IMÁGENES EVOCATIVAS DE UN ARTISTA DEL CANTO Y DE LA

PRÉDICA ESPIRITUAL LIBRE DE FANATISMOS

FACUNDO QUERIDO
Por Miguel Grinberg

“Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.” FACUNDO CABRAL

Rodolfo Facundo Cabral era un notable narrador de historias: poseía una capacidad innata para monologar y desplegar la descripción de escenas que casi siempre lo incluían como participante y testigo. Poseía una enorme capacidad de memorización, especialmente los textos que reverberaban en su alma en el momento de leerlos, en una variedad inconmensurable, desde las novelas contestatarias de Henry Miller hasta las prédicas espirituales de Jiddu Krishnamurti. Y a través de sus años construyó un relato infinito, con frases ajenas que convertía en propias, y con personales expresiones poéticas surgidas de una sensibilidad existencial fuera de serie. A veces, sus

Tú eliges. Propone la idea de que cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo es un dios el que entra en nosotros y se sirve de nuestra persona para manifestarse. se debe empezar de nuevo. y tal es su legado. pues se remontaban a alturas que no podían ni siquiera vislumbrar las gentes pedestres (esas que van de a pie por la vida). como les ocurría –creían los griegos– a los poetas." . que me transformó en esto que soy. que significa algo así como “rapto divino” o “posesión divina”. Facundo Cabral era un entusiasta. Siempre. Lo mejor de uno son los otros. se puede. los profetas y los enamorados. pero les adosaba una intensidad tan envolvente que se las aceptaba como genuinas. en la condición que sea y donde fuere.historias podían sonar como inverosímiles. los diccionarios expresan que el término entusiasmo procede del griego enthousiasmós. La vida es hambre o festín. un hombre rico. El Señor no nos va a preguntar que hicimos con el dinero. inevitable para vivir. Esa gente que le puso alas e imagen a mi vida. Todo ello cargado de un entusiasmo fraternal que lo hacía irresistible. expresó: “Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día. En eso consistió su riqueza. Tenemos el deber de ser felices. sino qué hicimos con la alegría. Ese sustantivo griego está formado por la unión de la preposición en y el sustantivo theós (“dios”). Entre muchísimos testimonios. inmensamente rico. Etimológicamente. con lo que tengas. Todos ellos estaban poseídos por la divinidad y por ello merecían respeto y admiración.

en vísperas del auge de la beatlemanía. Me lo presentó el escritor Jorge Vilela (el “Marlon”). y un sentimiento innato de justicia social. la del guitarrista y autor Osvaldo Avena. Pero ya tenía historias para contar: tipo “Cuando yo trabajaba como lustrabotas en la confitería Rex de Tandil. José Larralde. la realidad simple del pueblo. y Jorge Cafrune. Jorge DiPaola Levín (el “Dipi”). cuando él actuaba como el Indio Gasparino (pulcramente afeitado) en la confitería del hotel Riviera de Mar del Plata. entre los que se encontraba otro joven escritor. Lo conocí durante el verano de 1964. El repertorio de Gasparino era puro Twist para adolescentes. entre otros. Con Vilela yo había estado explorando la “dolce vita” de la época en las playas de Villa Gesell.No bajó de un plato volador ni surgió de algún cenáculo intelectual dedicado a hacer malabares con el lenguaje. Fueron muchas las influencias benéficas que nutrieron su oficio de cantor. no fue candidato a funcionario cultural. que la vida es un viaje constante hacia la libertad. con quien compuso varias obras y que lo apuntaló en presentaciones del comienzo de su carrera. Fue un trovador inserto en una especie de budismo telúrico: convivió estoicamente con el sufrimiento y comprendió intuitivamente que somos transitorios. no tuvo necesidad de fundar una secta de idólatras. Nunca adhirió a una ideología particular. entre ellas. Lo inspiraban la vida. Se miró en muchos espejos fundadores del arte testimonial: Atahualpa Yupanqui. . miembro de la barra de jóvenes admiradores del escritor polaco Witold Gombrowicz en Tandil.

