IMPAC: MAESTRÍA EN CLÍNICA Y PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

Psicosomasia
Anorexia – bulimia - obesidad
Alberti, T. Silvina I. S. Vega, P. Jessica [27/06/09]

Función paterna
La angustia ante la falla Alberti, T. Silvina, I. S.

INTRODUCCIÓN

Este trabajo abordará la problemática en boga respecto a los, comúnmente denominados, “trastornos alimenticios” como son la anorexia, la bulimia y la obesidad; desde una postura teórico – metodológica bien definida, “la teoría psicoanalítica”. A partir del análisis de los conceptos que nos faciliten la articulación de estos fenómenos que, tan particularmente, pueden llegar a manifestarse en jóvenes y adolescentes de ambos sexos, variando el índice de casos por género, según el fenómeno particular aunque es importante resaltar que en estas edades tempranas, mayormente son las jóvenes y adolescentes las perjudicadas en mayor medida. Dentro de la postura teórica – metodológico, dos serán los presupuestos conceptuales que guiarán las hipótesis que se formulen a lo largo del trabajo, la postura freudiana y la de la escuela francesa, fundamentalmente, la teorización lacaniana. No obstante, es necesario señalar, que se tomarán como puntos de comparación, los puntos de vista presentados por algunos autores cuya orientación se identifica más con la escuela americana, como es el caso de Pudnik. Para finalizar el trabajo, se presentará un caso, que será analizado a partir del punto de vista que se abordará a lo largo de todo el trabajo respecto a dichas problemáticas.

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ANTECEDENTES

Estudios sobre trastornos alimenticios están registrados desde el S. XIII, según ha descubierto Halmi1. Es el caso de la princesa Margarita de Hungría, quién fue consagrada a Dios por su padre, tras el triunfo de sus huestes ante los mongoles. Entregó a su hija a un monasterio, donde su vida de ayuno y trabajo extenuante, fue considerada por el Vaticano, como ofrendas de devoción, postulando incluso, su canonización. Estudios posteriores datan del año 1500, por parte del médico italiano Simón Porta, en 1689, en Inglaterra, Morton publicaría un importante comunicado titulado “Phtisis nervosa”, en 1771 Csapó relacionará este mal con la inquietud psíquica de las púberes. Pero fue recién hasta 1873, que aparecerán tanto en Inglaterra como en Francia, las primeras descripciones del cuadro como tal, por parte de Gull y de Lasègue, respectivamente. En el siglo pasado, llamó la atención la gran cantidad de casos de dichos trastornos, los médicos se sorprendían de la particularidad de la enfermedad: el comer o no comer y “sus teorías se referían a los componentes orales del trastorno” (Kaplan, 1994. P. 289). Y se llega a la conclusión de que se utiliza el discurso de la preocupación por la comida y el peso “para ocultar apetitos genitales inconscientes” (Kaplan, 1994. P. 290).

1. Anorexia Etimológicamente, la palabra anorexia según su raíz griega significaría “OrexiV (oréxis) es la acción de tender a algo, de donde deriva el significado de tender hacia el alimento, desear comer, apetito. Procede del verbo oregw, wrexa (orégo, órexa), que significa tender, extender... Si le anteponemos el prefijo privativo a (an si la palabra a la que se antepone el prefijo empieza por vocal), obtenemos el significado contrario: falta de inclinación, ausencia de deseo, falta de apetito. En griego se formó el verbo anorektew (anorectéo), con el significado de estar falto de apetito, utilizado por Galeno y por Antilo, ambos médicos del siglo II; el adverbio anorektwV (anoréctos) = sin apetito, sin deseo; y el sustantivo anorexia (anorexía) = falta de apetito, falta de deseo, que fue empleado también fuera del ámbito de la medicina, desde el siglo II.”2

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Cap. 12 Anorexia nerviosa. Arnal, M. (S/A) “Anorexia” consultado el día 24 de junio de 2009, de MEDICINA Y SALUD. Sitio WEB: http://www.elalmanaque.com/Medicina/lexico/anorexia.htm

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Desde un enfoque médico – psiquiátrico, la anorexia o “anorexia nerviosa”, es un trastorno de la conducta alimenticia, caracterizado por limitaciones dietarias autoimpuestas, conducta orientada a perder peso, patrones peculiares de preparación de los alimentos, pérdida de peso, intenso miedo a recuperar el peso, alteraciones de la imagen corporal en relación directa con la gravedad de la enfermedad, al igual que la sobreestima a sí mismo; ambos caracteres se relacionan directamente, con una mayor negación de la enfermedad. En las mujeres, amenorrea. En una de las pocas enfermedades psiquiátricas cuyo curso puede llevar a la muerte. En cuanto a su prevalencia, la edad de riesgo va de los 10 a 30 años principalmente, siendo el período más afectado el que comprende los 13 a 18 años. Prefiriendo las clases económicas más altas y, fundamentalmente las mujeres. En cuanto a los rasgos clínicos más comunes se observa el negarse a comer en público, disminución drástica de alimentos ricos en grasas e hidratos de carbono, gustan de preparar alimentos para los demás. Guardan grandes cantidades de dulces en sus casas, al comer no llegan a hacerlo porque guardan los alimentos en servilletas. Cortan la comida en trozos pequeños y demoran en preparar sus platos, si se les evidencia su conducta por extraña, lo niegan o muestran indiferencia. Algunos comen en ocasiones, pero solo en secreto y de noche, con posteriores vómitos autoinducidos. También es común el hurto de caramelos, laxantes, ropa, etc. Es frecuente, una mala adaptación sexual, retraso en el desarrollo psicosexual durante la adolescencia, en adultos, falta de interés por el sexo. Al no haber consciencia de enfermedad, es el deterioro físico lo que orilla al paciente al médico (hipotermia, bradicardia, hipotensión, lanugo, cambios metabólicos) “La conducta obsesivo – compulsiva, la depresión y ansiedad son otros síntomas psiquiátricos en la anorexia nerviosa…”3 A menudo, las madres o padres han tenido una historia de bajo peso en la adolescencia, o de fobia al peso. Finalmente en cuanto al curso y pronóstico, este es muy fluctuante, oscilando entre, la recuperación espontánea sin tratamiento, hasta en casos extremos, la muerte por inanición. El diagnóstico debe ser orientado en principio a un examen neurológico general y físico, pues hay tumores cerebrales y afecciones hormonales particulares, entre otras que pueden asemejar una anorexia nerviosa. Generalmente citan como causa de este mal a la “evitación fóbica al alimento”4 resultante de tensiones sexuales y sociales que ocasionan los cambios físicos de la pubertad. La
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Kaplan, H. y Sadock, B. (1992)“Compendio de Psiquiatría” Mallorca: Salvat editores, S.A. Pág. 517 Ídem Pág. 515

