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Aproximación arqueológica a las cercas medievales de la ciudad de Salamanca

Luis Serrano-Piedecasas Fernández y Miguel Ángel Muñoz García Laboratorio de Arqueología Medieval de la Universidad de Salamanca

Antes de comenzar nuestra disertación es obligado eñalar que lo referido en la presente comunicación debe ser entendido como provisional, pues el proceso de investigación de las murallas de Salamanca se encuentra todavía abierto, al no haberse completado la lectura de todos sus paramentos. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ahora ya son una llamada de atención a su significado. Aunque excede los propósitos de nuestro trabajo, reseñaremos que la "Helmantica" protohistórica de las fuentes clásicas, ya disponía de una muralla de 4,5 m. de ancho construida en piedra en seco. Sus restos aparecieron en W1a excavación de urgencia en la Calle del Silencio, asociados a niveles celtibéricos de los S. III Y II a.e. (ValIs, Benet y Macarro, 1989). Según estos autores, esta primera fortificación celtibérico-vaccea debía tener una extensión similar a la que tendrá siglos má tarde la denominada Cerca Vieja Salmantina. En este mismo año de 1999, se ha descubierto un importante tramo de esta muralla, que llega a levantar más de dos metros del suelo, en W1 solar localizado en la Cuesta Carvajal. La excavación ha sido dirigida por el arqueólogo salmantino Carlos Macarro Alcalde. Respecto a los recintos de época medieval, son dos las cercas conocidas: la ya aludida Cerca Vieja y la Cerca Nueva, lógicamente la primera más antigua (ver figura 1). La muralla vieja se rodeaba al núcleo conocido como Cerro de las Catedrales, mientras que la Nueva seguía casi exactamente la línea de la actual carretera de circunvalación del centro histó-

rico. El si tema defensivo medieval de la ciudad quedaba completo por el Alcázar, cuyos restos adosados a la Cerca Vieja salieron a la luz pública en el año 97, tras proceder el Ayuntamiento salmantino al derribo una fábrica de curtidos que los ocultaba. Algunos autores hablan de una tercera muralla, construida en 1145, para fortificar la iglesia de San Cristóbal, o para cercar las pueblas que se formaron en torno a esta parroquia y la de Sancti Spiritus (l. M.ª Muñoz 1953, González Garcia, 1973). Mencionamos estas opiniones, ya que observando atentamente la "Vista de Salamanca" -fechada en 1572 y realizada por el artista flamenco Anton Van Wynwaerden- aprecÍan10S en el lado derecho, como lienzos de la Cerca Nueva van a apoyarse a otros, que rodean el Campanario de Santo Tomás Canturiense, y parecen continuar basta rodear el complejo dominico de San Esteban (ver figura 2). Sobre este hipotético cuerpo de fábrica son visibles almenas. o obstante, a falta de más pruebas arqueológicas o documentales es muy prematuro afirmar nada al respecto; podríamo estar también ante la tapia de alguno de los monasterios de la zona.

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La Cerca Vieja De este recinto se conservan buena parte de los lienzos que miran al Tormes. Excavaciones arqueológicas realizadas en la Cuesta de Oviedo descubrieron un tramo de la Cerca Vieja (Valls, Benet y Macarro, 1989). Este conectaría con Peña Celestina para después continuar el trazado paralelo a Rector Esperabe, y doblar W1poco antes del comienzo de la Calle San Pablo. Desde este punto subiría hacia la Cueva de Salamanca y la Calle del Tostado. El resto nos es conocido por referencias documentales no demasiado precisas. Según estas,

