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El aprendizaje de las Personas: Es el proceso de adquisición de conocimientos, habilidades, valores y actitudes, posibilitado mediante el estudio, la enseñanza o la experiencia.

Unos de los procesos fundamentales en el aprendizaje es la imitación, la repetición de un proceso observado, que implica tiempo, espacio, habilidades y otros recursos. De esta forma, los niños aprenden las tareas básicas necesarias para subsistir. También se define como el cambio relativamente estable de la conducta de un individuo como resultado de la experiencia. Este cambio es producido tras el establecimiento de asociaciones entre estímulos y respuestas. Esta capacidad no es exclusiva de la especie humana, aunque en el ser humano el aprendizaje se constituyó como un factor que supera a la habilidad común de las mismas ramas evolutivas. Gracias al desarrollo del aprendizaje, los humanos han logrado alcanzar una cierta independencia de su contexto ecológico y hasta pueden modificarlo de acuerdo a sus necesidades. Entre los Tipos de Aprendizaje podemos mencionar:

 Aprendizaje Receptivo: El sujeto comprende el contenido y lo reproduce, pero   
no descubre nada. Aprendizaje por Descubrimiento: los contenidos no se reciben de forma pasiva, sino que son reordenados para adaptarlos al esquema cognitivo. Aprendizaje Repetitivo: Producido cuando se memorizan los contenidos sin comprenderlos ni relacionarlos con conocimientos previos. y Aprendizaje significativo Cuando el sujeto relaciona sus conocimientos previos con los nuevos y los dota de coherencia respecto a su estructura cognitiva.

La Capacidad de Escucha en las Personas: La capacidad de escuchar es algo que viene siendo valorado desde hace relativamente poco tiempo. “Para muestra un botón”, como dice el dicho popular, podríamos recordar muchos cursos sobre cómo hablar mejor en público o de oratoria en general, mientras que posiblemente no hayamos visto nunca algún curso sobre como escuchar. Un filósofo chino hizo la siguiente observación: “el buen oyente cosecha, mientras que el que habla siembra”. Evidentemente que hay momentos de hablar y los hay también de escuchar; tan sólo debemos distinguir unos de otros.
Se había puesto un énfasis muy pronunciado en la habilidad para expresarse, lo que llevó a la mayoría de las personas a subestimar la capacidad de escuchar en sus actividades cotidianas de comunicación.

Las deficiencias al escuchar se presentan cuando las personas no prestan debida atención al mensaje transmitido, no entienden el lenguaje usado, no dedican suficiente tiempo para interpretar el mensaje o pasan por alto algunas señales que no forman parte del lenguaje verbal, como por ejemplo gestos, entonaciones o expresiones faciales. Muchas de estas deficiencias se resuelven al escuchar en forma activa, lo que se logra escuchando no sólo lo que se dice sino también los sentimientos que están tras el mensaje.

La persona que escucha de forma activa deberá tomar en cuenta el significado completo de lo que está oyendo, y no sólo el significado parcial. Algunos autores ofrecen una serie de principios a fin de perfeccionar las habilidades que son esenciales para saber oír: Unas de esas Habilidades para lograr una buena escucha son las siguientes: Esté consciente de su objetivo al oír, Suspenda todo juicio inicial, Céntrese en su interlocutor desechando distracciones, Preste atención a los elementos no verbales, Repita o parafrasee lo que le dicen, Espere el tiempo necesario para procesar lo escuchado antes de responder.