Año I Número III

Edición de Agosto del 2008

AUTOR DEL CÉSAR VALLEJO POETA S DE CINOSARGO MARIETTA MORALES DENIS OSORIO DANIEL ROJAS ROCIO L´AMAR RECORDANDO A MAHFÚD MASSÍS RECORDANDO A EGON WOLFF LA FOTO DE LA MUERTE ANVERSO LITERARIO RODOLFO WILCOCK RECORDANDO A MARÍA MONVEL

BIOGRAFINA DO A GONZALO MILLÁN EN DESCARNADO AMANDA ESPEJO ANVERSO LITERARIO. KENZABURO OE WALTER ROJAS DE POETA A GRAN POETA SIGUIENDO LA ROPA TIRADA DE LOS ESTRÍPERS

EL ARTE VISUAL Y POÉTICO DE WILFREDO CARRIZALES

Editorial.
Cerramos nuestra Cuarta edición correspondiente al mes de Agosto (269 notas aproximadamente) Y nos embarga la felicidad, contamos cada mes con nuevos y destacados redactores, en esta oportunidad se nos suma el escritor, poeta y cronista chileno, director y editor de la revista Palabra Escrita, José Martínez Fernández. Además como publicación, ya tenemos en circulación nuestro tercer número en formato pdf, y dentro del ranking de blogalaxia hemos escalado al puesto número 238 con un tráfico diario de público que supera las 600 visitas. Lo cual demuestra que nuestro esfuerzo se está consolidando. Agradecemos a nuestros lectores y sin duda, vamos a continuar creciendo pues estamos trabajando para la quinta publicación en pdf correspondiente al mes de septiembre, que vendrá con muchas sorpresas Cinosargo tiene la palabra!!!! Daniel Rojas Pachas Director de Revista Cinosargo.

Director: Daniel Rojas Pachas Coordinadores. Milvia Alata y Daniel Rojas. Redactores: • • • • • • • • • • • Daniel Rojas P. Marietta Morales Violeta Fernández Denis Osorio José Martínez F. Rey Mono Wilfredo Carrizales Emiliano Pastor. Milvia Alata Dios Pérez. Patricia Contreras.

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EL EQUIPO DE CINOSARGO.

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AUTOR DEL MES: CÉSAR VALLEJO por JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ. “Dios mío, si tú hubieras sido hombre,/ hoy supieras ser Dios,/ pero tú, que estuviste siempre bien,/ no sientes nada de tu creación./ Y el hombre si te sufre: el Dios es él”. Esa es la segunda estrofa de un poema de César Vallejo. ¡Cuánta belleza hay en ella! ¡Salud César! César Vallejo Mendoza (1892-1938) es la montaña poética más alta que tiene Perú. Montaña de materia riquísima en giros lingüísticos e ideas. Poesía que le ha ganado al poeta alcanzar la gloria de todos los tiempos venideros en la poesía de lengua hispana. Este hombre que hablaba con el corazón y con la razón, con el talento y con la inteligencia, este hombre de verbo fino y amante de la justicia, este gran hombre se ha ganado el espacio que en la lírica tiene con todo merecimiento. César Vallejo no es sólo patrimonio de Perú, como Neruda, no lo es sólo de Chile... Ellos son poetas de la lengua toda, de la maravillosa habla de Cervantes. Vallejo fue un hombre fuertemente comprometido con lo social. Y a los veinte años –sí, cuando sólo tenía veinte años- escribió “Los Heraldos Negros”, poemario suma de talento, imaginación, crítica social y humana.

La estrofa que hemos copiado pertenece precisamente a un poema de ese libro. El texto se llama “Los Dados Eternos” y es uno de los muchos que destacan en “Los Heraldos Negros”. Tal poema lo dedicó a otro gigante de Perú. A Manuel González-Prada, poeta y pensador anarquista.

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“Los Dados Eternos” constituye la esencia del hombre traído al mundo por un “ser superior” y luego abandonado a su suerte: cruel suerte en que el dolor es hijo de la miseria y ésta, de la explotación. En Perú la explotación ha sido mayor que en otros países tercermundistas. La clase explotadora de Perú concentró su poder fundamentalmente en el sector minero, agrícola y pesquero. Los dueños de los grandes bienes económicos de Perú hicieron lo que desearon con sus trabajadores. Si hoy en Perú los trabajadores se han ganado algunos derechos es porque las ideas de Mariátegui y González-Prada encendieron grandes batallas por la justicia. En su búsqueda hay cientos de miles que han caído. Sin embargo no podemos desconocer que Perú es uno de los países que aún concentra una gran población muy empobrecida. César Vallejo vivió un Perú más desgarrado. Un Perú más doloroso. Un Perú que muy posteriormente Manuel Scorza supo retratar muy bien en sus libros. Vallejo fue un ojo muy atento del dolor de su pueblo y a ese dolor denunció en su hablar lírico. Con suma belleza acusó las injusticias. Y, mirando a lo alto, al hecho del hombre sacrificado en razón de su supervivencia, su canto fue casi un grito, un grito contra el dolor. “Los Dados Eternos” son el resumen de la ira y la angustia que Vallejo siente por el dolor del hombre. A mí me habían conmovido muchos grandes poemas de Vallejo: “Los Heraldos Negros”, “Piedra Negra sobre Piedra Blanca”, “Aldeana”...pero encuentro en “Los Dados Eternos” la perfección del poeta que llega al leit-motiv de su creación. Denominado en su patria con apodos que yo considero injustos –“El Cholo” o “El poeta de la triste figura”, yo le diría a los peruanos y a los latinoamericanos que César Vallejo es “El poeta de los andes indígenas” o “El genio de la América india”. Tanto más se puede decir de César Vallejo. Al oído él dirá que es poco y nosotros le diremos: ¡Qué grande hombre tuvo y tiene América y la lengua de Cervantes en ti”. Vivirá por los siglos... ¿Qué duda cabe?

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Recordando a Maria Monvel por Daniel Rojas
María Monvel es el seudónimo de Tilda Brito Letelier, poeta originaria de Iquique, nacida en 1899. Dedicada desde muy joven a la lírica, sus primeras incursiones las vemos retratadas en revistas y folletines de provincia, allí vivió su infancia y adolescencia, luego se trasladaría a la capital, llegando a convertirse en una gran escritora que fue considerada dentro y fuera de nuestro país: Como una de las importantes autoras que lego el siglo recién pasado. Muy joven, fue antologada con su nombre real en la obra "Selva Lírica" compilada en 1917 por Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya, en esta obra resaltan escritores de la talla de Ángel Cruchaga Santa María, Vicente Huidobro, Carlos Pezoa Véliz, Sady Zañartu, Pedro Prado y más y le auguran una prometedora carrera al amparo de una producción que se perfila: “como el de una muchacha de un fervor artístico saturado de cristiana sentimentalidad". Dicha delicadeza y manejo visceral de la palabra, además del sentimiento como Leitmotiv descarnado, la acompañaría toda su corta vida, Maria Monvel llegó a editar siete libros, pues fallece en 1936 producto de su frágil salud, tenía tan sólo 37 años. Publicada en Barcelona y en importantes editoriales nacionales como Nascimento, comparte páginas con otras grandes poetas como: Mistral, Ibarburú, Delmira Agustini y Alfonsina Storni. La Ganadora del Nobel, destaca el encanto y sublimación que produce su obra. Monvel llega a resaltar como una de las máximas exponentes continentales de la poesía femenina de principios del siglo XX y como ocurre con otros chilenos: Boris Calderón, Gustavo Osorio, Romeo Murga y Omar Cáceres, hay una deuda ineludible ante la negligencia con que ha sido recordada y difundida su obra. La cual desgraciadamente ha caído en un silencio lapidario. Entre sus títulos podemos nombrar Últimos Poemas 1937, Romances de Ensueños de 1918, Fue Así de 1922, El Marido Gringo, Poesías de 1927, Poetisas de América del año 1929 editada por Nascimento. En esta obra, en la introducción a la poética de Monvel, Gabriela Mistral prodiga: "La mejor poetisa de Chile, pero más que eso: una de las grandes de nuestra América, próxima a Alfonsina Storni por la riqueza del temperamento, a Juana por la espontaneidad. Empecé por

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admirarla y he acabado por quererla. Me vino su estimación de aquella clara honradez artística suya. Verso fácil que rebalsa la copa llena de sentimiento, fácil por la plenitud. No se inventa nunca el sentimiento (cosa tan común entre las mujeres). Expresión nítida, a causa de la misma verdad del motivo. Ninguna dureza; su estrofa posee lo dichoso de los verdes canales chilenos. En María Monvel la tortura se halla en el espíritu, pero el verbo no conoce confusión ni torcedura desgraciada. Dije que su temperamento era rico como el de Alfonsina. Sí, todos los motivos: la tierra, el paisaje, el amor, la coquetería también, la maternidad, el juego. Parece en ocasiones una mujer madura y a veces se la mira jugar como un niño con los asuntos frívolos. En verdad tiene la madurez, porque la vida le fue anticipada en dolor; pero no tiene mi envenenamiento por la amargura". Luego vendría el título sus Mejores Poemas esta obra es de 1934 y abarca diez años de su labor poética: Es una antología de los mejores poemas de Monvel, seleccionados por su propia autora y cuya estructura presenta fechas y un orden que oficia como imperecedero documento o diario de su viaje creativo. Dentro de su quehacer literario hay que destacar que tradujo a Shakespeare y Goethe y en este campo señala en una carta dirigida a Manuel Magallanes Moure: "Mi opinión no vale nada, vale menos que la opinión de todos, pero permita Ud., Manuel Magallanes, que le dé mi opinión: es usted un enorme poeta, que me place principalmente por su elegancia en el decir, unida a su emotividad infinita, sin palabrería vana, sin arte rebuscado. Cuando yo leo en francés un poema que me parece muy hermoso, siento necesidad de traducirlo, de versificar sus ideas con mi lengua, para penetrarme más de él. Cuando leo en mi propio idioma versos tan lindos como los suyos, me agrada escribir sobre ellos". Fue además columnista y narradora, dirigió "Para Todos", revista que publicó la editorial Zig – Zag y estuvo ligada de cerca al mundo intelectual y literario de la nación, por su talento como poeta y su matrimonio con el crítico Armando Donoso, miembro del llamado Grupo de los Diez, el cual publicaría póstumamente Últimos Poemas, del cual, dejamos una muestra; no sin antes señalar la obra de Monvel: Como tributaria de un sentir no sólo sensitivo, agotado en la expresión y ensalce del sentimiento. Su poética es sensorial capaz de desmenuzar con sencillez pero de manera profunda e intensa la captación del sentido y el estímulo nervioso, medular. Ella comunica, dialoga y su voz gravita sobre su público, buscando provocar la colisión pura, el tener que enfrentarse con una palpitación, mirada o roce que deshilvana cada fibra y molécula del cuerpo, de la espina, del cerebro, al recibir el mensaje. De esta manera, la emoción la construye el lector, el la sufre, la goza y no la recibe ya con forma y color lista a ser tragada como una golosina. Monvel en su arte da a la palabra volumen y densidad, lo que en manos de un artífice de la sensiblería y catarsis prefabricada: Sería mera auto-terapia o burda conmoción. Autor: Daniel Rojas Pachas 6

Poemas de Maria Monvel.

JUEGA COMO LOS PAJAROS Y EL VIENTO Juega como los pájaros y el viento y yo, como los pájaros y el viento le traje a mí, cuando me di al amor. Juega como los pájaros y el viento porque toda la tierra es su elemento aunque le cerquen ya muerte y dolor. !No podrá defenderlo tu ternura! Es bello el sol, pero la tierra es dura .... ¡Teme al amor! ¡Huye al amor , mujer! La nube es clara, pero el hombre es fiera, y ¡ay! es mejor que en tus entrañas muera que bello es ser, pero es mejor no ser.

BERCEUSE Me estoy durmiendo poco a poco, me estoy durmiendo sobre el mar. Un hierro sólo me separa de su viscosa inmensidad y yo me duermo poco a poco con blando y dulce cabecear. ¿vendrá el naufragio si me duermo?. ¿ Me tragará dormida el mar?. ¿Morderé perlas, algas, conchas en un futuro despertar?. ¿Conversaré con las sirenas?. ¿Algún tritón me abrazará?. ¿Iré a las fiestas de Neptuno en un carruaje de coral?.... En la litera pequeñita mi corazón dormido está. No más que un hierro me separa de su viscosa inmensidad.

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EN DESCARNADO A saber, y a modo de reflexión: De entre toda clase, tipo, forma o calaña de ser humano existente en la tierra, por favor, no me den un POETA, tan dañinos a mi juicio, que sólo son comparables a un inquisidor. Tal vez, deberíamos hablar de una sub-clase, o de una degeneración del SER, puesto que, en sus estados más lúcidos, se les puede encontrar dándoselas de filósofos. Uno más de los tantos mitos que los rodean. ¡Vamos! Traspasemos pues, el velo de la ilusión y analicémoslos en toda su real dimensión. Amanda Espejo Revista LA MANCHA blog: www.lamanchadesdequilicura.blogspot.com

EL “POETA-FILOSOFO” ¿Amigo de la sabiduría? ¡Bien! Si por sabiduría se entiende cambiar de careta cual si estuvieran en un baile de abanicos... estaría acertado. Dejémoslo así. ¿Enamorado del amor? Si por amor entendemos a su propia persona, es aceptable. No hay nada que un poeta ame más que a ÉL mismo. ¿Creador de mundos nuevos? Aterricemos: más bien, destructor de la siempre necesaria realidad. Su mundo inalcanzable no engendra más que frustraciones. ¿Forjador de sueños? Lo dudo. Sus versos suelen ser el génesis del insomnio. Provocan sueños persistentes y, a la vez, tan intangibles, que su gravidez no basta para abatir nuestros párpados. ¿Escultor de la palabra? Podría ser, más su cincel suele ser el egoísmo. Un continuo reinventarse a través de la belleza del lenguaje. ¿Neologismos? Simplemente, otra manera de llamar la atención de sus

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pares: con algo de suerte, lo recordaran como una ocurrencia suya. Lo más probable: nadie nunca lo usará. ¿Infatigable buscador de formas? Veámoslo en toda su crudeza: INCURABLE MUERTO DE ENVIDIA. No soporta la supremacía del OTRO en cuanto a una determinada disciplina. Nada es más fácil ni conveniente que declararlo OBSOLETO, y mostrar al mundo la nueva inspiración salvadora: su nueva forma. Pero, entonces... ¿y su sensibilidad? Acepto que es un sentir común el pensar que los poetas gozan (o sufren) de una sensibilidad extrema que los induce, inevitablemente, al sentimiento de amar, y por consecuencia, a la creación. Sin embargo, nada más lejos de la verdad: podríamos transar en cuanto a lo relativo a su sensibilidad, pero en cuanto al orden de causa y efecto, estaríamos en un error. La secuencia correcta no es así: sensibilidad-enamoramiento-creación. Es mucho más elaborada: estado de sensibilidad extrema – NECESIDAD de inspiración – búsqueda de SUJETO para experimento – logro de seudo enamoramiento – exaltación anímica – versos a raudales – congratulación del YO. (Nota: si la inspiración se agota, se recomienda cambio urgente de SUJETO inspirador). Naturalmente, lo que suceda con la hilera de sujetos damnificados que hagan huella tras su paso, no tiene la menor importancia. Se que aún con todo lo expuesto corro el riesgo de parecer poco creíble o, lo que es peor, que mis palabras parezcan carecer de asidero fiable, sin embargo, lo tienen, y desde más de una perspectiva. ¿Podría alguien objetar la enseñanza de mi razón basada en mi propia experiencia? No me pareciera justo. Yo he sido una lectora más, tratando de escarbar el suelo donde se asienta un poema para SABER qué hay bajo la superficie. He apartado sus frutos, he separado sus hojas y he llegado a la raíz queriendo descubrir su esencia. La mayoría de las veces, me he encontrado con las manos vacías pues, la esencia creadora ya se ha marchado en búsqueda del final de otro arco iris. También, en ocasiones he sido una víctima más del impacto de la belleza, y he prendado trozos de mi vida al “ dios creador” en paciente espera de que él se manifieste en mi persona... “ y te he creado y te he rescatado de entre mis sueños, y te he venerado y te he planeado tu muerte para poder gozar del placer de resucitarte...” Mas, nada ha sucedido. Nada que no sea digno de un pequeño ídolo hecho de barro.

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Poetas de barro, ídolos poetas. Poetas... sin dioses... únicos dioses de sus insignificantes personas. Tan insignificantes como yo misma. Tan poeta YO como todos ellos. Tan poderosa de la mente y tan frágil de mi pobre alma, creada por la diosa que subyace en mí. Poetas elegidos para iluminar conciencias, predestinados a sufrir el castigo de no lograr VER dentro de nosotros mismos... comprender esta mierda de vida... poetas de mierda. Poetas insoportables, insufribles, indeseables, irrepetibles... a veces, hasta ilegibles, pero siempre irremplazables. Quizás en eso radique gran parte de mi manifiesto inicial: IRREMPLAZABLES. Es cierto. No es posible ninguna clase de trueque o permuta y, para desgracia de mi persona, me es imposible librarme de esa ralea: hay UNA latente dentro de mi, y todos los días me condiciona y me lo refriega ante a mis ojos allí, dentro del sin-espacio de mi viejo espejo. Amanda Espejo Quilicura / Octubre 23 / 2004

Cinosargo Recomienda visitar el blog de CODEX 10
Y conocer la obra de Eduard Pascual, escritor, y especialista en investigación criminal en el cuerpo de policía Mossos d'Esquadra, acaba de poner en la red un blog con el que intenta promocionar un libro de relatos policiales inspirados, no basados, en hechos reales ocurridos en la comarca del Alt Empordà (Cataluña) entre 1997 y la actualidad. El título provisional de la obra es "CÓDEX 10" y el blog como señalamos, puede consultarse desde este enlace: http://codex10.blogspot.com/ El libro aún no está editado, por lo que su autor espera poder utilizar el blog como una herramienta ante editores y agentes literarios. En poco más de un mes, "CÓDEX 10" ha recibido más de 4.000 visitas. En este espacio virtual, Eduard Pascual explora las páginas del manuscrito y ofrece a los visitantes la oportunidad de poder dejar una huella de su paso por el mismo. Hasta el momento, se ha desvelado ya que el prólogo del libro está siendo escrito por el librero especializado en género negro, Paco Camarasa. De los últimos posts se desprende que el manuscrito cuenta con el apoyo de los escritores: Rosa Montero, Raúl Argemí, Andreu Martín, Amir Valle, Fernando Marías, Rubèn García, Julián Sánchez, Carlos Salem, José Carlos Somoza y la periodista de El Punt, Tura Soler. Todos ellso han comentado diferentes partes de la obra de este escritor emergente; los comentarios serán introducidos en la edición final delm libro, aunque en el blog ya se pueden leer sus apreciaciones. Con este blog electrónico, el escritor pretende suscitar y mantener el interés en la obra hasta que esta sea adquirida por alguna editorial. Es su primer libro, con todas las dificultades que ello entraña, pero no ha desfallecido ante el calor del verano para promocionar su trabajo en un nuevo paso hacia la edición. Hasta la fecha, Eduard Pascual ha sido galardonado con el premio XII Certamen Literario Vargas Llosa NH de relatos 2007 y el V Concurs de Contes de la Policía de la Generalitat - Mossos d'Esquadra 2003.