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la muralla ascendía por la calle Palominos, por la parte posterior del Palacio de Anaya. Por esta zona se conocía W1cubo a finales del S. XIX (ViUar y Macías, 1887). Posteriormente conectaría hacía el tramo aludido de la Calle del Oviedo, por terreno hasta ahora incierto. Valls, Benet y Macarro sugieren que continuaría desde Palominos, por la calle de la Compañia y doblaría por la trasera de la Universidad Pontificia, (Valls, Benet y Macarro, 1989). La Cerca Vieja disponía de cinco puertas, de las cuales dos han desaparecido totalmente: la de San Sebastián y la del Sol. Los paramentos no son homogéneos, sino producto de reconstrucciones y reparaciones puntuales, que más adelante trataremos de esclarecer. Limitémonos ahora a reseñar más detalladamente los tramos conservados. En la Calle del Tostado, en W10 de los portales, se conservan algW10Ssillares trabados de granito, cuyas dimensiones superan el metro de longitud. Más abajo en el conjunto recientemente recuperado de Cueva de Salamanca, constatamos como el ábside de la Iglesia Románica de San Cebrián se convirtió en parte de la Cerca Vieja, allá por el S. XII. Sin salir del complejo, podemos observar como la Torre del Marques de Villena, fechada en el S. XV, se apoya sobre sillares graníticos de un antiguo cubo amortizado. En el año 97 fue recuperado el tramo existente en la Plaza de los Niños del Coro, donde se encuentra el único cubo de planta circular conocido en este recinto. Aquí, en W1 momento de los S. XII o XIII, se construirá un lienzo de conexión con la Cerca Nueva, que se conserva en parte sobre la actual medianera. Los paramentos que continúan por la calle Rector Esperabé se encuentran ocultos por casas construidas en la segunda mitad del S. xx. Tras estas se localiza la presencia de W1 cubo cuadrado. A su lado, hay W1aextraña fábrica compuesta por piedra y verdugadas de ladrillo, con abundante mechinales para apoyar andamios de obra. En este cuerpo también se localizan varias inscripciones romanas. Después vendría otro cubo cuadrado, e inmediatamente adyacente encontramos un interesante cuerpo de fábrica con W1portillo adintelado. Un poco más allá del palacio modernista de la "Casa Lis", podemos apreciar las jambas que formaban parte de la "Puerta del Río o De Aníbal", cuyo arco hoy desaparecido, podemos contemplar en W10 de los negativos del fotógrafo Laurent. (Araujo, 1888). Más adelante, existe otro cubo cuadrado y W1a serie de casas del S. XVIII que ocultan los paramentos de la Cerca Vieja, hasta llegar a la altura de los restos del Convento de la Merced, hoy Facultad de Ciencias Exactas. Los lienzos subsiguientes ya visibles han sufrido muchas remodelaciones en época moderna, al apoyarse edificios como el aludido de la Merced o el Colegio del Rey. Destacamos el Postigo Ciego con W1aentrada en arco de medio pW1tOen ladrillo, y W1cubo cuadrado que más bien parece un mirador de los S. XVII o XVIII.

La Cuesta de San Juan del Alcázar no es mejor conocida ya que nosotros mismos realizamos la intervención arqueológica en el año 1996 (Muñoz García y Serrano- Piedecasas, 1997). Allí descubrimos los restos de la Puerta de San Juan del Alcázar que se disponía en acodo aproximadamente a la mitad de la cuesta. Lo descubierto se reducía al núcleo interior y algunas piezas exteriores del paramento. Seguidamente se encuentran las estructuras del Alcázar, que merecen un estudio más detenido. Por último señalaremos que en la Cue ta de los Milagros, el paramento conserva unas hiladas de sogas y tizones en piedra arenisca de Villamayor. Algunas sogas alcanzan el metro de longitud y son calzadas con ripias. Al final de la cuesta también se conservan algW10Srestos poco definidos de la histórica Puerta de los Milagros.

