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INTRUDUCCIÓN La presente investigación pretende ampliar los horizontes del Taekwondo, generando en el lector la seguridad de que las técnicas

propias de esta disciplina no se limitan solo a la competencia olímpica, sino resaltar la importancia de aplicar los conocimientos propios de la defensa personal a otros campos muchas veces ignorados por aquellos que practicamos este milenario arte.

TAEKWONDO COMO DEFENSA EN LA INSTRUCCIÓN POLICIAL La Escuela Nacional de Policía es la institución encargada de la capacitación al personal policial, en todos sus niveles. La malla curricular del Curso Técnico Básico Profesional se divide en tres áreas: Humanística, Legal y Técnico Policial, siendo esta última la que brinda los conocimientos básicos para la intervención policial, en materias tales como Control de Muchedumbres, Armas de Fuego, Patrullaje en Zonas no Urbanas, Comunicaciones, y Defensa Personal. Esta última se compone de técnicas de ataque y defensa con el fin de reducir a la impotencia a uno o varios individuos, pero que la capacitación sea la adecuada a los diferentes perfiles de nuestros aspirantes a policía. Hago esta aclaración pues en nuestras fuerzas de policía contamos con personal de todas las edades, contexturas físicas y con la diferencia de género. La defensa personal policial es completamente diferente a cualquier otro tipo de defensa personal o sistema de artes marciales. Debe ir acorde a las exigencias y requerimientos específicos que cada actividad o servicio policial exige. La aplicación de estas técnicas depende mucho de las normas vigentes de seguridad y de la legislación vigente. En el Estado de Derecho el individuo está protegido por las leyes que controlan la acción de las fuerzas de policía. Estas tienen como misión mantener el orden público utilizando para ello los métodos más convenientes y las fórmulas menos lesivas, situación que genera en la práctica una enorme dificultad, y exige de esta manera a los miembros encargados del orden público a mantenerse en constante y exhaustivo entrenamiento, en algunos casos altamente especializado. En los diferentes servicios policiales de control como transporte, eventos masivos (partidos de fútbol, carnavales, entre otros) en algunas ocasiones y debido al carácter del servicio, el policía debe estar capacitado para enfrentar a un agresor corpulento o personas que están insensibilizadas por la droga, el alcohol o padeciendo una crisis nerviosa (casos de violencia doméstica, por ejemplo). Mantener la calma en todo momento para resolver la situación en el menor tiempo posible, ya que la intención no es lesionar o lastimar al atacante, sino controlarlo evitando que le cause daño a su integridad física y conducirlo ya sea a la unidad para trasladarlo a la delegación policial o al Ministerio Público para su debido proceso. Es aquí donde los oficiales de policía deben limitar su acción a técnicas de neutralización, control y conducción y ser un conocedor de puntos vulnerables logrando que dichas técnicas sean efectivas y que se realicen dentro de la

