad el caballo de madera (Eneida. del de Cocito. por el que sobresalen. Melicerta. Una vez descubierto. señor de Romena (lnfierno. en cuyo hielo tienen los pies. fingiendo ser perseguido por sus compañeros. único superviviente. X. llamado el Abbagliato («Alucinado»). al mar (Metamorfosis. IV. que según Génesis (XXXIX. fue hombre público de cierta importancia. y en 1278 multado por habérsele hallado borracho en una taberna. Los florines tenían la imagen del Bautista. 523-657. dos alquimistas célebres en la época de Dante. a lo que éste accedió. a causa de los celos que le causaban los amores de Júpiter y Semele. o protegido. Los hijos del conde Guido. coronado por catorce impresionantes torres. celosa de la hija de Eaco. del obispo de Siena e hizo condenar por herético al alquimista.

Monte incierto. Al comienzo del verano. alguna interpretación a estas palabras. En el original. Alejandro y Napoleón. intervino en la famosa batalla contra el Olimpo poniendo el monte Osa sobre el Pelión. hijo de Neptuno. Mordec. En efecto.51 metros y una inclinación de 2. está sepultado bajo el Etna. es famoso por su combate contra Hércules. Vivió en el último cuarto del siglo XIII. sin provecho. Nembrot habla una lengua producto de la confusión de Babel. Los viajeros se encuentran en el primer recinto del último círculo. y luego decapitado. o el Panteón. conduco). Se ha buscado. Camincione di Pazzi mató a su pariente Ubertino de una puñalada. Sassolo Mascheroni de Florencia dio muerte a un joven sobrino para apoderarse de su herencia. Sobrenombre de Vanni dei Cancellieri. fue uno de los centimanos. y no estuvo en la batalla de Flegra. de Pistoia. según la tradición patrística. Dante invoca a las musas para que le ayuden en su empresa. que levantó las murallas de Tebas haciendo venirlas piedras con su canto. 58) con los rayos fabricados por Vulcano. Tiene una altura de 47. XIV. que acaso nada signifiquen. los genitales. Descubierto el hecho. hijos de Alberto de Mangona. hijo de Urano y de la Tierra. Briareo. fue ajusticiado dentro de un tonel lleno de cuchillas al que se dio vueltas. Farsalia. Dante puede hablar bien de ellos a su regreso a la Tierra. donde se castiga en el hielo a los traidores. dejando pasar un rayo de sol a través de la herida. El Tanais es el río Don para los latinos. según los clásicos. IV).37. que se mataron el uno al otro en 1282 por cuestiones políticas.Los gigantes que se levantaron contra Júpiter fueron derrotados en la batalla de Flegra (Infierno. asimismo hijo de Neptuno y de la Tierra. Anteo. que al parecer había coronado el Mausoleo de Adriano. Anteo vivía cerca de Zama. quien debía sujetarle en el aire para vencerle. En la actualidad se encuentra en un patio de los palacios Vaticanos que lleva su nombre. Dante no podia olvidar semejante castigo. que asesinó a su primo Detto y fue un hombre cruel. donde fue derrotado Aníbal por Escipión. detalle que Dante prefiere suprimir en este pasaje. Tifeo. Ticio fue muerto por Apolo. Al llegar la hora de describir la región más profunda del Infierno. buco. por no haber nacido todavía (Lucano. acaso de Escandinavia o de Rusia. y que aún se halla junto a la Asinelli en el centro de la ciudad. suco. sobrino o hijo del rey Arturo. como Góngora recuerda. las rimas de los dos primeros tercetos intentan dar una sensación de rudeza (chiocce. pues al contacto con su madre recuperaba las fuerzas. como a Anfión. donde se castigan los traidores a sus familiares (como Caín mató a Abel a traición). pues este personaje es quien mandó construir dicha torre. pues la vergüenza se manifiesta en la cara. Al último circulo. denominado Caína. Unos veinte metros. Efialte. Hasta la cabeza. se encontraba en tiempos de Dante ante la antigua basílica. para otros. abbo. mientras paseaban a caballo. Pietrapana es un monte de los Alpes. La Garisenda es una torre de Bolonia. rocce. intentó matar a éste. levantada en ll10 por Oddo dei Garisendi. . pero el rey lo atravesó de parte a parte de un lanzazo. La Piña de San Pedro. Sus dimensiones eran de cuatro metros.

Posteriormente. Vueltos a Pisa los prisioneros de la batalla Meloria en 1288. El episodio lo cuenta Estacio en la Tebaida. Murió en Viterbo en 1295. etc. donde se castigan las traiciones a la patria. de nobilísima famifia gibelina de Pisa. aunque Homero en la Ilíada le presenta como a un hombre sabio que recomienda la devolución de Helena. fue herido mortalmente por Menalipo. era hijo de Guelfo. Islas del mar Tirreno. hijo de Ugolino. Uguiccione era hijo del conde. bajo la dirección del arzobispo Ruggieri. en 1266. cediendo a Lucca y a Florencia una serie de castillos. de Bocca degli Abati. era hijo de Guelfo y hermano de Anselmuccio. pero crea en el lector una turbia sospecha. durante el gobiemo de Catalano y Loderingo (Infierno. fue encerrado en una torre. y tras la muerte de Ugolino dirigió los destinos de Pisa de manera que suscitó la condena del papa Nicolás IV. y dando muerte a su vez a éste. de familia gibelina. este Carlino traicionó a los blancos vendiendo a los negros el castillo de Piantra Vigui. Tres familias gibelinas aliadas contra Ugolino. por nombre Ugolino. gibelino florentino. traicionó al partido gibelino en 1265. posesiones de Pisa. Buoso di Dovera. cuando encargado por Manfredo de detener a Carlos de Anjou se dejó comprar por éste y no le combatió. en la madrugada del 13 de noviembre de 1280. uno de los siete reyes que atacaron la ciudad. Ruggieri degli Ubaldini. Tal vez esté condenado en el Infierno por la traición hecha a su yerno. Ganelón o Gano es el traidor en la historia de Roldán. XXX. se pasó al bando güelfo junto con su yerno Giovanni Visconti. como veremos. Aún vivía en 1285. en su mayoría gibelinos. Se trata. que ejerció de manera tiránica. 740-63: Tideo. Ugolino della Gherardesca. que mordió rabiosamente mientras agonizaba. junto con dos hijos y dos nietos. XXVI. VIII. y tras la derrota naval de Meloria (1284) ante genoveses. tras el destierro de éstos en 1258. El segundo recinto es Antenora. consiguieron arrebatarle a traición el poder. bis Toebaldello Zambriasi. aunque sólo pretenda decir que el conde murió de hambre. pues a dicho personaje se atribuía el haber entregado el palacio a los griegos. ya que no había muerto de dolor. el brigada. . XXII). que fueron derrotados. señor de Cremona. Ugolino. mandó que trajeran la cabeza de su enemigo. y decapitado por los güelfos. por su enemistad con la familia gibelina de los Lambertazza. Anselmuccio. al contrario que el anterior.» En efecto. Como propone Borges comentando el pasaje. que en la famosa batalla de Monteaparti traicionó a los güelfos de Florencia. este verso tan debatido no alude a que el conde comiera los cadáveres de sus hijos. El monte de San Julián. Gaddo sí era realmente hijo del conde.). fue arzobispo de Pisa des-de 1278. llamada así por Antenor. al contrario de los antiguos pensaron los comentaristas románticos. príncipe troyano. aludía a la muda de los pájaros. y era ya un hombre maduro. se pasó a dirigir la facción güelfa. abrió Faenza a los güelfos de Bolonia. en la que los cinco murieron de hambre en junio de 1288. como.«Carlino hará menor mi culpa con la suya. legado pontificio en Toscana fue acusado de conspirar a favor de los gibelinos florentinos. El primitivo nombre de la antigua torre que se alzaba en la actual plaza de los Caballeros. Gianni dei Soldanier. el más joven de los cuatro. Tesauro dei Beccheria. Llama a Pisa nueva Tebas a causa de la crueldad proverbial de sus moradores (Infierno. Está condenado por traicionar a Ugolino. tomó el poder en Pisa. al cortar la mano de quien llevaba el estandarte de éstos.

Las tres cantigas de la Comedia concluyen con esta misma palabra: «estrellas» Calíope es la musa de la poesía épica. siguiendo a Virgilio. que lleva hasta el Infiemo las penas olvidadas de los que se purguen en la montaña. se hallaban todas). vv. traicionándole a su vez. y aún vivía en abril de 1300. justo en las antípodas del Calvario. o Adán y Eva. La Osa Mayor Se trata de Catón de Utica. y al llegar aproximadamente a su mitad. Los tres supremos traidores son Judas Iscariote. aquí aplicadas a las alas de Lucifer. Por ello «un poco». Se trata de la Judea. Sobre las siete y media de la mañana. es decir. Dante le elige a pesar de ello y de ser pagano por . En el Paraíso la musa deberá ayudarle aún más. Personaje no localizado por los comentaristas. el demonio (Infierno. para arrebatarle su posesión de Logodoro. asesinó a su suegro Miguel Zanque (Infierno. se trata del río Leteo. región infernal en la que se castiga a los traidores supremos. por lo que de nuevo encontramos la alusión a los supremos poderes. La leyenda está en Ovidio. Los comentaristas le calculan unos mil metros (Infierno. Todo el hueco que sirvió para formar el embudo del Infiemo. antes que caer en manos de éste. fraile gozoso. Dite es. Dante respeta la condena divina. Palabras de un himno religioso debido a Venanzio Fortunato (siglo IV). Metamorfosis . a quien había invitado a comer. es este el momento en que pasan del hemisferio norte al hemisferio sur. se ha levantado en forma de la montaña del Purgatorio. en el momento de traer la fruta a la mesa. con las representaciones plásticas de la época. Ahora ha cambiado higo por dátil. Atropos es una de las parcas. que tiene encomendada la vigilancia del Purgatorio. Branca Doria murió sobre 1315. Alberigo dei Manfredi. amarilla y negra) pueden considerarse como una parodia de la Trinidad. pecado por castigo. Branca Doria. Las Piérides. y falta así a la palabra dada al traidor. se suicidó en el 46 a. que vendió a Cristo y sufre por ello mayor castigo. se retiraron hacia el boreal (donde según el pensamiento de la época. hizo asesinar a su pariente Manfredo. de quien Dante espera una ayuda para su canto. XXVIII. Se trata de la Cruz del Sur. que alegoriza las cuatro virtudes cardinales.C. XXXI). Como veremos en Purgatorio. Catón. cuyo punto culminante es el Calvario. espiritual y temporal: la Iglesia y el Imperio. 302 y ss.Los condenados de la Tolomea (así llamada por el Tolomeo que asesinó a los Macabeos a traición). Las tres cabezas (roja. desafiaron a las musas a un certamen. hijas del rey Pierio de Tesalia. Lucifer fue arrojado del cielo por el hemisferio austral y las tierras que allí se encontraban. de Génova. Bruto y Casio. comienza a subir desde lo más profundo del otro hemisferio. XXII. En una esfera que se corresponde con la región infernal de la Judea. aquellos que traicionaron a sus propios amigos. Nótese el parentesco de la figura infernal que pinta Dante. Los hombres de la Edad de Oro. que era de Faenza. VIII). La de fray Alberigo. 88). Como veremos. La gran seca es la tierra. que con su luz oculta a la constelación de Piscis. bajando. en que fueron derrotadas por Calíope y convertidas luego en urracas por su osadía. El planeta Venus. también durante un festín. pues Lucifer ocupa el centro de la tierra. los asesinos de César. Estamos entre las cuatro y las cinco de la madrugada del ll de abril de 1300. por miedo a él. enemigo de la polltica de César contra la constitución republicana. ya aparecida esta parte de la Comedia.

que tu esposa Marcia. La noche. Cassella. Virgilio parece disgustado por haber merecido él también el reproche de Catón por entretenerse en cosas banales. Su cruda reconvención a las almas distraídas nos pone sobre aviso de los peligros de los deleites sensuales en el camino de la salvación. no llega a expplicar claramente el porqué. Cuando la noche «ha triunfado». 373-4 Es decir. por lo que ambas se hallan en el mismo meridiano. sin embargo. 91. se refiere al ángel portero de la montaña del Purgatorio. «le caen» porque esta constelación no se descubre entonces por la noche.) Dante pregunta a su amigo por qué si ha muerto hace mucho ha tardado tanto tiempo en venir al Purgatorio para dar comienzo a su penitencia. XXX. es decir. . No olvidemos que habla un alma. no sucede de igual manera en otras muchísimas ocasiones. XVI. «me lavó la cara de toda la suciedad acumulada durante el viaje infemal». Comienzo del Salmo CXIII. XXV. En el hemisferio Boreal. son totalmente inmateriales. El junco simboliza la humildad y acaso se encuentre en conexión con la cuerda que aparece en Infierno. Dante muestra muchas contradicciones a lo largo de la obra. Es decir. como vigilante del Purgatorio. respectivamente. La prisa.sus altas virtudes morales. compositor de discutido origen toscano. tras haberle sido negado el pasaje en varias ocasiones. antes de emprender el viaje. en que es el latino quien reprocha a Dante el entretenerse con naderías. que él mismo comentó en Canvivium. «me hizo que me arrodillara ante él». pues. En todo lo que se refiere a este personaje. Purgutorio. va contra el decoro que deben guardar las personas nobles y sabias. Comienzo de una canción del propio Dante. 21 y ss. en Jerusalén. ha podido aprovecharse del jubileo que comenzó en la Navidad anterior. y allí deben aguardar el tiempo que Dios decida para cada caso. se trata de la sombra de Cassella. Cassella. Alusión al último viaje de Odiseo. libre ahora del cuerpo tras la muerte. y acaso con el cordón de los franciscanos. que vimos en Inferno. sale del Ganges --es decir. que puso música a alguna de las composiciones juveniles de Dante. II. Jerusalén ocupa el centro y España y la India los extremos occidental y oriental. «Yo vengo del mismo lugar -el primer círculo infernal donde se encuentran los no bautizados. Recordad que.» El Aqueronte. XXVI. Los muertos destinados al Purgatorio se congregan en la desembocadura del Tíber. Fue compuesta no mucho después de 1294 y puesta en música por Cassella. Reaparece Catón. (Cfr. en el que se celebra la liberación de la esclavitud de Egipto. III. en el que se reunirán con sus cuerpos verdaderos). Con respecto a la corporalidad de las almas (antes del juicio final. al igual que el reírse o cualquier otra desmesura. el de la tierra firme. como es propio del equinoccio de primavera en el que nos encontramos. Así en Farsalia. la montaña del Purgatorio en el hemisferio Austral que ocupan las aguas es la antípoda exacta del monte Calvario. vv. Dante se inspira en Lucano. está anocheciendo en la India. Recordad el episodio en Infierno. personificada. pues si bien. como veremos. como en este caso. Como veremos en el canto IX. En el recuerdo de su amigo Cassella o en el reproche de Catón. según la cosmología de Dante. La sorpresa de encontrar a Dante vivo en el Purgatorio hace que las almas llegadas a purgar sus culpas se entretengan indebidamente para saciar su curiosidad. Como veremos en el v.con el signo de Libra. en el equinoccio de otoño.

VI. y a Jaime II. Por haber sido excomulgado. muerto en Brindisi. 37) sobre el arrepentimiento. Clemente IV. también llamada Constanza. Mas por haber carecido del auxilio de la fe. fue la madre de Federico II. el hermano de Luis IX. si en el Purgatorio son aproximadamente las seis de la mañana. VII). y tiene que conformarse con el «quia» (el qué) sin preguntarse por otras cuestiones inalcanzables para las fuerzas humanas sin el concurso de la fe. Manfredo quiere decir que si el obispo hubiese leído atentamente el pasaje evangélico (Juan. bajo cuyas tropas sucumbió el joven caudillo gibelino. y la imposibilidad de ver a Dios y satisfacer sus ansias de conocimiento. Esta idea es constante en esta etapa del viaje. y lo mandó enterrar cerca del río Verde. obviamente. su cuerpo enterrado fuera de lugar sagrado fue cubierto de grandes piedras que arrojaron sus barones. cosa que no hace. se encontraban bajo la excomunión. Manfredo va a referirse en los siguientes versos a la no comprobada leyenda acerca de su muerte. Se refiere ahora a sí mismo. y en Nápoles algo después del mediodía. Federico II. Dante utiliza aquí un neologismo. obispo de Cosenza. a algunos hombres de tanta altura intelectual que hubieran podido conseguirlo. en Jerusalén son las seis de la tarde. Manfredo. Esposa de Enrique VI de Alemania (hijo de Federico Barbarroja). vivió hasta 1302. durante un tiempo treinta veces mayor que aquel que duró la excomunión. . hijo natural de Federico II y de Blanca Lancia. pero casi todos coinciden en su atractivo y su nobleza. Contra las doctrinas platónicas o maniqueas. hija de Manfredo. en el confín de la comarca. en cambio. Constanza. pide las oraciones de los vivos para acortar las penas de las almas del Purgatorio. por ser éste de jurisdicción eclesiástica. Bartolomé Pignatelli. tras haber intentado asumir la herencia de su padre y haber luchado encarnizadamente contra el papado (Inocencio IV. ambos en la costa de Liguria. «si dislaga». Debió nacer en torno a 1232 y murió cerca de Benevento en 1266. 40-42 «Tú mismo has visto desear el saber aún más. sin resultado alguno. papa desde 1265 hasta 1288. no hubiese obrado de esta manera.El Purgatorio es la montaña más alta de la tierra. ahora este deseo insatisfecho les atormenta. se muestra muy favorable al personaje. fue sepultado en Nápoles por orden de Augusto (Purgatorio. de quien tuvo a Federico. y Rurbia un pueblecillo. y Dante por su boca. Virgilio. Dante. Alejandro IV y Urbano IV) y contra Carlos de Anjou. Según ésta. Su hija. fue esposa de Pedro III de Aragón. hasta que el obispo mandó trasladarlo fuera de su territorio. que le excomulgó. con su padre. Lerice es un castillo. hora del amanecer. La razón no puede alcanzar el porqué de los designios de Dios uno y Trino. rey de Sicilia. La historiografía de la época trató su figura con comprensible disparidad según sus opiniones políticas. que comparte con los filósofos de la antigüedad el lugar de los no bautizados. y tienen que dar vueltas en torno a la montaña antes de iniciar su penitencia. a pesar de haberse arrepentido de sus culpas antes de morir. Se trata de Manfredo. que le sucedió en la corona peninsular. al que atribuye un arrepentimiento salvador antes de la muerte. En efecto. se trata de un grupo de almas de aquellos que.

Para mirar con satisfacción el camino recorrido o tal vez porque es de buen augurio mirar a oriente para orar. Noli en la Liguria. De Virgilio. al contrario que en el otro hemisferio. pero recordemos que se encuentran en el hemisferio austral. donde se encuentran las almas de aquellos que fueron tardos en el arrepentimiento. con lo que. la traducción del verso sería «se sube a Bismantova y a Cacume». y ve que el sol se alza por su izquierda. Tiene que aguardar el comienzo de su auténtica purgación en el antepurgatorio como todos los tardos en arrepentirse. ya que aún sigue con vida. «El sol salía entre nosotros y el Aquilón. de quien debió ser conocido en su juventud de poeta trovadoresco. es decir. La ladera del monte tenía una inclinación mayor de 45°. el indolente le contestó con palabras de Aristóteles que «sentado se adquiere la sabidurla» a lo que Dante replicó que entonces no habría hombre tan sabio como él. Sanleo está cerca de Urbino. Se trata. que recorre quince grados en una hora. el norte. VI. y perdonando a sus asesinos. Dante se vuelve hacia la playa. El círculo que divide en dos el cielo cristalino es llamado en astronomía Ecuador y está siempre entre el sol y el invierno. aún debía estar vivo en 1299. Antes de la diáspora. Dante y Virgilio han llegado al antepurgatorio. Si el sol estuviese en Géminis se vería la rueda del Zodiaco girar más al norte. porque cuando el sol está en Capriconuo es inviemo en el hemisferio norte. llamado acaso Duccio di Banavia. había subido cincuenta grados. otras dos mientras andaba hasta la montaña y se encontraron el grupo de los excomulgados y hablaban con Manfredo. Virgilio le insta para que no se detenga a pesar de los ruegos de aquellos que vienen a implorarle que lleve al mundo noticias de sus penas. Se cuenta que reprochándole Dante su pereza. Es un eco de la Eneida. es decir.El sol. Arrepentidos de sus pecados. No nos dice nada Dante de en qué círculo debía terminar luego su purificación. aceptada esta lectura. Es ya el mediodía. monte del Lacio cerca de Frosinone. de Belacqua. El perezoso habla irónicamente a Dante por esforzarse tanto en una estéril disquisición astronómica. Otros leen en lugar de «cacume»: "cumbre". En este terceto Dante compara la subida a la que se ven obligados en el Purgatorio con tres de los lugares más abruptos de la geografía italiana. ruborizándose. que sale entre nosotros y el Austro. . el mismo tiempo que estuvo con vida.» En el original «Cástor a Poluce». donde ahora es medianoche. Cacume. El salmo L. como veremos. Cuando Dante temió que Virgilio le hubiese abandonado había pasado una. Bismantova es una montaña de los Apeninos en la región de Reggio. El nuevo grupo que se acerca es uno de aquellos que fueron muertos violentamente y se arrepintieron de sus pecados en el último momento. Belacqua fue tal vez un fabricante de instrumentos florentino contemporáneo de Dante. 554. Según algún documento de la época. o viento sur. a oriente. Marruecos equivale al norte de Africa. El camino que mal supo seguir Faetón con su carro es la eclíptica que lleva los signos del Zodiaco. «Stat ferrea turris ad auras». perdonando incluso a sus verdugos. Obviamente. Los fenómenos del hemisferio austral y boreal son totalmente contrarios. y cuando está en Cáncer lo es en el hemisferio sur. habían pasado tres horas y veinte minutos desde el amanecer. pero ahora el sol se encuentra en Aries.

XXX. tras la batalla de Campaldino. lo que ha dado pie a infinitas conjeturas y controversias. de una noble familia de Fano perteneciente a la facción güelfa. Se trata del valle superior del Arno que ya hemos visto en Infierno. por Ghin de Tacoo (caballero sienés dedicado al bandidaje y citado por Boccaccio en el Decamarón). Es decir. La Mira es un pueblecito entre Padua y Oriaco. repitiendo las jugadas para ver en qué ha consistido su fallo. XXVII). debe tratarse de Pia dei Tolomei. El propio diablo. jurisconsulto del siglo XIII. güelfos de Arezzo. y al parecer. XXII. El de Pisa debe ser Gano Scomigniani. El citado Azzo VIII de Este. hombre de gran reputación muerto en 1301 tras haber profesado como franciscano en Santa Croce de Florencia donde Dante debió conocerlo. No es admisible la opinión de algunos de que Pia muriese de fiebres palúdicas. señor del castillo della Pietra en la Maremma sienesa. en efecto. Irritado el diablo por no haberse podido llevar el alma de Bonconte. muerto a instancias del conde Ugolino della Ghererdesca en 1287. muerto en 1289 ó 1291. Bonconte de Montefeltro era hijo de Guido (Infierno. y podestá de Volterra y de Lucca. se ajusta muy estrechamente a la geografía de la zona. en este pasaje. entre la Romaña y Nápoles. belllsima muchacha sienesa. Benincasa da Laterina. Porque desemboca en el Arno. señor de Pietramala. que se creía había sido fundada por Antenor. Fue hijo del a continuación citado Marzucco Scornigniani. fue muerto. XV. y viuda a su vez de Guido de Monforte (Infiemo. Este cruel Nello había ya estado casado en dos ocasiones. Se trata de una altísima cordillera del Apenino que separa el Val d'Arno casentinense del Val d'Arno superior. su hija Manentessa (esposa luego de Guido Selvatica.Se trata de Jacobo del Cassaro. a cuyo padre conoceremos en Purgatorio. que tuvo lugar el ll de junio de 1289 y en la que tomó parte el propio Dante. 24755). Enemigo acérrimo de los Este de Ferrara. La Marca de Ancona está situada. partidario de los güelfos. en la comarca de Arezzo. que al parecer tenía buenas razones en su rivalidad con Jacobo. en efecto. decide apoderarse de su cuerpo. El Arquiano es un afluente del Arno que nace cerca del famoso convento de Camaldoli fundado por San Romualdo. hasta en el pequeño detalle del pantano. con todo lo que el río llevaba en aluvión. En Padua. Se trata de Guccio dei Tarlati. Es decir. deseando desposarse con Margarita Aldobrandeschi. luchando contra los güelfos. El propio Nello. por uno de los Bostoli. Aunque apenas nos dice nada de ella. XXVII). que acogió a Dante en 1306) y su hermano Federico. Su esposa Giovanna y «los demás». salvo su nombre y los lugares de su muerte y su nacimiento. XII) y de Orsello Orsini. Perteneció al partido gibelino y luchó al servicio de Arezzo contra Florencia. en venganza por haber aquel condenado a muerte a un hermano y a un tío de éste. Otros comentarios le prefieren muerto en 1289. decidió deshacerse de ella arrojándola por una ventana del apartado castillo de la Pietra (1297). muriendo en la batalla de Campaldino. desposada con el despótico Paganello Panochieschi. con la posible intervención de Malatestine de Rímini (Infierno. ni que la causa de su muerte fuera su infidefdad o los celos de su marido. que se ahogó en el Arno. a quien encontramos en Paraíso. fue muerto a traición por sicarios de Azzo VIII. príncipe troyano (Eneida I. a causa de su postrer arrepentimiento. Federico Novello. Dante. .

