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Año I Número III Edición de Agosto del 2008

AUTOR DEL BIOGRAFINA


CÉSAR DO A
VALLEJO GONZALO
MILLÁN
POETA S DE
CINOSARGO EN
DESCARNADO
MARIETTA AMANDA
MORALES ESPEJO
DENIS OSORIO
DANIEL ROJAS ANVERSO
ROCIO LITERARIO.
L´AMAR KENZABURO
OE
RECORDANDO
A MAHFÚD WALTER
MASSÍS ROJAS DE
POETA A
RECORDANDO GRAN POETA
A EGON
WOLFF SIGUIENDO
LA ROPA
LA FOTO DE TIRADA DE
LA MUERTE LOS
ESTRÍPERS
ANVERSO
LITERARIO
RODOLFO EL ARTE
WILCOCK VISUAL Y
POÉTICO DE
RECORDANDO WILFREDO
A MARÍA CARRIZALES
MONVEL
Editorial.
Cerramos nuestra Cuarta edición correspondiente al mes de
Agosto (269 notas aproximadamente) Y nos embarga la
Director: Daniel Rojas Pachas felicidad, contamos cada mes con nuevos y destacados
redactores, en esta oportunidad se nos suma el escritor, poeta y
Coordinadores. cronista chileno, director y editor de la revista Palabra Escrita,
Milvia Alata y Daniel Rojas. José Martínez Fernández.

Redactores: Además como publicación, ya tenemos en circulación nuestro


tercer número en formato pdf, y dentro del ranking de blogalaxia
hemos escalado al puesto número 238 con un tráfico diario de
• Daniel Rojas P. público que supera las 600 visitas. Lo cual demuestra que
• Marietta Morales nuestro esfuerzo se está consolidando.
• Violeta Fernández
• Denis Osorio Agradecemos a nuestros lectores y sin duda, vamos a continuar
• José Martínez F. creciendo pues estamos trabajando para la quinta publicación
• Rey Mono en pdf correspondiente al mes de septiembre, que vendrá con
muchas sorpresas
• Wilfredo Carrizales
• Emiliano Pastor. Cinosargo tiene la palabra!!!!
• Milvia Alata
• Dios Pérez. Daniel Rojas Pachas
• Patricia Contreras.
Director de Revista Cinosargo.
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• Rocio L’Amar
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AUTOR DEL MES: CÉSAR VALLEJO por JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ.

“Dios mío, si tú hubieras sido hombre,/


hoy supieras ser Dios,/ pero tú, que
estuviste siempre bien,/ no sientes nada
de tu creación./ Y el hombre si te sufre:
el Dios es él”. Esa es la segunda estrofa
de un poema de César Vallejo. ¡Cuánta
belleza hay en ella! ¡Salud César!

César Vallejo Mendoza (1892-1938) es


la montaña poética más alta que tiene
Perú. Montaña de materia riquísima en
giros lingüísticos e ideas.

Poesía que le ha ganado al poeta


alcanzar la gloria de todos los tiempos
venideros en la poesía de lengua
hispana.

Este hombre que hablaba con el


corazón y con la razón, con el talento y
con la inteligencia, este hombre de
verbo fino y amante de la justicia, este
gran hombre se ha ganado el espacio
que en la lírica tiene con todo
merecimiento.

César Vallejo no es sólo patrimonio de


Perú, como Neruda, no lo es sólo de Chile...

Ellos son poetas de la lengua toda, de la maravillosa habla de Cervantes.

Vallejo fue un hombre fuertemente comprometido con lo social. Y a los veinte años –sí,
cuando sólo tenía veinte años- escribió “Los Heraldos Negros”, poemario suma de
talento, imaginación, crítica social y humana.

La estrofa que hemos copiado pertenece precisamente a un poema de ese libro.


El texto se llama “Los Dados Eternos” y es uno de los muchos que destacan en
“Los Heraldos Negros”.

Tal poema lo dedicó a otro gigante de Perú. A Manuel González-Prada, poeta y


pensador anarquista.

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“Los Dados Eternos” constituye la esencia del hombre traído al mundo por un
“ser superior” y luego abandonado a su suerte: cruel suerte en que el dolor es
hijo de la miseria y ésta, de la explotación.

En Perú la explotación ha sido mayor que en otros países tercermundistas. La


clase explotadora de Perú concentró su poder fundamentalmente en el sector
minero, agrícola y pesquero.

Los dueños de los grandes bienes económicos


de Perú hicieron lo que desearon con sus
trabajadores. Si hoy en Perú los trabajadores se
han ganado algunos derechos es porque las
ideas de Mariátegui y González-Prada
encendieron grandes batallas por la justicia. En
su búsqueda hay cientos de miles que han
caído. Sin embargo no podemos desconocer
que Perú es uno de los países que aún
concentra una gran población muy
empobrecida. César Vallejo vivió un Perú más
desgarrado. Un Perú más doloroso. Un Perú
que muy posteriormente Manuel Scorza supo
retratar muy bien en sus libros.

Vallejo fue un ojo muy atento del dolor de su


pueblo y a ese dolor denunció en su hablar lírico. Con suma belleza acusó las
injusticias. Y, mirando a lo alto, al hecho del hombre sacrificado en razón de su
supervivencia, su canto fue casi un grito, un grito contra el dolor. “Los Dados
Eternos” son el resumen de la ira y la angustia que Vallejo siente por el dolor del
hombre.

A mí me habían conmovido muchos grandes poemas de Vallejo: “Los Heraldos


Negros”, “Piedra Negra sobre Piedra Blanca”, “Aldeana”...pero encuentro en “Los
Dados Eternos” la perfección del poeta que llega al leit-motiv de su creación.
Denominado en su patria con apodos que yo considero injustos –“El Cholo” o “El
poeta de la triste figura”, yo le diría a los peruanos y a los latinoamericanos que
César Vallejo es “El poeta de los andes indígenas” o “El genio de la América
india”. Tanto más se puede decir de César Vallejo. Al oído él dirá que es poco y
nosotros le diremos: ¡Qué grande hombre tuvo y tiene América y la lengua de
Cervantes en ti”.

Vivirá por los siglos... ¿Qué duda cabe?

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Recordando a Maria Monvel por Daniel Rojas
María Monvel es el seudónimo de Tilda
Brito Letelier, poeta originaria de
Iquique, nacida en 1899. Dedicada desde
muy joven a la lírica, sus primeras
incursiones las vemos retratadas en
revistas y folletines de provincia, allí vivió
su infancia y adolescencia, luego se
trasladaría a la capital, llegando a
convertirse en una gran escritora que fue
considerada dentro y fuera de nuestro país:
Como una de las importantes autoras
que lego el siglo recién pasado.

Muy joven, fue antologada con su nombre


real en la obra "Selva Lírica" compilada en
1917 por Julio Molina Núñez y Juan
Agustín Araya, en esta obra resaltan
escritores de la talla de Ángel Cruchaga
Santa María, Vicente Huidobro, Carlos
Pezoa Véliz, Sady Zañartu, Pedro Prado y
más y le auguran una prometedora carrera
al amparo de una producción que se
perfila: “como el de una muchacha de un
fervor artístico saturado de cristiana
sentimentalidad".

Dicha delicadeza y manejo visceral de la palabra, además del sentimiento como Leitmotiv
descarnado, la acompañaría toda su corta vida, Maria Monvel llegó a editar siete libros, pues
fallece en 1936 producto de su frágil salud, tenía tan sólo 37 años.

Publicada en Barcelona y en importantes editoriales nacionales como Nascimento, comparte


páginas con otras grandes poetas como: Mistral, Ibarburú, Delmira Agustini y Alfonsina
Storni. La Ganadora del Nobel, destaca el encanto y sublimación que produce su obra.
Monvel llega a resaltar como una de las máximas exponentes continentales de la poesía femenina
de principios del siglo XX y como ocurre con otros chilenos: Boris Calderón, Gustavo Osorio,
Romeo Murga y Omar Cáceres, hay una deuda ineludible ante la negligencia con que ha
sido recordada y difundida su obra. La cual desgraciadamente ha caído en un silencio
lapidario.

Entre sus títulos podemos nombrar Últimos Poemas 1937, Romances de Ensueños de 1918, Fue
Así de 1922, El Marido Gringo, Poesías de 1927, Poetisas de América del año 1929 editada por
Nascimento. En esta obra, en la introducción a la poética de Monvel, Gabriela Mistral prodiga:
"La mejor poetisa de Chile, pero más que eso: una de las grandes de nuestra América, próxima a
Alfonsina Storni por la riqueza del temperamento, a Juana por la espontaneidad. Empecé por

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admirarla y he acabado por quererla. Me vino su estimación
de aquella clara honradez artística suya. Verso fácil que
rebalsa la copa llena de sentimiento, fácil por la plenitud.

No se inventa nunca el sentimiento (cosa tan común entre las


mujeres). Expresión nítida, a causa de la misma verdad del
motivo. Ninguna dureza; su estrofa posee lo dichoso de los
verdes canales chilenos. En María Monvel la tortura se halla
en el espíritu, pero el verbo no conoce confusión ni torcedura
desgraciada. Dije que su temperamento era rico como el de
Alfonsina. Sí, todos los motivos: la tierra, el paisaje, el amor,
la coquetería también, la maternidad, el juego. Parece en
ocasiones una mujer madura y a veces se la mira jugar como
un niño con los asuntos frívolos. En verdad tiene la madurez,
porque la vida le fue anticipada en dolor; pero no tiene mi
envenenamiento por la amargura".

Luego vendría el título sus Mejores Poemas esta obra es de


1934 y abarca diez años de su labor poética: Es una
antología de los mejores poemas de Monvel, seleccionados por su propia autora y cuya
estructura presenta fechas y un orden que oficia como imperecedero documento o diario de
su viaje creativo. Dentro de su quehacer literario hay que destacar que tradujo a Shakespeare y
Goethe y en este campo señala en una carta dirigida a Manuel Magallanes Moure: "Mi opinión no
vale nada, vale menos que la opinión de todos, pero permita Ud., Manuel Magallanes, que le dé
mi opinión: es usted un enorme poeta, que me place principalmente por su elegancia en el decir,
unida a su emotividad infinita, sin palabrería vana, sin arte rebuscado. Cuando yo leo en francés
un poema que me parece muy hermoso, siento necesidad de traducirlo, de versificar sus ideas
con mi lengua, para penetrarme más de él. Cuando leo en mi propio idioma versos tan lindos
como los suyos, me agrada escribir sobre ellos".

Fue además columnista y narradora, dirigió "Para Todos", revista que publicó la editorial
Zig – Zag y estuvo ligada de cerca al mundo intelectual y literario de la nación, por su
talento como poeta y su matrimonio con el crítico Armando Donoso, miembro del llamado
Grupo de los Diez, el cual publicaría póstumamente Últimos Poemas, del cual, dejamos una
muestra; no sin antes señalar la obra de Monvel: Como tributaria de un sentir no sólo
sensitivo, agotado en la expresión y ensalce del sentimiento. Su poética es sensorial capaz de
desmenuzar con sencillez pero de manera profunda e intensa la captación del sentido y el
estímulo nervioso, medular. Ella comunica, dialoga y su voz gravita sobre su público, buscando
provocar la colisión pura, el tener que enfrentarse con una palpitación, mirada o roce que
deshilvana cada fibra y molécula del cuerpo, de la espina, del cerebro, al recibir el mensaje.

De esta manera, la emoción la construye el lector, el la sufre, la goza y no la recibe ya con


forma y color lista a ser tragada como una golosina. Monvel en su arte da a la palabra
volumen y densidad, lo que en manos de un artífice de la sensiblería y catarsis prefabricada: Sería
mera auto-terapia o burda conmoción.

Autor: Daniel Rojas Pachas

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Poemas de Maria Monvel.

JUEGA COMO LOS PAJAROS Y EL


VIENTO
Juega como los pájaros y el viento
y yo, como los pájaros y el viento
le traje a mí, cuando me di al amor.
Juega como los pájaros y el viento
porque toda la tierra es su elemento
aunque le cerquen ya muerte y dolor.

!No podrá defenderlo tu ternura!


Es bello el sol, pero la tierra es dura ....
¡Teme al amor! ¡Huye al amor , mujer!
La nube es clara, pero el hombre es fiera,
y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera
que bello es ser, pero es mejor no ser.

BERCEUSE

Me estoy durmiendo poco a poco,


me estoy durmiendo sobre el mar.
Un hierro sólo me separa
de su viscosa inmensidad
y yo me duermo poco a poco
con blando y dulce cabecear.
¿vendrá el naufragio si me duermo?.
¿ Me tragará dormida el mar?.
¿Morderé perlas, algas, conchas
en un futuro despertar?.
¿Conversaré con las sirenas?.
¿Algún tritón me abrazará?.
¿Iré a las fiestas de Neptuno
en un carruaje de coral?....
En la litera pequeñita
mi corazón dormido está.
No más que un hierro me separa
de su viscosa inmensidad.

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EN DESCARNADO

A saber, y a modo de reflexión:

De entre toda clase, tipo, forma o calaña de ser


humano existente en la tierra, por favor, no me den un
POETA, tan dañinos a mi juicio, que sólo son comparables
a un inquisidor.

Tal vez, deberíamos hablar de una sub-clase, o de


una degeneración del SER, puesto que, en sus estados
más lúcidos, se les puede encontrar dándoselas de
filósofos. Uno más de los tantos mitos que los rodean.

¡Vamos! Traspasemos pues, el velo de la ilusión y


analicémoslos en toda su real dimensión.

Amanda Espejo
Revista LA MANCHA
blog: www.lamanchadesdequilicura.blogspot.com

EL “POETA-FILOSOFO”

¿Amigo de la sabiduría?

¡Bien! Si por sabiduría se entiende cambiar de careta cual si estuvieran en un baile de


abanicos... estaría acertado. Dejémoslo así.

¿Enamorado del amor?

Si por amor entendemos a su propia persona, es aceptable. No hay nada que un poeta
ame más que a ÉL mismo.

¿Creador de mundos nuevos?

Aterricemos: más bien, destructor de la siempre necesaria realidad. Su mundo


inalcanzable no engendra más que frustraciones.

¿Forjador de sueños?

Lo dudo. Sus versos suelen ser el génesis del insomnio. Provocan sueños persistentes
y, a la vez, tan intangibles, que su gravidez no basta para abatir nuestros párpados.

¿Escultor de la palabra?

Podría ser, más su cincel suele ser el egoísmo. Un continuo reinventarse a través de la
belleza del lenguaje. ¿Neologismos? Simplemente, otra manera de llamar la atención de sus

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pares: con algo de suerte, lo recordaran como una ocurrencia suya. Lo más probable: nadie
nunca lo usará.

¿Infatigable buscador de formas?

Veámoslo en toda su crudeza: INCURABLE MUERTO DE ENVIDIA. No soporta la


supremacía del OTRO en cuanto a una determinada disciplina. Nada es más fácil ni
conveniente que declararlo OBSOLETO, y mostrar al mundo la nueva inspiración salvadora: su
nueva forma.

Pero, entonces... ¿y su sensibilidad?

Acepto que es un sentir común el pensar que los poetas gozan (o sufren) de una
sensibilidad extrema que los induce, inevitablemente, al sentimiento de amar, y por
consecuencia, a la creación. Sin embargo, nada más lejos de la verdad: podríamos transar en
cuanto a lo relativo a su sensibilidad, pero en cuanto al orden de causa y efecto, estaríamos en
un error.

La secuencia correcta no es así: sensibilidad-enamoramiento-creación. Es mucho más


elaborada: estado de sensibilidad extrema – NECESIDAD de inspiración – búsqueda de
SUJETO para experimento – logro de seudo enamoramiento – exaltación anímica – versos a
raudales – congratulación del YO.

(Nota: si la inspiración se agota, se recomienda cambio urgente de SUJETO inspirador).

Naturalmente, lo que suceda con la hilera de sujetos damnificados que hagan huella tras
su paso, no tiene la menor importancia.

Se que aún con todo lo expuesto corro el riesgo de parecer poco creíble o, lo que es
peor, que mis palabras parezcan carecer de asidero fiable, sin embargo, lo tienen, y desde más
de una perspectiva.

¿Podría alguien objetar la enseñanza de mi razón basada en mi propia experiencia?

No me pareciera justo.

Yo he sido una lectora más, tratando de escarbar el suelo donde se asienta un poema
para SABER qué hay bajo la superficie. He apartado sus frutos, he separado sus hojas y he
llegado a la raíz queriendo descubrir su esencia. La mayoría de las veces, me he encontrado
con las manos vacías pues, la esencia creadora ya se ha marchado en búsqueda del final de
otro arco iris.

También, en ocasiones he sido una víctima más del impacto de la belleza, y he


prendado trozos de mi vida al “ dios creador” en paciente espera de que él se manifieste en mi
persona... “ y te he creado y te he rescatado de entre mis sueños, y te he venerado y te he
planeado tu muerte para poder gozar del placer de resucitarte...”

Mas, nada ha sucedido. Nada que no sea digno de un pequeño ídolo hecho de barro.

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Poetas de barro, ídolos poetas. Poetas... sin dioses... únicos dioses de sus
insignificantes personas.
Tan insignificantes como yo misma. Tan poeta YO como todos ellos. Tan poderosa de la
mente y tan frágil de mi pobre alma, creada por la diosa que subyace en mí.
Poetas elegidos para iluminar conciencias, predestinados a sufrir el castigo de no lograr
VER dentro de nosotros mismos... comprender esta mierda de vida... poetas de mierda. Poetas
insoportables, insufribles, indeseables, irrepetibles... a veces, hasta ilegibles, pero siempre
irremplazables.
Quizás en eso radique gran parte de mi manifiesto inicial: IRREMPLAZABLES.
Es cierto. No es posible ninguna clase de trueque o permuta y, para desgracia de mi
persona, me es imposible librarme de esa ralea: hay UNA latente dentro de mi, y todos los días
me condiciona y me lo refriega ante a mis ojos allí, dentro del sin-espacio de mi viejo espejo.

Amanda Espejo
Quilicura / Octubre 23 / 2004

Cinosargo Recomienda visitar el blog de CODEX 10

Y conocer la obra de Eduard Pascual, escritor, y especialista en


investigación criminal en el cuerpo de policía Mossos d'Esquadra, acaba
de poner en la red un blog con el que intenta promocionar un libro de
relatos policiales inspirados, no basados, en hechos reales ocurridos en
la comarca del Alt Empordà (Cataluña) entre 1997 y la actualidad. El
título provisional de la obra es "CÓDEX 10" y el blog como señalamos,
puede consultarse desde este enlace: http://codex10.blogspot.com/

El libro aún no está editado, por lo que su autor espera poder utilizar el
blog como una herramienta ante editores y agentes literarios. En poco
más de un mes, "CÓDEX 10" ha recibido más de 4.000 visitas. En este
espacio virtual, Eduard Pascual explora las páginas del manuscrito y
ofrece a los visitantes la oportunidad de poder dejar una huella de su
paso por el mismo.

Hasta el momento, se ha desvelado ya que el prólogo del libro está


siendo escrito por el librero especializado en género negro, Paco
Camarasa. De los últimos posts se desprende que el manuscrito cuenta
con el apoyo de los escritores: Rosa Montero, Raúl Argemí, Andreu
Martín, Amir Valle, Fernando Marías, Rubèn García, Julián Sánchez,
Carlos Salem, José Carlos Somoza y la periodista de El Punt, Tura Soler. Todos ellso han comentado diferentes
partes de la obra de este escritor emergente; los comentarios serán introducidos en la edición final delm libro, aunque
en el blog ya se pueden leer sus apreciaciones. Con este blog electrónico, el escritor pretende suscitar y mantener el
interés en la obra hasta que esta sea adquirida por alguna editorial. Es su primer libro, con todas las dificultades que
ello entraña, pero no ha desfallecido ante el calor del verano para promocionar su trabajo en un nuevo paso hacia la
edición.

