Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Cuadernos Apostólicos
Estudios de Apoyo

2

Una generación de avivamiento: De la Calle Azusa a la Restauración Apostólica

Serie: Historia
Luis Alberto Nieto Ñ.
Primera Edición 2002.Todos los derechos reservados. E-mail: misionproposito@gmail.com

Ediciones ABBA

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Una generación de avivamiento: De la Calle Azusa a la Restauración Apostólica
El primero de enero de 1901 un vino nuevo comenzó a embriagar a la humanidad; era el bautizo del Espíritu Santo. Una jovencita de 18 años se atrevió a creerle a Dios y pidió la promesa del Padre anunciada por Jesús. Cinco años más tarde, miles recibían esta unción. El lugar: un simple establo. Los predicadores no estaban rodeados de lujos pretendiendo ser más ungidos por su prosperidad económica; tan solo eran hombres humildes. Un predicador negro y tuerto, en medio de un país racista como Estados Unidos, dirigía a las personas mediante un mensaje sencillo de arrepentimiento. Los hombres que conmoverían todo el planeta con el mensaje del nombre de Jesús ya estaban naciendo. Una generación de avivamiento. Este Cuaderno Apostólico relata los inicios de esta maravillosa obra de Dios que los hombre llamaron el Movimiento Pentecostal.

Luis Alberto Nieto en compañía de Pili, su esposa, y de Sofía y Juliana, sus maravillosas hijas, sirven a Dios y a su iglesia. Han entregado sus vidas a la misión de promover la visión apostólica con el propósito de alcanzar a los no alcanzados. Es Psicólogo graduado de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia; y en compañía de su esposa, Bacterióloga graduada de la Universidad Javeriana, fue cofundador y Presidente nacional en Colombia de la Asociación de Universitarios y Profesionales de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia. Fue ordenado al ministerio por la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, la misión apostólica más antigua de México. Su ministerio se ha convertido en un importante factor de fraternidad entre los movimientos apostólicos que conforman la Iglesia del Nombre de Jesucristo. Actualmente (2007) sirven en la ciudad de Girardot, Colombia en un ministerio inter y trans denominacional en pro del cumplimiento de la Palabra en Juan 17 “…que todos sean Uno”.

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

CAPITULO TRES UNA GENERACIÓN DE AVIVAMIENTO Siglo XX El siglo. XIX se cierra con la presencia poderosa del Espíritu Santo en muchas regiones del mundo. En los Estados Unidos es donde mayormente se presenta el bautismo del Espíritu Santo con la señal de hablar en otras lenguas. Para el año 1896 se presenta un poderoso derramamiento del Espíritu sobre aproximadamente cien creyentes del movimiento Unión Cristiana. (4). Este movimiento pentecostal se extendió hacia Kansas, y en 1898 un predicador de nombre Charles F. Parham fundó un “hogar de sanidad” en la ciudad de Topeka, Kansas. Parham, de 25 años de edad, y su esposa (1; 3) creían en el poder de la oración y la sanidad por fe; igualmente en la sanidad gradual por la influencia del ambiente espiritual sobre los enfermos. El pensamiento doctrinal de Parham se estaba consolidando hacia una experiencia viva del Espíritu Santo. Mientras cuidaban de enfermos, oraban por sanidad y discipulaban trabajadores y campesinos para el trabajo de la evangelización; Dios dejaba caer las primeras gotas de un fuerte aguacero espiritual. Charles Parham comenzaba a verle sentido a su llamamiento y no se imaginaba la magnitud del ministerio a que Dios le había llamado. Charles F. Parham Charles F. Parham nació el 4 de junio de 1873 (Muscatine Iowa ) (1). Desde muy pequeño fue preparado para las más duras pruebas físicas. Su familia emigró de Iowa a Kansas en 1878, donde, en la frontera, su cuerpo desarrolló una fiebre reumática que se hizo manifiesta cuando Charles Parham contaba con 9 años de edad. Para Charles la enfermedad no era al algo nuevo, pues había permanecido paralítico hasta los 7 años de edad, cuando el Señor lo sanó milagrosamente, aunque quedo con dificultades para caminar. Los dolores y la fiebre de su nueva enfermedad mantenían postrado al joven Charles, pero más que vencerlo forzaron su espíritu para logros mayores que su propio bienestar. Parham comenzó una vida de oración, primero con la esperanza de un favor de Dios que calmara su sufrimiento y luego con la seguridad creciente de la sanidad que podía darle la fe en Jesucristo. A los 17 años había logrado su ingreso a la Universidad, y fue allí donde Dios marcó el compás para su llamamiento al servicio del evangelio. Cuando ya pasaba los 2 años de estudios universitarios la fiebre reumática le inmovilizó y debilitó sus piernas lo cual le hacia caminar con mucha dificultad. En 1891 y a la edad de 18 años, el dolor y la creciente incapacidad física solo encontraban alivio y esperanza en la oración y en las inyecciones de morfina para el dolor, Parham no tuvo otra salida que comprometerse con Dios de ir a predicar a una iglesia. Como su incapacidad no le permitía movilizarse le pidió a Dios la sanidad de sus piernas y el Señor lo levantó y comenzó a saltar. Recuperó la movilidad pero le seguían acompañando algunas dificultades de coordinación. Es como si Dios lo conservara exclusivamente para sí y al igual que Pablo, le diera libertad pero no lo dejara sin motivo para humillarse y buscarlo incesantemente en oración. Parham abandono la universidad y 2 años después se le encomendó el pastoreo de una iglesia metodista (5). Sin embargo los vientos soplaban hacia otro puerto y dos años duro el pastorado metodista de Parham. Se declaro ministro independiente y de fuerte influencia Hollines o de la doctrina de la Santidad. En su ministerio condenaba el uso de la medicina y declaraba: “Amigos, nunca nos desharemos del diablo a menos que acabemos con el eterno mimar de nuestras enfermedades”1 (1) Charles Parham era un predicador multifacético. Mantuvo junto con su ministerio su membresía al KU KUS KLAN ( Grupo racista blanco que en ocasiones llego a extremos criminales contra negros, indios, latinos y amarillos). Creía que la conversión debería ser radical, rechazaba la organización religiosa, predicaba el premilenialismo 2 y un milenio
1 James R. COF en La Serpiente y la Paloma(1), pp 104) 2 El Premilenialismo en la interpretación acerca del milenio que es expuesto en Apocalipsis, en la cual se considera que el milenio sucederá