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BIOGRAFIANDO Rolando Gabrielli

A

GONZALO

MILLÁN

Qué provinciana la vida, Gonzalo, se esconde detrás de la muerte. Ayer, el golpe, después, esta mudez sorprendente de tu palabra.

Rolando Gabrielli LA PALABRA Amar y desarmarla: hallazgo y extravío Amarla y desarmarla: aprendizaje y haztío

G.M.

Gonzalo Millán es un poeta atípico de la poesía chilena. Silencioso, original, trabajador incansable de la palabra. Poeta visual, olfativo, gustativo, de los sentidos corporales. Poeta precoz, de lo cual da cuenta su primer libro Relación Personal, escrito entre los 17 y 20 años, y que expresa la atmósfera del mundo adolescente, sus vivencias, con un lenguaje profundo, lleno de humor, soledad, realidad y originalidad. Enrique Lihn en un artículo de su obra El Circo en llamas, le llama irónicamente “el poeta mudo”, porque en verdad casi nunca se veía a Gonzalo expresar su opinión públicamente y menos polemizar con algún colega o caer en la diatriba personal, casi un lugar común en los artistas. La última vez que lo vi en 1987 en su casa a los pies del Cerro San Cristóbal, estaba de para en materia de vinos, por ser verano y le recité sus viejos versos que mi pobre memoria nunca han olvidado: “Era pequeña y rubia/casi no tenía pechos....Yo soy un tipo extraordinario... ” Sonrió como un adolescente y la noche entró en confianza. Nos conocíamos del colegio José Victorino Lastarria y después en el Pedagógico de la Universidad de Chile. El 14 de septiembre de 1973, cuando se levantó el primer toque de queda, Estado de Sitio en el Chile de Pinochet, nos bebimos unos jarrones de borgoña en un bolichito cerca de su otra casa también a los pies del Cerro San Cristóbal. Millán escribió un poema sobre ese encuentro. Está editado y dedicado. El postigo. Nos veíamos en ocasiones especiales, circunstanciales, no programadas. Él después pasó por Panamá, un año en Costa Rica y un tiempo más largo en Canadá, mientras yo me quedaba en Santiago de Chile. En esas idas y venidas de la vida santiaguina previa al golpe, conversamos en una ocasión en su casa de Tobalaba cuando vivía con su primera mujer, la Coca. Son imágenes, aún frescas. Tiempo que el tiempo no despeja de la memoria. En una serie de artículos donde hablo de poesía y

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especialmente de los poetas chilenos, siempre he citado a Millán y lo he releído en mi pequeña biblioteca. Consideré siempre que es un poeta fundamental para Chile, Latinoamérica y la lengua castellana. Fue una chilena checoslovaca la que me permitió adquirir varios de sus libros en Panamá, de paso por una Feria del Libro. Sobre mi escritorio: Relación Personal dedicado por Gonzalo, con su letra infantil, y Vida, que me obsequió en Chile. Trece Lunas; La ciudad y Virus. Sólo conocí opiniones de su autor de Vida, que me comentaba en los fugaces encuentros, poesía más allá de lo cotidiano, porque no deja de ser poesía aunque nombre los objetos, se fije en las cosas o las relaciones de pareja.
Túnel Como una bala encañonada un automóvil sale de un túnel y penetra en el parietal deslumbrante de la vida. Gonzalo Millán

Mucho se ha escrito sobre Gonzalo Millán, tal vez no lo suficiente, pero él define su poesía en un trabajo intitulado : ”Hacia la objetividad”: En mi poesía, a diferencia del pop, no existe neutralidad ni aceptación. Existe una visión crítica, antagonista y negadora, una rebeldía a los valores del sistema establecido. Sistema 'paterialista-idealialista' obsesionado por el Edipo que menosprecia la materia y está destruyendo el planeta, que maquiniza la existencia, disciplina el tiempo, hace de las mujeres y hombres cosas y de ciertos objetos ídolos y fetiches”. Es particularmente necesario para mí, biografiar al poeta autobiográfico, referencial, como lo fue Millán, de sí mismo, aunque "objetivara" la vida, se relacionara con esos cuerpos funcionales que nos acompañan, el refrigerador, el automóvil, termostato, lámpara, generador de aire, el mundo electrodoméstico. Pero Millán nos introduce a una atmósfera enrarecida por al vida y la muerte, los contrarios. Por ahora no sé quien eres/ni adónde estás siempre/Sé que nos ha tocado vivir/en la misma ciudad/y en un mismo país de la tierra/al mismo tiempo/Y eso me basta. Nicanor Parra creyó descubrir un antipoeta en Gonzalo Millán, "un brillante y destacado discípulo". Millán es un "inclasificable" desde el punto de vista de la antipoesía y él se reconoce más en Armando Uribe Arce, quien lo derivara a Pound y Wallace Stevens. La antipoesía se hace pasar por poesía espontánea, porque aunque Parra quiere que escribamos como hablamos, eso nunca se logra. "La poesía no se encuentra tirada en la calle ni es inspiración, sino que se construye", opinaba Gonzalo en respuesta a la Antipoesía, que es lenguaje popular. Millán, me lo dijo un día en la casa de su padre en Ricardo Lyon, "cada día se me crece más Huidobro". Sin duda, estaba ante un buscador, investigador, reciclador de palabras infatigable. Solía trabajar en una mesa grande con numerosos libros y diccionarios, hasta completar 9 versiones sobre un poema. Breves por lo general. Su trabajo más ambicioso fue La Ciudad: un

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sólo largo poema articulado verso a verso (119 páginas), donde se capta y describe la atmósfera enrarecida de Chile de 1973, el país ocupado que compartimos con Gonzalo.

Se pierde en mí el verano/y la niña desnuda/bajo collares de semillas/que recogía arvejas de mar/en las arenas/Escucho ahora com orondas mi casa/y golpeas aldabas/cubierto el evstido de lana/con trozos de cortezas/y gotas de lluvia/No es necesario que entres/Los símbolos del verano muerto/están a tu lado:/hay una pluma de pájaro/sobre la yema de huevo/y la cabeza del girasol/ahora seca/está clavada en su tallo (De Relación Personal) Biografiar al poeta es algo elemetal para conocerlo. Gonzalo Millán parecía escribir con la yema de los dedos, rebanar las palabras que buscaba escrupulosamente, como los versos de otros poetas. Sol cuello cortado, recuerdo, me lo mostró una vez, impresionado. Un verso de Apollinaire, que por ahí está en su poesía. Los versos de Brecht, el hombre girando la rueda en el camino. No descansaba en su propio camino. Por eso, dijo en una entrevista sobre Lihn y Teillier: "Los dos me parecían buenos poetas y tenía admiración por ellos, pero yo era el más joven de la generación del ’60, y ellos deben haberme mirado como un cabro chico. Pero ninguno de los dos era poeta de mi total agrado; en realidad, no creo que haya un poeta de mi total agrado en ninguna parte del mundo. El énfasis en el mentalismo de Lihn me hace retroceder; la imagen, para mí, es lo fresco, no el pensamiento. Teillier hizo una obra redonda, pero la provincia nunca la he visto como positiva." Millán es un poeta revolucionario en el estricto sentido del término en su búsqueda constante, lenguaje, el rodaje meticuloso que le otorga a sus breves poemas, como pequeños alfileres de una gran almohadilla que un sastre sabe definitivamente donde van y por que. He estado revisando sus libros en el atardecer panameño de este domingo que me sorprende con la noticia de su muerte en la madrugada del pasado viernes y me encontré con un papel amarillo donde señalaba un poema y que dice: Epígrafe cuento de La Ciudad. Yo mismo no recordaba esos pasos, que ya tienen algunos años. Ese cuento ha derivado en una novela, que ya tiene 450 páginas y que la ciudad es una de las tantas referencias del texto. El fragmento es este:

Vvms mrdzds./Vvmos mrdzdos/Vivimos mordazados/Vivimo con los ojos vendados/Los ojos se abren bajo la venda./La boca se abre bajo la mordaza/El tirano disfruta de salud/Sólo el hombre disfruta de la palabra/Los gorilas se golpean el pecho./¡Muera el tirano! Huidobro, Neruda, Parra, De Rokha, la Mistral, los cinco Tótems de la poesía del siglo XX y XXI e incluido Gonzalo Rojas, se biografiaron durante toda su vida. Parra es el verdadero último mohicano en ese juego pirotécnico, donde hoy los poetas no llegan a brillar. Millán deja un

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vacío profundo en el "futuro" de la poética chilena y abre un camino. Su retórica trabajaba sigilosa y laboriosamente. Los dos poetas históricos, Parra y Rojas, ya son cosa escrita. Son otros, como dijo Rojas una vez, los que tienen la palabra. Raúl Zurita, poeta chileno y Premio Nacional, anunció su muerte hace ya un tiempo y aún permanece con nosotros. La vida y la muerte parecen inseparables e irreconciliables, pero emparejables finalmente. Gonzalo ha abierto nuevas avenidas a la poesía chilena. Los que vienen tendrán que poner atención en su poesía. "Creo que la antipoesía está rodeada de muchos mitos. Hay una visión de que las cosas ocurren en sucesión, pero cuando leía a Nicanor Parra, también leía a Pablo de Rokha. En general, me atraían las imágenes disonantes, no tanto el lenguaje coloquial", sostuvo Millán en una de sus entrevistas finales. Siempre con respeto y conocimiento, también deja una huella en ese sentido. Los envidiosos debieran estar de duelo. Siempre humilde y reconocido: "Gonzalo Rojas fue y sigue siendo mi querido maestro. A él debo, entre otras cosas, la consideración de la poesía como conducta, la necesidad del creador de asumir una postura estético-moral y estético-política siempre solidaria con él hombre ".

En mi libro inédito: Los Poetas de Chile, digo: A Gonzalo Millán/con su pequeña y rubia/ él, un tipo extraordinario. Gonzalo Millán, ha muerto a la 1.20 P.M., dice el cronómetro desde Santiago de Chile, y personalmente ignoraba que tenía un cáncer terminal. Ha dedicado su último tiempo a revisar su obra, ponerla al día, a concluir sus libros póstumos y escribir un especie de Diario de Muerte, al estilo de Enrique Lihn, intitulado: Veneno de escorpión azul. El título se refiere a un medicamento cubano contra el cáncer que le recomendaron."Y después de ir con los ojos cerrados/ por la oscuridad que nos lleva,/ abrir los ojos y ver la/ oscuridad que nos lleva,/ abrir los ojos y ver la oscuridad que nos lleva/ con los ojos abiertos y cerrar los ojos/ se cierra el poema”. Deja caminando tres libros de una trilogía que denominó Croquis: Claroscuro; Gabinete de papel y Autorretrato de memoria. Lagunas es otro poemario que saldrá el 2007. Millán integró en Concepción el Grupo Arúspice de poesía con Jaime Quezada y otros poetas. Formó parte de la generación de Waldo Rojas, Omar Lara, Floridor Pérez, Oliver Welden y Oscar Hahn, entre otros, pero este último tenía los dos pies en Estados Unidos. Autorretrato de memoria, obtuvo las premiaciones Altazor y del Consejo Nacional del Libro y la lectura 2005. Millán fue Premio Pablo Neruda en 1987, en su primera versión. –¿Y tú cómo te vives la muerte?– le preguntó el periodista Javier García de La Nación de Chile: "Acercarse a la muerte en vida es alcanzar una plenitud vital que la gente corriente no alcanza. Uno, sencillamente, entra a otra dimensión, y aunque sea pasiva, ¡tenís que salvar el pellejo como sea! Uno vive y la escritura viene después. Lo más interesante de la muerte es la incógnita que provoca ¡Qué cresta pasa allá! La concepción del alma me parece muy dudosa. Ahora frecuento la idea egipcia y tibetana de la muerte". "La muerte es otra existencia no más. Los tibetanos dicen que hay muerte, vida, premuerte y postmuerte. Entonces, la premuerte se puede preparar. Si uno quiere reencarnarse puede

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hacerlo las veces que quiera, la misma película, sin acordarse de que la vio (se ríe). O uno puede tratar de salirse; entonces, ¡lea las instrucciones, porque te vai a encontrar con un demonio de cuatro metros que tira fuego, y lo que no tenís que hacer es cagarte de susto! Hay que enfrentarlo y seguir adelante". Gonzalo era un fumador empedernido. Uno tras otro. Flotaba en el humo que aspiraba y producían sus cigarrillos. Por lo que cuentan sus últimas palabras en la prensa chilena, Gonzalo se jugó la carta del Escorpión Azul, la medicina providencial cubana que ha curado a algunos y poestergado el cáncer a otros. ¿La muerte suele ser más venenosa que el propio escorpión? Millán escribió en vida y muerte esos pequeños grandes temas del amor y desamor, vida y muerte, y se miró hasta la saciedad en el Otro, con sus dedos y obsesiones construyó unos 10 mil elementos visuales. Recuerdo aquellos días cuando usaba los palos y las cajitas de fósforo. Era un constructor de miniaturas en medio del vendaval de la destrucción. Trabajaba cada verso, palabra por palabra. Escribía lo que veía con su cuerpo, tocaba, en un reciclaje visual continuo de lo que llamaba su memoria espacial. Cerca del zumbido de la abeja, del aletear de la mariposa, el poeta respira. La palabra es un virus, dijo Burroughs, cita Millán y en su poema Epidemia de su libro Virus abre el primer texto: Son Necesarios/varios millones de virus/para conseguir un punto visible/Y varios millones de puntos/para conseguir una sóla línea/¡Cuántos millones de líneas!/¡Cúantos millones de puntos!/¡Cuántos millones de virus! Soy de los que pienso, guardadas las proporciones y comparaciones, que Relación Personal, le sobrevivirá a Millán como 20 Poemas de Amor y una Canción desesperada a Neruda, porque es un trabajo, poemario, son vivencias limpias, y ambos entran en la bóveda de sueños y desgarramientos, soledades, donde el fruto siempre crece. Experiencia juvenil, profunda, del amor, Millán también toca las cuerdas bucales del lenguaje íntimo, erótico, esa atmósfera gaseosa enrarecida de la pareja detrás del vaho de las palabras.

En Blancas Carrozas viajamos Ocultos entre raíces manchados por los hollejos de frutas, y humaredas de hojas y papeles, se endurece en mis manos sucias, al palpar la rubia sedosidad niña de tus piernas, la celeste cornamenta de mis venas. Tú con una piedra rompes un cuezco de durazno, mascas la amarga semilla y endulzada la echas en mi boca. Yo me humedezco un dedo y en el muslo trazo con saliva las iniciales de tu nombre. Tú le echas tierra. Después el polvo cae.

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Sushi Bar Leí una vez que un monje llamado Ventana Nevada pintaba orquídeas de tinta. ¿O era un monje llamado Orquídeas de Tinta el pintor de las ventanas nevadas ?

Rosa Ha muerto la memoria de la flor marchita y aún no nace la promesa del capullo. Esta es la primera y la última primavera. No se ha abierto antes ninguna rosa. (G.M.)

Autor: Rolando Gabrielli. Más información del autor: http://rolandogabrielli.blogspot.com/

El documental The U.S v.s John Lennon
POR MARIETTA MORALES R. Vale la pena ver el documental The U.S vs John Lennon, de los directores David Leaf y John Scheinfeld. Este documental cuenta la historia del activismo político de Lennon en la década del 70, cuando opto por rebelarse frente a la injusticia y los conflictos mundiales usando los medios de comunicación y su enorme fama como músico. Lennon si bien logró tener un apoyo en los movimientos por la paz y los derechos humanos, tuvo problemas con el gobierno de Estados Unidos. Llegando a ser investigado por el FBI . Lo cual con el correr de los años, se confirmó. El carisma de un músico de fama mundial, que se convirtió en un defensor de la paz mundial, sin duda, no era una persona grata para la reelección de Richard Nixon. Un rebelde con causa y talento.

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WALTER ROJAS: DE POETA A GRAN POETA por José Martínez Fernández
Es Walter Rojas un poeta en todo el sentido de la palabra. Iluminado en el uso del verbo, ágil en el ritmo de la frase, sin pausa, como el mismo movimiento del mundo que observa, y con cierto dejo de la poesía beat y la figura de Ginsberg tras tal escuela. Rojas alcanza –con un solo poema- un lugar clave dentro del hacer lírico de Chile. A punto de llegar a los años ochenta vivía en Arica un joven moreno, delgado y silencioso… con los desconocidos. Pero quienes conocían a Walter Rojas Álvarez sabían que en él había un hombre de exquisito talento y gran inteligencia. Y lo de silencioso moría frente a quienes quisieran escucharlo. Hábil hablante, manejaba a Platón como si fuese su amigo. Con muchos otros filósofos y poetas Walter se sentía en su ambiente. Hablar de Pablo de Rokha le emocionaba. Había nacido en Tocopilla Walter ya había escrito poemas. Y antes que llegaran los años ochenta ya se empezaban a publicar en la revista “Palabra Escrita”, en otros medios. Después aparecerían en la revista “Extramuros” y otras. Su poesía sería antologada –años después- por Luís Araya Novoa, Mayo Muñoz y otros. Cuando el poeta recibió su título profesional se fue de Arica. Anduvo por el centro y sur del país. Allí publicarían sus libros Ediciones LAR (de Omar Lara) y las Ediciones de la Quinta (Intendencia de Valparaíso). Ya el poeta ha sumado varias distinciones. Pero Walter Rojas Álvarez no era un poeta para quedarse entre muchos. Era un valor para separarse de esos muchos. Con su trabajo “TODA HISTORIA ES REDONDA COMO LA TIERRA…” lo está consiguiendo. El trabajo lo divide el aeda en “tres escenas”, como las llama. Es un texto que no para, que da luces a cada instante, que vislumbra con una belleza que no se toca, que muestra el verbo a cada segundo.

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Realmente un gran poema. La primera, y más extensa de las “tres escenas”, es de una alta belleza y magnífico logro. Allí aflora lo político, lo cultural, lo sexual, la droga, la violencia, la hipocresía, entre tantos otros mundos de los que Walter Rojas nos quiere decir algo. Leamos algo de este gran poema: “el obsceno pájaro de la noche donde el cholo se lanza feroz meada toda en nombre de la poesía toda”…”el mismísimo patas negras del nefatlí reyes pero como en alicia en el país de la antipoesía”… “atractivos incendios al patrimonio cultural de la demagogia”…”AMO EL AMOR SIN CALZÓN DE LAS NIÑAS QUE BESAN Y SE VAN”. Opera la poética de Rojas desde un ángulo que nos recuerda algo a los poetas beat y en especial a su figura central, Ginsberg. Sin embargo la maestría de nuestro bardo configura su propia cosmovisión y su verbo rico, bien hablado, bien construido, deleita. En la “segunda escena” la construcción del texto es similar. Nada con la gramática dice el poeta, para dar, en la “tercera escena”, un golpe bajo al lector: volver a la “normalidad gramatical”. Un texto de cuatro versos, perfectamente ordenados en el sentido tradicional. El poeta ha pasado de un lado a otro sin que lo supusiéramos. Una sorpresa. Definitivamente Walter Rojas Álvarez ha entrado a los mejores espacios de la poesía chilena actual. Es un hablante lírico que busca y ha conseguido un texto que se acerca a lo grandioso. Extraordinario: Walter Rojas ya era una figura importante de la poesía de todo el norte chileno y ahora entra a ser una figura a nivel nacional.