Hasta la fecha, Eduard Pascual ha sido galardonado con el premio XII Certamen Literario Vargas Llosa NH de
relatos 2007 y el V Concurs de Contes de la Policía de la Generalitat - Mossos d'Esquadra 2003.

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BIOGRAFIANDO A GONZALO MILLÁN

Rolando Gabrielli

Qué provinciana la vida,


Gonzalo, se esconde
detrás de la muerte.
Ayer, el golpe, después,
esta mudez sorprendente
de tu palabra.

Rolando Gabrielli

LA PALABRA
Amar y desarmarla:
hallazgo y extravío
Amarla y desarmarla:
aprendizaje y haztío

G.M.

Gonzalo Millán es un poeta atípico de la poesía chilena. Silencioso, original, trabajador


incansable de la palabra. Poeta visual, olfativo, gustativo, de los sentidos corporales.
Poeta precoz, de lo cual da cuenta su primer libro Relación Personal, escrito entre los
17 y 20 años, y que expresa la atmósfera del mundo adolescente, sus vivencias, con un
lenguaje profundo, lleno de humor, soledad, realidad y originalidad. Enrique Lihn en un
artículo de su obra El Circo en llamas, le llama irónicamente “el poeta mudo”, porque en
verdad casi nunca se veía a Gonzalo expresar su opinión públicamente y menos
polemizar con algún colega o caer en la diatriba personal, casi un lugar común en los
artistas. La última vez que lo vi en 1987 en su casa a los pies del Cerro San Cristóbal,
estaba de para en materia de vinos, por ser verano y le recité sus viejos versos que mi
pobre memoria nunca han olvidado: “Era pequeña y rubia/casi no tenía pechos....Yo soy
un tipo extraordinario... ” Sonrió como un adolescente y la noche entró en confianza.
Nos conocíamos del colegio José Victorino Lastarria y después en el Pedagógico de la
Universidad de Chile. El 14 de septiembre de 1973, cuando se levantó el primer toque
de queda, Estado de Sitio en el Chile de Pinochet, nos bebimos unos jarrones de
borgoña en un bolichito cerca de su otra casa también a los pies del Cerro San
Cristóbal. Millán escribió un poema sobre ese encuentro. Está editado y dedicado. El
postigo. Nos veíamos en ocasiones especiales, circunstanciales, no programadas. Él
después pasó por Panamá, un año en Costa Rica y un tiempo más largo en Canadá,
mientras yo me quedaba en Santiago de Chile. En esas idas y venidas de la vida
santiaguina previa al golpe, conversamos en una ocasión en su casa de Tobalaba
cuando vivía con su primera mujer, la Coca. Son imágenes, aún frescas. Tiempo que el
tiempo no despeja de la memoria. En una serie de artículos donde hablo de poesía y

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especialmente de los poetas chilenos, siempre he citado a Millán y lo he releído en mi
pequeña biblioteca. Consideré siempre que es un poeta fundamental para Chile,
Latinoamérica y la lengua castellana. Fue una chilena checoslovaca la que me permitió
adquirir varios de sus libros en Panamá, de paso por una Feria del Libro. Sobre mi
escritorio: Relación Personal dedicado por Gonzalo, con su letra infantil, y Vida, que me
obsequió en Chile. Trece Lunas; La ciudad y Virus. Sólo conocí opiniones de su autor
de Vida, que me comentaba en los fugaces encuentros, poesía más allá de lo cotidiano,
porque no deja de ser poesía aunque nombre los objetos, se fije en las cosas o las
relaciones de pareja.

Túnel
Como una bala
encañonada
un automóvil
sale de un túnel
y penetra
en el parietal
deslumbrante
de la vida.

Gonzalo Millán

Mucho se ha escrito sobre Gonzalo Millán, tal vez no lo suficiente, pero él define su poesía en
un trabajo intitulado : ”Hacia la objetividad”: En mi poesía, a diferencia del pop, no existe
neutralidad ni aceptación. Existe una visión crítica, antagonista y negadora, una rebeldía a los
valores del sistema establecido. Sistema 'paterialista-idealialista' obsesionado por el Edipo que
menosprecia la materia y está destruyendo el planeta, que maquiniza la existencia, disciplina el
tiempo, hace de las mujeres y hombres cosas y de ciertos objetos ídolos y fetiches”.

Es particularmente necesario para mí, biografiar al poeta autobiográfico, referencial, como lo fue
Millán, de sí mismo, aunque "objetivara" la vida, se relacionara con esos cuerpos funcionales
que nos acompañan, el refrigerador, el automóvil, termostato, lámpara, generador de aire, el
mundo electrodoméstico. Pero Millán nos introduce a una atmósfera enrarecida por al vida y la
muerte, los contrarios.

Por ahora no sé quien eres/ni adónde estás siempre/Sé que nos ha tocado vivir/en la misma
ciudad/y en un mismo país de la tierra/al mismo tiempo/Y eso me basta.

Nicanor Parra creyó descubrir un antipoeta en Gonzalo Millán, "un brillante y destacado
discípulo". Millán es un "inclasificable" desde el punto de vista de la antipoesía y él se reconoce
más en Armando Uribe Arce, quien lo derivara a Pound y Wallace Stevens. La antipoesía se
hace pasar por poesía espontánea, porque aunque Parra quiere que escribamos como
hablamos, eso nunca se logra. "La poesía no se encuentra tirada en la calle ni es inspiración,
sino que se construye", opinaba Gonzalo en respuesta a la Antipoesía, que es lenguaje popular.
Millán, me lo dijo un día en la casa de su padre en Ricardo Lyon, "cada día se me crece más
Huidobro". Sin duda, estaba ante un buscador, investigador, reciclador de palabras infatigable.
Solía trabajar en una mesa grande con numerosos libros y diccionarios, hasta completar 9
versiones sobre un poema. Breves por lo general. Su trabajo más ambicioso fue La Ciudad: un

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sólo largo poema articulado verso a verso (119 páginas), donde se capta y describe la
atmósfera enrarecida de Chile de 1973, el país ocupado que compartimos con Gonzalo.

Se pierde en mí el verano/y la niña desnuda/bajo collares de semillas/que recogía arvejas de


mar/en las arenas/Escucho ahora com orondas mi casa/y golpeas aldabas/cubierto el evstido
de lana/con trozos de cortezas/y gotas de lluvia/No es necesario que entres/Los símbolos del
verano muerto/están a tu lado:/hay una pluma de pájaro/sobre la yema de huevo/y la cabeza del
girasol/ahora seca/está clavada en su tallo

(De Relación Personal)

Biografiar al poeta es algo elemetal para


conocerlo. Gonzalo Millán parecía
escribir con la yema de los dedos,
rebanar las palabras que buscaba
escrupulosamente, como los versos de
otros poetas. Sol cuello cortado,
recuerdo, me lo mostró una vez,
impresionado. Un verso de Apollinaire,
que por ahí está en su poesía. Los
versos de Brecht, el hombre girando la
rueda en el camino. No descansaba en
su propio camino. Por eso, dijo en una
entrevista sobre Lihn y Teillier: "Los dos
me parecían buenos poetas y tenía
admiración por ellos, pero yo era el más joven de la generación del ’60, y ellos deben haberme
mirado como un cabro chico. Pero ninguno de los dos era poeta de mi total agrado; en realidad,
no creo que haya un poeta de mi total agrado en ninguna parte del mundo. El énfasis en el
mentalismo de Lihn me hace retroceder; la imagen, para mí, es lo fresco, no el pensamiento.
Teillier hizo una obra redonda, pero la provincia nunca la he visto como positiva." Millán es un
poeta revolucionario en el estricto sentido del término en su búsqueda constante, lenguaje, el
rodaje meticuloso que le otorga a sus breves poemas, como pequeños alfileres de una gran
almohadilla que un sastre sabe definitivamente donde van y por que.

He estado revisando sus libros en el atardecer panameño de este domingo que me sorprende
con la noticia de su muerte en la madrugada del pasado viernes y me encontré con un papel
amarillo donde señalaba un poema y que dice: Epígrafe cuento de La Ciudad. Yo mismo no
recordaba esos pasos, que ya tienen algunos años. Ese cuento ha derivado en una novela, que
ya tiene 450 páginas y que la ciudad es una de las tantas referencias del texto. El fragmento es
este:

Vvms mrdzds./Vvmos mrdzdos/Vivimos mordazados/Vivimo con los ojos vendados/Los ojos se


abren bajo la venda./La boca se abre bajo la mordaza/El tirano disfruta de salud/Sólo el hombre
disfruta de la palabra/Los gorilas se golpean el pecho./¡Muera el tirano!

Huidobro, Neruda, Parra, De Rokha, la Mistral, los cinco Tótems de la poesía del siglo XX y XXI
e incluido Gonzalo Rojas, se biografiaron durante toda su vida. Parra es el verdadero último
mohicano en ese juego pirotécnico, donde hoy los poetas no llegan a brillar. Millán deja un

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vacío profundo en el "futuro" de la poética chilena y abre un camino. Su retórica trabajaba
sigilosa y laboriosamente. Los dos poetas históricos, Parra y Rojas, ya son cosa escrita. Son
otros, como dijo Rojas una vez, los que tienen la palabra. Raúl Zurita, poeta chileno y Premio
Nacional, anunció su muerte hace ya un tiempo y aún permanece con nosotros. La vida y la
muerte parecen inseparables e irreconciliables, pero emparejables finalmente. Gonzalo ha
abierto nuevas avenidas a la poesía chilena. Los que vienen tendrán que poner atención en su
poesía. "Creo que la antipoesía está rodeada de muchos mitos. Hay una visión de que las
cosas ocurren en sucesión, pero cuando leía a Nicanor Parra, también leía a Pablo de Rokha.
En general, me atraían las imágenes disonantes, no tanto el lenguaje coloquial", sostuvo Millán
en una de sus entrevistas finales. Siempre con respeto y conocimiento, también deja una huella
en ese sentido. Los envidiosos debieran estar de duelo. Siempre humilde y reconocido:
"Gonzalo Rojas fue y sigue siendo mi querido maestro. A él debo, entre otras cosas, la
consideración de la poesía como conducta, la necesidad del creador de asumir una postura
estético-moral y estético-política siempre solidaria con él hombre ".

En mi libro inédito: Los Poetas de Chile, digo: A Gonzalo Millán/con su pequeña y rubia/ él, un
tipo extraordinario.

Gonzalo Millán, ha muerto a la 1.20 P.M., dice el


cronómetro desde Santiago de Chile, y personalmente
ignoraba que tenía un cáncer terminal. Ha dedicado su
último tiempo a revisar su obra, ponerla al día, a concluir
sus libros póstumos y escribir un especie de Diario de
Muerte, al estilo de Enrique Lihn, intitulado: Veneno de
escorpión azul. El título se refiere a un medicamento
cubano contra el cáncer que le recomendaron."Y
después de ir con los ojos cerrados/ por la oscuridad que
nos lleva,/ abrir los ojos y ver la/ oscuridad que nos
lleva,/ abrir los ojos y ver la oscuridad que nos lleva/ con
los ojos abiertos y cerrar los ojos/ se cierra el poema”.

Deja caminando tres libros de una trilogía que denominó


Croquis: Claroscuro; Gabinete de papel y Autorretrato de
memoria. Lagunas es otro poemario que saldrá el 2007.
Millán integró en Concepción el Grupo Arúspice de
poesía con Jaime Quezada y otros poetas. Formó parte de la generación de Waldo Rojas,
Omar Lara, Floridor Pérez, Oliver Welden y Oscar Hahn, entre otros, pero este último tenía los
dos pies en Estados Unidos. Autorretrato de memoria, obtuvo las premiaciones Altazor y del
Consejo Nacional del Libro y la lectura 2005. Millán fue Premio Pablo Neruda en 1987, en su
primera versión.

–¿Y tú cómo te vives la muerte?– le preguntó el periodista Javier García de La Nación de Chile:
"Acercarse a la muerte en vida es alcanzar una plenitud vital que la gente corriente no alcanza.
Uno, sencillamente, entra a otra dimensión, y aunque sea pasiva, ¡tenís que salvar el pellejo
como sea! Uno vive y la escritura viene después. Lo más interesante de la muerte es la
incógnita que provoca ¡Qué cresta pasa allá! La concepción del alma me parece muy dudosa.
Ahora frecuento la idea egipcia y tibetana de la muerte".

"La muerte es otra existencia no más. Los tibetanos dicen que hay muerte, vida, premuerte y
postmuerte. Entonces, la premuerte se puede preparar. Si uno quiere reencarnarse puede

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hacerlo las veces que quiera, la misma película, sin acordarse de que la vio (se ríe). O uno
puede tratar de salirse; entonces, ¡lea las instrucciones, porque te vai a encontrar con un
demonio de cuatro metros que tira fuego, y lo que no tenís que hacer es cagarte de susto! Hay
que enfrentarlo y seguir adelante". Gonzalo era un fumador empedernido. Uno tras otro. Flotaba
en el humo que aspiraba y producían sus cigarrillos. Por lo que cuentan sus últimas palabras en
la prensa chilena, Gonzalo se jugó la carta del Escorpión Azul, la medicina providencial cubana
que ha curado a algunos y poestergado el cáncer a otros. ¿La muerte suele ser más venenosa
que el propio escorpión?

Millán escribió en vida y muerte esos pequeños grandes temas del amor y desamor, vida y
muerte, y se miró hasta la saciedad en el Otro, con sus dedos y obsesiones construyó unos 10
mil elementos visuales. Recuerdo aquellos días cuando usaba los palos y las cajitas de fósforo.
Era un constructor de miniaturas en medio del vendaval de la destrucción. Trabajaba cada
verso, palabra por palabra. Escribía lo que veía con su cuerpo, tocaba, en un reciclaje visual
continuo de lo que llamaba su memoria espacial. Cerca del zumbido de la abeja, del aletear de
la mariposa, el poeta respira. La palabra es un virus, dijo Burroughs, cita Millán y en su poema
Epidemia de su libro Virus abre el primer texto:

Son Necesarios/varios millones de virus/para conseguir un punto visible/Y varios millones de


puntos/para conseguir una sóla línea/¡Cuántos millones de líneas!/¡Cúantos millones de
puntos!/¡Cuántos millones de virus!

Soy de los que pienso, guardadas las proporciones y comparaciones, que Relación Personal, le
sobrevivirá a Millán como 20 Poemas de Amor y una Canción desesperada a Neruda, porque
es un trabajo, poemario, son vivencias limpias, y ambos entran en la bóveda de sueños y
desgarramientos, soledades, donde el fruto siempre crece. Experiencia juvenil, profunda, del
amor, Millán también toca las cuerdas bucales del lenguaje íntimo, erótico, esa atmósfera
gaseosa enrarecida de la pareja detrás del vaho de las palabras.

En Blancas Carrozas viajamos


Ocultos entre raíces
manchados por los hollejos de frutas,
y humaredas de hojas y papeles,
se endurece en mis manos sucias,
al palpar la rubia
sedosidad niña de tus piernas,
la celeste cornamenta de mis venas.
Tú con una piedra rompes
un cuezco de durazno,
mascas la amarga semilla
y endulzada la echas en mi boca.
Yo me humedezco un dedo
y en el muslo trazo con saliva
las iniciales de tu nombre.
Tú le echas tierra.
Después el polvo cae.

15
Sushi Bar
Leí una vez que un monje
llamado Ventana Nevada
pintaba orquídeas de tinta.
¿O era un monje llamado
Orquídeas de Tinta el pintor
de las ventanas nevadas ?

Rosa
Ha muerto la memoria
de la flor marchita
y aún no nace la promesa
del capullo.
Esta es la primera
y la última primavera.
No se ha abierto antes
ninguna rosa.
(G.M.)

Autor: Rolando Gabrielli. Más información del autor:


http://rolandogabrielli.blogspot.com/

El documental The U.S v.s


John Lennon

POR MARIETTA MORALES R.

Vale la pena ver el documental The


U.S vs John Lennon, de los
directores David Leaf y John
Scheinfeld. Este documental cuenta
la historia del activismo político de
Lennon en la década del 70, cuando
opto por rebelarse frente a la
injusticia y los conflictos
mundiales usando los medios de
comunicación y su enorme fama
como músico. Lennon si bien logró tener un apoyo en los movimientos por la paz y los derechos
humanos, tuvo problemas con el gobierno de Estados Unidos. Llegando a ser investigado por el
FBI . Lo cual con el correr de los años, se confirmó. El carisma de un músico de fama mundial,
que se convirtió en un defensor de la paz mundial, sin duda, no era una persona grata para la
reelección de Richard Nixon. Un rebelde con causa y talento.

16
WALTER ROJAS: DE POETA A GRAN POETA por José
Martínez Fernández

Es Walter Rojas un poeta en todo el


sentido de la palabra. Iluminado en el uso
del verbo, ágil en el ritmo de la frase, sin
pausa, como el mismo movimiento del
mundo que observa, y con cierto dejo de la
poesía beat y la figura de Ginsberg tras tal
escuela. Rojas alcanza –con un solo
poema- un lugar clave dentro del hacer
lírico de Chile.

A punto de llegar a los años ochenta vivía


en Arica un joven moreno, delgado y
silencioso… con los desconocidos. Pero
quienes conocían a Walter Rojas Álvarez
sabían que en él había un hombre de
exquisito talento y gran inteligencia. Y lo de
silencioso moría frente a quienes quisieran
escucharlo. Hábil hablante, manejaba a
Platón como si fuese su amigo. Con
muchos otros filósofos y poetas Walter se
sentía en su ambiente. Hablar de Pablo de
Rokha le emocionaba.

Había nacido en Tocopilla

Walter ya había escrito poemas. Y antes que llegaran los años ochenta ya se
empezaban a publicar en la revista “Palabra Escrita”, en otros medios. Después
aparecerían en la revista “Extramuros” y otras.

Su poesía sería antologada –años después- por Luís Araya Novoa, Mayo Muñoz y
otros. Cuando el poeta recibió su título profesional se fue de Arica. Anduvo por el centro
y sur del país.

Allí publicarían sus libros Ediciones LAR (de Omar Lara) y las Ediciones de la Quinta
(Intendencia de Valparaíso). Ya el poeta ha sumado varias distinciones.

Pero Walter Rojas Álvarez no era un poeta para quedarse entre muchos. Era un valor
para separarse de esos muchos. Con su trabajo “TODA HISTORIA ES REDONDA
COMO LA TIERRA…” lo está consiguiendo. El trabajo lo divide el aeda en “tres
escenas”, como las llama. Es un texto que no para, que da luces a cada instante, que
vislumbra con una belleza que no se toca, que muestra el verbo a cada segundo.

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Realmente un gran poema.

La primera, y más extensa de las


“tres escenas”, es de una alta
belleza y magnífico logro. Allí
aflora lo político, lo cultural, lo
sexual, la droga, la violencia, la
hipocresía, entre tantos otros
mundos de los que Walter Rojas
nos quiere decir algo.

Leamos algo de este gran poema:


“el obsceno pájaro de la noche
donde el cholo se lanza feroz
meada toda en nombre de la
poesía toda”…”el mismísimo patas negras del nefatlí reyes pero como en alicia en el
país de la antipoesía”… “atractivos incendios al patrimonio cultural de la
demagogia”…”AMO EL AMOR SIN CALZÓN DE LAS NIÑAS QUE BESAN Y SE VAN”.

