Exposición esquemática de la CUESTION SOCIAL y sus soluciones históricas: liberalismo, socialismo, marxismo y cristianismo.

Por el Prof. Baltasar Pérez Argos

LA CUESTION SOCIAL Y SUS SOLUCIONES HISTORICAS. ¿Qué es la cuestión social? BIBLIOGRAFIA. DOCTRINAS SOCIALES ACTUALES. SOCIALISMO 1. PUNTO DE PARTIDA 2. FINES 3. MEDIOS 4. BASES FILOSOFICAS 5. CRITICA DEL SOCIALISMO A) Esta solución es prácticamente irrealizable: B) La solución socialista, va contra la dignidad y la libertad humana. EN RESUMEN MARXISMO 1. PERSONALIDAD DE CARLOS MARX 2. QUE ES EL MARXISMO 3. ORIGINALIDAD DE CARLOS MARX. 4. TEORIA DE LA PLUSVALIA 5. CONCEPCION MATERIALISTA DEL HOMBRE Y DE LA HISTORIA. EL MATERIALISMO HISTORICO. 6. CONCEPCION DIALECTICA DE LA HISTORIA. EL MATERIALISMO DIALECTICO. 7. CONFIRMSCION HISTORICA DEL MATERIALISMO DIALECTICO 8. CRITICA MARXISTA DE ESTOS PERIODOS 9. CRITICA MARXISTA DEL REDIMEN CAPITALISTA. TASIS Y ANTITESIS EN EL REGIMEN CAPITALISTA. 10. EL FENOMENO DE LA "ENAJENACION" O "ALIENACION" 11. HUMANISMO MARXISTA. 12. LA "CATASTROFE FINAL". 13. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO 14. PROGRAMA POLITICO. LA PRAXIS COMUNISTA
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15. LA META RADIANTE DEL PARAISO COMUNISTA. LA CIUDAD COMUNISTA CRITICA DEL MARXISMO 1. LO BUENO Y APROVECHABLE DEL MARXISMO 2. VALORACIÓN DE LAS DOCTRINAS MARXISTAS EN GENERAL 3. VALORACION DE LAS DOCTRINAS MARXISTAS EN PARTICULAR 4. LA TEORIA DE LA PLUSVALIA 5. LA TEORIA DE LA CONCENTRACION DE CAPITALES 6. LA LEY DE LA PROLETARIZACIÓN CRECIENTE CUANTITATIVA Y CUALITATIVA 7. EL FENOMENO DE LA ENAJENACION LIBERALISMO 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. DEFINICION FUNDAMENTO FILOSOFICO CONSECUENCIAS LIBERALISMO POLITICO LIBERALISMO ECONOMICO LA LIBERTAD CURA LOS ABUSOS DE LA LIBERTAD EL ESTADO NO DEBE INTERVENIR EN LA ECONOMIA

CRITICA DEL LIBERALISMO 1. SUS FRUTOS 2. FUNDAMENTO FILOSOFICO 3. LIBERALISMO ECONOMICO DOCTRINA SOCIAL CATOLICA - Enunciados DOCTRINA SOCIAL CATOLICA Art. 1. EXISTENCIA DEL DERECHO A LA PROPIEDAD PRIVADA TESIS 1. El derecho a la propiedad privada de los bienes materiales, es un derecho natural secundario. (RN 33, 11; MM19; PT 21; GS 69). Art. 2. NATURALEZA DEL DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA. TESIS II. La propiedad privada lleva naturalmente intrínseca, una función social. Art. 3. LIMITES DEL DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA. TESIS III. El derecho de la propiedad privada, que se puede extender a los bienes no necesarios, está limitado por el derecho de los demás; no solo por el derecho natural primario al uso de los bienes materiales, sino también por el derecho natural secundario a la propiedad, que a todos compete; también por el derecho de la comunidad política al bien común. Art. 4. DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA.
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TESIS IV. Es necesario poner gran empeño en que el desecho natural a la propiedad privada de los bienes, aun de los bienes de producción, que compete a todos y a cada uno de los hombres, se actualice en todas las clases sociales. ¡Todos propietarios!. $ 1. COMO CONSEGUIR LA DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA DE PARTE DE LOS YA PROPIETARIOS. TESIS V. Los bienes superfluos hay obligación grave de darlos a los demás a través de la práctica de la limosna, de la liberalidad o de la magnificencia. $ 2. COMO CONSEGUIR LA DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA DE PARTE DEL ESTADO. TESIS VI. El Estado, como gestor del bien común, ha de reconocer y tutelar, por una parte, el derecho primario de todos los hombres al uso de los bienes materiales, y por otra procurar la difusión de la propiedad privada. Exposición esquemática de la CUESTION SOCIAL Y SUS SOLUCIONES HISTÓRICAS: LIBERALISMO, SOCIALISMO, MARXISMO Y CRISTIANISMO.