Su fortaleza consistió en hacer las paces con el temible Ugolino, tras la muerte de su
hijo, para facilitar la reconciliación entre las
facciones rivales.
Orso degli Alberti, hijo del conde Napoleón que vimos en Infierno, XXXII, fue muerto por
su primo Alberto en 1286. La familia
de los Alberti di Mangona, a la que ambos pertenecían, padeció un verdadero destino
trágico durante varias generaciones.
Pier da la Braccia, o Pierre de la Brosse, fue un famoso médico francés de los reyes
Luis IX y Felipe III. En 1276 acusó a la
segunda esposa de éste, Maria de Brabante, de la muerte del primogénito, que Felipe habia
tenido de su primera mujer, para asegurar
la sucesión de su hijo, luego Felipe el Hermoso. A su vez la reina acusó a Pierre de
estar en tratos con el rey Alfonso X de Castilla, y
Felípe III le mandó ahorcar por traición, pues Castilla y Francia se encontraban en
guerra (1278). Otros comentadores aseguran que la
reina denunció al médico por haber atentado contra su castidad.
Que se arrepienta de su falsa acusación antes de morir (no lo hizo hasta 1321) si no
quiere ir a parar a un lugar peor que éste
donde se encuentra su víctima, es decir, en las Malasbolsas donde se codean los falsos
acusadores.
En Eneida, VI, 376, escribe Virgilio «Desine fata deum flecti sprerare precando», donde
parece negar la posibilidad de cambiar
el designio divino mediante la oración.
Porque eran paganos.
Se trata, como veremos, del alma del trovador Sordello de Goito, mantuano
nacido a comienzos del siglo XIII. La vida de Sordello es digna de la mejor
novela de aventuras. Al parecer, raptó a la bella Cunizza da Romano, a quien
veremos más adelante, hermana de Ezzelino III, y esposa de Ricardo di S.
Bonitafio, a cuyo servicio se encontraba el poeta. Huyendo luego de la venganza
del noble anduvo errante por las principales cortes de la época, siendo muy
apreciado como hombre de armas y como poeta por Carlos de Anjou. En 1266 se
encontraba prisionero en Navarra y fue liberado poco después por intercesión del
papa Clemente IV. En 1269, ya liberado, obtuvo cinco castillos en recompensa a
sus servicios, muriendo poco después.
Escribió su brillante obra poética en provenzal, y aparte de numerosos poemas de carácter
amoroso, compuso una célebre obra titulada
Ensanhament d'onor en la que pasaba revista a la mayor parte de los soberanos de su
tiempo. Esta es al parecer una de las principales
razones que le movieron a Dante a encomendarle papel tan preeminente en su obra, pues
como veremos en el siguiente canto es
Sordello quien guía a los otros dos poetas al valle de los reyes. Dante lo cita en «De
vulgare eloquentia» como poeta y orador político.
Virgilio iba a comenzar su respuesta a Sordello con algo así corno «Mantua me vio
nacer...» cuando es rápidamente
interrumpido por el trovador.
La invectiva de Dante contra las discordias políticas de Italia parece estar inspirada
en el propio Sordello.
Los paisanos de una misma ciudad, desgarrados entre las facciones politicas de su
tiempo.
«¿De qué vale que Justiniano te hubiera dado prudentes leyes si ahora no hay nadie para
aplicarlas?»
Los italianos deberían consentir la autoridad imperial que unificaría la multiplicidad
de estados siempre en discordia.
Se refiere al precepto evangélico (Mateo, XXII-21): «Dad al César lo que es del César y
a Dios lo que es de Dios.»
Probablemente se refiere a los religiosos ávidos de riqueza y poder.
Alberto I de Austria, hijo del emperador Rodolfo. Fue elegido para la dignidad imperial
en 1298 y muerto en 1308 por Juan de
Suabia. Nunca estuvo en Italia, donde el imperio se consideró vacante desde la muerte de
Federico II hasta la llegada de Enrique VII.

Dante le reprocha su desinterés y su abandono de las cosas de Italia en manos de
Bonifacio VIII. Dante amenaza con el castigo divino
a su descendencia, en este caso el citado Enrique VII.
Tanto Rodolfo como Alberto se dedicaron a los asuntos de Alemania, despreocupándose de
Italia, el jardín del imperio.
Dante ahora pasa revista a una serie de familias italianas célebres por sus opiniones
contrarias, bien fueran de ciudades
diferentes, bien de la misma ciudad. La identificación de estas familias ha sido bastante
discutida por los comentaristas. Los Capuletos
y Montescos no está claro que sean los mismos que recoge la leyenda de Romeo y Julieta,
de Verona. Los Monaldos y Filispescos
eran de Orvieto.
Posesión de la antigua familia gibelina de los Aldobrandeschi, ahora en decadencia, que
había pasado al poder de Siena.
Roma invoca la presencia del emperador como garantía del poder civil.
Dios, o mejor, el propio Cristo
Dante debe aludir al romano Claudio Marcelo (cónsul en el 50 a.C.), acérrimo enemigo de
la política de César, y aquí tomado
como ejemplo de oposición a la política imperial.
En efecto Florencia había cambiado de constitución política en 1282, 1293 1295, 1300,
1301, y a partir de este año la política
florentina está como sabemos marcada por las discordias entre güelfos blancos y negros, y
posteriormente de 1303 a 1308, por las
distintas facciones de negros hasta la muerte de Corso Donati. También hace referencia a
los continuos exilios.
Según los usos del tiempo, los mayores en dignidad abrazaban a los menores por el
cuello; los que tenían una pareja condición se
abrazaban estrechándose la espalda; los menores abrazaban a los mayores en los muslos o
en las rodillas. Los primeros abrazos que se
cruzan Sordello y Virgilio son los de dos simples paisanos que se encuentran. Al conocer
ahora Sordello al autor de la Eneida, le
demuestra toda su reverencia.
«Me encuentro en el infierno no por haber cometido falta alguna, sino por no haber
conocido la doctrina de Cristo.»
No está del todo claro por qué razón se encuentra Sordello en el antepurgatorio. Algunos
opinan que se encuentra entre los
muertos de muerte violenta, pero no es probable que Sordello muriese asesinado.
Se refiere, como veremos, al pequeño valle en que descansan los grandes monarcas.
Nótese el carácter alegórico de las palabras de Sordello. Sólo con la luz de la gracia
es posible el progreso hacia la perfección
espiritual. Sin esta luz bien se puede bajar, y caer de nuevo en el pecado, o dar vueltas
sin emprender el camino de la purificación.
Porque Virgilio no conoce las leyes del Purgartorio.
La elección del «Salve Regina» puede estar justificada porque son reyes o grandes de la
tierra quienes la entonan.
Comienza ahora un largo repaso a los principales monarcas que reinaron en la segunda
mitad del siglo XIII. El trovador Sordello
había compuesto un planto a la muerte del caballero Blacatz, en el que afirmaba que con
la muerte de éste se acababan las virtudes
caballerescas, a invitaba a los reyes europeos de la anterior generación a comerse su
corazón para que heredasen su valentía.
Rodolfo de Austria, a quien ya había aludido en el canto anterior por desatender los
asuntos italianos. Fue emperador de
Alemania entre 1283 y 1291, habiendo derrotado su candidatura las pretensiones imperiales
de Alfonso X de Castilla.
De su sucesor Enrique VII.
Otokar II Bohemia, que había sido en el mundo enemigo del anterior. El Molda es el río
Moldava, el Albia es el Elba. Fue rey
desde 1253 y murió en 1278. Valiente en la guerra y tirano como gobernante, se le
atribuye el haber aconsejado a Carlos de Anjou el

asesinato de Corradino (Purgatorio, XX). Dame afirma que ya de joven era mejor que su
hijo en edad adulta.
Wenceslao IV, nacido en 1270, rey de Bohemia a la muerte de su padre. Murió en 1305,
dejando una fama, acaso injusta, de vida
corrupta.
Felipe III de Francis, el Atrevido que conversa con Enrique I de Navarra. Nació en 1244
y sucedió a su padre Luis IX en 1270.
Fue padre de Carlos de Anjou y de Felipe IV, murió en 1285, derrotado por Roger de Lauria
en su lucha contra los aragoneses. El
detalle de su nariz chata lo confirma la iconografía de la época.
Enrique I de Navarra, el Gordo, sucedió a su hermano Tebaldo (Infierno, XXII) en 1270 y
murió en 1274. Su hija Juana fue
esposa de Felipe IV el Hermoso.
El mal de Francis es el citado Felipe IV.
Pedro III de Aragón, llamado el Grande. Fue hijo de Jaime I al que sucedió en 1276.
Casado con Constanza, hija de Manfredo
(Purgatorio, III), fue rey de Sicilia tras la rebelión de las Vísperas Sicilianas en
1282. Murió en 1285. Fue un rey muy afamado por su
virtud, fortaleza y sabiduría.
El narigudo es Carlos I de Anjou, hermano de Luis IX, nacido en 1220. Lo conocemos ya
como rival de Manfredo al que derrotó
en la batalla de Benevento. Coronado rey de Nápoles por el papa, murió en 1285. La
postura de Dante con respecto al personaje es
bastante ambigua (Purgatorio, XX, Paraíso, VIII).
El sucesor de Pedro III fue su hijo Alfonso III, que murió a los veintisiete años en
1291 dejando tras sí mala fama, tras seis años
de reinado. Es posible que Dante aluda aquí al hijo menor, Pedro, muerto muy joven, antes
que su padre.
Jaime II de Aragón y Federico II de Sicilia comparten el desprecio de Dante por sus
figuras como gobemantes.
Dios mismo
Lo dicho sobre la sucesión de Pedro III vale para la de Carlos de Anjou, Carlos II que
gobemó indignamente Apulia y la
Provenza, región que Carlos I había heredado por su matrimonio con Beatriz, hija del
último duque.
Quiere decir Dante que tanto menor es Carlos II de Anjou en relación a su padre Carlos
I, como éste lo es respecto a Pedro III; o
literalmente: cuanto Constanza, su esposa, tiene mayor razón de envanecerse de su marido,
que la citada Beatriz y Margarita de
Borgoña, segunda mujer del de Anjou, la tienen para hacerlo del suyo.
Enrique III de Inglaterra, muerto en 1272, príncipe inepto y débil a quien sucedió
Eduardo I, Ilamado el Justiniano inglés. En el
planto de Blancatz Sordello, recomendaba a Enrique que comiese grandes cantidades de
corazón del héroe, para que le infundiese
valor.
Guillermo VII Sapalunga, marqués de Monferrato, que ocupa una posición más baja que los
monarcas. Murió en 1292 tras una
rebelión popular, encerrado en una jaula. Para vengarle su hijo hizo la guerra de la
ciudad de Alejandría, en la Liguria, perdiendo
algunas tierras en su posesión de Monferrato y Canaves.
«Te lucis ante terminum, rerum Creaton», himno compuesto por San Ambrosio y que se canta
a la hora de completas para
implorar protección frente a las tentaciones nocturnas.
19-21 La necesidad de aguzar bien los ojos viene dada por el peligro de interpretar de
una forma errónea una alegoría en
apariencia muy simple. En realidad, las almas del Purgatorio ya no necesitan pedir la
ayuda divina para vencer la tentación; pero con
ello se quiere alegorizar la necesidad de la oración para las almas que en la tierra
emprenden el camino de la penitencia.

Representación de la justicia y la misericordia divinas. Las espadas truncas son la
defensa contra la tentación, de la que el
hombre puede defenderse, pero a la que no puede atacar.
Ugolino Visconti, hijo de Giovanni Visconti y de una hija de Ugolino della Gherardesca,
¡unto al que ocupó el gobierno de Pisa
en 1285. De las discordias entre ambos se aprovehó el arzobispo Ruggieri. Tuvo un papel
de suma importancia en las discordias entre
güelfos y gibelinos en Toscana. Murió en 1296. Fue gobemador de Gallura, en Cerdeña.
Acaso Dante lo conociera en el cerco de
Caprona en 1289 (Infierno, XXI) o acaso en la misma Florencia. Ambos compartían las
mismas ideas güelfas.
¿No había advertido Sordello hasta ese momento que Dante estaba vivo? Su sorpresa y el
no haber preguntado nada al
encontrarse así lo hace suponer.
Sordello se vuelve a Virgilio, como pidiendo una explicación; Nino Visconti a Conrado
Malaspina, de quien hablaremos más
adelante.
Su hija Juana había nacido en torno a 1291 de su mujer Beatriz de Este y tuvo a la
muerte de su padre una vida llena de
sinsabores, muriendo alrededor de 1339.
La mujer de Nino, Beatriz de Este hija de Obizzo II, casó tras la muerte de aquél con
Galeazzo, hijo de Mateo Visconti, señor de
Milán, en 1300. Las «Blancas tocas» eran la indumentaria propia de las viudas.
La víbora del escudo de los Visconti de Milán, gibelinos, honrará menos la
tumba de Beatriz que el gallo del escudo de los Visconti de Pisa, güelfos (recordemos que Nino había sido gobemador de Gallura, en Cerdeña). Víbora y
gallo se oponen también como simbolos negativo y positivo, respectivamente.
Las virtudes teologales. Las otras cuatro, como ya sabemos, son las cardinales.
Conrado Malaspina fue hijo de Federico I, marqués de Villafranca, que vivió hasta 1294.
Villafranca se encontraba en el centro
de Val de Magra, en la comarca de Lumiguiana.
Conrado Malaspina el Viejo vivió en la primera mitad del siglo XIII.
Se preocupó tanto de favorecer a los suyos que no se preocupó de salvar su alma.
En efecto, Dante no visitó las posesiones de los Malaspina hasta 1306.
La casa de los Malaspina, en efecto, fue conocidísima en toda Europa, tanto por su valor
como por su liberalidad con los
trovadores.
La inclinación natural y la educación.
¿De nuevo un ataque al papado?
Conrado predice a Dante que no pasarán siete años sin que conozca personalmente la
virtud de los Malaspina. En 1306, en
efecto, Dante fue huésped de dicha familia, con la que, como hemos visto, se muestra
especialmente generoso en sus alabanzas.
La Aurora estaba desposada con Titón, que alcanzó de los dioses el don de la
inmortalidad, pero no de la juventud,
convirtiéndose en un eterno anciano.
Dante nos dice que en Italia está amaneciendo en estos momentos, alzándose con la
constelación de Piscis, o de Escorpión según
otros comentaristas, mientras aquí en el Purgatorio son alrededor de las tres de la
mañana.
«Me venció el sueño porque aún me pesaba el cuerpo con sus necesidades materiales.»
Recordemos que los cinco son Virgilio,
Sordello, Nino, Conrado y el propio Dante.
Recordemos ya la citada fábula ovidiana de Progne y Filomena.
El águila del sueño le recuerda a Dante la que Zeus enviara al monte Ida -acaso él mismo
metaforseado- a raptar al bello
Ganimedes para que le sirviera de copero en el Olimpo.
La esfera del fuego se suponía colocada entre la del aire y el cielo de la luna.
Dante se refiere a la leyenda según la cual, profetizada la muerte del joven Aquiles si
marchaba a la guerra de Troya, Tetis, su

madre, le condujo mientras dormía de la custodia del centauro Quirón a la ciudad de
Squira, donde fue disfrazado de muchacha y
educado como tal, hasta que Ulises vino a buscarle y supo astutamente reconocerlo,
ofreciendo a las muchachas ricos presentes entre
los cuales había deslizado un puñal, que el joven héroe se apresuró a recoger, sin poder
ocultar su instinto bélico.
Es decir, al verdadero Purgatorio, pues hasta el momento Dante y Virgilio han estado
recorriendo el Antepurgatorio.
Eran las ocho de la mañana del 11 de abril.
Lucía, símbolo de la gracia iluminante (Infierno, II, 97) que mientras él soñaba con el
vuelo en las garras del águila le había
realmente transportado hasta la puerta del Purgatorio.
Ya que todo este pasaje alegoriza el sacramento de la penitencia, el ángel guardián
acaso represente al sacerdote. La espada
puede significar la justicia o las palabras del sacerdote que mueven a la penitencia.
El primer peldaño alegoriza el examen de conciencia; el segundo, la confesión
propiamente dicha; el tercero, la satisfacción de la
penitencia.
La firmeza de la autoridad eclesiástica.
Una por cada uno de los pecados capitales que se purgan en las siete cornisas del
Purgatorio. Como veremos, Dante se verá libre
de ellas, una por una, a medida que vaya completando su ascensión.
El color del hábito simboliza la humildad del sacerdote.
De las dos llaves, la de oro simboliza la autoridad derivada de Dios para perdonar los
pecados; la de plata la ciencia y prudencia
del sacerdote para examinar y juzgar las faltas.
Que fuese más incliado a la indulgencia que al rigor.
Quien aún tuviese nostalgia del pecado.
La historia la cuenta Lucano (Farsalia, III, 154-55). César quiso apoderarse del tesoro
público custodiado en la roca Tarpeya al
cuidado de Cecilio Metelo. Expulsado de allí éste y poniendo César las manos en el
tesoro, la roca resonó en señal de protesta ante el
atropello.
El famoso Te Deum, himno de acción de gracias, se atribuye a San Ambrosio y a San
Agustín.
Recordemos la prohibición angélica de volverse hacia atrás que vimos en el canto
anterior.
Tienen que caminar procurando no chocar con las estrechas paredes, ambiando de lado
según los vericuetos del camino.
Sobre las diez y media de la mañana. Han pasado dos horas desde el despertar del poeta a
la puerta del Purgatorio, hasta la
llegada al primer círculo.
De tan escarpada como era no podía ser escalada.
32 y ss. Escultor griego del siglo V a.C., famoso por su canon dórico. Estos relieves,
ya en el suelo, ya en las paredes del círculo,
lo superan con creces, pues su escultor es, obviamente, el propio Dios. En ellos
encontramos ejemplos de mansedumbre, y el primero
de ellos está, como siempre en el Purgatorio, referido a María; en este caso se trata de
la Anunciación.
55-69 La segunda historia esculpida es la de David bailando ante el arca de la Alianza
(Samuel, II, VI, 21-22) cuyo contacto
indebido podía causar la muerte del infractor (v. 57). La escena representa también a
Micol, esposa de David, avergonzada ante la
conducta de su esposo que considera impropia de un rey.
El oído decía «no», pues no se escuchaba nada; pero la vista decía «sí», tal era la
perfección de la escultura.
La tercera historia, que Dante sigue paso a paso, fue atribuida a Trajano por Dion Casio
(XIX, 5). Fue muy difundida en la Edad
Media.

El papa Gregogio Magno, según se pensaba en tiempos de Dante, consiguió que Dios sacase
a Trajano del Infierno, que como no
bautizado le estaba destinado, y lo llevase al Paraíso, donde le encontraremos (Paraiso,
XX), lo que hace suponer en él afinidades con
el cristianismo de todo punto improbables.
En el original, «giustizia vuole a pietà mi ritene».
Dios, que ha existido antes que cosa alguna.
Las almas de los soberbios, aplastados por el peso de las piedras que les humillan.
Es decir, en la superación de la pena, tras cumplir el castigo.
Las penas del Purgatorio, por duras que éstas sean, no seguirán tras el Juicio Final.
En el original: «già scorger puoi come ciascun si picchia», que algunos explican como si
los condenados fueran golpeándose el
pecho. Como veremos, esta actitud se contradice con el propio castigo al que están
sometidos.
El canto comienza con una paráfrasis del Padrenuestro, puesta en boca de los soberbios,
casi como una cura de humildad.
«No que estés dentro de los cielos, pues estás en todas partes, sino porque aquí
demuestras más tu poder y tu amor hacia los
ángeles.»
La caridad divina.
Las almas del Purgatorio ya no pueden pecar, pero de igual manera que tas reciben las
plegarias de los vivos, ruegan a su vez
para que éstos no caigan en tentación.
La oscuridad del pecado.
Virgilio.
Está hablando Omberto Aldobrandeschi, hijo de Gughelmo, famoso gibefino muerto a
mediados del siglo XIII. Omberto, señor
de Campagnatico, castillo cercano a Siena, se dedicó al bandidaje y fue muerto por los
sieneses en 1259, o bien defendiendo su
castillo, o según otros ahogado en su lecho. Los Aldobrandeschi fueron, en efecto, una
antiquísima y soberbia familia feudal.
Dante, que se sabe de carácter altivo y soberbio, reconoce en el círculo de los
soberbios su propio lugar en el Purgatorio
(Purgatorio, XIII).
Oderissi da Gubbio, miniaturista de la segunda mitad del siglo XIII muerto en 1299 y
conocido de Dante. Trabajó para los papas
y fue muy celebrado en su tiempo.
Nada sabemos apenas de este Franco de Bolonia, acaso fuera un alumno de Oderisi, lo que
pondría aún más de manifiesto la
aprendida humildad de éste.
Estaría en el Antepurgatorio.
La fama del artista dura poco, a menos que le siga una época de decadencia, con lo cual
su nombre queda preservado más largo
tiempo.
Para ejemplificar lo dicho anteriormente, Dante se vale, por boca de Oderisi, de dos
ejemplos, tomados uno de la pintura y otro
de la literatura. El pintor florentino Cimabue, representante aún de la influencia
bizantina, fue superado totalmente por las nuevas
formas plásticas de Giotto, por quien Dante mostró gran admiración. Guido Cavalcanti
superó a su maestro Guido Guinizzelli, y a su
vez será superado por otro poeta, acaso el propio Dante.
El original «anzi che tu lasciassi il 'pappo' e'1 'dindi'» hace referencia al lenguaje
infantil.
El de las estrellas fijas, que según Convivium, II, XIV, II, tarda 360 siglos en
completar su vuelta.
Provenzano SaJviati, de Siena, jefe de los gibelinos toscanos, vencedor en Montaperti.
Muerto en la batalla de Colle di Valdelsa
(1269). Fue decapitado por los florentinos. Dice la leyenda que el diablo había
profetizado a Salviati que su cabeza sería la más alta de

los sieneses. Él creyó asegurada la victoria, pero su cabeza entró en Siena en lo alto de
una pica. Vueltos al poder los güelfos, borraron
toda la fama que de él quedaba en la ciudad.
Porque se vende por dinero.
El Sol.
133-38 Carlos de Anjou había, en efecto, hecho Prisionero a un amigo suyo, por cuyo
rescate exigía una suma desorbitada.
Salviati, no disponiendo de esa cantidad, se puso a mendigar públicamente en la Plaza de
Siena.
140-41 Oderisi profetiza tal vez la necesidad que tendrá Dante de mendigar en el exilio.
25-63 Se abre aquí una larga serie de estrofas acrósticas; las cuatro siguientes
comienzan con V; las cuatro siguientes con 0; las
cuatro siguientes con M, dando como resultado Vom, es decir, «hombre». En los versos 6163 aparecen las tres variantes. En toda la
serie se recogen los ejemplos de soberbia castigada que, esculpidos en el suelo de la
comisa, aleccionan a los soberbios. Según algunos
comentaristas, los cuatro primeros son los soberbios contra Dios, castigados por él
mismo. El segundo grupo los que causaron su ruina
con su propia vanagloria. El tercero es el grupo de los soberbios contra el prójimo,
castigados por sus propias víctimas.
Briareo, que se sublevó contra los dioses olímpicos.
Marte, Palas Atenea y Apolo, luchando contra los gigantes.
La torre de Babel.
Niobe, que se ensoberbeci6 ante Latona por tener siete hijos y siete hijas, mientras que
ésta sólo tenía a Apolo y Diana, que
exterminaron a los nióbidas, fue convertida en piedra.
Saúl se suicidó tras su derrota en Gelboé a manos de los filisteos. David maldijo aquel
valle con la sequía (2 Samuel, 121).
Aracne, que desafió a Atenea a tejer y fue convertida en araña por la diosa.
Roboán, hijo de Salomón, tuvo que huir del pueblo, sublevado contra él por no haber
querido, en su arrogancia, disminuir los
impuestos (1 Reyes, XII, 1-18).
Erifile fue muerta por su hijo Alcmeón en venganza por haber traicionado ésta a su
esposo Anfiarao, que dada su condición de
adivino (Infiemo, XX, 31-39), sabía que moriría en caso de acudir a luchar contra Tebas.
Argia, mujer de Polinice, ofreció a Erifile un
collar si conseguía que su esposo acudiera a la batalla, como en efecto hizo, provocando
la presagiada muerte del esposo (Esta cio,
Tebaida, II, 265 ss.; IV, 187 y ss. También en Metamorfosis y en Eneida).
El rey asirio Senaquerib se había burlado de la confianza del rey Ezequía en el Dios de
los hebreos. Un ángel exterminó su
ejército y sus hijos le asesinaron (2 Reyes, XIX; Isaías, XXXVII).
Tamiris, reina de los masegetas o escitas, a quien el persa Ciro había matado a su hijo,
se vengó de éste, una vez derrotado,
cortándole la cabeza. Dante lo cita de Orosio (Historia,II, 7-6), que debe inspirarse en
un pasaje de Herodoto.
Holofernes, decapitado por Judit en el cerco de Betulia.
El último ejemplo es el de la soberbia Troya incendiada y arrasada por los griegos. Este
terceto resume no sólo el acróstico, sino
los tres tipos de soberbia a los que hemos aludido anteriormente.
El ángel guardián del primer círculo, que borrará a Dante la primera P de su frente.
Han pasado seis horas del día. Ha pasado, pues, la hora del mediodía cuando los dos
viajeros se aprestan a subir a la segunda
cornisa.
Eco de Mateo, XXII, 14: «Muchos son los llamados y pocos los elegidos.»
La iglesia de San Miniato domina la ciudad de Florencia (la irónicamente llamada «bien
guiada») al otro lado del Arno, que es
preciso cruzar por el puente llamado Rubaconte, por el podestá que comenzó su
construcción. El sumario y las pesas hacen referencia

a dos grandes escándalos que entre la magistratura y los comerciantes respectivamente
tuvieron lugar en Florencia, ambos en 1299.
Principio de la primera bienaventuranza del Sermón de la Montaña (Mateo, V, 3). A pesar
del plural en el original «voci», debe
ser entonada por un solo ángel, como en el resto de las cornisas.
Los viajeros han llegado al repecho donde se purga el pecado de la envidia Éste es
lógicamente menor que el primero, porque al
tener la montaña forma cónica va disminuyendo hacia la cumbre.
A continuación tres casos de amor al prójimo, como ejemplos en contra de la envidia. El
primero referido a María, hace
referencia a las bodas de Caná.
El siguiente ejemplo hace referencia a la proverbial amistad entre Orestes Pílades,
que se hizo pasar por su amigo para salvarle la vida.
El tercer ejemplo son palabras del propio Jesús en el Sermón de la Montaña (Mateo, 44):
«Amad al que os ofende.»
Se trata de una práctica común en cetrería para amansar a las aves de presa. Da cuenta
de ello Federico II en «De arte
Venendibus cum avibus».
Para evitar que Dante corra peligro de caerse.
De la Ciudad de Dios, o Jerusalén Celeste.
Sapía dei Salvani, era tía del Provenzán ya conocido por nosotros (Purgatorio, XI),
esposa de Ghinibaldo di Saracino (Infierno,
XXXI). Envidiosa de la prosperidad de éste en Siena, al parecer mostró su satisfacción
ante la derrota y vergonzosa muerte del
sobrino. Murió en 1274.
La batalla de Colle tuvo lugar en 1269, como hemos visto, entre los florentinos güelfos
y sieneses gibelinos, con la derrota de
estos últimos.
La derrota de los sieneses, que ya estaba predestinada por Dios.
Según la fábula, el mirlo viendo un buen día ya a finales de enero canta «ya no te temo,
Dios, pues salí del inviemo», cuando lo
peor está aún por pasar.
Piero da Campi, llamado Pettinaio a causa de su profesión de vendedor de peines. Al
parecer, murió a los ciento nueve años en
1289 con una extraña fama de santidad. Compraba peines en Pisa y en Siena y tiraba los de
mala calidad, pues decía que podía ser
engañado, pero no engañar a su vez.
De nuevo los temores de Dante de ser condenado a purgar su soberbia al parecer con
razón, según algunos contemporáneos
suyos.
En estos últimos versos alude Sapia a dos empresas descabelladas de lo sieneses, que
acabaron en fracaso estrepitoso. La una es
la construcción de un puerto -Siena, recuérdese, es una ciudad del interior- en Telamón,
localidad muy insalubre. La otra era la
búsqueda infructuosa de un río subterráneo llamado Diana, que abasteciera de agua a la
ciudad.
«Los almirantes», acaso los encargados de la construcción del puerto que, junto al
dinero, el tiempo y las esperanzas, perdieron
la vida a causa de la malaria tan frecuente en Telamón.
Los que hablan son: primero (v. 10), Guido del Duca, de la familia de los Onesti, de
Rávena, que dejó una gran fama de hombre
envidioso y murió en 1245; el otro (v. 25) es Riniero dei Paolucci, señor de Calboli,
güelfo de la región de Romaña. Murió en una
batalla en 1296.
Monte del Apenino en que nace el Arno.
Nótese el tono de humildad que, tras la visita al círculo de los soberbios, adopta Dante
para referirse a su, por el momento
(1300), corta carrera literaria.
31-33 El Arno nace en la región más abrupta e intrincada de los Apeninos (macizo
del que los antiguos pensaban que Sicilia se había desgajado por un

