Ministerio de Planificación del Desarrollo

GUÍA METODOLÓGICA PARA LA REHABILITACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE TERRAZAS AGRÍCOLAS PREHISPÁNICAS
Publicación de: © PROMARENA, 2008 Av. 6 de Agosto No. 2570 Tel./Fax: (591-2) 2430503 La Paz, Bolivia www.promarena.org.bo
Gestión de: Lic. John Vargas Vega Viceministro de Planificación Territorial y Ambiental Ing. M.Sc Juan Carlos Zapana Coordinador General PROMARENA Ing. César Altamirano Bustillos Responsable del Subcomponente de Apoyo al Manejo de Terrazas Agrícolas Prehispánicas Autores: Ing. Berna Mamani Porco Arql. Julio A. Ballivián Torrez Ing. Héctor L. De la Quintana Gonzales © Ilustraciones: Ing. Berna Mamani Porco Arql. Julio A. Ballivián Torrez Arq. Héctor De la Quintana Mendoza © Diseño y diagramación: Adriana Berríos Corrección de textos: Margarita Behoteguy Jorge Berríos Pando Corrección Técnica: Ing. M.Sc Eduardo Chilón Camacho Primera edición: diciembre de 2008 Depósito Legal: x-x-xxxx-xx Impreso en: Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción total o parcial citando la fuente.

Las terrazas agrícolas prehispánicas constituyen una de las más importantes tecnologías desarrolladas mucho antes de la ocupación española del territorio andino y son, evidentemente, una muestra del gran avance de una agricultura apropiada para las laderas existentes tanto en la Cordillera Oriental como en la Cordillera Occidental que atraviesan nuestro territorio. Diversos estudios sostienen que los sistemas de terrazas agrícolas prehispánicas, al mismo tiempo de haber sido concebidos para la producción y el mantenimiento de la vida en las laderas, también lo fueron para la formación y enriquecimiento de suelos garantizando, de esta manera, la prosperidad de los pueblos gracias a los altos rendimientos de una infinidad de cultivos obtenidos con su aplicación. Sin embargo, en la actualidad dichos sistemas no se aprovechan en su amplio y verdadero potencial debido probablemente a que en la mayoría de las comunidades rurales han perdido el conocimiento de su construcción y manejo. El Ministerio de Planificación del Desarrollo, a través del Subcomponente de Apoyo al Manejo de Terrazas Agrícolas Prehispánicas del programa, considera de esencial importancia para el “vivir bien en armonía con la naturaleza” el revalorizar y promover la rehabilitación y construcción de sistemas de terrazas agrícolas que sirvan de sustento vital para las comunidades de los Andes del territorio boliviano, en el entendido de que los sistemas de terrazas agrícolas no constituyen, únicamente, una medida de lucha contra la degradación de las tierras, sino que, al mismo tiempo, son una parte del patrimonio productivo, cultural y económico de las comunidades y pueblos indígenas que viven en las laderas. En este contexto, el presente documento pretende servir de herramienta técnica especializada para quienes, en pro del desarrollo nacional, tienen como parte de su visión patriótica la rehabilitación y la construcción de estos sistemas que no sólo se constituyen en una medida ambiental, sino en un forma de lucha contra la pobreza rural. Sin duda, la ejecución de estas acciones incrementará el valor comercial patrimonial de la propiedad rural campesina logrando que los suelos bolivianos desérticos sean ricos en nutrientes y, como consecuencia, los bolivianos tengamos un país con mayor superficie de tierras fértiles y mayor prosperidad para las personas.

Ministro de Planificación del Desarrollo República de Bolivia

ÍNDICE GENERAL
Alcance Introducción PRIMERA SECCIÓN Antecedentes culturales del manejo de las terrazas agrícolas prehispánicas 1. 2. 2.1. 3. 3.1. 3.2. 4. 5. Trayectoria de los sistemas de producción de los Andes Regiones con tecnología agrícola prehispánica en los Andes bolivianos Antigüedad de las terrazas prehispánicas en Bolivia Sistemas de terraceo o andenes Distribución geográfica de terrazas agrícolas en Bolivia Tipología de terrazas prehispánicas: forma y función Manejo ancestral de suelos en terrazas prehispánicas Producción agrícola ancestral en terrazas prehispánicas 15 15 24 25 27 28 28 33 35 11 13

SEGUNDA SECCIÓN Rehabilitación y construcción de terrazas agrícolas 1. 1.1. Funciones de las terrazas agrícolas Principios de funcionamiento de las terrazas agrícolas 37 38 38 38 39 40 40 40 41 42 42 44 44 45 45 45

1.1.1. Regulación del microclima 1.1.2. Balance del agua en el suelo 1.1.3. Dinámica edafológica 2. 2.1. 2.2. 2.3. Rehabilitación Deterioro y abandono de las terrazas agrícolas prehispánicas Importancia de la rehabilitación de las terrazas agrícolas prehispánicas Consideraciones para la rehabilitación

2.3.1. Factores físicos 2.3.2. Factores sociales 2.3.3. Factores patrimoniales 2.4. Proceso de rehabilitación 2.4.1. Diagnóstico de la terraza actual 2.4.2. Rehabilitación de la terraza

2.4.3. Reconstrucción de muros 2.4.4. Rehabilitación del drenaje o canales de riego 3. 3.1. Construcción Consideraciones preliminares para la construcción de terrazas

46 46 47 47 47 53 54 55 55 55 57 61 65 65 67 68 68 68 68 69

3.1.1. Factores físicos 3.1.2. Factores sociales 3.1.3. Factores ambientales 3.1.4. Factores económicos 3.2. Construcción de la terraza agrícola 3.2.1. Parámetros de diseño 3.2.2. Construcción del muro 3.2.3. Proceso de construcción de la terraza agrícola 3.2.4. Requerimiento de materiales, herramientas menores 3.2.5. Análisis de actividades, mano de obra y sus rendimientos 3.2.6. Construcción de obras complementarias 4. 4.1. 4.2. 4.3. 5. Mantenimiento Mantenimiento de la plataforma Mantenimiento de muros Mantenimiento de los canales Producción agrícola en las terrazas

TERCERA SECCIÓN El PROMARENA y la validación de una estraegia metodológica para la promoción de las terrazas agrícolas 1. 2. 3. 4. La estrategia metodológica del Pachamama Raymi Problemática socioeconómica y degradación de los recurosos naturales Antecedentes del PROMARENA La experiencia del PROMARENA en la construcción de terrazas agrícolas 71 71 72 76 78

ANEXOS Anexo 1 Estudio de casos A.1.1. Comunidad Huayrupacari A.1.2. Comunidad Collpani A.1.3. Comunidad Rodelajitas A.1.4. Costos de construcción de terrazas agrícolas 93 93 96 99 101

A.1.5. Ejemplo de costos en función de la pendiente A.1.6. Costos para la rehabilitación de terrazas agrícolas Anexo 2 Especificaciones técnicas A.2.1. Limpieza y deshierbe del terreno A.2.2. Replanteo de obras A.2.3. Movimiento de tierras A.2.4. Relleno y compactación con material seleccionado A.2.5. Muro de piedra (muro seco) A.2.6. Incorporaciones de abonos orgánicos Anexo 3 Tablas de cálculo A.3.1. Cuadro comparativo de pendientes, grados y porcentajes A.3.2. Esparcimiento entre muros A.3.3. Presión de tierras para muros de gravedad A.3.4. Peso específico de la roca y del muro seco BIBLIOGRAFÍA GLOSARIO

102 103 106 106 107 107 109 110 110 112 112 114 115 116 117 123

ÍNDICE DE FOTOGRAFÍAS
Fotografía 1. Jurados en Inca Roca Fotografía 2. Valles cultivados desde el periodo Formativo en las riberas del Titicaca Fotografía 3. Terrazas agrícolas construidas desde el periodo Formativo en la Isla del Sol Fotografía 4. Terraceo extensivo en periodo de expansión agrícola. Atique, Charazani Fotografía 5. Terraceo extensivo en periodo de expansión agrícola. Atique, Charazani Fotografía 6. Terrazas represa para la elaboración de compost. Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 Fotografía 7. Terrazas de formación lenta. Mocomoco, La Paz. 2005 Fotografía 8. Muro y canal en Pasto Grande Fotografía 9. Terrazas de banco. Curihuati, Sud Yungas Fotografía 10. Terrazas de contorno. Charazani Fotografía 11. Terrazas de contorno. Timusí, Chuma Fotografía 12. Terrazas corral. Pampa Aullagas, Oruro Fotografía 13. Terraza corral. Lagunillas, Oruro Fotografía 14. Producción de abono en corrales. Puna alto andina, Bombeo Fotografía 15. Estiércol de llama para abono en grandes cantidades. Lagunillas, Oruro Fotografía 16. Cultivo de papa con abono de estiércol en terrazas. Río Pilcomayo, Potosí Fotografía 17. Terrazas de Banco, Curihuati, Sud Yungas Fotografía 18. Componentes de una terraza agrícola tipo banco, Paquela-Chuma Fotografía 19. Muro de terraza con deterioro de más de 50%. Lagunillas, Oruro Fotografía 20. Celebración del día 2 de agosto, Puna Fotografía 21. Inclinación de los muros hacia el talud. Terrazas de banco. Periodo Horizonte Medio, Río La Paz Fotografía 22. Detalle de la mampostería del muro. Terrazas de banco, Pasto Grande Fotografía 23. Detalle del muro, Río La Paz Fotografía 24. Detalle de muro de piedra, Playa Verde, Yungas, posiblemente posterior al periodo Horizonte Medio Fotografía 25. Detalle muro de terraza, Lujmani, Yungas, Periodo Inca Fotografía 26. Forma del colocado y tamaño de las piedras, Lujmani, Yungas Fotografía 27. Concertación comunal con autoridades de Aucapata Fotografía 28. Terrazas construidas en pendientes menor a 15 % pendiente suave, 20 cm de altura de muro y 4 m de ancho de plataforma. Suaruro, Entre Ríos Tarija Fotografía 29. Terrazas construidas en pendiente moderada de 15 a 30 %, muros de 40 cm de alto y 1.8 m de ancho de área cultivable. San Diego Sud, Entre Ríos, Tarija Fotografía 30. Construcción de terrazas en pendiente fuerte o escarpada mayor a 30%, muros de 1 m de alto y 1.5 m de ancho de terraplén. Obrajes, Pelechuco Fotografía 31. Perfil de suelo en laderas de valle 48 51 48 48 43 43 43 44 43 43 43 12 18 18 18 18 29 29 30 30 31 31 32 32 33 33 34 36 37 40 41

Fotografía 32. Comunidades del municipio Combaya donde se distingue pequeñas parcelas de cultivo que es de propiedad individual Fotografía 33. Las autoridades comunales junto a hombres y mujeres en trabajo de construcción de terrazas agrícolas 2007 Fotografía 34. Trazado de curvas de nivel con ayuda del Nivel A comunidad Chimpawichay, Pelechuco, 2007 Fotografía 35. Excavación para el colocado del cimiento, Timusi-Chuma, 2006 Fotografía 36. Construcción de terrazas agrícolas en Parazani-Aucapata Fotografía 37. Cernido de tierra en la comunidad Qalapunko, Chuma Fotografía 38. Caminos de transito por las terrazas, comunidad Collpani, Combaya, 2006 Fotografía 39. Siembra de maíz en terrazas agrícolas en el valle de Charazani, La Paz Fotografía 40. Siembra de asociación de hortalizas con plantas aromáticas en los bordes, en Entre Ríos, Tarija Fotografía 41. Árboles de durazno asociados con arveja en Entre Rios, Tarija Fotografía 42. Muestra de una ladera degradada. Chuma, La Paz Fotografía 43. Degradación de suelos por sobrepastoreo. Charazani, La Paz Fotografía 44. Autoridades de la Comunidad Chullumpini, Charazani firman convenio Fotografía 45. Comunidad Machareti, momento festivo después de firma de convenios Fotografía 46. Mapa parlante de la comunidad Tarquimaya, refleja las hileras de cultivos en ladera Fotografía 47. Mapa parlante futuro de la comunidad Amarete (Zona San Iqui) presentado en el concurso en el mes de enero de 2005 Fotografía 48. Mapa parlante futuro de la comunidad Lambayani presentado en el concurso el mes de febrero de 2006 Fotografía 49. Propuesta de Desarrollo Comunal, San Iqui, municipio Charazani Fotografía 50. Propuesta de Desarrollo Comunal Lambayani, Quiabaya Fotografía 51. Comunidad Lujmani donde se encuentran terrazas agrícolas prehispánicas, 2006 Fotografía 52. Entrega de Premios, Colquiri, La Paz, 2006 Fotografía 53. Terrazas, trabajo realizado por una familia de la comunidad Chajrapampa. Fotografía 54. Terrazas agrícolas en la comunidad Peña Colorada. Fotografía 55. Pasantía en el PROMIC, Cochabamba Fotografía 56. Comunidad Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 Fotografía 57. Comunidad San Simón, Entre Ríos, 2007 Fotografía 58. Comunidad Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 Fotografía 59. Comunidad de Tarata ganadora del concurso, 2006 Fotografía 60. Técnico Felipe Huanca Cachaga y las familias de la comunidad Paquela Fotografía 61. Distribución del trabajo durante la construcción de terrazas, Qalapunko, Chuma, 2007 Fotografía 62. Jurados calificando el trabajo de la comunidad Inca Roca, Charazani Fotografía 63. Entrega de Premios, Monteagudo Sucre, 2006 Fotografía 64. Terrazas agrícolas construidas en concurso inter comunal en la gestión 2005, Rodelajitas, Tarija 90 81 82 82 82 82 85 85 86 86 87 87 87 88 89 89 90 81 70 70 73 74 79 80 81 62 63 63 64 68 69 54 53

Fotografía 65. Terrazas agrícolas de banco e individuales propiedad de Dn. José Aguilar, concurso entre familias, San Diego Sur-Tarija Fotografía 66. Cultivo de papa en la comunidad Cusahuaya del municipio Chuma Terrazas construidas por la Sra. Pascuala Nina Mamani Fotografía 67. Comunidad Chimpawichay, municipio Pelechuco, terrazas construidas en laderas empinadas se habilitó 700 m2 de terreno Fotografía 68. Propiedad de Don Félix Aguayo Comunidad Santa Rosa, Licoma Pampa, 2006 Fotografía 69. Terrazas para árboles frutales Mojon municipio gestión 2006 91 91 91 91 90

ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1. Mapa de los Andes centro-sur y los reinos aymaras preincaicos Figura 2. Cronología cultural de Bolivia y el resto del mundo Figura 3. Perfil fisiográfico del paisaje en los andes orientales Figura 4. Rasgos componentes de las terrazas Figura 5. Terrazas represa Figura 6. Distribución de terrazas de crecimiento lento con muros vegetados Figura 7. Distribución de terrazas de banco en alta pendiente Figura 8. Distribución en contorno de ladera Figura 9. Distribución de terrazas corral en coluvio inferior de montaña Figura 10. Movimiento del aire en las terrazas Figura 11. Balance del agua en las terrazas Figura 12. Dinámica edafológica en las terrazas Figura 13. Corte de sección exhibiendo la composición del muro de una terraza en Pasto Grande Figura 14. Orientación de las laderas con respecto al sol Figura 15. Principales parámetros para el diseño de una terraza agrícola Figura 16. Esquema típico de un muro de roca H = 2 m Figura 17. Esquema típico de un muro de roca H = 5 m Figura 18. Fuerzas que intervienen para el diseño de un muro Figura 19. Trazado de curvas de nivel Figura 20. Equipos para el trazado de curvas de nivel Figura 21. Excavación y cimentación de piedra Figura 22. Armado del muro Figura 23. Excavación y cimentación Figura 24. Conformación del suelo de la terraza por estratos en terrazas prehispánicas Figura 25. Proceso de interaprendizaje Figura 26. Mapa de índices de desertificación en Bolivia 19 23 24 27 29 29 30 31 32 39 39 40 43 50 55 58 58 59 62 63 63 63 63 64 72 75

ÍNDICE DE CUADROS
Cuadro 1. Cronología y desarrollos culturales en los Andes de Bolivia Cuadro 2. Cronología cultural y tecnología asociada Cuadro 3. Ejemplo de actividades, mano de obra y sus rendimientos para la construcción de una ha de terrazas agrícolas Cuadro 4. Cálculo de índice de desertificación Cuadro 5. Lecciones aprendidas en el proceso de construcción de terrazas 66 76 92 22 26

Alcance
El presente documento propone medidas específicas para reducir, mitigar y/o controlar los procesos de erosión hídrica de los suelos de laderas de montaña a través de la construcción y rehabilitación de terrazas agrícolas. En el mismo se consideran tres temáticas: i) el estudio y los saberes ancestrales de la construcción y manejo de las terrazas, ii) la tecnología para el desarrollo o reconstitución de las mismas, iii) los resultados de aplicaciones prácticas realizadas en las Unidades Técnicas Locales (UTL) de diversos municipios, mediante concursos organizados por el Proyecto de Manejo de Recursos Naturales (PROMARENA). Este trabajo se proyecta como un instrumento de análisis y debate de un tema ligado, estrechamente, con el acceso y la administración de los recursos naturales andinos que siendo tradicional, es poco investigado en Bolivia actualmente. Por otra parte, el desarrollo de esta tecnología incidirá, sin duda, en los proyectos que busquen alcanzar la seguridad y soberanía alimentarias, permitiendo que las familias y comunidades que habitan regiones de fisiografía accidentada puedan mejorar el valor patrimonial de sus propiedades, a la vez que introducen un medio de control muy importante para evitar los procesos de degradación del suelo disponible para la agricultura. En este marco, la Guía Metodológica para Rehabilitación y Construcción de Terrazas Agrícolas Prehispánicas, a través de su publicación y distribución, pretende: • Contribuir a las áreas del conocimiento del manejo ancestral de una de las más importantes tecnologías precolombinas. • Proporcionar un material sistematizado que coadyuve en el desarrollo de estrategias considerando elementos específicos para la rehabilitación y construcción de terrazas agrícolas. • Contribuir con instancias de decisión para difundir y promover la rehabilitación y construcción de terrazas agrícolas como una de las acciones y/o medidas más importantes de aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. • Incidir en políticas públicas en función de la atención del problema de la pobreza rural como una medida fundamental para la mejora de la base productiva del agricultor y así promover la seguridad y soberanía alimentarias. Dentro de este contexto, la presente guía pretende atender, en primera instancia, la inquietud de los proyectistas, profesionales y técnicos de las entidades públicas y privadas que diseñan y ejecutan proyectos y actividades en pro de la conservación y rehabilitación de suelos de ladera, así como también a investigadores, estudiantes de carreras técnicas y profesores de institutos y universidades, proporcionándoles un medio adicional de consulta y conocimientos.
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Fotografía 1. Jurados en Inca Roca (Berna Mamani).

Introducción
Con aproximadamente 2.400 km de longitud, ensanchándose de norte a sur, la Cordillera Real de los Andes atraviesa nuestra geografía, asemejándose a una columna vertebral que, como un enorme bloque dispuesto en cadenas, estructura la geografía y los ecosistemas del territorio boliviano. Este enorme rasgo orográfico cubre un área de aproximadamente 414.574 km², es decir el 38% de la superficie total del territorio nacional (Montes de Oca, 2005). Gracias a su amplia distribución latitudinal y altitudinal, la Cordillera Real ha dado paso a un gran número de ecosistemas ricos en flora y fauna, con una gran variedad de suelos y climas, que han permitido el desarrollo tecnológico y cultural de muchas sociedades desde hace, por lo menos, 10.000 años atrás. Uno de los rasgos topográficos característicos de la cordillera son las serranías que se desprenden desde lo alto, desplegando sus laderas y abanicos aluviales irrigados por manantiales y deshielos, que permiten el desarrollo de los suelos y la vegetación. Este sorprendente sistema natural pareciera haber sido reproducido y adecuado, por el hombre andino, a diferentes escalas. Así lo atestiguan las 650.000 hectáreas cultivadas con sistemas agrícolas de escalonamiento artificial1 que equivalen al 16% de la superficie total de la cordillera. Sin duda, esta importante cifra podría ampliarse si lográramos contabilizar la superficie con escalonamientos artificiales sobre la vertiente occidental de la cordillera y en las serranías al este de los lagos Titicaca y Poopó. De manera similar, restaría calcular la superficie con sistemas hidráulicos de irrigación, estanques y reservorios que se hallan asociados al funcionamiento de las terrazas agrícolas. La tecnología precolombina relacionada a estos sistemas, llamados genéricamente como terrazas agrícolas, que en castellano se conocen como andenes, graderías, terraplenes o bancales y según la región donde se desarrollen en aymara taqanas o kapanas y en quechua pata patas (Chilón 1995 y Angulo 1997), se halla aún en proceso de investigación debido a la compleja trama de rasgos vegetales y antrópicos dispuestos en las laderas. Sin embargo, existen importantes avances en este propósito (Schulte 1996, 1998 y Chilón 1996, 1997). Debido a sus múltiples ventajas, esta práctica ancestral es propicia para la producción agrícola en laderas accidentadas y empinadas. Su funcionamiento y aplicación para mitigar problemas ambientales la convierten en una alternativa concreta y su posible rehabilitación, como estrategia para revitalizar la agricultura de las regiones donde estos sistemas persisten sin ser aprovechados. Este es el caso de la zona de Pasto Grande ubicada en la provincia Sud Yungas del departamento de La Paz, reportada el año 1976 como una zona de ladera donde se halla un sistema de terraceo extensivo con pendientes de 40 y 50%, en una extensión de 9 km2 (900 hectáreas), cuya planificación y construcción proviene del periodo prehispánico. Asimismo, sus innumerables ventajas la posicionan como una de formas más importantes de atenuar y/o reducir por completo la erosión hídrica de suelos en zonas inclinadas, además de permitir que las familias campesinas habiliten terrenos en zonas consideradas no apropiadas para la actividad agraria, incrementando tanto la producción agrícola y ganadera, como el valor económico de sus tierras. Se ha
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De manera genérica en función a su amplia variedad, distribución, tamaño, forma y función.

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comprobado que el uso de estas estructuras permite reducir, controlar y mitigar los efectos de la erosión hídrica y, de esta manera, mantener o aumentar el espesor del perfil del suelo y el contenido de materia orgánica. Su capacidad de retención de humedad, proveniente de la lluvia y el riego, favorece el crecimiento de los cultivos. Por otro lado, sus componentes le otorgan ciertas características para reducir las heladas en zonas de alta montaña, desarrollando un flujo de calor en la superficie del suelo (calor almacenado durante el día). Por la importancia de estos sistemas de producción, el PROMARENA ha elaborado la presenta Guía Metodológica para la Rehabilitación y Construcción de Terrazas Prehispánicas con el fin de mantener prácticas agrícolas que beneficien a los pobladores de aquellas zonas que, por las condiciones ambientales de su entorno, tienen baja producción. Este proceso conduce, sin duda, a mejorar las condiciones de vida en esas regiones, contribuyendo, además, a la conservación de nuestros recursos naturales. La primera parte del documento se ocupa del estudio y los saberes ancestrales de la construcción y manejo de las terrazas, donde se expone algunos criterios necesarios para comprender la procedencia histórica y cultural, el contexto geográfico y la variabilidad funcional de los sistemas de terraceo. Se describe, de manera general, la tecnología involucrada en su construcción, los grados de transformación del paisaje vegetal y fisiográfico, además de otros sistemas tecnológicos asociados como el riego, el manejo de suelos, la domesticación de plantas y la organización social de la tierra y el trabajo. Se hace énfasis en la importancia de la recuperación de estos sistemas a través de la investigación y la rehabilitación teniendo en cuenta su carácter mercantil en función a su valor como capital físico libre de esfuerzos adicionales. La segunda parte está dedicada a los proyectos de rehabilitación y/o construcción de terrazas agrícolas, donde se analiza las funciones que cumplen y se proporciona la información necesaria para llevar a cabo las etapas de diseño, ejecución y mantenimiento, tanto en los procesos de reconstitución, como en los de nueva construcción, tomando en cuenta los factores físicos, sociales, ambientales, culturales y económicos involucrados en cada contexto. Se proporciona ejemplos sobre las distintas posibilidades de producción agrícola en terrazas, en función de las condiciones de la región donde están construidas. La tercera parte presenta una sistematización de las experiencias alcanzadas no sólo por el PROMARENA, sino también por otras instituciones no gubernamentales, involucradas en la conservación de suelos, que llevaron a cabo proyectos de construcción o rehabilitación de terrazas agrícolas. Se hace énfasis en las metodologías adoptadas, como es el caso de Pachamama Raymi, así como también en los resultados alcanzados en estos cuatro años de gestión del proyecto, de manera que se disponga de elementos que nos permitan obtener nuevos conocimientos, compartiéndolos con otras personas e instituciones para la promoción y renovación de esta tecnología.

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PRIMERA SECCIÓN Antecedentes culturales del manejo de las terrazas agrícolas prehispánicas
1. Trayectoria de los sistemas de producción en los Andes
Abordar el desarrollo cultural y tecnológico en los Andes es una tarea enorme dada la rica trayectoria cultural apreciable, al menos los últimos 10.000 años, en el continente sudamericano. La tecnología agrícola en los Andes no sólo es el resultado de un largo proceso de aprendizaje en el manejo eficiente de los recursos naturales sino, también, es parte de las estrategias culturales desarrolladas para superar los desafíos ecológicos y sociales de la historia. Este recorrido histórico constituye un proceso contingente y particular de grupos y sociedades transitando y transformando el inmenso escenario andino. Desde el piedemonte de la Cordillera Oriental hasta los desiertos costeros, los habitantes de los Andes han creado y construido las condiciones necesarias para su hábitat. Existe en la ciencia un marcado interés por entender la estrecha relación entre el ser humano y el medioambiente andino, lo que ha dado lugar a distintas corrientes que intentan interpretar la aparición de magnos paisajes cultivados para la producción de alimentos hace más de 4.000. Según Erickson (2000: 314), comprender la relación entre población y medioambiente depende de distintas áreas de la ciencia como la ecología cultural, la agroecología, la ecología del paisaje y la ecología histórica entre algunas otras. Estas disciplinas pueden ser agrupadas y resumidas en al menos cuatro diferentes enfoques que interpretan la relación población/medioambiente en los Andes: a) Perspectiva del neo-determinismo ambiental: los humanos a merced del cambio climático. Los cambios sociales y culturales en las estrategias económicas y el deterioro ambiental son causados por periodos climáticos de cambio anormales como El Niño, La Niña, Pequeña Edad de Hielo y Sequías Crónicas. La acción humana es secundaria a procesos naturales de largo plazo. b) Perspectiva de la adaptación humana: la cultura de la ecología. Los humanos se adaptan, interactúan, impactan o influencian el entorno a través de prácticas racionales y eficientes en el uso de energía y manejo de recursos naturales a través de la complementariedad vertical o ecológica en equilibrio con el medio. c) Perspectiva natura-céntrica: los Andes sin la influencia humana. Una historia natural constante en un medioambiente original y prístino. d) Perspectiva antropocéntrica: un medioambiente antrópico. Los humanos juegan un rol activo e importante modificando, creando, transformando y manteniendo los entornos en los cuales viven, enfatizan el medioambiente construido a largo plazo, un paisaje cultural creado para propósitos económicos, políticos, religiosos y sociales (Erickson 2000: 314-316).

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La sociedad andina y su relación con el entorno contiene dos hitos históricos de gran importancia que definen la estructura de los paisajes actuales. Por un lado, las sociedades de cazadores y recolectores de los periodos más antiguos que basan su relación con el entorno en el aprovisionamiento de la naturaleza, un conocimiento especializado sobre rutas migratorias de animales y el crecimiento de plantas por estación que permite el desarrollo de una estrategia extractiva, la cual, lentamente, alcanzó el control sobre los ambientes y los recursos naturales. Por otro, el manejo de plantas y animales en proceso de domesticación promovió el paulatino sedentarismo que, a su vez, dio lugar al desarrollo de actividades agrícolas comprometidas con cambios constantes en el medioambiente, muy relacionados con la aparición de cambios sociales y tecnológicos. Esto nos ha llevado a entender los diversos procesos culturales y sociales de unificación y disgregación a lo largo de los Andes. La presión demográfica y los mecanismos de regulación de la misma jugaron roles muy importantes en los itinerarios ecológicos que cada sociedad alcanzó para la satisfacción de las necesidades alimentarias de la población.

Manejo de recursos naturales
El periodo Paleoindio (20.000 – 10.000 AP) El periodo conocido como Paleoindio es el tiempo en el cual el continente americano fue paulatinamente ocupado por las olas migratorias procedentes del continente asiático. Cazadores, pescadores y recolectores de plantas conviven con la megafauna del Pleistoceno, que luego se extingue por la contracción glacial y por la caza humana a gran escala. El origen del manejo y gestión, tanto de plantas como de animales, en la región andina hay que rastrearlo a inicios del Holoceno (10.000 AP)2 . Existe cierto consenso en torno al ingreso del Holoceno y el inicio de una relativa estabilidad climática, con temperaturas superiores y ambientes templados. Este hecho se halla muy relacionado con la proliferación de grupos humanos nómadas formalizando circuitos y colonizando nuevas tierras en Sudamérica (Grosjean y Nuñez 2003, Grosjean et al. s/f, Stahl 1996) para la extracción de los recursos naturales disponibles en cada región. Según algunos investigadores, el paisaje andino habría cambiado desde finales del Pleistoceno como resultado de las actividades de tala y quema que facilitaban la caza y recolección, abriendo claros en la vegetación (Denevan 2001, Erickson 2000, 2006, Balée 1998). El periodo Arcaico (10.000 – 4.000 AP) Cerca del 10.000 AP3, las poblaciones nómadas de cazadores, pescadores y recolectores que controlan grandes territorios establecen los primeros campamentos, en un proceso que derivó en la domesticación de animales como la llama (Lama glama) y la alpaca (Lama paco). Muchos bofedales o pastos irrigados actuales iniciaron su gestión en este largo periodo, como lo atestiguan sitios arqueológicos asociados, cuyo control se prolongaría hasta el presente (Erickson 2000). Registros etnográficos han probado cierta correspondencia entre los restos arqueológicos dejados por estas sociedades y las formas de organización de grupos históricos de cazadores y recolectores (Binford 1988). Se trata de bandas trashumantes y nómadas que mantienen circuitos estacionales para la caza,
Para el presente documento AP: Años Antes del Presente, usado cuando se trata de 5 mil años o más, a diferencia de a.C. y d.C. (Antes de o después de Cristo) usado para marcar la cercanía a la era cristiana. 3 Para una descripción de la cronología de este periodo ver Santoro 1989.
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la pesca y la recolección de alimentos. El número de cada banda no sobrepasa a los 50 individuos, posiblemente liderados por un chaman o sacerdote. La vida nómada no permite el incremento de la población por lo que se crean diferentes formas de control natal (Fiedel 1996). A pesar de la importancia de las transformaciones vegetales y animales de este periodo, el desarrollo de la agricultura fue la actividad de mayor incidencia en el paisaje, con distintas técnicas para el manejo del agua, el suelo, y la vegetación. Tanto durante el Arcaico Medio (8000-6000 AP) como durante el Tardío (6000-4000 AP) se llevaron a cabo importantes procesos históricos en el área central andina como, por ejemplo, el cultivo o domesticación de diversas plantas como maíz, porotos o frijoles, ají, tubérculos, maní, entre otros, además de la domesticación de camélidos y cobayos (Lizarraga-Mehringer 2004). Se hicieron intentos para llegar a un consenso en torno a los centros de domesticación de los vegetales y las vías de difusión (Cutler 1968), la presencia de ciertos rasgos como la invención de la cerámica y el surgimiento del sedentarismo. Sin embargo, continúa el debate sobre la distribución y las fechas en las cuales la domesticación vegetal y animal tienen lugar, su aparición varía esencialmente a través de los Andes (Staller 2006). En algunas regiones, este momento se halla a finales del Arcaico o el denominado Arcaico Tardío. En Bolivia, el sitio más representativo de este periodo se conoce como Viscachani, ubicado en la localidad del mismo nombre. Cronológicamente pertenece al periodo Arcaico Medio (8000-6000 AP) y Arcaico Tardío (6000-4000 AP) y consiste en un taller para la elaboración de herramientas líticas en el cual se trozaban también algunos animales como llamas para su consumo (Lizarraga-Mehringer 2004). El periodo Formativo (2000 a.C. – 300 d.C.) Este periodo se caracteriza por un cambio que, aunque paulatino, transformó completamente los sistemas sociales de periodos anteriores haciendo énfasis en una nueva forma de relación con el entorno y su transformación constante a través de la agricultura. El número de habitantes se incrementa, a la vez que la agricultura y la ganadería se convierten en prácticas de subsistencia de menos riesgo para asegurar el alimento a extensas familias y aldeas, ahora sedentarias. La agricultura tuvo momentos de aparición distintos en cada región. 2000 años a.C., en la costa central andina aparece el denominado periodo “precerámico del algodón” (Quilter 1991), con agricultura de campos irrigados e intercambio de alimentos como el camote (Hipomoea batata), el maní (Arachis hypogaea), la calabaza (Lagenaria siceraria) y la papa (Solanum tuberosum). Por otro lado, en el margen sur del lago Titicaca, la cultura Chiripa, 1500 a.C., desarrolla la domesticación de la quinua (Chenopodium quinoa) cultivada junto a su variedad silvestre, quinua negra (Bruno y Whitehead 2003). La aparición de la agricultura y los probables centros de domesticación de las plantas es compleja y particular en cada región. La presencia de restos de maíz (Zea mays) en contextos arqueológicos ha sugerido su temprana domesticación en la agricultura de subsistencia relacionada con el sedentarismo y con la invención de la cerámica a lo largo y ancho de los Andes (Staller 2006). Sin embargo, nuevos datos indican que inicialmente el maíz jugó un rol más importante, en ceremonias y rituales, por la elaboración de bebidas fermentadas y no es hasta periodos posteriores que forma parte activa de la dieta de los pueblos (Ibid). Tampoco se debe dejar de lado la importancia de los recursos marinos (concheros) que fueron aprovechados a gran escala en muchos asentamientos costeros, siendo complementados e intercambiados, con alimentos procedentes de los valles orientales y de la meseta altiplánica, en los primeros siglos de nuestra era.