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

de tipo político y social y, al principio se oponía al bautismo por inmersión en agua (1). Al poco tiempo Parham conoce a Benjamín Irwin quien le instruyó sobre el bautismo en el Espíritu Santo y fuego. Este contacto y el de otros ministros que afirmaban haber recibido el bautismo del Espíritu, fue analizado por Parham, notando que, en ese momento, la experiencia de la lenguas era escasa, lo cual hizo que Parham considerara la posibilidad de una prueba externa como evidencia del bautismo del Espíritu Santo. Por estos años se hizo muy popular la expectativa de un derramamiento del Espíritu Santo muy especial, anunciando el advenimiento de Jesucristo a la tierra. Parham muy sensible a estos temas seguía influenciado y llego a considerar el don de lenguas como herramienta misionera para predicar en otros idiomas y países. En este ambiente, Charles Parham, funda el “Hogar de Sanidad” Bethel. Parham era reconocido como un gran predicador, un pensador original y poderoso, capaz de mantener a una audiencia cautiva por horas. (5) Su búsqueda de nuevas experiencias lo mantenía viajando y fuera del hogar de sanidad. Al regreso de uno de sus viajes, septiembre de 1900, encontró que dos ministros se habían apropiado del hogar de sanidad. Parham movido con una nueva visión dejo el hogar y en octubre del mismo año fundo la ESCUELA BÍBLICA BETHEL para lo cual adquirió un lujoso edificio en Topeka llamado “Mansión de Piedra” (Stone’s Folly)(3) (1) (4). La escuela bíblica se inicia con un grupo interno de 40 estudiantes provenientes principalmente de la iglesia metodista y del movimiento de la Santidad. Entre ellos, 12 tenían credencial de pastor en 12 diversas denominaciones(6). No se cobraba matricula, ni pensión, ni hospedaje, Actuaban por fe en la provisión de Dios (4).El programa de estudios se reducía al estudio de la Biblia pasaje por pasaje y a la dirección de Dios mediante oración (4) todo esto supervisado por el director Parham, obsesionado por tener una experiencia directa del Espíritu Santo (1). Parham describe así su búsqueda: “Prosiguiendo nuestros estudios, visitamos instituciones de profundo pensamiento religioso de las que se decía que tenían poder del Espíritu Santo, sin embargo ninguna concordaba con el relato de Hechos. Después de cuidadosos estudios, regresamos de un largo viaje por el Este y Canadá con la profunda convicción de que nadie en estos días estaba realmente disfrutando del poder de un Pentecostés personal (1) A principios de diciembre de 1900 Parham parte hacia Kansas City , no sin antes instruir a su clase: “Estudiantes, como yo he estudiado las enseñanzas en las diferentes escuelas bíblicas y en los movimientos del Evangelio completo: convicción, conversión, sanidad y santificación, se enseñan virtualmente igual, pero en el bautismo hay diferencia entre ellos... Los dones están en el Espíritu Santo y con el bautismo del Espíritu Santo los dones, al igual que las obras de la gracia deberían manifestarse. Estudiantes, mientras estoy fuera, vean si hay alguna evidencia del bautismo para que no haya duda sobre el tema” (Gordon Linsay)( 4) Parham les recomendó un análisis bíblico partiendo desde Hechos Cap 2 (5) A su regreso, Parham convocó a los alumnos para escuchar los resultados de la investigación. Todos concluyeron que la señal bíblica del bautismo del Espíritu Santo era “hablar en lenguas” (4; 5; 3). Eran las 10 de la mañana del 31 de diciembre de 1900. Ese día se lleno de expectativa por lo que todos sentían iba a suceder. Los estudiantes se sumergieron en oración y suplica por el Espíritu Santo. Esa noche celebraron la despedida de año juntos. Durante las primeras horas del 1 de enero de 1901 regresaron a hacer vigilia y oración. No paso mucho tiempo cuando una estudiante de 18 años llamada Agnes Ozman pidió al reverendo Parham que colocara las manos sobre ella y lo que sucedió Agnes Ozman lo relata en sus propias palabras: “En la noche de la vigilia tuvimos un bendecido servicio, orando porque la bendición de Dios descansara sobre nosotros conforme llegaba el nuevo año. El primer día de 1901 la presencia del Señor estuvo con nosotros en forma muy marcada, aquietando nuestro corazón para que esperáramos de El cosas mayores. En la noche prevaleció un espíritu de oración. Eran cerca de las 11 de la noche de ese primer día de enero cuando sentí en mi corazón pedir que se me impusieran las manos para que recibiera el don del Espíritu Santo. Al colocárseme las manos en mi cabeza, el Espíritu Santo cayó sobre mí y comencé a hablar en lenguas, glorificando a Dios. Hable varios idiomas. Fue como si ríos de agua viva surgieran desde lo mas intimo de mi ser” (5). Parham también describió lo sucedido: “Primero, yo rehusé, no teniendo yo mismo la experiencia. Entonces me sentí forzado a hacerlo, humillado, en el nombre de Jesús. Yo puse mi mano sobre su cabeza y oré. Apenas había orado unas cuantas frases, cuando la
luego del arrebatamiento de la Iglesia al cielo y de la Parusia o segunda venida de Jesucristo a la Tierra.

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Gloria cayó sobre ella, una aureola parecía rodear su cabeza y rostro, y ella empezó a hablar en idioma chino, y no pudo hablar inglés por tres días. Cuando ella trató de escribir en inglés su experiencia, escribió en chino, copias de lo cual las tenemos todavía en periódicos impresos en ese tiempo” ( 4). El 3 de enero de 1901, Parham estuvo predicando en la Iglesia Metodista Libre de Topeka, Kansas. Allí narró lo sucedido en el Colegio Bíblico Bethel (4; 1). Esta fue la primera congregación en recibir la noticia del nuevo Pentecostés. Parham se mostraba ansioso de regresar a Bethel y recibir el bautismo del Espíritu Santo. A su regreso, Parham se sorprendió cuando se le informó que el Espíritu Santo había caído de nuevo, esta vez sobre los 12 ministros de Bethel (4). Howard D. Stanley, uno de los ministros presentes, narró lo sucedido: “Cerca de las diez (p.m.), mientras estaba en uno de los salones de arriba, lenguas repartidas como de fuego llegaron hasta la esquina del salón - yo las vi - y repentinamente nuestras cuerdas bucales cambiaron, de modo que comenzamos a hablar en otras lenguas y a alabar a Dios... Y los que podían hablar en inglés se pusieron de pie u cantaron el himno: “El Consolador ha llegado! ” (1). Parham se dirigió inmediatamente al salón de oración o “Aposento Alto” (como llamaban al lugar de oración) y mientras observaba, un fuego espiritual lo envolvió y recibió el bautismo del Espíritu. Parham describió así su experiencia: “La puerta estaba ligeramente abierta, el salón iluminado por lámparas de aceite de carbón. Al empujar la puerta encontré el salón lleno de un resplandor de blanca luz que superaba el brillo de las lámparas. Doce ministros de diferentes denominaciones, que estaban en la Escuela, fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas. Algunos estaban sentados, otros arrodillados, otros parados con las manos alzadas. No hubo ninguna manifestación violenta, aunque algunos temblaban con el poder de la gloria que los llenó. La hermana Stanley, una dama anciana, cruzó el salón cuando yo entré contándome que antes que yo llegara, las lenguas de fuego se habían sentado sobre sus cabezas... Caí de rodillas detrás de una mesa, sin que me vieran aquellos sobre quienes había descendido el poder de Pentecostés, para derramar mi corazón en acción de gracias. Después de alabar a Dios por un rato, pedí la misma bendición. Distintivamente (el Señor) me aclaró que me había levantado y entrenado para que declarara esta portentosa verdad al mundo, y que si yo estaba dispuesto a defenderla, con todas las persecuciones, adversidades, pruebas, difamación y escándalo que ocasionara, me daría la bendición. En el mismo momento vino a mi garganta un ligero giro y comencé a adorar a Dios en el idioma sueco, luego cambió a otros idiomas y continuó así hasta la mañana”(1). Ese día estaban reunidas 105 personas, doce ministros de diversas denominaciones y Parham.

“... Todos a una vez comenzaron a cantar “Jesús, amante de mi alma”, en por lo menos seis idiomas, llevando
las diferentes partes con una voz angelical que nunca había escuchado en mi vida” (4) Topeka, Kansas, era una ciudad en donde se reunía gente de más de 30 nacionalidades, sin embargo, los últimos acontecimientos atrajeron la atención de periodistas y curiosos. La señora Parham relató lo sucedido luego del derramamiento del Espíritu Santo: “Tan pronto como se propagó la noticia de la restauración milagrosa, comenzaron a asediarnos los reporteros de los periódicos de Topeka. Los periódicos de Kansas City, Saint Luis y muchas otras ciudades enviaron sus reporteros, quienes trajeron profesores de idiomas, extranjeros e intérpretes del Gobierno. Todos ellos sometieron a la obra a su más crucial prueba. Un interprete del Gobierno afirmó que había oído hablar 20 dialectos chinos diferentes en una sola noche. Todos concordaron en que los estudiantes estaban hablando en idiomas del mundo con su adecuado acento y entonación.” (6). En febrero de 1901, un periódico de Topeka anunció: “El descubrimiento de una nueva religión, o quizá, como algunos de sus devotos afirman, la recuperación de algo que se había perdido, se ha logrado, por supuesto en Kansas. El Reverendo Charles Parham afirma ser el descubridor y ha establecido una escuela donde se practica la nueva fe. Se llama “Bethel Gospel School” y está establecida... cerca de Topeka. Cuarenta entusiastas están siguiendo a Parham en su nueva fe. Oran por lo que reciben y reciben lo que piden en oración. No trabajan, y sin embargo tienen abundancia de comida y vestido. Dicen que el Señor provee. La escuela se estableció en septiembre pasado. Parham declara que el Día de Año