El Alcázar
Por referencias documentales, el Alcázar parece obra de la voluntad de su alteza el Infante D. Sancho, que dispone su reedificación en 1280 (Araujo, 1888). Y decimos reedificación, pues son numerosas las alusiones a W1 "Castillo Viejo". Según W1documento recogido por C. Carrete Parrondo en sus Fontes Iudaeroum Regni Castellae, se nombra y se sitúa el "castillo viejo» en la calle que enlazaba la parroquia de San Juan -del Alcázar- a San Millán. Por otro lado conocemos alcaides del Alcázar desde 1206-10 (Villar y Macías, 1887), unos 70 años antes de la fundación del "Alcázar nuevo", lo cual avala la existencia de este "Castillo Viejo" de lo documentos. Lo de cubierto hasta ahora, a falta de excavación arqueológica, se reduce a los restos de 1111ran torrejón acompañag do de un paramento adyacente, ambos de mampostería irregular. A ello debemos sumar a su derecha, una torre que presenta tres fases constructivas: la primera con grandes sillares graníticos en las esquinas; W1a posterior en mos quadratum medieval, compuesta por sillares en arenisca y marcas de cantero -¿acaso puede relacionarse esta fase con los años de construcción del denominado "Alcázar Nuevo"?-; y por ultimo, W1remate neo-árabe construido en cal y ladrillo durante los primero años del S. xx. Es posible que el torrejón del Alcázar dispusiera de escaraguaitas, como así parece insinuar la "Vista de Salamanca" de Antón Wyngaerden. En ella se constatan W10Selemento de flanqueo indefinidos. El dibujo también es testigo del estado ruinoso en que se encontraba el edificio en los últimos año del S. XVI. De hecho, en torno a 1474 había sido mandado derribar por el Concejo (Villar y Macías, 1887), ya que constituía un refugio para la nobleza levantisca bajomedieval. En 1701, su solar sería ocupado por el Convento de los Padres Cayetanos (Rupérez Almajano, 1992).

La Cerca Nueva El origen de la Cerca ueva es una iniciativa real de Alfonso VII el "Emperador f cuando este se encontraba en Almería en 1147. Dice el artículo n2 172 del Fuero de Salamanca (Martín Rodríguez, J.L. y Coca, J., 1987) que lleva por titulo De [azer el muro de la villa": ( ... ) que fagan el muro et cuando fuer fecho el muro de la ciudat fagamos otro muro en la arravalde ( ... ). E ta construcción del muro del "arravalde" ha sido tomada como el punto de partida de nacimiento de la Cerca Nueva. El primitivo núcleo de la Cerca Vieja debió quedar angosto en la segunda mitad del XII. Ello motivó que los habitante del Concejo, formasen nuevos núcleos extramuros, muy cercano entre sí y organizados en torno a parroquias. Los nuevos espacios urbanos no solamente necesitan de protección, sino la misma a1amanca reclama como propio estos nuevos terrenos, que son susceptibles de traer consigo beneficio fiscales; ¿ y acaso existe mejor modo de manifestar la propiedad, que rodeándolos con los brazos, que suponen sus nuevas defensas? in embargo, las obras nunca fueron todo lo deprisa que cabría e perar, pues medio siglo después, en 1206, el Rey Alfonso IX, exime del pago de ciertos pechos a aquellos, «qui solent laborare in aliqua ierta civitate aut aliquo ierto castello dent ad laborem ipsius castelli" (González García, 1973). Quizá la guerra fronteriza entre los Reinos de León y astilla, a la muerte del Emperador, no dejase fondos y energía para la finalización de las obras. La nueva muralla encerraba una extensión de liO Ha, y irvió de incentivo a nuevos habitantes, movidos por la seguridad nacida de la defensa material y por la pujante vida ciudadana (González García, 1973). El amplio solar no solamente acogerá viviendas organizadas en torno a parroq uias, sino también tierra de labranza y terrenos donde albergar el ganado en caso de asedio. Además, la existencia de las nuevas Puertas de Zamora y Toro, revelan una especial predilección por el control de estas vías de comunicación. El trazado presentaba una forma irregular, con numerosos quiebros, adaptada a los accidentes del terreno, lo cual dibuja una planta ovoide. Subía desde la Iglesia de San Pablo por el actual Paseo de Canalejas, para continuar por la Avenida Mirat ha ta la Plaza del Ejército (también conocida como "Puerta de Zamora"). Después seguía por la Avenida de Alemania y el Paseo de San Vicente, para unirse a la Cerca Vieja de nuevo. Incorporaba la puertas de San Pablo, Santo Tomas Canturiense, Sancti Spiritu , las anteriormente nombradas de Toro y Zarnora, Villamayor, San Bernardo, San Vicente y su vecina denominada la Puerta Falsa. Se tienen noticias de un fa o o cava" en sus puntos más vulnerables, los más llanos, que constituían los aledaños de la Puerta de Toro, Zamora o Villa-