Opera la poética de Rojas desde un ángulo


que nos recuerda algo a los poetas beat y en
especial a su figura central, Ginsberg. Sin
embargo la maestría de nuestro bardo
configura su propia cosmovisión y su verbo
rico, bien hablado, bien construido, deleita.

En la “segunda escena” la construcción del


texto es similar. Nada con la gramática dice
el poeta, para dar, en la “tercera escena”, un
golpe bajo al lector: volver a la “normalidad
gramatical”. Un texto de cuatro versos,
perfectamente ordenados en el sentido
tradicional. El poeta ha pasado de un lado a
otro sin que lo supusiéramos. Una sorpresa.
Definitivamente Walter Rojas Álvarez ha
entrado a los mejores espacios de la poesía
chilena actual.

Es un hablante lírico que busca y ha


conseguido un texto que se acerca a lo
grandioso. Extraordinario: Walter Rojas ya
era una figura importante de la poesía de
todo el norte chileno y ahora entra a ser una
figura a nivel nacional.

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Siguiendo la ropa tirada de los estrípers.
Un artículo de Emiliano Pastor Steinmeyer

Esta noche sí es noche. El cielo con estrellas sí me saca lo alto y lo inmortal; esta noche sí estoy encima, sí creo que
de alzarme como un fuego, llego a una boca única.

Juan Ramón Jiménez.

Hay algo en mí –no sé lo que es- pero sé que está en mí.

Walt Whitman.

Estoy solo. Las ondas; playa escúchame.

Vicente Aleixandre.

Nací, miré a mi alrededor y supe enseguida que el


centro del mundo podía ser una mierda, una flor, la
guerra contra el Imperio o el abrazo de mi madre
(en fin, cualquier cosa). Personalmente esa
situación me pareció caótica y difícil de soportar,
quizá por ser hijo no sólo de mis padres sino
también de mi época, de la que dicen que carece
de verdades. La multiplicidad de elementos
desconectados en el exterior me permitía una
cantidad infinita de interpretaciones sobre el
mundo, y la falta de una verdad sostenible me
ponía muy al alcance una de las interpretaciones:
la que miraba a todas las demás desde lejos y, sin
dar valor a ninguna, decía todo es muerte o está
hecho de muerte, suicídate. Era, ciertamente, una
bienvenida bastante desalentadora para un recién
nacido. Pero como hubieran hecho muchos en mi
caso, me puse a pensar y encontré dos soluciones
para mejorar esa situación. Las presento en el
orden en que se me ocurrieron (aunque, como se
verá, acabé optando por una tercera):

En primer lugar me pareció que la totalidad de las cosas del mundo me era inaccesible porque no
iba a vivir para siempre, y en consecuencia tenía que tomar partido por ciertos fragmentos de la
realidad, ciertas zonas favoritas, con un olor especial para mí, y sumarme a ellas para que pesen
más en la balanza de múltiples platos. Lo hice. Pensé que podría defender la luz en oposición a la
oscuridad y que esa era una buena razón para luchar todos los días en la escritura y en la vida,
aunque me quedara sin sueldo o sin amigos. Elegí de esta forma algo externo a mí y me posicioné
a su favor, le subí el puntaje, traté de darle mayor proyección, dediqué los primeros años de mi
vida a defender esa parcela de tierra, y aunque me cansé de estar de pie bajo la lluvia, haciendo

19
guardia e impidiendo que entraran elementos dañinos, seguí, seguí y naturalmente me volví
combativo, porque los elementos dañinos eran muchos: la mayoría no pensaban como yo y
defendían sus propios intereses (como yo). Había muchos artistas que trabajaban de esta manera
y se los podía comparar fácilmente con figuras de guerreros o de héroes (así empecé a ver que las
conductas humanas se repetían y se superponían como pliegues). Un cineasta austriaco filmaba
para luchar contra la sociedad del espectáculo, alguien se suicidaba para defender a un
emperador, en la Casa Blanca se firmaban papeles con garabatos cada vez más bellos; todas esas
acciones, sin importar que fueran fáciles o difíciles, que fueran del derecho o del revés, se
parecían de algún modo a las mías. Todas eran posturas combativas; todas asumían primero un
carácter belicoso en la naturaleza y luego se adscribían a él.

En segundo lugar me pareció que dado que la totalidad de las cosas me era inaccesible, y dado
que ser combativo no era realmente mi naturaleza, mi ideal debía ser precisamente acceder a la
totalidad de las cosas aunque fuera un despropósito. Los taoístas tienen un concepto de no–acción
que es algo muy distinto de la inacción, y lo cierto es que desde que empecé a conocer la cultura
oriental llegué a la sospecha de que esa no–acción por la que los individuos se aproximan al Tao
podía ser el grado más alto de acción y la confluencia final de los caminos. Zhuang Zi dice que el
gran Saber todo lo abarca, el pequeño todo lo divide. Las grandes palabras son fuego. Las
pequeñas, balbuceos inútiles. Y más adelante añade que el que debate, nada alcanza. Si yo, en
vez de elegir una parcela de tierra como propia, no elegía ninguna y decía que no tenía patria, que
sentía indiferencia por cada una de las parcelas, era probable que no necesitara viajar por todas
ellas para que formaran parte de mí; y entonces yo formaría parte del todo. Ese era manos o
menos el plan. Sería un trabajo largo, pero digno para dedicarle una vida entera; acabaría
pareciéndome a la naturaleza, formaría parte de su conciencia común y me dejaría estar para ser,
contemplativamente.

(El 17 de mayo me pregunté ¿dónde, en todo esto, estoy yo y mi ética?)

Finalmente ninguna de las dos


opciones anteriores me gustó y
me di cuenta que quería ser
estríper (así, escrito a la
castellana). A eso me he
dedicado hasta ahora, sin éxitos
descalabrados, pero dispuesto a
dedicarme a este oficio de por
vida, de hecho ya he firmado un
contrato para los próximos
veinticinco años. Me gustaría
explicar brevemente mis
experiencias en esta materia
(que también son breves).

Todos los estríptis tienen la misma estructura: entra alguien vestido, se va quitando la ropa,
queda desnudo y se va. El estríptis en sí es el proceso de desnudez; el anhelo del que lo mira está
puesto de cara al momento el final, si bien ese anhelo se sostiene gracias a que las prendas se
quitan una a una y no todas a la vez. Esta prolongación del conflicto desnudo/vestido provoca

20
placer y al mismo tiempo implica una dificultad en su realización, como si dios hubiera
determinado las cosas de modo que el estríper no pueda ser cualquier persona en cualquier
situación, sino determinada persona en determinada situación: algo, ciertamente, extraño. Es
probable que el deseo de quitarse la ropa sea contagioso; es más probable que el estríper contagie
no sólo un deseo de desnudez sino también un deseo sexual de unión.

Si los actos tienen consecuencias sobre el mundo,


entonces el mundo depende de los que realizan actos,
de los agentes. El agente y el mundo se vinculan así a
través del acto. Si bien la figura del estríper es
aceptada socialmente, su capacidad de modificar el
cosmos, la política, el corazón (en fin, el mundo) no
es mayormente comprendida. En cualquier caso, sea
más o menos poderoso que otros, también él es un
agente dinámico que incide en la realidad. Llega un
momento en el estríptis en que no es posible
arrastrarse sin sonido y cualquier movimiento se
escucha porque en él hay cada vez más miradas y la
tensión ha aumentado, al mismo tiempo que en el
ambiente se respira cierta tranquilidad porque ya se
ve que la desnudez va a ser completa y lo va a ser
pronto. Hay algo que tiende a completarse, a volverse
esférico (han sido muchos los que han imaginado la
desnudez como una esfera, porque una vez se llega a
la esfera ya no se le puede quitar ni añadir nada). El
óvulo fertilizado es esférico, el feto va alejándose de
esa forma pero el bebé tiende a la esfera al acurrucarse; el hombre vestido pierde la esfericidad al
completo pero el estríper intenta recuperarla.

Entre partes de cuerpos de desnudos son posibles las caricias. No es lo mismo acariciar una
camiseta que acariciar un pecho. La boca y la nariz, para respirar idealmente, necesitan estar
desnudos. Enmascararse es en la mayoría de culturas lo mismo que adoptar una respiración ajena:
sea por deseo y placer propio o sea por presión social, taparse el rostro es un gesto de alienación,
no de interioridad. Cuando lloramos de verdad o mejor dicho para la verdad no nos tapamos la
cara ni nos enjuagamos las lágrimas. La verdad, que para este artículo existe, está en el cuerpo
desnudo. Cuando llegamos a nuestro cuerpo llegamos a la conciencia máxima de la naturaleza,
llegamos a un punto único que es, según mi hipótesis, de carácter alegre. El centro de uno mismo
es gozoso y es nuestro destino. El enfermo se hunde si se queda quieto, pero si se mueve se pone
en pie sobre la tierra, y firme, y sonriente, y plácido, y sin proponérselo contagia su nueva salud a
otro enfermo. Pero el movimiento es posible en la medida en que sea posible la libertad del
individuo, y la libertad depende también de fuertes factores externos. Liberar y liberarse son
cosas del día a día en este oficio; seamos responsables con nuestra libertad y con la de otros.

Hay estríptis que quedan incompletos, borrosos, interrumpidos por la muerte o el cansancio, y
estos son particularmente perturbadores, sobretodo cuando prometían un cuerpo interesante. Lo
incompleto excita también, y estos estrípers de la indecisión, del mejor me quedo a medio
camino, generan a su vez más indecisos, más amantes del estar siempre sobre la cuerda floja;

21
entonces el movimiento cesa y se queda
temblando ahí, justo en la mitad de la
metamorfosis, mostrando impúdicamente sus
formas contradictorias, doloridas, y haciendo
de ellas una bandera. Una bandera que es
como un ala rota (¿de quién?) que no pudo
llegar (¿a dónde?). Lo que está siempre
quieto, aunque tiemble, o bien está desnudo
de antemano o bien no puede desnudarse. El
estríper, como método, se mueve; por eso
muchos usan la música para coreografiar más
fácilmente el movimiento y apoyarlo en algo
diferente del vacío. Sin embargo es cierto que
se puede estar yacente toda la vida, entre otras
cosas se puede llorar o tener una rabieta tras
otra sin mover un solo músculo, y digo de
nuevo: lo que está siempre quieto, por más
que tiemble, si está vestido no puede
desnudarse. Porque el estríper se desnuda,
nunca es desnudado y por tanto es
responsabilidad de uno elevarse de sí mismo.
Disparando un arco, es la propia flecha quien
se puede clavar en lo alto verdaderamente, y
dependerá de ella el éxito de su vuelo, no de la habilidad o el amor del arquero.

El estríper ideal canta con todo el cuerpo igual que una campana vibrante. Un movimiento es un
sonido: una sonrisa o encogerse de hombros pueden amansar a las fieras como una flauta mágica.
Esto le permite a alguien decir a su amante esta música nace de tus senos. Caminando se puede
dominar el horizonte y ver, más allá del mar, los no-límites. La fe es el motor de ese caminar,
porque entre uno mismo y su propio dios se genera un sistema de dos estrellas, donde la gravedad
de la segunda va absorbiendo poco a poco a la primera y la separa de sí misma para moverla y
fundirla en un solo astro. Muchos instrumentos pueden servir para formar puentes entre uno y
dios, obviamente no sólo la escritura ni otras formas artísticas (si bien son los métodos elegidos
por mí), pero siempre se va a tratar de un estríptis. Desnudarse es una celebración de la fe. Ni
dios es más importante que el hombre, ni el hombre es más importante que dios; la fe de uno
hacia el otro y del otro hacia el uno es el tercer elemento que los integra a ambos.

El estríper es observado (por personas, por luces, por paredes o por sí mismo): ahí está su
responsabilidad. Dada la relación directa entre el mundo y su estríptis, ambos se modifican
irremediablemente. Si un estríper se canta verdaderamente a sí mismo, su canto no será narcisista
y no provocará una fuente de dolor irresponsable. Si convive con salud con su propia muerte (que
está siempre a su izquierda, a la distancia de un brazo, lo sé de oídas y también por experiencia)
no se convertirá en un ser venenoso. Cuando una parte del cuerpo está ya desnuda, pongamos por
ejemplo el brazo izquierdo, éste revela que es un brazo y no otra cosa (no es una rama ni un
paraguas). Es entonces cuando la piel del brazo puede empezar a reflejar la luz del sol o de una
lámpara y puede ser visto por nuestros ojos pero también por otros y, quizá, por la luz misma. Así
el brazo se aleja de nosotros y al quitarle la ropa que lo cubría dejamos que vaya lejos como no

22
nuestro. La interioridad máxima ilumina. Por eso la soledad verdadera conduce a la
comunicación. Por eso la subjetividad absoluta comunica la verdad.

En realidad el concepto de desnudez, a priori, no significa nada. No hay una sola desnudez, más
bien hay todas y cada una. El concepto de desnudez no es más que un concepto vacío hasta el
momento en que se llena con un cuerpo concreto, cosa que sucede muchas veces y de diversas
maneras. Cada cuerpo, gracias a sus diferencias particulares, reinventa la desnudez.

Las contradicciones con que nos encontramos cuando intentamos desnudarnos son crueles con
nosotros, este artículo no pretende en absoluto combatir o negar el sufrimiento profundo, pero sí
decir que las contradicciones están hechas de tela, de algodón, son ropa. No son enfermedades
psiquiátricas, son pantalones, dos calcetines, un anillo. No son revoluciones frustradas, son pieles
que no son exactamente nuestras ni de nadie y que duelen más que tiritas que se arrancan
lentamente. Sí, duelen más: mis compañeros de trabajo y yo lo sabemos con seguridad, lo
aceptamos como podemos y seguimos. Poco espacio al dolor en este artículo, aunque sea grande
en la vida y nos siga diciendo suicidaos. En definitiva ya hemos pensado suficiente en
oposiciones, y ahora sabemos entre todos que la luz es propia del día y es propia de la noche. Son
sus movimientos oscilantes los que definen ambos estados (y no su ausencia y su presencia), y
siempre es ella, la misma, la que le dice al día que es de día y la que le dice a la noche que es de
noche.

23
Recordando a Omar Cáceres.
La imagen que nos queda del
talentoso poeta Omar Cáceres,
escritor de intensa pero
escasa obra nacido en
Cauquenes en 1904, se
enmarca dentro de un halo de
fugacidad y misterio. Quienes
lo conocieron entre los años
treinta y cuarenta, antes de su
crudo deceso, lo recuerdan en
términos que aluden de forma
coincidente a su carácter
fantasmal.

Volodia decía que lo veía


avanzar con la elegancia de un
espectro, Sabella que le dedico
el número cinco de su revista
Hacia, agregó que el poeta
asistía como entre brumas a la
conversación. Finalmente Miguel
Serrano, quien lo conociese de
cerca, resalta la desolación
que acompañaba a Cáceres, ya
fuera al recitar, al moverse y lo
retrata bajo un aura de
impenetrabilidad gélida e
irrespirable, como un aliento
de soledad y muerte, una
presencia cósmica. Destacamos la visión personal del autor en la siguiente frase:

Hollarán conmigo la soledad en que he abierto una nueva salida hacia las cosas

Voz Caceriana condenada al olvido la cual, paradójicamente, se torna de culto. Ella es tributaria
del génesis de un único y gran libro “Defensa del ídolo” , publicado originalmente en la capital
el año 1934. Este título, una leyenda del malditismo poético nacional, tuvo muchas erratas y una
modesta edición que sin embargo, no impidió el rescate y posterior difusión de la obra y la
devoción que grandes como Pedro Lastra le han prodigado.

En la actualidad encontramos variadas ediciones nacionales y extranjeras de “Defensa


del Ídolo”, estas incluyen además comentarios críticos y alusiones a los problemas que
hubo en torno a su prólogo, el cual conmino agonalmente a muchos poetas de la época. De
manera que, podemos sin vacilación señalar que Cáceres fue considerado prematuramente uno
de las importantes voces de la poesía chilena de los años 20 del siglo recién pasado. Aparece
de forma lúcida dentro de la polémica Antología de poesía Chilena Nueva de Anguita y
Teitelboim junto al imaginista Ángel Cruchaga Santa María, Humberto Díaz Casanueva,
Rosamel del Valle y los consagrados de Rokha, Neruda y Huidobro.

24
El joven poeta, marcado por la vanguardia profunda de ese entonces, logró la admiración y
envidia de muchos, pues ha sido él único escritor nacional prologado por Vicente Huidobro. A
su regreso de Francia, el epónimo creacionista le dedicó una verdadera apología que iluminaba
sus rumbos poéticos

"Estamos en presencia de un verdadero poeta, es decir, no del cantor para los oídos de la
carne, sino del cantor para los oídos del espíritu. Estamos en presencia de un descubridor, un
descubridor del mundo y de su mundo interno".

Estas elogiosas palabras, produjeron resquemor entre el autor de Altazor y el padre de


Gemidos y la editorial Multitud, Pablo de Rokha, quien también tenía un umbral destinado
al texto de Cáceres, en su particular estilo, de Rokha dijo de Cáceres:

“No es la norma fluida y fácil; es la construcción estricta,


dura, eximia, del cristal que siempre deviene en
geometría de calidad… en anhelo de subordinación a la
matemática del instinto… Aquella flor cerebral termina
recogiendo lo cósmico del ser consciente. Su luz
abstracta, caminando por lo subterráneo del hombre,
partió en triángulos trágicos todo lo redondo y giratorio.
Ahora, en la periferia expresiva, esos vértices clavan…
Hoy, el lenguaje durísimo, logrado a expensas del
asesinato de los sentimientos en homenaje a un orden
único de materia buscada y hallada en la disciplina más
definida: “Defensa del ídolo”… Adentro de aquel recinto
de maquinarias, la muy delgada atmósfera atraca la
garganta y el orden adquiere su terrible y flagrante
predominio… Pero es tan insistente en Cáceres la
dirección que imprime la dignidad y la ansiedad
arquitectónica que el manantial interno no se demuestra
en la frecuencia caudalosa, sino en la presencia
restringida, difícil, trabajada y solitaria del hecho
artístico… Más que un artista realizado (como Goethe
que trabaja lo universal), es, aun, el artífice neogótico, más que un artista verificado, de gran
envergadura épica; es, aun, el orfebre y el ardiente miniaturista de la limpia alcurnia…

Al final, el autor prefirió desecharla, las causas, como casi todo en el poeta, esta vedado por un
tamiz de bruma, aunque se especula sobre el desagrado de Cáceres ante los duros
comentarios e intención que subyace en el prefacio del amigo Piedra.

Al respecto podemos recalcar que el sepulcral hombre fue un rígido perfeccionista. Esta actitud
lo llevo a un rechazo extremo hacía su publicación, al punto que, recién salida de la imprenta,
tajante se decidió a quemarla en el jardín de su hogar. Los remanentes tras su violenta
reacción, dejan diseminadas algunas copias de su obra, los originales se conservan en la
Biblioteca Nacional y a partir de estos se ha podido comunicar su trabajo a la posteridad. Hoy
podemos disfrutar del poemario “Defensa del Ídolo” reeditado y listo a ser actualizado por
nuevas generaciones de lectores. Acompañamos uno de sus poemas.