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Nuevo a una de sus estudiantes, cierta señorita Ozman, repentinamente le fue dado el don de una lengua extraña, habló en un lenguaje desconocido para ella y para otros y no supo lo que dijo. “Al día siguiente”, dijo Parham, “Fui al centro de la ciudad y al regreso encontré a todos los estudiantes hablando en lenguas desconocidas y no había dos que hablaran el mismo idioma, y nadie entendía lo que hablaba el que estaba a su lado. De allí en adelante el desarrollo espiritual fue maravilloso.”1 Toda esta publicidad permitió al mensaje sobre el Espíritu Santo llegar a un gran número de iglesias de todos los Estados Unidos. Parham, su esposa , cuñada y alumnos comenzaron a predicar por las calles y en donde se los permitieran. Los primeros dos años fueron de extrema penuria, Parham tuvo que vender el edificio de la “Mansión de Piedra” (4). El edificio que había sido la cuna del avivamiento fue convertida por sus nuevos propietarios en una posada y luego en un motel. Gordon Lindsay (4) cuenta como “el Reverendo Parham advirtió al comprador que tendrían un desastre. Poco después, un fuego misterioso tomo lugar y consumió el edificio”. El diablo tomaba venganza y en vista de no poder atacar la iglesia, atacó lo que la iglesia tocaba. Para 1903 Parham y unos pocos alumnos se habían mudado a Kansas City. Allí tanto la prensa como muchas iglesias lo atacaron por predicar algo que no era común por esos días. Parham escribe: “Tanto el púlpito como la prensa trataron de destruir completamente nuestro lugar y prestigio, hasta que mi esposa, su hermana y yo quedamos solos. Odiados, despreciados, contados como nada, no sabiendo por semanas de donde vendría nuestra siguiente comida, y sin embargo, sabiendo que debíamos mantener la fe entregada una vez a los santos”. Cuando teníamos el boleto para el tren, viajábamos, cuando no teníamos, caminábamos. Cuando nos cerraban los edificios, predicábamos en las calles”. (1). Esta situación se mantuvo hasta cuando, a mediados de 1903, Parham, que se encontraba predicando en Eldorado Springs, Missouri, oró por una mujer afectada por cierto tipo de ceguera crónica. Parham pensó que era otra de las tantas personas esperanzadas en una sanidad y puso la mano sobre la mujer e invocó el nombre de Jesús. Al instante la mujer recuperó la vista por completo, mientras que Parham y los asistentes no salían de su asombro. (1) Mary Arthur, como se llamaba la mujer sanada, invitó a Parham a predicar en Galena, Kansas; ante lo cual la familia Parham aceptó la invitación. Las reuniones en Galena en la casa de los Arthur y La sanidad experimentada por la Sra. Arthur desataron una ola de interés por la predicación de Parham. Era tal la asistencia que tuvieron que instalar una carpa y posteriormente se trasladaron a un auditorio para una asistencia de 2000 personas. (4; 1). A fines de 1903, Parham denominó la misión como “Movimiento de la Fe Apostólica”(5). Es a partir de ese momento que, a los creyentes bautizados por el Espíritu Santo, se les comienza a llamar Apostólicos. (2). La prensa se hizo cargo de nuevo y reportó el avivamiento. El periódico Cincinnati Enquirer publica en un artículo fechado el 27 de enero de 1904: “Casi tres meses han pasado desde que este hombre (Parham) llegó a Galena y durante ese tiempo ha sanado a más de mil personas y convertido a más de 800... aquí, gente que no había caminado por años sin la ayuda de muletas, se han levantado del altar con sus piernas tan fortalecidas que pudieron dejar a un lado sus muletas para sorpresa de la audiencia... Aquí, mujeres que previamente vivían para la sociedad y la elegancia, se arrodillan junto a una hermana caída y tratan de señalarle hacia el cielo; y aquí los “seguidores” reciben lo que llaman “el Pentecostés” y pueden hablar en lenguas extranjeras, idiomas con los que cuando quedaban libres del poder, no están familiarizados. Tan solo esto es considerado una de las cosas más distintivas de estas reuniones2

En la celebración de una vigilia cerca de 400 personas amanecieron orando, cantando y hablando en lenguas. La misma noche hubo más de 100 bautizados. (4). Los esposos Arthur comenzaron a pastorear la misión luego que las autoridades religiosas se opusieran radicalmente al avivamiento (4); pero ésta oposición sirvió de propulsor para que el Mensaje Apostólico llegara a todo Kansas, Missouri y Texas (1). En Texas estaba el futuro de la Misión. El 21 de julio de 1904 Charles Parham llega a Houston, Texas. Allí Parham organizó un fuerte grupo evangelista,
1 Topeka Mail and Breeze, 23 feb. de 1901, (1). 2 ” The Cincinnati Enquirer, 27, enero de 1904 (1).

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

quienes dirigían campañas promoviendo el bautismo en el Espíritu Santo y la Sanidad (5). En una de esas campañas Parham oró por una prestigiosa mujer, quien había sufrido un terrible accidente al ser atropellada por un tranvía. La mujer recuperó al instante su salud y Dios utilizó al periódico The Houston Chronicle, que en un artículo fechado agosto 13 de 1905 dio gran publicidad al milagro sucedido. (1). El mismo año Parham organizó una Escuela Bíblica y puso como condición para ingresar que el estudiante vendiera todas sus propiedades, las repartiera y llegara a la Escuela sin dinero. La invitación era a vivir por fe en la provisión de Dios; la misma fe que ya había ganado a 25.000 creyentes y 60 ministros, y comenzaba a inundar Alabama y Florida (1). Estos 60 predicadores conformaron la plataforma de la primera Convención de la Misión de la Fe Apostólica, celebrada en abril de 1906 (4). Uno de éstos 60 ministros era un negro, tuerto y reconocido como un predicador “corto de palabras” llamado William Seymour. WILLIAM J. SEYMOUR William J. Seymour era un hijo de esclavos negros, nacido en 1870 en Centerville, Louisiana. Creció asistiendo a una iglesia Bautista. Cuando tenía 25 año de edad se fue a vivir a Indianápolis, Indiana, donde hizo una membresía temporal en la Iglesia Metodista Episcopal. En Indianápolis se comenzó a sentir atraído por los movimientos de la Santidad y en 1903, estando radicado en Houston, fue ordenado ministerialmente en una iglesia de la santidad llamada Avening Light Saints. (1) Seymour se vincula a la Escuela Bíblica de Parham, gracias a que la cocinera de la escuela, Lucy Farrow, quien también era negra, lo recomendó ante Parham. Seymour ingresó a la escuela teniendo que sujetarse a las leyes segregacionistas del sur de EE.UU., las cuales prohibían que blancos y negros compartieran el mismo salón de clase en una escuela. De hecho “se dio en la escuela de Parham la extraña escena del alumno Seymour quien se sentaba solo y oía desde la puerta las clases que se impartían en el salón donde estaba el maestro y sus alumnos blancos. En otras ocasiones, según cuenta Edith Blumhofer, se sentaba detrás de una cortina”. (1). Los estudios que adelantaba Seymour en la Escuela Bíblica de Parham giraban en torno a cinco puntos doctrinales: justificación, santificación, bautismo en el Espíritu Santo con la “señal inicial” de hablar en otras lenguas, sanidad divina y premilenialismo. (7). El Espíritu Santo seguía bautizando creyentes en la Escuela y aunque Seymour no había sido bautizado por el Espíritu (Seguramente se le prohibía acercarse al altar y nadie oraba por él evitando el contacto con los negros) su amiga Lucy Farrow si lo fue. Esta experiencia espiritual generó el llamado de Farrow para ir a predicar a Los Ángeles, California; llamado que también recibió otra mujer negra, Neely Terry, mediante el bautismo en el Espíritu en Houston. Lucy Farrow y Neely Terry, viajan de manera independiente a la ciudad de Los Ángeles en respuesta al llamamiento divino. Lucy Farrow comenzó reuniones en algunas casas de Los Ángeles en las cuales predicaba el bautismo del Espíritu Santo. Viendo que era necesaria la ayuda de un Pastor, escribió a Parham y solicitó ayuda (6). Por otra parte, Neely Terry, quien había comenzado a asistir a una Iglesia del Nazareno en Los Ángeles, recordó el impacto que le causó el predicador William Seymour en Houston y se lo recomendó a su Pastora, la Reverenda Julia W. Hutchinson, como “un hombre de Dios, humilde y capacitado” y quien podría servirle de copastor. (4). Parham notó la necesidad de un Pastor en Los Ángeles y estuvo de acuerdo en que Seymour viajara, para lo cual recolectó una ofrenda entre los alumnos de la escuela. El envío de Seymour a Los Ángeles se hizo mediante una ceremonia de imposición de manos por parte de Parham: “Fue un momento decisivo. Al imponerle las manos a un Seymour arrodillado, Parham estaba ignorantemente pasando el liderazgo del movimiento a otros” (1). De hecho, la situación ministerial de Parham se venía complicando para 1906, desde cuando intentó apoderarse de una congregación denominada Zion City, Illinois, en lo cual fracasó. En Los Ángeles, Seymour fue recibido cordialmente y escuchado atentamente en un servicio dominical de medio día. (1). Seymour tomo como texto de arranque Hechos 2: 4 e invitó a los oyentes a buscar ser bautizados en el Espíritu Santo. Esto ofendió a la Pastora Hutchinson quien, sin avisar a Seymour, suspendió el culto de esa tarde y echó candado al templo, eliminando así la posibilidad de un copastorado y poniendo en suspenso la permanencia de Seymour en Los Ángeles. (1; 7; 5; 4). Seymour regresó por la tarde, luego de almorzar con una familia de apellido Lee, y encontró cerrado el templo. Esperó unos minutos, hasta que una pareja, Richard y Ruth Asberry, que no sabían de la suspensión del culto vespertino y que creían llegar tarde al mismo, invitaron a Seymour a su casa, situada en la Calle Bonnie Brae número 216 Norte en Los Ángeles. . (1; 7; 5; 4). A los Asberry les pareció bien que Seymour celebrara reuniones en su casa, y sin más, el mensaje apostólico comenzó a ser predicado en Los Ángeles. Seymour vivió las primeras semanas en casa de los Lee y fue allí donde comenzó a tener sus primeras experiencias con el Espíritu Santo. (6).