mayor (Gómez Moreno, 1967). Gómez Moreno, González García y Rupérez Almajano insistieron en la ausencia de cubos defensivos, exceptuando aquellos que protegían los accesos. La opinión se cimentaba en los planos históricos realizados por Jerónimo García de Quiñones de 1784 y Juan Marcelino de Sagarvinaga de 1804. Sin embargo, ello entra en abierta contradicción con la «Vista de Salamanca", de Wyngaerden. En la misma, desde la Puerta de San Pablo a la de Santo Tomás se aprecian al menos dos bastiones, y otro par desde el último punto reseñado hasta la Puerta de Sancti-Spiritus. Si bien en el siglo pasado se conservaba la mayor parte de la Cerca Nueva, lo hoy existente apenas llega a lo testimonial. Hoy podemos admirar los escasos tramos del Paseo Canaleja , precisamente donde e conservan las únicas almenas puntiagudas, que supuestamente coronaron esta muralla almantina (Gómez Moreno, 1967). Conectando con la Cerca Vieja se conservan la medianera de la Plaza de los Niños del Coro, y la que parte a los pies del Alcázar. Otro cuerpo hasta ahora ignorado -dada la capa de cemento que lo recubre-, es el conservado en la Paseo de San Vicente, que hace también de medianera trasera al Colegio Mayor Fonseca. Recientes catas en los muros han puesto al descubierto las fábricas típicas de la Cerca ueva que a continuación comentaremos (ver figura 3). Por último, el tramo del Cerro de San Vicente hemo realizado el único ejercicio de Lectura de Paramentos de la Cerca Nueva (Muñoz García, 1998). Su análisis ha puesto de manifiesto la reutilización de la muralla durante época moderna, aspecto este de sobra conocido documentalmente gracias a los trabajos de Rupérez Almajano. Además localizamos los restos de un antiguo cubo defensivo muy tran formado entre los S. XVI Y XVIII (D.E.M. 417), lo cual refuerza materialmente el testimonio gráfico de Antón Van Wyngaerden, sobre la existencia de cubos defensivos en la Cerca Nueva.

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Constructivamente, la nueva muralla se fabrica con mampostería concertada en hiladas. Citaremos como paralelo las fábricas de la muralla de Plasencia que se levanta a fines del S. XII. Los aparejos salmantinos montan piezas irregulares que oscilan entre 62 x 30.5, 45 x 22 ó 49 x 31 cm., siendo su junta entre 5 y 10 cm. Para concertar las hiladas se hace uso de abundante ripia. Seguramente, también se utilizó otro tipo de fábrica más vistosa sobre las puertas. Los trazos del dibujo de Vargas de Aguirre que corresponden a la Puerta-Torre de Santo Tomás, parecen insinuar una fábrica de sillería escuadrada (Vargas de Aguirre, 1995).

Análisis estratigráfico de la Cerca Vieja Si hay algo que caracteriza los siglos altomedievales (S. VIIIX) de Salamanca es la escasez de fuentes documentale (Mínguez 1997). Es aquí donde reside el interés científico de la Cerca Vieja como importante documento arquitectónico, que para er valorado en su justa medida, debe ser leído con la metodología arqueológica adecuada. Hasta la fecha son tres la lecturas estratigráficas realizadas sobre la Cerca Vieja. La primera se llevó a cabo durante la campaña de excavación de San Juan del Alcázar, resultando inciertas las cronologías altomedievales y plenomedievales (Muñoz García y Serrano Piedecasas, 1997). Como sucedió en el Cerro de San Vicente, el análisis fue testimonio del uso de la niuralla en la Edad Moderna. Diferente panorama presenta los cuerpos de fábrica localizados en la "Plaza de los iños del Coro", y el lienzo contiguo a la Casa Lis. Vayamos por partes. En el primer emplazamiento, también nosotros comenzamo la excavación arqueológica, aunque el trabajo final má interesante consistió en una asesoría arqueológica durante su restauración. Esta se desarrolló mediante una exhaustiva documentación en fichas U.E.M., que incluyo tanto las unidades hi tóricas preexistentes, como aquellas que iba añadiendo el proceso de consolidación. El tramo e componía dos cuerpos de fábrica 4 y 5 jW1tO a la torre redonda 1 (ver figura 5), y hasta la fecha constituye el más rico en cuanto a fases históricas se refiere. Describimos su historia constructiva en sentido inverso, de lo más reciente a lo más antiguo. En la fase VI contemporánea, destaca las fábricas de ladrillo superiores, junto al remate de la torre redonda; también se documentan abundantes reparaciones en ladrillo (U.E.M. 162 y 169) Y cal (U.E.M. 151). La siguiente, la fase V moderna, ve como la muralla hace de soporte para diversos cuerpos de fábrica (C.E 9, 8 y 10) relacionados con el nuevo Seminario de Carvajal, construido hacia 1662 según reza un epígrafe en su fachada.