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Anclas opuestas

Ahora que el camino ha muerto,


y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,
con su lengua atónita,
arrancando bruscamente la venda de sueño
de las súbitas, esdrújulas moradas,
hollando el helado camino de las ánimas,
enderezando el tiempo y las colinas, igualándolo todo,
con su paso acostado;
como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,
cada uno de nosotros se siente solo, estrechamente solo,
Oh, amigos infinitos.
(100, 200, 300,
miles de kilómetros, tal vez).
El motor se aísla.
La vida pasa.
La eternidad se agacha, se prepara,
recoge el abanico que del nuevo aire le regala nuestra marcha;
en tanto que enterrando su osamenta de kilómetros y kilómetros,
los cilindros de nuestro auto depárense a la zona de nuestros propios muertos;
he ahí a los antiguos héroes dirigiéndonos sus sonrisas de altivos y próximos espejos;
mas, junto a ellos, también resiéntanse,
los rostros de nuestros amigos,
los de nuestros enemigos,
y los de todos los hombres desaparecidos;
nuestro automóvil les limpia el olvido con el roce delirante de sus hálitos.
Como esas manos de mármol que se saludan a la entrada de las tumbas,
nuestro automóvil seráfico ratifica el gran pacto,
que a ambos lados de la ruta, conjuradas,
atestiguan las súbitas, esdrújulas viviendas golpeándose entre sí...
Ahora que el camino ha muerto,
y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,
con su lengua atónita,
como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,
cada uno de nosotros se siente solo, indescriptiblemente solo,
¡oh amigos infinitos!

(Defensa del Ídolo Santiago 1934)

A las conclusiones o perspectivas que podamos llegar a través de esta obra, hay que añadir el
estudio de material inédito, bosquejo original de Defensa del Ídolo el cual cuenta con otro orden
y ligeras variaciones, además hay bitácoras y series de poemas que quedaron en el tintero o
bajo una fase de revisión; estos documentos, recuperados en los últimos años, permitirán
arrojar luces no sólo respecto al trabajo poético de Cáceres sino contingentes al
fructífero periodo que experimentó nuestra literatura, especialmente la poesía a
comienzos del siglo veinte.

Valioso material que indudablemente precede y complementa la entrega original de su obra,


pues entre sus tesoros hay un cuaderno fechado en Santiago el 23 de abril de 1919 y en
Rancagua el 19 de noviembre 1921, en él, junto a unos poemas, aparece el siguiente epígrafe,

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“cuando nada se espera de la vida, algo debe esperarse de
la muerte”, desde aquel silencio de lo incierto, se dibuja el
trágico destino del escritor que no podemos obviar. Su
asesinato aún no ha sido resuelto. Acaecido en agosto de 1943,
el occiso fue encontrado sin identificación, cerca de un caudal
de Santiago, se discute si el cadáver apareció en la ribera del
Mapocho o en una zanja de un canal de regadío en la comuna
de Renca. El sombrío crimen se explica como un asalto, pues
pretendían arrebatarle el violín, afición que se vincula a otro
mito Caceriano, su pertenencia a una orquesta de Ciegos, al
igual que en la obra teatral del español Buero Vallejo, El
Concierto de San Ovidio.

Esta situación sumada a las escasas y ambiguas noticias que


hay sobre su adhesión al partido comunista llegando a ser
propuesto como diputado y algunas faenas que lo ubican como
juez del trabajo en San Antonio o burócrata municipal, a la par
de su pertenencia a grupos místicos y cabalísticos extranjeros,
han contribuido a alimentar el mito Kafkiano en torno a su
persona, siendo para algunos, la leyenda, erróneamente
amalgamada o impuesta por sobre el discurso lírico.

Como respuesta, considero, esencial exponer su poética, presente en la Antología de


poesía chilena nueva. Titulada Yo, Viejas y nuevas Palabras. En ella se desnuda su
leitmotiv creativo

Se, por fin, que lo que digo ya esta dicho; mis palabras solo me pertenecen. Pero, después de
todo, mi grande emoción, la trágica experiencia de mi espíritu, son autenticas. Y ese es el punto
de partida desde el cual y a través de esfuerzos mejores, los jóvenes que verdaderamente
odiamos el pasado y el presente, a fuerza de amar el porvenir, lograremos, si no alcanzar, por
lo menos preparar, aquel vasto equilibrio que habrá de liberar a la humanidad, haciéndola
revelarse a si misma en su esencia mas intima."

Por tanto, en esta materia parece más válido pensar en términos de Harold Bloom, critico
norteamericano deconstructivista y poseedor de una particular teoría poética, y afirmar que
Cáceres lanzó su lamento personal en búsqueda de un significado más allá de la forma y logró
brillar con un rápido destello, un espectral centellear del tropo, de la figura y las ataduras
simbólicas de su tiempo, de su generación y la influencia o más bien “influenza viral” de los que
lo anteceden y los que se aproximan a su trabajo de forma superficial en busca de escándalo y
morbo.

La voz especialista de Sabella, al respecto sirve de conclusión y bofetada a la siempre tan


invocada inmortalidad y ánimo de figuración “Es curioso –curiosidad de perogrullo- comprobar
una vez más que el poeta con su obra tiene la posibilidad de supervivir, a la luz o en las
sombras. Es el destino que buscan los artistas: la eternidad. Muchos lo consiguen, otros no. Los
textos de Omar Cáceres siempre han estado al alcance. Él no vino a nosotros. Nosotros lo
hemos buscado. Y él, como actuó en su vida, asoma su rostro 'blanqueado por los huracanes'”.

Autor: Daniel Rojas Pachas

27
LA BODEGA DEL SILENCIO
UN RELATO DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ.

Era triste como los libros se llenaban de polvo en la


bodega de la librería Universo. Adelina como un acto de
olímpico desprecio iba juntaron los libros de todos los
escritores autoeditado que con mucho esfuerzo
lograban reunir el dinero para la publicación y el final
oscuro de que sus libros terminaban amarillentos ,
llenos de polvos .La perfecta almohada para los
ratones . Era una imagen dantesca como las ilusiones
de esa primera publicación, destrozada por la abierta
indiferencia. Se convertía en un laberinto de papeles
que jamás cayeron en las manos de los lectores y los
temidos críticos literarios. Juan Cayetano, tenía una fe
ciega, de que sus libros de cuentos, eran vendidos
como pan caliente, en la librería Universo. Adelina le
decía - Cayetano, Cayetano, soy la mujer muy
generosa, que ayudo a los escritores esforzado como
usted. - Dama agradezco si apoyo - respondía
Cayetano ingenuamente. Cayetano era el hombre más
tonto del mundo. Yo solía reírme mucho de él cuando
me juntaba con mis amigos. Cayetano observaba el
éxito de Matías Huidobro y deseaba cambiar su
aburrida vida de albañil. Esas ilusiones que lo iban convirtieron en un hombre donde su pasión superaba
su talento literario y su escasa inteligencia. El era el perfecto poema de la interminable derrota. El mismo
no se daba cuento de eso. Adelina lo miraba con cierta envidia, celos, de su capacidad de sobreponerse
a las burlas de los poetas jóvenes y los comentarios de la asociación de escritores, opinólogos. Adelina
no podía entender, que como este hombre sin educación, cultura, ni fortuna, tuviera la ambición de ser un
gran escritor. Su enorme energía para participar en todas las actividades literarias y culturales. Asistir a
aburridos cabildos culturales y desafiar la soberbia de lo que nacieron con mejores oportunidades.
Cayetano, publicaba sus libros a puro pulso, adulando a todos los posibles auspiciadores de algunos
empresarios. Soñaba con las portadas de sus libros en las vitrinas de todas las librerías del mundo.
Todos tienen derecho a soñar, era el mensaje que estaba escrito en el muro de una calle solitaria. Nunca
salía de noche. No se le conocía amante o esposa. En la bodega de la librería Universo, sus libros
estaban empaquetados, sellados, con su nombre escrito a pulmón. Ningún cliente de la librería estaba
interesado en los escritos de un viejo vulgar. Las cartas estaban echadas. Adelina logro su propósito
.Provocar un cierto grado de angustia en el escritor. La maldita bodega del silencio, donde tenia que por
obligación de limpiarla, que asco, no me quedaba otra opción. Lo hacia solamente con la curiosidad
perversa de indagar en los papeles de la historia de la librería. Me encontré con muchos libros de amigos
y conocidos y sentí pena y dolor, a recordar cada presentación literaria, de ver el rostro de felicidad
efímera de un escritor primerizo. Todo el esfuerzo de publicar terminaba en los oscuros rincones de una
bodega sucia y mal oliente. Era la imagen del egoísmo y desprecio que sentía Adelina por los escritores
independiente. Mientras los libros de Matías brillaban con fuerza en la vitrina, donde tenía el honor de
sacudir todos los días y limpiar los vidrios. Los otros libros como el poemario El silencio del mar , de
Tomás Valencia ,un joven poeta de origen modesto , que durante tres años , trabajo con el viejo maldito
de mi señor Padre , que solía humillarlo por su origen proletariado , para juntar el dinero para la
publicación . Los poemas no estaban a la altura de un Gonzalo Rojas, pero tampoco eran malos.
Valencia creyó ciegamente que siendo promovido en la librería, lograría vender algunos ejemplares y
más de alguien reconocería su talento. El era un muchacho simpático y emprendedor. El me invito a la
presentación del libro. Fui más para reírme del clasismo de mi papá. El evento fue en el salón de honor
de la municipalidad, donde Valencia, su novia y su familia, se sentía lleno de entusiasmo, propio de una
ceremonia de los premios Oscar. Me dio mucha pena y coraje, pero ahí estaban sus libros llenos de
polvo, mientras Adelina se reía en su cara de su ilusión de ser un escritor conocido.

28
RECORDANDO A MAHFÚD MASSÍS por Daniel Rojas.
Entonces espantaos, queridos
burgueses: un día el arte no será ya
necesario señalo profético el Poeta
nacional Mahfúd Massís; simbolista,
esperpéntico, Rokhiano constructor
de letrados Apocalipsis. Massís nació
el año 1916 en Iquique.

De origen árabe, de padre palestino


y madre libanesa, su obra y vida,
enraíza la visión occidental y el
mundo de oriente sin dilaciones,
sin prejuicios, nutriendo el arte con
una discursividad multicultural.

La cosmogonía de espectros
poetizados, construye realidades que
se hilvanan con la potencia del
lirismo, la musicalidad y la imagen
grotesca como en un bello cuadro de
Rubens.

“Soy Mahfúd Massís, el Esclavo,


el heresiarca de piel negra,
el loco, el desertor, el papanatas
helado bajo la nieve.
Escondo mis dientes de cabro, mi
cola de rey babilónico, mientras
camino por la ciudad, junto al angosto
río.
Entre lívido aceite, mi vieja sombra
atrabiliaria
atraviesa las ciénagas,
ladrando a la majestad lunar
con su obscura casaca de muerto”.

(Fragmento. Poema 3 de Elegía bajo la tierra...)

Plagado de barroquismo carnavalesco, el carácter Rabelesiano no consume y agota la obra de


Massís, este no vacila y sucumbe ante lo culterano, sepultando lo social. Cruzado por una
ambivalencia ética y estética, el escritor supo equilibrar, su quehacer, prueba de ello es
su labor como director de la revista Polémica.

El nombre deja establecido de antemano la línea editorial de la publicación. De formato breve,


sus páginas eran tributarias de artículos relativos a la contingencia política y cultural. Sociedad y
ámbito literario por delante. Preocupaciones que siempre estuvieron sin tapujos, asentados
en la intelectualidad que promulgaba Massis.

29
Mente comprometida hasta la medula, visión fuerte, crítica y sin concesiones. A continuación,
algunas líneas de su prosa dura pero veraz.

Es una gran desgracia que ciertas ideas no puedan reducirse a vulgares hechos de policía para
encerrar a su autor en el panóptico de los delincuentes comunes, o arrastrarlo hasta el banquillo
por el delito de genocidio intelectual (…) Maldición bíblica para quien exprime en sus bocas el
zumo de la vid envenenada, para el negrero que impulsa la prostitución y la muerte
construyendo conventillos o incita al crimen, levantando presidios, en lugar de edificios
escolares. (De Asesinos de la opinión pública)

En Polémica, muchos genios plasmaron su


inquietud, los nombres saltan con
prominencia de las páginas por ser
legendarios en nuestro devenir cultural: :
Carlos de Rokha, Julio Tagle, Raquel
Jodorowsky, Olga Acevedo, Luisa Anabalón
Sanderson mejor conocida como Winett de
Rokha, Teófilo Cid y el amigo piedra, Pablo
de Rokha. La relación con este último no fue
sólo de amistad y laboral, Massís estuvo
casado con Lukó de Rokha, pintora
destacadísima, recientemente fallecida e hija
del gran poeta de Licantén.

LUKÓ: En este gran drama gregario de la


vida,
cuando el espanto deposita en mi corazón su
huevo obscuro,
levanto los ojos hacia ti,
como una bestia que busca algo
por encima de su condición, flor extranjera.
En este mundo solitario por el
que andamos, caminas junto a
mi por un favor de los dioses
y te seguirá mi pisada negra,
ineluctablemente, aún más allá del
Gran Pantano.

Importante miembro del clan, la obra de Massís maduró al interior de la Editorial llamada
Multitud, y en innumerables ocasiones la pluma debió ser defensora de esa estirpe de
artistas malditos y denostados por un país que tiende al silencio sepulcral y proselitismo
literario. Massís a punto de retornar a su hogar, luego de un largo exilio, falleció en Venezuela,
el año 1990.

Oficiando como agregado cultural en la tierra de Bolívar, le fue dada a conocer, la noticia de su
exoneración e imposibilidad de retorno. Desde aquella patria adoptiva difundió el arte nacional y
denunció como en los tiempos de Polémica, los abusos en contra de sus pares. Lo cual
demuestra como en todo su crear, ya sea cultural o político, hay algo de aleccionador, de
apelativo y remecedor de consciencias. Sin el burdo tamiz panfletario, Massís reconoce su
actitud general contra lo establecido y el deseo de crear un libro que sirviese de bandera

30
a su pueblo. Atravesado por el fracaso y el sino maldito de la humanidad que decae en pasión
inútil y fragmentada, añade. (…)Mas sólo fui capaz de producir fragmentos salobres cargados
de mi propia humanidad despedazada.

Piezas que podemos reconocer desde 1942 cuando publicó Las bestias del duelo y Ojo de
tormenta. Luego vendría Los sueños de Caín (Cuentos, 1953), con el obtuvo el Premio
Renovación de Ministerio de Educación Pública de Chile ese mismo año prolífico para su
carrera fue favorecido con el Premio de la Sociedad de Escritores de Chile por su ensayo
Walt Whitman, el visionario de Long Island.

El cristo de las ratones

En esta piel salvaje de llama y rocío,


de arsénico y perros de Pomeriana,
esta cabeza doliente, oscurecida por la niebla,
es la testa del Rey de los Judíos.
Desde el costado, una piedra escarlata
invade el aire fúnebre del ropero,
la noche húmeda, la noche en que caí en Versalles,
en el fondo de esta estancia como la oreja de un muerto.
Cristo pálido, pudriéndote en la alcoba,
Cristo con el espinazo quebrado,
las ratas te roen con sus verdes espadas,
con sus guadañas de ancestrales tribus.
En el desván, tus huesos desparramados,
tus muslos recogidos como el topacio oscuro,
entre frascos de creta y belladona.
Eres la increíble señal, el duelo irreconocible de los mundos,
Soy una rata más sobre tus tristes ojos,
sobre tu lengua empapada en vinagre ;
rompe por una vez tu orfebrería negra, corre al monte,
y al ácido bagual derriba entre tus patas.
Cristo de la Ratones, Cristo sangriento de la terrible capa,
desciende sobre este fariseo, bebe conmigo una alegre copa,
la copa que romperán mañana tus arcabuces,
esta copa amarilla
en la que bebo hace cuarenta años.

También debemos mencionar Elegía bajo la tierra (1955); Sonatas del gallo negro (1958); El
libro de los astros apagados (1965), que obtuvo el Premio Alerce en 1964; Las leyendas del
Cristo negro (1967); Testamento sobre la piedra (1971); Llanto del exiliado (1986); Este modo
de morir (1988); Antología: poemas (1942-1988) publicado por la Editorial Venezolana Dialit
(1990) y Papeles quemados (2001), publicado póstumamente.

Una basta producción literaria que abarcó, fundamentalmente, la poesía y el ensayo


crítico, al respecto el investigador literario Nain Nomez, señala “La obra poética de Massis se
desarrolla desde una raigambre existencial que privilegia temas relacionados con la muerte, el
horror y la angustia, a partir de imágenes y símbolos que aluden a la oscuridad y lo demoníaco.
Vinculado a una clara estirpe simbolista, sus metáforas se remontan a los pensadores

31
presocráticos, al Libro de los muertos y a la voz profética de poetas mesiánicos como Dante,
Hölderlin, Poe, Rimbaud y Kafka. Retornan también en su obra, los orígenes orientales,
palestinos y libaneses, reproducidos en la violencia de las imágenes, la profusión de seres
milenarios que atraviesan sus poemas y las reminiscencias ditirámbicas de su verbo. La muerte
es el eje del tono angustioso de sus textos”.

Sobre su trabajo el jurista y poeta venezolano, Marco


Ramírez Murzi, considerado uno de los grandes de
ese país, agrega en el prologo de la antología
publicada en 1990 Su poesía, que se levanta ante
nosotros como una mano destructora, no es más que
una Firme actitud reivindicadora de los principios
esenciales del ser humano.

Dejando en claro la figuración trascendente y cósmica


que hace el poeta al detallar el caos y la ruinosa
condición del ser.

Mahfúd Massís gran escritor nacional que nunca


debemos olvidar por la maravilla de sus metáforas
y la lucidez crítica de su afilado verbo. Por ello a él
este reconocimiento, pues su nombre corona esta
segunda temporada de Semblanzas Profundas que
cumple con esta nota, 24 ediciones y seis meses de
trabajo ininterrumpido en la difusión Literaria y que
mejor conclusión, que un fragmento de Palabras en el
Muro, prólogo que Massís nos legó, en su libro, Elegía
bajo la tierra.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Palabras en el Muro.

Cuando el ángel terrible embiste al poeta con su cornamenta obscura, entre la yedra y la
sangre, asoma un rostro de asesino pálido, que aplica a la obra de arte su melancólico ojo de
vidrio.

Al anochecer se cubre la calva; sueña con los ejemplos “olvidados” del arte de antaño y tiembla
su diminuto corazón entre la manada de críticos literarios, ultramontanos y feroces.

! Animales de sangre fría! En su lecho de condenados tosen y espectoran, como muertos a


quienes se olvidó enterrar, lampiños e inconclusos, pero severos, como empresarios funerales.

Apiadaos entonces del poeta, “del desarreglo de sus sentidos” (que no es sino una nueva
organización de los sentidos), que preconizara un día aquel fascinante piojoso de Las
Ardennas, al que nunca pudieron perdonar esos bribones!

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La Transfiguración

Una vez más vi esas sombras

apuntándome y lanzar la bala en

cualquier minuto, pero me bastó abrir

los ojos para que desaparecieran al

instante. Nada de que preocuparse; la

solución no depende de otros. Caras

desanimadas, ojos enrojecidos, ojeras

de cansancio, párpados caídos,

miradas a media luz, muestras claras

de una ciudad agotada se presentan

ante mí. Dentro de todo, quizás no me

vea tan mal. Para salir de la duda me miro en el reflejo de la ventana. Craso error, creo que me veo peor.

Vamos pues, andando, y rapidito, me dice don Horacio, mi jefe, a lo cual respondo sumisamente que si,

que claro jefecito, que voy volando. Bajo los cinco pisos que me separan de la superficie. Camino tres

pasos y ya se me ha olvidado a lo que me había mandado don Horacio. A ver, una breve

retrospectiva...claro, eso era: depositar ciento cincuenta mil pesos en el banco que esta a cuatro cuadras

de acá, todo el monto a la cuenta de don Sergio Aguayo Meneses, para mi, un perfecto desconocido.