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

El nueve de abril de 1906, en la Calle Bonnie Brae, Seymour y siete creyentes más fueron llenos con el poder del Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas (4). El número de creyentes y bautizados con el Espíritu Santo comenzó a crecer de manera des-orbitante (7). El avivamiento espiritual más grande desde el día de Pentecostés había comenzado. Pocos días antes, el 26 de mayo, Frank Bartleman un hombre delgado, fina barba y apariencia sencilla asistía por primera vez a los servicios de la Calle Bonnie Brae. Bartleman describió lo que vio así: “El 26 de mayo fui a una reunión en la Calle Bonnie Brae. Había allí santos blancos y negros, reunidos para orar. Yo había asistido a una reunión hogareña poco tiempo antes de esto, en otro lugar, donde conocí al hermano Seymour. Él acababa de llegar de Texas. Era un hombre de color, muy sencillo, espiritual y humilde. Asistía a las reuniones de la calle Bonnie Brae. Era ciego de un ojo.” (7)

El Avivamiento En Bonnie Brae

Frank Bartleman La contribución de Bartleman en el avivamiento iba a ser fundamental. Frank Bartleman provenía de una familia campesina de Pennsylvania. Nació en 1871 en Bucks County, en el mismo Estado. Su padre era un campesino rígido y muy católico, su madre era inglesa, de fe Cuáquera y muy tierna. Esta ternura daría alivio a Bartleman, quien desde su niñez presentó una salud física muy precaria. (7). Se convirtió al evangelio a los 23 años de edad. Desde su conversión dejó su salud en manos de Dios y recibió un ardiente llamado a predicar. Este llamamiento lo notó su pastor quien le hizo una importante oferta para ir a estudiar e iniciar un próspero ministerio en la Iglesia Bautista, oferta que Bartleman rechaza (7). Bartleman describe ese momento: “Tomé una decisión al elegir entre un púlpito famoso y con el que ganaría buen dinero y un humilde camino de pobreza y sufrimiento... Elegí las calles y los suburbios para que fueran mis púlpitos.”(7). Abandonó la Iglesia Bautista a los 27 años de edad e ingresó al Ejercito de Salvación, el cual también dejó para ir al Instituto Bíblico Moody, donde tampoco echó raíces. Se inscribe, entonces, en un tren evangelístico y comienza un ministerio entre los negros del sur de EE.UU. (7). Dos años más tarde, Bartleman sufre una crisis a causa de lo infructuoso que consideraba era su estilo de vida y llegó pensar en suicidarse; pero se sobrepuso y continuó sirviendo a Dios con todas sus fuerzas. (7). En 1900, a los 30 años, se casa con una joven que también buscaba la mejor forma de servir a Dios. Una vez casado comenzó a pastorear una iglesia Metodista Wesleyana de tendencias pentecostales, pero Bartleman pudo notar que “ni siquiera era espiritual” (7). Sin embargo, su propia búsqueda lo llevó a vivir experiencias con el Espíritu Santo relacionadas con saltos y gritos. En medio de todo esto, su suegro lo invitó a unirse a la Conferencia Episcopal Metodista de Nueva York, a lo cual se niega refiriéndose a la Iglesia Metodista como “muerta y comprometida con todo menos con Dios” (7) Luego de Abandonar la Iglesia Metodista, Bartleman inicia un viaje hacia California, pasando por Colorado. En Colorado define su llamamiento e inicia un ministerio entre la gente más pobre, prostitutas y borrachos (7). Desarrollaba este trabajo en relación con iglesias de la santidad. Su llamado iba también dirigido a escribir tratados y artículos que motivaran la evangelización. Cuando no escribía en papel, lo hacía en las paredes; motivo por el cual, en 1902 (Boulder, Colorado), fue varias veces detenido por la policía (7). Con mucho esfuerzo , Bartleman y su familia arriban a California un 22 de diciembre de 1904. Comenzó a predicar en las calles, hasta que la policía se lo prohibió. Su sustento diario dependía de la provisión de fe en Dios. Su esposa compartía su ardiente deseo evangelístico. (7) Bartleman observó como muchas obras que presumían de espirituales eran tan solo apariencia y frialdad. El mismo infierno sabía que Bartleman había llegado a California a luchar por un alma y queriendo debilitarlo enfermó a su pequeña hija Ester, al punto que la niña muere el siete de enero de 1905. Esto destrozó el corazón de la familia Bartleman, sin embargo, su celo evangelístico se fortaleció. Bartleman relata lo difícil que fue para él asumir la muerte de su hija: “La pequeña Ester se deslizó de nuestro lado esta mañana temprano para irse con Jesús. Los ángeles la llamaban y fue a encontrarse con ellos. Ellos se la llevaron y dejaron nuestros corazones en soledad. ¡Oh, qué vacío deja su ausencia en nosotros!. Pero no nos lamentamos como los que no tienen esperanza. Ella es salva para siempre jamás. Salva de un mundo enemigo, de una vida de sufrimiento... Algún día, su espíritu glorificado, radiante y arrebatado por el gozo inefable del cielo, nos encontrará en la “bella entrada”.

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Confiamos en que no pasará mucho tiempo” (7) Ese mismo día, Frank Bartleman prometió, en memoria de la pequeña Ester, que dedicaría toda su vida y fuerzas al servicio de Dios. Una semana después estaba predicando dos veces al día en la Obra Misionera Peniel de Pasadena. Allí se comenzó a sentir la presencia de Dios de forma maravillosa: “Una noche tuvimos un tiempo de gran quietud en el altar, durante casi una hora. El Señor llegó verdaderamente cerca. Estábamos en silencio delante de él. Es bueno estar en silencio. Entonces Él nos habla con esa “voz suave y apacible”. Nuestros espíritus están demasiado inquietos y esto impide que lo podamos escuchar. El no grita ni hace torbellinos”(7). Ese mismo año, Bartleman se enteró del avivamiento que estaba sucediendo en Gales, Inglaterra, mediante el ministerio de Evan Roberts. Este avivamiento influyó mucho en el ministerio de Bartleman y la iglesia de Pasadena se reavivó evangelísticamente y en oración. Gales es un país cercano a Inglaterra. A principios del siglo XX las iglesias evangélicas de allí estaban pasando por una tremenda crisis de tibieza espiritual. La misionera Sallie Morley nos relata detalles del momento (8): “...Sin embargo, en los años de 1903 y 1904 había mucha hambre por ver una manifestación del poder de Dios. Una señora de Australia visitó Gales y organizó alrededor de 300 grupos de oración. Eran miles las voces clamando por un avivamiento (...) El joven Evan Roberts, vivía en el pueblo de Lougher, donde trabajaba en una mina de carbón. Sintiendo el llamamiento de predicar, dejó de trabajar y fue a otro lugar para matricularse en un instituto de estudios. Oyendo de una conferencia religiosa en un pueblo vecino, él y otros estudiantes, salieron una mañana, caminando y cantando hasta llegar al lugar. Un ministro estaba dirigiendo las devociones y terminó en oración diciendo: “Oh Señor, quebrántanos”. Las palabras penetraron en el joven Evan como un cuchillo. Empezó a decir: “Sí Señor, esto es lo que yo necesito. Señor, quebrántame.” Cayó de rodillas con los brazos sobre la banca de adelante, clamando: “Quebrántame, Señor, quebrántame”. Sentía que su corazón se derretía mientras olas y olas del Espíritu Santo pasaron sobre él llenándolo. (...) Luego escribiría: “Desde entonces la carga por las almas quedó sobre mi corazón”. El Señor le dio una visión de un gran avivamiento que iba a llegar con cien mil almas recibiendo la salvación. Sintió una carga de oración muy pesada, con muchos gemidos y lágrimas. Evan al fin sintió la necesidad de salir del colegio y dedicar su tiempo al ministerio. Volvió a Laugher y su pastor le dio permiso para hacer cultos con la juventud. En el primer culto los jóvenes y señoritas escucharon a Evan contando su experiencia de recibir el Espíritu Santo pero no fueron conmovidos. Siguió hablando y orando hasta que el Espíritu fue derramado y varios recibieron el don celestial. Esto fue algo sensacional en aquel tiempo y varias iglesias lo invitaron para que fuera a visitarlos. Algunos de la juventud acompañaron a Evan en estos viajes, cantando y orando hasta que el fuego prendió en las iglesias. Las mismas congregaciones, entonces, recibieron la carga y siguieron orando hasta que las llamas se fueron regando, formando grandes incendios. La juventud fue a visitar la iglesia en Bryn-teg, Gorseinon. ¡Qué escena gloriosa! Las hermanas estaban gritando alabanzas, cantando, orando... Unas 15 personas fueron bautizadas con el Espíritu Santo. En el culto el viernes había mucha convicción también. Algunos se caían y otros clamaban fuertemente, pidiendo misericordia. Evan Roberts estaba en agonía espiritual. El sudor caía de su frente. El culto continuó hasta las 2:30 de la mañana. Lo llamaron “otro Pentecostés”. A pesar de la nieve, la gente salía a las calles, al terminar los cultos, se seguían cantando himnos hasta después de la media noche. Más y más poder estaba manifestándose en los cultos. Los niños clamaban a Dios por salvación y los adultos se regocijaron. Muchas de las congregaciones, en el éxtasis de su liberación no podían restringirse de danzar. La juventud hacía muchos cultos de oración, con ruido, llorando y gritando al mismo tiempo. Uno de los asistentes declaró: “El sonido de personas llorando, cantando y alabando a Dios, con otros que caían en el piso, agonizando bajo convicción, era una escena casi increíble.” Fue el último día de octubre de 1904 cuando hicieron el primer culto. El avivamiento corrió como un fuego en un bosque, y cubrió todo el sur de Gales. Se calcula que en un período de cinco semanas 30.000 personas fueron convertidas. En pocos meses el número creció a 100.000, además de miles de cristianos que fueron reavivados. Cerraban las tiendas temprano para que la gente pudiera ir a los cultos. Los trabajadores de las minas aparecían en las capillas con su ropa de trabajo. Como tanta gente no cabía en las capillas, los que no podían entrar hacían cultos afuera.