La fase IV bajornedieval, está representada por una única unidad, la U.E.M. 194. Se trata de una rampa con truida en piedra en seco, que e ado a al lienzo de la Cerca Vieja. Sobre esta se apoyó el edificio principal del Seminario de Carvajal ( .F.9) en el S. XVII. No creemos que ambos cuerpos contemporáneos dada la diferencia de fábricas. Por otro lado, el cuerpo de fábrica 9 parece interrumpir el camino de la plataforma de ascenso hacia la Torre del Marques de Villena, que como ya se indicó se fecha en el S. XV. La fase III plenomedieval e identifica tanto en la torre como en sus lienzos adyacentes. En el cuerpo de fábrica 5, el momento constructivo se abre con la U.E.M. 166 de una sola hilada. Es unidad de grandes pieza, en que e aprecia algún sillar granítico reutilizado, que mide 75 x 45 cm. También e observa una cuarcita sin desbastar y algún otro sillar que tiene 105 cm. de longitud. La hilera quizá busca cimentar en el aire la fábrica de este periodo. El aparejo (U.E.M. 150, 183 Y 158) se integra con sillares aparejado con ripias de pizarra. Los primeros tienen unas dimensione entre 78 x 37, 65 x 37 o inclu o 32 x 35 crn., siendo la junta entre 5 y 7 cm. Esta fa e la queremos identificar con aquel deseo regio de Alfonso VII, ya reseñado en este trabajo, referente a la reparación de la Cerca Vieja y la construcción de otra en el "arravalde", Nuestra suposición se basa en el módulo de los sillares que integran estas unidades estratigráfica murarias: es idéntico a los existentes en el zócalo que presentan los ábsides la Catedral Vieja salmantina; precisamente este edifico eclesiástico comenzó a construirse por su cabecera hacia 1140 (Alvarez Villar, 1990). ~ La fase II tan sólo se localiza en el cuerpo de fábrica 5 y la torre 2. En el primero (U.E.M. 154) la fábrica es de illare apiconados con ripia , midiendo la junta entre 3 y 5 cm. Aunque se localiza alguna pieza relativamente mayor de 40 x 22 crn., lo más sorprendente son cinco hileras que aparejan tizones, con medida que se itúan entre 16 x 20 cm. y 20 x 27 cm. El uso de e ta modulación constructiva se nos antoja algo arcaizante. Ahora bien, el problema de fechar el pre ente momento constructivo, es que hasta ahora no lo hemos identificado en otros lienzos de la Cerca. Y por tanto, hasta que no completemos la lectura estratigráfica de todo el recinto, no podremos saber con certeza sí estamos ante una reparación puntual o una reforma en toda regla. o obstante por el volumen de lo conservado en la Plaza de los iños del Coro, nos inclinamos de momento por lo segundo. De ser así podría corre ponder con hipotéticas obra defensivas llevadas a cabo durante las Repoblaciones oficiales de Salarnanca, sea la del monarca leonés Ramiro II en el año 939, o la del Conde Raimundo de Borgoña en el 1002. La fase I vuelve a estar presente en todos los cuerpos de la muralla sita en la Plaza de los Niños del Coro. El material