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Estudios paleoclimáticos en la costa centro-sur andina indican la aparición continua de fenómenos de variación climática local, aproximadamente 7000 AP, conocidos como El Niño y La Niña (Hansen 1994). De manera muy apreciable, estos eventos climáticos demuestran una pobre o débil relación con las estrategias culturales adoptadas en la aparición de la agricultura y la ganadería. A finales del Formativo (200 a.C.–300 d.C.), la organización social permite la especialización de técnicas de producción agrícola, introduciendo así las terrazas y los camellones administrados, posiblemente, al interior de las comunidades (Erickson 2000). El periodo Horizonte Medio (300 – 1050 d.C.) Superado el periodo Formativo, muchas regiones de los Andes ingresan en una fase de unificación cultural y social. Los asentamientos muestran un notable incremento de la población, ahora concentrada y diversificada en tareas productivas complementadas con la caza, pesca y recolección. El desarrollo de otras tecnologías como la orfebrería, textilería y cerámica, se ve claramente influenciada por la especialización del trabajo producto de nuevos sistemas de organización como, por ejemplo, cacicazgos, estados, entre otros (Ballivián 2006). En la economía local andina, la agricultura continúa siendo transformada por los procesos de expansión agrícola auspiciados por entidades políticas macro regionales, atestiguados a través de cambios monumentales en el paisaje, como el terraceo masivo (Farrington 1980, Guillet 1987). El periodo Horizonte Medio está muy relacionado con la cultura Tiwanaku de la cuenca del Titicaca, los valles mesotérmicos, el altiplano meridional y la costa centro-sur. Es un periodo de particular importancia por tratarse de un primer momento de expansión agrícola y por la aparición de una tecnología muy sofisticada, probablemente asociada con presiones climáticas que acentúan los mecanismos de transformación en el suelo y la vegetación. Hay una expansión de camellones o suka kollus, de sistemas de terraceo a gran escala tanto en el altiplano como en los valles y yungas, de qochas o qotañas, y una gran variedad de sistemas de irrigación: canales, zanjas, acueductos, diques, estanques y el uso intensivo de terraplenes, canteros y otros sistemas de retención o drenaje de agua (Erickson 2000, Denevan 2001).

Fotografía 2. Valles cultivados desde el periodo Formativo en las riberas del Titicaca (Julio Ballivián).

Fotografía 3. Terrazas agrícolas construidas desde el periodo Formativo en la Isla del Sol (Julio Ballivián).

Fotografía 4. Terraceo extensivo en periodo de expansión agrícola. Atique, Charazani (Berna Mamani).

Fotografía 5. Terraceo extensivo en periodo de expansión agrícola. Atique, Charazani (Berna Mamani).

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El periodo Intermedio Tardío (1050 – 1470 d.C.) El periodo conocido como Intermedio Tardío tiene lugar entre las fases expansivas más importantes en los Andes, es decir, entre los fenómenos Tiwanaku e Inca. Se caracteriza por la aparición de unidades políticas y regionales autónomas, producto del colapso del periodo anterior, conocidas como jefaturas o señoríos (Michel 2006). En este periodo, la agricultura local y regional parece haber mejorado y diversificado algunas especies ya domesticadas como la papa (Solanum tuberosum), la oca (Oxalis tuberosa) y la cañahua (Chenopodium pallidicaule), conservando la producción en las laderas mediante sistemas de terrazas y qotañas o qochas en las planicies. Adicionalmente, el manejo de especies procedentes de diversos pisos ecológicos en la vertiente nororiental y oriental de la Cordillera Real parece haber sido perfeccionado y respaldado por una estrecha relación entre los grupos de la puna y aquellos asentados en el piedemonte amazónico.

Figura 1. Mapa de los Andes centro-sur y los reinos aymaras preincaicos. Basado en Bouysse Cassagne 1987.

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El periodo Horizonte Tardío (1470 – 1532 d.C.) Culminando este singular panorama cultural, geográfico y ecológico en el cual tiene lugar la producción de alimentos vegetales y animales, el denominado Estado Inca resumió los saberes y tecnologías locales y llevó adelante reformas agrícolas en torno a ciertos alimentos específicos, como la producción del maíz, quizá para el auspicio de grandes banquetes y fiestas rituales que la reciprocidad andina aún conserva en la agricultura, necesarias para la prestación de servicios entre ayllus (Van Kessel 1999, Sebill 1989, Ballivián 2008). Destaca la organización estatal para traslado de grandes contingentes de mitmakunas4 para el trabajo en obras de infraestructura rural (caminos, tambos, almacenes, andenes, entre otros), además del envío de grandes cantidades de fertilizantes como el guano, desde las costas, o el manejo de recuas de miles de camélidos utilizadas para abonar los campos agrícolas donde fuese menester y, para el Estado, la producción de alimentos (Denevan 2001, Sebill 1989). Del periodo conocido como “de contacto”, a la llegada de los españoles a Cajamarca en la costa central andina (1532 – 1560), se conoce, a través de las fuentes escritas, más detalles sobre la agricultura y la tecnología alcanzada por los pueblos preincaicos y los cambios producidos por los Incas, al interior de éstos, respecto al tributo o mit’a dirigida, sobre todo, al trabajo agrícola (Sebill 1989, Saignes 1985, Platt 2006). Así, de este periodo conocemos que la actividad agrícola era parte de un sistema planificado que incluye: • • • • • La siembra y cosecha de los alimentos. La conservación de los alimentos a través de la deshidratación. El almacenamiento y el transporte del producto. Los sistemas de trabajo (mink’a, ayni, el manejo del suelo a través de la aynoqa, entre otros). El intercambio y la distribución de alimentos.

A pesar de la especialización laboral en la agricultura, a pequeña y gran escala, otras actividades como la pesca, la caza de animales silvestres y la recolección de plantas (Moraes 2006)5 , nunca se detuvieron, manteniendo diversificada la dieta prehispánica. El periodo Colonial (1532 – 1825 d.C.) La fase expansiva Incaica culmina con la llegada de los ibéricos y con ellos el inicio de nuevas y profundas transformaciones en la tecnología. El fenómeno colonial introdujo una gama de alimentos, herramientas y sistemas agrícolas, de los cuales, muchos se incorporaron en la tradición preexistente como una medida de escape a las presiones sociales y económicas que impuso sobre los indígenas la captación colonial (Sebill 1989; 56)6 . Nuevas especies, domesticadas miles de años atrás en el viejo mundo, como el ajo, la col, el trigo, la cebada, el arroz, la caña de azúcar y una amplia gama de frutas, fueron cultivadas para su venta en los mercados de Potosí, como una estrategia para el pago del tributo y la mit’a minera (Sebill 1989).
Término asignado a los trabajadores en la mit’a precolombina. Etnográficamente se conocen abundantes datos sobre la gran diversidad de usos de plantas silvestres y semidomesticadas que se consumen en la región andina. 6 Tributo en 1575 fijado por el virrey Toledo dependiendo del número de unidades productivas en cada ayllu, repartido en el
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salario de los sacerdotes de la doctrina y de la mina, el pago de funcionarios, de caciques y de las cajas reales.

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De esta manera, se erosionaron y transformaron, lentamente, las antiguas prácticas agrícolas, se reajustaron las labores a las especies exóticas de cultivos y las nuevas tecnologías de producción7. Muchas terrazas fueron destruidas por el arado de tiro y por el pastoreo caprino, equino, vacuno y ovino. Como resultado del control y domino español podemos destacar dos hechos como los más trascendentes en términos culturales: El primero trata del despoblamiento a una escala jamás reportada en la historia mundial (Denevan 1992). Muertes por guerras y enfermedades traídas por los conquistadores a las cuales no se tenía inmunidad, que causaron el deceso de millones de personas, aproximadamente el 90% de la población, repercutiendo en el abandono de los campos de cultivo y, en consecuencia, la agricultura andina y su tecnología se ven en un claro proceso de contracción y reordenamiento, al menos los primeros cien años de la colonia (Rist y San Martín 1993, Ansión 1986, Van Kessel 1999, Denevan 1992). Por otro lado, la ganadería local se ve desplazada por el ingreso multitudinario de ovejas, burros, mulas, cabras y caballos cuyas pezuñas causan la compactación y la consecuente erosión hídrica y eólica de los suelos (Rist y San Martín 1993). El segundo hecho es el cambio radical en el eje económico de la sociedad andina. Hasta antes de 1530, la agricultura se constituye en el eje central de la vida en los Andes, la religión, la política, el comercio, la filosofía giraban en torno al éxito productivo agrícola. La Colonia mueve ese eje hacia una minería extractiva aparejada a la aparición de la República (Ansión 1986, Rist y San Martín 1993). Podemos imaginar la presión ejercida sobre el suelo producto del trabajo en la mita de Potosí y la mano de obra adicional que ésta representaba. El mantenimiento físico de la mano de obra minera terminó siendo atendido por los ayllus, pagando con sus sistemas agrícolas la salida de los minerales a los reinos de Europa y, por consiguiente, alimentando a una población también foránea. El periodo Republicano – Bolivia La situación en el periodo Republicano no ha cambiado, respecto al periodo Colonial, la cobertura y el respaldo social y político brindado por los nuevos opresores8 hacia los terratenientes y hacendados sobrevivientes del periodo anterior. Han procurado la expropiación de las tierras a los ayllus para su uso como valor especulado, ligado a la minería de los siglos XIX y XX. Este proceso dio lugar a la deforestación de los bosques nativos en las regiones alto andinas, en su mayoría para la construcción de las galerías y socavones, así como para los rieles en los cuales se transportaba el mineral desde las zonas de producción hasta los puertos internacionales, con una política que afectaba claramente la economía nacional. Bosques arbustivos siguieron el mismo proceso de deforestación, fueron vendidos como leña y combustible en los mercados de Potosí (Ansión 1986). La reforma agraria llevada adelante en 1953 en Bolivia, y el consiguiente reordenamiento en la tenencia de la tierra ahora en manos de campesinos “libres” pero “pobres”, dio como resultado una nueva contracción ecológica producto de un uso desordenado del paisaje, transformando nuevos segmentos de la antigua tecnología andina. Un claro ejemplo de este hecho es la introducción del Eucalyptus globulus traído desde Australia en 1865 (Ibíd), cultivado en parcelas y difundido en casi todos los valles mesotérmicos de la Cordillera Oriental, que contribuyó a un inadecuado manejo del agua subterránea en competencia con los cultivos locales que seguían pautas locales andinas de agroforestería9.
Para una revisión completa de la tecnología introducida en los siglos XVI, XVII y XVIII ver Gade Daniel 1992. Emulando a Silvia Rivera 1986. 9 Como cortinas rompe viento, barreras vivas y estabilización de taludes.
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La tecnológica andina mantiene hasta hoy ciertos rasgos de hace 2000 ó 3000 años atrás, pero los últimos años ha ingresado en un nuevo ciclo de expansión producto de la agricultura moderna, de la introducción de fertilizantes y plaguicidas químicos, la mecanización y la competencia económica en los grandes mercados de producción nacional e internacional. Este ciclo avanza a un ritmo tan acelerado que, como señala Van Kessel (1999), muchas comunidades campesinas de los Andes ya no tienen tiempo de “andinizar” o incorporar a sus propios sistemas tecnológicos aquellos foráneos, erosionando antiguos paradigmas sobre la vida, la tierra, el agua, las plantas, los animales y la humanidad.

Cuadro 1. Cronología y desarrollos culturales en los Andes de Bolivia. (Julio Ballivián).

REPÚBLICA

Indígenas y mestizos

1825 – Hoy

Modernidad

COLONIA HORIZONTE TARDÍO INTERMEDIO TARDÍO HORIZONTE MEDIO

Indígenas y españoles Incas

1532 d.C.

Disrupción cultural

1470 d.C.

Expansión cultural

Reino Aymaras 1050 d.C. Tiwanaku Chiripa 300 d.C. 1500 a.C. 1800 a.C. 2000 a.C.

Aparición de unidades autónomas, pukaras

Expansión cultural, desarrollo de centros ceremoniales, monumentos Aparición de templos, crecimiento demográfico

FORMATIVO

Wankarani

Sedentarismo: grupos pastores y agricultores viven en aldeas Aparición de agricultura y centros de domesticación de plantas Cazadores, pescadores y recolectores

ARCAICO PALEOINDIO HOLOCENO

Viscachani 6000 a.C. 10000 AP 0000 AP

Nomadismo y trashumancia Ocupación de Sudamerica

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Figura 2. Cronología cultural de Bolivia y el resto del mundo Fuente: Lizarraga-Mehringer 2004.

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2. Regiones con tecnología agrícola prehispánica en los Andes bolivianos
Bolivia es un país con un territorio rico en ecosistemas y paisajes. Durante mucho tiempo, esta marcada riqueza natural fue dinamizada y aprovechada por los pueblos y culturas que habitan el territorio nacional. En toda la gama de tecnologías desarrolladas los últimos 8.000 años, los sistemas de cultivo agrícola no sólo cuentan con la infraestructura apropiada, sino que también se basan en un conocimiento y uso efectivo de otras tecnologías como el control de plagas y enfermedades, la fertilización de los suelos, los recursos genéticos y la ecología de cultivos, tanto de plantas domesticadas como de especies silvestres, incluyendo actividades como la agroforestería (Denevan 2001). De ello se desprende que los sistemas agrícolas son complejos, eficientes y variados y su distribución, a través de la geografía nacional, profundiza nuestra comprensión sobre los orígenes de la cultura andina.
Figura 3. Perfil fisiográfico del paisaje en los andes orientales.

Los sistemas agrícolas fueron diseñados pensando en el ambiente fisiográfico y ecológico de cada región: puna altiplánica, valles y yungas. En la puna altoandina es común observar grandes bofedales gestionados mediante canales y algunas veces combinados con estanques o qochas, lugar por excelencia para crianza de camélidos (Ej. Ulla Ulla). La llanura altiplánica con sus serranías, ríos y grandes lagos posee diversos sistemas productivos de campos inundados y drenados. Podemos observar camellones o suka kollus (Ej. valle bajo Tiwanaku), campos con terraplenes usados tanto para desviar o encausar y atrapar el agua antes que escurra hacia otros lugares y una gama muy amplia de sistemas hidráulicos de irrigación. Encontramos también jardines hundidos o qochas (Ej. Pampa Aullagas, Península de Taraco, Tiwanaku), canteros o cajones de piedra para captar el agua y la humedad en el suelo (Ej. sur de Oruro y norte de Potosí, Inquisivi – La Paz), campos inundados por estación desviando agua de ríos (Ej. cuenca alta del río Pilcomayo), y otros rasgos implementados artificialmente para facilitar la cosecha de agua en zonas donde el líquido no es muy abundante. Es común admirar complejos y dinámicos sistemas de terrazas en las laderas cordilleranas, comúnmente asociados a sistemas hidráulicos de desviación y canalización de aguas procedentes de glaciares y de ríos que irrigan tanto las terrazas como también plataformas en la base de la montaña (Ej. valles de Cohoni, Charazani, Chajaya, Sud Yungas, Tapacarí, serranías y laderas altiplánicas). Las laderas orientales constituyen una zona rica de confluencia de culturas amazónicas de llanura y piedemonte y

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aquellas de la puna y los valles, en cuyas tierras parecen haber compartido tecnología, herramientas y alimentos. Las terrazas representan los rasgos agrícolas más atractivos de la ingeniería agrícola de los Andes, destacadas por sus grandes ventajas para la conservación de suelo y agua en las empinadas laderas de montaña. 2.1 Antigüedad de las terrazas prehispánicas en Bolivia En las riberas del lago Titicaca, en la península de Taraco, la asociación contextual entre asentamientos, terrazas agrícolas y terrazas habitacionales demuestra una continuidad de ocupación desde el 1800 a.C. hasta el presente (Hastorf 1999). En el valle bajo de Tiwanaku se ha identificado terrazas procedentes del periodo Horizonte Medio comprendido entre el 600 y 1000 d.C. (Albarracín – Jordán 1996). En el mismo periodo cultural, en Potosí, en los valles de Yura, Lecoq identifica, en el sitio de Chullpas de Cota, la existencia de diez plataformas de terrazas desplazadas en la ladera entre el 800 y 1000 d.C. (Lecoq 2002). Michel también, procedente del mismo tiempo cronológico conocido como Desarrollos Regionales Tempranos –entre los años 300 y 900 d.C.– en la cuenca sur del lago Poopó, destaca el establecimiento de terrazas de cultivo en Huari desplazándose en la ladera baja cordillerana (Michel 2008). En la región de Sud Yungas de La Paz, entre los 2.000 y los 1.400 m de altura se encuentra el centro de producción agrícola con terrazas de banco más grande registrado en Bolivia, conocido como Pasto Grande. Según los investigadores de la DINAR, este centro agrícola habría sido construido entre los años 483 y el 724 de nuestra era, correlacionado con el periodo Tiwanaku Urbano Maduro o Clásico (Estévez 1990: 84). Se trata de un complejo agrícola extenso que involucra a las comunidades de Paraguaya, Huara, Jukumarini y Curihuati, en un área calculada en 900 hectáreas, de las cuales 250 representan terrazas agrícolas acondicionadas para su uso mediante riego con un total de tres canales principales de irrigación y varios secundarios. Forman parte de este complejo estructuras para almacenamiento de la cosecha y de residencia para los productores. Hacia el 1000 d.C., el área fue abandonada o cultivada en menor proporción y, posteriormente, el complejo agrícola fue rehabilitado por los incas en cuyas instancias se construyeron nuevas estructuras arquitectónicas. Las terrazas poseen diferentes usos culturales, el origen o desarrollo de éstos implica a su vez procesos de uso y abandono dependientes de factores tanto socioeconómicos como climáticos. Basándonos en estas presunciones podemos plantear que las primeras terrazas estaban relacionadas con el acondicionamiento del terreno a circunstancias de hábitat. Como mencionamos anteriormente, no es extraño encontrar en excavaciones arqueológicas los restos de antiguas viviendas, entierros funerarios o pequeños depósitos de almacenamiento asociados a superficies de uso y una gran cantidad de desechos óseos de camélidos, cérvidos, felinos, entre otros, como Pasto Grande (Denevan 2001, Chilón 1997, Michel 2008 a, Lecoq 2002). Al respecto, procesos de difusión e incorporación de las técnicas son muy recurrentes, sin embargo no se requiere de mucha innovación para concebir el desarrollo independiente de la técnica, de forma paralela. A partir del trabajo de investigación de campo realizado en algunas regiones del país (Ballivián 2008), podemos sostener que, en Bolivia, un 98% de las terrazas agrícolas existentes son precolombinas. Los estudios de reconocimiento efectuados por Chilón (1997) proponen que la superficie total con terraceos es de 650.000 hectáreas para nuestro país. Por otro lado, el arqueólogo Erickson (2000) propone, con base a trabajos de campo, que la superficie con terrazas (aplanada) solamente en los alrededores inmediatos del lago Titicaca y en los valles de los principales ríos de la cuenca del Titicaca, llega a cubrir hasta 500.000 hectáreas. No se cuenta con un trabajo de inventariación sistemática de la cantidad y variedad de terrazas
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que posee el territorio nacional. A este propósito se debe sumar el estudio de cuantificación del estado de abandono, uso, deterioro, en ruinas o descanso que las terrazas agrícolas adquieren como resultado de su manejo (Hervé et al 2000).
Cuadro 2. Cronología cultural y tecnología asociada Basado en Rowe 1945, Erickson 2000 y Bauer y Stanish 2001. (Julio Ballivián).

TECNOLOGÍA PREHISPÁNICA AGROPECUARIA EN LOS ANDES BOLIVIANOS TIEMPO
1470 – 1532

CULTURA
Inca Reinos Aymaras: Pacajes, Lupaqas, Soras, Charcas, Qaraqaras, Cuis, Qarangas, Quillaqas y Chichas

ECO REGIÓN
Valles y yungas de La Paz y Cochabamba

TECNOLOGÍA
Terrazas de banco a gran escala: maizales y moyas. Hidráulica: irrigación y drenaje en ríos y valles. Terrazas de formación lenta con talud de piedra. Terrazas de labranza10. Qotañas o qochas. Suka kollus o camellones. Recolección de plantas útiles: medicinales, aromáticas, alimenticias, constructivas. Caza y pesca de animales como dieta complementaria: venado andino, pato y ganso andino. Todas las especies del género Orestias procedentes de los lagos. Terrazas de banco y de formación lenta a gran escala taqanas. Suka kollus o camellones, qotañas o qochas. Terraplenes para drenaje o irrigación. Canteros de piedra. Herramientas agrícolas: chakitaqlla o arado de pie, waqtana o mazo y rauk’ana o escardillo. Recolección de plantas útiles: medicinales, aromáticas, alimenticias, constructivas. Caza y pesca de animales como dieta complementaria y ritual: venado andino, puma andino y tropical, cóndor, papagayos, mono silbador, avestruz, pato y ganso andino. Todas las especies del género Orestias procedentes de los lagos.

1050 – 1470

Altiplano, valles y yungas de La Paz y Cochabamba

750 – 1000 500 – 750 250 – 500

Tiwanaku V Tiwanaku IV Tiwanaku III

Altiplano, valles, piedemonte y yungas de La Paz y Cochabamba

0 a.C./d.C.
1000 – 0 Pukara, Chiripa Medio y Tardío Altiplano norte, centro y sur Terrazas corral y de formación lenta, qochas o qotañas, suka kollus o camellones. Agricultura a secano en campos agrícolas próximos a asentamientos. Campos agrícolas irrigados por canales. Herramientas agrícolas: ch’akitaqlla o arado de pie. Sistemas de quema, tala y roza. Caza de anfibios, roedores, aves y peces. Sistemas de quema, tala y roza. Domesticación de animales: llama y alpaca, cuy, alguna variedad de canes. Pesca de todas las especies del género Orestias procedentes de los lagos y ríos.

1800 – 1000

Chiripa Temprano, Wankarani

Altiplano norte, centro, sur y valles interandinos

8000 – 2000

Cazadores, pescadores y recolectores

Puna árida y semi árida

10

Se forma un pequeño talud cuando la roturación del terreno con ch’akitaqlla se repite en el mismo lugar, en cada ciclo de rotación. Schulte 1996.

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3. Sistemas de terraceo11 o andenes12
Pese a su origen y antigüedad, las terrazas han recibido poca atención de ciencias como la arqueología o la historia, compensada de alguna forma por la agronomía y la geografía, gracias a sus cualidades en torno a la conservación, drenaje y fertilización de suelos, cosecha de agua y mitigación del riesgo y cambio climático. En términos generales, las terrazas son estructuras que cumplen la función de aplanar total o parcialmente las superficies inclinadas para lo cual se construye un muro como barrera de contención del suelo que, producto de la gravedad, se desliza desde la parte alta de la ladera hasta decantar en las partes bajas, ya sea por el agua, el viento o las labores humanas. El muro es armado con barro y cimientos en los que, algunas veces, se apilan cascajo y piedras menores en el borde interno, como soporte de la pared. El proceso de acumulación de los sedimentos puede ser paulatino, pendiente abajo, o ser colocado como relleno de manera súbita. Los materiales utilizados en la construcción del muro varían entre piedra, adobe, vegetación o tierra. Canales, zanjas o surcos de irrigación son sistemas que a veces acompañan a las terrazas y sin excepción se encuentran asociadas a caminos o sendas que comunican con otras terrazas o con otras áreas.
Figura 4. Rasgos componentes de las terrazas. (Julio Ballivián)

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Según Chilón (1997), las terrazas se conocen con distintos nombres en idioma local destacando aquellos como taqanas, quillas, purej o chullpa tirquis. Algunos investigadores diferencian entre andén y terraza, relacionado con riego, pendiente y los materiales utilizados en la construcción. Así, los andenes son plataformas horizontales con muros de piedra y riego, mientras que las terrazas tienen mayor pendiente y no necesariamente con muros de piedra. Gonzales de Olarte y Trivelli (1999).

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3.1 Distribución geográfica de terrazas agrícolas en Bolivia Como señalamos anteriormente, Bolivia no cuenta con un estudio de inventario y cálculo del número exacto (hectáreas) de terrazas que posee su territorio. Nos referimos a un trabajo que parta de una catalogación y diferenciación entre aquellas en uso, en ruinas o en descanso, especificando el estado de uso o abandono, así como el tipo de terraza. A lo que debe sumarse información complementaria como ser el grado de aislamiento geográfico, la disponibilidad humana para trabajarlas o la existencia de agua y así proponer las vías para su rehabilitación productiva. Sin embargo, se debe destacar el trabajo esmerado del ingeniero Eduardo Chilón en esta amplia tarea. Podríamos, sin embargo, describir a grandes rasgos la distribución de terrazas en el territorio nacional. Producto de su origen y trayectoria las terrazas precolombinas se hallan en la región andina de Bolivia, destacando su existencia en: • La Paz: valles nororientales como el caso de las provincias Bautista Saavedra, Muñecas, Camacho, Sud Yungas, Inquisivi, Loayza, la cuenca del lago Titicaca y en todas la serranías y cursos de ríos en el altiplano norte. • Oruro: en las laderas cordilleranas Occidental y Oriental, en la cuenca del lago Poopó, en los cursos de los ríos principales y en todas las serranías del altiplano central y centro-sur. • Potosí: en todos los valles altos y medios de pre-puna y puna que caracteriza a los valles norpotosinos, en los principales cursos de agua y en las serranías del altiplano sur árido a semiárido. • Chuquisaca en todos los valles profundos y cursos de agua que acompañan el sistema hidrológico interandino tanto de la cuenca Amazónica como de La Plata. • Cochabamba: todas las laderas de los valles al norte, este y sureste del departamento (valle alto, medio y bajo). • Santa Cruz: los valles occidentales de Samaipata, Comarapa y Mairana. • Tarija: en las laderas de la Cordillera Real, en las serranías del altiplano de Sama y en las laderas orientales del valle. 3.2 Tipología de terrazas prehispánicas: forma y función Pese a la gran variación tipológica existente en los sistemas de terrazas, muchos investigadores han encontrado cierta persistencia en los tipos que permite una clasificación preliminar. Es habitual encontrar sistemas mixtos donde la fusión de varios elementos da lugar a terrazas que reúnen dos o más elementos típicos en una sola. A continuación presentamos los tipos de terrazas más abundantes en la región andina por su uso y formación.

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a) Terrazas represa Se encuentran en combinación con otras terrazas. Son construidas en los valles estrechos o quebradas con ríos intermitentes. Poseen un muro que es reforzado con rellenos de tierra de superficies cultivadas. Las funciones más importantes son el control de erosión y la captación, almacenaje y redistribución de agua. Normalmente el agua es recogida desde las partes altas de la ladera en forma de riachuelos, los cuales son represados por canales en forma de terrazas pequeñas. Los muros cumplen a su vez la función de prevenir los deslizamientos de tierra. Las terrazas represa también previenen las inundaciones (Denevan 2001). b) Terrazas de formación lenta Las terrazas de formación lenta son las más difundidas en las laderas andinas, dado su bajo costo en inversión de mano de obra y material. La superficie cultivada posee pendiente, sin embargo parte de la pendiente natural es reducida por la acumulación de suelo detrás del muro ya sea de piedra, vegetación o tierra. Es común que el muro esté combinado con vegetación que tenga pastos de enraizamiento denso como la paja brava (Stipa ichu). Los muros promedian entre 0.30 cm y 1 m y se levantan por encima del talud del terreno para propiciar la acumulación de suelo, logrando así aplanar la pendiente de manera lenta (Chilón 1997). Tienen la función de reducir la erosión, incrementar la profundidad del suelo, conservar la humedad y controlar el agua de escorrentía. El ritmo de acumulación se acelera cuando se remueve la vegetación y las piedras. Las terrazas de formación lenta suelen estar segmentadas en pequeñas unidades siguiendo el contorno topográfico de la ladera (Denevan 2001). Generalmente se ubican entre los 3.600 y 4.500 m, son las mejor adaptadas a la siembra de altura. Earls liga este tipo de terrazas con la producción de tubérculos, siendo más antiguas y de mayor altura, usualmente, a secano (Hervé et al 2001). Estas terrazas pueden recibir agua de manantiales, de canales en las cimas de montaña y de escorrentías de ladera.

Fotografía 6. Terrazas represa para la elaboración de compost. Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 (Berna Mamani).

Fotografía 7. Terrazas de formación lenta. Mocomoco, La Paz. 2005 (UTL Valles del Norte, PROMARENA).

Figura 5. Terrazas represa. Basado en Denevan 2001 (Julio Ballivián).

Figura 6. Distribución de terrazas de crecimiento lento con muros vegetados (Tomado de PASOLAC 2000).

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c) Terrazas de banco, bancales, andenes, taqanas o maizales Las terrazas de banco, bancales o maizales son las estructuras más espectaculares, mejor conservadas y monumentales, construidas con paredes de piedra vistosa o rústica, con plataformas o con escaleras de servicio y canales de riego o drenaje. La función principal es proveer de superficies planas aptas para agricultura, vivienda o templos ceremoniales. Proveen un terreno aplanado con suelos profundos, incluso sobre laderas muy inclinadas, para la agricultura y su función más Fotografía 8. Muro y canal en Pasto Grande importante es la distribución de agua mediante canales de irriga- (UTL La Paz - PROMARENA). ción, posiblemente, para más de dos cosechas anuales. Las terrazas de banco se caracterizan por muros de contención de piedra altos (2-5 m) a los costados de quebradas, permitiendo el flujo de agua en las laderas y contornos, filas y series verticales de plataformas. Los muros consisten de dobles hileras de piedras lo suficientemente gruesas e inclinadas hacia el interior para soportar el relleno interno que será saturado con agua. En algunas ocasiones como las terrazas de banco que se presentan en los Yungas de La Paz (Colcani, Pasto Grande, Jukumarini, Huara, Miguillas), Bautista Saavedra (Charazani, Niñocorín, Amarete, Chajaya, etc.) incluyen muros laterales, nichos de almacenaje, gradas de acceso laterales y de servicio. Adicionalmente, este tipo de Fotografía 9. Terrazas de banco. Curihuati, terrazas suele presentar un sistema de drenaje subterráneo perSud Yungas (Julio Ballivián). mitiendo minimizar el riesgo de colapso del muro a causa de excesiva saturación. El suelo del relleno puede ser obtenido del corte producido para colocar el muro, o puede ser traído de otro lugar al igual que las piedras utilizadas en el muro. Las superficies de cultivo promedian entre 5 y 15 m de ancho por 25 a 100 m de largo (Chilón 1997, Denevan 2001). Estas terrazas se hallan asociadas con aquellas construidas con fines económicos y rituales en la producción de maíz (Zea mays) impulsadas por los fenómenos culturales expansivos que en la región andina boliviana se conocen como horizontes culturales, ya sea los Tiwanaku o los Inca, en altitudes entre 2.000 y 3.600 msnm. Sus variaciones morfológicas incluyen la terraza cóncava y convexa en semiluna, rectangular, cóncava múltiple y concéntrica circular (Chilón 1997).

Figura 7. Distribución de terrazas de banco en alta pendiente. Basado en Chilón 1997 (Julio Ballivián).