El Avivamiento en Gales

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

Borrachos, jugadores, ladrones y ateos fueron salvos. Los teatros, salones de baile y tabernas se cerraron por falta de clientes. Muchos policías fueron despedidos por no ser necesarios. (...) Ministros de Francia, Rusia, América, Escocia y China fueron a visitar ese pequeño país de Gales durante esa gran visitación celestial. Llevaron el fuego a sus propios países. Durante los años que siguieron se levantaron avivamientos en Europa, África del Sur, Australia, China, Corea y el norte de la India. Joseph Kemp, pastor en la ciudad de Edimburgo, Escocia (Gran Bretaña), oyó de la maravillosa visitación del Espíritu Santo en el país de Gales y decidió visitarlos. Se quedó dos semanas, regocijándose en las bendiciones de Dios y volvió a Escocia, hambriento por ver el avivamiento en su propio país. Llegando a su iglesia contó a los hermanos lo que había visto y sentido en Gales. Entonces vino sobre ellos el deseo de ver el avivamiento duplicado en sus propias vidas. Cultos de oración fueron organizados y continuaron noche tras noche, semana tras semana y mes tras mes, durante el año entero de 1905. La gente, en lugar de cansarse, con el tiempo agarraba más ánimo. Otras personas se unieron con ellos y todos oraron más intensamente... Terminando 1905, hallaron que 1000 personas habían alcanzado la salvación por medio de los cultos de oración... El pastor relató que el factor más grande del avivamiento fue que entraron en una intercesión prolongada por las almas perdidas. Bartleman escribió por esa época una serie de tratados que motivaron y prepararon el camino para un gran avivamiento. En uno de ellos escribe: “Dios una vez más se está moviendo en la Tierra. Pero ¿Dónde están los hombres que se despertarán para aferrarse a Dios? Que nuestra expresión clave en éste momento sea “California para Cristo”. Dios está buscando obreros, canales, gusanos del polvo. Recordemos que debemos ser como gusanos para trabajar con Él. La vida de Jesús rebosaba de oración por cada poro. Este género es demasiado para la mayoría de la gente, pero... ¿no será éste el último llamado de nuestro Salvador?”. (7). El interés por un avivamiento en California hace que Bartleman entable correspondencia escrita con Evan Roberts en Gales. Su inquietud era saber como promover un avivamiento. Roberts le escribe diciendo: “Muchas gracias por su amable carta. Me siento impresionado por su sinceridad y la honestidad de su propósito. Congregue a las personas que están dispuestas a rendirse totalmente. oren y esperen. Crean en la promesas de Dios. reúnanse todos los días. Que Dios les bendiga, es mi sincera oración. Suyo en Cristo, Evan Roberts”. (7). La iniciativa de Bartleman no recibió el apoyo de parte de la Iglesias de la Santidad, las cuales se opusieron al avivamiento, aduciendo que ellos ya estaban avivados. Bartleman describe la situación: “La gente de la Santidad está demasiado orgullosa de su posición. Quizá Dios deba pasarlos de largo. Ellos también deben arrepentirse. Dios quizá quiera humillarlos, obrando en otros lugares”(7). Bartleman declaraba en sus predicaciones: “... recibí del Señor el elemento clave para el avivamiento: LA PROFUNDIDAD DEL AVIVAMIENTO SERÁ EXACTAMENTE PROPORCIONAL A LA PROFUNDIDAD DEL ESPÍRITU DE ARREPENTIMIENTO y esto será para todos los pueblos en todos los tiempos”. (7). El tema principal de los predicadores en Los Ángeles sería sacudido por un gran avivamiento espiritual en el cual Dios restauraría los dones espirituales. Bartleman y su familia recibieron el ofrecimiento de una casa en Los Ángeles. Arribaron allí el 27 de septiembre de 1905. Su labor evangelística no cesaba. “Casi cada día en Los Ángeles me encontraba trabajando en evangelismo personal, distribuyendo tratados, orando o predicando en alguna reunión”(7). Todo estaba preparado. No fue casualidad ni trabajo de un sólo hombre. Dios nunca actúa así. El se lo mostró a Elías cuando creyó que era el único predicador sobre la tierra, ignorando la existencia de 7000 profetas más, reservados y preparados por Dios para el Kairos o Tiempo de Dios. Cuando todo está en su punto, Dios mismo ordena las ideas de los hombres para comenzar su trabajo. Esta fue la experiencia de Bartleman en Los Ángeles: “Una tarde, luego de un culto en la Iglesia del Nuevo Testamento, siete de nosotros aparentemente fuimos movidos providencialmente a tomarnos de las manos y concordar en oración para que el Señor derramara su Espíritu pronto, y que “le siguieran las señales”. No se de dónde obtuvimos la idea en ese momento. Él mismo debe habérnosla sugerido. No teníamos en mente las lenguas, creo que ninguno de nosotros había oído hablar

El fuego del Espíritu en América

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

de tal cosa. Corría febrero de 1906”(7). A finales de marzo de 1906, Dios inspiró en Bartleman un tratado titulado EL ULTIMO LLAMADO. Un extracto dice: “Y ahora, una vez más, al final de los tiempos, Dios Llama. Es el último llamado, el grito de media noche, ahora sobre nosotros, resonando claramente en nuestros oídos. Dios nos da una oportunidad más, ésta, la última. Un llamado final, un avivamiento para todo el mundo. Luego el juicio sobre toda la tierra. Un hecho tremendo está por mostrarse...” (7)

