DEMOCRACIA EN CHILE: Utopía o Realidad

Luego de que en nuestro país terminara su mandato el presidente Eduardo Frei Montalva el curso de la historia vino tomando un toque distinto a lo que hasta ese momento se había vivido en política. Chile había logrado una gran tradición por haber sido uno de los pocos países, dentro de Latinoamérica, que no vio interrumpida su democracia. Si bien, no podemos olvidar, que durante largos años se intentó implantar un gobierno que fuese el mejor para solucionar los problemas sociales y saber llevar un buen manejo dentro del Estado, ya fuese en materias económicas, etc. las fallas siempre se hicieron presentes. Desde un comienzo, cuando a los presidentes se les otorgaba, a través de la Constitución, grandes facultades dejando relegado al Congreso; luego fue el Parlamento el que gozó de exageradas atribuciones, período que se conoce en la historia de Chile como la República Parlamentaria. Posteriormente a eso vinieron los gobiernos radicales, quienes intentaron hacer del Estado un ente benefactor, que se preocupara de los problemas sociales otorgándole una mayor educación a la población, creando empresas estatales con el fin de percibir mayores ingresos para el Fisco, etc. Con todo estos antecedentes llega a la presidencia, el año 1970, Salvador Allende, quien intentó llevar a cabo su plan de gobierno y transformar al Estado chileno en una nación que siguiera con los principios del socialismo, que hasta ese entonces se había transformado en toda una revolución mundial, no olvidar casos como el de Rusia, China y por supuesto el ejemplo más cercano a nosotros como lo es Cuba. La idea era radical puesto que se buscó una salida distinta a la que había propuesto Jorge Alessandri e incluso Eduardo Frei. Muchas de las empresas privadas pasaron a manos del Estado, incluso los bancos tuvieron que hacer frente a estos cambios; la reforma agraria se aplicó implacable e incluso se aprobó la nacionalización del cobre, el primer producto de exportación que hasta el día de hoy favorece a nuestro país y que hasta ese momento estaba en manos de capital norteamericano. Las cosas iban bien, en el año 71 se había logrado bajar en forma considerable la inflación que azotaba al país, se crearon más puestos de trabajo lo que disminuyó la cesantía y los sueldos aumentaban con cada reajuste del IPC. Bajo este panorama Chile se encontraba más que bien, pero lamentablemente el mal manejo del recurso fiscal se fue agotando a medida que se iban realizando las grandes obras públicas. Esto se tradujo con el tiempo en que la gente se fuera desilusionando de las gestiones del gobierno puesto que la situación comenzó a empeorar, la inflación nuevamente subió sus cifras y el descontento social se hizo notar. En este clima de marcadas diferencias entre el oficialismo y la oposición es que una institución de gran trayectoria en nuestro país, y que muchas veces había reaccionado frente a los vacíos políticos que se han dado a lo largo de la historia. Con toda esta situación y frente a los problemas que se fueron produciendo en la sociedad es que las Fuerzas Armadas deciden hacer frente al conflicto generado en el gobierno y determinan hacerse cargo ellos del poder. En un principio la idea no era tan mala, los militares representaban valores que predominaban en nuestra sociedad y siempre se les asoció con disciplina y carácter, pero al parecer ellos quisieron llegar más allá con las reformas que quisieron imponer ya que ni siquiera dejaron que los partidos políticos se pudieran organizar. Los militares ya no creían en los políticos, se habían desencantado completamente puesto que lo único que habían logrado fue llevar al país e tales extremos. Es por eso que desde que asume la junta de gobierno, el año 1973, deciden disolver el Congreso, impidiendo cualquier tipo de manifestación de ésta índole; la idea inicial era recuperar la democracia perdida durante la época de la presidencia de Salvador Allende, se pensaba que si los militares se hacían cargo por un tiempo del Estado esto se podría lograr, y sin duda que este fue el plan en un principio, es decir, sacar a Allende del poder, que las Fuerzas Armadas asumieron por un corto período de tiempo para luego dar curso nuevamente con un gobierno legítimo. Pero como ya sabemos este "tiempo corto" duró 17 años. El asunto fue que esa supuesta democracia que se intentó durante la dictadura militar no fue tal, de partida se reprimió

cualquier tipo de libertad de expresión, incluso los políticos fueron vetados. Si bien, no podemos negar que el país logró salir del abismo económico (le costó pero lo logró), la supuesta democracia nunca existió. De los largos años que los militares estuvieron en el gobierno nunca fue la población la que pudo opinar sobre su forma de representación, si hasta para el plebiscito que se hizo para aprobar la Constitución del 80 la gente iba con temor a votar. Pero, si bien, se puede llegar a comprender esta situación por tratarse de una dictadura, donde hasta los derechos humanos fueron pasados a llevar, no se puede tolerar que hoy en día este ocurra, no con 12 años de transición y de una vuelta a la democracia perdida con el golpe de Estado. El 90 fue un año que marcó considerablemente la historia de Chile, por una parte se acababa el poder de los militares y por otra parte los civiles nuevamente podían acceder al sillón presidencial y a los respectivos cargos estatales. Pareciera que la sombra que ha dejado esta dictadura no se ha podido vencer, porque aunque se diga que con los gobiernos de la Concertación se ha podido matar el fantasma del gobierno militar, con los hechos podemos comprobar que esto no es tan así como dicen las autoridades. Se sigue careciendo de liberta de expresión en este país, por ejemplo, no se puede olvidar un caso reciente como el de la periodista Alejandra Matus, quien al referirse a ciertos aspectos de la justicia chilena y en especial al comportamiento de algunos de sus ministros, tuvo que pedir asilo en otro país y más encima se prohibió la venta de su libro dentro del territorio nacional, eso no es precisamente democrático. Y no sólo existe el caso del "Libro Negro de la Justicia Chilena", ejemplos hay muchos y que no sólo tiene referencia con la libertad de expresión. De todas maneras no se puede negar que desde el año 90 se ha hecho un esfuerzo por querer lograr esta tan preciada democracia pero los costos que se tuvieron que pagar fueron muy altos. De todas formas algo se ha avanzado durante este período de tiempo, la censura ya no es tan restringida como lo fue en otra época y las injusticias poco a poco se han ido acabando, pese a que mucho delitos de violación a los derechos humanos sigan impunes, muchos otros han logrado buscar apoyo judicial. Esto significa que a pesar de la corta historia que presenta nuestro país el quiebre de la democracia no ha sido tan traumante como en otros países de América latina, pero cuando se ha visto interrumpida ha repercutido fuertemente en la sociedad la que se ve oprimida en su accionar. Frente a los deseos de querer recuperar una democracia perdida en el pasado la situación pareciera no funcionar, es cierto que se ha avanzado en gran parte, pero también es verdad que se habla de tiempos distintos, las personas ya no tienen las mismas necesidades que antaño y la mentalidad ha cambiado. En lo que sí se puede estar de acuerdo es que durante la dictadura militar no existió ningún tipo de democracia, ni siquiera una luz de ella. Con la llegada de los gobiernos de la Concertación se ha producido un cambio importante, eso no se puede negar, pero pareciera que no sólo en Chile, sino que también en otros países del mundo esta situación se repite y es que la pregunta que todo el mundo se hace es si alguna vez podremos vivir en democracia, o más bien si existe esta una democracia plena. Texto escrito por la Makita.