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d) Terrazas de contorno Las terrazas de contorno se ubican en el fondo de los valles y en algunas quebradas y hondonadas donde se observan terrazas con muros continuos que siguen el contorno de la ladera formando una plataforma que llega a ser completamente plana (Schulte 1996), con una superficie cultivable mayor a los 100 m de ancho. Su función principal parece ser el control de agua de escorrentía irrigándola en las terrazas. Los muros que sirven de soporte al suelo son irregulares en tamaño y se hallan usualmente reforzados por vegetación enraizada en el borde y la cara externa del muro. En aquellas más antiguas y sin mantenimiento, el muro ha quedado enterrado por debajo de una gruesa capa de suelo que se forma producto de las tareas agrícolas y el deslizamiento del suelo. Se distinguen por estar claramente relacionadas con pendientes leves y topografía discontinua. Los ejemplos más claros de este tipo de terrazas se encuentran en los valles altos de La Paz como Cohoni, Quiabaya, Sorata, Luribay, Combaya y Charazani.

Figura 8. Distribución en contorno de ladera. Basado en Schulte 1996 (Julio Ballivián).

Fotografía 10. Terrazas Charazani (Julio Ballivián).

de

contorno.

Fotografía 11. Terrazas de contorno. Timusí, Chuma (UTL Valles del Norte, PROMARENA).

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e) Terrazas corral o cerco La característica más importante de este tipo de terraza es que permite la crianza, tanto de plantas como de animales, con el respectivo ciclo de deshierbe y fertilización del área cultivable por los animales y los rastrojos como forraje. Chilón también las denomina terrazas cancha (Chilón 1997). En las comunidades situadas en la cuenca sur del lago Poopó, las terrazas corral se hacen abundantes en las partes bajas de las laderas, éstas forman varias series de corrales en contorno dispuestas a lo largo de las serranías. Dado que en el altiplano centro-sur de Bolivia, el suelo cultivado Fotografía 12. Terrazas corral. Pampa posee un gran porcentaje de arena, las terrazas corral protegen el Aullagas, Oruro (Julio Ballivián). suelo de la erosión eólica y posibilitan captar la mayor cantidad de agua posible en forma análoga a una caja o cajón. La pendiente en la cual se desplazan es menor a 10°, aunque algunas veces puede ser mayor. El mantenimiento de los muros debe ser realizado periódicamente debido a las actividades llevadas a cabo en su interior. La altura promedio a la cual se encuentran es de 3600 a 4000 msnm y también son muy frecuentes en las zonas intercordilleranas (Ballivián 2008). La producción más importante en las terrazas corral es la quinua (Chenopodium quinoa). Las quillas son otro tipo de campos de cultivo para la siembra de quinua en el altiplano y coca en los Yungas. Se trata de pequeños escalonamientos en las laderas, hoy son observables, aunque bastante erosionados, en las laderas de las serranías altiplánicas al sur del lago Poopó y en las faldas del Takesi en Yanacachi - Sud Yungas (Chilón, 1997b: 72). Fotografía 13. Terraza corral. Lagunillas,
Oruro (Julio Ballivián).

Figura 9. Distribución de terrazas corral en coluvio inferior de montaña (Julio Ballivián).

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4. Manejo ancestral de suelos en terrazas prehispánicas
Un beneficio agrícola adicional a la importancia del manejo de terrazas es la profundidad de los suelos, ya sea producto de la acumulación paulatina o de la creación de un relleno13. Ambos sistemas de manejo de suelos se constituyen en técnicas de conservación para su uso agrícola o ganadero. La profundidad del suelo en las terrazas prehispánicas varía de acuerdo a su antigüedad y al tipo de terrazas en cuestión, sin embargo, podemos presumir un mínimo de 20 cm en cualquiera de los casos y un máximo de 1.50 m. La productividad de las terrazas se relaciona con la fertilización de los suelos mediante una gran variedad de técnicas antiguas que, en muchos de los casos, fueron descritas por los cronistas españoles.

Fotografía 14. Producción de abono en corrales. Puna alto andina, Bombeo (Julio Ballivián).

Fotografía 15. Estiércol de llama para abono en grandes cantidades. Lagunillas, Oruro (Julio Ballivián).

Muchos estudios han probado mediante el análisis de fosfatos que los sitios arqueológicos tanto de la Amazonia como de los Andes poseen grandes proporciones de fósforo en su superficie, producto de las actividades domésticas, litúrgicas o ceremoniales (Denevan 2006, Michel 2008a). Ocurre lo mismo en las terrazas agrícolas que fueron cultivadas en base a una continua dinámica de fertilización de suelos por incorporación de materia orgánica. De este modo, es común encontrar, a través de excavaciones arqueológicas en las áreas de cultivo de las terrazas, grandes proporciones de restos óseos en su mayoría procedentes de camélidos y posiblemente otro tipo de desechos orgánicos asociados con materiales como la cerámica y artefactos de hueso, metal y piedra (Michel 2008b). Siguiendo la clasificación de terrazas prehispánicas de Bolivia propuesta por Chilón (1997), podemos interpretar que éstas son alimentadas mediante una gran variedad de actividades que se llevan a cabo durante su construcción y su posterior uso, como lo demuestran las terrazas para vivienda y labranza, corral o cancha y aquellas ceremoniales. Las fechas del calendario agrícola se suman a esta extraordinaria gama de actividades desarrolladas en las terrazas, cuando la fiesta se apodera de los campos de cultivo, nutriendo el suelo con los desechos depositados en ofrendas y pagos, así como con la comida y bebida consumidas. Si acaso la fertilización de los suelos en terrazas por las actividades domésticas resulta ser una externalidad al sistema, en el valle de Yura, en Potosí y en el sitio Huari de la cuenca del Poopó (Lecoq 2002, Michel 2008a), se han descrito entierros funerarios colocados de manera irregular en las plataformas de cultivo, lo que nos lleva a proponer una estrecha relación entre la vida y la muerte. Citando a Bouysse
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En un contexto económico, significa el incremento del valor del suelo en función de incremento de la fertilidad y la productividad.

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Cassagne (Lecoq 2002) con relación al término mallqi que designa a la vez, los cuerpos de los difuntos y el jardín en el cual se cultivan las semillas. Enterrar al muerto puede ser lo mismo que plantar una semilla y esperar a que esta crezca y renazca entre los vivos. La agricultura andina no sólo se desarrolló en las tierras más aptas para la siembra sino también en suelos marginales que fueron mejorados a partir de su fertilización. La fertilidad fue alcanzada mediante la aplicación de materia orgánica, descanso, rotación de cultivos y la siembra múltiple cultivando dos o más especies en un mismo campo o terrazas, cuyo crecimiento y maduración pueden ser sincrónicos o no (Denevan 2001). En el siglo XVI se menciona que el guano de aves, rico en nitrógeno y fósforo, era trasladado desde las costas marítimas, para ser colocado manualmente junto con la semilla en los campos de cultivo. Cieza de León apunta que el guano es utilizado como abono de maíz y que lleva a una rica producción, aun si el suelo fuese estéril (Ibid). Algunos Señoríos o Reinos aymaras que tenían su capital en el altiplano, disponían de acceso a tierras en la costa y por lo tanto derecho sobre el guano costeño en el siglo XVI. Otro abono muy utilizado y mencionado en el siglo XVI, era el pescado o las cabezas de pescado para la siembra del maíz, sobre todo, en los valles costeros. Los pescados eran quemados y colocados con las semillas de maíz. Aunque la referencia es más larga para la costa, la técnica puede estar difundida entre los habitantes de los lagos, en el altiplano boliviano, donde es común encontrar restos óseos de pescado en contextos arqueológicos. Otros abonos usados localmente fueron el estiércol de camélido para el cultivo de papa –algunas veces colocado por debajo del suelo y otras en la superficie–, la ceniza, la hierba, las hojas y los rastrojos de la cosecha que se deposita en corrales y que son luego transportados a lugares con suelos pobres. Un sistema muy difundido de nutrición del suelo en los Andes es la fijación de nitrógeno. Se utiliza en la rotación de cultivos o en el cultivo múltiple para poder adherir nitrógeno en el suelo. Se conoce que en tiempos precolombinos, las terrazas de banco Fotografía 16. Cultivo de papa con abono de ubicadas en las partes altas eran cultivadas con algún tipo de estiércol en terrazas. Río Pilcomayo, Potosí leguminosa como el tarwi (Lupinus mutabilis) y las partes (Julio Ballivián). inferiores y medias con maíz, ya sea por irrigación o por el drenaje de las lluvias, el nitrógeno proveniente de las partes altas desciende y nutre las terrazas de maíz (Donkin 1979). En la actualidad muchas leguminosas introducidas en la Colonia, como las habas, cumplen el mismo propósito. Finalmente, existe una técnica descrita por Denevan, proveniente de la provincia Anta de Cuzco, que incrementa el rendimiento hasta en un 20% y consiste en sumergir las semillas en una mezcla putrefacta y fermentada de estiércol seco de llama, sal y chicha o cerveza de maíz; algunas veces incluye jugo de la fruta del molle. Como resultado bioquímico, los elementos inorgánicos del suelo son asimilados más fácilmente, los parásitos y organismos aeróbicos son destruidos y se expanden aquellos anaeróbicos. El estiércol provee de nutrientes a las semillas y al sistema de raíces, el fermento de la chicha vuelve el almidón de la semilla en forma de azúcar, lo cual favorece el desarrollo de las raíces (Denevan 2001: 38). Gracias a la etnohistoria se conoce otras técnicas para mejorar los suelos de las terrazas, existen muchas noticias del siglo XVI sobre suelos orgánicos transportados desde partes muy lejanas hacia las terrazas (Cronistas Juan de Matienzo y Sarmiento de Gamboa), inclusive se dice que el suelo del valle de Cuzco fue traído de otros lugares debido a que los suelos existentes eran improductivos. En Machu Picchu, un experto examinó el suelo de las terrazas y cree que procede de los bancos del río Vilcanota (Ibid).
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Actualmente, en las comunidades de los valles altos de La Paz, en Choquetanga Chico y Grande, es común cultivar suelos negros en las partes altas donde normalmente hay ganado, para luego cosecharlo y transportarlo con los organismos y raíces que contiene hasta las zonas de cultivo. También es usual quemar la hierba de los campos de cultivo antes de la siembra para dejar una capa de ceniza rica en carbonatos, fosfatos y silicatos en la superficie como abono, una práctica similar se realiza cuando se utiliza canales para desviar los ríos y así inundar los campos de cultivo con lodo o barro para fertilizar el suelo (Soria Lens 1954: 89).

5. Producción agrícola ancestral en terrazas prehispánicas
Dado que las terrazas constituyen una forma prehispánica de campos de cultivo, los alimentos que se producen en éstas son en su mayoría domesticados. Los cultivos que mencionamos a continuación son propios de la región andina y fueron cultivados en diferentes pisos ecológicos, algunos ya no corresponden con sus lugares de origen por su alta difusión. La información está basada en Denevan (2001). En las terrazas de banco, los cultivos más comunes son el maíz de los valles y el amaranto, coimi, millmi o la kiwicha (Amaranthus caudatus) con sistemas de irrigación. En las terrazas purej, quillas o corral, los más comunes son la cañahua (Chenopodium pallidicaule) y la quinua de la puna y prepuna, con y sin irrigación, siendo los cereales más consumidos en épocas precolombinas. Otros cultivos como el ají (Capsicum annuum) y la coca (Erythroxylon coca) son reportados en el siglo XVI como los alimentos producidos en los Yungas de La Paz, posiblemente cultivados en terrazas de contorno y de banco. En el caso del ají a veces se asocia con irrigación. Son pocos los vegetales cultivados, pero en las regiones templadas, posiblemente cultivados en terrazas, tenemos el tomate (Lycopersicum esculentum) y el zapallo (Curcubita maxima). Finalmente, los tubérculos, característicos de la región altoandina de Bolivia, como la papa (Solanum tuberosum), la oca (Oxalis tuberosa), la maca (Lepidium meyenii), la yuca (Manihot), la walusa (Xanitosoma), la arracacha (Arracacia xantthorryza) y el camote (Hipomoea batata) que se cultivan en las zonas templadas, todos asociados con las terrazas de crecimiento lento y de banco, con y sin irrigación. Existen muchas otras especies que son semi domesticadas o silvestres y que, sin embargo, cumplen una función importante en los ciclos de producción en las terrazas. En la actualidad, en muchas zonas de producción de los valles y piedemonte andino de Bolivia, es común encontrar árboles frutales en antiguos campos de cultivo de terrazas (Ej. mango y cítricos). Si bien en la zona andina templada existen muchas frutas cultivadas y semicultivadas, al parecer la agroforestería andina está asociada con la obtención de materia prima para la construcción, las herramientas y combustible (Ansión 1986). Adicionalmente, existen otros usos de los árboles que tienen que ver con el mejoramiento de las terrazas. La agroforestería andina relaciona al árbol con la vida doméstica y a su vez con la agricultura. Existen algunos árboles leguminosos que se cultivan en los campos agrícolas, otros sirven como barreras naturales para el viento o los animales y son sembrados en los bordes de las terrazas. En el presente, se ha remplazado los tradicionales árboles de queñua (Polylepis ssp.) y quishuara (Buddleja incana) por el eucalipto australiano (Eucalyptus globulus) y el álamo, aunque en algunas zonas, el patrón de uso responde al ancestral (Ibid). La agricultura colonial y republicana trajo consigo un mundo más grande de cultivos y plantas económicamente útiles, este hecho da la opción de cultivar un mayor número de especies domesticadas o silvestres en las terrazas, sobre todo, aquellas denominadas hortalizas que poseen un gran valor nutricional para la alimentación y un mercado más amplio.
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Fotografía 17. Terrazas de Banco, Curihuati, Sud Yungas (Julio Ballivián).

SEGUNDA SECCIÓN

Rehabilitación y construcción de terrazas agrícolas
Las terrazas agrícolas, consideradas como una práctica mecánica o física efectiva para la conservación y recuperación de suelos y aguas, son estructuras construidas sistemáticamente en el terreno, de manera transversal a la pendiente. Estas terrazas son útiles en lugares donde es común la escorrentía de lluvias cuya intensidad y volumen superan la capacidad de almacenamiento de agua en el suelo, la topografía accidentada dificulta el laboreo y los terrenos agrícolas son insuficientes. Están conformadas por las siguientes partes:

MURO DE CONTENCIÓN

PLATAFORMA DE CULTIVO

Fotografía 18. Componentes de una terraza agrícola tipo banco, Paquela-Chuma (UTL Valles Nor, La Paz).

• Plataforma de cultivo, terraplén o terraza: generalmente plana o con cierta inclinación inversa a la pendiente de la ladera, representa el área cultivable o de producción. Esta formación plana de la terraza con muros semirrectos le da el nombre de terrazas de banco. • Muro de contención, talud o dique: es la estructura física que constituye el elemento principal donde se sostiene y se deposita la plataforma o el suelo de cultivo, puede ser de piedra, tierra o vegetación. Las variaciones en el tamaño de la plataforma y el muro, además de la presencia o ausencia de canales de irrigación o de drenaje se hallan sujetas tanto a factores técnicos como culturales.

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1. Funciones de las terrazas agrícolas
Los trabajos de manejo y conservación de suelos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que las terrazas son eficientes en el control de la erosión hídrica ya que el corte de la pendiente disminuye la pérdida de suelos hasta en un 50%, a su vez Torrez (1981) menciona que el efecto principal de las terrazas en el control de la erosión es disminuir la longitud de la pendiente y reducir la intensidad de escurrimiento, hecho que está sujeto a la capacidad de infiltración del suelo. Los suelos con alta capacidad de infiltración permiten el almacenamiento del agua, funcionando la terraza como cosechadora de agua, y la eliminación de los excedentes. Otras funciones del terraceo son las siguientes: • • • • • • • • Reducir las pérdidas de suelo por escurrimiento y mejorar los sistemas de producción en laderas. Reducir la pendiente para facilitar las labores agrícolas. Permitir la utilización de terrenos no aptos para la agricultura por la topografía accidentada. Permitir el incremento de áreas cultivables. Controlar la estabilidad de las laderas especialmente en suelos frágiles. Disminuir la presión ejercida en el suelo de laderas por efectos del laboreo y el riego. Mejorar el microclima y reducir la ocurrencia de heladas en zonas altas. Atenuar el efecto de las sequías cortas que se presentan en el ciclo hidrológico por la facilidad de almacenamiento de agua, siempre y cuando, el suelo tenga materia orgánica. • Permitir el uso racional del agua y del suelo. • Mejorar la relación agua-suelo-planta y atmósfera. 1.1. Principios de funcionamiento de las terrazas agrícolas La estructura física de las terrazas (el suelo y el muro) y el manejo del suelo crean una influencia positiva sobre la regulación del microclima y la provisión de nutrientes propicio para los cultivos. Esta influencia está dada por tres principios: 1.1.1. Regulación del microclima El sol es la fuente primaria del calor del suelo, el cual depende de la cantidad de calor absorbida en relación a la pérdida por irradiación (Vitkievich V. 1971). En las terrazas, este proceso es función del grado de exposición solar del muro y/o la plataforma cultivable, del material con que está construido y del tipo de suelo. En horas diurnas, el calor sensible del sol es absorbido por la piedra. En la noche este calor es emanado creando un microclima sobre las terrazas (Chilón, 1997). Esto es corroborado por Martinic (2008) quien, apoyado en la ecuación, de la conducción del calor en el espacio-tiempo (Fourier) y aplicando las transformadas de Laplace, concluye que por la noche, al cabo de cierto tiempo, toda la plataforma tiende a poseer la temperatura del muro. Debido al calor específico de las piedras, esta temperatura se extiende permaneciendo constante a lo largo de la plataforma, en grados mayores al de la superficie del suelo. En este análisis no se considera los procesos de radiación ni convección presentes en zonas altas durante la noche, que son los responsables del enfriamiento/calentamiento.
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Por otro lado, en horas de la noche, el gradiente de temperatura dentro del suelo provoca un flujo de calor con conductividad térmica desde las profundidades más calientes hasta la superficie más fría. Independientemente de la hora, el flujo térmico del suelo incide directamente en la dinámica de la microbiología y la generación de nutrientes para la Figura 10. Movimiento del aire en las terrazas (Berna Mamani). planta. En una pendiente regular, la radiación emitida por el suelo se pierde en el espacio, mientras que en una pendiente irregular el punto más alto recibe parte de la radiación que emite el punto más bajo creando un microclima por encima de la superficie del suelo, adicionalmente el flujo de aire frío que ingresa hacia las terrazas genera una mezcla con el aire caliente de la terraza o del muro. Estas dinámicas térmicas proveen en las terrazas un microclima que posibilita el control de las oscilaciones bruscas de temperatura del aire atenuando de esta forma las heladas en zonas altas y regulando la temperatura en zonas bajas. 1.1.2. Balance del agua en el suelo El corte de la pendiente de la ladera, debido a la construcción de la estructura de las terrazas agrícolas, reduce la velocidad del escurrimiento superficial del agua por la pendiente. El agua de riego o lluvia al caer en la plataforma se infiltra a las capas más bajas del suelo provocando su almacenamiento. Los excedentes, por exceso de riego o por lluvias intensas de corta o larga duración, son drenados por las aberturas de la mampostería de piedra del muro, creando un balance hídrico propicio para las plantas. Este proceso posibilita una mayor eficiencia de riego o una mejor distribución del agua de lluvia necesaria para los cultivos. Por otro lado, la humedad disponible y los nutrientes disueltos en ella promueven una dinámica biológica de nutrientes aportando a la fertilidad del suelo. Sin embargo, esta relación depende del tipo de suelo y de la capacidad de infiltración de la misma (FAO, 1997). Figura 11. Balance del agua en las terrazas (Berna Mamani).
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1.1.3 Dinámica edafológica La fertilidad del suelo está referida a la disponibilidad de nutrientes para el crecimiento y desarrollo de los cultivos; el contenido de los nutrientes dependerá del tipo de suelo y del proceso de formación en él. En este sentido, la función principal de las terrazas es crear condiciones edafológicas favorables, las cuales dependen de las condiciones físicas (tamaño de agregados, humedad y temperatura) y químicas (micro y macro nutrientes) del suelo. La temperatura, el agua y los nutrientes del suelo promueven una dinámica continua entre el sistema agua-suelo-planta, que conlleva a la generación de un flujo microbiológico, de nutrientes y edáficos, constante. La composición de los suelos, grava, arena y tierra orgánica crea en el suelo de la terraza las condiciones favorables para el balance hídrico del suelo que se traduce en el desarrollo de las plantas (Chilón 1997, FAO 1997).

Figura 12. Dinámica edafológica en las terrazas (Berna Mamani).

2. Rehabilitación
2.1. Deterioro y abandono de las terrazas agrícolas prehispánicas Las causas del deterioro de las terrazas pueden ser varias, el abandono es una muy importante. El abandono de las terrazas sugiere procesos históricos como despoblamientos por enfermedades o guerras, cambios económicos, restituciones tecnológicas y cambios climáticos. El deterioro de la terraza se observa, fundamentalmente, en el grado de conservación del muro y de los canales de irrigación. Comprende diferentes fases de colapso del Fotografía 19. Muro de terraza con deterioro de más de 50%. muro que se puede mensurar en porcentajes. Lagunillas, Oruro (Julio Ballivián).
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El deterioro surge también a causa de cambios en los patrones de uso de la terraza. En algunos casos las terrazas dejaron de utilizarse con fines agrícolas para ser reacondicionadas como potreros o como áreas de asentamiento y vivienda. Por otro lado, las terrazas están expuestas a fenómenos naturales como deslizamientos de suelos, inundaciones o terremotos que a largo plazo deterioran, lenta o repentinamente, su estructura. 2.2. Importancia de la rehabilitación de las terrazas agrícolas prehispánicas La importancia de la rehabilitación de las terrazas vendrá dada por factores tales como la antigüedad de su origen, su trayectoria de uso y por todas las externalidades positivas que posean. Su rehabilitación contribuirá a: • Incrementar la productividad y variedad de cultivos y lograr una alimentación saludable que combata la desnutrición. • Aliviar la pobreza por la variedad de beneficios económicos para la comunidad. • Abrir mercados de productos orgánicos. • Estimular el turismo como un atractivo en el paisaje. • Reforzar culturalmente la estructura de la organización social y de la labor comunal. • Mejorar y mantener el medioambiente y disponer de agua limpia mediante el uso del sistema agroecológico, es decir, para una agricultura sustentable. • Economizar el agua y combatir el calentamiento global al mantener la humedad en su suelo. • Utilizar el riego y alcanzar a duplicar su productividad. • Hacer la producción redituable, al generarse la producción a corto y largo plazo. • Disponer de un capital inicial ya existente. El manejo adecuado de las terrazas debe estar acorde a las necesidades alimenticias y productivas locales, tomando en cuenta el alto índice de desnutrición nacional14 y los altos niveles de inseguridad y colonialismo alimentario que la sociedad rural, urbana y periurbana vive en su conjunto. Como hemos visto, los sistemas de producción agropecuaria en general y los sistemas de terraceo en particular son estrategias culturales frente a los desafíos ecológicos y culturales de la historia. Durante algunos periodos de la historia prehispánica, estos sistemas estaban bajo la gestión y administración de diferentes tipos de gobierno: locales, re- Fotografía 20. Celebración del día 2 de agosto, Puna gionales y estatales, como en el caso de los incas. Este hecho (Julio Ballivián). puede darnos una pauta sobre el manejo de los sistemas de administración y tenencia de la tierra, sobre la reciprocidad andina y el ayllu, no como fósiles culturales sino como modelos económicos de producción modernos, ya que tanto el ayllu como la reciprocidad andina son rasgos de la sociedad rural del presente. Apoyándonos en un concepto moderno de Estado es probable alcanzar un uso sostenido, sostenible y productivo de las terrazas prehispánicas (Ballivián 2008).
14

Según informe 2008 del Banco Mundial, uno de cada dos niños en los 80 municipios más pobres del país sufre desnutrición. LA NACION.COM

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2.3. Consideraciones para la rehabilitación La rehabilitación de terrazas es una tarea que nos brinda la ventaja de un menor costo económico e igual rendimiento comparado con la construcción desde el inicio. Sin embargo, se debe tomar en cuenta ciertos factores importantes para planificar su posible rehabilitación: 2.3.1. Factores físicos Las variaciones en el tamaño de la plataforma15 y la presencia o ausencia de canales de irrigación o de drenaje se hallan sujetas al tipo de muro que presenta la terraza. El muro es la estructura física principal sobre la cual descansa o se deposita la terraza, las variaciones en éste designan el tipo de terraza. El tipo de muro responde tanto a necesidades técnicas como también a visiones culturales. En el pasado precolombino, las terrazas agrícolas más elaboradas y vistosas pertenecían a culturas dominantes y expansivas como los Inca y los Wari, o a procesos de unificación cultural como Tiwanaku, cuyas terrazas presentan muros dobles de piedra tallada. El material utilizado variaba según la disponibilidad de piedra en el área (Ballivián, 2008). La composición del muro de una terraza prehispánica es un tópico poco investigado en la actualidad. No obstante, conocemos más sobre los esfuerzos que se hicieron en el pasado para construir muros útiles y resistentes, con materiales tradicionales que incluyen el jugo de cactus para la argamasa en el muro destinada a mantener la humedad y la grasa de llama para sellar los huecos entre las piedras de los canales de irrigación (Ibid). El espesor del muro depende del ancho de la plataforma. A mayor presión del suelo entre el talud original y el muro, mayor debe ser el espesor del muro. Por otra parte, el suelo no es el único agente que ejerce presión. Las terrazas con irrigación precisan de muros más resistentes para soportar la saturación de agua que posteriormente es drenada, ya sea a través del muro o, en aquellas regiones con precipitaciones pluviales abundantes, de canales internos de drenaje. Una práctica regular en muchas regiones consiste en trasladar el ganado a las terrazas con el fin de pastar y, a la vez, abonar el suelo de la terraza. Esta actividad impone un peso adicional sobre los muros, sobre todo cuando el ganado es vacuno o equino. Por otra parte, el trajín de los animales sobre el muro causa derrumbes y deslizamientos. Las terrazas de contorno, con muros de piedra de hilera simple, son construidas en laderas con poca pendiente. A diferencia de las terrazas de banco, el suelo que se utiliza para cultivo es parte del suelo original que fue excavado para lograr un escalón y aplanar la pendiente utilizando un muro simple que evita la pérdida del suelo arado. Muchos sistemas de terraceo en los valles interandinos y yungas fueron construidos con esta técnica ya que permite una menor mano de obra y menos empleo de materiales. El suelo de la terraza podía ser traído desde otros lugares con el propósito de mejorar su rendimiento (Denevan 2001). Por otro lado, se ha probado que los suelos en descanso, como aquellos provenientes de terrazas en Aynoca16, son ricos en nutrientes los cuales pueden ser reactivados con la remoción superficial y así lograr la reanudación de la actividad biológica en la capa arable (Hervé y Beck 2006). El empleo de abonos orgánicos tiene gran importancia para la rehabilitación de aquellos suelos que han sido expuestos a la escorrentía durante muchos años y se hallan encostrados.

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El tamaño de las plataformas posee un rango de variación muy alto, es probable que éste defina la función de la terraza. Sistema de descanso temporal 3 a 7 años, Rist y San Martín 1993.

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Fotografía 21. Inclinación de los muros hacia el talud. Terrazas de banco. Periodo Horizonte Medio, Río La Paz (Julio Ballivián).

Fotografía 22. Detalle de la mampostería del muro. Terrazas de banco, Pasto Grande (Julio Ballivián).

Fotografía 23. Detalle del muro, Río La Paz (Julio Ballivián).

Fotografía 24. Detalle de muro de piedra, Playa Verde, Yungas, posiblemente posterior al periodo Horizonte Medio (Julio Ballivián).

Fotografía 25. Detalle muro de terraza, Lujmani, Yungas, Periodo Inca (Julio Ballivián).

Fotografía 26. Forma del colocado y tamaño de las piedras, Lujmani, Yungas (Julio Ballivián).

Figura 13. Corte de sección exhibiendo la composición del muro de una terraza en Pasto Grande. Basado en Estévez 1990. (Julio Ballivián).

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Las sociedades y procesos culturales anteriores y posteriores a estos horizontes construyeron nuevas terrazas agrícolas y también rehabilitaron aquellas abandonadas (Kendall 2005). Las terrazas de periodos posteriores a Tiwanaku son, en su mayoría, terrazas de formación lenta y ocupan los sectores de barbecho sectorial entre 3400 y 4500 msnm. Los muros son de una hilera con piedras a veces sin argamasa y otras con argamasa de barro. 2.3.2. Factores sociales Por su naturaleza sistémica, las terrazas agrícolas y los canales de irrigación asociados a éstas, precisan de un mantenimiento comunal. A su vez, la comunidad debe asegurarse de contar con mano de obra calificada para el trabajo agrícola. Los proyectos de rehabilitación deben tener en cuenta la autonomía de las comunidades en la toma de decisiones sobre sus tierras y la oferta del proyecto. Inicialmente es necesario estar al tanto de los sistemas de propiedad de los terrenos con terrazas, conocer a sus propietarios y re- Fotografía 27. Concertación comunal visar la documentación que acredita la propiedad de los mismos (títulos con autoridades de Aucapata (UTL Valles Nor, La Paz). de propiedad, herencias, acuerdos, entre otros). 2.3.3. Factores patrimoniales Las terrazas agrícolas constituyen obras monumentales de ingeniería agrícola y civil de origen prehispánico, sin embargo, el reglamento nacional de excavaciones arqueológicas, publicado por el Viceministerio de Cultura17, establece la protección y cuidado de los sitios arqueológicos en aquellas áreas que posean restos de actividad humana del pasado con valor artístico o científico (Secretaria Nacional de Cultura 1997). En el artículo 31 del capitulo VI se lee: “Son objetos arqueológicos, el material cultural de origen precolombino”, es decir, que no se menciona específicamente a las terrazas agrícolas como patrimonio arqueológico. La descripción es ambigua, pero lo cierto es que algunas terrazas agrícolas, además de sus características de diseño y antigüedad conservan, en sus suelos, restos prehispánicos arquitectónicos, trabajos en cerámica, metales, hueso y objetos líticos. Para propósitos de la rehabilitación, el proyecto o comunidad a cargo, debe tomar en cuenta este hecho y procurar el cuidado de las piezas, sobre todo, al encontrar contextos funerarios, comunes en terrazas, o piezas cerámicas completas. El rescate y protección de estos bienes culturales es una acción en favor de la identidad local y de las posibilidades de apertura de un centro cultural en el cual, el patrimonio arqueológico, promueva el turismo local y regional en beneficio de la comunidad. La rehabilitación ya es un tipo de protección a estas estructuras, por lo que es necesario cuidar aquellos objetos que pudiesen hallarse dentro las terrazas o en los alrededores de la comunidad. Esta actividad favorece la posibilidad de la investigación arqueológica que enriquece nuestros conocimientos sobre la trayectoria histórica y el funcionamiento de las terrazas agrícolas18.

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Institución que representa al Estado encargada de la protección del patrimonio arqueológico. El artículo 191 de la actual Constitución Política del Estado establece que la riqueza arqueológica es tesoro cultural de la Nación y que está bajo el amparo del Estado.

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2.4. Proceso de rehabilitación 2.4.1. Diagnóstico de la terraza actual Para la rehabilitación, una de las primeras actividades consiste en realizar un diagnóstico social de la región donde se encuentran las terrazas y un diagnóstico técnico del estado de las mismas, considerando la posibilidad de su uso actual y su grado de deterioro, distinguiendo que las terrazas pueden estar abandonadas sin estar deterioradas o pueden estar deterioradas sin estar abandonadas. Las terrazas no cultivadas pueden estar en descanso o ser usadas para el pastoreo. Posteriormente, la rehabilitación de la infraestructura puede incluir varias acciones como ser: reconstrucción del muro, reconstrucción de canales de riego y habilitación del suelo de la plataforma para uso agrícola. 2.4.2. Rehabilitación de la terraza Desde el punto de vista agrícola, la rehabilitación de la terraza es muy importante porque nos determinará la producción de los cultivos a sembrar. Para esto, se debe realizar, previamente, un estudio del suelo de la terraza para conocer sus características físicas y químicas actuales, datos con los que se podrá definir las acciones a realizar en el proceso de rehabilitación, a la vez que se estimará la producción de los cultivos a sembrar o implementar. El suelo de la terraza puede encontrarse en dos estados: • Suelos deteriorados sin estar abandonados. La explotación del suelo de la terraza, por monocultivo o por uso excesivo, trae como consecuencia una pérdida de la capa arable que conduce a la reducción de la producción y rendimiento de los cultivos. Aparecerá también compactación y encostramiento en la superficie y tal vez una menor actividad microbiológica. En este caso, la rehabilitación comprenderá la remoción del suelo cultivable. La determinación de las características físico químicas del suelo aporta información necesaria para la incorporación de materia orgánica de acuerdo a los cultivos a producir. • Suelos abandonados sin estar deteriorados. En el caso de terrazas agrícolas que no han sido cultivadas por muchos años es probable que el suelo haya recuperado sus característica anteriores por efecto del periodo de descanso, al igual que sucede en suelos de barbecho donde, en función del tipo de suelo y la humedad de la región, aumentan los contenidos de nutrientes, materia orgánica y microorganismos. Esta aseveración parte del estudio realizado en suelos de descansos largos realizado en zonas del Altiplano, donde se encontró que existe un incremento de nutrientes y microorganismos (Ecología en Bolivia 2006). En este caso, la acción será simplemente deshierbe y limpieza del lugar. Otra de las acciones esenciales para rehabilitar suelos es el manejo de agua de riego. Para este fin se aplica uno o dos riegos por inundación al año, antes de la época de lluvias, aquellas partes de tierra visibles serán niveladas con la ayuda de un rastrillo, palo u otros. Después de mejorar las condiciones físicas por remoción o por incorporación de enmiendas, es necesario nivelar el suelo, manteniendo la pendiente del terreno sujeto a las precipitaciones y a la aplicación de riego.