Por el Prof. Baltasar Pérez Argos

LA CUESTION SOCIAL Y SUS SOLUCIONES HISTORICAS. ¿Qué es la cuestión social? La cuestión social es un problema que puede tener un doble planteamiento o enfoque: un planteamiento teórico o a priori y un planteamiento histórico o a posteriori. 1. La cuestión social teóricamente considerada es el problema de las relaciones del hombre con los bienes de la tierra. El hombre, ente esencialmente social, está inmerso en un mundo material al que está esencialmente vinculado. Presenta, pues, una doble dimensión, social y económica: la que relaciona a los demás hombres; y la que juntamente, socialmente la relaciona con los bienes económicos. Esto supuesto, el problema social tendría teóricamente esta formulación: ¿cuál es desde el punto de vista ético-jurídico la relación del hombre, ente social, con los bienes económicos? La solución de este problema necesariamente tendría que fundamentarse en el derecho natural.
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2. El problema social históricamente considerado es el problema vivo y palpitante que ofrece de hecho la Humanidad con relación a los bienes económicos, dividida en dos clases antagónicas: una minoría que goza superabundantemente de los bienes naturales, frente a la gran multitud de los desheredados de la fortuna. Esta situación real de injusticia y desigualdad económica, denunciada por los Pontífices (R.N. 1; Q.A. 3, 4; M.M. 11-14) constituye un problema vital y urgente, que puede formularse así: ¿cómo conseguir un ordenamiento jurídico-social de la economía, que se llegue a una justa distribución de los bienes materiales entre las diversas clases de la sociedad? La solución de este problema necesariamente será de derecho positivo. 3. Las soluciones prácticas que se den al problema social histórico no pueden desconocer y menos estar en contradicción con las soluciones que se den al problema social teórico. Las soluciones teóricas han de proceder, fundamentar e iluminar las soluciones prácticas. Cierto que no bastan soluciones teóricas; urgen las soluciones prácticas del problema tan vital. Pero mal se acertará con esta si no se tienen en cuenta la primeras. La cuestión social no es sólo económica, sino moral y religiosa. "Aun cuando la economía y la disciplina moral, cada cual en su ámbito, tienen principios propios, a pesar de ello es erróneo que el orden económico y moral estén tan alejados y ajenos entre sí, que bajo ningún aspecto dependa aquel de este". "... a ese orden económico en su totalidad le ha sido prescrito un fin por Dios Creador" (Pío XI, Q. A. 42). La solución al problema teórico pertenece a la Filosofía social-económica. Aquí es donde la Iglesia tiene su palabra que decir. El estudio y solución del problema histórico pertenece más bien a la Sociología y a la política social, que han de tener muy en cuenta los dictámenes de la economía. 4. Las soluciones. Las soluciones que se han presentado hasta ahora al problema social son: el liberalismo, el socialismo, el comunismo y el cristianismo. El liberalismo responde al planteamiento teórico del problema, más de una manera implícita que explícita; implícita en los principios que sostiene acerca del individuo y de la libertad humana. Su doctrina social se reduce al principio de la libre competencia ilimitada; plena libertad de acción económica no sujeta a ninguna ley moral. "La única ley suprema reguladora de las relaciones económicas entre los hombres es la libre e ilimitada competencia. Intereses del capital, precios de las mercancías y de los servicios, beneficios y salarios han de determinarse necesariamente, de modo casi mecánico, por virtud exclusiva de las leyes del mercado. El poder público debe abstenerse sobre todo de cualquier intervención en el campo económico." "Todo lo atribuye a las fuerzas necesarias de la naturaleza, y niega por lo tanto, la relación entre las leyes morales y las leyes económicas. Motivo único de la actividad económica es el exclusivo provecho individual." (M.M. 11). Fue causa del planteamiento histórico del problema. El socialismo responde directamente al planteamiento del problema histórico. Por eso es de poco contenido doctrinal-social, y cae fácilmente en actitudes políticodemagógicas. Su solución se reduce: abolición de la propiedad privada; el Estado es el único y universal propietario. Socialismo del Estado.
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El marxismo. Al dar base filosófica al socialismo, responde esencialmente al planteamiento del problema teórico. De ahí su gran contenido ideológico, que le hace ser ante todo una filosofía más que una solución económica. La solución práctica, que es la solución de un comunismo integral, la presenta como conclusión racional "dialéctica" de su teoría. "La doctrina que el comunismo oculta bajo apariencias a veces tan seductoras, se funda hoy sustancialmente sobre los principios, ya proclamados anteriormente por Marx, del materialismo dialéctico y del materialismo histórico... enseña que sólo existe una realidad, la materia con sus fuerzas ciegas, la cual por evolución llega a ser planta, animal, hombre. La sociedad humana, por su parte, no es más que una apariencia y una forma de la materia, que evoluciona del modo dicho, y que por ineluctable necesidad tiende, en un perfecto conflicto de fuerzas, hacia la síntesis final: una sociedad sin clases." (Pío XI, D.V. 9). El cristianismo es ante todo una solución al problema teórico, que implica su obligatoriedad práctica fundada en la ley de Dios. Es por lo mismo de gran contenido doctrinal. Tanto el cristianismo como el marxismo comprenden una concepción del hombre y de su destino, como base del ordenamiento jurídicoeconómico. Esta concepción del hombre y de su destino, totalmente diversa en el comunismo y en el cristianismo, supone una fundamentación metafísica, también totalmente diversa: la heraclitiana y la aristotélico-tomista; el "fluxus" heraclitiano-hegeliano y el "motus" aristotélico-tomista. BIBLIOGRAFIA. Andrè PIETTRE, "Marx y marxismo". Ed. Rialp. Madrid, 1962. MCFADDEN, "La filosofía del comunismo". Ed. Sever-Cuesta. Valladolid. BRUCCULERI, "El comunismo. Su ideología. Sus métodos". Ed. Bibliografía Española. Fulton SHEEN, "El comunismo y la conciencia occidental". Espasa-Calpe. J. F. CORTA, S.I., "Frente al comunismo ateo". Hechos y dichos. 1963. Gustavo WETTER, ""El materialismo dialéctico". Taurus. Madrid. D'arcy, "Comunismo y cristianismo". Herder. Barcelona, 1959. DOCTRINAS SOCIALES ACTUALES. Toda la concepción social y económica gira alrededor del derecho de propiedad. Propiedad. Etimológicamente viene del "prope", cerca, y significa cierta conexión o acercamiento moral de algo con relación a alguien y con exclusividad o preferencia sobre los demás. Lo "propio" tiene un sentido de exclusividad. Jurídicamente "propiedad" es lo que hace a alguien propietario, es decir, le confiere el derecho de propiedad. Así que propiedad equivale a derecho de propiedad. También se toma por la cosa u objeto de ese derecho. Derecho de propiedad. Es la facultad moral de usar, disfrutar y disponer de una cosa con exclusión de los demás. "Ius utendi, fruendi et abutendi (consumendi)
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aliqua re, exclusis aliis". Otros: "Ius perfecte disponendi de aliqua re corporali iuxta leges". Alfonso el Sabio: "Poder que homa ha en su cosa de facer della e en ella lo que quisier, segund Dios e segund fuero" (Partida 4, tit. 28, ley 1). Tiene por objeto material las cosas o bienes materiales externos susceptibles de aprovechamiento exclusivo, o sea, bienes útiles y existentes en cantidad limitada. Bienes materiales externos, porque sólo ellos son susceptibles de captación o apropiación. Utiles, porque la propiedad tiene como fin la satisfacción de las necesidades humanas. Existentes en cantidad limitada, porque sólo así son susceptibles de apropiación exclusiva. Tiene por objeto formal o finalidad el aprovechamiento o utilización de los bienes materiales para satisface mediata o inmediatamente las necesidades humanas de una manera humana. El derecho de propiedad se le puede considerar: a. en acto primero o en abstracto, y entonces es más bien derecho a la propiedad, es decir, derecho a ser propietario, y es la facultad de adquirir la propiedad; prescinde, por consiguiente, de la actual posesión de la cosa; b. el acto segundo o en concreto, es la actualización del anterior, y es el derecho de propiedad, de disponer actualmente de una cosa cierta y determinada; es ser actualmente propietario de una cosa. Según esto, las doctrinas sociales sobre los bienes económicos se dividen adecuadamente en las que niegan la propiedad y las que admiten la propiedad de los bienes; o en las que niegan la propiedad privada de los particulares y las que admiten la propiedad privada. Niega toda propiedad el comunismo negativo; niega la propiedad privada, pero admite la comunidad, el comunismo positivo. Comunismo. En general es la doctrina que rechaza la propiedad privada y no admite nada más que la posesión de los bienes materiales en común. Puede ser: a) Negativo: rechaza toda propiedad; nada es de nadie, todo es de todos. Cada cual tiene derecho a usar de los bienes, de cualquier bien, en la medida en que lo necesite y siempre que lo necesite; nadie tiene derecho a impedírselo. b) Positivo: los bienes deben ser propiedad de la comunidad y no de los particulares. Admite la propiedad colectivas, pero no privada. De ahí también el nombre de colectivismo, con el que se le designa. El colectivismo puede ser: absoluto, que afirma que todos los bienes, tanto consuntivos como productivos, pertenecen por derecho a la comunidad, que se encarga, por consiguiente, de la distribución de lo que cada particular ha de consumir; moderado, que sostiene que sólo los bienes productivos deben ser propiedad de la comunidad. Este comunismo moderado se subdivide: 1. Según el sujeto o colectividad que considera debe poseer los bienes en común: 1.1 anarquismo o socialismo comunalista: afirma que los bienes de producción son propiedad inalienable de los municipios o comunes, o de sociedades obreras independientes entre sí. Esta concepción depende de la teoría política del anarquismo que rechaza toda autoridad pública suprema: la sociedad se gobierna
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anárquicamente, es decir, sin una autoridad suprema, sino como resultado del desenvolvimiento autónomo de los diversos grupos inferiores que integran la sociedad; del acoplamiento de estos diversos grupos - municipios, sindicatosresulta la armonía social o "gobierno" de la sociedad. Los bienes productivos han de pertenecer, por consiguiente, a estos diversos grupos, que son las únicas entidades jurídicas con autonomía propia, y no la sociedad o Estado, que en esta concepción política no tiene sentido jurídico. 1.2 Socialismo de Estado: los bienes de producción son del Estado. El Estado es el único propietario en derecho de los bienes de producción, él "posee y administra directamente todas las grandes empresas financieras o industriales del país; dirige todas sus instituciones sociales; recauda todos los recursos de la nación, y en compensación, provee por sí mismo de todas las necesidades morales y materiales, convirtiéndose así en cajero y banquero universal; en agente general de transportes y comercio; en distribuidor exclusivo de trabajo, de la riqueza, de la construcción, de empleos y de socorros; en una palabra, en motor y regularizador de toda la humana actividad" (Conde de Mun, "Quelques mots d' explication, pág. 23). 2. Según el objeto o extensión de la propiedad o bienes que deben pasar al Estado, puede ser: 2.1 Socialismo agrario: afirma que sólo la propiedad territorial es del Estado dejando los demás bienes productivos como objeto de propiedad privada. Los socialistas agrarios, unos quieren la nacionalización de los bienes territoriales por vía de expropiación forzosa, o por un impuesto crecido sobre la renta. "No es preciso confiscar el capital; basta confiscar la renta" (George). 2.2 Socialismo del Estado; todos los bienes de producción del Estado o país deben ser propiedad del Estado. De donde: a. nacionalización de los bancos e institutos de crédito; b. devolución al Estado de las cajas de seguros y retiros; c. Incautación y explotación por el Estado de las vías férreas, telégrafos, transportes en general y otros servicios, que contribuyen mejor al bien común en manos del Estado que de los particulares; d. toda la Seguridad Social debe pertenecer al Estado; e. finalmente el Estado debe procurar habitación, víveres, vestidos y medicinas, y proveer a todas las necesidades culturales, morales y físicas de todos y cada uno de los ciudadanos. El socialismo de Estado se ha llamado también científico o de cátedra por haber sido cultivado y fundamentado científicamente, p.e. por Karl Marx. Nota esencial suya es la negación de todo derecho natural anterior o independiente del Estado; el Estado es la fuente de todo derecho. 3. Según los medios que preconiza para conseguir esta meta de la nacionalización de los bienes de producción, se distingue: 3.1 Socialismo posibilista o reformista: pretende esta nacionalización de una manera paulatina y legal democrática. 3.2 Socialismo revolucionario: afirma que no se puede conseguir ese fin sino por la violencia, por la revolución y dictadura del proletariado. Así el marxismo.
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Al socialismo de Estado posibilista se le llama simplemente socialismo; al revolucionario, marxismo o comunismo. La diferencia está no en el contenido doctrinal, sino en los medios que propugna para conseguir sus fines. La denominación de marxismo la debe a la fundamentación científica que le dio Karl Marx. Así pues, hablaremos en particular del socialismo y del comunismo. SOCIALISMO 1. PUNTO DE PARTIDA. 1.1 Comprobación de la miseria del proletariado, producida principalmente con la venida de la era industrial, y de la injusticia social que suponía. 1.2 Crítica del régimen existente, encarnado en el capitalismo. Esta crítica implacable y tremenda contra el régimen capitalista, juzgando, como esenciales a él, los defectos que en realidad tiene, y no creyéndole, por lo tanto, susceptible de remedio y mejora, es la parte más eficaz de la doctrina socialista, y la que le ha valido el gran número de seguidores con que cuenta actualmente. En la práctica se reduce a dos palabras: Derribar, y destruir lo existente. 2. FINES. Una sociedad en la que reine la justicia social, donde todo sea igualdad, libertad y fraternidad. "Sociedad sin clases", tal debe ser la sociedad socialista que suplante a la sociedad capitalista. 3. MEDIOS. Suprimir la propiedad privada, al menos de los bienes de producción, y nacionalización de los mismos, que pasarán a manos del Estado. El Estado será el único propietario, y todos los ciudadanos serán iguales: todos empleados y funcionarios de la única gran empresa, el Estado, que será también la empresa de todos. Según como se mire, todos proletarios, o todos colectivamente empresarios de la misma y única empresa; pero todos iguales, sin calases ni privilegios. 4. BASES FILOSOFICAS. Parte de un materialismo total y absoluto. De aquí se sigue lógicamente todo lo demás. 4.1 Respecto de la persona humana, niega toda espiritualidad y trascendencia en el hombre. El hombre es pura materia y no tiene más fin ni más felicidad, que la económica en este mundo. No existe otra vida. En consecuencia, niega también la libertad física o libre arbitrio del hombre.
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4.2 En el orden religioso, es ateo y antirreligioso, no sólo como lógica consecuencia de su materialismo, sino por expresas y repetidas declaraciones de sus autorizados representantes. 4.3 En el orden social, tiene como principio fundamental el principio roussoniano de la absoluta igualdad de todos los hombres. 4.4 En el orden político, afirma el origen y organización del Estado según la forma democrática roussoniana, fundada en el sufragio universal, individual y directo, con la función legislativa ejercida por el pueblo, y todas las autoridades civiles y judiciales elegidas también por el pueblo. El Estado es, por consiguiente, la fuente de todo derecho y el origen de toda legalidad, gozando por lo mismo de poderes ilimitados en orden a regular las relaciones, cualesquiera que sean, de sus súbditos. No reconoce por lo mismo ningún derecho natural anterior e independiente del derecho dimanado del Estado: todo derecho es positivo. Es nota característica del socialismo de Estado. Esta concepción democrática es consecuencia lógica de la igualdad absoluta de todos los hombres y de la natural bondad de todos y cada uno, sostenido por Rousseau. El fin del Estado es puramente económico, es la prosperidad material del Estado constituido en único y absoluto empresario, al cual hay que subordinarla todo. 4.5 En el orden económico, rechaza la propiedad privada, al menos de los bienes de producción. Considera a la propiedad privada de estos bienes como el origen y raíz de la injusta desigualdad económica reinante en el actual orden social. 4.6 En el orden doméstico, defiende el amor libre y no reconoce la familia como estructura natural y anterior al Estado; la familia es un medio para los fines del Estado. Por lo mismo, la educación de los hijos debe estar en manos del Estado. Es la lógica consecuencia de la finalidad puramente económica del Estado socialista. Entre el Estado-Empresa y el individuo, no hay lugar para una estructura social intermedia, la familia, como ocurre en cualquier empresa. 4.7 En el orden internacional, muchos socialistas niegan el concepto de patria, opuesto, según ellos, a la fraternidad universal, y causa de la gran plaga del militarismo. En resumen, la doctrina social socialista se reduce y encierra en este triángulo, que tiene como base fundamental el Materialismo, de donde se sigue el Igualitarismo más absoluto, coronado todo por un totalitarismo devastador, en el que el Estado es todo, dueño de toda la riqueza productora, único empresario, cuya prosperidad todos deben buscar, y a lo que todo se debe subordinar, fuente de todo derecho y de toda legalidad, representación genuina de la voluntad popular que elige a sus representantes por sufragio universal. El socialismo se puede brevemente definir así: Un sistema económico-político, que afirma la propiedad estatal de todos los bienes de producción, siendo el Estado,
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democráticamente constituido, quien debe atender a la producción y distribución de los bienes de consumo. 5. CRITICA DEL SOCIALISMO. 5.1 En su punto de partida lleva razón al comprobar y rechazar la miseria del proletariado, y la gran injusticia social provocada por la era industrial. No es exacto ni justo al señalar como única causa el régimen capitalista como tal. No tiene en cuenta la decadencia moral y religiosa de ese tiempo, consecuencia de la escisión protestante que debilitó a la Iglesia, y de las ideas disolventes y antirreligiosas de la revolución francesa, que dieron lugar y alimentaron un liberalismo a ultranza sin limitación ninguna, factores muy importantes y decisivos, aunque no exclusivos, de la gran injusticia social del siglo XIX. 5.2 Su finalidad es la de procurar la restauración de un orden más justo, totalmente laudable y coincidente con la doctrina social católica. 5.3 Sus bases filosóficas son totalmente falsas y gratuitas e inaceptables para un católico. El materialismo está en el polo opuesto de la doctrina católica. 5.4 El socialismo como solución económico-social, en absoluto puede desligarse de las bases filosóficas antes enumeradas, inadmisibles para un católico; pero de hecho el socialismo las supone, muchas veces de una manera explícita, y otras, siempre, de una manera implícita, y por lógica consecuencia. El socialismo de Estado lleva lógica y prácticamente a un Totalitarismo y a un Igualitarismo absoluto. Esto vale del socialismo en general, pues el socialismo marxista se construya, expresa y formalmente, sobre la base de un materialismo dialéctico; es su característica y lo que lo diferencia del simple socialismo de Estado. La doctrina económico-social del socialismo, contiene dos partes, una negativa, y otras positiva. La negativa, se reduce a una crítica implacable y exagerada del régimen capitalista. Es lo que más vale y lo que ha atraído más simpatías, sobre todo del mundo obrero; pero es un mérito negativo que nada resuelve. La segunda parte positiva, es la que aporta una solución típica al problema social, y se reduce únicamente a esta: "la nacionalización de todos los bienes de producción, que pasan por derecho propio a ser propiedad exclusiva del Estado". El Estado es, en la solución socialista, el único propietario de todos los bienes de producción, de cambio y de transporte, y el único empresario y gestor de la economía. La autoridad pública, enterada por las estadísticas de las necesidades del consumo, dirigiría y reglamentaría toda la producción, almacenamiento transporte, salida y distribución de todas las mercancías. Esta es la "quinta esencia del socialismo" como solución económico-social. Ahora bien, esta doctrina es prácticamente irrealizable, contraria a la dignidad de la persona humana, que es libre y anterior al Estado, y va contra la íntima y universal tendencia de la misma naturaleza humana, a disponer libremente del fruto de su trabajo. Una solución así, no puede ser legítima ni justificable como solución normal y fundada en la naturaleza de las cosas. Luego, hay que rechazarla. A) Esta solución es prácticamente irrealizable:
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5.4.1 Porque es imposible determinar y separar los bienes de producción que se han de nacionalizar, de los bienes de consumo, fundamento de todo el sistema socialista. Cualquier bien según su destinación, puede ser de producción, de cambio o de consumo. Así un jardín, una casa, una herramienta, los alimentos, se pueden destinar al propio uso y consumo, o destinarlos al cambio, o para el uso consumo ajenos, es decir, para la producción. 5.4.2 Supuesta y verificada ya esta impracticable separación y nacionalización de los bienes de producción, el Estado tiene ahora que organizar la producción, es decir, determinar que se va a producir, y distribuir el trabajo de producción. Ahora bien, tanto lo uno como lo otro se hace prácticamente imposible en la economía socialista. En cuanto a lo primero, que es lo que hay que producir, es decir, que es lo que realmente necesita el consumidor, y lo que es rentable se determina por la ley de la oferta y demanda que fija los precios: "Los precios son un dato preciosísimo que permite saber en cada momento que es lo que prefiere el consumidor y cual es la mejor inversión"; en una palabra, los precios son el indicador de la vida económica. Pero en un Estado Socialista, donde todos los bienes de producción pertenecen a la nación, en donde todos los trabajadores son funcionarios, en donde no hay competencia, sino planes, no demanda, sino asignación, no iniciativa, sino consigna, no mercado, sino racionamiento, resulta que todos los precios son políticos, es decir, no son verdaderos precios... Por eso en las economías socialistas se hacen inversiones disparatadas, se dejan improductivos importantes recursos, se fabrican cosas que el consumidor no desea, y se dejan de producir las que serían bien acogidas. ( Ven Mises, Human Action, 1949, en ABC, 13/14 abril 1963). Se dirá que el Estado puede enterarse de las necesidades del consumo que debe cubrir, por medio de estadísticas realizadas por las comisiones de necesidades, que proponen algunos socialistas. Pero a todo esto se responde, que las estadísticas no pueden dar lo que no hay. En un régimen socialista no pueden manifestarse realmente las necesidades del consumo, que únicamente se pueden manifestar en la demanda; ahora bien, donde no hay propiedad privada, sino de los bienes de consumo, no es posible una auténtica demanda. En cuanto a lo segundo, es decir, a la distribución de las fuerzas de trabajo por el Estado en orden a la producción nacional, llevaría a la máxima esclavitud del individuo por el Estado. En efecto, esta distribución de las fuerzas de producción por el Estado, implica en primer lugar que todo ciudadano debe estar a la completa disposición del Estado para que lo pueda utilizar donde y como quiera. Esto supone la necesidad de limitar, al menos temporalmente, la libertad de domicilio, que es derecho natural, imponiendo a la sociedad un régimen de cuartel. En segundo lugar, ¿Cómo hacer la distribución de los diversos trabajos y oficios? Terrible esclavitud, que además estaría en contradicción con el igualitarismo socialista; nadie se conformaría, y con toda razón, con lo que fuera más duro, peligroso o repugnante, ¿Por qué este sí, y el otro no? Sería verdaderamente injusto, según los principios socialistas, cargar a uno con lo pesado y peligroso, y al otro no. Y si la distribución de los trabajos se deja a la libre elección de cada uno, como proponen algunos socialistas, entonces nadie
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querrá cargar con lo duro, peligroso o repugnante, por necesario que sea para la producción. En una palabra, o se tira en la esclavitud más terrible bajo la tiranía de un déspota anónimo y, por consiguiente, sin entrañas, como es el Estado, o se acaba la producción. 5.4.3 Pero supongamos ya repartido el trabajo y los servicios, ¿Qué estímulo habrá para trabajar más y mejor, si nadie puede beneficiarse del fruto de su trabajo, que todos deben ceder a la comunidad, al Estado, que luego lo repartirá todo con la misma medida al que trabaje más y mejor, o al que se contente con lo estrictamente mandado, o menos si puede? De aquí se seguirá evidentemente, dada la psicología humana y la dureza de todo trabajo, una disminución de toda la producción nacional. El régimen socialista es el "gran fomentador de la pereza" en el trabajo, como de le ha llamado. Y no se diga que esta falta de estímulo para el trabajo se puede corregir o suplir con mayor vigilancia y eficaz dirección. Porque en primer lugar, estos vigilantes y directores serán elegidos en un régimen socialista, no por su rigor o capacidad, sino por su popularidad; o bien, el nombramiento será por antigüedad, como sucede en todas las administraciones, para evitar el favoritismo o arbitrariedad. No se pondrán por lo tanto los mejores y más activos, y aunque así fuera, también ellos carecerían del estímulo suficiente para enfrentarse con las antipatías y críticas de sus subordinados, y para desarrollar una vigilancia ingeniosa y una dirección progresiva y eficaz. 5.4.4 De manera especial el cultivo de las artes y las ciencias en contradicción con el igualitarismo socialista. Si todos igualmente han de estar a disposición del Estado para los trabajos de producción económica, ¿Quién podrá dedicarse por propia inspiración al arte o a la ciencia, como lo exige la propia naturaleza de estas actividades humanas? Los sabios y los artistas, no se nombran por la autoridad pública; pero si así se hiciera en un régimen socialista, sería en contra del principio de igualdad de todos los ciudadanos. 5.4.5 Finalmente el régimen socialista, es impracticable en lo que se refiere al último tramo del proceso económico, la distribución de los bienes de consumo, según las necesidades reales de cada individuo y familia. En efecto, esta distribución no se puede hacer: a) Ni por simple capitación, porque sería igualar al holgazán con el trabajador, al necesitado (enfermo, inhábil, retrasado, etc.) con el que no lo está (sano, robusto, hábil, laborioso). b) Ni según la necesidad, porque esta se puede fingir, y es muy difícil o prácticamente imposible, determinar cual es mayor y más urgente en cada caso. c) Ni por la laboriosidad o aplicación, porque es muy difícil determinarla, pues depende de muchos factores ( materia, herramienta, sitio, dirección, técnica, etc.) y además se presta a la ficción y engaño. d) Ni por el valor intrínseco del trabajo, pues es también imposible determinarlo, a no ser por transacción arbitraria, expuesta a mil inconvenientes e injusticias.
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e) Ni, finalmente, según la norma establecida por Marx, el trabajo social medio; según la duración o tiempo de este trabajo social medio, así habrá que retribuir al productor. Pero la determinación de este trabajo social medio, tropieza con dificultades insuperables. Se entiende por trabajo social medio, el de un obrero se actividad y habilidad medias, que trabaja materias primas de calidad media, en circunstancias exteriores medias, habida cuenta de las variaciones continuas de todas estas condiciones, y reduciendo todos los diferentes géneros de trabajo a una medida común. Se comprende que este cálculo es prácticamente imposible. B) La solución socialista, va contra la dignidad y la libertad humana. Es evidente por lo que se refiere a la organización del trabajo. Pero todavía más en lo que se refiere a la distribución de los bienes de consumo. Quien depende de otro, en absoluto, par cubrir sus necesidades y las de su familia, está totalmente a merced de la voluntad de ese otro. Y téngase en cuenta, que toda actividad, aun las de orden espiritual, se traducen en uso o consumo de bienes materiales; por consiguiente, el Estado, único dueño de estos bienes y único árbitro en la distribución de empleos y de bienes, podría impedir a su antojo el ejercicio de toda actividad humana, y por lo mismo, de todas las libertades. EN RESUMEN. La solución económica socialista torpedea todo el proceso económico tanto en su fase inicial (organización de los bienes productivos y de producción), como en su fase final (distribución de los bienes de consumo), y amenaza la libertad individual y colectiva, estableciendo un régimen de auténtica esclavitud en manos del Estado. La miseria y esclavitud del proletariado, en lugar de encontrar remedio en la solución socialista, se ha agravado. Ahora todos somos proletarios de un único y anónimo empresario, el Estado, dueño y señor absoluto, sin competencia ni apelación alguna, y con poderes totales. MARXISMO 1. PERSONALIDAD DE CARLOS MARX. Nació en Treveris, de familia judía , en 1818. Se convirtió al protestantismo juntamente con su familia en 1824. Estudió Derecho y Filosofía (1835 - 1841). Emigró a París y luego a Bruselas, donde trabó amistad con Engels. Con él redactó, en 1848, el "Manifiesto comunista", traducido a un centenar de lenguas. Expulsado de Bélgica, vivió desde 1849 en Londres, donde escribió "El Capital" y fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, o Primera Internacional. Murió en 1883. Sus obras más importantes son: - Miseria de la Filosofía. (1847). - Manifiesto del Partido Comunista, redactado con Engels en 1848. - Crítica de la economía política. (1859). Este último, viene a ser una introducción a su obra principal, "El Capital", cuyo primer volumen salió a la luz en 1867. Los demás volúmenes no salieron hasta después de su muerte, uno en 1885, y el otro en 1849. El primero es el principal,
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y el que contiene lo principal del Marxismo. También es suya una "Historia de las doctrinas económicas", publicada en 1894, por su discípulo KautsKy. Su extraordinaria celebridad la debe principalmente a haber sido el creados del "Socialismo Científico" dando base filosófica al socialismo e integrándolo en toda una concepción de la vida y el mundo. Lo que hizo de una manera brillante, pero sofística, y con un sentido mesiánico en su principal obra, El Capital. En ella intenta demostrar que el régimen capitalista, da lugar necesariamente a la explotación del obrero, lo cual conduce a la humanidad de una manera fatal y dialéctica al socialismo, meta feliz y redentora de la miseria de los pueblos. 2. QUE ES EL MARXISMO. El Marxismo es un socialismo científico, es decir, una doctrina económicocolectivista, esencialmente fundamentada sobre unas bases filosóficas características. El simple socialismo puede en absoluto, al menos explícitamente, desligarse de una determinada fundamentación filosófica; el Marxismo, no. 2.1 Contenido del Marxismo. El Marxismo es: a) Una filosofía, es decir, una concepción del mundo, que implica una concepción del hombre y de la historia. b) Un método histórico de análisis de la realidad humana, a partir de los fenómenos económicos y a la luz de la dialéctica hegeliana. c) Una doctrina económica sobre el valor, el trabajo, el cambio, la organización de la producción. d) Una mística fatalista y de redención el proletariado, que enciende a las masas y adquiere para ellas una fuerte coloración de tipo religioso, como lo ha demostrado Berdiaeff. e) Un programa político revolucionario, como consecuencia práctica de ese materialismo dialéctico, histórico, fatal, y felizmente socialista. 2.2 Fuentes de la doctrina de Marx. La doctrina de Marx está inspirada, y en gran parte tomada de: a) El materialismo de Feuerbach. b) La dialéctica de Hegel. c) La teoría del valor de Ricard. A) Materialismo panteístico de Feuerbach.
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Hegel había identificado lo real con la idea; por consiguiente, no hay más realidad que la idea (idealismo). Feuerbach, admite la misma identificación, pero saca la consciencia contraria. Luego no hay más realidad que la materia (materialismo). De ahí que "el Ser absoluto, el Dios del hombre, es el propio ser del hombre". Homo Homini Deus. Del concepto Hegeliano de "alineación" (el momento "dialéctico" de la diferencia, de la escisión entre el sujeto y la substancia) señala principalmente la "alineación o enajenación religiosa". Creyendo en Dios, el hombre se enajena de sí mismo, es decir, se despoja de su ser, que atribuye a la divinidad; de esta manera deja de ser hombre. B) Dialéctica Hegeliana. Consiste en un proceso de Tesis (posición de una idea), Antítesis (posición de la contraria) y Síntesis (fusión de ambas en una idea más rica y superior). A su vez, la Síntesis se convierte en Tesis, a la que se opondrá un Antítesis, que culminará en una nueva Síntesis, y así sucesivamente continua la evolución o proceso dialéctico. Hegel fue un idealista, que sólo admitía la idea como única realidad, y por lo mismo su "dialéctica" era un proceso intelectual; el que se desarrollaba en la génesis de una ciencia o sistema. Marx, por el contrario, fue un materialista y lleva el proceso dialéctico a la materia. "Para mí el mundo de las ideas no es más que el mundo material traspuesto y traducido en el espíritu humano". C) TEORIA DEL VALOR. La teoría del valor de Marx, está inspirada en la que formuló Ricardo, Ad. Smith y otros economistas clásicos. El valor económico de las cosas no es sólo su utilidad para satisfacer las necesidades humanas (valor usual), sino sobre todo su utilidad para el cambio con otros bienes (valor de cambio). Ahora bien, "el valor de cambio" se debe fundar en algo común a los objetos que se cambian, pies todo cambio se basa en la igualdad de lo que se da y lo que se recibe. Pero lo único común a los bienes económicos, es el trabajo empleado en su producción. Luego el valor de cambio de los bienes económicos, es el trabajo humano cristalizado en ellos. Por eso las cosas que no son trabajadas, aunque sean útiles y necesarias, como p.e. el aire, no valen económicamente. Este valor se mide por la cantidad de trabajo acumulado en la cosa; y esta cantidad de trabajo, se mide por el tiempo de "trabajo social medio". 3. ORIGINALIDAD DE CARLOS MARX. Lo original de Marx, está en la fusión que hace del materialismo de Feuerbach, con la dialéctica de Hegel, aplicando esta dialéctica a la historia, y su teoría del valor y de la plusvalía. Así pues, toda la doctrina de Marx se desarrolla por decirlo así, sobre estas dos coordenadas: - Concepción materialista del hombre y de la Historia.
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- Concepción dialéctica de la Historia, que tiene como condición a priori del proceso dialéctico la lucha de clases, pieza esencial y clave de toda la teoría marxista. 4. TEORIA DE LA PLUSVALIA. Aunque no tanto como se ha dicho se da esta teoría como la más original e importante, económicamente, de C. Marx, que la deriva inmediatamente de su teoría del valor. Según Marx, el trabajo humano es una mercancía con un valor económico o de cambio. Según su teoría del valor, este valor de cambio del trabajo humano viene dado por la cantidad de trabajo empleado en su producción, es decir, en su sustentación y de su familia, que se mide prácticamente por el salario. El trabajo humano vale, pues, económicamente el salario necesario para su sustento. Este salario constituye el valor de cambio. En el régimen capitalista, el patrono da al obrero, a cambio de su trabajo, el salario que necesita para su sustento. Este cambio es justo, pero con unas consecuencias desastrosas para el obrero y a favor del capitalista. En efecto, el capitalista recibe mucho más que el salario que da al trabajador. Supongamos, p.e. una jornada de ocho horas de trabajo. Puede suceder que el obrero en cinco horas produzca lo que vale su salario, es decir, lo que necesita para su sustento. En este caso, lo que produzca en las tres horas restantes, no le queda retribuido. El trabajo humano tiene la propiedad de producir un valor (de cambio) mayor que el necesario para su sustento, "su producción" (el salario). Este exceso e valor de cambio, que produce el obrero en la mercancía, y que no le es retribuido, quedando, por consiguiente, a beneficio del capitalista, constituye una plusvalía. Valor económico del trabajo = Salario. Valor económico producido por el trabajo = Salario (en 5 h.) + P.V. (en 3 H.). Es evidente, en consecuencia, que: - Cuantas más horas trabaje el obrero, más plusvalía deja a favor del capitalista. - Cuanto el costo de la vida sea más barato (bajen los precios de las mercancías), los salarios serán menores, y por lo tanto mayor será la plusvalía. Esto se consigue produciendo mucho y en mercado libre. - Cuanto menos mano de obra, menos salarios y mayor la plusvalía; de aquí que la mecanización aumente la plusvalía. - Cuanto menos necesite el obrero para su sustento, menores serán los salarios, y mayor la plusvalía; lo cual se consigue haciendo trabajar a mujeres y niños, que necesitan menos. La plusvalía debería corresponder al obrero, que es quien la produce. Por consiguiente, el capitalista es injusto al apropiársela. El capital no es otra cosa, que un amontonamiento de plusvalía; es un robo hecho al obrero.