Nubes lentas y espesas bullen en el cielo gris-azulado. Vientos gélidos circulan en dirección

sureste. Emprendo mi marcha. Alguien me saluda, pero no logro reconocerlo. Me parece que era Matías

o quizás Eduardo, ambos charlatanes de primera. Uno de los dos debe ser o tal vez ninguno. Siendo uno

u otro, su saludo me parece intrascendente.

Camino rápido o la gente camina lento. Me detengo ante el semáforo en rojo. Todos pasan,

incluso una señora con nieto y todo. Le digo que tenga cuidado, que a su amado nieto lo pueden

atropellar y hacerlo puré. Ella me dice que te importa, que el nieto es mío y que ella hacia lo que quería

con el. Yo le pregunto, si aparte de malcriarlo dándole en el gusto a sus más mínimos caprichos, le ha

33
enseñado algo de cultura cívica al pequeño. Eso de cruzar con el semáforo en rojo, de no botar la basura

a la calle, de dejar bajar antes de subir. Ella no me mira ni me responde y me deja hablando solo o con el

aire cada día menos respirable. La turba apurada por no se qué me pasa a llevar como si no me vieran o

no existiera. Creo que algo de cierto debe de haber en ello.

El día se ha nublado en toda su magnitud. Una leve brisa balancea la basura de las calles de

aquí para allá y de allá a mis pies. Se regalan libros aquí, dice en el escaparate de una librería. Entro y le

pregunto al dueño si me regala un libro. El me responde secamente que no, que solamente los venden.

Le digo que ahí dice que se regalan. Me dice que aprenda a leer y que vea bien el letrero. Veo: REGALE

SUS LIBROS, AQUÍ. ¿Y los vende?, le pregunto. El me responde que si. No exento de ironía le digo que

noble negocio tiene usted. El me responde que salga antes que te eche a patadas. Yo le obedezco

instantáneamente. Producto del altercado con este sinvergüenza, otra vez se me olvida a lo que me

había mandado don Horacio... ¡Ah si, claro! El depósito. Son ciento cincuenta mil pesos, como me

gustaría que fueran míos. Doy un suspiro largo y triste, es evidente que el monto no es para mí sino que

para Sergio Aguayo Meneses. Continúo mi camino. Muñecos parpadeantes de plástico, de goma, de hule

o de tripas parecen levitar en el vértigo callejero, prefiero mirar el suelo antes que “eso”. Pienso, tal vez

sea mi día de suerte y encuentre algún billete caído de los bolsillos de un transeúnte despistado. Boletas,

envoltorio de dulces, palos de helado, colillas de cigarro, hojas resecas, nada de billetes. ¡Oh, disculpe

señor! no me mire con esa cara, chocar con usted no fue intencional ¿Pajarón me dice? Claro, tiene

usted toda la razón.

Desde aquí diviso el banco. Hay una larga fila que sale a las calles. Por suerte traigo mi libro de

Joyce, Ulises, lectura suficiente para toda una vida y más. Voy a un mesón, relleno los datos en la cartola

y me pongo en la fila. Soy el último. Leo. Pasan diez hojas o veinte paginas y ya quedan dos personas

antes que yo, suficiente para leer un poco más. “Don Juan Comee caminaba y se movía en tiempos de

antaño. Era humanitario y enaltecido además. En la mente portaba secretos confesados y sonreía a

caras nobles sonrientes en salones encerados, techados con rebosantes racimos de frutas las manos de

una novia y de un novio, noble con noble, fueron trabadas por…”. Alguien me toca el hombro ¿Qué

sucede?, le pregunto. Pasa flaco, me dice. Adelanto el libro hasta la pagina 677. Ahí está el depósito.

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Siete billetes de veinte mil y uno de diez mil, estirados, inmaculados y de última generación. Paso a la

ventanilla. Me atiende una bella y dinámica cajera. Le entrego el dinero, digita los datos con rapidez y me

entrega el comprobante. Le digo gracias y me quedo paralizado pensando una melodía tal vez dedicada

a su eficiencia. Mmm, hexafonía pura. Deberé arrojar todas estas notas al pentagrama, cortarlas en

pedacitos y lanzarlas al viento, algo parecido a lo que hacían algunos compositores contemporáneos.

Permiso, me dicen. Respondo pase usted y salgo despreocupadamente. La fila ahora es mas larga. ¿En

que parte había quedado del libro? En la página doscientos treinta... ¿Y el libro? Oh, fatal, se me ha

quedado en el mesón. Me devuelvo, lo diviso, ahí está, intacto. A nadie le interesaría robar un libro, solo a

mí y en su gran minuto a Roberto Bolaño. Voy a su rescate, lo tomo y la cajera me sonríe. Me enamoro

por diez segundos de ella. Dos pasos fuera y su rostro ya se me ha olvidado. Repaso: deposité el dinero

y tengo el libro en mis manos, puedo seguir mi camino. Una veinteañera me mira o por lo menos así me

parece. Me detengo para conocerla pero pasa de largo; un mundo ha quedado sin develar. Me siento en

una banca a fumar un cigarro sobrante de una noche que ya no recuerdo. Grandes bocanadas se diluyen

como si nada en la atmósfera. Hoy es viernes, creo que iré a ver a mi amigo Nicolás, tengo ganas de

hablar por horas. Soledad, te dejaré descansar, si mi niña, esta noche. Amigo ¿desea conocer un poco la

religión hindú?, me pregunta un tipo calvo y vestido con túnica blanca. Le respondo que si, por supuesto,

que el oriente me seduce. Tiene frío, el viento se le cuela por todas partes. Habla, habla y habla. Yo lo

escucho, pero mi atención está puesta en otro lugar, en un árbol que se deshoja, en una paloma que

picotea infructuosamente el piso o en una nube que tal vez imita la cara de algún presidente. El lo nota,

pero parece no importarle. ¿Qué le parece?, me dice. Le digo que claro amigo, que las oportunidades

deberían llegar para quienes realmente se las merecen ¿No cree? ¿Que esta diciendo señor? me

pregunta algo asustado. Le digo que no se asuste, que me escuche y que no se vaya. Paganini ¿Lo

conoce? hizo pacto con el diablo, de eso no tengo dudas, un tipo normal no puede tocar así el violín,

aunque yo no crea ni en Dios ni en el diablo, pero en algo hay que creer, todos me lo han dicho, hasta mi

hermanita de tres años que no sabe la diferencia entre el bien y el mal. Y Claro que creo en algo, creo en

el criterio y el sentido común de la gente, que con eso la justicia se haría por si sola sin jueces corruptos

ni dioses injustos ¿O usted encuentra que un asesino en serie, con todas las pruebas en su contra, tenga

derecho a un abogado? creo que le dije al chileno-oriental antes o después que desapareciera de mi

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vista. El cigarro se me acaba, no me quedan más de dos fumadas. Le pego la última calada, lo tiro al

suelo y lo aplasto como a una cucaracha. Reanudo mi camino. Los edificios me miran con sus miles de

ojos puestos en sus miles de ventanas, me siento intimidado. Camino rápido y llego en pocos minutos a

mi destino. Hay tres personas esperando el ascensor, prefiero irme caminando. Subo las escaleras con

energía desproporcionada. Mis zapatos retumban en cada piso. Me siento bien, I feel good, Je me sens

bien, deduzco que el tratamiento contra la depresión esta dando resultados. Las pastillas son efectivas y

un médico respalda mi adicción. Un drogadicto con recetas, que yo sepa, nada que vaya en contra de la

ley. Pensamientos irracionales pero felices van, vienen, salen por la ventana rebotan al primer rayo de sol

que asoma, se multiplican, convergen, forman constelaciones y desaparecen. Lamento no haber andado

con un lápiz para haber anotado algo, mi memoria a corto plazo está cada día peor, pasarán cinco

minutos y ya nada recordaré. ¿Como te fue? ¿Quién me habla? Ah, don Horacio, Muy bien, le respondo

con seguridad, o creo que tal vez le dije otra cosa, que en diez años me compraré un piano y que me

pondré a sacar sonatas de Beethoven. Ya cabrito cállate que me mareas, me dice y entra a su despacho

cinco estrellas. Y yo creo que aquí no hay nada más que hacer, por ahora. Miro por la ventana hacia la

calle. Hay un taco de proporciones. Bocinazos que crean intervalos disonantes, garabatos imposibles de

transcribir al papel y una catedral dando campanadas cada cuarenta minutos se confunden con esa

melodía Debussyana que no logro retener. Me siento en el escritorio y todas las incertidumbres vuelven a

mí. Sin embargo, no sin dificultad, logro rescatar algunas certezas: Fui al banco e hice el depósito, mis

bolsillos seguirán vacíos hasta fin de mes, mi nombre no ha cambiado y desde este minuto, ya no seré el

mismo de antes.

Alexander Lavoisier

Acusamos recibo de la obra de Boris Alejandro Rival Aranguiz, más información o contacto a
progreborobass@hotmail.com - Estudios: Cuatro años de Licenciatura en Música en Utech,
Inacap (ex Vicente Pérez Rosales)

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Acusamos Recibo de una muestra del poeta Alejandro Campos.

Biografía: Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca, Morelos, 1983) Licenciado en Docencia (área
humanidades). Diplomado en Artes Plásticas por el Centro Morelense de las Artes. Poemarios: Oraciones
Temblorosas (2005). Ciudad Insomne (2005). Tiempo Azul (2005). Compilador de -Muestra de poesía
Morelense Contemporánea- (2005). Becario en el área de literatura del Fondo Estatal para la Cultura y
las Artes de Morelos (2004-2005). Única mención de honor en el II Concurso de Poesía del ICE de la
UAEM. Incluido en una veintena de antologías de América Latina. Sus textos han sido publicados en una
treintena de revistas y suplementos culturales del país y el extranjero. Actualmente es coordinador del
programa autores y lecturas en Coyoacán y tutor del programa Niños Talento SOGEM – DIF DF; cursa la
especialidad en edición en la Casa del Libro de la UNAM y corrección de estilo. Catedrático de nivel
superior y coordinador de talleres de expresión escrita, apreciación y creación literaria. Director y editor
de diversas publicaciones culturales. Miembro del comité internacional organizador del Encuentro Mundial
de Poetas de Perú. Ha participado en numerosos encuentros literarios nacionales e internacionales en
México, Canadá, Cuba, Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay.

Protección del Huerto

Las hayas y los abetos

pintan cruces egipcias

y escarabajos sobre las piedras

Cruces de bruma en los caminos de mármol

Espinas de sangre para ángeles caídos

para que inunden de silencio

cada espacio de su lengua

y hacer de sus murmullos

un barco ahogado en un mar resplandeciente

En el huerto

una decena de elementales me protegen

en la calle mi voluntad ha sido desmembrada

y atada al carraspeo de tres demonios

que me aturden

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Apostillas sobre algunas obras de Nobeles
Literarios - Segunda Entrega: Kenzaburo
Oe por Daniel Rojas Pachas.
La obra del nipón Kenzaburo Oe busca constituirse como
una historia universal y acabada que se sitúa de manera
original en el recorrido de pasajes solitarios en torno a una
conciencia aún despierta al abrupto cambio cultural que ha
sufrido su nación y que por ende, es protagonista de la
fragmentación valórica de la misma.

El hombre gordo, protagonista o actante principal de la


obra, “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura” es un
testigo presente de la forja incierta del futuro y víctima de
las represiones pretéritas; producto ineludible de los
errores y secretos familiares o comunitarios que generan
vacíos y escamoteos extremos en una identidad, en este
caso, la deshonra, la traición, la violencia y la mentira.

El rol del gordo, indispensable dentro de una alegoría antropológica como la de Oe, ve su
acción delimitada en la conducta medianamente imparcial que este sostiene. Todavía no
ha sido devorado por la alienante vorágine de consumo como Mori, su hijo enfermo y en
apariencia, incapaz de entablar un vínculo concreto con la realidad actual y más aún, con la
pasada. A diferencia de este, el gordo se halla dentro de sus facultades, es capaz de
comunicarse con su entorno ya sea en forma retroactiva como proyectiva, por tanto, todavía
tiene asiento en lo racional y esta gravemente atado a lo que fue y por mucho que se resista a
ser como sus progenitores, el gordo es en gran medida víctima y efecto de las estructuras
represivas de esa tradición, lo cual cierra el círculo metafórico de la fábula con el fantasma y
sombra de infamia paterna y la demencia senil y aberrante de una madre que lo acusa y difama,
aludiendo a una locura provocada por una sífilis contraída en el extranjero.

Bajo esos lindes, se desarrolla una historia en el margen inestable del absoluto y el
incierto, posicionándonos en la crisis misma de la postmodernidad. Esta condición
destruye el feudo racional y nos empuja al descreimiento y desfiguración de los valores
jerárquicos, los tabúes y las máximas canonizadas que sustentan lo que se denomina
equilibrio social o armonía para el inconsciente colectivo.

Oe plantea en sus páginas, la superación del placebo social que por largo tiempo sostuvimos
como correas y represión a fin de mantener cohesionadas o mejor dicho coaccionadas las
voluntades. Éramos tributarios de una razón social, de una causa y fin, de un sentido de
propiedad y de valores absolutos. En tal grado, el tema último de este tratado ficcional sobre la
insanidad, es la demencia que todos compartimos y heredemos y en la cual nos vemos
atrapados, ya sea por causas que arrastramos o que no sabemos como enfrentar por temor a la
repetición de fracasos o por la misma incomunicación que no somos capaces de soslayar en
nuestras relaciones.

Con la irrupción de una realidad paródica y deforme como Mori, se desnuda en extremo la
incapacidad de hablar mas no de transmitir el autismo y gravar a otros con expectativas que
oponen su carga sobre el pasado y presente.

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El hombre gordo o Japón, si queremos verlo así,
se vuelve a causa de Mori, el puente perdido y
frágil que busca desesperadamente, ya sea por
altruismo, piedad o inercia, reconciliar estos dos
universos paralelos sumamente desconectados.
Los abuelos y nietos. La brecha generacional de
cualquier forma se vuelve una cárcel, y el gordo esta
en ese abismo como una existencia posicionada en
los infranqueables límites de la desesperación.

Ese sentir abre heridas y dinamita vasos


comunicantes entre un pasado cultural, llámese
Japón feudal, lleno de ritualismos y códigos, en
este caso fantasmas que se estructuran bajo el
discurso de la madre, su silencio, sus agravios,
sus amenazas, su afán de no revelar la verdad
paterna, la crisis al interior de la familia, las mentiras y conspiraciones, ante un discurrir
antagónico; la urbe en desarrollo, truncada en su posibilidades mientras no deshilvane
su crisis, esos tumores que pueden rastrearse en el curso de la nación desde la bomba nuclear
y su sumisión a otros imperios, en este caso los del capital que deforman su apariencia y
capacidad de sustento autónomo, nos referimos al hijo, el pequeño niño gordo, ensimismado,
mudo, que sólo se comunica con este ser semi-fragmentado que es el hombre gordo al cual le
urge su grasa, esa obesidad, gran escollo en su búsqueda final de una respuesta que aclare el
panorama que anhela no sólo él, sino el andamiaje colectivo al unir esos fragmentos o trozos
indefinibles; remanentes represivos del ayer con el curso actual de la historia, pues si bien son
piezas limitadas, no dejan de ser su única ventana al interior de su ser y al vínculo con el futuro
que Mori, tristemente representa, al ser limitado e incapaz de sobrevivir, desinformado y
desvinculado de los mecanismos axiológicos que permitieron por siglos sustentar a la
humanidad, a su cultura.

El gordo quiere reivindicar y reconstruir este camino y ser el sostén de su hijo, para ello
se desenvuelve en una realidad que muestra elementos de gran trivialidad, pero
significativos. El reemplazar el sake por Pepsi, expone las grietas en la identidad, un
presente sin rumbo, sin vísceras, inconsciente, y deforme, parodia inútil de lo que fue.

La riqueza narrativa de Oe, logra sin duda concretar una metáfora social exquisita, situada en el
campo de la desrealización de una comunidad y la crisis que implica la adopción y desfiguración
de arquetipos y paradigmas artificiales guiados por el capital. Una excelente pieza que sin
embargo, no logra la universalidad con el lector. Su historia innegablemente plantea la situación
presente y en desarrollo de las comunidades que alrededor del globo, han entrado al tráfico
comercial exponiéndose al bombardeo mediático. En estas, debemos incluirnos y comprender
como se destruye y reinventa el lenguaje y en tal grado la lógica, la cultura y los estamentos tal
como los conocimos y si bien, estas vías alternas de pensamiento y acción, no son del todo
negativas al ser salidas al chauvinismo y una apertura a nuevos modelos comunitarios, a veces
más tolerantes. La crisis nos es menor pues involucra la descolocación y descentramiento de
una gran masa social. Consciencias y espíritus edificados en base a una rigidez cultural.

Sin embargo “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura”, muy circunscrita a la realidad y
cosmovisión oriental y más específicamente a la japonesa de postguerra, sitúa al hombre
gordo como un producto fiel de su medio, del devenir histórico. Obviamente ese
transcurso no esta desvinculado de nosotros y el resto, el impacto mundial de Hiroshima es

39
ineludible así como el hecho de que en mayor grado, como ellos, servimos de simples
proveedores o basureros de la tecnología y cultura de consumo. Empero, la trama termina por
volverse muy local, gravita en torno al pasado imperial de ese país y su crisis aun no superada
en torno al ya mentado dilema nuclear. Podríamos hacer la analogía común con el tema de la
conquista ibérica para los escritores continentales o a nivel nacional, refiriéndonos al golpe del
73, o el holocausto para los escritores judíos.

La inventio se vuelve un tópico y desde


ese punto un refrito. Descendencias con
malformaciones genéticas y miedos que
se traspasan generacionalmente, una
locura compartida y personalísima, que
Oe demuestra no es privativa de su país
y gente. Sino una endemia psicológica
que nos fuerza a palear la locura y
hacerla más llevadera. Esa situación, junto
con el desarrollo del tema y el manejo del
monólogo en tres estadios de concreción
patológica, le dan un gran valor a su trabajo,
reafirman su don narrativo, mas el
desarrollo, probablemente por nuestros
esquemas occidentales, es muy aséptico dentro de su ánimo carnavalesco y grotesco. Se torna
distante, frió, impersonal, muy focalizado y en momentos casi anecdótico. Uno no llega a tomar
por completo el peso a todo el potencial de la historia, más aun cuando el lector se anticipa a
ciertos eventos.

Sin embargo la obra esta abierta a más de una lectura, la presente no es ni pretende de forma
exclusiva cortar los límites de interpretación del texto, sin embargo considero es una
exageración editorial el señalar que Oe es el sucesor directo de Dostoyevski, esta obra bien
podría ser un capítulo perdido en una obra del ruso. Los soliloquios de Fiódor logran
anticiparse a su tiempo y aún siguen siendo de manera irrestricta y verdaderamente
universal con o sin premios encima, el continente que envuelve la decrepitud moral, la
ambivalencia del juicio, la relatividad completa del axioma humano en todas sus
dimensiones, y es que el tema de Oe a diferencia del discurso literario del ruso, si bien goza de
un tratamiento peculiar y refrescante, sobre todo por los vasos comunicantes que su
cosmovisión puede entablar con la nuestra considerando además que fue escrita a mediados
de los setenta (en esa medida se rescata su posibilidad de trascender a su medio inmediato),
fuera de lo intercultural; el hombre gordo es tan sólo una metáfora sociológica de un Japón
escindido como cualquier otra comunidad global hoy en día. Periodo en que las culturas más
tradicionales o cerradas, se debaten ante la avanzada tecnológica y el imperio del mass media
y sus arquetipos, viendo como sus descendientes pierden cada vez, de forma más vertiginosa,
toda relación y adhesión a lo que estos evidencian como un pasado de gloria y la forma más
autentica de hallar una ligazón o férrea constitución valórica y de pensamiento.