terremoto). El Peloro es el cabo de Faro, en dicha isla.
El sol evapora el agua del mar formando las nubes, que luego van a originar las lluvias
de las que se generan los ríos.
Porque el lugar impulse naturalmente al mal a sus habitantes, o por
la costumbre
arraigada en éstos.
Circe es la famosa hechicera que convertía en bestias a los hombres d Ulises.
Se refiere ahora a la ciudad de Arezzo.
Los lobos son ahora los florentinos, más malignos aún que los perros aretinos.
Ahora se refiere a Pisa.
El propio Rinier, que debe escuchar la maldad de su sobrino.
Ahora se refiere a Dante.
El sobrino de Rinier es Fulcieri da Calboli, podestá en varias ciudades italianas que
gobernó con gran crueldad Florencia en
1303, en nombre de los negros y dirigiendo una feroz represión contra blancos y
gibelinos.
Recuérdese que Dante no ha contestado aún a la pregunta de Guido al principio del canto.
En el original, «là "v" é mestier di consorte divieto». Es decir, bienes que quien los
obtiene no quiere compartir con nadie.
Veremos esta cuestión en el próximo canto.
En la Rornaña. Ahora es esta comarca la que va a sufrir la repulsa de Dante por medio de
Guido, que lamentará la decadencia de
las grandes familias feudales.
Lizio da Valbona vivió en la segunda mitad del siglo XIII y fue amigo de Riniero. Arrigo
Mainardi vivió en los primeros años
del siglo, y fue amigo de Guido.
Pier Traversaro, de Rávena, gibelino muerto en 1225. Guido di Carpigna, e Montefeltro,
güelfo muerto hacia 1289.
Fabbro del Lamberza, gibelino, podestá de varias ciudades, murió en 1259 y tuvo gran
fama de hombre sabio.
Bernardino di Fosco, era de origen humilde, y llegó también a ser podestá en varias
ciudades. En 1240 defendió Faenza contra
Federico II.
Guido da Prata vivió entre los siglos XII y XIII.
Ugolino de Azzo era toscano, de la familia Ubaldino; murió en 1293.
Personaje casi desconocido.
Dos principales familias de la Romaña, famosas, como dice Dante, por su forma de vivir
los ideales caballerescos.
Pequeña ciudad cerca de Forlí, famosa por la liberalidad de sus caballeros. Su familia
acaso aluda a los Mainardi (v. 97) o a una
antigua familia extinguida en 1177.
La estirpe de los Malvicini, condes de Beguacavallo se había reducido en 1300 a tres
hijas, una de ellas esposa de Guido Novello
da Polenta. Los herederos de las otras dos ciudades son indignos de sus antecesores.
Señores gibelinos de Faenza, que mejorarán de condición cuando haya muerto su demonio,
Maghinardo (Infierno, XXVII,
50-51).
Ugolino dei Fantolín, güelfo de Faenza, a quien los hijos no podrán deshonrar, pues no
tuvo descendencia.
Una vez terminado el discurso de Guido y dejados atrás este grupo de envidiosos, los
viajeros escuchan en el aire unas voces que
amonestan contra la envidia. La primera es la de Caín, cuyo estigma en la frente impide
que le mate nadie (Génesis, IV, 14).
Aglauro, hija de Cécrope, rey de Atenas, fue convertida en piedra por oponerse a los
amores de su hermana, a quien envidiaba,
con el dios Hermes (Metamorfosís, II, 708-832).
La del Sol, que parece oscilar entre los trópicos.
Comienza la tarde en el Purgatorio. En Italia era la medianoche.
Que el del Sol.

«Otra» es otra mujer. las de los iracundos. V. Bonifacio VIII hablaba del Sol y la Luna. Las visiones eran verdaderas. 7). por lo que Dante pide al cortesano que le explique la causa de que el mal se enseñoree de la tierra una inclinación forzada por los astros. que les mostrará el paso a la tercera. Los astros únicamente influyen en los impulsos iniciales de una acción. condena la confusión del poder espiritual y político que ha llevado a cabo el papado de su época. que relata Valerio Maximo (V. Dante había escrito sobre el tema en su obra «De Monarchia». Sin la libertad no habría ocasión para el castigo o la recompensa a las acciones humanas. De él se conservan algunas anécdotas que demuestran su rectitud. VII. como el amor divino que se acrecienta al repartirse. que disminuyen al compartirse. a la imprecación de Guido del Duca contra la Romaña. como veremos. La primera es la de Jesús niño. Marco de Lombardía. La segunda visión corresponde a una anécdota de Pisistrato. gibelino. pero luego consigue obrar libremente. Ambas frases son cantadas por el ángel. I. Notar cómo en este paso Dante ya no advierte la desaparición de la P correspondiente. El ángel guardián de la segunda cornisa. Dante es sorprendido por tres visiones que ejemplifican la mansedumbre. Dante mezcla aquí un eco de la escritura. La cualidad de joven atribuida al santo no procede de la escritura. Dante aprovecha la subida para aclarar una duda surgida de las palabras de Guido del Duca (Purgatorio. 3-8) con una explicación de Santo Tomás a una alegoría que contiene dicho pasaje. y la pezuña partida representa la distinción entre el bien y el mal. tirano de Atenas por cuyo patronato lucharon Atenea y Poseidón. entre lo espiritual y lo temporal. pero únicamente en su interior. sin perder por eso su libertad.El rayo se refleja con un ángulo igual al ángulo de incidencia. nunca la determinan. Este personaje fue. y vivió en la segunda mitad del siglo XIII. El poder público debe orientar a los hombres hacia el bien. para el de Aquino. Beati misericordis. perdido en el templo de Jerusalén (Lucas. Habla. El humo simboliza que la ira ofusca el entendimiento de no puede discernir el bien del mal. mientras la piedra cae verticalmente. cuyo poder venía como un reflejo del poder de Roma. II. Lo que da pie a una obvia disquisición dantesca sobre la diferencia de los bienes materiales. es el comienzo de la quinta bienaventuranza (Mateo. político y diplomático que frecuentó a los soberanos del norte de Italia. «bienaventurados los misericordiosos». distinción que los papas han olvidado. para referirse al papado y al imperio. sino de la iconografia. XI. Al llegar a la tercera comisa. ext. y los bienes espirituales. 48). La tercera escena es el martirio del protomártir San Esteban que éste acepta perdonando a sus asesinos (Hechos. XIV). 54-60). Frente a los «dos soles» aquí citados. según los antiguos comentaristas. o más bien se debe al propio carácter de los hombres. La ciudad auténtica es la Civitas Dei agustiniana. La observación de Marco de que la gente no se inclina a la virtud. En efecto. Los hombres están sujetos a Dios. Al principio el alma encuentra ciertas dificultades para vencer el influjo de los cielos. y dan motivo a la envidia. 2). Goza tú que vences se refiere a la victoria sobre la envidia. «rumiar» significa conocer bien la doctrina. . Marco Lombardo. A los bienes terrenales. un sabio cortesano.

Llora más la muerte de su madre que la de Turno. El tercer ejemplo procede del propio Virgilio (Eneida. Al pasar al circulo cuarto Dante se encuentra libre del peso de otra de las P que el ángel portero había marcado en su frente. sino Progne. Amata. como los escolásticos. 12-13. en venganza. VI) y que gozó de amplísima fama. mujer del rey Latino y madre de Lavinia. «semplice» equivale tal vez a «leal». el tío de Ester. muerta en 1315. y tenía connotaciones muy negativas. Así debían hacer los sacerdotes cristianos (Números. pues estaban encargados del culto hebreo. que acaso hubieran podido evitarse. III-VII). temiendo que ésta. La primera es la historia de las hermanas Progne y Filomena. en forma de influencia astral. siendo al fin condenado a muerte. distingue una ira mala y otra buena. y a la población judía. Cuando no son los sentidos los que mueven a la facultad imaginativa (aquí «la fantasía») es una fuerza («una luz») que procede del cielo. Según la leyenda. XVI. Los levitas no podían poseer bienes terrenales. no dejó muy buena fama entre sus contemporáneos. a quien su hija estaba prometida. donde se refugió al ser expulsado de Reggio por ser gibelino. sólo podría llamarle «El padre de Gaia». Guido da Castel. ministro del rey Asuero (Ester. 595-607). Sorprendido Marco de que Dante no conozca al buen Gherardo da Camino. que relata Ovidio (Metamofosis. por quien fue excomulgado en 1227. Es la voz del ángel del tercer círculo que les muestra la subida del cuarto. muy amigo de los Donati florentinos. murió en torno a 1315. Murió en Treviso en 1306. Corrado III da Palazzo. Dante debe confundir en este pasaje a las dos hermanas. Sobre las seis de la tarde del 11 de abril. El ángel que guarda la tercera cornisa y muestra el camino de la cuarta. se suicidó al conocer la muer:e del rey Turno. dando lugar a innumerables desórdenes. a modo de ejemplo de los daños causados por la ira. Los rayos del sol poniente ya sólo alumbran la cima de la montaña . Dante posiblemente lo conoció en Verona. como realmente sucedió. Los tres personajes de la historia fueron posteriormente convertidos en pájaros: Filomena en ruiseñor. cualquier malvado. El topo tiene los ojos cubiertos por una pielecilla. en la que los naturalistas de la antigüedad no advirtieron una pequeña abertura que les permite la visión. que Dante alaba en Convivium IV. y Progne. IV. también mencionado laudatoriamente en Convivium. Progne en golondrina y Terco en abubilla. piensa que o le engaña o es un ardid para que le cuente cosas de él. El Buen Gerardo es Gherardo Da Camino. Marco va a ejemplificar sus palabras con las discordias entre Federico II y Gregorio IX. Para los franceses el término «lombardo» era igual a italiano. 9. XVIII). de las que se salva este personaje: en el original. pues no fue Filomena la impía. Si no «El Buen Gherardo». 6. La Bienaventuranza de Jesús está en Mateo V. señor de Brescia. Es decir. Sabemos de él que fue capitán de la facción güelfa y hombre muy admirado por sus virtudes. pasara a las manos de Eneas. sirvió de comer a éste el cuerpo de su hijo. bien sea por sí misma. La hija de este noble. XII. bien sea directamente inspirada por el Querer divino. Comienza ahora una serie de visiones que Dante debe compartir seguramente con los condenados a purgarse en este círculo. Filomena fue violada por su cuñado Terco. XIV. Se trata ahora de Amán. que intentó perder a Mardoqueo.En Lombardía. Dante.

que debe tender hacia el primero y rechazar el segundo. si va hacia la cosa amada sin poder evitarlo. junto a Mantua. donde se describe la conformación del mismo. y no merecen alabanza ni desprecio. posee una virtud que únicamente se pone de manifiesto mediante sus efectos. Se trata de una turba de los que purgan el pecado de acidia. o que se encuentre separada de su prircipio. soberbia. Dante. l). Nada sabemos de la procedencia de la conciencia o de los apetitos. y como nadie puede desear su propio mal. envidia y afán de venganza. su patrón. III. como veremos más adelante. Virgilio nació en el pequeño pueblecillo de Pietola. Para atacar a Afranio y Petreyo. La avaricia. Es decir. Existe aquí cierta correspondencia con los condenados en la laguna Estigia del Infierno. XX. Opinión de los filósofos epicúreos. se purgan en los tres primeros círculos que ya conocemos. pues éstos son instintivos. sexto y séptimo de la montaña. Se inicia aquí una larga digresión virgiliana acerca de la naturaleza de amor. se corresponde en cierto modo con el canto XI del Infierno. De igual manera el alma tiende a aquello que considera un bien. de Dios. es decir. y no nos detenemos para indicaros el . La luna tardó en salir casi hasta la media noche. en efecto. y la voluntad. en sentido contrario al del Sol. Es decir. en el Convivium. Intentaré explicar brevemente su argumento: toda alma. que en Roma se pone en dirección a Córcega y a Cerdeña durante el invierno. Estas tres formas de amor desviado de su objeto. el llamado pecado de acidia que se purga en este cuarto círculo. que marchó diligente a visitar a su cuñada Isabel al saber que ése encontraba encinta de San Juan Ya hemos visto cómo César mandó a Bruto incendiar el puerto de Marsella al dirigirse hacia España. Dante sigue. partidarios de Pompeyo (De bello civili. Pero la bondad del amor depende del objeto al que se dirija. «Perdona si nuestro deseo de reparar nuestra acidia nos hace ser descorteses contigo. deseando gozar de ella. El fuego por naturaleza tiende hacia lo alto. las doctrinas escolásticas. donde se encuentra la propia esfera ígnea.Esta larga digresión en tomo al amor y a su mal uso como causa de todo pecado posible. El alma ha sido creada con la potencia de amar. o ira. Los tebanos celebraban a Dionisos. corriendo de noche con grandes antorchas encendidas a las orillas de los ríos Ismeno y Asopo. gritando ejemplos de solicitud y pereza. el amor natural. para disfrutar de dicho bien. No puede entenderse a ninguna criatura que se valga por sí misma. Los sentidos forman en nuestro interior la imagen de bienes apetecido en el exterior. como es habitual en él. pues ya es materia de fe. Los bienes mundanos. corriendo noche y día por el cuarto círculo de la montaña. Virgilio sólo puede explicarle lo que ve la razón. y este es el fundamento de toda la rnoralidad. Las cosas deben amarse forzosamente a ellas mismas. El resto tendrá que aguardar a que se lo explique Beatriz. unida al cuerpo pero diferente de éste. María. como ya hemos visto que hace el fuego dirigiéndose a lo alto necesariamente. y cualquier imagen de bien hace que esa potencia se convierta en acto. La razón es quien termina por dar el consentimiento o no a una acción que se presenta al alma. la gula y la lujuria. moviéndose de occidente a oriente. y el alma se dirige a dicha imagen. en los círculos quinto. trata. Pero en el hombre también es innata la razón. que le hace discernir el bien del mal. nadie puede odiar a Dios.

Es la voz de un nuevo ángel que les conduce al quinto círculo Bienaventurados los que lloran porque serán consolados (Mateo. Era contrahecho y de escasas luces intelectuales. Alberto della Scala. de cuya hospitafidad gozó Dante en el exilio. que se purgan en los tres círculos restantes. Milán fue arrasada por oponerse a Federico Barbarroja en 1162. Giuseppe. 28). gula y lujuria.» Es decir. Como en el sueño de la noche anterior le había despertado el fuego donde parecieron arder él y el águila. fue elegido papa con el nombre de Adriano V en 1276 y muerto en Viterbo aquel mismo año. La quinta cornisa es la de aquellos que purgan el pecado de la avaricia. V. Notad la independencia de criterio del poeta mostrándose tan crítico con el padre de sus protectores y admirados Cangrande y Bartolomé della Scala. 604 y ss. dando la derecha al precipicio y no a la pared rocosa. S). sobre a qué marido pertenecería tras el juicio Final una mujer que se hubiera casado con siete hermanos muertos consecutivamente. posesión de los Fieschi. Salmo CXVIII: «Mi alma se ha postrado en el suelo. sino al padre. en Liguria. La Fortuna Mayor es una constelación entre Acuario y Piscis. su conversión fue tardía. que murió en 1187.camino. y se refiere a un problema que plantearon los saduceos a Jesús. Jesús contestó que ni ellas se casarían tras el juicio (Neque nubent neque nubentur). ya agotado no puede combatir con el frío que viene de la luna. cuando el calor del día anterior. en el más allá se borran todas las diferencias entre los mortales. o de otro modo.» Tal vez Gherardo II. pues murió en 1301. que decidieron permanecer en Sicilia y no participaron con él en la gloria de la conquista de Italia (Eneida. Símbolo de los vicios de la avaricia. Dante no culpa al hijo. Así pues. La mañana del 12 de abril. Los geomantes son los astrólogos. e imaginamos que agotado por la caminata de todo el día. V. Vivifícame según tu palabra. . o como la mirada del amante embellece a la persona amada. señor de Verona. dejando sus bienes a la Iglesia y a las Ordenes mendicantes.). Las bellezas del cielo. Es la templanza que viene a proteger a Dante contra el vicio y que reprocha a Virgilio el que no la haya expulsado él mismo (v. hijo bastardo del anterior. El Primero el de los hebreos que murieron sin ver la tierra prometida por haber sido remisos a obeceder a Moisés. se duerme. 62. y abad de San Zenón desde 1292 a 1333. Es curioso que Dante se valga de un sueño para dejar a su maestro en posición bastante desairada. ya caída la noche. Llorará el haber impuesto a su bastardo como abad de San Zenón. sino que todos serían como los ángeles de Dios. Al parecer. El condado de Lavagna. O bien como al estar enamorada una persona parece embellecerse.» Ottobuene dei Fieschi. 91-92. pero sincera. Nada sabemos de este personaje. 64-66 La comparación viene dada por la palabra «reclamo» del v. 25-30. Al final de la comitiva dos ejemplos de los males que acarrea la acidia. Recordar la fábula recogida en la Odísea. Dante. Vv. El texto está en Mateo. El segundo ejemplo se refiere a los compañeros de Eneas. Sin embargo. XXII. cercano ya de la muerte en 1300. Poco antes del amanecer. Es su segunda noche en el monte del Purgatorio. sin recibir siquiera la tiara. perteneciente a una riquísima familia genovesa. que rodeen hacia la derecha «Sabe que yo fui sucesor de Pedro.

tras la batalla de Tagliacozzo. pero en cuyo origen está la usurpación de la corona. y casó a su hija Beatriz con Azzo VIII de Este. hermano de Ottobuene. estaba desposado con Beatriz. hijo de Carlos I. Cfr. obispo de Mira entre los siglos III-IV. La traición y la mentira. conde de París y de Orleáns. El segundo alude a Fabricio Luscinio. I. Estuvo prisionero de los aragoneses desde 1284 a 1288. Porque la boda había sido realizada mediante la coacción y el engaño. San Nicolás. hermano de Felipe IV. movido por la codicia. VI. de hecho. siendo aún joven. por lo que esta riquísima comarca pasó a la familia real francesa. 7). o como una prueba más del triunfo de la humildad.Alagia. I. hija de Niccoló dei Fieschi. obligado a la profesión monástica por Hugo Capeto. salvó de la prostitución. . Carlos II de Anjou. Infierno. según Valerio Máximo. Martín. Muy duro es el juicio de Dante sobre la familia Valois. y patrón de Bari. de quien quedó viuda en 1315. La leyenda de que Carlos de Anjou hizo envenenar a Tomás de Aquino carece de fundamento. por un personaje de baja extracción. tras lo cual volvió a Génova con los suyos. cónsul de la época republicana que rechazó el soborno de los samnitas. y cuya política siempre había sido fuertemente antiimperial. que expulsará a la loba de la codicia. El primero alude al parto de María en el establo de Belén (Lucas. tras una batalla naval. El último carolingio vivo a la muerte de Luis V era su tío Carlos. bajo los carolingios Luis IV y Lotario y murió en 956. Ramón Berenguer IV. a las tres hijas de un hombre pobre. Recuérdese que Carlos de Anjou. a la que Dante se acoge o bien dándole crédito. Este dato pertenece por completo a la leyenda. Ciudades flamencas sublevadas contra Felipe el Hermoso. Dante debió ser huésped del matrimonio en Lunigiana. hijo del último conde de Provenza. Pero el poeta confunde a este Hugo. muerto en 1309. XIX. Corradino. a quien derrotaron en Coltray en 1302. que sin ser rey gobernó. dando fin a la dinastía suaba. Como en los restantes círculos de la montaña. con su padre. De saber algo más acerca de Adriano V. habiendo hecho coronar aún en vida a su hijo Roberto II «El Piadoso». Según una leyenda muy extendida en el medievo. 111. Es citado por Dante en otros lugares de la Comedia: Purgatorio.y prudentes. llamado a Italia por Bonifacio VIII. II. Alusión al Lebrel de Infierno. Carlos de Valois. Hugo I el Grande. hijo de Corrado IV y nieto de Manfredo fue hecho decapitar por Carlos de Anjou en 1268. casó con Moroello Malaspina. que junto a reyes crueles o codiciosos había dado también otros santos -Luis IX. por lo que Ottobuone teme no vaya a contaminarse de su avaricia. hermano de Luis IX. siendo la principal causa de la ruina de los güelfos blancos y del propio Dante. llamado Capeto por la capa que vestía por ser abad laico de S. Paraíso. llegó a Florencia en 1301. El personaje que está hablando con Dante ahora es Hugo Capeto. Ahora se abre un pasaje lleno de sarcasmo donde se da cuenta de las rapiñas y latrocinios cometidos por los últimos Valois. a los 16 años. ofreciéndoles a escondidas una considerable suma de dinero para su dote. primer monarca de la dinastía reinante en Francia tras haber puesto fin al gobierno carolingio en 987. 106-108. 12729. VII. aquí escuchamos ejemplos que exaltan la pobreza. señor de Ferrara en 1305 a cambio de una grandísima dote. 127-9.

la puerta del Purgatorio. famosísimo por sus riquezas-. enviado de Felipe el Hermoso. Cloro prepara la lana.C. que compartió el triunvirato con César y Pompeyo. El innato deseo humano de saber sólo se sacia con la revelación divina. Heliodoro intentó adueñarse de los tesoros del templo de Jerusalén. XI. Antes también lo deseaba. 30). 16-21). Polinéstor era rey de Tracia. al cielo retorna después de haberse purificado. es aún mayor y sin condiciones. y murió de inanición (Metamorfosis. 19-68). dirige el ángel a los pastores de Belén. tras quemar a sus dos maestres. Láquesis la hila. con la ayuda del papa francés Clemente V a quien conocimos en el Infierno. V. que puso fin a una antigua rivalidad llena de excomuniones por una parte y de intentos de revocar al pontífice por la otra. . Pigmalión --no confundir con el escultor de la leyenda. El episodio de la samaritana está en Juan. 340-51). hijo de Príamo y Hécuba (Infierno. Hugo Capeto contesta a la segunda pregunta de Dante. en Lucas. como vernos. I. 17-19. Se refiere a Iris. 189 y ss. El episodio de la aparición de Cristo resucitado a unos discípulos en el camino de Emaús está. cuando fue derribado por un ángel montado a caballo (2 Macabos. 14. XXX. En 1307 el rey francés disolvió el Temple. mató por codicia a su tío Siqueo. Safira y su marido quisieron estafar a San Pablo en la venta de un campo (Hechos. creada en el ciclo. III. El propio Felipe el Hermoso.Alude a uno de los hechos más vergonzosos de la historia de la época. 7-40). 97-102 Acabada la diatriba contra los Valois. pero no puede justificar la vejación de la que es objeto la figura del vicario de Cristo. Otro personaje de la Eneída. en efecto. cual fue la cautividad de Bonifacio VIII en 1303. Licinio Craso. Por otra parte. 6-15. que pidió a los dioses que lo que tocase se convirtiera en oro. 1 ll ). para adueñarse de sus muy cuantiosas posesiones. como veremos más adelante. El hecho es citado en Josué. en un discurso que Dante pudo haber conocido. Se trata de M. Virgilio está condenado a permanecer en el limbo. Bonifacio murió pocos meses después. VI. De las tres parcas que rigen la vida de los mortales. Es decir. Un alma que. Por la noche estas alabanzas se vuelven excecraciones contra la codicia. Se trata de la sombra de Estacio. pero el talento. Dante odiaba personalmente sin disimulo a Bonifacio VIII. madre de Apolo (el sol) y Diana (la luna) se refugió en Delos para huir de los celos de Hera (Metamorfosis. Así fue llamado. XXXV. Son las palabras que en Lucas II. El designio infalible de Dios. su odio contra Felipe IV. murió en el 53 a. su voluntad condicionada de espiar la culpa. 1-26. es decir. es decir. 13-15. a manos de Guillerrno Nogaret. IV. El conocido Midas. VI. por qué repite las alabanzas de la pobreza con las que ha comenzado el canto. luchando contra los partos que le hicieron beber oro derretido (Cicerón. esposo de Dido (Eneída. I. Latona. Polidoro. por el papa Benedicto XI en 1304. 85-145). y Atropos se encarga de cortar el hilo cuando el hombre muere. Cuando un alma se siente del todo purificada siente un deseo irrefrenable de ascender.). De officiis. y VII. se lo impedia. III. Porque se encuentra llena de las almas tendidas de los avariciosos.es un rey de Tiro que mató a sus parientes para adueñarse de sus bienes (Eneída.

fue el famoso poeta de las Sátiras. hijos de Edipo. fue la prodigalidad. Infierno. lo que contribuyó a sacralizar la figura de Virgilio y ponerla la par de los profetas bíblicos. lógicamente. sólo con manifestarse externamente suscita otro. o de rico Polión protector del poeta. es decir. «el ejemplo de la Eneída fue lo que me impulsó en mi labor de poeta épico. en el Purgatorio. La gente de natural sincero. que el pecado de Estacio fuese la avaricia. En el círculo de los avaros y los pródigos. más de lo debido. contemporáneo de Estacio y admirador de la Tebaida. que es considerada pecado pocas veces. en . el pecado de Estacio. 6). «Por ejemplo. y posteriormente se tomó como anuncio de la venida de Cristo. VII. descubierta en un monasterio suizo por el humanista Poggio Bracciolini. pues no sabe -ni nosotros lo sabíamos hasta ahora. comúnmente admitida desde el siglo II. En el original. al igual que la de gran cantidad de imitadores».que en las cornisas del Purgatorio se purifica un vicio y el exceso contrario. Es decir. sino. y hasta ese mismo siglo era confundido con Lucio Estacio Ursolo. hijo de Vespasiano. porque el pasaje que encaminó a Estacio a la salvación fue la famosa supuesta profecía mesiánica de la égloga IV (ver más abajo) en la que Virgilio debía aludir al nacimiento de un vástago de la familia imperial. de tu Eneida. y las palabras de la citada égloga» (vv. Estacio hubiese consentido permanecer un año solar. Corta para estar más tiempo con Estacio. Hasta el siglo XV no fue conocida su obra Selvas. por sus poemas épicos la Tebaida y la Aquileida que quedó inconcluso. Alusión a una nueva bienaventuranza: «Bienaventurados los que tienen sed y hambre de justicia. El nombre de poeta. nacido en Tolosa. I. pues. Cualquier amor nacido de la virtud. Es decir. la Aquileida pretendía narrar todo el ciclo de leyendas sobre este héroe griego. Tito destruyo Jerusalén durante el reinado de su padre Vespasiano en el año 72. que consta de veintiocho años. El verso de Virgilio (Eneida. protagonistas de la Tebaída de Estacio. Domiciano. el primer poema es una de las fuentes principales de la Comedia No así el segundo. como ya hemos visto Dante alude ahora a Virgilio como poeta bucólico. donde «sacra» tiene el significado de «execrable». o un cielo solar. Por haber conocido a Virgilio. Por prodigalidad. Es la primera noticia (y el único caso) que conocemos de esta particularidad del Purgatorio. Su persecución contra los cristianos. De San Pedro. fue emperador del 81 al 96. V. vicio impropio de un hombre sabio. y en la Edad Media estimado al par que Virgilio.Publio Papinio Estacio nació en Nápoles hacia el año 50 y murió en la misma ciudad en torno al 96. de la Iglesia. 56-57) dice: «Quid non mortalia pectora cogis / auri sacra fames». pero no pudo concluirla. porque ellos serán saciados» (Mateo. El ángel sólo llega al «tienen sed». Como vemos en estas notas. es hoy en día puesta en entredicho por los modernos historiadores. retórico de los tiempos de Nerón. 65-66). La Tebaida trataba de la rivalidad entre Eteocles y Polinice. La doble tristeza de Yocasta son los gemelos Eteocles y Polinices. como Dante. contraponiéndole a Estacio poeta épico. atravesando de esta forma toda la Edad Media. «E pria ch'io conducessi i Greci a'fiumi / di Tebe poetando». no sólo antes de comenzar el poema (como se desprendería de la traducción). Fue uno de los principales representantes de la llamada edad de plata romana. Décimo Junio Juvenal. Virgilio ha pensado. pues cuando acabe tendrán que separarse. no puede disimular sus sentimientos.