e en u mayoría romano reaprovechado destacando los grandes sillares graníticos de 1 x 0,5 m. (U.E.M. 155), entre lo cuales también hay alguno en arenisca de Villamayor. En la torre los sillares son más menudos y us medidas van de de 58 x 37 a 34 x 27 cm. (U.E.M. 157). Tanto en esta última como en e! cuerpo de fábrica 6, se prefigura una zarpa (U.E.M. 156 y 159) en escalón saliente. Mientras que la de! cuerpo de fábrica 5 (U.E.M. 164), pre enta doble fila, tallándo e lo sillares superiores con plano inclinado en la cara vista. Otra notable diferencia entre ambos tipos de zarpa es, que mientras en la de escalón la junta es de 2 ó 3 cm., en la U.E.M. 164 a veces se utilizan ripia de pizarra e incluso algún ladrillo. A pesar de estas diferencias, estas unidades son contemporáneas, puesto que se traban unas con otra . El lienzo adyacente a la "Casa Lis" (ver figura 6) supone no pocos problemas de estudio. Por fotografía previas a la restauración de nuestros días, este se encontraba con fábricas de paramento desaparecida y núcleo interior al aíre. A ello se debe sumar e! problema de las piezas en piedra de Villamayor, que habían desgastado hasta convertirse en simples láminas. El volumen de piedra nueva repuesta que exigía e! saneamiento del lienzo, junto al correspondiente rejuntado, dificulta considerablemente la lectura e tratigráfica. Veamos ya la fases constructivas detectadas. La fase VI contemporánea se aglutina en torno a lo miradores en forma de gran almena que coronan e! cuerpo de fábrica. Probablemente, son resultado de la acción constructiva que levanta e! edificio que e apoya en e! pre ente cuerpo de fábrica. También observamos alguna fábrica de ladrillo (U.E.M. 516). Bajo esta se localiza una mampostería irregular con piedra de diverso tamaño y forma. Queremos ver en ella una serie de reconstrucciones sucedidas en una momento indeterminado de época moderna. De hecho los desagües U.E.M. 531 y 532, son sirnilare a otros documentado en e! lienzo de la Cerca uevo sobre el Cerro San Vicente (U.E.M. 408 y 409) Y fechados a partir de! S.XVI (Muñoz García, 1998). Debajo de éste e localiza una incierta fase medieval, imposible de relacionar con otro aparejos de la muralla, ya que la cantidad de piedra respuesta la hace irreconocible. E ta fabrica se apoya sobre e! momento constructivo precedente: la fa e 1, que se identificó en la Plaza de los iños del Coro. Aquí no se limita a los bajos de la construcción; todo lo contrario, llega a levantar hasta seis metros de! suelo. No obstante, hoy presenta un aspecto fragmentado ya que entre U.E.M. 507 y 525, los reciente trabajos de restauración colocaron la U.E.M. 526. Sin embargo, en fotografías previas a estas labores se puede constatar la continuidad del aparejo (Rupérez Almajano, 1992).

La fase 1 de la Cerca Vieja Las unidades estratigráfica de este periodo constructivo no solamente son comunes a los cuerpos de fábrica antes comentado, sino también e detectan en e! fragmento recuperado de la Calle del Tostado, los lienzos de Cueva Salamanca, y en el tramo que parte desde la Puerta del Río. La fase asienta directamente sobre la roca natural, sin que hayamos detectado ningún elemento de cimentación bajo cota O. A í pues estamos ante el momento de fundación de la Cerca Vieja. Maluquer, probablemente siguiendo la tradición literariocientífica anterior, quiso ver sus orígenes en la dominación romana. El comienzo de su obra la itúa en un temprano S. 11 a.C., para afianzarse posteriormente en el Bajo Imperio, cuando se le ado an "torreones' de base cuadrada (Maluquer, 1956). Seguramente VaIl , Benet y Macarro debieron ver lo insegura que era tal interpretación, y dejaron la cronología de este recinto murario en suspenso (Valls, Benet y Macarro, 1989). Sin embargo, una observación minuciosa de los aparejos del periodo de edificación que ahora comentamos arroja pistas muy ignificativa . Ya adelantamos que se advierte material romano reaprovechado; concretamente en U.E.M. 506 (ver figura 6) observamos un enorme sillar que mide 112 x 45 cm., además de identificar tambores de columna en medio del aparejo de sillares. La junta no es lineal sino se utilizan grandes ripias de pizarra y ladrillos, como el mencionado de la Plaza de los iños de! Coro. Es decir, parece un material no pen ado para la obra en que se integra, de ahí que se tengan que utilizar elementos calzadores. Yesta características se identifican con la típica sillería hispanomusulmana de "Spolia", que utiliza fragmentos romanos procedentes de otros edificios (Zozaya, 1998). Además, la relación que se produce entre U.E.M. 509 y 507 (ver figura 6), al no coincidir el trazado de sus hileras y por consiguiente formar e una sutura, no recuerda aquel procedimiento constructivo omeya en que trabajaban simultáneamente dos cuadrillas de operarios. Este fenómeno ha sido señalado por Martínez Lillo en Coria y Talavera de la Reina, fechándolo a mediados del S. IX (Martínez Lillo, 1990). Como en la Plaza de los Niños del Coro, la zarpa U.E.M. 501 (ver figura 6) tiene forma de escalón y se realiza mediante tizones con dimensiones entre 36 x 40, 38 x 44 y 42 x 42 cm. En el lado derecho, esta zarpa presenta similar solución. Este tipo de refuerzo también se da en Coria y en la conocida Torre de los Abades de la muralla de Toledo (Martínez Lillo, 1998). Continuamos moviéndonos en torno a la centuria del 800, y puede que también en la anterior. Pero más esclarecedor es e! elemento arquitectónico E.A. 504 (ver figura 4): un portillo adinte!ado semejante a los de la