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Dicho más exactamente, la injusticia no está tanto en el capitalista, que al fin paga al obrero lo justo, lo que vale comercialmente su trabajo, que es el salario convenido. La injusticia está en el mismo régimen capitalista, que no sólo autoriza este robo que se le hace al trabajador, sino que por su naturaleza lleva a él. En el régimen de asalariado, en el que se compra el trabajo como cualquier otra mercancía, por su valor de cambio, nunca se podrá evitar esta injusticia. El régimen capitalista o de asalariado, es esencialmente injusto. Se comprende que en el régimen capitalista se tienda a aumentar la jornada de trabajo; a la mecanización; a bajar los precios de las mercancías; a dar salarios bajos. Así por un lado se aumenta la plusvalía y el capital, y por otro se puede competir mejor en el mercado libre. 5. CONCEPCION MATERIALISTA DEL HOMBRE Y DE LA HISTORIA. EL MATERIALISMO HISTORICO. El materialismo es la base más fundamental de la doctrina marxista. Constituye la urdimbre de todo su pensamiento. Este materialismo se caracteriza por ser: - Un materialismo económico. No hay más que materia, que llega en el hombre a su máxima organización. El hombre no es más que pura materia organizada. Su tendencia fundamental e irresistible es vivir. Esto le lleva a la búsqueda de los bienes materiales, y, por consiguiente, a su mejor producción y distribución, es decir, le lleva a la economía. El hombre en todo lo que hace, se mueve por el impulso económico. El fin del hombre es la economía. La concepción marxista del hombre se puede resumir así: El hombre, pura materia biológica, es un ser nacido para comer, y come mediante el trabajo, es decir, trabaja para comer, y come para trabajar. Todo se cierra en el círculo de la economía, producción y consumo. Y como el hombre no está solo, entre esos dos extremos hay que poner la distribución. - Un materialismo histórico. Así como el hombre es pura materia, y toda su finalidad y actividad es económica; así la Historia del hombre es la Historia de la economía. La evolución de los acontecimientos humanos no tiene otro móvil, ni otra finalidad que la economía. La evolución, o Historia de las instituciones humanas y de los acontecimientos históricos, tiene toda su explicación en la evolución de los medios de producción y cambio. En esto consiste el materialismo histórico de Marx, una interpretación de la historia como producto de factores económicos. En efecto, el proceso histórico se compone. Según Marx, de una infraestructura económica (medios de producción, mercados, progreso técnico) que es como la urdimbre sobre la que se monta la trama de las ideologías e instituciones sociales, políticas, religiosas, que forman la superestructura de la Historia Humana. En cualquier momento de la Historia, la causa de los hechos sociales que se observa (instituciones, guerras, descubrimientos, ciencia, artes, etc.) hay que buscarla en la infraestructura económica, en la situación de os medios de producción. Ahora bien, la situación de los medios de producción divide a los hombres en dos clases sociales antagónicas, explotadores y explotados, que reciben diversos
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nombres en la historia: libres y esclavos, señores y siervos, patronos y obreros, etc. Esta división en dos clases antagónicas se ha dado, y se da en la Historia de la humanidad, de una manera necesaria, por encima de toda previsión y propósito; y tiene su razón de ser en que esa condición necesaria "a Priori" de la posibilidad del proceso histórico, según nos va a explicar en seguida Marx, inspirado por Hegel. 6. CONCEPCION DIALECTICO. DIALECTICA DE LA HISTORIA. EL MATERIALISMO

"Mi método dialéctico no difiere solamente en cuanto al fundamento del método del hegeliano, es su contrario directo. Para Hegel, el proceso del pensamiento es el creador de la realidad; para mí, el mundo de las ideas no es más que el mundo material transpuesto y traducido en el espíritu humano"(El Capital, Prefac.) . El materialismo histórico extiende los principios del materialismo dialéctico al estudio de la vida social, las aplica a los fenómenos de la vida social, al estudio de la Historia de la Sociedad. (Stalin). En efecto, la Historia de la humanidad se rige por leyes fijas, que podrán descubrirse como los demás secretos de la naturaleza. Estas leyes fijas se fundan en las condiciones materiales de la vida humana. El Hombre y el mundo son pura materia, y las leyes de la materia son determinantes. El libre arbitrio es pura ilusión. La Historia de la Humanidad se desarrolla fatalmente según la triple fase de la dialéctica de Hegel: Tesis, Antítesis y Síntesis. Ahora bien, la condición a priori de posibilidad de este proceso dialéctico, es la lucha de clases, es decir, la tensión antagónica, necesariamente existente entre las dos clases sociales, en que la situación de las técnicas de producción necesariamente dividen a los hombres. La lucha de clases es la impulsora del proceso dialéctico de la historia humana. Sin lucha de clases no hay historia, porque no hay el antagonismo necesario entre la Tesis y la Antítesis, que ponga en marcha el proceso dialéctico de la Historia humana. La lucha de clases es, pues, la pieza clave de toda la teoría marxista y el punto de intersección de sus dos coordenadas; el materialismo histórico y el materialismo dialéctico; y la condición a priori de posibilidad de este proceso dialéctico. 7. CONFIRMSCION HISTORICA DEL MATERIALISMO DIALECTICO. El proceso dialéctico de la historia lo ve claramente Marx en las tres etapas principales o eras, de las cinco en que divide la historia. 1ª Era. Nomadismo. La caza. Albores del género humano. No hay propiedad. No hay economía. El hombre no produce, vive de la caza y de los frutos espontáneos de la tierra. No hay lucha de clases. La lucha de clases va implicada en el progreso técnico de los medios de producción: a más primitivismo, menos lucha de clases; a más progreso técnico, más lucha de clases. 2ª Era. La esclavitud. Aparece la propiedad. Se cultiva la tierra y se cría ganado. Hay un progreso en las técnicas de producción: el molino de brazo, movido por el
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esclavo. Aparece la clase de los hombres libres, los propietarios (Tesis), y la clase de los esclavos (Antítesis). La lucha de clases finaliza dialécticamente en una síntesis : El Feudalismo. 3ª Era. El Feudalismo. Un nuevo progreso en las técnicas de producción, el molino de agua. Esta nueva técnica exige el interés personal del artífice, y da lugar a un nuevo ordenamiento social, el feudalismo, en el que se dividen los hombres en dos clases sociales, señores (Tesis) y siervos (Antítesis). De estas dos clases sociales antagónicas surge la lucha que lleva a una nueva Síntesis histórica más moderna: El Capitalismo. 4ª Era. El Capitalismo. Nuevo progreso técnico, se inventa la máquina. La producción se agiganta. Apogeo de la industria. Como consecuencia la sociedad se divide en dos clases: Capitalistas, dueños de los grandes medios de producción (Tesis); y los proletarios, desposeídos, explotados, que sólo cuentan con su trabajo (Antítesis). Se produce la lucha de clases, que prepara la síntesis definitiva y venturosa del socialismo, última etapa de la evolución histórica. 5ª Era. El Socialismo. Es la etapa por venir y a la que nos encaminamos. En ella todos iguales, todos productores. No hay lucha e clases, pues no habrá calases sociales. Fraternidad Universal . La paz en la tierra. Máxima prosperidad y felicidad. La tensión dialéctica en todas estas etapas de la Historia, que ha dado lugar al paso de una era a la siguiente, ha consistido siempre en una lucha de clases. Estos diversos periodos de la Historia se han resuelto por cambios bruscos y violentos, revolucionarios. Tal es la lucha de clases, indispensable para el progreso histórico. 8. CRITICA MARXISTA DE ESTOS PERIODOS. 8.1 Alaba a la Iglesia porque suprimió la esclavitud, haciendo posible el paso de la era dos a la tres. 8.2 Alaba a la burguesía porque destruyó las relaciones feudales y patriarcales, haciendo posible el paso de la era tercera a la cuarta; pero sustituyó la explotación encubierta con ideas religiosas y políticas, por la explotación manifiesta y brutal, sin freno ni arrepentimiento de la era industrial. (Manif. Del part. Com.). 8.3 Actualmente vivimos en la cuarta era, la capitalista, y nos preparamos a la síntesis final. ¿Cómo se producirá fatalmente, esta síntesis futura? Es la que Marx explica de manera brillante y detenida en su obra principal, El Capital, como vamos a exponer sumariamente. Su contenido se reduce a una crítica del régimen capitalista con la que hace ver al capitalismo necesariamente por su misma naturaleza, tal como lo entiende Marx, lleva al socialismo. Es importante advertir que la obra de Marx, es más bien de un contenido negativo. No es un estudio de las leyes económicas permanentes, esenciales a toda economía, sino las que rigen en el orden de la economía capitalista. Ni es un estudio de los sistemas socialistas en el que explique sus fundamentos y su
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intrínseca valoración. No es más que una crítica negativa del capitalismo histórico, que es el engendro podrido del liberalismo económico; pero no del régimen capitalista como tal. La aportación de la obra de Marx en este sentido, es muy poco positiva. 9. CRITICA MARXISTA DEL REDIMEN CAPITALISTA. TASIS Y ANTITESIS EN EL REGIMEN CAPITALISTA. A) Tesis. De la teoría de la plusvalía y de la formación del capital, como fruto de una injusta, pero inevitable -dentro del régimen capitalista- explotación de plusvalías, se siguen, según Marx, varias leyes históricas que regulan la economía capitalista. Ley del aumento constante del capital. Por la misma naturaleza del régimen capitalista, el empresario tiende a aumentar el capital, ha ello le fuerza el progreso técnico, la competencia y el afán de poder. Ley de la concentración de empresas. Es consecuencia de la anterior. "Los grandes capitales destruyen a los pequeños". Disminuye el número de empresas, pero aumenta su poder. Así se llegará a la empresa única; el Estado socialista. El capitalismo, por esta ley histórica, se destruirá a sí mismo, hará desaparecer la propiedad privada. B) Antítesis. Ley de la proletarización y empobrecimiento creciente, es consecuencia de la anterior. La misma ley "que establece una correlación fatal entre la acumulación del capital y la acumulación de la miseria, de tal manera que la acumulación de riquezas en un polo, es acumulación de pobreza, de ignorancia, de embrutecimiento, de degradación moral, de esclavitud en el polo opuesto por parte de la clase que el mismo capital produce. (El Capital, I). Este antagonismo fatal es un pensamiento constante en Marx y Engels. Y es inútil todo esfuerzo que se haga por evitarlo, pues se debe a una inflexible dialéctica histórica. La concentración de capitales lleva a un aumento cualitativo y cuantitativo del proletariado: no sólo aumenta el número de proletarios, sino que aumenta cada vez más su miseria. Proletarización creciente y empobrecimiento creciente. Y esto por efecto del trabajo del obrero, a quien se enajena la plusvalía a favor del capital. "Produciendo la acumulación del capital y a medida que lo produce, la clase proletaria crea por sí misma los instrumentos de su jubilación" (El Capital, I) 10. EL FENOMENO DE LA "ENAJENACION" O "ALIENACION". El capitalismo no solo tiene consecuencia económicas, expresadas en esas leyes; sino que tiene también consecuencias humanas. Es lo que Marx, inspirado e Hegel, llama "enajenación" o "alienación", fenómeno de escisión en sí mismo, de despersonalización que prepara el proceso dialéctico. En Marx, la categoría de enajenación tiene su sentido más restringido que en Hegel. Se refiere a situaciones en las que el hombre "se pierde" a sí mismo. En el capitalismo se da para el obrero:
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a) Enajenación del trabajo, o pérdida del fruto de su trabajo (plusvalía o b) Enajenación de sí mismo, por pérdida de su propia actividad libre en el trabajo. Es una consecuencia más, una pieza más de la maquinaria capitalista a merced del empresario. Se ha despersonalizado, se ha desvalorado como hombre. c) Enajenación social. Cuando tiene conciencia de su situación, querrá liberarse, "enajenarse" de la sociedad en que vive. d) Enajenación política. En el Estado, el hombre es desposeído de su vida individual real, y es llamado a una generalidad irreal. (Marx, la quest. Juiv.) e)Enajenación económica. Cuanto más un hombre se desgasta trabajando, tanto más el mundo extraño que crea, se hace más poderoso, y él y su mundo interior se empobrece. El mismo fenómeno se verifica en la religión. Cuanto más el hombre se fía de Dios, menos se posee a sí mismo. (Marx. Econom. Pol. Et philos). f) Enajenación religiosa. Es un acto que despoja al mundo de lo que contiene y que transporta este contenido a Dios. "El hombre pobre posee un Dios rico". (Feuerbach. La Esenc. Del Crist). 11. HUMANISMO MARXISTA. En contra de esta "enajenación" o deshumanización del hombre, y como remedio de ella, se presenta el Marxismo como un ideal de humanización, pero de una humanización materialista, que lo busca y espera todo de los bienes materiales, de una nueva organización de la economía, es decir, la economía socialista. La verdadera liberación del hombre se encuentra aquí en la tierra, en una sociedad organizada socialísticamente, libre de la opresión del capitalismo y de la división de clases. Tal es el humanismo marxista. Este humanismo comprende esencialmente: a) Una concepción optimista de la naturaleza humana, y de su destino terrestre. El fin último del hombre está en el disfrute de los bienes de este mundo. b) Una voluntad de liberar al hombre de su "enajenación" u opresión de la sociedad capitalista, que le tiene deshumanizado. 12. LA "CATASTROFE FINAL". Como conclusión de su análisis del régimen capitalista, Marx asienta que el capitalismo lleva en sí su propia negación o destrucción (simultaneidad de los contradictorios). Los "expropiadores" serán expropiados. Se acerca, por consiguiente, una última y violenta transformación "catastrófica" del capitalismo. Esta "catástrofe final" dará paso a la síntesis definitiva y feliz del socialismo. Este último paso se prepara:

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a) Por las crisis periódicas de la economía capitalista. Según la "Ley de aumento del capital" el capital constante (máquinas, materias primas, etc.) aumentan con relación al capital variable (salarios). De aquí se sigue una disminución de la plusvalía. Para compensar esta disminución de la plusvalía el patrono aumentará la producción. Pero esta superproducción no encuentra en el régimen capitalista un consumo correspondiente, pues los salarios "bajos" no capacitan a la masa en aumento de los "asalariados" para consumir y absorber esa superproducción. ÇY tenemos la "crisis económica" con la consecuencia terrible del paro forzoso. En estos periodos de "crisis económica" se realiza el proceso de concentración de capitales, pues la pequeña empresa al no poder resistir la crisis queda absorbida por la empresa grande. b) Por la evolución del Estatismo. La Ley de concentración de empresas, marca una tendencia hacia la socialización y estatificación progresiva. El capitalismo acaba con la propiedad privada. Pero téngase presente que este Estado gigante, único gerente de la economía pública, no es el Estado Socialista, según Engels, porque sigue siendo una maquinaria capitalista. Los obreros son todavía asalariados. La relación capitalista no ha sido suprimida, ha sido llevada a su colmo. Pero una vez allí, se destruye. 13. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO. A medida que pasa el tiempo, y en virtud de la dialéctica del materialismo histórico, se hace más inevitable la lucha de clases "entre la multitud miserable que aumenta cada día, y los pocos burgueses que gozan de opulentas riquezas y oprimen a los proletarios". Y estallará la revolución violenta, que implantará la "dictadura del proletariado", fase transitoria o intermedia entre el régimen capitalista y la sociedad de trabajadores. La violencia de esta lucha "dará a luz una nueva era del estado socialista". La " dictadura del proletariado" es la fase de liquidación, de transformación del régimen capitalista. Juntamente con el régimen capitalista, la dictadura del proletariado se encargará de liquidar también todas las ideologías jurídicas, filosóficas, religiosas y hasta literarias y artísticas, que han sido expresión y producto de la mentalidad capitalista. De esta forma, la religión, mistificación por excelencia e índice, el más expresivo, de la era burguesa y capitalista, ha de padecer una persecución sin cuartel. Por la misma razón será combatida toda forma de pensamiento individual. En el plano económico la dictadura del proletariado de liquidar, de "expropiar a los expropiadores". Será la fase del socialismo de estado, o más exactamente, del "colectivismo", en espera de la fase última y definitiva del comunismo integral. 14. PROGRAMA POLITICO. LA PRAXIS COMUNISTA. "Las ideas no pueden realizar nada; para realizar las ideas es necesario que haya hombres que pongan en actividad una fuerza práctica". El marxismo no quiere teorizantes, quien luchadores. De su concepción materialista y dialéctica de la historia humana, el marxismo saca la siguiente conclusión práctica: Es necesario colaborar con todas las fuerzas a nuestro alcance a esta evolución o revolución dialéctica, hasta conseguir la meta
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final y radiante del socialismo comunista, y para esto es necesario, lógicamente, tomar parte activa en la lucha de clases". Actuar así es beneficiar a la humanidad, que nos quedará agradecida, pues así aceleramos el advenimiento de la hora feliz, que ponga fin a tanta miseria y antagonismos entre los hombres. Esta praxis comunista se concreta en el siguiente programa político. a) Agudizar la lucha de clases. Es la clave del materialismo dialéctico. Llevar una política de clases, obstaculizando todo esfuerzo que de algún modo pueda llevar a las clases a entenderse entre sí. Atizar continuamente la desconfianza del proletariado hacia la burguesía. Encender en el obrero exigencias cada vez más irrealizables. "Si no se quiere errar en política, es necesario conducir una política proletaria de clases, una política intransigente, y no una política de armonía entre los intereses del proletariado y los de la burguesía. Una política de conciliación, de integración del capitalismo en el socialismo sería fatal" (Stalin) b) La revolución permanente. "el socialismo revolucionario... el comunismo... es la declaración de la revolución permanente, la dictadura de la clase de la revolución. La dictadura de la clase del proletariado como punto de transición para llegar a la supresión de las diferencias de clases..." (Marx. La Lucha de Clases). "Declaro abiertamente que la meta del comunismo no podrá ser alcanzada más que con la caída violenta de todas las ordenaciones sociales hasta ahora existentes. Teman, pues, las clases dominantes, la revolución comunista. Los proletarios no tiene nada que perder, excepto sus cadenas. Pero tienen un mundo para ganar" (Manif. Com.). "En pie, oh condenados de la tierra. En pie, oh parias del hambre - no hay salvadores supremos- No hay Dios, ni Cesar, ni TribunoProductores, salvémonos nosotros mismos. ¡Es la lucha final! Unámonos y mañana -la internacional- será todo el género humano." (La Internacional). c) Lucha contra las ideologías burguesas. Las ideologías son fruto del sistema económico. De ahí que haya que luchar contra las ideologías reinantes en el régimen capitalista: - Contra la familia y la educación en el hogar. Hay que predicar el amor libre y la educación colectiva de os hijos. ¿Sobre que se basa la familia moderna, la familia burguesa? Sobre el capital, sobre la industria privada. Los hijos nacidos del amor libre serán adoptados por la colectividad, criados en común, educados como productores futuros. ¿Nos reprobáis querer poner término a la explotación de los hijos por parte de los progenitores? (Manif.. del part. Com.) - Contra la idea de patria. "Los trabajadores no tienen patria" (ib.) Las ideas de familia y de Patria son ideas que corresponden a la apropiación privada de lo que es común a toda la humanidad. La familia significa un pequeño núcleo egoísta, la patria significa un núcleo grande pero igualmente egoísta. Es necesario abolir, matar ambos núcleos mezquinos, que se ahoguen en el género humano, quede sólo el gran pueblo de los trabajadores. - Contra la religión. "La religión es el opio del pueblo". "Se quiere la caridad cristiana, para predicar la esclavitud a las masas" (El Capital) "en el sistema de educación comunista de los trabajadores de la URSS, uno de los primeros lugares
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debe ser ocupado por la lucha contra las supervivencias religiosas". (Pravda, ag. 39). El marxismo es el materialismo. Por esta mismo título es implacablemente hostil a la religión, como lo era el materialismo de los enciclopedistas del siglo XVIII, o el de Feuerbach. Pero el materialismo dialéctico va más lejos de los enciclopedistas o que Feuerbach, en la aplicación de la filosofía al dominio propio de la Historia, al dominio de las ciencias sociales. Debemos combatir la religión. Esto es el abecé de todo materialismo, por tanto, del marxismo. Pero el marxismo va más lejos. Dice: Es necesario saber luchar contra la religión, y para esto es necesario explicar, en el sentido materialista de las fuentes de la fe y de la religión de las masas. (Lenin, L´attitude du parti ouvrier á légard de la relig. 1909) 15. LA META RADIANTE DEL PARAISO COMUNISTA. LA CIUDAD COMUNISTA. La fase provisional y transitoria del Colectivismo, se caracteriza por la dictadura del proletariado, i.e., un Estado dictatorial, dueño absoluto de los medios de producción. Esta fase dará paso a la última y definitiva fase del Comunismo, que se caracterizará: a) Por la desaparición del Estado. La Ciudad Comunista será una sociedad sin clases y sin Estado. "Al gobierno de los hombres sucederá una administración de las cosas" (Lenin). Sólo habrá una administración central destinada a la normal vigilancia del orden económico general. b) No hará falta una autoridad, porque todos se someterán espontáneamente y libremente al orden establecido, "tan sencilla y fácilmente como una muchedumbre cualquiera de hombres civilizados... separa a los que se pegan o no permiten que se insulte a una mujer" (Lenin. L´Etat et la Revolution). No habrá envidias, y sí una armonía perfecta entre los diversos sectores trabajadores. Todos se estimularán espontáneamente en el trabajo. Habrá verdadera emulación para trabajar. Nada de extraño, pues el hombre-comunista será un hombre nuevo, distinto del hombre del capitalismo. c) La economía será a base de cooperativas y de una planificación central. d) La desaparición del Estado en la ciudad comunista no significa la anarquía. La Ciudad comunista o Comuna es una sociedad nueva, donde se dará el "autogobierno de los productores." Administración autónoma completa en la provincia, el distrito y la región por funcionarios elegidos por sufragio universal" (Engels). Así pues, "en lugar de la vieja sociedad burguesa, dividida en clases, pateándose entre sí, habrá entonces una asociación general en la que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos". (Manif. Del part. Com.). Todos compañeros, camaradas, igualados todos por la consecución de la igualdad económica, provistos con abundancia de lo necesario para la vida y para la comodidad de cada uno. Ni patronos, ni asalariados, compañeros, y no padres ni madres, ni hijos de familias. Todos viviremos la misma trayectoria vital; trabajar,
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comer, dormir, procrear, morir, sin preocupaciones ultraterrenas que sólo sirven para atormentar los espíritus y hacerlos pusilánimes. La vida terrenal, la única vida verdadera, será vivida por todos con la misma felicidad. He aquí, el paraíso comunista. CRITICA DEL MARXISMO 1. LO BUENO Y APROVECHABLE DEL MARXISMO. 1.1 Su intención de "mejorar la situación de las clases trabajadoras, suprimir los abusos reales producidos por la economía liberal, y obtener una más justa distribución de los bienes terrenos. Fines, sin duda, totalmente legítimos..." (Pío XI, Divini Redemptoris, nº 15) 1.2 En el orden científico histórico se le debe reconocer el mérito de haber hecho resaltar la importancia del factor económico en el desarrollo de los acontecimientos históricos. 1.3 En el orden social, el haber despertado una fuerte conciencia de justicia social. 2. VALORACIÓN DE LAS DOCTRINAS MARXISTAS EN GENERAL. 2.1 Su originalidad es cada vez más discutida. 2.2 Sus aportaciones positivas a la ciencia económica. Casi nada, pues todo su estudio se reduce a una crítica negativa del orden económico liberal, en que estamos todos de acuerdo. No es un estudio de las leyes económicas esenciales a cualquier economía, ni un estudio de los sistemas socialistas. No es más que un estudio de la evolución del sistema capitalista liberal, a base de su teoría del "materialismo dialéctico", que sirve para pronosticar científicamente, el advenimiento de un socialismo comunista. 2.3 Sus teorías fundamentales y características -materialismo histórico, materialismo dialéctico, teoría del valor y de la plusvalía, teoría de la formación del capital- son falsas e inadmisibles. 2.4 Está lleno de errores. Niega la libertad humana, la espiritualidad e inmortalidad del alma, la existencia de Dios, el orden moral, establece el ateísmo atacando además, y por principio, todo germen de religión. 2.5 La praxis comunista o programa político es profundamente y esencialmente inmoral, fomenta el odio, es destructivo de todo lo valioso, sea lo que sea. No admite otro valor, no tiene otra norma de moralidad que lo que lleve a la realización del comunismo. 2.6 Su meta final, la sociedad comunista, es una pura utopía. "El comunismo de hoy... encierra en sí mismo una idea de aparente redención. Un pseudo ideal de justicia y de fraternidad en el trabajo, satura y toda su doctrina y toda su actividad con un cierto misticismo falso, que a las masas, halagadas por falaces
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promesas, comunica un ímpetu y un entusiasmo contagiosos..." (Pío XI, D. R. nº. 8). EN RESUMEN. "Un sistema lleno de errores y sofismas, contrarios a la razón y a la revelación divina; un sistema subversivo del orden social, porque destruye las bases fundamentales de este; un sistema desconocedor del verdadero origen, de la verdadera naturaleza y del verdadero fin del Estado, un sistema, finalmente que niega los derechos, la dignidad y la libertad de la persona humana". (ib. Nº. 14.) 3. VALORACION DE LAS DOCTRINAS MARXISTAS EN PARTICULAR. 3.1 El materialismo dialéctico. Es una síntesis o integración del materialismo de Feuerbach y de la dialéctica de Hegel. Este materialismo dialéctico resulta: 3.1.1 Gratuito, pues no da razón alguna de por que la materia ha de regirse por las leyes del pensamiento lógico. Un idealismo dialéctico resulta comprensible; pero un materialismo dialéctico no se comprende. 3.1.2 Contradictorio, si la esencia de la Historia humana es el proceso dialéctico, como afirma Marx, ¿Porqué a la síntesis comunista no le sigue otra nueva Antítesis? ¿Porqué el proceso dialéctico de la Historia se ha de detener en la meta final del comunismo? Si los acontecimientos humanos se desarrollan fatalmente según las leyes dialécticas o "leyes del desarrollo histórico" ¿Porqué el marxismo no deja de excitar a las masas a la praxis de su programa político, a la "revolución permanente"? 3.1.3 Opuesto a la tesis fundamental de la Iglesia Católica. "En esta doctrina, como es evidente, no queda lugar alguno para la idea de Dios, no existe diferencia entre el Espíritu y la materia, ni entre el cuerpo y el alma, no existe una vida del alma posterior a la muerte,... Despoja al hombre de su libertad..." (D.Y. nº. 9) 3.2 Materialismo histórico. Que la Historia humana sea la historia de la economía, en el sentido exclusivo que pretende Marx, es totalmente falso. El mismo Engels, concede que "la causalidad económica no es exclusiva, sino sólo decisiva". Hay otros factores más importantes que han influido en la marcha de los acontecimientos históricos. 3.2.1 La lucha de clases, expresión esta única causalidad histórica, está en contradicción con los hechos más importantes de la Historia humana. No la lucha entre dos clases económicas antagónicas, como afirma Marx, sino la lucha entre naciones o culturas, los descubrimientos geográficos y científicos, las ideologías filosóficas y religiosas, las pasiones humanas, han sido los factores que realmente han influido preponderantemente en el desarrollo de la Historia humana. Los grandes acontecimientos religiosos que tanto han influido en la Historia de la humanidad, como son el cristianismo, el islamismo, el protestantismo, etc., de ninguna manera se explica por factores económicos, ni de lucha de clases. Actualmente la ideología comunista, ejerce una mayor
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influencia en los acontecimientos mundiales, que una supuesta lucha de clases; lucha de clases, que si alguna existe, está fomentada por la idea comunista, y no al revés, y que hoy día se trata de aminorar y resolver en las legislaciones sociales. 3.2.2 Es falso que la naturaleza de las técnicas de producción, sea la causa única y principal de la vida económica y social. Al contrario, las técnicas de producción se deben al hombre, que las inventa, y a su circunstancia social y económica que hace posible el invento. Luego, no es causa sino efecto, aunque después mutuamente se influyan. 3.3 La teoría del valor-trabajo. Es falsa, y la argumentación de Marx carece de fundamento. En efecto, no es sólo el trabajo, incorporado en el producto, el elemento común que sirve de base al cambio entre diversas mercancías de naturaleza distinta, sino también fundamentalmente su utilidad para satisfacer necesidades humanas. Luego, admitiendo la mayor del argumento de Marx, hay que negarle la menor, que sea sólo el trabajo el elemento común; lo es también y mucho más su utilidad económica. El valor de cambio o económico de una mercancía es debido a tres factores, a saber: a) Utilidad Intrínseca. b) La oferta (rareza), y demanda (necesidad). c) El trabajo empleado en su producción. De estos tres factores, los dos primeros son primarios, el último, el trabajo, es secundario y depende de los otros dos; pues lo que no es útil o no se demanda, no se trabaja. Un producto se trabaja en la medida en que es útil y son de gran utilidad, aunque no cueste ningún trabajo, v.g. alumbramiento de aguas medicinales. Otros productos, aunque sean de poca utilidad y cuesten poco trabajo, pero si son raros o escasísimos, pueden valer mucho, v.g. agua potable en el desierto, que en otro sitio donde abundara no valdría nada. Finalmente hay productos que han costado mucho trabajo, pero que ya no se demandan o son poco útiles, pueden perder todo su valor económico. Por último hay que decir que parece que Marx no tiene en cuenta para determinar el valor de cambio de un producto nada más que el trabajo manual, y actual, como si el producto fuera fruto sólo del trabajo anual y actual exclusivamente, y no también y en su mayor parte del trabajo intelectual y del capital (herramientas, etc.), que es trabajo pretérito -intelectual y manualincorporado. 4. LA TEORIA DE LA PLUSVALIA. Actualmente en descrédito entre los mismos marxistas. Hablando de esta teoría y de la teoría del valor, dice un autor: "No se comprende como una idea tan alejada de la realidad ha podido germinar en el cerebro de un hombre que pretendía
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basar su doctrina sobre la observación". (Fallon). A lo que se puede añadir: "y lo que menos se comprende es como pudo convencer a otros muchos. Es falso que el trabajo del obrero manual produzca el sólo la plusvalía, o sea, la diferencia entre valor total del producto y el salario; y por consiguiente, es falso que la plusvalía se deba exclusivamente al obrero. En efecto, el obrero produce en seis horas su salario (lo que es estrictamente necesario para su sustento), es debido al concurso del capital y de la dirección. Por sí solo, necesitaría mucho más tiempo. Y entonces la plusvalía o diferencia que quedas, sería muy reducida, nula o negativa, como se ve p. ej. en quien trabajase cosiendo a mano y sin máquina; con solo ese trabajo manual no sacaría para comer. Finalmente, si la plusvalía (con la que se forma el capital según Marx) se debiese sólo al trabajo manual del obrero, los empresarios tendrían más interés en tener obreros manuales que máquinas, le producirían más según la teoría de Marx. 5. LA TEORIA DE LA CONCENTRACION DE CAPITALES. Esta teoría confunde la concentración de capitales en grandes empresas, en grandes complejos industriales, con la concentración de la propiedad de esos capitales. Lo primero es necesario para hacer frente a la gran industria moderna, y se realiza en forma de acciones u obligaciones que permiten la difusión de la propiedad entre muchos. Hay pues concentración de capitales, pero difusión de la piedad. Y a ello se tiende cada vez más. 6. LA LEY DE CUALITATIVA. LA PROLETARIZACIÓN CRECIENTE CUANTITATIVA Y