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Siguiendo la ropa tirada de los estrípers.
Un artículo de Emiliano Pastor Steinmeyer
Esta noche sí es noche. El cielo con estrellas sí me saca lo alto y lo inmortal; esta noche sí estoy encima, sí creo que de alzarme como un fuego, llego a una boca única. Juan Ramón Jiménez. Hay algo en mí –no sé lo que es- pero sé que está en mí. Walt Whitman. Estoy solo. Las ondas; playa escúchame. Vicente Aleixandre.

Nací, miré a mi alrededor y supe enseguida que el centro del mundo podía ser una mierda, una flor, la guerra contra el Imperio o el abrazo de mi madre (en fin, cualquier cosa). Personalmente esa situación me pareció caótica y difícil de soportar, quizá por ser hijo no sólo de mis padres sino también de mi época, de la que dicen que carece de verdades. La multiplicidad de elementos desconectados en el exterior me permitía una cantidad infinita de interpretaciones sobre el mundo, y la falta de una verdad sostenible me ponía muy al alcance una de las interpretaciones: la que miraba a todas las demás desde lejos y, sin dar valor a ninguna, decía todo es muerte o está hecho de muerte, suicídate. Era, ciertamente, una bienvenida bastante desalentadora para un recién nacido. Pero como hubieran hecho muchos en mi caso, me puse a pensar y encontré dos soluciones para mejorar esa situación. Las presento en el orden en que se me ocurrieron (aunque, como se verá, acabé optando por una tercera): En primer lugar me pareció que la totalidad de las cosas del mundo me era inaccesible porque no iba a vivir para siempre, y en consecuencia tenía que tomar partido por ciertos fragmentos de la realidad, ciertas zonas favoritas, con un olor especial para mí, y sumarme a ellas para que pesen más en la balanza de múltiples platos. Lo hice. Pensé que podría defender la luz en oposición a la oscuridad y que esa era una buena razón para luchar todos los días en la escritura y en la vida, aunque me quedara sin sueldo o sin amigos. Elegí de esta forma algo externo a mí y me posicioné a su favor, le subí el puntaje, traté de darle mayor proyección, dediqué los primeros años de mi vida a defender esa parcela de tierra, y aunque me cansé de estar de pie bajo la lluvia, haciendo

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guardia e impidiendo que entraran elementos dañinos, seguí, seguí y naturalmente me volví combativo, porque los elementos dañinos eran muchos: la mayoría no pensaban como yo y defendían sus propios intereses (como yo). Había muchos artistas que trabajaban de esta manera y se los podía comparar fácilmente con figuras de guerreros o de héroes (así empecé a ver que las conductas humanas se repetían y se superponían como pliegues). Un cineasta austriaco filmaba para luchar contra la sociedad del espectáculo, alguien se suicidaba para defender a un emperador, en la Casa Blanca se firmaban papeles con garabatos cada vez más bellos; todas esas acciones, sin importar que fueran fáciles o difíciles, que fueran del derecho o del revés, se parecían de algún modo a las mías. Todas eran posturas combativas; todas asumían primero un carácter belicoso en la naturaleza y luego se adscribían a él. En segundo lugar me pareció que dado que la totalidad de las cosas me era inaccesible, y dado que ser combativo no era realmente mi naturaleza, mi ideal debía ser precisamente acceder a la totalidad de las cosas aunque fuera un despropósito. Los taoístas tienen un concepto de no–acción que es algo muy distinto de la inacción, y lo cierto es que desde que empecé a conocer la cultura oriental llegué a la sospecha de que esa no–acción por la que los individuos se aproximan al Tao podía ser el grado más alto de acción y la confluencia final de los caminos. Zhuang Zi dice que el gran Saber todo lo abarca, el pequeño todo lo divide. Las grandes palabras son fuego. Las pequeñas, balbuceos inútiles. Y más adelante añade que el que debate, nada alcanza. Si yo, en vez de elegir una parcela de tierra como propia, no elegía ninguna y decía que no tenía patria, que sentía indiferencia por cada una de las parcelas, era probable que no necesitara viajar por todas ellas para que formaran parte de mí; y entonces yo formaría parte del todo. Ese era manos o menos el plan. Sería un trabajo largo, pero digno para dedicarle una vida entera; acabaría pareciéndome a la naturaleza, formaría parte de su conciencia común y me dejaría estar para ser, contemplativamente. (El 17 de mayo me pregunté ¿dónde, en todo esto, estoy yo y mi ética?) Finalmente ninguna de las dos opciones anteriores me gustó y me di cuenta que quería ser estríper (así, escrito a la castellana). A eso me he dedicado hasta ahora, sin éxitos descalabrados, pero dispuesto a dedicarme a este oficio de por vida, de hecho ya he firmado un contrato para los próximos veinticinco años. Me gustaría explicar brevemente mis experiencias en esta materia (que también son breves). Todos los estríptis tienen la misma estructura: entra alguien vestido, se va quitando la ropa, queda desnudo y se va. El estríptis en sí es el proceso de desnudez; el anhelo del que lo mira está puesto de cara al momento el final, si bien ese anhelo se sostiene gracias a que las prendas se quitan una a una y no todas a la vez. Esta prolongación del conflicto desnudo/vestido provoca 20

placer y al mismo tiempo implica una dificultad en su realización, como si dios hubiera determinado las cosas de modo que el estríper no pueda ser cualquier persona en cualquier situación, sino determinada persona en determinada situación: algo, ciertamente, extraño. Es probable que el deseo de quitarse la ropa sea contagioso; es más probable que el estríper contagie no sólo un deseo de desnudez sino también un deseo sexual de unión. Si los actos tienen consecuencias sobre el mundo, entonces el mundo depende de los que realizan actos, de los agentes. El agente y el mundo se vinculan así a través del acto. Si bien la figura del estríper es aceptada socialmente, su capacidad de modificar el cosmos, la política, el corazón (en fin, el mundo) no es mayormente comprendida. En cualquier caso, sea más o menos poderoso que otros, también él es un agente dinámico que incide en la realidad. Llega un momento en el estríptis en que no es posible arrastrarse sin sonido y cualquier movimiento se escucha porque en él hay cada vez más miradas y la tensión ha aumentado, al mismo tiempo que en el ambiente se respira cierta tranquilidad porque ya se ve que la desnudez va a ser completa y lo va a ser pronto. Hay algo que tiende a completarse, a volverse esférico (han sido muchos los que han imaginado la desnudez como una esfera, porque una vez se llega a la esfera ya no se le puede quitar ni añadir nada). El óvulo fertilizado es esférico, el feto va alejándose de esa forma pero el bebé tiende a la esfera al acurrucarse; el hombre vestido pierde la esfericidad al completo pero el estríper intenta recuperarla. Entre partes de cuerpos de desnudos son posibles las caricias. No es lo mismo acariciar una camiseta que acariciar un pecho. La boca y la nariz, para respirar idealmente, necesitan estar desnudos. Enmascararse es en la mayoría de culturas lo mismo que adoptar una respiración ajena: sea por deseo y placer propio o sea por presión social, taparse el rostro es un gesto de alienación, no de interioridad. Cuando lloramos de verdad o mejor dicho para la verdad no nos tapamos la cara ni nos enjuagamos las lágrimas. La verdad, que para este artículo existe, está en el cuerpo desnudo. Cuando llegamos a nuestro cuerpo llegamos a la conciencia máxima de la naturaleza, llegamos a un punto único que es, según mi hipótesis, de carácter alegre. El centro de uno mismo es gozoso y es nuestro destino. El enfermo se hunde si se queda quieto, pero si se mueve se pone en pie sobre la tierra, y firme, y sonriente, y plácido, y sin proponérselo contagia su nueva salud a otro enfermo. Pero el movimiento es posible en la medida en que sea posible la libertad del individuo, y la libertad depende también de fuertes factores externos. Liberar y liberarse son cosas del día a día en este oficio; seamos responsables con nuestra libertad y con la de otros. Hay estríptis que quedan incompletos, borrosos, interrumpidos por la muerte o el cansancio, y estos son particularmente perturbadores, sobretodo cuando prometían un cuerpo interesante. Lo incompleto excita también, y estos estrípers de la indecisión, del mejor me quedo a medio camino, generan a su vez más indecisos, más amantes del estar siempre sobre la cuerda floja; 21

entonces el movimiento cesa y se queda temblando ahí, justo en la mitad de la metamorfosis, mostrando impúdicamente sus formas contradictorias, doloridas, y haciendo de ellas una bandera. Una bandera que es como un ala rota (¿de quién?) que no pudo llegar (¿a dónde?). Lo que está siempre quieto, aunque tiemble, o bien está desnudo de antemano o bien no puede desnudarse. El estríper, como método, se mueve; por eso muchos usan la música para coreografiar más fácilmente el movimiento y apoyarlo en algo diferente del vacío. Sin embargo es cierto que se puede estar yacente toda la vida, entre otras cosas se puede llorar o tener una rabieta tras otra sin mover un solo músculo, y digo de nuevo: lo que está siempre quieto, por más que tiemble, si está vestido no puede desnudarse. Porque el estríper se desnuda, nunca es desnudado y por tanto es responsabilidad de uno elevarse de sí mismo. Disparando un arco, es la propia flecha quien se puede clavar en lo alto verdaderamente, y dependerá de ella el éxito de su vuelo, no de la habilidad o el amor del arquero. El estríper ideal canta con todo el cuerpo igual que una campana vibrante. Un movimiento es un sonido: una sonrisa o encogerse de hombros pueden amansar a las fieras como una flauta mágica. Esto le permite a alguien decir a su amante esta música nace de tus senos. Caminando se puede dominar el horizonte y ver, más allá del mar, los no-límites. La fe es el motor de ese caminar, porque entre uno mismo y su propio dios se genera un sistema de dos estrellas, donde la gravedad de la segunda va absorbiendo poco a poco a la primera y la separa de sí misma para moverla y fundirla en un solo astro. Muchos instrumentos pueden servir para formar puentes entre uno y dios, obviamente no sólo la escritura ni otras formas artísticas (si bien son los métodos elegidos por mí), pero siempre se va a tratar de un estríptis. Desnudarse es una celebración de la fe. Ni dios es más importante que el hombre, ni el hombre es más importante que dios; la fe de uno hacia el otro y del otro hacia el uno es el tercer elemento que los integra a ambos. El estríper es observado (por personas, por luces, por paredes o por sí mismo): ahí está su responsabilidad. Dada la relación directa entre el mundo y su estríptis, ambos se modifican irremediablemente. Si un estríper se canta verdaderamente a sí mismo, su canto no será narcisista y no provocará una fuente de dolor irresponsable. Si convive con salud con su propia muerte (que está siempre a su izquierda, a la distancia de un brazo, lo sé de oídas y también por experiencia) no se convertirá en un ser venenoso. Cuando una parte del cuerpo está ya desnuda, pongamos por ejemplo el brazo izquierdo, éste revela que es un brazo y no otra cosa (no es una rama ni un paraguas). Es entonces cuando la piel del brazo puede empezar a reflejar la luz del sol o de una lámpara y puede ser visto por nuestros ojos pero también por otros y, quizá, por la luz misma. Así el brazo se aleja de nosotros y al quitarle la ropa que lo cubría dejamos que vaya lejos como no 22

nuestro. La interioridad máxima ilumina. Por eso la soledad verdadera conduce a la comunicación. Por eso la subjetividad absoluta comunica la verdad.

En realidad el concepto de desnudez, a priori, no significa nada. No hay una sola desnudez, más bien hay todas y cada una. El concepto de desnudez no es más que un concepto vacío hasta el momento en que se llena con un cuerpo concreto, cosa que sucede muchas veces y de diversas maneras. Cada cuerpo, gracias a sus diferencias particulares, reinventa la desnudez. Las contradicciones con que nos encontramos cuando intentamos desnudarnos son crueles con nosotros, este artículo no pretende en absoluto combatir o negar el sufrimiento profundo, pero sí decir que las contradicciones están hechas de tela, de algodón, son ropa. No son enfermedades psiquiátricas, son pantalones, dos calcetines, un anillo. No son revoluciones frustradas, son pieles que no son exactamente nuestras ni de nadie y que duelen más que tiritas que se arrancan lentamente. Sí, duelen más: mis compañeros de trabajo y yo lo sabemos con seguridad, lo aceptamos como podemos y seguimos. Poco espacio al dolor en este artículo, aunque sea grande en la vida y nos siga diciendo suicidaos. En definitiva ya hemos pensado suficiente en oposiciones, y ahora sabemos entre todos que la luz es propia del día y es propia de la noche. Son sus movimientos oscilantes los que definen ambos estados (y no su ausencia y su presencia), y siempre es ella, la misma, la que le dice al día que es de día y la que le dice a la noche que es de noche.

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Recordando a Omar Cáceres.
La imagen que nos queda del talentoso poeta Omar Cáceres, escritor de intensa pero escasa obra nacido en Cauquenes en 1904, se enmarca dentro de un halo de fugacidad y misterio. Quienes lo conocieron entre los años treinta y cuarenta, antes de su crudo deceso, lo recuerdan en términos que aluden de forma coincidente a su carácter fantasmal. Volodia decía que lo veía avanzar con la elegancia de un espectro, Sabella que le dedico el número cinco de su revista Hacia, agregó que el poeta asistía como entre brumas a la conversación. Finalmente Miguel Serrano, quien lo conociese de cerca, resalta la desolación que acompañaba a Cáceres, ya fuera al recitar, al moverse y lo retrata bajo un aura de impenetrabilidad gélida e irrespirable, como un aliento de soledad y muerte, una presencia cósmica. Destacamos la visión personal del autor en la siguiente frase: Hollarán conmigo la soledad en que he abierto una nueva salida hacia las cosas Voz Caceriana condenada al olvido la cual, paradójicamente, se torna de culto. Ella es tributaria del génesis de un único y gran libro “Defensa del ídolo” , publicado originalmente en la capital el año 1934. Este título, una leyenda del malditismo poético nacional, tuvo muchas erratas y una modesta edición que sin embargo, no impidió el rescate y posterior difusión de la obra y la devoción que grandes como Pedro Lastra le han prodigado. En la actualidad encontramos variadas ediciones nacionales y extranjeras de “Defensa del Ídolo”, estas incluyen además comentarios críticos y alusiones a los problemas que hubo en torno a su prólogo, el cual conmino agonalmente a muchos poetas de la época. De manera que, podemos sin vacilación señalar que Cáceres fue considerado prematuramente uno de las importantes voces de la poesía chilena de los años 20 del siglo recién pasado. Aparece de forma lúcida dentro de la polémica Antología de poesía Chilena Nueva de Anguita y Teitelboim junto al imaginista Ángel Cruchaga Santa María, Humberto Díaz Casanueva, Rosamel del Valle y los consagrados de Rokha, Neruda y Huidobro.

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El joven poeta, marcado por la vanguardia profunda de ese entonces, logró la admiración y envidia de muchos, pues ha sido él único escritor nacional prologado por Vicente Huidobro. A su regreso de Francia, el epónimo creacionista le dedicó una verdadera apología que iluminaba sus rumbos poéticos "Estamos en presencia de un verdadero poeta, es decir, no del cantor para los oídos de la carne, sino del cantor para los oídos del espíritu. Estamos en presencia de un descubridor, un descubridor del mundo y de su mundo interno". Estas elogiosas palabras, produjeron resquemor entre el autor de Altazor y el padre de Gemidos y la editorial Multitud, Pablo de Rokha, quien también tenía un umbral destinado al texto de Cáceres, en su particular estilo, de Rokha dijo de Cáceres: “No es la norma fluida y fácil; es la construcción estricta, dura, eximia, del cristal que siempre deviene en geometría de calidad… en anhelo de subordinación a la matemática del instinto… Aquella flor cerebral termina recogiendo lo cósmico del ser consciente. Su luz abstracta, caminando por lo subterráneo del hombre, partió en triángulos trágicos todo lo redondo y giratorio. Ahora, en la periferia expresiva, esos vértices clavan… Hoy, el lenguaje durísimo, logrado a expensas del asesinato de los sentimientos en homenaje a un orden único de materia buscada y hallada en la disciplina más definida: “Defensa del ídolo”… Adentro de aquel recinto de maquinarias, la muy delgada atmósfera atraca la garganta y el orden adquiere su terrible y flagrante predominio… Pero es tan insistente en Cáceres la dirección que imprime la dignidad y la ansiedad arquitectónica que el manantial interno no se demuestra en la frecuencia caudalosa, sino en la presencia restringida, difícil, trabajada y solitaria del hecho artístico… Más que un artista realizado (como Goethe que trabaja lo universal), es, aun, el artífice neogótico, más que un artista verificado, de gran envergadura épica; es, aun, el orfebre y el ardiente miniaturista de la limpia alcurnia… Al final, el autor prefirió desecharla, las causas, como casi todo en el poeta, esta vedado por un tamiz de bruma, aunque se especula sobre el desagrado de Cáceres ante los duros comentarios e intención que subyace en el prefacio del amigo Piedra. Al respecto podemos recalcar que el sepulcral hombre fue un rígido perfeccionista. Esta actitud lo llevo a un rechazo extremo hacía su publicación, al punto que, recién salida de la imprenta, tajante se decidió a quemarla en el jardín de su hogar. Los remanentes tras su violenta reacción, dejan diseminadas algunas copias de su obra, los originales se conservan en la Biblioteca Nacional y a partir de estos se ha podido comunicar su trabajo a la posteridad. Hoy podemos disfrutar del poemario “Defensa del Ídolo” reeditado y listo a ser actualizado por nuevas generaciones de lectores. Acompañamos uno de sus poemas.