Un gran ejercicio narrativo, con puntos altos, con elementos desafiantes y novedosos para el
lector promedio, pero una desilusión para quienes esperan que un nobel (aunque este y ningún
premio en realidad, sea garantía de calidad), al menos refleje mayormente el tan mentado
slogan de ”a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la
dirección ideal” Sobre todo si se le carga con la osada valoración critica y editorial de alcanzar
el genio de Faulkner y Dostoievski.

40
Acusamos recibo de la obra de la Poeta y gestora cultural,
Ingrid Elizabeth Odgers Toloza -Concepción de Chile,
1955

-Analista de Sistemas, gestora cultural, poeta, narradora y


crítica literaria. Miembro del Comité Consultivo Nacional de la
Cultura y las Artes de Chile. Editora de la Revista de literatura
La silla y de la Antología Virtual Poetas del Mundo. Ex
Directora del Sindicato de Escritores de la región del BíoBío,
Directora de la Unión de Escritores de la Octava región, ex
Directora y Relacionadora Pública de la Casa del Escritor
Miguel Hernández, co-editora de ediciones La Silla, miembro
de la Sociedad de Escritores de Chile y del Colectivo la Silla,
co- fundadora del Centro Cultural Ceres. Encargada de Arte y
Cultura y crítica literaria de la Revista Catalejo. Asesora del
Centro Cultural Talcahueñu. Jurado del Programa “Haz tu tesis
en Cultura”-2007 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Su obra ha sido incluida en la
Historia de la Literatura Hispanoamericana de Polonia y actualmente es traducida en Europa.

Muestra de Poemas.

REFLEXIÓN MIRADA
Comienza la aventura de un sueño La fusión de los signos
La penumbra familiar aletea sus párpados La nomenclatura urbana
No sé lo que es ser poeta La calle de los años
Precisamente es una evidencia La jungla del espacio invisible
lo que me hace escribir poesía el juego de la imagen
o ¿axioma? conjuga el tiempo pasado
Una marca invisible que a nada me vincula y los días sombríos
Una práctica que parte de una sombra La secuencia transversal
Un destino no elegido Dormir comer caminar
Una lengua que muerde mi inconsciente Como una rata de laboratorio
O la ausencia pesada insoportable Desencadena lo cotidiano
del límite ESA RUTINA HIPNÓTICA
del juicio ENTRE LA LENGUA Y EL MUNDO
quizás la certeza de no desear ser víctima En todo caso
de un acontecimiento que viene del azar Nada mata la memoria
o la ceguera: De un científico distraído
La falta de memoria El proceso imposible
Quizás Ser poeta Horroriza y Desconcierta
Es luchar contra
ese HORROR.

41
La foto de la muerte por Matías Arredondo
Kevin Carter, fotógrafo
profesional, dedicado al
cien por ciento al oficio de
inmortalizar personas,
lugares, momentos y
animales. Su afán por la
captura perfecta, lo llevaba
a madrugar, estimularse
con drogas, las cuales lo
cubrían no sólo del hambre
y el calor africano, sino
también de sus propias
emociones.

En una de sus búsquedas por la foto perfecta, llega a Sudáfrica su país natal, donde
encuentra a una niña derrotada en el suelo por el hambre, nariz en la tierra y con su
alma clamando al cielo. Pero eso no era todo unos metros mas atrás la imagen de la
muerte, un buitre esperando pacientemente el segundo para recibir su festín del día.

Carter recibió el premio Pulitzer, galardón que se entrega a los artistas destacados.
Con la fotografía comenzó a seguirlo el éxito, la popularidad y los premios, pero
también una gran interrogante, después de la foto, ¿ayudaste a la niña?

Estas palabras comenzaron a despertar esos


sentimientos que las drogas habían dormido, la presión
de la palma avasalladora de la sociedad y sus juicios,
preguntas que retumbaban cada noche en su cuarto a
solas, meses después del premio, Kevin Carter tomo la
decisión de suicidarse.

No me atrevo a preguntarme que es lo que hubiera


hecho yo en ese lugar, no se si tu puedes hacerlo.

Esta fue la historia de la “foto de la muerte”, como fue


conocida en ese momento.

“Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy


orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía
estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.

42
ANVERSO LITERARIO: Juan Rodolfo Wilcock

Escritor argentino de ascendencia europea, Juan Rodolfo


Wilcock nació en 1919 y se ubica dentro del panorama
literario hispanoamericano como un gran artífice e
innovador del absurdo, cercano (en motivación más no en
estilo) a Macedonio Fernández, prueba de ello es la
Sinagoga de los Iconoclastas, creación de obsesas
personalidades que desafían la frontera de lo verosimil
confundiendo texto y realidad, lo cual establece un potente
vaso comunicante entre Cervantes, Schwob, Pessoa y su
heterónimos, Borges y Bolaño en la Literatura Nazi en
América.

CHARLES CARROLL: Según Charles Carroll de Saint


Louis, autor de El negro es una bestia (The Negro a Beast,
1900) y ¿Quién tentó a Eva? (The Tempter of Eve, 1902),
el negro fue creado por Dios junto con los animales con el
único fin de que Adán y sus descendientes no carecieran
de camareros, lavaplatos, limpiabotas, encargados de
letrinas y suministradores de servicios semejantes en el Jardín del Edén. Al igual que los
restantes mamíferos, el negro manifiesta una especie de mente, algo entre el perro y el mono,
pero está totalmente desprovisto de alma.

La serpiente que tentó a Eva era, en realidad, la


camarera africana de la primera pareja humana.
Caín, obligado por el padre y por las circunstancias a
casarse con su hermana, rechazó el incesto y
prefirió casarse con una de esas monas o criadas de
piel oscura. De ese híbrido matrimonio surgieron las
diferentes razas de la tierra; la blanca, en cambio,
desciende de otro hijo de Adán, más serio.

Sucede, por consiguiente, que todos los


descendientes de Caín carecen, al igual que su
mono progenitor, de alma. Cuando la madre es
negra, el hombre no puede trasmitir a su prole ni un
atisbo del alma divina. Por ello, sólo la poseen los
blancos. Ocurre en ocasiones que un mulato
aprenda a escribir, pero el simple hecho de que
Alexandre Dumas poseyera una especie de
inteligencia no quiere decir que poseyera también un
alma. (De la Sinagoga de los Iconoclastas)

En su narrativa breve, demuestra su capacidad de


apropiarse de figuras clásicas, mitología, tópicos
medievales y vanguardia con una soberbia
transtextualidad, mostrando que su voz esta
ampliamente influida por la trinidad compuesta por, Bioy Casares, Jorge Luís Borges y Silvina
Ocampo, lo cual no implica una servilidad o sumisión a aquellos genios. Su técnica consigue

43
estructurar piezas que bajo síntesis rigurosa, desarrollan una agudeza léxica, simbólica e
imaginería que desafía sin miramientos a sus maestros.

Bajo un diseño clásico y lineal va entramando lo cotidiano y burdo del día a día. Insta a recorrer
lo profano y divino y fabula en torno a lo místico e iluminado, cercándolo en los dominios de la
fantasía:

Elzevar le muestra un poco cómo vuela, primero a la derecha, después a la izquierda, después
le pasa sobre la cabeza y le desordena los cabellos como una brisa ligera; pero los clientes de
la orilla del río exigen algo más concreto que una normal exhibición de levitación; uno le mordió
el tobillo en pleno vuelo, otro calvo con peluca lo llamó sodomita y un tercero lo denunció a la
policía, basándose en un artículo del Código Penal que prohíbe exaltar la seducción y otros dos
artículos del Código de Navegación Aérea relativos al vuelo urbano sin documentos. Después
de lo cual Elzevar tuvo que mudarse a otro recodo del río, peligrosamente frecuentado por
familias y pescadores con cañas, incluso de noche. (El Ángel)

Se destaca su alta cuota de ingenio en


la forma de descentrar la realidad desde
una perspectiva anversa a la estética
Borgiana y la postulación que este
proponía al yuxtaponer mundos
comunes o aproximaciones de un mismo
hecho bajo ángulos y discursos disímiles
y dispersos para generar efectos de
irrealidad en virtud de los vacíos y ecos,
los silencios y la sobre información.

Lo cierto es que pesa 375 kilos, y su


volumen es adecuado a su peso. Las
alas, entonces, no le sirven de nada,
pesa demasiado para volar, y pueden
considerarse un capricho teologal: son rígidas y lustrosas, rectas hacia arriba como las de un
toro alado, pero mucho más voluminosas. Los cuernos son macizos y ambos apuntan hacia
arriba y hacia adelante, como un baldaquino suspendido sobre los ojos. (Giocoso Spelli)

La retórica de Juan Rodolfo Wilcock procura imponerse por metáforas que recaen sobre lugares
comunes con humildad, notable pericia y rupturismo:

Más subían las aguas, más optimistas se volvían los comunicados distribuidos por las agencias
de noticias, más inminente era declarado el reflujo de la marea, con la consiguiente adquisición
por parte del patrimonio nacional de nuevas e ilimitadas extensiones de tierra enriquecida por el
fértil humus de milenios de vida submarina. Por eso nadie hizo nada, y cuando el último
habitante, que era justamente el presidente del consejo, se encontró en la cima de la más alta
montaña del país, con el agua al pecho, se oyó decir a los ministros que flotaban en torno suyo,
cada uno aferrado a su propio escritorio: "Valor, excelencia, lo peor ya pasó". (La Atlántida). En
cuanto a su poesía, hay una mixtura que revela el espíritu retaguardista de los cuarenta y la
absorción consciente y privilegiada al hallarse dentro de un periodo bullente, de gran innovación
y manifiestos que lo colocan como intelectual privilegiado ante las corrientes y su escalada.

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Nunca la voz de un ángel imitará tu voz
ni entre follajes trémulos repetirá mis versos,
y jamás en idénticos, cíclicos universos
volveremos a amarnos con este amor atroz.
Bajo extraños crepúsculos los otoños rosados
verán caer las hojas sobre las hojas muertas;
no nos verán pasar por las plazas desiertas:
como Corinto y Tebas seremos olvidados.
No quedará ni un signo de nuestra permanencia,
una carta, un anillo con nuestras iniciales;
nadie sabrá en las diáfanas noches equinocciales
que te amé y que me amaste con tanta vehemencia.

Entre las obras de Wilcock podemos contar: Poemas


y canciones, Ensayos de poesía lírica, Persecución
de las musas menores, Paseo sentimental, Los
hermosos días y Sexto. Como lingüista y filólogo,
dominaba varios idiomas. Por tanto una vez instalado
en Italia cultivo una estrecha relación de amista y
colaborativa con la intelectualidad de ese país, entre
estos, Pier Paolo Pasolini. En tierra europea dio a
conocer gran parte de su obra, dentro de este
periodo se cuentan los relatos -de crueldad y humor
infrecuentes- reunidos en Il caos (1961), La sinagoga
de los iconoclastas (1972), El templo etrusco (1973)
y Libro de los monstruos (1978), además de los libros
de poesía Luoghi comuni (1961), Poesías españolas
(1963) y Cancionero Italiano: 34 poesías de amor, En
1980 se hizo una edición póstuma de sus Poesías en
este género obtuvo a lo largo de su vida, numerosas
distinciones, su primer poemario obtuvo el Premio
Martín Fierro de la Sociedad Argentina de Escritores.

El año 1978 Falleció, solo en Italia, esta tierra lo


cautivó enormemente y sus últimos días al igual que su obra, estuvo envuelta por un halo de
misticismo grecolatino, misterio y humor negro con tintes lovecraftnianos y reminiscencias a
Poe, ambos cultores norteamericanos del relato de terror y fantasía. Referentes ineludibles para
el arte de genero y muchos autores actuales. La analogía no es casual, en torno a Wilcock se
tejen anécdotas que dicen tenía un gato que hablaba, pero lo que realmente versa y con
locuacidad mordaz es su literatura que abre la puerta grande a una tradición contemporánea de
creadores latinoamericanos como Felisberto Hernández, y el ya nombrado Macedonio
Fernández que hay que redescubrir y rastrear en las voces de primera línea que conquistaran
Europa durante el llamado boom. Influjo que se reactualiza en la potencia creativa de los que
han sucedido a estos, pues en esos nuevos caminos de creación de nuestra amada lengua,
Wilcock brilla como una estrella no tan distante.

Autor:Daniel Rojas Pachas.

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POEMAS DE DAZET.
Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1979.Parte de su obra literaria se publicó en la
antología "Cadáver en mano (Visceralia Ediciones, Santiago de Chile, 2006). Su texto “V” ha
sido seleccionado para participar en la obra “Verso a verso” (Editorial Dunken, Buenos Aires,
2008).Colabora en diversas publicaciones literarias, como “Los Digitales” de “Puertas Abiertas”.
Otros textos de su autoría pueden encontrarse en: http://blog.myspace.com/respirarpuedeserunfracaso

lo que nos recuerda las manos son las cuerdas

entonces manifiesto por los ojos la angustia y la crueldad

del plástico forzado por mi cadáver

es mantenerse incluso cuando los brazos forman huecos

no el estómago cansado

sino la insolencia de rasgar su privilegio

la cercanía limita el encaje que es la carne

mediante el grito que nos triunfa en delirio acabado

yo me postergo y me rebelo

contra la blanca solicitud de la pared reinante

y cargo heridas

aullar o permitirse el encierro

creo pero tener

el desnudo babosa el rastro plateado

y mi jurar no consentirse en espejos indecibles

es la lo

que das

mi búsqueda es un cuchillo o una piedra y otra flecha

machacadas contra la fuerza recta

pero quiero pertenecer

46
la cocina tiene patas son las arañas restantes

de la comida podrida

de mamá

es el designio de la abuela antes de

muerta

es mi propio ser habitando por la risa abierta

es la gota seca de la rabia marcando muecas

mi baba retorcida en precipicios

a pleno diente roto su garganta es mi depósito

II

los gritos son el inicio de toda creación maldita

fieras de mi alteración el golpe de los pasos y las


puertas

que vienen por que no se van ajenas a todo lo que se


suicida

por que no te corto los pies

y elevo al mundo

fija a las necesidades altas porque no queda fondo que

temblar

la visión única de la cuna muerta por asfixia

de una escalera comunicando con mi palabra

metástasis es mi hermana

o el desequilibrio sin presencias deformadas

dentro de una habitación sostenida por la basura

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Cinosargo se complace en presentar el trabajo del Poeta y Artista Plástico Guillermo Aldaya, más
información del autor, en su página de poesía cubana llamada Arco y Espuela
(http://arcoyespuela.blogspot.com/).

Poeta y artista plástico cubano (Holguín, 1953); vivo en Rio de Janeiro, Brasil, desde 1991. Tres
libros publicados, entre ellos uno de poesía (Fuera de Set), y un número considerable de
exposiciones (de grabado, dibujo, serigrafía, etc.), en ciudades de Cuba, Brasil, Japón
(Kumamoto) y los Estados Unidos (Tampa). Fotografías mías pueden verse en la Galería inglesa
Saatchi Online. Mantengo, entre otros, el blog de poesía cubana "Arco y Espuela".

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49
FUGACIDADES por Wilfredo Carrizales
1

Que la luna es un baluarte en el reflejo del estanque. Que el hombre desea golpearla y se golpea y se sumerge y
nunca duerme.

La luna fabrica guitarras, crea laúdes y hace su balance mensual. La casamentera come su pastel de luz y embarazada
queda. El halo pare un apogeo y los otoños comienzan sus críticas de los eclipses.

En cada hoja de árbol la luna establece un calendario. Los trenes que se imaginan se redondean en los andenes. Los
viajeros imposibles se llenan de intereses y rememoran los paisajes acuáticos que no existen.

Que los sapos se comen a la luna llena. Que no era todo miel sus entrañas. Que el declinar de las corrientes viene con
la menstruación.

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2

Los gansos atraviesan la puerta y miran a lo lejos las nubes en el sur. El río resucita en su rostro; un sello de lodo
marca el trabajo de las aguas.

Los hombres tienen que ser fuertes y nombrarse; los niños claman por un país. Las aristas de los apellidos se leen
entre palabra y palabra de los hijos.

Ya todo se extingue. Los bellos corceles de antaño pasaron por alto a los adecuados descendientes.

El capataz penetra la línea prohibida. Las ramas de los árboles se curvan ante la majestad del aire. Los brotes se
alejan de las yerbas y los árboles. Una cuerda negra busca con insistencia el cuadrado de una cabeza.

51
3

Observo a dos mortales y mis ojos se oprimen cuando los ven. Sudo a la inversa de los otros hombres. Presionan mis
dedos la corteza de un álamo. Mi corazón se esculpe y a conveniencia baja.

En un callejón alguien arroja un paquete. Pronto se da la orden para que no se abra. Los vecinos toman bebidas
nocturnas y dentro de sus ropas las hormigas construyen ciudades.

52
4

Los cereales recuperaron los apelativos. Las flores titilaban con brillos de jades sucios. La mujer más vieja aplastó su
cara contra la pared. Dejó al descubierto las alhajas.

En las moreras la luna se comía a los gusanos y blanqueaba su camino. Hubo quien dijo que los cuchillos provocaban
la iluminación.

Las larvas de los barrenillos prefieren la cal. Los escarabajos se hartan de carne olorosa. El viento azota a los sauces
y los gallos corren tras las sombras que abandonan los gusanos.

53
5

Cuando el sol se yergue en su centro el mediodía aguarda en un quiosco. En el islote de arena el agua estancada
impone los linderos de las playas. Los dardos de luces se precipitan sobre los esquifes. Las libélulas obran contra la
ley natural.

Un viajero se extravía y hace guiños al destino. Protege su vientre con pingas de bambú. Sufre un bochorno y avanza
derecho hacia el peligro.

Los renacuajos empeoran, súbitamente, su suerte y pecan, a pesar de la viruela. Se entretienen en su jugo lechoso y
salvan sus vidas al escapar de contrabando.

54
6

El espía da un traspié y cae y luego camina con mayor prisa para no revelar su secreto. Su mujer lo secunda y le
engoma el pelo. El resultado no puede ser más satisfactorio.

Escribe sobre seda el espía y compone alabanzas al jefe. Luego aplica las orejas como el perro de la fábula y se
repliega a la contigüidad del sometimiento.

55
AGUA/VIENTO por Wilfredo Carrizales

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AGUA/VIENTO

(a Ysabel Carolina Díaz)

Agua/viento en el olfato de los animales urbanos y rurales;


agua de las arañas y un desconcierto para tránsito de holgura;
agua de lentejas y lentejuelas;
agua hasta los tobillos para que las fincas sean barcos;
agua pajarera y de media varilla y un hontanar;
agua enjaulada y a merced de su nivel imposible;
agua melosa, escarnio y templanza de la voluntad;
agua despidiente y huidiza por la pesadumbre;
agua de palo herrado y a la intemperie;
agua para remedio de cerraduras y doncellas preñadas;
agua de bajada y suculento aprovechamiento y maridaje sin equívocos;
agua de las salamandras que preservan su hoguera;
agua en la altura de las falanges y su exposición a los elementos;
agua del vidrio supositorio y más tarde acaecido;
agua púbica en beneficio y en buena pro;
agua de los orinales como emolumentos y doctrina;
agua moribunda y proclive a la embriaguez de fondo;
agua tras la umbría y consumidora de puentes enfermizos;
vientos de porfía y de mujeres en rebaños de calzones;
vientos con chinelas y abiertos a las cuadras y a los cuadros;
vientos para planchar a las ánimas;
vientos bebibles y escasos;
vientos como hachas y escopetas de tres cañones;
vientos que flotan dentro de sus madrigueras;
vientos que pican las moscas y luego escapan a la rascazón;
vientos en pelotas y en descuido de herrumbre y blasfemias;
vientos de mangas y bocacalle con perjurio;
vientos ventrales de la eternidad inconclusa;
vientos de ventanas que parecen viernes vernales;
vientos alineados y en la flor del desencuentro;
vientos que extravían los zapatos y luego permanecen bizcos;
vientos colchonetas y desparpajos a granel;
vientos hurtados y dejados atrás para mejor artesanía;
vientos mareados, bebidos, palpados y corridos;
vientos sin rumbo y divisados desde las garitas;
vientos multados y de bolina y de cuatro al tercio;
vientos mostrencos y en escapatoria y mudanza;
vientos declarados bienes nacionales y expropiables por antonomasia;
vientos alimentados con algas y verdecidos a punta de elogios.
Vientos y aguas de los almacenes emplumados y en comunión permanente con el aguante de
los solares y las riadas que equivocan las salmodias.