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desnutrición resultante trae aparejado, la disminución del interés sexual, lo que origina a su vez una autoinanición mayor. Desde un enfoque Psicodinámico diríamos que “las pacientes anoréxicas rechazan, mediante la negación a comer, un deseo a quedar embarazadas, y tienen fantasías de concepción oral. Otras formulaciones dinámicas han incluido una relación seductora dependiente con un padre afectuoso pero pasivo, y la culpa por la agresión hacia una madre ambivalente. Otros autores han descrito alteraciones de la imagen corporal, negación de la emaciación, alteraciones de la percepción (falta de reconocimiento o negación de la fatiga, debilidad y hambre), y una sensación de ineficacia producida por falsas experiencias de aprendizaje.”5 Volviendo a la distorsión de la imagen corporal, podemos agregar que el desequilibrio entre los estímulos internos y las respuestas externas, son los responsables de que la autoimagen se deforme y no refleje la realidad. Como características personológicas las citadas más comúnmente son: rendimiento académico superior a la media y miedo irracional hacia el fracaso, guardan muchos secretos, negando sus síntomas y resistiéndose al tratamiento. Es necesario corroborar la historia clínica mediante la presencia de familiares o amistades directas. La anorexia se divide, en cuanto a lo psicológico en:  Anorexia nerviosa primaria: miedo aterrador a la gordura. No obstante el problema subyacente es “la búsqueda de capacidad de control en general, de un sentido de identidad personal, de competencia y eficacia”6. Las áreas de funcionamiento psíquico afectadas son: 1. Imagen corporal 2. Percepción confusa de los estímulos que surgen en el cuerpo 3. Sensación de ineficacia paralizante7 La causa de este mal se adjudica a una “falla de la relación temprana madre – hijo”8. Según Bruch el proceso responde a una madre con falta de “empatía” que no responde en forma adecuada a las demandas tempranas de su hijo. De esta forma, el hijo se rige por estímulos externos, adquiriendo un “falso self”, mimético, indiferenciado y débil.

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Ob. Cit. (1992) Pág. 515 – 516. Cap. 12 “anorexia nerviosa”. Pág. 203 7 Ídem 8 Ídem

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2. Bulimia Etimológicamente, la palabra bulimia, según su raíz griega significa, βουλιμία (boulimía) en griego moderno significa que algo se hace rápido, con desesperación. Por lo tanto bulimia, podría entenderse como el acto de "comer con desesperación" Según estadísticos médicos, se trata de un tipo de “obesidad”, que se halla en menos del 5% de las personas obesas, es una de las raras excepciones a la pauta de la alteración de la saciedad. Se caracteriza por la súbita y compulsiva ingesta de grandes cantidades de comida en un período de tiempo muy corto (inferior a 2 hrs.), habitualmente con agitación, malestar físico, como el dolor abdominal o las náuseas, que frenan la voracidad, con subsecuentes sentimientos de culpa, depresión o disgusto hacia sí mismo, sueño, interrupción de la vida social, etc. También parece representar una reacción al estrés. Los episodios de bulimia van seguidos de vómitos auto inducidos, que pueden ocasionar incluso, un desequilibrio electrolítico y deshidratación. Pero estos brotes de sobrealimentación no son periódicos, y muchas veces están ligados a circunstancias específicas precipitantes. Los comilones esporádicos pierden muchas veces grandes cantidades de peso adhiriéndose a dietas rígidas e irreales, usos de laxantes y/o diuréticos, los vómitos antes mencionados, etc.; pero estos esfuerzos suelen ser casi siempre interrumpidos por una reanudación de los hábitos de comida impulsiva. Las personas con bulimia, son conscientes de que su alimentación no es normal y sienten miedo a no poder parar de comer impulsivamente. Los preocupa su imagen corporal ante los demás, su atractivo sexual y fundamentalmente, el volverse obesos. Las comilonas son en secreto, rápidas, casi sin masticar; motivo por el que eligen alimentos preferentemente dulces de fácil deglución. Es importante señalar, que los episodios bulímicos no son debidos a anorexia nerviosa ni a otros trastornos somáticos conocidos. Algunos informes indican que su prevalencia es mayor en mujeres jóvenes y adolescentes. 3. Obesidad El término obesidad proviene de la palabra latina ob dere, que significa comer en exceso y no tiene connotación despectiva. Según la etimología de la palabra puede interpretarse que esta enfermedad se deriva siempre de la ingesta abusiva de alimentos. Pero en realidad, existen dos causas que provocan el incremento desmesurado del peso: - Factores genéticos o alteración de los componentes en el gasto energético. - Factores ambientales: nutricionales, ausencia de ejercicio físico, sobrealimentación, bajo poder de saciedad y alta densidad energética de grasa. 5

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Enfermedad caracterizada por una excesiva acumulación de grasa en el cuerpo, que por convención, debe superar el 20% del peso estándar establecido en las tablas que determinan el peso en función de la estatura. “Como problemática biopsicosocial es una cuestión compleja y sus causas combinan factores genéticos, psicológicos, conductuales, culturales etc.”9 Epidemiológicamente se ve influenciada en primer lugar, por factores socioeconómicos, siendo más común en personas de niveles bajos, fundamentalmente, mujeres y niños. Entre los hombres se halla una relación similar, pero más baja. La edad es la segunda influencia. Hay un incremento lineal de la prevalencia en los niños. Entre los 20 y los 50 años tiene lugar un aumento por tres. A los 50 años, la prevalencia baja notablemente, presumiblemente en razón de la alta mortalidad de los obesos por enfermedades cardiovasculares en edades avanzadas. Las mujeres muestran una superior prevalencia de obesidad que los hombres; esta diferencia es particularmente acusada después de los 50 años en razón del superior índice de mortalidad entre las personas obesas por encima de esa edad. Etiológicamente, sería el producto de una ingesta de calorías mayor, al gasto energético del individuo, este exceso, es almacenado en tejido adiposo ocasionando la obesidad. En cuanto a los determinantes de este padecimiento, desde la medicina se mencionan: los genéticos (que no ha sido corroborada), los del desarrollo (hipertrófica, hiperplástica o la combinación de ambas, en dependencia del aumento en tamaño, número o ambos, de las células adiposas), la actividad física (la restricción de actividad física puede aumentar realmente la ingesta de alimento) y por último, una lesión cerebral (raramente considerada). Las observaciones psicológicas evidencian que, socialmente, se culpa a la persona de ser obesa, logrando que la misma persona se autocastigue por su condición, autoexcluyéndose al sentirse devaluado, estableciendo relaciones con los otros desde un lugar desigual, con una imagen corporal menospreciada, sintiéndose incapaz, hasta de, continuar una dieta. Muchos de los pacientes con exceso de peso se caracterizan por la falta autoconfianza. Operan creencias y mitos familiares y sociales en forma tal que conducen y modelan sus relaciones con los demás. Su identidad está atravesada por el “ser gordo”, adjetivo que estigmatiza y condiciona todas sus acciones (afectivas, sexuales, laborales), estos
(S/N) “Obesidad” (S/A) Consultado el día 23 de junio de 2009, de Psicología integradora”. Sitio WEB: http://www.es-asi.com.ar/node/123
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aspectos negativos provocan una dura autocrítica y mayor ansiedad que provoca actitudes patológicas frente a la comida (ingesta voraz, comer de forma compulsiva etc.). Otras de las consecuencias pueden ser la depresión o conductas antisociales (agresividad, retraimiento etc.). Orillando al sujeto a una situación en la que, la preocupación por el “comer o no”, ocupa gran parte de su energía y encubre los motivos que conducen a no poder construir otro sentido de la vida. Los pacientes obesos o con sobrepeso sostienen mitos como, “tomo agua y engordo”, “es un problema glandular”, “hago dieta y no adelgazo”, “no ceno”, etc. Considerándose a sí mismos como “victimas de su padecimiento y circunstancias”10; sin una consciencia de la enfermedad que les permita afrontar el problema. El poder identificar cuáles son los factores que inciden en el aumento de peso, como así también, los que imposibilitan el control del mismo, son los pasos iniciales para que el paciente acepte su realidad y comience a transformar las experiencias internalizadas de frustración en acciones donde el sentir y el pensar estén en función de un proyecto de vida diferente.