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Anclas opuestas Ahora que el camino ha muerto, y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma, con su lengua atónita, arrancando bruscamente la venda de sueño de las súbitas, esdrújulas moradas, hollando el helado camino de las ánimas, enderezando el tiempo y las colinas, igualándolo todo, con su paso acostado; como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos, cada uno de nosotros se siente solo, estrechamente solo, Oh, amigos infinitos. (100, 200, 300, miles de kilómetros, tal vez). El motor se aísla. La vida pasa. La eternidad se agacha, se prepara, recoge el abanico que del nuevo aire le regala nuestra marcha; en tanto que enterrando su osamenta de kilómetros y kilómetros, los cilindros de nuestro auto depárense a la zona de nuestros propios muertos; he ahí a los antiguos héroes dirigiéndonos sus sonrisas de altivos y próximos espejos; mas, junto a ellos, también resiéntanse, los rostros de nuestros amigos, los de nuestros enemigos, y los de todos los hombres desaparecidos; nuestro automóvil les limpia el olvido con el roce delirante de sus hálitos. Como esas manos de mármol que se saludan a la entrada de las tumbas, nuestro automóvil seráfico ratifica el gran pacto, que a ambos lados de la ruta, conjuradas, atestiguan las súbitas, esdrújulas viviendas golpeándose entre sí... Ahora que el camino ha muerto, y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma, con su lengua atónita, como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos, cada uno de nosotros se siente solo, indescriptiblemente solo, ¡oh amigos infinitos! (Defensa del Ídolo Santiago 1934) A las conclusiones o perspectivas que podamos llegar a través de esta obra, hay que añadir el estudio de material inédito, bosquejo original de Defensa del Ídolo el cual cuenta con otro orden y ligeras variaciones, además hay bitácoras y series de poemas que quedaron en el tintero o bajo una fase de revisión; estos documentos, recuperados en los últimos años, permitirán arrojar luces no sólo respecto al trabajo poético de Cáceres sino contingentes al fructífero periodo que experimentó nuestra literatura, especialmente la poesía a comienzos del siglo veinte. Valioso material que indudablemente precede y complementa la entrega original de su obra, pues entre sus tesoros hay un cuaderno fechado en Santiago el 23 de abril de 1919 y en Rancagua el 19 de noviembre 1921, en él, junto a unos poemas, aparece el siguiente epígrafe,

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“cuando nada se espera de la vida, algo debe esperarse de la muerte”, desde aquel silencio de lo incierto, se dibuja el trágico destino del escritor que no podemos obviar. Su asesinato aún no ha sido resuelto. Acaecido en agosto de 1943, el occiso fue encontrado sin identificación, cerca de un caudal de Santiago, se discute si el cadáver apareció en la ribera del Mapocho o en una zanja de un canal de regadío en la comuna de Renca. El sombrío crimen se explica como un asalto, pues pretendían arrebatarle el violín, afición que se vincula a otro mito Caceriano, su pertenencia a una orquesta de Ciegos, al igual que en la obra teatral del español Buero Vallejo, El Concierto de San Ovidio. Esta situación sumada a las escasas y ambiguas noticias que hay sobre su adhesión al partido comunista llegando a ser propuesto como diputado y algunas faenas que lo ubican como juez del trabajo en San Antonio o burócrata municipal, a la par de su pertenencia a grupos místicos y cabalísticos extranjeros, han contribuido a alimentar el mito Kafkiano en torno a su persona, siendo para algunos, la leyenda, erróneamente amalgamada o impuesta por sobre el discurso lírico. Como respuesta, considero, esencial exponer su poética, presente en la Antología de poesía chilena nueva. Titulada Yo, Viejas y nuevas Palabras. En ella se desnuda su leitmotiv creativo Se, por fin, que lo que digo ya esta dicho; mis palabras solo me pertenecen. Pero, después de todo, mi grande emoción, la trágica experiencia de mi espíritu, son autenticas. Y ese es el punto de partida desde el cual y a través de esfuerzos mejores, los jóvenes que verdaderamente odiamos el pasado y el presente, a fuerza de amar el porvenir, lograremos, si no alcanzar, por lo menos preparar, aquel vasto equilibrio que habrá de liberar a la humanidad, haciéndola revelarse a si misma en su esencia mas intima." Por tanto, en esta materia parece más válido pensar en términos de Harold Bloom, critico norteamericano deconstructivista y poseedor de una particular teoría poética, y afirmar que Cáceres lanzó su lamento personal en búsqueda de un significado más allá de la forma y logró brillar con un rápido destello, un espectral centellear del tropo, de la figura y las ataduras simbólicas de su tiempo, de su generación y la influencia o más bien “influenza viral” de los que lo anteceden y los que se aproximan a su trabajo de forma superficial en busca de escándalo y morbo. La voz especialista de Sabella, al respecto sirve de conclusión y bofetada a la siempre tan invocada inmortalidad y ánimo de figuración “Es curioso –curiosidad de perogrullo- comprobar una vez más que el poeta con su obra tiene la posibilidad de supervivir, a la luz o en las sombras. Es el destino que buscan los artistas: la eternidad. Muchos lo consiguen, otros no. Los textos de Omar Cáceres siempre han estado al alcance. Él no vino a nosotros. Nosotros lo hemos buscado. Y él, como actuó en su vida, asoma su rostro 'blanqueado por los huracanes'”. Autor: Daniel Rojas Pachas

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LA BODEGA DEL SILENCIO
UN RELATO DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ.
Era triste como los libros se llenaban de polvo en la bodega de la librería Universo. Adelina como un acto de olímpico desprecio iba juntaron los libros de todos los escritores autoeditado que con mucho esfuerzo lograban reunir el dinero para la publicación y el final oscuro de que sus libros terminaban amarillentos , llenos de polvos .La perfecta almohada para los ratones . Era una imagen dantesca como las ilusiones de esa primera publicación, destrozada por la abierta indiferencia. Se convertía en un laberinto de papeles que jamás cayeron en las manos de los lectores y los temidos críticos literarios. Juan Cayetano, tenía una fe ciega, de que sus libros de cuentos, eran vendidos como pan caliente, en la librería Universo. Adelina le decía - Cayetano, Cayetano, soy la mujer muy generosa, que ayudo a los escritores esforzado como usted. - Dama agradezco si apoyo - respondía Cayetano ingenuamente. Cayetano era el hombre más tonto del mundo. Yo solía reírme mucho de él cuando me juntaba con mis amigos. Cayetano observaba el éxito de Matías Huidobro y deseaba cambiar su aburrida vida de albañil. Esas ilusiones que lo iban convirtieron en un hombre donde su pasión superaba su talento literario y su escasa inteligencia. El era el perfecto poema de la interminable derrota. El mismo no se daba cuento de eso. Adelina lo miraba con cierta envidia, celos, de su capacidad de sobreponerse a las burlas de los poetas jóvenes y los comentarios de la asociación de escritores, opinólogos. Adelina no podía entender, que como este hombre sin educación, cultura, ni fortuna, tuviera la ambición de ser un gran escritor. Su enorme energía para participar en todas las actividades literarias y culturales. Asistir a aburridos cabildos culturales y desafiar la soberbia de lo que nacieron con mejores oportunidades. Cayetano, publicaba sus libros a puro pulso, adulando a todos los posibles auspiciadores de algunos empresarios. Soñaba con las portadas de sus libros en las vitrinas de todas las librerías del mundo. Todos tienen derecho a soñar, era el mensaje que estaba escrito en el muro de una calle solitaria. Nunca salía de noche. No se le conocía amante o esposa. En la bodega de la librería Universo, sus libros estaban empaquetados, sellados, con su nombre escrito a pulmón. Ningún cliente de la librería estaba interesado en los escritos de un viejo vulgar. Las cartas estaban echadas. Adelina logro su propósito .Provocar un cierto grado de angustia en el escritor. La maldita bodega del silencio, donde tenia que por obligación de limpiarla, que asco, no me quedaba otra opción. Lo hacia solamente con la curiosidad perversa de indagar en los papeles de la historia de la librería. Me encontré con muchos libros de amigos y conocidos y sentí pena y dolor, a recordar cada presentación literaria, de ver el rostro de felicidad efímera de un escritor primerizo. Todo el esfuerzo de publicar terminaba en los oscuros rincones de una bodega sucia y mal oliente. Era la imagen del egoísmo y desprecio que sentía Adelina por los escritores independiente. Mientras los libros de Matías brillaban con fuerza en la vitrina, donde tenía el honor de sacudir todos los días y limpiar los vidrios. Los otros libros como el poemario El silencio del mar , de Tomás Valencia ,un joven poeta de origen modesto , que durante tres años , trabajo con el viejo maldito de mi señor Padre , que solía humillarlo por su origen proletariado , para juntar el dinero para la publicación . Los poemas no estaban a la altura de un Gonzalo Rojas, pero tampoco eran malos. Valencia creyó ciegamente que siendo promovido en la librería, lograría vender algunos ejemplares y más de alguien reconocería su talento. El era un muchacho simpático y emprendedor. El me invito a la presentación del libro. Fui más para reírme del clasismo de mi papá. El evento fue en el salón de honor de la municipalidad, donde Valencia, su novia y su familia, se sentía lleno de entusiasmo, propio de una ceremonia de los premios Oscar. Me dio mucha pena y coraje, pero ahí estaban sus libros llenos de polvo, mientras Adelina se reía en su cara de su ilusión de ser un escritor conocido.

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RECORDANDO A MAHFÚD MASSÍS por Daniel Rojas.
Entonces espantaos, queridos burgueses: un día el arte no será ya necesario señalo profético el Poeta nacional Mahfúd Massís; simbolista, esperpéntico, Rokhiano constructor de letrados Apocalipsis. Massís nació el año 1916 en Iquique. De origen árabe, de padre palestino y madre libanesa, su obra y vida, enraíza la visión occidental y el mundo de oriente sin dilaciones, sin prejuicios, nutriendo el arte con una discursividad multicultural. La cosmogonía de espectros poetizados, construye realidades que se hilvanan con la potencia del lirismo, la musicalidad y la imagen grotesca como en un bello cuadro de Rubens. “Soy Mahfúd Massís, el Esclavo, el heresiarca de piel negra, el loco, el desertor, el papanatas helado bajo la nieve. Escondo mis dientes de cabro, mi cola de rey babilónico, mientras camino por la ciudad, junto al angosto río. Entre lívido aceite, mi vieja sombra atrabiliaria atraviesa las ciénagas, ladrando a la majestad lunar con su obscura casaca de muerto”. (Fragmento. Poema 3 de Elegía bajo la tierra...) Plagado de barroquismo carnavalesco, el carácter Rabelesiano no consume y agota la obra de Massís, este no vacila y sucumbe ante lo culterano, sepultando lo social. Cruzado por una ambivalencia ética y estética, el escritor supo equilibrar, su quehacer, prueba de ello es su labor como director de la revista Polémica. El nombre deja establecido de antemano la línea editorial de la publicación. De formato breve, sus páginas eran tributarias de artículos relativos a la contingencia política y cultural. Sociedad y ámbito literario por delante. Preocupaciones que siempre estuvieron sin tapujos, asentados en la intelectualidad que promulgaba Massis.

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Mente comprometida hasta la medula, visión fuerte, crítica y sin concesiones. A continuación, algunas líneas de su prosa dura pero veraz. Es una gran desgracia que ciertas ideas no puedan reducirse a vulgares hechos de policía para encerrar a su autor en el panóptico de los delincuentes comunes, o arrastrarlo hasta el banquillo por el delito de genocidio intelectual (…) Maldición bíblica para quien exprime en sus bocas el zumo de la vid envenenada, para el negrero que impulsa la prostitución y la muerte construyendo conventillos o incita al crimen, levantando presidios, en lugar de edificios escolares. (De Asesinos de la opinión pública) En Polémica, muchos genios plasmaron su inquietud, los nombres saltan con prominencia de las páginas por ser legendarios en nuestro devenir cultural: : Carlos de Rokha, Julio Tagle, Raquel Jodorowsky, Olga Acevedo, Luisa Anabalón Sanderson mejor conocida como Winett de Rokha, Teófilo Cid y el amigo piedra, Pablo de Rokha. La relación con este último no fue sólo de amistad y laboral, Massís estuvo casado con Lukó de Rokha, pintora destacadísima, recientemente fallecida e hija del gran poeta de Licantén. LUKÓ: En este gran drama gregario de la vida, cuando el espanto deposita en mi corazón su huevo obscuro, levanto los ojos hacia ti, como una bestia que busca algo por encima de su condición, flor extranjera. En este mundo solitario por el que andamos, caminas junto a mi por un favor de los dioses y te seguirá mi pisada negra, ineluctablemente, aún más allá del Gran Pantano. Importante miembro del clan, la obra de Massís maduró al interior de la Editorial llamada Multitud, y en innumerables ocasiones la pluma debió ser defensora de esa estirpe de artistas malditos y denostados por un país que tiende al silencio sepulcral y proselitismo literario. Massís a punto de retornar a su hogar, luego de un largo exilio, falleció en Venezuela, el año 1990. Oficiando como agregado cultural en la tierra de Bolívar, le fue dada a conocer, la noticia de su exoneración e imposibilidad de retorno. Desde aquella patria adoptiva difundió el arte nacional y denunció como en los tiempos de Polémica, los abusos en contra de sus pares. Lo cual demuestra como en todo su crear, ya sea cultural o político, hay algo de aleccionador, de apelativo y remecedor de consciencias. Sin el burdo tamiz panfletario, Massís reconoce su actitud general contra lo establecido y el deseo de crear un libro que sirviese de bandera

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a su pueblo. Atravesado por el fracaso y el sino maldito de la humanidad que decae en pasión inútil y fragmentada, añade. (…)Mas sólo fui capaz de producir fragmentos salobres cargados de mi propia humanidad despedazada. Piezas que podemos reconocer desde 1942 cuando publicó Las bestias del duelo y Ojo de tormenta. Luego vendría Los sueños de Caín (Cuentos, 1953), con el obtuvo el Premio Renovación de Ministerio de Educación Pública de Chile ese mismo año prolífico para su carrera fue favorecido con el Premio de la Sociedad de Escritores de Chile por su ensayo Walt Whitman, el visionario de Long Island.

El cristo de las ratones En esta piel salvaje de llama y rocío, de arsénico y perros de Pomeriana, esta cabeza doliente, oscurecida por la niebla, es la testa del Rey de los Judíos. Desde el costado, una piedra escarlata invade el aire fúnebre del ropero, la noche húmeda, la noche en que caí en Versalles, en el fondo de esta estancia como la oreja de un muerto. Cristo pálido, pudriéndote en la alcoba, Cristo con el espinazo quebrado, las ratas te roen con sus verdes espadas, con sus guadañas de ancestrales tribus. En el desván, tus huesos desparramados, tus muslos recogidos como el topacio oscuro, entre frascos de creta y belladona. Eres la increíble señal, el duelo irreconocible de los mundos, Soy una rata más sobre tus tristes ojos, sobre tu lengua empapada en vinagre ; rompe por una vez tu orfebrería negra, corre al monte, y al ácido bagual derriba entre tus patas. Cristo de la Ratones, Cristo sangriento de la terrible capa, desciende sobre este fariseo, bebe conmigo una alegre copa, la copa que romperán mañana tus arcabuces, esta copa amarilla en la que bebo hace cuarenta años. También debemos mencionar Elegía bajo la tierra (1955); Sonatas del gallo negro (1958); El libro de los astros apagados (1965), que obtuvo el Premio Alerce en 1964; Las leyendas del Cristo negro (1967); Testamento sobre la piedra (1971); Llanto del exiliado (1986); Este modo de morir (1988); Antología: poemas (1942-1988) publicado por la Editorial Venezolana Dialit (1990) y Papeles quemados (2001), publicado póstumamente. Una basta producción literaria que abarcó, fundamentalmente, la poesía y el ensayo crítico, al respecto el investigador literario Nain Nomez, señala “La obra poética de Massis se desarrolla desde una raigambre existencial que privilegia temas relacionados con la muerte, el horror y la angustia, a partir de imágenes y símbolos que aluden a la oscuridad y lo demoníaco. Vinculado a una clara estirpe simbolista, sus metáforas se remontan a los pensadores

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presocráticos, al Libro de los muertos y a la voz profética de poetas mesiánicos como Dante, Hölderlin, Poe, Rimbaud y Kafka. Retornan también en su obra, los orígenes orientales, palestinos y libaneses, reproducidos en la violencia de las imágenes, la profusión de seres milenarios que atraviesan sus poemas y las reminiscencias ditirámbicas de su verbo. La muerte es el eje del tono angustioso de sus textos”. Sobre su trabajo el jurista y poeta venezolano, Marco Ramírez Murzi, considerado uno de los grandes de ese país, agrega en el prologo de la antología publicada en 1990 Su poesía, que se levanta ante nosotros como una mano destructora, no es más que una Firme actitud reivindicadora de los principios esenciales del ser humano. Dejando en claro la figuración trascendente y cósmica que hace el poeta al detallar el caos y la ruinosa condición del ser. Mahfúd Massís gran escritor nacional que nunca debemos olvidar por la maravilla de sus metáforas y la lucidez crítica de su afilado verbo. Por ello a él este reconocimiento, pues su nombre corona esta segunda temporada de Semblanzas Profundas que cumple con esta nota, 24 ediciones y seis meses de trabajo ininterrumpido en la difusión Literaria y que mejor conclusión, que un fragmento de Palabras en el Muro, prólogo que Massís nos legó, en su libro, Elegía bajo la tierra. Autor: Daniel Rojas Pachas Palabras en el Muro. Cuando el ángel terrible embiste al poeta con su cornamenta obscura, entre la yedra y la sangre, asoma un rostro de asesino pálido, que aplica a la obra de arte su melancólico ojo de vidrio. Al anochecer se cubre la calva; sueña con los ejemplos “olvidados” del arte de antaño y tiembla su diminuto corazón entre la manada de críticos literarios, ultramontanos y feroces. ! Animales de sangre fría! En su lecho de condenados tosen y espectoran, como muertos a quienes se olvidó enterrar, lampiños e inconclusos, pero severos, como empresarios funerales. Apiadaos entonces del poeta, “del desarreglo de sus sentidos” (que no es sino una nueva organización de los sentidos), que preconizara un día aquel fascinante piojoso de Las Ardennas, al que nunca pudieron perdonar esos bribones!

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La Transfiguración

Una vez más vi esas sombras apuntándome y lanzar la bala en cualquier minuto, pero me bastó abrir los ojos para que desaparecieran al instante. Nada de que preocuparse; la solución no depende de otros. Caras desanimadas, ojos enrojecidos, ojeras de cansancio, párpados caídos,

miradas a media luz, muestras claras de una ciudad agotada se presentan ante mí. Dentro de todo, quizás no me vea tan mal. Para salir de la duda me miro en el reflejo de la ventana. Craso error, creo que me veo peor. Vamos pues, andando, y rapidito, me dice don Horacio, mi jefe, a lo cual respondo sumisamente que si, que claro jefecito, que voy volando. Bajo los cinco pisos que me separan de la superficie. Camino tres pasos y ya se me ha olvidado a lo que me había mandado don Horacio. A ver, una breve retrospectiva...claro, eso era: depositar ciento cincuenta mil pesos en el banco que esta a cuatro cuadras de acá, todo el monto a la cuenta de don Sergio Aguayo Meneses, para mi, un perfecto desconocido.

Nubes lentas y espesas bullen en el cielo gris-azulado. Vientos gélidos circulan en dirección sureste. Emprendo mi marcha. Alguien me saluda, pero no logro reconocerlo. Me parece que era Matías o quizás Eduardo, ambos charlatanes de primera. Uno de los dos debe ser o tal vez ninguno. Siendo uno u otro, su saludo me parece intrascendente.

Camino rápido o la gente camina lento. Me detengo ante el semáforo en rojo. Todos pasan, incluso una señora con nieto y todo. Le digo que tenga cuidado, que a su amado nieto lo pueden atropellar y hacerlo puré. Ella me dice que te importa, que el nieto es mío y que ella hacia lo que quería con el. Yo le pregunto, si aparte de malcriarlo dándole en el gusto a sus más mínimos caprichos, le ha

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enseñado algo de cultura cívica al pequeño. Eso de cruzar con el semáforo en rojo, de no botar la basura a la calle, de dejar bajar antes de subir. Ella no me mira ni me responde y me deja hablando solo o con el aire cada día menos respirable. La turba apurada por no se qué me pasa a llevar como si no me vieran o no existiera. Creo que algo de cierto debe de haber en ello.

El día se ha nublado en toda su magnitud. Una leve brisa balancea la basura de las calles de aquí para allá y de allá a mis pies. Se regalan libros aquí, dice en el escaparate de una librería. Entro y le pregunto al dueño si me regala un libro. El me responde secamente que no, que solamente los venden. Le digo que ahí dice que se regalan. Me dice que aprenda a leer y que vea bien el letrero. Veo: REGALE SUS LIBROS, AQUÍ. ¿Y los vende?, le pregunto. El me responde que si. No exento de ironía le digo que noble negocio tiene usted. El me responde que salga antes que te eche a patadas. Yo le obedezco instantáneamente. Producto del altercado con este sinvergüenza, otra vez se me olvida a lo que me había mandado don Horacio... ¡Ah si, claro! El depósito. Son ciento cincuenta mil pesos, como me gustaría que fueran míos. Doy un suspiro largo y triste, es evidente que el monto no es para mí sino que para Sergio Aguayo Meneses. Continúo mi camino. Muñecos parpadeantes de plástico, de goma, de hule o de tripas parecen levitar en el vértigo callejero, prefiero mirar el suelo antes que “eso”. Pienso, tal vez sea mi día de suerte y encuentre algún billete caído de los bolsillos de un transeúnte despistado. Boletas, envoltorio de dulces, palos de helado, colillas de cigarro, hojas resecas, nada de billetes. ¡Oh, disculpe señor! no me mire con esa cara, chocar con usted no fue intencional ¿Pajarón me dice? Claro, tiene usted toda la razón.

