Maquiavelo (1469-1527

)
El Príncipe. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1993. Traducción de Miguel Ángel Granada

1-. Metodología
1.1. … Deseando yo, por tanto, ofrecerme a Vuestra Magnificencia con algún testimonio de mi afecto y obligación hacia Vos, no he encontrado entre mis pertenencias cosa alguna que considere más valiosa o estime tanto como el conocimiento de las acciones de los grandes hombre, adquirido por mí mediante una larga experiencia de las cosas moderna y una continua lectura de las antiguas: tras haberlas estudiado y examinado durante largo tiempo con gran diligencia, las envío ahora –compendiadas en un pequeño volumen- a Vuestra magnificencia. (Introducción. Nicolás Maquiavelo al Magnífico Lorenza de Medici, pp. 31-32) 1.2. …Y porque sé que muchos han escrito de esto, temo –al escribir ahora yo- ser considerado presuntuoso, tanto más cuanto que me parto –sobre todo en el tratamiento del tema que ahora nos ocupa- de los métodos seguidos por los demás. Pero, siendo mi propósito escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad real de la cosa que a la representación imaginaria de la misma. Muchos se han imaginado repúblicas y principados que nadie ha visto jamás ni se ha sabido que existieran realmente; porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación… (XV. De aquellas cosas por las que los hombres y sobre todos los príncipes son alabados o censurados, p. 83)

2.- El fin justifica los medios. Medios de obtener, conservar y ejercer el poder
2.1. … porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación: porque un hombre que quiera hacer en todos los puntos profesión de bueno, labrará necesariamente su ruina entre tantos que no lo son. Por todo ello es necesario a un Príncipe, si se quiere mantener, que aprenda a poder ser no bueno y a usar o no usar de esta capacidad en función de la necesidad.

saber que existen dos formas de combatir: la una con leyes. Por tanto. jamás faltarán a un príncipe razones legítimas con las que disfrazar la violación de sus promesas. todo clemencia. No puede. pero –puesto que son malos y no te guardarán a ti su palabra.guardar fidelidad a su palabra cuando tal fidelidad se vuelve en contra suya y han desaparecido los motivos que determinaron su promesa. la segunda de las bestias. y los hombres son tan simpes y se someten a tal punto a las necesidades presentes. por tanto. De aquellas cosas por las que los hombres y sobre todos los príncipes son alabados o censurados. Estando. 83) 2. Este punto fue enseñado veladamente a los príncipes por los antiguos autores. De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. pp. Es necesario. la otra con la fuerza. todo fe. (XVIII. pero pocos palpan lo que .(XV. por tanto. Sin embargo. Si los hombres fueran todos buenos. Y no hay cosa más necesaria de aparentar que se tiene que esta última cualidad. pero palpar a pocos: cada uno ve lo que parece. un príncipe tener gran cuidado de que no le salga jamás de la boca cosa alguna que no esté llena de las cinco cualidades que acabamos de señalar y ha de parecer. Además.tu tampoco tienes que guardarles la tuya. Debe. por tanto. Esto de tener por preceptor a alguien medio bestia y medio hombre no quiere decir otra cosa sino que es necesario a un príncipe saber usar una y otra naturaleza y que la una no dura sin la otra. al que lo mira y escucha. Pero es necesario saber colorear bien esta naturaleza y ser un gran simulador y disimulador. todo integridad. todo religión. pues. Debéis. la experiencia muestra en nuestro tiempo que quienes han hecho grandes cosas han sido los príncipes que han tenido pocos miramientos hacia sus propias promesas y que han sabido burlar con astucia el ingenio de los hombres. es necesario a un príncipe saber utilizar correctamente la bestia y el hombre. La primera es propia del hombre. pues los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos ya que a todos es dado ver. 90-91) 2. porque el león no se protege de las trampas ni la zorra de los lobos.2. ser zorra para conocer las trampas. un señor prudente –ni debe. Al final han superado a quienes se han fundado en la lealtad. Se podría dar de esto infinitos ejemplos modernos y mostrar cuantas paces. que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar. pero como la primera muchas veces no basta. los cuales escriben como Aquiles y otros muchos de aquellos príncipes antiguos fueron entregados al centauro Quirón para que los educara bajo su disciplina. por tanto. y quien ha sabio hacer mejor la zorra ha salido mejor librado.3. todo el mundo lo sabe. p. un príncipe obligado a saber utilizar correctamente la bestia. convine recurrir a la segunda. Cuán loable es en un príncipe mantener la palabra dada y comportarse con integridad y no con astucia. este precepto no sería correcto. cuántas promesas han permanecido sin ratificar y estériles por la infidelidad de los príncipes. debe elegir entre ellas la zorra y el león.

en las acciones de todos los hombres y especialmente los príncipes. pp. te ofrecen la sangre. un príncipe de vencer y conservar su estado. …pues los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos ya que a todos es dado ver. De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. pero palpar a pocos: cada uno ve lo que parece.1. y mientras les haces favores son todo tuyos. donde no hay tribunal al que recurrir. Además. lo bienes. pero cuando se te viene encima vuelve la cara (…) los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio… (XVII. pero pocos palpan lo que eres y estos pocos no se atreven a enfrentarse a la opinión de muchos. 92) . De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. y en el mundo no hay más que vulgo… (XVIII. la vida. se atiende al fin. que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar. que tienen además la autoridad del estado para defenderlos. están ávidos e ganancia. y los medios siempre serán juzgados honrosos y ensalzados por todos. se atiende al fin. (XVIII. donde no hay tribunal al que recurrir. Trate. y en el mundo no hay más que vulgo… (XVIII. que tienen además la autoridad del estado para defenderlos. pp. Concepción del hombre 3.3. … Porque en general se puede decir de los hombres lo siguiente: son ingratos.88-89) 3. pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas. 92) 3-. los hijos –como anteriormente dije. simulan lo que no son y disimulan lo que son. y si es mejor ser amado que temido o viceversa. huyen del peligro. p. Antropología. y los medios siempre serán juzgados honrosos y ensalzados por todos. Trate. en las acciones de todos los hombres y especialmente los príncipes. De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas. De la crueldad y la clemencia.cuando la necesidad está lejos.2. pues.. volubles. un príncipe de vencer y conservar su estado. p. y los hombres son tan simples y se someten a tal punto a las necesidades presentes. 91) 3. pues. Además. … Pero es necesario saber colorear bien esta naturaleza y ser un gran simulador y disimulador.eres y estos pocos no se atreven a enfrentarse a la opinión de muchos.

no puede observar todas aquellas cosas por las cuales los hombres son tenidos por buenos. pero tener el ánimo predispuesto de tal manera que si es necesario no serlo. pero saber entrar en el mal si se ve obligado. contra la caridad. Cesar Borgia era considerado cruel y sin embargo su crueldad restableció el orden en la Romaña. Debe por tanto un príncipe no preocuparse de la fama de cruel si a cambio mantiene a sus súbditos unidos y leales. restauró la unidad y la redujo a la paz y a la lealtad al soberano. todo fe. permiten que los desordenes continúan. pero pocos palpan lo que eres y estos pocos no se atreven a enfrentarse a la opinión de muchos. No es. de . y en el mundo no hay más que vulgo… (XVIII. Simular y disimular 4. Por eso necesita tener un ánimo dispuesto a moverse según le exigen los vientos y las variaciones de la fortuna y. Trate. por tanto.. pues a menudo se ve obligado. pero es muy necesario que parezca tenerlas.. 92) 5. donde no hay tribunal al que recurrir. a no alejarse del bien. un príncipe tener gran cuidado de que no le salga jamás de la boca cosa alguna que no esté llena de las cinco cualidades que acabamos de señalar y ha de parecer. que tienen además la autoridad del estado para defenderlos. p. se atiende al fin. por tanto. pero palpar a pocos: cada uno ve lo que parece. en las acciones de todos los hombres y especialmente los príncipes.4-. por ejemplo: parecer clemente. pues los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos ya que a todos es dado ver. y los medios siempre serán juzgados honrosos y ensalzados por todos. contra la humanidad. íntegro. al que lo mira y escucha. como ya dije anteriormente. Si se examina correctamente todo ello. se verá que el duque había sido mucho más clemente que el pueblo florentino. humano.1. Y se ha de tener en cuenta que un príncipe – y especialmente un príncipe nuevo. Debe. Necesidad del orden social 5.Función social del estado y de su violencia. contra la religión. y serlo. necesario a un príncipe poseer todas las cualidades anteriormente mencionadas. devoto.1. leal. a actuar contra la fe. De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. por excesiva clemencia. Y no hay cosa más necesaria de aparentar que se tiene que esta última cualidad. todo clemencia. todo religión. si puede. un príncipe de vencer y conservar su estado. pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas. todo integridad. pero si aparenta tenerlas son útiles. que por evitar la fama de cruel permitió en última instancia la destrucción de Pistoya. Además. para conservar su estado. …digo que todo príncipe debe desear ser tenido por clemente y no por cruel. pero no obstante debe estar atento a no hacer mal uso de esta clemencia. puedas y sepa adoptar la cualidad contraria. E incluso me atreveré a decir que si se las tiene y se las observa siempre son perjudiciales. pues. Porque con poquísimos castigos ejemplares será más clemente que aquellos otros que.

un príncipe tener gran cuidado de que no le salga jamás de la boca cosa alguna que no esté llena de las cinco cualidades que acabamos de señalar y ha de parecer. pero pocos palpan lo que eres y estos pocos no se atreven a enfrentarse a la opinión de muchos. todo fe. De la crueldad y la clemencia.los cual surgen siempre asesinatos y rapiñas. por tanto. todo integridad. mientras las ejecuciones ordenadas por el príncipe perjudican sólo a un particular. 92) .1. todo religión. 87) 6-. Y no hay cosa más necesaria de aparentar que se tiene que esta última cualidad. pues los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos ya que a todos es dado ver. pero palpar a pocos: cada uno ve lo que parece. todo clemencia. Debe. que tienen además la autoridad del estado para defenderlos. De qué modo han de guardar los príncipes la palabra dada. p. (XVIII. al que lo mira y escucha. Función política y social de la religión 6. y si es mejor ser amado que temido o viceversa. p. (XVII. estás últimas suelen perjudicar a toda la comunidad. pues bien.

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