Análisis Político María José Murias.

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El paso entre Ser y Olvido.
“Toda la diferencia está entre negar el socialismo como camino político viable, y defenderlo porque se lo critica, por que en cada caso concreto se denuncian errores y aberraciones” Cortázar. 1

Si pensamos en los contenidos generalmente asociados al concepto de emancipación, oprimidos, explotación resulta dificultoso separarlo de la lógica del pensamiento marxista. Sin embargo, como menciona Palti “la Democracia, el socialismo, el estado de bienestar son expectativas que defraudaron”. Pese a que el capitalismo, y sus características especificas tales como el fetichismo de la mercancía, los aparatos de producción de ideología, e incluso la categoría de plusvalía siguen estando presentes en la sociedad actual, no se pronostica (o al menos no de forma lógica a mi entender) su decadencia, no existe la expectativa, anteriormente conexa con la experiencia que existía en la modernidad. A mi parecer esta imposibilidad, o esta crisis del marxismo se manifiesta entonces, en la falta o perdida de una visión superadora de lo actual, teniendo en cuenta que el marxismo, como lo menciona Badiou es el único esquema verdaderamente revolucionario. La imposibilidad que los supuestos marxistas tienen para dar cuenta de la realidad imperante, junto al hecho de que ha perdido su identidad 2 y que en vistas de recuperarla busca continuamente un enemigo, en lugar de prestar atención a las demandas sociales y culturales que se le escapan. Esta incapacidad de adaptarse a la coyuntura actual, a la incapacidad de reconocer los actores, o al intento de reconocerlos intentando insertarlos en categorías cuyos requisitos no completan. Implica que nociones tales como emancipación, oprimidos, explotación y
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Cortazar Julio; “Nicaragua tan violentamente dulce”. Muchnick Editores, Buenos Aires. 1984.pag 11. Chantal Mouffe

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junto con ellas las categorías de Revolución o lucha por la emancipación, como categorías, que implican una noción analítica del marxismo, pero cuya importancia específica se manifiesta en la praxis del mismo. Queden, a partir de esta incapacidad, instauradas en el imaginario social como categorías muertas, imposibles de ser pensadas bajo otros supuestos. A partir de este trabajo, intentare hacer un recorrido revisando diversas categorías que me permitan hoy en día, no necesariamente pensar al marxismo como una teoría que permite dar cuenta de la realidad, pero si rescatar ciertos conceptos sin cuya existencia se pierde a mi entender el esquema revolucionario.

La crisis del marxismo
¿Que implica la noción de capitalismo sin un universo histórico que los trascienda? ¿Implica que el pensamiento Marxista se encuentra en crisis? Teniendo en cuenta, como menciona Palti, que la misma idea de crisis, incluye (dada sus particularidades jurídicobiológicas) la propia idea de su resolución, cabria entenderse que si el marxismo se encuentra en crisis hoy en día, en un futuro habrá una eventual resolución de la misma. Sin embargo, Palti menciona que para muchos esta no es una crisis más del Marxismo, sino su crisis ultima y final, y su posible resolución se encuentra ausente, o más bien aquella, opera para estos en un terreno distinto del que le es propio, conduciéndonos más allá del pensamiento marxista. Existen quienes reconocen la crisis del marxismo y sus postulados, y quienes no encuentran nada problemático que explicar, entre ellos quienes levantan aquel marxismo dogmatico, que hoy en día no son más que el kitsch de la Gran Marcha 3. Para explicar este fenómeno Palti utiliza el concepto nietzcheano de “experiencia abismal”, mediante el cual afirma que en una crisis hay una inteligibilidad que se quiebra, hay una dislocación objetiva de un determinado horizonte de pensamiento, dejando abierto su abandono como tal, como también un componente subjetivo. Estamos hablando entonces, de una crisis conceptual, que solo se produce cuando se admite a una
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Milan Kundera; La insoportable levedad del ser, capitulo 6.