Desde aquí diviso el banco. Hay una larga fila que sale a las calles. Por suerte traigo mi libro de Joyce, Ulises, lectura suficiente para toda una vida y más. Voy a un mesón, relleno los datos en la cartola y me pongo en la fila. Soy el último. Leo. Pasan diez hojas o veinte paginas y ya quedan dos personas antes que yo, suficiente para leer un poco más. “Don Juan Comee caminaba y se movía en tiempos de antaño. Era humanitario y enaltecido además. En la mente portaba secretos confesados y sonreía a caras nobles sonrientes en salones encerados, techados con rebosantes racimos de frutas las manos de una novia y de un novio, noble con noble, fueron trabadas por…”. Alguien me toca el hombro ¿Qué sucede?, le pregunto. Pasa flaco, me dice. Adelanto el libro hasta la pagina 677. Ahí está el depósito.

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Siete billetes de veinte mil y uno de diez mil, estirados, inmaculados y de última generación. Paso a la ventanilla. Me atiende una bella y dinámica cajera. Le entrego el dinero, digita los datos con rapidez y me entrega el comprobante. Le digo gracias y me quedo paralizado pensando una melodía tal vez dedicada a su eficiencia. Mmm, hexafonía pura. Deberé arrojar todas estas notas al pentagrama, cortarlas en pedacitos y lanzarlas al viento, algo parecido a lo que hacían algunos compositores contemporáneos. Permiso, me dicen. Respondo pase usted y salgo despreocupadamente. La fila ahora es mas larga. ¿En que parte había quedado del libro? En la página doscientos treinta... ¿Y el libro? Oh, fatal, se me ha quedado en el mesón. Me devuelvo, lo diviso, ahí está, intacto. A nadie le interesaría robar un libro, solo a mí y en su gran minuto a Roberto Bolaño. Voy a su rescate, lo tomo y la cajera me sonríe. Me enamoro por diez segundos de ella. Dos pasos fuera y su rostro ya se me ha olvidado. Repaso: deposité el dinero y tengo el libro en mis manos, puedo seguir mi camino. Una veinteañera me mira o por lo menos así me parece. Me detengo para conocerla pero pasa de largo; un mundo ha quedado sin develar. Me siento en una banca a fumar un cigarro sobrante de una noche que ya no recuerdo. Grandes bocanadas se diluyen como si nada en la atmósfera. Hoy es viernes, creo que iré a ver a mi amigo Nicolás, tengo ganas de hablar por horas. Soledad, te dejaré descansar, si mi niña, esta noche. Amigo ¿desea conocer un poco la religión hindú?, me pregunta un tipo calvo y vestido con túnica blanca. Le respondo que si, por supuesto, que el oriente me seduce. Tiene frío, el viento se le cuela por todas partes. Habla, habla y habla. Yo lo escucho, pero mi atención está puesta en otro lugar, en un árbol que se deshoja, en una paloma que picotea infructuosamente el piso o en una nube que tal vez imita la cara de algún presidente. El lo nota, pero parece no importarle. ¿Qué le parece?, me dice. Le digo que claro amigo, que las oportunidades deberían llegar para quienes realmente se las merecen ¿No cree? ¿Que esta diciendo señor? me pregunta algo asustado. Le digo que no se asuste, que me escuche y que no se vaya. Paganini ¿Lo conoce? hizo pacto con el diablo, de eso no tengo dudas, un tipo normal no puede tocar así el violín, aunque yo no crea ni en Dios ni en el diablo, pero en algo hay que creer, todos me lo han dicho, hasta mi hermanita de tres años que no sabe la diferencia entre el bien y el mal. Y Claro que creo en algo, creo en el criterio y el sentido común de la gente, que con eso la justicia se haría por si sola sin jueces corruptos ni dioses injustos ¿O usted encuentra que un asesino en serie, con todas las pruebas en su contra, tenga derecho a un abogado? creo que le dije al chileno-oriental antes o después que desapareciera de mi

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vista. El cigarro se me acaba, no me quedan más de dos fumadas. Le pego la última calada, lo tiro al suelo y lo aplasto como a una cucaracha. Reanudo mi camino. Los edificios me miran con sus miles de ojos puestos en sus miles de ventanas, me siento intimidado. Camino rápido y llego en pocos minutos a mi destino. Hay tres personas esperando el ascensor, prefiero irme caminando. Subo las escaleras con energía desproporcionada. Mis zapatos retumban en cada piso. Me siento bien, I feel good, Je me sens bien, deduzco que el tratamiento contra la depresión esta dando resultados. Las pastillas son efectivas y un médico respalda mi adicción. Un drogadicto con recetas, que yo sepa, nada que vaya en contra de la ley. Pensamientos irracionales pero felices van, vienen, salen por la ventana rebotan al primer rayo de sol que asoma, se multiplican, convergen, forman constelaciones y desaparecen. Lamento no haber andado con un lápiz para haber anotado algo, mi memoria a corto plazo está cada día peor, pasarán cinco minutos y ya nada recordaré. ¿Como te fue? ¿Quién me habla? Ah, don Horacio, Muy bien, le respondo con seguridad, o creo que tal vez le dije otra cosa, que en diez años me compraré un piano y que me pondré a sacar sonatas de Beethoven. Ya cabrito cállate que me mareas, me dice y entra a su despacho cinco estrellas. Y yo creo que aquí no hay nada más que hacer, por ahora. Miro por la ventana hacia la calle. Hay un taco de proporciones. Bocinazos que crean intervalos disonantes, garabatos imposibles de transcribir al papel y una catedral dando campanadas cada cuarenta minutos se confunden con esa melodía Debussyana que no logro retener. Me siento en el escritorio y todas las incertidumbres vuelven a mí. Sin embargo, no sin dificultad, logro rescatar algunas certezas: Fui al banco e hice el depósito, mis bolsillos seguirán vacíos hasta fin de mes, mi nombre no ha cambiado y desde este minuto, ya no seré el mismo de antes.

Alexander Lavoisier

Acusamos recibo de la obra de Boris Alejandro Rival Aranguiz, más información o contacto a progreborobass@hotmail.com - Estudios: Cuatro años de Licenciatura en Música en Utech, Inacap (ex Vicente Pérez Rosales)

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Acusamos Recibo de una muestra del poeta Alejandro Campos.
Biografía: Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca, Morelos, 1983) Licenciado en Docencia (área humanidades). Diplomado en Artes Plásticas por el Centro Morelense de las Artes. Poemarios: Oraciones Temblorosas (2005). Ciudad Insomne (2005). Tiempo Azul (2005). Compilador de -Muestra de poesía Morelense Contemporánea- (2005). Becario en el área de literatura del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Morelos (2004-2005). Única mención de honor en el II Concurso de Poesía del ICE de la UAEM. Incluido en una veintena de antologías de América Latina. Sus textos han sido publicados en una treintena de revistas y suplementos culturales del país y el extranjero. Actualmente es coordinador del programa autores y lecturas en Coyoacán y tutor del programa Niños Talento SOGEM – DIF DF; cursa la especialidad en edición en la Casa del Libro de la UNAM y corrección de estilo. Catedrático de nivel superior y coordinador de talleres de expresión escrita, apreciación y creación literaria. Director y editor de diversas publicaciones culturales. Miembro del comité internacional organizador del Encuentro Mundial de Poetas de Perú. Ha participado en numerosos encuentros literarios nacionales e internacionales en México, Canadá, Cuba, Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay.

Protección del Huerto Las hayas y los abetos pintan cruces egipcias y escarabajos sobre las piedras Cruces de bruma en los caminos de mármol

Espinas de sangre para ángeles caídos para que inunden de silencio cada espacio de su lengua y hacer de sus murmullos un barco ahogado en un mar resplandeciente

En el huerto una decena de elementales me protegen en la calle mi voluntad ha sido desmembrada y atada al carraspeo de tres demonios que me aturden

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Apostillas sobre algunas obras de Nobeles Literarios - Segunda Entrega: Kenzaburo Oe por Daniel Rojas Pachas.
La obra del nipón Kenzaburo Oe busca constituirse como una historia universal y acabada que se sitúa de manera original en el recorrido de pasajes solitarios en torno a una conciencia aún despierta al abrupto cambio cultural que ha sufrido su nación y que por ende, es protagonista de la fragmentación valórica de la misma. El hombre gordo, protagonista o actante principal de la obra, “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura” es un testigo presente de la forja incierta del futuro y víctima de las represiones pretéritas; producto ineludible de los errores y secretos familiares o comunitarios que generan vacíos y escamoteos extremos en una identidad, en este caso, la deshonra, la traición, la violencia y la mentira. El rol del gordo, indispensable dentro de una alegoría antropológica como la de Oe, ve su acción delimitada en la conducta medianamente imparcial que este sostiene. Todavía no ha sido devorado por la alienante vorágine de consumo como Mori, su hijo enfermo y en apariencia, incapaz de entablar un vínculo concreto con la realidad actual y más aún, con la pasada. A diferencia de este, el gordo se halla dentro de sus facultades, es capaz de comunicarse con su entorno ya sea en forma retroactiva como proyectiva, por tanto, todavía tiene asiento en lo racional y esta gravemente atado a lo que fue y por mucho que se resista a ser como sus progenitores, el gordo es en gran medida víctima y efecto de las estructuras represivas de esa tradición, lo cual cierra el círculo metafórico de la fábula con el fantasma y sombra de infamia paterna y la demencia senil y aberrante de una madre que lo acusa y difama, aludiendo a una locura provocada por una sífilis contraída en el extranjero. Bajo esos lindes, se desarrolla una historia en el margen inestable del absoluto y el incierto, posicionándonos en la crisis misma de la postmodernidad. Esta condición destruye el feudo racional y nos empuja al descreimiento y desfiguración de los valores jerárquicos, los tabúes y las máximas canonizadas que sustentan lo que se denomina equilibrio social o armonía para el inconsciente colectivo. Oe plantea en sus páginas, la superación del placebo social que por largo tiempo sostuvimos como correas y represión a fin de mantener cohesionadas o mejor dicho coaccionadas las voluntades. Éramos tributarios de una razón social, de una causa y fin, de un sentido de propiedad y de valores absolutos. En tal grado, el tema último de este tratado ficcional sobre la insanidad, es la demencia que todos compartimos y heredemos y en la cual nos vemos atrapados, ya sea por causas que arrastramos o que no sabemos como enfrentar por temor a la repetición de fracasos o por la misma incomunicación que no somos capaces de soslayar en nuestras relaciones. Con la irrupción de una realidad paródica y deforme como Mori, se desnuda en extremo la incapacidad de hablar mas no de transmitir el autismo y gravar a otros con expectativas que oponen su carga sobre el pasado y presente.

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El hombre gordo o Japón, si queremos verlo así, se vuelve a causa de Mori, el puente perdido y frágil que busca desesperadamente, ya sea por altruismo, piedad o inercia, reconciliar estos dos universos paralelos sumamente desconectados. Los abuelos y nietos. La brecha generacional de cualquier forma se vuelve una cárcel, y el gordo esta en ese abismo como una existencia posicionada en los infranqueables límites de la desesperación. Ese sentir abre heridas y dinamita vasos comunicantes entre un pasado cultural, llámese Japón feudal, lleno de ritualismos y códigos, en este caso fantasmas que se estructuran bajo el discurso de la madre, su silencio, sus agravios, sus amenazas, su afán de no revelar la verdad paterna, la crisis al interior de la familia, las mentiras y conspiraciones, ante un discurrir antagónico; la urbe en desarrollo, truncada en su posibilidades mientras no deshilvane su crisis, esos tumores que pueden rastrearse en el curso de la nación desde la bomba nuclear y su sumisión a otros imperios, en este caso los del capital que deforman su apariencia y capacidad de sustento autónomo, nos referimos al hijo, el pequeño niño gordo, ensimismado, mudo, que sólo se comunica con este ser semi-fragmentado que es el hombre gordo al cual le urge su grasa, esa obesidad, gran escollo en su búsqueda final de una respuesta que aclare el panorama que anhela no sólo él, sino el andamiaje colectivo al unir esos fragmentos o trozos indefinibles; remanentes represivos del ayer con el curso actual de la historia, pues si bien son piezas limitadas, no dejan de ser su única ventana al interior de su ser y al vínculo con el futuro que Mori, tristemente representa, al ser limitado e incapaz de sobrevivir, desinformado y desvinculado de los mecanismos axiológicos que permitieron por siglos sustentar a la humanidad, a su cultura. El gordo quiere reivindicar y reconstruir este camino y ser el sostén de su hijo, para ello se desenvuelve en una realidad que muestra elementos de gran trivialidad, pero significativos. El reemplazar el sake por Pepsi, expone las grietas en la identidad, un presente sin rumbo, sin vísceras, inconsciente, y deforme, parodia inútil de lo que fue. La riqueza narrativa de Oe, logra sin duda concretar una metáfora social exquisita, situada en el campo de la desrealización de una comunidad y la crisis que implica la adopción y desfiguración de arquetipos y paradigmas artificiales guiados por el capital. Una excelente pieza que sin embargo, no logra la universalidad con el lector. Su historia innegablemente plantea la situación presente y en desarrollo de las comunidades que alrededor del globo, han entrado al tráfico comercial exponiéndose al bombardeo mediático. En estas, debemos incluirnos y comprender como se destruye y reinventa el lenguaje y en tal grado la lógica, la cultura y los estamentos tal como los conocimos y si bien, estas vías alternas de pensamiento y acción, no son del todo negativas al ser salidas al chauvinismo y una apertura a nuevos modelos comunitarios, a veces más tolerantes. La crisis nos es menor pues involucra la descolocación y descentramiento de una gran masa social. Consciencias y espíritus edificados en base a una rigidez cultural. Sin embargo “Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura”, muy circunscrita a la realidad y cosmovisión oriental y más específicamente a la japonesa de postguerra, sitúa al hombre gordo como un producto fiel de su medio, del devenir histórico. Obviamente ese transcurso no esta desvinculado de nosotros y el resto, el impacto mundial de Hiroshima es

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ineludible así como el hecho de que en mayor grado, como ellos, servimos de simples proveedores o basureros de la tecnología y cultura de consumo. Empero, la trama termina por volverse muy local, gravita en torno al pasado imperial de ese país y su crisis aun no superada en torno al ya mentado dilema nuclear. Podríamos hacer la analogía común con el tema de la conquista ibérica para los escritores continentales o a nivel nacional, refiriéndonos al golpe del 73, o el holocausto para los escritores judíos. La inventio se vuelve un tópico y desde ese punto un refrito. Descendencias con malformaciones genéticas y miedos que se traspasan generacionalmente, una locura compartida y personalísima, que Oe demuestra no es privativa de su país y gente. Sino una endemia psicológica que nos fuerza a palear la locura y hacerla más llevadera. Esa situación, junto con el desarrollo del tema y el manejo del monólogo en tres estadios de concreción patológica, le dan un gran valor a su trabajo, reafirman su don narrativo, mas el desarrollo, probablemente por nuestros esquemas occidentales, es muy aséptico dentro de su ánimo carnavalesco y grotesco. Se torna distante, frió, impersonal, muy focalizado y en momentos casi anecdótico. Uno no llega a tomar por completo el peso a todo el potencial de la historia, más aun cuando el lector se anticipa a ciertos eventos. Sin embargo la obra esta abierta a más de una lectura, la presente no es ni pretende de forma exclusiva cortar los límites de interpretación del texto, sin embargo considero es una exageración editorial el señalar que Oe es el sucesor directo de Dostoyevski, esta obra bien podría ser un capítulo perdido en una obra del ruso. Los soliloquios de Fiódor logran anticiparse a su tiempo y aún siguen siendo de manera irrestricta y verdaderamente universal con o sin premios encima, el continente que envuelve la decrepitud moral, la ambivalencia del juicio, la relatividad completa del axioma humano en todas sus dimensiones, y es que el tema de Oe a diferencia del discurso literario del ruso, si bien goza de un tratamiento peculiar y refrescante, sobre todo por los vasos comunicantes que su cosmovisión puede entablar con la nuestra considerando además que fue escrita a mediados de los setenta (en esa medida se rescata su posibilidad de trascender a su medio inmediato), fuera de lo intercultural; el hombre gordo es tan sólo una metáfora sociológica de un Japón escindido como cualquier otra comunidad global hoy en día. Periodo en que las culturas más tradicionales o cerradas, se debaten ante la avanzada tecnológica y el imperio del mass media y sus arquetipos, viendo como sus descendientes pierden cada vez, de forma más vertiginosa, toda relación y adhesión a lo que estos evidencian como un pasado de gloria y la forma más autentica de hallar una ligazón o férrea constitución valórica y de pensamiento. Un gran ejercicio narrativo, con puntos altos, con elementos desafiantes y novedosos para el lector promedio, pero una desilusión para quienes esperan que un nobel (aunque este y ningún premio en realidad, sea garantía de calidad), al menos refleje mayormente el tan mentado slogan de ”a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal” Sobre todo si se le carga con la osada valoración critica y editorial de alcanzar el genio de Faulkner y Dostoievski.

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Acusamos recibo de la obra de la Poeta y gestora cultural, Ingrid Elizabeth Odgers Toloza -Concepción de Chile, 1955
-Analista de Sistemas, gestora cultural, poeta, narradora y crítica literaria. Miembro del Comité Consultivo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Editora de la Revista de literatura La silla y de la Antología Virtual Poetas del Mundo. Ex Directora del Sindicato de Escritores de la región del BíoBío, Directora de la Unión de Escritores de la Octava región, ex Directora y Relacionadora Pública de la Casa del Escritor Miguel Hernández, co-editora de ediciones La Silla, miembro de la Sociedad de Escritores de Chile y del Colectivo la Silla, co- fundadora del Centro Cultural Ceres. Encargada de Arte y Cultura y crítica literaria de la Revista Catalejo. Asesora del Centro Cultural Talcahueñu. Jurado del Programa “Haz tu tesis en Cultura”-2007 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Su obra ha sido incluida en la Historia de la Literatura Hispanoamericana de Polonia y actualmente es traducida en Europa.

Muestra de Poemas.
REFLEXIÓN Comienza la aventura de un sueño La penumbra familiar aletea sus párpados No sé lo que es ser poeta Precisamente es una evidencia lo que me hace escribir poesía o ¿axioma? Una marca invisible que a nada me vincula Una práctica que parte de una sombra Un destino no elegido Una lengua que muerde mi inconsciente O la ausencia pesada insoportable del límite del juicio quizás la certeza de no desear ser víctima de un acontecimiento que viene del azar o la ceguera: La falta de memoria Quizás Ser poeta Es luchar contra ese HORROR.

