LA REIVINDICACIÓN DEL CRISTIANISMO

Por: Didajifonte

La motivación del presente ensayo es la intolerancia cristiana; intolerancia presente hasta en la más común de las familias, donde el simple hecho de dejar de ser cristiano se convierte en motivo de críticas destructivas, sin importar que el sujeto en cuestión se encuentre sometido, por su propio arbitrio, a un sistema de principios ético y disciplinado; incluso teniendo en cuenta que durante el ejercicio de su sistema de creencias se evidencie un escrupuloso esfuerzo en no afectar a sus familiares. Sin embargo pareciera no importar el que algún otro miembro de dicha familia cometa actos por fuera de los límites de lo ético y lo moral, siempre y cuando éste permanezca en la fe cristiana. Por tal razón, el autor del presente ensayo ha decidido tomar las armas del pensamiento y luchar hasta derrotar públicamente aquella doctrina que lo ha atacado maliciosamente; para lo cual ha trabado franca lid con un integrante de su familia, digno exponente de su doctrina cristiana, que goza de buen testimonio entre los suyos, y al cual se referirá en adelante como: “Didajé”. Tras una clara demostración de que el Nuevo Testamento y su doctrina no superan la prueba de la crítica externa, Didajifonte decide dar inicio a una somera crítica interna del texto neotestamentario, partiendo desde una sencilla serie de preguntas a las que Didajé trató de dar respuesta, aunque infructuosamente. De manera que Didajifonte empieza preguntando: 1) ¿Quién fue el padre de José (el esposo de María), Jacob (Mt 1:16) o Elí (Lc 3:23)? A lo cual responde Didajé, con decidida convicción, que esta divergencia entre las genealogías de Jesús, ofrecidas por los evangelios de Mateo y Lucas, se debe a que en realidad se trata de los árboles genealógicos de José y María, respectivamente; argumento que carece de sustento escritural canónico, dado que el nombre de María se encuentra por completo ausente en dicha porción del texto de Lucas (ya que el nombre “María” deja de aparecer en el verso 2:34, y reaparece en el 8:2), mientras lo que aparece escrito con absoluta claridad es «José hijo de Elí» con su característica sintaxis semítica; aunque no se descarta que la hipótesis sugerida por Didajé pudiese hallar su supuesto sustento en la tradición y el magisterio de la Iglesia Católica. Suponiendo una respuesta de este tipo, Didajifonte sienta claridad sobre dicho asunto preguntando: 2) ¿De cuál de los hijos del Rey David desciende Jesús, de Salomón (Mt 1:6-7) o de Natán (Lc 3:31-32)? A lo que Didajé responde, respaldado en el mismo argumento, que Jesús desciende de Salomón por vía de José (legalmente), y de Natán por vía de María (biológicamente).1 Pero
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Respuesta literal de Didajé: «Mateo al dar la genealogía de José, llega hasta Abraham, pero Lucas va mucho más arriba, hasta el primer padre de la humanidad. El objetivo de Mateo que escribía especialmente para los Judíos era mostrar que Cristo era hijo de David (heredero del trono davídico) e hijo de Abraham en quien serian benditas todas las familias de la tierra, y desciende hasta Jacob, el padre de José, padre legal de Jesús. En cambio el objetivo de Lucas era presentar a Jesús como Salvador de toda la humanidad y por ello se remonta hasta la primera pareja. Hasta la descendencia de la mujer que había de quebrantar la cabeza de la serpiente (Gen 3:15), y desciende (o, mejor dicho, comienza) hasta Eli, el era padre no de José, sino de María Por eso,