Es falsa y está en contradicción con los hechos. Si fuera verdadera esta ley, del empobrecimiento creciente del obrero, el trabajador del siglo XX, habría llegado al último extremo de la miseria, y su penuria sería mayor en los países más capitalistas. Pero ocurre todo lo contrario. El número de miserables ha disminuido en los países más capitalistas, y el nivel de vida ha aumentado considerablemente. Es un hecho que irá confirmándose cada vez más, debido al sentido de conciencia social que va penetrando en la mentalidad de todos, y a las leyes sociales que tienen cada vez mayor vigencia en todas partes. Más bien habría que anunciar la ley contraria a la de Marx en conformidad con los hechos. 7. EL FENOMENO DE LA ENAJENACION. 7.1 La enajenación económica, como fruto del régimen capitalista liberal, es cierta, aunque no como resultado del régimen capitalista o asalariado en sí mismo. El régimen capitalista o de asalariado es en sí mismo justo y no lleva a la enajenación o deshumanización a la que conduce el capitalismo liberal: "Quienes sostienen que el contrato de arriendo y de alquiler de trabajo es de por sí injusto, y que, por tanto, debe ser sustituido por el contrato de sociedad, afirman indudablemente una inexactitud y calumnian gravemente a nuestro predecesor, cuya encíclica no solo admite al asalariado, sino que incluso se detiene largamente a explicarlo según las normas de la justicia que han de regirlo". (Q: A. nº. 64).
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"para explicar mejor cómo el comunismo ha conseguido de las masas obreras la aceptación sin examen de sus errores, conviene recordar que estas masas obreras estaban ya preparadas para ello por el miserable abandono religioso y moral a que las había reducido en la teoría y en la práctica la economía liberal... Se recogen por tanto, los frutos amargos de errores denunciados tantas veces por nuestros predecesores y por Nos mismo." (Pío XI, Q. A. nº. 16). 7.2 La enajenación política: Es falso que la existencia de la autoridad del Estado sea causa de que el hombre pierda su libertad y quede deshumanizado o enajenado. Es falso y utópico pensar que en la Ciudad comunista se pueda conseguir la desaparición de la autoridad, y consiguientemente la liberación de la "enajenación política. 7.3 Enajenación religiosa. Falsísimo que la religión verdadera deshumanice u que sea el opio del pueblo. LIBERALISMO 1. DEFINICION. El liberalismo, llamado también individualismo, es una doctrina, que exaltando la bondad natural de la persona humana (del individuo), afirma en consecuencia la bondad de su conducta libre y autónoma, y establece por lo tanto el derecho a la libertad como el derecho más fundamental del hombre. El Liberalismo es, pues, una exaltación del "individuo" y una glorificación de la "libertad humana", cuyos límites ensancha más allá de lo debido; más aún, naturalmente, dada la bondad natural de la persona humana no le reconoce límite alguno. 2. FUNDAMENTO FILOSOFICO. Una concepción naturalista del hombre en sentido rousseaniano. Rousseau, en efecto, considera al hombre "bueno por naturaleza"; son las estructuras jurídicas y sociales las que matan en él el desarrollo espontaneo de sus sentimientos naturales, siempre buenos y orientados naturalmente al amor obsequioso de los demás. Aquí está, pues, la raíz de los conflictos humanos. Por consiguiente, la clave de solución de los mismos estará en "la vuelta a la naturaleza" (Rousseau), a la sencillez primitiva, libre de trabas jurídicas y sociales. Ahora bien, tanto más nos acercamos a ese estado primitivo y natural, cuanto más libres pongamos al hombre de trabas jurídicas y legales que desfiguran y estropean su conducta. 3. CONSECUENCIAS. A) La perfección del hombre está en la libertad (¡legal!), la conducta libre es la conducta naturalmente buena y perfecta. B) Como el hombre tiene derecho a su perfección, de ahí que "el derecho fundamental del hombre, es el derecho a la libertad" (¡legal, es decir, a que no se le someta a ninguna ley). 4. LIBERALISMO POLITICO.
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De estos principios se sigue en el orden político: 4.1 La ordenación social no puede hacerse de una forma heterónima (por ley impuesta por una autoridad superior), sino autónoma, es decir, por "la voluntad de todos", que naturalmente encontrará el mejor modo de armonizar socialmente las libertades de cada uno de los individuos. 4.2 Esta "voluntad general" es la soberanía del pueblo o democracia, única forma de gobierno compatible con el derecho fundamental del hombre a su libertad. Esta voluntad general se manifiesta por el llamado "sufragio universal". El Estado democrático es el pueblo mismo, la "voluntad de todos" que directamente se gobierna a sí mismo. "Cualquier otra forma de gobierno, no serían los hombres mismos, sino instituciones jurídicas -como partidos, cooperaciones, clases- que le crecen al pueblo como excrecencias artificiales, quitándole su libertad". (Hirschberger, p. 382). 4.3 El ordenamiento social conseguido por la ley democrática(ordenamiento jurídico) pretende la armonía social, es decir, que cada uno pueda ejercer su derecho a la libertad sin perjuicio de la libertad de los demás. Para ello cada uno cede libremente (autónomamente) de su parte, de su libertad. El derecho a la libertad queda así limitado, materialmente por el derecho de los demás, formalmente por autolimitación (autonomía), y por consiguiente sin merma de la propia dignidad. El derecho natural a la libertad así limitado es el derecho positivo. La Ley es una autolimitación libre de la propia libertad, compatible con la dignidad humana, que sólo puede conseguirse en un régimen democrático, en el sentido de Rousseau. 4.4 El fin del Estado es, por consiguiente, salvaguardar las libertades individuales, restringiendo legalmente el "mínimum" posible de libertades, o sea, concediendo las máximas posibles, y asegurando la paz pública, es decir, vigilando para que nadie impida a los demás el ejercicio de su libertad individual, que cada uno haga lo que quiera con tal que no moleste al vecino. 4.5 Si este es el fin del Estado, el Estado no tiene porque reconocer oficialmente una religión (laicismo de Estado), ni concordar con la Iglesia (Separación de la Iglesia y el Estado). 5. LIBERALISMO ECONOMICO. Admite un orden económico regido por leyes fijas igual a lo que sucede en el orden físico de la naturaleza. En efecto, el hombre es una naturaleza material, que se mueve principalmente por intereses económicos. En esta actividad del "Homo Oeconomicus" se pueden reconocer las siguientes leyes: 5.1 El "Homo Oeconomicus" se rige en su actividad por la ley del máximo beneficio y del mínimo esfuerzo, es decir, desea la plena satisfacción de sus apetencias materiales (económicas) a cambio del menor esfuerzo. 5.2 La prosecución del interés particular redunda en beneficio del interés general, con la condición de que se garantice en igualdad de condiciones la libre concurrencia de todos y cada uno en el orden económico.
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5.3 Por consiguiente, que se de: 5.3.1 Libertad de empresa. Es decir, la libertad de organización, libertad de condiciones en el contrato de trabajo: que tanto el patrono como el obrero pacten libremente como quieran, tanto el salario, como la duración de la jornada. Nada de salario mínimo, ni de duración de 8 horas de trabajo, ni de reglamentación del trabajo. Todo es lícito con tal de que se haga libremente. 5.3.2 Libertad de producción. cada empresario es libre para determinar la cantidad, la calidad, y la forma de la producción. 5.3.3 libertad de comercio. Interior y exterior sin trabas aduaneras. El comercio debe regularse por la ley de la libre concurrencia, por la ley de la oferta y la demanda. 5.3.4 Libertad de consumo. Cada uno puede usar y abusar libremente, como quiera de los bienes que posee. 5.3.5 Libertad de apropiación o derecho ilimitado de propiedad. 6. LA LIBERTAD CURA LOS ABUSOS DE LA LIBERTAD. Es el gran axioma de la economía liberal: la economía, dicen, es como la lanza de Aquiles, que ella misma cura las heridas que hace. 7. EL ESTADO NO DEBE INTERVENIR EN LA ECONOMIA. Su acción debe ser solamente, vigilar el ejercicio de la plena libertad individual en armonía con las libertades de los demás: que se den para todos la misma igualdad de condiciones, y que nadie impida el derecho de os demás, y que e cumplan los contratos libremente estipulados. El Estado no debe intervenir positivamente en la vida económica y social. La defensa de la moralidad y la protección del débil no corresponde al Estado, a no ser que se viole la libertad individual de los demás. Es el "Estado gendarme". Su función se limita al famoso dicho: "laissez faire, laissez passar". 8. Se deben suprimir las Asociaciones profesionales (sindicatos) porque restringen el pleno ejercicio de la libertad individual. El Estado debe por consiguiente prohibirse. Esto explica que al advenimiento del Liberalismo desaparecieran los antiguos gremios medievales, que habían agrupado en igualdad cristiana (cofradías) a los artesanos de un mismo oficio. De ellos dice León XIII: "los gremios de artesanos reportaron durante mucho tiempo grandes beneficios a nuestros antepasados" (R. N. n. 34). La revolución francesa decretó su supresión, en 1789. "Destruidos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, y no hubiéndoseles dado en su lugar defensa ninguna por haberse apartado las instituciones y leyes públicas de la religión de nuestros padres, poco a poco ha sucedido hallarse los obreros entregados, solos e indefensos, por la condición de los tiempos, a la inhumanidad
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de esos amos y al desenfrenado apetito de los competidores". (León XIII, RN/ n. 2) CRITICA DEL LIBERALISMO 1. SUS FRUTOS. 1.1 En el orden económico, gran incremento industrial y económico, formación de la gran industria. En el orden social, ha sido una de las causas principales del "problema social". "Para explicar mejor como el comunismo ha conseguido de las masas obreras la aceptación, sin examen de sus errores, conviene recordar que estas masas obreras estaban preparadas para ello por el miserable abandono religioso y moral a que las había reducido en la teoría, y en la práctica, la economía liberal". (Pío XI. DR. n. 16). Todos los males que con razón denuncia mal en su obra "El Capital", que es la mejor crítica que se ha hecho del Capitalismo liberal, esencialmente abusivo e inhumano. 2. FUNDAMENTO FILOSOFICO. 2.1 Es falsa y utópica su concepción naturalista del hombre, su exaltación de su bondad natural, habida cuenta de su realidad existencial después del pecado original. 2.2 Es falso que la perfección humana -la norma de la moralidad- esté en la libertad de toda ley moral. Este es el gran error fundamental del liberalismo, confundir la libertad física o el libre albedrío, con la libertad moral. El hombre es físicamente libre, pero no lo es, ni lo puede ser moralmente. (Loen XIII, Libertas, nº 3 - 6). 2.3 Es falso y pernicioso afirmar que el derecho a la libertad (moral o legal) sea un derecho del hombre y el más fundamental. El hombre que es esencialmente libre con libertad física, es esencialmente súbdito, siervo de Dios. "No hay afirmación más absurda y peligrosa que esta: que el hombre, por ser naturalmente libre, debe vivir desligado de toda ley" (Libertas, nº. 6). "Es necesario a todas las naturalezas y pertenece a la perfección propia de cada una de ellas ... que el ser inferior se someta y obedezca al Ser que le es superior" (ib. nº. 12). " Es totalmente contrario a la naturaleza, la pretensión de que no existe vínculo alguno entre el hombre, o el Estado, y Dios creador, y por lo mismo Legislador Supremo y Universal" (ib.). 3. LIBERALISMO ECONOMICO. 3.1 Lo acertado. 3.1.1 Que el orden económico tiene sus leyes, aunque no tan absolutas como piensa el liberalismo, sino condicionadas a muy diversas circunstancias. 3.1.2 Que cierta libertad, tanto individual, como colectiva, es absolutamente necesaria para estimular la iniciativa, el esfuerzo, el rendimiento y la justa competencia. Pero todas estas libertades están limitadas por la ley natural, lo
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mismo que cualquier otra libertad de las que propugna el liberalismo. "La libre concurrencia ... dentro de ciertos límites es justa e indudablemente beneficiosa..." (Pío XI, Q. A. nº. 88). 3.2 Lo no acertado. 3.2.1 No es cierto que el móvil principal del hombre sea siempre el interés económico. 3.2.2 No es exacto que el bien común o el interés general sea el resultado de los intereses particulares. Muchas veces el bien común pide el sacrificio inmediato del bien particular. 3.2.3 no es correcto que la libre concurrencia por sí sola produzca siempre el bien económico y remedie los males que produzca. La prueba histórica la tenemos en los terribles males producidos por las competencias y monopolios del régimen liberal. "Ultimas consecuencias del espíritu "individualista" en economía, son esas que vosotros no solo estáis viendo, sino también padeciendo: la libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda, se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz". (Pío XI, Q. A. nº. 109). 3.2.4 Es falsa y funesta la absoluta libertad de empresa, y de contratación del trabajo. El trabajo no es una mercancía, que se compra según la ley de la oferta y la demanda. El salario no puede determinarse "libremente", sino que hay que tener en cuenta ante todo la ley natural. "Pase, pues, que obrero y patrono estén libremente de acuerdo sobre lo mismo y concretamente sobre la cuantía del salario; queda sin embargo, latente siempre algo de justicia natural superior y anterior a la libre voluntad de las partes contratantes..." (León XIII, RN, nº. 32). 3.2.5 Es falso que la intervención del Estado en el orden económico sea puramente negativa -"laissiez passer"- . El Estado no es sólo tutor, sino promotor del bien común, y según esto puede y debe subsidiáriamente intervenir en el orden económico. (M.M. nº. 51-58). "Tampoco del recto orden económico puede dejarse a la libre concurrencia de las fuerzas. Pues de este principio, como de una fuente envenenada, han manado todos los errores de la economía "individualista", que suprimiendo, por olvido o por la ignorancia, el carácter social y moral de la economía; estimó que esta debía ser considerada y tratada como totalmente independiente de la autoridad del Estado, ya que tenía su principio regulador en el mercado o libre concurrencia de los competidores, y por el cual podría regirse mucho mejor que por la intervención de cualquier entendimiento creado" (Pío XI Q. A. nº. 88). DOCTRINA SOCIAL CATOLICA 1. El hombre ha sido creado para la gloria de Dios, formal y objetiva. 2. Los bienes materiales han sido creados para que le ayuden al fin para que ha sido criado.
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3. El hombre tiene el derecho natural primario al uso de los bienes materiales para satisfacer sus necesidades materiales y así cumplir su último fin intrínseco, la glorificación de Dios. 4. Los bienes materiales son por su naturaleza comunes (comunismo negativo). Nada de nadie, todo de todos. Ni propiedad privada ni colectiva. 5. La propiedad privada es necesaria para el uso pacífico y racional de los bienes materiales, y como estímulo al trabajo. De aquí que el hombre tenga derecho natural secundario a la propiedad privada de los bienes: derecho a ser propietario. 6. Es necesario un ordenamiento jurídico de la sociedad que haga posible la realización de ese derecho en los particulares, es decir, la difusión de la propiedad privada. ¡Todos propietarios!. 7. El derecho a la propiedad privada es un derecho limitado intrínseca y extrínsecamente. 8. La propiedad privada no quita la radical destinación de los bienes materiales en provecho de todo el género humano. El derecho de propiedad tiene, pues, una función social. 9. No es lícito el abuso o uso irracional de los bienes propios. "Los bienes superfluos" hay obligación por ley natural de utilizarlos en provecho de otros ya sea por medio de la beneficencia, la liberalidad o magnificencia. 10. El régimen de asalariado no es en sí mismo injusto. Sería un error querer sustituirle sistemáticamente por un régimen de sociedad. El contrato de trabajo podría concebirse como un "contrato de sociedad deficitario". 11. El régimen capitalista, en el cual los hombres contribuyen a la vida económica, unos con el capital y otros con el trabajo, no es en sí mismo condenable. El Capitalismo que hay que rechazar, es el Capitalismo liberal, fruto natural de la libre concurrencia sin norma ni ley. 12. El salario vital, que comprende la subsistencia del trabajador y de su familia, el seguro de accidente, enfermedad, vejez y paro, se le debe a todo obrero por justicia social. 13. el obrero tiene derecho aun salario, proporcional a los rendimientos de la empresa. La participación en el rendimiento de la empresa puede efectuarse de diversas maneras: participación en los beneficios, salario proporcional, acciones de trabajo, etc. Esta participaciones de justicia normativa. 14. El salario legal muchas veces no podrá alcanzar el nivel del salario vital. Este "déficit2 lo tiene que suplir la Empresa, si puede, por justicia conmutativa, o la sociedad, por justicia social. 15. Estrictamente no se da un derecho verdadero del obrero a la cogestión; pero esto no impide la oportunidad de una cogestión libre y espontáneamente pactada.
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16. El Estado tiene el derecho y el deber de intervenir de una manera subsidiaria en todo el orden económico, cuando lo exija el bien común. 17. La "nacionalización" o apropiación por el Estado, de ciertos bienes es lícita cuando realmente aparezca como exigida por el bien común.

Granada, Mayo de 1964. A. M. D. G.

DOCTRINA SOCIAL CATOLICA Art. 1. EXISTENCIA DEL DERECHO A LA PROPIEDAD PRIVADA. TESIS 1. El derecho a la propiedad privada de los bienes materiales, es un derecho natural secundario. (RN 33, 11; MM19; PT 21; GS 69). El derecho es un concepto múltiple; por lo mismo no se puede incluir en una sola definición. El Derecho puede ser subjetivo, objetivo y preceptivo. Los tres se relaciona entre sí. (II II 57 1 ad 1). Derecho subjetivo (o activo). Es la facultad moral de alguien sobre algo suyo. Es lo mismo que Dominio. Facultad moral : No meramente física, sino estimativa, es decir, reconocida por la razón y aceptada por todos de tal modo que impone la obligación de que el efecto, que connota, no de impida y se le deje producir. La facultad o poder físico puede estar donde no hay derecho, v. g. El ladrón para robar tiene poder físico, pero no capacidad o poder moral; y al revés, donde no hay poder físico puede haber derecho o capacidad moral, v. g. En el niño o enfermo, respecto a su alimento. Algo suyo : Algo especialmente conexo y ordenado a alguien con exclusión o preferencia a los demás. "Dicitur esse sum alicuius, quod ad ipsum ordinatur" (I 21 1 ad 3). Ese algo puede ser una "acción" con "alguien" o un "cosa". Y la conexión que relaciona ese "algo" con "alguien" y fundamenta la denominación de suyo, de él, puede ser una conexión física, como entre el hombre y sus miembros o su ciencia, o una conexión moral, es decir, estimativa, apreciada así por los hombres, como entre el hombre y sus bienes externos. Causas o títulos del derecho : son las causas que producen o determinan esa conexión u ordenación de algo con respecto a alguien. Cuando ese "algo" son las acciones de otro, entonces tenemos el Dominio o Derecho de jurisdicción, que es el derecho de disponer y regir las acciones de los ciudadanos en beneficio de ellos. Cuando ese "algo" son las cosas externas, entonces tenemos el Dominio o Derecho de propiedad, que es el derecho de disponer de una cosa en provecho propio. Derecho Objetivo (o pasivo). Es lo justo, lo debido, lo suyo de otro: ya sea una cosa, ya sea una acción. El Derecho objetivo es el objeto propio y directo de la
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Justicia, que manda "dar a cada uno lo suyo". También es el objeto del Derecho subjetivo. De esta manera el Derecho subjetivo, el Derecho objetivo y la justicia quedan relacionados entre sí; son totalmente correlativos. Derecho preceptivo o Normativo. Es la Ley, que es causa del Derecho. Tanto el Derecho (subjetivo), como el deber u obligación son efecto de una ley. Esta ley, que causa del derecho, se denomina por analogía "Derecho", pero se añade "derecho preceptivo o normativo" para distinguirlo de los otros derechos. La Ley o derecho preceptivo, no es propiamente derecho, sino causa del derecho, tanto del derecho subjetivo, como del derecho objetivo, al establecer en este último caso, el fundamento de relación, que constituye al "algo", suyo de alguien, una vez puesta condición de fundar o título de ese derecho. Los modernos, sin embargo, utilizan la palabra derecho para significar, con preferencia a los otros significados, a la ley o conjunto de leyes, que forman el derecho perceptivo o normativo, siendo así que el derecho subjetivo es el principal analogado. Con el agravante además, por influjo del positivismo jurídico, de significar el derecho preceptivo positivo. Y así definen en general el derecho: "El conjunto de leyes escritas, sancionadas por el Estado". Llamando "derecho objetivo" a esas leyes en cuanto son normas coercitivas u obligatorias. La Ley puede ser divina y humana, natural o positiva, civil o eclesiástica; de ahí que se hable de Derecho Divino, Derecho Natural, Derecho Positivo, Derecho Civil, Derecho Eclesiástico, ect. El conjunto de leyes que regulan las relaciones de las personas privadas entre sí se denomina Derecho privado; las que regulan sus relaciones con la sociedad, Derecho público. También se da el nombre de Derecho, a las ciencias que estudian las leyes, y a los libros que las contiene, Códigos: Código civil, Código penal, Código canónico, etc. Derecho natural. Es el que se funda en la misma naturaleza del hombre y tiene su origen en la ley natural. "El hombre tiene por sí mismo derechos y deberes, que dimana inmediatamente y al mismo tiempo de su propia naturaleza. Estos derechos y deberes son, por los tanto, universales e inviolables y no pueden renunciarse por ningún concepto". (PT. 9). 2Los derechos naturales, que hasta aquí hemos recordado, están unidos en el hombre, que los posee con otros tantos deberes; unos y otros tienen en la ley natural, que los confiere o los impone, su origen, mantenimiento y vigor indestructible" (ib. 28). "Cualquier derecho fundamental del hombre deriva su fuerza moral obligatoria de la ley natural, que lo confiere e impone el correlativo deber". (PT 30). Derecho natural primario y secundario. El derecho natural es primario, si se refiere a algo necesario para la recta observancia del orden moral y cumplimiento de los fines del hombre. Es secundario, si se refiere a algo no necesario, pero tan conveniente para la recta observancia del orden moral, que tenida en cuenta la
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dignidad de la persona humana y su condición histórica, se puede considerar como necesario de suerte que en todas las gentes se ha introducido tal derecho por la costumbre. Por esta razón, los juristas escolásticos lo denominaron Derecho de gentes. El derecho de gentes es un derecho positivo, pero muy próximo al derecho natural. Derecho de propiedad. Es la facultad moral de dar, disfrutar y disponer de una cosa en provecho propio, con exclusión de o demás. Decimos en provecho propio, porque se puede disponer de bienes materiales y no ser verdadero propietario, si no se dispone de ellos en provecho propio, como sucede al tutor, procurador o administrador de los bienes de su pupilo o administrado, que es el verdadero dueño. El Código Civil español, define así la propiedad privada: "Es el derecho de gozar y disponer de una cosa sin más limitaciones que las establecidas en las leyes". (art. 348). Alfonso el Sabio: "Poder que ome ha en su cosa, de facer della e en ella lo que quisier, segund Dios e segund fuero" (Partida IV tit. 28 ley 1) El Dominio o Derecho de propiedad puede ser: 1. Perfecto e imperfecto. 2. In re y ad re. Dominio pleno o perfecto. Es el derecho que se extiende al uso de toda la cosa, o sea, el derecho de disponer de la cosa y de sus frutos. Dominio imperfecto. Es el derecho de disponer, o solo de la substancia de la cosa, pudiendo venderla, donarla, destruirla (dominio radical, directo, nula propiedad); o solo de sus frutos (dominio útil, indirecto, usufructo) El dueño o propietario es sólo quien tiene el dominio directo o radical de la cosa, no el mero usufructuario. Dominio in re. Es el derecho de propiedad sobre algo, que ya se posee. Es un derecho real. Dominio ad rem. Es el derecho no sobre una cosa, sino sobre una persona (deudor), que da poder y acción para obligarla a procurar al titular (acreedor) una cosa, un hecho, una abstención, v. g. La casa que ya he pagado, el trabajo que aun no ha sido efectuado, la reparación de un daño. Es un derecho personal, pues no se dirige a una cosa (res), sino a una persona, mejor a la acción de una persona. 1. BIENES MATERIALES. 1.1 Los bienes materiales han sido creados por Dios para el hombre "y para que le ayuden al fin para el que ha sido creado", no sólo lo estrictamente necesario a su vida y a la de los suyos, sino también en lo conveniente para llevar una vida digna de la persona humana.
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1.2 Los bienes materiales en este sentido si son bienes comunes: "Dios los ha destinado para el uso de todos los hombres y de todos los pueblos" (G S 69). No son, pues, propiedad de nadie. Todo de todos; nada de nadie. Ni propiedad privada ni colectiva. Comunismo negativo (R N 6). 1.3 Todo hombre tiene derecho natural primario al uso de los bienes de la tierra. No solo el derecho al uso, sino también al deber de utilitarios de algún modo para cumplir los fines de la persona humana. (R N 16; Pío XII La solemnita 12 DS p. 956; PT 29) 1.4 Los bienes materiales dispuestos y adaptados para que puedan ser inmediatamente utilizados por el hombre, se denominan bienes económicos. Entre los bienes económicos, además de los bienes materiales, se encuentra los servicios. Los servicios son actividades útiles para satisfacer alguna necesidad del hombre, v. g. Los servicios médicos, del maestro, del sacerdote, del artista, del taxista, de correos, etc. 1.5 Los bienes económicos materiales no se dan generalmente en la naturaleza ni en la abundancia, ni en la disposición apta para ser consumidos inmediatamente por el hombre. Por lo cual se impone la tarea de producirlos, o sea, de darles existencia, o de transformarlos para el consumo. Es lo que constituye el proceso de producción económica, que tiene diversas fases: extracción de materias primas, agrícola, industrial, comercial. 1.6 La producción económica se ordena al consumo. En producción y el consumo son simultáneos y correlativos. En materiales, producción y consumo, forman un proceso de tres cambiar - consumir. Producir para tener qué cambiar por lo que los servicios la los otros bienes fases: Producir quiero consumir.