4. La anorexia, la bulimia y la obesidad desde el Psicoanálisis: A partir de la postura que presenta Pudnik, J. en su obra “No quiero comer”11 podemos observar lo siguiente: • • • • • • • • • No son enfermedades, deben de ser abordadas como manifestaciones psíquicas Son consecuencia de estados emocionales o de estados de angustia y de la imposibilidad de poner un límite a una imperiosidad pulsional Se trata de rellenar, de obturar la angustia con comida en la bulimia, con sustancias en la toxicomanía y con la nada en la anorexia No se trata de patologías de la alimentación sino de una problemática en donde está comprometida la demanda, el deseo, el goce, y el AMOR Son manifestaciones adictivas, por lo tanto son adicciones. Lo que caracteriza a las adicciones no es la sustancia objeto que consumen, la dificultad es que no puede separarse del objeto, ni distanciarse, ni interrumpir su consumo No puede establecer el ritmo de presencia-ausencia de la sustancia u objeto que se requiere Imposibilidad de aceptar la ausencia, la separación, la intermitencia Es el síndrome de abstinencia y sus manifestaciones lo que determinan la condición de adicto del sujeto

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Ob. Cit. http://www.es-asi.com.ar/node/123 Pundik, J. (2003) ¡No quiero comer! Madrid. Editorial Filium.

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• • • • • • • • • •

Son estrategias inconscientes para relacionarse con el objeto y consumirlo esquivando autoeróticamente la relación con el Otro Hay una dimensión autoerótica del goce, frente al cual es necesario y hace falta el amor para restablecer al Otro Son estrategias sintomáticas fracasadas para intentar enfrentar la angustia o en desencadenamientos pulsionales a los que el sujeto no puede ponerles límite En lugar de buscar el objeto en el Otro, y de gozar del objeto en relación con el Otro, el sujeto elimina la intermediación La presencia del Otro no es indispensable La relación no se establece con el Otro sino con la sustancia Lo que está en juego en las anorexias es el amor y la desilusión que le provoca la incapacidad amorosa del Otro, el no hacerle falta al Otro En la anorexia se trata de un goce puro, de un vacío absoluto En la bulimia se trata de un goce de la devoración La predisposición a desencadenar una anorexia la encontramos en los momentos iniciales del proceso de constitución del sujeto, de sus niveles de angustia y en las vicisitudes de la relación madre-hijo. Diagnóstico diferencial:

• • • •

Puede deberse a una enfermedad orgánica, a una relación adictiva consustancias como las anfetaminas, la cocaína, la heroína Puede ser una manifestación de la esquizofrenia o paranoia, en lo cual es determinante la estructura psicótica En las neuróticas en las que la anorexia se presenta como una manifestación sintomática, resultado de procesos emocionales o estados de angustia En el diagnóstico diferencial se debe descartar que la anorexia, bulimia y obesidad no sean una manifestación secundaria de una enfermedad orgánica del sistema endócrino o tuberculosis. Estados de angustia:

• • •

La angustia es el estado de tensión normal del ser humano, constituye la señal de alarma del sistema psíquico que pone en funcionamiento los mecanismos defensivos ante un problema real o imaginario Somos una organización psicosomática, las manifestaciones de la angustia son principalmente somáticas: taquicardias, dificultad para respirar, sudoración, sensación de vacío en el estomago En la bulimia y en la obesidad se trata de llenar este vacío con comida, en la anorexia con la nada. Principio de placer Vs. principio de realidad:

El placer y el displacer están relacionados a la cantidad de excitación existente en la vida anímica 8

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• • •

La pulsión es energía busca la descarga y mediante este proceso se satisface, puede satisfacerse mediante el placer o mediante el displacer La vida y la muerte están regidas por la energía pulsional La pulsión se manifiesta a través de las denominadas pulsiones parciales oral (boca) anal (ano), escópica (el ojo) e invocante (el oído) Pulsiones: Pulsión de muerte: Muerte, suicidio, envejecimiento, enfermedades, angustia patológica, depresión patológica, displacer, sadomasoquismo, sentimientos de culpabilidad, violencia, adicciones, pereza, aburrimiento, pasividad, obsesiones, inhibiciones, intolerancia Pulsión de vida: Sublimación, trabajo, estudio, creatividad, productividad, sexualidad, erotismo, diversión, actividad, deseo, afectividad, placer. Relación con la madre – alimento: Tres momentos fundamentales en la constitución de la estructura:

1. El nacimientos en sus dos tiempos: expulsión y corte del cordón umbilical (castración real) 2. Constituido por la relación con el pecho de la madre y por son intermitencia (movimiento de presencia – ausencia), acompañado por otro ritmo, la defecación (castración imaginaria) 3. Se constituye a partir de los dos años, con su advenimiento al lenguaje simbólico. El niño ya habla, pierde goce y entra en el proceso de Castración simbólica 4. Los cuatro objetos pulsionales sobre los cuales se constituye la demanda y el deseo, motor de la vida son: la pulsión oral, escópica, invocante y anal Symptoma: Coincidencia • • En su acepción médica es una manifestación de una alteración orgánica o funcional, en su acepción más generalizada, es una señal o un indicio originado por distintas causas. Para el psicoanálisis es una manifestación del inconsciente del sujeto, cuyo origen se encuentra en recuerdos infantiles reprimidos de naturaleza sexual. Lo inconsciente • • • Ello – inconsciente (sede de las pulsiones) Lo inconsciente: lo reprimido El contenido fundamental del inconsciente son la historia edípica de la persona y las vicisitudes de sus relaciones primarias. Goce: es entendido como la unificación del placer y displacer. Pudiendo ser: simbólico, del síntoma, imaginario, del fantasma, de lo real, de la pulsión. 9