Cita ahora Virgilio a varios autores griegos y a diversos personajes del poema la Tebaída de Estacio. el autor de las célebres sátiras (34-62 d. que sólo se alimentaban de bellotas (recuérdese la alabanza de Don Quijote) y finalmente Juan el Bautista. ésta le explique cuál es la forma de su castigo. en donde están las musas. Dios mío. al que aludió en Purgatorio. Era llamado Bicci Novello. Las palabras de Forese contradicen aquel viejo ataque. Bicci el joven. hijo del rey de Tesalia. hermano del cruel Corso y de la joven Piccarda que encontraremos en el Paraíso (Paraiso. Vario Rufo fue amigo de Horacio y Virgilio. Forese Donati. Referencia a los padecimientos de los judíos en el cerco de Jerusalén por Tito. los moradores de la edad de oro. I. 46. . bauticeme. Del Parnaso. igualmente incompleta: «Y antes de que a los griegos condujera / a los ríos de Tebas. habiendo cortado una encina consagrada a Ceres fue condenado por ésta a padecer un hambre insaciable. Marcos.C. y mi boca cantará sus alabanzas. comparada aquí con la misma Florencia. XX). Su mención aquí ha provocado una larga disputa entre los comentaristas. Porque la purgación les conducirá al Paraíso. 4). que para la época. Se conserva una tensón de seis sonetos satíricos que ambos se intercambiaron en 1290. pues. que estaba casado con su prima Gemma. Erisitone. en el limbo. fue amigo de la juventud florentina del poeta. Bell. por qué me has abandonado» (Mateo. Tenía la forma de cono invertido. el eco de cuya virtud llega hasta el propio Quevedo. y le dan pie a una invectiva contra la corrupción de las florentinas. Persio. pues ya alude a ella Dante en dicha tensón juvenil. Apenas sabemos nada de la mujer de Forese. VI. es decir. que en las bodas de Caná no pensaba en comer. Dante quiere que antes de contarle a Forese su vida. Se trata de un verso del famoso Miserere. sólo que Dante en el primer soneto cruzado con su amigo le había presentado sola y abandonada por éste en su lecho. Estacio pide a Virgilio noticias de algunos de los principales poetas latinos: los comediógrafos Terencio. Recordad las palabras de Cristo en la cruz-.) Homero. III. 726-881. a la que Dante ha colocado junto a su padre en el círculo octavo (Infierno. Apunto otra posible traducción. XXVII. Todos están. recordémoslo.concreto. El cazador. Señor. Región semisalvaje de Sicilia. 3-20). Tetis y Deidamia son personajes de la Aquileida Eran sobre las once de la mañana.» Acabada la historia de su vida. llenos de burlas no siempre inocentes. sino en la verguenza de los novios. hasta el punto de devorar a una hijita suya y a sí mismo. Su gula debía ser probervial. 6) y Mateo (III. La única hija de Tiresias. Plauto y Cecilio. VIII. En el Antepurgatorio de los tardos en arrepentirse. XVI. el adivino tebano. del que hablan Marcos (1. Lo cuenta Ovidio en Metamorfosis. 34). el libro IX. mis labios. Varios ejemplos de templanza: María..» Son las almas de los glotones. es decir el salmo L 17: «Abre. que cita Estacio en la Tebaida es Manto. XXI. corno los de la Eneída o el resto de las leyendas mitológicas. «Dios mío. Opinión difundida entre predicadores medievales. 3. que no quiso comer en la mesa de Nabucodonosor para evitar contaminarse (Daniel. 82. tenían todas las garantías de haber sido personajes reales. y murió en 1296. el profeta Daniel.). 46 y ss. ivd. María es la hebrea María de Eleazar Lo cuenta Flavio Josefo. las matronas romanas de la república.

Es decir. XXVI. Bonagiunta Orbiciani. dicen que remojaba las anguilas en vino para que resultaran más sabrosas. a lo que él contestó: «¿Por qué no dicen que siempre tengo sed?» Gentucca Morla. como tantos otros pasajes de la Comedía ll4 La sombra que proyecta Dante. de Forlí. el principal enemigo de Dante y causante de su ruina. III. Estaba casada con Buaccorso Fondora. frente a lo artificioso y retórico de la vieja escuela de Buonagiunta o de Guittone de Arezzo (Purgatorio. Los centauros habían nacido de una nube a la que Zeus dio la forma de Juno. Fue atacado por Dante en «De Vulgari elocuentia». Su muerte es narrada de diversas maneras. 124-126). hermano de Ottaviano (Infierno. dado el giro a la curva del monte. aún vivo en 1296 pertenecía a la corriente poética contraria al dolce stil nuovo. VI. XV. Guido Cavalcanti y Lapo Gianni. Es decir. En 1315. que seguía la convenciones de la escuela siciliana y provenzal. pero la profecía de Forese acaso tenga un valor genérico. De este verso ha salido el nombre de la escuela poética a la que perteneció el propio Dante. Ubaldino degli Ubaldini. El primer verso de la primera canción de La Vita Nuova «Donne ch'avate inteletto d'amore». Porque así puede llevar noticias de ellos a la tierra. 105) y padre del cardenal Ruggieri que vimos en Infierno. que aún era una niña en 1300. Encontraremos a Piccarda en Paraíso. donde fueron derrotados los negros florentinos. Los centauros. 11. embriagados en las bodas de Piritoo e Hipodemia. El segundo ejemplo está tomado de Jueces. Lo que diferenciaba la nueva poesía de la antigua era la espontanceidad y la sinceridad. fue podestá de Faenza en 1296. El papa francés Simon de Bries. dentro de unos quince años. Bonifacio dei Fieschi fue sobrino del papa Inocencio IV y llegó a ser arzobispo de Rávena en 1274. Dante tenía al parecer muchos motivos para reprocharse el tipo de vida que llevaba en los años de su amistad con Forese. Murió en 1308 en una escaramuza contra los propios negros. Murió en 1294. que antes impedía ver el árbol. Ejemplos de intemperancia puestos tal vez en la boca de un ángel. intentaron raptar y violar a las mujeres de los lapitas. VI. VII. La luna. secretario de Federico II.El castigo del látigo. junto con Guido Gunizzelli. en que tuvo lugar la batalla de Montecatini. XIV. siendo vencidos por Tesco. A Corso Donati. Este amor reconciliará a Dante con una ciudad con la que siempre había sido renuente (Infierno XXI. X. una de sus composiciones juveniles preferidas por el propio Dante. fue una mujer amada por Dante que la conoció en Lucca en 1308. Dante cruelmente. 120) y de Ugolino de Azzo (Purgatorio. El poeta y notario de Lucca. Favoreció la política proangevina en Italia. y de Ixión (Metamorfosis. 25) . 41-42). dejando al resto que había bebido inmoderadamente (Jueces. 34 y ss. por boca de un impávido Forese. que representa la poesía toscana. que era la muerte propia de los traidores. En efecto. cuyo báculo estaba rematado por una torre. hermano de Forese. lo pinta arrastrado hasta el Infierno atado a la cola del caballo. o del notario Jacobo Lentini. que representa la siciliana. Se cuenta que al preguntar qué opinión tenía de él el pueblo le respondieron que se hablaba de lo mucho que bebía. Gedeón sólo llevó al combate contra los madianitas a trescientos de sus hombres que tomaron el agua con las manos. Estacio sube más despacio de lo que lo hubiera hecho si no se hubiese encontrado con su admirado Virgilio. 210. Marchese degli Arglioso. XXXIII. 535). llamado Martín IV (1281-85). o contra los catalanes.

Los viajeros han llegado ya al séptimo círculo. en la desembocadura del Tiber si es digna del Purgatorio. 37 y ss. El ya citado intelecto posible. Pero mientras en las plantas es su estado perfecto. para el filósofo musulmán. el de los lujuriosos. Una vez muerto el cuerpo. En la del Aqueronte si está condenada. La razón recién formada integra ahora los dos estadios anteriores. dando lugar al proceso de la generación. por boca de Estacio. Averroes (Infierno. . que procede de corazón. príncipe de Caledon. y al descender a los testículos se convierte en semen que se une con otra sangre perfecta en la matriz de la mujer. I. dejando un estrecho camino a los viajeros. Son alrededor de las dos de la tarde «Tienes tensada la cuerda del arco hasta tocar el hierro de la flecha. sensitiva y racional. que es cristiano a diferencia de Virgilio. el intelecto agente. en el cual la vida vegetativa y la sensible pueden volver a encontrar una especie de acomodo. Airada la reina contra su hijo por haber matado a dos hermanos de aquélla. arrojó al fuego el tizón que se consumió rápidamente y con él la vida de su hijo (Metamorfosis. Esta doctrina. El viento que sopla desde el exterior hace que las llamas se plieguen contra la pared. que dirige el conocimiento sensible. Dante. El primero son las palabras de María poniendo de manifiesto su virginidad al ángel que le anuncia su próximo parto (Lucas. La creación de la inteligencia racional humana es obra directamente de Dios. 64-66). El problema de la relación entre el cuerpo y el alma era central en la filosofía de la época. 260-546). Como ya estamos acostumbrados. dejando al alma completamente pura. que con sus alas perfumadas borra la P de la gula de la frente de Dante.» La leyenda contaba que un oráculo había profetizado la muerte de Meleagro. que da el intelectivo. o de ectoplasma. En el semen del hombre está ya el germen de la vida vegetativa. Deus clementiae. V. En este proceso la sangre femenina es el principio pasivo y la masculina. Summao.El ángel que les indica el paso al séptimo recinto. que evolucionan espontáneamente desde el principio de la concepción. Recuérdese que Laquesis es la Parca que teje el hilo de nuestra vida. es un himno propio de la mañana del sábado. abstracto y común para todos. y el intelecto posible. anulaba la idea de la vida ultraterrena del alma invidual. La sangre que no es necesaria para el alimento de los órganos adquiere en el corazón del padre la virtud de crear miembros nuevos. Para el comienzo de este pasaje recuérdese que en la Florencia democrática Dante se había inscrito. Siguiendo el son de la voz que ha escuchado. el día que se extinguiese un tizón que su madre había guardado. en el gremio de los médicos. VII. pues. un principio intemporal. el activo. Este segundo era. 34). en el hombre es el comienzo de una larga evolución que describe seguidamente: vegetativa. 6: el hambre y la sed de justicia se oponen a la gula. separado de un alma únicamente sensitiva y particular (vv. a diferencia del estadio vegetativo y sensitivo.» «Cómo pueden adelgazar los que ya son sólo espíritus. IV. con sus tres facultades superiores («lo divino»). la vida vegetativa y la sensible («lo humano») quedan mudas porque carecen de órganos para sustentarse. no sin razón. Paráfrasis de Mateo. 144) negaba la doctrina aristotélica recogida por los escolásticos de que nuestra razón fuera doble. va a intentar ahora una explicación convincente. aparecen ejemplos de castidad. El alma entra ahora en acción irradiando en torno suyo como una especie de cuerpo aéreo. muy apropiado para los lujuriosos.

Lo cuenta Suetonio en su vida de César. «Tanto me complace vuestra cortés pregunta / que no puedo ni quiero esconderme de vosotros / Soy Arnaldo que llora y va cantando / pensativo veo la pasada locura / y alegre veo el gozo que espero. Es el ama de Guido Guinizzelli. y la cabeza de la escuela doctrinal (Purgatorio. 112). vivió en Florencia y murió en 1294. II. como ya veremos. renovó la escuela poética doctrina del norte de Italia y se acerca al nuevo estilo florentino (ver Purgatorio. que es el único deseo de estas almas. es decir. XXII. fue rescatada de la hoguera por sus hijos (Tebaída. 401-530). Esto alude. Recuérdese que este apelativo. 720-22). como se demuestra en De Vulgari Eloquientia. Isifile (Purgatorio.» Guido Guinizzelli nació en torno a 1230. V. rey de Bitinia.. la del fuego va a ser la que le cueste un mayor esfuerzo para vencer su miedo. Dentro de las pruebas iniciáticas que Dante está atravesando a lo largo de este viaje. Guido Guinizzelli señala a Arnaut Daniel.y éstas vienen de frente. como ella misma la castidad. «il miglior fabbro». o lengua vulgar. ya dejará atrás todo sufrimiento. En España era medianoche. Es una exhortación a la castidad. fue aplicado por T. el famoso poeta provenzal del Trovar clus. Guirtone de Areno nació en tomo a 1230. y en la India. . XIV. se opone a la «gramática» o latín. en Bolonia. mientras amanece en Jerusalén. y perteneció al bando obelino. 56). XXIV). Se refiere Dante a un pasaje de la Tebaída de Estacio. delante / Ahora os pido por aquel Valor / que os guía hasta lo alto de la escalera / que os acordéis a tiempo de mi dolor.. Al que escucharán mientras estén cruzando el fuego en señal de purificación. Comienzo de la sexta bienaventuranza «Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» (Mateo. Las almas que han aparecido antes van en la misma dirección que los viajeros -de izquierda a derecha. como se verá más adelante. y el niño murió picado por una serpiente. El Limosín es Giraut de Bornelh. el pecado de los otros es. Dante no le fue muy favorable en sus juicios. Dante debe reprocharle la simpleza de su estilo. Fue especialmente admirado por Dante. pero una vez vivida. De él se nos ha conservado sólo un pequeño cancionero. ferviente admirador de la poesía provenzal y stilnuovista. Para no dejar de purificarse. V. que floreció entre 1180 y 1200 en la corte de Ricardo Corazón de León. Fue autor de un breve cancionero amoroso.» Está anocheciendo en la montaña del Purgatorio. Años después sus legionarios le cantaban: «César sometió las Galias y Nicomedes a César. como sería natural. » El trovador provenzal habla. hermafrodita. esclava del rey Licurgo. Unos son los lujuriosos que pecaron de homosexualidad. salvo el final: «No nos dejes caer en la tentación . Fue un escritor fecundísimo. Es decir. a su condición de pecadores contra natura. entre hombre y mujer. Condenada a muerte la esclava. La voz popular aludía a las relaciones que el joven César había mantenido con Nicomedes. mediodía.Las ninfas que acompañaban a Diana debían guardar. S Eliot a Ezra Pound. lntrodujo en la poesía provenzal formas más populares y cultivó gran variedad de géneros. conocido entre 1175 y 1220. En el original «parlar materno». por las misma razones que respecto a Giraut Bornelh. abandonó al hijito de éste mientras iba a enseñar a los griegos la fuente Langía. en su propia lengua. Deben ser las cuatro o cinco de la tarde. pero Elice fue seducida por Zeus (Metamorfosís. como veremos. 8).

Bellísimas estas palabras de Virgilio. Salmo XCI: «Señor. La Felicidad. respectivamente. pero que junto con Beatriz puede formar la pareja dantesca equivalente a Lía y Raquel que vimos antes. dejando detrás su velo desgarrado. que había caminado entre Virgilio y Dante. Como vemos. cuando recogía flores con sus compañeras. XVIII. que había llegado primero. Quien las entona es el ángel que guarda el último círculo y que debe haber quitado la última P de la frente de Dante. XXIX). Porque el vestido no se quemará. Habiéndose citado a las afueras de Babilonia los amantes Píramo y Tisbe. la una. personaje sobre cuya formación mucho se ha discutido. se coloca ahora detrás de éste para darle protección. las figuras femeninas son de una importancia capital en su gran poema épico cristiano. se vio forzada a huir de una leona. tiñendo de rojo un moral que había allí cerca. Para que las perturbaciones meteorológicas no molestaran al hombre en el Paraíso terrenal. Si en la selva salvaje del canto I del Infierno le impedían el camino tres fieras. .» De lo que Estacio había dicho acerca de la ausencia de fenómenos meteorológicos en el Purgatorio. Cfr. Como Raquel o como Lía. que alegorizan la vida activa y la contemplativa. Jedes pasó el estrecho en un puente de barcas después de haber mandado azotar al mar. que anticipan su próxima despedida. bella pero estéril. 50-51. El pinar de Classe se encuentra muy cerca de Rávena. Infierno. Se trata de Lía. en esta selva antigua lo hace un manso arroyo. siempre a la hora antes del alba. para Dante. El Helesponto. Hacia occidente. guardándolos en una caverna. Citerca (v. el antiguo poeta del dulce estilo nuevo. hermana de Raquel y esposas ambas de Jacob (Génesís. 525-26). Heroidas. No olvidemos que Dante había sido condenado a morir en la hoguera por los negros. XVII.Cfr. Proserpina fue raptada por Hades. hasta su trágica muerte en una tempestad (Ovidio. Estacio. representada en el Paraíso Terrenal. 95) es el planeta Venus. colocó éste en un lugar tan alto que no le alcanzaban. que Leandro atravesaba todas las noches a nado para reunirse con su amada Hero. Las palabras que atribuye Mateo a Cristo (Mateo. XXV. pero luego fue derrotado por los griegos. XX. fea y fecunda.). Herida Venus casualmente por una flecha de su hijo Cupido. Se trata del Leteo. 139 y ss. Es el amanecer del 13 de abril. 55-166. representar la santa felicidad terrena. en Sicilia. Bueno e inclinado al bien. XIX. la segunda. Infierno. La aparición de esta muchacha ha sido anticipada por el sueño del canto anterior. Por tercera vez duerme Dante en el Purgatorio y por tercera vez tiene un sueño premonitorio. se suicidó. se enamoró perdidamente de Adonis. muerto trágicamente (Metamorfosis. cosa que tal vez hubiese ocurrido de haber caído el poeta exiliado en manos de sus perseguidores. yo me gozo en las obras de tus manos. La leyenda está en Metamorfosis. IV. El espejo de Raquel es Dios mismo. Eolo es el dios que gobernaba los vientos. dios de los infiernos. mejor. ésta. dirigiéndose a sus elegidos en el juicio. también Tisbe. O tal vez. me has alegrado el corazón con tus obras. como las evangélicas Marta y María. Se trata de Matelda. Al llegar el joven pensó que su amada había muerto. y a su regreso. 34).

¿Los diez mandamientos? Los ancianos del Antiguo Testamento. El hemisferio de los vivos. La percepción sensible. frente a las cuatro que le atribula el profeta. Porque procede de las semillas que el viento trae desde el Paraíso terrenal. Las cuatro virtudes cardinales: prudencia. El otro río. león. No debe tratarse de cuatro animales distintos (águila. 43: «Bienaventurados aquellos a los que se han perdonado sus pecados. o los dos mandamientos que resumen todo el decálogo: el amor a Dios y el amor al prójimo. hombre).» Dante invoca a las musas. . «La distancia me hacía creer que veía siete árboles de oro. Se va a abrir ahora una larga y compleja alegoría de la iglesia representada en la larga procesión cuya descripción ocupa el resto del canto. Alusión a los triunfos de Augusto o de Escipión el Africano. arrastrada por un grifo -mitad león. Para algunos comentaristas. llamada Delia por la isla de su nacimiento.» Acaso alegorizan los siete dones del Espíritu Santo o/y los Siete Sacramentos. Luego me di cuenta de que eran candelabros. Para la Edad de Oro Dante se inspira en el Libro I de las Metamorfosis. la fe. de invención dantesca. que anuncian la Iglesia. Las plantas movidas por el aire. 4). sino de cuatro animales iguales. La propia Iglesia.En la puerta del Purgatorio. fortaleza y templanza. El agua del Leteo no procede de la lluvia. con cuádruple rostro y compuestos con distintos elementos. que simboliza a Cristo con su doble naturaleza. sobre todo a Urania. Los cuatro animales de la visión de Ezequiel (Ezequiel. de verde. y del Apocalipsis de Juan (Apocalipsis. 107-10). sino del propio Dios. IV. y éste luego las esparce. y con el canto de cuál de ellas se acompasan. y van alabando a María. y los franciscanos sostenían una opinión contraria. toro. El arco Iris y el halo de la luna. El Aire gira junto al Primer Móvil. tienen también un valor alegórico. En la luna llena. Las dos ruedas del carro vuelven a aludir al viejo y nuevo testamento. 608). Los dominicos pensaban en la primacía de la fe sobre la caridad. Los griegos consideraban al Leteo como un río infernal. pero se encuentra con el obstáculo de la selva del Edén. justicia. La primera posee tres ojos para ver el futuro. La parte de águila es de oro. la esperanza. Advertir cómo Dante se complace en hacer concordar la cultura clásica con la concepción bíblico-cristiana. mitad águila-. lo impregnan de sus semillas. el presente y el porvenir y poder juzgar y obrar por ello rectamente. símbolo de la humana que sufrió el tormento de la cruz siendo inocente. como ejemplos de fastuosos carros humanos: y al carro del sol que condujo Faetón antes de ser fulminado por Júpiter a causa de los daños causados por su inexperiencia (Metammfosis. II. el Eunoé («Buena mente»). Las tres virtudes teologales: la caridad. y da lugar al suave viento del que allí se goza. Dante lo coloca en el Edén y sólo le hace quitar la memoria del pecado. devuelve la memoria de las buenas acciones. pues simboliza la naturaleza divina. Representan los cuatro Evangelios. con quien Dante concuerda en el número de alas. cuyas aguas hacían olvidar la vida pasada a los muertos. cuyas aguas tenían virtudes de inspiración poética. la de león roja y blanca. las alas del grifo tienen en medio el don de la fortaleza y el Sacramento de la Eucaristía. Salmo XXXI. de rojo. I. Quién de las tres guía la danza. musa de la astronomía habitadoras del monte Helicón del cual manaban las fuentes Aganipe e Hipocrene. de blanco.

San Pedro. «Dad lirios a manos llenas». San Juan. y lo escucha en un momento de reproche. XXI). «La otra» puede referirse a una real anécdota amorosa de Dante. si no más bien de severidad y aspereza. Los «animales más queridos» por la naturaleza son los hombres. con la espada de su elocuencia. Habían pasado diez años desde la muerte de Beatriz. en lugar de curar. va a hacer ahora referencia a hechos relatados por Dante en dicha obra. Los veinticuatro ancianos simbolizan los veinticuatro libros del Antiguo Testamento. y del cual Dante no ha bebido aún. autor de los Hechos de los Apóstoles.» Por el río Leteo. De otra manera hubiese sido síntoma de orgullo. cuando conozco la vida extraviada que has llevado después de mi muerte». como el anterior. En el juicio Final. al faltar yo qué otra cosa podía satisfacerte. que simboliza la paz. Lo cuenta el propio Dante en Vita Nuova. autores del resto de las Epístolas. justo en el momento en que Beatriz hace su aparición. Dicha constelación en el cielo terrestre guía siempre a los marineros.» . «Cómo has podido venir a este lugar destinado a los virtuosos. 883. para atemperar su rigor.» El Cantar de los Cantares estaba atribuido a Salomón. «La sua vita nova». Por la influencia natal de los astros y por especial favor de la divinidad. «A la voz de tan importante anciano. Símbolo de la caridad cristiana y del martirio. Virgilio ha desaparecido sin decir ni una sola palabra. Es posible que el tono que emplea aquí Beatriz en las primeras palabras que dirige a su antiguo enamorado no sean de dulzura. Todas las bellezas del Edén. recibía a un sobrino de Augusto en los Campos Elíseos. los mundanos. autor del mayor número de epístolas. Salmo XXX (1-9). que quita la memoria del pecado. no bastaron consolarme de la pérdida de Virgilio. Los ángeles cantan siempre en conformidad con las esferas celestes. De esta pasión infantil ya nos había hablado en la Vita Nova. que cuando hablaba con los ángeles me habían parecido tan duras. peligrosa. «Dirigiendo directamente a mí sus palabras. sino al contrario. San Juan y San Judas Tadeo. Beatriz. A los ángeles que habían entonado el salmo apiadándose de Dante. Canto entonado por los habitantes de Jerusalén a la entrada de Jesús el Domingo de Ramos (Mateo. es decir. VI. que las angélicas voces no concluyen. perdidas por culpa de Eva. verso de la Eneída. pero también si Beatriz simboliza la teología. Santiago el Menor. No para afilar la espada. De los otros bienes. padre de Eneas. que hiere. Se trata de una invitación dirigida a Beatriz para que aparezca. el norte.San Lucas. con el que Anquises. de Dante por el saber filosófico. que era médico. 1-6 Dante habla de los siete candelabros como si fuesen la constelación de la Osa Mayor del cielo empíreo. puede indicar la inchnación. Dante había conocido a Beatriz cuando ésta tenía nueve años y él no era mucho mayor. El olivo. Es la única vez que se escucha el nombre del poeta en toda la Comedia. «Si cuando yo vivía era tu sumo placer. parece ser el sentido del nuevo reproche de esta rigurosa Beatriz que Dante encuentra. XXIX y XLII. como autor del Apocalipsis. En el original. en efecto. porque siempre señala el septentrión. San Pablo. aquel de ellos que ahora canta es el correspondiente al Cantar de los Cantares.