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58
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LA DAMA INCÓGNITA POR WILFREDO CARRIZALES

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LA DAMA INCÓGNITA

Texto y fotografías: Wilfredo Carrizales

La dama incógnita realizó su milagro de luz durante el ocaso de una lámpara. Su


mirada se reflejó en el espesor de las sombras. Su muda palabra rebotó sobre el
horizonte esparcido por una brisa con olor a remozada agua. Ella, la dama, pensó en su
misterio con los ladridos acallados de los perros que se amaban en el jardín tras las
tormentas. En la altura de su pecho recayó el recuerdo de un pájaro que había decidido
sosegarse allí.

La dama quiso reconocerse en la postergación del arco iris, mas la semilla que le
amargaba le impidió el tránsito hacia la elocuencia de los matices. Su corazón,
velozmente, produjo una pedrada en el techo agonizante de un reino sustentado en
mármoles obsesos. Ella había visto ejecutar a los caballos rebeldes y había
contemplado a sus fantasmas encabritados en las noches con crines de tinieblas.

La dama deseaba descansar encima de las flores de loto enamoradas de los cantos de
la rana. Entretanto el brillo de los signos agobiantes de ilusorias campanas guiaba sus
pasos en los recodos de un tiempo súbitamente amaestrado. Sin embargo, el tesoro
prometido bostezaba debajo de las lápidas que el cansancio de los siglos había
mantenido inmóviles.

Alguien le habló a la dama. Una voz de imprecisa gravedad le hizo girar el cuerpo. Era
el destino irrevocable que imantaba sus pasos y los conducía hacia el silencio de horas
torcidas. Sus ojos se desnudaron y mostraron la fábula de un oasis que se perdió en
medio de tormentas de arena en la frontera movediza.

La dama arrinconó los paisajes que la sensualidad evocaba para ella. ¿Cuál de ellos la
hacía suspirar? El de las montañas con caracoles y un cieno terso que soportaba el
peso de los cuerpos, mientras los grillos acumulaban chirridos en cada capullo y
copulaban para mantener el equilibrio del fuego en el crepúsculo.

La incógnita dama cambió de improviso su traje y una nube vaporosa, magnánima, sin
incendio notable, se le adhirió a la desnudez y le redobló las ansias. Una luciérnaga
entera se le escondió en el talle y la abrasó con su noche de transfigurado rescoldo. La
dama plegó los brazos y las aureolas de sus senos se mecieron dentro de su naciente
prodigio.

El amanecer miró sonreír a la dama y un brillo perfumado entorpeció su partida. Su


espalda encontró la serenidad como una almendra de destello hinchado. Ela se vio
desnuda y se fue yendo y en la partida sacudió un ala de pájaro en la próxima distancia
y se llevó a cuestas una red que propendió hacia las flores que giraban en los remolinos
espectrales.

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La Última Estocada A
“Peña Chica”

Crónica de denuncia
Amigos y amigas, en esta
ocasión dirijo mi malestar
hacia aquellos que
cometieron acciones
vandálicas en contra de una
ex – oficina salitrera, la
finalidad poder llamar la
anteción y apelar a la
sensibilidad de los lectores.
Que tomen conciencia en
nuestro país, que de una u
otra forma esto hay que
decirlo.

El referirme a un atentado, como la destrucción de “Peña Chica” (Junio 2005) provoca una
sensación similar a la de una clavada en el corazón, igual ocurre con lo que ha venido
sucediendo en el entorno de las otras ex –oficinas salitreras durante los últimos meses del
presente año.

Para la mayoría de las personas, la ex – oficina salitrera recientemente mencionada formaba


parte del paisaje y de un pasado que ha perdurado hasta el momento, y conformando el hábitat
de este desierto.

Es el alma de aquellos que allí un día vivieron y trabajaron, para ésta larga espada de tierra
llamada Chile. Además decirles de cuanto dolor existe en esas vetustas paredes, donde sus
columnas están clamando piedad al cielo. El suscrito al decirlo y sentirlo como poeta y escritor,
ha llorado de impotencia al conocer la forma en que se asesinan las memorias de las personas,
sus metáforas e ilusiones.

“Peña Chica”, sufrió este último ataque artero. Esta salitrera mostraba hidalgamente la única
chimenea que quedaba, donde metafóricamente lucía cual cacho un toro revitalizado, pero
desgraciadamente fue devorado por aquellos que no les importa la historia, el arte y la cultura.
Estas “personas”, que solo tienen ojos para mirar chatarra y escombros, además tienen los
oídos para usarlos como alcancía. Los daños producidos afectaron a su chimenea, y la “Casa
de Fuerza”; robaron maderas, y hierros del lugar.

El destrozo de la chimenea, al ser cortados los cuatro pernos bases, por medio de soplete a
oxigeno, cayo al suelo; apuntando hacia el norte; no contentos se robaron la parte superior de la
chimenea, la que medía un largo aproximadamo de 1 metro ,83 centimetros, quedando esta de
una extensión de 15,90 metros, cuando sumaba un largo total de 17,63 metros.

La chimenea estaba armada como mecano en 4 secciones; el diámetro interior de esta era de
1,50 metros, por dentro llevaba una escalera y cada peldaño tenía 22 de alto x 44 Cms. de
ancho; cada peldaño quedaba a una distancia del otro a 37 cm.; la chimenea posee 8 aletas, las
que servían de guía y daban firmeza en su resistencia y estabilización; cada una de estas tiene

67
dimensiones de 1,16 x 64,5 x 0,9 metros, y un espesor de 4,5 centímetros; la plancha base de
hierro ligada al tubo, tiene un largo de 1,86 x 1.83 metros de ancho y su espesor de 0,2 cm. La
base construida de piedra y cemento, soportaba la chimenea y tiene las siguientes
dimensiones: alto 2,81, ancho 2,83 x 2,83 metros de largo.

Casa de fuerza: (Donde se producía la electricidad) Estaba construida de vigas de hierro y


bloques de cemento, esta fue rasurada del piso, cortando los pilares de hierro con soplete y se
presume por lo que se puede apreciar, la demolición en su totalidad ocurrió al ser arrancada por
medio de un camión grúa, siendo amarrada la estructura y tirada hasta que esta se desplomara.

Además desaparecieron algunos


maderos del lugar como
durmientes, sacados desde la
torta y otros lugares cercanos a
la chancadora. También faltaban
restos visibles de materiales
como hierro, lata, y tuberías que
se encontraban enterrados
cerca de la chimenea.

Toda esta perdida ha sido vista


por el suscrito, como la de un
“Toro” indefenso en medio del
ruedo; donde cada vez que
pasamos por la carretera
veíamos y saludábamos a ese
“Toro” a lo lejos. Pero habían
otros que lo miraban con otros
ojos, los que integraban la
“Cuadrilla de Picadores”,
aquellos que ayudan a picotear
al animal en el ruedo para hacer
las pequeñas heridas
lacerantes, luego en pronta el
“Banderillero” hacía lo propio, lo
suyo, pone las plumillas para
que este comience a desangrar
hasta debilitarlo, y poder así el
“Matador” o “Torero” clavar la
espada directa al corazón, para
luego cachetearlo con un
pequeño puñal en la cabeza.

Al sentirlo así, esta fue la última


estocada a la Ex - Oficina
Salitrera de “Peña Chica”

RERIPI.

(Publicado en la Revista Cultural La Voz de la Pampa N°26 de fecha Julio 2005)

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Como un presentimiento a lo sucedido a Peña Chica, se recuerda que fue publicada
anteriormente la poesía titulada “Las Animas”, dedicada a Ex – Oficina Salitrera “Peña Chica”,
de fecha Diciembre del 2002 en la Revista Nº2 la “Voz de la Pampa”

Las Ánimas (Poesía)

Cuatro cruces clavadas

Desde lo alto del cerro

Custodian la oficina

Salitrera abandonada.

Peña Chica te conocimos

Donde allí jugamos las pichangas

Por noches de luna fresca

Y danzantes descalzos te recorrimos.

Hay cuatro cruces oxidadas

Son como cuatro relámpagos brillantes

Caídos a esta tierra

Calichosa y explotada.

Manolito Flores Manzano

Naciste y te llamaron

Gracias ánima bendita

Por cuidar estas ruinas

De calicheros Peñachicanos.

Autor: RERIPI.

69
SE HIZO JUSTICIA: EFRAÍN
BARQUERO SE CORONÓ CON
EL NACIONAL DE
LITERATURA
Por José Martínez Fernández

En el mes de enero, en varios diarios


digitales, al referirnos al Premio Nacional
de Literatura y su justa e injusta historia,
dijimos que este 2008 ese Premio debía
ser para el gran poeta de "Enjambre" y
otros libros vitales. Así ocurrió. El maestro
ha ganado lo que tanto tiempo se le negó.

Estamos felices. Efraín Barquero, el


bardo que nació en las tierras sureñas
próximas a Santiago, ha ganado el
Premio Nacional de Literatura 2008. Es
decir un maestro de generaciones de
poetas y discípulo de Neruda ha entrado
a la "historia oficial" de la inmortalidad
literaria chilena.

Efraín Barquero es autor de libros fundamentales en la poética nacional, libros que leímos
cuando éramos jóvenes.

Varios poetas jóvenes nos nutrimos de él. Arturo Volantines, Carlos Amador Marchant, Carlos
Alberto Trujillo, yo...y tantos otros. "Enjambre" fue un libro de cabecera cuando todos nosotros
andábamos más-menos en los veinte años. Barquero es también autor de "La piedra del
pueblo" y "La compañera". Barquero era un discípulo de Neruda.

Tenía un puesto diplomático en Colombia cuando le sorprendió el Golpe del 73. En esos
instantes fue uno de los poetas más críticos de la naciente dictadura. Por ello fue expulsado de
ese país. Barquero vagó y viajó por el mundo. Se estableció en Francia. Muchas veces se habló
de que podía ser el candidato ideal para el Nobel, propuesta que surgió en otros países. Tanta
era -es- la fuerza de su poesía, construida con los temas más sencillos, con los versos más
comprensibles y estremecedores.

Leí el premiado libro del poeta y ensayista Carlos Amador Marchant, "Barquero en el puerto".
Es una magnífica presentación y entrevista larga al gran poeta.

El título señala la estadía -breve por lo demás- del aeda en Valparaíso.

70
Lo que temíamos: que Efraín Barquero se fuera de este mundo sin ese galardón, no ha
ocurrido. EFRAÍN BARQUERO, SEÑORAS Y SEÑORES DE CHILE, ACABA DE GANAR EL
PREMIO NACIONAL DE LITERATURA. No se honra al Premio: SE HONRA A LA POESÍA. A
LA GRAN POESÍA DE BARQUERO. Ya sé que los nortinos, en especial los poetas nortinos,
querían este Premio para Óscar Hahn. El iquiqueño tiene una alta calidad y estoy casi seguro
que, en 2012, cuando corresponda el Nacional a otro poeta, él será el premiado. Escribo esto
sin ningún papel a mano, sin otros antecedentes que los que me aportan mis conocimientos y
mi memoria.

Hace pocas horas me enteré de este Premio. Y estoy muy contento.

Había escrito, en el mes de enero del presente año, refiriéndome al Premio Nacional de
Literatura, que ahora, en 2008, el Premio debía ser para el autor de "Enjambre".

Así ha sido. Éste no es más que un acto de justicia. Viva Barquero. Viva la poesía. En estos
momentos sé el aplauso que hay en Santiago. Mi amigo Mario Parada Campos (lector
compulsivo) destapará una botella de vino.

En Arica el poeta Rodolfo Kahn saludará el galardón con más poesía. Marchant -en Valparaíso-
se beberá unos tragos saludando a su poeta-amigo. En La Serena, Arturo Volantines, recordará
a su maestro. En los Estados Unidos lo mismo hará Trujillo.

Y tantos, tantos otros poetas y tantos, tantos lectores que Efraín Barquero tiene en Chile,
América y el mundo.Y los hombres y mujeres del pueblo que, leyendo poco, saben que
Barquero escribió sobre ellos y sus quehaceres. Todos felices. Efraín Barquero merecía este
honor. Mejor dicho: el Honor merecía a Efraín Barquero.

71
RECORDANDO A EGON WOLFF
POR DANIEL ROJAS PACHAS.

El dramaturgo chileno de origen


alemán Egon Wolff nació en Santiago
el año 1926. De profesión ingeniero
químico, Wolff parecía como otros
grandes de la escritura nacional e
internacional, por citar algunos casos
emblemáticos pensemos en Nicanor
Parra y Ernesto Sábato, ambos físicos;
predestinado a un mundo alejado de las
letras, sin embargo como en el caso del
antipoeta y el argentino, su sensibilidad
y visión crítica, lograron torcer la mano
de cualquier prejuicio y supuesto y más
allá de las apariencias que deslindan sin
mayor fundamento grandes áreas del
conocimiento humano, surge la obra de
quien a juicio de Woodyard “es sin
lugar a dudas uno de los talentos más
serios de la dramaturgia hispánica”.
En similares términos se referirán al
drama de Wolff, León Lyday en la serie
nueve dramaturgos hispanoamericanos,
antología del siglo XX, que incluye parte
su obras, destacando la trilogía
compuesta por Los Invasores (1963) Flores de papel (1970) y La balsa de la Medusa (1984)
obras que logran conjugar el más crudo realismo con el plano del inconsciente sin
abandonar jamás los límites de lo verosímil y una poderosa relación dialéctica con el
lector y espectador, que debe tras la lectura o disfrute del montaje, reevaluar su código
axiológico y responsabilidad social.

Al respecto, Osvaldo Obregón encargado de incluir la historia de Lucas Meyer, Los Invasores,
en la antología, Tétre latino-americaine contemporaine (1940-1990) señala que “la gran
cantidad de representaciones que consigue la obra alrededor del continente y el globo,
es en virtud del admirable talento del escritor, capaz de representar el contraste entre la
opulencia y miseria con una condenación explicita a la situación humana y mundial”. A
ello hay que añadir el gran manejo estético y el desarrollo de técnicas que evidencian el
carácter erudito de Wolff abarcador de muchas líneas creativas del arte y las letras.

Su trabajo nos pasea de forma versátil por distintas corrientes, expandiendo la opinión que la
crítica ha sostenido al juzgar su obra como neo-realista o tributaria del realismo social
psicológico. Si bien esa es una buena base para entender el carácter formal, retaguardista
y conservador de parte del trabajo de Egon Wolff, pues el mismo reconoce sobre este:
“yo vengo de una época en que el teatro tenia una estructura identificable, un símil con la
realidad, el teatro era verosímil” (…) pese a tales declaraciones que se aúnan a su
perspectiva crítica y celosa relativa a la puesta en escena de su trabajo, lo cual se contrapone al
teatro actual, que es de superficies textuales, abiertas al ánimo del director, su creación no
muere y se cierra en el hermetismo de la voz autoral, su contexto y la univocidad. Estos textos
como verdaderos clásicos, se han vuelto realidades autotélicas, independientes y en ese grado,

72
despliegan en su lectura un desafío que permite ricos debates con la teoría actual y las nuevas
problemáticas de género, poder y heteroglosia. Eduardo Thomas en este campo destaca los
niveles miméticos de la representación y la intertextualidad en la obra Cicatrices de 1994,
lo cual permite cuestionar los marcos taxativos del realismo tradicional.

En un contrahaz al tecnicismo, el mero divertimento no emerge como


la opción de Wolff, sus obras como él señala, ponen en evidencia el
precario equilibrio del hombre, de su individualidad y a la vez del
carácter gregario que nos hace animales políticos. La dramaturgia
para Egon, es su forma de poner en evidencia esa homeostasis,
la ruptura que hay entre el mundo privado y público, en el nos
acomodamos y buscamos subsistir, Wolff entonces, quiere
indagar en la pasividad, en los irresolutos en las piezas oscuras y
abandonadas, abriendo a través del teatro puertas y ventanas, su
arte es invasor, disruptor, por ello, siempre hay en sus hijos literarios,
gente solitaria, familias en conflicto, seres al borde del abismo,
escapando de la violencia, viviendo la represión, agotando el silencio
ante la asfixia que consume. El orden aparece como neurosis y el
caos como libertinaje, como armonía y la locura grita sin control
desde el abismo que rehusamos ver para no ser consumidos.

“Desde muy niño y en distintas circunstancias de mi vida, me ha producido una suerte de


encantamiento el descubrir el fascinante desdoblamiento de la personalidad que somos
capaces de desarrollar los seres humanos, cada vez que debemos enfrentar nuestra alma
privada con el ojo público”

Dice Wolf, semejante compromiso con la humanidad, con su


arte e ideario personal lo han hecho blanco de los grandes
discursos hegemónicos de su tiempo, los empresarios lo
veían como una amenaza, los bloques comunistas pedían
una resolución más drástica y explicita para sus obras,
para Wolff, la solución no es política sino de catarsis moral, un
llamado al perfeccionamiento humano.

El autor, no pierde el hilo conductor y la idea moral, teje cada


voz contrapuesta y la construcción de un mundo en las
acotaciones. Lo simbólico y el mundo onírico, lo
expresionista, lo pictórico, el mundo del vodevil, del
clown o payaso miserable que recuerda a otro grande del
teatro Beckett o al padre de la patafísica, Jarry, pues Wolf
maneja el absurdo, mas nunca deja que una ideología o
tendencia lo gobierne, su trabajo remite a una idea personal,
bajo una catarsis violenta de irrefrenable choque.

En definitiva, las obras de Wolff están cargadas de extrema sinceridad no sólo en la


construcción acertada de los diálogos y la función de los acontecimientos, sino en el
cuestionamiento filosófico que hace al penetrar en las represiones y culpas, en los miedos y
pesadillas que desfiguran de manera grotesca, esperpéntica por llamar de algún modo la
realidad interior de sus personajes en conflicto.

73
La autora Carola Oyarzun, realiza un gran trabajo sobre la concepción visual del autor, y como
el grotesco, el expresionismo y la écfrasis como recurso de estilo, dota al autor de una
interdiscursividad que comunica la literatura con la otra pasión de Wolff, la pintura. Esto
podemos verlo en su obsesión por el diseño de espacios y vestuarios que en el lenguaje de
acotaciones reatoalimenta las voces de los actantes y nos sitúa en verdaderos mundos sacados
de la mente de Goya, Bacon, Munch o Ernst.

Estos espacios cerrados y periféricos junto a lo social lo vinculan además a otro grande
de nuestras letras, José Donoso, lo cual no es mera coincidencia, ambos pertenecen a la
prolífica generación en la cual se cuentan otros narradores como Lafourcade y Blanco y
poetas como : Lihn y Teillier.