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Anorexia como debilidad fantasmática: • • • • Proviene del francés que significa fantasía Constituido por imágenes, fantasías, planes, proyectos que le Permiten al sujeto velar la perspectiva de la muerte, la castración Es la continuación en el adulto del juego infantil. La construcción del deseo: • • • • • • Los padres no deben anticiparse a la demanda del niño El otro debe ayudar al niño a construir el campo de lo simbólico Se demanda por la falta No se puede desear lo que se tiene, solo se puede desear lo que falta Al anticiparse a la demanda se obtura el deseo La inserción en el mundo simbólico se hace posible por la metáfora paterna. Los sentimientos de culpabilidad: • • La culpa es la responsabilidad por la comisión de lo que se considera delito o falta, para que exista culpa basta con que se cause daño Los sentimientos de culpabilidad inconscientes están en el origen de la constitución de síntomas e inhibiciones, hunde sus raíces en el Complejo de Edipo, en la actividad masturbatoria y en la constitución del Súper Yo

4. 1. Desde la Teoría pulsional de Freud, determinar posibles fijaciones pulsionales en cada fenómeno: a. ¿A partir del Proceso Primario o del Secundario? b. ¿A partir de las Representaciones cosa o de las representaciones palabra? 4. 1. Abordaje desde la teoría freudiana De inicio, como se ha visto en las descripciones médicas, al hablar de trastornos de la alimentación, se habla de varios tipos de trastornos cuyas bases pueden o no ser el temor a engordar y/o ganar peso, se puede o no comer, se puede o no provocar el vómito, etc. Ante estas diferencias, es preciso plantear que la exposición de éste tema se limitará a revisar los textos freudianos que pudieran aproximarnos a un entendimiento de los trastornos alimenticios ya que, como sabemos, en las obras de Freud no se abordan específicamente de estos. Para comenzar a exponer la anorexia, la bulimia y la obesidad desde la postura freudiana, es necesario abordarlos desde algunos de los conceptos metapsicológicos que servirán de eje al articular las particularidades de dichos padecimientos. Se presentarán 10

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entrelazados los conceptos de pulsión de muerte, síntoma, compulsión a la repetición, procesos primario y secundario y, finalmente, la sexualidad femenina tal como Freud la planteó en su obra homónima en 1931. En repetidas ocasiones, Freud habla de la primera relación objetal compuesta por la madre y el niño, en una primera instancia a través del alimento, es decir, un medio primario de relación entre ambos por lo que de inicio se plantea una satisfacción de la necesidad de comer aunque justamente a través de la sobre satisfacción, la carencia o el escaso contacto ofrecido por la madre en el momento de alimentar. Así, es probable que, en estadios posteriores, la vivencia del comer sea experimentada como dañina y que ésta sea la repetición de aquella advertida con la madre en etapas tempranas; asimismo, como veremos en el caso a presentar, con la fantasía de que el daño al propio cuerpo representa el daño hacia la madre. Freud explica: “Tanto la fase (ligazón-madre) como la neurosis se cuentan entre los caracteres particulares de la feminidad. En esa dependencia de la madre se halla el germen de la angustia de ser asesinada por la madre. Esa angustia corresponderá a una hostilidad que en la niña se desarrolla contra la madre a consecuencia de las múltiples limitaciones de la educación y el cuidado del cuerpo” (Freud, 2001a. P. 229). Con la adolescencia se sobreviene la libertad sexual y moral, la cual es la que desencadena una reacción absolutamente angustiante: la separación de los padres y la asimilación de su sexualidad tan perfectamente reprimida en la infancia: el deseo sexual no existía y con la madurez genital, física y la independencia en sí, se confronta la realidad de que sí existe y pareciera que no se cuenta con elementos para afrontarla más que por medio de la negación de ésta realidad a partir de la inanición o la voracidad. Ante esto, se podría pensar que la queja del adolescente encaja en el estancamiento en una etapa en la que no se requería la palabra, pero sí subyacía una sensación displacentera: el hambre que se deseaba saciar, misma que probablemente se traducirá en la adolescencia y la adultez, en el deseo sexual que, si bien se deseará saciar, el pensamiento de la mujer descansará en negarlo y será mejor esconder el cuerpo que podría despertar el anhelo sexual del otro. Así se evita la confrontación que desembocaría en la incógnita: ¿qué hacer cuando se evidencie mi sexualidad? Hablaríamos entonces de una pregunta por la sexualidad, lo que en terrenos lacanianos correspondería a una pregunta histérica. Ya se ha establecido que Freud no abordó la anorexia, la bulimia o la obesidad en sí mismas, sin embargo ya había hablado de un “no comer” en el caso de una de sus histéricas: Dora. Ante esto, es posible que ya vislumbrara una histeria tras el telón de los trastornos de la alimentación, donde no se sabe qué hacer con una sexualidad que habla y donde se ha perdido la infancia en toda su evidencia: el cuerpo.

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Así, es posible pensar que en el trastorno alimentario se trata de negar una pérdida de aquel cuerpo infantil, de la dificultad para ingresar al mundo adulto que implica aceptar la genitalidad y asumir la sexualidad. (Kaplan, 1994). Es decir, en el caso de la anorexia, entre otras cosas, pareciera quererse borrar en el cuerpo toda referencia a la sexualidad. Al no poder lidiar con la pérdida, se requerirá anular la realidad de ésta evadiendo lo que la elaboración permitiría, es decir, se tratará entonces de esforzar la no-elaboración de lo ocurrido desencadenando así un ciclo repetitivo. Laplanche aborda lo anterior a partir de la pulsión de muerte cuando afirma que se intentará dar realización plena del deseo por las vías más cortas; “en ese momento, entonces, se produce la necesidad de reafirmar algo esencial en la sexualidad y que se había perdido, su aspecto demoníaco gobernado por el proceso primario y la compulsión de repetición” (Laplanche, 1984. P. 26) Previo a abordar los conceptos de compulsión a la repetición y pulsión de muerte, es importante establecer qué son las pulsiones: “proceso dinámico consistente en un empuje que hace tender al organismo hacia un fin”. Sus componentes son: fuente, fin, objeto y meta. (Laplanche, 1993. P. 324) Freud explica que las pulsiones primordiales son las yoicas o de autoconservación que proveen de componentes libidinosos, y las pulsiones sexuales que son numerosas, derivan de varias fuentes y se reúnen al final en una síntesis, su meta es el placer de órgano y posteriormente se ponen al servicio de la reproducción (Freud, 2001b) La noción de pulsión de muerte, por su parte, surge para contraponer (en la tendencia dualista de la teoría de las pulsiones de Freud) a las pulsiones de vida y tenderán a devolver al ser vivo a un estado inorgánico. Estas pulsiones se dirigen primeramente hacia el interior y tenderán a la autodestrucción, secundariamente se dirigirán hacia el exterior en forma de pulsión agresiva o destructiva (Laplanche, J. 1993) Se establece también que la pulsión implica un esfuerzo de reproducción de un estado anterior, es la expresión de la naturaleza conservadora del ser vivo: la meta de toda vida es la muerte, regresar a lo inanimado lo cual ejemplifica el carácter regresivo de las pulsiones, fácilmente observable en la compulsión a la repetición. Freud define la compulsión a la repetición como la tendencia de cancelar el pasado, es decir, lo que no ha acontecido de la manera en que habría debido de acuerdo con el deseo es anulado repitiéndolo de un modo diverso de aquel en que aconteció. Esta noción no puede ser independiente de otra, a saber, el síntoma que es indicio y sustituto de una satisfacción pulsional interceptada; resultado del proceso represivo. Esquematizando: la represión proviene del yo, quien, por orden del superyó, no acata una demanda pulsional proveniente del ello y la reprime resultando que el placer esperado por dicha demanda se mude en displacer. Así, el yo ha conseguido inhibirla o desviarla 12