La primera belleza son los ojos. es decir. Dante se desmaya. Así es posible que el timón del carro simbolice la cruz de Cristo. Las virtudes cardinales que formaban la Cruz del Sur (Purgatorio. por tanto la perífrasis significa el viento del sur. símbolo de Roma. El grifo no cambiaba. eje de la Iglesia misma. I. Ahora el águila de Roma no persigue a la Iglesia. contrariamente a lo que hacen los pájaros maduros y experimentados. XIX. En el cielo La visión que ahora sigue es una alegoría de la historia de la Iglesia. Hacia el grifo. A diferencia de otros muchos himnos que ha escuchado durante su viaje por el Purgatorio. «Porque va no eres un niño » La iconografía de Dante nos lo presenta siempre afeitado. pero sus flores tienen el color de la pasión. tras la constelación de Piscis. la segunda. La vulpeja simboliza las herejías de los primeros siglos del cristianismo. «Rocíame con el hisopo y quedaré limpio». I) Las tres virtudes teologales. que es «poco» en cornparacion con la vision de Beatriz. sino tan sólo su reflejo en los ojos de Beatriz. Según una vieja leyenda ilustrada por Piero della Francesca en Arezzo. Es oscuro el valor simbólico de esta escena. Se refiere quizás a la apócrifa donación de Constantino. Jarba era rey de Libia. Cualquier poeta que bebiera de la fuente Castafia que mana del monte Parnaso. cuando llega la primavera. Desierta porque no la habita ningtín ser humano por culpa del pecado de Eva. Mahoma. de la que ha sido hasta ahora bastante avara para con Dante. Los diez años que desde 1290 a 1300 ha estado sin ver a su amada tras la muerte de ésta (cfr. sino que la colma de sus riquezas. fue. representa las primeras persecuciones. concebido sin pecado original. al uso florentino que seguía la moda de la Roma republicana. es decir. Caminando hacia oriente. El árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. o acaso mejor. Cristo. el árbol con el que se fabricó la cruz procedía del árbol de la Ciencia. La luz de los candelabros. Los apóstoles volvieron de su desmayo por la palabra del propio Cristo. 34). cuya nueva religión apartó a tantos pueblos del cristianismo. Las virtudes teologales son superiores a las cardinales. por lo que no puede contar lo ocurrido mientras duró su pérdida de conocimiento. . Porque Beatriz se levanta el velo que hasta el momento la cubría. En primer lugar el águila. que también ha sido capaz de resucitar a los muertos. Acaso como custodia del vínculo entre Cristo y la Iglesia. el cisma de Oriente. la sonrisa. Matelda. Hermes adormeció a Argos antes de matarle (Purgatorio. 95) contándole la historia de la ninfa Siringa (así en Metamorfosis. naturalmente. 9. como Lázaro. En el resto de Italia la barba era distintivo de autoridad. Cristo. Dante compara la sorpresa de despertar con la que experimentaron los tres apóstoles cuando cesó la transfiguración de Cristo (el manzano) en el monte Tabor. con lo que es posible que el poeta se la dejara crecer posteriormente para dar mayor relieve a su figura de hombre sabio. No pude seguir escuchándola al ver allí cerca a Beatriz.61-63 El pajarillo inexperto no sabe huir a tiempo. ahuyentadas por la revelación divina. con su naturaleza humana. origen del poder temporal de Roma y con él de todas sus actuales desgracias. La labor redentora de Cristo hace que el árbol vuelva a florecer. La rueda derecha. 568-747). La de Aries. XXX. salmo I.

leyéndose «nayades» por «laiades». dando lugar a la destrucción de los ganados y las cosechas de Tebas. pues. es decir. resolvió con su ingenio el enigma. La cifra en números latinos nos da la palabra DVX. Cinco mil años aguardó Adán en el limbo la bajada de Cristo a los infiernos tras la crucifixión. se veía libre de la venganza que pudieran buscar los parientes del muerto. Se trata del salmo LXXXVIII.» Aquí sirve para lamentar la suerte de la Iglesia. pues ésta es irremisible. Según una tradición supersticiosa de la época. «jefe». 1: «Oh señor. dispuesta a entregarse al mejor postor. los más leves. El llanto de Beatriz por la Iglesia se compara al de María por Cristo en la cruz. 16). En Metamorfosís. Refiriéndose a que Edipo. Pero el texto de Ovidio que Dante debió manejar debía estar corrompido. Por primera vez desde su aparición Beatriz aparece tranquila y calmada. la corona imperial llevaba sin ser ceñida oficialmente desde la muerte de Federico II hasta la coronación de Enrique VII. Para entender este pasaje tenemos que comprender un poco el problema de la transmisión de los textos en el medievo. o a un hipotético caudillo mesiánico. se lee «Carmina Laiades non intellecta priorum / solverat ingeniis». De hecho. VII. de aguas muy calcáreas. que tras el diluvio de la mitología griega ordenó a Deucalión y Pirra que arrojasen huesos de su madre para que nacieran nuevos hombres. Temis. han venido ¡os gentiles. que volverá a ayudar a la reforma de la Iglesia. El enigma fue resuelto por Prometeo. envidia. Como es habitual. El traslado de la corte papal a Aviñón en 1305 es el último suceso importante acaecido a la Iglesia en la época que Dante escribe el Purgatorio. sobre la otra no se ponen de acuerdo los comentaristas. otro. pues la madre de Deucalión era la tierra. Dante dice que los hechos futuros serán como las náyades. La justicia de Dios es inaccesible e inviolable. y por tanto sus huesos eran las piedras. Un grupo de virtudes cantaba un verso y el otro grupo. que si Dante no la entiende es como si tuviese la . Las palabras de Cristo a los discípulos: «Dentro de un poco no me veréis y luego de otro poco me veréis» (Juan. La Curia romana de la época de Dante. Así enriquecida la iglesia se convirtió en un monstruo. que puede hacer de nuevo referencia a Enrique VII. ira) se representan con dos cuernos. Una por el pecado de Adán. sólo con uno. lo que puede sirnbolizar el suceso de Anagni. La Esfinge que proponía el enigma que sólo Edipo fue capaz de resolver. diosa de la justicia. y ahora cubren todo el carro. Beatriz dice.no dieron demasiada razón al augurio. se acrecentó el poder y la riqueza de la Iglesia. sabrán resolver lo oscuro de las palabras de Beatriz. El imperio no estará vacante por mucho tiempo. Al mirarle la ramera es castigada por el gigante. y habla con Dante con indulgencia. y pensé que las náyades resolvieron el enigma de la Esfinge.Los dones ofrecidos por Constantino acaso fueran ofrecidos con buena intención. existen otras muchas interpretaciones a este enigma. Aquí puestas en boca de Beatriz como representación de la teología. víctima de los siete pecados capitales. aquel asesino que lograba comer una sopa nueve noches seguidas sobre la tumba de su víctima. hijo de Layo. pero los culpables de esto deben temer la venganza divina. con el que Bonifacio VIII había estado primeramente aliado. XVI. La Iglesia era libre y ahora ya no lo es. Los pecados más graves (soberbia. es decir. Felipe IV de Francia. Dante representaba el partido antifrancés. Pero lo cierto es que los hechos -sobre todo la muerte prematura de Enrique VII. El Elsa es un afluente del Arno.

que en cada época del año sale por una parte del horizonte. 13031. el ecuador. En el hemisferio austral el sol sale por la izquierda. parece haberse olvidado de las palabras de Matelda en Purgatorio. Recuérdese que el sátiro Marsias retó a un certamen musical a Apolo tañendo una flauta que Minerva había arrojado al ver cómo le deformaba el rostro al tocarla. 898.» La esfera del fuego. Los comentaristas no terminan de ponerse de acuerdo al interpretar las palabras del poeta. sino del mismo Apolo. Glauco era un pescador que. El hemisferio austral es «todo blanco» y el boreal «negro». Por Dafne. y fue refutada por Aristóteles y sus discipulos medievales. La idea de la música celeste es pitagórica. Apolo. y cuán lejanos son los caminos de Dios y los de los hombres. Dante debe tomarla de Boccio.El dios terminó desollando al sátiro aún vivo. XXXI. Dante. Acaso con ellas se alegorizan las ciencias humana y divina. Calíope o Urania. . Leteo y Eunoé surgen de una misma fuente y se separan al igual que el Tigris y el Éufrates. Los peregrinos que volvían de Tierra Santa colocaban como testimonio de su viaje hojas de palmera en el bordón. Dante dice que Apolo debería alegrarse cuando alguien aspira a la gloria poética. También puede suponerse un valor alegórico de las virtudes teologales y cardinales. En primavera lo hace por un punto en que coinciden el horizonte. Las palabras de Beatriz son deliberadamente oscuras. Dante. al haber perdido la memoria de sus pecados bebiendo el agua del Leteo (Purgatorio. que está situada entre la tierra y el cielo de la luna. «Si mi ascensión era sólo en alma. Se trata del halcón peregrino. en la montaña del Purgatorio. no se acuerda de su dedicación a la filosofía humana en detrimento del saber teológico. pues mientras unos piensan que enlaza directamente con el final del Purgatorio (mediodía del 13 de abril) para otros no comenzaría hasta el alba del 14. Acabada la invocación. Seguimos esta interpretación. Dante va a especificar la hora en que comenzó su ascensión a los cielos. observando que unos peces volvían a la vida al contacto de unas hierbas. hija de Peneo. Antes del pecado de Eva. que corona a los poetas y a los generales victoriosos. o cielo de pura luz. Para relatar lo que Dante vio en el cielo no necesita sólo ayuda de las musas. Allí. XXVII). Con la primavera y el signo de Aries. en la tierra. aquí. convertida en laurel.mente petrificada por el error o bien oscurecida. La lámpara del mundo es el sol. El laurel. con tantas emociones vividas. como la mora con la sangre de Píramo (Purgatorio. 102). la desdeñosa amada de Apolo. la eclíptica y el círculo equinoccial. Apolo tocaba la lira y las musas le dieron la victoria. Para que Dante se dé cuenta de que la filosofía únicamente es insuficiente para conocer los misterios de la fe. XXVIII. como es sabido. Hasta aquí no se conocía el nombre de la hermosa muchacha. La primera dedicada a las musas y la segunda a Apolo. 968). tenía en Delfos su oráculo y principal santuario. Las dos cumbres del Parnaso son Nisa y Cirra. Mediodía del 13 de abril. las probó y se convirtió en una deidad marina. o también con el cuerpo. Otro caso de metamorfosis contada por Ovidio (Metamorfosis. XIII. En el Empíreo.

«Tú tiendes por naturaleza.» Antes de entrar en materia.» 88-90 «Desde este límite debe reflejarse el rayo. Al ciclo de la luna. como el fuego. Leño. la luna está dotada de luz propia. Según los cálculos de la antigua astronomía. por tanto no te debes maravillar de tu ascensión más que de que un río descienda de la montaña al llano. siguiendo a Averroes. como sucede con el espejo que es un cristal (que equivale a la zona poco densa .) la sorpresa de los argonautas en la Cólquida. La maravillosa unión. es decir. XVIII.» 67-69 «Si esto fuera causado por mayor o menor densidad supondría la existencia de un solo poder o principio desigualmente repartido.» 70-72 «Pero al producir influjos diferentes. metonimia común por «barco».» 85-87 «Si la zona poco densa no agujerea la luna. todo lo creado. No «sobre» la luna. IV. nos debe hacer pensar en la no menos inexplicable. en las manchas de la luna puede verse a Caín llevando unas zarzas. quiere esto decir que cada una de ellas tiene un principio cualitativamente diferente. Para Dante (Monarchia. pues entonces los agujeros dejarían pasar la luz. sino dentro de ella. Si la mayor o menor densidad fuera la causa de las manchas podrían ocurrir dos cosas: que la luna estuviera atravesada por las partes menos densas de lado a lado. III. debe estar limitada por otra zona densa. Dante las atribuye equivocadamente. condenado por Dios por haberse éste excusado de la muerte de Abel. la meta de mi Canto. advirtiéndoles de la solemnidad y complejidad de su nueva materia no tratada antes por ninguno. En latín. Intentaré anotar paso a paso su razonamiento. viendo a Jasón (Infierno. Va a comenzar ahora una larga y acaso ociosa digresión (la primera de las muchas con las que de ahora en adelante vamos a encontrarnos) a causa de las manchas lunares. unión de la naturaleza divina con la humana en Cristo. Cuenta Ovidio en Metamorfosis (VII. o que partes densas y raras se alternasen como lo grueso y delgado en el hombre. «decansé». no lo hace con tanta rapidez como tú asciendes ahora hacia los cielos. 17-18). inexplicable en cualquier otro caso. El Norte. 86-87) arando un campo con una yunta de bueyes que expulsaban fuego por la nariz. Dante dirige una admonición a sus lectores. Beatriz comenzará refutando el error del poeta y posteriormente dará una explicación convincente. aunque lo haga de formas diferentes. a unas 84.Un rayo que cae desde lo alto hacia la tierra. a elevarte hacia Dios. La voluntad divina. pero no menos real tampoco.» 79-82 «La primera se demuestra errónea en los eclipses. 100 y ss. como creía Averroes. La libertad puede llevar a los hombres al mal. 64-66 «En la esfera de las estrellas fijas vemos que éstas son diversas en cantidad y en cualidad. Los ángeles. Según la leyenda ya aludida en Infíerno. pues ésta es como una nube que los cubre. cosa que no ocurre. El ansia de llegar al Empíreo. XX-126. tiende hacia su creador. y reservada sólo a los iniciados en sutilezas teológicas. El Ciclo Empíreo es inmóvil y contiene la esfera del Primer Móvil. a la mayor o menor densidad (no olvidemos que «ralo» significa «poco denso») de sus partes. que es la más veloz de las nueve. Toda la naturaleza. del cuerpo de Dante con el de la luna. es decir.» 73-78 «Más aún.000 millas por minuto.

de mostrar. es decir. sino de una especie de cavidad. Constanza casó con Enrique VI a los 31. Aquellos que faltaron a algún voto. aunque él niegue que puedan existir dos cosas perfectamente iguales e . Santa Clara. la inteligencia divina se diversifica y cada estrella tiene encomendada una distinta misión que ejercita mediante sus diversas influencias. De nuevo el Primer Móvil. Beatriz. ingresó en un monasterio de Santa Clara. Enrique V y Federico II. Los tres vientos de Suabia son los tres emperadores ya citados: Federico Barbarroja. Constanza (Purgatorio. Murió en 1198. De su capacidad de convicción y clandad.» 96-105 El experimento de los espejos que propone ahora Beatriz es de fácil comprensión. cuyos distintos órganos están al servicio de distintas actividades. Narciso creía que su reflejo en el agua era un rostro verdadero. de donde fue sacada a la fuerza por su hermano Corso para ser dada en matrimonio al despótico Rossellino della Tosa. muchacha de gran belleza. la verdad que Beatriz le propone. Comienza ahora la explicación de Beatriz. no de la superficie de la luna. por tanto. La leyenda güelfa de la época le atribuyó una falsa profesión religiosa. Se refiere Piccarda a Santa Clara. Dios. Piccarda. El martillo no obra por sí mismo. Nació en 1154 y casó en 1185 con Enrique VI de Suabia. es más débil. 133-141 Igual que el alma se une al cuerpo. Etsi conjunción latina de carácter concesivo: «aunque». personaje al que se le atribuía el ser concebido por una monja. en el ánimo de Dante. compañera de San Francisco. hijo de Federico Barbarroja. pero nos deje a nosotros un tanto ayunos. quizás debida a la fama de Federico II como Anticristo. De nuevo el de las Estrellas fijas. Según dicha leyenda. Dante piensa que son reflejos las almas que se dirigen ahora hacia él. pues viene desde más lejos. como veremos. debe juzgar el lector. En realidad. particularmente a un voto religioso. Las manchas de la luna proceden. acaso convenza al sumiso poeta. Neasse es una fórmula escolástica y expresa la consecuencia de un proceso lógico. 118-123 Las sucesivas esferas van disminuyendo jerárquicamente respecto a la primera y difunden abajo el poder que adquieren de arriba. que toman su poder del poder divino. en cuya minoría ejerció el poder en Italia. Por el contrario.» La esfera de la luna es la que gira más lentamente y la que está más alejada de Dios. III.de la luna) con una cara recubierta de plomo (equivalente a la zona de mayor densidad). Fue madre de Federico II. XXIV. 113) fue hija del rey Ruggero II de Sicilia. aunque mucho me temo que. 112 y ss. como de tantos otros de este pasaje). «Nuestro amor que refleja el amor divino. Acaso la razón de esta probia y enojosa disertación de Beatriz tenga la misión. inspirador. a cuya Orden perteneció. tras la refutación de la creencia de Dante. a partir de un hecho un tanto banal. Dante. 1015). nació en Asís en 1194 y murió en 1253. Constanza habría dejado los hábitos después de los 50 años y habría dado a luz a Federico II a los 52. sino por el herrero que lo maneja. hermana de su amigo Forese y de Corso. girando dentro del Empíreo. lo inútil de la ciencia humana (Averroes) para comprender las cosas divinas (de las que bien se encargaría Tomás de Aquino. se dirige a la sombra de Piccarda Donati (Purgatorio. Este problema está planteado por Tomás de Aquino. El de las Estrellas fijas.» 91-93 «Tú acaso pienses que el rayo que se refleja desde este límite entre lo raro y lo denso. de los diversos grados de influencia que reciben de las estrellas.

La nueva materia del voto no puede ser de menos valor que la primera. XXV. Dante conocía esta doctrina platónica a través de San Agustín y Santo Tomás. Únicamente el hombre y los ángeles son libres. Aicmeón. La ciencia divina. Lo cuenta Tito Livio (Ab uerbe ondita. en las diversas estrellas. De la visión de Dios. XXVII. a las que después de la muerte habrán de retornar. La duda es el camino que lleva a la certeza. En el voto hay dos elementos: uno material y otro formal Levítico. se quemó la mano por haber fallado en su intento de asesinar al rey etrusco Porsena. 38.igualmente atrayentes. término escolástico que equivale a en vano. Frustra. Velle es un término escolástico que significa querer. Por ejemplo. De la autoridad eclesiástica (Purgatorio. hijo de Anfiarao (Purgatorio. Beatriz. II. pues con su idea de la trasmigración de las almas contradecía el dogma de un alma individual creada por Dios en cada momento de la concepción (Purgatorio. II. tal vez pensando en su fiel perro. la justicia divina. 12 y ss. nos debe hacer creer más aún en los secretos designios del incanzable orden divino. obtuvo de su padre el plazo de un mes para . mató a su madre Erifile a instancias de su propio padre. El que Dante se los vaya encontrando en las diversas esferas que constituyen las etapas de su viaje celeste es sólo para que con su pobre mente humana entienda mejor la disposición del paraíso. joven romano de los primeros tiempos de la ciudad. En lugar de éste fue su hija. aquella que es la más peligrosa para la fe. pero no están allí. 12-46). Antes de ser sacrificada. 49-51). Recuérdese la historia narrada en Jueces. XII. que no encuentra substitución por otro voto. XI. El consentimiento del hombre al hacer el voto debe ir acompañado del consentimiento divino.) 28-42 Todos los bienaventurados se encuentran de igual forma en el Empíreo. como Daniel. como veremos más adelante. 77-78 El fuego siempre tiende a recuperar su natural tendencia hacia lo alto. a pesar de la fuerza que se haga por mantenerlo a ras del suelo. En el «Timeo» Platón coloca las almas. aún doncella. creadas antes que los cuerpos. quien salió a recibirle. la ofrenda de la virginidad. 122). IX. Mucio Scevola. es capaz de ver el interior de las personas. San Lorenzo aguantó el tormento de la parrilla sin quebrantar su fe. 67-69 El que parezca iniusto al hombre con su estrecho conocimiento. y calmó el enojo de éste que le había llevado a condenar a muerte a los sabios del reino incapaces de descifrarlo (Daniel. 67 y ss. Existe una voluntad absoluta que siempre quiere el bien y rechaza el mal. El caudillo hebreo Jefté ofreció como prenda de la ayuda divina en la lucha contra los ammonitas el sacrificio del primer ser que saliera a su encuentro al regresar a casa. Las almas se aparecen en la luna.) y es una figura muy conocida de esta legendaria etapa romana. no apartamos del camino de la fe. De las dos dudas. que se sacrifica al hacer el voto libremente. La otra duda no contiene el peligro de la herejía. De la misma libertad. Dios. 30-40. Daniel aclaró a Nabucodonosor el sentido de un sueño que el propio rey había olvidado. voluntad. y otra relativa que escoge un mal menor para evitar uno mayor.

Alba Longa. Los Padres de la Iglesia condenaron este voto y su cumplimiento. Los hebreos practicaban una religión más austera que los cristianos. Dante sigue aquí a Cicerón que condenaba el proceder del caudillo aqueo (De officiis. Dante se complace en unir la historia del Imperio con la redención y la Iglesia. 25). que acrecentará nuestro amor cuando gustosamente resolvamos las dudas que nos plantee. de donde muchos siglos atrás había salido Eneas para dar lugar a la fundación de Roma. pues. romanos. Justiniano. con el final del poema de Virgilio. Los gibelinos y los güelfos. Combatió gloriosamente en el frente persa. Belisario (490-565) fue el más importante de los generales de Justiniano. nacido en 483. Dante pertenece a la iglesia militante. va a dedicar una larga digresión a la historia de Roma.gozar de los últimos días de su vida en compañía de sus amigas. Los éxitos de Belisario permitieron que él se dedicara a su tarea de recopilar el «Corpus luris civilis». se encontraba cerca de la región de la Tróada. antecedente de Roma. Para contentar a la diosa Artemisa que mantenía paralizada la escuadra griega en Aulide. según la versión de Cicerón que Dante debe manejar. «Para ejercitar hacia mí su caridad. de Alba. La herejía monofisita. apoyando la causa de Eneas. Su actividad se encaminaba a dejar mayor memoria de sí mismos y esto los coloca en un lugar inferior del Paraíso. Dante. «Ved a Dante. Hacia el Ecuador. pasando a Roma la supremacía imperial. hasta el combate de los Horacios contra los Curiacios. a Constantinopla para pedir la paz a Justiniano. cuya tarea de recopilar y depurar todas las leyes romanas se atribuye a una inspiración divina. simbolizados ambos por el águila emblemática. al parecer sí logró convertir a Justiniano. y aunque no pudo conseguirla. se trata del emperador Justiniano. extendidisima en las provincias de Siria y de Egipto. . donde se encontraba la ciudad de Troya. que murió en la lucha contra Turno. papa desde 533 a 536. en el Asia Menor. enviado por Teodato. o el propio Empíreo. fue elegido emperador de oriente en 527 y murió en 565. Dante nos lo presenta como legislador. que resultó ser su hija lfigenia. ahora cree en la doble naturaleza de Cristo con la misma claridad que en un juicio contradictorio si uno de los términos es verdadero el otro es necesariamente falso. Esta digresión enlaza.» La vida. Parece que Dante no conociese las desavenencias entre el emperador y su general. Anotaré brevemente las etapas del relato. legítimo sucesor de las glorias de aquélla. Hay otras versiones del sacrificio de la princesa micénica. A su dedicación legislativa. al que llama «mío» en el original. Evandro. rey de los rútulos. mítica ciudad a la que Roma estuvo sometida en los primeros años de su historia. El cielo de Mercurio. III. el ser más hermoso que hubiese nacido ese año. que negaba la unión hipostática. hijo del rey del Lacio. vencieron a los segundos. por boca de Justiniano. Personaje de la Eneida. donde se encuentran los espíritus activos. Algunos religiosos desligaban de los votos de difícil cumplimiento a cambio de dinero. Es decir. Más que por sus intentos de reconstruir el imperio de sus mayores.» Constantino trasladó la capital a oriente. Constantinopla. Agamenón prometió sacrificarle. en que los primeros. rey ostrogrodo. Agapito I. en el norte de África y en Italia. y posteriormente a la del imperio germánico. la nueva capital del imperio. Como veremos.

