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Boletin nº 5

La Semilla le Pertenece a los Pueblos

LA SEMILLA EN CHILE Y EL MUNDO “LA   HISTORIA DE UN GRAN NEGOCIO”
UPOV 91, Ley 19.342, obtentores, patentes para semillas, transgénicos, híbridos, seguro son palabras que la mayoría de los chilenos desconoce y cuando se espera que los medios nos expliquen que sucede, estos callan casi de manera concertada, dejando a la población su­ mida en entre dichos que terminan generando ignorancia, la que no le hace bien ni a Chile, ni al derecho, a continuación una pequeña reseña que sin duda les hará responsables de definir que Chile queremos. Desde hace 10.000 años que el hombre siem­ bra la tierra para su alimentación, de manera independiente y libre, en un equilibrio completo y necesario con el ecosistema y el medio am­ biente, pasaron los siglos y el hombre comenzó a seleccionar y a mejorar sus semillas en fun­ ción de diversas necesidades, haciendo uso noble de su heterogeneidad y biodiversidad, llegando a existir miles y miles de variedades para cada ocasión, clima, lugar, requerimiento nutricional y medicinal. Entonces se genera el cambio abrupto de esta realidad, por ahí por los años 50´ y 60´ del siglo pasado, en que aquel mejoramiento hecho por siglos por campesinos e indígenas comienza a pasar a las empresas de manera casi desaper­ cibida, las que comenzaron a crear variedades de alto rendimiento llamados híbridos, los cua­ les fueron esparcidos por todo el mundo, a tra­ vés de la llamada “Revolución verde”, con la excusa de ser la solución a la crisis alimentaria desencadenada por la explosión demográfica de aquel entonces, parecía un hecho loable sin dudas, sin embargo la gran preocupación de dichas empresas de que nadie hiciese uso gra­ tuito de sus creaciones quedó claro cuando el año 1961 en Francia se hace un convenio inter­ nacional llamado UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegeta­ 1 les), parecía también ser un hecho justo, y así fue que, diversos países comenzaron a adherir­ se a este convenio que como consecuencia ló­ gica tenía que terminar con una legislación acorde en cada país miembro, que protegiese la propiedad intelectual, la cual no le fue respe­ tada a indígenas y campesinos, que llenaron de riqueza nuestros campos, y aquí es donde comienzan las dudas acerca de las verdaderas intenciones de tanta “protección”. Las conse­ cuencias al paso de los años no se hicieron es­ perar, a estas variedades de alto rendimiento iban asociadas una gran cantidad de fertilizan­ tes y agroquímicos, que subieron los costos abruptamente, los pequeños agricultores no lo resistieron entonces migraron a las ciudades, la relación es directa, aumentó la pobreza, el problema del hambre no se solucionó, hay más de 900 millones que la padecen, los suelos se erosionaron por los monocultivos y se contami­ naron junto a cursos de agua, aumentó la re­ sistencia a plagas y se perdió mas de un 75% de la biodiversidad vegetal y con ella, el trabajo de siglos junto a una riqueza irrecuperable. En nuestro país, el año 1994 se promulgó la ley 19.342 que protege los derechos del obtentor, (obtentor es el que “inventa” una nueva varie­ dad vegetal) posteriormente el año 1996 se adhirió al convenio UPOV 78, el cual ya había sido revisado el año 72, 78 y 91, evidentemente ampliando cada vez más los derechos del ob­ tentor en desmedro absoluto de los derechos del agricultor, sin embargo el 11 de mayo re­ cién pasado en completo silencio y precisa­ mente dos días después de la aprobación de Hidroaysén, se aprobó en el senado la adhe­ sión al convenio UPOV 91, la gran pregunta que queda es ¿Qué razón tienen los principa­ les medios de este país para no informar un hecho tan relevante como este a la ciudadanía?. En la cámara además está la ley

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La Semilla le Pertenece a los Pueblos

LA SEMILLA EN CHILE Y EL MUNDO “LA HISTORIA DE UN GRAN NEGOCIO”

que pretende drogar la ley Nº 19.342 en conse­ cuencia con UPOV 91, la que al ser revisada muestra una total desprotección a la riqueza patrimonial y genética de nuestro país, la cual queda relegada a una mención casi anexa y no se regula ni se legisla en ningún artículo, que­ dando su protección solo “asumida”, con un nulo valor legal, se aumentan los años de pro­ tección y de exclusividad, se extiende dicha protección a todo material propagativo, al mate­ rial cosechado etc., antes si alguien que creaba una nueva variedad de hortaliza la tenia prote­ gida 15 años, ahora la tendrá 20. Cuando se dice que esta nueva ley y este nue­ vo convenio UPOV91, no afectarán las liberta­ des y derechos del agricultor se está incurriendo en una mentira total, el artículo 48º dice que el agricultor podrá guardar semilla, pero SOLO UNA PARTE, que es igual a la que compró, esta es una restricción injusta conside­ rando que las nuevas variedades se mejoraron con variedades que mejoraron indígenas y campesinos durante siglos, a los que no se les dio un centavo por ello. Respecto a otro hecho grave referente a proteger nuestra biodiversi­ dad, se dice que una variedad es “nueva” en el artículo 5º si ésta no ha sido vendida o entrega­ da a terceros, entonces ¿Qué de aquellas va­ riedades que son nuestras, que nunca han sido

vendidas, que fueron intercambiadas y que no están en nuestros pobres registros genéticos?, cuando hablamos de negocio sabemos que las voluntades se estrechan. Creo que todos esta­ mos de acuerdo en que se protejan los dere­ chos del obtentor, su trabajo e inversión, aunque estos valores no están regulados por nadie, la semilla híbrida puede costar hasta un 4.000% más que una variedad estándar(no hí­ brida), pero que sucede con la riqueza existen­ te y que nos pertenece, ¿Cuál es la urgencia?, la ley y el nuevo convenio, sin dudas son más peligrosos por lo que omiten, que por aquello que declaran, es necesario que se haga una in­ vestigación completa de nuestra biodiversidad, un catastro nacional, que nos permita conocer verdaderamente nuestra rica biodiversidad, ins­ cribir está a nombre del estado chileno, prote­ ger de manera justa y legal los derechos de nuestros agricultores y entonces, solo entonces preocuparnos de los tan requeridos derechos del obtentor, que finalmente son grandes em­ presas nacionales o gigantes transnacionales. Es urgente además revisar la dependencia ali­ mentaria que se genera de capitales extranje­ ros, lo que es peligroso para cualquier estado independiente, considerando que la industria alimentaria es actualmente un oligopolio, con serias tendencias a convertirse en un monopo­ lio que no le hace bien ni a Chile, ni al derecho.

Infórmate más en grupo facebook “LA SEMILLA LE PERTENECE A LOS PUEBLOS” “Cuando conversaban USA con Chile hace un tiempo atrás, acerca de mejorar sus relaciones bilatera­ les, hicieron un brindis, se dieron las manos y USA le dijo a Chile, bueno amigo, en eso quedamos en­ tonces ¿me pasas las llaves de tu casa?, -entonces Chile sin reparos le dice-¡por supuesto, si somos amigos!...y se las pasó- entonces USA tomó las llaves y partió- y Chile con su ingenuo dejo de inocen­ cia le dice-¡oye USA! ¿y tus llaves?- entonces USA le responde inmutable con esa risa tan característi­ ca -no te preocupes amigo, cuando vayas… solo tócame el timbre-” No podemos justificar en un TLC una decisión, cuyas consecuencias totales y globales no han sido evaluadas ni medidas, tanto en tér­ minos sociales como económicos. CHILE SOMOS TODOS.

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