MIRADA La fusión de los signos La nomenclatura urbana La calle de los años La jungla del espacio invisible el juego de la imagen conjuga el tiempo pasado y los días sombríos La secuencia transversal Dormir comer caminar Como una rata de laboratorio Desencadena lo cotidiano ESA RUTINA HIPNÓTICA ENTRE LA LENGUA Y EL MUNDO En todo caso Nada mata la memoria De un científico distraído El proceso imposible Horroriza y Desconcierta

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La foto de la muerte por Matías Arredondo
Kevin Carter, fotógrafo profesional, dedicado al cien por ciento al oficio de inmortalizar personas, lugares, momentos y animales. Su afán por la captura perfecta, lo llevaba a madrugar, estimularse con drogas, las cuales lo cubrían no sólo del hambre y el calor africano, sino también de sus propias emociones.

En una de sus búsquedas por la foto perfecta, llega a Sudáfrica su país natal, donde encuentra a una niña derrotada en el suelo por el hambre, nariz en la tierra y con su alma clamando al cielo. Pero eso no era todo unos metros mas atrás la imagen de la muerte, un buitre esperando pacientemente el segundo para recibir su festín del día. Carter recibió el premio Pulitzer, galardón que se entrega a los artistas destacados. Con la fotografía comenzó a seguirlo el éxito, la popularidad y los premios, pero también una gran interrogante, después de la foto, ¿ayudaste a la niña? Estas palabras comenzaron a despertar esos sentimientos que las drogas habían dormido, la presión de la palma avasalladora de la sociedad y sus juicios, preguntas que retumbaban cada noche en su cuarto a solas, meses después del premio, Kevin Carter tomo la decisión de suicidarse. No me atrevo a preguntarme que es lo que hubiera hecho yo en ese lugar, no se si tu puedes hacerlo. Esta fue la historia de la “foto de la muerte”, como fue conocida en ese momento. “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.

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ANVERSO LITERARIO: Juan Rodolfo Wilcock
Escritor argentino de ascendencia europea, Juan Rodolfo Wilcock nació en 1919 y se ubica dentro del panorama literario hispanoamericano como un gran artífice e innovador del absurdo, cercano (en motivación más no en estilo) a Macedonio Fernández, prueba de ello es la Sinagoga de los Iconoclastas, creación de obsesas personalidades que desafían la frontera de lo verosimil confundiendo texto y realidad, lo cual establece un potente vaso comunicante entre Cervantes, Schwob, Pessoa y su heterónimos, Borges y Bolaño en la Literatura Nazi en América. CHARLES CARROLL: Según Charles Carroll de Saint Louis, autor de El negro es una bestia (The Negro a Beast, 1900) y ¿Quién tentó a Eva? (The Tempter of Eve, 1902), el negro fue creado por Dios junto con los animales con el único fin de que Adán y sus descendientes no carecieran de camareros, lavaplatos, limpiabotas, encargados de letrinas y suministradores de servicios semejantes en el Jardín del Edén. Al igual que los restantes mamíferos, el negro manifiesta una especie de mente, algo entre el perro y el mono, pero está totalmente desprovisto de alma. La serpiente que tentó a Eva era, en realidad, la camarera africana de la primera pareja humana. Caín, obligado por el padre y por las circunstancias a casarse con su hermana, rechazó el incesto y prefirió casarse con una de esas monas o criadas de piel oscura. De ese híbrido matrimonio surgieron las diferentes razas de la tierra; la blanca, en cambio, desciende de otro hijo de Adán, más serio. Sucede, por consiguiente, que todos los descendientes de Caín carecen, al igual que su mono progenitor, de alma. Cuando la madre es negra, el hombre no puede trasmitir a su prole ni un atisbo del alma divina. Por ello, sólo la poseen los blancos. Ocurre en ocasiones que un mulato aprenda a escribir, pero el simple hecho de que Alexandre Dumas poseyera una especie de inteligencia no quiere decir que poseyera también un alma. (De la Sinagoga de los Iconoclastas) En su narrativa breve, demuestra su capacidad de apropiarse de figuras clásicas, mitología, tópicos medievales y vanguardia con una soberbia transtextualidad, mostrando que su voz esta ampliamente influida por la trinidad compuesta por, Bioy Casares, Jorge Luís Borges y Silvina Ocampo, lo cual no implica una servilidad o sumisión a aquellos genios. Su técnica consigue

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estructurar piezas que bajo síntesis rigurosa, desarrollan una agudeza léxica, simbólica e imaginería que desafía sin miramientos a sus maestros. Bajo un diseño clásico y lineal va entramando lo cotidiano y burdo del día a día. Insta a recorrer lo profano y divino y fabula en torno a lo místico e iluminado, cercándolo en los dominios de la fantasía: Elzevar le muestra un poco cómo vuela, primero a la derecha, después a la izquierda, después le pasa sobre la cabeza y le desordena los cabellos como una brisa ligera; pero los clientes de la orilla del río exigen algo más concreto que una normal exhibición de levitación; uno le mordió el tobillo en pleno vuelo, otro calvo con peluca lo llamó sodomita y un tercero lo denunció a la policía, basándose en un artículo del Código Penal que prohíbe exaltar la seducción y otros dos artículos del Código de Navegación Aérea relativos al vuelo urbano sin documentos. Después de lo cual Elzevar tuvo que mudarse a otro recodo del río, peligrosamente frecuentado por familias y pescadores con cañas, incluso de noche. (El Ángel) Se destaca su alta cuota de ingenio en la forma de descentrar la realidad desde una perspectiva anversa a la estética Borgiana y la postulación que este proponía al yuxtaponer mundos comunes o aproximaciones de un mismo hecho bajo ángulos y discursos disímiles y dispersos para generar efectos de irrealidad en virtud de los vacíos y ecos, los silencios y la sobre información. Lo cierto es que pesa 375 kilos, y su volumen es adecuado a su peso. Las alas, entonces, no le sirven de nada, pesa demasiado para volar, y pueden considerarse un capricho teologal: son rígidas y lustrosas, rectas hacia arriba como las de un toro alado, pero mucho más voluminosas. Los cuernos son macizos y ambos apuntan hacia arriba y hacia adelante, como un baldaquino suspendido sobre los ojos. (Giocoso Spelli) La retórica de Juan Rodolfo Wilcock procura imponerse por metáforas que recaen sobre lugares comunes con humildad, notable pericia y rupturismo: Más subían las aguas, más optimistas se volvían los comunicados distribuidos por las agencias de noticias, más inminente era declarado el reflujo de la marea, con la consiguiente adquisición por parte del patrimonio nacional de nuevas e ilimitadas extensiones de tierra enriquecida por el fértil humus de milenios de vida submarina. Por eso nadie hizo nada, y cuando el último habitante, que era justamente el presidente del consejo, se encontró en la cima de la más alta montaña del país, con el agua al pecho, se oyó decir a los ministros que flotaban en torno suyo, cada uno aferrado a su propio escritorio: "Valor, excelencia, lo peor ya pasó". (La Atlántida). En cuanto a su poesía, hay una mixtura que revela el espíritu retaguardista de los cuarenta y la absorción consciente y privilegiada al hallarse dentro de un periodo bullente, de gran innovación y manifiestos que lo colocan como intelectual privilegiado ante las corrientes y su escalada.

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Nunca la voz de un ángel imitará tu voz ni entre follajes trémulos repetirá mis versos, y jamás en idénticos, cíclicos universos volveremos a amarnos con este amor atroz. Bajo extraños crepúsculos los otoños rosados verán caer las hojas sobre las hojas muertas; no nos verán pasar por las plazas desiertas: como Corinto y Tebas seremos olvidados. No quedará ni un signo de nuestra permanencia, una carta, un anillo con nuestras iniciales; nadie sabrá en las diáfanas noches equinocciales que te amé y que me amaste con tanta vehemencia. Entre las obras de Wilcock podemos contar: Poemas y canciones, Ensayos de poesía lírica, Persecución de las musas menores, Paseo sentimental, Los hermosos días y Sexto. Como lingüista y filólogo, dominaba varios idiomas. Por tanto una vez instalado en Italia cultivo una estrecha relación de amista y colaborativa con la intelectualidad de ese país, entre estos, Pier Paolo Pasolini. En tierra europea dio a conocer gran parte de su obra, dentro de este periodo se cuentan los relatos -de crueldad y humor infrecuentes- reunidos en Il caos (1961), La sinagoga de los iconoclastas (1972), El templo etrusco (1973) y Libro de los monstruos (1978), además de los libros de poesía Luoghi comuni (1961), Poesías españolas (1963) y Cancionero Italiano: 34 poesías de amor, En 1980 se hizo una edición póstuma de sus Poesías en este género obtuvo a lo largo de su vida, numerosas distinciones, su primer poemario obtuvo el Premio Martín Fierro de la Sociedad Argentina de Escritores. El año 1978 Falleció, solo en Italia, esta tierra lo cautivó enormemente y sus últimos días al igual que su obra, estuvo envuelta por un halo de misticismo grecolatino, misterio y humor negro con tintes lovecraftnianos y reminiscencias a Poe, ambos cultores norteamericanos del relato de terror y fantasía. Referentes ineludibles para el arte de genero y muchos autores actuales. La analogía no es casual, en torno a Wilcock se tejen anécdotas que dicen tenía un gato que hablaba, pero lo que realmente versa y con locuacidad mordaz es su literatura que abre la puerta grande a una tradición contemporánea de creadores latinoamericanos como Felisberto Hernández, y el ya nombrado Macedonio Fernández que hay que redescubrir y rastrear en las voces de primera línea que conquistaran Europa durante el llamado boom. Influjo que se reactualiza en la potencia creativa de los que han sucedido a estos, pues en esos nuevos caminos de creación de nuestra amada lengua, Wilcock brilla como una estrella no tan distante. Autor:Daniel Rojas Pachas.

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POEMAS DE DAZET.
Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1979.Parte de su obra literaria se publicó en la antología "Cadáver en mano (Visceralia Ediciones, Santiago de Chile, 2006). Su texto “V” ha sido seleccionado para participar en la obra “Verso a verso” (Editorial Dunken, Buenos Aires, 2008).Colabora en diversas publicaciones literarias, como “Los Digitales” de “Puertas Abiertas”. Otros textos de su autoría pueden encontrarse en: http://blog.myspace.com/respirarpuedeserunfracaso
I lo que nos recuerda las manos son las cuerdas entonces manifiesto por los ojos la angustia y la crueldad del plástico forzado por mi cadáver es mantenerse incluso cuando los brazos forman huecos no el estómago cansado sino la insolencia de rasgar su privilegio la cercanía limita el encaje que es la carne mediante el grito que nos triunfa en delirio acabado yo me postergo y me rebelo contra la blanca solicitud de la pared reinante y cargo heridas aullar o permitirse el encierro creo pero tener el desnudo babosa el rastro plateado y mi jurar no consentirse en espejos indecibles es la lo que das mi búsqueda es un cuchillo o una piedra y otra flecha machacadas contra la fuerza recta pero quiero pertenecer

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la cocina tiene patas son las arañas restantes de la comida podrida de mamá es el designio de la abuela antes de muerta es mi propio ser habitando por la risa abierta es la gota seca de la rabia marcando muecas mi baba retorcida en precipicios a pleno diente roto su garganta es mi depósito

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los gritos son el inicio de toda creación maldita fieras de mi alteración el golpe de los pasos y las puertas que vienen por que no se van ajenas a todo lo que se suicida por que no te corto los pies y elevo al mundo fija a las necesidades altas porque no queda fondo que temblar la visión única de la cuna muerta por asfixia de una escalera comunicando con mi palabra metástasis es mi hermana o el desequilibrio sin presencias deformadas dentro de una habitación sostenida por la basura

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Cinosargo se complace en presentar el trabajo del Poeta y Artista Plástico Guillermo Aldaya, más información del autor, en su página de poesía cubana llamada Arco y Espuela (http://arcoyespuela.blogspot.com/). Poeta y artista plástico cubano (Holguín, 1953); vivo en Rio de Janeiro, Brasil, desde 1991. Tres libros publicados, entre ellos uno de poesía (Fuera de Set), y un número considerable de exposiciones (de grabado, dibujo, serigrafía, etc.), en ciudades de Cuba, Brasil, Japón (Kumamoto) y los Estados Unidos (Tampa). Fotografías mías pueden verse en la Galería inglesa Saatchi Online. Mantengo, entre otros, el blog de poesía cubana "Arco y Espuela".

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FUGACIDADES por Wilfredo Carrizales
1 Que la luna es un baluarte en el reflejo del estanque. Que el hombre desea golpearla y se golpea y se sumerge y nunca duerme. La luna fabrica guitarras, crea laúdes y hace su balance mensual. La casamentera come su pastel de luz y embarazada queda. El halo pare un apogeo y los otoños comienzan sus críticas de los eclipses. En cada hoja de árbol la luna establece un calendario. Los trenes que se imaginan se redondean en los andenes. Los viajeros imposibles se llenan de intereses y rememoran los paisajes acuáticos que no existen. Que los sapos se comen a la luna llena. Que no era todo miel sus entrañas. Que el declinar de las corrientes viene con la menstruación.

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2 Los gansos atraviesan la puerta y miran a lo lejos las nubes en el sur. El río resucita en su rostro; un sello de lodo marca el trabajo de las aguas. Los hombres tienen que ser fuertes y nombrarse; los niños claman por un país. Las aristas de los apellidos se leen entre palabra y palabra de los hijos. Ya todo se extingue. Los bellos corceles de antaño pasaron por alto a los adecuados descendientes. El capataz penetra la línea prohibida. Las ramas de los árboles se curvan ante la majestad del aire. Los brotes se alejan de las yerbas y los árboles. Una cuerda negra busca con insistencia el cuadrado de una cabeza.

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3 Observo a dos mortales y mis ojos se oprimen cuando los ven. Sudo a la inversa de los otros hombres. Presionan mis dedos la corteza de un álamo. Mi corazón se esculpe y a conveniencia baja. En un callejón alguien arroja un paquete. Pronto se da la orden para que no se abra. Los vecinos toman bebidas nocturnas y dentro de sus ropas las hormigas construyen ciudades.

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4 Los cereales recuperaron los apelativos. Las flores titilaban con brillos de jades sucios. La mujer más vieja aplastó su cara contra la pared. Dejó al descubierto las alhajas. En las moreras la luna se comía a los gusanos y blanqueaba su camino. Hubo quien dijo que los cuchillos provocaban la iluminación. Las larvas de los barrenillos prefieren la cal. Los escarabajos se hartan de carne olorosa. El viento azota a los sauces y los gallos corren tras las sombras que abandonan los gusanos.

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5 Cuando el sol se yergue en su centro el mediodía aguarda en un quiosco. En el islote de arena el agua estancada impone los linderos de las playas. Los dardos de luces se precipitan sobre los esquifes. Las libélulas obran contra la ley natural. Un viajero se extravía y hace guiños al destino. Protege su vientre con pingas de bambú. Sufre un bochorno y avanza derecho hacia el peligro. Los renacuajos empeoran, súbitamente, su suerte y pecan, a pesar de la viruela. Se entretienen en su jugo lechoso y salvan sus vidas al escapar de contrabando.

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6 El espía da un traspié y cae y luego camina con mayor prisa para no revelar su secreto. Su mujer lo secunda y le engoma el pelo. El resultado no puede ser más satisfactorio. Escribe sobre seda el espía y compone alabanzas al jefe. Luego aplica las orejas como el perro de la fábula y se repliega a la contigüidad del sometimiento.

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AGUA/VIENTO por Wilfredo Carrizales

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AGUA/VIENTO (a Ysabel Carolina Díaz)
Agua/viento en el olfato de los animales urbanos y rurales; agua de las arañas y un desconcierto para tránsito de holgura; agua de lentejas y lentejuelas; agua hasta los tobillos para que las fincas sean barcos; agua pajarera y de media varilla y un hontanar; agua enjaulada y a merced de su nivel imposible; agua melosa, escarnio y templanza de la voluntad; agua despidiente y huidiza por la pesadumbre; agua de palo herrado y a la intemperie; agua para remedio de cerraduras y doncellas preñadas; agua de bajada y suculento aprovechamiento y maridaje sin equívocos; agua de las salamandras que preservan su hoguera; agua en la altura de las falanges y su exposición a los elementos; agua del vidrio supositorio y más tarde acaecido; agua púbica en beneficio y en buena pro; agua de los orinales como emolumentos y doctrina; agua moribunda y proclive a la embriaguez de fondo; agua tras la umbría y consumidora de puentes enfermizos; vientos de porfía y de mujeres en rebaños de calzones; vientos con chinelas y abiertos a las cuadras y a los cuadros; vientos para planchar a las ánimas; vientos bebibles y escasos; vientos como hachas y escopetas de tres cañones; vientos que flotan dentro de sus madrigueras; vientos que pican las moscas y luego escapan a la rascazón; vientos en pelotas y en descuido de herrumbre y blasfemias; vientos de mangas y bocacalle con perjurio; vientos ventrales de la eternidad inconclusa; vientos de ventanas que parecen viernes vernales; vientos alineados y en la flor del desencuentro; vientos que extravían los zapatos y luego permanecen bizcos; vientos colchonetas y desparpajos a granel; vientos hurtados y dejados atrás para mejor artesanía; vientos mareados, bebidos, palpados y corridos; vientos sin rumbo y divisados desde las garitas; vientos multados y de bolina y de cuatro al tercio; vientos mostrencos y en escapatoria y mudanza; vientos declarados bienes nacionales y expropiables por antonomasia; vientos alimentados con algas y verdecidos a punta de elogios. Vientos y aguas de los almacenes emplumados y en comunión permanente con el aguante de los solares y las riadas que equivocan las salmodias.

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LA DAMA INCÓGNITA POR WILFREDO CARRIZALES

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LA DAMA INCÓGNITA Texto y fotografías: Wilfredo Carrizales La dama incógnita realizó su milagro de luz durante el ocaso de una lámpara. Su mirada se reflejó en el espesor de las sombras. Su muda palabra rebotó sobre el horizonte esparcido por una brisa con olor a remozada agua. Ella, la dama, pensó en su misterio con los ladridos acallados de los perros que se amaban en el jardín tras las tormentas. En la altura de su pecho recayó el recuerdo de un pájaro que había decidido sosegarse allí. La dama quiso reconocerse en la postergación del arco iris, mas la semilla que le amargaba le impidió el tránsito hacia la elocuencia de los matices. Su corazón, velozmente, produjo una pedrada en el techo agonizante de un reino sustentado en mármoles obsesos. Ella había visto ejecutar a los caballos rebeldes y había contemplado a sus fantasmas encabritados en las noches con crines de tinieblas. La dama deseaba descansar encima de las flores de loto enamoradas de los cantos de la rana. Entretanto el brillo de los signos agobiantes de ilusorias campanas guiaba sus pasos en los recodos de un tiempo súbitamente amaestrado. Sin embargo, el tesoro prometido bostezaba debajo de las lápidas que el cansancio de los siglos había mantenido inmóviles. Alguien le habló a la dama. Una voz de imprecisa gravedad le hizo girar el cuerpo. Era el destino irrevocable que imantaba sus pasos y los conducía hacia el silencio de horas torcidas. Sus ojos se desnudaron y mostraron la fábula de un oasis que se perdió en medio de tormentas de arena en la frontera movediza. La dama arrinconó los paisajes que la sensualidad evocaba para ella. ¿Cuál de ellos la hacía suspirar? El de las montañas con caracoles y un cieno terso que soportaba el peso de los cuerpos, mientras los grillos acumulaban chirridos en cada capullo y copulaban para mantener el equilibrio del fuego en el crepúsculo. La incógnita dama cambió de improviso su traje y una nube vaporosa, magnánima, sin incendio notable, se le adhirió a la desnudez y le redobló las ansias. Una luciérnaga entera se le escondió en el talle y la abrasó con su noche de transfigurado rescoldo. La dama plegó los brazos y las aureolas de sus senos se mecieron dentro de su naciente prodigio. El amanecer miró sonreír a la dama y un brillo perfumado entorpeció su partida. Su espalda encontró la serenidad como una almendra de destello hinchado. Ela se vio desnuda y se fue yendo y en la partida sacudió un ala de pájaro en la próxima distancia y se llevó a cuestas una red que propendió hacia las flores que giraban en los remolinos espectrales.