79-81). así llamado por su pelo rizado. colaboró en la empresa de la Redención. se explicará en el siguiente canto. Es decir. aunque esté hablando Justiniano. VII.C. venció a Bruto y Casio. XV. Breno. jefe de los galos que invadieron Italia en el siglo IV a. Tal vez alusión a la muerte de Carlos Martel (Paraíso. que la casa de Anjou triunfe sobre el Imperio. 24-29. que dio lugar al comienzo de la etapa republicana. César se hizo con el poder algunos años antes del nacimiento de Cristo. vengando así la muerte de Cristo. 52-54 Publio Cornelio Escipión Africano obtuvo a edad muy temprana sus principales triunfos en España contra Cartago. sucesor de César. XV. VIII. Como vemos. XX. legítimo sucesor de las glorias de Roma. 70-72 César venció a Juba de Mauritania. es decir. 61-63. junto a Florencia (Infierno. 67-89 El águila. 79-81 Con la conquista de Egipto se inició la paz octaviana. Cincinato. Es decir. en la que Octavio. De aquí César marchó a Egipto y puso -a Cleopatra como reina. Los que se apropian del signo imperial para sus intereses particulares. en lugar de su hermano Tolomeo. vencedor de los galos. rey de Epiro. el cual huyó a Egipto. los asesinos de su tío (Infierno. Posteriormente venció a Marco Antonio en Módena y asedió Perugia. fue dictador contra los samnitas. que llevó a cabo César. aquí vencido por las garras del águila. Aquí acaba la digresión de Justiniano sobre el imperio. la ciudad de Antandro y el río Simoes. España. para congraciarse con el triunfador. Algunos grandes hombres de la etapa heroica de Roma: Tito Manlio Torcuato. por medio de Poncio Pilatos. tercer emperador si contamos. a César. 91-93 Tito destruyó Jerusalén en el año 70. 64-67). impropiamente. Esta contradicción entre apoyo a la crucifixión y venganza de la misma. Batalla en que César derrotó a Pompeyo. y acabada la guerra regresó pacíficamente a sus tareas agrícolas. Ahora se refiere a la guerra civil entre César y Pompeyo. delimitada por esos ríos. Cneo Pompeyo luchó también muy joven en el partido de Sila contra Mario y obtuvo el triunfo a los 25 años. donde fue asesinado por orden de Tolomeo. Justiniano pasa de la crónica de la antigúedad a la actualidad palpitante. Dante necesita llevar el agua al molino de sus nuevas opiniones políticas. Paraíso. y los que se oponen a él favorecen la política francesa de los Valois. defensor de las ciudades griegas atacadas por Roma en su proceso de expansión por la península Itálica. 82-90 Va a aludir ahora a la muerte de Cristo en la época de Tiberio. Alusión a la conquista de las Galias. Pirro. la idea del imperio.). 125-6).Durante la época de los siete reyes. que encontraremos próximamente. Roma. Son muchos los Fabios y los Decios que merecieron las alabanzas de Justiniano. 94-96 Como vemos. el cónsul Fiorino destruyó la ciudad etrusca de Fiésole. sino al imperio Romano Germánico. los güelfos negros. 76-78 Cleopatra se suicidó tras la derrota naval en Accio. africanos: los cartagineses. cuyo emblema era un león. y posteriormente al resto de los partidarios de Pompeyo en Munda. a través de Carlo Magno. para burlar la prisión que Octavio le había impuesto. 73-75 Alusión a la batalla de Filipos. XXXIII. volvió a visitar los lugares de Asia Menor. no va a pasar al imperio bizantino. . de donde había partido. desde el rapto de las Sabinas hasta la caída de los Tarquinos. 106-108 Carlos II de Anjou (Purgatorio. tras la violación de Lucrecia. 49 y ss. hijo de Carlos II de Anjou. Recuérdese que en tiempos de paz las puertas del templo de Jano permanecían cerradas. líder del partido güelfo. en manos de César.

así llamada por haber nacido en Chipre. y acaso. y XX. Dione. Se trata del ya citado Carlos Martel. Estuvo en Florencia en 1294. pero también a Dios. Venus precede al sol por la mañana y lo sigue en el ocaso. Estamos en el tercer cielo. Si atendemos. por lo que ocupan un lugar más bajo en la jerarquía celeste. Nació en 1271. aún de corta edad. de los espíritus que emplearon su actividad en obtener gloria y fama. a la naturaleza divina. Margarita. hijo de Carlos II de Anjou y de María. se identifique con esta víctima de las ajenas calumnias. Fue coronado rey de Hungría a la muerte de su tío. madre de Venus según algunos mitógrafos. la cruz fue una monstruosa injusticia. elegido Rey de Romanos. hijo de Eneas. que creo de fácil comprension para el lector y por ello no anoto. casada luego con Carlos I de Anjou. sino que fue directamente creado por Dios. libertad y conformidad con Dios. Con cualquier parte del nombre de Beatriz. VII. nacido en torno a 1170. se condenó por no poner freno a su voluntad. esposa de Ricardo. se hizo merecedora de la muerte en la cruz. Dante se apoya en una leyenda de la época. que iluminas desde lo alto con tu luz a los felices esplendores de este reino. hija de Tetis y el Océano. y posteriormente regente de su hija Beatriz (Purgatorio. esposa de Luis IX de Francia. Romieu de Villeneuve. Cuenta Virgilio en Eneída. La crucifixión satisfizo a los judíos. en el cuerpo de los primeros padres. por justicia. Recuérdese que los dos jóvenes se habían conocido en Florencia. 61). Leonor. como tampoco el alma de las plantas y lo animales 142-148 El alma humana. «Voi chè intendendo il terzo ciel movete» es el comienzo de una canción de Dante escrita en 1294. y la citada Beatriz. Sancha. hija de Rodolfo de Habsburgo.Como ya anotamos. para que Dido. I. v. que no nació. y a los dieciseis años casó con Clemencia. fue creada directamente por Dios. y su propio cuerpo. del verbo neológico «adduarsi». 105. Va a comenzar ahora Beatriz un largo discurso acerca del misterio de la encarnación de Cristo. donde debió conocer y estimar a nuestro poeta. rey de Hungría. Venus. Eternidad. en cambio. que Cupido tomó la figura de Ascanio. 128. comentada por él en Convivium. a diferencia del hombre. Murió en 1250. lo que permite la idea de la resurrección. Murió en 1295. Cfr. 130-141 Los elementos no fueron. reina de Cartago. pero esta coronación no se llevó nunca a efecto. . con la que el Verbo se unió. A su persona divina añadió la naturaleza humana. o por ambas a un tiempo. Si no hubiese muerto joven hubiese evitado muchos males que acaecieron. los ángeles o el ciclo. hermana de Ladislao IV. Desde el principio del mundo al día del juicio Final. 67-72 Las cosas que crea Dios directamente son eternas y libres. Al haberse extraviado en el pecado la naturaleza humana. ministro de Ramón Berenguer IV de Provenza. Por misericordia. directamente creados por Dios. el de los espíritus amantes. aprovechando esta ocasión para infundirle el trágico amor por el héroe troyano. «Salve a ti. 58-60 Provenza. lo tomara entre sus brazos. II. pues así se cumplían sus planes de redención. heredera de Provenza y esposa de Carlos I de Aujou. hacerse dos.» En el original. por lo cual tanto el alma como el cuerpo son inmortales. «s'addua». casada con Enrique III de Inglaterra. en su posterior caída en desgracia. 685-88. Adán. señor de los ejércitos.

de donde procedían los Ezzelini. lo que hace preferible su identificación. que serían nietos de Carlos II de Anjou y de Rodolfo de Habsburgo. que se encuentra enterrado bajo el Etna -recuérdese el comienzo del Poliferno gongorino-. no como cuenta la leyenda.» En la marca de Treviso. general como Jerjes. que se extiende entre Venecia y los Alpes de Trentino y de Cadore. sino que también crea la manera desenvolverse hacia un fin determinado. y cuya ciencia teológica alaban Petrarca y Boccaccio. dedicada a la caridad. como veremos. Dios. 145-148 Acaso Carlos Martel alude aquí a sus propios hermanos: Luis. el poeta alude a la esposa. nacida alrededor de 1290. Pachino y Peloro (Hoy Passaro y Faro) son dos cabos sicilianos uno al norte y otro al sur. 64-66 Ya había sido coronado rey de Hungría. en Política.» 73-75 El grito de los palermitanos en la jornada de las Vísperas sicilianas «Muerte a los franceses» con el que se sublevaron contra la tiranía angevina. hermano pequeño de Carlos Martel. sacerdote como Melquisedec. I. al gigante Tifeo. estuvo como rehén de los aragoneses de 1288 a 1295. Carlos Martel pide al poeta que guarde en secreto su revelación. después de 1279. Las nubes que oscurecen Sicilia se deben. Se trata de su hija. es decir. llamada Trinacria por su forma triangular. Los ángeles. «Que puedes ver en mi interior sin que yo necesite hablarte. Carlos II. Para otros. diferente para cada uno. Los planetas. Se debería permitir que el hombre siguiera sus inclinaciones naturales a la hora de ejercer alguna actividad. hecho obispo de Tolosa en 1296. y tras llevar una vida sentimental bastante escandalosa y contraer dos nuevas nupcias se recluyó en Toscana. Su padre. Ya casada con el señor de Verona fue raptada por el trovador Sordello. También este último puede ser el Roberto aludido en vv. donde murió a una muy avanzada edad. 124-126 Estadista como Solón. ya conocido por nosotros (Purgatorio. 76-84. Aristóteles. Roberto de Anjou. Dios no sólo da el ser a las cosas. Quirino es Rómulo. en la costa oriental. nacida en torno a 1198. Esto va a llevar a Dante a preguntar por qué de un padre bueno puede salir un mal hijo. VI). Durante este periodo conoció a muchos catalanes que al parecer llevaría posteriormente a Nápoles. 71-72 «Mis hijos. . Rialto es una de las islitas sobre las que surgió Venecia. o sabio como Dédalo. 67-69 También debería haber sido rey de Sicilia. Se trata. y a Roberto. Pero no olvidemos que la primera aún vivía. hija de Ezzelino II y hermana del cruel Ezzelino II. que pese a haber nacido de un padre humilde. sino a las emanaciones de azufre. rebelde contra Júpiter. donde dejaron una mala memoria de avaricia. su paternidad fue atribuida a Marte. de Cunizza da Romano.61-63 El reino de Nápoles. la ya citada Clemencia de Habsburgo. hecho rey de Nápoles en 1309. ofreciendo Sicilia a la casa de Aragón. La naturaleza de los hijos seguiría a la de los padres si no fuese por la providencia divina que actúa mediante la influencia de los astros. casada con Luis X de Francia en 1315 y muerta en 1328. fue un rey generoso. del que se nos han conservado innumerables textos religiosos. El gobierno de Roberto de Anjou en Nápoles se caracterizó por las grandes cargas impuestas al pueblo. trocó el influjo de Venus del amor mundano por el espiritual.

es el planeta que rige la pasión amorosa. las cristianas y la sarracenas. se hizo cisterciense.. Entre 1180-95 compuso gran cantidad de canciones trovadorescas. Los tronos angélicos certifican la veracidad de la profecía de Cunizza. cargo en el que se ocupó en la persecución de los albigenses. La «resplandeciente y cara joya» que se encuentra más próxima a Cunizza es la sombra de Folco de Marsella. y en la misma longitud que Bugía. esposa de Siqueo. con ayuda de la recién creada Inquisición. Los habitantes de la marca de Treviso. El Silo y el Cagnano se unen en Treviso. Malta es el nombre de una prisión destinada a los condenados por causas notoriamente graves. El que aún señorea del v. 71). Hiroid. Sucedió a su padre en 1306. Los serafines. antes de la reina fenicia. En el original «intuassi». Es decir. El planeta Venus. que vivía junto al monte Rodope. «aquí» y «abajo». neologismo dantesco con el sentido de «hacerse él». Se refiere a la derrota de los paduanos en 1314 a manos de Cangrande della Scala. Cunizza afirma que la fama de éste se extenderá aún quinientos años más. poseen seis alas. Cunizza va a profetizar a continuación una serie de desgracias que ocurrirán próximamente en dicha marca. «Arriba». entre Vicenza y Treviso. señor de Verona. 73. Alessandro Novello. que en 1314 entregó al obispo de Ferrara algunos ferrarenses gibelinos que se habían exiliado de su ciudad y que fueron posteriormente decapitados. hijo de Tesco y Fedra (Ovidio. ciudad de la costa argelina. siguiente es Rizzardo da Camino. Se extiende entre enemigas playas. y tras la muerte de su amada Adalasia di Roquemartine. Filide. hacerse yo. XVIII. 102). pero ya desde antes se había mostrado como hombre soberbio. XVI. que se enamoró de Yole. es decir. Tres ejemplos de pasión amorosa: la hija de Belo es Dido. que provocaron su muerte con la tunica envenenada (Ovidio. en la tierra. Los . Murió en 1231. Creusa es la esposa de Eneas. el partido güelfo. II Alcides es Heracies o Hércules. Fue muerto por una conjetura en 1312. de quien hablaremos más adelante. Su partido era. suscitando así los celos de su esposa Deyanira. hija de Sitón.El monte Ramano. VI 15-25). Prostituta de Jericó que ayudó a escapar a los espías que Josué había enviado a dicha ciudad (Josué. naturalmente. en el original «inluia». «inmi». El «Mayor valle» es el mar Mediterráneo. Bruto conquistó Marsella por orden de César (Purgatorio. El agua se cambiará en sangre a causa de la derrota. pues Dante le supone una extensión de 90º cuando en realidad no tiene más de 42º. a la que Cunizza fue al parecer tan inclinada. 124) y marido de Giovanna Visconti (Purgatorio. siendo elegido abad en 1201 y obispo de Tolosa en 1205. respectivamente. murió creyéndose abandonada por Demofoonte. nació en Marsella. Heroid. tirano de dicha comarca. Alude a la traición del obispo de Feltre. nació poco después de la segunda mitad del siglo XII. Como en v.. El río Marra separa la Toscana de la Liguria. hijo del buen Gherardo (Purgatorio. en el cielo. que Dante ve como un castigo a sus errores. según Isaías. cuyos ríos son el Adige y el Tagliamento. «Enela». hay cierta inexactitud en los cálculos cartográficos de Dante en este pasaje. recordémoslo. Ezzelino III da Romano. Folco o Folchetto. IX). VIII. III-21. a medio camino entre Italia y España. mujer del conde de Marsella. el más grande de los mares si exceptuamos el Océano que abarca toda la tierra y ocupa todo el hemisferio austral. De nuevo Foico de Marsella. hacerse tú.

sin saber cómo había llegado. Florencia es el retoño de Lucifer. del derecho canónico. que rige la sabiduría. Recuérdese que nos encontramos en el equinoccio primaveral. es decir. Dante no quiere insistir más en consideraciones astronómicas. De acumular riqueza.comentaristas ponen de manifiesto la similitud entre la toma de Jericó al son de las trompetas y la conquista de la ciudad albigense de Lavour en 1211. perteneció a la Orden de los dominicos o predicadores. El sol. Si así no fuese no existiría la rotación de las estaciones. La constelación de Aries. Habla Tomás de Aquino que. Invitado al Concibo de Lyon por el Papa murió mientras se dirigía a dicha ciudad. Nació de noble familia en 1225.» La luna. «Yo me encontraba. Ambos giros coinciden en los puntos equinocciales. como muchas profecías de Dante. El maestro es Dios. Fue el más grande filosofo y teólogo de su siglo. el florín. Fue teólogo de la corte pontificia y posteriormente profesor de nuevo en París. con San Alberto Magno. el Espíritu Santo. 1-3 La potencia primera es el Padre. el Hijo es el Verbo. Recordemos de nuevo su celo antiherético. «Mi mente. y el de los signos zodiacales. recordemos. O mejor. a un futuro hipotético en que la Iglesia recupere su primitiva pureza. y avanza en su materia. autor del Decretum sive concordia discordantíum canonum en torno a 1140. XX). el ángel rebelde a Dios. se dice que acaso envenenado (Purgatorío. También dominico y maestro del Aquinate. se dividió interesándose por los moradores de la esfera solar. La avaricia ha desviado al papado de su tarea de cruzada.» La cuarta familia es la de los espíritus sabios. de oriente a occidente. sólo ocupada en Dios. el Amor. Dante invita al lector a levantar la vista a las esferas superiores donde se encuentran dos movimientos celestes contrarios: el diurno ecuatorial. que se encuentra en la esfera del sol. Se refiere a la muerte de Bonifacio VIII o al traslado de la Curia a Aviñon. El Padre genera al Hijo y de ambos procede el Espíritu Santo. La «alta victoria» más que la toma de Jericó es la propia Redención. Los mártires. que va de occidente a oriente. El «angélico sol» es el propio Dios. Su influencia en la Comedia es enorme. Entró en la Orden dominica en 1243 y posteriormente estudió en París y Colonia. Como quien tras tener una idea advierte de dónde procede ésta. dirigida entre cánticos religiosos por el obispo de Tolosa sucesor de Folquetto. en el mismo sol. como lo muestran las anotaciones en los márgenes de estos tratados. acuñado con una flor de lis. Graciano fue un célebre canonista del siglo XII. que deja al cuidado del lector. San Alberto Magno (1195-1280). anual. Por la avaricia los estudiosos abandonan el Evangelio y los Santos Padres y sólo se preocupan del estudio más lucrativo de las Decretales. con las manos de Cristo clavadas al madero. Folquetto reprocha ahora el desinterés del papado por la recuperacion de los Santos Lugares. . Las malditas flores son la moneda de Florencia. unida. se anularían las influencias astrales y la vida en la tierra sería difícil. es decir. El «uno y otro fuero» son el derecho civil y el canónico. 13-18 El círculo zodiacal es oblicuo con respecto al ecuador terrestre. conseguida «con una y otra palma».

). que apreciaba su estilo latino. senador romano nacido alrededor de 480. y por ello se discute el porqué de haberlo Dante elegido entre los santos del saber teológico. Sigiero de Brabante. En caridad y en sabiduría. La quinta luz es Salomón. XVII. 37-39 San Francisco. Ricardo de San Víctor (m. 1-4. convertido por San Pablo (Hechos. y su obra ejerció una enorme influencia. Beda el venerable. como veremos más adelante. X. 25-26 Paraíso. donde intenta hacer un primer compromiso entre el paganismo y la doctrina cristiana. En el prólogo de dicha obra P. en la Umbría. Se trata del español Pablo Orosio. También se ha pensado en San Ambrosio de Milán. y en primer lugar nos localiza la ciudad de Asís. Acaso Dante premie con el cielo la honesta y perseguida tarea filosófica. místico escocés llamado «Magnus contemplator». libro teológico de enorme difusión e influjo en su tiempo. muy conocida por Dante. El alma de Boecio. ofreció a Cristo toda su hacienda. afirma que ofrece su tarea a la Iglesia. fue ermitaño en el monte Inzino. de la creación ex nihilo. normando (674-735). San Ubaldo. antecesor del Cívítas Dei agustiniano. Los «aforismos» hacen referencia al estudio de la medicina. como la viuda que relata Lucas. a quien se atribuyen tratados apócrifos sobre la organización de los ángeles. escrita en la cárcel en una mezcla de prosa y verso. 1173). lugar de nacimiento del santo. XXI. etc. 34).Pedro Lombardo (m. representada como una comunidad monástica. puesta en boca del dominico Tomás de Aquino. No porque estuviesen bajo el dominio de Perugia. filósofo seguidor de Averroes y por ello perseguido. sino porque se encuentran en una desventajosa situación geográfica. Santo Domingo. llamado querúbico por la fuerza de su caridad. que tuvo una enorme influencia en la conversión del santo de Hipona. L. 96 y 114. Isidoro de Sevilla (570-636). luego obispo de Gubbio. con su obra Historiarum adversus paganos. autor de Sententíarum liber IV. 32-33 La Iglesia. Su obra más famosa es De consolatione filosophíae. Su obra ha sido recientemente descubierta y revalorizada por los estudiosos de la filosofía medieval a causa de su valor precursor del pensamiento moderno (negación de la inmortalidad del alma. La primera interpretación ha sido también sostenida por algún comentarista . Fue profesor en París y murió asesinado en Orvieto por su secretario loco. por donde entran los vientos fríos y calientes que bajan del monte Subasio. La Iglesia. en 1164). elevado a los más altos cargos del reino y luego condenado por Teodorico a muerte en 526. Comienza ahora la biografía y panegírico de San Francisco. llamado seráfico por su sabiduría. Fue contradictor de los postulados escolásticos y atacado por Santo Tomás. Se trata de Dionisio Aeropagita. desposada con Cristo mediante su agonía en la cruz. por los aforismos de Hipócrates. sin tener en cuenta sus conclusiones heterodoxas. ¿Alusión a sus enemigos florentinos? Tomás de Aquino. aunque no es seguro que llegase a estar bautizado. cuyo espíritu debió compartir. de la libertad. los «iura» representan el estudio del Derecho. Una puerta de Perugia de donde salía el camino de Asís. autor de Ethymologíae. El medioevo lo consideró como uno de los mártires de la fe. autor de Hístoria eclesíastíca gentis Anlgiorum.

Amiclates es un ejemplo de la virtud de la pobreza. es la pobreza. en el suelo antes de morir. San Francisco viajó a Palestina con algunos de los suyos en 1219. al quedarse desnudo delante de una enorme concurrencia y del propio obispo. consumida por el amor imposible de Narciso. 519-3 l. Dante compara la atracción que sobre él ejerce la voz del santo con la que ejerce siempre el polo norte sobre la aguja imantada de la brújula. Después de esto el Papa dio su aprobación verbal. Acabado el panegírico de San Francisco.San Francisco es comparado en todo este pasaje con el sol en el que se encuentran ahora los viajeros. y a la inversa en la parte contraria. Bernardo da Quintavalle.) 79-81 El primer seguidor de San Francisco. Ocurrió este hecho en 1207. Se trataba. V. o la de los Frari y santos Giovanni y Paolo en Venecia) que llenaron la historia de ambas en la época de su desarrollo e implantación en Europa. enfrentándose con su padre. de un pobre pescador en cuya cabaña entró un día César. mientras el cuerpo fue depositado. amenazada de ruina. por deseo del mismo. Francisco tenía 24 años cuando comenzó su vida de santidad en 1206. Como la ninfa Eco. o Cristo. Según la leyenda. Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega en 1170. 58-63 La dama a la que todos cierran las puertas como a la muerte. que se muestra en el cielo con su arco. 8-17. En el monte Verna. quedan totalmente superadas en el cielo. acaso de lana. claro está. donde el santo se había retirado a hacer penitencia en 1224. Santo Tomás se vuelve contra la corrupción de su Orden. Porque el nombre de Asís se emparenta con «scesi» del verbo «scendere»: «subir» Muy joven aún. Dante sigue a los antiguos biógrafos. recibió los estigmas de la pasión de Cristo. Dios. según Lucano. destinada a la lucha contra los albigenses y murió en 1221. era salvada por el pobre de Asís. lugar de Europa en que primero comienza la primavera. En 1215 fundó la Orden de los predicadores. Como Dante dice. Las desavenencias históricas o la simple competencia de dominicos y franciscanos (piénsese en las iglesias de Santa María Novella o Santa Croce en Florencia. luego que un dominico ha hecho la alabanza de San Francisco. intentó en vano convertir al sultán. Santo Domingo. Fue condenada por la celosa Juno a repetir únicamente la última sílaba de las palabras de los otros. Recuérdese Génesis. Otros seguidores de la primera hora. de quien hablaremos más adelante. estando la madre del santo encinta de éste como reflejo de la sabiduría de su hijo soñó que daba a luz un perro . A un lado. uno ocupado por un león rampante se encuentra bajo otro donde figura un castillo. El primer marido de la pobreza es Cristo. El escudo de Castilla está formado por cuatro cuarteles. Tras el golfo de León donde ciertos días -los de solsticio de verano--se oculta el sol. cuando aquél le pidió que renunciase a los bienes que le correspondían por herencia. a quien corresponde hacer el panegírico de Santo Domingo de Guzmán. IX. hasta que tuvo un sueño en el que la basílica de San Juan de Letrán. Iris. siendo hecho prisionero en San Juan de Acre. San Francisco nació en 1182. Se trata de San Buenaventura. El padre de San Francisco era un rico comerciante. Del seno de la pobreza el alma de San Francisco marchó al cielo. al encontrar la puerta abierta. La mensajera de Juno es. Inocencio III se mostró primeramente reacio a aprobar la Orden. sin ningún miedo. a la que Francisco se entregó desde muy joven. (Farsalia. En España.

Los bienaventurados que forman las dos coronas que rodean al poeta. les han vuelto la espalda.) Al igual que San Francisco desposa a la pobreza. Elio Donato enseñó en Roma a mediados del siglo IV. llamado Giovanni di Fidanza. Pedro Mangiadore («comestor» en latín. donde. y los conventuales. el de la madre. . Hugo de San Víctor (1097-1141). llegando a ser obispo de York. Su madrina tuvo un sueño profético sobre la suerte del santo y sus herederos los dominicos. obispo de Canterbury a finales del siglo XI a quien se debe el famoso argumento ontológico. que significa. Santo Domingo lo hace con la fe. donde Domingo se dirigió en 1205. como se sabe. respectivamente. nació en 1221. es decir «comilón») fue un teólogo francés del siglo XII. San Buenaventura vuelve su vista a la degradación de su propia Orden franciscana. y los predicadores gustaban llamarse «Domini Canes» o perros del Señor (así aparecen representados en los frescos de Santa María Novella.blanco y negro. los albigenses o cátaros se habían hecho más fuertes. y dicen que murió el mismo día y hora que el santo. Pedro Hispano. o partidarios de la línea rígida. XI. Murió en Lyon en 1274. Domingo solicitó la aprobación de la Orden a Inocencio III. El amor a la pobreza. mas no la obtuvo hasta 1216 de Honorio III. Murió al año siguiente en un accidente del palacio papal en Viterbo Natán es el profeta que reprochó a David el adulterio con Betsabé (II Samuel). Fue llamado «Doctor Seraphicus». Representa una de las cimas de la iglesia griega. uno de los primeros seguidores de San Francisco. Uno y otro representan las dos posturas extremas en la interpretación de la regla franciscana: los espirituales. Domingo no siguió los estudios de Derecho (como los alumnos de Eurico de Susa llamado el Ostiense) ni de Medicina (como los de Tadeo Alderoto). En Provenza. nacido en torno a 1226. Domingo (Dominicus) significa «Del Señor». En 1238 entró en la Orden franciscana en la que ocupó altos cargos. Iluminado de Rieti acompañó al santo en su viaje a Oriente. Su obra sigue la línea mística de Hugo y Ricardo de San Víctor. Alusión al Papa. 28-123). Dante hace hincapié en la pobreza de Domingo y Francisco frente a las otras riquísimas órdenes y frente al mismo papado. Pero estos buenos observadores de la regla que aún quedan no serán los seguidores de Ubertino de Casale. Agustín de Asís. por boca de San Buenaventura. los más lucrativos de la época. Fue elegido Papa en 1276 con el nombre de Juan XX. como prueba de la existencia de Dios. patriarca de Constantinopla entre los siglos IV y V. o relajados. Los dominicos (Purgatorío. Domingo no se dirigió al Papa en busca de prebendas o cargos. El nombre del padre de Domingo acaso fuera Félix. Acabado el panegírico de Santo Domingo. San Buenaventura. San Juan Crisósotomo (Boca de Oro). primera de las disciplinas de la enseñanza medieval. ni de Mateo de Acquasperta. sino que puso todo su talento al servicio de la causa de Dios: es decir. Juana. «agraciada de Dios». una y otra interpretación. se hizo teólogo. aproximadamente. comenzando en 1207 su predicación contra los albigenses. Anselmo de Aosta. Recuérdese que el hábito dominico es blanco con manto negro. escritor de orientación mística. En la gramática. El papado era antes protector de los humildes. Dante reprueba. sino permiso para luchar contra la herejía. lisboeta. A la sede pontificia. pero ahora. por la malicia de aquellos que lo ocupan. como tantos otros.