determinada tradición destruida históricamente (sus ejemplos son los “socialismos existentes” ) y no obstante se persiste en ella puesto que ninguna otra aparece como más aceptable o menos problemática. “Lo que define una crisis conceptual, es que instala un terreno inhabitable, pero que tampoco es traspasable”4. De esta manera en “Verdades y Saberes del Marxismo” podemos encontrar dos exponentes que manifiestan reacciones diferentes ante está crisis del Marxismo, Anderson y Badiou. Anderson (sirviéndose de Jameson) declara al Marxismo muerto históricamente, salvándolo como teoría. Reafirmando su vitalidad, y aun su superioridad teórica, dando a su vez cuenta de su imposibilidad histórica como práctica política. Para Anderson desde el momento en que el marxismo logra explicar las razones de su propia crisis como practica, ya no podrá dar cuenta de sus crisis como teoría. Hay entonces que destruir al marxismo como verdad (como horizonte político practico) a fin de preservarlo como saber. Lo que le permite Jameson a Anderson es ubicar a la Postmodernidad dentro de una perspectiva histórica, esto lo hace a partir de una definición de Posmodernidad como derrota de la modernidad. La posmodernidad ha barrido cualquier vestigio de naturaleza, abriendo así las puertas a un capitalismo ilimitado. Es un momento de Forclusion de lo político, una clausura a cualquier alternativa al actual orden social. La contradicción se encuentra en que Anderson considera al aporte de Jameson como un “aporte a la causa de la izquierda revolucionaria”, siendo una de sus consecuencias la imposibilidad de pensar con ello una ruptura con el orden capitalista, de pensar un horizonte (en palabras de Jameson). Dado que justamente aquello, que a mi entender debe trascender los supuestos teóricos Marxistas, es su práctica, la concepción de sujeto como protagonista de su historia, es que la concepción de Anderson implica a mi entender por sobre todo una respuesta innecesaria. La otra reacción a esta crisis del Marxismo se encuentra especificada por Badiou. Para esté la posibilidad de salvar al marxismo como política reside en que este no podría dar cuenta hoy de la realidad ni explicar su propia situación, aquellas categorías, como menciones anteriormente, tales como trabajo, plusvalía ,proletario serian ineficaces para analizar la realidad imperante. Por tanto, la empresa de Badiou plantea la necesidad de rescatar al marxismo como práctica, destruyéndolo como saber, el marxismo como preexistente a sus propias condiciones sociohistóricas. La pregunta que se hace Palti es
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Palti, Elías; Verdades y saberes del marxismo. Pág.

si ¿Se puede pensar el Marxismo como praxis revolucionaria, admitiendo que sus saberes son inválidos o ineficaces para comprender la realidad?

La Praxis marxista
En ¿Se puede pensar la política? Badiou, determina que las categorías fúndantes de la política son cada vez más inoperantes. La división maniquea de la sociedad entre izquierda y derecha, burgueses y proletarios, hoy no se encuentra plasmada. Categorías centrales como Trabajo por ejemplo, instaurado para la teoría marxista como eje articulador de las relaciones sociales, de las relaciones de producción, no tienen la capacidad explicativa que anteriormente conservaban. Badiou, de esta forma hace un intento por rescatar al marxismo como practica, práctica que se asienta para él sobre tres pilares; La referencia estatal, dado que el marxismo fue la única doctrina capaz de encarnarse en un estado; la guerra de liberación nacional, que forja un movimiento de nación contra imperialismo, y un movimiento obrero, que en su entonces manifestaba su permanencia política. En definitiva lo que implica Badiou es que el marxismo y solo él ha sido capaz de librar pagares contra la historia, es el único movimiento que se presenta como una doctrina revolucionaria, por lo menos históricamente activa. Lo que lo ha construido como pensamiento universal de la actividad revolucionaria no ha sido, su capacidad de investigación, su potencia analítica, el dominio de un relato de historia, sino su ubicación en el orden de la historia real. A lo que Badiou denomina entonces crisis del marxismo es al derrumbe, por etapas, del dispositivo de referencias. El marxismo entonces esta históricamente deshecho. Su mantenimiento conceptual solo pertenece al orden del discurso, condenado a la suerte común. Mantener en vida al marxismo cuando a no está en condiciones de librar pagares contra la historia, cuando todas sus referencia están muertas, cuando no está en condiciones de pensarse a sí mismo en la experiencia, implica ser Objeto del Marxismo y no sujeto del mismo. Solo siendo Sujeto se puede proponer la destrucción del