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2.4.3. Reconstrucción de muros El grado de deterioro del muro puede deberse a factores tales como el derrumbe por terremotos, deslizamientos u otros originados por el ganado. Otras veces, por la concentración del escurrimiento, el talud se satura de agua, aumentando la presión ejercida sobre la pared. También puede deberse a la obstrucción de los drenes, que impide la salida del agua y la extracción de piedras para otros fines. En todo caso, la rehabilitación del muro se realizará respetando la geometría y su distribución de acuerdo a las curvas de nivel, recogiendo separadamente los materiales de cada perfil; luego se deshace la parte del muro que presenta signos de inestabilidad para su reconstrucción. La zona reconstruida debe estar bajo observación durante más de un mes, manteniendo el riego alejado del muro unos 0,6 m. Así mismo, deben retirarse las malezas que crecen entre las piedras del muro, pues arriesgan su estabilidad. Es necesario realizar un inventario de los daños que ha sufrido la terraza agrícola, con el fin de determinar los volúmenes de muros, las superficies de terraza y los canales que deben ser reparados. Una vez realizada la limpieza del área a rehabilitarse, el proceso de reconstrucción se inicia desde la parte más alta hacia la parte más baja, a fin de disminuir o controlar el escurrimiento superficial que se pueda presentar, a lo largo de la terraza, durante la rehabilitación. Si la reconstrucción se iniciara desde la parte más baja hacia arriba es muy probable que se pueda presentar un escurrimiento superficial durante la etapa de reconstrucción y los diques o muros podrían derrumbarse dado que la energía del agua no ha sido disipada desde el inicio del primer dique o muro en la cota más alta. Es posible que los muros por rehabilitarse colapsen por la saturación de las terrazas, dando por resultado presiones excesivas en los muros por el empuje de las aguas. Para la reconstrucción de estos muros se utilizará sólo materiales locales disponibles en el sitio mismo o en la zona adyacente. En caso de realizarse los trabajos de forma inversa, debe construirse una zanja de coronamiento que pueda drenar las aguas que provienen de la parte alta del talud de trabajo, de no hacerlo, existe el peligro de que la terraza se sature de agua produciendo el colapso de todos los muros. El diseño que se utilice dependerá de la familiaridad que se tenga con el tipo de estructura, los materiales disponibles en el área y el tamaño de la terraza. Se recomienda el uso de roca suelta en combinación con vegetación para un buen desempeño y durabilidad. 2.4.4. Rehabilitación del drenaje o canales de riego El drenaje es muy importante para dar sostenibilidad al muro y para asegurar la cantidad de agua adecuada para las plantas. El agua almacenada después de una lluvia o riego intenso puede producir la colmatación de los muros y el encharcamiento de la plataforma causando problemas de oxigenación en las raíces. Es importante cuidar que los canales, tanto longitudinales como transversales al muro, estén en perfecto funcionamiento, a objeto de que las aguas debidas a irrigación o a precipitación pluvial, puedan drenarse de forma adecuada, de modo que no se permita la saturación de la terraza que daría lugar al colapso del muro. Los expertos que diseñaron y construyeron estas terrazas agrícolas prehispánicas incluyeron un sistema de drenaje que servía al mismo tiempo para el riego (si era requerido). Por este motivo, es de suma importancia la rehabilitación de todo el sistema de drenajes que tiene la terraza, de otra manera puede darse el colapso de los muros con la consecuente pérdida del trabajo humano y de los recursos financieros.
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Es muy probable que los canales de tierra hayan desaparecido con el pasar del tiempo y se deba construir canales de tierra de una sección de, por lo menos, 0,25 m x 0,25 m. En otros pueden existir vestigios de canales revestidos; en estos casos se debe mantener la misma sección. Si existe la posibilidad de contar con un estudio topográfico de toda la zona, se puede estimar la escorrentía de acuerdo a la cobertura vegetal y determinar los caudales que deberán llevar los canales. Así mismo, si debe proveerse riego a las terrazas rehabilitadas, hay que tener mucho cuidado con el sistema de drenaje, considerando el estudio de diagnóstico que se realizó para no alterar las condiciones iniciales con las que fueron concebidas.

3. Construcción
3.1. Consideraciones preliminares para la construcción de terrazas Para la construcción de terrazas agrícolas hay que tomar en cuenta ciertos parámetros que inciden en su ubicación, contribuyen a su sostenibilidad y aseguran la producción agrícola. Por las características inclinadas del terreno que se adecúa para reducir el problema de erosión, hay ciertos factores como la topografía, el suelo y la orientación de las laderas que juegan un rol determinante en el funcionamiento de las terrazas. Adicionalmente, se debe tomar en cuenta la importancia del mantenimiento y manejo de las terrazas como una variable que determina el deterioro y el uso de las mismas. En este capítulo, a modo de sugerencias, se considera todos los factores. No existe una jerarquía de valores entre ellos y todos tienen una importancia relativa a la zona donde se piensa implementar las terrazas 3.1.1. Factores físicos Previo a la construcción de terrazas agrícolas, es necesario realizar un diagnóstico del área donde se pretende implementar esta tecnología ancestral, con el fin de que produzca buenos resultados (económicos, sociales y ambientales). Esto permitirá identificar y comprender los problemas, sus causas y efectos para definir, luego, las limitaciones y potencialidades que tiene el área (comunal, microcuenca o terreno familiar) y dar continuidad y seguimiento a la infraestructura. Esta mirada previa debe ser integral, con el propósito de conocer las características físicas, climáticas, biológicas y socioeconómicas de la zona a intervenir. La metodología para identificar las características de la región puede seguir los siguientes pasos: 1) Diagnóstico físico o evaluación de la zona o cuenca, a través de un Sistema de Información Geográfica que ayudará a conocer, de manera cuantitativa, las pérdidas de suelos por erosión, las pendientes, la longitud, el tamaño de la cuenca y otros. Es necesario realizar estudios de suelos en diferentes sectores de la cuenca. 2) Diagnóstico socioeconómico que permita conocer los sistemas de producción, rotación de cultivos y manejo del agua, mercados, cultura en la conservación de los recursos naturales específicamente el suelo. Esto se puede lograr a través de mapas parlantes, entrevistas, talleres, diálogos con las familias y otras herramientas para obtener información. 3) Obtener datos complementarios como el comportamiento climático de la región: precipitaciones, vientos, heladas, temperaturas máximas y mínimas, entre otros. Además del historial del lugar, a través de entrevistas sobre áreas susceptibles de degradación en época de lluvia, exposición de las laderas a vientos.
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Topografía La topografía se caracteriza por los ángulos de las pendientes y por la longitud y forma de las mismas que determina la velocidad y el volumen de la escorrentía y la profundidad de los suelos, a mayor pendiente y mayor longitud existirá mayor presencia de suelos superficiales (FAO 1997). En topografías demasiado accidentadas es más problemática la construcción de terrazas; sin embargo, se puede estimular la construcción de terrazas de formación lenta, con muros de piedra o vegetales, de forma que las familias cuyos terrenos posean estas características no se vean limitadas en su producción.

Fotografía 28. Terrazas construidas en pendientes menor a 15 % pendiente suave, 20 cm de altura de muro y 4 m de ancho de plataforma. Suaruro, Entre Ríos Tarija (UTL Chaco Tarijeño).

Fotografía 29. Terrazas construidas en pendiente moderada de 15 a 30 %, muros de 40 cm de alto y 1.8 m de ancho de área cultivable. San Diego Sud, Entre Ríos, Tarija (UTL Chaco Tarijeño).

Fotografía 30. Construcción de terrazas en pendiente fuerte o escarpada mayor a 30%, muros de 1m de alto y 1.5 m de ancho de terraplén. Obrajes, Pelechuco (UTL Valles Nor, La Paz).

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Las imágenes anteriores muestran terrazas agrícolas construidas en diferentes pendientes, la diferencia está en la altura del muro y el ancho de la terraza. Dentro de una cuenca es posible que las pendientes no sean las mismas en todos los sectores. Conocer esta variabilidad nos permitirá definir el tipo y la cantidad de terrazas a construir para que el sistema minimice la erosión. Algunos autores recomiendan que la construcción de terrazas de banco debe realizarse en pendientes de 12 a 40% (PASOLAC 2005), otros en inclinaciones entre 4 y 45%19. La experiencia campesina muestra que las familias distinguen la habilitación de terrenos por la topografía accidentada, demostrando que es posible hacerlo en pendientes mayores a las indicadas. En este caso, el talud debe ser muy firme, duro y compacto, con una zapata gruesa e introducida hasta 50 cm en la terraza anterior. La condición, en este caso, estará dada por la disponibilidad de materiales y de mano de obra. La pendiente influye en la efectividad de la construcción. Desde el punto de vista técnico y legal, las laderas en suelos frágiles, con pendientes mayores al 45% son, exclusivamente, de vocación foresta20. En terrenos con pendientes menores al 45%, la distancia entre terrazas es función de la pendiente. Sin embargo, existen terrazas prehispánicas ubicadas a diferentes pendientes cuya infraestructura persiste por la estabilidad de sus muros. La topografía del lugar del emplazamiento de la terraza tiene importancia desde el punto de vista del escurrimiento de las aguas. El agua se acumula en el suelo, como retención superficial, cuando llueve en exceso a su capacidad de infiltración. Inicialmente, la lluvia en exceso llena las depresiones de la superficie. Conforme se acumula, se forma suficiente cantidad para causar un movimiento ladera abajo llamado escurrimiento o escorrentía superficial. La retención de la superficie generalmente es de un tirante de agua de 2,5 mm o menos, dependiendo de la aspereza de la superficie del suelo, del método de cultivo y de la cantidad de mantillo o paja acumulada en la superficie y en la ladera. En ocasiones, cuando es práctico hacer surcos de contorno o cuando se construyen terrazas para mantener la humedad, la retención puede ser considerablemente mayor y alcanzar el equivalente a 2,5 cm o más en toda la superficie. Después del período de lluvias, parte del agua retenida se infiltrará y parte se evaporará. La inclinación del terreno tiene un gran efecto en la velocidad con que corre el agua en la superficie de la tierra. Las laderas con mucha pendiente dan una mayor velocidad. La escorrentía en laderas empinadas tiende a concentrarse rápidamente en los cauces de corrientes y es causa principal de inundación, especialmente junto a pequeñas corrientes. Esta mayor velocidad del escurrimiento superficial es a la vez un factor determinante para la erosión de la tierra. A mayor velocidad, aumenta la capacidad de la corriente del agua para arrastrar partículas de tierra. A esto se debe que los terrenos quebrados sean muy susceptibles a la erosión y es uno de los factores más importantes que limita los cultivos. A pesar de la velocidad del escurrimiento superficial y de que el potencial de erosión varía dependiendo de la ladera, el volumen de la escorrentía no varía. En otras palabras, no se ha podido demostrar que las laderas empinadas cuenten con un mayor volumen de escorrentía. Esto se explica, posiblemente, porque los terrenos empinados cuentan con mayor superficie para infiltrar la lluvia de lo que indican los planos cartográficos, ya que éstos son proyecciones horizontales. También la precipitación se mide en base a un plano horizontal, sin embargo, realmente se extiende en toda la superficie de la ladera empinada.

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Rufino, 1989 mencionado por FAO 1997. Reglamento a la Ley Forestal.

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Orientación La ubicación de las laderas es muy importante para el clima local determinando los vientos (corrientes de aire húmedo) y la temperatura por la radiación del sol. En zonas templadas, uno de los factores ambientales más importantes que puede afectar a la producción de cultivos es la orientación fisiográfica, que se refiere a la relación de las vertientes o laderas con el norte geográfico. En estos ecosistemas, la orientación indica la variación de la insolación durante el año, siendo que las laderas con orientación hacia al norte son menos cálidas, en comparación a las laderas orientadas hacia el sur. En regiones tropicales, la variabilidad de la insolación no tiene mucho impacto debido a la poca variación en la orientación del sol durante el año. No obstante, existen impactos debido a la orientación del viento y las consecuencias de esta orientación en las precipitaciones, por ejemplo, la vertiente oriental es húmeda, mientras que la vertiente occidental y el Altiplano son secos. La orientación puede tener importancia a escala local y el viento puede tener un impacto secante, como también traer mayor humedad al mismo sitio. Los vientos de la zona de los Yungas suelen venir principalmente desde el noroeste. Este fenómeno climático tiene su origen en los vientos alisios atlánticos que pasan sobre la Amazonia Central, los cuales son canalizados por los Andes hacia el sur y eventualmente hacia el sureste, formando uno de los sistemas meteorológicos de mayor importancia del continente sudamericano, la región de los Yungas (Montes de Oca, 2004). Los vientos pasan casi paralelos a la orientación de la Cordillera Oriental, significando que las laderas con orientación perpendicular a la dirección principal del viento recibirán mayor precipitación, los impactos más fuertes serán manifiestos en las cimas de las mismas serranías, donde puede haber presencia de heladas. Existirá un mayor crecimiento de los cultivos debido a la mayor profundidad de los suelos a diferencia de los cultivos desarrollados en laderas de exposición sur. Las laderas de exposición norte reciben menor radiación y tienen, por lo tanto, mayor almacenamiento de agua que favorece el desarrollo de los cultivos.

Figura 14. Orientación de las laderas con respecto al sol (Berna Mamani).

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Por otro lado, la exposición solar tiene importancia en la luminosidad aunque el requerimiento de luz varía entre cultivos, esto influye en el proceso de fotosíntesis, por ejemplo, el cultivo del maíz se desarrolla más a mayor intensidad, a diferencia de las hortalizas de hoja. Es importante conocer este factor en el momento de la planificación de siembras. Características del suelo Las características de los suelos son muy importantes para localizar las terrazas, además de permitir determinar la pendiente longitudinal de la plataforma. Para determinar las medidas o prácticas a implementar es necesario un estudio geológico y edafológico de la zona que dé la descripción del perfil de la ladera. • Textura del suelo. La construcción es difícil en suelos arenosos; sin embargo, en caso de que se necesiten terrazas en estos suelos, se las debe hacer más pequeñas. Por ejemplo, en suelos sueltos de textura arenosa o franco arenosa, la pendiente longitudinal podrá ser cero, ya que su estructura favorece el proceso de infiltración, mientras que en suelos de texturas arcillosa o franca limosa, el proceso de infiltración disminuye si la duración o la intensidad de la lluvia aumenta, en estos casos es necesario que la pendiente longitudinal de la plataforma tenga un cierto desnivel del 1 a 3%. La fertilidad del suelo no es preponderante para la construcción de terrazas agrícolas. En suelos degradados se debe combinar con prácticas que mejoren la fertilidad, como la aplicación de abonos orgánicos. En este caso, además de una buena producción, tendremos suelos recuperados. • Profundidad del suelo. Se utilizan en suelos profundos, idealmente de más de 1 metro de profundidad. Sin embargo, existen experiencias campesinas en suelos superficiales de concentrar la tierra en terrazas y de mezclarla con abonos orgánicos para hacer estos suelos productivos. En suelos superficiales es más efectivo contar con terrazas individuales en el establecimiento de árboles frutales o forestales en pendientes más pronunciadas.

Fotografía 31. Perfil de suelo en laderas de valle (Berna Mamani).

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La determinación de la profundidad del suelo también es importante para el armado del muro. Si los suelos son superficiales es preciso que la base del muro penetre hasta la roca para darle mayor resistencia. Es recomendable una prospección geotécnica del lugar elegido, para evitar riesgos de deslizamiento masivo, sobre todo, en terrenos que descansan sobre una superficie empinada rocosa. • Capacidad de infiltración. En suelos de baja infiltración se combina prácticas para mejorar los distintos factores que afectan a la penetración del agua en el terreno y se asegure el desagüe a través de una pendiente de 1% a desnivel. • Presencia de piedras en la parcela. Es más difícil la construcción en suelos pedregosos; sin embargo, los productores utilizan piedra para construir una barrera muerta en la base de la estructura para fortalecer la terraza. Condiciones hídricas En las serranías generalmente se tiene dos movimientos de masas de aire húmedo: uno horizontal y el otro vertical. El horizontal se mueve de oriente a occidente debido a los vientos húmedos provenientes de la cuenca amazónica que hacen que las laderas orientales reciban mayor cantidad de humedad. El vertical se debe a la altura a la en que se encuentran las laderas que actúan como una barrera para las masas de aire húmedo que llegan del este, haciendo que se eleven, se condensen por la disminución de temperaturas con la altura, y se precipiten favoreciendo la acumulación de agua en el suelo e incrementen la humedad relativa del aire. Este es aspecto es muy beneficioso para zonas donde no existe riego y la producción es a secano. Antes de la construcción de terrazas agrícolas es necesario obtener y analizar los registros hidrológicos y determinar los valores de la máxima precipitación y la máxima avenida para el cálculo de caudales máximos y problemas de erosión. Además se debe verificar la disponibilidad y caudal de las fuentes de agua para riego en la zona, tales como manantiales, ríos, lagunas (khotañas), lluvias, neblina y otros. En zonas de altas precipitaciones se debe asegurar que el suelo tenga la capacidad de infiltrar o desviar fuertes lluvias a lo largo del banco, sin causar problemas de drenaje o de desborde (terrazas a desnivel), en todo caso se debe prever la construcción de drenes. Los antepasados que construyeron las terrazas agrícolas tenían muy buen conocimiento del manejo del agua de riego. Este aspecto es muy importante en regiones donde se disponga de agua o en regiones donde la intensidad del agua de lluvia sea alta tanto en periodos cortos como de mayor duración. Para este fin se debe prever la construcción de zanjas de infiltración que retengan el agua de escorrentía proveniente de las partes altas del terreno, rompiendo la velocidad del agua de tal manera que se capte y acumule en la zanja y que sirva de reserva posterior. Esto se recomienda en terrenos con texturas franco arcillosa. Es preciso construir además canales de desviación con gradientes del 1% en lugares de precipitaciones altas con suelos pesados y arcillosos. Los canales de riego deberán estar diseñados de acuerdo a la disponibilidad de agua y a la pendiente. En algunas zonas se construye diques alrededor del banco para almacenar el agua captada para la producción o se hace salidas de drenaje en algunas partes del dique para controlar el nivel de agua.

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3.1.2 Factores sociales La tenencia de la tierra La tierra es un activo productivo fundamental para la población rural. El acceso a la tierra es importante para el bienestar de las familias, para estimular el crecimiento económico en el sector agropecuario y para la reducción de la pobreza en áreas rurales. La tenencia de la tierra en las zonas rurales del país tiende a ser cada vez más individualizada, es decir, cada uno es dueño de su propiedad, aunque persisten terrenos comunales que son utilizados en su mayoría para el pastoreo y están ubicados en las partes altas con pendientes menores. Esta situación de tenencia individual no es diferente en zonas de ladera, acompañada de pequeñas extensiones que no superan la hectárea. La fragmentación o atomización rompe el manejo macro organizacional y operativo de un sistema, en este caso el terraceo, y se pierde el manejo centralizado y/o concertado. Es necesario conocer esta situación de propiedad para la implantación de técnicas de suelos, ya que el área seleccionada para la construcción de terrazas puede tener uno, dos o varios propietarios con los que habrá que interrelacionar.

Fotografía 32. Comunidades del municipio Combaya donde se distingue pequeñas parcelas de cultivo que es de propiedad individual.

Por la experiencia campesina, la construcción de terrazas debe ser realizada en terrenos familiares, ya que la familia le dará sostenibilidad al sistema con el manejo de la producción, mientras que, en sistemas de terraceo que abarquen grandes extensiones, la organización social debe ser consistente para dar sostenibilidad a las terrazas. La organización social La construcción de terrazas agrícolas o cualquier proyecto a desarrollar en un cierto lugar, debe contemplar, inicialmente, el manejo etnológico y empírico que poseen las familias de las comunidades respecto a su organización. La organización social es uno de los factores más importantes en el desarrollo de esta tecnología. En situaciones donde los pobladores no están dispuestos a organizarse será más difícil construir y desarrollar sistemas de riego, sobre todo para controlar el consumo de agua.
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Las actividades que pertenecen al círculo familiar deben ser destinadas a ese nivel, como, por ejemplo, la siembra, la producción, el uso del agua de riego en la parcela y otros. Por el contrario, todas aquellas actividades que requieren unión de las familias como la construcción de terrazas agrícolas, la operación y el mantenimiento de la infraestructura de riego, el manejo de los pastos naturales, entre otros, se destinarán a nivel comunal. Por otra parte, existen otras actividades que superan el círculo comunal como el manejo de una cuenca o una obra de riego que abarca varias comunidades, lo cual implica una organización mayor como la de cantón, distrito o ayllu. En estos casos, será necesario buscar canales para la interacción de las comunidades a través de sus autoridades superiores. La construcción de terrazas implica realizar acciones en una microcuenca, la cual comprende tal vez varias comunidades que forman parte de un cantón o ayllu. Es preciso, entonces, llegar a la organización mayor, respetando costumbres y hábitos de organización para alcanzar los fines propuestos. La organización social de una región determinará la disponibilidad de mano de obra para realizar la actividad requerida. Por ejemplo, en zonas donde las costumbres de trabajo basados en el ayni, la mink’a entre otros persisten, es necesario fortalecerla, ya que las terrazas agrícolas, por sus características, requieren de mano de obra y de materiales locales para su construcción. En todo caso, es mejor respetar la forma de organización local en la que ellos decidirán la forma de trabajo.

Fotografía 33. Las autoridades comunales junto a hombres y mujeres en trabajo de construcción de terrazas agrícolas comparten la merienda (refrigerio), comunidad Paquela Chuma, 2007 (UTL Valles Nor, La Paz).

La construcción o rehabilitación debe fortalecer la organización comunitaria, beneficiando notablemente el rescate, apropiación y consolidación de la identidad y herencia cultural de la comunidad y el fortalecimiento de la organización comunal o familiar. La construcción tiene un efecto directo en el uso de la fuerza de trabajo familiar y comunal. Así, el esfuerzo en mano de obra que este proceso demanda conlleva a fortalecer las formas de organización propias de las comunidades. 3.1.3. Factores ambientales El factor ambiental es tal vez el principal punto a considerar para la decisión de construir terrazas agrícolas, ya que el terraceo es positivo por los múltiples beneficios que aporta a la conservación y recuperación de suelos y agua. Se pueden mencionar los siguientes beneficios: • Control de la erosión. De acuerdo a las experiencias de la FAO (1997), la construcción de terrazas agrícolas de banco, reduce la pérdida de suelos en un 50%, mientras Baver y Garner mencionan que supera el 80% (1976), aunque el porcentaje de escurrimiento es similar al de suelos de ladera sin terrazas.
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• Uso de los recursos suelo y agua en forma sostenible. El uso racional del agua y suelo disminuye las pérdidas de manera que su uso sea sostenible y sostenido en el tiempo. 3.1.4. Factores económicos La construcción de terrazas agrícolas constituye una práctica sencilla, de fácil comprensión, de bajo costo, que no requiere de insumos externos. • Mano de obra. La decisión de construir sistemas de terrazas agrícolas o familiares está influida por la disponibilidad de mano de obra y el costo de la misma. La disponibilidad está sujeta a la época, ya que ciertas actividades como la siembra, el deshierbe o la cosecha requieren de más mano de obra, lo cual podría influir en la construcción de la terraza. Como información complementaria es bueno conocer los calendarios agrícolas de la región y los flujos de migración temporal. En familias con pequeñas propiedades, la disponibilidad de la mano de obra familiar puede variar mucho de una familia a otra, dependiendo del número y sexo de los hijos. • Comercialización, caminos y transporte. Estos servicios son muy importantes en las decisiones sobre la construcción de terrazas. La producción excedente tendría que estar relacionada con el acceso a centros de comercialización, si hay transporte disponible y si hay caminos transitables. En regiones aisladas, donde los caminos están en mal estado o no siempre son transitables en la época de la cosecha, los mercados potenciales son las ferias locales. • Productividad. Un punto motivador para la población rural es el incremento de la producción debido a la reducción de los procesos de erosión, la formación de la materia orgánica, la disponibilidad de agua y la reducción de las heladas en las partes altas. • Valor patrimonial. La reducción de la erosión de los suelos permite que las familias aseguren la herencia para sus futuras generaciones otorgándoles recursos para su mantenimiento económico por incremento del valor de su capital (el suelo). • Relación beneficio costo. El incremento de la productividad y el rendimiento logran que la relación beneficio costo sea mayor a la unidad a partir del primer año, siendo posible la recuperación de los costos de construcción. Las ganancias netas son dos veces mayores en comparación a cultivos de laderas (AGRUCO 1993). Este análisis económico corresponde a parcelas familiares construidas bajo el sistema de organización ayni y mink’a. 3.2. Construcción de la terraza agrícola 3.2.1. Parámetros de diseño A continuación se detalla los principales parámetros que deben tomarse en cuenta en el diseño de una terraza agrícola.

Figura 15. Principales parámetros para el diseño de una terraza agrícola (H. De la Quintana).

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Pendiente del talud natural del terreno (φ) La pendiente transversal a la curva de nivel es uno de los parámetros determinantes para la decisión de la altura del muro, así como del ancho de la plataforma de la terraza agrícola. Con fines didácticos, para la presente guía se ha asumido tres tipos de pendiente: baja que comprende pendientes que responden a una relación H:Vl (25:1 – 4:1); mediana que tiene una relación H:V (4:1 – 2:1) y alta que responde a una relación H:V (2.1 – 1:1). Relaciones H:V mayores a 1:1 se hacen inviables por razones económicas y esfuerzo humano exagerado. Pendiente longitudinal de la terraza (S) Se define como la pendiente paralela a la curva de nivel de la ladera. Dicho parámetro define la velocidad de flujo del agua (depende también del material de la capa arable del suelo), para no ser erosivo. Los valores fluctúan entre 0.1- 0.5% (FAO, 1997). Pendiente transversal de la terraza (S1) La plataforma o terraplén constituye técnicamente el banco de la terraza y está formado artificialmente por diferentes estratos del suelo. Este relleno de la terraza no siempre es completamente horizontal, por lo general, mantiene una ligera inclinación exterior que viene a ser la pendiente transversal de la terraza que absorbe la precipitación normal de las lluvias y del agua de riego permitiendo una mayor infiltración. Los valores de la pendiente transversal fluctúan entre 0.0 y 0.1%. Talud del muro de gravedad o de contención (Z) El muro nunca es vertical. Se lo construye con una ligera inclinación hacia adentro de la terraza. Es conveniente inclinar el muro contra el terreno en un ángulo generalmente de 3° pudiendo alcanzar los 10°, de esta forma disminuye el valor del coeficiente de empuje activo. También, el mismo, tiene el fin de absorber pequeños movimientos diferenciales que pudieran presentarse en el suelo que sustenta el muro. Los valores del talud del muro en función a la pendiente fluctúan entre 0,05:1 y 0,15:1. El talud define la estabilidad del muro como soporte del perfil del suelo, tal estabilidad también depende de la forma, tamaño y peso de la roca empleada en el muro. Altura (H) y ancho del muro El muro de contención puede tener entre 0.5 y 3 m, en algunos casos puede llegar hasta 5 m de altura dependiendo mucho del tipo de material, la pendiente de la ladera y límite de la fuerza humana para edificar los muros de piedra acomodada: en promedio esta altura alcanza 1,5 m. El tamaño y forma de la roca son importantes para asegurar una buena estabilidad del muro. Por ejemplo, los cantos rodados y las piedras pequeñas no aseguran una buena estabilidad, lo que obliga a disminuir la altura del muro. En cambio, las piedras grandes de formas regulares garantizan mayor estabilidad, permitiendo construir muros mucho más altos. La altura del muro de contención depende de la textura, profundidad de los suelos de la ladera y su pendiente.

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El ancho mínimo de la base mayor del muro (B), debe estar comprendido entre 0.30-0.6 m (H). El ancho del muro en la parte superior, la corona del muro (C), deberá tener entre los 0.2 y 0.4 m. La profundidad de la cimentación mínima (c) debe estar entre los 0.30 a 0.50 m, generalmente en la base del muro debe emplearse piedras grandes (0.4-1 m de diámetro). Todos los materiales usados deben ser de fricción dominante con un ángulo de fricción de 30° o más, y bien compactados. Ancho de la terraza (L) Es la distancia horizontal entre los muros longitudinales de dos terrazas consecutivos. Su dimensión está en razón directa a la altura del muro y en razón inversa a la pendiente original del terreno según la siguiente relación:

L = H / tg φ
Donde: L = Ancho de la terraza agrícola (m) H= Altura del muro (m) φ = Angulo de inclinación del terreno (ladera) Cuando el valor de (φ) crece, el distanciamiento entre muros es definido por el valor de H, que para los casos de suelos superficiales o poco profundos, obliga por seguridad a disminuir la altura del muro y consecuentemente el ancho de la terraza agrícola (L). Largo de la terraza La longitud de la terraza está limitada por la presencia de obstáculos como afloramientos de rocas, presencia de cárcavas, cambios bruscos en la orientación de la ladera, presencia de cauces naturales o por excesiva pedregosidad. Es por ello que en la determinación de L, interviene la configuración natural de la ladera que será tratada como una terraza agrícola. Las terrazas agrícolas generalmente tienen una longitud que oscila entre 2 y 100 m, sin embargo se pueden construir hasta de 500 m en suelos arenosos y 600 m en suelos arcillosos (FAO 1997). 3.2.2. Construcción del muro El muro es el elemento de soporte o de contención de la terraza agrícola. De su firmeza depende la estabilidad de la terraza que determinará su duración en el tiempo, por lo que se debe tomar mucha atención en su ubicación y construcción. A continuación se detalla las características de su diseño y geometría. Diseño y geometría del muro Existen varios tipos básicos de muros de contención, con una variedad de opciones dentro de cada tipo. Para fines de la construcción de terrazas se tomará el diseño de los muros de piedra (muro seco) construidos en roca. Fundamentalmente, estas estructuras funcionan a través del peso de la estructura, el cual debe oponerse al deslizamiento y al volcado.

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El tamaño de la estructura depende de la altura del muro de acuerdo al sitio, debe permitir la elevación recomendada de la terraza, cumpliendo con las condiciones de carga del muro y los cimientos. En el caso de estructuras de gravedad, el ancho de la base es aproximadamente 20-60% de la altura, para ser estable. La estructura debería ser acuñada en el talud o el suelo, de modo que el pie del muro se entierre por lo menos 0.3 – 0.5 m en material local (no relleno). Los cimientos del muro son muy importantes para evitar fallas. La causa número uno de las fallas de muro de contención son los cimientos mal hechos. El muro debe ser puesto sobre suelo macizo, no asentable, o bien sobre roca que tenga la capacidad de carga necesaria, tampoco tiene que estar sujeto a deslizamiento. La mayoría de los diseños de muro suponen que el sitio y el material de relleno se desagüen, por tanto, debe colocarse un drenaje de grava detrás de cualquier tipo de muro o bien construirse de un material que se drene libremente, como ser roca gruesa. Normalmente, la altura de muros de gravedad en terrazas agrícolas, alcanza valores entre 0.5 m y 2.5 m, en casos extraordinarios muros de 3 m hasta 5 m de altura. Por encima de estos límites, los muros son relativamente más difíciles y caros de construir.

Figura 16. Esquema típico de un muro de roca H = 2 m (H. De la Quintana).

Figura 17. Esquema típico de un muro de roca H = 5 m (H. De la Quintana).

