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Año 5, Nº19, Junio 2011 - Registro de Marca Nº814828 El ejecutivo; el parlamento y la cúpula de la CUT han podido decidir con

holgura y sin mayor oposición, la implementación de exiguos reajustes dictados desde el FMI y el Banco Mundial, ya que de antemano saben que los trabajadores en vez de levantar organizadamente una propuesta distinta, tienen a su haber un variado menú de bancos e instituciones financieras para resolver el problema del ingreso por la vía del crédito. En este tema como en otros, la concertación-PC; la alianza y la cúpula de la CUT, siguen teniendo como eje central de convivencia, la conciliación con la economía de mercado y el respeto irrestricto a la Constitución del 80’, pues por mucho que algunos sectores de la concertación comiencen hoy a cuestionar algunos aspectos del enclave pinochetista, no los hace merecedores de querer romper con él, pues por la vía de los hechos, la dirigencia nacional de la CUT (PS-PC-DC) sigue manteniendo un comportamiento espurio en lo sindical, neoliberal en lo económico y excluyente en lo social. Lo razonable frente a este proceso, es levantar la proclama por un SALARIO JUSTO con la participación de las organizaciones sindicales de base. Dicha propuesta debe incorporar un aumento real de los salarios y no una reajustabilidad frente al IPC. Debe cubrir íntegramente las necesidades de una canasta familiar, dando cuenta de la pérdida real y no nominal del poder adquisitivo de los trabajadores, y asegurando además, un incremento del ingreso familiar en porcentajes similares a las utilidades obtenidas por los grandes grupos económicos. Lo justo en este debate sería también terminar con el enriquecimiento ilícito de las empresas del transporte público que condenan día a día a las grandes masas de trabajadores a entregar parte importante de sus salarios al transporte. Lo justo en esta coyuntura sería que las Afps no acapararan para sí el 12% de nuestros salarios cuyas utilidades nunca han ido a parar a las cuentas de los trabajadores. Que justo sería entonces, negociar colectivamente frente a los grandes grupos económicos, pues 16 de estos grupos controlan el 80% de la actividad económica de todo el país. Que justo sería eliminar el IVA para los artículos de primera necesidad y gravar con un impuesto directo las utilidades de las más grandes empresas nacionales y extranjeras. Ante problemas estructurales, soluciones estructurales. Una Constitución, informada, discutida y decidida por todos. ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE LOS TRABAJADORES Y PUEBLOS DE CHILE

El bloque en el poder nos impone año tras año, un reajuste salarial que si juntáramos cada uno de ellos, no alcanzaría siquiera para cubrir las necesidades más básicas de una familia que debe vivir con ese ingreso. El informe de la OIT sobre salarios en América Latina (2008), concluye que en Chile en los últimos 12 años, los sueldos tuvieron un reajuste real de sólo 0,75%, cifra muy por debajo de los índices de crecimiento económico y de los niveles de inflación. El año 2009, el parlamento acordó un reajuste al ingreso mínimo de 3,7%, unos $200 diarios. El año 2010 este incremento fue de 4,2%, $233 diarios. Este año los parlamentarios debaten un incremento en orden al 5,5%, vale decir, $317 diarios, en tanto la CUT nos propone hoy un reajuste salarial de $600 diarios, ¿ese es el rol que debe cumplir una central de trabajadores en esta coyuntura? Las utilidades de la banca entre el 2009 y 2010 crecieron un 52%. El retail, en el mismo periodo obtuvo utilidades del 70,7%. Las forestales vieron crecer sus ingresos en un 57,3% en el mismo tramo. La minería privada, en dos años (2007 y 2008), supero con creces 20 años de inversión (1974-2006). La seis Afps existentes en el país, acumulan a la fecha un patrimonio igual a tres presupuestos nacionales, unos US$ 148 mil millones, y las isapres ganaron utilidades del 92,4% entre el 2009 y 2010. Nuestra economía, -dependiente y subdesarrollada-, ha generado (junto a quienes la dirigen) un desigual panorama en el ámbito de la distribución del ingreso. En la actualidad, el sector 10% más rico del país, obtiene ingresos 46 veces más altos que el sector 10% más pobre, eso sin mencionar la acumulación de riqueza dada por la inexistencia de impuesto al sobre-enriquecimiento. Esta brecha aumenta aún más si consideramos sólo el 5% de los hogares más pobres, donde el ingreso autónomo por persona es de $2 mil, y el 5% de los hogares más ricos es de $1,7 millones, o sea, 830 veces más (Casen 2009). La especulación y colusión de precios de los alimentos; el alza sostenida del transporte; la estafa del cargo fijo; la usura del crédito inmobiliario; el pillaje de eléctricas y sanitarias, el costo de la cobertura en salud, el endeudamiento con la banca y el retail, son aspectos que determinan la vida de millones de chilenos día a día, y que en las actuales circunstancias es imposible soslayar con el mezquino aporte que los representantes de la patronal en el parlamento y ejecutivo, hacen a los salarios de los trabajadores. Este año, al igual que todos los años, los casi 9 millones de trabajadores se han mantenido neutrales y/o ausentes frente al debate que reajusta sus propios salarios.