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Puerta Vieja de la Bisagra en Toledo y en la muralla de Vascos. Las dimensiones de este acceso en el lienzo adyacente a la Casa de Lis, son de 1,82 x 0,86 m., medidas muy semejantes al existente en la Cuesta de la Vega de la muralla de Madrid (Caballero Zoreda, 1983). Además, el despiece irregular junto a la añadida función de desagüe (A.A.VV, 1998) que ambas entradas desempeñaban, cierra más el círculo de semejanzas. Respecto a la fortificación madrileña, es sabido que fue levantada por Muhamad I entre el 850 y 857 (Zozaya, 1998). , Basándose en la toponimia, en época altomedieval, Angel Barrios ha destacado la existencia de bolsas de población beréber asentadas en el territorio de la actual provincia salmantina (Barrios, 1985). Como muy bien apunta Mínguez, en el S. IX Salamanca era un centro demográfico con suficiente entidad como para ser mencionado en las Crónicas (Mínguez, 1997). Centro sobre el cual se

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conocen dos ataques, por parte de los monarcas cristiano Alfonso I y Ordoño I en el 754 Y 858 respectivamente (A.AV.v., 1985). La ciudad del Tormes no sólo no estaba bajo la órbita de dominación de los reinos cristianos, sino además se la consideraba un objetivo militar por parte de estos últimos. Sin embargo, todavía es temprano para extraer más conclusiones. No obstante, creemos haber reunido pruebas suficientes que atestiguan el origen de la Cerca Vieja en un momento de los siglos VIII y IX, así como el uso de tecnología poliorcética islámica. Incluso podemos defender la probabilidad, que detrás de ese modo constructivo, se encuentren manos islámicas. Pero querer interpretar el papel que jugó Salamanca en esos siglos alto medievales sólo con los paramentos de la Cerca Vieja, es jugar con posturas científicas muy resbaladizas; y más en un territorio de frontera perrneable a las influencias de los dos lados. Buena prueba de esta permeabilidad, es el portillo de arco y dintel vecino a la Puerta de Olivares en la muralla de Zamora. Es idéntico, salvo en el tamaño, a otro aparejado en la Alcazaba de Trujillo. Las crónicas cristianas nos señalan su probable autoría en un «agemí" procedente de Toledo, siendo su datación el S. IX. Pero, las mismas nos precisan que se realizó bajo las ordenes del monarca leonés Alfonso III, con motivo de la propia repoblación de la ciudad de Zamora (Serrano Piedecasas y Muñoz García, 1998). Próximos pasos empíricos deberán encaminarse a una mejor exploración arqueológica del territorio circundante, estando atentos a los yacimientos altomedievales ya conocidos (Bernardo del Carpio, Ripa, Peña del Rey, Castillo de los Moros en Cabeza de Béjar, etc ... ); sin olvidarnos de llenar el vacío que supone el registro arqueológico de los siglos altomedievales en Salamanca. Sólo así obtendremos fuentes con las que contrastar estos paramentos de la Cerca Vieja y, de este modo, estar más cerca de conocer su verdadero significado histórico.

5 Cuerpo de ¡ríbnta 4 y 5 6 ApnreJosd, In fas, 1

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BIBLIOGRAFÍA

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