La figura 16 muestra un muro de roca estrecho, bajo, diseñado con una fachada para un talud de hasta 2 m de alto, mientras que la figura 17, muestra un típico diseño de un muro de roca de 5 m de alto para una estructura de contención. Los muros se diseñan de modo que la resultante de fuerzas caiga dentro del tercio medio de la base y el factor de seguridad contra el volcado sea mayor de 1.5. Si la presión del muro excede el valor de la capacidad de soporte, entonces la anchura de la base del muro debe aumentarse. Para los diseños reales de estructuras de contención, las presiones de tierra que actúan sobre el muro deben ser determinadas como función de la geometría del sitio, condiciones de carga y tipo de suelo. De acuerdo a los trabajos agrícolas a desarrollar en la terraza, se debe añadir una sobrecarga uniforme. El propósito de los cálculos básicos para una estructura de contención de gravedad consiste en asegurar la estructura contra 1) volcado; 2) deslizamiento; 3) falla de capacidad de soporte; y 4) estabilidad global.
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Criterios de cálculo Para determinar el valor del empuje se utiliza la teoría de Coulomb, con los siguientes supuestos: • La superficie de rotura es plana. • La fuerza de rozamiento interno se distribuye en forma uniforme a lo largo de la superficie de rotura. • La cuña de terreno entre la superficie de rotura y el muro se considera indeformable. • Se desarrolla un esfuerzo de rozamiento entre el muro y el suelo en contacto, para que la recta de acción del empuje activo se incline en un ángulo ( ) respecto de la normal al paramento interno del muro. • La rotura se analiza como bidimensional tomando una franja unitaria del muro considerando la estructura como continua e infinita. Para no sobredimensionar la estructura, dado que el muro seco es permeable, se puede omitir el empuje hidrostático. Existen cuatro consideraciones primarias para el diseño de un muro seco (muro de gravedad): 1) volcado; 2) deslizamiento; 3) capacidad de soporte; 4) estabilidad global.

Figura 18. Fuerzas que intervienen para el diseño de un muro, adaptado de Mohney, 1994 (H. De la Quintana).

Presión de tierra horizontal (PH) Donde:

PH = ½ σ(KH*H2)
En la cual: σ = peso especifico del suelo KH = coeficiente de empuje activo h = altura del muro H = altura de empuje Ver Anexo A.3.3. para valores de KH y KV para diferentes pendientes de la terraza (β) transversal al muro y para varios tipos de suelo. La altura del punto de aplicación del empuje es de difícil evaluación y varía bastante en la práctica, normalmente puede producirse a una altura comprendida entre ½ H y 1/3 H. Las variaciones se deben, en algunos casos, al desplazamiento del muro, a su rigidez e inclinación, a modificaciones en las características del terreno y sobrecarga. Para efectos de la presente guía se asumirá un valor de 1/3H.
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Presión vertical de tierra (PV) Donde:

Verificación de la seguridad al vuelco Se considera como la fuerza estabilizante, el peso propio del muro y la componente vertical del empuje activo y, como desestabilizante, la componente horizontal del empuje activo. El momento que provoca las fuerzas estabilizantes debe exceder al momento que provocan las fuerzas desestabilizantes por un factor de seguridad de 1.5. Los momentos deben ser tomados sobre el pie de la estructura. Este factor de seguridad tiene su origen en la importancia de la estructura y sus consecuencias económicas. Para fines de la terraza agrícola y el muro que no posee aglutinantes se tomarán valores que oscilan entre 1.1 – 1.5 de acuerdo a su importancia. Momento de vuelco: MV= PH * H/3 Momento resistente: MR= W* B/2 + PV * B Donde:

PV = ½ σ(KV* H2)
En la cual: σ = peso especifico del suelo KV = coeficiente de empuje activo h = altura del muro H = altura de empuje Ver Anexo A.3.3. para valores de KH y KV para diferentes pendientes de la terraza (Beta) y para varios tipos de suelo , para terrazas de banco β = 0. Peso de la estructura (W) Donde:

W = δ(B*H)
En la cual: W = peso de la estructura δ = peso específico del muro (Anexo A3.4) B = ancho promedio de la estructura H = altura de la estructura Resistencia al deslizamiento (SR) Donde: ó:

MR= 1,5 * MV MR / MV => (1,1 -1,5)
Verificación de la seguridad al deslizamiento Las fuerzas al deslizamiento deben exceder a las fuerzas de deslizamiento por el factor 1,1 – 1,5 (este es un factor de seguridad), ignorando las presiones pasivas de la tierra debido a la profundidad de la estructura debajo de la tierra y la cohesión. Fuerza deslizante: Fd= PH Fuerza resistente: FR= (W + PV) tan (factor de fricción) Donde:

SR = W*(tan(τ))
En la cual: W = peso de la estructura τ = factor de fricción entre muro y el suelo, su valor usualmente es de 0,3

FR= 1,5 * Fd
ó:

FR / Fd => 1,5
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Verificación de la capacidad de soporte La presión del suelo en la base del muro, fondo de la estructura, debe ser menor que la capacidad de soporte del cimiento del suelo por el factor 3.0 (factor de seguridad). El muro, al no tener aglutinantes, no admite esfuerzos de tracción, solamente acepta esfuerzos de compresión, de esta manera la estructura es totalmente flexible. Verificación de la estabilidad global Normalmente, la estabilidad global es segura si la estructura está ubicada en una terraza excavada totalmente con material del lugar (in situ). En pendientes muy inclinadas, la estructura debe tener una profundidad de por lo menos 0.30 a 0.50 m, debajo de la superficie de la pendiente. En áreas o depósitos resbalosos debe hacerse un análisis específico de estabilidad de la pendiente. El análisis global se realiza para diversas superficies y se determina aquella de rotura crítica. El coeficiente de seguridad debe estar entre 1.2 y 1.3. La superficie de rotura es normalmente una espiral logarítmica, por simplificación se puede asumir como circular y ser calculada por el método de las fajas (Fellenius, Bishop y otros). Otro método simplificado aproxima la superficie de rotura a una recta. Para este cálculo se recomienda la literatura específica. 3.2.3 Proceso de construcción de la terraza agrícola Una vez realizada la limpieza y el replanteo del área que se desea implementar, el proceso de construcción de la terraza agrícola se inicia desde la parte más alta hacia la parte más baja, a fin de disminuir o controlar el escurrimiento superficial que se pueda presentar a lo largo de la misma durante su construcción. Si la construcción se iniciara desde la parte más baja hacia arriba, se presentaría un escurrimiento superficial durante la etapa de construcción y los diques o muros podrían derrumbarse dado que la energía del agua no ha sido disipada desde el inicio del primer dique o muro en la cota más alta. Para la construcción de estos muros se utilizan sólo materiales locales disponibles en el sitio mismo o en la zona adyacente. En el caso de realizarse los trabajos en forma inversa, debe tomarse en cuenta la construcción de una zanja de coronamiento que pueda drenar las aguas que provienen de la parte alta del talud de trabajo. De no realizarse esta labor existe el peligro de que la terraza se sature de agua y que colapsen todos los muros. El diseño que se utilice dependerá de la familiaridad con el tipo de estructura, los materiales disponibles en el área y el tamaño de la terraza. Se recomienda el uso de roca suelta en combinación con vegetación por ofrecer buen desempeño y durabilidad. Es particularmente importante que la construcción siga un proceso de diseño racional para determinar la altura apropiada de la estructura y el espaciamiento, además de la construcción de un vertedero (boquerón) con suficiente capacidad para dejar pasar las aguas excedentarias sobre la estructura. Si la distancia entre estructuras es demasiada, el área puede ser erosionada, haciendo factible la creación de una cárcava entre estructuras. Para la construcción del muro, dique o talud, primeramente se debe trazar una línea guía que siga las curvas de nivel de la ladera siguiendo los siguientes pasos:

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Proceso de construcción del muro Trazar dos curvas de nivel consecutivas a partir del costado del terreno que tenga la mayor pendiente. Se establece el distanciamiento entre las curvas de nivel en función a la altura de muro que se ha elegido, y el ancho promedio que se quiere dar a la terraza, teniendo cuidado de no exceder los límites recomendados en los trabajos de campo y gabinete para la altura del talud; luego se marca bien las líneas de nivel procediéndose a remover el suelo superficial de la capa arable hacia un costado. El diseño y construcción de prácticas y obras de conservación y restauración de suelos que se presenta en esta guía no requiere de aparatos de alta precisión. Los que se utilizan comúnmente, por su fácil construcción en campo, bajo costo y buen funcionamiento son: nivel de caballete en específico el triangular o comúnmente conocido como aparato A, niveles de manguera, niveles de mano y niveles digitales. Reducir las curvas muy sinuosas promediando altos y bajos para obtener curvaturas amplias y uniformes. Abrir zanjas para el cimiento del muro en el terreno, tomando en cuenta el alto de muro, ancho de la terraza y la pendiente del talud natural del terreno, con el cuidado de compensar el corte con el relleno. Este último aspecto tiene la finalidad de abaratar el costo de la construcción de la terraza agrícola. Luego remover el material separando la capa fértil hasta dejarlo a una distancia de 1/3 de H. Eliminar los afloramientos rocosos y los fragmentos del suelo sólidos. Estos se utilizarán posteriormente para la conformación del muro, siempre y cuando la roca sea de buena calidad y no presente fragmentaciones, ni sea porosa. Las piedras sobrantes se colocarán junto con las piedras no utilizadas en el muro como relleno permeable, de este modo se reduce el empuje activo del relleno del muro. Iniciar la construcción del muro por una de las esquinas de la terraza agrícola, colocando las piedras de mayor tamaño en la cimentación debidamente acomodadas, acuñadas y alineadas; las piedras deben ir superpuestas y entrecruzadas sin aglutinante. Dejar los espacios y orificios para los drenes (boquerones) y los peldaños de acceso en los muros altos.

Fotografía 34. Trazado de curvas de nivel con ayuda del Nivel A comunidad Chimpawichay, Pelechuco, 2007 (UTL Valles Nor, La Paz).

Figura 19. Trazado de curvas de nivel (H. De la Quintana).

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Figura 20. Equipos para el trazado de curvas de nivel (H. De la Quintana).

Fotografía 35. Excavación para el colocado del cimiento, Timusi-Chuma, 2006 (UTL Valles Nor, La Paz).

Figura 21. Excavación y cimentación de piedra (H. De la Quintana).

Figura 22. Armado del muro (H. De la Quintana).

Figura 23. Excavación y cimentación (H De la Quintana). Fotografía 36. Construcción de terrazas agrícolas en Parazani-Aucapata, nótese el grosor del muro cuando se dispone de piedras pequeñas (UTL Valles Nor La Paz).

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Proceso de acondicionamiento del suelo de la terraza El suelo, como medio de cultivo, es el componente más importante para asegurar la producción, por lo que debe tener la capacidad de cumplir con todos los requerimientos físico-químicos de los diferentes cultivos que se desea producir. La fertilidad es muy importante para que las plantas se desarrollen, la humedad y la aireación deben ser apropiadas para asegurar los rendimientos. La estructura del suelo debe ser suelta para asegurar la germinación de las semillas y adecuada para permitir el desarrollo del sistema radicular. Antes de conformar el suelo de las terrazas se debe determinar el tipo de suelo con el que se cuenta. Los suelos franco arenosos no retienen bien la humedad por lo cual requieren riego para evitar el marchitamiento de las plantas, al contrario de los suelos franco arcillosos que tienen características opuestas. La única forma de mejorar esta situación es incorporar materia orgánica para mejorar su drenaje y estructura. Para preparar el suelo se debe mezclar diferentes tipos de tierra, dependiendo de las condiciones locales, hasta conseguir un suelo adecuado para los cultivos. El suelo de la terraza constará de tres estratos, donde la capa del fondo es de piedras grandes, seguido de una capa intermedia de ripio o gravas y una capa superficial de hasta 0.7 m de tierra agrícola, este factor dependerá de los costos. La estratificación por capas de tamaños diferentes permite un mejor drenaje y una mayor estabilidad a la plataforma de la terraza, disminuyendo así las fuerzas de empuje sobre el muro. En condiciones de un buen suelo agrícola, pero con ausencia de ripio o grava, será conveniente cernir la tierra donde los gránulos de mayor tamaño se depositen en la capa inferior, seguida por los de tamaño intermedio y los más finos en la capa superior. La forma más práctica y común de acondicionamiento de los suelos de las terrazas consiste en excavar primero la capa fértil superior del suelo, colocándola a un lado, en seguida se hará la excavación en la parte alta de lo que será la terraza, y la tierra que se vaya sacando será puesta en la parte baja, de modo que el terreno se nivele, procurando una ligera pendiente inclinada hacia el cerro. La capa de tierra fértil que se sacó en el primer paso será esparcida sobre la terraza.

Figura 24. Conformación del suelo de la terraza por estratos en terrazas prehispánicas (H. De la Quintana).

Fotografía 37. Cernido de tierra en la comunidad Qalapunko, Chuma (UTL Valles Nor La Paz, 2007).

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3.2.4 Requerimiento de materiales, herramientas menores Los materiales a utilizarse son propios del lugar, tanto los suelos como los áridos y el material pétreo. La conformación de la terraza utiliza el sistema corte-terraplén, con el fin de abaratar los costos de construcción. Es en este marco que al realizar el corte se debe separar las piedras que serán utilizadas en el muro, al margen de las que deben ser trasladadas de distancias menores a 100 m. Las distancias mayores encarecen la conformación del muro y pueden volver inviable su realización. La piedra a utilizarse debe tener las siguientes características: • Ser de buena calidad, estructura homogénea, durable y de buen aspecto. • Debe ser libre de defectos que afecten sus propiedades mecánicas, sin grietas ni planos de fractura. Las herramientas menores constan de: • • • • • • • • • Herramientas para la limpieza como azadones y machetes Picota y pala Combo de 5 libras Puntas Cuñas Barretas Carretillas Niveles de mano, tipo A, entre otros Herramientas para el laboreo agrícola (chaquitajlla, lawqana, chontilla y otras)

3.2.5 Análisis de actividades, mano de obra y sus rendimientos Para la conformación de las terrazas agrícolas, las actividades más importantes estarían ordenadas en tres rubros: los trabajos preliminares, el movimiento de tierras y las obras de arte. Los trabajos preliminares comprenden la limpieza, el replanteo y trazado de las curvas de nivel. El movimiento de tierras comprende las excavaciones para el emplazamiento del muro, la excavación para conformar el terraplén, y el relleno de la terraza. Las obras de arte están constituidas por la construcción del muro, los drenes, accesos y canales de riego. La mano de obra está considerada como mano de obra no calificada, se supone que estos trabajos deberán ser encarados por la comunidad bajo el asesoramiento de un técnico. Para fines de la presente guía se ha tomado como referencia rendimientos promedios alcanzados en diferentes trabajos de concursos PROMARENA, para la elaboración de taqanas (terrazas agrícolas), tanto familiares como comunales (valles altos La Paz). Cada región tiene sus propios rendimientos comunales, que deben ser considerados para la elaboración de trabajos específicos. A continuación se presenta un formato como ejemplo de una hectárea de terraza agrícola, como unidad de estudio.

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Cuadro 3. Ejemplo de actividades, mano de obra y sus rendimientos para la construcción de una ha de terrazas agrícolas (H. De la Quintana).

PRESUPUESTO TOTAL TRABAJOS PRELIMINARES
Unidad Cantidad Rendimiento hrs/unidad
0,10 0,05

Tiempo Jornales
125,00 13,88 138,88

Total Bs
3.125,00 347,12 3.472,12

Total USD
446,43 49,59 496,02

1 2

Limpieza Replanteo y trazado

m2 ml

10.000,00 2.221,59

Sub total

MOVIMIENTO DE TIERRAS
3 4 5 6 7

Excavación muro (0-2 M) semiduro Excavación talud (0-2 M) semiduro Excavación canal (0-2 M) semiduro Selección y acarreo material filtrante Preparación y acarreo de piedra

m3 m3 m3 m3 m3

833,10 1.041,90 138,85 843,75 1.600,00

3,60 3,60 3,60 2,20 3,25

374,90 468,86 62,48 232,03 650,00 1.788,26

9.372,38 11.721,38 1.562,06 5.800,78 16.250,00 44.706,59

1.338,91 1.674,48 223,15 828,68 2.321,43 6.386,66

Sub total OBRAS DE ARTE
8 9 10 11

Construcción muro de piedra (muro seco) Relleno común y compactado manual Relleno y compactado de tierra cernida Construcción de caminos peatonales

m3 m3 m3 ml ml

1.600,00 843,75 187,50 200,00 200,00

5,00 0,30 0,50 0,80 0,80

1.000,00 31,64 11,72 20,00 20,00 1.083,36 3.010,51

25.000,00 791,02 292,97 500,00 500,00 27.083,98 75.262,70

3.571,43 113,00 41,85 71,43 71,43 3.869,14 10.751,81

12 Construcción de escaleras

Sub total TOTAL

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El ejemplo muestra la construcción de una terraza agrícola que abarca una hectárea de terreno, la misma tiene una pendiente de terreno de 3:1, con una altura de muro de 1.5 metros y un ancho de terraza de 4.50 metros. En terrazas agrícolas familiares con disponibilidad de piedra, los costos de construcción son más reducidos. 3.2.6. Construcción de obras complementarias Construcción de canales de riego La construcción o apertura de canales de riego es muy importante para el manejo de las terrazas agrícolas, para esto se debe seguir los siguientes pasos: Se trazan los canales de riego a máxima pendiente aprovechando los cauces naturales del terreno o construyendo acequias protegidas con piedras y selladas con material orgánico (tepes) a lo largo de los caminos o en los extremos de los muros de contención; también estos canales son usados para el drenaje. Los canales de riego deben ser de sección rectangular con una plantilla de 0.25 x 0.25 m como mínimo. Los canales de riego siguen la pendiente de las terrazas y pasan de una terraza a otra mediante caídas verticales, en cada cambio de pendiente existen pozas disipadoras de energía, también construidas de piedra labrada o piedra tipo laja. La capacidad aproximada de los canales debe estar entre 20 a 40 l/seg, éste debe estar en función de la superficie a drenarse. Los canales de drenaje estarán conformados de tierra, y si el caso amerita, serán revestidos con piedra. El reparto del agua entre dos o más terrazas se hace por medio de partidores de agua construidos generalmente de forma cuadrada con pozos de 0.6 x 0.6 y 0.40 m de profundidad. En el funcionamiento de estos partidores se emplea, a modo de compuertas, piedras grandes selladas con material vegetal y barro (tepes). Las bocas de captación y de desagüe son dependientes del agua disponible para el riego o la precipitación. El terraplén de la terraza agrícola, por tener una gradiente reducida, permite aplicar el agua de riego con eficiencia, ya sea para regar sembradíos de gran densidad de plantas como cereales, o bien maíz, papa y haba, que se cultivan en hileras distanciadas a 0.6 a 0.8 m (surcos), donde el agua se aplica haciendo llenar cada surco con una lámina de 0.03 a 0.1 m y se clausura antes de que haya desbordamiento por escorrentía. Es importante que en el diseño de las terrazas se contemple también la presencia de canales de desagüe destinados a recibir el agua que drena del sistema de terrazas. Estos pueden ser naturales o artificiales. Los canales de desagüe son depresiones localizadas, debidamente protegidas por vegetación nativa o establecida, con forma y sección suficientes para conducir la escorrentía colectada y despejada por las terrazas hacia las partes bajas del terreno, sin peligro de erosión. Debe procurarse dar la mayor estabilización al fondo del canal mediante la implantación de especies vegetales, promoviendo una buena cobertura del suelo, y que a su vez posea un sistema radicular agresivo con gran poder de agregación del suelo y capaz de dar firmeza a las plantas para resistir el arrastre de la escorrentía. Es necesario probar el buen funcionamiento de la terraza teniendo cuidado al aplicar los primeros riegos para evitar filtraciones, asentamientos bruscos y encharcamientos. De presentarse el caso, repararlo inmediatamente.

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Construcción de caminos Generalmente los senderos o caminos de acceso a las terrazas tienen anchos que varían de 1.0 – 2.0 m; son construidos de piedra a manera de escalinatas que van a máxima pendiente o paralelamente a las acequias de riego. Dichos caminos, en época de lluvias, sirven como sistemas de drenaje para evacuar el agua de las terrazas y no causar erosión, en época de cosechas se utilizan para la extracción de productos y también para el pastoreo del ganado. En algunos casos, cuando los muros son mayores a 1 m de altura, se colocan piedras salientes empotradas a manera de peldaños o gradas y en otros casos se les dota de escaleras de piedra semitalladas, construidas paralelamente al muro de contención.

Fotografía 38. Caminos de transito por las terrazas, comunidad Collpani, Combaya, 2006 (UTL Valles Nor La Paz).

4. Mantenimiento
4.1 Mantenimiento de la plataforma Las terrazas agrícolas son estructuras frágiles que requieren de un adecuado manejo y mantenimiento permanente, a fin de asegurar su funcionamiento como sistema de producción agrícola. Las terrazas agrícolas construidas deben tener permanente atención, sobre todo, después de cada caída de lluvia para hacer los arreglos correspondientes que prevengan erosiones y derrumbes. Después de cada cosecha es necesaria la nivelación de la plataforma dándole la inclinación correspondiente. Antes de la siembra se debe prever la incorporación de abonos orgánicos para mantener la fertilidad del suelo. 4.2. Mantenimiento de muros Uno de los factores importantes para el mantenimiento del muro es no permitir la saturación de la terraza con aguas pluviales o de riego, debido a que se estaría generando esfuerzos excesivos al muro provocando luego su colapso. En el caso de que el muro haya sido afectado, debe realizarse inmediatamente la restauración del mismo para evitar una destrucción mayor, recogiendo separadamente los materiales de cada perfil; luego se deshace la parte del muro que presenta signos de inestabilidad para su reconstrucción, siguiendo los pasos antes descritos. 4.3. Mantenimiento de los canales Con el fin de evitar el derrumbe de los muros, se debe realizar el mantenimiento mensual de los canales de riego o de drenaje al menos en el tiempo de la época húmeda en el caso de las terrazas a secano y las que cuentan con riego en las temporadas que recibe riego la terraza.

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5. Producción agrícola en las terrazas La producción agrícola en general, en cualquier sistema de producción, depende de las condiciones ambientales como ser clima, agua y suelo donde se desarrolla el cultivo, además de la variedad y calidad de la semilla. La variedad del cultivo a producir en las terrazas agrícolas estará en función de la adaptación ecológica (altitud y el tiempo de producción) de la especie, además de las condiciones sociales y económicas de la zona donde se construya este sistema de terraceo. Estudios realizados en terrazas agrícolas rehabilitadas en Perú reportan que la papa, maíz, trigo, cebolla y rabanito frente a una parcela testigo, usando sólo abono orgánico, presentan un incremento de producción del 142,1% para la papa, 13% para el maíz, 53% para el trigo, 57% para la cebolla y 199% para el rabanito (PROMANACH, Perú,1999, mencionado por FAO 2000). En regiones cercanas a Pasto Grande, comunidad Wara, las terrazas agrícolas rehabilitadas lograron rendimientos mayores al 100% del cultivo del pimentón en la gestión 1994 (Perez 1997). En los valles de Charazani, en las terrazas agrícolas prehispánicas en uso, la producción de papa superó el promedio departamental en un 100%, la oca en un 725%, el maíz y la cebada en un 300% y el trigo en 247% (Schulte 1998). Esta aseveración es corroborada por Apaza quien, en la gestión 2003, reporta 11 Tn/ha de producción de papa en la comunidad Moyapampa del municipio Charazani. Algo similar ocurre en Potosí y Chuquisaca, en la gestión 96 y 97 se logró una producción promedio de 14 y 15 Tn/ha respectivamente (PROCADE 2000). En comunidades del departamento de Cochabamba se obtuvo un promedio de rendimientos mayores al 122% en cultivos como la cebolla, papa y rabanito (AGRUCO 1993). Este hecho está relacionado a la fertilidad del suelo generado por la conformación de la plataforma que posibilita una mejor relación agua, suelo, planta y atmósfera. En regiones ubicadas a más de 3.600 msnm, como Moyapampa, la producción de forrajes como la cebada y avena en terrazas se hace frecuente en zonas de la puna. La introducción de alfalfa para el ganado lechero es rentable en comunidades altas como en la Sierra del Perú, Miguillas en Oruro y recientemente en Amarete, Charazani. En zonas altas de más de 3.000 msnm, como es el caso de los valles y cabeceras de valles del norte del departamento de La Paz, se puede sembrar cultivos anuales como la papa, oca, izaño, maíz, trigo, cultivos a secano donde no exista disponibilidad de agua de riego (Charazani, Aucapata, Chuma), además de hortalizas (cebolla y zanahoria) cuando exista aplicación de riego.

Fotografía 39. Siembra de maíz en terrazas agrícolas en el valle de Charazani, La Paz (Berna Mamani).

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En zonas más bajas, menores a 3.000 msnm, valles del sur del departamento de La Paz, provincia Loayza, Sud Yungas, es común encontrar frutales con una diversidad de especies (manzana, palta, durazno, chirimoya). A esta altura, además, hay posibilidad de cosechar dos veces al año, diversificando los cultivos: maíz, arveja, haba, trigo, cebada, papa con aplicación de riego en regiones como la provincia Larecaja. Otros cultivos podrían ser sembrados en zonas irrigadas como ser el ajo, en Entre Ríos Tarija, situada por encima de los 2.800 msnm; la arveja actualmente cultivada en asociación con maíz y en algunas regiones, hortalizas (lechuga, pimiento, cucurbitáceas y otras) en las zonas de sud Yungas, Sorata, Luribay, Irupana. Se puede introducir también plantas medicinales o aromáticas cuyas hojas secas son procesadas para infusión (menta, romero, tomillo, salvia, pimpinela, toronjil, hierbabuena, orégano), como es el caso de Entre Ríos, Tarija, así tambien a lo largo del río Charazani, Camata, Luribay, Sapahaqui. Sin embargo, es preciso señalar que esta producción requiere mucha agua y mano de obra por unidad de superficie y es apta para las superficies reducidas de las terrazas.

Fotografía 40. Siembra de asociación de hortalizas con plantas aromáticas en los bordes, en Entre Ríos, Tarija (Berna Mamani, 2008).

Fotografía 41. Árboles de durazno asociados con arveja en Entre Rios, Tarija (Berna Mamani).

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TERCERA SECCIÓN El PROMARENA y la validación de una estrategia metodológica para la promoción de las terrazas agrícolas
La estrategia metodológica de promoción se entiende como el conjunto de acciones a través de las cuales se provee las condiciones necesarias para que las personas, familias, comunidades y grupos sociales, fortalezcan sus propias capacidades y se apropien de las prácticas de construcción y rehabilitación de terrazas agrícolas de acuerdo a sus contextos particulares, como una solución al proceso de degradación de suelos y al mejoramiento de sus condiciones sociales y económicas actuales (W. Immerzeel 2004).

1. La estrategia metodológica del Pachamama Raymi
Pachamama Raymi o la fiesta de la Madre Tierra es una metodología de aplicación de concursos que se realizó en el Perú, se denomina también Pachamama Urupa o Día de la Madre Tierra en el altiplano boliviano, Pachamama Kawsay o la Madre Tierra es Vida en los valles del norte del departamento de La Paz y Pachamama Punchawipa o la Alegría de la Tierra, en las regiones de los valles del sur del departamento de La Paz. La denominación se modifica de acuerdo al contexto en el cual se desarrolla, sin embargo, permanece la esencia principal: los concursos o sistema de competencias. Esta estrategia se origina en Cusco, Perú en 1986 con el trabajo de PRODERM (Proyecto de Desarrollo Rural en Microrregiones). Años más tarde, el Pachamama Raymi se introdujo en Bolivia dentro del Proyecto de Autodesarrollo Campesino (PAC II), con el nombre Pachamama Urupa. En 1996, el SID (Strategies for Internacional Development) desarrolla el Pachamama Urupa Qhantawi en Patacamaya y Umala del departamento de La Paz y desde 1998, el MARENASS (Manejo de Recursos Naturales en la Sierras del Sur), proyecto del gobierno peruano, lo ejecuta como una política de Estado con buenos resultados. Immerzeel (2004) señala que el objetivo de aplicar esta metodología es apoyar a la gente que enfrenta problemas ambientales que conllevan a una reducción de la capacidad productiva y, por ende, de su alimentación. Las metodologías convencionales de adopción de tecnologías son lentas frente a este proceso de degradación, mientras los problemas ambientales en las comunidades suceden de manera rápida y a gran escala. El Pachamama Raymi tiene su fundamento en la autogestión del conocimiento partiendo del hecho de que el campesino posee una base de conocimientos previos al proceso de capacitación. Esto permite que todos aporten al aprendizaje generando un proceso constante de mejora de prácticas mediante intercambios, pasantías, rutas de aprendizaje, la competencia y la ayuda mutua (ayni), promoviendo el intercambio de información y motivando la aplicación de esas prácticas mediante incentivos económicos. Adicionalmente se involucra a las familias en la adopción de prácticas facilitando el intercambio de conocimientos e impulsando la motivación desde los emprendedores hacia las familias, a partir de la experimentación y aplicación.
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En cualquier comunidad, región o población existen familias emprendedoras, activas, con conocimientos y capacidades para enfrentar problemas, pero también existen familias medias que realizan sus actividades sin preservar el medioambiente (Ibid). Éstas son la mayoría. Esta situación se puede expresar a través de una distribución normal (figura 25), las flechas curvas expresan el interaprendizaje de los emprendedores y el promedio de las familias. Cuanto mayor es la intensidad de intercambio del conocimiento y la motivación para aprender de los mejores, mayor será la adopción de prácticas y el resultado de los cambios a corto plazo. Como resultado de esta dinámica, la distribución normal tiende a desplazarse a la derecha, es decir, existe movilización del recurso humano y de sus capacidades para enfrentar sus problemas.

Figura 25. Proceso de interaprendizaje (Fuente: Immerzeel, 2004).

2. Problemática socio económica y degradación de los recursos naturales
“Nuestra producción ha bajado, el suelo no es el mismo” es una frase que se repite en las familias campesinas al explicar su situación actual en relación a la de hace treinta años atrás21. De esto se deduce que el deterioro del suelo es apreciada por las familias campesinas quienes perciben la reducción de su producción y por ende de sus ingresos. El suelo es el principal patrimonio con que cuentan las familias rurales y es un componente ambiental esencial en la producción agropecuaria. El suelo también es un eje ecológico ya que constituye un soporte para la vegetación, la reserva de agua y los nutrientes. Bolivia es un país rico en recursos naturales, ocupa el quinto lugar entre los países sudamericanos (Montes de Oca 2005). Posee 1.098.581 km2 de superficie, que se distribuye en una compleja fisiografía y configuración geológica que dividen al país en dos macrounidades: los llanos bajos, húmedos y calientes y la zona andina alta, seca y fría. Los llanos ocupan el 59% del territorio de Bolivia, el 28% corresponde a la zona andina con 307.000 km2 y el 13% abarca la zona subandina que comprende los valles y los yungas. Esta última acoge a la Cordillera Oriental o Real. El relieve de la zona subandina se caracteriza por montañas integradas que contienen una serie de llanuras con cerros aislados y grupos de cerros. La
Parafraseado de las expresiones que utilizan las familias en la exposición del “Diagnóstico y Propuestas de Desarrollo Comunal”. Comunidad Yunkamarca Aucapata, enero de 2005, concurso realizado para dar inicio a la ejecución de actividades en manejo de Recursos Naturales auspiciado por PROMARENA.

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configuración topográfica hace que Bolivia presente características geográficas, demográficas y socio económicas particulares, constituyendo un país megadiverso ecológica y culturalmente. La Cordillera Oriental que alberga a los yungas y los valles interandinos presenta clima favorable, sin embargo, la erosión de la tierra es una amenaza por la topografía quebrada que la caracteriza, por lo que varias familias tienden a salir de sus comunidades, de manera temporal o permanente, a otros centros urbanos. Mientras en los llanos, las familias deben realizar grandes esfuerzos para asegurar su subsistencia, los grupos indígenas han visto limitado su territorio por lo que deben complementar sus ingresos con la caza, la pesca y otras actividades. El factor más importante para la pérdida de la fertilidad o degradación de suelos es la erosión hídrica, especialmente en la región andina y subandina del país, donde la topografía y la abundancia de agua impulsan los procesos erosivos. La erosión eólica se genera en las regiones de la Cordillera Occidental y el Altiplano donde existe pérdida de la cobertura vegetal por la extracción de la vegetación, necesaria para proteger el suelo (Ministerio de Desarrollo Sostenible 1996). El 55% de la región presenta índices de desertificación alta, muy alta y grave. Las pérdidas por hectárea oscilan desde 50 hasta 200 toneladas, con problemas de reducción de vegetación del 31 al 100%. En las zonas del altiplano, el 60% de la población está dentro del grupo de pobreza moderada e indigente, mientras que en la Cordillera Oriental el 50% de los habitantes corresponde al grupo moderado y marginal (Ibid). La problemática de los suelos en Bolivia alcanza cerca del 40% de la superficie total, afectada por diversos grados de erosión y degradación. Una cuarta parte del territorio sufre de una erosión fuerte a muy grave y cada año el 3% de la superficie utilizada con fines de produc- Fotografía 42. Muestra de una ladera degradada. ción agropecuaria y forestal pierde su capacidad pro- Chuma, La Paz (Berna Mamani). ductiva por efecto de la degradación (Solares 2006). La Cordillera Oriental es la que presenta mayores problemas de desertificación con el 60% de su superficie afectada, representando el 14% de la superficie nacional. Continúa el Altiplano con 84% del total de su superficie, la Cordillera Occidental presenta el 77% de su superficie, el sub Andino y por último el Chaco (Ministerio de Desarrollo Sostenible, gestión 1996), donde si bien es posible seguir desarrollando actividades agropecuarias, se presentan bajos en producción. Los efectos más dramáticos aparecen con la formación de cárcavas, siendo los valles y las regiones que tienen sistemas de producción en laderas los más afectados. Las causas naturales que generan la erosión en suelos de ladera de montaña son: • La pendiente. Cuanto mayor es la inclinación y la longitud, la energía cinética del agua de lluvia es mayor provocando mayor escorrentía. • La lluvia. Aumenta la velocidad de escorrentía que a su vez depende de la intensidad, duración y frecuencia, ya que las gotas de agua aflojan y rompen las partículas del suelo en el lugar del impacto y transportan las partículas sueltas a las partes bajas de la ladera (Baver y Gardner 1976).

