FAVORES CONSEGUIDOS

Cuzco. 4/2/92 Querida Isaura:

Aunque te escribí en diciembre, aprovechando el viaje a España de un misionero lo hago de nuevo para informarte que Sonia es una poderosa intercesora ante el Señor y me está concediendo muchas gracias. Al principio debo confesarlo, me sentía distante de ella, no la invocaba, apenas lo hacía. Pero de pronto se estableció una corriente de simpatía entre las dos: la siento cercana, la invoco frecuentemente, y te confío que no hay problema que no me resuelva. Hasta las cosas perdidas, después de invocarla me aparecen enseguida. Son gracias que demuestran que tu hija Sonia está muy cer ca de Dios. Pienso que no se trata de una niña “buenita”, sino de una gran santa y esto el tiempo lo dirá.

Además de estos pequeños favores que son frecuentes y concedidos en forma rápida, te contaré los más significativos. A finales de diciembre ingresó en el Hospital “Lorena”, un español con una tuberculosis galopante, sus ideas religiosas eran raras, yo quería que recibiera los últimos sacramentos, encomendé el caso a Sonia, llevé a un misionero Jesuita y Alfredo, voluntariamente, se confesó, comulgó y recibió la Unción de los enfermos, posteriormente comulgó otra vez por decisión propia. Antes le había dado una hojita de Sonia para que se encomendara a ella y la colocó muy cerca de su cama. Como estaba tan grave, lo evacuaron a Lima y ya no sé de él, sino que está desahuciado.

Otro caso: Una señora a quien estimo mucho, está enferma y me he enterado que para su curación acude a prácticas espiritistas. Hoy he ido a verla, le supliqué a Sonia que ella misma me lo confiese, pues Delmira (que así se llama) no quería que yo me enterara. Nada más llegar a su casa, hace apenas dos horas, me ha contada todo y así he podido aconsejarla y convencerla de que está obrando mal; se ha quedado pensativa, espero que Sonia haga el resto. Supongo que será una satisfacción para ti saber que tienes una hija tan santa y si este testimonio quieres divulgarlo, puedes hacerlo, pues conviene contribuir para su glorificación.

Es el testimonio de una misionera con larga experiencia de vida religiosa y que no se deja llevar por sentimentalismos, sino por evidencia y hechos reales.

No es necesario que me contestes, me supongo lo atareada que estarás con el Proceso de Sonia, cuya causa no sé si estará introducida, pero creo que merece ser glorificada.

Un abrazo muy fuerte, Isaura. Unidas en la oración.

Belén Gosp.

Las Palmas de Gran Canaria 12-8-1996 Hoy 6 de agosto de 1996, me decido a escribir lo que Sonia me ayuda siempre que tengo algún problema y me encomiendo a ella con la seguridad que ella siempre me escucha y atiende. Tuve la suerte de conocerla cuando yo tenía 8 añitos, pues estuve viviendo en su casa con mis padres cuando mi padre tenía que visitarse en la clínica Barraquer.

Y es en agradecimiento a Sonia por lo que quiero dar testimonio de los favores recibidos por su intercesión. Cuando nació mi primera sobrina, viendo mi cuñado Juan el cariño que la familia teníamos a Sonia, decidió poner de nombre Sonia también a mi sobrina. Pues bien, mi sobrina tenía año y medio cuando los médicos le detectaron meningitis, transcurridos 15 días de su primera visita ya que al principio pensaron que era un virus, aunque no sabían cual.

Entonces le pedí Sonia que no fuera nada malo, que se curara del todo y gracias a Dios, aun después de tardar tanto en detectarle la enfermedad, la misma quedó sin ninguna secuela y hoy después de cinco años está sana y es muy inteligente. Le ofrecí rezar un Rosario, que rezamos en familia.

Cuando decidí no seguir estudiando, le pedí a Sonia que me saliera un trabajo y le ofrecí una misa, y al cabo de dos semanas vinieron a buscarme a casa para ofrecerme un trabajo de jornada continua, cómo yo se lo había pedido.

Tengo un hermano, Juan, al que las cosas le iban mal, por más que trabajara le surgían averías en el coche u otros contratiempos y nunca salía adelante, siempre pasaba de una deuda a otra, yo como en otras ocasiones recurrí a mi buena amiga Sonia para que ayudara a mi hermano. Volví a ofrecerle una misa en Teror, Nuestra Señora del Pino, y ahora gracias a Dios y a Sonia, a mi hermano le van muy bien las cosas.

Tengo también un sobrinito, Kevin, que se puso malito con fiebre y unos ganglios en el cuello durante unos meses. Los médicos, después de hacerle unos análisis le diagnosticaron leucemia, con mucha fe se lo encomendé a Sonia, y le ofrecí una misa, al final los médicos dijeron que los análisis se habían equivocado y el niño está muy bien. Gracias Señor, gracias Sonia.

Hasta en cosas que parecen insignificantes, pero que para mí son importantes me ayuda. Por ejemplo, un día me quedé dormido para ir a trabajar y precisamente aquel día tenía que llegar puntual, pues bien, le pedí a Sonia que por favor no me dijesen nada y mi sorpresa fue cuando llegué al trabajo, yo fui el primero, por primera vez llegué antes que el encargado. Gracias, gracias Sonia.

Lázaro López Cabral.

Málaga, 1992.

¡Hola! Me llamo Esther y soy una chica malagueña de 19 años, me gustaría agradecer las gracias que Sonia me ha concedido, pues me han ayudado a superar mis estudios y confío en que no me deje y siga conmigo para que en la vida tenga amor, salud y suerte.

No sé que puedo hacer para agradecerle a Sonia todo lo que ha hecho por mí, así que os escribo para poder agradecerlo mediante vosotros y me gustaría que me dijeseis si puedo ayudar de alguna manera, ya sea con dinero, o alguna otra cosa, para que Sonia fuese más conocida y así pueda ayudar a toda la gente que pueda necesitarla. Gracias por toda vuestra ayuda prestada y gracias a ti Sonia por todo lo que me has ayudado y confío en que no me abandones nunca.

Escribidme si os puedo ayudar en algo.

Muchas gracias. Esther Huertas Aguilera.

Barcelona, 30/6/1992 Querida Sonia: Te doy las gracias por haberme escogido en un día que me hacía mucha falta que me acercase a Dios Nuestro Señor. Tú sabes que yo pasaba por momentos muy malos en mi vida, estaba alejada de todo lo que significaba Dios, Jesús, Oración, Amor, Humildad, Entrega a la Voluntad Divina. En mi alma sólo había rencor, sed de venganza, miseria, apego a lo material, en fin que puedo decirte que tú no sepas… por algo me llamaste ¿no?

Desde que terminé de empaparme sobre ti y tu vida, la gracia de Nuestro Señor Jesús ha tocado mi vida, la ha cambiado, es cómo si hubiese nacido de nuevo, me doy cuenta de que Jesús me ha cogido de la mano y me lleva por dónde él quiere, por el camino de la

verdad, la luz y la vida para que me entregue plenamente a ÉL, para que mi “nada” se una a su “todo” y pueda hacer algo de provecho en este valle el que estamos destinados.

Gracias, porque al haber sido la intermediaria todo ha cambiado para mí, las flores, las nubes, el día, la noche, los pájaros, la sonrisa o el llanto de un niño, el gesto austero de un anciano (tú sabes que antes hasta me molestaba hablar con uno de ellos), el dolor de un enfermo o incluso el cariño de mi marido o el beso de mis hijos.

Gracias por haberme acercado a Dios y a Nuestra Santísima Madre. Siempre te llevo en mi alma y en mi corazón.

Bea.

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