dicha pregunta fue planteada por Didajifonte para sentar el precedente de que las supuestas genealogías de José y María comparten un tronco común hasta David, a partir del cual surge una bifurcación por vía de Salomón y por vía de Natán; situación que prepara el terreno para su siguiente pregunta: 3) ¿Quién fue el padre de Salatiel, Jeconías (Mt 1:12) o Neri (Lc 3:27)? Extrañamente Didajé decide no pronunciarse frente a esta pregunta, mientras permite que una de sus hermanas en Cristo sea la que responda, aunque su aporte se convierte en un bochornoso desatino al afirmar que la respuesta es “Salomón”. Pero lo interesante de esta pregunta es que obligaría a Didajé a recapacitar sobre el argumento del que se valió para responder a las dos preguntas previas, puesto que parecía claro ya que se trataba de dos genealogías diferentes con un tronco común hasta David, mas separadas a partir de Salomón y Natán; de donde surge una incomoda inconsistencia para Didajé, ya que varias generaciones más tarde ambas genealogías parecieran converger de nuevo, y no precisamente en la persona de Jesús, sino en la persona de Salatiel; lo cual supone un grave inconveniente, pues dado que ambas genealogías se presentan en función de padre e hijo (algo propio de su contexto semítico), significaría que por alguna extraña biología Salatiel vendría a ser hijo de dos padres biológicos diferentes al mismo tiempo; situación que sólo podría ser salvada en el caso que se tratara de dos individuos diferentes pero homónimos (Salatiel), cosa dudosa, dado que en ambas listas se presenta también a su hijo con el mismo nombre (Zorobabel). De manera que, no contento con esto, Didajifonte continúa preguntando: 4) ¿Cuál de los hijos de Zorobabel fue ancestro de Jesús, Abiud (Mt 1:13) o Resa (Lc 3:27); y por qué ninguno de éstos aparece en la lista, de los hijos de Zorobabel, proporcionada por el Antiguo Testamento (1Cr 3:19-20)? En esta ocasión la respuesta de Didajé resulta algo tangencial,2 al punto que no llega a hablar concretamente de Abiud y Resa; mas pareciera simplemente refugiarse en los
Mateo pone a Jesús como descendiente legal de Salomón cuya línea dinástica terminaba en Jeconias, a quien fue dirigida maldición contra él y su descendencia; mientras que por María, su madre, Jesús descendía físicamente de David a través de Natan, otro hijo de David por lo que no le alcanzaba la maldición pronunciada en contra de la descendencia de Jeconias. La genealogía concluye diciendo “hijo de Adán hijo de Dios” (ver 38). Jesús era al mismo tiempo hijo de Adán e hijo de Dios, a fin de ser el mediador adecuado entre Dios y los hijos de Adán, y ser capaz de esta manera que los hijos de Adán puedan llegar a ser hijos de Dios (Gal 4:4-5), finalmente antes de dar la genealogía Lucas menciona que Jesús mismo al comenzar su ministerio tenia treinta años (ver 23) pues esta era la edad en que los sacerdotes empezaban las funciones de su ministerio (Nm 4:3)» [sic] 2 Respuesta literal de Didajé: «De todas las familias de Israel ninguna tan ilustre como la de David, vemos repetida la lista de los hijos de David que ya conocemos (eso espero) por 2 Sam 3:2 y 5:14. Tres de los mayores Amnon, Absalon y Adonias sirvieron grandemente a su padre. Uno de los hijos que Betsabe le dio, Natan (probablemente por honor al profeta Natan) fue antepasado de Jesus por la línea (lo más probable) de su madre María (Lc 3:31). Aparecen dos Elisamas y dos Elifelets (vv.6,8) es posible que los primeros murieron y David quizo preservar sus nombres. Se notan algunos cambios: 1. Samua (2 Sam 5:14) es llamado aquí Simea 2. Betsabe, hija de Eliam (2 Sam 11:3) se llamaba aquí bat-sua Hija de Amiel (inversión de Eliam) y el tercer hijo de David se le llama Daniel (v.1); Quileab en 2 Sam 3:3 (Curioso que aquí también cambian nombres, pero posiblemente mi querido primo sacara de su manga una palabra hebrea bien exquisita para explicar esto). Aunque David tuvo 19 hijos en 1 Cron 3:10-24 solo se nos informa aquí de los descendientes de Salomón y en Lucas 3 de los de Natan. En Cronicas se mencionan nombres “famosos” y celebrados de los descendientes de David y reyes de Juda en sucesión lineal hasta la cautividad. De los nombres menos “famosos”, del linaje de