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La Última Estocada A “Peña Chica” Crónica de denuncia
Amigos y amigas, en esta ocasión dirijo mi malestar hacia aquellos que cometieron acciones vandálicas en contra de una ex – oficina salitrera, la finalidad poder llamar la anteción y apelar a la sensibilidad de los lectores. Que tomen conciencia en nuestro país, que de una u otra forma esto hay que decirlo. El referirme a un atentado, como la destrucción de “Peña Chica” (Junio 2005) provoca una sensación similar a la de una clavada en el corazón, igual ocurre con lo que ha venido sucediendo en el entorno de las otras ex –oficinas salitreras durante los últimos meses del presente año. Para la mayoría de las personas, la ex – oficina salitrera recientemente mencionada formaba parte del paisaje y de un pasado que ha perdurado hasta el momento, y conformando el hábitat de este desierto. Es el alma de aquellos que allí un día vivieron y trabajaron, para ésta larga espada de tierra llamada Chile. Además decirles de cuanto dolor existe en esas vetustas paredes, donde sus columnas están clamando piedad al cielo. El suscrito al decirlo y sentirlo como poeta y escritor, ha llorado de impotencia al conocer la forma en que se asesinan las memorias de las personas, sus metáforas e ilusiones. “Peña Chica”, sufrió este último ataque artero. Esta salitrera mostraba hidalgamente la única chimenea que quedaba, donde metafóricamente lucía cual cacho un toro revitalizado, pero desgraciadamente fue devorado por aquellos que no les importa la historia, el arte y la cultura. Estas “personas”, que solo tienen ojos para mirar chatarra y escombros, además tienen los oídos para usarlos como alcancía. Los daños producidos afectaron a su chimenea, y la “Casa de Fuerza”; robaron maderas, y hierros del lugar. El destrozo de la chimenea, al ser cortados los cuatro pernos bases, por medio de soplete a oxigeno, cayo al suelo; apuntando hacia el norte; no contentos se robaron la parte superior de la chimenea, la que medía un largo aproximadamo de 1 metro ,83 centimetros, quedando esta de una extensión de 15,90 metros, cuando sumaba un largo total de 17,63 metros. La chimenea estaba armada como mecano en 4 secciones; el diámetro interior de esta era de 1,50 metros, por dentro llevaba una escalera y cada peldaño tenía 22 de alto x 44 Cms. de ancho; cada peldaño quedaba a una distancia del otro a 37 cm.; la chimenea posee 8 aletas, las que servían de guía y daban firmeza en su resistencia y estabilización; cada una de estas tiene

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dimensiones de 1,16 x 64,5 x 0,9 metros, y un espesor de 4,5 centímetros; la plancha base de hierro ligada al tubo, tiene un largo de 1,86 x 1.83 metros de ancho y su espesor de 0,2 cm. La base construida de piedra y cemento, soportaba la chimenea y tiene las siguientes dimensiones: alto 2,81, ancho 2,83 x 2,83 metros de largo. Casa de fuerza: (Donde se producía la electricidad) Estaba construida de vigas de hierro y bloques de cemento, esta fue rasurada del piso, cortando los pilares de hierro con soplete y se presume por lo que se puede apreciar, la demolición en su totalidad ocurrió al ser arrancada por medio de un camión grúa, siendo amarrada la estructura y tirada hasta que esta se desplomara. Además desaparecieron algunos maderos del lugar como durmientes, sacados desde la torta y otros lugares cercanos a la chancadora. También faltaban restos visibles de materiales como hierro, lata, y tuberías que se encontraban enterrados cerca de la chimenea. Toda esta perdida ha sido vista por el suscrito, como la de un “Toro” indefenso en medio del ruedo; donde cada vez que pasamos por la carretera veíamos y saludábamos a ese “Toro” a lo lejos. Pero habían otros que lo miraban con otros ojos, los que integraban la “Cuadrilla de Picadores”, aquellos que ayudan a picotear al animal en el ruedo para hacer las pequeñas heridas lacerantes, luego en pronta el “Banderillero” hacía lo propio, lo suyo, pone las plumillas para que este comience a desangrar hasta debilitarlo, y poder así el “Matador” o “Torero” clavar la espada directa al corazón, para luego cachetearlo con un pequeño puñal en la cabeza. Al sentirlo así, esta fue la última estocada a la Ex - Oficina Salitrera de “Peña Chica” RERIPI. (Publicado en la Revista Cultural La Voz de la Pampa N°26 de fecha Julio 2005)

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Como un presentimiento a lo sucedido a Peña Chica, se recuerda que fue publicada anteriormente la poesía titulada “Las Animas”, dedicada a Ex – Oficina Salitrera “Peña Chica”, de fecha Diciembre del 2002 en la Revista Nº2 la “Voz de la Pampa” Las Ánimas (Poesía) Cuatro cruces clavadas Desde lo alto del cerro Custodian la oficina Salitrera abandonada. Peña Chica te conocimos Donde allí jugamos las pichangas Por noches de luna fresca Y danzantes descalzos te recorrimos. Hay cuatro cruces oxidadas Son como cuatro relámpagos brillantes Caídos a esta tierra Calichosa y explotada. Manolito Flores Manzano Naciste y te llamaron Gracias ánima bendita Por cuidar estas ruinas De calicheros Peñachicanos. Autor: RERIPI.

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SE HIZO JUSTICIA: EFRAÍN BARQUERO SE CORONÓ CON EL NACIONAL DE LITERATURA
Por José Martínez Fernández

En el mes de enero, en varios diarios digitales, al referirnos al Premio Nacional de Literatura y su justa e injusta historia, dijimos que este 2008 ese Premio debía ser para el gran poeta de "Enjambre" y otros libros vitales. Así ocurrió. El maestro ha ganado lo que tanto tiempo se le negó. Estamos felices. Efraín Barquero, el bardo que nació en las tierras sureñas próximas a Santiago, ha ganado el Premio Nacional de Literatura 2008. Es decir un maestro de generaciones de poetas y discípulo de Neruda ha entrado a la "historia oficial" de la inmortalidad literaria chilena.

Efraín Barquero es autor de libros fundamentales en la poética nacional, libros que leímos cuando éramos jóvenes.

Varios poetas jóvenes nos nutrimos de él. Arturo Volantines, Carlos Amador Marchant, Carlos Alberto Trujillo, yo...y tantos otros. "Enjambre" fue un libro de cabecera cuando todos nosotros andábamos más-menos en los veinte años. Barquero es también autor de "La piedra del pueblo" y "La compañera". Barquero era un discípulo de Neruda. Tenía un puesto diplomático en Colombia cuando le sorprendió el Golpe del 73. En esos instantes fue uno de los poetas más críticos de la naciente dictadura. Por ello fue expulsado de ese país. Barquero vagó y viajó por el mundo. Se estableció en Francia. Muchas veces se habló de que podía ser el candidato ideal para el Nobel, propuesta que surgió en otros países. Tanta era -es- la fuerza de su poesía, construida con los temas más sencillos, con los versos más comprensibles y estremecedores. Leí el premiado libro del poeta y ensayista Carlos Amador Marchant, "Barquero en el puerto". Es una magnífica presentación y entrevista larga al gran poeta. El título señala la estadía -breve por lo demás- del aeda en Valparaíso.

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Lo que temíamos: que Efraín Barquero se fuera de este mundo sin ese galardón, no ha ocurrido. EFRAÍN BARQUERO, SEÑORAS Y SEÑORES DE CHILE, ACABA DE GANAR EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA. No se honra al Premio: SE HONRA A LA POESÍA. A LA GRAN POESÍA DE BARQUERO. Ya sé que los nortinos, en especial los poetas nortinos, querían este Premio para Óscar Hahn. El iquiqueño tiene una alta calidad y estoy casi seguro que, en 2012, cuando corresponda el Nacional a otro poeta, él será el premiado. Escribo esto sin ningún papel a mano, sin otros antecedentes que los que me aportan mis conocimientos y mi memoria.

Hace pocas horas me enteré de este Premio. Y estoy muy contento. Había escrito, en el mes de enero del presente año, refiriéndome al Premio Nacional de Literatura, que ahora, en 2008, el Premio debía ser para el autor de "Enjambre". Así ha sido. Éste no es más que un acto de justicia. Viva Barquero. Viva la poesía. En estos momentos sé el aplauso que hay en Santiago. Mi amigo Mario Parada Campos (lector compulsivo) destapará una botella de vino. En Arica el poeta Rodolfo Kahn saludará el galardón con más poesía. Marchant -en Valparaísose beberá unos tragos saludando a su poeta-amigo. En La Serena, Arturo Volantines, recordará a su maestro. En los Estados Unidos lo mismo hará Trujillo. Y tantos, tantos otros poetas y tantos, tantos lectores que Efraín Barquero tiene en Chile, América y el mundo.Y los hombres y mujeres del pueblo que, leyendo poco, saben que Barquero escribió sobre ellos y sus quehaceres. Todos felices. Efraín Barquero merecía este honor. Mejor dicho: el Honor merecía a Efraín Barquero.

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RECORDANDO A EGON WOLFF POR DANIEL ROJAS PACHAS.
El dramaturgo chileno de origen alemán Egon Wolff nació en Santiago el año 1926. De profesión ingeniero químico, Wolff parecía como otros grandes de la escritura nacional e internacional, por citar algunos casos emblemáticos pensemos en Nicanor Parra y Ernesto Sábato, ambos físicos; predestinado a un mundo alejado de las letras, sin embargo como en el caso del antipoeta y el argentino, su sensibilidad y visión crítica, lograron torcer la mano de cualquier prejuicio y supuesto y más allá de las apariencias que deslindan sin mayor fundamento grandes áreas del conocimiento humano, surge la obra de quien a juicio de Woodyard “es sin lugar a dudas uno de los talentos más serios de la dramaturgia hispánica”. En similares términos se referirán al drama de Wolff, León Lyday en la serie nueve dramaturgos hispanoamericanos, antología del siglo XX, que incluye parte su obras, destacando la trilogía compuesta por Los Invasores (1963) Flores de papel (1970) y La balsa de la Medusa (1984) obras que logran conjugar el más crudo realismo con el plano del inconsciente sin abandonar jamás los límites de lo verosímil y una poderosa relación dialéctica con el lector y espectador, que debe tras la lectura o disfrute del montaje, reevaluar su código axiológico y responsabilidad social. Al respecto, Osvaldo Obregón encargado de incluir la historia de Lucas Meyer, Los Invasores, en la antología, Tétre latino-americaine contemporaine (1940-1990) señala que “la gran cantidad de representaciones que consigue la obra alrededor del continente y el globo, es en virtud del admirable talento del escritor, capaz de representar el contraste entre la opulencia y miseria con una condenación explicita a la situación humana y mundial”. A ello hay que añadir el gran manejo estético y el desarrollo de técnicas que evidencian el carácter erudito de Wolff abarcador de muchas líneas creativas del arte y las letras. Su trabajo nos pasea de forma versátil por distintas corrientes, expandiendo la opinión que la crítica ha sostenido al juzgar su obra como neo-realista o tributaria del realismo social psicológico. Si bien esa es una buena base para entender el carácter formal, retaguardista y conservador de parte del trabajo de Egon Wolff, pues el mismo reconoce sobre este: “yo vengo de una época en que el teatro tenia una estructura identificable, un símil con la realidad, el teatro era verosímil” (…) pese a tales declaraciones que se aúnan a su perspectiva crítica y celosa relativa a la puesta en escena de su trabajo, lo cual se contrapone al teatro actual, que es de superficies textuales, abiertas al ánimo del director, su creación no muere y se cierra en el hermetismo de la voz autoral, su contexto y la univocidad. Estos textos como verdaderos clásicos, se han vuelto realidades autotélicas, independientes y en ese grado,

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despliegan en su lectura un desafío que permite ricos debates con la teoría actual y las nuevas problemáticas de género, poder y heteroglosia. Eduardo Thomas en este campo destaca los niveles miméticos de la representación y la intertextualidad en la obra Cicatrices de 1994, lo cual permite cuestionar los marcos taxativos del realismo tradicional. En un contrahaz al tecnicismo, el mero divertimento no emerge como la opción de Wolff, sus obras como él señala, ponen en evidencia el precario equilibrio del hombre, de su individualidad y a la vez del carácter gregario que nos hace animales políticos. La dramaturgia para Egon, es su forma de poner en evidencia esa homeostasis, la ruptura que hay entre el mundo privado y público, en el nos acomodamos y buscamos subsistir, Wolff entonces, quiere indagar en la pasividad, en los irresolutos en las piezas oscuras y abandonadas, abriendo a través del teatro puertas y ventanas, su arte es invasor, disruptor, por ello, siempre hay en sus hijos literarios, gente solitaria, familias en conflicto, seres al borde del abismo, escapando de la violencia, viviendo la represión, agotando el silencio ante la asfixia que consume. El orden aparece como neurosis y el caos como libertinaje, como armonía y la locura grita sin control desde el abismo que rehusamos ver para no ser consumidos. “Desde muy niño y en distintas circunstancias de mi vida, me ha producido una suerte de encantamiento el descubrir el fascinante desdoblamiento de la personalidad que somos capaces de desarrollar los seres humanos, cada vez que debemos enfrentar nuestra alma privada con el ojo público” Dice Wolf, semejante compromiso con la humanidad, con su arte e ideario personal lo han hecho blanco de los grandes discursos hegemónicos de su tiempo, los empresarios lo veían como una amenaza, los bloques comunistas pedían una resolución más drástica y explicita para sus obras, para Wolff, la solución no es política sino de catarsis moral, un llamado al perfeccionamiento humano. El autor, no pierde el hilo conductor y la idea moral, teje cada voz contrapuesta y la construcción de un mundo en las acotaciones. Lo simbólico y el mundo onírico, lo expresionista, lo pictórico, el mundo del vodevil, del clown o payaso miserable que recuerda a otro grande del teatro Beckett o al padre de la patafísica, Jarry, pues Wolf maneja el absurdo, mas nunca deja que una ideología o tendencia lo gobierne, su trabajo remite a una idea personal, bajo una catarsis violenta de irrefrenable choque. En definitiva, las obras de Wolff están cargadas de extrema sinceridad no sólo en la construcción acertada de los diálogos y la función de los acontecimientos, sino en el cuestionamiento filosófico que hace al penetrar en las represiones y culpas, en los miedos y pesadillas que desfiguran de manera grotesca, esperpéntica por llamar de algún modo la realidad interior de sus personajes en conflicto.

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La autora Carola Oyarzun, realiza un gran trabajo sobre la concepción visual del autor, y como el grotesco, el expresionismo y la écfrasis como recurso de estilo, dota al autor de una interdiscursividad que comunica la literatura con la otra pasión de Wolff, la pintura. Esto podemos verlo en su obsesión por el diseño de espacios y vestuarios que en el lenguaje de acotaciones reatoalimenta las voces de los actantes y nos sitúa en verdaderos mundos sacados de la mente de Goya, Bacon, Munch o Ernst. Estos espacios cerrados y periféricos junto a lo social lo vinculan además a otro grande de nuestras letras, José Donoso, lo cual no es mera coincidencia, ambos pertenecen a la prolífica generación en la cual se cuentan otros narradores como Lafourcade y Blanco y poetas como : Lihn y Teillier. De manera que el inicio del Teatro de Wolff, cronológicamente podemos rastrearlo a mediados de la década del cincuenta, ese periodo para los especialistas fue un momento de gran importancia en la historia teatral del país, pues hubo un surgimiento importante de dramaturgos y las bases tanto actorales como en el montaje se vieron reafirmadas por el apoyo universitario. Wolff en ese panorama jugó un papel crucial, que junto a todo lo expuesto se condice de manera natural con la cantidad enorme de estudios que hay en torno a su trabajo, reconocimientos internacionales, inclusión en antologías clave del teatro y recopilaciones que se realizan para mantener vigente y en constante difusión su obra por la pertinencia y calidad que sostiene. Puesto en escena en Europa, Norteamérica, en distintos países del Continente y en Oriente, la obra de Wolff, nos demanda la tarea de buscarlo, indagar en la profundidad de sus ideas y seguir poniendo sobre las tablas, sus obras, a fin de estimular el ojo y la consciencia pública, que se resiste muchas veces a sentir y pensar. Autor: Daniel Rojas Pachas

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COEXISTENCIAS DEL MEDIODÍA por Wilfredo Carrizales

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COEXISTENCIAS DEL MEDIODÍA Texto y fotografías: Wilfredo Carrizales
Ciertos seres pueden coexistir durante los breves instantes que dura el mediodía. El sol queda inmóvil y deja caer sus rayos con precisa rectitud. Es una afrenta, un ultraje, sobre las calvas cabezas y sobre los rostros que intentan mantener la calma y la serenidad. Las cinco virtudes se ven conturbadas y las cinco vísceras se resienten y procuran alejarse del centro. A las sombras las alcanza el blancor, la claridad que contrae. Las figuras cohesionan su lealtad y se estabilizan en su justo medio. El mediodía busca ser el mediador entre los seres y la partición del tiempo. La semejanza de los seres ocurre en el intervalo de sus vidas interiores. Su adustez constituye el muro de defensa en el permanente estar despierto. Bajo el techo se intuye el jardín que no se repetirá. Agradables frases llegan al oído desde los árboles desnudos donde el cuervo estampa su utopía. La Séptima Rama Terrestre se sorprende y agita el azul que impide las siestas. Los seres coexistentes proceden con seguridad y se reconocen en el momento de brillantez. De altas tallas serán las mudanzas y la bruma no traerá su mala pantomima. No hay porqué temer si una ley natural se retrasa o desaparece sin causa. Sin sonido y sin olor el mediodía se desplaza sobre las circunstancias de lo inmediato. No hay agujero por donde no penetre. Pronto alcanza su verdadera forma invisible y presta sus ilusiones para la liberación y los espejismos. La reverberación se refugia en casas sin nombres. Allí, simplemente, la brisa se aquieta y hace sonar sus cuentas de rosarios y sus cáscaras de nueces. De la nada vuelven a emerger los fundamentos y en una zona mínima de calmas reúnen a diversos personajes que se conocían antes de encontrarse. La inconstancia de la luz que se estrella vertical provoca una sensibilidad en los mensajeros de la transición y las imágenes vivas no se rinden ante la sujeción de lo efímero.