El Avivamiento De La Calle Azusa Los primeros días de abril vieron el nacimiento del avivamiento y como el Espíritu Santo bautizaba, ya no individuos sino grupos enteros de personas. Cuando Dios mira la Tierra, ésta tiembla. El derramamiento del Espíritu Santo en Los Ángeles impactó al planeta. El 18 de abril de 1906, San Francisco sufrió el más terrible terremoto de los últimos tiempos. Más de 10.000 muertos. Bartleman lo entendió como “... que el Señor estaba respondiendo a nuestras oraciones por el avivamiento a su manera” (7). El 19 de abril, Los Ángeles fue sacudido del mismo modo. No era casualidad que el terremoto se trasladara al mismo tiempo en que se trasladó el lugar de predicación de la Calle Bonnie Brae a la Calle Azusa número 312 en Los Ángeles. El nuevo lugar era un edificio que anteriormente había sido sede de una Iglesia Metodista, luego vivienda y por último un establo (4); sería utilizado como Dios utiliza los lugares más humildes para el nacimiento de cosas grandes. Bartleman cuenta como ese día, “mientras participaba en la reunión del medio día en el salón Peniel, de la calle Main (sur) número 227; repentinamente el suelo comenzó a moverse bajo nuestros pies. Una sensación muy desagradable recorrió el lugar. Nos quedamos sentados, mudos de asombro. Muchas personas corrieron a la calle, mirando ansiosamente los edificios, temiendo que estuvieran a punto de caer. Fue un momento de gran tensión. Fui a casa, y luego de pasar un tiempo en oración, sentí del Señor ir a la reunión que se había trasladado de la calle Bonnie Brae a Azusa 312” (7). Este sentimiento no invadió a Bartleman exclusivamente, muchos, miles de creyentes y no creyentes iban a sentir lo mismo. Bartleman llega a Azusa y está seguro : el avivamiento esperado esta allí: “Finalmente llegamos a Azusa y encontramos aproximadamente a unos doce santos allí, algunos blancos, otros de color. Allí, a cargo de la reunión estaba el hermano Seymour. El “arca de Dios” se movía lenta pero firmemente, en Azusa. Era llevada “sobre hombros” de los sacerdotes que El mismo había elegido en el principio. No teníamos “carros nuevos” en esos días, para complacer a la multitud mezclada y carnal. Teníamos que luchar contra el diablo, pero el arca no era arrastrada por bueyes, animales sin entendimiento. los sacerdotes estaban “vivos para Dios”, en mucha preparación y oración. El discernimiento no era perfecto y el enemigo logró algunas ventajas, que trajeron reproche a la obra. pero pronto los santos aprendieron a “separar lo santo de lo vil”. Todas las fuerzas combinadas del mal estaban decididamente en nuestra contra desde el comienzo. No todo era bendición. En realidad la lucha era terrible. El diablo rebuscaba en la tierra por ver si hallaba espíritus retorcidos, para la obra, si fuera posible, como siempre. pero el fuego ya no podía ser controlado. Fuertes santos estaban reunidos para recibir la ayuda del Señor. Gradualmente la marea se alzó en victoria. Pero solo a partir de un comienzo muy pequeño, una llama diminuta.” (7) El 14 de abril, Seymour inició la publicación de un periódico que denominó Fe Apostólica, en donde presentaba los acontecimientos de la misión de la calle Azusa, la cual daba a conocer como Misión de la Fe Apostólica El movimiento del Espíritu Santo atrajo nuevamente a la prensa. El diario Los Ángeles Times llamó a la obra de la calle Azusa “una extraña Babel” y a los creyentes “un sector de fanáticos”. Toda esta publicidad sirvió para que más personas se acercaran a conocer lo que sucedía en la calle Azusa. (7) El Times de abril 18 de 1906 hace una detallada descripción de la visión general de la prensa ante el avivamiento: “Emitiendo extraños sonidos y expresando un credo que parecía incomprensible para cualquier mortal en su sano juicio, la más reciente secta religiosa ha comenzado en Los Ángeles. Las reuniones se realizan en una choza a punto de derrumbarse en la calle Azusa, cerca de San Pedro, y los devotos de ésta extraña doctrina practican los más fanáticos ritos, predican las teorías más alocadas y llegan a un extremo de loco frenesí en su peculiar celo. La congregación se compone de personas de color y unos pocos blancos, que vuelven odiosas las noches para el vecindario por sus aullidos de adoradores y pasan oras sacudiéndose de adelante para atrás en una actitud de oración y súplica que crispa los nervios. (sic). Dicen tener el “don de lenguas” y ser capaces de “comprender la Babel.” (7) Humanamente no podían ver la obra de Dios. La humildad del lugar y de los predicadores no mostraba una organización poderosa sino miserable. Ignoraban que de lo más miserable tomaba Dios para ganar a la humanidad. El local de Azusa tenía 12 metros de ancho por 18 metros de fondo. La asistencia era de lo más irregular posible; unas

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

veces asistían cientos de personas, otras tan sólo doce o quince. No tenían instrumentos musicales y “...ni siquiera cantábamos con himnarios. Cantábamos todos los himnos antiguos y bien conocidos de memoria, motivados por el Espíritu de Dios”. (7) La celebración de las reuniones y el quehacer en Azusa fue detallado por Bartleman en el siguiente comentario: (7) “El hermano Seymour era reconocido como el líder nominal a cargo. Pero no teníamos papa ni jerarquía alguna. Éramos “hermanos”. No teníamos un programa humano. Dios mismo nos dirigía. No teníamos clase sacerdotal ni tareas sacerdotales. Estas cosas vinieron después, con la apostasía del movimiento. En el principio, ni siquiera teníamos una plataforma o púlpito. Todos estábamos a la misma altura. Los ministros eran siervos, según el verdadero sentido de la palabra. No honrábamos a los hombres por su posición ventajosa, ya fuera a causa de su dinero o de su educación, sino por los dones que Dios les había dado. El colocaba a los miembros en el “cuerpo”. “El hermano Seymour generalmente se sentaba detrás de dos cajas de zapatos vacías, colocadas una encima de la otra. Casi siempre mantenía su cabeza dentro de la caja superior durante la reunión mientras oraba. Ahí no había orgullo. Los cultos se sucedían casi continuamente. Casi a toda hora, día y noche, podía verse a las almas que buscaban a Dios y caían bajo su poder. El lugar jamás estaba vacío ni cerrado. la gente venía a encontrarse con Dios. El siempre estaba en ese lugar. De allí que las reuniones fueran continuas. La reunión no dependía de un líder humano. La presencia de Dios se volvía cada vez más maravillosa. En este viejo edificio con sus gastadas vigas y sus pisos desnudos, Dios quebrantaba a hombres fuertes y mujeres, y los armaba otra vez, para su gloria. Era un tremendo proceso de reparación. El orgullo, la vanidad, el egocentrismo y la autoestima no podían sobrevivir allí. El ego religioso pronto terminaba predicando en su funeral. No se anunciaba con anticipación el tema de los sermones, ni los nombres de los predicadores para una hora determinada. nadie sabía qué sucedería, qué haría Dios. Todo era espontáneo, ordenado por el Espíritu. Queríamos escuchar lo que Dios tuviera para nosotros, fuera quien fuera la persona que El eligiera para hablar. No hacíamos acepción de personas. Los ricos y los cultos eran iguales a los pobres e ignorantes, y les resultaba mucho más difícil morir. Sólo reconocíamos a Dios. Todos éramos iguales. Ninguna carne podía gloriarse en su presencia. No había lugar para los que se tenían en alta estima. Estas eran reuniones del Espíritu Santo, dirigidas por Dios... las vigas del techo eran bajas; los que eran altos debían agacharse. Cuando llegaban a Azusa estaban humillados, listos para recibir la bendición... Cuando llegábamos a la reunión evitábamos en todo lo posible el contacto humano y los saludos. Queríamos encontrar primero a Dios. Poníamos la cabeza bajo algún banco, orando, en un rincón, y estábamos en contacto con los demás en el Espíritu, sin conocer a nadie ya “según la carne”. Las reuniones empezaban espontáneamente con testimonios, alabanza y adoración. Los testimonios jamás eran “dichos a las apuradas”, por la necesidad de pasar a “algo más sustancioso”. No teníamos un programa preparado de antemano que tuviera que ser metido en un cierto período de tiempo... Podía haber doce personas de pie al mismo tiempo, temblando bajo el tremendo poder de Dios... EL Señor podía aparecer repentinamente en cualquiera de nosotros. Orábamos continuamente por esto. Finalmente se levantaba alguien, ungido para dar el mensaje. Todos parecían reconocerlo y le habrían paso. Podía ser un niño, una mujer o un hombre. Podía venir del ultimo asiento o del primero. No había diferencia... Había allí una atmósfera de Dios que impedía que cualquiera intentara pasar al frente sin tener una verdadera unción... No duraban mucho... alguien podía estar hablando y repentinamente el Espíritu caía sobre la congregación... Todo el lugar estaba inmerso en oración el hombre debía estar en silencio... Algunos dicen haber visto la gloria de Dios sobre el edificio.” A medida que crecía el avivamiento crecía la oposición, al punto que la policía fue autorizada para interrumpir las reuniones y terminarlas (7) entre las personas que acudían se encontraban creyentes de todas las denominaciones y mas de 35 nacionalidades (6). El 5 de junio de 1906 un matrimonio mejicano compuesto por Abundio López y Rosa su esposa, recibieron el Espíritu Santo y comienzan una obra entre mexicanos (1). El 15 de junio Bartleman recibió el bautismo del Espíritu Santo. El mismo describe la experiencia: “El viernes 5 de junio, en Azusa, el Espíritu dejo caer el “coro celestial en mi alma”. Me encontré uniéndome a aquellos que habían recibido este don sobrenatural. Era una manifestación espontánea y un arrebato que la lengua humana no puede describir” (7). Los hispanos continuaban llegando a Azusa especialmente mexicanos, quienes además de congregarse en Azusa lo hacían en San Diego y San Bernardino. Desde su conversión, los mexicanos, pertenecían “al ala pentecostal que bautiza en el nombre de Jesucristo en lugar de utilizar la formula trinitaria” (6). Es probable que el bautismo apostólico ( en el nombre de Jesús) lo introdujera al movimiento el mismo Parham, pues de esto da testimonio un número de creyentes que fueron bautizados por el en 1903 y que luego se convertirían en líderes de la Iglesias Pentecostal Unida en EE.UU. (2).