cambios que ciertos nombres sufren a lo largo de la literatura bíblica, sin percatarse que dichos cambios rara vez son tan drásticos y menos aún alteran la raíz del nombre. Por otra parte, evade nuevamente el inconveniente presentado por la pregunta anterior, cosa que obviamente tiene una fuerte implicación en el personaje de Zorobabel; mientras reitera su argumento de que se trata de dos genealogías diferentes, sin importarle que dichas genealogías coincidan en incluir a Salatiel y a Zorobabel (Padre e hijo, respectivamente). De igual forma evade el tener que explicar con claridad la razón del por qué los hijos de Zorobabel mencionados en el Nuevo Testamento, no aparecen registrados en el Antiguo Testamento; mientras tácitamente pareciera insinuar que el texto veterotestamentario no resulta confiable. Tras la vaguedad de la respuesta de Didajé, pese a su alarde de conocimiento sobre dicho árbol genealógico; Didajifonte arremete, ahora con más fuerza, a través de tres preguntas: 5) ¿Quién fue el padre de Uzías, Joram (Mt 1:8) o Amasías (2Cr 26:1)? 6) ¿Quién fue el padre de Jeconías, Josías (Mt 1:11) o Joacim (1Cr 3:16)? 7) ¿Quién fue el padre de Sala, Cainán (Lc 3:35-36) o Arfaxad (Gn 11:12)? Pero Didajé no emite respuesta alguna ante estas preguntas; preguntas que sin duda ponen en evidencia, ya no sólo las divergencias entre los árboles genealógicos proporcionados por el Nuevo Testamento, sino también las divergencias que cada uno de éstos presenta frente a su respectiva fuente veterotestamentaria. Cosa que resulta imposible de justificar mediante el débil argumento de “las genealogías de José y María”. Finalmente, Didajifonte arroja el último anzuelo para concluir con este abrebocas mediante la octava pregunta: 8) ¿Por qué si según Mt 1:17, desde Abraham hasta Jesús, hay 3 grupos de 14 generaciones cada uno; sólo se cuentan 41 individuos y no 42 (3 x 14), en dicha genealogía? Pregunta a la que Didajé responde con la soberbia que caracteriza a los ignorantes,3 pues finaliza con un arrogante: “Falta leer”, dirigido a Didajifonte; obviamente ignorando que el mismo Didajifonte esperaba una respuesta de este tipo, para poner en evidencia que las genealogías de Jesús, presentadas en el Nuevo Testamento, no sólo son inconsistentes entre sí, e inconsistentes con las respectivas genealogías presentadas en el Antiguo
David después de la deportación, El único importante en la historia es Zorobabel quien con toda probabilidad era hijo de Pedais (v.v 19) Aunque normalmente por la ley de levirato (Deu 25:5-10), es tenido por hijo de Salatiel en todos los demás lugares Esd 3:2, 8;5:2; Neh 12:1; Hag1:12, Mat 1:12, Lc 3:27 (esto también se puede presentar para confusión verdad?) También es extraño ver a Jeconias con siete hijos ( por cierto es necesario corregir <Asir> de nuestras versiones por << el cautivo>> ya que lo sugiere una traducción, en fin) cuando en Jeremías 22:30 se dice de el <<privado de descendencia>>, El propio versículo más adelante dice que no se le niega descendencia en general, sino descendientes que se sienten en el trono. (pero se presta para confusiones) En fin mi objetivo, no es desvirtuar la grandeza del antiguo testamento, es demostrar que Jesucristo es legítimo descendiente de David y Explicarle a Grace que Jesús se libra de la maldición de Jeconias, porque viene de la descendencia de Natan por parte de María y no de Jeconias.» [sic] 3 Respuesta literal de Didajé: «Tanto para llegar a esto, jejejejeje, las preguntas anteriores eran más interesantes, pero ya que quieres concluir, lo hare. El propósito de Mateo de disponer en tres grupos de catorce personas a los ascendientes de Jesús desde Abraham fue porque quizo tener en cuenta que las letras de David (d=4, v=6, d=4) suman 14, según la numeración hebrea. Dice que Salatiel engendro a Zorobabel (v.12) a pesar de que Salatiel no era padre natural, sino tío de Zorobabel (1 Cron 3:17,19) sin duda, Salatiel murió sin descendencia y su hermano Pedaías le suscito heredero legal en la persona de Zorobabel, Pedaias es tu faltante querido primo. Falta leer.» [sic]

Testamento, sino que también son inconsistentes, aun, al interior de ellas mismas; puesto que resulta claro que el número de individuos presentado en el árbol genealógico proporcionado por el evangelio de Mateo, no corresponde con los supuestos 3 grupos de 14 generaciones cada uno, mencionados por el mismo evangelio; inconsistencia que no se justifica, a menos que se cuente a un mismo individuo dos veces o que se restituya un individuo supuestamente omitido; siendo esta última excusa la optada por Didajé, aludiendo a Pedaías (el padre biológico de Zorobabel). Pero tal parece que al que le “falta leer”, es a Didajé; pues de hacerlo, sabría muy bien que Pedaías no es el único miembro de la familia real omitido de la lista presentada en Mateo, situación de la cual se habría apercibido si tan sólo hubiera abordado las preguntas 5 y 6; de donde claramente se aprende que por lo menos 4 individuos más (aparte de Pedaías) han sido omitidos de la genealogía proporcionada por el evangelio de Mateo.4 Como por ejemplo Joacim, quien además de ser hijo de Josías y padre de Jeconías, también fue ocupante del trono; de manera que si el Pedaías propuesto por Didajé merece ser restituido a la lista genealógica del texto de Mateo, pues Joacim también lo merece, y con creces; arruinando así el, desde el principio erróneo, conteo de los 3 grupos de 14 generaciones presentado en el evangelio de Mateo. De esta forma Didajifonte ha puesto en evidencia, no sólo las inconsistencias del Nuevo Testamento, sino también la ignorancia de Didajé, digno exponente del vulgo cristiano. Pero es menester hacer énfasis en que éste es tan sólo el principio de todos los argumentos que Didajifonte tiene bajo la manga, en contra de aquella falacia que es la doctrina cristiana; pues nótese que estas primeras 8 preguntas se limitan a poner en evidencia las inconsistencias que salen a la luz tras el abordaje, mediante un análisis crítico, del primer capítulo del primer libro del Nuevo Testamento; mientras aún falta un centenar de preguntas por hacer. ¿Intentará Didajé dar la cara a este reto o se negará a seguir poniendo en evidencia su ignorancia?

Nota: El presente ensayo ha sido despojado, en la medida de lo posible, de los más complejos elementos de la crítica textual; con el fin de facilitar su comprensión al lector neófito.

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cf. 1Cr 3:10-16.

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