1.7 En el proceso económico todo hombre es productor y consumidor. Consumidor generalmente de bienes y servicios producidos por otro, a cambio de productos (bienes o servicios) producidos por él. Para facilitar este intercambio se ha inventado, como instrumento de cambio la moneda. 1.8 El orden económico, es el conjunto organizado de actividades de los productores, ordenado a la elaboración de bienes y servicios, que los consumidores necesitan y adquieran generalmente mediante el cambio. ESTADO DE LA CUESTION. Supuesto el destino natural y primario de los bienes de este mundo para el uso de todos los hombres, y por consiguiente, el derecho natural y primario de todo hombre a usar de esos bienes (de "todos", aunque de una manera indeterminada), surge una doble pregunta ante el hecho de la propiedad privada de los bienes materiales. 1. ¿Pueden los particulares apropiarse privadamente de esos bienes, es decir, de manera que puedan excluir legítimamente a otros hombres del uso de esos bienes? Y si es un derecho, ¿es un derecho natural o positivo? 2. Supuesto que la división y la apropiación privada de los bienes de este mundo no sea un hecho abusivo, sino legítimo, un verdadera derecho, natural o positivo,
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¿será mejor, más justa y eficaz la organización del orden social económico en un régimen de propiedad privada o sin propiedad privada, suprimiendo esta y poniendo los bienes, al menos de producción, en manos del Estado? OPINIONES. 1. Liberalismo económico. Afirma que la propiedad privada, aun de los medios de producción, es un derecho del hombre; derecho absoluto, regido por ley de la libre concurrencia, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes (PP 26; MM 11). Es un derecho introducido por el hombre y sancionado por el Estado, según la óptica de J.J. Rousseau, en quién se inspira esta opinión. Veamos como lo imaginó J.J. rousseau. "El Primero, a quien habiendo cercado un terreno se le ocurrió decir, esto es mío, y encontró personas bastante simples para creérselo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuantos crímenes, guerras, muertes, miserias y horror habría ahorrado al género humano el que, arrancando las estacas y arrasando el foso, hubiera gritado a sus semejantes: guardaos de escuchar a este impostor, estáis perdidos, si olvidáis que los frutos son para todos y que la tierra no es de nadie". (Disc. sobre el origen de la des. entre los hombres. IT, 1). La aparición de la p. p. fue el término del Estado natural. La consecuencia fue la pérdida de la igualdad, la libertad , la paz, y el Estado de guerra de unos contra otros. Pero con el pretexto de remediar este estado de guerra los ricos engañaron a los pobres, proponiéndoles la formación de una sociedad, que garantizaría la justicia y la paz, y protegería a los débiles. "Unámonos para proteger e los débiles contra la opresión, contener a los ambiciosos y asegurar a cada uno la posesión de los que le pertenece". Así se preparó el pacto social del que salió la sociedad civil y quedó sancionada la p. p. como un derecho positivo del hombre, sin más límite que el de la libertad de los otros a concurrir a ese reparto. Pero el contrato social, en lugar de remediar los males, lo que hizo fue agravarlos, poniendo nuevas trabas al débil y dando nuevas fuerzas al rico. La sociedad y las leyes, nos dice Rousseau, "destruyeron la libertad natural, sin esperanza de recuperarla; fijaron para siempre la ley de propiedad y desigualdad, hicieron derecho irrevocable de una torcida usurpación, y para beneficios de algunos ambiciosos, sujetaron a todo el género humano en lo sucesivo al trabajo, a la servidumbre y a la miseria" (ib). Con esto se consolidó y progreso la desigualdad entre los hombres. "La constitución de la ley y del derecho de propiedad fue su primer término, la institución de la magistratura, el segundo, y el tercero y último, el cambio del poder legítimo en poder arbitrario. De manera que la condición de rico o pobre fue autorizada por la primera época; la del poderoso o débil, por la segunda; y por la tercera, la de señor y esclavo, que es el último grado de la desigualdad y el término a la que llevan las demás, hasta que nuevas revoluciones disuelven de repente el gobierno o lo aproxima a la institución legítima" (ib). 2. El socialismo. Frente al capitalismo liberal , fruto del liberalismo económico (Q A 107), se presenta el socialismo, como un movimiento liberador de los obreros y oprimidos y de todos los económicamente débiles.
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La tesis fundamental del Socialismo es la negación de la propiedad privada, no solo como un derecho natural (para el socialismo no tiene sentido hablar de derecho natural), sino como un derecho positivo que pueda justificarse por ninguna ley humana. Inspirándose en J.J. Rousseau, afirma la igualdad de todos los hombres, admitiendo como el filósofo ginebrino que la causa de la injusta desigualdad, existente entre los hombres, origen de tantas desgracias y miserias, ha sido y es la propiedad privada. Por consiguiente, la propiedad privada no puede ser nunca un derecho. "La propiedad privada es un robo", como dijo Proudhon. Para que desaparezca esta injusta desigualdad no queda otro remedio que eliminar su causa, que es la propiedad privada, al menos de los medios de producción. Estos medios de producción han de pasar a ser propiedad del Estado, del Municipio o de la Comunidad. El Socialismo niega, la propiedad privada, pero admite la propiedad colectiva (comunismo positivo, colectivismo). Así se consigue la igualdad de todos los ciudadanos: ¡todos proletarios! Sólo un único señor dueño de todos los bienes de producción, el Estado. El Estado tiene así en sus manos el poder político, el poder económico y el poder cultural. Entre los primeros socialistas hay que contar a Noel Baboeuf (1760-1797), Fourier (1772-1837), inspirador de las "Ciudades Socialistas", Roberto Owen (1771-1858), que intentó realizarlas con su dicípulo Esteban Cabet; Luís Blanc (1811-1882), fundador de la "Sociedades Cooperativas"; Pedro J. Proudhon (18091865), precursor del anarquismo, y de quién es la frase: "La propiedad es un robo". A mitad del siglo pasado, aparece Carlos Marx (1818-1863), que dio base científica al Socialismo primitivo con su obra "El Capital". Con él colaboró Engels (1820-1895), fundando el Socialismo científico o Marxismo. Entre los fundadores, con Marx, del movimiento socialista alemán se encuentra Fernando Lassalle (1825-1864), uno de los principales teorizantes del Socialismo de Estado. 3. La Doctrina Social Católica. (DSC). Afirma que la propiedad privada de los bienes materiales, aun los de producción, es un derecho natural, no primario, sino secundario. La propiedad privada o división de los bienes materiales, no sólo es lícita, sino también necesaria para la vida social, dado el modo de ser del hombre histórico. Pero es un derecho limitado y con un carácter no solo individual, sino social. "Quien disfruta de tal derecho debe necesariamente ejercitarlo para beneficio propio y utilidad de los demás" (MM 19). El derecho a la propiedad privada, tal como lo entiende DSC, no se opone al destino común de los bienes de la tierra, sino que se subordina a él; obliga al propietario a la comunicación de sus bienes con el prójimo necesitado. "Sean las que sean las formas de la propiedad... jamás debe perderse de vista el destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores, que legítimamente posee, como exclusivamente suyas, sino también comunes". (GS 69). La DSC, lo mismo que enseña que para la solución eficaz se la cuestión social "es necesario poner como fundamento principal la defensa inviolable de la propiedad
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privada (RN 11); de la misma manera afirma que, si el derecho de propiedad privada es un derecho natural, corresponde a todo hombre ser propietario; derecho que es necesario hacer efectivo. He aquí otro de los puntos característicos de la DSC. frente al socialismo y al liberalismo, la difusión de la propiedad privada; ¡todos propietarios! (RN 33; MM 115; Pío XII Com Semper 26 42, 1942 DP 848; Soyez les bienvenus 12 1949 DS 1085; La vostra gradita presenza 11 1943 DS 973; Oggi 25-31 1944 DS ). Por último afirma que el Estado puede y debe intervenir para regular el derecho a la p. p. pero no para abolirlo . Este intervencionismo del Estado equidistante entre el liberalismo y el socialismo, es también característico de la DSC. (RN 6 33; QA 25 44 49 88 119; MM 55 137 150; PT 63; GS 65; Pío XII Oggi 22s DS 98) Esta doctrina social la ha enseñado la Iglesia siempre y ha condenado desde antiguo las doctrinas contrarias a la propiedad privada. En el siglo III condena a los "Apostólicos" y más tarde a los pelagianos, anatemizados sobre todo por San Agustín (II II 66 2). Luego en el siglo XIII condena las teorías de la "revolución social" de los valdenses, albigenses y otros herejes (DZ 427); más tarde las de Wiclef y Huss (DZ 575-7, 595-6); y en el siglo XIX al socialismo y al comunismo (Pío IX Qui pluribus 9 nov. 1846). Estas condenaciones son retiradas después por los Pontífices siguientes hasta nuestros días (QAM 10; RN 4; QA 45; DR 58; MM 30; PT 21; GS 71; La solennita 10) No se piense, como alguien ha podido pensar, que la Iglesia ha ido en esta materia a la zaga del Socialismo y comunismo. Nada de eso. Basta recordar la doctrina de los S.S. P.P. y de los teólogos medievales, en particular, Sto. Tomás de Aquino, cuya doctrina de la II II 66 es la que vamos a recoger en nuestra argumentación. Tan actual resulta. La Iglesia no ha ido a la zaga. Ha ido respondiendo según las circunstancias y los tiempos a los ataques de que ha sido objeto la propiedad privada, por exceso o por defecto, de parte del socialismo o del Capitalismo liberal; y en sus grandes encíclicas sociales ha repetido urgido y explicado los principios fundamentales de la DSC para resolver el problema más grave de nuestros tiempos, cuya solución no encontraremos en ninguna otra parte. Pero ni antes "los católicos liberales" ni ahora "los cristianos por el socialismo" gustan de oír, al menos en el sentido auténtico en que la Iglesia la propone con su Magisterio autorizado PRUEBA. Poseer privadamente bienes materiales como suyos es un derecho natural; si poseer privadamente bienes materiales como suyos se deriva de exigencias de la misma naturaleza humana. Es así que se deriva de exigencias de la misma naturaleza humana. Luego es un derecho natural. Menor: Poseer privadamente bienes materiales como suyos se deriva, en efecto: 1. Del derecho natural que tiene el hombre a poseer el fruto de su trabajo. Nadie niega que el hombre tenga derecho a poseer el fruto de su trabajo, ni los mismo socialistas. Precisamente en el despojo que de él sufre el obrero por parte del capital, funda el marxismo sus ataques contra este. Además es evidente.
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Después de haber yo cultivado un terreno, abandonado de todos y no ocupado por nadie, el cual sin mi trabajo hubiera seguido estéril y con mis sudores y trabajos produce frutos ¿no tengo derecho a decir que son míos y a disfrutar de ellos con exclusión de los demás? ¿Con qué derecho puede venir otro cualquiera a llevarse esos frutos? ¿No hay una relación especial de pertenencia de esos frutos a mí, que me da derecho a decir que son míos, a tratarlos como míos? (Cfr. Balmes, fil. elem. Etica c. 23 n. 186) Por eso se considera el trabajo como uno de los títulos fundamentales del derecho de propiedad. Y si el fruto de mi trabajo es "mío", también lo será aquello por lo que haya cambiado o transformado ese fruto de mi trabajo (RN 3, 4). 2. Del derecho y del deber natural que tiene el hombre a proveer a las necesidades suyas y de su familia de un modo sosegado y tranquilo, como corresponde y exige la dignidad de la persona humana. "al estar el hombre dotado de razón, debe tener la facultad no solo de usar, como los demás animales, sino de poseer de modo estable y exclusivo los bienes materiales, que él prevé va a necesitar; pues la única manera de vivir tranquilo y sosegado y no con la zozobra de sí, los tendrá o no los tendrá y en la cantidad suficiente en el momento en que los vaya a necesitar (RN 5). 3. De la necesidad de un estímulo suficiente para el trabajo. En toda operación humana necesaria para la vida del individuo o de la especia, Dios ha puesto un estímulo o aliciente adecuado. Ahora bien, el trabajo es una operación necesaria y muy necesaria para la vida, que no tiene en sí misma ningún aliciente ni estímulo, sino todo lo contrario. El hombre rehuye instintivamente el trabajo siendo así que "debe ganarse el pan con el sudor de su frente". Es un deber de primera necesidad, un deber duro y costoso. Pues si el trabajo no tiene en sí ningún aliciente ni estímulo, lo ha de tener fuera de sí. Y ese estímulo, absolutamente necesario, no puede ser otro que la esperanza de conseguir con el trabajo un bienestar material, que le compense el cansancio y la fatiga.; un bienestar seguro, que le impulse y estimule al trabajo productivo. Pero ese bienestar no se asegura sino con la propiedad privada de esos bienes, que excluya a cualquier otro del uso de esos bienes. Si no, ¿en qué estaría el estímulo? 4. De la necesidad de asegurar a la persona humana una auténtica libertad. Sin propiedad privada no hay auténtica libertad. Sólo nos sentimos y somos libres en nuestra propia casa, con nuestras cosas en la medida en que somos independientes y disponemos de medios para nuestro sustento y demás necesidades. De lo que no es nuestro, por más que nos lo dejen nuestros padres o amigos, no disponemos con libertad, no nos sentimos libres. Nadie se siente libre en casa ajena. Libertad es independencia. Quien no tiene propiedad privada, no tiene independencia económica; y quien no tiene independencia económica, no tiene independencia. Cuando se le coge a uno por el estómago, se acabó la independencia y la libertad. (MM 109; GS 7i; Oggi 21)

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Aunque la propiedad privada sea conforme con la naturaleza humana y exigida por él, y por lo mismo sea lícita y de derecho natural la división y apropiación privada de bienes materiales; surgen sin embargo la pregunta : dad la circunstancia actual del hombre histórico ¿es posible pensar en un régimen económico más justo, más eficaz y productivo, suprimiendo la propiedad privada y poniendo los medios de producción en manos del Estado, o no? OPINIONES. 1. El socialismo. Ya sabemos lo que responde, que sí y que es urgente hacer la reforma de las estructuras sociales y económicas, a base de suprimir la propiedad privada de los medios de producción, poniéndolos en manos del Estado. El principal argumento que tiene a su favor es la gran injusticia que vive la sociedad actual, resultado del régimen capitalista de propiedad privada. Si queremos remediar esa injusticia es necesario organizar el orden económico y social suprimiendo la propiedad privada. 2. La Doctrina Social Católica. Con Sto. Tomás a la cabeza nos dice que no; que no se puede construir un orden social económico, digno del hombre, donde se salvaguarde su libertad y se estimule eficazmente el progreso y la economía y al mismo tiempo la justicia social, sin la propiedad privada de los medios de producción; propiedad que debe llegar a todos los ciudadanos y debe ser debidamente controlada por el Estado. La propiedad privada de los bienes materiales es un medio necesario, moralmente necesario, para conseguir un orden social económico, progresivo, digno del hombre justo y eficaz, habida cuenta de la realidad del hombre concreto y existencial. Por eso el derecho de propiedad es un derecho natural no primario, sino secundario. PRUEBA. Sto. Tomás la expone así: "ES lícito que el hombre posea cosas propias; y es también necesario a la vida humana. Y esto por tres motivos (que se hacen evidentes, supuesta la condición existencial de la naturaleza humana, viciada por el pecado y movida por sus pasiones y egoísmos): Primero. Porque cada uno es más solícito y eficaz en la gestión de aquello que con exclusividad le pertenece, que en lo que es común a todos o a muchos, pues cada cual, rehuyendo el trabajo, deja a otro él cuide de lo que es común, como sucede cuando los servidores son muchos. Segundo. Porque se administra más ordenadamente las cosas, cuando a cada uno incumbe el cuidado de sus propios intereses, mientras que reinaría la confusión, todos cuidaran de todo indistintamente. Tercero. Porque el estado de pase se conserva mejor entre los hombres, si cada uno tiene lo suyo, por lo cual vemos que entre los que poseen cosas en común y pro indiviso surgen más frecuentemente litigios y discusiones. (II II 66 2)