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(mudanza de afecto) ya que tiene gran influencia sobre el ello gracias al sistema Preconsciente (aquí ya se habla del proceso secundario), quien envía señales al yo de placer y displacer. El yo, contenedor de angustia, por efecto de la represión, inicia una huída del estímulo desagradable. Aún así, la moción pulsional encuentra un sustituto que queda irreconocible y al consumarse toma el carácter de compulsión. En la represión, la moción por sustituir queda aislada y el proceso que, gracias a esto, ha devenido síntoma afirma su existencia fuera de la organización yoica e independiente de ella. Ahora bien, ésta lucha contra la moción pulsional representaría la lucha primaria, mientras que la secundaria deviene entre el yo y el síntoma. El yo, en su búsqueda de equilibrio, buscará integrar al síntoma a su organización y, así, sacará toda ventaja posible. (Freud, 2001c). El marco teórico expuesto tiene por objetivo articular la pulsión de muerte y la compulsión a la repetición dentro del cuadro de los trastornos alimentarios, concluyendo que ambas nociones se juegan de forma sustancial en dicho cuadro a partir de la entrega activa a la pulsión de muerte ya sea negando el alimento en tanto capaz de nutrir, destruyéndolo una vez incorporado, o bien, incorporarlo recurrentemente en cantidades en las que, como en las otras dos, pierde su capacidad nutricia y, por lo tanto, de supervivencia. A manera de conclusión en este apartado, observamos que se trata de un síntoma asociado a las dificultades de convertirse en mujer de acuerdo a una particular ligazón entre la madre y la hija (Kaplan, 1994). Acaba la paciente por estacionarse en un lugar donde no se entera de su cuerpo (la sexualidad) tal vez, intentando permanecer en una posición infantil que no permita la palabra (estadio preverbal, reino de las representaciones cosa), y del rechazamiento a la vida sexual adulta con el síntoma evidente de la “amenorrea”, como pasaje a la adultez, la etapa reproductiva, el abandono de la infancia y la posibilidad de ser madre. De esta forma, la energía libidinal está puesta al servicio del síntoma. Asimismo, se observa la influencia de la pulsión de muerte y la compulsión a la repetición en tanto se repite el acto de alimentarse, no alimentarse o alimentarse y destruir el alimento con el fin de no elaborar un conflicto psíquico subyacente relacionado con la sexualidad evidente en un cuerpo desarrollado, por lo tanto, invisible en un cuerpo infantil, un cuerpo escondido y deformado frente al espejo. Finalmente, podemos establecer que en los casos de los trastornos de la alimentación, se estaría hablando de un funcionamiento a partir del proceso primario desde el punto de vista económico-dinámico ya que se tiende a investir las representaciones ligadas a las experiencias de satisfacción constitutivas del deseo sin dar cabida a poner a prueba distintas vías de satisfacción posibles. No podría pensarse desde el proceso secundario pensando que para esto, se requieren ligazones libidinales, aplazamiento de la satisfacción y, por supuesto, simbolización, la 13

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cual, pensada desde la escuela francesa, implicaría unión de significantes y, como se verá a continuación, en estos casos se trataría de holofrases, significantes “encimados” y, particularmente, estar ligado al goce del Otro.

4. 2. Ubicación, desde los tres registros que plantea Lacan, de los fenómenos estudiados. 4. 2. 1. Algunas consideraciones sobre los 3 registros: Siguiendo las observaciones de Pasik, Silvia N.: “En 1953… Lacan introduce… la distinción de lo real, lo imaginario y lo simbólico que seguirá siendo…. fundamental en su enseñanza. Sin embargo irá cambiando la forma y ordenación de los mismos. …entre 1953 y 1963… es la categoría de lo simbólico la que es dada como la dimensión esencial de la experiencia [analítica].12... Después de 1974… Lacan toma por objeto los fundamentos mismos de su discurso13 … En este último período…lo real se ha convertido en la categoría esencial”, tratando de dar cuenta de la locura humana.” En su Seminario de 1974 llamado R.S.I. Lacan dice en un párrafo del Apéndice que antecede a las clases: “Las ‘categorías’ de lo simbólico, de lo imaginario y de lo real son aquí puestas a la prueba14 […] Que ellas impliquen tres efectos por su nudo…”15 Imaginario – Real – Simbólico.
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“Lacan propuso de varias formas la manera de pensar la experiencia analítica. Por otra parte, se oponía a la corriente analítica desarrollada en la época que no diferenciaba estos registros razón por la cual se dirimía en lo que Lacan ubica como imaginario”. En Pasik, Silvia N. (2005) Sitio WEB http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7984
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“A partir del El Seminario. Libro 17. El revés del psicoanálisis. Jacques Lacan presenta lo que llama los cuatro discursos siendo uno de ellos el analítico -o sea- ubica la experiencia analítica como el análisis del discurso inconsciente. Su desarrollo no corresponde a este curso”. En Pasik, Silvia N. (10-08-2005), sitio WEB http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7984
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“El motivo de esta cita es subrayar los replanteos constantes acerca de sus conceptualizaciones -en este caso- de los tres registros” En Pasik, Silvia N. (10-08-2005), sitio WEB http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7984
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“Lacan, Jacques. El Seminario. Libro 22. R.S.I. 1974. El anudamiento tiene que ver con lo enunciado a modo de engranaje, articulación en la primera clase; y cómo se produce esta modalidad en las diferentes enunciaciones que va realizando en el desarrollo de su enseñanza incluso en el último período -el que incluye este seminario- en el cual viene realizando otro viraje que culmina con una relación diferente de los tres registros vuelta hacia lo real; sin embargo esta articulación a modo de entrelazado continúa y en la intersección, sigue estando el objeto « a » como vacuo -vacío- y a la vez, causa de deseo” En Pasik, Silvia N. (10-08-2005), sitio WEB: http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7984

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La angustia ante la falla Alberti, T. Silvina, I. S.

“Estos tres registros se hallan imbricados según la forma de un nudo borromeo16: El desanudamiento de cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Se trata de otra herramienta conceptual típica de la topología combinatoria, como lo es la Banda de Möebius”17 Registro de lo Real: ES la “cosa en sí” de la filosofía kantiana. Corresponde a lo no imaginado y menos aún, verbalizado. Siempre presente pero, continuamente mediado por lo imaginario y lo simbólico. A modo de ejemplificarlo, en sus últimos años, Lacan lo estructuró a la manera de “la teoría de grupos”, como matemas (fórmulas que representan de manera simbólica sus ideas y análisis) Por cuanto el registro de lo real es sólo parcialmente traducible al de lo imaginario y aún, más limitadamente, al de lo simbólico, lo que hace que se lo ubique como “lo imposible”, de percibir totalmente en imágenes, de expresar y conceptualizar totalmente de modo verbal. Esto se debe a que está más allá del Icc, de “lo ominoso” freudiano. El cuanto a la filogénesis, muy probablemente es el más antiguo, de los registros, aunque sin embargo, en la ontogénesis se plasmaría “sincrónicamente” con los otros dos. En este primer sentido, Lacan lo llamará el “cachorro humano”; en tanto aún “NO ES” sujeto, solo “ES”, para el Otro (la madre o persona encargada de la crianza). En este sentido, se posiciona en el lugar del objeto a, como el “objeto de deseo del Otro” (en tanto no es sujeto. Posición objetivizante de lo infantil frente a lo materno). Aquí según la descripción que ofrece Lacan del “estadío del espejo”, la madre es el espejo en que el niño podrá (o no, según la postura que asuma la madre) reflejarse. Es este reflejo el que lo “asignará” (o no, ya que uno es en la medida en que lo nombren), en tanto esta etapa es anterior a la introyección del lenguaje, es decir, es Pre – verbal. Así la madre lo investirá de palabras. Imaginará qué le pasa al hijo, si tiene frío, si está mojado y, lógicamente, si tiene hambre. De esta forma, la madre desde el registro de lo simbólico, pasará al de lo real, mientras el camino que deba emprender el cachorro humano, será el opuesto. Es en este sentido en el que Lacan y otros autores, dirán que esta primera relación es psicotizante, en tanto la relación madre – hijo, es una relación simbiótica, imaginaria.

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se utiliza el nudo borromeo para graficar la relación entre los tres registros psíquicos característicos del hablante-ser: el Registro de Lo Real, el Registro de Lo Imaginario y el Registro de Lo Simbólico, nucleados en torno al objeto a.
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Aquileana (2008) Psicoanálisis: Jacques Lacan: “Lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico”. “Lo Imaginario y el Concepto del Otro”. Sitio WEB: http://aquileana.wordpress.com/2008/04/27/psicoanalisis-jacques-lacan-loreal-lo-imaginario-y-lo-simbolico-lo-imaginario-y-el-concepto-del-otro/

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De aquí se desprendería la primera ecuación: Psicosis pre – verbal hijo: deseo de la madre = objeto a = objeto de deseo del Otro En consecuencia, algo de este registro se fijará en la Anorexia: “No cuerpo”. La forclusión como defensa ante la relación simbiótica con la madre fálica, ante la posibilidad de un pasaje a la psicosis. Registro de lo Real. La metonimia. Reino de las pulsiones agresivas, no eróticas. Sobre investidura de objeto, propio cuerpo – objeto, por pulsiones destructivas (pulsión de muerte). Principio del placer – procesos primarios.

Registro de lo Imaginario: está constituido en un proceso que requiere una cierta enajenación estructural, es el reino de la identificación espacial que inicia en el estadio del espejo y es instrumental en el desarrollo de la agencia psíquica. Es en este proceso de formación que el sujeto puede identificar su imagen como Yo, diferenciado del otro. No obstante, lo que se designa como Yo es formado a través de lo que es el otro. En otras palabras, de la imagen en el espejo. Imagen de “no tiene feo cuerpo, tal vez tenga la parte de abajo como su padre pero lo demás, es mío, tiene mi cuerpo”, la imagen del deseo de la madre. Lo Imaginario, en tanto aspecto no-lingüístico de la psique, formula el conocimiento primitivo del Yo. En tanto lo Simbólico, (relacionado a principios de su obra, con la lingüística) genera una reflexión a nivel comunitario del conocimiento primitivo del Yo y crea el primer conjunto de reglas que gobiernan el comportamiento. Es la forma primitiva de pensamiento simbólico. El pasaje del signo al significante. Su aparición filogenética sería ulterior a la del registro de lo real, y precedente a la de lo simbólico. De esta forma, las cosas de lo Real, al atravesar el cuerpo, son traducidas por sensaciones y percepciones desde lo Imaginario. Antes de simbolizar, hay que apalabrar, que “Imaginar”. En este tiempo opera un pasaje de ser el objeto del deseo de la madre, a tener el objeto que esta desea (a fin que vuelva a fijar toda su atención sobre él). Y ese “objeto”, no es otra cosa que el falo, en tanto imaginario. Esto lo lleva a querer destruir al padre, es decir, denegar su Ley. “Denegará” la castración así como, la diferencia anatómica de los sexos y de las generaciones. E introyectará a la madre fálica en el Ideal del Yo. Si la percepción de la Realidad triunfa, la función paterna, vendrá a operar en la madre fálica, castrándola. Esto, es lo que también, permitirá al hijo devenir sujeto (castrado). Así el hijo pasa de ser objetoejo de deseo a ser sujeto deseante y la madre, también, al ser destituida como madre fálica. 16

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Éste corte se correspondería además, con la transmisión como co- relato, de “la diferencia anatómica de los sexos y de las generaciones”, con una “disimetría del significante”. Este corte de la “ilusión de compretud” de la díada madre – hijo propia del registro simbólico, se corta con la entrada de un tercero, “la metáfora del Nombre – del – Padre”, nombre en tanto es llamado por la madre. Operando de esta forma, una “castración” en cuanto a la relación simbiótica (psicotizante) madre – hijo. Este nombramiento es el que permitirá al hijo entrar en el Edipo y a su vez, devenir “sujeto”, en tanto castrado. De esta forma, según lo expuesto hasta aquí, algo del registro de lo Imaginario quedaría fijado en la Bulimia: “Rechazo de la mirada del Otro en el propio cuerpo”. Ante la angustia producto de la vivencia del deseo del Otro y de quedar atrapado como objeto a, de ese Otro, como objeto de su deseo, como “no ser” o, como “ser en el Otro”; la respuesta es la ambivalencia. La renegación como defensa ante la angustia de castración, ante la falla en la Ley del Padre, ante el peligro de la omnipotencia de la madre fálica. Ambivalencia ¿ser o no ser?, atracción – rechazo… Registro de lo Imaginario La obesidad, también podría corresponderse con este registro: “Sobre cuerpo. Lo grotesco”. Registro de lo simbólico. La metáfora. “Las capas de grasa”, como escudos, fortalezas que alejen la “voracidad” de la madre fálica, el perderse en su deseo, la simbiosis. Pero estas capas, estas incorporaciones de lo que sea, en forma descenfrenada, intentan tapar la falta… ¿mantener, en cierta forma, el falo de la madre? Registro de lo Simbólico: contribuye a la constitución del sujeto como tal (orden del lenguaje verbal y orden de la cultura). Momento en el cual el infante adquiere la habilidad de utilizar el lenguaje, es decir, de materializar "su" deseo mediante el. Las representaciones que lo conforman, se relacionan entre sí como los significantes en el lenguaje. De esta forma, las cuestiones socio – culturales se permean mediante el lenguaje en lo Simbólico. Lo simbólico genera una reflexión, a nivel comunitario, del conocimiento primitivo del Yo. Mediante el cual se creará, el primer conjunto de reglas que gobiernan el comportamiento e integran a cada sujeto en la cultura, mediante la identificación con el Edipo del Padre, lo que permitirá a su vez, la formación del Súper Yo. Constituye el registro más evolucionado y es el que tipifica al ser humano adulto. Lacan considera que el lenguaje construye al sujeto, quien padece este lenguaje, porque necesaridad, aportándole una calidad heurística (con el lenguaje simbólico se piensa, razona, existe comunicación simbólica- entre los humanos).

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En el registro de lo simbólico, se tiende en lo posible, a traducir toda clase de información a unidades discretas del tipo signo (por ejemplo, significantes), por medio del proceso dialéctico de la metonimia/metáfora. Desde el punto de vista filogenético, es el más reciente, aunque estaría en retroalimentación con los otros dos por mediante un circuito cuyos bucles serían semejantes a los de un nudo borromeo.18 Si bien es poco muy probable que sea una capacidad innata, la experiencia indica que sólo se despliega bien a partir de un estímulo específico: el de la función paterna en los primeros años de vida. En el infante la función paterna instaura la Ley, el orden o logos. Por este medio es que permite un pensar racional, que ordena la información procedente del registro de lo imaginario y el de lo real y así una comunicación más coherente. El padre, como función, ha demostrado que daba el falo e la medida que es el portador de la Ley (no es, ni tiene el falo, solo lo sostiene). Depende como asuma esta función para que, “la madre”, acate o no esta portación. Para esto será necesario que se muestre como “padre fálico”, como el padre primordial del Edipo freudiano. Para esto deberá mostrarse como si realmente fuera, aquello que la madre desea. Aquello capaz de destituir al sujeto de su lugar de objeto a. De esta forma, las tres afecciones tendrían en común, una madre fálica y una falla, en consecuencia, de la función de la Ley del Padre, que no opera o no lo hace en forma efectiva, ante el deseo de la madre. De esta forma, no hay demanda, o la demanda se encuentra velada, por el deseo del Otro. El cuerpo, es el cuerpo del Otro. El cuerpo de la madre. El sujeto, en tanto objeto, se encuentra fijado en el registro de lo Real, en la anorexia, mientras que en la bulimia, estaría más cercano a lo Imaginario. Pero de una forma u otra, el Registro de lo simbólico no llega a inscribirse, por eso hay síntoma psicosomático, ante la imposibilidad de simbolizar, o de hacerlo en forma eficaz, ya que la palabra sigue siendo la del Otro, “es mi cuerpo”, le dirá, del cual el enfermo será solo un reflejo especular de este deseo que lo devora y no lo deja ser.

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Los 3 registros se interceptaría, siendo el punto en común de los tres el objeto a y siendo además, que los tres se conformarían a partir de un mismo hilo, que al ser atravesado por el psiquismo, cortando cualquier punto, deshacería el nudo.

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5. Conclusión Del análisis teórico abordado hasta acá se arrojan las siguientes conclusiones, que más que conclusiones serían nuevas hipótesis, las cuales es necesario corroborar: La primera hipótesis consiste en justificar la identificación de los tres trastornos con los fenómenos psicosomáticos desde un discurso psicoanalítico, es decir, a partir de la disyunción entre: 1. Organismo y cuerpo erotizado. 2. Saber de las Cs. Médicas y saber del síntoma, es decir, desde la Metapsicología.19 Si partimos de concebir al cuerpo desde la postura asumida por Freud, tendríamos que verlo, según Ale, M., a través del síntoma, la pulsión y el propio Yo. Y, según Lacan, desde su relación con los tres registros. Lo que nos lleva a coincidir con la hipótesis de dicho autor, según el cual, “el cuerpo es la afección del significante sobre lo real del organismo”20. Es decir, la palabra de hace “carne” en el propio cuerpo ante la imposibilidad de ser dicha. En los casos que nos ocupan, el órgano – significante, sería (en mi opinión), el propio cuerpo. Es decir, al contrario de lo que plantearía la psicología e incluso, algunas posturas psicoanalíticas, no habría distorsión de la imagen corporal, habría un cuerpo – significante desde lo real, no desde la percepción distorsionada del propio cuerpo, desde el cuerpo como tal, desde el daño del propio cuerpo. Arriesguemos una hipótesis para cada trastorno en particular: a) Anorexia: “No cuerpo”. La forclusión como defensa ante la relación simbiótica con la madre fálica, ante la posibilidad de un pasaje a la psicosis. Registro de lo Real. La metonimia. Reino de las pulsiones agresivas, no eróticas. Sobre investidura de objeto, propio cuerpo – objeto, por pulsiones destructivas (pulsión de muerte). Principio del placer – procesos primarios. Deseo de nada, de volverse y ser nada, lingüísticamente podría aparecer: “yo como nada” en una anulación por el propio deseo y el propio cuerpo que, sin menstruación y sin desarrollo, permite negar la sexualidad manteniendo ese cuerpo infantil que, si bien existe una sexualidad en estas etapas, no se ha alcanzado la genitalidad que implicaría la posibilidad de una sexualidad

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Alberro, N. “Cuerpo y psicosomática” Ale, M. “El síntoma: Del cuerpo máquina al cuerpo erógeno”

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activa, relación con un otro, así deseo DE nada puede leerse como nada me desea. b) Bulimia: “Rechazo de la mirada del Otro en el propio cuerpo”. Ante la angustia producto de la vivencia del deseo del Otro y de quedar atrapado como objeto a, de ese Otro, como objeto de su deseo, como “no ser” o, como “ser en el Otro”; la respuesta es la ambivalencia. La renegación como defensa ante la angustia de castración, ante la falla en la Ley del Padre, ante el peligro de la omnipotencia de la madre fálica. Ambivalencia ¿ser o no ser?, atracción – rechazo… Registro de lo Imaginario Necesidad de poner en acto, sin rodeos, la ambivalencia existente en las relaciones objetales inauguradas por la primera relación (con la madre) sostenida por la experiencia de satisfacción alimenticia. Así, se devora el alimento-madre en tal medida que esté “demasiado presente” faltando justamente la falta, el vacío, la ausencia que se pone en acto al vomitar: destrozar el alimento-madre, forzar su salida. c) Obesidad: “Sobre cuerpo. Lo grotesco”. Registro de lo Imaginario. La metáfora. “Las capas de grasa”, como escudos, fortalezas que alejen la “voracidad” de la madre fálica, el perderse en su deseo, la simbiosis. Pero estas capas, estas incorporaciones de lo que sea, en forma descenfrenada, intentan tapar la falta… ¿mantener, en cierta forma, el falo de la madre? y tapar la falla de la Ley del padre, ley que no puede poner freno, ni a la voracidad de la madre hacia el hijo, ni la voracidad en lo real, del alimento por parte del hijo. Sobreinvestidura libidinal en la persona propia por parte de la madre, a la cual está fijada en su goce. La madre, identificada con el alimento, no deja espacio para significantes entre ambos (madre-alimento), por lo que la experiencia de alimentarse, recuerda a la experiencia nutricia primera en donde existía una simbiosis madre-hijo en que no se ha nombrado al padre. La Ley del Padre, instaurada posteriormente se ignora ilimitando la ingesta del alimento y el goce de la madre fálica. Las 3 se instauran en una fijación preverbal, es decir, en las representaciones cosa que representa la forma de estructuración del inconsciente, por lo que no hay ligazón entre la cosa y la palabra. Se trataría de un narcisismo primario en que lo que está investido es el propio cuerpo fijado a un deseo de Otro desde su petición: “come” (probablemente leído como “come-me”)  metonimia por desplazamiento (alimento  madre) De esta forma, las tres afecciones tendrían en común, una madre fálica y una falla, en consecuencia, de la función de la Ley del Padre, que no opera o no lo hace en forma efectiva, ante el deseo de la madre. 20

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De esta forma, no hay demanda, o la demanda se encuentra velada, por el deseo del Otro. El cuerpo, es el cuerpo del Otro. El cuerpo de la madre. El sujeto, en tanto objeto, se encuentra fijado en el registro de lo Real, en la anorexia, mientras que en la bulimia y la obesidad, estaría más cercano a lo Imaginario. Pero de una forma u otra, el Registro de lo simbólico no llega a inscribirse, por eso hay síntoma psicosomático, ante la imposibilidad de simbolizar, o de hacerlo en forma eficaz, ya que la palabra sigue siendo la del Otro. “Es mi cuerpo”, le dirá, del cual el enfermo será solo un reflejo especular, reflejo de este Otro que devora su ser mediante su deseo de tenerlo, en tanto objeto a, objeto de su deseo de completud.

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6. Análisis de caso. CASO Emma es bulímica. Tenía 19 años cuando es acompañada por su madre a un grupo de apoyo para mujeres con trastornos de la alimentación. Antes de unirse al grupo, en la entrevista que se realizó con su madre presente, cuenta: “como, lo que sea, cualquier cosa, entre más haya mejor, me duele pero sigo comiendo… pero rico porque cuando duele, es cuando sé que así, muy llena, será más fácil sacar la comida y me siento bien. Claro que después viene el martirio, después de vomitar claro, es pensar en si habré sacado todo, si no tendré un pedazo más y me preocupo tanto que lo vuelvo a intentar, me vuelvo a meter el dedo hasta no poder más, total, lo que salga será bueno” La madre interviene, mientras llora, diciendo: “es que yo no entiendo cómo puede llegar a eso, cuando uno está enfermo y vomita duele, ¿por qué alguien lo haría voluntariamente?” y continúa, “además, no tiene sentido porque ella no tiene feo cuerpo, tal vez tenga la parte de abajo como su padre pero lo demás, es mío, tiene mi cuerpo” Análisis de caso Emma habla de una imposibilidad de sentirse llena, satisfecha, en tanto no es capaz de retener porque cuanto más lo intente, más se acerca al vacío, el cual indudablemente remite a la falta. La compulsión a la repetición mencionada en el marco teórico, es fácilmente observable en tanto Emma establece el “volver a intentar” en un estilo fort-da, donde lo que se repite es lo desagradable para la madre que no puede entender que viva en el borde de la falta, misma que está siempre presente, siempre falta algo (por sacar), aquí hallamos el goce de la pulsión de muerte que lleva a repetir el acto que coloca en el borde frente al vacío. Así, Emma establece que “lo que salga será bueno”, en tanto evidencia que aún hay algo: la falta no es absoluta. Si Emma tiene el cuerpo de la madre, evidentemente lo hará sufrir, tal como con el relato que le presenta. Esto pensando desde la concepción de cuerpo que tendría elaborado según la teoría lacaniana. Después de llena, necesita vaciarse: volver a sentir la falta que ha obturado en una especie de “renegación de la falta” Por encima de la pérdida del seno, del autoerotismo y del período de lactancia, el niño ha convertido al seno, en el prototipo de toda relación amorosa: “encontrar el objeto sexual no es otra cosa que volverlo a encontrar” (Freud, 2001a) sin embargo, en un deslizamiento metonímico, el objeto a reencontrar no es el objeto perdido, sino su 22

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sustituto por desplazamiento, lo cual recuerda al fetichismo, en tanto reemplazo, se hablaría de una metáfora, una simbolización. El drama es que todo ocurre como si el objeto perdido y el objeto a encontrar fueran uno mismo. “El recurso a la comida, objeto primero de la función vital, puede leerse como tentativa de vuelta a una posición de antes de la palabra, como tentativa de anclarse aquí para localizar un punto fijo que no espera nada de la palabra para existir” (Igoin, 1986. P. 57). Al vincularse con la comida, la bulimia no haría más que preservar, bajo forma de fin parcial, lo que le queda del amor respecto a un objeto elegido de acuerdo al tipo de apuntalamiento, del que Freud habla en su texto “Introducción del narcisismo”, a saber, la mujer que nutre.

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BIBLIOGRAFÍA Alberro, N. (2000) “Cuerpo y Psicosomática” Proyecto Psi, Psicología y Psicoanálisis, Buenos Aires, Argentina. http://www.proyectopsi.com/profesional/profesion/profes_022.asp Ale, M. (2006) “El síntoma: del cuerpo máquina al cuerpo erógeno”. Acheronta Revista de Psicoanálisis y Cultura. Número 3. www.acheronta.org Aquileana (2008) Psicoanálisis: Jacques Lacan: “Lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico”. “Lo Imaginario y el Concepto del Otro”. Sitio WEB: http://aquileana.wordpress.com/2008/04/27/psicoanalisis-jacques-lacan-lo-real-loimaginario-y-lo-simbolico-lo-imaginario-y-el-concepto-del-otro/ Arnal, M. (S/A) “Anorexia” consultado el día 24 de junio de 2009, de MEDICINA Y SALUD. Sitio WEB: http://www.elalmanaque.com/Medicina/lexico/anorexia.htm En Pasik, Silvia N. (2005), consultado el día 26 de junio de 2009. Sitio WEB http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=7984 (S/N) “Obesidad” (S/A) Consultado el día 23 de junio de 2009, de Psicología integradora”. Sitio WEB: http://www.es-asi.com.ar/node/123 Freud, S. (2001a) Tres ensayos de teoría sexual. En Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu. Tomo VII. P. 109 – 224. Freud, S. (2001b) Introducción del narcisismo. En Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu. Tomo XIV. P. 65 – 98. Igoin, L. (1986) La bulimia y su infortunio. Madrid: Akal. P. 132 Kaplan, H. y Sadock, B. (1992)“Compendio de Psiquiatría” Mallorca: Salvat editores, S.A. Pundik, J. (2003) ¡No quiero comer! Madrid. Editorial Filium.

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