va a resolver la segunda. acerca del rey Salomón (Paraíso. es decir. que girasen en círculos como la corona que Dionisio ciñó a Ariadna y que. y para hacemos imaginar este prodigio alude Dante a las quince estrellas de mayor grandeza según Tolomeo (vv. 2-12. La cera. 4-6). 112-14). con su interpretación de los textos bíblicos sobre la venida del Anticristo. en la región de Arezzo. De nuevo Santo Tomás. junto con las siete de la Osa Mayor (7-9) y las dos más brillantes de la menor (10. Sabelio. que han dado motivo a la duda del poeta y a su aclaración. como de hecho ocurrió. y quien la imprime. es decir. Esta petición fue muy apreciada por Dios.1 l). 37-45 Adán. sólo se referían a aquél en cuanto rey. X-14). es el Hijo que procede del Padre. más conocido como Joaquín de Fiore. benedictino del siglo VIII. medio siglo antes. donde se definió el dogma de la Trinidad (325). Joaquín da Celico nació en torno a 1130 y murió en 1203. dice Dante. quien le prometió otorgarle el don que el muchacho pidiese. fue transformada en constelación. 24 en total. de cuyo pecho salió Eva. que ejerció una enorme influencia en todos los movimientos milenaristas medievales.Rabano Mauro de Magonza. y el amor que hace tres con ellos. y Cristo en cuanto hombre. Esta herejía. 25-27 Los santos no cantaron a Apolo ni a Baco. cuyo pecho fue traspasado por la lanza. con lo cual no está en contradicción con que Cristo y Adán sean los seres humanos más perfectos. Sus escritos fueron muy criticados por la Iglesia por su potencialidad revolucionaria. son los más perfectos seres humanos creados por Dios. 79-84 En ciertos casos puede alcanzarse la total perfección como en el de Adán. una vez muerta ésta. es el Espíritu Santo. 55-57 La luz que sin hacerse diferente se desprende del astro. Es el escritor apocalíptico. Si la materia fuese elaborada hasta la perfección y el cielo obrase con toda la fuerza de su influjo sobre ella. las veinticuatro almas de la doble corona reemprenden su danza. fue llamado «Preceptor Germaniae». El río Chiana. sino a La Trinidad. también había negado dicho misterio y fue condenado en el concilio de Alejandría en 261. siendo Salomón aún muy pequeño recibió la visita de Dios. IX). 1-21 Terminadas las palabras de San Buenaventura. tenía un curso lentísimo a causa de los pantanos que atravesaba. . Ejemplos de filósofos errados en el camino hacia la verdad. III. porque no contaban con la asistencia divina. como en el caso de Sigiero de Brabante (Paraíso. fue condenada en el concilio de Nicea. En el original «ad inveggiar»: «envidiar». 106-111 Las palabras de Tomás de Aquino sobre que no surgió nadie equiparable a Salomón (Paraíso. la materia de las cosas. Santo Domingo. 94-102 Según cuenta el libro de los Reyes. hecho de tierra. sino prudencia para regir a su pueblo derechamente y poder así seguir el camino trazado por su padre. y el propio Cristo. David. Dante. Éste no pidió. La hoja de la espada deforma la imagen de quien se refleja en ella. que una vez solucionada una duda de Dante (el camino que hace avanzar al que no se extravía). claro está. Las nueve jerarquías angélicas. X. Arrio (270-336) negaba el carácter divino de Cristo. extendidísima en los tres siglos siguientes. demuestra su libertad de juicio con respecto a las opiniones oficiales de su tiempo. Salomón. «tan gran paladín» es. sabiduría para resolver vanos problemas metafísicos o lógicos. las influencias celestes.

como ya veremos. Va a comenzar ahora Cacciaguida una alabanza de las viejas virtudes florentinas. sí. XIV. que nos hace pensar que algún astro haya cambiado de sitio si no fuese porque todos siguen en su lugar. desde la que ha hablado Tomás de Aquino. oh sangre divina infusa de tal manera. La sabiduría y el amor. Pues mi sabiduría escasa no logra comunicarlo con palabras. Al cielo quinto. VI. Cacciaguida era el más lejano pariente del que Dante conservaba noticias. lógicamente. aptos para los nuevos gozos que les ofrece el Paraíso. 836. por la alegría que les produce aclarar alguna duda al poeta. incluido los ojos de Beatriz tal como hasta allí los había visto. Pero al ascender a una esfera superior la belleza de la muchacha se ha acrecentado. el padre de Dante. El encuentro de Anquises y Eneas lo cuenta Virgilio en Eneida. identificado con la divinidad solar de los griegos. 684-86. 28-33 De nuevo alaban a la Trinidad. Se refiere a la Vía Láctea. siguiendo a su otro gran maestro. padre a su vez de Alighiero II. para resplandecer y gozar más aún. sino que la Cruz producía un resplandor que era el propio Cristo. No que Cristo resplandezca en la Cruz. lleva por tanto casi un siglo en la cornisa de los soberbios. Cual si descaran resucitar ya en el juicio. San Alberto Magno. como antes del borde al centro. II. con lo cual los sentidos corporales restituidos podrían darlarse con semejante luz. Quien ahora viene a recibir a nuestro poeta es su tatarabuelo Cacciaguida. La respuesta del rey Sabio es. sobre cuyo origen y naturaleza se produjeron en la ciencia antigua muchas controversias. fenómeno para cuya explicación Dante no encuentra ejemplo ninguno. cosa que Dante no había advertido por no haberla mirado aún. 13-18 Igual que vemos una estrella fugaz. 13-18 La duda que Dante no necesita expresar es si este resplandor de los bienaventurados durará tras la resurrección de la carne. 58-60 El cuerpo resucitado poseerá órganos superiores a los de la vida terrena. Dios mismo. Alighiero I debió morir poco después de 1201. Aquí nos encontramos con los espíritus militantes que lucharon por la gloria de Dios y de la Iglesia. regido por Marte.Seor Martino y Doña Berta valen como nombres genéricos que representan la opinión del vulgo iletrado y presuntuoso. ¿a quién como a ti fue abierta alguna vez dos veces la puerta del cielo?» Lo dice el propio Anquises. el cual lo fue de Bellincione. y presuntamente bien pensante. 127-136 La contemplación de la maravillosa cruz le produce un placer mayor de lo que hasta el momento había sentido. cuando aún era una ciudad de pequeños . Ahora Beatriz habla desde el centro al borde. II. 28-30 «Oh sangre mía. 112-117 Las partículas de polvo que se ven en un rayo de luz que penetra por un toldo o una persiana. que dio nombre a la familia. Fue el padre de Alighiero I. 1-9 No olvidemos que Dante y Beatriz se encuentran en el centro de la doble corona. Como siempre. Dios es como un libro inmutable para los bienaventurados. refiriéndose a César en Eneída. 34-57 Quien habla con la misma dulzura que la de Gabriel anunciando el parto de María ha sido identificado como el propio Salomón. Dante mismo trató del tema en Convivium. planeta rojo. Espero que su razonamiento sea suficientemente claro y no necesite de anotación. 5-8.

Las campanas que suenan aún a tercia y a nona son las de la vieja Badía. ejemplo de las virtudes republicanas. para indicarles que les estaba escuchando. Lapo Saltarello.tosió discretamente al advertir el amor de la reina Ginebra por el famoso caballero. Dos antiguas familias güelfas. sólo que un siglo antes. le trata de «vos». como quieren otros comentarios). al igual que la dama de Malehaut en la novela de Lanzarote del Lago -la misma que leían Paolo y Francesca.límites dentro del antiguo muro sustituido en 1173 por un segundo y en 1284 por un tercero. Dante sólo trata con el «vos» («voi» en el original) de respeto a Bruneto Latino. XVI. La capacidad de dicha es limitada en el hombre. Sardanápalo (el histórico Asurbanipal) era el ejemplo de la vida disoluta. se sintió envanecido de su noble ascendencia. que dio nombre a su hijo Alighiero. 137). pero ahora. merece su desprecio por corrupto y deshonesto en los asuntos públicos. el dictador romano célebre por su integridad. frente al ya conocido Cincinto. Pero Florencia superará aún más a Roma en su caída. . puesta bajo el patronazgo del Bautista. De Cacciaguida apenas sabemos más de lo que el propio Dante nos dice. Como ya sabemos. Porque habla un dialecto florentino más arcaico que el del tiempo de Dante. mujer célebre por su vida disipada. Florencia. María. Dante. Su hermano Moronto. Cavalcante Cavalcanti y Beatriz. aún en el cielo. Tres ciclos legendarios muy queridos de los florentinos.120 Porque estaban seguras que morirían en el mismo lugar en que habitaban y porque Francia aún no era la meta de los comerciantes florentinos. Farinata. padre de la Bella Gualdrada (Infierno. ni la dote excesivamente cuantiosa. contemplados desde el monte Uccilatoio. del que nada sabemos. a pesar de ser correligionario de Dante.no se regularizó en Roma hasta el siglo III. conservó el nombre de los Elisei (o acaso Eliseo se refiera a un hermano diferente. casó con una mujer del valle del Po. que luchó en Calabria contra los sarracenos. El uso del «vos» que Dante atribuye acaso dirigido primeramente a Julio César -que era simplemente un hombre. 118. La vanidad de Dante provoca la risa de Beatriz. Debió pertenecer a la familia Elisei. no superaban a la Roma divisada desde monte Mario (Montemalo). 127-129 Cianghella della Tosa. A Cacciaguida primeramente le trató de «tú». mezcla de respeto y vanidad. en la que murió cerca de 1147. Porque la edad de la novia al desposarse no era excesivamente corta. mientras que de él salió la rama de los Alighieri. No había palacios desmesurados para las necesidades reales de sus moradores. combatió acaso en la segunda cruzada junto al emperador Conrado III. invocada en el parto por mi propia madre. Porque el Pontífice no hace nada para recuperar los Santos Lugares. y nació en torno a 1091. dice un cronista de la época. Contado II. si es que Dante no confunde una serie de datos históricos relativos a otro emperador. 109-111 Aún el esplendor de los edificios florentinos. La nobleza de la sangre tiene que ser acrecentada por las sucesivas generaciones. al contrario que la romana Cornelia. entregada al lujo y a los placeres sensuales. pues se relacionaban con la fundación de la ciudad. de supuesto origen romano. madre de los Gracos. pero ahora Dante se ha superado a sí mismo. Belincione Berti fue uno de los grandes señores florentinos del siglo XII. En la época de Dante el tuteo estaba más generalizado en Roma que en otras ciudades italianas: «hasta a los emperadores y a los papas».

vinieron a Florencia algunos personajes que contribuyeron a su ruina. los Buondelmonti fueron despojados de su castillo de Val di Greve en 1135. con lo cual los pueblos citados en el terceto anterior serían afortunadamente sólo vecinos de Florencia. famosos comerciantes procedentes de Simifonte.) Dos familias güelfas. O por su insignificancia o por su grandeza. 73-75 Cuatro antiguas y ricas ciudades etruscas ya desaparecidas y en completa decadencia. el poeta poco más sabía de sus antepasados. considerados casi como los padres de la ciudad (Infierno. XV. según las diversas opiniones. ahora mezclada de pueblos vecinos. terminaron emigrando a dicha ciudad. Dante no busca la exactitud del dato. junto a la puerta vieja. familia a la que pertenecía el citado Belincione Berti (Paraíso. Otros dos enemigos de Dante pertenecientes a familias de origen campesino. En realidad. 112-114 Los Visdornini y los Tosinghi. Los que se avergüenzan de las pesas falseadas por uno de los suyos son los Chiaramontesi.a Alfagrani. fiesta de la Anunciación y primer día del año civil. promovida por Florencia.alrededor de dos mil. ambos muy cerca de la ciudad. gúelfo blanco que se pasó a los negros posteriormente. y aptos para las armas -de 16 a 60 años. Baldo de Aguglión. los Cerchi emigraron a mitad del siglo XII. pero dice que entre Pontevecchio -donde se encontraba la ya citada estatua atribuida a Marte. XXVIII. 105. XVI. el último al que llegaban los corredores del palio anual celebrado en honor del santo patrón. 109). 112) y Guido Guerra VI (Infierno. de la facción negra. donde vivían los Ravignani. nos da la fecha del 25 de marzo de 1091. Galluzzo. era de pura casta florentina.» Según los cálculos pertinentes. siguiendo --como hace siempre el poeta en sus cálculos astronómicos. 64-66 Tres grandes familias feudales que. A la entrada del distrito sexto de Florencia dentro de la antigua muralla. (Purgatorio. a la que perteneció un tal Lippo. En estas luchas la Iglesia empujó al pueblo llano contra los señores feudales partidarios del Imperio. Toda la población. contribuyendo a su engrandecimiento territorial y a su degradación moral. límites de la vieja ciudad. X. familias güelfas negras. un pueblo en el camino de Siena. Dante debe aludir a la familia de los Velluti. Los Conti abandonaron Montemurlo en 1219. Algún miembro de la familia gibelina de la Pressa había obtenido ya cargos públicos. Fazio de Signa. Otra familia gibelina que ya había obtenido el orden de la caballería. Trespiano en el camino de Bolonia. jurista.y la también conocida iglesia de San Juan. 83-84). Dante ve en las luchas del papado contra el Imperio una de las causas de ese extralimitarse de Florencia que ha terminado por corromper sus antiguas virtudes. Los Uberti. Alude al escudo de la familia Pigli: una barra oscura sobre campo rojo. De los citados pueblos. Marte volvió 580 veces al signo Leo. la población era de unos seis u ocho mil habitantes. que administraban los bienes del obispado cuando éste se . familia gibelina. de las grandes familias hasta el último humilde artesano. familia gibelina. El escudo de los Lanberti (Infierno. autor de la ley de amnistía de 1311 de la que Dante fue excluido. viven ahora los advenedizos Cerchi que en sus luchas con los Donati ensangrentaron la ciudad. XV. 88-93 Todas ellas antiguas grandes familias ya en extinción o desaparecidas del todo. 94-99 En el barrio de San Pedro.34-39 «Desde el día de la Anunciación hasta mi nacimiento. vencidas por la causa popular. 36-39). insignificantes en la época de Cacciaguida.

La familia de los Amidei. Bellincione Berti. no le satisfacía que su suegro. el pueblo no confió en él y lo expulsó de la ciudad. dios del Sol. Fedra. lo asesinaron el domingo de Pascua. que consultaban los oráculos. familia güelfa de humilde origen alemán. En las batallas los vencedores acostumbraban a pasear el estandarte enemigo puesto al revés. de carácter violento. XIII. I. segunda esposa de Teseo. 37-42 De nuevo la presencia divina no supone una cortapisa a la libertad. que dieron lugar a numerosas luchas ciudadanas. casase con un Adimari a otra de sus hijas. 150-154 El lirio blanco sobre fondo rojo era el emblema de Florencia. por la familia que vivía junto a ella. El tetrágono es el cubo.» 145-148 De nuevo la estatua de Marte (Infierno. Climene. cuyas respuestas eran siempre enigmáticas. vivían junto al Mercado Viejo. la visión de los bienaventurados halla su origen en Dios mismo. desaparecida ya en tiempos de Dante. corrió a interrogar a su madre. Buondelmonte fue asesinado al pie de dicha estatua. marido de una Ravigniani. cosa que a los florentinos les ocurrió en ocasiones. Los guelfos triunfantes en 1251 cambiaron el emblema por un lirio rojo sobre campo blanco. como quedó para la posterioridad. 142-144 «Si Dios te hubiera hecho ahogar en el río Emma. se hacen fieros como dragones. 115-117 Los Adimari. La llamada porta Peruzza. que aquí eiemplifica la firmeza ante cualquier adversidad. de igual manera que el que mira un barco arrastrado por la corriente no es el causante de dicho movimiento. Buondelmonte Buondelmonti estaba prometido a una Amidei. «Se endraga» (en el original «s'indraca»). según los cronistas. 106). en venganza de haber éste rechazado su insano amor: el muchacho fue desterrado por su padre y posteriormente muerto a causa de un monstruo marino que hizo volcar el . El final de la tranquilidad florentina está marcado. familia luego gibelina. quien acusado por su rival Epafo de no ser hijo de Apolo. Los Caponsacco. dando lugar a que estallasen las sangrientas luchas entre guelfos y gibelinos. pues. A Ubertino Donati.encontraba vacante.) Como siempre. junto con otras nobles familias. acerca de su verdadero origen. es decir. Los Amidei. pero al pertenecer a una familia noble. antes de venir a Florencia. que dio origen a la división entre güelfos y gibelinos. XXVIII. se habrían ahorrado muchas desgracias. Alude ahora Cacciaguida a las familias a las que Ugo de Brandeburgo. por el sacrificio de una víctima humana. otorgó su escudo a finales del siglo X. entroncada con las familias más importantes de la ciudad. aunque su origen fuera más antiguo. Gianno della Bella había tomado el partido popular en 1293. 748 y ss. por ello. con cuyo ejemplo los padres deben mostrarse cincunspectos a la hora de consentir en las peticiones de sus hijos (Metamorfosis. Este noble murió en 1001 en la festividad de Santo Tomás y fue enterrado en la Badía de Florencia. dando lugar al trágico episodio del carro. No con lenguaje ambiguo como el que confundía a los paganos. Otras dos familias que posteriormente seguirían el partido feudal. 146) a la que se le atribuía un influjo maligno sobre la ciudad. 1-5 Dante se parangona al joven Faeton (ya citado en otros lugares de la Comedia). marqués de Toscana. a la cual abandonó en 1215 para desposar a una Donati (Infierno. Estas dos familias habitaban en el Burgo de los Santos Apóstoles donde luego vivieron los Buondelmonti. donde en el aniversario de su muerte se celebraban grandes fiestas. acusó a su hijastro Hipólito de haberla intentado seducir.

y de la dimensión ética y testimonial del poeta. por otra la gloria literaria y el favor divino. A este mismo ciclo. O mejor. 82-87). de los que terminará apartándose tras la derrota de Lastra en 1304 (Infíerno.). pero ya totalmente ficticio. centrado en sus luchas contra los sarracenos. los Malaspina. 64-69 Del rojo de Marte al blanco de Júpiter. obedece la indicación de no referir el resto de la revelación sobre el destino de Cangrande. Posteriormente. y que por lo que de ellos refiero podrían molestarse los vivos. señor de Verona y caudillo gibelino (lo que explica la figura del águila en su escudo) dio albergue a Dante desde mediados de 1303 hasta su muerte en marzo de 1304. Murió en 1085. pero el mal gobierno que posteriormente harán los negros pondrá en evidencia la inocencia de los primeros. 46-48 Guillermo de Orange. Dante. Está aún más hermosa de lo que estaba antes. tal vez Euterpe. etc. Bartolomé della Scala. Cangrande. Los antecedentes del exilio de Dante podían ya rastrearse tiempo antes. en 1312 regresará a Verona donde residirá seis años bajo la tutela del hermano de Bartolomé. lo cual prueba que han ascendido a otro cielo. Antes de que el Papa gascón Clemente V (Bertrand del Got de verdadero nombre) engañe al joven emperador Enrique VII fingiendo apoyarle y traicionándole después. asociada como ya sabemos a su culto. debido a la política del Papa Bonifacio VIII. Cacciaguida. que otorgarán a Dante sus mercedes antes de que éste las solicite. . Cacciaguida. llamada aquí Pegasca porque la fuente Helicona. que prefiere. 16-18 La luz divina irradiaba por los ojos de Beatriz. no asi con la munificencia de los Escalígeros. A continuación se harán presentes al ser nombrados por el viejo florentino. pone de manifiesto que comparte con ellos su condición de tal. brotó de una patada del caballo Pegaso. El normando Roberto Guiscardo liberó el sur de Italia y Sicilia de los sarracenos y luchó contra Enrique IV de Alemania en defensa del Papa. al que rige Marte.» Es siempre de admirar la conciencia de la posteridad que tiene Dante. no vaya a perder otros posibles a causa de mis versos demasiado duros para alguna de las grandes familias italianas. las muertes de Corso Donati (Purgatorio. XX. Los años siguientes Dante gozó de la hospitalidad de otras grandes familias como los da Camino. como vernos por su silencio. antes que el favor de sus a contemporáneos. 82-87 Invocación a una musa. como la imagen (el segundo aspecto) en un espejo. la gloria que le ofrecerán los hombres futuros. La culpa de las desgracias de Florencia será atribuida a los blancos vencidos. Junto a Bartolomé Dante conocerá a Cangrande. nacido en 1291 bajo el signo de Aries. 70-72). 111-120 «Si pierdo un hogar. pertenece el gigante Ricardo. Godofredo de Bouillon condujo la primera cruzada que conquistó Jerusalén.carro en el que marchaba (Metamorfosis. al ir a reunirse con los héroes citados. 85-90) y del Papa Bonifacio (Purgatorio. 493 y ss. Fue señor de Verona de 1312 a 1329 y representaba para Dante la posibilidad de restaurar el poder gibelino en Italia. 61-69 La mezquindad de sus principios correligionarios del exilio. XXIV. XV. Para la demás gente suele ser primero el pedir que el recibir lo que se pide. Los espíritus militantes del cielo de Marte darían ocasión para una gran cantidad de poemas épicos que narrasen sus hazañas. personaje histórico que dio lugar a un amplio ciclo de la épica francesa. antes de 1312. es decir. a muchos de cuyos miembros he visto en mi viaje de ultratumba. XV. Por una parte la amargura del exilio.

Eduardo II de Inglaterra.de su época. por lo demás. VII. Fernando IV. llamado «El Emplazado». terrible arma en manos del pontífice. 97 y ss. y tendría que hacerlo en plural. la cual formarán los bienaventurados posteriormente llegados. Como hemos podido ver. Aún formando la imagen del águila. Federico II de Aragón. De nuevo Felipe IV el Hermoso y el dudoso episodio de la falsificación de la moneda. pero aún sin cabeza. «peste» Entre las hazañas de Alberto I. que acuñó astutamente una moneda muy parecida a la de Venecia. Si esto no es así. todos los hombres deberían estar en condiciones de conocerla y de bautizarse. otros tres con V (en el original «Vedrasi». al que achaca un desmesurado afán por los florines. De nuevo alusión al Papa Bonifacio VIII. se encontrará injusta la invasión de Bohemia en 1304. 119-20). (en el original «Lí si vedrá»). ya forma el esquema del águila con las alas desplegadas. 91-93 «DILIGITE IUSTITIAM QUI IUDICATIS TERRAM». 114-148 El águila va a pasar revista ahora a los gobernadores inicuos -casi todos. rey de Portugal de 1279 a 1325. la respuesta del águila sobre tan arduo problema sólo puede convencer a los ya previamente convencidos. Habla en singular. rey de Nápoles y de Jerusalén. rey desde 1299 a 1319. Carlos II de Anjou. 101-2). En latín. rey de Castilla desde 1295 a 1312.. versículo con el que comienza el libro biiblíco de la Sabiduría. y del que Dante. rey de Escocia de 1306 a 1329. o más generalmente al papado de su tiempo. Acon VII de Noruega. es decir. La duda que Dante no necesitaba expresar es que si no hay salvación fuera de la fe cristiana. por lo que vamos a ver. y Roberto Bruce. el rey murió en 1314 en una cacería. padre de Eneas. Dante a Florencia). Pensar que la M en cuyo dibujo se detienen los espíritus. Sus buenas obras se anotan con el I (la unidad) y las malas con M (mil). al estar compuesta de innumerables almas. El espejo de la justicia divina es el reino de los Tronos (Paraíso. pues. antes de unirse con el resto. en la que según Virgilio murió Anquises. ya citado en Purgatorio. 50-63). rey de Sicilia. rey desde 1262 a 1311. Otros comentaristas siguen viendo a Bonifacio VIII. Los condenados y los bienaventurados. cuñado de los anteriores. los tres siguientes por E (en el original la conjunción copulativa «e»). Ahora se dirige al Papa directamente.La gloria de los sabios inmortaliza también a sus ciudades (Virgilio a Mantua. no se comprende por qué hayan de ser condenados los gentiles que. debía saber bastante poco. En este pasaje Dante va a utilizar de nuevo el artificio del acróstico. la justicia divina parece una injusticia. en esta ocasión al cahorsino Juan XXII. el hermano es Jaime II (Purgatorio. IX. Las tres forman la palabra LVE. aunque de poco le valió contra Felipe el Hermoso. 38 Su tío es Jaime de Mallorca. que la utilizó en muchas ocasiones. «Amad la justicia los que gobernáis la tierra». Wencestao IV (Purgatorio. moneda que tenía impresa la figura de San Juan Bautista. que he podido conservar). el de Regusa (en el original Rascia) es Esteban II de Serbia occidental. VI. sin culpa alguna. Con la excomunión. como si fuera un solo ser. Tres tercetos comienzan con I. Aunque Dios difundiera todo su saber entre los hombres seguiría siendo inalcanzable para ellos. Así. que ensucian el . VII. «cerca». no conocieron la verdadera doctrina. rey desde 1307 a 1327. 137-141 Dionís.