marxismo. Para Badiou el marxismo es torsión, no ortodoxia, precisa reconocer su derrota para refundarse, deshacerse de la ortodoxia. “El enunciado canónico de Lenin, según el cual la sociedad está dividida en clases, y las clases divididas en partidos políticos, ha perimido…. Representación y concentración son aquello a partir de los cual hay que pensar la existencia de los partidos y medir el sitio de la política. Tal imagen es la que se perdió del marxismo”5. Badiou como menciona Scavino piensa el marxismo, en el “derecho sin derecho”, que se manifiesta en la injusticia de lo político, parte de la idea de que la fuerza de trabajo no es una mercancía, y por ende no puede considerarse como la propiedad privada del trabajador, como tampoco su compra y venta es una relación igualitaria. Esta injusticia se convierte según Badiou en lo irrepresentable o en lo indiscernibles de una situación. “El acontecimiento para Badiou es lo falta a los hechos, y a partir del cual puede asignarse la verdad de esos hechos”. 6. El acontecimiento es una verdad indiscernible desde una perspectiva de la realidad dada, es la irrupción de la verdad en el saber. Da lugar a un-uno, un vacio en la estructura, reconoce la presencia de una falta y el reconocimiento de “hay un más allá”, una trascendencia al orden existente. La política es ese “hay acontecimiento” en lo político. En términos del Marxismo, menciona Scavino, la política emancipadora es cuando “una parte que no es parte” se pronuncia y manifiesta. Para entender esta concepción de Badiou hay que comprender que lo político (la estructura) es el estado, la sociedad, independientemente de las particularidades de los mismos, y la política es aquel exceso sobre este conjunto. En el caso de Marx, menciona Badiou, ese “hay” (acontecimiento) es el reconocimiento de una interpretación-corte de un síntoma de histeria social, los tumultos y partidos obreros. Sin embargo la política marxista para Badiou, ha sido sesgada por la economía (imbricada a lo social), la cual se encontró inmovilizada bajo las especies de una doctrina particular de lo político. Ahora bien teniendo en cuenta que lo político, la estructura para Badiou es el Uno, puede pensarse que concibe la estructura como una totalidad. La estructura, recordemos que es para Badiou el Saber, la espíteme de Platón, el cual cuenta por Uno todos los elementos de una situación, pero no una situación cualquiera, una situación estructurada
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Badiou, Alain; ¿Se puede pensar la política? pág. 58. Scavino; la filosofía actual, pag 112.

