El Decreto de Guerra a Muerte fue un recurso supremo de Bolívar para inculcar en los venezolanos conciencia de patria; para separar

los bandos en pugnas, España y Venezuela; transformar la guerra civil que se venia librando en guerra internacional y aíslan a los realistas del pueblo que ciegamente seguía las promesas demagógicas de los caudillos españoles. Con el Decreto de Guerra a Muerte Bolívar se proponía, además responder con energía a las crueldades de los realistas y establecer un gobierno republicano sin el idealismo y la debilidad que había caracterizado a la Primera República.
CONGRESO DE PANAMA Asamblea convocada por Simón Bolívar en la ciudad de Panamá, para crear una federación de países hispanoamericanos independientes. Se desarrolló entre el 22 de junio y el 5 de julio de 1826 y contó con la participación de la Gran Colombia, México, Perú, Bolivia y Guatemala. Enviaron observadores Gran Bretaña y los Países Bajos, pero no acudió Estados Unidos, que había sido invitado. Se acordó un tratado perpetuo de unión y confederación, la creación de un Ejército interamericano para la defensa común y la renovación bianual del Congreso, al que se podrían sumar otros países. Debido a las rivalidades entre los distintos países y a la oposición de Estados Unidos, que no deseaba la formación de un sistema de estados federados en América del Sur, los acuerdos sólo fueron ratificados por la Gran Colombia y no tuvieron consecuencias efectivas. Logró reunirse en una segunda ocasión, a convocatoria de México, muy pocos años después.

La educación que imaginaba Bolívar era para una época y una realidad, para una situación social, política y económica concreta, era el caso de Venezuela. No tenía como propósito el mantener una situación existente, sino que pretendía una transformación en forma radical. Se educaría con el objetivo de construir la noción de patria americana y no para mantener la idea de España como patria; no se buscaría el conservar una estructura político administrativa caduca, sino justamente, para destruila y construir una adecuada; no para la idea de una ficticia paz y armonía. Bolívar sugería una educación revolucionaria; una educación para el futuro de Venezuela. No debemos olvidar que Simón Rodríguez fue el maestro que más influencia tuvo sobre Bolívar y que el era un revolucionario en el campo educativo hizo que su ilustre alumno pusiera en práctica las ideas por él fomentadas. Bolívar fue un visinario para su época; además de la educación para el trabajo, buscó innovaciones en Educación Superior, en formar escuelas donde las niñas pudieran formarse al igual que los varones, buscó la promoción de la educación popular, de la integración social en las escuelas y hasta llegó a enviar becarios a Europa. Bolívar siempre le concedió al proceso educativo especial importancia y en el cifró las esperanzas de poder inculcarle a los ciudadanos las ideas de patria y prepararlos para el desarrollo integral de la nación. El Libertador tuvo claras las ideas de lo que debería hacerse con la educación. En su opinión las personas debían ocuparse de estudios. Las ciencias aplicadas, las técnicas y

oficios, y buscaba que los jóvenes de su época compartieran con él sus ideas. Su idea era que cooperaran con el desarrollo económico del país. El pionero de la Educación para Simón Bolívar es considerado el Trabajo.
Mantuano es el nombre que se dio en Caracas, desde el siglo XVII (y a lo largo del período colonial español y también por algún tiempo luego de la independencia), a los aristócratas de raza blanca, descendientes de los conquistadores españoles. Hubo familias mantuanas en diferentes regiones del país. En esta época las diferencias de razas y castas sociales eran muy marcadas, y los mantuanos eran los que poseían mayores privilegios.
El 26 de noviembre de 1820, conforme a lo convenido, se firman este día en Trujillo el Armisticio y el Tratado de Regularización de la Guerra entre España y Colombia, representadas ambas naciones por Pablo Morillo y Simón Bolívar, respectivamente. Según el propio Libertador, este Tratado «es digno del alma de Sucre», por el cual desde ahora en adelante «se hará la guerra entre España y Colombia como la hacen los pueblos civilizados». Aunque el Armisticio se rompió antes de vencerse el plazo, sirvió para refrescar la tropa, entrenarla, vestirla y darle nuevos bríos para la lucha que continuó y desembocó en la batalla de Carabobo. Otro hecho positivo de este Tratado fue la finalización de la Guerra a Muerte, aunque en la práctica ya Bolívar la había dejado de hacer. El 27 de noviembre de 1820, en el pueblo de Santa Ana, en Trujillo, se realiza la histórica entrevista entre Bolívar y el Jefe realista Pablo Morillo, para ratificar con un abrazo los Tratados que acababan de firmar. Es fama que este recio general español se sintió avergonzado cuando vio concurrir al sitio previsto al Libertador, con la mínima compañía, montado en una mula, sin arreos militares, con gorra de campaña y una levita azul. En cambio Morillo venía con sus mejores galas y una considerable escolta. Después de numerosos abrazos, se hicieron originales brindis. Luego, el Jefe español propuso que se erigiera en el sitio una pirámide que recordara el abrazo fraternal, y Bolívar y Morillo pusieron la primera piedra de ese monumento que hoy existe en Santa Ana. Ambos coincidieron, en sus respectivas relaciones, que pasaron los momentos más felices al entablarse tal amistad. El 1º de Diciembre de 1820 renuncia a la Capitanía General de Venezuela el General Pablo Morillo, quien había venido con órdenes de pacificar las colonias y dejó el mando en manos del General Miguel de la Torre y regresó a España. El Tratado de Regularización de la Guerra significó el compromiso de ambos bandos de hacer la guerra respetando las normas más elementales del derecho de gentes, que habían sido violadas de parte y parte durante los años de la guerra. Desde 1810, la guerra fue una contienda en que no se respetaba la vida de los prisioneros, ni siquiera la de los heridos en el campo de batalla. Tal manera de hacer la guerra fue terriblemente perjudicial a nuestro país, por el carácter de contienda civil que tuvo y por la inclinación de grandes sectores del pueblo a apoyar a los realistas. La firma de este Tratado vino, pues, a significar la terminación de la guerra a muerte, proclamada por El Libertador desde 1813.

RATADO DE REGULARIZACION DE LA GUERRA (FRAGMENTOS) "Art. 1º. La guerra entre Colombia y España se hará como la hacen los pueblos civilizados.... Art. 2º. Todo militar o dependiente de un ejército tomado en el campo de batalla, aún antes de decidirse ésta, se conservará y guardará como prisionero de guerra, y será tratado y respetado conforme a su grado, hasta lograr su canje. Art. 4º. Los militares o dependientes de un ejército, que se aprehendan heridos o enfermos en los hospitales y fuera de ellos, no serán prisioneros de guerra, y tendrán libertad para restituirse a las banderas a que pertenecen luego que se hayan restablecido".

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