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Coloquio entre la fe y la razón

Santillana Limón Samuel Alejandro Colegio Partenón Materia: Filosofía

Vivimos un mundo en el que la ciencia ha entrado en crisis. El siglo XX ha cuestionado de raíz todo lo que el XIX consideró en torno a la construcción de las bases científicas de la sociedad futura. El siglo XX ha demostrado no sólo los límites y antinomias del paradigma científico, sino que incluso ha cuestionado las bases mismas de nuestra idea de lo racional. Después de Auschwitz, después de Hiroshima y Nagasaki, después del exterminio “científico” de la población de Screbrenica (julio de 1995) durante la guerra de Sarajevo, la “Razón” (con mayúsculas) no puede más pretender ser la Respuesta a los problemas de nuestro mundo. ¿Qué queda entonces? ¿Debería la humanidad seguir una senda irracionalista? ¿Es el irracionalismo la única opción para la humanidad? ¿Al predominio del que posee la fuerza, una vez herida de muerte la Razón? ¿Lo que pasó en el siglo XX significa que debemos desechar toda elaboración científica? De ninguna manera. No estoy calificando desde una perspectiva moral a la ciencia. Sería absurdo aplicar un parámetro totalmente ajeno al conocimiento. Lo que estoy diciendo es que debemos limpiar de las justificaciones darwinianas y totalitarias la praxis científica. Debemos entender que precisamente, el legado más valioso de la razón es su capacidad para autocuestionarse. Para desmitificarse. Hoy, en la era post Auschwitz debemos volver nuestros ojos a la Grecia antigua, a la Grecia prehelénica cuando la duda era más importante que las certezas. A aquel modo de pensar que hacia del hombre el centro de su meditación. Debemos preguntarnos ¿qué hay en el corazón del hombre? En este sentido, me parece que la fe en la Trascendencia podría dar un poco de luminosidad a esta nuestra época enclaustrada. La fe en Dios quizá podría recuperar la dimensión por donde la humanidad transcurre. No estoy hablando de un dogma ni de una teología. Estoy hablando de Dios tal como se revela en el corazón del hombre. Tal

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cada ser humano se haga responsable de sí mismo y de sus propias decisiones. asimismo. necesario que la ciencia deje atrás su prepotencia darwinista. ¿Quiere esto decir que estoy abogando por un compromiso a como de lugar. quizá más que nunca antes. sin directores espirituales de ningún tipo. Al mismo tiempo. La fe no puede sustituir la responsabilidad individual. debe respetar el derecho que tiene cada ser humano a adorar a Dios según los dictados de su propia conciencia. La fe que no se crítica a sí misma es autoritaria. Porque ¿qué hacemos con todos esos millones de personas que esta mañana al despertar no sabían si conseguirían qué comer. Pero no es lo mismo hablar unos con 2 . La fe sólo un vehículo ¿por qué la fe se niega a criticarse a sí misma? La fe no puede confundirse ni con Dios ni con el dogma. ni ocupa el lugar propio de Dios. la fe no es equivalente. A la fe le ha faltado humildad al enfrentarse a la ciencia. ha marcado a los herejes. ¿Por qué no pueden dialogar? Es necesario que la fe deje atrás la inquisición. hogueras. La fe señala un destino para el hombre. si conseguirían trabajo? ¿qué les decimos? ¿Cómo llegar hasta ellos y decirles que la ciencia los salvará? O que tengan paciencia porque el Dios del dogma es una solución a sus problemas. Más bien me perece que debemos buscar una alternativa entre sus tendencias a lo absoluto. Dios que se revela por fe y se hace presente en la racionalidad de la existencia. que la fe y la ciencia hablen desde el discurso que a cada uno le es propio. cuando hablo de fe no lo hago suponiendo a priori un dogma. Por ello. frágil y veloz. Dios es una persona.como nace. la esperanza de esos millones aun se renueva día con día. La ciencia hace lo mismo. como siempre. Es. yo no creo que cada uno de estos sistemas deba olvidar sus especificidades. la soberbia de la fe ha creado calabozos. sellado a los diferentes. Hoy. La fe debe aprender a dialogar. Sin embargo. Hasta el día de hoy. por su parte. en medio de la miseria y el desconsuelo de millones de seres humanos. manicomios. es quien puede dotar de sentido humano el accionar científico. Hoy se hace necesario. en tanto que posibilidad ubicada más allá de la mera necesidad. aprender de la ciencia el sentido auto crítico de sus postulados. entre dos sistemas de pensamiento que son esencialmente incompatibles? No. La fe debe. El reto para el mundo de hoy es no asumir desde una orientación antropocéntrica y lejana ni el pensamiento teocéntrico ni los sistemas de conocimiento centrados en la materia. Adorar de esta forma a Dios supone que. Por eso me pregunto ¿qué hay en el corazón del hombre? Hay un vacío que sólo Dios puede llenar.