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

La situación racista del sur de EE.UU. tocó también con los mexicanos quienes en varias ocasiones “fueron tratados muy mal en el culto”: El Espíritu trató de actuar por medio de unos mexicanos pobres y analfabetos que habían sido salvos y bautizados en el Espíritu pero quien dirigía el culto intencionalmente rehusó permitirles que testificaran, apabullándolos deliberadamente. Solo Dios sabe lo que eso significa para aquellos pobres mexicanos. Fue como asesinar el Espíritu Santo (1). Los mexicanos fueron desplazándose, más por la presión que por su propia voluntad, hacia su país y comenzaron a organizar grupos que bautizaban en el nombre de Jesús. Por esos días llegó a Azusa, proveniente del Canadá, un misionero llamado Federico Moebious quien bautizaba en el nombre de Jesucristo (2). Influenciado por Azusa decide viajar al Salvador en compañía de 3 canadienses, iniciando la obra allí y en Guatemala, luego viajó a Bolivia acompañado por Roberto Hander. Moebious inicio el trabajo misionero a gran escala partiendo desde Azusa (6). Una pareja de misioneros metodistas que trabajaban en la India visitaron Azusa y recibieron el Espíritu Santo, cuando vuelven a la India la esposa del misionero, la hermana Minnie F Abrams escribe un libro titulado “EL bautismo en el Espíritu Santo y fuego” pocos meses después le envía un copia del libro a su hermana y amiga. Mary Anne Hilton esposa de Willis Hoover, un médico misionero que trabajaba en Chile. Esto desató el avivamiento en Chile primer país sur americano afectado por Azusa (2; 6). Parham había enseñado que las lenguas tenían un propósito eminentemente misionero para hablar en el idioma de otra nación. Esto motivó a algunos a irse a otro país sin conocer el idioma local un caso fue el de in misionero que creyó que Dios le llamaba a China, fue a China y nadie le entendía lo que hablaba. El hombre enloqueció y murió vagando por China (2). En Agosto de 1906 sucede un hecho que marcó todo el movimiento Apostólico. La denominación. El hecho mismo de tomar un nombre que distinguiera al movimiento de otros no simpatizó a algunos pioneros de Azusa. Bartleman mismo confiesa su insatisfacción: “Debe decirse la verdad Azusa también comenzó a fallarle al Señor al comienzo de su historia. Un día, Dios me mostró que estaban pensando organizarse, aunque no se había pronunciado una palabra al respecto. El Espíritu me lo reveló. EL hizo que me pusiera de pie y les advirtiera sobre el peligro de hacer de la obra pentecostal un grupo “partidario”...Naturalmente, al día siguiente que ya lanzara esta advertencia, encontré sobre la puerta de Azusa un cartel que decía “Obra misionera de la Fe Apostólica”. El Señor me dijo “Esto es lo que yo te decía”. Lo habían hecho. Un “espíritu partidista” no puede ser pentecostal”. No puede haber divisiones en un verdadero Pentecostés... Y desde ese momento comenzaron los problemas y las divisiones (7). Este pensamiento de Bartleman más que un rechazo a la organización para servir es un rechazo a la organización que establece fronteras de grupo y desune la iglesia de Dios en la fraternidad y reconocimiento que la destacan. Se hizo mucha publicidad mediante el periódico “La Fe Apostólica”, El mismo se enviaba gratis a los suscriptores. Desde el comienzo de su circulación lo editó Florence Crauford. Estas noticias llegaban a oídos de Charles Parham a quien invitaron a predicar a Azusa durante el mes de octubre. Hasta ese momento Seymour era alumno y admirador de Parham (4). El contacto Seymour - Parham fue desastroso, Parham y los predicadores que le acompañaban señalaron a Azusa como “fuera de control del Espíritu Santo (4) Parham no estuvo de acuerdo en la forma de dirigir la misión por Seymour y los predicadores fueron desagradables para Seymour (4) Aunque Seymour lo había presentado como su “padre en el evangelio” Parham fue expulsado de Azusa (7; 4 “De allí en adelante hubo una ruptura completa entre Seymour y Parham que nunca fue sanada (7) desde ese mismo octubre la “Misión de la Fe Apostólica” comenzó a llamarse “Misión de la Fe Apostólica del Pacifico”(5) Indicando que el grupo era legalmente distinto y separado del de Parham y que consecuentemente su antiguo mentor ya no tenía que ver con la misión y los funcionarios de los Ángeles”(5). Ya en Noviembre las almas de creyentes e inconversos seguían llegando a Azusa y salían llenos del Espíritu Santo. Pero Azusa no era un lugar era un camino, pues el solo intento de ir a recibir el bautismo en el Espíritu Santo sirvió para que muchos fueran bautizados de camino a Azusa. Es el caso del Ingles y metodista Frank Barrat, quien vivía en Noruega y viajo a U.S.A. para tener la experiencia del Espíritu Santo. El 25 de noviembre de 1906 cuando se encontraba en Nueva York, asistió a una Iglesia Pentecostal y allí recibió el bautismo en el Espíritu Santo. Barrat describe ese momento: “Fui lleno de luz y de tal poder, que comencé a gritar en un idioma extranjero tan fuerte como podía. Debo haber hablado en seis u ocho idiomas, juzgando por los cambios y formas de hablar que use, me mantuve de

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

pie, predicando en un lengua extranjera tras otra, y se por el volumen de mi voz que 10.000 personas fácilmente podrían haber escuchado todo lo que dije. El momento más maravilloso fue cuando irrumpí en un hermoso solo de barítono (Barrat era un distinguido cantante y músico), utilizando uno de los más puros y delicados lenguajes que he oído en mi vida. El tono y las palabras eran totalmente nuevos... oh! ¡Qué alabanzas a Dios surgieron de mi alma por su misericordia! Me sentí tan fuerte como un león...”(5) Barrat viajó a su residencia en Noruega e inició un destacado ministerio apostólico. En enero de 1907, Levi Pethrus (predicador sueco) visitó Noruega y Barrat oró por él y recibió el bautismo del Espíritu Santo. Pethrus regresó a Suecia e inició el avivamiento en los países escandinavos. (5) Barrat realizó campañas en Dinamarca, país de religión oficial luterana, donde causó gran impacto. En una de éstas campañas se convirtió al pentecostalismo Anna Larsen, famosa actriz danesa; no pasó mucho y su esposo aceptó el mensaje del Espíritu Santo. Los Larsen adquirieron una carreta de caballos y comenzaron a viajar por todo el país realizando campañas evangelísticas. (5). Dios estaba rondando Dinamarca y en especial a los Larsen, pues de allí tenía previsto llamar a un hombre que impactaría a Suramérica y el mundo entero con el mensaje del nombre de Jesús: Aksel Verner Larsen, quien para 1907 contaba con 3 años de edad (21) 1907 fue un año de avivamiento y dificultades. En América, la obra se había extendido por todo el oeste de los EE.UU. (5). La obra de la calle Azusa no se limitó a los sucesos de la vieja bodega. El Espíritu los guió y abrieron muchas nuevas obras en Los Ángeles. Bartleman inició una obra muy bendecida en la calle Octava y Maple de la misma ciudad. Lugares como San Bernardino y San Diego, California, tenían gran membresía latina y especialmente mexicana. El mismo Parham inició una obra independiente en Los Ángeles, lo que ofendió terriblemente al diablo quien le levantó falsos testigos que acusaron a Parham de homosexualismo ante un tribunal civil. El caso causó mucho revuelo y aunque el juicio declaró a Parham inocente de todos los cargos, acabó con la relevancia de su ministerio. La Misión de la Fe Apostólica con el ánimo de escapar a los señalamientos por el caso de Parham, decide cambiar el adjetivo Apostólico por el de Pentecostal. (2) A partir de entonces, Parham renuncia al liderazgo del movimiento y escribe la siguiente declaración:

“Simplemente seguí un bien considerado plan mío, formulado hace años, de nunca recibir honor de hombres ni
establecer una nueva iglesia. Se me llamó papa, un Dowie, etc. Y en todas partes se me miraba como guía o un probable líder o proselitista. Estas designaciones me han sido siempre una abominación y como Dios ha concedido una casi universal Luz al mundo por medio de Pentecostés, no hay más necesidad de que yo ostente el liderazgo oficial del Movimiento de la Fe Apostólica. Ahora que son generalmente aceptados, simplemente tomo mi lugar entre los hermanos para avanzar el evangelio del Reino como testimonio a las naciones”(5 ) Y así fue. Parham continuó pastoreando hasta su muerte bajo un ministerio muy bendecido por Dios. Seymour asumió el liderazgo pleno del Movimiento Pentecostal. Seymour presentó serias deficiencias en el liderazgo y sobre todo en el proyecto de organización que pretendía, sin embargo el avivamiento se mantenía y el Espíritu Santo se seguía derramando sobre los creyentes. En marzo de 1907 arribó a Los Ángeles, proveniente de Chicago, un predicador bautista de nombre William Durham. Durham visitó la Misión de la calle Azusa y recibió el Espíritu Santo, luego de lo cual regresó a Chicago e inició un sobresaliente ministerio pentecostal. (5) El crecimiento del número de pentecostales apostólicos generó la fundación de una misión eminentemente apostólica: Las Asambleas Pentecostales del Mundo. Su primer líder fue J.J. Frazee y desde su fundación se destacó como una iglesia del Nombre de Jesucristo, es decir, bautizaba en el nombre de Jesús y creía en la Unicidad de Dios. (5) La fundación de Las Asambleas Pentecostales del Mundo era el primer síntoma de que el tema doctrinal tomaba fuerza. 1908 llega con un marcado crecimiento de pastores y obreros bautizados por el Espíritu Santo. Esto imprimió mucha fuerza al Movimiento Pentecostal ya que no era necesario preparar gente para la obra y enviarlos; ellos mismos, después de tiempo de trabajo en obras y de recibir el Espíritu Santo, sentían el llamamiento de ir donde Dios quisiera que fueran. Sin embargo el proceso de entrega no era fácil: “Es difícil para los pastores recibir el “bautismo”. Deben morir a mucha actividad propia, capacidad propia, etc. Es algo que deja completamente fuera al “Yo”. Es demasiado difícil para ellos convertirse en nada. Pueden perder su posición, su reputación, el apoyo que los demás les brindan, etc. Pero Dios siempre tiene algo mejor