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Estas razones, tan evidentes y de tan universal experiencia, las leemos ya en Aristóteles (Política lib. II c. 2) de quien las tomó Sto. Tomás. Podemos exprearlas en el siguiente silogismo. De Derecho natural secundario (preceptivo) es todo aquello que sea necesario al hombre, considerado no en abstracto, sino en concreto, en su condición existencial histórica. Es así que el régimen de propiedad privada de los bienes de producción es necesario al hombre para tener un orden económico eficaz, ordenado, pacífico y conforme con la dignidad de la persona humana, si consideramos al hombre que lo ha de realizar, no en abstracto, sino en concreto, en su condición existencial histórica. Luego el derecho de propiedad privada es un derecho natural secundario (preceptivo). Este derecho natural secundario se le llama también, como hemos dicho, Derecho de gentes, y lo es en efecto, porque "la totalidad del género humano, no haciendo caso de las opiniones contrarias de unos pocos, y estudiando diligentemente la naturaleza, en la misma ley natural halló el fundamento de la división de bienes, y consagró con el uso de todos los siglos las posesiones privadas, como sumamente conformes con la naturaleza humana y con la paz y la tranquilidad en la convivencia social" (RN 8,11; PT 21; GS 71; MM 108-109). OBJECION. Un orden económico más eficaz, más ordenado y sobre todo más justo, se consigue mejor en un régimen socialista, en el que la propiedad privada se suprime y se pone en manos del Estado los medios de producción, las finanzas, la gran industria, los transportes, etc. Por consiguiente, no se puede afirmar que el régimen de propiedad privada sea de derecho natural, aunque secundario. Un régimen, como es el régimen capitalista, origen de tantas injusticias, no puede ser de derecho natural. El antecedente es claro. Primero (a priori), porque en un régimen socialista el Estado es dueño de los resortes del poder político, económico, y cultural, tiene todo el poder; por consiguiente puede con más eficacia que los particulares ordenar e influir en la economía haciéndola más rentable, ordenada, y desde luego, más justa. Más justa, porque al suprimir la propiedad privada, todos somos económicamente iguales, ninguno hay más poderoso que otro; esta igualdad es la base de la justicia social. Segundo (a posteriori), porque la inoperancia del régimen de propiedad privada y del mercado libre, en orden a una mayor justicia social, está a la vista y lo corrobora una larga experiencia de los países capitalistas. Aunque el capital sea más eficaz y rentable, pero no más justo, ni mucho menos. En todo caso, ¿Qué importa que la economía sea más eficaz y rentable para unos pocos, si es de miseria o poco rentable para los demás? RESPUESTA. A lo primero. No es cierto que en un régimen socialista se logre una economía más rentable, más ordenada y más justa, como lo prueba la experiencia de todos los regímenes socialistas conocidos. No hay más que ver Polonia, Rumania,
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Cuba, a la misma Alemania Democrática, a la que un consorcio bancario acaba de negarle un crédito (Ya, 15-4-1982), y Rusia. En un régimen socialista el Estado no cabe duda, tiene más poder, un poder total, pero no tiene la imaginación, ni posibilidades de tenerla para planificar como es debido todo el proceso económico. Pero, aun en el supuesto de que se lograra, sería sacrificando por ello la libertad. El régimen socialista es un régimen esencialmente totalitario, no sólo por su concepción del hombre y de la sociedad, sino por dar al Estado un poder exorbitante en lo político, en lo económico y en lo cultural que lo convierten en un moderno Leviathan. Y no basta para suavizarlo el recurso al sistema democrático, como hacen los socialdemócratas; por este sistema solo se consigue cambiar a las personas periódicamente, pero no cambiar el régimen ni su estructura totalitaria. En un régimen socialista, la vida de los ciudadanos se convierte, en el mejor de los casos, en la caida de un cuartel: todos iguales, todos igualmente uniformados. Hablar entonces de libertad y de justicia, no tiene sentido, aunque se haya ganado en igualdad económica. A lo segundo. La injusticia, la enorme injusticia que ha existido y sigue existiendo en países de régimen de propiedad privada, no se debe, ni mucho menos, al régimen de propiedad privada, tal como lo entiende la DSC, sino al régimen de propiedad privada, tal como lo entiende y lo ha realizado el liberalismo económico. Implántese el régimen de propiedad privada, tal como lo enseña la DSC, y habrá desaparecido, en lo que cabe de este mundo, la grande y escandalosa injusticia social. No se confunda el régimen capitalista liberal, con el régimen de propiedad privada. Aquel hay que rechazarlo como tantas veces lo ha rechazado la Iglesia. Pero rechazar el régimen capitalista no es ser socialista, hay otra alternativa, la única que puede resolver la cuestión social, la que propone la DSC. Insisten los RR. Pontífices en que "la dignidad de la persona humana exige normalmente, como fundamento natural para vivir, el derecho al uso de los bienes de la tierra; al cual corresponde la obligación fundamental de otorgar a todos, en cuanto sea posible, una propiedad privada. Las normas jurídicas positivas, reguladoras de la p. p. pueden modificar y conceder un uso más o menos limitado, pero si quieren contribuir a la pacificación de la comunidad, deberán impedir que el obrero, que es o será padre de familia, se vea condenado a una dependencia y esclavitud económica inconciliable con sus derechos de persona" (Pío XII Com semper 26 1942 DP 848). ESCOLIO. IMPOSIBILIDAD PRÁCTICA DEL REGIMEN ECONOMICO SOCIALISTA. Un orden económico, fundado en la supresión de la propiedad privada de los medios de producción, que todos van a parar a manos del Estado, tal cual lo concibe el régimen socialista, resulta prácticamente irrealizable, si es que de verdad se quiere que el uso de los bienes de este mundo obtenga la finalidad para la que han sido creados, cubrir las necesidades de todos y cada uno de los hombres, al menos para los que un determinado orden económico se establece. En efecto, en un régimen así el Estado se tendría que hacer cargo de organizar todo el proceso económico: instalaciones de industrias, regulación de la producción, distribución del trabajo y de los productos, financiación, comercialización, etc. Ahora bien, tal organización del proceso económico, desde
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la cumbre del Estado o de otros centros de poder, resulta tan llena de dificultades, que la hacen prácticamente imposible. 1) Imposible determinar cuales bienes son de consumo y cuales productivos, punto de partida del proceso, pues con estos se queda el Estado y con aquellos los particulares. Caso todos los bienes pueden ser una cosa y otra, según a lo que se le destinen, p.e. un coche, una casa. 2) Imposible determinar lo que hay que producir, en cantidad y calidad; determinación que debe estar en relación con el consumo. Sin determinar lo que hay que producir ¿Cómo empezar el proceso económico? Pero ¿Cómo determinarlo? Habría que averiguar la calidad y cantidad de las necesidades de la nación, para ajustar a ellas la calidad y cantidad de la producción. ¿Cómo, cuando y por quién se hacen esas averiguaciones? 1) Imposible distribuir los trabajos; pues hay que hacerlo: - Según la calidad y cantidad de lo que haya que producir. - Según el número y calidad de ciudadanos aptos para el trabajo . Además, habría que prohibir el cambio de domicilio, a fin de poder observar el orden y el plan de los trabajos distribuidos. 1) Imposible distribuir los trabajos y ocupaciones a gusto de todos. Todos querrán los más fáciles y apetecibles, nadie los más pesados, repugnantes y peligrosos, por más que sea necesarios para la vida de la nación. ¿Qué se hace? ¿Se imponen? No habría tiranía más insoportable. 2) Los trabajos y oficios ¿Son estables o no? Si son estables, se acabó la igualdad entre los ciudadanos, base fundamental del sistema. Luego habrá que cambiar periódicamente. Entonces nadie adquirirá práctica en ellos, ni podrán ser eficientes en ningún oficio. Con lo cual se acabó la eficacia. 3) Imposible, sobre todo, una equitativa y justa distribución de los bienes que se producen. La justicia no está en dar a todos igual, sino a cada uno lo que necesite y merezca. ¿Con qué criterio se evalúa esa distribución? ¿Porqué tiempo de trabajo, es decir, a los que trabajan el mismo tiempo se les da igual producto? Esto sería igualar al holgazán y al trabajados, al hábil y al laborioso, con el que no lo es. ¡Adiós estímulo! ¿Por la aplicación o la laboriosidad? Se presta a la ficción y al engaño, hay trabajos en que es imposible discernirlo, p.e. un trabajo de investigación científica. ¿Por la necesidad? ¿De la familia, del individuo? A parte de que se puede fingir, se presta a la holgazanería. ¿Por el valor intrínseco de lo que se produce? ¿Quién lo valora? Ese valor depende de muchos factores. (Un comentario finísimo y al alcance de cualquiera, de lo que se dice en este Escolio, véase en Vladimiro Lamsdorff-Galagne, "Cuando falta el principio de subsolidaridad". (Verbo n. 197-198 sept.1981 p. 959-976) "Hablemos del Socialismo".
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COLORARIO. Luego el fundamento del derecho de propiedad no es: A) Un pacta tácito, por el cual cada individuo cede a los demás su parte de dominio común sobre un objeto dado, como opinaron Grocio y Puffendorf. B) Ni la ley civil, como pensaron Montesquieu, Benthan y Hobbes. C) Tampoco la victoria y el derecho de despojo, como opinó Cicerón. D) Ni únicamente el derecho a los frutos del trabajo, como creyeron Ricardo y George. Art. 2. NATURALEZA DEL DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA. TESIS II. La propiedad privada lleva naturalmente intrínseca, una función social. FUNCION SOCIAL. Aquella característica de la propiedad privada, según la cual la natural y primaria destinación de los bienes de este mundo (para utilidad común de todos los hombres) subsiste y permanece en ella; la cual otorgando al propietario el uso exclusivo de los bienes legítimamente apropiados, le impone la obligación de justicia social a la comunidad los que le sean superfluos. Hay que distinguir entre propiedad y uso. El uso de las cosas es común a todos los hombres, de una manera indeterminada. Se funda en la misma naturaleza y destino natural de las cosas. La propiedad o apropiación es a manera de "forma accidental" que adviene a las cosas, por la que estas se hacen "propias" o "propiedad" de alguien. Por esta forma de propiedad las cosas, en cuanto a su uso no pierden nada de su valor y destino universal; únicamente, ese uso se hace más ordenado y racional, dándose al propietario la prioridad en el uso exclusivo de la cosa. Además, por la propiedad la cosa material se beneficia por el mayor cuidado y solicitud que pone en ella el propietario. Así pues, el efecto formal de la "apropiación" o "propiedad", además de fundamentar una relación especial de pertenencia de la cosa "apropiada" al "propietario", consiste en poner un orden de prioridad en el uso de las cosas a favor del propietario, con la obligación de dar lo superfluo a la comunidad (RN. 16, QA 47; Pío XII Levate capita 17 1953 DS 1137). ESTADO DE LA CUESTION. Supuesto que los bienes materiales han sido creados para el uso de todos los hombres y se ordenan por su misma naturaleza a la satisfacción de las necesidades de todos (comunismo negativo); supuesto que todos los hombres tienen derecho natural primario al uso de los bienes materiales de este mundo,
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aunque de una manera indeterminada; y supuesto que, no obstante todo eso, la propiedad riada es un derecho natural, aunque secundario; se pregunta ¿Hasta que punto los bienes materiales apropiados, se hacen propios y exclusivos del propietario, siendo por su natural y primaria destinación comunes a todos los hombres? ¿Se hacen de tal manera propios, que el propietario pueda disponer de ellos a su gusto y como le plazca? Con otras palabras, ¿Cuál es el efecto formal de la "propiedad privada"? OPINIONES. 1. Liberalismo económico. Para el liberalismo económico la propiedad privada confiere un dominio total y exclusivo sobre la cosa, de suerte que el propietario puede hacer de ella lo que quiera sin limitación ninguna, usar y abusar de ella como le plazca. Es un derecho absoluto e intangible. Ni el Estado puede inmiscuirse en ella. No tiene más limitaciones que las que resulten del juego de la libre concurrencia, que al Estado le toca vigilar que se cumplan. Si el propietario quiere dar algo de lo que posee, lo puede hacer, pero no obligado por ninguna razón de justicia, sino de caridad. El derecho de propiedad privada es un derecho individual, es decir, mira exclusivamente al bien del propietario y en él concluye. 2. Doctrina social católica. Sostiene como principio fundamental la necesidad moral de la división y apropiación de los bienes materiales para poderlos usar de un modo digno de la persona humana, como garantía de su libertad y de su familia y estímulo conveniente para el trabajo. Pero afirma al mismo tiempo que no obstante esta apropiación, las cosas conservan su destino natural y primario de servir a todos los hombres, con lo que la propiedad privada implica la obligación de entregar lo superfluo a la comunidad. Así pues, la propiedad privada no tiene sólo un carácter individual, sino social (QA. 56; MM. 109). Sin comprender este carácter o función social de la propiedad, no se habrá comprendido la propiedad privada tal cual la entiende la Iglesia de todos los tiempos. PRUEBA. La propiedad privada lleva en sí una función social, si la natural y primaria destinación de los bienes materiales subsisten y se potencia en ellos, no obstante haber sido apropiados, implicando además la obligación de dar lo superfluo a l comunidad. Es así, que la natural y primaria destinación de los bienes materiales subsiste en ellos, no obstante haber sido apropiados, implicando además la obligación de dar lo superfluo a la comunidad. Luego. Mayor: En eso consiste la función social de la propiedad. Menor: La propiedad privada es a manera de forma accidental que adviene a los bienes materiales que se apropian. Pero una forma accidental no modifica la naturaleza radical de las cosas a las que adviene. Luego, la natural y primaria destinación de los bienes materiales subsiste, no obstante su apropiación por los particulares. El efecto formal de l p.p. es hacer que el uso de los bienes materiales se haga de un modo ordenado, más eficaz y pacífico sin modificar en nada su radical y
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primaria destinación; luego, una vez usados por el propietario, este queda con la obligación de dar los que no use a la comunidad. Santo Tomás lo explica así: "Acerca de los bienes exteriores, dos cosas competen al hombre: Primero, la potestad de gestión y disposición de los mismos, y en cuanto a esto es lícito que el hombre posea cosas propias; y es también necesario a la vida humana por tres motivos... En segundo lugar, también compete al hombre, respecto de los bienes exteriores, el uso o disfrute de los mismo; y en cuanto a esto, no debe tener el hombre las cosas exteriores como propias, sino como comunes, de modo que dé fácilmente participación en ellas a otros cuando lo necesiten. Por eso dice el Apostol: "Manda a los ricos de este siglo que den y repartan con generosidad de sus bienes". (II II 66 2). COLORARIO. Luego la propiedad privada de los bienes de la tierra no sólo no estorba a su finalidad primaria, que es la común utilidad de todos los hombres; sino que la favorece y potencia, al hacer que ese uso se haga de un modo más ordenado, pacífico y rentable. Art. 3. LIMITES DEL DERECHO DE PROPIEDAD PRIVADA. TESIS III. El derecho de la propiedad privada, que se puede extender a los bienes no necesarios, está limitado por el derecho de los demás; no solo por el derecho natural primario al uso de los bienes materiales, sino también por el derecho natural secundario a la propiedad, que a todos compete; también por el derecho de la comunidad política al bien común. BIENES NO NECESARIOS. Los bienes materiales o económicos se pueden clasificar en bienes necesarios, convenientes y superfluos. Bienes necesarios. Son los que el hombre necesita, atendidas las circunstancias de tiempo y lugar, para satisfacer sus necesidades y las de su familia en la decorosa realización de los fines humanos, o sea, para la conservación y desarrollo de su vida material, intelectual y religiosa. El hombre, por consiguiente, tiene derecho natural al uso de estos bienes. "El hombre tiene derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, cuales son principalmente el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia medica, y los servicios indispensables que a cada uno debe prestar el Estado... y a la seguridad personal" (PT: 11). Bienes convenientes. Son los que, además de cubrir, como los anteriores, las necesidades de la propia vida y de la familia, da para mejorar su condición social, de un modo congruente, no con excesos y dentro de ciertos límites de virtud que la prudencia aconseje.
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Bienes superfluos. Son los que exceden no sólo a los necesarios, sino también a los convenientes. Con ellos no solo se cubren holgadamente las necesidades de la propia vida y estado, y las de los suyos; si no que sirven para conservar y acrecentar el nivel de vida ya adquirido, mantener las relaciones sociales que corresponden a su situación, con los regalos usuales, viajes, convites, algún lujo, etc. Lo que excede de esto, son sin duda bienes superfluos. Los propietarios de bienes necesarios forman, lo que se suele llamar, la clase modesta, o clase baja o clase obrera y proletaria. Los propietarios de bienes convenientes forman la clase media o clase acomodada. Los propietarios de bienes superfluos, la clase alta o millonaria. El derecho a la propiedad, que incumbe a todo hombre, puede clasificarse en derecho de primer grado y de segundo grado. El derecho a la propiedad de primer grado, es el derecho a la propiedad de los bienes necesarios y también convenientes para la realización de la persona humana de un modo racional y libre. El derecho a la propiedad de segundo grado, es el derecho a la propiedad de bienes superfluos. LIMITES DEL DEREHO DE PROPIEDAD. El derecho de propiedad se puede limitar de diversas maneras según el modo y según el origen de la limitación. A) Según el modo la limitación puede ser: 1. - Formal o subjetiva, si cae sobre la facultad misma o derecho subjetivo, p.e. el dominio imperfecto. 2. - Material u objetiva, si la limitación cae sobre la cosa o propiedad objetiva, p.e. cuando una finca se divide entre varios, o se vende, etc. B) Según el origen de la limitación, en: 1. - Natural, si se debe a la Ley natural, que obliga a desprenderse p.e. de los bienes superfluos. 2. - Positiva, si se debe ala voluntad humana; y esta puede ser: a.- Intrínseca u optativa, si es por propia decisión. b.- Extrínseca u obligada, por la autoridad competente. Esta a su vez puede ser: a´) Directa, si cae sobre el derecho mismo. b´) Indirecta, si cae sobre el sujeto o propietario obligándole por medio de leyes fiscales, sociales, inhabilitantes, etc. A disminuir la propiedad. La expropiación forzosa sin indemnización es una limitación directa por parte del Estado; si es con indemnización, es indirecta; equivale a vender su propiedad al Estado. ESTADO DE LA CUESTION.

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Todo derecho tiene sus límites. SE pregunta ¿Cuáles son los límites del derecho de propiedad? OPINIONES. 1. Liberalismo económico. El derecho de propiedad es un derecho de suyo ilimitado e intangible. No admite más limitaciones que las que resulten del libre juego de las leyes del mercado. Ni el Estado tiene derecho a intervenir en la economía. Solo le incumbe vigilar el cumplimiento del orden constitucional establecido y que se respeten los derechos de todos. Si se cometen abusos, en cualquier orden de la actividad humana, el remedio está en la libertad, en que se respete la libertad de todos para que todos puedan intervenir libremente; pero no el Estado. Al Estado vigilar que se respete la libertad. 2. La Escuela católica de Viena. Además de aceptar las limitaciones de que luego vamos a hablar, pensaron que el derecho de propiedad no se puede extender a los bienes superfluos. Según estos autores no puede haber propiedad de los bienes que no se usan o de los que se abusa (QA. 47) 3. La Doctrina Social Católica. Enseña que el derecho de propiedad se puede extender hasta los bienes no necesarios, hasta los bienes que, por superfluos, no se usan o se abusan de ellos. Quien no usa o abusa de bienes que posee, ya sea por abandono, prodigialidad, avaricia, etc, no falta a la justicia, puesto que son suyos, pero falta a otras virtudes, que obligan también gravemente. "Por el abuso o simple no uso de las cosas, no perece o se pierde el derecho de propiedad" (QA: 47). Por consiguiente, el abuso o no uso de las cosas no da derecho a despojar a nadie de lo que es suyo; pero puede justificar una intervención del Estado, en nombre del bien común, para que se cumpla la función social de la propiedad, intervención que tendría carácter subsidiario. Enseña también que el derecho de propiedad es limitado naturalmente por el derecho prevalente de los demás, tanto por el derecho primario al uso de las cosas necesarias, como por el derecho secundario de propiedad, al menos de primer grado. También por la exigencia del bien común de la sociedad. PRUEBA. El derecho de propiedad se extiende hasta donde se extiende la razón de ser del mismo. Es así que la razón de ser del derecho de propiedad se extiende hasta los bienes no necesarios. Luego, el derecho de propiedad se extiende hasta los bienes necesarios. Menor: La razón de ser del derecho de propiedad no es la necesidad de las cosas o que la cosas nos sean necesarias; sino: - La necesidad de usarlas de un modo ordenado, pacífico, rentable, y libre. - La necesidad de tener un estímulo adecuado y eficaz para el trabajo.