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• Las propiedades del suelo. Los suelos más resistentes a la erosión son los que tienen un buen nivel de humus y una textura ni muy arenosa ni limosa, lo cual produce una estructura granular de buena permeabilidad. Sus agregados son muy estables, resistiendo bien el desprendimiento de sus partículas individuales por el goteo de la lluvia, favoreciendo la infiltración del agua. Al contrario, los suelos bajos en humus y con mucho limo o arena tienen una estructura masiva con poca estabilidad (FAO 1996). A estas causas naturales se suman las provocadas por el hombre o erosión antrópica que suscita mayor impacto en los suelos por: • El uso de prácticas inadecuadas, como la apertura de surcos en sentido de la pendiente para la producción de cultivos anuales, que aumentan el volumen y la velocidad de escorrentía. Y la preparación del terreno que deja el suelo flojo y descubierto aumentando la susceptibilidad a la erosión (Ibid). • El sobrepastoreo. La presión que ejerce el ganado sobre el suelo sobrepasando su capacidad por área, provoca la eliminación de la cobertura vegetal, disminuye la infiltración del agua y aumenta la erosión a través de la compactación y pulverización del suelo promoviendo la erosión (Ibid). • La ampliación de la frontera agrícola. El minifundio o la parcelización por transferencias hereditarias impulsa a ampliar zonas de cultivo, lo que lleva a las familias a realizar desmontes quitando la cobertura vegetal, favoreciendo así la perdida de suelos (Ministerio de Desarrollo Sostenible 1996). • La deforestación por extracción de leña, el chaqueo y el uso del fuego, con el fin de habilitar terrenos para la agricultura, afecta al suelo en gran manera debido a que reduce el contenido de materia orgánica, destruye los micro organismos evitando la descomposición de la materia orgánica, disminuye el contenido de nutrientes por el lixiviado, provocando baja retención de humedad (Ibid). • La inadecuada aplicación de riego y la falta de aplicación de medidas agronómicas que complementen el manejo de cultivos provoca el escurrimiento superficial, el lavado de los suelos y afloraciones salinas (Ibid). Todas estas acciones favorecen la disminución de la cobertura vegetal, lo que conlleva a la pérdida de suelos. En el caso de terrenos con cultivos de maíz, las pérdidas pueden alcanzar hasta 139.723 t/ha/año. En terrenos totalmente descubiertos, con pendientes leves y expuestos a lluvias, las pérdidas pueden sobrepasar 269 t/ha/año. En un sistema agro-silvo pastoril las tasas de erosión pueden reducir a 1.741 t/ha/año (Ravelo, Potosí)22.

Fotografía 43. Degradación de suelos por sobrepastoreo. Charazani, La Paz (Berna Mamani).

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Soruco, 1996, erosión en el Valle centro de Tarija, mencionado por Orsag 2004.

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Esta situación da lugar a problemas sociales y económicos, relacionados con la seguridad alimentaria y las migraciones. A esto se suma los problemas ambientales como el cambio climático, la diversidad biológica y el abastecimiento de agua repercutiendo nuevamente en la disminución de los ingresos y, por ende, en la pobreza. La Población Económicamente Activa (PEA) del medio rural está principalmente dedicada a las actividades agropecuarias con un 82.45%, de las cuales unas 400 mil son unidades familiares de producción constituidas por campesinos e indígenas pobres. La participación del sector agropecuario en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, en promedio alcanzó, en el año 2006, el 10.94 % y absorbe el 38 % de la PEA en el ámbito nacional (INE 2007). Estas cifras reflejan la ocupación del territorio y el uso de sus recursos naturales. El uso actual de la tierra en Bolivia, según el INE 2007, alcanza el 3.36% y se basa en prácticas agropecuarias con una dinámica de producción para el autoconsumo. La incidencia elevada de la pobreza se debe a la escasez de la tierra cultivable, la reducción de los recursos hídricos y al abandono de prácticas adecuadas de manejo de los recursos naturales.

Mapa de índices de desertificación en Bolivia
Clase de índice de desertificación baja Clase de índice de desertificación media Clase de índice de desertificación alta Clase de índice de desertificación muy alta Clase de índice de desertificación grave

Figura 26. Mapa de índices de desertificación en Bolivia.

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La superficie degradada de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas se calcula sobre la base de la superficie total de Bolivia que es de 1.098.581 km2.
Cuadro 4. Cálculo de índice de desertificación.

Símbolo
ID 1 ID 2 ID 3 ID 4 ID 5

Clase
Clase de índice de desertificación baja Clase de índice de desertificación media Clase de índice de desertificación alta Clase de índice de desertificación muy alta Clase de índice de desertificación grave

Superficie (km2)
95.145,47 91.464,84 186.420,16 63.808,28 655,55

(%)
8,66 8,33 16,97 5,81 0,06

Total

437.494,30

39,82

3. Antecedentes del PROMARENA
Frente a la problemática de degradación del recurso suelo y la pobreza rural, el Proyecto Manejo de Recursos Naturales en el Chaco y Valles Altos, PROMARENA, fue diseñado con el objetivo de reducir la pobreza rural y los procesos de desertificación. Se ejecuta dentro del Ministerio de Planificación del Desarrollo de la República de Bolivia. El Proyecto apoya a las organizaciones de agricultores que deseen participar en el manejo de sus recursos naturales, fortaleciendo su capacidad de organización y movilizándolos por medio de programas sistemáticos de capacitación y de concursos entre las comunidades y dentro de ellas. La visión, misión y el objetivo del Proyecto En este contexto, el PROMARENA tiene como objetivo contribuir a reducir la pobreza y la inseguridad alimentaria en las zonas rurales del país, así como a ayudar a disminuir el deterioro de los recursos naturales y la desertificación, aumentando la condición económica de los beneficiarios y el valor de sus activos productivos, empoderando a las mujeres y hombres, de esa forma se contribuye a la consecución del primer objetivo del milenio: erradicar la pobreza extrema. La misión es “Mejorar la calidad de vida de las familias rurales” para llegar a ser una “Institución líder que contribuye a la reducción de la pobreza para vivir bien”. El proyecto está organizado en dos componentes: • Manejo de los recursos naturales • Desarrollo de los servicios rurales Manejo de los recursos naturales. El objetivo de este componente es la mejora de los recursos naturales y de la capacidad de las organizaciones de beneficiarios para manejarlos de forma racional y sostenible e incrementar así su valor patrimonial. Con este fin, el componente moviliza las capacidades locales con las que se organiza y ejecuta un sistema de competencias referidas al manejo de los recursos naturales
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dentro de cuatro ejes: manejo de suelos, manejo del agua, manejo de la cobertura vegetal y manejo de ganado. Estas competencias se realizan entre comunidades, familias dentro de las comunidades, grupos de mujeres, concursos entre unidades educativas y municipios, empleando estrategias como la revalorización del conocimiento andino y amazónico e incorporando tecnologías innovadoras en un aprendizaje permanente de campesino a campesino. Las comunidades que desean trabajar con el Proyecto, empiezan su participación al realizar un análisis de la situación actual de sus recursos naturales en el que determinan la causa de la degradación del medio ambiente. Se evalúan las perspectivas de mejora y se propone un plan o una propuesta para reducir esos procesos. Por otro lado, el Proyecto transfiere a la comunidad el poder de decisión para administrar recursos del Estado con la selección y contratación de asistencia técnica a objeto de formar capacidades para el manejo racional de los recursos naturales existentes. Se desarrolla actividades ejecutadas en sus propios predios. Esta labor se realiza a través de la creación de un fondo económico al cual las comunidades aportan el 10% en forma semestral. Dentro de este componente se incluyen dos subcomponentes: Apoyo al manejo de terrazas agrícolas y Lucha contra la desertificación. Desarrollo de los servicios rurales. Tiene como objetivo satisfacer las demandas de asistencia técnica en el desarrollo de negocios rurales, relacionadas a la producción, comercialización, transformación, entre otras, a través de la concesión de subsidios. Organización, administración y financiamiento En septiembre de 2003, el Proyecto inicia actividades bajo la tuición del Ministerio de Desarrollo Sostenible de ese entonces, el cual establece la Unidad Ejecutora Autónoma (UEA) con independencia técnica, financiera y administrativa23. Posteriormente, en febrero de 2004, se crean cuatro Unidades Técnicas Locales (UTL) con sede en los municipios de Inquisivi, Charazani, Villamontes y Monteagudo. Inicialmente, el ámbito de acción fue de 27 municipios que albergan a 535 comunidades de 11 provincias de los departamentos de La Paz, Chuquisaca y Tarija. Actualmente, por demanda de otras comunidades, el Proyecto amplió su área de cobertura a 57 municipios de cinco departamentos (La Paz, Chuquisaca, Tarija, Cochabamba y Santa Cruz). Con el fin de atender la nueva cobertura, las UTL se disgregan para luego conformar otras, manteniendo el número de oficinas locales24, cuyas áreas de intervención le dan el nombre actual: UTL Valles Integrados de La Paz, UTL Chaco Chuquisaqueño y Tarijeño, UTL Valles Integrados del Norte de Santa Cruz y UTL Valles Altos de Cochabamba.

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El PROMARENA inicia actividades sólo con autonomía técnica y recién a partir del año 2006 con autonomía administrativa. La UTL Valles Nor La Paz abarcaba la provincia Bautista Saavedra con el municipio de Charazani, posteriormente, en 2004, se suma el municipio Curva, provincia Camacho, el municipio Mocomoco, provincia Muñecas con los municipios Aucapata, Ayata y Chuma, provincia Larecaja, municipios Combaya, Quiabaya y Sorata En 2006, los municipios Pelechuco y Tacacoma se adicionan a la Unidad Técnica. La UTL Inquisivi comprendía los municipios de Luribay, Sapahaqui, Cairoma de la provincia Loayza, Colquiri, Inquisivi, Licoma, Quime, Cajuata de la provincia Inquisivi y el municipio de Irupana de la provincia Sud Yungas. La UTL Monteagudo cubría el municipio de Huacareta y Monteagudo de la provincia Hernán Siles y los municipios de Huacaya, Macharetí y Vaca Guzman de la provincia Luis Calvo. La UTL Villamontes alberga los municipios de Caraparíi, Villamontes y Yacuiba de la provincia Gran Chaco y el municipio Entre Riós de la provincia O’ Connor.

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El financiamiento procede en un 81 % del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) a través del Convenio de Préstamo Nº 54025 con la República de Bolivia quien aporta un 7%, mientras que los usuarios del Proyecto aportan con el 12% del costo total del Proyecto. El FIDA orienta sus políticas al fomento de la planificación y ejecución participativas y descentralizadas de las iniciativas de desarrollo rural y alivio a la pobreza para conseguir que la población rural pobre aumente sus ingresos de manera económica y ecológicamente sostenible. Es en este marco, que el PROMARENA se desenvuelve dentro del Plan Nacional de Desarrollo.

4. La experiencia del PROMARENA en la construcción de terrazas agrícolas
El proceso de implementación y validación del Pachamama Raymi desde la experiencia del PROMARENA, sintetiza las acciones del Proyecto en las comunidades ejecutadas durante las gestiones 2004 al 2007. Se trata de resultados exitosos, de errores y lecciones aprendidas, hasta llegar a la construcción de terrazas agrícolas como medida importante en la rehabilitación, conservación y manejo de suelos de laderas de montaña. Una vez instaladas las oficinas de las Unidades Técnicas Locales (UTL) en diferentes municipios como Charazani, Inquisivi, Villamontes y Monteagudo26, cada UTL desarrolló las primeras actividades de promoción y difusión (reuniones, talleres y otras) a las diferentes organizaciones de cada municipio: La subprefectura, el consejero provincial, el ejecutivo provincial27, el alcalde, el concejo municipal, la central agraria, las autoridades originarias: el kuraca, exponiendo la filosofía y estrategias del Proyecto. Bajo este marco, el trabajo se extendió a las comunidades, realizando reuniones con sus autoridades; el jilaqata o el secretario general, donde además se presentaban los objetivos para la conformación de grupos zonales28, lo que facilitaba la organización de concursos o competencias. La forma de organización, la cultura y conocimientos ancestrales de las comunidades serían considerados en la ejecución del Proyecto y, por primera vez, llegarían a su comunidad recursos del Estado, en dinero en efectivo, que tendrían que administrar y, no así en materiales, herramientas e insumos a los que estaban acostumbrados. Este hecho, en muchos casos, en vez de traer beneplácito en la comunidad causaba susceptibilidad. Establecimiento de alianzas Pocas comunidades se incorporaron al Proyecto durante el primer año. En septiembre de 2004, la comunidad Chullumpini del municipio Charazani, firmó el primer convenio después de muchas deliberaciones en su interior y oposiciones de las mujeres. Sin embargo, en los años siguientes resultaron los más activos de la Unidad Técnica Local Valles Nor La Paz.
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El convenio de préstamo se firmó en el mes de octubre de 2001, y en noviembre de 2002, la Corporación Andina de Fomento (CAF) es nombrada como entidad cooperante. PROMARENA inicia sus actividades en septiembre de 2003 y a partir de marzo 2004, las UTL inician las actividades de campo. Cada UTL adquirió el nombre del municipio donde se encontraba la oficina de atención, de allí el personal técnico se moviliza a otros municipios de las diversas provincias. Cada Unidad Técnica contaba con cuatro consultores (coordinador, especialista en proyectos, facilitador y administrador). El sindicato agrario está organizado con el ejecutivo provincial, central agraria, sub central y secretario general, mientras en las comunidades originarias tienen como autoridad al mallku central, el jilaqata o el irpiri, entre otros. Grupo de comunidades ubicadas en espacios geográficos cercanos.

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Fotografía 44. Autoridades de la Comunidad Chullumpini, Charazani firman convenio (UTL Valles Norte La Paz).

En estos convenios se establecía las siguientes responsabilidades (Convenios de Cooperación, PROMARENA): DEL PROMARENA: a) Transferir recursos económicos mediante contratos suscritos semestralmente, para poder cumplir los objetivos del convenio. b) Auspiciar concursos –organizados por las comunidades– de manejo de los recursos naturales y la entrega de premios a las comunidades y familias. c) Transferencia de recursos financieros para la contratación de servicios de asistencia técnica para la ejecución de propuestas de negocios. d) Hacer el seguimiento y evaluación a las actividades que realiza la comunidad y grupos organizados, para verificar el cumplimiento de los objetivos del convenio. e) Coordinar, impulsar, difundir y masificar las actividades de los componentes del PROMARENA, en las áreas de acción y la sociedad en su conjunto, con las autoridades e instituciones del entorno. DE LA COMUNIDAD: a) Ejecutar las actividades convenidas con el PROMARENA. b) Organizar asambleas comunales, para cumplir con el convenio, promoviendo acciones afines. c) Dar fiel cumplimiento a los acuerdos establecidos en asamblea general de la comunidad, para su participación dentro del PROMARENA. d) Responsabilizar a las autoridades comunales de la organización de los concursos auspiciados por el PROMARENA. e) Elegir y contratar a los animadores comunales y asistentes técnicos. f) Realizar el seguimiento y control del proceso de facilitación ejercida por los animadores comunales y asistentes técnicos. g) Remitir al PROMARENA informes de los animadores comunales y asistentes técnicos. h) Remitir información clara y detallada de los gastos efectuados con fondos transferidos por el PROMARENA. i) Suscribir los contratos para la ejecución de actividades. j) Lograr participaciones masivas, en forma organizada, de las familias, grupos de mujeres, unidades educativas y otros en las actividades programadas por el PROMARENA.
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En 2004 se firma 67 convenios con igual número de comunidades. En 2005, los convenios alcanzan a 368 comunidades y durante el 2007, 625 comunidades firmaron convenios con el PROMARENA29.

Fotografía 45. Comunidad Machareti, momento festivo después de firma de convenios (UTL Chaco Chuquisaqueño).

Animadores comunales Los animadores comunales, denominados promotores locales, irpiris o chaskis comunales, de acuerdo al ámbito de trabajo de la UTL, son campesinos líderes elegidos y contratados por las propias comunidades para realizar labores de promoción y que cumplen la función de ser puente entre la comunidad y el Proyecto. Ellos constituyen los ojos y la boca de la comunidad hacia el Proyecto y viceversa. Esta organización se desarrolla hasta la gestión 2007. En la presente gestión, son los promotores zonales quienes cumplen estas funciones. El concurso Diagnóstico y P ropuestas d e D esarrollo C omunal Con la firma de convenios, las comunidades están habilitadas para participar en el primer y gran concurso Diagnóstico y Propuestas de Desarrollo Comunal. El objetivo de este concurso es conocer la situación actual de los recursos naturales en la comunidad y las acciones para el mejoramiento o recuperación de su ecosistema local. La técnica empleada, un momento de análisis y reflexión comunal Para realizar el diagnóstico de su comunidad, los comunarios utilizaron la técnica de los mapas parlantes, expresados mediante dibujos, maquetas, cuadros y otros. Las comunidades presentaron un diagnóstico de su realidad en tres momentos: Primero: describir el pasado de su comunidad. Se sugirió reconstruir la realidad de hace 20 años con la participación de los pobladores ancianos. Sin embargo, la mayoría de los participantes mostraron su situación social antes de la Reforma Agraria (1953). Segundo: describir la situación actual en cuanto a los recursos naturales. Tercero: reflejar el sueño de la comunidad, su visión hasta el 2010 (Bases de Concurso UTL Charazani 2004) o cinco años después. El primer concurso (Fotografía 46) lo realizó el grupo zonal HPK del municipio Sapahaqui, el 11 de diciembre de 2004.

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Informe Anual del PROMARENA, gestión 2004 a 2007.

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Este día era festivo y de alegría para todos, nadie se había imaginado cómo iba a resultar la presentación porque era la primera vez, las presentaciones contaron con los respectivos mapas parlantes relacionados al manejo de los recursos naturales. La mayoría de las presentaciones contaron con el acompañamiento de algún conjunto musical, poesía y hasta canciones dedicadas al PROMARENA. (Tomas Flores, facilitador UTL Valles Sur La Paz, 2004). Dentro del recurso suelo, los mapas parlantes presentes (diagnós- Fotografía 46. Mapa parlante de la tico) de comunidades ubicadas en la provincia Bautista Saavedra re- comunidad Tarquimaya, refleja las flejaban terrazas agrícolas construidas con poca vegetación, mientras hileras de cultivos en ladera (UTL Valles Sur La Paz). el mapa parlante futuro reflejaba terrazas con mayor vegetación. En la fotografía 47 se puede apreciar una muestra de un mapa parlante futuro donde se representan terrazas agrícolas en pleno uso, corresponde a la comunidad Amarete del municipio Charazani. Otro ejemplo se aprecia en el mapa parlante de la comunidad Lambayani del municipio Quiabaya, (Fotografía 48) como acción se refleja la construcción de terrazas agrícolas dentro del recurso suelo, en el mapa futuro. Estos mapas se acompañaron con una propuesta de desarrollo comunal, las actividades o proyectos para que su sueño se haga realidad, un listado de actividades que proponen realizar junto a los responsables de su gestión y las posibles fuentes de financiamiento (Fotografía 49). La propuesta de desarrollo comunal refleja la acción a realizar a corto, mediano y largo plazo. En la fotografía se aprecia la actividad “Reconstrucción de terrazas agrícolas en comunidades donde existen terrazas agrícolas ancestrales” (Fotografía 50). En su propuesta de desarrollo comunal, la comunidad Lambayani expresa la construcción de terrazas agrícolas para el manejo y conservación del recurso suelo como una acción a corto y mediano plazo. Los diagnósticos comunales reflejaban la situación de los recursos naturales (suelo, agua, vegetación), pero también la infraestructura existente (salud, educación, infraestructura para riego e infraestructura caminera, entre otros) y el ordenamiento territorial. Estos diagnósticos corresponden a la línea base de la comunidad y las propuestas son planes quinquenales, extraídos de su realidad con creatividad y esfuerzo.

Fotografía 47. Mapa parlante futuro de la comunidad Amarete (Zona San Iqui) presentado en el concurso en el mes de enero de 2005 (UTL Valles Norte La Paz).

Fotografía 48. Mapa parlante futuro de la comunidad Lambayani presentado en el concurso el mes de febrero de 2006 (UTL Valles Nor La Paz).

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Fotografía 49. Propuesta de Desarrollo Comunal, San Iqui, municipio Charazani (UTL Valles Nor La Paz).

Fotografía 50. Propuesta de Desarrollo Comunal Lambayani, Quiabaya (UTL Valles Nor La Paz).

La calificación, un tiempo de fiesta El día de la calificación del concurso cada comunidad debía presentar una manifestación cultural, que se expresaba a través de danzas, teatro, poesía o canto. En muchos de los sociodramas se podía apreciar la situación social de la comunidad con respecto a los patrones de la tierra antes de la Reforma Agraria. También demostraban las costumbres existentes en la comunidad en el tiempo de la siembra o cosecha. Estas demostraciones hacían del evento un momento festivo, donde se podía apreciar muchos talentos humanos que bien podrían ser rescatados. Sin embargo, algunas comunidades confundían Fotografía 51. Comunidad Lujmani donde se encuentran terrazas este hecho, dándole mayor valor a las danzas agrícolas prehispánicas, 2006 (UTL Valles Sur La Paz). que al autodiagnóstico. La premiación Llegada la premiación, especialmente de los primeros concursos, imperaba la expectativa de la gente. En zonas donde existen radiodifusoras locales, estos eventos eran transmitidos en directo o grabados para ser emitidos en programas especiales. En la experiencia de la UTL Valles Nor La Paz, la entrega de premios es la transferencia de recursos a las cuentas bancarias comunales, las
Fotografía 52. Entrega de Premios, Colquiri, La Paz, 2006. (UTL Valles Sur La Paz).

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autoridades salían de sus comunidades a la ciudad a retirar el monto del premio y al retornar este hecho era difundido, mientras que en las otras UTL, la entrega del premio se hacía en forma directa, generando mayor participación en los concursos posteriores. Esta actividad permitía la difusión del Proyecto especialmente en las comunidades del ámbito de las Unidades Técnicas de Monteagudo, Villamontes e Inquisivi, propagándose el proyecto a manera de cascada. El concurso de ejecución Construcción d e Terrazas Agrícolas Después de la reflexión y análisis comunal realizados en el auto diagnóstico, las autoridades y animadores comunales de zonas de Valles, con el asesoramiento de las UTL, se reunieron para decidir cuáles serían las actividades a ejecutar como respuesta a los problemas comunes de sus colectividades (reducción de la producción). Luego de reflexionar juntos concluyeron que para mejorar la producción debían mejorar el recurso suelo. Cada UTL, de acuerdo a su contexto, determinó la realización del concurso a través de competencias entre familias, entre comunidades, concurso especial y otros. La denominación del concurso varía en cada UTL. En la Unidad Técnica del Norte de La Paz, el primer concurso intercomunal se denominó Manejo y conservación de suelos. Las actividades priorizadas fueron construcción de terrazas agrícolas en comunidades ubicadas en laderas y reconstrucción de taqanas en comunidades que cuentan con terrazas agrícolas precolombinas. La UTL Chaco Chuquisaqueño organizó el segundo y tercer concurso familiar denominado Construcción de barreras muertas, donde las familias construían terrazas de formación lenta y de banco, en pendientes bajas a moderadas, con muros de piedra, troncos y rastrojo. En los Valles del Sur de La Paz, la organización del concurso era parte de otras actividades con el objetivo de mejorar la plantación y producción de frutales, por lo que el nombre otorgado fue Construcción de terrazas y bancales. En el Chaco Tarijeño, el segundo concurso se llamó Construcción de terrazas para comunidades ubicadas en laderas, con el siguiente objetivo (Bases de concurso UTL Chaco Tarijeño): • Recuperar terrenos en pendiente. • Aprovechar la terraza para la producción agrícola (maíz, arveja, frutales u otros cultivos). • Disminuir los grados acelerados de erosión en terrenos con mucha pendiente. Una vez definidos el eje temático y el tema de concurso se procedió a organizar el concurso realizando los siguientes pasos: • • • • • Elaboración de las bases del concurso Difusión y promoción del concurso Transferencia de la tecnología Calificación del concurso Premiación a los mejores y mayores esfuerzos

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Elaboración de las bases del concurso Las bases del concurso determinaron las reglas de la competencia en las que todas las comunidades estaban de acuerdo. Con este propósito, cada UTL elaboró las bases del concurso explicando los objetivos, actividades, criterios de calificación y otros. Las nuevas experiencias de trabajo, fruto de los aciertos y errores del primero, constituyeron las nuevas bases de concurso, tal como lo refleja la UTL Valles Nor La Paz. Las bases del concurso (2006 y 2007, UTL Valles Nor La Paz) detallan las actividades a realizar: • Plataforma de cultivo de las terrazas. Superficie arable que se extiende desde el muro de contención hasta la base de la otra terraza, la tierra superficial removida al construir debe separarse y luego distribuirse y colocarse en forma superficial. Posteriormente, debe ser acondicionada con la incorporación de abonos orgánicos y luego ser nivelada, quedando lista para la siembra. • Muro de contención de las terrazas agrícolas. Puede ser construido de piedra, tierra o vegetal. Está conformado por el suelo compactado y/o vegetación arbórea y arbustiva, implantada en los bordes de la tierra removida de la terraza que actúa como soporte o contención de la plataforma de cultivo. En las otras UTL, las bases del concurso reflejan los objetivos y las metas que deben cumplir en cada comunidad para poder participar. En cada UTL, el tiempo de ejecución de estas actividades era máximo de seis meses. Las fechas de calificación eran decididas por las autoridades y dadas a conocer a la UTL, quienes se encargaban de la elaboración de las planillas de calificación y la capacitación del jurado elegido por las autoridades. El concurso generalmente tenía lugar antes o después de la época de lluvias. Los criterios de calificación difieren por cada UTL. En Entre Ríos, (Bases de concurso UTL Chaco Tarijeño, 2005) se califica la cantidad de m2 de terraza: (mínimo 750 m2 por grupo comunal), la calidad (altura del muro, ancho de la platabanda, presencia o no de algún cultivo) y el efecto positivo al medioambiente (disminución del arrastre de la capa aprovechable para la agricultura, habilitación de áreas de cultivo en terrenos con mucha pendiente). En la UTL Valles Nor La Paz (Bases de concurso UTL Valles Nor La Paz, 2006 y 2007), la calificación comprende la participación (número de participantes, forma de organización del trabajo y participación de la mujer) y los criterios técnicos distinguidos entre cuantitativos (m2 de área recuperada, m3 de piedra utilizada) y cualitativos (calidad del muro en el empalme y la nivelación, la pendiente de la ladera, tipo de suelo y nivelación de la plataforma), área recuperada mínimo 500 m2 por comunidad. Difusión y promoción del concurso Una vez elaboradas las bases del concurso, se procedía a emitir la convocatoria explicando en detalle las reglas de la competencia. Esta actividad se la ejecutaba a través de reuniones con los animadores comunales complementando con la distribución de las bases por escrito (trípticos o afiches). Los animadores impulsaban la participación de las familias y autoridades en el concurso al interior de su comunidad

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Proceso de interaprendizaje en la construcción de terrazas agrícolas La ejecución del concurso, la puesta en práctica de las técnicas del manejo de suelos, constituye el momento más importante de este proceso, es también el instante en el que se despliegan las capacidades locales interrelacionadas con nuevos conocimientos o nuevas tecnologías. Este proceso se realiza a partir de tres modalidades de capacitación: • Capacitación de campesino a campesino. Otorga identidad sociocultural y experiencia al proceso. Se origina a partir de la capacitación de los promotores, chaskis o irpiris por parte del Proyecto, quienes trasfieren e intercambian conocimientos con las familias participantes, las que reconstruyen saberes propios y los interrelacionan a la técnica aprendida mejorando la práctica. En la fotografía, se aprecia el muro de piedra de una altura de 20 a 30 cm. Son terrazas agrícolas construidas en pendientes menores al 10%, que son Fotografía 53. Terrazas, trabajo realizado por una familia de la comunidad Chajrapampa. utilizadas para la siembra de hortalizas y pastos. La instrucción estaba a cargo del equipo técnico de la UTL, que capacitó a los promotores y éstos, a su vez, a las familias de la comunidad. En la misma comunidad, algunas familias, por carencia de piedras, utilizaron troncos de árboles y arbustos desechados como muro. Otro ejemplo es el de la comunidad Peña Colorada del municipio Inquisivi, con muro de piedra, pendientes superiores al 30% de inclinación, realizado a través de un concurso intercomunal, actividad replicada por las familias a partir de la capacitación del irpiri o promotor quien fue capacitado por el técnico de la UTL.
Fotografía 54. Terrazas agrícolas en la comunidad Peña Colorada.

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• Rutas de aprendizaje o pasantías en terrazas agrícolas. Realizadas en otras zonas con similares características topográficas, climáticas y con los mismos problemas en manejo de recursos naturales, donde los campesinos dueños de esas experiencias enseñan los procesos, las ventajas y cómo hacerlo, mientras que los que visitan observan las prácticas y las relacionan con sus saberes propios. Las pasantías tienen duración de tres a cinco días, dependiendo de los contenidos elegidos y de la distancia a los lugares a visitar. Por cada grupo viajaron, generalmente, entre 20 y 30 personas, tres representantes por comunidad. El número depende de los costos, ya que el presupuesto incluye el transporte, la alimentación y el hospedaje. El financiamiento procede, en un 90 %, del PROMARENA y un 10% de los participantes. Un ejemplo de esto se muestra en la fotografía 53, promotores y autoridades comunales de Entre Ríos del departamento de Tarija, se encuentran en Cochabamba, en una ruta de aprendizaje, visitando las experiencias ejecutadas por el Programa Manejo Integrado de Cuencas (PROMIC), en la gestión 2005. Los participantes aprendieron las diversas técnicas de construcción de terrazas agrícolas dentro del manejo de cuencas.
Fotografía 55. Pasantía en el PROMIC, Cochabamba (UTL Chaco Tarijeño).

Como resultado de la Ruta de Aprendizaje se organizó el concurso especial a nivel de familias, “Construcción de terrazas”. Los participantes del viaje, 16 hombres y cuatro mujeres, difundieron sus conocimientos y generaron otras técnicas desde su propio análisis y experimentación y, por primera vez en Entre Ríos, los comunarios construyeron terrazas agrícolas logrando impacto en las familias y en las instituciones que trabajan en la zona. (Orlando Perez, facilitador UTL Chaco tarijeño, 2007). Una muestra de esto son las terrazas de Don Víctor Martínez de la comunidad Rodelajitas, quien trasladó piedras laja desde la cantera cercana a su propiedad y formó una especie de platabandas. Las piedras planas tienen una altura entre 20 cm y 50 cm enterrada dentro del suelo y 30 cm se encuentra por fuera. Actualmente, Don Víctor continúa trabajando y cultivando en terrazas.

Fotografía 56. Comunidad Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 (Berna Mamani).

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Otro ejemplo son las terrazas agrícolas de la comunidad San Simón. El muro de piedra está construido con barro como agente cementante. Se tiene cuatro terrazas, de 20 m² cada una, usadas para la siembra de hortalizas. La pendiente del terreno es de 10 a 30%. Las pasantías logran diferentes resultados en los participantes, algunos fortalecen sus capacidades, otros resultan motivados, pero sus limitaciones impiden la ejecución. Otros, pese a sus condiciones, logran replicarlas en su terreno y otros las difunden para que sean replicadas en la comunidad. Otra experiencia motivadora fue el viaje a las comunidades de la provincia de Andahuaylas, Apurimac del Proyecto MARENASS – Perú. Los pasantes del municipio Quiabaya del departamento de La Paz recorrieron las parcelas familiares, recibieron charlas de motivación y realizaron prácticas demostrativas en las diferentes técnicas de manejo y conservación de suelos. También visitaron la Estación Experimental INIA-Andenes del Ministerio de Agricultura en Cusco, con el propósito de conocer el manejo de los andenes heredados de los antepasados, actualmente administrado por el gobierno peruano. En este viaje, participó el alcalde Jorge Callisaya, Juan Condori, representante del Concejo Municipal y Pedro Carvajal de la Central Agraria de Quiabaya. Los resultados logrados de esta pasantía se traducen en la conformación de dos nuevos grupos zonales en el mismo municipio. La difusión y promoción del Proyecto la realizaron los pasantes a su regreso, de manera autónoma, sin intervención del personal. El hecho más sobresaliente es que los pasantes incentivaron y promovieron la realización del primer concurso intercomunal: Construcción de terrazas agrícolas resultando la comunidad Tarata en el primer lugar.