145-148 El mal gobierno de Enrique II de Lusignan en Chipre (1285-1324) es buena muestra de lo que podría ocurrir en esos dos países si cayeran en la órbita francesa. La presencia de éste. donde se encuentran los espíritus contemplativos. en Nápoles y Sicilia respectivamente (Paraíso. Purgatorio. X. La risa de Beatriz.recuerdo de Pedro III el Grande.) 61-66 Guillermo II el Bueno. 339. Saturno. es la voz de San Pedro Damián. 16). el águila podía mirar al sol directamente. El reino de los cielos se deja por su propio gusto vencer por el amor y la esperanza de los hombres. Una y otra cayeron en manos de la casa de Anjou. Del lado de los otros injustos monarcas. 96. Su muerte dejó desconsolados a sus vasallos. 84). 309). (Infierno. 37-42 David (Purgatorio. que trasladó la capital a Constantinopla. Lucas. Los ojos. 49-54 El rey de Judá. 140). Al haberse salvado. 124-29. cuyo poder civil representa el imperio. XI. Purgatorio. tan hermosa ya en este punto del viaje. que da nombre a la séptima esfera («cristal») fue el dios que rigió la mítica edad de oro. 1-6 Al caer la noche es cuando pueden verse las estrellas que iluminan el cielo difundiendo la luz que reciben del mismo sol. para dejar Roma al Papa. XVI. El primero fue milagrosamente instruido por Dios en los misterios de la fe. aunque no la comprenda tampoco él del todo. aún más que la de Trajano en el cielo. 43-48 Trajano. Al cielo de Saturno. XXVIII. y sus designios. 307. que tuvo fe en el Cristo por venir. 127-32. Trajano. 12. el segundo vuelto a la vida por intercesión del Papa Gregorio Magno. y muerto por segunda vez ya salvado (Purgatorio.» Nuevamente se plantea el problema de la predestinación. 93). III. XIX. como veremos enseguida. 100-129 Rifeo. X. rey de Sicilia en 1166 y muerto en 1189. ni el son de nuestros cantos. en la que aparece como un hombre «justísimo». Según creencia muy común. XIX. produciría en Dante los mismos efectos devastadores. Rifeo sabe algo más de la insondable voluntad divina. y al mismo tiempo es símbolo de los grandes caudillos. que obtuvo por mediación de Isaías el don de vivir quince años más. el político. una vez extinguidas sus dinastías originarias. XXXII. .) 67-72 Rifeo es un personaje de la Eneida (II. Las virtudes teologales que Dante encontró en el Paraíso Terrenal. El águila es el signo del mundo. 55-60 Constantino. que tuvo fe en Cristo ya venido. Finalmente Dante. los cuales tiempo más tarde padecen a Carlos II de Anjou y a Federico de Aragón. son por completo inexcrutables (Mateo. en palabras de Virgilio. Ezequías. 73-93. nacido en 1154. 425-27). 394. Como veremos. «Porque tus sentidos mortales no podrían soportar ni la risa de Beatriz.» «No he descendido más cerca porque sienta mayor amor por ti que las otras. XIV. Recuérdese todo lo que dijimos acerca de este emperador «cristiano» en Purgatorio. como produjo en Sernele la aparición de su amante Zeus en todo su esplendor (Metamorfósís. XXIV. que ahora se halla en conjunción con la constelación de Leo. aludida ya en varias ocasiones (Infierno. tan odiada por nuestro poeta. 115-117. para que su alma recibiera la enseñanza del cristiano. Tantas almas de bienaventurados. motivará las lógicas dudas de Dante y las consiguientes explicaciones del Aguila Santa. anima a Hungría y a Navarra que no caigan en la órbita francesa.

cercano a Gubbio. La venganza divina sólo parece que tarde en venir o que llega demasiado pronto a quien la espera o la teme. en términos a los que ya Dante nos tiene acostumbrados.» El Empíreo es inmutable. 94-96 El Jordán volvió su curso para permitir el paso de Josué. pues representa la perfección divina. En realidad el uso del capelo como símbolo de la dignidad cardenalicia no se prescribió hasta la mitad del siglo XIII con Inocencio IV. 73-93 Como los franciscanos y los dominicos. que el remedio de la corrupción. Fue prior y posteriormente obispo y cardenal. Solía firmar como Pedro Pecador y representa la figura del antihumanismo. fue el promotor del monaquismo en oriente. San Macario de Alejandría. en el monte Catria. Al entrar en la esfera de las estrellas fijas. Habla ahora el alma de San Benito de Nursia el gran fundador del movimiento monástico de la Iglesia de occidente (480-543).«La inteligencia que aquí es luz.» La constelación de Géminis. Ya hemos visto que Dione era la madre de Venus. 79-81 La usura no es tan grave pecado como la codicia de los sacerdotes. El hijo de Hiperión es el sol. mereciendo la reprobación de su fundador. y Marte. 61-63. Tal vez se refiere a la transformación del monasterio en abadía en la época de Juan XXII. a pesar de ser órdenes recientes. aunque no conozca aún el día exacto. donde todos los deseos. de modo parecido a como antes se había abierto el mar Rojo. despojada de las manchas. lo hacen por el lado en que se encuentra dicha constelación. XXI. Entre Saturno. su padre. Es decir. Murió en Faenza en 1072. . San Romualdo de Rávena (956-1027). que fundó la Orden de los camaldulenses. 136-8«Mi parecer está con el de aquellos que la menosprecian y piensan sólo en el cielo. San Pedro y San Pablo. famoso éste por la severidad de la regla. es sombra allá abajo: así que piensa cómo podríais entender los hombres lo que ni siquiera entienden por completo los elegidos. Mercurio era hijo de la ninfa Maya. que según la tradición visitó el propio Dante. Es uno de los frutos de la caridad mutua que existe en el Paraíso. Júpiter mitiga el frío del uno y el calor del otro. el de las estrellas fijas. 130-35). el tuyo de verme y el mío de ver a Dios se ven cumplidos. La tierra. 130-134 Divertida y llena de plasticidad esta caricatura que Dante nos presenta de los lustrosos personajes de la curia papal. Paraíso. dice el poeta. en cuya cima se encontraba un templo de Apolo y donde el santo comenzó su labor evangelizadora. la vieja Orden benedictina ha degenerado con el tiempo. «Podrás verme enteramente en el cielo Empíreo. Estos milagros son menos asombrosos. En la abadía de Santa María de Rávena. A los treinta años ingresó en el convento camaldulense de Fonte Avellana. «Así pueda yo volver a ver el Paraíso. 10. Los benedictinos.» San Pedro Damián nació en 1007 de una familia muy humilde de Rávena. El monte Cairo.12 Cfr. su hijo.» La luna. discípulo de San Antonio. lo que aquel grito pedía. Por dicha escala ascienden al octavo cielo. que predicaron el evangelio con suma pobreza. volviendo de nuevo a su monasterio. cargos a los que renunció tras haber mostrado un gran celo contra la simonía y la corrupción eclesiástica (vv. bajo la cual nació Dante.

aún en el cielo octavo. sino la propia imaginación es insuficiente para representar lo que vi. El maestro proponía una cuestión que era discutida por los alumnos con diversos argumentos («approvare» en el original) y otro día el maestro la resolvía dando su dictamen (en el original «terminare»). diminutivo de «aia»: «era» (de trillar). en los frescos de la Capilla de la Arena de Padua. 64-65 Según Tomás de Aquino. San Pedro le pregunta si él la tiene. como los apóstoles en su lucha por la fe. el cual. 83-85 Después de preguntarle qué es la fe y de haber sido respondido por Dante. 5. cristianismo. se había esforzado en estas sutilezas. Jesucristo. XXII. Estaba aún tan lejano de Dante y Beatriz. en el original «interna riva» es la parte cóncava del cielo. como un color burdo es inadecuado para representar los matices que presentan los pliegues de una vestidura. aunque otro no hubiera habido. Se trata del Arcángel San Gabriel.En el original «aiuola». luego nos encontrarnos en un peligroso círculo vicioso. a la muchedumbre de los bienaventurados. el argumento dantesco no es excesivamente sutil. San Pedro. La Virgen se eleva tras de Cristo. sin ningún otro testimonio ajeno. La Vida terrena es como el exilio judío en Babilonia. por la que lógicamente llegan los viajeros que proceden de la tierra. pues no son obras de la naturaleza. El «Interno confín». Trivia es la luna. La palabra «rosa» que Dante ha dado a la Virgen. El primer Móvil. y como ese hecho es evidente. San Agustín. y luego de dónde le ha venido. es para Dante la propia difusión del. que contiene todos los restantes. Como vernos.) 46-48 Se trata de una práctica común en las escuelas de teología y filosofía medievales. como un rayo las flores de un prado.» 106-108 El mayor milagro. Los milagros y el resto de obras maravillosas son la garantía del origen divino de las Escrituras. Sale antes del amanecer para encontrar presas. y luego Santiago y San Juan. El Viejo y Nuevo Testamento. La Virgen María. (Recordad la admiración de Dante por Giotto. respectivamente. «potencia de Dios y sabiduría de Dios». Los apóstoles. la esperanza y la caridad. . Como escribió San Pablo en la Epístola a los Hebreos. y los que creyeron en Cristo ya venido. no necesita mayores pruebas de que los libros en que se basa su fe están inspirados por Dios. comparada con el Cielo. Cfr. XI. y las ninfas las estrellas. Los que iniciaban el combate. 1. de la que van a salir San Pedro. Los primopilos eran en el ejército romano los centuriones de la primera escuadra de triarios. «¿Quién te garantiza que esos milagros existieran? Porque lo cuentan aquellos mismos que quieren convencernos. Los bienaventurados que creyeron en Cristo por venir. La corona más bella de todas es la que pertenece a los apóstoles. «sustancia» es el fundamento de las cosas que se esperan y «argumento» es la adhesión del intelecto a la verdad que no se comprende sin pruebas. que no podía verlo. y está más cerca del Empíreo. o noveno cielo. según San Pablo.» Es la luz de Cristo la que ilumina desde lo alto. Civítas Dei. No ya el lenguaje. de las que Polimnia formaba parte. «A contemplar el divino espectáculo con mis débiles ojos. Todas las lenguas de los poetas alimentados por las musas. que interrogarán a Dante acerca de la fe.

Dante desmiente esta leyenda. Como antes a Babilonia. estarán con doble vestidura. la vida terrena es ahora comparada a la permanencia de los hebreos en Egipto. cristiano de Damasco. hermano de Santiago. Beatriz alude ahora al propio Dante. en cualquier punto del horizonte se encuentra o bien el sol. Para festejar a la novia. 135-138 No sólo las pruebas de la razón.» . la oración en el huerto-. Porque se ha quedado ciego por mirar a San Juan tan fijamente.San Pedro. VII. llegó al sepulcro de Cristo antes que el propio evangelista. 9.» A San Pedro y a Santiago. patrón de Galicia. así miraba yo a San Juan. durante ese mes habría siempre luz. es decir. es la meta de mi amor. 101-102 El signo de Cáncer es el opuesto al de Capricornio. pero sobre todo por los salmos de David. que se une a los otros dos apóstoles preferidos de Cristo. 3-9. Así pues. y recibe el encargo de cuidar de María en el Calvario. transfiguración. «Frente a mí. De este animal se pensaba que se desgarraba el pecho para dar de comer a sus crías. según normalmente se admite. La meta es el propio Paraíso.) Jesús y la Virgen. según Juan. a los que hemos visto ascender en el canto anterior. cantor del Espíritu Santo. en el cielo. Mientras Dante está ciego San Juan le interroga sobre la caridad. Dante explica que en su patria verdadera. 11. 70-72 Por muchas autoridades sagradas conozco qué es la esperanza. atribuida ahora a Santiago el Menor. devolvió la vista a San Pablo (Hechos. Isaías había hablado de que los elegidos poseerían «el doble» de lo que antes poseyeran (LXI. XI. Ananías. Jerusalén es el cielo. o bien alguna estrella de Cáncer. Durante este mes. que se extiende entre el 21 de diciembre y el 21 de enero. que debía ser más joven. si alguna de ellas brillara tanto corno Santiago. es decir.» «Dios. en cuerpo y alma. que antes me habían hecho inclinar la cabeza. La basílica es el ciclo 32-33 «Puedes hacerlo. y por ello es símbolo de Cristo. XX. sino sobre todo las fuentes de la sabiduría revelada. San Juan se apoya en el pecho de Cristo en la última Cena. Santiago el Mayor. (Dante quiere ver si el evangelista está en el cielo con su cuerpo. 116-126 Como aquel que mira al sol durante un eclipse parcial y por ello queda ciego. 7). sería sólo un día. San Juan. Comienzo del salmo IX ya citado. 10-22) despues de haberle cegado Cristo en el camino hacia dicha ciudad. pues todas las veces que Jesús te eligió a ti. en el Apocalipsis. 1-9 Dante siempre conservó las esperanzas de volver triunfante y rehabilitado a su Florencia natal. principio y fin de todas las cosas. «Mis ojos fueron puertas por donde me entró el amor de Beatriz. que Dante puede ver antes de morir. a Juan y a Pedro de manera especial -resurrección de la hija de Jairo. La gracia divina y las buenas obras que aseguran la salvación. presenta a los bienaventurados vestidos de blanco. Como está escrito en la propia sabiduría divina.» En la llamada Epístola Católica. pues se pensaba que San Juan había sido arrebatado en Patmos por un águila y llevado al cielo antes de morir. Paráfrasis del salmo IX. Es la luz de San Juan Evangelista. gracias al éxito de su Comedia. no para lucirse ella. tú representabas la esperanza. se contenía un pasaje que hablaba de la misericordia de Dios y de su generosidad a la hora de salvar a los hombres. La citada epístola de Santiago.

I es el número romano que designa la unidad. conclusión. principio y fin. Dante está en el signo de Géminis. Es un invento de Dante. Dante se atiene a la más estricta. y la redención. » 46-47 De nuevo la razón y la revelación. y ve a un lado el océano Atlántico que navegó Ulises (Infierno. 86-87).. XXX. La voz de Dios que habló a Moisés en Éxodo. Hasta que cobra del todo el conocimiento después de despertar. 28-36 Advierta el lector el carácter silogístico que tienen los siguientes tercetos: primera premisa: el bien enciende el amor tanto más intensamente cuanto mayor es. El sello pontificio que convalidaba las bulas o las ventas de cargos eclesiásticos. Cuando Cristo fue crucificado el cielo se volvió como de sangre. De nuevo cuatro pontífices mártires de los primeros tiempos en diferentes persecuciones. pasar una prueba más difícil y contestar quién dirigió su amor hacia Dios. y si antes estaba sobre el meridiano de Jerusalén ahora lo está sobre el de Cádiz. y por qué fui expulsado y qué lengua hablaba. XII. por tanto el bien supremo al que tienden todas las criaturas amorosamente. Antes aún de que comenzase la construcción de la torre de Babel. ya de sobra conocidos. y cuánto tiempo hace de ello. XXXIII. Son varios los pasajes del Acocalípsís a los que Dante quiere aludir. Así. 19. En pleno invierno. se refiere a Aristóteles. la mente debe moverse. «Cuánto tiempo estuve en el Paraíso. como si el blanco planeta Júpiter se volviera rojo como Marte (Paraíso. pero sobre todo al versículo I. Elí en hebreo.. Los climas eran siete zonas en que los geógrafos dividían la tierra. es decir. Que el Papa favoreciera a una parte de los cristianos y despreciara a la otra. que dio origen a la confusión de las lenguas (Purgatorio. Por tanto. Desde entonces ha recorrido en el octavo cielo un cuarto de su circunferencia. o mejor. En medio está Tauro. segunda premisa: Dios es la esencia misma de la bondad y supera a cualquier otro bien. XXVI) y al otro lado las costas de Fenicia en que Europa fue raptada por Zeus transformado en Toro. en 1229 los pendones del Papa en la lucha contra Federico II. Desde el amanecer hasta poco después del mediodía. Infierno. Lino (Papa del 66 al 78) y Cleto (del 78 al 91) son los sucesores de San Pedro en el obispado de Roma y ambos fueron martirizados. la de Adán. Dante miró la tierra al final del canto XXII. el sol no ilumina más allá de la costa de . dice el Señor . Escipión obligó a Aníbal a retirarse a África y le venció en Zama. San Pedro se toma más encendido. que demostró racionalmente cómo Dios es la causa eficiente y final del universo. El Diablo se goza de la corrupción de Roma. Entre las varias opiniones dadas en la época sobre esta cuestión. bajo el signo de Capricomio. la creación del hombre. y el Sol en Aries. 58-60 La creación del mundo.22-24 Dante tiene ahora que explicarse más claramente. 90° . El cahorsino Juan XXII y el gascón Clemente V. hasta el día de la muerte de Cristo y vivió 930. hacia Dios. Según la mayoría de los comentaristas. Adán señala a Beatriz. 8: «Yo soy el alfa y la omega. amando. Mientras duró su ceguera se ha añadido una cuarta luz a las tres anteriores. 34-36. 12-15 Los tres apóstoles y Adán. XIV. Ahora sabemos que su color rojo es producido por la santa cólera.» 120-123 Adán pasó 4302 años en el limbo. 77-78). Se va a abrir ahora una dura invectiva del primer vicario de Cristo contra el papado de su tiempo.

que es tan perfecto que carece de partes diferenciadas. según la cual el inventor del ajedrez pidió como recompensa. de modo que cuando éste llegó al cielo y vio que Dionisio tenía razón. se corresponde con el coro de los serafines. aparentemente insignificante.fenicia. pues los once restantes. Beatriz ahora va a enumerar las jerarquías angélicas. la primavera está siempre en su primer mes. aunque está claro que éste sea el Sol. Muy discutidos por los comentaristas son estos versos. habría dejado de ser invierno. como ya veremos. y cuyo tratado no fue creído por el Papa Gregorio Magno. El arco iris. llegaría un momento muy lejano en que estando oficialmente en enero. por el poder que recibe directamente de Dios. pues Zeus para poseerla se convirtió en cisne) y ascender al cielo cristalino o Primer Móvil. 130-135 Dionisio Aeropagita ya citado en Paraíso. Para heredar sus bienes. II. hasta llegar a la novena esfera que es la que imprime el movimiento a todas las restantes. que tienen una correspondencia inversa con las nueve esferas. dieciséis en la cuarta y seguir así poniendo en cada una el cuadrado del anterior. impidiendo ver más a Dante. Este punto. 116-17. vigente en la época. no el amor de Dios. ¿La naturaleza humana? ¿La luna? ¿Circe. que el número de ángeles es incalculable. Es decir. X. con lo que se llegaba a una cifra astronómica de trigo. 58-60 «No es extraño que tu ingenio sea torpe para comprender esto. En efecto. En latín: «donde». había seguido la opinión del Papa Gregorio. . en que es la visión de Dios lo que produce la beatitud. 91-102 La belleza de Beatriz. más próximo a Dios. 6. es Dios mismo en torno al cual gira un nuevo sistema de círculos concéntricos: los nueve coros angélicos. Los méritos adquiridos son la medida de la visión de Dios que es concedida a cada bienaventurado. el trigo que resultara de poner un grano en la primera casilla. cuando el sol está en Aries.» Según vayan a recibir un mayor o menor poder para influir en la Tierra. Aries está bajo el dominio de la noche. con una diferencia aproximada de una centésima de día. pues aún nadie ha tratado este tema. Por qué no sucede lo mismo en el Cielo y en la Tierra. naturalmente. la hechicera? En cualquier caso. Iban girando con más lentitud progresivamente. y nacieron de un huevo. imposible de pagar. el más alejado de la Tierra. El centro es la Tierra. 142-143 En el calendario Juliano. las esferas celestes son tanto más rápidas cuanto más se alejan de ella. mayor que cualquier otra. o verdadero Paraíso. con respecto a la tierra. cuatro en la tercera. en torno a la que giran todos los demás planetas. Este Primer Móvil esta redeado por el Empíreo. como pensaba Duns Escoto. impulsa a Dante a dejar el signo de Géminis (Cástor y Pólux eran hijos de Leda. junto al que la estrella más pequeña parecería la luna. Sumadas estas centésimas de cada año. el sentido de los versos es muy claro. Quiere decir Dante. Recuérdese la vieja leyenda de la progresión geométrica. que describió estas jerarquías. no pudo por menos de reírse por su error. v. el año constaba de 365 días y seis horas. aun sumada la belleza natural con la que el arte produce. dos en la segunda. pues no se ponen de acuerdo en quién sea «La hermosa hija de quien lleva la noche y trae el día». Dante en Convivium. El Primer Móvil. Dante sigue a Tomás de Aquino.

pues enseguida uno sube y el otro baja. Los que enseñan aquello en lo que ellos mismos no creen. Así es que la razón confirma la autoridad de la doctrina. Otros que la luz se apagó por sí misma. porque si los ángeles son acto puro. Alusión a la capa de los dominicos o predicadores. 130. Estos tres rangos fueron creados simultáneamente. pues entonces estarían sólo en potencia. con las que el clero engaña al pueblo sencillo y crédulo. trayéndolo un poco por los pelos. Ahora Beatriz. Al mismo tiempo que las sustancias fue creado el orden que las regía. 97-102 Ejemplos de discusiones inútiles que hacen olvidar las simples enseñanzas evangélicas. Enseguida se produjo la rebelión de Lucifer y sus secuaces. Beatriz equipara el afán de saber con el orgullo de los ángeles rebeldes. según Santo Tomás. Estas falsas doctrinas hacen que el rebaño de los fieles no sepa a qué carta quedarse y se extravíe. 20-21 Antes de la creación no existía el tiempo. que se hincha de vanidad. pues las conservan todas. 37-45 San Jerónimo estaba equivocado. 136-141 Cada uno de los ángeles recibe la luz divina con un diferente grado de intensidad. es decir. no podían estar inactivos si hubieran sido creados antes que el resto del universo. El pájaro que anida en el capuz es el propio diablo.San Pablo reveló la verdad sobre los ángeles a Dionisio. y la tierra . cosa que en los ángeles es imposible. situados en Libra y Aries --signos opuestos-. sin saber ellos mismos si en realidad sirven para algo. y su misión es mover los cielos. Que su existencia dependía de la voluntad de Dios. y diez mil decenas de millares estaban ante él». por lo que el cielo se oscureció por igual en todas partes. para cuya resolución hay que distinguir el doble significado de la palabra «memoria». ¿Tienen memoria los ángeles? Ardua cuestión ésta para los teólogos medievales. al volver del cielo al que había sido arrebatado (Infíerno. Si ésta significa la facultad de conservar en la mente una cognición. «diez mil millares le servían. está claro que la tienen. ya forma y materia unidas. Este momento es apenas un instante. 1-13 Cuando es mediodía a seis mil millas de distancia. lo cual acaso sea mucho para la intensidad de su luz. que turbaron la paz de la tierra. Lógicamente Tomás de Aquino y su terminología están en la base de su exposición. Daniel VII. 10. carecen de ella. La Luna y el Sol. ese breve momento duró la mirada de Beatriz hacia el punto divino. si se trata en cambio de traer a la mente una cognicion pasada. va a aludir a las indulgencias. II. es decir. 22 y ss. y aún hoy es el patrón de los animales. y no sólo en Jerusalén. pues para esto deberían haber primero olvidado. El antecedente de «la» es «esta naturaleza» del v. Unos dicen que la luna eclipsó al sol cuando murió Cristo. uno para salir y otro para ponerse a un lado y al otro del horizonte. Nombres muy comunes en la Florencia de la época. los ángeles a los que puso en el cielo.coinciden en un momento de equilibrio en que ambos asoman. donde nos encontramos nosotros es una hora antes del alba. el mundo material que quedó abajo. muy dados a inútiles disquisiciones teológicas. el hombre que quedó entre uno y otro. Recordad que el famoso eremita San Antonio era representado con un cerdo. 28-30). Es decir. Ahora explicará Beatriz el origen de los ángeles. ya materia o potencia pura. Los monjes antonianos. ya forma o acto puro.

En la superficie convexa del Primer Móvil. terminan por desaparecer todas ellas. bisabuela de David. el cual compuso el famoso salmo conocido como «Miserere» para expiar la muerte de .» Del norte. que morirá . en ese momento el ciclo comienza a esclarecer y algunas de las estrellas van desapareciendo. se sienta a los pies de la Virgen. y no como hasta ahora. de la primera cantiga. las chispas son los ángeles y las flores los bienaventurados. «Mi libertad. no nos impedía verla a nosotros ni al mismo Dios derramar su luz sobre la rosa. culpable de la muerte de Cristo por su pecado. la Osa Mayor. II. Borges. 1. Un supuesto paño de la Verónica se guarda en San Pedro de Roma. glosa esta sonrisa en una página memorable. ahora también Beatriz abandona al poeta peregrino sin despedirse y viene a su encuentro San Bernardo de Claraval (1091-1153). La hermana de Lía (Purgatorio. La belleza de la propia María. Se trata de Ruth. Como antes Virgilio. Infierno. Sobre su suerte en los infiernos recuérdese el canto XIX. Al mismo centro de la rosa.» Brilló alrededor mío. Fue una de las más grandes lumbreras de la espiritualidad medieval. «Aun colocada entre la rosa y el trono divino. meta de su viaje. Los bienaventurados. Y de nuevo una alusión a Clemente V. son los ángeles.proyecta un cono de sombra horizontal en dirección opuesta al sol. Enrique VII. Letrán era el palacio imperial y posteriormente el de los Papas. el viejo dantista. para reverenciarlo. Clemente V murió en 1314. que luego se convertirán en una inmensa rosa que imaginaremos mejor como un anfiteatro. la otra que vuela en torno a la rosa que aquéllos forman igual que las abejas. De la más alta región de la atmósfera hasta lo más profundo del océano. allí acudían innumerables peregrinos hasta de los más remotos lugares. que fingía ayudar a Enrique cuando en realidad lo estaba traicionando (Paraíso. siete años antes que Dante. donde siempre brillan Helice y Bootes. Lo mismo para Bonifacio VIII. ahora que van a pasar del Primer Móvil al cielo Empíreo. Es el río de la gracia divina. tantas veces aludido ya en estas notas.12 Una milicia es la de los mortales que han alcazado la salvación. promotor de la segunda cruzada e impulsor del culto mariano en la Edad Media. 82). De igual manera desapareció de su vista el coro de los ángeles que rodeaban a Dios. luego. pero digamos que las dos orillas suelen ser interpretadas como los dos testamentos. Una vez haya vuelto de su peregrinación. 7687. que se te mostrarán tal como son. XXVII). Eva.» Es la última sonrisa que Beatriz dirige a su antiguo enamorado. al describir la belleza de Beatriz». por ejemplo de Croacia. Por donde sale el sol. que representa la vida contemplativa. »Los ángeles y los bienaventurados. y supone que toda la ingente obra de la Comedia sea sólo un pretexto para alcanzar este brevísimo momento. Con la luz de Dios. Cfr. El significado alegórico de esta visión casi entorpece su belleza. «Los autores de tragedias o los de comedias nunca tuvieron que superar un escollo tan insalvable en algún pasaje de sus obras como el que yo debo atravesar ahora. XVII. con la llegada de la aurora.n 1313. es decir. que sólo los has visto en forma de luces diversas.

III). pero sin poder recordar los detalles. Es decir. que el viento no tardaba en llevarse (Eneida. San Bernardo enumeró a bienaventurados ya conocidos por nosotros. es un terceto que ha suscitado muchas controversias. II. Cómo se unía la naturaleza divina de Cristo -el círculo.y los que creyeron después y pudieron ser bautizados. pues o bien no han muerto aún o están en el Purgatorio.con la humana -la imagen del hombre. «El breve instante que pude contemplar la luz divina ha causado en mí más olvido que veinticinco siglos a la hazaña de los Argonautas. 102-114 Dios es inmutable y también su luz. Al contrario que las otras luces que se ha encontrado en el Paraíso que le han obhgado a cerrar los ojos. Moisés. La diferencia puesta por Dios entre los hombres se ejemplifica en el caso de Esaú y Jacob. . 43 Desde Adán hasta Abraham bastaba con la fe de los padres. En el círculo que corresponde a la persona del Hijo encarnado. 76-84 Son las condiciones aludidas en el v. IV). IX) se encuentra frente a Adán. como Dios quiere. «Para que atiendas mis plegarias. cuyo escaño hace pareja con el de la Virgen y bajo el cual hay una línea de santos varones que separan también una de otra zona de la rosa.» De todas maneras. la luz divina acrecienta la capacidad de ver en aquel que la contempla y ciega si se apartan los ojos de ella. pero ahora ocupando el verdadero lugar que les corresponde en el Empíreo: Adán. Santa Lucia (Infierno. La Virgen nuevamente celebrada por el arcángel Gabriel. desde Cristo hasta ahora se necesita el bautismo. haciéndose más perfecto. Esta serie de santas mujeres bíblicas sirve de separación entre aquellos que creyeron en Cristo antes de su llegada -el Viejo Testamento-. No para decir lo que vi. la imagen está en correspondencia con la del geómetra empecinado en cuadrar el círculo. y el Espíritu Santo es el vínculo que une a la Primera con la Segunda persona. No por sus méritos. Purgatorio. Pues se está acabando el tiempo concedido a tu contemplación. al igual que hace a unos rubios y a otros morenos. Porque aún quedan bienaventurados por venir. que fue admiración del propio Neptuno. desde Abraham a Cristo era menester la circuncisión. San Pedro. Como se ve. 18 y ss. pero al ir transformándose Dante. Un nuevo rayo de la sabiduría divina. parece que la luz también cambiase. sino sólo lo que puedo recordar. y los que mueren sin él deben permanecer en el Limbo (Infíerno. el Hijo es reflejo del Padre. San Juan Bautista. sino por los de sus padres.» Que sólo conserva una vaga impresión del sueño. por ser el primer navío que surcaba los mares. San Juan Evangelista. que es casi como un sueño. Ana.Urias. aunque luego lo haya olvidado. que por un momento colmó todos los anhelos de saber de Dante. madre de la Virgen.. 117-120 Las tres personas de la Trinidad. Cuenta Virgilio que La Sibila de Cumas escribía sus oráculos en hojas de árboles. Dante cree ver una figura humana.