y lo llamábamos el polaco loco porque decía que era un príncipe” o “Dipi fue mi maestro de lecturas importantes. Otros dos enclaves arquetípicos de la fueron el Instituto Di Tella y La Cueva roquera de avenida Pueyrredón. pero en castellano.Gombrowicz era mi mejor cliente. Con él. Mellino trajo a una muchacha tímida llamada Susana a secas y que cantaba lindo como Joan Báez. donde paraban figuras luego legendarias: el baterista Javier Martínez. un enclave de pintores. Ferdydurke. Tanguito. empezando por la novela del polaco. Javier y Susana Nadal decidimos hacer un ciclo de conciertos en el Teatro de la Fábula. en base a las primeras canciones de… Facundo Cabral. no crezca jamás los grandes al mundo le hacen mucho mal El hombre ambiciona cada día más y pierde el camino por querer volar Vuele bajo porque abajo está la verdad esto es algo que los hombres no aprenden jamás . Sobre la marcha. se escribía y leía poesía. en el Abasto (diciembre 1966).” En Buenos Aires confluíamos en el Moderno Bar de Maipú y Paraguay (que ya no existe). se amaba. “No crezca mi niño. Lo titulamos Aquí. allá y en todas partes. Alejandro Medina. a la que me llevó el músico Carlos Mellino. Moris. el actor Sergio Mulet y una bella modelo (morocha entonces) llamada Susana Giménez. Se bebía.

como exponente inequívoco de la contracultura argentina. Lo pasaba a buscar por el hotel donde vivía en la esquina de San Martín y Tres Sargentos.” A partir de allí. de la Cinemateca Argentina. no disuadió a los artistas y hubo entonces una ebullición creativa de primera línea. La última parte de la década de los ’60. o nos veíamos de tanto en tanto en el café La Biela de la Recoleta.Por correr el hombre no puede pensar que ni él mismo sabe para adonde va Sigue siendo niño y en paz dormirás sin guerras ni máquinas de calcular” VUELE BAJO – Facundo Cabral En Buenos Aires se perfilaba el mundo de los caféconcert en los que se presentaban cantores y cantoras muy personales [ver recuadro]. Facundo Cabral inició un tenaz y luminoso peregrinaje espiritual que días atrás desembocó en un trágico desenlace en Guatemala. Con matices a veces contradictorios. mi amiga Paulina Fernández Jurado. Un día. ante la gran mesa que regenteaba el crítico y poeta Raúl Cacho Santana. mientras al mismo tiempo se incubaba en la ciudad el rock fundacional. signada por un gobierno dictatorial y con censuras de todo calibre. sus biografías y sus reportajes están a mano en la Internet. me llama y anuncia: “Vamos a presentar a Rodolfo (Facundo) con sus canciones de protesta en la sala de la Asociación de Cronistas Cinematográficos. rodeado por .

por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Estaba intrigado por los recursos de abstracción que poseen las prácticas introspectivas. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna. de whisky. lenta. uno más. Ligada a estas palabras: “Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro. Y en algunos casos. que edité en los años ’80. sensualmente. embebidas de humor. Tertulias infinitas.amigos pintores como Roberto Plate y Pedro Roth. Que no dejaba de sonreír. Sabía que yo coordinaba grupos de meditación tibetana y quería conversar sobre el concepto de “impermanencia” y el dolor. inteligencia y amistad. que es cambio permanente. Había traído un ejemplar de mi revista Mutantia. hasta los últimos rincones del mundo. Esta es la revolución fundamental. porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. donde nos espera el compinche. contra la pared. Es una imagen que conservo. En esos días. Así como podía ser sólidamente verborrágico. así era un atento escucha. Facundo me indujo a sentarnos en una mesa lateral. el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. su cáncer óseo le significaba rachas de sufrimiento incontrolable. misteriosa. el revolucionarse instantáneamente para armonizar con la vida. o pensadores como Tomás Moro Simpson.” . Cierto atardecer.