De manera que el inicio del Teatro


de Wolff, cronológicamente
podemos rastrearlo a mediados de
la década del cincuenta, ese
periodo para los especialistas fue
un momento de gran importancia
en la historia teatral del país, pues
hubo un surgimiento importante
de dramaturgos y las bases
tanto actorales como en el
montaje se vieron reafirmadas
por el apoyo universitario. Wolff
en ese panorama jugó un papel
crucial, que junto a todo lo
expuesto se condice de manera
natural con la cantidad enorme de
estudios que hay en torno a su
trabajo, reconocimientos
internacionales, inclusión en
antologías clave del teatro y
recopilaciones que se realizan
para mantener vigente y en
constante difusión su obra por
la pertinencia y calidad que
sostiene. Puesto en escena en
Europa, Norteamérica, en
distintos países del Continente
y en Oriente, la obra de Wolff,
nos demanda la tarea de
buscarlo, indagar en la
profundidad de sus ideas y
seguir poniendo sobre las
tablas, sus obras, a fin de estimular el ojo y la consciencia pública, que se resiste
muchas veces a sentir y pensar.

Autor: Daniel Rojas Pachas

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COEXISTENCIAS DEL MEDIODÍA por Wilfredo Carrizales

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COEXISTENCIAS DEL MEDIODÍA

Texto y fotografías: Wilfredo Carrizales

Ciertos seres pueden coexistir durante los breves instantes que dura el mediodía. El sol queda
inmóvil y deja caer sus rayos con precisa rectitud. Es una afrenta, un ultraje, sobre las calvas cabezas y
sobre los rostros que intentan mantener la calma y la serenidad. Las cinco virtudes se ven conturbadas y
las cinco vísceras se resienten y procuran alejarse del centro. A las sombras las alcanza el blancor, la
claridad que contrae. Las figuras cohesionan su lealtad y se estabilizan en su justo medio.

El mediodía busca ser el mediador entre los seres y la partición del tiempo. La semejanza de los seres
ocurre en el intervalo de sus vidas interiores. Su adustez constituye el muro de defensa en el permanente
estar despierto. Bajo el techo se intuye el jardín que no se repetirá. Agradables frases llegan al oído
desde los árboles desnudos donde el cuervo estampa su utopía.

La Séptima Rama Terrestre se sorprende y agita el azul que impide las siestas. Los seres
coexistentes proceden con seguridad y se reconocen en el momento de brillantez. De altas tallas serán
las mudanzas y la bruma no traerá su mala pantomima. No hay porqué temer si una ley natural se retrasa
o desaparece sin causa.

Sin sonido y sin olor el mediodía se desplaza sobre las circunstancias de lo inmediato. No hay agujero
por donde no penetre. Pronto alcanza su verdadera forma invisible y presta sus ilusiones para la
liberación y los espejismos. La reverberación se refugia en casas sin nombres. Allí, simplemente, la brisa
se aquieta y hace sonar sus cuentas de rosarios y sus cáscaras de nueces. De la nada vuelven a
emerger los fundamentos y en una zona mínima de calmas reúnen a diversos personajes que se
conocían antes de encontrarse. La inconstancia de la luz que se estrella vertical provoca una sensibilidad
en los mensajeros de la transición y las imágenes vivas no se rinden ante la sujeción de lo efímero.

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La Poesía de Mauricio Cappelli

MURMULLOS EN EL JARDÍN

Nadie vio el tímido capullo


en la tierra que ella regaba

Nadie advirtió el brotecillo de musgo


en la vieja teja
ni supieron de sus pensamientos que gotearon las hojas
temprano en la mañana

Nadie observó los pastos más espigados

ni la manzana más parda

ni la sombra del árbol más alegre

Nadie escuchó el pálpito de la piedra


que repite su nombre
ni el murmullo de la fuente donde quedó su infancia

Nadie se atreve a abandonar su tristeza, sus almas rotas


ni me observan aquí en el lirio decir estas palabras

Que el tiempo vuelque su equilibrio

En el rincón que nadie mira


la silla se mece solitaria.

Mauricio Cappelli Figueroa (Santiago de Cali, 1976)

Una de las cosas trascendentales que me sucedió en la infancia fue que me leí Frankestein y en la adolescencia que la
revista Selecciones me terminó de criar. Soy Ingeniero industrial de la Universidad del Valle y Especialista en
Gestión de Talento Humano de la Universidad Libre. Sin embargo, comencé a creer en la literatura como en una
religión y se me fue la mano.

Soy autor de los poemarios Que el viento no se lleve mi sombrero y Todo el amor para la Luna de Perkins, este
último editado en la colección de poesía Escala de Jacob de la Universidad del Valle; y los libros de historia
Corazones de Fuego y Marea de Fuego.

He sido premiado en los concursos de crónicas convocados por la Cámara de Comercio de Palmira; en 2005 fui
finalista en el IV Premio Internacional Constantí de Relatos, convocado por Silva Editorial, de España; en 2006
obtuve el Primer Premio en el I Certamen Internacional de Poesía, convocado por la revista de literatura Axolotl, de
Argentina; y en 2007 obtuve el Premio Departamental de Poesía.

He participado en eventos importantes como los Festivales Internacionales de Poesía de Cali y las Ferias del Libro
del Pacífico, además en varios recitales con grillos en el patio de mi casa y frente a una que otra mujer desnuda.

Escribo según mi principio: “La literatura es esa vida que pasa.”

80
ESPECIAL POETAS DE CINOSARGO.

OYE por Rocío L'Amar

en ese modo de atesorar lauros jugaba con la puntería


del vistazo
era el afán y la sopladura
embrujamiento quizás
persistentemente móvil que tiene casi siempre el ojo
cuando anda buscando cruzarse con esa
diosa poética
en los rincones
allá acá allí aquí acullá
soy tan poco civilizada en relación
a los mosquitos que nacieron dentro de mi boca
en ciclos en alternancia en pejiguera en flirt
aunque alguna vez también llegaron en esa urgencia del tiempo
como si yo fuera un copista tras la eufonía del poema
para el pandemónium el aquelarre al sur
al norte el cordón a tierra ese centelleo ahorita
ahorita
desvirgándose en el éxtasis
relumbrón reluciente algo así como teatral
pero sin rouge tan sólo luz en movimiento entre los labios
me ha dejado un leve indicio
de
ese
affaire.

Obra pictórica “Dolor de Hartazgo 3” de Bruno Ferreira.

81
Polución por Denis Osorio Cepeda *DOC*

Las aves marinas vuelan y se sumergen


en unas aguas atestadas de desechos inorgánicos
una gaviota lleva en el pico una lata de sardinas
-sucedáneo de un desayuno de peces invisibles o inexistentes-
y se aleja con rumbo aleatorio.

En la orilla, junto a la caleta


un grupo de pelícanos compite por adjudicarse
los restos de alimento que arrojan los comerciantes
en complicidad de unos turistas curiosos.
Un pedazo de goma y un trozo de cartón flotan en el mar
quizá avalados por una espuma abundante, amarilla, espesa.

Camino y me sumo a los turistas


que observan la rutina de los pelícanos
mientras respiro un amasijo de olores
entre petróleo, pescado y porquerías.

Entonces decido encender un cigarrillo.

82
DESDE LO PROFUNDO.

Desde lo profundo del mar


nace la esperanza
camina la alegría,
canta sobre la faz

Desde lo profundo del mar


se escucha el dolor
se acaba la paz
se encuentra el dolor

En el fondo de los dolores


nace la esperanza
surge la vida
lucha la esperanza

Tu voz enmohecida
se apaga con el mar
los brazos se asoman
desde el fondo del mar.

Desde el fondo de tus dolores.


Dar siempre la pela
jamás descansar.
Abrir las entrañas
volver a luchar.

Patricia Contreras Herrera.


Licenciada en Educación en Castellano

83
Versal un Poema de Daniel Rojas.

Trans-verso delgado / ceñido / irónica y liso…


En tu piel,
blanca.
Ceniza.
Tendida.
Sabrosa bajo el rito inerme,
la caduca,
placentera…
Tarea de contemplar
y en la tarde, esa tarde desde el fondo, entre lo ignorado
((((Sabes bien está allí))))
Porque fue el segundo y el universo
Y en su abismo lleno de palabras que sobran y hacen falta,
la razón agrieta la calma en grito y
una y otra idea,
con cada furiosa mirada,
esquiva las penetrantes risas…
Esquivan la vergüenza,
la culpa,
la codicia de tu dedo y tu arte sin cara…
Aunque sabemos ambos, cual es la mentira…
y cuanto silencio reclama…
El híbrido macabro,
misterioso,
ensimismado
(((por qué no pudo ser)))
y
(((cómo sería estar allí…)))
Graficando…
Arquitectura la tela de sombras que perforan la
red;
Inconexos absurdos, insondables sueños
y nuevas miradas
en cada oportunidad llena eres desgracia…
Entre cada track,
entre cada otro rostro,
entre cada paja mental
de esa gran sala…
inmunda de alteridad y miseria.
Y
los juegos adivinan- lo- notorio
Mutar a disparos, reír, muerto en la calle,
en el pasillo

84
En tu ir y venir por cada escalón.
Desorbitando lo gris.
Esperando lo gris.
Lo………………………………………………………………………………..¿gris?
Aburrido
Consabido, tendiente a lo mismo
y ((Circundamos el gran pardo esparcido))))))))))) ¿regado?
Envíos consumados….
…listo a volver con notas y cabellos
Desde la anchura y desvío
y nuevamente el llanto del que ignora;
Esa que duerme
Esa que no sabe
en cada palpitación,
en cada memorial de ruinas
cuando tus caderas retuercen el género desprendido de la ilusión
y frustrado… aquel que pensé, era…
Podía llegar a ser. Ya no siente la semilla, gota y magma, esclavizado por el tiempo.
Condenado yerra, duda, la soledad engullida por la máquina / con muda fuga en
marcha: Y la vida y como la construye el espectador, el lector sin órbita… Desde la
tortura ansiada y la bestialidad [estéril hambruna de mil cabezas germinando en los mil
demonios que tengo por mañana]
Repiquetea de noche,
los terrores repetidos que surten el juego,
La catarsis de dar patadas al mundo entero y romper su enmarañanada, escrispada
estupidez en cada otro segundo, de esos rostros que dicen quien eres, quien debes ser,
qué debes sostener y cuán fácil es mirar y mirar y decir que se ama, que se da la vida,
hasta agotar el aliento, plagando con cada respirar los comunes lugares en que la
poesía de esta tierra quemada, se devora a si misma desde los genitales para seguir
mirando que hay dentro y cuanto vales para ellos
esos
y no para ti

y en furia, sin gloria, escuchándolos repetir su música sin voz, carente de tono,
adoleciendo la fuerza, sin agallas, sin nada, llena de algo, de todos y cenizas, cenizas,
sólo queda eso… eso… tu resto…

Autor: Daniel Rojas Pachas.

85
LAS ASTILLAS EN LOS OJOS DISECADOS DE LA CRUZ DEL HOSPITAL

UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

Es el quinto elemento
de los que navegan
en los mundos invisibles ,
en busca del unicornio
que desangro
las heridas en la camilla
mortuoria .
Dos átomos estallaron
como cráneos triturados
en los pasillos gélidos
de los muros .
Vía crucis eterna
donde la pulcritud huele al olor
de la carne
sobre cruces perdidas ,
en el camposanto de los
hospitales
entre esperpentos
para balancearse
sobre anaqueles muertos .
Baja de la cruz
porque la columna vertebral
es astilla en los ojos disecados
de los que perdieron el hilo del tren de la niñez .

86
EL RINOCERONTE por Marietta Morales Rodríguez.

Hace un milenio
que bajamos
al borde del barro ,
donde vimos a un enorme
rinoceronte prehistórico
enjaulado entre hojas quebradizas ,
con el cuerno al cielo
como el filo del cuchillo
que corta al mundo en dos mitades .
La humedad de su cuerpo.
cayó como granizos
durante el temporal en el
campo asoleado de la ira .
Los pescadores observaban a la
monumental bestia
abrirse como redes en el infinito .
Donde los pequeños entes anidaban
en el interior de interminables líneas
del camino de la podredumbre ,
que surcan los ejércitos invisibles ,
y todo descendió entre el
campo ardiente de las descendencias .

NOTA: Este poema fue antologado por Raúl Zurita - Premio Nacional de Literatura en la
publicación Yo no me callo, de editorial Los Andes, en Santiago de Chile, 1997.

87
ANEXAMOS EL LISTADO COMPLETO DE CONTENIDOS
PUBLICADOS EN LA WEB, EL MES DE AGOSTO- 270
ARTÍCULOS Y QUE PODRÁ REVISAR EN
.
www.cinosargo.cl.kz Reflexión y ensayo

Eduardo Mallea (leer)


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Alfonso Reyes (leer)
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Sólo el amor construye (leer)
Simulacro y simulación (leer) Orwell: Nota sobre Dalí (leer)
Rosimeiere Leal:Terminal (leer)
Derrida: Tendré que erras solo (lea) Revolución de 1810 (leer)
Rojas: El Vaso de Leche (leer)
Los productos puros enloquecen (lea) Sueños por Marcel Proust (leer)
Lillo: El Chiflón del Diablo (lea)
Sociedad presente como novela (lea)
Bradbury: El lago (leer)
Narrativa. Gabrielli: Entre paréntesis, amor (lea)
Córtazar: La Autopista del Sur (leer)
Gabrielli: Biografiando a Millán (lea)
Kafka: El escudo de la ciudad (leer)
Antón Chéjov (leer) En Descarnado (leer)
M.Morales: La bodega del silencio (lea)
Isaac Asimov (leer) Apuntes sobre el arte (leer)
M.M: Ese tropiezo llamado vida (leer)
Tiempo Cero de Calvino (leer) Definición de la mística (leer)
Gogol: La Terrible venganza (lea)
El sueño de Jakob (leer) Poesía presente de Norte a Sur (lea)
La transfiguración (leer)
Los fugitivos (leer) De la Ira a la Ironía (leer)
Valle Inclan: El miedo (leer)
Semejante a la noche (leer) José Cela: Parábola de Chindo (lea)
Salinger: Un día perfecto... (lea) Pitol: Amelia Otero (leer)
El lobisón de Lainez (leer) Juan Rulfo: Macario (leer)
Un médico rural (leer) Arango: Yo recojo mi cadáver (lea)
El acomodador: Felisberto H (lea)
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Música Poemas de Claudio Bertoni (leer)
Hurricane por Bob Dylan (leer) Cardenas: Exaltar el pan (leer)
The U.S vs John Lennon (leer)
Paz: La doble Llama (leer)
Cine. Gonzalo Rojas: Poema (leer)
Documental: La Colorina (leer) El escritor Miguel Serrano (leer)
Shakespeare: El inmortal (leer) Antonio Trujillo: Verbo arboreo (leer)
TriBeCa Film Festival (leer) Poemas de Rosenmann Taub (lea)
Petróleo Sangreiento (leer) Poemas de Juan García Ro (leer)
La actriz Julianne Moore (leer)
La Belleza de Rossy de Palma (lea) Un poema de Gelman (leer)
Poemas de José Watanabe (leer)
Autores. Kastillo: El niño dios de sotaquí (lea)

Interzona Z: J de Ibarbourou (lea) Poesía


Alfred Jarry (leer)
Lewis Carroll (leer) Poema Medusa (leer)
Ezra Pound (leer) Poema AaaauuuUUU (leer)
Bombal y el premio nacional (leer)
Montrosis, tacones bajo la luna (lea) Poema Ratonera (leer)
A Mi de Marcelo Galliano (lea) El Rinoceronte (leer)
Poemas Alejando Campos (leer) Poema de Tellier (leer)
Rabelais prologo y fragmentos (lea) Poemas de Ingrid Odgers (leer)
Animal Farm de Orwell (leer) Desde lo profundo (leer)
James Joyce (leer)
Poemas de Boris Calderón (lea) Carta a Bono en París (leer)
Alejandra Pizarnik por Aira (lea) Poema El cuarto Azul (leer)
Yasunari Kawabata (leer) Poema: Versal (leer)
Fragmentos de Boris Vian (leer) Poemas de Dazet (leer)
Arturo Uslar Pietri (leer) Poemas de Dazet II (leer)
Benito Jeronimo Feijoo (leer)
José Lezama Lima (leer) Poemas de Rodríguez Santos (lea)
Henry Miller Fragmentos (leer) Poema de Manuel Escourido (lea)
Miller Fragmentos II (leer) Carta a Gutto (leer)
Decálogo de Onetti (leer) Poemas de Marina Bernal (leer)
Sobre Felisberto Hernández (lea) Poemas de Rosimeire Leal (leer)
Borges: Cómo nace un texto (leer)
Ken Follet: Un mundo sin fin (lea) Poemas de Mauricio Cappelli (lea)
Conde de Lautreamont (leer) In memorian a Rodrigo Lira (lea)
El Amigo Piedra, vida y obra (lea) Elegía a Jorge Teillier (lea)
Poemas de Sylvia Plath (lea) Polución por D.O.C (leer)
Dario: Palabras Liminares (lea) Oye (leer)
Entrevista a Paula Ilabaca (leer)
Guillaume Apollinaire (leer) Las astillas en los ojos... (leer)
Artaud: La oficina de investigaciones Unplugged en la aridez (leer)
surrealistas (lea) Madrid/Sarajevo/Berlin (leer)
Starke: Crimen, rastro y Freud (leer)
Conversación con Javier Pérez (lea)
Antoine de Saint Exupery (leer)
John Fante-Fragmentos (leer)
Huidobro: prefacio de Altazor (lea)
Poesía de Vinicius de Moraes (lea)
Girondo: Poesía sugestiva (leer)
Floridor Pérez: Poemas (leer)
Sor Juan Ines de la Cruz (leer)

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Notas Comic, arte visual, teatro y pintura

XIII encuentro en Chañaral (leer) Hojas de Calendario (leer)


Beca de Creación Literaria (leer) Pinturas de William Blake (leer)
Esperanza Chile de Gubbins (lea) Harold Pinter (leer)
Rascacielos de Winter (lea) El artista Sabastian Errázuris (lea)
Estreno Archivo Zonaglo (leer)
Persépolis (leer)
Lecturas Puerto Capital (leer)
Festival de Microeditoriales (leer)
Arte de Guillermo Aldaya (leer)
Estrenamos nuestro tercer nº (lea) Fugacidades (leer)
Barquero Premio nacional (leer) Geografía del trabajo (leer)
Editorial Cuarto Propio (leer) La fotografa Subercaseaux (leer)
Nuevo libro de Yuri Pérez (lea) Dibujona de estudio R9 (leer)
Bar Per-verso (leer) Concurso de Comic (leer)
Codex 10 de Eduard Pascual (leer) Boek861 arte de Deisler (lea)
Barquero se hizo justicia (leer) Mondrian: Pionero del arte (lea)
Centro Cultural Otro-Sur (leer) Coexistencias del mediodía (leer)
La Dama incognita (leer)
Conociendo a... Agua/Viento (leer)
Kevin Carter (leer)
Especial: Semblanzas nº 25 (lea)
Recordando a María Monvel (lea)
Recordando a Mahfúd Massís (lea)
Recordando a Egon Wolff (leer)
Recordando a Omar Cáceres (lea)
Anverso: Talentoso señor Joyce (lea)
Anverso Literario: Wilcock (lea)
Anverso: Kenzaburo Oe (leer)
Walter Rojas de poeta a gran poeta (lea)
Ave Cesar ¡Vallejo! (leer)
Grandes Poetas suicidas (leer)

EL EQUIPO DE CINOSARGO.

INVITACIÓN: Si tu interés es el arte y la cultura y deseas participar de Cinosargo,


o enviar tus poemas o relatos a esta primera red de corresponsales literarios y
artísticos, no importa donde estés, te invitamos a comunicarte al mail:
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