Fotografía 57. Comunidad San Simón, Entre Ríos, 2007 (UTL Chaco Tarijeño).

Fotografía 58. Comunidad Rodelajitas, Entre Ríos, 2008 (Berna Mamani).

Fotografía 59. Comunidad de Tarata ganadora del concurso, 2006 (UTL Valles Nor La Paz).

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Capacitación por acompañamiento El resultado de la primera experiencia de la UTL Valles Nor La Paz, no fue muy satisfactorio en cuanto a la calidad de implementación de la técnica. Inicialmente la capacitación estaba dirigida a los animadores comunales, quienes tenían limitaciones al replicar la información a la comunidad. Por otra parte, los técnicos del Proyecto no disponían de los medios logísticos para hacer el seguimiento debido a la dispersión geográfica. Se decidió, entonces, contratar asistentes visitantes o yachaj denominados en Perú, quienes suplan esta limitación y realicen la capacitación acompañando y asesorando técnicamente a las familias participantes. La capacitación se basa en el “saber hacer técnico”. Los técnicos agrónomos con conocimiento práctico acumulado intercambian con los saberes propios de los participantes y de estos emergen otros nuevos. La presencia del asistente visitante en las comunidades incentiva la participación de las familias y asegura la adquisición de aptitudes y destrezas logrando la adopción de nuevas técnicas. La mayoría de los talleres, prácticas demostrativas, se inicia con la motivación acerca del manejo y conservación del suelo y la construcción y manejo del nivel en A, posteriormente la selección del sitio y las actividades a realizar. Los participantes se motivan con la presencia del técnico. Inicialmente la comunidad Lambramani mostraba desinterés, pese a esto ubicaron el lugar por la presencia de piedra y por ser área comunal. Se esforzaron y lograron recuperar 2.797 m² de terreno con pendiente mayor a 45%. Se construyeron muros de piedra habilitando así áreas de terreno no aptos para la agricultura por la pendiente inclinada. Esta comunidad obtuvo el primer puesto en el concurso intercomunal (Felipe Huanca Cachaga, Asistente visitante del Grupo zonal Chuma 2, UTL Valles Nor La Paz). Ejecución El proceso de construcción de terrazas agrícolas tiene valor cultural en la mayoría de las comunidades, especialmente en aquellas ubicadas en el departamento de La Paz, ya que el proceso de organización está fuertemente enraizado en sus usos y costumbres. Generalmente, el sistema empleado fue el ayni cuando las terrazas eran construidas en terrenos familiares. Por otra parte se utilizaba la minka cuando la construcción se realizaba en áreas comunales o donde el manejo sería comunal o grupal. Las herramientas necesarias eran aportadas por las familias participantes. El tiempo de ejecución dependía de su organización y de otras actividades que como comunidad debían realizar (sistemas de riego, escuelas y otros). El proceso de construcción estaba organizado, generalmente, por jornales. El animador comunal o las autoridades llevaban un registro de participantes donde se controlaba la asistencia y el tiempo de trabajo. Las actividades realizadas eran la extracción y el traslado de piedras, la excavación de zanjas donde se establecería la zapata del muro, el Fotografía 60. Técnico Felipe Huanca Cachaga y las familias de la
comunidad Paquela (UTL Valles Nor La Paz).

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armado del muro y, posteriormente, la conformación del suelo de la terraza. Para el suelo, la principal actividad es el corte-terraplén, teniendo cuidado de cernir la tierra para separar los gránulos de tierra y colocarlos en dos o tres capas de acuerdo a la disponibilidad.

Fotografía 61. Distribución del trabajo durante la construcción de terrazas, Qalapunko,Chuma, 2007 (UTL Valles Nor La Paz).

La distribución de trabajos era similar para todos, no existía una separación entre hombres y mujeres, ni pasos aislados para la construcción. En la mitad de la jornada diaria era infaltable la merienda provista por cada familia, momento para compartir opiniones, descanso y alimentos. En las comunidades de Entre Ríos, Tarija, la construcción estaba a cargo de los miembros de la familia, especialmente los y las jefes de hogar, quienes realizaron el trabajo por etapas: el traslado de piedras, la excavación y el armado de los muros. En ocasiones eran ayudados por los hijos quienes se encargaban del traslado de piedra. Algunas mujeres, jefes de hogar, contrataron personas para el traslado de piedras y la excavación. A diferencia de las otras UTL, el requerimiento de piedras es menor ya que las pendientes son menores. Jurados y la calificación del concurso Los jurados eran seleccionados por las comunidades y capacitados por los técnicos de las UTL. Durante la calificación, los jurados visitaban las parcelas haciendo las mensuras correspondientes y valorando el trabajo realizado, en presencia de las autoridades y animadores comunales. La inconformidad de algunas comunidades por el puesto ocupado, hizo replantear la selección de jurados, especialmente en el ámbito de la UTL Valles Nor La Paz. Los jurados fueron conformados por: el jurado técnico (el asistente visitante) y el jurado local (líder de otra comunidad). El asistente visitante, como jurado, parte del principio de que “el profesor es el que enseña, hace seguimiento y evalúa al educando, no sólo por las evaluaciones objetivas sino también por el grado de adquisición de las habilidades y destrezas demostrado en todo el proceso de aprendizaje”. Además permitía la transferencia de tecnología del jurado técnico al jurado local, quien replicaba lo aprendido.
Fotografía 62. Jurados calificando el trabajo de la comunidad Inca Roca, Charazani (UTL Valles Nor La Paz).

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En la experiencia de la UTL Valles Sur La Paz, los animadores comunales de un grupo zonal eran los jurados de otros grupos y de otras regiones. Otra manera de aprender con la práctica, ya que las técnicas observadas eran replicadas y mejoradas. Este intercambio de experiencias entre jurados y animadores se convierte en un proceso de interaprendizaje. Premiación a los mejores y mayores esfuerzos La nómina de las comunidades o familias ganadoras era difundida para que otras personas puedan conocer lo mejor y superarlo. Con ello se logra que nuevos participantes combinen las diferentes ideas de los ganadores creando nuevas soluciones. La entrega de premios en forma directa, en la experiencia de la UTL Chaco Tarijeño, reforzaba la motivación para participar al ser reforzada su creatividad y su autoestima. Fotografía 63. Entrega de Premios, Monteagudo Sucre. Resultados alcanzados
2006 (UTL Chaco Chuquisaqueño).

La actividad concursable es un principio motivador para lograr que los dueños de las tierras realicen prácticas de manejo de sus suelos, incrementando el valor de sus predios. En las comunidades de Entre Ríos del departamento de Tarija, las actividades concursables generalmente entre las familias, lograron habilitar terrenos en una superficie de 8 hectáreas con la participación de 13 comunidades, a través de dos años de concursos. Esta es la experiencia de Dn. Víctor Martínez de la comunidad Rodelajitas de Entre Ríos (ver Anexo A.1.3.). Construyó cinco terrazas agrícolas de diferentes tamaños recuperando 100 m2 de terreno que permitieron, a su comunidad, ocupar el tercer lugar en el concurso comunal. En la zona de Entre Ríos las pendientes son menores, entre 5 y 15%.

Fotografía 64. Terrazas agrícolas construidas en concurso inter comunal en la gestión 2005, Rodelajitas, Tarija (Berna Mamani, 2008).

Fotografía 65. Terrazas agrícolas de banco e individuales propiedad de Dn. José Aguilar, concurso entre familias, San Diego Sur-Tarija (Berna Mamani, 2008).

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Estas actividades, en el periodo de dos años, condujeron a la recuperación de 52 hectáreas de suelos de los valles interandinos del norte del departamento de La Paz, distribuidos en 280 comunidades de nueve municipios pertenecientes a cinco provincias.

Fotografía 66. Cultivo de papa en la comunidad Cusahuaya del municipio Chuma. Terrazas construidas por la Sra. Pascuala Nina Mamani, la comunidad habilitó un total de 1245 m2 en el concurso familiar (UTL Valles Nor La Paz).

Fotografía 67. Comunidad Chimpawichay, municipio Pelechuco, terrazas construidas en laderas empinadas se habilitó 700 m2 de terreno (UTL Valles Nor La Paz).

En el ámbito de trabajo de la UTL Valles Sur La Paz, la construcción de terrazas agrícolas se desarrolló a través de concursos comunales, familiares y especiales, logrando la conservación de 16 hectáreas para la producción de frutas.

Fotografía 68. Propiedad de Don Félix Aguayo Comunidad Santa Rosa, Licoma Pampa, gestión 2006 (UTL Valles Sur La Paz).

En la comunidad Mojón se observa otro sistema de terrazas agrícolas denominadas bancales para la plantación de frutales, construido para la producción de duraznos (2006).

Fotografía 69. Terrazas para árboles frutales Mojon municipio gestión 2006 (UTL Valles Sur La Paz).

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Problemas presentados y lecciones aprendidas El proceso de construcción de terrazas agrícolas enfrentó una serie de aciertos y errores los cuales se traducen en lecciones aprendidas. A continuación los más relevantes:
Cuadro 5. Lecciones aprendidas en el proceso de construcción de terrazas.

Problemas presentados
La construcción de terrazas exige mucha mano de obra, por lo tanto las bases no reflejan metas mínimas.

Lecciones aprendidas
Las metas mínimas impulsan a la comunidad a poner mayor esfuerzo y fortalecer su organización comunal.

Resultados poco alentadores por bases de concurso poco claras.

Existe reciprocidad y solidaridad permanente que facilita el interaprendizaje, la innovación, los cambios y la creatividad en las familias

El exceso de lluvias provocó derrumbe de muros.

Es importante la capacitación y asesoramiento para prevenir problemas futuros.

No se realiza el mantenimiento de las terrazas.

Los concursos posteriores deben incentivar el mantenimiento y uso de las terrazas agrícolas.

Algunas terrazas agrícolas no se usaron.

La elaboración e incorporación de abonos orgánicos debe ser realizada en forma paralela a esta actividad.

Las terrazas agrícolas construidas en áreas comunales no son usadas por problemas dentro de la organización y por no estar clara la tenencia de tierra.

Las terrazas agrícolas deben ser construidas en terrenos familiares que aseguren su producción y mantenimiento y en consenso pleno entre los participantes.

Fuente: Berna Mamani en base a las entrevistas realizadas a los facilitadores de las UTL gestión 2004 - 2007.

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ANEXOS
Anexo 1
ESTUDIO DE CASOS Texto y fotografías: Ing. Berna Mamani Porco
A.1.1 Comunidad Huayrupacari
La comunidad de Huayrupacari, del municipio Quiabaya se encuentra a ocho horas de viaje de la ciudad de La Paz en movilidad particular y a nueve horas de viaje en movilidad pública, tiene una altitud entre 3000 y 3400 msnm. Es una comunidad pequeña con alrededor de 18 familias, la mayoría de los habitantes son ancianos, mujeres y niños, los que permanecen en la comunidad son once, el resto son residentes. La provincia Larecaja donde se encuentra la comunidad está situada en la Cordillera Oriental, por lo tanto fisiográficamente es una ladera con pendientes irregulares de 30 a 50 %, el área habitada (el pueblo) se localiza en la parte alta de la ladera cerca de la cima, lugar de menor pendiente con pocas viviendas construidas de tapial y techo de paja, sus cultivos y sus áreas de pastoreo se encuentran ubicadas en las partes bajas y altas de la ladera respectivamente. La mayoría de la población de Huayrupacari se dedica a la agricultura. Se cultiva principalmente papa, racacha y hortalizas, empleadas no sólo para el autoconsumo, sino también, aunque en menor grado, para la comercialización. Cuentan con ganado vacuno que es usado como yunta en la preparación de suelos, ganado ovino mejorado. Cada familia cuenta además con cerdos, gallinas y cuis en un número menor. La orientación de la ladera con respeto al sol es de norte a sur, al estar ubicada en la parte norte de la ladera, las nubes que ascienden de las partes más bajas cubren la comunidad, por lo que la humedad relativa es alta especialmente en épocas secas. Esta comunidad, junto a las otras que conforman el grupo zonal, inicia sus actividades con PROMARENA gracias a la difusión y promoción que realizan las autoridades y promotores de las otras comunidades de ese municipio, después de realizar una pasantía cofinanciada por el Proyecto en septiembre de 2005. En enero de 2006 y a través de sus representantes, firma un Convenio de Cooperacion por el periodo de cuatro años. El secretario general de esa gestión, Dn. Ramón Torrez Maquera, junto a Dn. Salustiano Coaquira Mamani son elegidos como administradores de los recursos económicos de la comunidad para esa gestión. Posteriormente, las autoridades del grupo zonal se organizan y solicitan al proyecto el financiamiento necesario para participar en el Concurso Diagnósticos y Propuestas de Desarrollo Comunal.

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Es así que el 4 de febrero, estas comunidades participan en un evento festivo donde tiene lugar la exposición de sus Diagnósticos y Planes de Desarrollo Comunal. La capacitación para realizar este trabajo partió de los animadores de otras comunidades. La organización, los materiales y la iniciativa estaba a cargo de ellos solos, sin la participación del personal del Proyecto, evento donde la comunidad Huayrupacari obtiene el quinto lugar. Entre los problemas identificados en el mapa parlante del presente, se pudo observar menor cobertura vegetal, erosión en hileras, baja producción de sus productos y presencia de plagas y enfermedades entre otros. Mientras que en el mapa parlante futuro se distingue mayor cobertura con cultivos y presencia de ganado mejorado. En ese mismo año eligen como animador comunal al Dn. Modesto Churata, líder de la comunidad, quien sería el promotor de todas las actividades desarrolladas junto al Proyecto durante dos años debido a su buena gestión. El premio de este concurso fue transferido a las cuentas comunales a cargo del Proyecto en el mes de marzo. La novedad de recibir por primera vez recursos económicos provenientes del Estado, en forma de premios, los impulsó a seguir participando, además de empezar a ejecutar las actividades identificadas en su Plan de Desarrollo quinquenal, por lo que de abril a octubre de ese mismo año, se organizan para un nuevo concurso, ahora familiar al interior de la comunidad. Este concurso se denominó Elaboración de abonos orgánicos. Para este fin, las autoridades contrataron a un técnico agrónomo para que los capacite, en forma práctica, en la elaboración de compost y biocidas orgánicos. Esta actividad concluye con la calificación del concurso donde participaron ocho familias, seis hombres y dos mujeres. En esta experiencia resulta ganador Dn. Cecilio Coaquira, quien elaboró alrededor de 800 kg haciendo un total de 4,05 Tn de compost en toda la comunidad, abono que emplearon para sus parcelas de hortalizas. En forma paralela, la comunidad, en un grupo de once familias, continuaron mejorando su recurso suelo, esta vez, realizando medidas mecánicas, por lo que se inscriben para el concurso entre comunidades Construcción de terrazas agrícolas. En esta actividad, la comunidad debía competir con otras siete comunidades de su mismo municipio, el tiempo máximo fue de seis meses, bajo el asesoramiento de un técnico contratado por el PROMARENA. El técnico asignado al grupo zonal, realizaba capacitación práctica en el proceso de construcción de terrazas agrícolas. Para este fin, vivía, durante tres días consecutivos, en la comunidad con los comunarios con los que compartía, además de la alimentación y el lugar de descanso, sus conocimientos respecto a otros rubros. Una vez hecha la capacitación práctica e identificada el área de trabajo (un lugar inutilizado por la pendiente irregular) por la disponibilidad de piedra y agua, además de ser un área comunal, la primera actividad era construir el nivel en A, marcar las líneas guías siguiendo las curvas de nivel y poner las piedras cimiento en la parte baja de la ladera. El técnico se comprometió a visitar la comunidad un mes después para hacer el seguimiento al avance de la obra. Las herramientas necesarias eran picotas, palas, azadones, carretillas como herramienta de transporte, serruchos para cortar callapos con los que armarían el nivel en A. Cada uno debía presentarse al trabajo con sus herramientas, la labor del animador comunal en este proceso era alentar y organizar el trabajo junto a las autoridades comunales. El trabajo comunal (mink’a) se realizaba dos días por semana, durante tres meses, generalmente participaban tres mujeres y ocho hombres. El trabajo empezaba a las diez de la mañana después de llevar al ganado al área de pastoreo y duraba hasta las tres de la tarde. Cada uno llevaba su merienda y a la hora del almuerzo, a manera de descanso, compartían el alimento. La comunidad se organizaba para el trabajo y se delegaban tareas: unos para sacar y trasladar piedras, otros para excavar y los últimos para armar el muro; los grupos eran mixtos no hacían distinción entre hombres y mujeres, el proceso de construcción se realizaba de abajo hacia arriba.

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Cuando la obra estaba en la mitad, el técnico los visitaba nuevamente para dar instrucciones prácticas acerca del suelo y el armado del muro. Concluido el tiempo, llegó el momento de la calificación, instancia en la que el técnico, junto a un jurado, visitó las ocho comunidades haciendo las mensuras correspondientes. La comunidad construyó terrazas en un terreno con pendiente de 45% a 50 %, en un suelo franco arcilloso con presencia de materia orgánica. Construyeron siete terrazas de 35 m de largo y entre 3 a 4 m de ancho de área de cultivo, los diques o muros eran de piedra de 1.0 m de alto, los muros estaban construidos con una inclinación de 10 cm hacia adentro y con zapatas de 50 cm, lo que favoreció la estabilidad demostrada al final de las fuertes lluvias de los meses de enero y febrero de la gestión 2008. De manera general, emplearon 240 jornales con la participación de 11 familias. Esta actividad permitió habilitar 730 m2 de terreno para la siembra de racacha. En el cuadro inferior se puede ver un aproximado de costos donde se toma en cuenta la piedra como material local, el costo de la mano de obra se considera similar al de construcción de viviendas: 30 Bs/jornal, puesto que se requiere mayor esfuerzo que en la siembra: 20 Bs/jornal en la zona. En la región no existe experiencia en la contratación de personal para este tipo de actividades, además, el tiempo empleado por jornal variaba entre 5 a 6 horas y no 8 horas como generalmente se contempla. Los jornales contemplan las siguientes actividades: deshierbe, limpieza, planteamiento de las obras, traslado de piedras, excavación, cernido de la tierra, formación del suelo (primero grava y luego tierra cernida) y nivelación de la plataforma. El costo de la piedra por cubo es también un costo estimado, en la comunidad no se vende ni compra; sin embargo, para efectos de construcción, la Alcaldía trae piedra desde la ciudad de El Alto a un costo de 300 Bs/camión de 3 cubos.

Requerimiento de jornales por área habilitada (concurso) Ítem
Piedra Mano de obra

Unidad
m3 Jornal Total

Cantidad
95 240

Costo unitario Bs
70 30

Costo total Bs
6.650,00 7.200,00 13.850,00

El trabajo realizado tiene una valoración económica de Bs 13.850,00 (el cálculo no contempla el costo ni la depreciación de las herramientas). Con esta obra, la comunidad ocupó el segundo puesto en un concurso intercomunal, siendo acreedores de un premio de Bs. 4500. Las terrazas fueron inauguradas con la producción de racacha, actividad realizada por las mujeres que participaron en el concurso de mujeres convocado por el PROMARENA, ocupando el segundo lugar. Posteriormente al concurso, de manera autónoma, la comunidad siguió construyendo tres terrazas más, con lo que en la actualidad tienen habilitado 1.330 m2 de terreno, haciendo un costo total en el trabajo invertido de Bs 16.350,00.

Requerimiento de jornales por área habilitada (después) Ítem
Piedra Mano de obra

Unidad
m3 Jornal Total

Cantidad
105 300

Costo unitario Bs
70,00 30,00

Costo total Bs
7.350,00 9.000,00 16.350,00

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A.1.2. Comunidad Collpani
La comunidad de Collpani del municipio Combaya se encuentra a dos horas y media de viaje desde la ciudad de La Paz, a una altitud que oscila entre 3.200 y 3.800 msnm. Limita al norte con la comunidad Ticamblaya del cantón Combaya, al sur y al este con el municipio de Achacachi y al oeste con la comunidad Colani. La organización social de la comunidad está compuesta por el secretario general, el secretario de relaciones, el secretario de actas, el secretario de agricultura que se encarga de ver todos los asuntos referidos a aspectos agropecuarios, y los vocales. El nombre de Collpani significa lugar salado, ya que el suelo de la comunidad contiene sal en algunos sectores, hecho que se puede observar en las paredes de las casa construidas con tapial, un polvo blanco fino que emerge a la superficie en época seca. La comunidad, al igual que el municipio, se encuentra ubicada en la Cordillera Oriental, por lo tanto, fisiográficamente es una ladera con pendientes irregulares que van del 30 al 70%. El área habitada –el pueblo– está enclavada en la parte media de la ladera, mientras que los cultivos anuales y las áreas de pastoreo se encuentran en las partes bajas y altas de la ladera respectivamente. La mayoría de los pobladores de Collpani se dedica a la agricultura. El cultivo principal es la papa, empleada no sólo para el autoconsumo, sino también para la comercialización en forma de semilla proporcionando buenos réditos. La ganadería no es representativa, sólo algunas familias cuentan con ganado vacuno que es empleado como yuntas en la preparación de suelos, además de ganado ovino mejorado y llamas. El principal problema relacionado al manejo de los recursos naturales, es el recurso suelo, el cual presenta problemas de erosión hídrica por la lluvias, por la inclinación de la ladera y por la falta de cobertura vegetal. Las familias detectan este problema en la producción de sus cultivos por lo que, en las partes altas de mayor pendiente, siembran forrajes como la avena y la cebada, en las partes plana de la ladera siembran papa para semilla y en la parte baja de la ladera se encuentran áreas de siembra de hortalizas y haba en pequeña escala, producción que está destinada al autoconsumo. Otros problemas presentes son la falta de agua para riego y la falta de transporte público, a pesar de estar ubicada relativamente cerca al camino troncal de Achacachi al norte de la Paz (a una hora). Los pobladores transportan sus productos usando animales de carga y toda movilización, hacia y desde otras zonas, la realizan a pie. La orientación de la comunidad respecto al sol es de sur a norte, por lo que goza de horas de sol generando buena respuesta de los cultivos. Las masas del aire frío provenientes del Lago Titicaca no llegan por el cerro que cubre las tierras; el agua proviene de fuentes subterráneas y es empleada exclusivamente para el consumo por lo que la producción es completamente a secano. A partir del segundo semestre de 2006, esta comunidad, a través de sus representantes decide trabajar con PROMARENA, y firman un Convenio de Cooperación, por el periodo de cuatro años. El Secretario General de esa gestión, por no contar con documento de identidad, delega a su Secretario de Agricultura, el Sr. Alejandro Huanca Mamani, la firma del convenio y, en consenso, nombran al Sr. Carmelo Huanca Quispe como administrador de los recursos económicos de la comunidad. Una vez firmado el convenio, en respuesta a la convocatoria del Concurso Diagnósticos y Propuestas de Desarrollo Comunal emitido por el PROMARENA, elaboran su diagnóstico y propuesta de desarrollo y, en forma organizada, participan en la exposición de sus trabajos el día 12 de agosto de ese mismo año, obteniendo el sexto lugar entre ocho comunidades participantes de su mismo municipio. Ese mismo año eligen como animador comunal al Sr. Sabino Blanco Quispe, líder joven de la comunidad, quien sería el promotor de todas las actividades desarrolladas junto al Proyecto por ese año y, si realizaba una buena gestión, continuaría el siguiente, ya que una vez evaluado por la comunidad, el líder puede continuar desempeñándose en el cargo asignado. El entusiasmo de haber estado en competencia con otras comunidades les impulsó a seguir participando, de manera que en los meses de agosto y septiembre de ese mismo año, decidieron continuar con el Proyecto y se organizaron para aceptar el reto de un nuevo concurso, esta vez entre familias al interior de la comunidad. Este concurso

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se denominó Elaboración de abonos orgánicos. Para este fin, las autoridades contrataron a un técnico agrónomo que les capacite, en forma práctica, en la elaboración de compost y biocidas orgánicos. Sin embargo, debido a que los premios no fueron entregados, la comunidad se desanima y solo diez personas asumen ese reto, por lo que en el mes de enero del año 2007 concluye esta actividad con la calificación del concurso donde participaron ocho familias: seis hombres y dos mujeres. En esta experiencia resultó ganador Dn. Emilio Balboa Cahuana, quien obtuvo alrededor de 600 kg, haciendo un total de 2,85 Ton de compost en toda la comunidad.

Posteriormente, un grupo de diez personas de la comunidad, continuó mejorando su recurso suelo, esta vez ejecutando medidas mecánicas de manejo y conservación, por lo que se inscribieron para el concurso entre comunidades Construcción de terrazas agrícolas. En esta actividad la comunidad debía competir con otras siete comunidades de su mismo municipio, el tiempo que tenían para trabajar era, máximo, de seis meses, así que a partir del mes de enero se organizan bajo el asesoramiento de un técnico contratado por el PROMARENA. El técnico asignado al grupo zonal, realizaba capacitación práctica en el proceso de construcción de terrazas agrícolas, para este fin por el tiempo de tres días consecutivos vivía en la comunidad, con los comunarios con los que compartía, además de su alimentación y lugar de descanso, sus conocimientos respecto a otros rubros. El trabajo se realizaba inicialmente un día por semana y posteriormente hasta tres días durante cuatro meses. El trabajo por familia generalmente lo hacia la mujer porque ella se queda en la comunidad cuando el esposo se ausenta. Las labores se iniciaban a las diez de la mañana después de atender los quehaceres de la casa y los hijos y duraba hasta las tres o cuatro de la tarde, momento en que los niños y niñas regresan de la unidad educativa.

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Cada participante debía presentarse al trabajo con sus herramientas: picotas, palas, azadones y carretilla como herramienta de transporte, además de serrucho para cortar callapos para armar el nivel en A. La labor del animador comunal era organizar y animar el trabajo junto a las autoridades comunales. La primera actividad fue la elección del sitio, lo que se realizó en grupo: el terreno más degradado por la pendiente (suelo color blanco), la disponibilidad de piedra y porque estaba cercano a un río temporal (fuente de agua), zona que nunca fue utilizada para la siembra por su relieve topográfico que obstaculiza el laboreo. Una vez identificado el lugar, procedieron a la construcción del nivel en A a fin de demarcar la línea guía con respecto a las curvas de nivel en la parte más baja de la ladera. Posteriormente, la comunidad se organizó y se delegaron tareas: unos fueron destinados a sacar y trasladar piedras, otros se dedicaron a excavar y los últimos para armar el muro. Los grupos eran mixtos, no hacían distinción de hombres y mujeres, el proceso de construcción lo realizaban de abajo hacia arriba. Construyeron terrazas en un terreno con pendiente de 55%, en suelo franco arcilloso en dos bloques. El grupo grande consistente en siete terrazas de 16 m de largo y tres metros de ancho de plataforma, los muros de piedra con 2 m de alto y 30 cm de grosor promedio. El grupo pequeño con tres terrazas con 13 m de largo y 3 m de acho de área de cultivo, también con muro de piedra de 1.7 m de alto, construidos con una inclinación de diez a quince cm hacia adentro, lo que favoreció la estabilidad. Ésta fue comprobada puesto que no sufrieron ningún deterioro durante las fuertes lluvias del mes enero a febrero de la gestión 2008. Estas terrazas estaban separadas por unas gradas de 1 m de ancho empedradas, lo que les facilitaba el movimiento de las personas por todas las terrazas, utilizando un total de 162 jornales con la participación de 10 familias. Esta actividad permitió habilitar 510 m2 de terreno para la siembra de semilla de papa. Un aproximado de costos se aprecia en el cuadro de abajo, donde se toma en cuenta la piedra como material local, la mano de obra se considera aquella empleada para la construcción de viviendas 20 Bs/jornal la que requiere mayor esfuerzo que en la siembra que cuesta entre 15 Bs/jornal en la zona. No existe la experiencia en la región el contratar personal para este tipo de actividades, además el tiempo empleado por jornal variaba entre 5 a 6 horas y no ocho horas como generalmente se contempla. El costo de la piedra por cubo es también estimado, en la comunidad no se vende ni compra, sin embargo para efectos de construcción la Alcaldía trae piedra desde El Alto a un costo de 240 Bs/camión de 3 cubos.

Requerimiento de jornales por área habilitada Ítem
Piedra Mano de obra

Unidad
m3 Jornal Total

Cantidad
83,5 162

Costo unitario Bs
60,00 20,00

Costo total Bs
5.010,00 3.240,00 8.250,00

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El suelo de las terrazas provienen del original por corte y volteo, mejorado con la incorporación de abono orgánico (guano de animal); la primera siembra se realizó en el mes de octubre (2007) con el cultivo de papa para semilla. La cosecha se realizó el mes de abril (2008) obteniendo buenos resultados que permitieron su comercialización. El trabajo realizado tiene un costo de inversión de Bs 8.254,00, no contempla costo y uso de herramientas. Con esta obra la comunidad ocupó el segundo puesto con Bs. 4.000 de premio. A.1.3. Comunidad Rodelajitas La comunidad Rodelajitas del municipio Entre Ríos está ubicada a cuatro horas de la ciudad de Tarija y a una hora de Entre Ríos. Actualmente está habitada por 39 familias. A una altitud promedio de 2.700 msnm, fisiográficamente es una ladera de pendientes leves hasta escarpadas. Rodelajitas posee un excelente clima muy favorable para diversos cultivos de verduras, plantas aromáticas, frutales de durazno. Testimonio de un participante Dn. Víctor Martínez nos relata su experiencia en torno a la participación en los concursos sobre terrazas agrícolas inicialmente de su esposa y luego de toda la familia. Nací en Vitiche, pero hasta mi juventud viví en Tocla, comunidad del municipio Cotagaita del departamento de Potosí. Hace seis años me vine a Tarija, porque las perspectivas de trabajo allá no eran alentadoras, la mayoría de los jóvenes de la comunidad se fueron a Argentina y la producción no daba beneficios y pensando descubrir nuevas posibilidades viajé a Tarija donde trabajé en varias actividades y allí conocí a mi esposa con la que me casé y tengo cuatro hijos, dos mujeres y dos varones. Mi hija mayor estudia en el colegio de Entre Ríos, ya va a salir bachiller por lo que necesito dinero para sus materiales escolares. Mi esposa es de aquí (comunidad Rodelajitas), sus padres nos dieron un pequeño terreno para vivir, pero no era suficiente así que empecé a comprar pequeñas parcelas hasta obtener lo que tengo ahora. Este terreno inicialmente era monte con mucha vegetación y lomas en varios sectores, lo bueno de esta zona es que es húmeda y el terreno cuenta con agua para el riego. El año 2005, en el mes de agosto, nos avisaron que había reunión comunal, como de costumbre mi esposa fue y cuando llegó me habló de un concurso, yo no le di importancia y le dije que participe ella si quiere y así fue, ella participó, han hecho dibujos de la comunidad y han ocupado el quinto lugar, posteriormente había otro concurso sobre terrazas agrícolas decía, el Técnico de PROMARENA, les había capacitado como se construye y eso hemos hecho, yo le he ayudado a traer piedras y armar el muro, hemos construido cinco terrazas habilitando 100 m2 en seis días. Ahora producimos hortalizas y orégano. Con esto la comunidad ha ocupado el tercer lugar, a la entrega de premios ha ido mi esposa y el dinero hemos reunido. El año 2006 había otro concurso sobre producción de plantines nativos, he hecho más de 100 plantines para el concurso, todos los he vendido, por eso he decidido hacer más, ahora tengo más de 1000, que crezca un poco más y lo voy a vender. El año 2007, nuevamente a nivel familiar, había un concurso de terrazas agrícolas, para eso he construido tres terrazas de 10 m de largo y de 1.7 a 2 m de ancho, las piedras las he traído de más allá después de cortar en forma de lajas, cada piedra tiene una altura de 60 cm, 20 cm está adentro y 40 cm están afuera, he hecho compost y eso he puesto al suelo, en este concurso

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he ocupado el tercer lugar, ahora estoy sembrando ajo japonés que he traído de Entre Ríos, estoy multiplicando el bulbo, luego voy a vender Este año estoy construyendo más terrazas agrícolas, me favorece mucho en el laboreo y es más fácil para producir”.