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

para nosotros. Cuando el Espíritu termine con nosotros, no nos quedará más que Dios. Ser un verdadero siervo de Dios, obedecer implícitamente sus órdenes, sin tener planes propios es un sendero que pocos se atreven a recorrer. Es demasiado alto.” (7) En medio de éste florecimiento, seguían presentes los conflictos internos. El 13 de marzo de 1908, W. Seymour contrae matrimonio con Jenny Moore. El hecho indignó a las ayudantes de Seymour Clara Lum y Florencia Clawford, pues consideraban que Seymour no debía casarse “por estar muy cerca la segunda venida de Jesucristo”. Esto llevó a Lum y a Clawford a separase de la Misión Pentecostal de Azusa. y trasladarse a Portland, Oregon. Su separación dio un golpe casi mortal a la misión debido a que se llevaron con ellas las 50.000 direcciones de los suscriptores de la revista La Fe Apostólica. Con todo, Seymour continuó liderando la misión de la calle Azusa y Dios derramaba su Espíritu poderosamente. Hasta éste momento cuando alguien recibía el bautismo del Espíritu Santo se le recomendaba permanecer en su iglesia de origen. El interés de Azusa no era vincular nuevos miembros. Fue en Inglaterra donde se organizó “la primera denominación exclusivamente pentecostal” con el propósito de aglutinarse bajo una misma confesión y prácticas de fe. (5) El Movimiento Pentecostal se comenzó a alimentar doctrinalmente del enfoque de personalidades como Frank M. Boyd y William Durham. Ellos creían en el dispensacionalismo o teoría teológica que predica períodos, llamados dispensaciones, desde la creación hasta la segunda venida del Señor Jesús. Algunos consideraban que antes de terminar el segundo milenio de la era cristiana, a más tardar el 31 de diciembre del año 2000 a las 12:00 de la noche. sucedería el levantamiento de la Iglesia. Para finales de 1909 la gloria de la Misión de la calle Azusa comenzó a declinar. Habían sido mil días de avivamiento. Miles de personas recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Cientos de misioneros ya predicaban por todo el mundo el mensaje pentecostal. Dios había hecho lo que quería. La misión fundada por Seymour ya no fue, a los tres años de su fundación, sino una iglesia más de negros que sufrían la pobreza y la discriminación racial de sus tiempos. (5) Seymour, como líder del movimiento, inicia una serie de viajes por todos los Estados Unidos. Mientras se encontraba en el Este se enteró de que W. Durham estaba influyendo doctrinalmente sobre los creyentes de Azusa. Para muchos que añoraban las épocas de inicio del avivamiento, la predicación de Durham era la respuesta de Dios. Bartleman afirmaba que con la predicación de Durham “El fuego comenzó a caer sobre la vieja Azusa como en el principio” (7). Seymour viajó de urgencia a Los Ángeles y tomo acciones contra la predicación de Durham. Nuevamente Bartleman nos describe lo sucedido: “... el 2 de mayo fui a Azusa, como siempre. Pero para nuestra sorpresa encontramos las puertas cerradas, con cadenas y candados. El hermano Seymour había regresado apresuradamente del Este; él y su junta habían decidido sacar de la iglesia al hermano Durham. Pero al hacerlo, también sacaron a Dios y a los santos de la vieja cuna de poder. Era al mensaje de Durham a lo que se oponían.” (7) Durham predicaba que el bautismo del Espíritu Santo lo recibía todo el que creyera que era un don o regalo que Dios daba gratuitamente; Seymour creía que lo recibían quienes demostraban su santidad y como respuesta al auto-esfuerzo de santificación. Durham sale de Azusa acompañado de una numerosa congregación, entre los cuales iba Frank Bartleman:

“Pocos días después el hermano Durham alquiló un gran edificio en la esquina de la Séptima y Los Ángeles.
Los domingos asistían aquí, más de mil personas. Teníamos una congregación de 400 personas entre semana. La “nube” descansó aquí. La gloria de Dios llenaba el lugar. Azusa quedó desierta. El Señor estaba con el hermano Durham con gran poder. Dios pone su sello especialmente para que se establezca la verdad presente. El predicaba un evangelio de Salvación por Fe.”(7) El gran avivamiento de Azusa Terminó como empezó. Seymour continuó pastoreando una pequeña congregación muy bendecida, aunque, como dice Bartleman “la nube de avivamiento” ya no era exclusividad de Azusa. Durham fue utilizado poderosamente por Dios para que diera un giro radical a la predicación apostólica. Su predicación siempre sostuvo una salvación por fe y no por obras de santificación. Durham fue una estrella fugaz. Murió en 1912 a consecuencia de un resfriado mal cuidado (7). Crecimiento Del Movimiento Pentecostal El Movimiento Pentecostal se había expandido por todo EE.UU.. En un ánimo por unificarlo en una sola organización se preparó el Campamento Mundial de la Fe Apostólica, cuyo inicio se dio el 15 de abril de 1913. Aunque ya se conocía al movimiento como Pentecostal, para este campamento se retoma el adjetivo de Apostólico. La atracción principal del campamento era la presencia de María Wood Worthetter, excelente predicadora y reconocida

Cuadernos Apostólicos Cuadernos Apostólicos

por poseer el don de sanidad. Sin embargo su presencia pasó a un segundo plano debido a la controversia doctrinal que se presentó entre líderes reconocidos del movimiento. (1) La controversia comenzó cuando llegó la hora de realizar unos bautismos. Antes de la ceremonia bautismal se acostumbraba dar un consejo a los nuevos creyentes. Para esta ocasión fue comisionado el Pastor y Evangelista Robert E. McAlister, de origen canadiense y consagrado estudioso de la Biblia. McAlister llamó tremendamente la atención de todos los asistentes al campamento cuando dijo:

“A mí lo que me llama la atención es que todos los bautismos que se mencionan en los Hechos de los Apóstoles
no son en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; sino que todos son en el Nombre de Jesucristo, del Señor Jesús o de Jesús.” (2) Al término de las palabras de McAlister, un hombre se abalanzó hacia la plataforma de predicación y dijo gritando a McAlister que no predicara “esa falsa doctrina”. McAlister, muy calmado, le respondió que no había por qué preocuparse, que su comentario era tan solo una referencia literal a las Escrituras Apostólicas y que en ningún momento pretendía impedir el uso de la fórmula trinitaria. (1). Aunque parecía que todo terminaría allí, McAlister continuó presentando con toda libertad sus opiniones al respecto del bautismo apostólico. Uno de los asistentes al campamento, el alemán John G. Shaeppe, se sintió muy impactado por las declaraciones de McAlister. Shaeppe pasó toda la noche orando y, derrepente, cuando ya amanecía, se levantó de la oración y comenzó a correr y a gritar por todo el campamento. Sus palabras eran: << ¡Ya lo tengo! ¡ya lo tengo! >>(1; 2) Shaeppe decía que Dios le había dado la revelación sobre el bautismo en agua en el Nombre de Jesucristo. REFERENCIAS

1. Gaxiola G. Manuel J., 1994 La Serpiente y la Paloma. Edit. Pyros, México. 2. Grabaciones en audio de las intervenciones hechas por el Rev. Manuel J. Gaxiola G. En la Convención 3. 4. 5. 6. 7. 8.
Internacional de la IPUC en 1997 y en el Instituto Bíblico Pentecostal de la IPUC en abril de 1997. IPUC, Qué sabemos del Movimiento Pentecostal. Edit. Depto. Publicaciones IPUC. Silva, Kittim, 1996 La experiencia pentecostal. Edit. Carisma Gaxiola, G. Manuel J., 1998 Nacimiento del Movimiento Pentecostal 1901 - 1906. Edit. Pyros. Gaxiola, G. Manuel J., 1999 La Sana Doctrina. Edit. IAFCJ (AR). Bartleman, Frank, 1997 Azusa Street. Edit. Peniel. Morley, Sallie. 1985 Añorando Avivamiento. Publicación de la Iglesia Pentecostés Unida Internacional, Misión de la United Pentecostal Church de Estados Unidos en Colombia. Bogotá.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful