1 5 junio 1987 A LOS ANTIGUOS ALUMNOS DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO Es para mi motivo de gran alegria - podria decir que incluso

de orgullo encontrarme hoy con Vds., en representación de todos los antiguos alumnos de esta Universidad de Deusto, que celebra su primer Centenario. Permítanme que les exprese, en primer lugar, mi vivo agradecimiento por este encuentro de amistad. La presentación de las diversas épocas de la historia de la Universidad en la voz de cada uno de los que me han precedido en el uso de la palabra, suscita en mi - y quizás no s6lo en mi - una pregunta inevitable. Después de esta profunda transformación, experimentada por la Universidad de Deusto, a lo largo de estos cien años, queda en ella algo de su propósito original? ¿Es, ciertamente, ésta la misma Universidad, que surgió hace ahora un siglo, al borde de la Ría del Nervión, en las proximidades de la Villa de Bilbao, que se despertaba entonces, al desarrollo industrial de fines del siglo pasado? ¿Es ésta la Universidad de Deusto, que vio el ejemplo vivo, de generosidad y de servicio, del Hno. Garate? La de tantas grandes figuras de profesores - jesuitas y seglares - y de antiguos alumnos, que han jalonado las divesas etapas de su historia? El cambio ha sido vasto y profundo en múltiples aspec tos; y la respuesta a esas preguntas no debe hacérsenos demasiado fácil. El cambio, además como sucede generalmente en todo cambio profundo, particularmente, si además sucede rapidamente y viene inserto en un cambio social global o en muchos cambios sociales, cual ha sucedido en la Universidad, no siempre procede ordenadamente ni siempre permite un dominio total sobre su desarroilo y sobre sus consecuencias. Evidentemente, son muchas, muchísimas las cosas que han cambiado en la Universidad de Deusto, particuiarmente en los últimos 25 (veinticinco) años de su historia; su transformación ha sido verdaderamente radical. No me parecería imposible que a algunos de vosotros les cueste un verdadero esfuerzo ver en esta Universidad de Deusto de hoy la Universidad, en que estudiaron hace 30, 40 o incluso 50 años? (treinta, cuarenta o incluso cincuenta años). Qué queda en el Deusto de hoy del Deusto de su m lejano pasado y de sus orígines? Yo no voy a pretender minimizar ni neutralizar ei cambio ni tampoco mantener que éste ha pasado superficialmente sobre la Universidad, sin transformarla a ella misma profundamente. Tampoco voy a pretender convencer de que todo el desarrollo y todos los resultados de este cambio hayan constituido un éxito completo. Los jesuitas, - dije en el Congreso Mundial de Antiguos Alumnos de la Compañía celebrado en Versalles en julio de 1986 “como cualquier persona en la Iglesia y en la misma sociedad humana, han tenido errores y fracasos”. Pero también quiero decir, como allí dije, que nuestra dirección es sana y que hemos ido intentando, lo mejor que podíamos y sabíamos, servir a la Iglesia, como en cada caso pensé que San Ignacio hubiera deseado de nosotros en el día de hoy, asumiendo nuestros aciertos y nuestros fracasos. Este ha sido, efectivamente, el principio orientador que ha guiado la transformación de la Universidad de Deusto a lo largo de su primer Centenario y, particularmente, en sus últimos 25 ó 30 años: hacer de ella una verdadera y auténtica Universidad, al servicio de la Iglesia y de la sociedad, en el momento presente.

2 Hace casi dos años tuve ocasión de habiar a los Rectores de las Universidades de la Compañía en el mundo, unas cien instituciones universitarias en total, para reflexionar con ellos sobre lo que constituye el núcleo esencial de una Universidad de la Compañía. La idea fundamental de mi discurso era que una Universidad de la Compañía es esencial mente, con todas sus peculiaridades propias, una institución apost6lica al servicio de la evangelización. En tanto la Compañía funda, sostiene y lleva adelante universidades, en cuanto éstas, de acuerdo con su propia naturaleza, sirven a la presentación y comunicación del Evangelio, es decir, de la visión y valoración del mundo, del hombre y de la sociedad que Jesús anunció como Buena Noticia para todo hombre. Vista la Universidad de Deusto, a través de este prisma institución apostólica al servicio de la evangeiización, creo que no debería ser muy difícil descubrir una identidad sustancial entre la Universidad de Deusto en sus orígenes y en gran parte de su historia, por un lado, y en su momento actual, por otro. Han cambiado en ella muchas cosas, ciertamente; pero no ha cambiado, si no es en los modos concretos de realizario, su propósito e intención fundamental de ser una institución apostólica al servicio de la evangelización. Ei modo de realizario ha ido siendo - al menos, parcialmente - distinto, como parcialmente distintos han ido siendo, por infiujo de los cambios históricos sucesivos, el hombre y la sociedad. Pero el intento de servirles, por medio de la Universidad, se ha mantenido invariable; y ello es lo que da su identidad histórica a la Universidad de Deusto, a lo largo de sus primeros cien años, y la proyecta hacia el futuro. No me atrevo a decir que nuestras realizaciones sean perfectas y se adecuen plenamente a nuestro propósito; sí afirmo, en cambio, que nuestro propósito fundamental en la Universidad de Deusto no ha cambiado, como no podía cambiar, si no es en sus formulaciones y en algunas de sus modalidades de realización. Por eso creo que todos Vds., superando quizás un primer momento de extrañeza y aun de sobresalto, al comparar el pasado con el presente de la Universidad, podrán encontrar en ella su propia casa, si la ven a través del prisma, a que antes me he referido y podrán redescubrir en ella lo más significativo de su hogar espiritual personal. *** Reunidos los antiguos alumnos de la Universidad de Deusto en esta fecha memorable, me parecería natural que del rescoldo de sus recuerdos de muchos años, surgieran - seguramente como en otras muchas ocasiones - dos preguntas obvias: Qué podemos esperar de la Universidad? Qué espera la Universidad de nosotros? Ambas preguntas tendrían que ser respondidas en un diálogo de intercambio entre unos y otros, entre Vds. y nosotros. Intentaré exponer brevemente lo que, en respuesta a cada una de esas preguntas, creo que podría decir la Universidad. Qué podéis esperar de la Universidad? Creo que, de mi parte, podría responder a esta pregunta recurriendo a lo que dije en el mencionado Congreso Mundial de Antiguos Alumnos, en Versalles. La Universidad pretendió darles a Vds. una formación integral de hombres y de cristianos, para que, como tales, pudieran andar por la vida, sierviendo a los demás Vds. recibieron en la Universidad esa formación, el resultado debería ser que no siguieran necesitando de ella. “La formación que Vds. recibieron debería haberies dado los valores y el compromiso que marcara sus vidas, junto con la capacidad de ayudarse mutuamente en la renova— ci6n de ese compromiso, y de aplicar esos valores a las

3 cambiantes circunstancias de sus vidas y las cambiantes necesidades del mundo”. La Universidad no les abandona, pero no quiere mantenerles dependientes de ella; estar junto a Vds. para inspirarles y orientarles, para animarles y ayudarles. Pero tiene suficiente confianza de que Vds. serán capaces de llevar adelante, en sus vidas y en el mundo, la formación que recibieron y de actuar personal y socialmente, conforme a ella. Pueden Vds., por tanto, esperar de la Universidad: orientación e inspiración, estímulo y ayuda; ayuda para que Vds. sean los propios protagonistas de su vida personal, profesional y social, de acuerdo con los principios que orientaron su formación en la Universidad. Esta sabe que Vds. san adultos y responsables y quiere que así sea; piensa, por tanto que su función es inspirarles y ayudarles, sin suplantarles en sus propias iniciativas y responsabilidades. Esto, que no es abdicar de la propia responsabilidad sino colocarla donde pensamos que debe estar, la Universidad lo haría lo mejor que pueda y sepa, coordinando con Vds. proyectos y acciones. Sería seguir simplemente la línea de relación de la Compañía con sus Antiguos Alumnos, tal como fue trazada por el Padre Arrupe, ya en 1967 “La Compañía - decía el Padre Arrupe - está dispuesta a colaborar en cualquier proyecto que emprendan las Asociaciones de Antiquos Alumnos, pero la iniciativa y la responsabilidad ha de seguir siendo de los propios Antiguos Alumnos... Podemos sugerir, podemos colaborar, pero la decisión y la responsabilidad tiene que estar en manos de ellos mismos”. ¿Qué puede esperar la Universidad de sus antiguos alumnos? La Universidad agradecerá profundamente siempre cuanto reciba de sus antiguos alumnos; pero su relación con ellos quiere sinceramente ser una relación desinteresada, es decir, una relación que no viene primordialmente inspirada por el provecho o por la utilidad de la propia Universidad. Lo primero que la Universidad esperaría de sus antiguos alumnos es que éstos vivan y se comporten, personal y socialmente, como tales; es decir, que éstos testimonien en sus vidas y en su acción, las ideas, los principios y los valores que constituyen el alma de la formación integral humana y cristiana, que ella quiso proporcionarles. Espera, por tanto, que sean los promotores de justicia y de paz, los multiplicadores de verdad y de bien, los sembradores de esperanza, los comunicadores dei sentido total de la vida humana, que ella quiso formar. Profundizando en este deseo y soñando un poco en esta ocasión singular del primer centenario de la Universidad, ésta esperaría y desearía de sus antiguos alumnos que fueran socialmente reconocibles como tales, no sólo ni principalmente por otros rasgos de familia más asequibles: especial competencia, especial cualificación y especial modo de hacer - sino por su compromiso con los valores fundamentales humanos y cristianos, que contribuyen a la realización de una vida humana, tal como Dios la ha querido para los hombres en este mundo. Si así fuera, su esperanza y su ilusión de “alma mater” se vería realmente colmada. La Universidad, puesta a esperar en este singular momento de esperanza, querría tener en sus antiguos alumnos una expresión viva, inserta en todos los ámbitos sociales, de lo que es su propio proyecto universitario y una comunidad de personas que se remiten a ella en sus convicciones y actitudes más profundas y que se sienten mutuamente vinculados por ellas, aun cuando cada uno, en el ejercicio de su responsabilidad personal les dé la concreción que estime más apropiada. La Universidad de Deusto esperaría que fueran

4 Vds. agentes multiplicadores para la transformación de la sociedad en una sociedad más justa y más humana. Si, además de esto, Vds. quisieran hacer algo por la Universidad - prestarle su apoyo, su ayuda, su aprecio y entusiasmo por ella - para que ella pueda seguir cumpliendo cada vez mejor y m eficazmente su misión, ella les quedaría muy agradecida. *** La historia de la Universidad de Deusto es mucho m que una secuencia de acontecimientos, de cambios y de progreso. Esta historia es la historia de las sucesivas promociones de antiguos alumnos que han salido de ella. La celebración del Centenario es buena ocasión para que todos juntos expresemos nuestro agradecimiento al Señor por lo mucho recibido en nuestra vida, por medio de la Universidad, y para que todos juntos nos aprestemos a forjar un futuro, como el que la Universidad propugna en su proyecto universitario: un futuro desinteresadaniente comprometido con el hombre, cimentado sobre la justicia y la paz, que todos, como hombres y como cristianos, estamos llamados a construir. En esta tarea la Universidad de Deusto quiere encontrarse personalmente unida con sus antiguos alumnos y apoyada por ellos; y para ello les ofrece su modesta, pero total e ilusionada colaboración.