legislación vigente, protegiendo de este modo los derechos de los ciudadanos, razón de ser de la policía. Me permito hacer un paréntesis para indicar la diferencia entre defensa personal policial y defensa personal militar. La defensa personal militar es aquella destinada a neutralizar “definitivamente” al agresor mediante la disuasión, la acción, la inmovilización y en estricto apego a las Leyes Internacionales de Guerra y el Derecho Internacional Humanitario, sólo si es necesario, eliminar al agresor sin sufrimiento. Su finalidad última es la de cumplir la misión impuesta venciendo la oposición inteligente (el enemigo) mediante una precisa dosificación de la violencia. Empleará armas en forma creciente comenzando por las armas de dotación (fusil, pistola, bayoneta, granadas) hasta el empleo de las manos desnudas como último recurso. Entre las técnicas que se han incluido en la instrucción al personal policial, están las patadas básicas (ap-chagui, iop-chagui, dui-chagui y tolio-chagui), momtong chirigui, olgul, momtong y are maki, así como bakat maki, todo ello desde las posiciones básicas como ap-cubi-sogui, chuchum-sogui, ap-sogui. Pero para lograr el verdadero aprovechamiento de las técnicas de defensa, es necesario acondicionar física y mentalmente al oficial de policía, por lo que durante aproximadamente un mes se les tendrá en acondicionamiento físico, proyectado a las exigencias de las técnicas propias del Taekwondo. A medida que se introduce al aspirante a este mundo llamado Taekwondo, se incluyen técnicas contra agarres, tanto de frente como por detrás, llaves de conducción e inmovilización, uso adecuado del PR-24 (conocido entre los círculos del arte marcial como Tonfa, y que ha sido adaptado a las necesidades de defensa entre las fuerzas de policía), reacción ante ataques con cuchillo u objetos contundentes. Para que este tipo de instrucción sea asimilada en su totalidad por la población policial, se debe hacer el estudio previo por parte de los encargados de la sección médica, quienes valoran el estado de cada uno de ellos y se apoyan en los profesionales en nutrición para realizar los diagnósticos sobre peso, grasa corporal, estatura, edad, a fin de que ninguno de ellos resulte perjudicado en su salud debido a la exigencia de la instrucción, aunque curiosamente las posiciones y condición física resultantes de la instrucción de defensa personal son las mismas en las prácticas con armas de fuego y control de muchedumbres. Este conocimiento de campo ha venido a dar un soporte importante para que la defensa personal se haya convertido en una materia del Básico Policial

fundamental en la instrucción policial. Como bien es sabido, el adquirir conocimientos sobre defensa personal genera un grado significativo en la confianza del individuo y en este caso, es una cualidad importante para el policía, quien en muchas ocasiones se encuentra enfrentando solo una situación un tanto difícil, como lo es estar al frente de una “barra” de aficionados en el estadio, en su área de responsabilidad en carnavales o bien custodiando una “escena del suceso” donde se ha cometido un homicidio en vía pública y en un sector como Pavas, León XIII o La Carpio, sitios donde la policía no es vista con buenos ojos a pesar de que en ese momento se encuentre brindando la protección de esa zona a fin de que los peritos del Organismo de Investigación Judicial realicen las pesquisas correspondientes que esclarecerán lo sucedido. Esto lo han experimentado muchos oficiales que luego de haber enfrentado una situación de estas orgullosamente narran que si no hubiese sido porque se sentían con tanta confianza en sí mismos, quizá la historia sería otra, y que ello se lo deben a los conocimientos sobre defensa personal adquiridos hasta ese entonces. Esto deja claro que el Taekwondo sigue siendo un elemento de suma importancia para todo aquel que tiene la oportunidad de practicarlo y que el mismo no se limita únicamente a la competencia, sino que va más allá, engrosando la gran familia taekwondista, y mejor aún, brindándole las herramientas necesarias a la policía para que su labor sea cumplida profesionalmente.

CONCLUSIÓN

Al iniciar este tema no tenía certeza de lo inmensamente rico que es nuestro Taekwondo, y cómo un arte marcial que se ha visto desviado en sus principios básicos, como disciplina, respeto, perseverancia, entre otros, beneficie a una importante población que no busca en él, ganar medallas, sino aplicar diariamente técnicas propias de Taekwondo que no solo logran el objetivo deseado por quien las realiza sino que le genera un grado importante de seguridad en sí mismo, y lo mejor aún, profesionaliza a nuestra policía, pues cada se día exige más y más de aquel funcionario encargado de brindar la seguridad ciudadana. Ese el fin que se ha perseguido en la Escuela Nacional de Policía, y con cada oficial aplicando sus conocimientos en la calle, resalta la noble labor policial y enamora aún más a quienes practicamos este arte denominado TAEKWONDO.

WEBGRAFÍA

International Martial Arts Federation, Salvador Anaya Grimaldos, 2009

BIBLIOGRAFÍA Manual de Defensa Personal Policial, Escuela Nacional de Policía, 2001

José Luis Sandoval Vega, Diplomado en Ciencias Políticas, Universidad de Chile, Instructor en Educación Policial, egresado de la Escuela de Carabineros de Chile Instructor en el Área Técnico Policial en la Escuela Nacional de Policía desde 1997