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La Poesía de Mauricio Cappelli
MURMULLOS EN EL JARDÍN

Nadie vio el tímido capullo en la tierra que ella regaba Nadie advirtió el brotecillo de musgo en la vieja teja ni supieron de sus pensamientos que gotearon las hojas temprano en la mañana Nadie observó los pastos más espigados ni la manzana más parda ni la sombra del árbol más alegre Nadie escuchó el pálpito de la piedra que repite su nombre ni el murmullo de la fuente donde quedó su infancia Nadie se atreve a abandonar su tristeza, sus almas rotas ni me observan aquí en el lirio decir estas palabras Que el tiempo vuelque su equilibrio En el rincón que nadie mira la silla se mece solitaria. Mauricio Cappelli Figueroa (Santiago de Cali, 1976) Una de las cosas trascendentales que me sucedió en la infancia fue que me leí Frankestein y en la adolescencia que la revista Selecciones me terminó de criar. Soy Ingeniero industrial de la Universidad del Valle y Especialista en Gestión de Talento Humano de la Universidad Libre. Sin embargo, comencé a creer en la literatura como en una religión y se me fue la mano. Soy autor de los poemarios Que el viento no se lleve mi sombrero y Todo el amor para la Luna de Perkins, este último editado en la colección de poesía Escala de Jacob de la Universidad del Valle; y los libros de historia Corazones de Fuego y Marea de Fuego. He sido premiado en los concursos de crónicas convocados por la Cámara de Comercio de Palmira; en 2005 fui finalista en el IV Premio Internacional Constantí de Relatos, convocado por Silva Editorial, de España; en 2006 obtuve el Primer Premio en el I Certamen Internacional de Poesía, convocado por la revista de literatura Axolotl, de Argentina; y en 2007 obtuve el Premio Departamental de Poesía. He participado en eventos importantes como los Festivales Internacionales de Poesía de Cali y las Ferias del Libro del Pacífico, además en varios recitales con grillos en el patio de mi casa y frente a una que otra mujer desnuda. Escribo según mi principio: “La literatura es esa vida que pasa.”

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ESPECIAL POETAS DE CINOSARGO. OYE por Rocío L'Amar
en ese modo de atesorar lauros jugaba con la puntería del vistazo era el afán y la sopladura embrujamiento quizás persistentemente móvil que tiene casi siempre el ojo cuando anda buscando cruzarse con esa diosa poética en los rincones allá acá allí aquí acullá soy tan poco civilizada en relación a los mosquitos que nacieron dentro de mi boca en ciclos en alternancia en pejiguera en flirt aunque alguna vez también llegaron en esa urgencia del tiempo como si yo fuera un copista tras la eufonía del poema para el pandemónium el aquelarre al sur al norte el cordón a tierra ese centelleo ahorita ahorita desvirgándose en el éxtasis relumbrón reluciente algo así como teatral pero sin rouge tan sólo luz en movimiento entre los labios me ha dejado un leve indicio de ese affaire. Obra pictórica “Dolor de Hartazgo 3” de Bruno Ferreira.

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Polución por Denis Osorio Cepeda *DOC*

Las aves marinas vuelan y se sumergen en unas aguas atestadas de desechos inorgánicos una gaviota lleva en el pico una lata de sardinas -sucedáneo de un desayuno de peces invisibles o inexistentesy se aleja con rumbo aleatorio. En la orilla, junto a la caleta un grupo de pelícanos compite por adjudicarse los restos de alimento que arrojan los comerciantes en complicidad de unos turistas curiosos. Un pedazo de goma y un trozo de cartón flotan en el mar quizá avalados por una espuma abundante, amarilla, espesa. Camino y me sumo a los turistas que observan la rutina de los pelícanos mientras respiro un amasijo de olores entre petróleo, pescado y porquerías. Entonces decido encender un cigarrillo.

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DESDE LO PROFUNDO.

Desde lo profundo del mar nace la esperanza camina la alegría, canta sobre la faz Desde lo profundo del mar se escucha el dolor se acaba la paz se encuentra el dolor En el fondo de los dolores nace la esperanza surge la vida lucha la esperanza Tu voz enmohecida se apaga con el mar los brazos se asoman desde el fondo del mar. Desde el fondo de tus dolores. Dar siempre la pela jamás descansar. Abrir las entrañas volver a luchar.

Patricia Contreras Herrera. Licenciada en Educación en Castellano

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Versal un Poema de Daniel Rojas.
Trans-verso delgado / ceñido / irónica y liso… En tu piel, blanca. Ceniza. Tendida. Sabrosa bajo el rito inerme, la caduca, placentera… Tarea de contemplar y en la tarde, esa tarde desde el fondo, entre lo ignorado ((((Sabes bien está allí)))) Porque fue el segundo y el universo Y en su abismo lleno de palabras que sobran y hacen falta, la razón agrieta la calma en grito y una y otra idea, con cada furiosa mirada, esquiva las penetrantes risas… Esquivan la vergüenza, la culpa, la codicia de tu dedo y tu arte sin cara… Aunque sabemos ambos, cual es la mentira… y cuanto silencio reclama… El híbrido macabro, misterioso, ensimismado (((por qué no pudo ser))) y (((cómo sería estar allí…))) Graficando… Arquitectura la tela de sombras que perforan la red; Inconexos absurdos, insondables sueños y nuevas miradas en cada oportunidad llena eres desgracia… Entre cada track, entre cada otro rostro, entre cada paja mental de esa gran sala… inmunda de alteridad y miseria. Y los juegos adivinan- lo- notorio Mutar a disparos, reír, muerto en la calle, en el pasillo 84

En tu ir y venir por cada escalón. Desorbitando lo gris. Esperando lo gris. Lo………………………………………………………………………………..¿gris? Aburrido Consabido, tendiente a lo mismo y ((Circundamos el gran pardo esparcido))))))))))) ¿regado? Envíos consumados…. …listo a volver con notas y cabellos Desde la anchura y desvío y nuevamente el llanto del que ignora; Esa que duerme Esa que no sabe en cada palpitación, en cada memorial de ruinas cuando tus caderas retuercen el género desprendido de la ilusión y frustrado… aquel que pensé, era… Podía llegar a ser. Ya no siente la semilla, gota y magma, esclavizado por el tiempo. Condenado yerra, duda, la soledad engullida por la máquina / con muda fuga en marcha: Y la vida y como la construye el espectador, el lector sin órbita… Desde la tortura ansiada y la bestialidad [estéril hambruna de mil cabezas germinando en los mil demonios que tengo por mañana] Repiquetea de noche, los terrores repetidos que surten el juego, La catarsis de dar patadas al mundo entero y romper su enmarañanada, escrispada estupidez en cada otro segundo, de esos rostros que dicen quien eres, quien debes ser, qué debes sostener y cuán fácil es mirar y mirar y decir que se ama, que se da la vida, hasta agotar el aliento, plagando con cada respirar los comunes lugares en que la poesía de esta tierra quemada, se devora a si misma desde los genitales para seguir mirando que hay dentro y cuanto vales para ellos esos y no para ti tú y en furia, sin gloria, escuchándolos repetir su música sin voz, carente de tono, adoleciendo la fuerza, sin agallas, sin nada, llena de algo, de todos y cenizas, cenizas, sólo queda eso… eso… tu resto… Autor: Daniel Rojas Pachas.

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LAS ASTILLAS EN LOS OJOS DISECADOS DE LA CRUZ DEL HOSPITAL UN POEMA DE MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

Es el quinto elemento de los que navegan en los mundos invisibles , en busca del unicornio que desangro las heridas en la camilla mortuoria . Dos átomos estallaron como cráneos triturados en los pasillos gélidos de los muros . Vía crucis eterna donde la pulcritud huele al olor de la carne sobre cruces perdidas , en el camposanto de los hospitales entre esperpentos para balancearse sobre anaqueles muertos . Baja de la cruz porque la columna vertebral es astilla en los ojos disecados de los que perdieron el hilo del tren de la niñez .

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EL RINOCERONTE por Marietta Morales Rodríguez.

Hace un milenio que bajamos al borde del barro , donde vimos a un enorme rinoceronte prehistórico enjaulado entre hojas quebradizas , con el cuerno al cielo como el filo del cuchillo que corta al mundo en dos mitades . La humedad de su cuerpo. cayó como granizos durante el temporal en el campo asoleado de la ira . Los pescadores observaban a la monumental bestia abrirse como redes en el infinito . Donde los pequeños entes anidaban en el interior de interminables líneas del camino de la podredumbre , que surcan los ejércitos invisibles , y todo descendió entre el campo ardiente de las descendencias .

NOTA: Este poema fue antologado por Raúl Zurita - Premio Nacional de Literatura en la publicación Yo no me callo, de editorial Los Andes, en Santiago de Chile, 1997.

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ANEXAMOS EL LISTADO COMPLETO DE CONTENIDOS PUBLICADOS EN LA WEB, EL MES DE AGOSTO- 270 ARTÍCULOS Y QUE PODRÁ REVISAR EN

www.cinosargo.cl.kz

Reflexión y ensayo

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Filosofía
Antropología y desarrollo (leer) Cultura: Raymond Williams (lea) Terrorismo según Baudrillard (leer) La huelga del arte por Black (lea) Derecho de Resistencia (leer) Creación abierta y sus enenigos (lea) El obelisco Hakim Bey (leer) Pensamiento de Judith Butler (leer) Prácticas Instituyentes (leer) Bonnano :El Placer Armado (leer) Subversión del Estado-Guerra (lea) Futurotopías por Luís Brea (lea) En torno a la Teoría Queer (lea) Por una nueva crítica cultural (lea) Dunconbe: Política en una... (lea) Virtuosismo y revolución (leer) Las islas desiertas (leer) Reconocer el estructuralismo (lea) I.S: La Aventura (lea) Sujetos y espacios (lea) Bienvenidos al desierto de lo real (lea) Foucault: Interpretar, pensar (lea) El ojo del poder (leer) Multiplicidad, totalidad, política (lea) Evolución de las sociedades (lea) Recuperando la mujer prohibida (lea) Violencia y domesticación (lea) Bloom: Cómo leer y por qué (lea) El precariado Monstruo (leer) Transeconómico: Baudrillard (lea) Los adictos Maquínicos (leer) Kristeva: Metamorfosis del Ritz (lea) Simulacro y simulación (leer) Derrida: Tendré que erras solo (lea) Los productos puros enloquecen (lea)

Narrativa.
Antón Chéjov (leer) Isaac Asimov (leer) Tiempo Cero de Calvino (leer) El sueño de Jakob (leer) Los fugitivos (leer) Semejante a la noche (leer) Salinger: Un día perfecto... (lea) El lobisón de Lainez (leer) Un médico rural (leer) El acomodador: Felisberto H (lea)

El infierno Artificial de Quiroga (lea) El alienado: Machado de Assis (lea) La piedra y la Cruz: C. Alegría (lea) Roberto Arlt: El Jorobadito (lea) K: La Verdad sobre Sancho... (lea) Mijail Sholojov (leer) El Híbrido por Kafka (leer) Woolf: La Casa encantada (leer) Rulfo: Diles que no me maten (lea) Pio Baroja: El Reloj (leer) Eróstrato, incendiario Schwob (leer) Ryunosuke Akutagawa: Kappa (leer) Cesare Pavese: Años (leer) Daudet: La partida de Billar (leer) Bioy: Margarita o el poder de... (leer) Kleist: El terremoto en chile (leer) Manual del perfecto cuentista (lea) Lihn: El hombre y su sueño (lea) Mann: Accidente Ferroviario (leer) James: Lo mejor de todo (lea) Sade: La Serpiente (leer) Dostoievsky: Un árbol de... (leer) Víctor S: Sonidos bajo el agua (lea) Yzur: Leopoldo Lugones (leer) Jack London: El burlado (leer) Ribeyro: Gallinazos sin plumas (lea) Arguedas: La agonía del... (lea) Woolf: Un Resumen (leer) Morales: Conejos en París (leer) Bequer: Los ojos Verdes (leer) Lispector: Mejor que arder (leer) José Donoso: China (leer) Schwob: Empédocles (leer) Aub: Hablaba y hablaba (leer) Sólo el amor construye (leer) Rosimeiere Leal:Terminal (leer) Rojas: El Vaso de Leche (leer) Lillo: El Chiflón del Diablo (lea) Bradbury: El lago (leer) Córtazar: La Autopista del Sur (leer) Kafka: El escudo de la ciudad (leer) M.Morales: La bodega del silencio (lea) M.M: Ese tropiezo llamado vida (leer) Gogol: La Terrible venganza (lea) La transfiguración (leer) Valle Inclan: El miedo (leer) José Cela: Parábola de Chindo (lea) Pitol: Amelia Otero (leer) Juan Rulfo: Macario (leer) Arango: Yo recojo mi cadáver (lea)

Eduardo Mallea (leer) Manuel González Prada (leer) Octavio Paz (leer) Alfonso Reyes (leer) Cuento como género de américa (lea) Asombro por Juan Rulfo (lea) Galeano: El arte de un escritor (lea) Sobre la ciencia ficción (leer) Consejos a un escritor (leer) Extranjeros del cono sur (leer) Estética en busca de la verdad I(lea) Heliogábalo de Artaud (leer) Orwell: Por qué escribo (leer) Varios consejos: Hemingway (leer) Miguel de Unamuno (leer) Estructura y desarrollo del cuento (lea) La última estocada a Peña chica (lea) Zola: Yo Acuso (leer) Augusto Monterroso Decálogo (lea) Cortázar sobre el Cuento (leer) Paz: Picasso el cuerpo a cuerpo (lea) Miss Facebook (leer) H.P: Sobre el cuento fantástico (lea) Ser Feliz, felicidad... (lea) Siguiendo la ropa tirada de los estripers (lea) Llosa - Viaje a las tinieblas (leer) Gasset: Verdad y perspectiva (lea) Barroco, neobarroco, transbarroco (lea) Montalvo: Ojeada sobre América (lea) Nietzsche: Diez mandamientos (lea) Bolaño: Consejos para escribir (lea) Lillo: El trabajado de las letras (lea) Sabato: Apologías y rechazos (lea) El cataclismo de Damocles (lea) Márquez: Fantasía y creación (lea) Orwell: Nota sobre Dalí (leer) Revolución de 1810 (leer) Sueños por Marcel Proust (leer) Sociedad presente como novela (lea) Gabrielli: Entre paréntesis, amor (lea) Gabrielli: Biografiando a Millán (lea) En Descarnado (leer) Apuntes sobre el arte (leer) Definición de la mística (leer) Poesía presente de Norte a Sur (lea) De la Ira a la Ironía (leer)

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Música
Hurricane por Bob Dylan (leer) The U.S vs John Lennon (leer)

Cine.
Documental: La Colorina (leer) Shakespeare: El inmortal (leer) TriBeCa Film Festival (leer) Petróleo Sangreiento (leer) La actriz Julianne Moore (leer) La Belleza de Rossy de Palma (lea)

Autores.
Interzona Z: J de Ibarbourou (lea) Alfred Jarry (leer) Lewis Carroll (leer) Ezra Pound (leer) Bombal y el premio nacional (leer) Montrosis, tacones bajo la luna (lea) A Mi de Marcelo Galliano (lea) Poemas Alejando Campos (leer) Rabelais prologo y fragmentos (lea) Animal Farm de Orwell (leer) James Joyce (leer) Poemas de Boris Calderón (lea) Alejandra Pizarnik por Aira (lea) Yasunari Kawabata (leer) Fragmentos de Boris Vian (leer) Arturo Uslar Pietri (leer) Benito Jeronimo Feijoo (leer) José Lezama Lima (leer) Henry Miller Fragmentos (leer) Miller Fragmentos II (leer) Decálogo de Onetti (leer) Sobre Felisberto Hernández (lea) Borges: Cómo nace un texto (leer) Ken Follet: Un mundo sin fin (lea) Conde de Lautreamont (leer) El Amigo Piedra, vida y obra (lea) Poemas de Sylvia Plath (lea) Dario: Palabras Liminares (lea) Entrevista a Paula Ilabaca (leer) Guillaume Apollinaire (leer) Artaud: La oficina de investigaciones surrealistas (lea) Starke: Crimen, rastro y Freud (leer) Conversación con Javier Pérez (lea) Antoine de Saint Exupery (leer) John Fante-Fragmentos (leer) Huidobro: prefacio de Altazor (lea) Poesía de Vinicius de Moraes (lea) Girondo: Poesía sugestiva (leer) Floridor Pérez: Poemas (leer) Sor Juan Ines de la Cruz (leer)

Poemas de Claudio Bertoni (leer) Cardenas: Exaltar el pan (leer) Paz: La doble Llama (leer) Gonzalo Rojas: Poema (leer) El escritor Miguel Serrano (leer) Antonio Trujillo: Verbo arboreo (leer) Poemas de Rosenmann Taub (lea) Poemas de Juan García Ro (leer) Un poema de Gelman (leer) Poemas de José Watanabe (leer) Kastillo: El niño dios de sotaquí (lea) Poesía Poema Medusa (leer) Poema AaaauuuUUU (leer) Poema Ratonera (leer) El Rinoceronte (leer) Poema de Tellier (leer) Poemas de Ingrid Odgers (leer) Desde lo profundo (leer) Carta a Bono en París (leer) Poema El cuarto Azul (leer) Poema: Versal (leer) Poemas de Dazet (leer) Poemas de Dazet II (leer) Poemas de Rodríguez Santos (lea) Poema de Manuel Escourido (lea) Carta a Gutto (leer) Poemas de Marina Bernal (leer) Poemas de Rosimeire Leal (leer) Poemas de Mauricio Cappelli (lea) In memorian a Rodrigo Lira (lea) Elegía a Jorge Teillier (lea) Polución por D.O.C (leer) Oye (leer) Las astillas en los ojos... (leer) Unplugged en la aridez (leer) Madrid/Sarajevo/Berlin (leer)

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Notas
XIII encuentro en Chañaral (leer) Beca de Creación Literaria (leer) Esperanza Chile de Gubbins (lea) Rascacielos de Winter (lea) Estreno Archivo Zonaglo (leer) Lecturas Puerto Capital (leer) Festival de Microeditoriales (leer) Estrenamos nuestro tercer nº (lea) Barquero Premio nacional (leer) Editorial Cuarto Propio (leer) Nuevo libro de Yuri Pérez (lea) Bar Per-verso (leer) Codex 10 de Eduard Pascual (leer) Barquero se hizo justicia (leer) Centro Cultural Otro-Sur (leer)

Comic, arte visual, teatro y pintura Hojas de Calendario (leer) Pinturas de William Blake (leer) Harold Pinter (leer) El artista Sabastian Errázuris (lea) Persépolis (leer) Arte de Guillermo Aldaya (leer) Fugacidades (leer) Geografía del trabajo (leer) La fotografa Subercaseaux (leer) Dibujona de estudio R9 (leer) Concurso de Comic (leer) Boek861 arte de Deisler (lea) Mondrian: Pionero del arte (lea) Coexistencias del mediodía (leer) La Dama incognita (leer) Agua/Viento (leer) Kevin Carter (leer)

Conociendo a...
Especial: Semblanzas nº 25 (lea) Recordando a María Monvel (lea) Recordando a Mahfúd Massís (lea) Recordando a Egon Wolff (leer) Recordando a Omar Cáceres (lea) Anverso: Talentoso señor Joyce (lea) Anverso Literario: Wilcock (lea) Anverso: Kenzaburo Oe (leer) Walter Rojas de poeta a gran poeta (lea) Ave Cesar ¡Vallejo! (leer) Grandes Poetas suicidas (leer)

EL EQUIPO DE CINOSARGO.

INVITACIÓN: Si tu interés es el arte y la cultura y deseas participar de Cinosargo, o enviar tus poemas o relatos a esta primera red de corresponsales literarios y artísticos, no importa donde estés, te invitamos a comunicarte al mail: carrollera@hotmail.com

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