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Pero esta doble necesidad se da también y con más razón en los bienes no necesarios. Luego, la razón de ser del derecho de propiedad se extiende a los bienes no necesarios. PRUEBA. El derecho de propiedad privada, cualquier otro derecho, se limita naturalmente por el derecho prevalente de los demás, en la medida en que estos derechos sean más válidos y fuertes que aquel. Es así que existen derechos con relación a los bienes materiales más válidos y fuertes que el derecho de propiedad. Luego, el derecho de propiedad es un derecho naturalmente limitado por el derecho prevalente de los demás. Menor: Así (1) El derecho primario de los demás hombres al uso de los bienes necesarios: (2) El derecho a la propiedad privada de primer grado; y (3) El derecho de la sociedad civil al bien común, son derechos más fuertes y válidos que el derecho de propiedad de segundo grado (Cfr. Pío XII La solemnita 13 DS: 956). COROLARIO. Los bienes temporales que posee el hombre le pertenecen a él, en cuanto a la propiedad, pero en cuanto al uso, no deben ser suyos solamente, sino también de los demás, que pueden sustentarse con lo que al propietario le sobre (II II 32, 5 ad 2). Así pues, aunque la posesión y administración de los bienes legítimamente adquiridos pertenecen exclusivamente al propietario; sin embargo, en cuanto al uso, los bienes materiales conservan siempre un destino común, que impone al propietario la obligación de desprenderse de ellos a favor de los que de ellos necesiten. "El derecho de poseer una parte de bienes suficiente para sí mismo y para sus familias es un derecho que a todos corresponde. Es este el sentir de los PP. y DD. De la Iglesia quienes enseñaron que los hombres están obligados a ayudar a los pobres y por cierto no sólo con bienes superfluos". (GS. 69). Estos deberes que conciernen al uso de los bienes propios, se expresaban con la fórmula "gestión propia, uso común". Es decir, una vez que el propietario, a quien pertenece la gestión y la administración de sus bienes, ha satisfecho sus obligaciones y derechos al uso de lo necesario y conveniente para su vida y la de su familia y su condición social y profesional; de lo que le sobre debe entregar a los demás por un deber de justicia social, que caracteriza a la función social de la propiedad. "In extrema necessitatte omnia sunt communia", es decir "Communicanda". Art. 4. DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA. TESIS IV. Es necesario poner gran empeño en que el desecho natural a la propiedad privada de los bienes, aun de los bienes de producción, que
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compete a todos y a cada uno de los hombres, se actualice en todas las clases sociales. ¡Todos propietarios!. PRUEBA. El derecho a la propiedad privada, aun de bienes de producción, es un derecho natural secundario, concedido a todos los hombres. Es así que un derecho natural, aunque secundario, no puede de suyo frustrarse, sino que debe realizarse y actualizarse en la medida de lo posible. Luego, es necesario poner gran empeño en que el derecho de propiedad aun de los bienes de producción se actualice en todas las clases sociales en la medida de lo posible. Menor : Todo derecho natural es un medio necesario concedido al hombre para la consecución de sus fines esenciales; el derecho natural primario es necesario absolutamente, en cualquier hipótesis; el derecho natural secundario, lo es en la hipótesis del hombre concreto actual. Ahora bien, sería contradictorio y contra la sabiduría de Dios que Dios concediera al hombre un medio necesario para el cumplimiento de sus fines esenciales y frustrable de suyo; porque sería un medio útil (en cuanto medio necesario) e inútil (en cuanto frustrable de suyo). PRUEBA. La propiedad privada, principalmente de los medios de producción, asegura al hombre y a su familia un zona absolutamente necesaria para su autonomía personal y familiar, y es un a garantía de la libertad humana (GS: 71, MM 109; Oggi 28, 2). Ahora bien, todos los hombres, de todas las clases sociales y no solo algunos privilegiados, tiene derecho a gozar de esa zona absolutamente necesaria para su autonomía personal y familiar. Luego urge que el derecho a la propiedad privada se actualice en todas las clases sociales. COROLARIO. Uno de los puntos más importantes y característicos de la DSC. es la afirmación reiterada de que todos los hombres deben ser actualmente propietarios, al menos de una modesta propiedad, que les asegure el uso ordenado, pacífico y libre de los bienes de la tierra; que es la finalidad de la propiedad privada. La DSC. proclama: ¡todos propietarios!. Frente a esta doctrina está la afirmación socialista de que todos los hombres deben ser proletarios. Abolida la propiedad privada, todos los ciudadanos quedan económicamente iguales; que es uno de los postulados más urgentes que propugna el socialismo: la igualdad de todos, ¡Todos proletarios!. La DSC. defiende la igualdad de todos, pero la igualdad en ser propietarios. El socialismo también defiende la igualdad de todos, pero la igualdad en cuanto a carecer de bienes propios, igualdad en ser proletarios.
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Pero en la práctica, esas dos igualdades forzosamente serán desiguales. En la práctica no todos de hecho serán igualmente propietarios. Unos tendrán más y otros menos, dependerá en gran medida del esfuerzo, competencia e interés de cada uno. Lo mismo: en la práctica no todos de hecho serán igualmente proletarios. Eso dependerá, en el sistema socialista, principalmente del Estado, que es el encargado de distribuir empleos y funciones. Según la DSC. iguales todos en ser propietarios: igualdad utópica, desigualdad real, que depende principalmente de uno y sus circunstancias. Según el Socialismo, iguales todos en ser proletarios, igualdad utópica y desigualdad real, que depende principalmente y casi exclusivamente de lo que imponga el Estado. Cfr. RN. 33; QA. 50, 51; Pío XII Oggi 25 27 31 DS. 983; Dans la tradition 8 DS 1129; la votra gradita presenza 11 1943 DS. 973; Soyez les bienvenus 12 1949 DS. 1085; Amadísimos hijos 9 1951 DS 1098; La solemnita 12 13 1941 DS. 956; Con semper 42, 26 DP 851 848; MM 120 115. $ 1. COMO CONSEGUIR LA DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA DE PARTE DE LOS YA PROPIETARIOS. TESIS V. Los bienes superfluos hay obligación grave de darlos a los demás a través de la práctica de la limosna, de la liberalidad o de la magnificencia. Limosna. La limosna como acto es aquella acción, por la cual, movidos de compasión, damos por amor de Dios, alguna cosa a quien padece necesidad para su remedio. Se llama también limosna (limosna objetiva) a lo que se da al pobre necesitado. Liberalidad. Es la virtud que inclina al buen uso de la riqueza, ya sea en utilidad propia, ya sea sobre todo en utilidad de otros. La liberta se alaba y se estima por esto segundo principalmente. Por lo que a esta virtud se la denomina también "largueza" y "dadivosidad", y al liberal, hombre dadivoso y generoso. Es propio del hombre liberal y dadivoso ser espléndido en dar a otros de lo suyo. El buen uso de las riquezas o bienes de la tierra, consiste en usarlos según la finalidad, que Dios les señaló, a saber, ser útiles a todos los hombres. De ahí que la liberalidad incline: 1) No solo a utilizar los bienes de la tierra que uno posee en inversiones propias, de manera que fructifiquen, generando empleo y enriqueciendo la economía propia, regional o nacional. 2) A dar generosamente a otros de los propios bienes con objeto que les sean útiles a ellos, satisfaciendo el derecho natural y primario que tienen de cubrir sus necesidades y la de sus familias, y el derecho natural secundario de ser actualmente propietarios.
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A la libertad se oponen, consiguientemente: A) La avaricia, que es el uso desordenado por defecto de los bienes exteriores, no utilizándolos ni haciéndolos fructificar ni para sí, ni para otros, sino guardándoselos. El avaro prefiere pasar hambre y miseria antes de usar de sus bienes terrenos. Esclaviza el hombre a la riqueza. B) La prodigalidad, que es el uso desordenado por exceso de los bienes exteriores, derrochándolos y gastándolos por gastar, fuera de todo orden, tiempo, lugar y personas. Actos de liberalidad, es dar a otros el dinero para que monten un negocio, hagan una carrera, paguen una deuda, compren la casa o el campo donde viven y trabajan, hacer, en una palabra, que el propio dinero fructifique en manos de otros. Esto es usar bien el propio dinero, la propia riqueza, que es el objeto específico de la liberalidad. Magnificencia. Es la virtud que inclina al uso extraordinario de los propios bienes, empleándolos en obras grandes, difíciles de ejecutar, sin arredrarse ante la magnitud del trabajo o de los grandes gastos que suponga. La magnificencia mira no al bien y provecho propios, sino al bien de los demás, porque "es propio de la magnificencia hacer algo grande. Pero lo que atañe a cada persona particular, es pequeño comparado con lo que se refiere a las cosas divinas o al bien común. Por eso, la magnificencia no se ordena principalmente a hacer gastos en lo referente a la propia persona, no porque no busque su bien, sino porque este no es algo grande. Solo si alguna de las cosas que a él se refiere es grande, el magnífico la realiza también con magnificencia" (II II 134 1 ad 3). La liberalidad modera el uso del dinero; la magnificencia lo usa en grande para grandes obras (ib. 3, ad 1). Vicios opuestos a la magnificencia son : uno por defecto, la tacañería, y otro por exceso, el despilfarro. La tacañería o mezquindad tiende ha hacerlo todo a lo pequeño, a lo pobre, quedándose por debajo de lo razonable y conveniente. El despilfarro, lleva al extremo opuesto, hacer grandes gastos sin ton ni son, fuera de los límites de lo prudente y virtuoso. Actos de magnificencia son dar dinero para levantar y dotar instituciones culturales de todo tipo, escuelas, universidades; obras de beneficencia, hospitales, edificios de culto, seminarios, casas religiosas, fundación de becas. Dar importantes sumas de dinero a parroquias para obras de caridad, etc. Por la limosna, al socorrer la necesidad actual y perentoria del prójimo, se satisface el derecho natural y primario que tiene todo hombre a usar de los bienes materiales para subsistir. Por la liberalidad se satisface el derecho primario y también el derecho secundario que tiene todo hombre a ser propietario.

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Por la magnificencia se hace todo lo anterior que hace la liberalidad, pero no de una manera particular, a determinadas persona, sino de una manera amplia, grandiosa, a través de alguna obra importante. De ahí que se diga que "la magnificencia es en cierto modo redundancia de la liberalidad" (II II 117 3, ad 1). ESTADO DE LA CUESTION. Como hemos dicho anteriormente, la propiedad privada tiene una función social, que impone al propietario la obligación de atender y realizar el destino natural y primario que tienen los bienes de la tierra, por consiguiente, también los propios (GS 69). Esto supuesto, se pregunte ¿De qué manera puede el propietario cumplir esa obligación que es de justicia social? Dicho de otra manera, ¿Qué se ha de hacer con los bienes superfluos, cuyo destino no urge más aclarar? OPINIONES. 1. El liberalismo. Niega el supuesto, no reconoce esa función social a la propiedad privada, y afirma que es un derecho ilimitado e intangible. Unicamente limitado por las leyes que regulen la libre concurrencia y demás libertades ciudadanas. Si el propietario quiere dar algo de lo suyo, puede hacerlo. Pero eso no será en virtud de ningún derecho ajeno, sino por caridad. El propietario no tiene ninguna obligación de justicia de autolimitar su propiedad desprendiéndose de sus bienes superfluos. Lo puede hacer por altruismo, por caridad, por amor a la Patria, etc. Pero no por justicia social. 2. La Doctrina Social Católica. Afirma en primer lugar la obligación grave que tienen los ricos de entregar los bienes superfluos a los demás, y atendiendo, en segundo lugar a la urgencia de las necesidades y derechos del prójimo afirma que ha de dar esos bienes por actos de limosna, de liberalidad o de magnificencia (QA. 50). PRUEBA. Los bienes de esta tierra han sido creados por Dios para uso de todos los hombres, para que puedan ser utilizados como bienes de consumo o como bienes de producción. Ahora bien, los bienes superfluos, en cuanto tales, no son utilizados por dueño ni como bienes de consumo, ni como bienes de producción. Luego deben ser entregados por su dueño, en virtud de la función social de la propiedad, para que puedan ser utilizados por otros o como bienes de consumo o como bienes de producción. Lo cual, según la urgencia y las posibilidades lo puede hacer o por la limosna, o por la liberalidad o por la magnificencia. ESCOLIO. Los bienes superfluos, dados por la limosna o por liberalidad o por magnificencia, se deben al prójimo ante todo por justicia social. Pero esos bienes pueden al mismo tiempo darse también al prójimo por caridad, por amor, por cumplir con el mandamiento del amor al prójimo.

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Ahora bien, quien con sus bienes superfluos ayuda al prójimo con actos de limosna, de liberalidad o de magnificencia, por esa doble motivación, ejercita a la vez un acto de justicia social y de caridad: con la modalidad propia y especificativa de la limosna, de la liberalidad y de la magnificencia, según sea la forma como se entregue. $ 2. COMO CONSEGUIR LA DIFUSION DE LA PROPIEDAD PRIVADA DE PARTE DEL ESTADO. TESIS VI. El Estado, como gestor del bien común, ha de reconocer y tutelar, por una parte, el derecho primario de todos los hombres al uso de los bienes materiales, y por otra procurar la difusión de la propiedad privada. PRUEBA. El Estado y los hombres de gobierno son los gestores de la sociedad política. Ahora bien, el bien común de la sociedad política consiste principalmente en la defensa de los derechos y deberes de la persona humana, entre los cuales se encuentra el derecho primario de todos los hombres al uso de los bienes terrenos y el derecho secundario, también de todos a la propiedad privada de esos bienes. Luego, el Estado, como gestor del bien común de la sociedad, debe reconocer, promover y defender esos derechos, estableciendo un recto orden jurídico social. (PT. 60, 62). ESCOLIO 1. El derecho primario que tiene todo hombre al uso de los bienes materiales, al menos en el grado suficiente para sustentar su vida y la de su familia, según las exigencias de la persona humana, es un derecho inviolable, anterior, superior y más cierto que el derecho natural a la propiedad privada, en la medida que el fin es superior a los medios. La propiedad privada no es más que un caso particular de aquel derecho primario, puesto que no es sino el medio de hacer más ordenado, pacífico y eficaz el uso de los bienes de este mundo, en la hipótesis del hombre actual. Ahora bien, el derecho positivo de los Estados se ha olvidado generalmente, como le correspondía, de determinar y regular ese derecho primario, concretándolo en legislación adecuada. Y se ha olvidado en favor del derecho a la propiedad privada, sobre el que encontramos fácilmente en cualquier legislación largos artículos a ella dedicados. Este olvido y más que olvido en las legislaciones modernas ha dado lugar en gran parte al problema social, que vive la sociedad de hoy. Urge, por lo tanto, rectificar y dar expansión jurídica cuanto antes, tanto en las Constituciones, como en las leyes, a este derecho natural primario, al lado del derecho secundario a la propiedad privada. Para ello habrá : 1) Que reconocer ambos derechos, no sólo el derecho a la propiedad privada, dándole a ambos la necesaria coactividad jurídica.
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2) 3)

Reglamentar ambos derechos en el Derecho privado. Armonizarlos según sus propias exigencias jurídicas y morales.

El derecho primario al uso de los bienes y el derecho secundario a la propiedad privada no se oponen entre sí, al contrario. Justamente la propiedad privada tiene como finalidad facilitar el uso de los bienes de la tierra por parte de todos los hombres, de modo que se haga más ordenado, más pacífico, y más rentable, más de acuerdo con las exigencias de la persona humana. Pero es necesario, dada la inclinación viciada y egoísta de la naturaleza humana, que el Estado determine en un orden jurídico, entre otras cosas: 1) El sujeto concreto de ese derecho primario y los modos de acceder a su actualización. 2) El modo de subordinar el derecho de propiedad al derecho primario. 3) Prevenir y resolver los casos de colisión. 4) Determinar los modos de adquisición de ese derecho primario y de difusión. ESCOLIO 2. Las limitaciones del derecho de propiedad por el derecho de otros en orden a una mayor difusión de la propiedad privada entre los ciudadanos, pueden y deben ser regulados por el Estado a través de leyes y medidas concretas, que tengan en cuenta el bien común de la sociedad y la realidad económica del país. En la limitación de la propiedad privada, el Estado no puede actuar de modo que atente prácticamente contra el derecho de propiedad, p.e. a través de excesivas cargas fiscales, que prácticamente lo hagan desaparecer. Antes al contrario, siendo como es la propiedad privada, un derecho fundamental de la persona para garantía de su auténtica libertad, individual y familiar, el Estado debe tutelarlo y promoverlo, promoviendo la difusión de la propiedad privada (GS: 71). Cuidado especial, ha de poner en la sucesión hereditaria, evitando que el fisco acabe con el patrimonio familiar a fuerza de exigir derechos reales para el Estado. Es peligroso conceder al Estado atribuciones directas en orden a limitar legalmente el derecho de propiedad; ya por la dificultad de señalar un "máximum" conveniente; ya porque lógicamente pudiera llegarse, mediante sucesivas reducciones de ese "máximum" a la extinción práctica de la propiedad en muchos casos; ya por la falta de estímulo en los que hubiesen alcanzado ese "máximum", que serían generalmente los más laboriosos y de mayor iniciativa económica. Es además innecesario, puesto que mediante la acción directa limitativa (leyes fiscales y sociales) puede el Estado obtener la deseable ordenación legislativa de la propiedad al bien común. No debe concederse al estado el derecho de expropiación no indemnizada de los bienes en general, puesto que importaría un atentado injustificable contra la propiedad privada. Podría concedérsele el derecho de expropiación indemnizada a favor de tercero de los bienes raíces, en especial territoriales, cuando un interés
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prevalente del bien común así lo exigiese, caso no fácil, si el Estado supiese hábilmente echar mano de los medios indirectos limitativos de que dispone y de la parcelación obligatoria para el cultivo en arriendo. En resumen, el Estado no puede abolir la p.p. (RN 33; QA. 49; MM 19). Por consiguiente no la debe cargar excesivamente con impuestos (Pío XII Dans la tradition 11 1952 Ds 1130). Sin embargo es necesaria la presencia activa del Estado (MM 52) Dios ha dejado a la iniciativa de los hombres la regulación de la p.p. (RN 6; GS 69; MM 113; QA. 46-48). Esta regulación debe favorecer la p.p. y su difusión entre todos los ciudadanos en la medida de lo posible (MM 113; Con semper 26 DP 848; dans la tradition 8 DS. 1129; Con semper 42, 26 DP. 848-851). No puede dejarse la economía en manos de los particulares totalmente. Es falso que sea independiente del Estado. (QA. 114, 88; MM 52; PT 63; GS 65, 58). OBJECION. Una doctrina que quita el estímulo para trabajar no es admisible. Pero la doctrina expuesta en la tesis quita el estímulo para trabajar. ¿Para qué afanarse por trabajar y conseguir acrecentar los bienes, si luego lo superfluo tengo que darlo? Respuesta. Se concede la mayor y se niega la menor. No quita el estímulo para el trabajo. El magnifico encuentra estímulo en la fama, en la satisfacción inmensa de hacer grandes obras para el bien de Dios, de la Patria y del prójimo. Si el artista se complace en su obra de arte, y cuanto más magnífica más se complace, aunque en cuanto tal, no le produce materialmente nada. De la misma manera el rico encuentra un gran estímulo en hacer con el dinero que le sobra obras grandes. Ojalá, se dirá, tuviera más, para hacer más en honor de Dios, de la Patria, y del mundo, del arte, de la cultura, de la beneficencia, de la religión, etc. Para el liberal que tiene el sentido recto del uso del dinero, no hay mejor estímulo y gozo que ver fructificar sus bienes y que no se carcomen, aunque sea en manos de otros y que así se beneficia la economía en general, y en concreto de su región, la de sus parientes y amigos. En verdad que "es mejor, más feliz, dar que recibir".

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