Rodeaba aquellos ritmos con letras sencillas. asumiéndome como cantautor de sus propios temas y socio-relaciones públicas del turno mañanas del “BarBarO”. en alguna habanera. la milonga. alguna bossa nova. de vez en vez. yo hurgaba en las baladas y. marginales y bohemios sin esperanza y sin fe. rebeldes con causa. desfachatadas. Mis letras acentuaban el valor de la palabra como herramienta de cambio. Yo dejaba derivar mi práctica de médico psiquiatra y de poeta de libros autogestionados. dichos populares. un boliche con pretensiones de pub y creación “frankeinsteniana” diseñada y coordinada por Luis Felipe “Yuyo” Noé. Recaladero de artistas y no tanto. como rezaba el tango. Fue a finales de 1969. alguna chamarrita. la vidala. aforismos. Aprendidas de su admirado maestro. Su línea creativa se basaba en ritmos folclóricos tradicionales. y también su seudónimo de Indio Gasparino (es decir: un modelo de canción “comercial” y la piel de un nombre bajo la que protegerse). Básicamente. Osvaldo Avena. Y a esas canciones las sazonaba con comentarios. coplas irónicas y de sarcasmo ácido. socio-relaciones públicas del turno tarde. En cambio. la baguala. Dejaba atrás el poemario que no sabía quien leía y me iba . reivindicativas.RECUADRO Evocación Fraternal Nuestra amistad nació en aquellos vertiginosos años porteños. un exitoso programa-ómnibus de la televisión. Él había abandonado el “Club del Clan”.

A mi me acompañaba a la guitarra. de la fe y la trascendencia místico-esotérica. Algún semanario. para darle satisfacción a sus seguidores y. las audiencias eran las valiosas: que ella escuchara y esa fuera su participación libertaria en el devenir. Carlsen y yo. siendo compadres como lo éramos. Tanto para uno como para el otro.al cara-a-cara entre la gente. especie de payada sui generis. “Pobrecito mi patrón” y la lírica alfombra mágica que lo trasladaría por el aire cantor a cientos de países y pueblos: “No soy de aquí”. La asistencia lo pasó bien durante aquellas actuaciones. Carlos Carlsen. nos arreglamos como pudimos: interpreté “No soy de aquí”. decidimos hacer una presentación conjunta a la que titulamos “Contracanto”. “El Oso Pérez” y ese “himno a la alegría” con música de Albe Pavese: “Ha llegado aquel famoso tiempo de vivir”. Tal era la controversia que había en nuestros trabajos que. desde entonces. “Estas manos”./Cantar es haber elegido un arma al fin. de perfiles críticos sociales. donde cada uno cantaría un par de temas propios por vez sin mayores comentarios que los imprescindibles. “Sudestada”. nos prestó relativa . Las mías. con quien compusimos un tema con el mismo título del espectáculo: “Cantar es haber elegido un arma corta. la incorporé activamente a mi “repertorio”. Facundo actuaba como solista. históricos y políticos. Él entonaba sus ya meritorias “Ella no dice nada”.”. Faltó sin previo aviso a un par de programas. Yo me defendía como gato entre la leña con: “Décadas”. Las preocupaciones de Facundo eran del religare.

Nacha Guevara. Higinio Mena. Pedro y Pablo. agitábamos desde esos segundos potreritos… Cada tanto venía a casa y cenaba con nosotros. Tono Báez. le observé que esa indumentaria era la de los presos de las prisiones norteamericanas. médico como yo y un pionero hoy semiolvidado…). Era un hombre entrador y simpático.atención: mal que bien éramos parte de una manifestación a la que ya se la denominaba “Nueva Canción Argentina” (y entre los que figuraban: María Elena Walsh. Gian Franco Pagliaro. frugal y pulcro. me respondió: “¡Es que yo soy uno de ellos!” Martín “Poni” Micharvegas (poeta y agitador cultural) . Carlos Waxemberg. Jorge de la Vega. Facundo y yo. En ese minimalismo para vivir. Marikena Monti. en la medida de sus fuerzas. por Corrientes todo arriba hasta Callao. En una de las caminatas habituales por el circuito carcelario cittadino (desde Plaza San Martín por Florida arriba hasta Corrientes. Había dos campos nítidos de intereses ideológicos. Jorge Shussheim. por Callao hasta Avenida Santa Fe y de allí. Dina Rot. abajo hasta el punto de partida: la Galería del Este o el Instituto Di Tella o algún café cercano tipo el “Moderno” de Maipú). además del de intérpretes y cantautores: aquellos que recurrían a poner música a extraordinarios poetas argentinos y universales y los que se decidían por el testimonio y la experiencia personal y. adoptó como “uniforme” un pantalón y una campera jean inseparables. cantar la poesía de los compañeros. De sobrepique. Piero.

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