Cálculos económicos El costo de inversión de la construcción de terrazas es de Bs 480 que contempla el costo de la mano de obra por jornal (incluye, traslado de piedras, medición, excavación, armado de muro y preparación del suelo) y el costo de la piedra. El costo del jornal no incluye la alimentación, con la alimentación el precio baja a 30 Bs. En el siguiente cuadro se tiene una aproximación del cálculo que don Víctor realizó en las primeras terrazas:

Ítem
Piedra Mano de obra

Unidad
m3 Jornal Total

Cantidad
2,40 6

Costo unitario Bs
100,00 40,00

Costo total Bs
240,00 240,00 480,00

El otro tipo de terrazas que construyó se asemeja a una platabanda de piedra, para su diseño se requiere más cantidad de piedra como en jornales para tallarlas planas. El costo de inversión asciende a Bs. 4.040,00 en el cuadro de abajo se aprecia los costos:

Ítem
Piedra Mano de obra

Unidad
m3 Jornal Total

Cantidad
36 11

Costo unitario Bs
100,00 40,00

Costo total Bs
3.600,00 440,00 4.040,00

Nota: En ninguno de los dos casos se toma en cuenta el costo de herramientas ni el valor de la depreciación por su uso.

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Finalmente, Dn. Víctor Martínez afirma: Todos los premios que hemos recibido hemos ahorrado y en este año he comprado un brozador para desyerbar, esto me ayuda mucho, el trabajo que hacía en un día ahora lo hago en una hora, voy a seguir participando porque más adelante quiero comprar un secador de durazno que he visto en Santa Cruz. Mi terreno ahora tiene un valor 1000 veces más al que he comprado inicialmente, gracias al abono, las terrazas construidas, los arbolitos que tengo dan buena producción y lo que vendo lo llevo a la cooperativa para ahorrar”. A.1.4. Costos de construcción de terrazas agrícolas Estudio de caso (Zona valles altos La Paz) Una de las decisiones más importantes en la construcción de terrazas agrícolas es la determinación de la altura del muro. Este factor determina el ancho de la terraza, su dimensión está en razón directa a la altura del muro y en razón inversa a la pendiente original del terreno. Es así que para la construcción de una terraza agrícola, en principio, se tiene que evaluar la pendiente natural del terreno (perpendicular a las curvas de nivel), el alto del muro (decisión económica) y el ancho de la terraza que es función de la altura del muro y el análisis agrícola. Para ilustración del estudio se presentará el análisis del costo que significa construir una hectárea de terrazas agrícolas y el esfuerzo humano que representa dicho trabajo. Para tal cometido se ha utilizado como ejemplo una pendiente media representativa del talud del terreno (H:V 3:1) como constante y asumiendo como variable tres tipos de muros con diferentes alturas (0,5 m; 1,5 m y 2,5 m). Se asume para el estudio que el movimiento de tierras será del tipo corte- terraplén, por razones de economía. Los ítems considerados para el Pendiente: H:V 3:1 Grados= 18,43º Porcentaje= 33,33% presente estudio están diferenciados en los siguientes rubros, a saber: Descripción H = 0,5 m H = 1,5 m H = 2,5 m Ancho de terraza Volumen de corte Volumen de terraplén Longitud de muro Excavación de canales Volumen de muro Trabajos preliminares Movimientos de tierra Obras de arte Jornales Costo Bs. Costo USD 1,5 m 625 m3 625 m3 6.664,76 m 416,55 m 1.599,54 m3 6,89 % 49,48 % 43,62 % 2.420,00 jor 60.428,73 8.632,68 Total 4,5 m 1.875,00 m3 1.875,00 m3 2.221,59 m 138,85 m 1.599,54 m3 4,61 % 59,40 % 35,99 % 3.010,00 jor 75.262,7 10.751,81 7,5 m 3.125,00 m3 3.125,00 m3 1.332,95 m 83,31 m 2.239,36 m3 3,04 % 62,48 % 34,48 % 4.400,00 jor 109.634,87 15.662,12 Obras de arte: Construcción del muro de piedra, relleno material seleccionado, relleno tierra cernida, construcción de caminos peatonales, construcción de escaleras Trabajos preliminares: Limpieza y deshierbe del terreno, Replanteo y trazado

Movimiento de tierras: Excavación de la zanja de muro, excavación de corte, excavación del canal de drenaje, selección y acarreo del material seleccionado de relleno, preparación y acarreo de piedra

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Se ha trabajado con rendimientos medios de la mano de obra de los diferentes concursos PROMARENA. Como se podrá apreciar, a pesar de que un muro de H= 0,5 m representa mayor longitud de muro, sin embargo, tiene el menor volumen de trabajo. La desventaja es que tenemos un ancho de terraza no deseado. En cambio, el muro de H= 2,5 m, si bien tiene un ancho de terraza deseado y una longitud de muro mínima, sin embargo, los volúmenes de muro, corte y terraplén se incrementan tornándose muy costosos. Para el presente caso, si bien a medida que incrementamos la altura del muro, los trabajos preliminares y las obras de arte (construcción muro) disminuyen, sin embargo, el movimiento de tierras incrementa. Para el primer caso, el movimiento de tierras representa casi la mitad del costo; para el segundo, el movimiento de tierras representa el 60% del costo y, para el tercero, el movimiento de tierras representa el 62,48%. Si realizamos el análisis del esfuerzo humano, en principio podríamos elegir la primera opción. Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, esta opción tiene un ancho de terraza no deseado, la tercera opción representa casi el doble del número de jornales. Es por este motivo que, generalmente, es preferible construir varios muros (diques) bajos, de menos de 1,5 m, en vez de pocos muros altos. Los muros bajos son más económicos y hay menor riesgo de que las torrenteras se lleven las estructuras bajas, y si ocurre, el daño es menor. Como un índice de comparación podríamos mencionar que la inversión pública para financiar una obra de riego indica que el techo financiero del proyecto de riego no debe sobrepasar el valor de 3.500 USD/hectárea (la hectárea incremental). En nuestro caso, solamente tomando la mano de obra, este valor fluctúa entre 8.600 USD/hectárea y 15.600 USD/hectárea. Sin embargo, debido a los rendimientos agrícolas que se pueden obtener de las terrazas agrícolas y que en forma extensa ha sido desarrollado en la presente guía, éstas representan una opción interesante para su financiamiento. A.1.5. Ejemplo de costos en función de la pendiente Estudio de caso (Zona Valles Altos del departamento de La Paz) Una de las decisiones más importantes en la construcción de terrazas agrícolas es la determinación de la altura del muro, este factor determina el ancho de la terraza, su dimensión está en razón directa a la altura del muro y en razón inversa a la pendiente original del terreno. Es así que para la construcción de una terraza agrícola, en principio, se tiene que evaluar la pendiente natural del terreno (perpendicular a las curvas de nivel), el alto del muro (decisión económica) y el ancho de la terraza que es función de la altura del muro. Para ilustración del estudio se presentará el análisis del costo que significa construir una hectárea de terraza agrícola y el esfuerzo humano que representa dicho trabajo. Para tal cometido trabajaremos con tres diferentes pendientes como variables y la altura del muro como constante. La presente guía discretiza las pendientes en tres partes a saber: baja, media y alta en rangos establecidos de la siguiente manera:

Descripción
Pendiente H:V Ángulo Porcentaje 25:1

Baja
4:1 14,04º 25 % 2,29º 4%

Media
4:1 14,04º 25 % 2:1 26,57º 50 % 2:1

Alta
1:1 45º 100 % 26,57º 50 %

Para fines del presente estudio se tomarán las medias de las tres opciones de la siguiente manera:

Descripción
Pendiente H:V Ángulo Porcentaje

Baja
6:1 9,46º 16,66 %

Media
3:1 18,43º 33,33 %

Alta
1,5: 1 33,69º 66,66 %

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Se asume para el estudio que el movimiento de tierras será del tipo corte-terraplén, por razones de economía.

Altura del muro H = 1,5 m Descripción
Ancho de terraza Volumen de corte Volumen de terraplén Longitud de muro Excavación de canales Volumen de muro Trabajos preliminares Movimientos de tierra Obras de arte Jornales Costo Bs. Costo USD
Fuente: Elaboración propia.

H:V 6:1
9,0 m 1.875,00 m3 1.875,00 m3 1.110,84 m 69,43 m 799,80 m3 6,14 % 66,69 % 27,17 % 2.147 jor 53.683,17 7.669,02

H:V 3:1
4,5 m 1.875,00 m3 1.875,00 m3 2.221,59 m 138,85 m 1.599,54 m3 4,61 % 59,40 % 35,99 % 3.010 jor 75.262,7 10.751,81

H:V 1,5:1
2,2 m 1.875,00 m3 1.875,00 m3 4.444,45 m 277,78 m 3.200,00 m3 3,23 % 52,79 % 43,98 % 4.737 jor 118.422,99 16.917,57

Para el presente caso se ha trabajado con los mismos rendimientos del anterior, al cambiar la pendiente para el mismo valor de altura de muro, se puede concluir que a medida que se va incrementando la pendiente, los costos, de la misma manera, se van incrementando. En comparación al anterior caso, ahora el movimiento de tierras sigue siendo determinante en relación a las obras de arte, como ser la conformación del muro. A menor pendiente mayor movimiento de tierras, ocurre lo inverso con las obras de arte, a menor pendiente las obras de arte son más económicas. La alternativa de menor pendiente en nuestro caso es la más atractiva, tanto por el costo, como la obtención del mayor ancho de terraza. Estaríamos concluyendo que los terrenos de menor pendiente son los más económicos para encarar la conformación de terrazas agrícolas. Al mismo tiempo se puede concluir que los muros menores a 1,50 m son los más económicos. A.1.6. Costos para la rehabilitación de terrazas agrícolas De acuerdo al inventario actual de terrazas agrícolas en Bolivia, muchas de ellas se encuentran abandonadas. Es así que, de acuerdo al análisis realizado anteriormente, hemos determinado que para la construcción de las terrazas agrícolas uno de los rubros más importantes en el costo es el movimiento de tierras, en contraposición al caso de rehabilitación donde ya no se harán movimientos de suelos que demandan una construcción. Es en este sentido que la rehabilitación de una terraza agrícola es bastante atractiva de acuerdo al análisis que a continuación desarrollaremos para un caso de rehabilitación. Tomando el caso del anexo A1.4 y considerando un caso extremo donde se debe restaurar el 50% de los muros y considerando que la terraza tan solo requiere la limpieza y remoción de la capa arable, tendríamos los siguientes valores y costos. Para tal cometido en principio como ejemplo trabajaremos con una pendiente media representativa del talud del terreno (H:V 3:1) como constante y asumiendo como variable tres tipos de muros con diferentes alturas (0,5m; 1,5 m y 2,5 m).

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Pendiente H:V 3:1 Descripción
Ancho de terraza Volumen de corte Volumen de terraplén Longitud de muro Excavación de canales Volumen de muro Trabajos preliminares Movimientos de tierra Obras de arte Jornales Costo Bs. Costo USD
Fuente: Elaboración propia.

Grados= 18,43º H= 0,5 m
1,5 m 0,00 m3 0,00 m3 3.332,38 m 416,55 m 800,00 m3 13,04 % 35,70 % 51,26 % 1.022 jor 25.553,83 3.650,55

Porcentaje= 33,33 % H= 2,5 m
7,5 m 0,00 m3 0,00 m3 666,47 m 83,31 m 1.119,68 m3 9,51 % 34,98 % 55,51 % 1.332 jor 33.296,60 4.756,66

H= 1,5 m
4,5 m 0,00 m3 0,00 m3 1.110,79 m 138,85 m 800,00 m3 13,11 % 32,32 % 54,57 % 974 jor 24.360,64 3.480,09

Con el fin de rehabilitar el 50% de los muros del caso de estudio A1.4, podemos indicar que el movimiento de tierras alcanza un valor de 35% del valor total de la mano de obra, en contraposición, las obras de arte alcanzan a la mitad del costo total de mano de obra. Si comparamos los jornales con el caso presentado en anexo A1.4 tendremos:
Caso A1.4 (construcción)

Pendiente H:V 3:1 Descripción
Ancho de terraza Trabajos preliminares Movimientos de tierra Obras de arte Jornales Costo Bs. Costo USD

Grados= 18,43º H= 0,5 m
1,5 m 6,89 % 49,48 % 43,62 % 2.420 jor 60.428,73 8.632,68

Porcentaje= 33,33% H= 2,5 m
7,5 m 3,04 % 62,48 % 34,48 % 4.400 jor 109.634,87 15.662,12

H= 1,5 m
4,5 m 4,61 % 59,40 % 35,99 % 3.010 jor 75.262,7 10.751,81

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Caso A1.6 (rehabilitación)

Pendiente H:V 3:1 Descripción
Ancho de terraza Trabajos preliminares Movimientos de tierra Obras de arte Jornales Costo Bs. Costo USD Diferencia Porcentaje disminuido

Grados= 18,43º H= 0,5 m
1,5 m 13,04 % 35,70 % 51,26 % 1.022 jor 25.553,83 3.650,55 4.982,13 57,71 %

Porcentaje= 33,33 % H= 2,5 m
7,5 m 9,51 % 34,98 % 55,51 % 1.332 jor 33.296,60 4.756,66 10.905,46 70,00 %

H= 1,5 m
4,5 m 13,11% 32,32 % 54,57 % 974 jor 24.360,64 3.480,09 7.271,72 68,00 %

Realizando la comparación entre la construcción y la rehabilitación, y tomando el caso extremo de restaurar el 50% de los muros en un área unitaria de estudio, podemos expresar que los costos, en cierta medida, han disminuido en el mismo porcentaje. Este hecho es alentador en sentido de que las restauraciones generalmente pueden alcanzar entre 20 a 30% en la restauración de los muros y las terrazas ya construidas. De este modo, los costos se podrían adecuar a los techos máximos determinados para sistemas de riego, que alcanzan a USD 3.500/ hectárea (parámetro Vice Ministerio de Inversión Pública). Una vez las terrazas restauradas con irrigación pueden dar curso a inversión pública, la financiación de terrazas agrícolas nuevas.

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Anexo 2
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

Texto: Ing. Ing. Héctor L. De la Quinatana Gonzáles

A.2.1. Limpieza y deshierbe del terreno 1.1. Definición Este ítem se refiere a la limpieza, extracción y retiro de hierbas y arbustos del terreno, como trabajo previo a la iniciación de las obras, de acuerdo a la planificación realizada por la comunidad y el asistente técnico. 1.2. Materiales, herramientas y equipo La comunidad o el interesado deberá contar con todas las herramientas, equipo y elementos necesarios como ser picotas, palas, carretillas, azadones, rastrillos y otras herramientas adecuadas para la labor de limpieza y traslado de los restos resultantes de la ejecución de este ítem hasta los lugares determinados por la comunidad y el asistente técnico. 1.3. Procedimiento para la ejecución La limpieza, deshierbe, extracción de arbustos y remoción de restos se efectuará de manera de dejar expedita el área para la construcción. Seguidamente se procederá a la eliminación de los restos, depositándolos en el lugar determinado por la comunidad, aun cuando estuvieran fuera de los límites de la obra, para su posterior transporte a los botaderos establecidos para el efecto por las autoridades locales. 1.4. Medición El trabajo de limpieza y deshierbe será medido en metros cuadrados o hectáreas, de acuerdo a lo establecido en la programación, considerando solamente la superficie neta del terreno limpiado. 1.5. Forma de pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola. Dicha forma de pago será compensación total por todos los materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos.

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A.2.2. Replanteo de obras 2.1. Definición Este ítem comprende todos los trabajos necesarios para la ubicación de las curvas de nivel y su espaciamiento, las mismas determinaran el emplazamiento de los muros y sus respectivos niveles. 2.2. Materiales, herramientas y equipo La comunidad suministrará todos los materiales, herramientas y equipo necesarios para ejecutar el replanteo y trazado de obras, debido a la sencillez de este trabajo se utilizará un nivel tipo A, o un nivel de mano. 2.3. Procedimiento para la ejecución El replanteo y trazado de las fundaciones para los muros será realizado por la comunidad, con estricta sujeción a las dimensiones señaladas en la determinación de las curvas de nivel, siempre buscando la compensación de corte y terraplén. La comunidad demarcará toda el área donde se realizará el movimiento de tierras de manera que, posteriormente, no existan dificultades para medir los volúmenes de tierra removida. Una vez preparado el terreno de acuerdo al nivel y rasante establecidos, la comunidad procederá a realizar el estacado y colocación de caballetes o estacas a una distancia no menor a 1 m de los bordes exteriores de las excavaciones a ejecutarse. Seguidamente, se marcará, con yeso o cal, los anchos de cimentación y/o el perímetro de las fundaciones aisladas. 2.4. Medición El replanteo de las obras será medido en metros lineales tomando en cuenta, únicamente, la longitud total de muros (curvas de nivel). 2.5. Forma de pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola y será la compensación total por materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos. A.2.3. Movimiento de tierras 3.1. Definición Este ítem se refiere a la ejecución de todos los trabajos correspondientes al movimiento de tierras con cortes o terraplenes (rellenos), nivelación y perfilados de taludes, manualmente y en diferentes tipos de suelos, de acuerdo a lo establecido en la programación de la comunidad, a objeto de obtener superficies de terreno en función de los niveles establecidos en los planos o croquis de trabajo. 3.2 Materiales, herramientas y equipo La comunidad deberá proporcionar todas las herramientas, equipo y maquinaria adecuada y necesaria para la ejecución de los trabajos y de acuerdo a sus propuestas.

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Para los fines de cálculo de costos y de acuerdo a la naturaleza y características del suelo, se establece la siguiente clasificación: Suelo clase I (blando) Suelos compuestos por materiales sueltos como humus, tierra vegetal, arena suelta y de fácil remoción con pala y poco uso de picota. Suelo clase II (semiduro) Suelos compuestos por materiales como arcilla compacta, arena o grava, roca suelta, conglomerados y en realidad cualquier terreno que requiera previamente un ablandamiento con ayuda de herramientas como pala y picota. Suelo clase III (duro) Suelos que requieren para su excavación, un ablandamiento más riguroso con herramientas especiales como barretas, pero que no requieren el empleo de explosivos. Roca Suelos que requieren para su excavación el empleo de barrenos de perforación, explosivos, cinceles y combos para fracturar las rocas. El uso de explosivos deberá ser evaluado y aprobado por un especialista, no permitiéndose su empleo en áreas urbanas. El uso de explosivos sólo podrá ser realizado por un técnico calificado y deberán tomarse en cuenta todas las medidas ambientales y de seguridad respectivas. 3.3 Procedimiento para la ejecución 3.3.1 Corte La comunidad elegirá las herramientas según sea el caso. A medida que se vaya realizando el movimiento de tierras, el especialista deberá revisar constantemente los niveles del terreno con la finalidad de obtener el perfil requerido, de acuerdo a croquis o planos. Se debe tener el cuidado de separar la capa arable del resto del suelo de corte para utilizar esta capa arable en la conformación del terraplén 3.3.2 Relleno y compactado En la ejecución del relleno, la comunidad deberá emplear solamente aquellos materiales que hubieran sido aprobados previamente por el asistente técnico o los (si fuera más de uno) especialistas de la comunidad. No se permitirá la utilización de suelos con excesivo contenido de humedad, considerándose como tales aquéllos que igualen o sobrepasen el límite plástico del suelo. El relleno estará de acuerdo al perfil indicado por el especialista para la conformación de la terraza. Los materiales provenientes del corte, siempre que a juicio del especialista sean aptos para rellenos, serán transportados a los lugares indicados para el efecto, caso contrario se transportarán fuera de los límites de la obra. Los rellenos se realizarán en capas de espesor de 20 cm como máximo, proporcionando la humedad adecuada y efectuando el compactado correspondiente. La compactación deberá avanzar gradualmente en franjas paralelas desde los bordes hacia el eje, cuidando que todas las capas sean de espesor uniforme, hasta conseguir la altura total del relleno. La última capa recibirá el acabado final para tener la forma de la sección transversal indicada en los croquis o planos.

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3.4 Medición El movimiento de tierras será medido en metros cúbicos, tomando en cuenta únicamente el volumen neto movido. El corte se medirá en su posición original, debiendo la comunidad considerar el esponjamiento correspondiente y el relleno compactado en su posición final, para lo que se realizará perfiles transversales cada 5 m a lo largo del área de trabajo. De estos perfiles se determinará el volumen, por el método de las áreas medias. 3.5 Forma de pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola y será la compensación total por materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos. Los volúmenes sobrantes del movimiento de tierras y que no vayan a ser empleados en los rellenos, deberán ser transportados a los botaderos establecidos para el efecto por las autoridades locales. A.2.4 Relleno y compactación con material seleccionado 4.1 Definición Los trabajos correspondientes a este ítem consisten en disponer tierra seleccionada, debidamente compactada, para evitar problemas por asentamiento, en los lugares indicados en el proyecto o autorizados por el especialista. 4.2 Materiales, herramientas y equipo El material de relleno será en lo posible el mismo que se haya sido extraído, salvo que no sea apropiado. En este caso deberá ser rechazado y colocado fuera del sitio de trabajo. Las herramientas y equipo serán también adecuados para el relleno. 4.3 Procedimiento para la ejecución Todo relleno y compactado deberá realizarse en los lugares que indique el proyecto o en otros, con aprobación previa del especialista de la comunidad. Durante la excavación de las terrazas, la tierra extraída debe ser puesta en un lado cuidando de no mezclar las capas superiores y las inferiores. La capa superior debe utilizarse para el relleno con la incorporación de abonos orgánicos. Durante el proceso de relleno, se deberán construir los drenajes especificados en el proyecto, o los que señalen el especialista comunal. 4.4 Medición Este ítem será medido en metros cúbicos compactados, de acuerdo a las dimensiones indicadas en el croquis o proyecto con modificaciones aprobadas por el especialista de la comunidad. 4.5 Forma de pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola y será la compensación total por materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos.

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A.2.5 Muro de piedra (muro seco) 5.1 Definición El trabajo comprendido en este ítem consiste en la construcción de los muros de piedra sin aglutinante (muro seco) de acuerdo a lo indicado en los croquis o planos del proyecto o por el especialista comunal. 5.2 Materiales, equipo y herramientas Los muros serán de piedra bruta sin aglutinante, la piedra a utilizarse deberá reunir las siguientes características: a) Ser de buena calidad, estructura homogénea, durable y de buen aspecto. b) Debe ser libre de defectos que afecten sus propiedades mecánicas, sin grietas ni planos de fractura. c) Las dimensiones mínimas de la unidad pétrea serán de 25 cm. Las herramientas a utilizarse, serán combos de 5 libras, barretas, lienzas y niveles. 5.3 Forma de ejecución La piedra será colocada por capas asentadas sobre base de la piedra bien acomodada y con el fin de trabar las hiladas sucesivas se dejarán sobresalir piedras en diferentes puntos bien ubicados y en suficiente número. Para obtener coeficientes de fricción altos, las piedras deberán estar exentas de porciones de tierra al momento de ser colocadas. Los muros de piedra serán vistos en una cara, con el fin de presentar superficies uniformes y que no comprometan la estabilidad del muro. Las dimensiones de los muros de piedra deberán ajustarse estrictamente a las medidas indicadas en los croquis o planos respectivos. 5.4 Medición Los muros de piedra vista sin aglutinante serán medidos en metros cúbicos. 5.5 Forma de Pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola y será la compensación total por materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos. A.2.6 Incorporaciones de abonos orgánicos 6.1 Definición Los trabajos correspondientes a este ítem consisten en la incorporación de abonos orgánicos para mejorar el suelo del relleno en los lugares indicados en el proyecto o autorizados por el especialista. 6.2 Materiales, herramientas y equipo El abono orgánico, en lo posible, será guano disponible de animal o bien preparado con anticipación a la construcción de las terrazas. Las herramientas y equipo serán también adecuados para su incorporación.

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6.3 Procedimiento para la ejecución Los abonos orgánicos deben ser los adecuados con aprobación previa del especialista de la comunidad. Después de poner el relleno se debe incorporar los abonos mezclando la capa del relleno hasta los 30 cm de profundidad, de tal manera que asegure la producción de los cultivos 6.4 Medición Este ítem será medido en metros cúbicos, de acuerdo a las cantidades indicadas en el proyecto con modificaciones aprobadas por el especialista de la comunidad. 6.5 Forma de pago La forma de pago estará de acuerdo a los beneficios individuales y comunales de la terraza agrícola y será la compensación total por materiales, mano de obra, herramientas, equipo y otros gastos que sean necesarios para la adecuada y correcta ejecución de los trabajos.

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Anexo 3
TABLAS DE CÁLCULO

Texto y fotografías: Ing. Héctor L. De la Quinatana Gonzáles

A.3.1 Cuadro comparativo de pendientes, grados y porcentaje

Grados
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

%
1,8 3,5 5,2 7,0 8,8 10,5 12,3 14,0 15,8 17,6 19,4 21,3 23,1 24,9 26,8

Pendiente Grados
16 25:1 4% 17 18 19 20 21 22 23 6:1 16,67 % 24 25 26 27 28 29 30

%
28,7 30,6 32,5 34,4 36,4 38,4 40,4 42,4 44,5 46,6 48,8 51,0 53,2 55,4 57,7

Pendiente Grados
31 32 3:1 33,33 % 33 34 35 36 37 38 39 40 2:1 50 % 41 42 43 44 45

%
60,0 62,5 64,9 67,4 70,0 72,7 75,4 78,1 81,0 83,9 86,9 90,0 93,3 96,6 100,0

Pendiente

1:1

112

Fuente: H De la Quintana

113

A.3.2 Esparcimiento entre muros

Fuente: H De la Quintana

114

A.3.3 Presión de tierras para muros de gravedad

Número de curva
1 2

Tipo de suelo
GW, GP, SW, SP GM, GM-GP, SM, SM-SP CL, ML, CH, MH, SM, SC, GC CL, ML, OL, CH, MH, OH CL, CH

Descripción
Gravas limpias con pocos finos, gravas con finos, arenas limpias. Gravas limosas, arenas limpias, arenas con pocos finos. Limos y arcillas, arcillas inorgánicas de plasticidad baja a media, arcillas con gravas, arcillas arenosas, arcillas limosas, arcillas magras. Limos y arcillas con límite líquido mayor de 50, arcillas orgánicas. Arcillas inorgánicas de plasticidad elevada, arcillas grasas.

3

4 5

Fuente: Mecánica de suelos (T. William- R.V. Whitman)

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A.3.4 Peso especifico de rocas y del muro seco

Tipo de roca
Basalto Granito Caliza compacta Traquita Guijarro de río Arenisca Caliza tierna Piedra porosa

Peso especifico roca
Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 Ton/m3 2,9 2,6 2,6 2,5 2,3 2,3 2,2 1,7

Peso especifico muro
2,03 1,82 1,82 1,75 1,61 1,61 1,54 1,19

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GLOSARIO
Ayllu. Territorio geográfico determinado por un grupo de comunidades con población similar en idioma, cultura, etc. Ayni. Sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros de una comunidad destinado a trabajos agrícolas que hace un grupo de personas a una familia, con la condición que esta corresponda de igual forma como dicen: "hoy por ti, mañana por mi" y en retribución se les provee comida el día de trabajo. Cambios climáticos. Según CMCC, cambio del clima atribuido directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera mundial y viene a añadirse a la variabilidad natural del clima observadas durante periodo de tiempo comparables. Cárcavas. Depresión o sección profunda y pequeña formada por la erosión provocada por el agua no permanente sobre el suelo de laderas. Conservación de suelos. Conjunto de prácticas y obras para controlar los procesos de degradación y mantener la productividad potencial de los suelos. Cuenca. Cuenca hidrográfica o unidad hidrográfica definida por límites y divisorias de escorrentía de agua naturales, que confluyen hacia un cauce o almacenamiento. Challa. Entrega de ofrendas y pago a la Pachamama para conseguir un favor, generalmente se realiza antes de la siembra. Degradación del suelo. Disminución antropogénica o natural de la capacidad presente o futura del suelo para sustentar vida vegetal, animal y humana. A su vez, la degradación del suelo se divide de acuerdo con su intensidad en ligera, moderada, severa y extrema, e incluye la erosión vertical con pérdida de fertilidad del suelo. Se calcula como porcentaje sobre unidad de área. Desarrollo sostenible. Característica del desarrollo que permite la satisfacción de las necesidades presentes sin comprometer los recursos para satisfacerlas en el futuro. Desertificación. Degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas. Erosión. Desagregación, desprendimiento y arrastre de sólidos desde la superficie terrestre por acción del agua, viento, gravedad, hielo y otros. Erosión ligera. Se considera a las perdidas de suelos por diversos factores en un nivel de 0 a 10 t/ha/año. Erosión moderada. Se considera a las perdidas de suelos por diversos factores en un nivel de 11 a 50 t/ha/año. Erosión fuerte. Se considera a las perdidas de suelos por diversos factores en un nivel de 51 a 200 t/ha/año. Erosión grave. Se considera a las perdidas de suelos por diversos factores en un nivel mayor a 200 t/ha/año.

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Escorrentía. Deslizamiento de suelo provocado por el agua de lluvia o de riego especialmente en suelos de pendientes. Escurrimiento superficial. Porción de la precipitación que fluye hacia los arroyos, canales, lagos u océanos como corriente superficial. Evapotranspiración. Combinación de procesos de evaporación del agua y transpiración de las plantas por medio de la cuál el agua es transferida a la atmósfera desde la superficie terrestre. Gestión del conocimiento. Capacidad de aprender, mejorar el conocimiento tácito y explícito y generar nuevos sobre la base de la propia experiencia y la de otros. También: disciplina emergente que tiene como objetivo generar, compartir y utilizar el conocimiento tácito y explícito para dar respuestas a las necesidades de los individuos y de las comunidades en su desarrollo. Infiltración. Proceso mediante el cual el agua penetra al suelo desde la superficie, conduciéndose gradualmente a capas más profundas a través de los poros del suelo. Lixiviación. Proceso por el cual el agua o nutrientes son lavados a las partes mas bajas de una ladera. Lojtaña. En aymara quiere decir entrega u ofrenda. Manejo integrado de cuencas. Gestión de los procesos de evaluación, planificación e implementación de acciones en el ámbito de una cuenca. Conjunto de estructurado e integral de medidas dirigidas a la conservación, protección y aprovechamiento de los recursos naturales para emprender proceso de desarrollo social, económico, cultural y ambientalmente sustentable en el mediano y largo plazo. Mejoramiento de suelos. Se entiende como prácticas que se desarrollan en suelos con el objetivo de hacerlo mas productivo. Mink’a. Es el trabajo comunal en forma gratuita y por turno donde concurren muchas familias portando sus propias herramientas y alimentos. Permeabilidad. Facilidad con que el agua y el aire penetran o pasan a través de medios porosos del suelo. Depende de la proporción de poros gruesos que hay en la superficie. PROMARENA. Proyecto de Manejo de Recursos Naturales en el Chaco y en los Valles Altos. Niveles de pobreza. Estado de carencia de lo indispensable para el nivel mínimo de vida, se manifiesta según las limitaciones y potencialidades de los recursos con que se cuenta y las posibilidades de acceso a los mismos. Pobreza moderada. Grupo de personas que en promedio no cubre el 25% de los niveles mínimos de vida. Pobreza indigente. Grupo de personas que no cubre el promedio mínimo de 55% de los niveles de vida. Pobreza marginal. Grupo de personas que en promedio no cubre el 85% de los niveles mínimos de vida. Recuperación de suelos. Aquí se entiende como conjunto de prácticas que se emplean para la utilización de suelos con fines agrícolas, las cuales anteriormente no era posible usarlas.

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Recursos naturales. Aquellas fuentes de subsistencia que se hallan en la naturaleza: vegetación, fauna, minerales, aire, energía solar, suelo, etc. Restauración de suelos. Conjunto de obras y prácticas para la rehabilitación de los suelos que presentan diferentes niveles de degradación, las cuales se implementan a corto, mediano y largo plazo. Rehabilitación de terrazas. Recuperación de terrazas agrícolas prehispánicas que han perdido su potencial de uso agrícola por erosión u otros factores. Sistemas agroforestales. Método de producción forestal que comprende el establecimiento de una plantación forestal con fines de producción de materias primas forestales y un cultivo agrícola en forma asociada en el mismo terreno. Terrazas de formación lenta. Es una práctica que consiste en acumular piedras o vegetales en curvas de nivel para evitar el arrastre del suelo. La distancia entre curvas depende de la pendiente y del tipo de suelo. Sirve para reducir la velocidad del agua por cortar la ladera en pendientes más cortas, sirve además para captar los sedimentos que van en el agua de escurrimiento. Resulta en la formación de terrazas con el tiempo por el permanente laboreo del suelo. Terrazas individuales. Pequeñas plataformas individuales, redondas, semicirculares o cuadradas de aprox. 1.2 2 m de diámetro trazadas a tresbolillo en cuyo centro se siembran normalmente árboles frutales u otros cultivos perennes. Al igual que las demás terrazas, consisten en un corte y un relleno compactado pero no son continuas. La terraza tiene normalmente una lleve inclinación contra la pendiente y se combina bien con una barrera viva o muro de piedras al borde del relleno (parte inferior). La función principal es la conservación de humedad a través de la acumulación e infiltración del agua.

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