Por una parte. La 3 . Por el contrario. Vana ilusión que hoy. En ello se refleja el carácter inacabado de la confrontación de una razón crítica consigo misma. tampoco lo es la otra desde el punto de vista filosófico. Este impulso reflexivo ha entregado la naturaleza y la historia a la responsabilidad de las ciencias empíricas y no ha dejado a la filosofía mucho más que las competencias generales de los sujetos que conocen. Esta confrontación puede sensibilizar a la conciencia de una sociedad postsecular como la de principios del siglo XXI. La autocrítica que la ciencia requiere La ciencia moderna ha usado la Razón para atacar la fe. cuestiono dos posiciones. poco dispuesta a aprender de las convicciones religiosas.otros. Es mejor cantar acompañado que solo. no ilustrada sobre sí misma que negó a la religión todo contenido racional. Ambas son humanas. los resultados falibles de las ciencias institucionalizadas y los principios de un igualitarismo universalista en derecho y moral. entendida así. Para evitar este conflicto hay que cumplir dos condiciones: la parte religiosa debe reconocer la autoridad de la razón “natural”. Al hablar de la ciencia y la religión como dos figuras complementarias del espíritu. La fe. cuestiono las pretensiones de una ilustración de miras estrechas. aunque sólo pueda aceptar como racional aquello que de modo conclusivo puede traducir en sus propios discursos accesibles en principio de modo universal. Pero también cuestiono el pensamiento de Hegel. pero sólo en forma de un “pensamiento imaginativo” subordinado a la filosofía. Si una condición no es trivial desde la perspectiva teológica. es decir. se ha autoproclamado como el nuevo saber que redimirá al hombre. la razón secular no debe postularse como juez de las verdades de fe. frente a las tradiciones religiosas de la humanidad. que unos en lugar de los otros. De esta manera se ha roto la síntesis entre fe y saber establecida desde Agustín hasta Tomás de Aquino. Al mismo tiempo. hablan y actúan. Al hacerlo. contiene algo opaco para el saber que ni puede ser negado ni simplemente tolerado. se ha deshecho al mismo tiempo del saber salvífico judeo-cristiano. para quien la religión representaba ciertamente una figura del espíritu digna de ser recordada. a cada paso señala los restos de su pretensión. Ambas son necesarias.

una conciencia de lo que falta. mucho menos de sentido religioso. sino el primado de la burguesía sobre la sociedad. para vincular a los hombres entre sí y para señalar (nunca para ordenar) un posible derrotero de ayuda mutua. En este sentido afirmo que la ultraderecha por muy religiosamente que se autodefina. Conceptos que determinan al individuo como un ser libre y con derechos sobre una base que cuide el derecho personal a creer en Dios y a solidarizarse con el resto de los seres humanos. Esto supondría la disolución de las prerrogativas del Estado Capitalista Neoliberal. como la de transformadora que dinamiza la tradición. la razón práctica yerra su propia determinación si ya no tiene la fuerza para despertar y mantener en las almas profanas una conciencia de la solidaridad conculcada en todo el mundo. e incluso si se presenta como realización de la fe de millones. para el cual aplastar a los débiles (es decir. Kant pudo compensar esa debilidad de la moral racional por medio de los estímulos de su filosofía de la religión. La fe implica un carácter salvífico que los grandes monopolios (y quienes pretenden ejercer el monopolio de las conciencias) no poseen. no constituye una opción aceptable de poder político. El poder político en manos de la ultraderecha significa no el primado de la fe. de las injusticias que definen al mundo capitalista traspasado por el egoísmo que pereciera connatural a su deseo de obtener ganancias económicas. Pero a la luz de esa misma moral racional puede entenderse por qué la razón ilustrada no pudo sustituir las imágenes de una totalidad moral —del Reino de Dios en la tierra— mantenidas por la religión como ideales colectivamente vinculantes. No obstante. a las clases sociales más desprotegidas) no supone un conflicto moral ni religioso.secularización no debería tener tanto la función de filtro que elimina contenidos de la tradición. La lucha por recuperar el sentido dialogante de la fe es la lucha por suprimir la razón del Estado totalitario. 4 . La fe debe actuar en el mundo. Pero la decisión de actuar solidariamente a la vista de peligros que sólo pueden ser conjurados por medio de esfuerzos colectivos no es meramente una cuestión de la Razón. La autocrítica que la fe requiere La razón científica aporta un fundamento para los conceptos igualitarios universalistas de la moral y el derecho.

5 .Conclusión La función de la fe es liberadora. El deber de ciencia y fe es el de liberar al hombre y ayudarle a construir un mundo mejor. No puede ser ya más una verdad propiedad de un grupo sacerdotal que administra a modo y conveniencia sus contenidos. entre iguales. No puede ser ya más propiedad de un grupo de grandes capitalistas dueños de laboratorios y patentes. mientras dotan de sentido y esperanza a la humanidad entera. Señala sendas para el mejoramiento de la vida en este planeta. señala compromisos humanos. La función de la ciencia es instrumental.