gracias al lenguaje determinado. Este lenguaje determinado es el pensamiento medido de lo social y su representación, donde la política hace excepción. Ahora bien, la política, la verdad (la doxa), determina Badiou que es lo que falta o no fue tomado en cuenta por el saber, está “siempre en exceso respecto en una situación”. Pensando en el “acontecimiento- Galileo”, Scavino menciona que la verdad no puede ser deducida de los axiomas existentes sino que debe ser postulada por un sujeto. Surge ahora una categoría importante en Badiou, la categoría de Sujeto. Entonces, el acontecimiento se produce siempre que se dé un vinculo entre la intervención y aquello cuya interpretación supone la trascendencia del orden existente. De esta forma, el sujeto es un sujeto interpretante, y el acto de nominación es un acto militante, no sapiente. Cuando el autor habla del “Acontecimiento- Galileo” el sujeto es aquel que sostiene lo indecible, la verdad, incluso cuando tiene todas evidencias en su contra; “El sujeto, dirá Badiou, es siempre un militante, alguien que decide y se mantiene luego fiel a esa decisión, aun cuando vaya en contra de la opinión dominante” 7. Es aquel que sostiene aquello que habrá sido verdad retroactivamente, pero que en el momento de su formulación se sustrae del tejido de evidencias postuladas como sentido común, experiencia cotidiana, saber. Si esta apreciación del sujeto sugiere que aquella verdad no escuchada será luego reconocida propia de un cambio (dígase si se quiere evolución, en este caso) a nivel societal. La decisión del sujeto, corre del lado de mantenerse fiel a la ruptura. El lugar del sujeto en Badiou es junto a la ruptura provocada por el acontecimiento. “La política comienza cuando uno se propone, no representar a las víctimas, sino ser fiel a los acontecimientos en los que las victimas se pronuncian” 8. Para el saber de la situación aquellos que aparecen jurando fidelidad al acontecimiento son unos necios. El militante es quien desoye los cuestionamientos de la estructura y persiste en el imposible. El sujeto es quien hace la intervención en apuesta politizando una situación pre política a partir de la interpretación, nominación que propone, en la que se construye el acontecimiento. “Sostiene el Dos frente a la estructura del Uno” 9. No se pronuncia sobre lo que hay que hacer, sino sobre lo que habrá sido pensado. Sobre un futuro anterior que es constitutivo, dado que el tiempo político es siempre el futuro anterior, he implica la organización en una doble dimensión de anterioridad y futuro.
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Scavino, Dardo; La filosofía actual. Pág. 88. Badiou, Alain; ¿Se puede pensar la política? pág. 51. 9 Badiou, Alain; ¿Se puede pensar la política? pág. 57.

Continuando con la categoría de sujeto, Badiou separa al sujeto de la política, como también de la sociedad, no pudiendo ser ni una clase de esta, ya que de serla implicaría ser algo posible de ser representable por el Estado, y el sujeto es una no-parte una noclase. Este “no”, no implica oposición, sino es una que pre-supone esos conceptos para diferenciarse. De esta misma forma Marx plateaba la “la in-justicia” en oposición a la justicia Burguesa, de esta forma demostraba que él la totalidad burguesa existía una opacidad, des-totalizaba la sociedad burguesa, demostrando la existencia de un vacio, dentro de la misma lógica de las sociedades burguesas. La diferencia respecto a Badiou a mi entender radica, en que siendo que el mismo considera a la estructura como Uno, o sea da a entender a la misma como totalidad, sin encontrar espacio para un vacio. Mientras que la política se ubica, por fuera de esa totalidad, que Scavino menciona como el cero, la política por ende, siguiendo la misma lógica anterior presupone la no-política, lo político.

Sin embargo, Scavino plantea que tanto Badiou como Ranciere, consideran que la práctica política debe ser autónoma respecto a la ciencia, especialmente a las ciencias sociales de una época. ¿Cómo es posible, de la misma forma que plantea Scavino, pensar la política, siendo que su concepto mismo presupone la no-política para delimitarse constitutivamente? A lo largo del recorrido teórico presentado por Badiou en los diferentes textos que provee la cátedra, encuentro que el mismo le quita al sujeto todas las posibilidades de trascender a la situación en que se encuentra, solo en la medida en que el acontecimiento se pronuncia, el sujeto mediante la interpretación/nominación se mantiene fiel a la verdad, y la misma se figura en el acontecimiento, o segundo acontecimiento. La mayor aproximación, referencia a la participación es la siguiente afirmación de Badiou “quien ha hecho un poco de política sabe hasta qué punto ella, con respecto de la situación (estructura) está bajo presión de la urgencia. De la tónica de esa urgencia depende que sea la verdad” 10. Sin embargo, pese a que reconoce la urgencia como categoría de la sociedad actual, no encuentro en él mención a la importancia de conceptos tales como contingencia, relaciones de poder, de intereses, etc. Lo que intento significar es que la teoría de Badiou en un intento de salvar al marxismo como practica, destituyéndolo de sus categorías teóricas fundantes para de esta forma rescatar su espíritu emancipador, termina a mi entender, destruyendo al
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marxismo como practica, dado que en la medida en que yo lo comprendo, Badiou elimina las posibilidades de autodeterminación del sujeto (no entendiendo este, desde una perspectiva individual necesariamente). Jameson clausuraba cualquier alternativa al orden social, a partir de la consideración de un capitalismo ilimitado, que no tiene fin, donde toda alternativa de cambio es eliminada. El planteo de Badiou según el cual la estructura es una totalidad, cuya posibilidad de cambio proviene de algo que excede a la misma, que no pertenece a la misma, me permite pensar que la política de Badiou es impensable.

Pensando el fénix.
Siguiendo la línea discursiva de la crisis del marxismo, remito al planteo de Mouffe, para pensar esta crisis en otros términos. Mouffe parte de que uno de los mayores problemas de la izquierda es que ha perdido su identidad y al no poder pensar en términos de adversarios, busca un enemigo que pueda darle apariencia de unidad. Existe en cierto sentido una incapacidad del marxismo para reconocer a actores fuera de la lógica de Burgueses, proletarios, Opresores/Oprimidos; e incluso cuando reconocen a ciertos actores que anteriormente no entraban en su análisis, se intenta insertarlos en categorías cuyos requisitos estos actores no completan. De esta forma dice Mouffe “dejan de lado realidades y situaciones, en donde el objetivo del marxismo, la eliminación de la dominación podría actuar. Problemáticas de diferencias étnicas, derechos de género, etc.” A partir de la lógica deconstructiva donde se pueden ubicar algunas de las construcciones teóricas de Laclau y Mouffe, intentare dar cuenta de la posibilidad de pensar al marxismo como practica, aclaro que no lo hago a partir de la incorporación de estos autores dentro del pensamiento marxista, sino porque su concepto de hegemonía, adversarios, contingencia, significantes vacios y lógicas diferencial e equivalencial. Me permiten concebir la noción práctica del marxismo, como lógica emancipadora, significando con esto último la relación del oprimido frente al opresor.

En “Deconstrucción, Pragmatismo y Hegemonía”, Laclau parte de una incompletitud constitutiva de lo social, esta incompletitud de todos los actos de la institución política, vista desde lo político, aparece operando un doble desplazamiento, donde por un lado hay una expansión de lo político a expensas de los social, pero por otro la politización implica la producción contingente del lazo social, y en este sentido un descentramiento de la sociedad. Lo que hace posible lo político, es también lo que lo hace imposible. Para Laclau, entonces la condición de posibilidad de algo es también su condición de imposibilidad, situándonos en el pensamiento deconstructivo, cuya lógica fundamentalmente política, es el de la producción política-discursiva de la sociedad. Partiendo esta de que las sociedades “son mucho menos homogéneas que aquellas en que los modelos marxistas fueron formulados, y la constitución de las voluntades colectivas tienen lugar en terrenos surcados por relaciones de poder mucho más complejas”, la desconstrucción sirve de fundamento para Laclau para reinscribir al modelo marxista en la sociedad actual. De esta manera, la relación que para Laclau existe entre universalidad y particularidad es trabajada por el mismo a través de la categoría de “espectro” de Derrida, espectro es el devenir-cuerpo, una cierta forma fenoménica y carnal del espíritu, no es ni alma, ni cuerpo, y a la vez uno y el otro. La lógica del espectro es asimilada por Laclau a la lógica de la Hegemonía, cuya existencia depende de que la dicotomía universalidad/ particularidad sea superada. Solo pensándose la ausencia ontológica de un fundamento ultimo de la sociedad, puede pensarse que los particulares practiquen el juego de representar la universalidad, solo considerando la sociedad como un imposible, Laclau plantea la posibilidad de producción de sentidos. Dado, entonces que la comunidad es una plenitud ausente, ella “…no puede tener ninguna forma de propia de representación y tiene que tomar esta ultima en préstamo de alguna identidad constituida en el interior del espacio equivalencial (…) este vaciamiento de un significante de aquello que lo liga a un significado diferencial y particular es, lo que hace posible la emergencia de significantes vacios, como significantes de una falta de una totalidad ausente”11. Un significante vacio es un significante sin significado, y puede surgir si la significación en cuanto tal se encuentra habitada por una imposibilidad estructural, la cual solo puede significarse como interrupción de la estructura del signo. Dice Laclau, “si la posibilidad misma de la significación es el sistema, la posibilidad
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Laclau, Ernesto. Emancipación y diferencia. Pág. 80.

misma del sistema es equivalente a la posibilidad de sus límites (…) pensar los limites de algo implica pensar lo que esta mas allá de esos límites”. Ahora bien si hablamos de un sistema significativo, sus límites (su condición de posibilidad) son también aquello que constituye su condición de imposibilidad “un bloqueo en la expansión continua del proceso de significación”12. Para que un límite sea autentico debe ser antagónico presuponer una exclusión, no puede ser interno al sistema dado que implicaría una diferencia, y solo la exclusión implica la imposibilidad de lo que está del otro lado del límite. Esta lógica del límite autentico tiene una serie de efectos necesarios que se extienden a ambos lados del límite y nos conducen a los significados vacios. De esta forma, por un lado cada elemento del sistema tiene identidad solo en la medida en que es diferente a los otros, pero por otro lado todas estas diferencias son equivalentes entre si, dado su pertenencia al lado interno de la frontera de exclusión. De esta forma “cada diferencia se expresa así misma como diferencia (lógica diferencial); por el otro, cada una de ellas se cancela así misma en cuanto tal al entrar en una relación de equivalencia con todas las otras diferencias del sistema (lógica de la equivalencia)”13. De esta forma, solo hay sistema en la medida de exclusión radical, y solo privilegiando la dimensión de las equivalencias hasta que su carácter de diferencia es prácticamente anulado es que puede significarse a sí mismo como totalidad. La posibilidad de un significante vacio la encuentra Laclau a partir de que las diferencias se disuelven en cadenas equivalenciales. Como lo ejemplifica Laclau, diferentes luchas individuales pueden encarnar una oposición colectiva a un poder represivo, esta pura función equivalencial , producto de la disolución tendencial de las identidades diferenciales, no puede tener un significado propio o fijo, sino que la comunidad toma alguna identidad constituida en el interior de su espacio equivalencial, de esta forma se produce el vaciamiento de un significante de aquello que lo liga a un significado diferencial y particular, es lo que hace posible la emergencia de significantes vacios como significantes de una falta, de una totalidad ausente. El momento en que un particular asume la tarea, siempre imposible de representar un universal, es lo que Laclau denomina relación Hegemónica, a partir de la cual se pueden alcanzar puntos nodales que fijan parcialmente el sentido. La presencia de los significantes vacios es la condición misma de la hegemonía. “Desde el punto de vista de
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Ídem, Pág. 71, 72. Ídem, Pág. 72.

la producción de significantes vacios (…) la operación hegemónica seria la presentación de la particularidad de un grupo como la encarnación del significante vacio que hace diferencia al orden comunitario como ausencia, como objetivo no realizado”14.La categoría de Hegemonía, es concebida para este autor, pensando en el carácter político de las relaciones sociales en el ámbito teórico que había asistido al colapso de la concepción marxista de “Clase Dominante”. Y las construcciones hegemónicas serán consideradas desde el comienzo como construcciones, contingentes, precarias y pragmáticas. Citando a Laclau “hegemonía significa articulación contingente; contingencia significa exterioridad de la fuerza articulante respecto de los elementos articulados; y exterioridad no puede concebirse como una separación efectiva de niveles dentro de una totalidad plenamente constituida”.15 Para Laclau la categoría de Hegemonía es central en el pensamiento de lo político, pero la posibilidad de que tal o cual particular se plasmen como un universal es puramente contingente, dado que la naturaleza del sistema es puramente contingente. Esta naturaleza se plasma en el momento político por el cual se pone en manifiesto una falla, sobre la cual se pueden realizar intentos parciales pero necesarios para clausurarla. Este es el lugar de la decisión, lugar en el cual aparece el Sujeto para Laclau, el cual toma la decisión para completar la falla.

Conclusiones.

Hable de revolución, es el termino que se emplea en Nicaragua para designar el estado de cosas que sigue a las infames décadas somocistas después del triunfo del frente Sandinista de liberación Nacional. Etimológicamente hablando este término solo es correcto si se lo emplea con una proyección futura, mientras que liberación responde en todo a una realidad actual del país.
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Laclau, Ernesto. Emancipación y diferencia. Pág. 83.

Julio Cortázar (16). Como plantee al inicio del trabajo, el hilo que estructuro mi trabajo, era pensar de qué forma podía seguir pensando ciertas categorías, que incluso cuando la gran parte del marco de referencias que las circundan se encuentran teórica, política, históricamente destruidas, yo encuentro fundamentales a la hora de pensar una alternativa política. Siguiendo el planteo de Palti, Anderson, rescata al marxismo como teoría condenándolo como practica, mientras Badiou estructura una lógica de pensamiento opuesto donde los destruye como teoría y rescata como praxis. La razón por la que no trabaje la concepción de Anderson en el presente trabajo, reside en que sinceramente pensar al marxismo solo como una teoría, negando incluso su necesariedad practica se contradice a mi entender con la lógica marxista, de hecho no concibo una defensa de este tipo en alguien que se concibe así mismo como Marxista. Como mencione, Badiou, es quien rescata al marxismo como praxis, destruyendo su teoría. Para Badiou, la sociedad es una totalidad, cuya inmutabilidad depende de que se presente o no una verdad, como exceso a la misma. Solo a partir de ese exceso se manifiesta el sujeto, como fiel a ese acontecimiento, en defensa del mismo. Desde esta perspectiva Badiou no encuentra (o yo veo que encuentre) en el sujeto una posibilidad de introducir una perspectiva de cambio. El acontecimiento, la verdad que deviene con el tiempo en aceptado, pareciera ajena a la estructura social, o mejor dicho es en palabras de el ajena a la misma. Qué posibilidades tiene esa verdad, o en relación a que puede considerarse una verdad, si la concibe totalmente ajena a estructura a la sociedad. O incluso si esa verdad se constituyera a partir de la diferenciación constitutiva respecto de la estructura, se construye siempre sin la perspectiva del sujeto, dado que el sujeto solo interpreta, no construye, no cambia, no intercede. De esta forma la perspectiva de Badiou, implicando la imposibilidad de hacer al sujeto actor de su propia historia, el sujeto es siempre un punto de llegada y no de partida. E incluso contemplando la posibilidad de que no haya logrado entender la perspectiva en su totalidad, no resuelve mi inquietud de salvar al marxismo como praxis. A partir de ello es que introduje ciertas categorías de Chantal Mouffe y Ernesto Laclau. Estos autores, plantean de la misma forma que en “Verdades y saberes del Marxismo”, la imposibilidad de la teoría marxista de dar cuenta de las particularidades de la realidad actual. Es entonces que a partir de diferentes categorías de estos autores, esbozadas a lo
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Cortázar Julio; “Nicaragua tan violentamente dulce”. Muchnick Editores, Buenos Aires. 1984.

largo del trabajo que intento construir un espacio donde conceptos tales como emancipación, oprimidos y explotación, pertenecientes a mí entender a la doctrina marxistas, puedan ser pensados como posibles. De esta forma, las categorías de estos autores me permitieron repensar los conceptos, mencionados. Así, reconociendo el carácter siempre contingente, impredecible, incompleto para Laclau, de la sociedad, cuyo momento político es el continuo antagonismo manifestado en la falla constitutiva, implicada por incompletitud permanente, por ese universal nunca completo, que permite la disputa por la verdad. Incompletitud donde los particulares se debaten la representación del universal. Esta característica contingente de la sociedad para Laclau, junto con el concepto de significantes vacios, lleva a mí entender, a plantear la posibilidad de rescatar aquellas categorías que dan cuenta del sustrato práctico del marxismo, como posibilidad de encarnar un universal. A modo de conclusión ultima, unas palabras de los diarios de Julio Cortázar en la Revolución Nicaragüense frente a la ofensiva capitalista “…solo creo en el socialismo como posibilidad humana; pero ese socialismo debe ser fénix permanente, dejarse atrás a sí mismo en un procesos de renovación y de invención constante…”. María José Murias.